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Nesusipratimai dėl dažninio žodyno

Laima Grumadienė; Vida Žilinskienė

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PASTABOS 129 STEPANOV, JU. S. 1972: Ударение и метатония в литовском глаголе. Baltistica, I priedas, 169–183. STEPANOV, JU. S. 1997 a: Desplazamientos no paradigmáticos del acento en indoeuropeo. (Planteamientos iniciales.) Вестник Московского университета. Serie 9. Filología n.º 5, 63–80. STEPANOV, JU. S. 1997 b: Desplazamientos no paradigmáticos del acento en indoeuropeo. (I. En torno a las leyes de Wackernagel y Leskien.) Вопросы языкознания, 1997, n.º 4, 5–26. STUNDŽIA, B. 1980: Vadinamosios bendrosios giminės vieta lietuvių kalbos morfologinėje sistemoje. Kalbotyra 31 (1), 79–87. TRUBECKOJ, N. S. 1960: Основы фонологии, Москва: Издательство иностранной литературы. TRUBECKOJ, N. S. 2000: Основы фонологии, Москва: Аспект Пресс. ULVYDAS, K., red. 1965: Lietuvių kalbos gramatika 1. Fonetika ir morfologija, Vilnius: Mintis. VAITKEVIČIŪTĖ, V. 1961: Lietuvių literatūrinės kalbos balsinės ir dvibalsinės fonemos. Lietuvių kalbotyros klausimai 4, 19–47. 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Aleksejus Andronovas St. Petersburg State University Department of General Linguistics Universitetskaya nab. 11, 199034 St. Petersburg, Russia [email protected] Recibido el 5 de diciembre de 2002 MALENTENDIDOS SOBRE EL DICCIONARIO DE FRECUENCIAS Acta Linguistica Lithuanica En el tomo XLVI, al repasar la actividad científica de Vitas Labutis (pp. 230–248), Artūras Judžentis relata algunas afirmaciones de su reseña de nuestros dos diccionarios: el Diccionario de frecuencias del lituano escrito actual (ordenado por frecuencia decreciente) (1997) y otro diccionario con el mismo título, pero dispuesto en orden alfabético (1998) (por cierto, confundió nuestros nombres y apellidos; véase la p. 245). Nos decidimos a replicar públicamente al autor por exponer afirmaciones que no son suyas, sino de Labutis, porque, dado que Judžentis no aprovechó las posibilidades de la voz participial, no queda más que suponer que coinciden las opiniones tanto del autor de la reseña como de Labutis: al parecer, los diccionarios de frecuencias pueden elaborarse sin atenerse a los requisitos de la ling统计ística. (Compárese la afirmación de Labutis: «Basándose en muestras de textos fundamentadas en principios estadísticos y tras comprobar que a través de su red se escapa constantemente alguna anguila o algún gobio, probablemente habría que corregir la muestra de textos». (Kalbos kultūra 72, 1999, p. 113.)) Judžentis, tras repetir sin comentario alguno no solo el reproche de Labutis —como el de otros que, por cierto, no han profundizado lo suficiente en los principios de elaboración de listas y diccionarios de palabras mediante métodos de lingüística estadística— por la ausencia de ciertas palabras de esa lista («… se echan en falta (…) nombres de realidades cotidianas, plantas y animales, palabras del ámbito cultural y relacionadas con la actividad intelectual…»), encontró además ocasión para recordar que los diccionarios de frecuencias no pueden completarse añadiendo unas u otras palabras, por muy deseables que sean. Así es, sencillamente, la naturaleza de los métodos de lingüística estadística: no se puede añadir ni eliminar nada; lo que ha de describirse estadísticamente es lo que existe realmente. 130 | PASTABOS el texto o un conjunto de textos de ese tipo, sin añadido alguno. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que no todas las palabras de una misma clase o grupo aparezcan en una lista de frecuencias de este tipo (por ejemplo, entre los términos de parentesco puede faltar alguna tía política), pero esa es la particularidad de los trabajos de lingüística estadística: no añadir nada, por mucho que apetezca. La adhesión de Judžentis a los reproches de Labutis también se aprecia en los recursos estilísticos, por ejemplo: «Se constata con preocupación que en el diccionario abundan las palabras no normativas (…)». Parece que a ambos lingüistas juntos se les escapa algo elemental: por mucho que los lingüistas lo deseen, no es posible retocar la fotografía del uso si no se quiere, siguiendo la vieja costumbre, distorsionar la realidad y presentar lo deseable como si fuera real. Sobre algunos otros puntos mencionados en la reseña habría que discutir no con Judžentis, sino con Labutis; pero, al fin y al cabo, al autor de la reseña pertenece la frase recién publicada: «Los criterios para determinar las clases de palabras no están claros, por lo que las tablas estadísticas de clases de palabras no inspiran confianza». Esto suena a veredicto, pues en nuestros diccionarios cada palabra va acompañada de una indicación de su clase gramatical (por eso, dicho sea de paso, lo principal no son las tablas, sino esas indicaciones). Judžentis repite esta afirmación, lo que significa que cree firmemente en la conclusión de Labutis de que «el diccionario y sus puntos de apoyo, por desgracia, decepcionan más de lo que satisfacen». Quizá no fuera tan importante discutir con uno u otro lingüista si no se vislumbraran perspectivas para los trabajos de lingüística estadística. Tanto más cuanto que ya hemos abierto camino, disponemos de herramientas y contamos con cierta experiencia. Hace 50 o incluso 100 años se elaboraron diccionarios de frecuencias de algunas lenguas de índole parecida a los nuestros (véase más ampliamente el artículo de Laima Grumadienė en el mismo tomo 46 de ALL). Hoy se sigue avanzando: los grandes diccionarios de las lenguas generales o actuales suelen incluir ya indicaciones junto a las palabras más frecuentes, lo que significa que ha llegado la hora de colmar esa laguna también en la lengua lituana (o en la lexicografía lituana). Así pues, pronto quizá haya que determinar la frecuencia de las palabras no en ocasiones aisladas, sino de manera continua. Así quedaría clara una verdad elemental: las palabras más frecuentes cambian, pues dependen de muchas circunstancias de la vida que también cambian constantemente. No cabe duda de que entre las propias palabras habrá tanto bellas como poco agraciadas, porque se contarían a partir de textos de la vida real, y no se seleccionarían deliberadamente solo para ilustrar la belleza del idioma. Recibido el 23 de diciembre de 2002 Laima Grumadienė Lietuvių kalbos institutas P. Vileišio g. 5, 2055 Vilnius, Lietuva [email protected] Vida Žilinskienė Lietuvos teisės universitetas Ateities g. 20, 2057 Vilnius, Lietuva [email protected]