Lietuvių „dativus cum infinitivo“ ir latvių infinityviniai santykiniai sakiniai
Full text
ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XLII (2000)
Axel HOLVOET
Instituto de la Lengua Lituana, Vilna
EL DATIVUS CUM INFINITIVO LITUANO Y LAS ORACIONES DE RELATIVO INFINITIVAS LETONAS
En este artículo se analiza la evolución de algunas construcciones infinitivas del lituano y del letón, prestando especial atención a la construcción lituana dativus cum infinitivo y a sus correlatos genéticos en letón1.
En lituano se emplean dos variantes de la construcción dativus cum infinitivo que expresan la finalidad de un objeto: en un caso, el dativo del sustantivo cumple la función de objeto, por ejemplo, nupirkau arklį laukams arti, y en el otro, la función de sujeto, por ejemplo, įpyliau pieno šuniukams užlakti (ejemplos según Vytautas Ambrazas 1995). Sin embargo, estas variantes derivan de una sola construcción. Parece que el dativus cum infinitivo surgió cuando el infinitivo todavía era una forma nominal, probablemente el dativo de un nombre de acción [nomen actionis]2; por tanto, puede describirse como un «dativo de finalidad (propósito) doble dependiente del núcleo oracional» (Ambrazas 1995: 79). Así pues, solo más tarde, al convertirse el infinitivo en una forma puramente verbal, pudo establecerse una relación secundaria entre el infinitivo y el sustantivo, como la que existe entre un predicado y el objeto o sujeto que depende de él. Ahora, una vez que el infinitivo ha perdido su carácter nominal originario, ya podemos hablar de la función de objeto o de sujeto que desempeña el sustantivo con respecto al infinitivo. El cambio en la naturaleza del infinitivo puede propiciar una evolución ulterior de la construcción dativus cum infinitivo y, en última instancia, su desaparición. Este proceso tuvo lugar precisamente en las lenguas eslavas, en las que el dativus cum infinitivo está atestiguado, pero ya no se usa en ninguna de ellas (Ambrazas 1995: 83 cita testimonios del eslavo eclesiástico antiguo y del checo antiguo, así como la bibliografía).
En letón solo hay correlatos de la segunda de las variantes mencionadas: como fenómeno relicto está atestiguado el dativus cum infinitivo, en el que el dativo cumple la función de sujeto del infinitivo (véase Endzelīns 1951: 990):
lai paliek galotnīte putniņiem uzmesties
«que quede una puntita para que se posen los pajaritos».
1 El autor agradece al profesor Vytautas Ambrazas, quien tuvo la amabilidad de leer y comentar la primera versión de este artículo. El autor es el único responsable de las imprecisiones y errores que aún contiene.
2 Véase Stang (1966: 447–448), Ambrazas (1995: 74–75).
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Parece que en la lengua letona estándar y en la mayoría de los dialectos letones, la primera variante con dativo de objeto no tiene ningún equivalente3.
La oración mencionada también está atestiguada con el pronombre relativo kur antes de la construcción de infinitivo (véase Endzėlins 1951: 990):
lai paliek galotnīte, kur putnam uzmesties ‘para que quede una puntita donde pueda posarse el pájaro | donde el pájaro pudiera posarse’.
De este modo se forma una oración relativa de infinitivo, un tipo sintáctico muy característico del letón, pero casi desconocido en lituano. Más exactamente, en lituano (al igual que en las lenguas eslavas) se utiliza solo una variante, en la que la oración relativa depende de un sujeto formalmente no expresado de una oración existencial (p. ej., aquí hay | no hay qué comer) o de un objeto formalmente no expresado de una construcción posesiva con el verbo tener (p. ej., tengo | no tengo qué comer); sobre estas construcciones, véase Ambrazas y otros 1994: 670. Hallamos equivalentes de esta variante ya en eslavo eclesiástico antiguo y en las lenguas eslavas modernas, cf. esl. ecl. ant. ne imatъ česo ěsti, l. (nie) mają co jeść, etc. En letón, estas oraciones relativas también pueden modificar sustantivos; por ejemplo, Es paņēmu grāmatas, ko lasīt atpūtas laikā ‘Me llevé libros para leer (| para que leyera) durante el descanso’. Estas oraciones relativas de infinitivo se diferencian de las oraciones relativas simples (en las que la función de predicado la desempeña una forma personal del verbo) porque no expresan un estado real relacionado con el objeto denotado por el sustantivo determinado (p. ej., Grāmatas, ko es lasu ‘Los libros que leo’), sino solo una posibilidad relacionada con ese objeto, la finalidad de dicho objeto (Grāmatas, ko lasīt ‘libros para leer, libros que se pueden leer’).
Dado que las oraciones relativas de infinitivo letonas no tienen equivalentes ni en lituano ni en las lenguas eslavas, cabe suponer que son innovaciones propias de esta lengua. Es evidente que, por su función, están muy próximas al dativo con infinitivo. Ambas construcciones se caracterizan por desempeñar una función intermedia entre la modificación nominal y el complemento circunstancial de finalidad. Vytautas Ambrazas escribe sobre el dativo con infinitivo que esta construcción solo desempeña ocasionalmente una función puramente atributiva (p. ej., en oraciones como Este hacha para cortar leña se ha mellado por completo), mientras que, por lo general, «se relaciona con el verbo y con el sustantivo o pronombre que este rige», por ejemplo, Traje postes para cercar (Ambrazas 1995: 77), por lo que su función se aproxima a la del complemento circunstancial de finalidad. Las oraciones relativas de infinitivo letonas, en cuanto oraciones relativas (atributivas), están formalmente vinculadas a un sustantivo, pero también pueden entenderse como oraciones circunstanciales, cf.: paņēmu grāmatas, ko lasīt atpūtas laikā | paņēmu grāmatas, lai tās lasītu
Según la información proporcionada por Lidija Leikuma, también hay construcciones de dativus cum infinitivo con un dativo que desempeña la función de objeto en los dialectos latgalianos. Mientras no se publiquen datos sobre la naturaleza y la distribución de esta construcción en los dialectos latgalianos, resulta difícil evaluar su importancia para interpretar el desarrollo de la construcción dativus cum infinitivo en letón.
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atpūtas laika. Las oraciones relativas de infinitivo letonas pertenecen al tipo de oraciones que F. R. Palmer (Palmer 1986: 178–179) denomina «oraciones relativas de finalidad» (relative purpose clauses). En este tipo de oraciones, que ocupan una posición intermedia entre las oraciones atributivas (relativas) y las oraciones adverbiales de finalidad, se emplean formas verbales propias de las oraciones adverbiales de finalidad: a menudo se trata del infinitivo, aunque también aparecen el conjuntivo o construcciones perifrásticas con significado optativo4.
También hay diferencias entre el dativo con infinitivo y las oraciones relativas de infinitivo letonas: en el primer caso, el dativo solo puede designar al agente o al objeto de la acción, mientras que en el segundo no existen restricciones de este tipo.
Dado que las oraciones relativas de infinitivo dependientes de un sujeto no expresado en una construcción existencial (oraciones del tipo hay algo que comer) están atestiguadas en lituano y en las lenguas eslavas, es posible que en letón se extendieran y comenzaran a utilizarse también para modificar sustantivos. Sin embargo, en este caso las oraciones relativas de infinitivo tuvieron que ocupar el lugar de otras construcciones más antiguas, y parece muy probable que empezaran a usarse precisamente en sustitución de las construcciones de infinitivo.
El sujeto de la acción expresada por el infinitivo en las oraciones relativas de infinitivo letonas, si se expresa formalmente, siempre aparece en dativo, como en cualquier otra oración de infinitivo. Por ello, el infinitivo con dativo se sustituye por una oración relativa de infinitivo sin cambios morfosintácticos adicionales: basta con insertar un pronombre relativo o un adverbio antes del infinitivo (galotnīte putnam uzmesties → galotnīte kur putnam uzmesties). En los casos en que el dativo desempeña la función de objeto, la diferencia entre ambas construcciones es más marcada, ya que el objeto del infinitivo en la oración relativa de infinitivo se expresa en acusativo, y no en dativo:
Nopirku zirgu, ar ko laukus art.
Las oraciones relativas de infinitivo letonas deben de ser un fenómeno bastante antiguo, pues probablemente subyacen también en la estructura del debitivo actual. Como es sabido, el debitivo procede de un tipo de oración compleja con una oración relativa, y el prefijo del debitivo jā- (en algunos dialectos ju-, procedente de la forma original de acusativo o instrumental *juo) es un vestigio del pronombre relativo. La construcción lauks ir jāar debió de surgir de
4 En latín se utilizaba aquí el conjuntivo; por ejemplo, Scribebat... orationes, quas alii dicerent ‘Escribía discursos para que otros los pronunciaran’ (Cicero, Brutus, véase Palmer 1986: 178). En el letón actual, en las oraciones relativas de finalidad, junto al infinitivo también se emplea el modo indicativo con la partícula lai, a menudo considerada un sustituto de la tercera persona del modo imperativo; por ejemplo, nolēma iecelt kasieri, kas lai to naudu uzglabātu (A. Deglavas) ‘decidieron nombrar a un cajero para guardar el dinero’. La distribución del infinitivo y de las construcciones con lai en las oraciones relativas de finalidad letonas no ha sido estudiada.
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de la estructura anterior *ir lauks juo art, kur *juo corresponde al pronombre relativo actual kuo. Es cierto que, en la lengua actual, el prefijo ją- se añade no a la forma del infinitivo (salvo en la forma jabūt «es necesario ser», que se basa precisamente en el infinitivo), sino a la forma de tercera persona del presente. No todos los investigadores aceptan la idea propuesta por Prellwitz y Endzelīns de que la forma de tercera persona ocupó aquí el lugar del infinitivo anterior. Mühlenbach (Mühlenbach 1907: 322) consideraba que, desde el principio, el prefijo debitivo se añadía a una forma de tercera persona usada con significado impersonal, y explicaba man (ir) jubrauc como «tengo algo en lo que viajar». Parece que Fraenkel también tendía a considerar la forma de tercera persona como la base original del debitivo, pues compara el debitivo letón con construcciones que aparecen en los dialectos lituanos con una forma de tercera persona en lugar del infinitivo, como jam nebebus, kas ėda «ya no tendrá nada que comer, jam nebebus ko ėsti» (Fraenkel 1928); de ello puede deducirse que veía entre estas construcciones una relación genética. Sin embargo, aún no se ha demostrado que las construcciones mencionadas de los dialectos lituanos sean antiguas. De los dialectos de la región de Vilna, Fraenkel también cita la construcción nėr kam ažtaria rūsičios žadėlios «no hay nadie que... pueda interceder por mí con palabras airadas» (Fraenkel 1936); una construcción semejante aparece también en la «Gramática de la lengua lituana actual»: Nėr kam turgun važiuoja (Ambrazas ir kt. 1994: 671). El uso del dativo aquí solo se entiende si aceptamos que la forma de tercera persona ocupó el lugar del infinitivo: nėra kam turgun važiuoti, nėra kam užtarti. La forma de tercera persona probablemente se afianzó aquí porque se usaba en construcciones en las que el pronombre relativo designaba al agente de la acción, por ejemplo, nėra kas dirba «non est, qui laboret» (cf. Ambrazas ir kt. 1994: 671). Así pues, las construcciones lituanas mencionadas no constituyen una base suficiente para rechazar la idea propuesta por Prellwitz y Endzelīns de que el prefijo debitivo jā- se añadía originalmente al infinitivo, aunque parece que el propio Endzelīns abandonó más tarde su opinión anterior, probablemente bajo la influencia de Fraenkel (véase Endzelīns 1951: 885–886; el autor no repite aquí su opinión anterior, sino que cita las construcciones que Fraenkel aportó de los dialectos lituanos).
Hasta ahora no se han explicado las razones por las que la forma de tercera persona sustituyó al infinitivo en el debitivo letón. Es posible que las causas de dicho cambio fueran similares a las que llevaron a incorporar la tercera persona a las mencionadas construcciones lituanas, pero ciertos argumentos contradicen esta hipótesis. Como se ha señalado antes, las construcciones lituanas nėra kam turgun važiuoja, nėra kam užtaria debieron surgir por influencia de construcciones en las que el pronombre relativo designaba al agente de la acción (por ejemplo, nėra kas dirba), y tales construcciones no pudieron influir en la evolución posterior del debitivo, puesto que no sirven de base a ninguna de sus variantes. En primer lugar, como muestran las formas del prefijo (*juo, *jā), el debitivo se originó en construcciones con acusativo, instrumental o genitivo en la oración relativa; aquí no hallamos huellas del nominativo ni del dativo (correspondientes a formas semejantes en las construcciones lituanas nėra kam užtarti / nėra kas užtaria). En segundo lugar, a la aparición de la construcción dialectal lituana particular jam nebebus, kas ėda pudo contribuir el hecho de que en lituano todavía estaba plenamente vigente
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el fenómeno del nominativo de objeto: probablemente haya que comparar aquí el uso del nominativo kas con construcciones del tipo kas reikia daryti, kas buvo daryti (véase Ambrazas 1995: 91–93). Este nominativo de objeto pudo aparecer en oraciones relativas con infinitivo (nėra kas ėsti = nėra ką / ko ėsti), a las que posteriormente se incorporó la forma de tercera persona (nėra kas ėda ‘nėra ko ėsti’). En letón, parece poco probable una influencia de este tipo del nominativo de objeto. Por otro lado, la hipótesis de que la base original del debitivo era precisamente una oración relativa con infinitivo puede apoyarse en varios argumentos: 1) la forma relicta jabūt5; 2) el hecho de que aún hoy se usan en letón oraciones relativas infinitivas que pueden estar directamente relacionadas con las construcciones originales, conservadas en forma relicta dentro del debitivo, con la única diferencia de que la raíz del pronombre relativo *yo- fue sustituida por la raíz pronominal *kʷo-; 3) el hecho de que en las oraciones relativas de finalidad, a las que pertenecen las oraciones relativas aquí estudiadas, es más característico el uso de formas verbales distintas del indicativo6; 4) el hecho de que, en algunos casos, las oraciones relativas de finalidad con infinitivo están atestiguadas tanto en lituano como en las lenguas eslavas.
Si la opinión de Prellwitz y Endzelīns sobre la construcción infinitiva como base del debitivo letón es correcta, cabe suponer que las oraciones relativas infinitivas letonas son un fenómeno bastante antiguo, que se remonta al período prehistórico del desarrollo de esta lengua. Así lo muestra el uso arcaico, conservado como reliquia en el debitivo, de la raíz pronominal *yo- con valor de pronombre relativo, en lugar de la forma posterior *kʷo-7. Sin embargo, probablemente aún no existían en el protobalto: allí el infinitivo
5 Podrían aparecer más formas relictas de este tipo, pero, dado que los textos letones antiguos contienen numerosos errores morfológicos, su interpretación seguirá siendo discutible. Por ejemplo, no están claras las formas usadas por Elger daudze man no jums iarunat und iatēsōt (Evangelia et epistolae 19r), sobre todo si tenemos en cuenta que también aparece mums nenek wairak iarunna (ibid. 12r, žr. Evangelien und Episteln ins Lettische übersetzt von Georg Elger... Bd. 1. Texte, hrsg. von Kārlis Draviņš, Lund 1961).
6 V. Ambrazas menciona además construcciones con participio de presente, que compara acertadamente con dativus cum infinitivo y con las construcciones letonas de las que surgió el debitivo: nebuvo kas bedirbęs, nėra kas valgą (véase Ambrazas 1990: 115–116). En general, el uso de participios en oraciones relativas puede considerarse un fenómeno arcaico heredado de la protolengua (cf. Ambrazas 1989; 1990: 121–122); por ello, a priori parece poco verosímil que los participios se hayan introducido recientemente en las construcciones mencionadas, ocupando el lugar del infinitivo. Sería más razonable esperar que los participios fueran reemplazados por otras formas, y no que siguieran extendiéndose. No obstante, el nominativo de objeto de la construcción participial nėra kas valgo «no hay nada que comer» probablemente esté relacionado con el uso original del infinitivo en lugar del participio posterior, pues sería difícil explicarlo de otro modo que como huella de un nominativus cum infinitivo. En los casos en que el pronombre relativo desempeña la función de sujeto (nebuvo kas bedirbęs), el uso del participio parece un arcaísmo. Al incorporarse la forma de tercera persona en lugar de los participios, un proceso semejante pudo producirse al mismo tiempo también en las oraciones relativas infinitivas.
7 Aunque la relación entre la raíz del pronombre relativo *yelo- y la raíz del pronombre demostrativo *i- en las lenguas bálticas no está del todo clara (véanse Brugmann 1911: 331, 347–348, Stang 1966: 233–234), no cabe duda de que el uso relativo de la raíz *ye/o- se heredó de la protolengua; por consiguiente, no hay duda del carácter arcaico del uso de la raíz pronominal conservada en el debitivo. A. Rosinas (1975: 169) niega el uso relativo del pronombre jis, ji (que no distingue del relativo *ye/o-) en protobalto, pero no tiene en cuenta el origen del debitivo letón.
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probablemente todavía era una forma de carácter nominal. El carácter nominal originario del infinitivo queda atestiguado precisamente por el dativus cum infinitivo lituano.
El tipo estructural mencionado *ir lauks juo art adquirió con el tiempo una función modal: en la lengua actual, lauks ir jaur significa simplemente ‘hay que arar el campo’. Sin embargo, en algunos dialectos se ha conservado parcialmente el significado originario de estas construcciones; lo ilustra la variante de la oración mencionada anteriormente, con un debitivo en lugar del infinitivo (véase Endzelīns 1901: 73 = 1971: 149–150):
lai stāvēja virsūnīte putniņiem jāuzmetas.
Labai įdomus yra Mühlenbacho (1907: 316–317) iš Vietalvos tarmės cituojami panašaus debityvo vartojimo pavyzdžiai. Šioje tarmėje įvyko dviejų debityvo variantų diferenciacija: vienas iš jų, su priešdėlio forma jā-, turi dabartinės latvių bendrinės kalbos debityvo modalinę funkciją:
man nau jābrauc ‘no debo ir’.
La segunda variante, con la forma de prefijo ju-, ha conservado la función originaria de oración relativa de infinitivo. En los ejemplos citados por Mühlenbach, el prefijo ju- desempeña la función de instrumental:
man nau jābrauc ‘no tengo con qué ir’; brāl’am nau zirga jūecē ‘el hermano no tiene caballo con que rastrillar’; ienas ūdeni jumazgājas ‘trae agua para lavarse’; būtu mums bijs pūlvers jušain ‘si tuviéramos pólvora para disparar’.
Esta función corresponde también a la forma prefijada, pues el prefijo ju-, abreviado en posición proclítica a partir de *juo, puede considerarse acusativo o instrumental (sobre la forma acusativa *juo, que corresponde formalmente a la forma femenina lituana ją, véase Stang 1966: 437, Endzelīns 1951: 518). Entre los ejemplos citados por Mühlenbach no encontramos ninguno en que el prefijo ju- pueda interpretarse como acusativo, quizá porque el acusativo de objeto fue desplazado por el genitivo, que se difundió desde las construcciones negativas (sobre la generalización de la forma prefijada jā-, compárese el artículo de Holvoet en prensa). La variante con un pronombre relativo que desempeña la función de objeto se convirtió en la base del debitivo como construcción modal: lo muestra también el ejemplo del dialecto de Vietalva man nau jābrauc ‘no debo ir’. En esta variante, el significado modal acabó desplazando el significado originario, que todavía se conserva en la construcción de los textos letones antiguos teems ne bij ja-ehd ‘no tenían qué comer’ (Biblia de Glück, Marcos VIII.1, véase Mühlenbach 1907: 319). Conservó su significado originario la variante atestiguada en el dialecto de Vietalva con el pronombre en instrumental, que más tarde se convirtió en el prefijo *juo- > ju-. Precisamente esta variante puede compararse con la variante lituana del dativus cum infinitivo, cuyo dativo expresa
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el objeto del verbo. Puesto que aquí el prefijo *juo- > ju- es instrumental y no acusativo de objeto, la posición del objeto queda libre junto a este debitivo adnominal y puede ser ocupada por un sustantivo en acusativo:
panām kač pavadu zirgu jusapin ‘toma aunque sea una rienda para trabar con ella al caballo’ lituano: pasimk nors pavadį arkliui supančioti.
Panašų pavyzdį (iš dainos teksto) cituoja Endzelynas (1901: 73 =1971: 149; 1951: 973) iš kitų tarmių (čia apibendrinta priešdėlio forma jā-):
devu savu kamelinu ruožu dārzu jāecē liet. daviau savo arklei rožių sodui akėti; lai stāv [nauda]... guovi jānopeŗk liet. tegu būna pinigų karvei nusipirkti.
También se atestiguan debitivos similares con el prefijo jā- y valor instrumental en textos del letón antiguo, como en «Evangelios y epístolas» de Elger:
vnd kad tems ne by iamākla, abbems pedewwe ‘non habentibus illis, unde redderent, donavit utrisque’ (64v = Lc 7, 42).
Parece muy plausible que las construcciones con el pronombre relativo en instrumental fueran inicialmente una de las principales variantes de las oraciones relativas de infinitivo; esto explica su gramaticalización, es decir, la aparición de una forma gramatical de carácter especialmente aglutinante mediante la fusión del pronombre y el verbo. Probablemente este tipo se relaciona con el dativus cum infinitivo lituano como su equivalente genético. Ambas construcciones surgieron de construcciones protolingüísticas con infinitivo y sentido de finalidad (propósito), que en letón fueron sustituidas mediante la inserción del pronombre relativo en instrumental. A la construcción lituana con un infinitivo de finalidad puro (sin sujeto ni objeto) corresponde, en el dialecto de Vietalva, un debitivo sin objeto con el prefijo ju-: el hermano no tiene caballo para arar = *brāl’am nav zirga juo ecēt > brāl’am nau zirga juecē. La construcción infinitiva protolingüística fue sustituida aquí mediante la inserción de un pronombre relativo; al igual que en las construcciones con un sustantivo que desempeña la función de sujeto del infinitivo, no fue necesario ningún otro cambio. Al infinitivo lituano con dativo que desempeña la función de objeto corresponde la variante del debitivo ju- de Vietalva con acusativo de objeto: toma una rienda para trabar al caballo = *paņem pavadu zirgu juo sapīt > paņem pavadu zirgu jusapin. Aquí no solo fue necesario insertar el pronombre, sino también cambiar el caso, pues el sustantivo pasó a ser objeto del infinitivo de la oración relativa. Es evidente que la ausencia en letón de construcciones de dativus cum infinitivo con objeto en dativo está relacionada precisamente con este proceso; solo queda sin aclarar en qué etapa del proceso se incorporó el acusativo de objeto. Hay dos posibilidades: 1) el acusativo de objeto se incorporó a las oraciones relativas de infinitivo y solo
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después, las oraciones de relativo infinitivas desplazaron al antiguo dativus cum infinitivo (en este caso, la relación entre la aparición de las oraciones de relativo infinitivas y la desaparición del dativus cum infinitivo sería indirecta); o bien 2) el pronombre relativo se incorporó directamente a la construcción de dativus cum infinitivo, y solo después el dativo fue sustituido por el acusativo. La ubicación del pronombre intercalado constituye un sólido testimonio a favor de esta última hipótesis: en las construcciones con objeto, el pronombre probablemente solo podía fusionarse con el verbo si el orden original de las palabras era *panem pavadu zirgu juo sapīt, y no *panem pavadu juo zirgu sapīt. Si el orden de palabras atestiguado en los ejemplos mencionados más arriba no es casual y el objeto (zirgu, ruožu dārzu, guovi) siempre precedía al complejo de pronombre e infinitivo, entonces el objeto posterior del infinitivo no debió ser originalmente un objeto, sino que dependía del mismo sustantivo al que también se vinculaba directamente el infinitivo (como dativo de finalidad o propósito) antes de intercalarse el pronombre. En tal caso, solo más tarde, con la aparición de la oración de relativo infinitiva, pudo adquirir su forma casual actual (acusativo), mientras que su forma casual original debió de ser distinta: probablemente, el dativo. Esto significa que la construcción panem pavadu zirgu jusapin puede derivar directamente de la construcción de dativus cum infinitivo.
Que ambas variantes del dativus cum infinitivo ya debían de existir en la protolengua báltica y que posteriormente fueron sustituidas por otras construcciones en letón es, a la luz de los datos del lituano y de las lenguas eslavas, algo a priori plausible. Parece que los propios datos del letón también permiten rastrear las huellas de esta construcción en la evolución de las construcciones infinitivas del letón.
Recibido el 25 de mayo de 1999
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THE LITHUANIAN DATIVUS CUM INFINITIVO AND THE LATVIAN NON-FINITE RELATIVE CLAUSES
Summary
The dativus cum infinitivo, an archaic infinitive construction which probably arose from a double dative of purpose (the dative being originally the dative of a verbal noun), is well retained in Lithuanian but has hardly left any traces in Latvian. Of the two varieties attested in Lithuanian, with the dative as subject of the infinitive (įpyliau pieno šuniukams užlaki ‘I poured out some milk for the dogs to lap’) and with the dative as its object (nupirkau arklių laukams arti ‘I bought a horse to plough the fields with’) only the former is vestigially attested in Latvian. In the paper an attempt is made to bring this fact in connection with the development of non-finite relative clauses in Latvian. In Lithuanian (as in Slavonic) the occurrence of such clauses is restricted to but a few types, and in Latvian their scope was probably extended as relative pronouns were inserted in constructions with infinitives expressing purpose. In reconstructing this process, evidence may be drawn from some dialectal varieties of the debitive, which, in a fossilised shape, represents an original non-finite relative clause type with the relative pronominal stem *ye/o-. In the dialect of Vietalva an adnominal variety of the debitive with the prefix ju- (an original instrumental) is attested, in which an object may occur (paņam kač pavadu zirgu jusapin ‘take with you a lead to shackle the horse with’). This seems to correspond exactly to the Lithuanian dativus cum infinitivo with the dative as an object (pasimk pavadį arkliui supančioti), not only functionally, but also genetically. Though the original dative was replaced with an accusative as the original infinitival construction developed into an infinitival relative clause, a direct connection with the dativus cum infinitivo is suggested, among other things, by word order, as the incorporation of the relative pronoun into the verbal forms (*juo sapīt > jusapin) suggests an original word order *paņem pavadu zirgu juo sapīt, where the second noun, before being reinterpreted as an object in the relative clause, must have been in adnominal position, and must therefore have been in the dative rather than in the accusative.
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