Irena Ermanytė. „Antonimų žodynas“
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(p. 400); ušpilto·s (p. 397) = uš'p'ilto·s; vadō·ve (p. 414) = vadō·ve; atē·jo (p. 414) = atē·jo; tō·ks (p. 430) = tō·ks; lē.idž'u (p. 457) = lé.idž'u; púokštė (no aparece en el diccionario); pel·ti (p. 462) = pel·ti; acisē·zdavo (p. 467) = acisē·zdavu; ē·da (p. 479) = ē·da; ža·si·tez (p. 484) = ža·s'i't'es; riedam (p. 508) = riedam; pasirė·d'e. (p. 532) = pasirė·d'e.; kō·ta (p. 543) = kō·ta.; atlē·kt (p. 559) = atl'ē·kt; reng'uōs'i (p. 565)= ren'g'uōs'i; pasiryžimas (1) (p. 569) = (2); rodýti (p. 570) = rōdyti, rōdo, rōdė; quizá haya algo más que no se haya advertido.
En esta obra, los errores han disminuido claramente; nos acercamos a un texto científico ejemplar: elaborar un diccionario dialectal de este tipo es una tarea muy difícil, que los autores del tomo I no lograron llevar a cabo. Aquí hay descuidos y otros pequeños errores, por lo que habría sido fácil señalarlos (durante la preparación para la imprenta) y corregirlos.
¿Acaso todo pertenece al dialecto, si el concepto «palabra dialectal» no está definido, aunque aparentemente todo el tomo del diccionario esté articulado en torno a la definición «palabra heredada»? No son palabras ni formas dialectales las siguientes: literātas (p. 88), sulōsiu (=sulōši) (p. 97); neišmaišt·tu. GrS = neišmaišt·tu. (al parecer, allí no se da ese tipo de metatonía); por blē·cvas (p. 452); daugumō· (=daugiausia) rīnko· [transportar] tarnā·uto'jus visūs JNK (p. 559), etc. Tampoco son muchos, y las referencias resultarían muy útiles y necesarias.
Ahora esperaremos el último volumen, que contendrá todo el patrimonio de este grupo de hablas, base de la lengua estándar. En el tercer tomo también habría que señalar los errores y defectos, por desagradables que sean. La adecuada compilación y transcripción de los diccionarios de léxico dialectal es un asunto de suma importancia: los dialectos y los escritos antiguos son grandes tesoros de la lengua de la nación, de interés para muchos investigadores de indoeuropeística. También hay cuestiones sin resolver, por ejemplo, las relativas a la palatalización de grupos consonánticos: m'iṅkšt'i o de otra manera, al'ks'n'is o de otra manera.
Vytautas Antanas Vitkauskas
Lietuvių kalbos institutas
P. Vileišio g. 5, 10308 Vilnius, Lietuva
Recibido el 09/06/2005
Irena Erm anytė
Diccionario de antónimos
Vilnius: Lietuvių kalbos institutas, 2003, xxiii + 584 p., ISBN 9986-668-52-2
Diccionario de antónimos es el resultado de un trabajo prolongado que exigió amplios conocimientos y esmero. Su autora, Irena Erm anytė, es una lexicógrafa experimentada que durante muchos años escribió y editó el gran Diccionario de la lengua lituana y publicó el Diccionario escolar de antónimos de la lengua lituana (1985), por lo que se puede confiar plenamente tanto en sus aptitudes lingüísticas como en su honestidad científica.
El diccionario objeto de esta reseña pertenece al tipo de los diccionarios especializados, pues presenta unidades léxicas de un solo tipo: pares o cadenas de palabras cuyos significados son diametralmente opuestos, es decir, antónimos. Tras extraer el material del multivolumen Diccionario de la lengua lituana y completarlo con ejemplos de obras literarias y de la prensa, en esta obra se ha procurado presentar tanto antónimos sistemáticos como contextuales, y explicar hechos de la lengua lituana estándar, de los dialectos y de los escritos antiguos. Así pues, tenemos ante nosotros un trabajo lexicográfico de gran envergadura, en el que pueden encontrarse datos no solo sobre las relaciones sistemáticas entre las palabras del lituano actual, sino también sobre las relaciones de oposición que se configuran en determinados textos e influyen de una u otra manera en todo el sistema lingüístico.
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1. La estructura del «Diccionario de antónimos» es casi tradicional: al principio hay tres apartados («Introducción», «Estructura del diccionario» y «Abreviaturas»); a continuación aparece el cuerpo del diccionario, en el que los antónimos se presentan en grupos ordenados alfabéticamente según uno de ellos, y al final se ofrece una lista de fraseologismos de origen antonímico y un índice de los grupos de antónimos.
Que el diccionario se ha elaborado sobre una base teórica suficiente de semántica léxica lo demuestra el contenido de la «Introducción». En ella se expone de forma argumentada qué constituye el fundamento de los antónimos como dos miembros de una oposición; qué determina la oposición entre estas palabras (la raíz, los formantes derivativos o el contexto); qué factores lógicos vinculan los antónimos en la lengua; y cómo se forman las figuras estilísticas basadas en antónimos. Al leer la introducción, surge una única pregunta: ¿el propio texto del diccionario revela todas las afirmaciones postuladas en la parte teórica y era necesario incluir en la introducción todo lo que sabe su autora, que defendió precisamente una tesis doctoral sobre los antónimos? Solo un análisis detallado de los pares de antónimos y de los ejemplos que ilustran su uso permitiría responder con exactitud a esta pregunta. Pero, incluso sin un examen más atento, cabe dudar de la importancia para este diccionario de algunas de las consideraciones expuestas. Aquí se entienden de manera muy extraña los conceptos de «función» y «derivación», que vinculan pares de antónimos como cercano – lejano (camino), alto – bajo (árbol), profundo – poco profundo (lago) o amanecer – anochecer, nacer – morir, obertura – final. Está claro que ambos miembros de estas oposiciones comparten alguna característica de contenido, de la que uno tiene más y el otro menos; esa característica común permite reunir las palabras en paradigmas léxico-semánticos de cierto tipo, pero ¿qué tiene que ver aquí la función y cómo se relaciona con ella la «derivación»? También es dudoso que la influencia de la entonación en la relación semántica de un par de antónimos pueda reflejarse de algún modo en el diccionario. Así pues, la introducción teórica del diccionario, en esencia bien argumentada, podría formular con algo más de precisión las afirmaciones valiosas para la lexicografía, y no para las reflexiones generales sobre los antónimos.
En el apartado «Estructura del diccionario» se explica cómo se organiza el material. Este apartado es bastante fragmentario y no expone debidamente los principios de presentación de los datos. Por ejemplo, solo se indica cómo se presenta la serie sinonímica del segundo miembro de los antónimos verbales (primero se escribe el verbo sin prefijo y, a continuación, se enumeran alfabéticamente los verbos con prefijo), pero no se dice nada sobre la presentación de las series sinonímicas de otras clases de palabras; se señala que se procura evitar explicar los significados de los antónimos mediante sinónimos, pero no queda nada claro cómo se explican esos significados: si las definiciones se han tomado de alguna fuente o si las ha elaborado la propia autora. En este apartado se define qué constituye los pares de antónimos y se indica cómo se numeran. Sin embargo, apenas se empieza a examinar el texto del diccionario, resulta realmente dudoso numerar los pares de antónimos con cifras en cuerpo pequeño y los significados con cifras voladas. En primer lugar, esto plantea ciertas dificultades visuales; además, parece que distinguir los significados es más importante que distinguir los propios pares de antónimos. A veces, con cifras pequeñas delante de la palabra lema se numeran no solo los pares de una palabra usada con el mismo significado, es decir, de la misma unidad léxica (a), sino también los de una misma palabra empleada con otro significado (es decir, otra unidad léxica), que forma un par de antónimos con otra palabra (b). Presentar del mismo modo hechos que no son del mismo tipo introduce una confusión innecesaria y se convierte en un rompecabezas para los usuarios. Compárese:
a) 1 acariciar pasar suavemente la mano – morder hacer daño o herir con los dientes
2 acariciar pasar suavemente la mano – golpear, azotar causar dolor con golpes
3 acariciar pasar suavemente la mano – tirar del pelo causar dolor arrancando el cabello
b) 1 tranquilos que no presenta cambios – tempestuoso que es inquieto, cambiante
2 tranquilos que no se irrita ni se enfada con facilidad – irritable que se irrita con facilidad
3 tranquilos pacífico, sin derramamiento de sangre – sangriento relacionado con el derramamiento de sangre
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Esta numeración de los pares de antónimos resulta especialmente confusa cuando la primera palabra del par es polisémica y se encuentran varios antónimos para cada lexema; entonces no queda claro qué indica el número: si el par de antónimos o el lexema. Por ejemplo, al presentar los antónimos del adjetivo gyvas, se señalan cinco números, pero ¿qué representan: tan solo cinco pares de antónimos? ¿O acaso la autora del diccionario considera que este adjetivo es monosemántico porque sus acepciones no están numeradas en negrita, como sí ocurre en otros artículos?
1 gyvas que tiene vida – marūs que ha de morir, mortal
2 gyvas que tiene vida – miręs, numiręs que no tiene vida
3 gyvas en el que tienen lugar procesos orgánicos – negyvas en el que no tienen lugar procesos orgánicos
4 gyvas que es ágil y vivaz – lėtas, romus que se mueve despacio, sin apresurarse
5 gyvas que se manifiesta activamente – sustingęs que es pasivo, se manifiesta de manera apática
y compárese:
1 skystas que tiene la propiedad de fluir – kietas que resiste la flexión
2 skystas 1. que contiene mucha agua – tirštas 1. que contiene poca agua
2. que fluye bien – 2. que fluye débilmente
3. que ha crecido de forma dispersa, con poca densidad – 3. que no presenta claros, denso
En algunos casos, la numeración de los pares plantea dudas sobre el orden en que se presentan los antónimos. Por ejemplo, no queda claro por qué algunas parejas se numeran empezando por los sentidos figurados:
1 pakilimas fig. fortalecimiento espiritual – depresija, išsekimas fig. debilitamiento espiritual
2 pakilimas fig. fortalecimiento espiritual – nuopolis fig. marcado deterioro espiritual
3 pakilimas separación de la superficie – nusileidimas llegada a la superficie tras haber volado
4 pakilimas aumento del nivel – nuslūgimas descenso del nivel
5 aumento obtención de mejores resultados – descenso obtención de peores resultados
También se da una numeración completamente innecesaria, aparentemente pasada por alto durante la edición, por ejemplo: 1 manifestar (¿y dónde está el 2?).
2. Al evaluar el contenido del diccionario, lo primero que importa es determinar si la extensión y las ambiciones de la obra reseñada corresponden al estado actual de la lengua. Por ello, conviene decir algunas cosas sobre la selección del material para el diccionario. En la introducción se indica que el material se recopiló de la lengua viva, de los volúmenes I–XX del LKŽ, de los clásicos de la literatura lituana, de diversos escritos y de publicaciones periódicas. No cabe sino elogiar a la autora del diccionario por los hechos lingüísticos hallados y sistematizados, así como por sus ilustraciones, pues llevar a cabo semejante trabajo requirió mucha minuciosidad y conocimientos. Y, sin embargo, no son pocas las preguntas que suscita la selección de lemas. Una de ellas es esta: ¿por qué, al preparar un diccionario hoy en día, no se utilizaron datos de corpus ni se seleccionaron neologismos de las últimas décadas, mientras que se incluyeron dialectalismos sumamente raros (magùs, momà, totà, šapara?, skirmõs, senýkščias – dabarykščias, nušìlti – nušaltì), ocasionalismos absolutos (aukštù-kas ir žemùkas, kãbis ir nelãbis, kušančiàsis ir slinkančìsis, pardõsas, parduõksnė, parduõlė ir pìrksnė), y variantes de las mismas palabras que, en esencia, no se diferencian en nada (junto a aukštyn se ofrecen formas mayormente dialectales aukštỹ, aukštỹna, aukštỹnai, aukštỹniui, aukštỹnuo)? No se entiende muy bien por qué también se presentan como lemas y se tratan como pares de antónimos independientes formas adjetivas no concordadas en género, cuando junto a ellas aparecen adjetivos concordados de exactamente el mismo significado (parece que aquí se infringen las reglas que delimitan la palabra y sus formas). Y otra vez: ¿por qué se incluyen como lemas algunas formaciones potenciales y se ignoran otras? Por ejemplo, se incluyen los adjetivos ankstõkas – vėlõkas, pero no aparecen palabras de formación exactamente igual, como gerõkas – blogõkas, jaunõkas – senõkas; solo se incluye algún que otro sustantivo abstracto derivado de adjetivos o verbos, por ejemplo: lankstumas – inertiška-
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dad; alegría – tristeza; longevidad – brevedad; exaltación – humillación, degradación; levantar – estar tumbado, y algún otro más. Pero ¿para qué incluirlos, si junto a ellos se dan sus palabras base, de exactamente el mismo significado? Al fin y al cabo, parece que todos conocen bien la práctica lexicográfica de no incluir como lemas derivados mutacionales regulares, es decir, aquellos que solo pasan a otra clase de palabra, pero conservan el mismo significado de cualidad o de acción. No están claros los motivos de la autora para incluir como lemas también derivados con prefijo que solo se diferencian de los verbos sin prefijo por el significado aspectual, por ejemplo: engordar un poco – vaciarse un poco, ensancharse un poco – estrecharse, ensanchar – estrechar, reducir (¿no bastaría en estos casos con oponer los verbos sin prefijo?). Es dudoso que deban incluirse como lemas palabras consideradas errores lingüísticos, por ejemplo: atidaryti ‘abrir (los ojos)’; kūdas, kudlotas, etc.
Al evaluar los pares de antónimos presentados, surge también una cuestión de principio que los teóricos de la lexicología llevan mucho tiempo debatiendo: ¿cuándo adquieren un significado opuesto las palabras con negación? La introducción no aborda esta cuestión, y los pares de antónimos en los que la segunda palabra es la variante negativa de la primera no ayudan a resolver el problema; por ejemplo: impreso – no impreso (¿por qué no manuscrito?), táctico – poco táctico (¿por qué no bastan descarado, insolente, grosero?). Tales reflexiones y la expresión clara de la postura de la autora ayudarían no solo a los investigadores de lexicología, sino también a los usuarios del diccionario.
3. La autora del diccionario demostró una excelente intuición lingüística al buscar equivalentes antonímicos. Puso de manifiesto que en lituano hay palabras que, debido a la riqueza de sus significados y a la variedad de contextos, pueden formar numerosos pares de antónimos (por ejemplo: dárbas forma ocho, džiaugsmas, once; kálnas, trece; kélti, siete; kélti, nueve; viršūnė, seis pares, etc.). La mayoría de los pares de antónimos se ilustra con oraciones que ponen de relieve tanto las relaciones sistemáticas como las fortuitas entre opuestos y muestran la variedad de figuras estilísticas basadas en antónimos. Son especialmente interesantes los ejemplos que muestran que incluso los significados de una misma palabra pueden ser antonímicos; por ejemplo: brėkšti puede significar tanto ‘oscurecer’ como ‘amanecer’; čiáupti, ‘abrir la boca’ y ‘cerrar la boca’; atristi, ‘acercar rodando’ y ‘alejar rodando’; išgarbinti, ‘elogiar, ensalzar’ y ‘insultar, humillar’; kásti, ‘hacer un hoyo’ y ‘rellenar un hoyo’. Así pues, los artículos del diccionario muestran la gran capacidad de nuestra lengua para expresar relaciones complejas entre opuestos.
Sin embargo, en un diccionario de gran extensión se observan a menudo ciertas deficiencias en la sistematización del material reunido. Así lo muestran, por ejemplo, algunos miembros de pares de antónimos cuya selección no está del todo justificada: a) no se ajustan a la concepción de antónimo declarada cuando se contraponen palabras que no pertenecen a la misma clase gramatical: vestido – desnudo, liberado – esclavo, inteligente – ignorante, libre – esclavo, rico – mendigo, justos – estafador, etc.; b) es dudoso que puedan considerarse antónimos palabras de la misma clase gramatical, pero pertenecientes a tipos semánticos distintos; por ejemplo, verbos de los que uno expresa una acción activa y el otro un proceso espontáneo o incluso un estado: meterse a la fuerza – zafarse; vivir – suicidarse; o adverbios de los que uno indica lugar y el otro dirección: a casa – fuera (Tras pasar varias semanas fuera, regresó a casa); sería distinto en el caso de en casa – fuera; c) a veces se eligen como pareja del lema miembros fortuitos (¿quizá porque solo se encontró un ejemplo ilustrativo de ese tipo?), mientras se pasan por alto antónimos posibles mucho más precisos; por ejemplo: como antónimo de resistir se eligió golpear, pero ¿y presionar, oprimir?; como antónimos de forastero, recién llegado solo se indican emigrante, el que se marcha, pero ¿y nativo, lugareño, paisano?; al parecer, el único antónimo de abierto de par en par es cerrado (¿y si se hablara de un abrigo abierto?); ¿por qué para la palabra blancura se indica un solo antónimo, negrura, y no yema? Solo se encontró un antónimo, y además bastante extraño, para el adjetivo satisfecho, a saber: enfadado (– Dámelo tú, – suavizó Damulė, más satisfech-
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que lo malo), pero ¿no sería más marcada la relación de oposición de esta palabra con los participios decepcionado, hosco, fig. avinagrado? Para el sustantivo kvãpas se han elegido varios antónimos: dvókas, smárdas, smárvė; pero kvãpas ni mucho menos significa siempre un olor agradable; por lo general, esta palabra designa la propiedad general de una sustancia de afectar al olfato (el olor puede ser agradable o desagradable), y la frase del diccionario tampoco muestra en absoluto que las palabras indicadas sean antónimas de kvãpas (Y habrá hedor en lugar de buen (!) olor). Se comprende que la cantidad de antónimos seleccionados estuvo muy limitada por las frases disponibles (la autora procuró ofrecer aquellas en las que aparecieran ambos términos opuestos), pero ¿acaso es mejor que el usuario encuentre en el diccionario solo los antónimos que la autora tuvo a mano y no pueda encontrar pares de palabras conocidos por todos? Por eso es lamentable que solo se indiquen dos pares de laimėti: laimėti – pralaimėti y laimėti – prarasti, ¿y qué hay de laimėti – pralóšti, laimėti – nepavykti, laimėti – prakìšti? Solo se indica un verbo antónimo de žudyti, gimdyti, mientras que para su sinónimo užmušti ya se encuentra un antónimo completamente distinto: pasigailėti; entonces, ¿no puede pasigailėti ser antónimo de žudyti, y viceversa? Hay bastantes imprecisiones de este tipo (compárese también: teisinis – beteisis, tikinti – neigti, užklausti – atkirsti). Todas estas imprecisiones llevan a dudar de si es acertada la postura de la autora del diccionario, que selecciona antónimos basándose más en textos fortuitos que en relaciones sistemáticas entre palabras.
En el texto del diccionario se presentan, en efecto, numerosos pares que de ningún modo son antónimos sistemáticos y entre cuyos miembros se han establecido en el sistema lingüístico relaciones no antonímicas, sino hiponímicas o cohiponímicas, por ejemplo: dainà – raudà, úošvė – úošvis, 2 lápas – spyglỹs, tekėti – vesti, válgyti – gérti, brólis – sesuõ, tė́vas – mótina, etc. Se comprende que estas palabras pueden convertirse en antónimos contextuales, pero los ejemplos ofrecidos no muestran tal antonimia (Teniendo vivos al padre y a la madre; Solo una educación armoniosa del padre y la madre puede orientar a los niños en la dirección deseada; Al comer y beber, disfrutaba, es decir, dice que le sabe bien; Les ofreció un banquete: ellos comieron y bebieron), o hacen dudar de que el par indicado sea antónimo; por ejemplo: 1 stovėti – griūti (No se derrumba lo que cruje, sino lo que está en pie); cuesta advertir una relación antonímica también entre los verbos sakyti y girdėti (compárese Oí una voz poderosa en el cielo que decía). Algunos pares no se ilustran en absoluto con ejemplos, lo que dificulta aún más percibir sus miembros como antónimos; por ejemplo: dýgti – ìrti, dýgti – nykti, erótiskas – platòniškas, gamìnti – naudóti, gársinti – tylėti, gaũbti – skėsti, skléisti, išanalizuoti – susintetinti, lė́stis – stìngti, etc. A veces, por el contrario, aparecen artículos sobrecargados de ejemplos ilustrativos poco informativos (véanse los artículos aktyvùs – pasyvùs, anksčì – vėlai, artė́ti – tóltì, aukštyn – žemyn, báltas – júodas, čia – ten y otros).
4. El valor del contenido del diccionario viene determinado en gran medida por los datos semánticos de sus artículos. El uso de este diccionario resulta mucho más fácil gracias a las explicaciones que aquí se ofrecen sobre los significados de los antónimos o sus matices. La autora no proporciona definiciones exhaustivas de los significados, sino explicaciones breves que, por cierto, bastan por completo para que el usuario pueda identificar sin dificultad la semántica de los dos miembros de cada par de antónimos. Es una lástima que en ninguna parte se explique con más detalle la metodología empleada para presentar las explicaciones de significado ni las características del metalenguaje elegido por la autora. Aun así, se aprecian claramente los esfuerzos sistemáticos de la autora por organizar las explicaciones habituales, tomadas en su mayoría del Dabartinės lietuvių kalbos žodyno (por ejemplo, se procura ofrecer explicaciones según un mismo modelo para los significados de palabras del mismo tipo gramatical o grupo léxico-semántico), así como por crear definiciones propias (especialmente para significados figurados o simbólicos). En beneficio de los usuarios, se ha realizado, por tanto, un trabajo realmente considerable. Naturalmente, no puede pasarse por alto que en algunos casos no ha resultado del todo satisfactorio.
Incluso una valoración selectiva permitió advertir explicaciones imprecisas de los significados, que o bien permiten crear demasiados pares de antónimos o bien dificultan la indicación de verdaderos antónimos. Por ejemplo, no está claro por qué se separaron en artículos distintos dainuoti – verkti y dainuoti – raudoti; dosnūs
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– gobšus y dosnūs – spulūs; ¿basta con que las explicaciones de significado empleen sinónimos algo distintos, creados por la propia autora, para poder hablar de varios pares de antónimos? No hay ninguna razón para separar dos pares: apsistoti ‘detenerse en algún lugar, encontrar alojamiento’ – išvykti y apsistoti ‘detenerse en algún lugar, encontrar alojamiento’ – pasitraukti; las explicaciones de significado apenas se diferencian (el significado de išvykti se explica como ‘emprender un viaje, desplazarse’, mientras que el de pasitraukti, como ‘ir, desplazarse’), y esa diferencia no debería justificar tal separación. Las explicaciones de significado de los sustantivos atokaita, saulėkaita y los antónimos que se les asignan plantean un enigma. La primera palabra se explica como ‘lugar frente al sol’, mientras que la segunda se define como si designara un concepto específico de la primera: ‘lugar soleado protegido del sol’; y aunque el alcance semántico de la primera palabra es mucho más amplio, solo se le encuentra un antónimo, pavėsis, mientras que a la segunda se le asignan hasta tres: pavėsis, paukšmė ir ūksmė.
A veces, exactamente los mismos significados se describen con palabras distintas, lo que dificulta mucho que el lector comprenda la relación de los antónimos indicados con la primera palabra; por ejemplo, en el primer par con grįžti, sugrįžti, el verbo nueiti se explica como ‘ir a algún lugar a pie’, mientras que en el par con pareiti se explica de otra manera: ‘alejarse caminando’. ¿Están justificadas tales explicaciones? ¿Las palabras explicativas revelan realmente significados distintos? ¿No podría sustituirse la frase que ilustra el primer par, Para el mentiroso, ancho es el camino de ida, pero estrecho el de vuelta, por Para el mentiroso, ancho es el camino de ida, pero estrecho el de regreso? ¿De veras son tan distintos los significados de nueiti como para tener que explicarlos de maneras completamente distintas?
Sin duda hay que elogiar a la autora por evitar explicar los significados únicamente mediante sinónimos. Apenas cabe mencionar uno o dos casos en los que podría proponerse una explicación más convincente; por ejemplo: įsiminti ‘recordar’, pamiršti ‘no recordar’, žvalūs ‘vivo, ágil’, gyvas ‘activo, vivaz’.
En algunos casos suscita dudas la postura de la autora respecto de los significados figurados. No está claro si, al describirlos, se adopta un enfoque histórico (considerar figurados todos los significados motivados) o sincrónico (considerar figurados solo aquellos que tienen un matiz connotativo adicional). Surgen estas dudas al encontrar la abreviatura prk. junto al significado del sustantivo naujokas ‘persona que apenas empieza algún trabajo’, junto a los significados de los adjetivos vaisingas y bevatis ‘que da buenos resultados’ y ‘que no da resultados’, y junto a los significados de los verbos kairėti y dešinėti ‘adoptar ideas de izquierda’ y ‘adoptar ideas de derecha’. Puesto que las palabras usadas con significados claramente figurados que expresan oposición simbólica también están marcadas con un signo especial (un punto a la derecha del primer miembro del par de antónimos), cabe cuestionar en general la necesidad de la abreviatura prk. Pero, si se incluye, no hay nada de malo en que algunos significados así marcados aparezcan sin ejemplos ilustrativos; por ejemplo: minkštas fig. ‘que es compasivo, sensible’ – kietas fig. ‘que es despiadado, áspero’.
Es muy lamentable que en alguna que otra explicación de significado aparezcan errores lingüísticos: ilginimas ‘hacer más largo (= más largo) en cuanto al espacio’, trumpinimas ‘hacer más corto (= más corto) en cuanto al espacio’; ilgumas ‘ser más largo (= más largo) que algo en cuanto al espacio’, trumpumas ‘ser más corto (= más corto) que algo en cuanto al espacio’.
5. Puesto que el material para el diccionario se recopiló no solo de obras lexicográficas, sino también de diversos textos, se incluyeron algunos términos, junto a los cuales, como es habitual, se indica el ámbito de uso. Sin embargo, en algunos casos faltan, lamentablemente, las marcas de especialidad; por ejemplo, no se señalan como tales los términos económicos y financieros aktyvas – pasyvas (aunque se explica que este par, usado con otro significado, pertenece al ámbito de la lingüística); no se indica que los términos stačiaštabis – gulsčiaštabis, stačiavarpis – lenktavarpis son de botánica, que dažninis – kartinis pertenece a la lingüística y que integruoti – diferencijuoti son términos matemáticos. ¿Quizá se pensó que los dos últimos pares se usan también fuera de la lingüística y las matemáticas? Pero, entonces, ¿por qué se explican sus significados como términos especializados?
6. Una pequeña parte del diccionario está constituida por la sección «Fraseologismos con antónimos». La lista presentada y los ejemplos ilustrativos permiten conocer uno de los posibles tipos de combinaciones fraseológicas. Estos fraseo-
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Los componentes de los fraseologismos han perdido sus significados léxicos habituales, por lo que tampoco se conserva aquí su antonimia; es decir, formalmente, la expresión fraseológica contiene una pareja de antónimos, pero esta no expresa oposición, pues queda supeditada al significado global de la combinación. Por ejemplo: nei pakartas nei paleistas ‘sobre una situación sin salida’, y vilkas sotus, ir avis sveika ‘los intereses son compatibles’, vienas pirštas burnoje, kitas uodegoje ‘sobre alguien que apenas se las arregla’, etc. El apartado es breve, pero puede ser útil para los investigadores de la fraseología lituana, que encontrarán reunidas en un mismo lugar expresiones fijas de un mismo tipo estructural.
El «Índice de nidos de antónimos» mejora el nivel lexicográfico general. En él se indica con precisión en qué página del diccionario puede encontrarse cada pareja de antónimos. Como primera palabra del índice aparecen, en orden alfabético, todos los miembros de las parejas de antónimos, por lo que es fácil localizar en el diccionario los datos de cada uno, que en el corpus mismo pueden estar bastante dispersos.
La presentación del diccionario es sencilla y clara (salvo los problemas de numeración ya mencionados) y, en esencia, se ajusta a los requisitos de la lexicografía contemporánea.
Las críticas expuestas en esta reseña muestran lo difícil que es preparar un buen diccionario de gran extensión y cuánto conocimiento de los problemas de la lexicología y la semántica léxica, así como atención, exige tal labor de un lingüista. Irena Ermantyė es una excelente especialista en su campo, aunque incluso a ella le resultó difícil evitar errores e imprecisiones en una obra tan vasta. Sin embargo, podemos congratularnos sinceramente por su obra Antonimų žodynas. Se trata, sin duda, de una valiosa contribución a la lexicografía lituana. Se basa en los sólidos estudios teóricos de la autora y aporta interesantes datos sobre el léxico lituano. Será útil tanto para futuros investigadores de las relaciones semánticas entre palabras como para todos aquellos a quienes les interese y les parezca valiosa la singularidad de la lengua lituana.
Evalda Jakaitienė
Departamento de Lengua Lituana
Universidad de Vilna
Universiteto g. 5, 01122 Vilnius, Lituania
Recibido el 02/12/2004