Greule Albrecht. „Deutsches Gewässernamenbuch. Etymologie der Gewässernamen und der Zugehörigen Gebiets-, Siedlungs- und Flurnamen“
Full text
HARALD BICH LMEIER
Martin-Luther-Universität Halle-Wittenberg
Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg
Sächsische Akademie der Wissenschaften
Áreas de investigación: hidronimia de la antigua Europa, etimología indoeuropea, celta y germánica, fonología histórica y morfonología, micénico, sintaxis del antiguo indoiranio.
Greule Albrecht
DICCIONARIO DE NOMBRES DE CURSOS DE AGUA ALEMANES. ETIMOLOGÍA DE LOS NOMBRES DE CURSOS DE AGUA Y DE LOS NOMBRES DE REGIONES, ASENTAMIENTOS Y PARAJES ASOCIADOS
Con la colaboración de Sabine Hackl-Rößler.
Berlin – Boston: de Gruyter, 2014, 634 S., 2 Karten in den Umschlagdeckeln. ISBN 987-3-11-019039-7
Con el Deutschen Gewässernamenbuch [DGNB] que aquí se presenta, Albrecht Greule ha ofrecido por primera vez una visión de conjunto de los nombres de cursos de agua del ámbito germanohablante. Solo por ello, A. Greule merece gratitud y reconocimiento. El libro se gestó a lo largo de varios años, entre 2006 y 2012 (p. 8), y puede considerarse la summa de sus trabajos anteriores sobre toponomástica en sentido amplio.
Se sitúa junto a la obra sobre los nombres de lugar alemanes, aparecida dos años antes y organizada por Manfred Niemeyer (2012), pero difiere claramente de ella en su concepción y gestación: el Deutsche Ortsnamenbuch [DONB] pudo apoyarse en una serie de obras precursoras y es un trabajo colectivo de casi 90 autores. Se tratan los
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Nombres de localidades a partir de unos 8.000 habitantes. Puesto que en el DONB colaboraron, además de especialistas reconocidos en onomástica y lingüistas (principalmente germanistas), numerosos historiadores, la explicación lingüística de bastantes artículos, sobre todo cuando tratan nombres (o componentes de nombres) anteriores al alemán, está a menudo desfasada. Además, el público destinatario del DONB eran más bien legos en lingüística que investigadores de nombres. El DGNB, en cambio, debe su origen al empeño sobre todo de un autor. Aquí se tratan unos 3.000 nombres de cursos de agua del ámbito germanófono. Esto hace que la obra en su conjunto, y especialmente por lo que respecta al nivel de la lingüística, sea mucho más homogénea que el DONB.
En este contexto, cabe señalar también que con el DGNB se ha presentado por primera vez un gran trabajo onomástico que aborda topónimos actuales en sentido amplio y en cuya exposición se ha intentado incorporar los conocimientos de la indogermanística moderna. Esto no puede subrayarse lo suficiente, dado que la gran mayoría de los representantes de aquella generación de investigadores se mantienen en el nivel de la indogermanística al estilo de Hans Krahe y Julius Pokorny (y, en última instancia, en el nivel de la preguerra).
El DGNB se divide en tres partes: una introducción a la formación y la investigación de los nombres de cursos de agua (págs. 1–5), así como explicaciones generales sobre la creación del libro, la estructura de los artículos, la terminología especializada, etc. (págs. 7–17). La parte principal la constituye el «Namenbuch» propiamente dicho (págs. 21–619), y la obra concluye con la bibliografía (págs. 621–634). Esta última resulta algo engorrosa de consultar, pues, aunque las obras de cada autor se registran en orden cronológico, en el «Namenbuch» se citan mediante palabras clave tomadas de los títulos, que aparecen impresas en cursiva en la entrada correspondiente de la bibliografía.
En la primera parte, las entradas individuales del «Namenbuch» ofrecen el nombre del curso de agua en su forma estándar y, cuando los nombres están compuestos con elementos básicos cuyo género no está determinado de forma inequívoca, también el artículo definido y, por tanto, una indicación del género; además, incluyen datos sobre la ubicación y la longitud del río y —aunque no de manera sistemática— sobre su pronunciación (dialectal). A continuación se presentan algunas formas históricas importantes documentadas del nombre, entre ellas, por regla general, la primera atestiguación. Después se ofrecen las explicaciones etimológicas e histórico-lingüísticas y, por último, se cita la bibliografía más importante. Los nombres de cursos de agua con la misma forma fónica se agrupan en un artículo, aunque, naturalmente, pueden tener etimologías diferentes, que se exponen por separado para cada subentrada. Cuando la etimología coincide, se indica una sola vez al final del artículo para todos los nombres en conjunto.
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Greule Albrecht. Deutsches Gewässernamenbuch. Etymologie der Gewässernamen und der Zugehörigen Gebiets-, Siedlungs- und Flurnamen Con la colaboración de Sabine Hackl-Rößler.
En general, los artículos ofrecen información fiable, pero también se observan algunas incoherencias, explicables en parte, al menos, por el proceso de elaboración de la obra: A. Greule sigue por lo general el LIV² en sus propuestas de raíces, aunque junto a ellas aparecen también grafías anticuadas al estilo de J. Pokorny. Así, «urig. *h₂em(H)-e- ‘verter, derramar’» (pág. 125, s.v. Emme) aparece junto a «ig. *ama- (> gm. *ama-) ‘actuar enérgicamente, acometer’» (p. ej., pág. 126, s.v. Ems; así, por ejemplo, IEW 36), que sin duda se refiere a la forma protoindoeuropea *h₂emh₃- (LIV² 265f.), como queda claro, por ejemplo, en la pág. 127, s.v. Emsbach, donde se lee: «urig. *h₂emh₃- (> ig. *ama-) ‘tocar, acometer’». Así pues, A. Greule introduce entre el protoindoeuropeo y las lenguas individuales una etapa intermedia, el indoeuropeo, que en gran medida corresponde al estado fonológico reconstruido en el IEW. No queda claro si A. Greule se refiere con ello a una etapa intermedia real o si simplemente pretende dirigirse a lectores a quienes les resulta difícil el análisis basado en las laringales. En el caso de la raíz mencionada en último lugar, que parece estar documentada sin ampliación en germánico únicamente en nórdico antiguo ama ‘atormentar, molestar’, ami ‘tormento’ y formas similares (IEW 778; de Vries 1962: 8; no aparece en EDPG), resulta de todos modos dudoso, a la luz de la semántica, que pueda encontrarse realmente en este y en otros muchos nombres de cursos de agua para los que se ha propuesto —o se propone— como base; quizá sea mejor partir (siempre) de la forma protoindoeuropea *h₂em(H)- ‘verter, derramar’. Esto resulta tanto más plausible cuanto que se puede reconstruir un lexema protogermánico *ami-, *ama- ‘curso de agua’ (citado según DGNB 126), que con seguridad se relaciona más bien con el mencionado «urig. *h₂em(H)-e- ‘verter, derramar’».
Estas incoherencias podrían atribuirse a la falta de una nueva ronda de correcciones, aunque también podrían deberse al método de trabajo establecido por la editorial (comunicación personal de A. Greule), según el cual los artículos sobre nombres ya terminados no debían modificarse, ampliarse ni reescribirse, etc. Esta directriz también hizo que los artículos más recientes, es decir, los que aparecen más adelante en orden alfabético, suelan estar más actualizados desde el punto de vista científico y bibliográfico que los anteriores. Dado que el proceso de elaboración duró seis años (recopilación del material y redacción de los artículos), ya no fue posible incorporar muchas cosas. Esto es lamentable, pues en los últimos años han aparecido varios trabajos que han propiciado una especie de cambio de paradigma en el estudio de los estratos más antiguos de los nombres de cursos de agua, cambio que también se observa en otros trabajos de A. Greule y al que él mismo alude (Greule 2011: 125): la adopción de los métodos y formas de exposición de la indogermanística moderna.
De las directrices de la editorial se desprende otro problema, que también se conoce por las dos ediciones más recientes del «Kluge/Seebold» (EWdS²⁴, EWdS²⁵), que sirvieron de modelo para el DGNB (pág. 8): en la parte etimológica suele ofrecerse una sola explicación del nombre, y no se presenta ni siquiera una
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La discusión de propuestas contrapuestas es poco frecuente. Por tanto, en las explicaciones correspondientes no siempre queda nada claro si se trata de una etimología aceptada generalmente desde hace mucho tiempo, quizá modernizada únicamente en cuanto a su notación, o de una propuesta (nueva) de A. Greule (que también puede proceder del propio autor y haber sido publicada ya con anterioridad). Puesto que las referencias bibliográficas de cada artículo son muy escuetas, tampoco es posible sacar conclusiones a partir de ellas, a menos que se tenga a mano la bibliografía citada y se pueda consultar.
Como ejemplo de ello puede servir la entrada Ems-Bach1 (p. 127): 795 Hemisa, 805 (copia del siglo XII) Emisa, Heimese, 1420 Emse. El nombre se remonta al alto alemán antiguo preliterario *Amisa; se considera una explicación germánica a partir de la raíz ‘tocar, agarrar’, como se expuso más arriba para Ems, o bien una etimología céltica a partir de la raíz ‘verter, regar’, que también se propone para los topónimos suizos Oberems, Niederems (Valais), 1101–1300 Emesa, 1270 Hemesa, que se remontan a un hidrónimo céltico *Amisā- (cf. LSG 660, 899). Para el mismo arroyo (aunque allí aparece como «Emsbach»), Greule 1998: 11 = 2007: 48 todavía propone: «indoeuropeo *Amesā, derivación con s de indoeuropeo *am- ‘lecho de río, zanja’. Por sus nombres paralelos, se trata de un nombre paleoeuropeo.»1
La falta de exposición de las propuestas contrapuestas y las referencias bibliográficas sumamente escuetas quizá les importen poco a los profanos, pero sin duda dificultan el trabajo de quienes utilizan científicamente el DGNB: no se podrá evitar que algunos investigadores formulen «nuevas» ideas sobre hidrónimos que otros ya habían tenido hace tiempo.
Además, en numerosos casos se pueden sostener opiniones diferentes sobre las etimologías o la clasificación lingüística de los etima, especialmente en lo que respecta a su clasificación como célticos frente a paleoeuropeos/indoeuropeos preindividuales. Así, los nombres de Isar (afluente por la derecha del Danubio) < Isara (244 y sig.), Isel (afluente por la izquierda del Drava) < 1312 Isel < *Isala (246), Isen (afluente por la izquierda del Inn) < Isana (246) se califican tradicionalmente de «ves.-ig.»; sin embargo, una explicación céltica sigue siendo posible y desde hace tiempo se da por sentada en los trabajos de celtología:2 Por último, todavía no se ha aclarado con certeza si una laríngea intervocálica en el interior de la palabra, es decir, en una sílaba penúltima, se vocalizó efectivamente como *a- en la capa «paleoeuropea» de los hidrónimos,
1 Cf. Bichlmeier 2015b para una serie de hidrónimos que supuestamente contendrían precisamente esta raíz.
2 Vgl. etwa Pokorny 1914: 293; DLG² 191; Delamarre 2012: 165.
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Greule Albrecht. Libro de nombres de cursos de agua alemanes. Etimología de los nombres de cursos de agua y de los nombres de regiones, asentamientos y parcelas asociados Con la colaboración de Sabine Hackl-Rößler.
mientras que esto sí está demostrado para el celta.3 Además, el adjetivo antes mencionado también está atestiguado como apelativo en celta: la palabra para ‘ardilla’ en irlandés antiguo, íaru, es una formación derivada del adjetivo protocelta que se postula, con el sufijo on individualizador, y se remonta al preirlandés *isarōn- ‘el veloz’, derivado del adjetivo protocelta *isaro- ‘veloz’ < del protoindoeuropeo *h₁ish₂-ró-.4
Por consiguiente, *Isa-l/r/nā- < protoindoeuropeo *h₁ish₂-l/r/néh₂- debe ser, en todo caso, céltico; que también pueda ser precéltico debe considerarse incierto mientras no se aporten ejemplos de hidrónimos que muestren la vocalización protoindoeuropea *KHK- > *KaK- y que no se encuentren en una zona de asentamiento o lingüística posteriormente céltica. En cualquier caso, en nombres de este tipo la atribución a una capa lingüística se ve dificultada porque siempre hay que contar también con una variante del sufijo *-eró-, tanto si se explica, siguiendo a Hardarson 2011, como una vr̥ddhi de protoindoeuropeo *-ró- como si se propone otra explicación. Precisamente en el caso presente, debido a la presencia en interior de palabra de protoindoeuropeo *-h₂-e- > *-a-, resultaría definitivamente imposible atribuir con claridad los nombres a una u otra de las dos capas lingüísticas.5 Se pueden encontrar muchos casos de este tipo.
En una obra tan extensa es inevitable que se cuelen errores que no se deban únicamente a la discrepancia de opinión de un investigador sobre determinados cambios fonéticos u otras cuestiones, y que, por ello, conduzcan a un resultado distinto del de A. Greule.
Este es el caso del nombre del Luhe (afluente por la izquierda del Naab; DGNB 328). Aquí A. Greule, basándose en la atestiguación del alto alemán antiguo Loua (a. 905 [copia del siglo XII]) y en la forma dialectal moderna [lɔu], propone el célt. *lōu̯ā- < tardío indoeuropeo *pl̥ōu̯ā- (con la típica pérdida céltica de p-) como formación con grado alargado a partir de la raíz indoeuropea *pleu- ‘fluir’ (LIV² 487f.: ‘nadar, flotar’). Esta derivación es imposible, porque el protocelta no tenía *ō; el indoeuropeo *ō había evolucionado a *ā en posición interior y a *ū en posición final.6 Como solución alternativa, se propone interpretar el nombre de curso de agua de la Alta Palatinado como una formación germánica derivada bien de la raíz indoeuropea *leu- ‘ensuciar’ (LIV² 414): en tal caso, la base sería el indoeuropeo *lōu̯-o- ‘el ensuciamiento, suciedad’ o *lou̯-ó- ‘que ensucia, el que ensucia’; una derivación vr̥ddhi indoeuropea *lōu̯-o- a partir de una de estas dos formaciones, sin problema para el germánico, habría tenido el significado de ‘provisto de suciedad, caracterizado por la suciedad’ → ‘sucio’ o ‘perteneciente al que ensucia’.
3 Vgl. McCone 1996: 51f.; etwas abweichend EDPC 6: nur in erster Silbe?; Zair 2012: 193–201, zu *isarā- 197.
4 Cf. Ziegler 2001.
5 Vgl. dazu Bichlmeier 2011, 2015a mit weiterer Literatur.
6 Cf. McCone 1996: 54–65; EDPC 8, 9.
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‘perteneciente’, aunque la primera opción es más probable; o bien, con la salvedad de que habría que suponer un desplazamiento semántico, cabe suponer que también podría tratarse de una derivación vr̥ddhi indoeuropea *louh₃o/eh₂- > protogermánica *lou̯a/ō- para la formación en grado o *lóuh₃-o- ‘el lavado’ o *louh₃-ó- ‘que lava, lavandero’ (de la raíz indoeuropea leuh₃- ‘lavar’ [LIV² 418]).7
Sin embargo, los ejemplos citados en último lugar no deben entenderse como una crítica fundamental al DGNB. Más bien muestran cuánta investigación queda todavía por hacer en el ámbito de las capas más antiguas de los nombres de cursos de agua de Europa central. Ignorar esta necesidad de investigación y, en parte, de ponerse al día significa cerrar los ojos ante la realidad. Los trabajos de H. Krahe, W. P. Schmid y J. Udolph sobre este tema, hoy ampliamente superados en cuanto a su metodología (y, por lo general, también a sus resultados), requieren sin duda una revisión conforme al estado actual de la indogermanística (como ha reclamado reiteradamente el reseñista). Con el DGNB, A. Greule ha dado un gran paso en la dirección correcta. Durante años, su libro será una obra de referencia y podrá servir de valiosa base para futuras investigaciones. Ahora urge, por fin, que especialistas en indogermanística realicen un estudio exhaustivo y completo de, al menos, las capas más antiguas de los nombres de cursos de agua de Europa central, incluida una discusión de las propuestas anteriores, en una obra de varios volúmenes. El DGNB constituye una base nada desdeñable para ello.
BIBLIOGRAFÍA
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Bichlmeier Harald 2015: Einige indogermanistische Anmerkungen zum Namen der Luhe (Obpf.) (Bayerisch-österreichische Orts- und Gewässernamen aus indogermanistischer Sicht 7). – Blätter für oberdeutsche Namenforschung 52, 2015. [im Druck]
Bichlmeier Harald 2015a: Isar, Isel, Isen, Iser, Isny – Reflexe einer keltischen Gewässernamensippe in Bayern und Österreich mit einem Anhang zu Isura (Bayerisch-österreichische Orts- und Gewässernamen aus indogermanistischer Sicht 8). – Österreichische Namenforschung 42, 2014[2015]. [im Druck]
7 Vgl. zum ganzen Komplex ausführlich Bichlmeier 2015.
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Greule Albrecht. Diccionario alemán de nombres de cursos de agua. Etimología de los nombres de cursos de agua y de los nombres de regiones, asentamientos y parcelas asociados Con la colaboración de Sabine Hackl-Rößler.
Bichlmeier Harald 2015b: Ammerbach und etymologisch Verwandtes. – Österreichische Namenforschung 42, 2014[2015]). [im Druck]
Delamarre Xavier 2012: Noms de lieux celtiques de l’Europe ancienne (-500/ +500). Dictionnaire. (Collection Les Hespérides) Arles: Éditions Errance.
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DLG2: Delamarre Xavier: Dictionnaire de la langue gauloise. Une approche linguistique du vieux-celtique continental. Préface: Pierre-Yves Lambert. 2e édition revue et augmentée. Paris: Éditions Errance 2003.
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Greule Albrecht 2011: Arbeits- und Darstellungstechniken des Deutschen Gewässernamenbuchs. In: Ziegler, Arne / Windberger-Heidenkummer, Erika (Hgg.): Methoden der Namenforschung. Methodologie, Methodik und Praxis. Berlin: Akademie-Verlag, 117–126.
Harðarson Jón Axel. 2011: Um orðið járn í fornnorrænu og forsøg þess. – Orð og tunga 13, 93–121.
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LIV2: Rix Helmut et al.: Lexikon der indogermanischen Verben. Die Wurzeln und ihre Primärstammbildungen. Zweite, verb. u. erw. Aufl. Wiesbaden: Reichert 2001.
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LSG: Lexikon der schweizerischen Gemeindenamen. Dictionnaire toponymique des communes suisses. Dizionario toponomastico dei communi svizzeri, hrsgg. vom Centre de Dialectologie an der Universität Neuchâtel unter der Leitung von Andres Kristol. Frauenfeld – Stuttgart – Wien: Huber, Lausanne: Editions Payot 2005.
McCone Kim 1996: Towards a Relative Chronology of Ancient and Medieval Sound Change. (Maynooth Studies in Celtic Linguistics 1) Maynooth: Department of Old and Middle Irish, St. Patrick’s College.
Niemeyer Manfred (Hg.) 2012: Deutsches Ortsnamenbuch. Berlin – Boston: de Gruyter.
Pokorny Julius 1914: Herkunft und Etymologie des Wortes Eisen. – Kuhns Zeitschrift 46, 292–294.
Zair Nicholas 2012: The Reflexes of the Proto-Indo-European Laryngeals in Celtic. (Brill’s Studies in Indo-European Languages and Linguistics 7). Leiden – Boston: Brill.
Ziegler Sabine 2001: Altirisch íaru, das „flinke“ Eichhörnchen. – Fritz, Matthias / Zeilfelder, Susanne (Hgg.): Novalis Indogermanica. Festschrift für Günter Neumann zum 80. Geburtstag. Graz: Leykam, 587–590.
Recibido el 2 de junio de 2015.
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Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg Institut für Vergleichende Indogermanische Sprachwissenschaft Kochstr. 4/16, D-91054 Erlangen [email protected]
Martin-Luther-Universität Halle-Wittenberg Orientalisches Institut Seminar für Indogermanistik und Allgemeine Sprachwissenschaft Ludwig-Wucherer-Str. 2, D-06108 Halle (Saale) [email protected]
Sächsische Akademie der Wissenschaften Arbeitsstelle Jena Etymologisches Wörterbuch des Althochdeutschen Zwätzengasse 12, D-07743 Jena [email protected]
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