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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA XLV (2001), 207–219 RESEÑA DE NUEVOS TRABAJOS Reseña de publicaciones recientes LITUANIA El año 2000 quedó marcado en la memoria por la inminencia del cambio de milenio, el estancamiento económico que afectó al país (y, por consiguiente, la falta de fondos) y la crisis de organización y administración de la ciencia. Sin embargo, incluso en estos años desfavorables para la investigación, se publicaron en Lituania bastantes obras de lingüística. Al parecer, será más cómodo reseñarlas si las dividimos convencionalmente en tres grupos: nuevas investigaciones, ediciones científicas de escritos antiguos y publicaciones del legado de la lingüística lituana. Monografías En 2000 aparecieron pocas investigaciones monográficas nuevas, lo cual probablemente refleja la situación actual de la lingüística lituana. Consideraría el estudio más importante en este ámbito la monografía de Saulius Ambrazas, Daiktavardžių darybos raida II. Lietuvių kalbos vardažodiniai vediniai. (Vilna: Instituto de Publicaciones de Ciencia y Enciclopedias, 2000, 352 págs.). Con este libro, el autor prosigue de manera sistemática las investigaciones históricas sobre la formación de palabras en lituano que lleva realizando desde hace ya un par de décadas. En 1993, estas se resumieron en el primer tomo de la monografía, donde se analizaron los derivados verbales del lituano. En la introducción incluida al comienzo del tomo, el autor examinó los conceptos fundamentales de la formación de palabras y los principios de la formación histórica de palabras en lituano. Estos principios también se siguen en este segundo tomo, dedicado al análisis de los derivados nominales. La monografía merece —y sin duda recibirá— más de una reseña lingüística exhaustiva; por ello, me limitaré a unas cuantas observaciones generales que anoté al margen mientras la hojeaba. El autor distingue siete categorías de sustantivos derivados de nombres: nombres de cualidades, de quienes poseen una cualidad, colectivos, de lugares, de personas y animales de sexo femenino, de personas y animales de sexo masculino, y diminutivos. Esta clasificación de las categorías derivativas difiere en cierta medida de la presentada en la introducción del primer tomo citado (cf. I, 10): allí, los nombres se clasifican en una sola categoría según la distinción de género, pero se establecen categorías separadas para los nombres de personas según su lugar de residencia y para los nombres de hijos según sus padres. Es perfectamente comprensible que, en ocho años de trabajo, la opinión del autor sobre este asunto pudiera haber cambiado; sin embargo, estos cambios quedaron sin explicar y la nueva clasificación no se justifica. Tras un breve prefacio, el libro examina por separado cada categoría derivativa. No se sigue aquí un único esquema: se empieza por los tipos derivativos principales y luego se pasa a los demás, o bien se presenta el material según un criterio cronológico; sin embargo, por lo general el núcleo de cada categoría queda bien delineado y los tipos principales y más productivos de cada una se distinguen con bastante claridad. El autor estudia exhaustivamente el desarrollo de la formación de sustantivos, basándose en abundantes datos dialectales y de los principales textos lituanos antiguos. Al analizar los principales tipos de formación de nombres de cualidades, el autor distingue innecesariamente (§ 3) los basados en el dialecto aukštaitiano central de los siglos XVI–XVII 208 | ARTŪRAS JUDŽENTIS a. escritos (el Postilla de M. Daukša, el Nuevo Testamento de S. B. Chylinskis, el catecismo de M. Petkevičius). Los autores mencionados del variante medio de la lengua escrita escribieron en una lengua cuyo fundamento eran los subdialectos del dialecto aukštaitiano occidental (los actuales šiauliaienses). Más adelante (por ejemplo, en las referencias de las pp. 18, 21 y ss.), el autor de la monografía los identifica de ese modo. En resumen, de los derivados productivos del lituano con -ysta, -ystė, abundantes, según el autor, también en el dialecto aukštaitiano occidental de los siglos XVI–XVII, pero casi inexistentes en letón, mientras que en prusiano se ha encontrado un solo derivado, cristionisto E 794, se extrae la conclusión siguiente: «Todo esto permite buscar el centro de esta innovación en los dialectos occidentales de las lenguas bálticas» (p. 200). Sin embargo, el dialecto aukštaitiano occidental es un dialecto del lituano, una lengua báltica oriental, por lo que esta conclusión parece insuficientemente fundamentada o formulada de manera imprecisa (lo mismo ocurre en la p. 20). Se afirma que los diminutivos con los sufijos -ikas, -ikė «parecen ser los más característicos de los dialectos de las lenguas bálticas occidentales, influidos desde antiguo por las lenguas eslavas» (p. 89). Esta conclusión está mejor fundamentada que la anterior, pues en los textos prusianos los derivados con *-iko predominan entre todos los diminutivos, mientras que en letón estos son escasos (p. 88). Además del prusiano, son bastante frecuentes en algunos dialectos žemaitianos y aukštaitianos occidentales. Por consiguiente, estos dialectos se consideran dialectos occidentales de las lenguas bálticas, al igual que el prusiano. Probablemente se alude aquí al sustrato de los curonios, escalvianos y nadruvianos, pero el autor no lo menciona en ningún momento. Según el autor, la categoría derivativa nominal de los nombres de lugar «es completamente nueva y se formó en el seno de la lengua lituana» (p. 63; de modo similar, también en la p. 207). Esta postura está respaldada por los sufijos principales de esta categoría: -idė/-ydė, -udė; -inis, -inė. Sin embargo, en letón también se emplean los sufijos periféricos asignados a esta categoría derivativa para formar nombres de lugar: compárese laukums, klājums; maiznīca, viesnīca; augstiene, priediene, y quizá incluso bagažnieks, entre otros. El autor no dice nada sobre la relación entre estos tipos derivativos letones y los lituanos. ¿Se trata quizá del resultado de una evolución paralela, o de los orígenes de una categoría derivativa común? El libro incluye un resumen bastante detallado en alemán (pp. 326–345), que lo hace accesible no solo a los investigadores de las lenguas bálticas, sino también, en general, a los de las lenguas indoeuropeas. Los índices de afijos derivativos lituanos (pp. 235–240) y de palabras lituanas (que abarcan las palabras tratadas en ambos tomos de la monografía, pp. 241–325) serán de gran ayuda para todos ellos al consultar la monografía. El libro concluye con una lista de erratas de la primera parte de la monografía (1993), por desgracia bastante larga. Esta monografía es, sin duda, una obra valiosa de lingüística báltica. También se titula Estudio de ciencia lingüística el nuevo libro de Zigmas Zinkevičius, Lietuvių poteriai (Vilnius: Instituto de Publicaciones Científicas y Enciclopédicas, 2000, 272 pp.). Está escrito sobre la base de trabajos anteriores del autor y de otros lingüistas e historiadores. El tema es interesante y poco estudiado; el análisis de breves textos de oraciones revela una visión general de la evolución de la lengua lituana. El libro está escrito en un lenguaje vivo y emotivo, a veces de estilo periodístico. Casi una cuarta parte está dedicada a cuestiones históricas, que no se abordan en esta reseña. El libro es interesante y útil, y su idea principal sobre la influencia de la lengua alemana en nuestras oraciones más antiguas resulta convincente. No obstante, las repeticiones fatigan al lector y hay afirmaciones insuficientemente fundamentadas. Al escribir sobre la lengua lituana de los siglos XIII–XV, en muchos casos se recurre a datos obtenidos mediante experimentos lingüísticos. A veces, este es el único argumento del autor. Sin embargo, aunque tal experimento resulta interesante y puede servir como una especie de juego científico, carece de valor probatorio; sus resultados probablemente no sean mucho más fiables que la fábula que A. Schleicher escribió a mediados del siglo XIX, reconstr- NAUJŲ DARBŲ APŽVALGA 209 datos de la protolengua indoeuropea reconstruida. El texto obtenido mediante este tipo de reconstrucción no puede considerarse la forma primitiva de las oraciones lituanas y fecharse en los siglos XIII–XIV o en siglos posteriores para incluirlo en la «Tabla cronológica de los cambios del texto de las oraciones» (p. 200–226). En el capítulo «La cristianización de Lituania y las oraciones» se analizan los cambios en la lengua de las oraciones ocasionados por la influencia del polaco antes de que quedaran fijados por escrito. Dado que en este capítulo no hay referencia alguna, no se sabe en qué se basa el autor al afirmar que las traducciones analizadas surgieron antes de los primeros registros manuscritos o libros. Tanto más cuanto que, en adelante, en el libro se examinan prácticamente los mismos casos al analizar la lengua de fuentes posteriores. No siempre se ha tenido suficientemente en cuenta la influencia ejercida por los originales sobre los textos lituanos traducidos. Por ejemplo, la construcción sin conjunción en Žemčiūgos teologiškos žegnonėje de Vaišnoras 115b₁₈ se considera un arcaísmo (p. 138), aunque tampoco hay conjunción en ese pasaje del original latino. Tras analizar la lengua de las oraciones de Mažvydas, Z. Zinkevičius llega, entre otras, a las siguientes conclusiones: «Mažvydas incluyó en su catecismo la [versión del Credo] que él mismo conocía, probablemente aprendida de su madre, y solo la adaptó un poco al texto de Sekliucijanas» (p. 128); «de ningún modo se puede afirmar que Mažvydas tradujera el Credo del catecismo de Sekliucijanas» (p. 127). El autor fundamenta sus afirmaciones en las discrepancias entre los catecismos de Mažvydas y de Sekliucijanas. Chr. Stangas, destacado investigador de la lengua de los escritos de Mažvydas, llegó a la siguiente conclusión tras comparar el texto de Mažvydas con sus posibles originales en el estudio Die Sprache des litauischen Katechismus von Mažvydas, publicado en Oslo en 1929: «Mžv. da die litauische Tradition berücksichtigt hat, wo er es, ohne von seinen Vorlagen (Seklucjan 1545 und Malecki) abzuweichen, tun konnte» (p. 16). En su estudio, Stangas estableció que, en ciertos casos en que Mažvydas se aparta de Sekliucijanas, se basó en el catecismo de Maleckis. Estos casos representan al menos la mitad de los ejemplos en que se apoya Z. Zinkevičius (p. 127 y 128), por lo que las conclusiones citadas no están suficientemente fundamentadas. No se indica de dónde proceden los textos citados en el capítulo «Las oraciones en los siglos XVIII–XIX en la Pequeña Lituania y fuera de las tierras étnicas». La transcripción de los originales no está exenta de errores. Por ejemplo, al transcribir las oraciones del catecismo de Daukša «con su ortografía de la época» (p. 98), la palabra mûłłų aparece escrita con una sola ł; falta el diacrítico sobre la o en Szwiętoĩ; en lugar de ſédi se ha escrito ſėdi; la palabra Szwiętą aparece en minúscula, y en ſwiętą ha desaparecido el diacrítico después de ę; además, hay varios casos de ortografía discutibles. En los ejemplos de Žemčiūgos teologiškos de Simón Vaišnoras (p. 138) también hay varios errores: aparece chrikſcʒonilchkoië, cuando debería ser Chrikſcʒonilchkaië; además, se indica de forma imprecisa varias veces la ubicación de los ejemplos. Los datos de los escritos antiguos se presentan en el libro de varias maneras: en unos casos, tal como aparecen en el original; en otros, transcritos con la ortografía actual; y en otros, adaptados a la lengua estándar actual. No siempre queda claro cuál de estas formas de presentación ha elegido el autor en cada caso. El libro incluye resúmenes en alemán, polaco y ruso. Las fuentes se citan mezcladas con la bibliografía. La bibliografía es selectiva: por ejemplo, no incluye el estudio mencionado de Ch. Stangas, dedicado específicamente a la lengua del catecismo de Mažvydas. Los índices adjuntos facilitan la consulta del libro: «De palabras, formas y frases» (p. 254–262) y «De apellidos (nombres de persona)» (p. 263–267). La monografía de Vidas Kavaliauskas Bendrinės lietuvių kalbos priesaginių veiksmažodžių kirčiavimas (Vilnius: Algarvė, 2000, 232 p.) se preparó a partir de una tesis doctoral defendida recientemente. Así lo indica el propio autor en el prólogo (p. 8), y resulta especialmente evidente en la introducción (p. 9–18), que conserva la estructura exigida para las tesis: objeto y objetivo del trabajo, relevancia y novedad, etc. Incluso la importancia teórica y práctica del trabajo se expone conforme a esos requisitos (p. 18). Sin duda, se podría haber organizado todo de manera más breve y elegante. Lo cierto es que preparar con tanta rapidez el texto de la tesis para su publicación y publicarlo es algo muy encomiable y un ejemplo digno de seguir. 210 | ARTŪRAS JUDŽENTIS y elegante. En todo caso, preparar con tanta rapidez el texto de la tesis para su publicación y publicarlo es algo muy encomiable y un ejemplo digno de seguir. El libro analiza la acentuación de verbos formados con los nueve sufijos más frecuentes (-uoti, -inti, -(i)oti, -ėti, -auti, -telėti, -inėti, -enti y -yti). La acentuación de los derivados de cada sufijo se explica por su formación, sus características morfonológicas, gramaticales y semánticas, y se tienen en cuenta la capacidad acentual de los sufijos y otros aspectos. El material empírico procede de la tercera edición del Dabartinės lietuvių kalbos žodyno (1993). En casos concretos, el autor también ha utilizado las dos ediciones anteriores de este diccionario y otras obras normativas sobre la acentuación lituana, así como el diccionario en varios tomos Lietuvių kalbos žodynu. Los datos se han verificado con ayuda del Atgaliniu dabartinės lietuvių kalbos žodynu. El libro está dividido en nueve partes, según los sufijos verbales examinados. El orden de los sufijos viene determinado por su productividad. Este orden no resulta práctico: habría sido mejor analizar uno tras otro los patrones acentuales de los derivados de sufijos estructuralmente próximos -ėti, -telėti y -inėti. Cada parte del libro, y a menudo también los capítulos y apartados menores, comienza con una reseña de investigaciones anteriores, por lo que hay repeticiones innecesarias (cf. p. 47–49 y 51). La concisión y las numerosas referencias de estas reseñas pueden confundir al lector (cf. p. 26–28). Las partes del libro incluyen conclusiones, que a su vez se resumen en las conclusiones finales (p. 212–220); allí los resultados de la investigación se presentan agrupados según las propiedades acentuales de los sufijos. El libro concluye con un resumen en francés (p. 221–223) y una bibliografía de las obras citadas (p. 224–230). Ciertas dudas suscitan las frecuentes observaciones del autor sobre cuestiones de normas de acentuación. No están respaldadas por estudios específicos: en el libro, la acentuación de los verbos de la lengua estándar actual se analiza a partir de los datos de obras normativas (a menudo comparados con los de otras obras normativas o teóricas), y no del uso vivo. Así pues, en muchos casos se propone modificar la norma que ofrece la tercera edición del Dabartinės lietuvių kalbos žodyno basándose principalmente en el análisis de los datos del propio diccionario. ¿No es esto un círculo cerrado? Al proceder de este modo, lo determinante no son los hechos del habla viva ni el fundamento de la norma en los dialectos, sino los principios generales de coherencia y sistematicidad. También conviene señalar otro aspecto: no todo lo que aparece en el Dabartinės lietuvių kalbos žodyne son hechos de la lengua estándar: allí también hay dialectalismos y arcaísmos. En el libro, por lo general, todos los datos de este diccionario se analizan como equivalentes y pertenecientes a un mismo sistema: «Aquí <…> se analiza la acentuación de todos los verbos sufijados recogidos en el “Dabartinės lietuvių kalbos žodynas” (1993)» (p. 8). Por eso, las conclusiones pueden ser inexactas. Por ejemplo (p. 24–25), se analiza la acentuación de dos verbos con el sufijo -uoti – gruoduoti ir varpučiuoti. Estos constituyen una excepción a la regla general según la cual los derivados verbales con este sufijo, formados a partir de sustantivos, llevan el acento en el sufijo. Sin embargo, ambos verbos mencionados son dialectalismos (como señala el propio autor), por lo que no deberían analizarse al mismo nivel que los demás derivados correspondientes ni incluirse en los cálculos estadísticos generales. El autor entiende el método comparativo de una manera particular: supuestamente consiste en comparar los hechos presentados en la bibliografía científica, cotejar las variantes acentuales dialectales con las normas de la lengua estándar, etc. (p. 18). El libro contiene abundantes estadísticas, presentadas con bastante ingenio en forma de tablas y gráficos en color. El lenguaje es fluido y correcto. Apenas se han detectado algunos errores de imprenta: en la frase «DŽ₃ fiksavęs daugelio veiksmažodžių kirčiavimo gretybių» (p. 31), en lugar de daugelio debería decir daugelį, o bien, en lugar de gretybių, gretybes; la frase «Tai apsunkina aiškinantis tokių veiksmažodžių priesaginio kirčiavimo priežastis» (p. 76) no está clara: ¿acaso falta algo? NAUJŲ DARBŲ APŽVALGA 211 Como uno de los primeros trabajos de un joven investigador, el libro causa una buena impresión y permite esperar más estudios minuciosos y rigurosos sobre la acentuación de la lengua lituana. Aldona Paulauskienė. Lietuvių kalbos kultūra (Kaunas: Technologija, 2000, 256 p.). Autorė pratarmėje rašo, kad ši knyga „leidžiama ne kaip įprastas vadovėlis, o kaip populiariai parašyta monografija“ (p. 7) ir „gali būti vadinama ir originaliu socialinės lingvistikos darbu“ (p. 8). Vis dėlto knyga visų pirma skiriama studentams (p. 7), todėl šioje apžvalgoje plačiau neaptariama. Ediciones de escritos antiguos Incluso en tiempos difíciles se continuó, aunque no sin contratiempos, con la publicación de los antiguos escritos lituanos. El organizador de esta labor es Vytautas Ambrazas; su apellido también aparece en los prólogos de las dos publicaciones aparecidas en 2000. La primera en aparecer fue el libro preparado por Guido Michelinis, Martyno Mažvydo raštai ir jų šaltiniai (Vilna: Instituto de Publicaciones Científicas y Enciclopédicas, 2000, 731[1] p.). Las páginas del título del libro inducen a error: no se trata de una obra de autor, por ejemplo, una monografía sobre los escritos de Mažvydas y sus fuentes; en él se imprimen facsímiles de las obras de Mažvydas y sus originales. Michelinis es el compilador o editor y redactor del libro; son obra suya el artículo introductorio (pp. 8–18), las notas textológicas, la lista de textos de Mažvydas ordenados según sus primeras líneas (pp. 715–725), la lista de fuentes utilizadas (pp. 726–729) y la bibliografía selecta (pp. 729–730). El libro reúne todas las obras de Mažvydas: el catecismo (pp. 61–139), reimpreso a partir del ejemplar de la Universidad de Toruń; Giesme S. Ambraßejaus (pp. 141–153), reimpreso a partir del ejemplar de la Biblioteca de Kórnik; Forma Chriksitima (pp. 155–196), reimpreso a partir del ejemplar de la Universidad de Toruń; Paraphrasis (pp. 197–210), reimpreso a partir del ejemplar de la Universidad de Upsala, y Gesmes Chriksčioniskas (pp. 211–654), reimpreso de la obra de J. Gerulis de 1923, Mosvid. Die ältesten litauischen Sprachdenkmäler bis zum Jahre 1570 (Heidelberg: Winter). Además, al final de la publicación se incluyen fotocopias de las cartas de Mažvydas conservadas en el archivo de Berlín (pp. 655–693). Por primera vez, el libro presenta junto a todos los textos lituanos sus fuentes. Al seleccionarlas, el compilador se basó en investigaciones anteriores de Chr. Stang, P. U. Dini, D. Pociūtė y J. Trilupaitienė, y las comprobó y precisó cuando fue necesario. Los estudios sobre la melodía del himnario de Mažvydas y la identificación de las fuentes de las melodías de los himnos se deben, sobre todo, a Michelinis. Puesto que el ejemplar del catecismo de Mažvydas de la Universidad de Toruń se publicó hace muy poco en facsímil y sigue estando fácilmente al alcance de todos, en esta edición habría sido más acertado publicar el otro ejemplar, el de Vilna, cuya edición de 1974 es de peor calidad. La introducción al libro, en lituano, alemán (pp. 19–31; traducción de Saskia Drude) e inglés (pp. 32–43; traducción de Jonas Steponaitis), dedica la mayor parte del espacio al himnario de Mažvydas. Examina su contenido y estructura, analiza el problema de quién lo preparó e identifica las fuentes de los textos y el origen de las melodías de los himnos. El texto está escrito de manera bastante enrevesada y no está exento de repeticiones. En él se resumen artículos publicados por el autor en revistas académicas entre 1997 y 1999, aunque también hay nuevas afirmaciones y conclusiones. La introducción examina brevemente y evalúa de forma crítica los trabajos de anteriores investigadores del legado de Mažvydas. El exhaustivo estudio «Martyno Mažvydo rašyba» («La ortografía de Martynas Mažvydas»), escrito por Jonas Palionis expresamente para esta edición (pp. 44–60), aumenta el valor del libro y sienta las bases para futuras investigaciones sobre la lengua de los escritos de Mažvydas. Los facsímiles de las obras de Mažvydas que se imprimen en el libro se basan en las fotografías de la editorial «Baltų lankų», utilizadas en su libro de 1993 Martynas Mažvydas. Katekizmas ir kiti raštai. 212 | ARTŪRAS JUDŽENTIS En la nueva edición, estas fotografías se han reducido algo, por lo que la escritura más pequeña o deteriorada (por ejemplo, la del catecismo y el Canto S. Ambraziejaus) resulta difícil de leer. En cambio, los facsímiles de las páginas de título se han ampliado, alejándose así también del original. El editor presenta los originales de las traducciones con letras latinas actuales; en otros casos, moderniza su ortografía. Al transcribir los originales (al menos los polacos) no se evitaron los errores. Por ejemplo, al transcribir el catecismo de J. Sekluciano de 1545 a partir de la reimpresión de 1948 en el libro preparado por S. Rospond, Druki mazurskie XVI w., en lugar de zlonkov apareció zlonkov (p. 77); falta el punto después de la palabra Cwartha (p. 78); en lugar de Siodmy debería aparecer Syodmy (p. 79); en lugar de Dziewiąt. debería aparecer Dziewiąte. (p. 80); en lugar del 1 arábigo debería aparecer j. (p. 81); se omitió la barra inversa \ entre las palabras wszechmogącego y stworzyciela (ibíd.); en lugar de Trzecy debería aparecer Trzeczy (ibíd.); en lugar de Syodmi. debería aparecer Syodmy. (p. 82); en lugar de Wierzę – wierzę (ibíd., dos veces), se cambió la posición de la numeración de las estrofas de la oración Oicže nasz; en su tercera estrofa se omitieron dos barras inversas (p. 83); se omitió la misma barra entre las palabras bożego y pod (p. 85); el párrafo que comienza con las palabras To jest \ o ciele debería haberse iniciado en una nueva línea (ibíd.); no se dejó espacio después de la palabra Christusa (ibíd.); en lugar de novy debería aparecer nowy (p. 87); en lugar de bysciekol iek debería aparecer bysciekolwiek (p. 89); en lugar de Nieczyn debería aparecer Nieczyn (p. 101). Estos errores hacen dudar también de la exactitud de la transcripción de los otros originales presentados, los latinos y los alemanes. En los casos en que los originales de los textos de Mažvydas o sus facsímiles estaban a disposición del editor, su reproducción fotográfica habría aumentado la fiabilidad de los textos y el valor del libro. Por ejemplo, ¿por qué no se aprovechó la ocasión para imprimir el facsímil de buena calidad del catecismo de J. Sekluciano, hallado recientemente en la biblioteca de la Academia de Ciencias de Lituania (por cierto, se trata del mismo ejemplar cuyas fotocopias publicó S. Rospond en 1948)? En las notas que acompañan a las fotocopias, el editor corrige errores de imprenta y explica pasajes de los textos difíciles de leer (cf. p. 68). No hay muchas notas de este tipo. Al revisar las notas al catecismo de Mažvydas, algunas correcciones y restituciones suscitaron dudas. En algunas notas, junto a la palabra corregida o explicada, se añaden entre paréntesis otras formas: kragis de MK 184 se corrigió a kraugis y al lado se añadió (= kraughis) (p. 78); de modo similar, el pasaje difícil de leer de MK 2510–11 se explica como schwentagi, con la forma (= schwentaghi) añadida al lado (p. 85); flad de MK 2118 se corrigió a siad y se añadió al lado (= sėdi) (p. 81); fauweta de MK 3014 se explica como sau weta y se añade (= wieta) (p. 90); ij ftai tima de MK 3122–23 se corrigió a ijstatitima y se añadió al lado (= ijstatitima) (p. 91). ¿Qué significan las formas anotadas entre paréntesis? ¿Acaso son correcciones de las correcciones? En el estudio publicado en este libro, Palionis determinó que Mažvydas no solo representaba j/j de siete maneras, sino que «la distribución de los grafemas y grupos de grafemas (dígrafos) que la representaban no era uniforme en las distintas publicaciones» (p. 49). Además, allí mismo se afirma que «en MK, j se representaba con mayor frecuencia mediante los grafemas j, g y el dígrafo ij». Por tanto, las correcciones schwentagi = schwentaghi y kraugis = kraughis carecen de fundamento. También es dudosa la corrección de la forma weta a wieta: la letra e «a menudo representaba también, sobre todo en MK, el diptongo [ie]» (p. 46). Menos aún se justifica la corrección siad = sėdi, pues el fonema /ė/ «no se representaba gráficamente en los primeros escritos de Mažvydas (MK, GA)» (p. 46). En las notas examinadas, el dígrafo ij de Mažvydas también se transcribe como ij: por ejemplo, el caso de MK 283–4 se transcribe como presiprawijges (p. 88), y no como presiprawyges. Sin embargo, en la transcripción de la fuente polaca impresa junto a la fotocopia, exactamente el mismo dígrafo ij (de la misma imprenta) se representa sistemáticamente con la letra y (cf., por ejemplo, las transcripciones de las palabras Ktorzij, thijm, godnij, etc., en esa misma página). También hay errores en las notas del editor: glauſti de MK 106 se corrigió erróneamente a klausyti (con y); en relación con el caso de MK 2513, se afirma erróneamente que «falta el signo de elevación después de testament» (debería ser: después de NAUJŲ DARBŲ APŽVALGA 213 testamen) (p. 85); žadžius de MK 288 se corrigió erróneamente a žodžius tus (con o en lugar de a) (p. 88); Schwetąje de MK 454 se corrigió erróneamente a Schwetąje (con a en lugar de ą) (p. 105). Al explicar la relación entre los textos reimpresos y los originales, resulta injustificada la variedad de fórmulas que se emplean en los pies de foto; cf.: traducción literal, traducción esencialmente literal, traducción mayormente literal, traducción casi literal, traducción no del todo literal; traducido libremente, traducción más libre, traducción bastante libre, traducción parcialmente libre, traducción aproximada; adaptación libre, adaptación de traducción libre. ¿Indican todas ellas relaciones distintas entre la traducción y sus fuentes? La lista de textos de Mažvydas que aparece al final del libro, ordenada por sus primeros versos, se diferencia de la similar «Lista de cantos eclesiásticos de la Prusia lituana de los siglos XVI–XVII» elaborada por Dainora Pociūtė (véase Pociūtė, D. 1995: XVI–XVII a. protestantų bažnytinės giesmės, Vilnius: Pradai, 147–178) en que incluye partes de la salmodia de la misa, que Pociūtė no considera cantos autónomos; además, describe brevemente la relación entre el original y la traducción de cada canto. Por cierto, estas descripciones no coinciden del todo con las notas correspondientes a los facsímiles. El libro se publicó con fondos de la Comisión Estatal de la Lengua Lituana, dependiente del Seimas de la República de Lituania (diseño de Alfonsas Žvilius). Se trata, sin duda, de una valiosa publicación de estudios bálticos. Sustituye a la edición Martynas Mažvydas. Katekizmas ir kiti raštai (Vilnius: Baltos lankos, 1993), pero no reemplaza la edición de 1974 Martynas Mažvydas. Pirmoji lietuviška knyga (Vilnius: Vaga). El libro preparado por J. Gerulis, Mažvydas. Seniausieji lietuvių kalbos paminklai iki 1570 metams (Kaunas: Švietimo ministerijos leidinys, 1922), y su edición de Heidelberg de 1923 conservan, al menos mientras no se encuentren los Gesmes Chriks<em>cz</em>oniskas conservados en Königsberg, el valor de la fuente primaria. Mik alojaus Daukšos 1599 metų Postilė ir jos šaltiniai. Edición preparada por Jonas Palionis (Vilnius: Baltos lankos, 2000, 1331[5] p.). La publicación comienza con prólogos en lituano (pp. 7–8) y alemán (pp. 9–10); a continuación figura una lista de abreviaturas (pp. 11–12) y el artículo introductorio «La Postilla de 1599 y sus ediciones» (pp. 13–22). Le siguen los «Comentarios textológicos» (pp. 23–35). A partir de la página 36 comienza el texto facsimilar paralelo de la traducción y su original. La alegría por la aparición de una nueva edición académica de la Postilla de Daukša pronto se ve ensombrecida por la frustración ante su deficiente calidad de impresión. La presente edición de la Postilla se basa en el ejemplar perteneciente a Otonas Praniauskas, conservado en la Biblioteca Nacional de Lituania Martynas Mažvydas. Al publicar la Postilla en 1926, este ejemplar había servido de apoyo: solo se fotografiaron de él algunos folios y la última página de «Erratas». Así pues, las dos ediciones se basan en ejemplares distintos de la traducción. Según Palionis, el ejemplar de Simanas Stanevičius es el mejor conservado y más completo de Lituania (cf. p. 1), por lo que surge justificadamente la pregunta de por qué no se utilizó este ejemplar como base de la nueva edición: ¿habría sido quizá mejor la calidad de impresión? Solo cabe conjeturar que lo impidieron las subrayaduras y correcciones que Simanas Stanevičius dejó en este libro (p. 7). Al comparar la nueva edición con la de 1926 (Daukšos Postilė. Fotografuotinis leidimas, Kaunas: Lietuvos universiteto leidinys), se observa que la calidad de ambas es, en el mejor de los casos, equivalente (¡aunque las separan tres cuartos de siglo!). Esto resulta especialmente evidente al comparar las páginas 279–280 y 620–621, reimpresas en ambas ediciones a partir del mismo original: de las cuatro páginas, solo la primera parece estar mejor impresa en la nueva edición; las otras tres se ven más nítidas en el libro de 1926. Comparemos algunos otros pasajes de ambas ediciones: en la frase už tą didį susimilimą io 549, en la edición anterior se distinguen todas las letras con tilde nasal, mientras que en la nueva solo se aprecian en la palabra didį; en la nueva edición no se aprecia en absoluto el diacrítico de la letra e en la palabra bedrinikais6₁₆; en la palabra kantrumas9₂₇ ya no se puede leer la primera letra, k, etc. 214 | ARTŪRAS JUDŽENTIS Daukša tradujo la postilla probablemente a partir de la segunda edición de la Pequeña postilla católica de Wujek y, finalmente, revisó la traducción basándose en la tercera edición de esta; esta conclusión se fundamenta en la comparación de las discrepancias en la estructura, el contenido y los textos de las obras (p. 17–20). Basándose en ella, el libro reproduce, junto a la traducción y mediante fotocopiado, el texto polaco de la tercera edición de la postilla, tomado de un microfilme que Wojciech Smoczyński consiguió para el Instituto de la Lengua Lituana en la Biblioteca Jaguelónica de Cracovia. Lamentablemente, el original polaco de esta edición es de mala calidad y en muchos lugares resulta completamente ilegible (véanse, por ejemplo, las pp. 133 (43), 293 (131): las letras están «emborronadas», sin trazos interiores, y los diacríticos son poco nítidos). Es del todo incomprensible por qué no se utilizaron para esta edición los ejemplares originales que se conservan en la Biblioteca de la Universidad de Vilna (agradezco a Jurgis Pakeris que me los señalara): la segunda edición, de buena calidad aunque algo defectuosa, procedente de la colección de Jurgis Lebedys y conservada en la sala de lectura de Lituanística (signatura 25 SK-15), está siendo restaurada; por tanto, quizá la tercera edición, ya desencuadernada y cómoda para fotografiar (signatura II 5343), y la cuarta edición, restaurada recientemente y conservada en la sección de impresos raros (signatura II 1658). Habrían facilitado el trabajo del editor y de la editorial, y la calidad de impresión probablemente habría sido incomparablemente mejor. El editor presenta el texto del original polaco dividido en páginas de acuerdo con el texto lituano. Debido a las diferencias en la estructura gramatical y el vocabulario de las lenguas, o a la mayor libertad de la traducción, tal división solo puede ser aproximada. En algunos casos plantea dudas; por ejemplo, en la unión de las páginas 245 y 246 desaparece el pronombre demostrativo (probablemente to). ¿No habría sido más sencillo no dividir las líneas, sino dar la línea final completa al final de la página y repetirla al principio de la siguiente? Al final del artículo introductorio, Palionis plantea el problema de quién tradujo la postilla. Merece atención esta conclusión suya: «al leer el texto de DP y compararlo con el original, se observa que, en realidad, algunos pasajes difieren considerablemente de este en ciertos rasgos lingüísticos» (p. 21). En la sección «Comentarios textológicos», el editor señala las principales diferencias entre la traducción de Daukša y las tres ediciones del original: pasajes omitidos o añadidos por el traductor e imprecisiones de la traducción. Estas diferencias se presentan en el orden en que aparecen en el texto, sin clasificar. Algunas son importantes para determinar el original (y su edición) de la traducción, mientras que otras solo reflejan la técnica de traducción (véanse las notas 12, 40, 54, 72, 76, 92 y algunas otras). En la sección «Errata» (pp. 1304–1331) se imprimen los «errores más evidentes del traductor o de imprenta». Al elaborar la lista de correcciones, Palionis se basó, según indica, en las enmiendas de Eduardo Volter. Se rechazaron algunas de ellas; por otro lado, la lista de Volter se amplió con las correcciones que faltaban para los errores de las páginas 457–630. La lista corrige no solo los errores de la facsímil de la traducción de esta edición, sino también los de la edición de 1926 (marcados con asteriscos). No se incluyeron en ella las correcciones de errores que el propio Daukša señaló en «Paklydimus teip pataisik». Tampoco se imprimieron estas mediante reproducción fotográfica y, por consiguiente, han desaparecido por completo de la nueva edición: una vez más, hay que recurrir a la edición de 1926, donde dicha lista ocupa cinco páginas. Por cierto, esa lista también contiene interesantes observaciones dialectológicas. En la lista de abreviaturas (p. 11) llaman la atención algunos errores: las explicaciones de las abreviaturas adj. y conj. no corresponden a estas. No cabe sino estar de acuerdo con el editor en que el lenguaje de la traducción todavía debe estudiarse a fondo y de manera exhaustiva. Precisamente una edición científica de la traducción sienta las bases para tales estudios. Lamentablemente, la edición que nos ocupa no está a la altura de las expectativas depositadas en ella. Se recurre a ediciones críticas de escritos antiguos durante décadas, por lo que deberían prepararse con sumo cuidado y esmero. Durante la presentación del libro, tanto el editor como los responsables de la editorial se quejaron de la falta de tiempo y de dinero asignado por el Ministerio de Cultura para la publicación —quizá cien mil litas—. Aun así, parece que lo que más falta hace en este ámbito editorial nuestro es simplemente responsabilidad. NAUJŲ DARBŲ APŽVALGA | 215 Obras escogidas Durante los años que abarca esta reseña se publicaron comparativamente muchas ediciones científicas de nuestro legado lingüístico. De algún modo, compensaron la escasez de nuevas investigaciones de gran envergadura. Se trata de la recopilación del académico Kazys Ulvydas, Los adverbios de la lengua lituana (compiladora: Elena Valiulytė; Vilna: Instituto de Publicaciones Científicas y Enciclopédicas, 2000, XXXIII+463[1] pp.), y de Jonas Kazlauskas, Obras escogidas (I. Gramática histórica de la lengua lituana. Edición facsimilar. Preparada para la imprenta por Albertas Rosinas. Vilna: Instituto de Publicaciones Científicas y Enciclopédicas, 2000, XXIV+414[2] pp.; II. Artículos, reseñas, cultura lingüística… Compilada y preparada para la imprenta por Albertas Rosinas. Vilna: Instituto de Publicaciones Científicas y Enciclopédicas, 2000, 324 pp.). Estas publicaciones permiten abordar algunos aspectos generales de la compilación y edición de obras de este tipo; por ello, ambas se reseñarán conjuntamente, según los temas tratados. Los principios de compilación de las publicaciones que nos ocupan son distintos. En la recopilación de Jonas Kazlauskas se incluyen, en general, todos sus trabajos científicos y de valor científico, mientras que la de Kazys Ulvydas reúne artículos y estudios sobre los adverbios y la adverbialización. El principio temático elegido para esta última justifica, por ejemplo, la reimpresión de un capítulo entero del tomo II de la gramática académica Gramática de la lengua lituana y del estudio publicado hace muy poco, «Las partes invariables de la oración en las primeras gramáticas de la lengua lituana». Ni mucho menos se trata de todo el legado científico de Ulvydas. Sus numerosos artículos sobre cuestiones de cultura lingüística constituirían un libro aparte, como continuación de este. Ambas publicaciones tienen en común que no incluyen trabajos nuevos publicados a partir de manuscritos. Como corresponde, ambos libros comienzan con artículos introductorios que reseñan la vida y la obra de los clásicos de nuestra lingüística. Sus introducciones fueron escritas por sus discípulos, ya reconocidos lingüistas y autoridades en sus respectivos campos de investigación: la del libro de Ulvydas, por Vytautas Ambrazas y Elena Valiulytė; la del libro de Kazlauskas, por Aleksas Girdenis y Albertas Rosinas. Los artículos introductorios no se limitan a una simple reseña de la obra de Ulvydas o Kazlauskas, sino que también revelan los fundamentos teóricos de su trabajo científico y su metodología de investigación, y ofrecen valoraciones breves pero acertadas de sus obras. Así, sobre la Gramática de la lengua lituana, editada por Ulvydas, se afirma: «no es la teoría de una descripción de la estructura gramatical, sino el análisis sistemático de la diversidad de fenómenos gramaticales lo que hace de esta obra una base sólida tanto para la normalización de la lengua como para futuras investigaciones» (p. XXVI). Estas valoraciones, formuladas en ambos libros por estudiosos reconocidos desde cierta perspectiva temporal, son interesantes por sí mismas y valiosas porque revelan la evolución posterior de nuestra lingüística. Los artículos introductorios de las publicaciones analizadas también presentan diferencias sustanciales, derivadas de las perspectivas de sus autores. Al describir la vida de Ulvydas, no se limitan a los hechos y las fechas, sino que tratan de revelar los rasgos de personalidad del destacado lingüista: lo recuerdan como maestro y colega, y como figura cultural y social (véanse especialmente las pp. XXIV–XXV). Esta perspectiva se refleja también en las fotografías (pp. XII–XXIII), donde vemos a Ulvydas con colegas y colaboradores científicos, en familia y con sus alumnos, en su escritorio y durante sus momentos de descanso. En cambio, en el libro de Kazlauskas casi no se dice nada de la vida personal del difunto, de su manera de relacionarse o de sus rasgos de carácter: los autores del artículo separan claramente estos aspectos de su vida científica y pública, y prescinden de ellos deliberadamente. Eché mucho de menos en este libro fotografías de Kazlauskas en la universidad, con sus estudiantes, durante los fines de semana… Las bonitas fotografías familiares y los retratos de las portadas quedan eclipsados por las fotocopias de certificados y diplomas (¡nada menos que siete!), así como por las imágenes de monumentos y placas conmemorativas. Los compiladores siguieron principios similares para editar los textos reimpresos. En la recopilación de Ulvydas, los textos se reproducen escaneados (la editorial del Instituto de la Lengua Lituana preparó el texto del libro para la imprenta); en ellos se corrigieron «los errores de corrección observados o las erratas evidentes, así como 216 | ARTŪRAS JUDŽENTIS algún que otro detalle editorial. Solo se han unificado algunos aspectos ortográficos, teniendo en cuenta los cambios presentados en «Lietuvių kalbos rašyboje ir skyryboje (1992)», según se indica en el prólogo (p. V). La monografía de Kazlauskas, Lietuvių kalbos istorinė gramatika, se reimprimió en el primer volumen de sus escritos mediante reproducción fotográfica, sin que se perciba la intervención del editor en la reimpresión. En el segundo volumen, los artículos, reseñas y textos de divulgación se volvieron a componer y fueron editados por el responsable de la edición: como se indica en el prólogo (II, p. 5), «aquí y allá se corrigieron errores tipográficos detectados y los nombres de los autores mencionados en los textos». Los principios editoriales señalados por los compiladores de los libros no suscitan mayores dudas. ¿Se aplicaron de manera coherente? Para responder a esta pregunta, leí con detenimiento y cotejé con los originales varios artículos de cada volumen. Del libro de Ulvydas elegí «Dėl vienaskaitos galininko prieveiksmėjimo dabartinėje lietuvių kalboje» (p. 203–214) y «Daugiskaitos įnagininko kilmės prieveiksmių semantikos bruožai» (p. 253–267); del de Kazlauskas, los artículos «Dėl kuršių vardo etimologijos» (p. 148–152), «Baltų kalbų pakitimų santykinės chronologijos nustatymo galimybės ir ribos» (p. 174–178), «О месте возвратной морфемы и ее ударении в литовском языке» (p. 127–133), así como las reseñas de estas obras: Chr. S. Stang. Vergleichende Grammatik der baltischen Sprachen (p. 246–261); I. Duridanov, Thrakisch-Dakische Studien (p. 289–291); Baltų ir slavų kalbų ryšiai (p. 291–294). Hay que decir desde el principio que en el último libro, cuyos textos complejos se volvieron a componer, quedaron pocos errores. No obstante, hay algunos, así como otros aspectos cuestionables, en ambos volúmenes. En cuanto a la ortografía, Valiulytė escribe de manera bastante sistemática cortar y sus derivados con j en la raíz, en lugar de į (p. 207, 262 y en otros lugares); en lugar de de todos modos, se escribe en dos palabras de todos modos (p. 207, 208, 212, 255, 256 y en otros lugares); en lugar de de vez en cuando, se escribe de vez en cuando (p. 264). Se corrigió la errata ortográfica se omite > se omite (p. 265); el ejemplo impreso en cursiva a tientas (p. 260). Sin embargo, quedó sin corregir algún que otro detalle: en lugar de con el componente verbal de la combinación debe decir con el componente verbal de la combinación (p. 265); en lugar de en los patvariuose – patvor iuose (p. 263); el ejemplo padaukais debería haberse impreso en cursiva (p. 265). En el ejemplo įnoriais (p. 261), la posición del diacrítico quedó sin cambiar. En el libro de Kazlauskas se corrigió la ortografía de las palabras rusas суффиксальная (p. 129) y распространения (p. 130). En los textos revisados y probablemente en todo el volumen, Rosinas dejó la palabra cortar escrita según la ortografía anterior (p. 149, 150, 294), así como sus derivados y los topónimos de la misma raíz; quizá en todas partes (p. 251, 256, 260) quedó escrito en dos palabras; las formas del adjetivo arcaico se dejaron sin j (p. 252, 256, 257, 258 y en otros lugares); se escribe en una sola palabra demasiado (p. 292). En cuanto a la puntuación, en el libro Lietuvių kalbos prieveiksmiai se suprimieron sistemáticamente las comas antes y después de las expresiones comparativas introducidas por las conjunciones kaip, negu (p. 204, 208, 209, 212, 254, 255 y otros lugares), así como en las enumeraciones y en las expresiones que introducen ejemplos con kaip (p. 208, 209, 213, 254, 265, 266 y otros lugares). Sin embargo, una expresión del mismo tipo (p. 265) quedó entre comas: be tokių <…> lyčių, kaip akim aktais <…>. Según las nuevas reglas de puntuación, no debería haber coma entre la conjunción y el inciso priešingai en la oración <…> laiko prieveiksmiai <…> linksnio reikšmės nė kiek nesustiprina, o, priešingai, ją dar nustelbia <…> (p. 208); tampoco debe tratarse como inciso ni separarse con comas la expresión apskritai paėmus en la oración Panagrinėję įnagininko linksnio, apskritai paėmus, ir atskirų jo rūšių santykį su prieveiksmiais <…> (p. 266). En los escritos de Kazlauskas también se corrigieron algunos aspectos de puntuación: se añadieron comillas después del título «Literatūra ir kalba» (p. 249); se pusieron las comas que faltaban al final de una oración subordinada, después de la palabra lie kana (p. 128), y entre elementos coordinados de la oración, después de esti (12 k.) (p. 260). En los textos de Kazlauskas examinados quedaron sin corregir los siguientes casos de puntuación: se mantuvo entre comas la palabra matyt, que en la oración funciona como predicado y no como inciso (p. 253); en esa misma NAUJŲ DARBŲ APŽVALGA 217 página, el inciso priešingai quedó sin delimitar; sobra la coma después de la expresión dėl lingvistinės analizės netobulumo (p. 289), después de la palabra būtent (p. 293), antes de la expresión comparativa negu J. Pokornas (p. 294) y antes de la construcción de participio remiantis tuo metodu (p. 178). En este libro quedaron sin corregir también varias cuestiones dudosas desde el punto de vista del uso lingüístico: de acuerdo con las normas actuales, el acusativo que sigue a un verbo negativo debería sustituirse por el genitivo (cf. neturi ką nors bendra, p. 151); en la expresión Kaip nežiūrėtum (p. 258), habría que cambiar el prefijo del verbo; debe corregirse la construcción prieita įdomių reikšmingų išvadų (p. 293). Un problema común a muchas publicaciones similares es la edición de referencias y citas. En las obras reimpresas aparecen errores cuando sus autores citan otras publicaciones o simplemente hacen referencia a ellas. A mi juicio, es imprescindible corregirlos, ya sea en el texto o, al menos, en las notas, pues de lo contrario seguirán induciendo a error a los investigadores que consulten las obras reimpresas. ¿Quién, si no el editor, debería realizar esta labor ardua pero importante? Por desgracia, en ambos libros examinados se ha dejado un número considerable de errores precisamente en estos casos. En el libro de Ulvydas quedaron sin corregir skanas en lugar de skanās (p. 210, nota 16, y p. 274, nota 7), Litauisches en lugar de Litauisches (p. 210, nota 15), y Delbruck en lugar de Delbrück (p. 263, nota 6). En la cita de la obra de Būga, en lugar de vakar debería aparecer *vakar (p. 210); además, en la referencia a la obra de Vinogradov (p. 207) quedó sin corregir una indicación errónea de páginas: en lugar de 308–381 debería decir 380–381. Hoy en día, al citar los originales ya no se puede alegar la falta de caracteres; sin embargo, en el ejemplo tomado de Endzelīns šuorit quedó sin colocar el signo ^ sobre la i (p. 208); en la cita de Rygiškių Jonas (p. 209) quedaron sin restituir dos signos de acento (y no se señalaron las tres palabras omitidas); abundan especialmente las discrepancias en los ejemplos de Donelaitis que Ulvydas cita de la obra de Fraenkel (p. 214): no solo desaparecieron los signos diacríticos, sino que también se alteró la ortografía del original; de manera similar, la obra de Otrębski se cita solo de forma aproximada (p. 204): siete palabras presentan siete discrepancias respecto del original. No se uniformó el formato de las notas de Ulvydas: en las notas al mismo artículo de Šapira (pp. 204 y 205), el número de la revista aparece en números romanos en un caso y en números arábigos en otro; en la segunda nota, además, no se dejó espacio después de la abreviatura del número. En el libro de Kazlauskas también se corrigieron algunas referencias: por ejemplo, Stavski se corrigió a Stawski (p. 148). Sin embargo, tanto en el texto como en las notas quedaron imprecisiones en las referencias: Vien en lugar de Wien; Kraków en lugar de Kraków; werden en lugar de werden (p. 148); wie ir Bedeutungverwandtschaft quedó sin corregir por wie ir Bedeutungverwandtschaft (p. 149); la abreviatura Lit. et Vb. (p. 150) no se corrigió por Lit. et. Wb.; el apellido, escrito incorrectamente, Toivoven quedó sin corregir; debería ser Toivonen (p. 248); no se verificaron las referencias a las páginas: en la p. 291, en lugar de 7–99 debería decir 7–100; en la p. 293, en lugar de (p. 96 y ss.) debería decir (p. 90 y ss.). En este libro también quedaron sin corregir varios errores importantes en las referencias: en la reseña de Kazlauskas se deslizó el error de que «Ch. Stang deriva de *-ās la terminación -as de las formas de acusativo plural del tema en ą-» (p. 256). En realidad, en la página indicada Stang deriva la terminación correspondiente de *-āns; que se trata de un error también se desprende de la argumentación posterior del propio Kazlauskas. En la p. 252, en la expresión «la fonologización del nuevo sonido ē- (> ei)», la inversión de la orientación del signo confunde al lector: era ē- (< ei) (p. 252). En las reseñas de Kazlauskas, el responsable de la edición ordenó las referencias a páginas en orden ascendente (por ejemplo, p. 256). ¿Acaso el orden del autor no era casual? ¿Cómo debe proceder el editor ante los ejemplos de las obras reimpresas y las imprecisiones en su presentación? Verificar los ejemplos es una tarea compleja y, a menudo, incluso imposible de llevar a cabo. Aun así, creo que también en estos casos habría que corregir los errores evidentes (al menos en notas). He aquí algunos ejemplos de Ulvydas que quedaron sin explicación (probablemente las explicaciones se perdieron al componer los textos): padaržinsaliais (después de este, ni siquiera se puso una coma antes del siguiente ejemplo; p. 264), suskydaïs (tampoco hay coma después de este; p. 265). Resulta dudoso que el autor presente uno al lado del otro, como ejemplos distintos, didkūliais 218 | ARTŪRAS JUDŽENTIS y dūtkūliais (el significado de ambas es el mismo; p. 259); allí mismo se ofrecen las formas de idéntico significado strimgalviais y strimgalviais (sin signos de acento); la forma kìtandie aparece repetida dos veces en la misma línea (p. 211). Suscitan dudas las formas reconstruidas que se ofrecen una junto a otra: anañde, anañdei, anañdiej ir anañdėj (p. 211). Una observación más. Como los artículos para el libro de Ulvydas se tomaron de distintas publicaciones y se escribieron en épocas diferentes, varían en ellos las formas de presentar los ejemplos y de indicar sus significados (se usan comillas distintas, etc.). El libro habría resultado más coherente y más cómodo para el lector si, al reimprimirlo, estos y otros aspectos similares se hubieran uniformado. Merece tratarse por separado el problema de la edición de la terminología en las publicaciones de legado científico. A este respecto, los editores de los libros examinados proceden de distinta manera. Rosinas moderniza algunos de los términos empleados por Kazlauskas, aunque de forma incoherente: en lugar de circumflektinė priegaidė, usa cirkumfleksinė (pp. 255, 256 y en otros lugares), y en lugar de izoglosių, izoglosų (p. 290). Sin embargo, deja sin cambios prosodija (p. 246) y kardinalinis kirčio pobūdžio pakitimas (p. 178). Valiulytė ha conservado todos los términos de Ulvydas, aunque hoy algunos de ellos parecen cuestionables; compárense: individualiniai dariniai (p. 266), formalines reikšmes silpnėjimą (p. 205), formalinius ypatumai (p. 208), predikatyvinė prieveiksmių vartosena, predikatyviškai vartojamų <...> prieveiksmių (p. 256), predikatyviniai junginiai (p. 265), bendratinė kalba (p. 253). Considero que esta última decisión es más aceptable. La terminología utilizada y su sistema reflejan la evolución de la lingüística y también de la cultura de la lengua, las ideas del autor, su identificación con una u otra escuela lingüística, los orígenes de sus concepciones teóricas, etc. Si es necesario, el editor puede explicar en notas los términos anticuados e indicar sus equivalentes actuales. Al reeditar las publicaciones examinadas también se han introducido algunos errores nuevos, ausentes en las ediciones anteriores: algo muy indeseable, pero difícil de evitar. En el libro de Ulvydas, la n poco nítida de la palabra drusčin se convirtió en una n: druscin (p. 208); en lugar de la forma anterior Rygiškių se escribió Rygrškių (p. 253, nota 1). En la página 292 del libro de Kazlauskas, al final de la oración, se puso un punto y coma en lugar del punto que seguía a la palabra rezultatas; las palabras de la postilla de Daukša, correctamente citadas, kelės, kėlės ir kėles (con l dura), se transcribieron erróneamente en la recopilación con l (p. 130); el participio se sustituyó innecesariamente por la forma personal turi (p. 252, nota 19). Sería deseable que, al reimprimir los textos, los editores proporcionaran también los datos bibliográficos de las ediciones posteriores —si las hay— de las obras citadas o mencionadas en ellos. Por ejemplo, cuando Kazlauskas se refiere a trabajos suyos entregados a la imprenta pero publicados solo más tarde, habrían sido útiles notas del editor con sus datos bibliográficos exactos o, al menos, una referencia al pasaje correspondiente del libro examinado. Los compiladores de las publicaciones examinadas trataron de manera distinta los resúmenes de los artículos en lenguas extranjeras: Rosinas los conservó; Valiulytė, no. Considero que los resúmenes hacen las publicaciones más accesibles a los lectores extranjeros y, además, suelen destacar las ideas principales y las novedades de las obras, por lo que respaldo la primera decisión: tiene sentido conservar los resúmenes. En las publicaciones científicas del legado lingüístico son muy deseables los índices, temáticos o al menos de palabras. En este aspecto, el libro de Ulvydas es superior: incluye un índice de adverbios analizados o mencionados en el libro, cuya elaboración llevó mucho tiempo (pp. 388–429; lo preparó Elena Valiulytė con la ayuda de la operadora Živilė Mockevičiūtė). El libro incluye asimismo una lista general de abreviaturas de fuentes preparada por la compiladora (pp. 361–375) y una bibliografía de Ulvydas que abarca el período de 1931 a 2000 (pp. 376–387; compilada por Irena Andriukaitienė). En opinión de Rosinas, la bibliografía de Kazlauskas, «que presenta el conjunto de sus trabajos publicados, editados y compilados (por él o en colaboración con otros)» (II, p. 6), debería prepararse más adelante. Considero que dicha bibliografía bien podría haberse publicado en el libro examinado. Tanto más cuanto que ya se habían realizado muchos trabajos preparatorios: la preparada por Vincas Urbutis NAUJŲ DARBŲ APŽVALGA 219 «Bibliografía de los trabajos publicados de Jonas Kazlauskas» (Baltistica VII (1), 1971, 11–16), y se publicaron los correspondientes volúmenes de índices bibliográficos de Lietuvių kalbotyros. A partir de estos dos libros publicados en 2000 se han examinado solo algunos aspectos de la edición científica del legado lingüístico. La compilación y edición de publicaciones de este tipo es una labor ardua, que requiere mucho tiempo y conocimientos, pero también es significativa. Un fenómeno nuevo en la lingüística lituana es la recopilación de Alekso Girdenio, Kalbotyros darbai (I: 1962–1974, 420 p.; II: 1975–1987, 416 p., Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas, 2000). La publicación reedita artículos, reseñas, notas lingüísticas e incluso diálogos ya publicados anteriormente por el profesor, que sigue activo en la investigación y la docencia. Casi todos los artículos y reseñas aparecieron en las prestigiosas revistas Kalbotyra y Baltistica, que aún hoy son de fácil acceso. La iniciativa de la publicación y su editora jefe es Danguolė Mikulėnienė. También preside la Comisión Estatal de la Lengua Lituana, que apoyó la edición del libro. El compilador de las obras es el propio autor. Como se indica en el prólogo, la publicación «incluye casi todos los trabajos lingüísticos escritos a lo largo de unos cuarenta años de actividad científica» (I, p. 11). Los textos no se reelaboran, se evitan los comentarios menores y solo se corrigen algunos pasajes; únicamente cuando es necesario se añaden breves notas o referencias a trabajos posteriores. Está prevista la publicación de tres tomos de obras. Como en 2000 aún no podía haberse publicado el tercer tomo, que abarca el período de 1988 a 2000, habrá más ocasiones para escribir sobre esta publicación. Artūras Judžentis