Pastabos dėl sintaksinio dviprasmiškumo sąvokos ir kiti susiję dalykai
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Acta Linguistica Lithuanica LV (2006), 1 -53 Observaciones sobre el concepto de ambigüedad sintáctica y otras cuestiones relacionadas ROLANDAS MIKULSKAS Instituto de la Lengua Lituana El artículo contiene una polémica con el análisis de Axel Holvoet de las oraciones lituanas del tipo Onutés Zalios akys. El autor discrepa de la afirmación de Holvoet de que las oraciones de este tipo son sintácticamente ambiguas entre construcciones posesivas predicativas («pertenencia») y construcciones copulativas cuyos sujetos son discontinuos como resultado de la topicalización. En opinión del autor, la ambigüedad sintáctica implicaría ambigüedad semántica, mientras que las construcciones objeto de discusión tienen un significado bien definido (proporcionan una descripción de una persona basada en un atributo característico), lo que nos autoriza a describirlas como una construcción autónoma. El tipo de oración objeto de discusión se originó, a juicio del autor, por la reinterpretación de una construcción copulativa con un constituyente sujeto vuelto discontinuo por un movimiento sintáctico motivado por la topicalización. El autor también polemiza con la teoría de Holvoet sobre la estructura temático-remática, una variedad de la propuesta por Bogustawski, señalando que la noción de patrón marcado de la estructura temático-remática no está claramente definida. 1.0. En el tercer volumen de los trabajos sobre la gramática de la lengua lituana, Investigaciones de las funciones gramaticales (Holvoet & Mikulskas 2005), en el capítulo 6, Tipos de oraciones intransitivas: oraciones existenciales, ir locativas y posesivas, en 6.6. la sección ( 153-159) Aksel Holvoet analiza una construcción posesiva de estructura sintáctica ambigua, representada por oraciones como: (1) Los ojos de Onutė. Los ojos verdes. (= 31)! (2) El carácter difícil de Petras. (= 32) Entre paréntesis se presenta la numeración original de los ejemplos ilustrativos citados en el artículo.
RoLanpas MIKULSKAS El autor del artículo, basándose, por una parte, en el paralelismo entre las frases existenciales y locativas formuladas algo antes y, por otra, en las frases posesivas de tenencia y pertenencia, por lo que respecta al carácter de la escisión informativa y de las relaciones sintácticas, analiza la estructura sintáctica de las frases en cuestión y, al mismo tiempo, intenta determinar su lugar entre las construcciones sintácticas funcionalmente próximas. Tras probar todo el arsenal de posibilidades de la escisión sintáctica, el autor llega a la conclusión de que, debido a la posible doble escisión sintáctica, frases como (1) y (2) deben considerarse sintácticamente ambiguas, mientras que la propia construcción que representan podría describirse como intermedia entre las construcciones de tenencia y de pertenencia. El autor del artículo considera que incluso podríamos denominar híbrido este tipo de frases (Holvoet 2005: 158). Podrían encontrarse no una ni dos razones por las que deberíamos considerar insatisfactoria la conclusión a la que ha llegado el autor. A continuación intentaré presentar algunas de ellas. 1.1. Ya a primera vista resulta problemática la propia formulación de la conclusión. En efecto, en el artículo se muestra de manera bastante convincente que ninguno de los modelos de escisión sintáctica disponibles puede aplicarse sin reparos al análisis de las frases examinadas. Sin embargo, ¿se vuelve por ello ambigua la estructura sintáctica de estas frases? Después de todo, la observación del autor de que «la construcción analizada se caracteriza por un significado particular» (ibid., 156) parece que debería orientar hacia la búsqueda de una interpretación sintáctica más transparente de esta. ¡Y la ambigüedad sintáctica presupone también, después de todo, una ambigüedad semántica! Incluso si aceptamos la afirmación del autor de que «la estructura informativa es un aspecto de la estructura semántica de la oración» (Holvoet 2003: 96), desde este punto de vista no puede hablarse en absoluto de la ambigüedad semántica de las oraciones analizadas, pues en el artículo solo se analizan las variantes «no marcadas» de estas oraciones (es decir, y. que no tienen acento contrastivo, marcador segmental ni tema extrapuesto). 1.1.1. Parece más apropiado hablar de una estructura semántica ambigua en aquellos casos en que, para una oración idéntica en todos los aspectos, hay fundamento para atribuirle dos significados diferentes. La base semántica clásica de una interpretación sintáctica ambigua la proporciona el alcance diferente de los cuantificadores en la oración. En la literatura lingüística se conocen ampliamente oraciones ambiguas como: (3) Los padres de algunos niños no pagan la cuota del jardín de infancia. (a),Algunos padres no pagan la cuota del jardín de infancia‘ (por ejemplo, intencionadamente o por incapacidad),
Dél sintaksinio dviprasmiSkumo (b),Todos los padres que llevan al jardín de infancia a más de un niño no pagan la cuota‘ (es decir, están exentos de ella). (4) Los padres de muchos niños tienen poco tiempo libre. (a),Muchos padres tienen poco tiempo libre‘ (es decir, trabajan mucho, están ocupados), (b),Los padres de familias numerosas tienen poco tiempo libre‘ (es decir, el cuidado de muchos niños les quita tiempo). Lakoff (1970: 405) fue el primero en llamar la atención sobre la posibilidad de una doble interpretación de frases como estas; posteriormente las analizaron Jackendoff (1977: 60) y Hudson (1984: 79-81), y Langacker (2000: 82-83) reveló las causas cognitivas de su ambigüedad semántica (y sintáctica). La esencia de la ambigüedad sintáctica de frases como (3) y (4) consiste en que los cuantificadores (keletas, daugelis) presentes en sus frases posesivas, en los casos de interpretación (a), quedan incluidos en el ámbito de acción de los operadores lógicos presentes en otras partes de las frases (la negación ne-, el cuantificador maZai), mientras que en el caso de la interpretación (b) no quedan incluidos, es decir, la frase posesiva permanece aquí íntegra con respecto a la negación del predicado o al segundo cuantificador. De los casos de interpretación (a) suele decirse que el ámbito de acción de la negación del predicado o del segundo cuantificador es ar ,,amplio* (amplio alcance). Según Langacker, la base para la doble interpretación de este tipo de oraciones la proporciona la especificidad semántica de las frases posesivas empleadas en ellas y, más concretamente, la ambivalencia de los términos de parentesco que las componen. Como se sabe, desde el punto de vista semántico, los términos de parentesco son de naturaleza relacional: un término de parentesco se define por su relación con otro. Así, por ejemplo, el modelo cognitivo idealizado de PADRE (ICM; Lakoff 1987: 68-76) siempre implica, en primer lugar, una relación con el/los hijo(s) (hijo(s), ir hija(s)), aunque más débilmente - su esposa (madre de los niños). En la gramática cognitiva, frases como padre del niño (de los niños), al igual que otras construcciones posesivas, suelen analizarse basándose en el concepto de punto de referencia (reference point) (Langacker 2000: 80-81, más ampliamente 171-193; Langacker 1991: 37-39, más ampliamente 167— 180). Dicho de manera sencilla, en el análisis cognitivo el poseedor (del niño (de los niños)) se considera un punto de referencia mediante el cual el poseído (padre (padres)) se vuelve accesible (identificable) para el perceptor y funciona, con respecto al punto de referencia, como objetivo (target). En cuanto a la relación sintáctica entre los componentes de la construcción posesiva entendida de este modo, el objetivo suele funcionar como miembro principal (head), punto o de referencia como — modificador jo (modificador). Sin embargo
Rotanpas Cuando una frase posesiva está formada du por términos de parentesco, hay kad motivos para pensar que su elemento principal, por ejemplo, padre En la estructura semántica (-ai) siempre hay un lugar «previsto» ir para lo esencial jo ,,argumentui“ — del niño -y), que puede biti ,,se completa* o puede permanecer implícita. Por lo tanto, galima afirmar que los componentes de las frases en cuestión están vinculados por una dependencia sintáctica de dos direcciones opuestas: en - primer lugar, una relación de ir modificación en menor medida (la probabilidad de que sea activado es menor) de complemento — (en otros términos, — de régimen). La base cognitiva de tal ambivalencia reside en que ambos términos de parentesco —uno en mayor medida y el otro en menor medida— precisan semánticamente (elaborate) los — sustratos del otro. — Ahora, volviendo a las (3) ir (4) oraciones, podemos decir más claramente por qué en los casos de interpretación (a), los ju cuantificadores de las frases posesivas son más »accesibles* (accessible) para el segundo cuantificador de ar la oración en la negación del predicado: Posesor fraziy de él/ella (de los niños) Aquí se elige traktuojamas de manera más o menos ar libre como complemento del constituyente principal (padres). Que este último por sí solo puede sustituir a toda la frase posesiva (y, por tanto, ser ir cuantificado), lo muestran claramente las paráfrasis de las ir oraciones en cuestión (a). 1.1.2. Con esta larga digresión quería decir que el uso del concepto «sintácticamente ambiguo» para caracterizar una oración debe tener un fundamento struktira semántico cognitivo. rimtas ir Esto, por supuesto, no significa que, en cada caso en que una oración pueda entenderse de dos maneras, ya haya que hablar de sintaxis jo ambigua. Por ejemplo, incluso una oración aparentemente unívoca como A Jonás le subió la temperatura puede tener dos interpretaciones. En circunstancias típicas, al oír tal enunciado, por supuesto, pensaremos primero que subió la temperatura corporal temperatiira, t. y. de Jonás; probablemente se enfermó. Sin embargo, no es ir difícil imaginar situaciones como esas las circunstancias «técnicas» de este enunciado (por ejemplo, el trabajo en la sala de calderas), en las que se requería que hubiera uz aumentado el valor del dispositivo cuyos indicadores Jonas responde: la temperatura. El primer ir miembro de tales oraciones similares aktanta (a Jonas), su el segundo (la temperatura) también lo vincula el modelo funcional del punto de referencia, aunque la relación posesiva entre tales actantes solo está implícita. En el primer caso, el de la interpretación prototípica, el dativo del paciente perfila el propio punto de referencia (la persona o de Jonas), en el segundo — su el ámbito vinculado a este punto de referencia (dominio del punto de referencia), el ámbito de responsabili- — dad de la persona. Sin embargo, difícilmente podemos considerar sintácticamenar te ambigua la oración analizada de este modo, pues las causas de las dos jo interpretaciones son externas, dependientes del contexto, e internas, determinadas por las o ne características estructurales.
Del sintaksinio dviprasmiskumo 1.2. Del artículo se desprende que, para describir la especificidad semántica de oraciones como (1) y (2), también resulta insuficiente el apoyo que ofrecen las dos construcciones predicativas posesivas de tenencia y pertenencia - examinadas ir anteriorme- — nte por el autor. Es cierto que la estructura informativa de las oraciones que representan estas construcciones puede compararse en ciertos su aspectos con la estructura informativa de las oraciones analizadas y, en última instancia, convertirse en un argumento para buscar el lugar de estas últimas entre las primeras (es decir, entre los dos tipos de oraciones posesivas). Sin embargo, desde el punto de vista funcional, los tipos de oración comparados difieren considerablemente: ni los significados de tenencia ni los de pertenencia corresponden a la finalidad funcional de oraciones como (1) y (2): «describir a una persona según un atributo característico determinado». (Holvoet 2005: 155). Si 8i consideramos el argumento de la inadecuación semántica como sumamente importante, podemos dudar de si la construcción analizada debe considerarse posesiva en absoluto. La posibilidad de tal hipótesis la examinaremos más adelante, pero si su resultara ir correcta, la prueba de correlación del genitivo del sujeto del predicado negativo, que ayuda a distinguir las oraciones existenciales de las locativas y, respectivamente, las oraciones de tenencia de las de pertenencia, no puede aplicarse a oraciones como (1) y (2). Teniendo todo esto en cuenta, la descripción de las construcciones analizadas, cuando son híbridas, puede inducir a error. 2.0. Antes de pasar a un análisis más detallado de la estructura sintáctica de oraciones como (1) y (2), conviene abordar algunas cuestiones más generales de la relación entre la estructura de los constituyentes de la oración y las funciones gramaticales. Cuando los argumentos semánticos inducen a sospechar que una misma oración puede tener estructuras alternativas de constituyentes, es natural pensar que a una división sintáctica alternativa le corresponde una distribución alternativa de las funciones gramaticales. Veamos si así ocurre realmente en el caso clásico de la interacción de dos operadores lógicos alternativos en una oración, cuando existe una base seria para hablar de la sintaxis de tal oración ir dviprasmiskuma. Volvamos, pues, por un momento a ka las causas de la doble interpretación de las oraciones (3) y (4) recién discutidas. 2.1. Como hemos visto, la posibilidad esencial de dos interpretaciones de tales i3 oraciones lemia consiste en distinguir, jy dentro de la frase nominal formada por una construcción posesiva de significado específico, dos tipos de relaciones sintácticas: en el caso (a), el elemento principal —el posesum— es solo un complemento del otro elemento —el ju posesor—; en el caso (b), es modificado por — este último. Sin embargo, cabe señalar que en ambos casos el elemento principal que representa a la frase nominal y, por tanto, a su función gramatical, sigue siendo el mismo (tévai). Por lo tanto, no se puede afirmar que, en el nivel de la j oración, de dos maneras
ROLANDAS MIKULSKAS A la interpretación de tales oraciones corresponde una doble distribución de sus funciones gramaticales; —una determinada correspondencia indirecta solo existe dentro de su frase nominal compuesta. 2.2. Que la ambigüedad de las oraciones de este tipo no está relacionada con la distribución de sus funciones gramaticales lo muestran aún más claramente los ejemplos de tiniy estructura de frase nominal más sencilla, cf.: (5) Nadie aquí se arriesgará. su (a),Todos no se arriesgarán aquí, (b),No todos se arriesgarán aquí. (6) Poco La gente lee muchos libros. (a),Hay pocas personas tales que cada una lee muchos libros', (b),Hay muchos libros tales que solo unos pocos los leen‘. Estas frases en el caso de la interpretación (a), el primer operador lógico incluye al segundo en su j ámbito de operación; en el caso de la interpretación (b) o — atvirkS¢iai. Por ejemplo, (5) sakinio (a) la interpretación está determinada por el hecho de que el cuantificador cada abarca la negación de la oración, t. y. la predicación negativa se atribuye sin riesgo a todos los elementos de la masa de referencia supuesta. Interpretación (b) está determinada por una disposición opuesta de los operadores lógicos: la negación abarca el cuantificador, t. y. la predicación negativa se atribuye solo a algunos elementos de la referencia supuesta. masés 2.2.1. El hecho de que la doble interpretación de las oraciones en cuestión no pueda relacionarse con una distribución su alternativa de jy las funciones gramaticales obliga a buscar las causas de la ju ambigüedad en un análisis sintáctico alternativo. Asípues, al menos i§ del primero A primera vista parece que para ambos En los casos de interpretación de estas oraciones debemos constatar la ta propia estructura de los constituyentes. Por supuesto, si no postulamos, siguiendo los ejemplos de los generativistas, algún tipo de estructuras profundas. Recordamos que, en la tradición generativa, el factor de la segmentación sintáctica es particularmente importante para el análisis semántico de la oración. Los representantes de la semántica generativa— vu (cf. La ambigüedad 1969) de las su oraciones de Lakoff con dos operadores lógicos se intentó explicar postulando dos estructuras profundas diferentes. Para ello, los operadores lógicos fueron equiparados a predicaciones verbales que, en la estructura profunda, definían sendas propozicijas. Tales observaciones eran necesarias para mostrar que en la estructura profunda un operador lógico se incluye en el ámbito de acción de otro mediante la subordinación j sintáctica. De este modo, mediante la derivación sintáctica
Dél sintaksinio dviprasmiskumo (aplicando simultáneamente cierta regla de «ascenso» de los operadores lógicos, que los asigna a los sustantivos de las oraciones subordinadas correspondientes de la estructura profunda), a partir de una estructura «superficial» unívoca desde el punto de vista del análisis sintáctico se derivan dos estructuras de constituyentes «profundas» diferentes, que corresponden a una interpretación lógica alternativa doble. operatoriy saveika. Jos ir yra laikomos atsakingomis uZ kalbamy sakiniy 2.2.2. Pronto se observó que esta distinción de las estructuras de constituyentes alternativas de las oraciones en cuestión, formulada en términos de subordinación sintáctica, no era suficiente para describir todos los significados que estas podían tener. Supongamos que tal análisis, en principio, no puede distinguir los casos en que ninguno de los operadores lógicos empleados en estas oraciones se incluye en el ámbito de acción del otro. Por ejemplo, el contenido de la oración (6) también puede entenderse de modo que una cantidad sencillamente pequeña de personas lee una gran cantidad de libros. Esta sería la tercera interpretación de esta oración, determinada por una disposición de sus cuantificadores en la que ninguno de los dos domina al otro. 2.3. En la gramática cognitiva se presta bastante atención a las cuestiones de la interacción mutua de los cuantificadores y la negación en la oración (cf. Langacker 1991: 118-141). Los representantes de esta corriente lingüística, a diferencia de los generativistas, no conceden una importancia especial a la relevancia del análisis sintáctico de la oración para su análisis semántico y, en el caso examinado, no relacionan las distintas interacciones entre cuantificadores y negaciones con una estructura alternativa de constituyentes, tanto más cuanto que tales estructuras solo pueden distinguirse en el nivel del análisis sintáctico profundo de las oraciones habladas, prohibido por los marcos metodológicos de la gramática cognitiva. Pero aquí solo se reconocen las conceptualizaciones de estructuras que poseen una realización fonológica*. Dejando de lado los complejos esquemas trazados por los cognitivistas y evitando los términos específicos, a continuación explicaré brevemente cómo explican las causas de las diferentes interpretaciones de las llamadas oraciones ambiguas, destacando únicamente aquellos aspectos de su análisis que pueden ayudar a resolver las cuestiones planteadas en nuestra discusión. 2.3.1. En primer lugar, cabe señalar que los representantes de la gramática cognitiva se niegan a reducir el análisis semántico de las oraciones habladas a proposiciones lógicas ? El postulado fundamental de la gramática cognitiva exige que en la descripción de la lengua figuren únicamente estructuras fonológicas, estructuras semánticas y la relación simbólica entre ellas, es decir, estructuras simbólicas. Taylor (2002: 292) formuló esta restricción como la tesis simbólica.
Rotanpas MIKULSKAS interacción, considerando tal concepción demasiado limitada. En consecuencia, los llamados elementos lógicos tampoco se consideran en su análisis operadores lógicos en el sentido estricto de esta palabra, sino que se definen como unidades de estructuras semánticas complejas. La interacción entre dos cuantificadores o entre un cuantificador y la negación se explica mediante los enlaces conceptuales (correspondences) que conectan sus subestructuras. Para la interpretación de la oración no es muy importante por qué vía de composición se procede al construir la estructura lingüística compleja —la oración. Así pues, la segmentación de las estructuras oracionales que poseen una u otra realización fonológica idéntica no determina las posibilidades de una interpretación diferente de esa oración. Tales posibilidades surgen únicamente al conceptualizar de maneras diferentes la oración como una estructura composicional acabada. Las diferentes conceptualizaciones de una misma oración no dependen de su segmentación tipológica, ni de las prioridades de distintos niveles de composición, sino de las posibilidades del tipo de proceso (complejo) perfilado por esa oración para formar, en determinadas etapas (niveles) de la vía composicional, distintas combinaciones de sus instanciaciones, cuyas especificaciones tienen una estructura jerárquica propia inmanente y que posteriormente pueden ser modificadas y cuantificadas. 2.3.2. Para que quede más claro de qué se habla, examinemos como ejemplo la oración (6). Como base de la conceptualización de tales oraciones con cuantificadores, es racional considerar no una instanciación única del tipo de proceso (skaito), sino una variante replicada de esta, cuya multiplicidad muestra el plural de los actantes del proceso. En este caso, dicha instanciación múltiple expresa una estructura compuesta Las personas leen libros. De inmediato podemos decir que esta estructura puede conceptualizarse de tres maneras o, sobre su base, pueden distinguirse tres especificaciones del tipo de proceso compuesto: (i) «varias personas leen varios libros», (ii) «la misma persona lee varios libros», (iii) «el mismo libro es leído por varias personas- ». Lo más sencillo es explicar (i) la naturaleza de la posterior conceptualización de la especificación: los cuantificadores pocos y muchos simplemente precisan respectivamente a quienes leen libros Cantidad ir total de los libros de lectura de las personas. La relación de cobertura de cuantificadores alternativos depende de cuál de los dos —(ii) o (iii) Se — seleccionará la especificación de tipos para la conceptualizagalutinei ción de la oración de base. En otras palabras, en un nivel superior de organización conceptual se replican dos tipos de vienas iS procesos compuestos, vinculándolos respectivamente ji
Sobre la ambigüedad sintáctica con instanciaciones del primer o del segundo actante. Al elegir así la especificación (ii) del tipo de proceso replicado (lee), se obtiene la interpretación (a) de la oración (6), en la que el cuantificador mucho se incluye en el alcance del cuantificador poco. Al elegir la especificación del tipo (iii), tenemos la interpretación (b) de la oración (6), en la que la disposición del alcance de los cuantificadores es inversa. 2.3.3. Es importante comprender correctamente qué se quiere decir cuando se afirma que las distintas interpretaciones de tales oraciones están determinadas por cierta estructura jerárquica implícita ya en las especificaciones del tipo de proceso que se eligen, situada en un nivel superior de organización conceptual y que produce el efecto de un alcance diferente de los cuantificadores. Toda esta disposición jerárquica de la organización conceptual debe entenderse dinámicamente, es decir, como una cierta asimetría procedimental de la conceptualización, cuya dirección se relaciona con la elección de la referencia específica y no específica de los participantes cuantificados del proceso replicado. Supongamos que, al elegir la especificación (ii) del tipo de proceso como base de la interpretación de la oración (6), en las etapas posteriores de conceptualización los referentes del sustantivo del sujeto cuantificado (personas) se conciben como individuos específicos, mientras que los referentes del sustantivo del objeto (libros), incluso después de su cuantificación (muchos libros), permanecen inespecíficos. En términos cognitivos, los referentes del primer actante de la oración se instancian en el espacio físico del perceptor, mientras que los referentes del segundo actante permanecen en el espacio mental definido por la especificación del tipo. En la etapa final de la conceptualización de la oración, el primer cuantificador (pocos) distribuye este elemento de la especificación (ii) del tipo de proceso replicado, «muchos libros», entre todos los individuos tratados específicamente («personas- »). En el caso de la interpretación de la oración mencionada (b), cuando se elige como base para una conceptualización ulterior la especificación de tipo de proceso (iii), los referentes del sustantivo objeto (knygos) se cuantifican, por el contrario, como individuos específicos, mientras que los referentes del sustantivo sujeto (mazai Zmoniy) permanecen en el espacio mental de la especificación de tipo. Esta estrategia de conceptualizaciones alternativas, vinculada con la referencia específica y no específica, se denomina en el lenguaje de la lógica interacción de diferentes alcances de los cuantificadores. 2.3.4. De manera algo distinta, aunque también mediante la interacción de la referencia específica y no específica, se explican las conceptualizaciones alternativas de las oraciones con cuantificador de sujeto y negación del predicado. kato turinj galime apibrézti kaip (gramatiniu laiku) kalbovo resp. klausovo En el espacio discursivo, respecto del predicado negativo de tales oraciones, se localiza una situación de la cual se elimina un proceso determinado. Por ejemplo, al predicado negativo de
RoLANDAS MIKULSKAS la oración (5) tampoco le conviene mucho la caracterización de «actual», pues solo parcialmente y únicamente «en casos especiales» depende de las presuposiciones del espacio discursivo actual®. Las categorías discursivas tema y rema solo pueden considerarse en los casos marcados de escisión contrastiva o de tematización. 3.2.2. Parece que, en el caso de la escisión oracional actual estratificada, el tema (los temas) que se distingue tiene poco en común con el tema que se distingue en los casos marcados de escisión contrastiva o de tematización. Solo este último se vincula con la lógica del discurso y puede definirse mediante los términos tradicionales de información conocida frente a nueva o de presuposición frente a foco. Mientras tanto, los componentes de la estructura informativa estratificada se definen más bien en términos cognitivos de referencia frente a predicación. En este último caso, la elección del tema está determinada por las propiedades categoriales permanentes del sustantivo: animacidad, personalidad, definitud, etc. Según Holvoet, estas propiedades, junto con los papeles semánticos desempeñados en la oración, constituirían el concepto de «tematicidad inherente» (topicworthiness). Pero esas mismas propiedades también determinarían la elección de las funciones gramaticales (en primer lugar, del sujeto) (¡sic!) (Holvoet 2003: 87). Así pues, entendiendo la estructura informativa como una distribución coherente de los actos de referencia y predicación, y más aún, destacando especialmente su variante no marcada, esta pasa de hecho a ser inseparable de la distribución de las funciones gramaticales en la oración. Por ello, la estructura informativa estratificada puede ayudar poco al análisis sintáctico de las oraciones: basándonos en ella, corremos el riesgo de generar afirmaciones tautológicas. Pues cierta tautología ya está presente en la propia definición del tema de tal estructura informativa: el sujeto de la oración refleja la gramaticalización del tema no marcado, y este último se define como el tema que coincide con la posición de su sujeto.... Ne En vano, para salir if de una situación difícil, se recurre a criterios formales de distinción de las funciones gramaticales. Por ejemplo, se afirma que «el sujeto, aunque funcionalmente refleja la gramaticalización del tema no marcado, debe definirse según los rasgos formales (que codifican, por lo general, el tema no marcado)» (Holvoet 2005: 146). la disposición de las funciones en ellos. En otras palabras, el contraste semántico de estas dos oraciones está constituido ante todo por una distribución opuesta de las funciones gramaticales, correspondiente a la especificidad de las situaciones concretas transmitidas, con respecto a los valores léxicos, respectivamente referenciales, de los actantes del mismo verbo (Jonas, garsus periodista). O el tema en ambas oraciones es el mismo —Jonas—, pero en la segunda oración debería considerarse marcado, dado que no coincide con el sujeto. Sin embargo, todavía se puede discutir tal «marcación» suya (véase más adelante). * Sobre este concepto, véase Langacker (1991: 97), compárese Mikulskas (2006: 37). 16
Del sintaksinio dviprasmiskumo 3.2.3. Aunque al introducir la variante marcada de la articulación actual estratificada de la oración se reconoce que esta articulación no coincide en ocasiones con la distribución de las funciones gramaticales y, al mismo tiempo, se evita equiparar por completo estos dos fenómenos, por un lado, la variante marcada de la distribución estratificada de las funciones, aunque diferente, por otro lado, da la impresión de que estas «desviaciones» del modelo aktualiosios skaidos variantas taip pat yra priklausomas nuo gramatiniy canónico se consideran únicamente excepciones que confirman la regla (cf. Holvoet 2005: 145). Y esto, como veremos más adelante, contradice los hechos lingüísticos. 3.2.4. Puesto que se subraya «que el concepto de “articulación actual marcada (estratificada —R. M.)” se basa en la desviación respecto de cierto modelo típico de la articulación actual codificado mediante funciones gramaticales» (Holvoet 2003: 88-89), queda claro que esta «marcación» es de una naturaleza distinta que en los casos de articulación contrastiva o de topicalización. Pues en estos últimos casos la desviación respecto del marco acentual neutro del orden habitual ar de las palabras está motivada por la lógica del discurso (las presuposiciones contextuales), y no por una distribución de las funciones gramaticales que corresponda a una u otra situación de la realidad. Por supuesto, el prototipo indudable de la articulación actual de la oración lo constituyen aquellos casos en los que el tema primario de la oración coincide con el sujeto, el secundario su jo o — su objetos. La disposición lineal de las figuras de la relación verbal que corresponde al canon de la oración transitiva Este orden lineal de las figuras de la relación verbal que poseen un estatus gramatical distintivo también atestigua la importancia cognitiva ir relativa de la información codificada por el sujeto con respecto a la información transmitida por los objetos. Hay motivos para pensar que, cuando Esta asimetría (generalmente ya codificada en la propia estructura del verbo) es reflejada por la semantinéje articulación actual de la oración, la conceptualización (el procesamiento) se desarrolla con jo mayor fluidez’. Sin ar embargo, es pertinente denominar marcados a los que Estos otros modelos de la estructura informativa que se desvían, especialmente si la distribución de las funciones gramaticales de las oraciones que los representan respecto de los papeles semánticos de los actantes del verbo o de los valores léxicos resp. jy de los valores referenciales?” con respecto a ello está funcionalmeo nte motivado, el orden de las palabras parece habitual? ° Compárese. La idea (2001: 44) expresada por Langacker: ,,En particular, el discurso tiende a fluir con mayor to facilidad cuando el participante elegido como sujeto es también el pivote as correspondieis nte al tópico saliente. to a Ne siempre 1Se trata de hablar de la distribución de las funciones gramaticales en la oración con respecto jo a los papeles semánticos de los actantes del verbo. Cuando los predicados de distintas oraciones 17
Rotanpas MIKULSKAS 3.2.4.1. ¿En qué sentido llamo funcionalmente motivada a la distribución de las funciones gramaticales'!? En primer lugar, al hablar de la conceptualización adecuada de un fragmento de la realidad, perfilada mediante los modelos oracionales correspondientes. Podríamos suponer razonablemente que la adecuación del modelo oracional elegido a la situación designada depende, en última instancia, de la disposición de los roles semánticos arquetípicos desempeñados por sus actantes en dicho modelo y del grado de su gramaticalización. Por ejemplo, la base de la oración transitiva canónica la constituye el llamado ICM DE LA CADENA DE TRANSFERENCIA DE ENERGÍA”, cf. : (7) El niño dio una patada al balón ir (con él) rompió la ventana. En esta oración, la posición prototipiskai del sujeto la 0 ocupa el agente, la posición del objeto (pozicijas) -los que experimentan la acción del agente activo (y en el espacio del to sujeto que estaban ar cambiando) objetos inanimados, respectivamente muveris (él también es un ir instrumento) ir paciente. No hace falta demostrar demasiado que la distribución de las funciones gramaticales atzvilgiu de una oración así está motivada cognitivamente. La asimetría estructural de tales oraciones ya se encuentra en el propio verbojy En el significado ir de las palabras se jo confirma la existencia de actantes prototípicos. Sobre la estructura de la oración transitiva canónica se puede decir que reproduce ji icónicamente ENERGÍAS Asimetría del modelo de CADENAS DE TRANSMISIÓN. 3.2.4.2. En otros casos, la asimetría de las disposiciones de las funciones gramaticales no es tan marcada (podríamos decir que aquí se da una menor gramaticalización de los roles semánticos laipsnis). Por tanto, para la conceptualización de las oraciones es necesaria una struktiasimetría fundamental: la del perceptor puede estar implícita en los modelos cognitivos i§ correspondientes de la realidad; cf.: al expresarse mediante el mismo verbo, generalmente hay que hablar de una distribución diferente de las funciones gramaticales con respecto a los valores léxicos o, respectivamente, referenciales de los actantes del verbo. “El concepto de motivación funcional puede entenderse de diversas maneras. El término mismo también puede emplearse en sentido diacrónico, para designar los llamados fenómenos de presión del sistema; por ejemplo, cuando la motivación para la reestructuración de estructuras lingüísticas más antiguas y heredadas surge de la aparición de estructuras más nuevas y más gramaticalizadas. En este sentido emplea también Holvoet el término motivación funcional cuando explica la aparición de construcciones posesivas más nuevas del tipo habeo en lugar de las más antiguas del tipo mihi est por su mayor gramaticalización. El predicado de «tener» elegido de nuevo permite otorgar a la temática de las oraciones posesivas el estatus de sujeto y así «igualar» la discrepancia existente a este respecto en oraciones análogas del tipo mihi est (cf. Holvoet 2005: 149). 2 Más ampliamente, véase Zr. Langacker (2000: 23-34; 2002: 209-225). 18
Dél sintaksinio dviprasmiskumo (8) El niño tiene temperatura. (9) *Temperatirai es del niño. La distribución de las funciones gramaticales de este tipo de oraciones y de otras semejantes en relación con los roles semánticos está determinada por la asimetría inherente de las relaciones posesivas, que es quizá más evidente cuando el todo se relaciona con su parte. 3.2.4.3. La asimetría sintáctica de algunas construcciones posesivas que perfilan, por ejemplo, relaciones de parentesco depende de la perspectiva de conceptualización elegida por el hablante; compárese: : (10) Estos dos niños tienen una madre. (11) Esta madre tiene dos hijos. Se puede suponer razonablemente que la base semántica de la conceptualización de estas dos oraciones constituye aproximadamente la misma situación de la realidad, pero en ellas se codifican perfiles diferentes de dicha situación. du Be Sin duda, difieren las ir circunstancias en las que puede pronunciarse una u otra oración. Así pues, podríamos afirmar que el contraste semántico de tales oraciones está constituido por dos perspectivas diferentes de conceptualización de una misma situación de la realidad. La elección de una u otra perspectiva queda fijada por una distribución alternativa de las funciones ir gramaticales, aunque esta vez no respecto de los roles semánticos desempeñados por los actantes del verbo, sino de sus valores léxicos, respectivamente referenciales. Asimetría de la disposición de las funciones gramaticales Esto se relaciona tanto con la ne especificidad del su fragmento de la realidad conceptualizado como con el carácter mismo de la conceptualización, que en este caso constituye el contenido de la motivación funcional. 3.2.4.4. En otros casos, la elección alternativa de una figura de la relación de parentesco como sujeto de la oración está determinada por la codificación de dos situaciones diferentes de la realidad y, en consecuencia, genera dos oraciones de contenido semántico distinto, cf. : (12) AtvaZiavo nuotakos tévas. (13) Llegó la novia del padre. La elección del modificador del componente principal de las construcciones posesivas empleadas en estas frases ir jo (es decir, ir jy la motivación funcional de la disposición) está determinada por dos situaciones de la realidad completamente diferentes. 3.2.4.5. La motivación de la distribución sintáctica en las construcciones posesivas que perfilan relaciones de 19
RoLANnpDAS MIKULSKAS en las construcciones ecuativas. Por ejemplo, en las frases (14) y (15), la distribución de las funciones gramaticales entre los actantes, respectivamente, léxicos parentesco recuerda, a este lemia (kalbéjimo aplinkybéms adekvatus) i§ esmés tos patios situacijos respecto, la elección de la perspectiva de conceptualización con respecto a los valores referenciales, cf.: (14) Mi esposa es la editora de la publicación. (15) La editora de la publicación es mi esposa. Sin embargo, tal elección puede verse limitada por las particularidades de la categorización de los fenómenos de la realidad. Por ejemplo, la asimetría de la disposición de las funciones gramaticales unidireccionales solo es posible en las oraciones ecuativas que expresan una relación de inclusión, cf. : (16) Los lituanos son gatos. (17) *Los gatos son lituanos. 3.2.4.6. En algunos casos, dos perspectivas diferentes de conceptualización de una misma i§ situación de la realidad pueden expresarse en la lengua mediante predicados de dirección opuesta, que forman los llamados pares conversivos: comprar vs. vender; dar vs. tomar; regalar vs. recibir regalos; prestar vs. pedir ir prestado, etc., plg.: (18) Jonas regaló flores a Ona. (19) Ona recibió de Jonas un regalo de flores. En tales oraciones, la distribución de las funciones gramaticales con respecto a los roles semánticos depende de la elección del predicado que corresponde al objetivo de la comunicación. Quizá sea digno ir de atención la generalización de que el hablante prototípicamente elige la llamada perspectiva del agente (sobre la naturalidad de tal estrategia, cf. Como en la 2001: 43) oración de (18) Langacker, pero ¿por qué la elección del recipiente como sujeto en la oración debería (19) considerarse menos motivada funcionalmente si responde a los objetivos de la comunicación? 3.2.4.7. La distribución de las funciones ir ja gramaticales, correspondiente a la perspectiva de la conceptualización, con respecto a los roles semánticos en la lengua puede expresarse no solo mediante recursos léxicos, sino ne también gramaticales, entre los cuales ir cabe mencionar en primer lugar la i8 pasivización, cf. : (20) El programa lo conduce un periodista conocido. (21) El programa es conducido Por un Periodista conocido. A menudo, la lógica del discurso fomenta la preferencia por las ir construcciones 20
Dél sintaksinio dviprasmiskumo pasivas. Supongamos que en la anáfora la determinación de la referencia de los pronombres, y por tanto su ir interpretación ju adecuada, se ve facilitada por una disposición gramatical en la funkcijy que dicho pronombre es también el sujeto de la oración, cf. : (22) Adquiere sin dudar este programa informático. Recientemente 1 fue esencialmente actualizada. Aunque, desde el punto de vista de las estructuras gramaticales, las construcciones pasivas suelen considerarse justificadamente variantes marcadas de las construcciones activas correspondientes (cf. Langacke2002: 229-230), r, sin embargo, ejemplos (22) como estos muestran que, desde la perspectiva del discurso, la distribución de sus funciones gramaticales también puede considerarse a menudo motivada y natural. 3.2.4.8. Resumiendo lo dicho, podemos afirmar que diversos modelos de oración están funcionalmente motivados si sus funciones gramaticales. Como hemos visto, la dirección de estas asimetrías puede estar dispozicijos reiSkiama asimetrija yra ikoni8ka profiliuojamai situacijai. determinada por razones objetivas, que suelen derivarse de la naturaleza del proceso designado por el propio verbo, pero también pueden determinarla razones subjetivas, como la elección de la perspectiva de conceptualización de un ja fragmento de la realidad, que, ir a su vez, a menudo se ve respaldada por la lógica del discurso. 3.2.5. El concepto de la motivación funcional de la distribución de las funciones gramaticales nos interesa para nuestra discusión en la medida en que puede fundamentar el carácter no marcado de los modelos oracionales correspondientes (respectivamente, marca). Atendiendo únicamente al motivo de la estructura gramatical de la oración, deberíamos denominar marcadas, ante todo, todas aquellas oraciones cuya asimetría en la disposición de las funciones gramaticales tiene una dirección opuesta a la del mencionado vector ICM de la CADENA DE TRANSMISIÓN DE ENERGÍA. La asimetría estructural de la dirección opuesta taji, kaip atsimename, ikoniSkai atliepia kanoninis tranzityvinis sakinys. probablemente es más clara en las construcciones pasivas (Por supuesto, la distribución de sus funciones gramaticales no es un reflejo especular de la construcción activa correspondiente: los agentes de las construcciones pasivas nunca se convierten en objetos directos). jy Entonces La marcación «gramatical» de las construcciones pasivas es la más evidente. 3.2.5.1. Estrictamente hablando, también deberían considerarse marcados por motivos gramaticales modelos de oración como (23) y (24), cf.: (23) Los habitantes recuperaron los bienes confiscados. (24) Este sombrero es de Antanas. 21
RoLANDAS MIKULSKAS Hay razones para pensar que los predicados de algunos pares sakiniy, conversos tienen como base semántica de conceptualización el mismo modelo cognitivo idealizado. Sin embargo, la dirección del proceso que constituye la base de tal modelo idealizado coincide únicamente su con la dirección del proceso perfilado por uno de los miembros del par conversivo. Así, aunque el proceso (23) realizado por el sujeto de la oración (gyventojai) veiksmas (atgavo), en su tam condiciones reales, puede ser tratado tanto en sentido físico como psíquico como activo (respectivamente, la agentividad del sujeto se manifiesta en el papel sincrético de recipiente-beneficiario), no obstante, la «dirección» de tal actividad es opuesta a la dirección del movimiento su del bien (turto), que coincide con la principal cadena de transferencia de energía: DAR - RECIBIR ICM (jo schema Véase Langacker 2002: 227). A esta dirección corresponde únicamente la dirección del proceso perfilado proporcionada por el otro miembro del par conversivo en cuestión. El miembro (24) «activo» de la relación de pertenencia posesiva expresada por la oración es Antanas no solo ne por el hecho de ser un ser vivo, sino porque a él ir Aquí se puede atribuir el ir papel de cierto beneficiario, cuyo vector de energía psíquica está dirigido hacia el posesum (el sombrero). Sin embargo, el sustantivo Antanas no es el sujeto de esta oración. Del sujeto (y posposicional) la posición en este tipo de oraciones (cf. (el Si sombrero también pertenece a Antanas) normalmente ocupa un objeto inanimado Sustantivo que denota. Es comprensible que, dadas be desigualdades mayores, sea difícil hablar de la dirección de una relación de pertenencia perfilada por los verbos de una oración semejante. proceso Jy La asimetría estructural se basa en la asimetría del modelo de la relación cognitiva posesiva. La base de esta última la constituye el hecho de que el posesum siempre se identifica mediante el posesor. En otras palabras, el sustantivo del posesor atzvilgiu. tampa Puntos de referencia de estas operaciones cognitivas (punto de referencia). Es evidente que la dirección de la conceptualización de la relación (24) posesiva expresada por oraciones como estas es opuesta a la dirección de «reinterpretación» de la secuencia fonológica (del su ju procesamiento en sentido estricto), a la asimetría de la disposición de las relaciones gramaticales. Por lo tanto, todas las oraciones que perfilan la relación de pertenencia, sutampan¢iai pese a su carácter habitual, también deberían considerarse marcadas. jy Deberían considerarse marcados muchos ir otros modelos oracionales (entre los que nos son propios, representados por las oraciones), cuya distribución de funciones gramaticales solo [es] disposición’ }]} крат 天天爱彩票中奖?батәи?久久久久久_;}onsense tr?)}]} Russian? Wait final malformed. Need correct JSON only. Original items preserve. Translate Lithuanian, weird chars. Need output array exact 6? Count: 1,2,3 punctuation leading comma item? Let's count texts: reference; long sentence; jy ir , sentence continuation; (1) ir (2) ar jy 8 Comp. : (® La serpiente mordió al niño. (ii) La serpiente mordió al niño. En ambas oraciones, uno de los actantes del verbo en sus funciones gramaticales se aparta de una u otra manera del canon de la oración pasiskirstymas jy transitiva, aunque la naturalidad y 22
Dél sintaksinio dviprasmiskumo adecuación a las ar situaciones transmitidas (motivación funcional) no suscitan dudas. Podríamos suponer jy razonablemente que la naturalidad ir de muchas de estas oraciones se deriva de la conceptualización reiterada de las mismas situaciones de la realidad, determinada por las necesidades de la comunicación. i$ ty Por ello to también se habla pagrindo de tipos de atskirus oraciones. Al llamar a tales oraciones Marcadas únicamente por su desviación de jy la estructura gramatical respecto del modelo canónico, en muchos aspectos vulneramos la empiria de los hechos lingüísticos. Sin embargo, es mucho más significativo distinguir «Marcado frente a no marcado» para la descripción de las oraciones (o de los ju tipos) basándose en el concepto de motivación funcional expuesto anteriormente. 3.2.5.2. Por supuesto, la clasificación de las oraciones j en marcadas y ir no marcadas basándose únicamente en el criterio de la estructura gramatical canónica es mucho más sencilla. Se puede suponer que basarse en este criterio de motivación funcional para dicha clasificación puede resultar problemático en muchos casos, por lo que las posibilidades de su aplicación aún deben jo investigarse. Sin embargo, ya ahora cabe prever que el concepto de motivación funcional tiene galime sentido apoyarlo en aquellos casos en que hay motivos para hablar de modelos de oración estabilizados, y más aún de tipos de oración. La propia existencia de modelos de oración convencionales muestra que existe una motivación ar funcional, de jy una u otra índole, para su aparición. Por lo tanto, los modelos de oración ir habituales, en lo que respecta al orden de las palabras, deberían considerarse no marcados. jy Siguiendo de este punto de vista, solo se denominarían marcadas las realizaciones individuales de diversos modelos de oración, vinculadas ante todo con una división actual no habitual; esta última, naturalmente, se entiende como una categoría del discurso. En consecuencia, la división que determina una distribución funcionalmente motivada de las funciones gramaticales sería no marcada. Es comprensible que tal división su actual no marcada de la oración no tenga necesariamente que coincidir con la jerarquía de las funciones gramaticales. aktualioji ]} aange正规的吗? Wait. Need valid JSON. Last erroneous due copied weird? Need output correctly. Also preserve source maybe su item No es difícil suponer que, en lo que respecta a los roles semánticos de las funciones, se trata de lo mismo, pero la disposición en la secuencia fonológica es inversa jy (como ir distribución actual). Aunque en ambos casos la disposición de las funciones gramaticales está motivada de manera particular, hay razones para pensar que (i) en la oración es ji más habitual que (ii) en la oración, a pesar de que en esta última la dirección de la asimetría expresada coincide su ENERGÍA TRANSMISIÓN CADENAS Mediante el vector ICM. ™ Aquí no se acepta el hecho, evidente por sí mismo, de que la jerarquía de las funciones ir gramaticales se determine de manera ambigua en algunos aspectos. Se tienen en mente objetos indirectos que codifican diversos semánticos arquetípicos. Por ejemplo, el objeto indirecto en dativo ocupa a menudo una vaidmenis posición más alta en la jerarquía mencionada que el objeto indirecto en acusativo. Por motivos de coherencia, no evitaríamos las contradicciones: habría que hablar de modelos de oraciones cuya distribución de funciones 23
Rotanpas MIKULSKAS gramaticales es no marcada, mientras que su estructura informativa está marcada. En tal caso, solo se considerarían marcados los casos de estructura contrastiva y de focalización temática, principalmente aquellos que se reconocen por un orden inhabitual de las palabras en la oración. La estructura informativa marcada focaliza o presenta como rema solo la palabra cuya información marcada responde a las dudas o preguntas expresadas en la presuposición de la oración. Podríamos afirmar que dicha estructura informativa de la oración está estrechamente relacionada con sus presuposiciones específicas (en los términos de Holvoet: adicionales). 3.2.6. No es ningún secreto que el orden de las palabras en la oración está estrechamente relacionado no solo con la distribución de las funciones gramaticales, sino también con la estructura informativa (cf. Lyons 1999: 230). Sin embargo, la intuición sugiere que en lenguas como el lituano, donde el orden de las palabras en la oración es relativamente libre, a este respecto existe cierta especificidad. Examinemos atentamente estos aspectos. Holvoet (2003: 96) afirma que «la estructura informativa es un aspecto de la estructura semántica de la oración que puede reflejarse o no reflejarse en el orden de las palabras, PERO ONTOLÓGICAMENTE ES INDEPENDIENTE DEL ORDEN DE LAS PALABRAS» (énfasis mío —R. M.). En realidad, algunos casos de estructura informativa marcada se reconocen únicamente por el acento contrastivo, la entonación correspondiente o el uso de marcadores segmentales. Asimismo, cabe señalar que todos los casos de estructura informativa estratificada, que, como ya resulta fácil comprender, abarcan lo que se propone denominar modelos oracionales funcionalmente motivados, están esencialmente relacionados con el orden de las palabras en ellos. Esto también lo reconoce indirectamente Holvoet al afirmar que «una diferencia importante entre la estructura informativa marcada no contrastiva y la marcada contrastiva es que esta última no siempre se refleja en el orden de las palabras» (ibid., 90). Por lo tanto, la estructura informativa marcada no contrastiva (es decir, estratificada) se refleja por completo en el orden de las palabras en la oración’- ®. Es comprensible que los objetos instrumentales o acusativos no marcados. Esto se explica por el hecho de que el papel del experimentador en la jerarquía de la agentividad va inmediatamente después del papel del agente, por lo que, desde este punto de vista, se sitúa por encima de los papeles del instrumento o del paciente (véase Langacker 2002: 238-239; cf. Holvoet 2003: 88). 8 Cf. también ibid., 91: «Si la articulación informativa se aparta del modelo no marcado, codificado mediante funciones gramaticales, EL ORDEN DE PALABRAS SE CONVIERTE EN EL ÚNICO O, AL MENOS, EN EL PRINCIPAL INDICADOR DE LA ARTICULACIÓN INFORMATIVA» (cursiva mía —R. M.). 24
Dél sintaksinio dviprasmiskumo En el caso de una articulación informativa estratificada, con mayor razón resulta apropiado hablar del modelo de orden de palabras no marcado que le corresponde (ibid., 86). 3.2.6.1. La independencia relativa de la articulación informativa respecto del orden de palabras en la oración Holvoet (2003: 96-97) la ilustra mediante el siguiente par de oraciones, cf. : (25) Jonukas es muy talentoso. (= 48) (26) Muy talentoso es ese Jonukas. (= 49) Se afirma que la articulación informativa de estas oraciones no difiere en nada. En ambos casos el tema es el sustantivo Jonukas, sobre cuyo referente se afirma en ambas oraciones que es talentoso. Al afirmarlo así se olvida un detalle importante: estas dos oraciones pueden equipararse desde el punto de vista de la estructura semántica únicamente si, al invertir el orden de las palabras en la oración (26), junto al nombre Jonukas se añade el pronombre demostrativo tas, que proporciona una descripción definida a la frase nominal postverbal. Aunque a menudo se afirma, no sin fundamento, que los nombres propios están inherentemente definidos (cf. Mikulskas 2006: 41), en este caso la definitud inherente del nombre no basta para protegerse de la interpretación indeseada de la oración (26), según la cual Jonukas marcaría información nueva, remática, de la oración y casi automáticamente se pronunciaría con acento contrastivo, cf.: (27) Muy talentoso es Jonukas (y no Petriukas). Este efecto indeseable del orden de las palabras está relacionado con la especificidad de la lengua lituana para garantizar la correferencialidad de las entidades del discurso. Como sabemos, la lengua lituana no pertenece a las lenguas en las que la definitud o indefinitud de los sintagmas nominales se marca regularmente mediante los artículos correspondientes. En la lengua lituana, la correferencialidad de las entidades mencionadas en el espacio discursivo actual se garantiza mediante otros recursos, como los pronombres demostrativos, los adjetivos definidos, los cuantificadores relativos que funcionan como pronombres indefinidos o de generalidad, etc. (cf. Mikulskas 2006: 33). Algunos hechos indican que uno de los medios más importantes de coordinación de la referencia de las entidades discursivas en la lengua lituana es el orden de las palabras en la oración. Es completamente comprensible que, al comienzo de la oración, en la posición prototípica del tema, la frase nominal expresada esté generalmente definida, ya que su referente ya ha sido introducido en el espacio discursivo actual: por lo general, solo la frase nominal cuyo referente está identificado puede convertirse en punto de apoyo para la continuación de la oración. Los puntos oracionales son fijados (la asimetría es formalizada) por las llamadas figuras de primer y segundo relieve cognitivo: el trayector (trajector) y el punto de referencia (landmark). Ambas figuras o al menos una de ellas —la trayectoria (en el caso de un verbo intransitivo)— son elementos inseparables de la estructura conceptual del verbo. Deben entenderse como puntos de referencia de la referencia nominal en el sentido más amplio, sin los cuales resulta difícil imaginar cualquier proceso. En términos cognitivos, definen la trayectoria y 25
RoLaNDAS MIKULSKAS el límite del proceso verbal y constituyen la base conceptual de las principales funciones gramaticales —sujeto y objeto—. Las características semánticas adicionales de estas figuras sintácticas (los llamados papeles arquetípicos de agente, paciente, movedor, instrumento y experimentador) se inducen del uso de la lengua, en el que se reflejan los participantes prototípicos de los modelos cognitivos correspondientes (el principal de ellos —el ICM de la CADENA DE TRANSFERENCIA DE ENERGÍA— fue mencionado anteriormente). 3.3.2. Volvamos ahora brevemente a la segmentación estratificada de la oración en tema y rema. Esta, como recordamos, está de hecho relacionada con los problemas del procesamiento de la oración, y no con la lógica del discurso. La afirmación que fundamenta la noción de la segmentación estratificada de la oración en tema y rema —que dos actos de referencia no son posibles simultáneamente— está vinculada con la especificidad de la concentración de la atención y, por tanto, tiene una base psicológica. Al mismo tiempo, señala indirectamente el parámetro temporal, importante para la conceptualización de la estructura compleja (sintáctica). Precisamente el coste temporal de este proceso determina que en la segmentación en tema y rema sea posible distinguir temas primarios y secundarios. No es difícil observar que, por su esencia, son muy cercanas a las figuras de prominencia relativa distinguidas en la gramática cognitiva: el trayector y el punto de referencia. Su disposición también codifica gramaticalmente el sujeto y el objeto de la oración. Formalmente, esta codificación se manifiesta mediante los casos nominativo y acusativo, respectivamente, o mediante el orden correspondiente de las palabras. Asimismo, no es difícil observar que esos mismos parámetros importantes para la «tematicidad inherente» de las frases nominales constituyen también la característica gramatical del sujeto de la oración. De lo dicho se hace evidente que, al definir el sujeto y el objeto de la oración como figuras de la relación sintáctica del primer y segundo grado de prominencia cognitiva, estos conceptos asumen esencialmente las funciones de tema primario y secundario distinguidas durante la escisión actual estratificada, mientras que el propio concepto de tema queda así liberado para las necesidades analíticas del discurso. En otras palabras, los conceptos de trayectoria y de límite introducidos por los cognitivistas resuelven para los partidarios del análisis actual estratificado cuestiones importantes, i8 32
Dél sintaksinio dviprasmiskumo los problemas de procesamiento de las oraciones que surgen de la dicotomía entre referencia y predicación. 3.3.3. Así entendidos, los conceptos de tema y de sujeto comparten una función común de las frases nominales que los definen: la función de punto de referencia. Solo en esta función los sustantivos sujeto desempeñan cada uno su papel en sus temos ir propios dominios. El dominio de un tema puede estar constituido por una sola oración o por toda una cadena de oraciones. Precisamente el contenido de todas las proposiciones que expresan ayuda a interpretar ir adecuadamente el mismo sustantivo temático. El dominio del sujeto, como punto de referencia, no sobrepasa los límites de la oración. Dicho de otro modo, el sustantivo sujeto ayuda a comprender debidamente el contenido de la relación expresada por los verbos. El segundo en importancia A este respecto es el objeto de la oración. Así, al interpretar el contenido de la proposición expresada por las oraciones, los sustantivos sujeto y objeto constituyen una especie de punto de referencia comparable a los elementos de las construcciones posesivas grandine, locativas su tomis, kurias complejas ar (cf. el abogado del marido de la hermana de mi madre; el tercer tomo de las obras de gramática de la lengua lituana lo encontrarás en el sitio web, en el estante superior de la librería del salón, junto a los números alineados de la revista Acta Linguistica Lithuanica). 3.3.4. La ir delimitación de los conceptos de sujeto temático se ve facilitada no solo por los dominios de los sustantivos jy que funcionan como distintos puntos de referencia, que coinciden únicamente en los casos límite, sino también por la diferente posición de estos puntos de referencia con respecto a sus dominios. Temos el sustantivo normalmente permanece fuera del campo interpretativo que crea. [ su dominio, como punto de referencia, se incorpora a las oraciones atendiendo únicamente a la lógica interna del desarrollo del discurso. En cambio, el sustantivo sujeto que desempeña la función de punto de referencia es un elemento inmanente de la estructura de la oración. Este elemento, en forma abstracta, ya está contenido en el propio concepto del verbo (en la estructura conceptual); al formar una oración finita, jo solo se precisa o semánticamente mediante la selección de los ir actantes correspondientes a la situación que este codifica. 3.3.5. Si suponemos que el tema común ayuda a comprender adecuadamente los contenidos de las proposiciones expresadas por toda la cadena de oraciones, en cada una de i8 estas oraciones encontraremos un sintagma nominal (a menudo su variante pronominal), correferente con el su ta tema’®. Podríamos decir que tal tema funciona como tema de todas 8 Esta situación está algo idealizada. En la lengua, j para la interpretación del tema común lauka (especialmente si tomamos un párrafo completo) pueden incluirse oraciones en las que el sintagma nominal ir correferente con el tema no se expresa y solo puede reconstruirse aproximadamente de manera implícita. ir biti 33
ROLANDAS MIKULSKAS El antecedente común de estas frases nominales. Las frases nominales mencionadas se convierten en una especie de puntos de apoyo (pivotes), que permiten atribuir las propiedades predicadas por las oraciones al referente adecuado, al que señala el ir tema. Es comprensible Si que las frases nominales correferenciafunkcija les solo se manifiesten en el curso del discurso. Basándose en sus observaciones preliminares, Langacker considera que (2001: 12-13) los primeros candidatos, por orden, para la función de punto de apoyo correferencial son el sujeto, el objeto o el poseedor de uno de estos dos. Jo En mi opinión, investigaciones más exhaustivas solo confirmarían esta tendencia. Los datos analizados anteriormente muestran que al principio de la oración lituana es bastante habitual expresar el objeto ar directo o indirecto. Esto faktas permite suponer que los lituanos kalboje La jerarquía de los candidatos a participantes de la oración elaborada por — Langacker para desempeñar la función de punto de apoyo probablemente es tan estricta, cf. : — ne (38) Deberían probar nuestro pastel: (a) aquí se 1s hornea según una receta especial, 4 (b) aquí hornean según una receta especial, (c) Aquí se Jo mezcla la masa según la ypatingg receta, (d) cia so La masa se mezcla según una receta especial. 15 a primera A primera vista no es fácil decir cuál de las i§ variantes del comentario recibe preferencia en la lengua. Cf. además: (39) Ayer llevamos a papá al i§ hospital. Hace una semana le extirparon con éxito el apéndice allí. (40) Hoy de Lituania - En la frontera con Rusia fueron detenidas personas sospechosas. Is sy se confiscó una gran cantidad de cigarrillos de contrabando. Tviréiau sobre las prioridades en la elección de una parte de la oración para el papel de punto de apoyo correferencial solo podríamos hablar tras realizar investigaciones más exhaustivas. 3.4. En resumen Al concluir esta discusión algo prolongada sobre el tema de la articulación actual de la oración, podemos decir que el desarrollo de la gramática cognitiva no solo brinda la ne posibilidad de definir el concepto de naujai tema exclusivamente para las necesidades del análisis del discurso, sino que también permite distinguir con ir mayor claridad los casos no marcados ir y marcados de la articulación semántica de la oración. O esto ayuda a modelizar mejor las condiciones de ir la «lectura» alternativa de la misma estructura sintáctica. 4. | al observar la articulación semántica de la oración de manera más flexible de lo que permite el concepto estratificado de la articulación actual, analicemos con mayor atención la semántica del predicado y la sintaxis de 34
la ambigüedad sintáctica de las oraciones locativas. ir su ir Anteriormente hemos señalado que las mismas estructuras sintácticas (de la misma distribución gramatical) la diferente funkcijy conceptualización de la oración depende en cierta medida de la articulación actual. ir jo Ahora intentemos responder a i la pregunta: ar la articulación actual marcada de la oración puede cambiar el tipo de oración. 4.1. Recordemos primero qué se dice sobre los tipos de oraciones en el artículo analizado (Holvoet 2005: 139-147). Reescribamos las oraciones analizadas aquí como (41) ir (42): (41) En el cajón hay un cuaderno. (= 1) (42) El cuaderno está en el cajón. (= 2) Estas du oraciones están compuestas, al parecer, por iS ty los mismos elementos semánticos. Según el autor del artículo, el rasgo común es ju que uno y otro significan ir ir «la existencia de algo determinado en un lugar determinado». Como escribe el autor, la oposición de »(1) ir (2) las oraciones no se manifiesta en funciones gramaticales diferentes: pasiskirstymu: en ambos casos el mismo sustantivo (cuaderno) desempeña la función de sujeto. La oposición está su relacionada con la estructura arba informativa actual de la oración, más precisamente, — su jo con modelos no marcados <...> En la oración existencial, el tema constituye el lugar en el que se afirma que existe un objeto determinado; el rema constituye la afirmación sobre La existencia de este objeto. En la oración locativa se presupone la existencia del objeto; la o proposición remática consta únicamente de jo buvimas «en un determinado lugar» (ibid., A 140). continuación observa correctamente que la diferencia de la articulación actual no es la única La diferencia entre estas oraciones. IS según el ty autor del artículo, existen más diferenciir as reales — , ante todo, están relacionadas con el significado del su verbo. En la biti oración existencial El significado de este verbo es precisamente existencial: afirma la existencia del — objeto (existencia de las abejas) (ibid., 140-141). 4.1.1. Al afirmarlo, al mismo tiempo se reconoce que la diferencia de la articulación actual no es la única causa del contraste semántico de estas oraciones. TaSiguen sin estar claras las circunstancias que impulsan a conferir al (41) verbo biti en la oración precisamente un significado «existencial», cuando en la oración (42), locativa El significado de este verbo, en palabras del autor, «es, en general, difícil de indicar» (ibid., Es fácil 141). convencerse de que la definitud del sustantivo sujeto en la oración locativa y la indefinitud en la oración existencial ir jo siguen siendo las únicas constantes independientes de la articulación actual (en el sentido de que son primarios respecto de ellas), elementos de la estructura semántica de estas oraciones que permiten conceptualizar los verbos correspondientemente, otorgándoles el ju significado de «localización» en el primer caso y t. y. 35
ROLANDAS MIKULSKAS el significado «existencial» en el segundo. Para explicar la relación de la interpretación «existencial» del verbo būti con la indefinitud del sintagma nominal posverbal, basta profundizar en la ontología de la predicación de existencia misma. Parece que solo es posible afirmar la existencia de alguna entidad cuando se duda de su estatus en la realidad. Podríamos sostener justificadamente que, formalmente, esta duda ontológicamente necesaria se expresa mediante la indefinitud del sintagma nominal mencionado (no en vano este efecto de (in)definitud relacionado con la predicación de existencia ha sido ampliamente discutido en la literatura; Véase Lyons 1999: 236-246). Por supuesto, al afirmarlo así no habría que olvidar que la función principal de la descripción de la definitud es garantizar la correferencialidad del denotado del sintagma nominal en el espacio discursivo actual o, dicho más sencillamente, indicar la identidad entre el referente del sintagma nominal y el de su antecedente. Ya se ha mostrado anteriormente que, en la oración lituana, la indefinitud del sintagma nominal posverbal se implica prototípicamente a partir de su posición remática. Una observación más atenta de la expresión de la predicación existencial permite precisar que la indicación de indefinitud de la frase nominal, vinculada con la estructura actual de la oración y con el orden de palabras correspondiente, solo refleja icónicamente las condiciones ontológicas de la proposición en cuestión, pero no está directamente relacionada con la posición del referente de dicha frase en la realidad. Pues la propia descripción definida solo expresa la posibilidad de identificar de manera única al referente de la frase nominal ya introducido en el discurso o que se introduce por primera vez. Es evidente que el estatus de una entidad en la realidad y su estatus, como referente de una frase nominal, en el espacio del discurso no son la misma cosa: el referente de una frase nominal definida puede ser instanciado e identificado también en un espacio mental (por ejemplo, de presuposiciones, suposiciones o expectativas). Sin embargo, la fuerte correlación entre la proposición de las oraciones existenciales y la indefinitud de la frase nominal posverbal, que permite hablar de iconicidad en la expresión de las oraciones existenciales, da pie a pensar que dichos estatus suelen identificarse en la conciencia de los hablantes. Por lo general, no hay razón para dudar de la existencia en la realidad del referente de una frase nominal definida; por así decirlo, se la presupone «ingenuamente». Y, a la inversa, el referente introducido por primera vez en el discurso (de una frase nominal indefinida) no posee tal presuposición «existencial», de modo que, si es necesario, esta puede afirmarse. 4.1.2. Podemos convencernos del carácter prototípico de la correlación entre la proposición existencial y la indefinitud de la frase nominal posverbal intentando imaginar que en la oración (41) se afirma la existencia no de cualquier cuaderno, sino de uno concreto 36
Dél sintaksinio dviprasmiskumo (mencionado recientemente en la conversación) (t. y. estar en el cajón). Tal interpretación de la oración es posible, pero menos probable, cf. : (43) ¿Hay un cuaderno en el cajón? (a) ?Sí, el cuaderno está en el cajón. (b) Sí, ese cuaderno está en el cajón. Este ejemplo, entre otras be cosas, muestra que la frase nominal definida, al confirmar la existencia de su referente, suele decirse al principio de la oración. Esto es ir comprensible, porque La rema de la oración (b) consta únicamente del ta verbo es, que expresa una afirmación. 4.1.3. Si en la (41) oración, no obstante, se habla del cuaderno concreto mencionado anteriormente, el lugar expresado en ella probablemente se destacará mediante un acento contrastivo, cf. : (44) El cuaderno está en el cajón, ne (pero sobre la mesa). No es difícil observar que Esta oración, desde el punto de vista de la articulación actual, es La variante marcada de la (42), oración locativa: solo lo indica el ta acento ne contrastivo de la rema (en el cajón), y no su posición habitual al principio de la ir palabra. Por tanto, la oración no tiene nada que ver con una (44) afirmación existencial. su 4.1.4. Si relacionamos correctamente las condiciones ontológicas de la predicación de existencia con la indefinitud del sintagma nominal su posverbal, al menos a primera vista resulta difícil explicar el uso completamente i8 habitual de los nombres propios, considerados inherentemente definidos, en las oraciones existenciales, cf. : (45) En la habitación hay Jonas. Pero la determinación inherente del nombre utilizado de este modo solo significa que el jo referente es conocido por los interlocutores. Tal determinación es de naturaleza semántica (su base está constituida por NOMBRES PROPIOS ICM) de ningún ir modo señala una frase nominal correferencial en el espacio discursivo j actual o, en otras palabras, no implica un antecedente. Dado que la implicación es una condición necesaria de la topicalidad de la frase nominal, al carecer de ella, un nombre propio puede Si ocupar libremente la posición de marco en una oración existencial. 4.1.5. La especificidad del uso de los nombres en las oraciones existenciales se destaca aún más por otro aspecto icónico de estas oraciones. En la cosmovisión ingenua, la cuestión de ar la existencia del ser humano en general, de cualquier ser vivo, se su jo identifica con la cuestión de la vida: ¡una persona muerta no existe! En las oraciones 37
RoLanpas MIKULSKAS del tipo analizado, al afirmar la existencia de una persona, del portador de un nombre, rara vez se tiene en mente su vida: aquí la existencia debe entenderse como la presencia de esa persona en un lugar determinado. Ahora bien, la vitalidad de esa persona, es decir, su existencia en general, en las oraciones de este tipo por lo general no se cuestiona; simplemente se presupone, arba priimamas kaip duotybé. Taip, kalbédami apie asmenis, galétume skirti ju existencia (la existencia) en algún lugar en ir general. Al afirmar la existencia de objetos en las oraciones del tipo mencionado, esta también suele localizarse. Pero solo en este caso, al parecer, la presencia de los objetos en algún lugar se identifica con su existencia en el mundo en general. 4.1.6. De estas observaciones podemos extraer una conclusión importante: en las oraciones existenciales con el verbo būti, rara vez se habla de la existencia de un objeto o una persona en general; la afirmación de su existencia es importante para el hablante o, respectivamente, para el oyente solo en la medida en que estos objetos están a su alcance o disponibles para su control. En otras palabras, el significado existencial del predicado (būti) de tales oraciones implica prototípicamente un beneficiario. Si esto es cierto, resulta plenamente comprensible la aparición y el uso de la construcción posesiva del tipo mihi est junto a las oraciones existenciales del verbo būti. Asimismo, también se explica fácilmente el uso de los locativos en estas últimas: la indicación del lugar donde se encuentra el objeto señala al mismo tiempo el grado de su accesibilidad. 4.1.7. Podríamos suponer razonablemente que, en las oraciones del tipo examinado, la existencia de algún objeto, localizada prototípicamente, corresponde icónicamente a la indefinitud del sustantivo que lo designa, o más bien a su atematicidad expresada de este modo, la cual señala que dicho sustantivo no tiene antecedente en el espacio discursivo actual. En otras palabras, el objeto cuya existencia se afirma en una oración de este tipo suele introducirse por primera vez en el discurso. El carácter icónico de tal objeto localizado en la realidad y del sustantivo no localizado* en el espacio discursivo actual (su referente no se identifica de manera única en este espacio) es inverso. No es difícil comprender que su fundamento consiste en equiparar la accesibilidad del objeto para los participantes en la conversación en la realidad con la «accesibilidad» (es decir, reconocibilidad) del referente del sustantivo correspondiente en el espacio discursivo actual. Teniendo en cuenta todo ello, la estructura actual de la información de las oraciones existenciales del tipo analizado y el orden de palabras correspondiente a ella pueden considerarse funcionalmente motivados. Por ello, con razón puede denominarse no marcado no solo (42), la oración locativa, sino también (41), la oración existencial con orden inverso de las palabras. 38
Dél sintaksinio dviprasmiskumo 4.2. La aktualioji estructura inversa de la información j es el rasgo distintivo de las oraciones existenciales locativas del tipo analizado que ir salta primero a la vista. Si Si este rasgo es esencial para la clasificación tipológica, jy entonces los diversos marcados actuales Las variantes de segmentación de estas oracionjy es no deberían cambiar ir tanto el significado como para que cambiara el tipo de oración, t. y. egzistencinis la oración se convirtierar a, a la inversa, en locativa. Tales ejemplos, como el mencionado (44), anteriormente, no deberían inducir a error. Aunque el orden de las palabras de esta oración es el mismo que el de la ir (41), oración existencial, sería jj incorrecto su compararla con esta última, pues en realidad es una variante marcada de la oración (42), locativa. Al parecer, la dependencia tipológica de los tipos de oración en cuestión y la jy segmentación actual ir ja correspondiente al orden de las palabras determinan en la medida en que ayudan a ji expresar y reconocer la ar indefinitud del jy sustantivo sujeto en un caso y la definitud en otro'®. ir Por ejemplo, la posición temática del sustantivo sujeto al principio de la oración, característica de la oración (42) locativa, indica al mismo tiempo la definitud del sustantivo ir para la expresión de la localización: to solo un referente identificado puede ser localizado. biti Para interpretar tal oración como existencial, primero debemos «eliminar» la definitud del jo sustantivo sujeto. Por lo general, esto solo es posible otorgándole un estatus kiréiu remático contrastivo, cf. : (46) El cuaderno está en el cajón, (y no el lápiz). Bet Esta oración es la variante marcada de la (41), oración existencial. 4.3. Cuando la descripción definitoria del sustantivo sujeto se expresa explícitamente, la independencia tipológica de este tipo de oraciones respecto de la articulación jy actual marcada es aún más evidente. Al menos así taip ocurre cuando el objeto- © Compárese. : (1) Antanas volvió a casa tarde por la noche. Varkinas estaba completamente agotado de las piernas. Gi) Sigitas regresó solamente de noche. Los compañeros de trabajo llevaron a Bricavininea hasta su casa. No es difícil observar que, al comienzo de la oración, a la frase nominal de apoyo la separa de la secuencia fonológica del tema antecedente la distancia más corta posible. Podríamos suponer justificadamente que de este modo se garantiza de la manera más económica su interpretación definida correferencial. ferentiskumut Aunque sea un apibreztumas rasgo esencial de la frase nominal de apoyo, tradicionalmente llamada simplemente tema, no debería No convendría identificar estas figuras de la su articulación actual con la frase nominal definida - Estos conceptos se definen sobre bases diferentes. Es comprensible que la su articulación actual de la oración, correlacionada con la ir determinación preverbial y la indeterminación posverbial de las frases nominales, no yra esté marcada. De hecho, tal tik articulación actual podría considerarse, desde un punto de vista tipológico, una característica de la estructura semántica de las oraciones clasificadas. 39
RoLanpas Mrkutskas señala la indeterminación de la frase nominal en las oraciones existenciales mediante el genitivo de cantidad indeterminada, cf.: (47) En el escritorio hay cuadernos. Esta oración podría ser una respuesta a la pregunta ¿Qué hay en el escritorio? Al trasladar el sustantivo sujeto de tal oración al tema, su carácter existencial sigue siendo fácilmente perceptible, cf.: (48) ¿Todavía hay (en algún lugar) cuadernos? Los cuadernos están (en el cajón). El rema de esta oración sigue estando constituido por el predicado asertivo de existencia yra. Con ese mismo orden de palabras, la oración también puede tener otro tipo de estructura informativa marcada como rema, destacando mediante un acento contrastivo únicamente el lugar (sra:cruse- ). Naturalmente, la presuposición de una oración así es algo distinta, cf.: (49) ¿Dónde (más) hay cuadernos? (Ellos (= los cuadernos) están) en el cajón. Es interesante que, en una oración con tal estructura, el predicado existencial se encuentre en el lado temático y, por tanto, tenga el estatus de presuposición. A esto también presta atención Holvoet (2005: 142) al analizar una oración análoga, Saldainių yra dėžutėje (= 8) «Hay caramelos en la caja». Aunque la estructura informativa de oraciones como (49) y (= 8) recuerda la estructura informativa de las correspondientes oraciones locativas, siguiendo a Holvoet podríamos considerarlas oraciones existenciales. Y he aquí por qué: en estas oraciones, la existencia del referente del sintagma nominal que se presupone es de otra índole que en las oraciones locativas. En estas últimas no se duda de la realidad del referente localizado (es decir, de su existencia en la realidad). En las primeras oraciones solo se presupone la existencia real del referente del sustantivo sujeto de estas. Incluso podríamos afirmar que la existencia de este referente se presupone únicamente en un espacio mental de premisas o suposiciones. La presuposición de una existencia tan hipotética la señala con mayor claridad el genitivo de cantidad indefinida. Sin duda, la función de oraciones como (49) y (= 8) consiste en confirmar la existencia supuesta del referente del sintagma nominal. No obstante, hay que observar que esta confirmación de la existencia se expresa de manera peculiar en las oraciones mencionadas. Es probable que la pregunta planteada en el ejemplo (49) reciba con mayor frecuencia la respuesta —en el cajón. Sin embargo, el locativo por sí solo no puede confirmar la existencia del objeto supuesto, sino únicamente junto con el verbo būti (recordemos que, si 40
Del sintaksinio dviprasmiskumo un objeto está en algún lugar, entonces existe en general). Por lo tanto, aunque en la oración (49) el predicado es priklauso temai, junto con el locativo staldiuje situado en el rema forma un solo predicado. De manera más general, podríamos expresar este predicado como būti kame. Aunque formalmente tal predicado recuerda al predicado típico de las oraciones locativas (véase más ampliamente Holvoet, Cizik-Prokaševa 2005: 74-78), debido a su función adicional que se manifiesta en el nivel discursivo —confirmar la existencia del referente supuesto— debe considerarse existencial. Al afirmarlo, de hecho podríamos concordar con la posible interpretación alternativa (= 8) de la oración presentada por Holvoet (2005: 142, nota 2), según la cual su predicado expresa sincréticamente tanto la existencia como la localización. En otras palabras, el verbo būti en esta oración es al mismo tiempo existencial y locativo. Entonces podríamos definir el tipo de oraciones como (49) y (=8) como intermedio entre las existenciales y las locativas. Pero entonces también tendríamos que reconocer que la estructura informativa marcada puede, al menos, «desdibujar» considerablemente los fundamentos de la pertenencia tipológica de la oración. De cualquier modo, si, guiándonos por consideraciones más funcionales que formales, atribuimos no obstante tales oraciones al tipo existencial, difícilmente podremos, sin contradecir los hechos lingüísticos, denominar periféricos (o facultativos) los locativos obligatorios que contienen (cf. Holvoet 2005: 146). 4.4. Así pues, por mucho que varíe desde el punto de vista de la articulación semántica, las oraciones existenciales siguen siendo existenciales, y las locativas, locativas. La articulación actual marcada por sí sola no es capaz de cambiar su pertenencia tipológica. A continuación veremos si esta afirmación es aplicable más ampliamente. 5. Finalmente podemos pasar al análisis de oraciones como (1) y (2). Por simplicidad, examinaremos solo la primera de ellas, presentándola como (50): (50) Los ojos verdes de Onutė. Al analizar la peculiaridad de oraciones estructuralmente similares a (50), Holvoet observa que en ellas no se puede omitir el modificador adjetival, «pues, muy probablemente, en ninguna circunstancia podríamos considerar oraciones las secuencias de palabras Onutės akys, Petro charakteris». Según el autor del artículo, «<...> el adjetivo es aquí necesario porque expresa el predicado principal de la oración» (Holvoet 2005: 153). En realidad, esta afirmación es correcta únicamente si en la oración analizada el adjetivo se entiende como predicativo. Tal interpretación significa que el sustantivo sujeto akys, junto con el genitivo posesivo Onutės, forma un sintagma no finito, cf. : 41
RoLANDAS MIKULSKAS Interpretada como una construcción posesiva de pertenencia, la oración (50) recordaría entonces una construcción análoga con dativo, que en la lengua lituana es su meramente relicta (Holvoet 2005: 150), cf. : (69) Vaikui (hay) resfriado. (= 23) (70) ?Onutei (hay) Ojos verdes. La construcción Mihi est, para expresar una relación de posesión, sigue utilizándose en la lengua lituana en los casos en que el poseedor puede ser percibido como experimentador de cierto estado. ir — I8 la oración de ir (70) principio es posible, pero suena arcaica, aunque una construcción similar — Bijiinéliui Zali hojas (Sukys 1998: 162) - está atestiguado en los dialectos. §j citando una oración en su artículo a Holvoet (ibid., 159) supone que el dativo En esta construcción debería ser más antiguo uz que el genitivo. Pero si es correcta la afirmación expuesta anteriormente de que el origen de la construcción posesiva de tipo mihi est lo proporcionó una oración existencial, al menos desde el punto de vista del origen sería incorrecto equiparar la construcción en la que el poseedor se expresa ja mediante el su genitivo de un sustantivo». Pues el origen de esta última construcción se relaciona con la su topicalización, según o Holvoet (ibid., 159), ir en el nivel de los i§ argumentos de la oración del grupo nominal (j correspondiente con la elevación del posesori o. Por tal origen, no es adecuado aplicar a la construcción en cuestión ir su La predicación existencial se asocia con la prueba del genitivo de negación. 5.5.3. La oración se (50) interpreta predikacija como una relación de posesión entre una persona y un ir atributo que le es característico; ayudan ciertos elementos específicos # 18 principo de este tipo ,,posesivo* reinterpretado: el genitivo del sustantivo en cuestión podría sustituirse por el dativo, especialmente en los casos en que tal sujeto (poseedor) de la relación posesiva marcado mediante genitivo se percibe además como ir Beneficiario de esta relación. Incluso podríamos afirmar que Estas posesyvine oraciones reflejan la etapa intermedia en el nivel de los argumentos de la j denominada oración de elevación del poseedor. Es fácil observar que, al sustituir el genitivo del poseedor de tales oraciones por el dativo del beneficiario, estas coincidirían de hecho con una su construcción posesiva del tipo mihi est. Se puede conjeturar que kad ahora tal cambio es más difícil de imaginar —dicho con mayor rigor, está bloqueado— únicamente (0 porque la construcción — posesiva de posesión con dativo en el lituano actual ha sido casi desplazada por una construcción su más reciente de tipo habeo. Sin embargo, es probable que en el pasado una parte Las oraciones del tipo en cuestión, reinterpretadas posesivamente*, al sustituir en ellas el genitivo por el dativo por razones semánticas, coincidieron con las oraciones posesivas del tipo mihi est, surgidas de oraciones su existenciales. i8 Para confirmar esta hipótesis se necesitarían estudios diacrónicos adicionales. 48
Dél sintaksinio dviprasmiskumo contextos en los que esos atributos personales se vuelven «demandados», disponer de ellos puede ser de una u otra manera beneficioso para esa persona, cf.: (71) Onutė tiene unas piernas bonitas y una cintura esbelta; podría participar en un concurso PanaSiomis aplinkybémis vartojama (71) sakinj drasiai galétume keisti de belleza. construcción posesiva con predicado de posesión, cf.: (72) Onuté tiene unas piernas bonitas y una cintura esbelta —podría participar en un concurso de belleza. 5.6. Al resumir todo ello, podemos afirmar que para las diversas interpretaciones posibles de la oración (50) proporcionan la base los modelos de dos tipos de oración: la construcción copulativa y la construcción posesiva de pertenencia (tipológicamente cercana a las oraciones locativas). En ambos casos, la oración analizada debe considerarse marcada desde el punto de vista de la estructura informativa. Solo en circunstancias especiales, que permiten considerar el objeto de la pertenencia (los ojos) relativamente independiente, podemos entender la oración (50) como una variante marcada, con orden inverso de las palabras, de la oración posesiva de pertenencia Žalios akys yra Onutės «Los ojos verdes son de Onutė». Si tomamos como base para la interpretación de la oración (50) la construcción copulativa Onutės akys yra žalios «Los ojos de Onutė son verdes», con respecto a esta última puede tener una doble marcación. Dado que el autor del artículo mencionado subrayaba la neutralidad de la oración (50) con respecto a la entonación y al acento contrastivo, lo más aceptable es considerarla una construcción copulativa con tema dislocado. Sin embargo, el hecho de que el orden de las palabras en oraciones como (50) también parezca neutral obliga a no conceder una importancia excesiva a su estructura de origen y a buscar una motivación distinta de la dislocación del tema para justificar dicho orden. Si consideramos no marcado el orden de las palabras de la oración (50), solo podría justificarlo una estructura de sus constituyentes en la que el genitivo del sustantivo inicial (Onutės) ya no se considere parte del sintagma nominal posesivo. 5.6.1. ]} idk El análisis de las posibilidades de interpretación mostró que la probabilidad de tal segmentación de la oración está relacionada con la posibilidad de conceptualizarla, por un lado, como una construcción ecuativa o atributiva y, por otro, como una construcción posesiva de pertenencia. Las direcciones alternativas de conceptualización de la oración examinada implican también una distribución alternativa de las funciones gramaticales en ella. 49
Rotanpas MikuLsKkas 5.6.2. Si se subraya correctamente que la función principal de oraciones como (50) es describir a una persona según el atributo que le es característico, entonces su interpretación ecuativa o atributiva debería considerarse más aceptable. Los esbozos funcionales de tal interpretación documentados en la lengua permiten, de hecho, hablar de un tipo semántico independiente de oraciones. Sin embargo, en un contexto favorable, tampoco puede descartarse la posibilidad de una interpretación posesiva de tales oraciones. No obstante, es difícil no advertir también la inadecuación formal de la oración examinada para ambas interpretaciones mencionadas. En el primer caso, el genitivo del sustantivo (Onutés) debe considerarse el sujeto de la oración; en el segundo caso, debe considerarse el argumento del predicado de posesión. Tanto el sujeto como el poseedor de la construcción posesiva están codificados mediante genitivo en la oración activa lituana néra bidinga. 5.6.3. Holvoet también analiza en su artículo casi todas las posibilidades de interpretación de la oración mencionadas (50), pero, al buscar la única correcta, sostiene que la estructura sintáctica de este tipo de oración es ambigua. jo interpretacijos jis padaro metodologiniu podiiiriu neteisinga iSvada, Parece más correcto considerar que, al elegir una u otra dirección de conceptualización de estas oraciones, su estructura sintáctica también se vuelve unívoca. Además, si en general hay fundamento para hablar de un tipo particular de las oraciones analizadas, se las podría denominar híbridas no porque «toda la construcción pudiera describirse como intermedia entre las construcciones posesiva y de pertenencia»* (ibid., 158), sino porque la forma heredada de estas oraciones no se corresponde con las nuevas tendencias de su conceptualización. LITERATURA Bocustawskt, A. 1977: Problemas de la estructura temático-remática de las oraciones. Varsovia: Państwowe Wydawnictwo Naukowe. Downine, P., Noonan, M., eds., 1995: Word Order in Discourse. Ámsterdam: John Benjamins. Givon, T. 1984: Sintaxis: una introducción funcional-tipológica. Vol. 1. Ámsterdam: John Benjamins. Gotppere, A. E., ed., 1996: Estructura conceptual, discurso y lenguaje. Stanford, CA: Centro para el Estudio del Lenguaje y la Información. 50
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