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Zur Etymologie von lit. alėti, almuo, almė, elmės etc. und deren Zusammenhang mit dem deutschen Ortsnamen Ulm und dessen Verwandten

Harald Bichlmeier

Abstract

Lit. alėti ‘fließen, tröpfeln, laufen, eilen’, nualėti ‘überlaufen, (Felder) überschwemmen’, almuõ (3) m. ‘Eiter’, álmė (1), almė (4) f. ‘aus dem Körper austretende Materie’, elmės (4) f. Pl. ‘dass.’ werden traditionell auf Grundlage einer Wurzel etymologisiert, die ‘fließen’ bedeuten soll. Hier wird argumentiert, dass den Wörtern mindestens zwei verschiedene Wurzeln zugrunde liegen dürften: einerseits uridg. *h1elh2- ‘wohin treiben’ oder uridg. *h2elh2- ‘ziellos gehen’, andererseits die Wurzel uridg. *h1el(H)- ‘modrig, faulig sein’. Auf Grundlage der Wurzel uridg. *h1el(H)- ‘modrig, faulig sein’ sind auch der Ortsname nhd. Ulm und damit verwandte Namen zu erklären. Es zeigt sich, dass diese Namensippe am ehesten zu urgerm. *ulma- ‘Moder, Fäulnis’ zu stellen ist. Von den anderen drei auf den ersten Blick funktionierenden Herleitungen für diese Namensippe hat sich eine früh als unzutreffend erwiesen, zwei weitere sind semantisch sinnvoll, jedoch nur eine davon ist auch lautlich möglich. Der Vorschlag, den Namen zu urgerm. *u̯al(l)-, *u̯ul‑ ‘wallen’ zu stellen, hat lauthistorisch keinen Bestand. Die Herleitung aus einem ‘alteuropäischen’ Gewässernamen bleibt im Prinzip eine Möglichkeit, die seit Hans Krahe gebotene Etymologie muss aber modifiziert werden. Da eine germanische Etymologie gangbar ist, ist diese der ‘alteuropäischen’ Lösung vorzuziehen.

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Acta Linguistica Lithuanica 2025, vol. 92, pp. 1–19 Enlace al contenido / enlace de Turín... ISSN 2669-218X (en línea / electrónico) SOBRE LA ETIMOLOGÍA DEL LITUANO ALĖTÍ, ALMUÕ, ÁLMĖ, ẼLMĖS ETC. Y SU RELACIÓN CON EL TOPÓNIMO ALEMÁN ULM Y SUS PARIENTES Sobre la etimología del lituano aléti, almuõ, álmė, ẽlmės y otros, y su relación con el topónimo alemán Ulm y sus cognados HARALD BICHLMEIER Academia Sajona de Ciencias de Leipzig Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg Correo electrónico: [email protected] ID de ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0001-1677 Ámbitos de investigación: onomástica (toponimia), fonología histórica de las lenguas germánicas, lingüística indoeuropea, textos aljamiados. https://doi.org/10.35321/all92-01 ANOTACIÓN El lituano aléti ‘fluir, gotear, correr, apresurarse’, nualéti ‘desbordarse, inundar (campos)’, almuõ (3) m. ‘pus’, álmė (1), almẽ (4) f. ‘materia que sale del cuerpo’, ẽlmės (4) f. pl. ‘íd.’ se etimologizan tradicionalmente a partir de una raíz que supuestamente significaría ‘fluir’. Aquí se sostiene que las palabras podrían remontarse al menos a dos raíces distintas: por un lado, el protoindoeuropeo *h₁elh₂- ‘conducir hacia algún lugar’ o el protoindoeuropeo *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’, y, por otro, la raíz protoindoeuropea *h₁el(H)- ‘estar mohoso, podrido’. Sobre la base de la raíz protoindoeuropea *h₁el(H)- ‘estar mohoso, podrido’ también se explican el topónimo del alto alemán moderno Ulm y los nombres relacionados. Se muestra que esta familia de nombres debe vincularse, con la mayor probabilidad, al protogermánico *ulma- ‘moho, podredumbre’. De las otras tres derivaciones que a primera vista parecen funcionar para esta familia de nombres, una se demostró pronto incorrecta; las otras dos son semánticamente plausibles, pero solo una de ellas es también fonológicamente posible. La propuesta de relacionar el nombre con el protogermánico *ual(l)-, *u̯ul- ‘hervir’ no resiste el análisis histórico-fonológico. La derivación a partir de un hidrónimo ‘antiguoeuropeo’ sigue siendo, en principio, una posibilidad, pero la etimología propuesta desde Hans Krahe debe modificarse. Dado que es viable una etimología germánica, debe preferirse esta a la solución ‘antiguoeuropea’. Copyright © 2025 Harald Bichlmeier. Publicado por el Instituto de la Lengua Lituana. Este es un artículo de acceso abierto distribuido conforme a los términos de la licencia Creative Commons Attribution, que permite el uso, la distribución y la reproducción sin restricciones en cualquier medio, siempre que se reconozcan el autor original y la fuente. // Publicado por el Instituto de la Lengua Lituana. Este artículo es de acceso abierto y se distribuye conforme a los términos de la licencia «Creative Commons» de atribución, que permiten utilizar, distribuir y reproducir el contenido sin restricciones en cualquier medio, indicando el autor y la fuente. Recibido: / Gauta: 2025-02-03. Aceptado: / Priimta: 2025-05-15. 1 PALABRAS CLAVE: hidronimia antiguoeuropea, etimología lituana, topónimos alemanes, fonología histórica de las lenguas germánicas. RESUMEN El lituano aléti ‘fluir, lloviznar, apresurarse’, nualéti ‘inundar (campos), desbordarse’, almuõ (3) m. ‘pus’, almē (1), almẽ (4) f. ‘materia que sale de un cuerpo’, elmēs (4) f. pl. ‘íd.’ se han etimologizado tradicionalmente como derivados de una raíz con el significado de ‘fluir’. Este artículo sostiene, en cambio, que estas palabras proceden de al menos dos raíces protoindoeuropeas (PIE) distintas. Por un lado, pueden relacionarse con el PIE *h₁elh₂ ‘conducir hacia algún lugar’ o con el PIE *h₂elh₂ ‘ir sin rumbo, vagar’; por otro, algunas parecen derivar del PIE *h₁el(H)- ‘estar corrompido, podrido’. La raíz PIE *h₁el(H)- ‘estar corrompido, podrido’ también subyace al topónimo del alto alemán moderno Ulm y a topónimos relacionados de Alemania. Estos nombres pueden vincularse con el protogermánico *ulma- ‘podredumbre, putrefacción’. Entre las tres explicaciones predominantes para estos nombres, una puede descartarse por completo, mientras que las otras dos son semánticamente plausibles, pero solo una encaja también desde el punto de vista fonológico. Es imposible relacionar los nombres con la raíz protogermánica *ual(ʔ)-, *uul- ‘hervir, bullir’. La hipótesis alternativa —interpretarlos como hidrónimos ‘antiguoeuropeos’, propuesta por primera vez por Hans Krahe— sigue siendo posible, pero requiere una revisión. Sin embargo, puesto que puede ofrecerse una explicación germánica libre de contradicciones semánticas y fonológicas, esta es metodológicamente preferible a la hipótesis ‘antiguoeuropea’. PALABRAS CLAVE: hidronimia antiguoeuropea, etimología lituana, topónimos alemanes, fonología histórica de las lenguas germánicas. 1. LITHUANICA¹ La familia de palabras en torno al lit. aléti ‘fluir, gotear, correr, apresurarse’,² nualéti ‘desbordarse, inundar (campos)’, almuõ (3) m. ‘pus’,³ almē (1), almẽ (4) f. ‘materia que sale del cuerpo’,⁴ elmēs (4) f. pl. ‘íd.’⁵ fue(ron) relacionada(s) por Sergio Neri (en Neri, Ziegler 2012: 56 s. y en Neri et al. 2016: 234 s.) con el alto alemán moderno dialectal Eller ‘agrícolamente no ¹ El artículo se basa en la ponencia «On the Etymology of the Placename Ulm and its Relatives in Germany – and its Potential Connections with Some Baltic Words», presentada en el congreso «5-oji tarptautinė mokslinė Aleksandro Vanago konferencija „Kalbos ir kultūros dialogas XXI amžiaus onomastikoje“» / «5ᵗʰ International Scientific Aleksandras Vanagas’ Conference “Language and Culture Dialogue in 21ˢᵗ Century Onomastics”», Vilna, 7–8 de noviembre de 2024. Agradezco a los dos revisores anónimos del artículo sus observaciones; estas se han incorporado en gran medida al artículo. Los posibles errores e incoherencias que aún subsistan son de mi exclusiva responsabilidad. ² No aparece en LitEW (allí LitEW I 7 solo recoge aléti ‘ser pobre’ y aléti ‘gritar alalá’); LithED I 17 adscribe aléti ‘gotear, rezumar, escurrirse, vagar’ a una raíz PIE *h₂el, sin atribuirle un significado (igualmente SEJL 2024 s.v. aléti), y remite al lema almuõ ‘pus, exudado purulento de una herida, esputo purulento’ (LithED I 20 ss.; de modo similar SEJL 2024 s.v. almuõ), donde el autor, sin embargo, no menciona esta raíz protoindoeuropea, sino que vuelve a remitir a aléti. Sobre el problema de tal enfoque, véase también más adelante en el artículo. ³ Cf. LitEW I 8; LithEW I 20 ss.; SEJL 2024 s.v. almuõ (y la nota al pie anterior). ⁴ Cf. LitEW I 8. LithEW I 20 ss. (s.v. almuõ) y SEJL 2024 s.v. almuõ explican almē como una formación nueva basada en la nueva raíz ur(báltica oriental)/lituana *alm-/*elm-, abstraída de almuõ. Esta derivación no puede explicar el agudo de almē. ⁵ Cf. LitEW I 8; LithEW I 20 ss. (s.v. almuõ), y SEJL 2024 s.v. almuõ explica elmēs como una formación nueva basada en la nueva raíz ur(báltica oriental)/lituana *alm-/*elm-, abstraída de almuõ. 2 superficie utilizada, terreno baldío’, o bien en relación con el dialectal del alto alemán moderno Ölme ‘paraje de mala fama, zona húmeda del campo’, ülmiġ ‘húmedo en algunos lugares’. En total, se invocan tres raíces protoindoeuropeas para derivar una u otra de las formas mencionadas: - PIE *h₁elh₂- ‘conducir hacia algún lugar’ (IEW I 306 ss.; LIV 2001 [1998]: 235)⁶, - PIE *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’ (IEW I 27 ss.; LIV 2001 [1998]: 264)⁷, - PIE *h₁el(H)- (¿o *[s]h₁el(H)-?) ‘estar mohoso’ (IEW I 305). Se aducen las siguientes consideraciones o derivaciones: En Neri 2012: 57, almuõ, álmē, ēlmēs se relacionan tentativamente con el lituano ãlksna f. ‘charca, laguna’⁸ y el letón al(u)ksna f. ‘lugar pantanoso donde se acumula el agua’, mientras que estas últimas formas se explican a partir del prepr báltico *h₁ol(H)-s-nah₂- ‘la pantanosa’ (con *-k insertada secundariamente en báltico común ante *-s-). Las otras tres formas no se etimologizan explícitamente, pero probablemente pueden postularse las siguientes formas previas: - lituano almuõ < báltico común *almōn, gen. *almenes < prebáltico *h₁ol(H)-mōn, gen. *-menes, - lituano álmē < báltico común *almiā- < prebáltico *h₁olH-mi̯ah₂-, - lituano ēlmēs < báltico común *elmiā- < prebáltico *h₁el(H)-mi̯ah₂-. La relación con el dialectal del alto alemán moderno Eller, o con el alto alemán medio elle* ‘campo infértil’ que lo precede, se establece a través de la misma raíz que también subyace a este: alto alemán medio elle* < antiguo alto alemán *elana < protogermánico *elanō ‘pantano, ciénaga’ < preprotogermánico *h₁el(H)-onah₂- ‘podredumbre’, que es una sustantivación del protogermánico *ulana- < preprotogermánico *h₁l(H)-ono- ‘podrido’. El lituano aléti no se menciona en este contexto. En Neri et al. 2016, todo se presenta de forma algo más diferenciada: en principio, la explicación de 2012 se sigue considerando posible. Además, remitiendo a Harald Bichlmeier 2013a: 406 ss. y Bichlmeier 2011⁹: 184, se contempla relacionar las palabras lituanas que significan ‘pus, masa que fluye del cuerpo muerto’ con el verbo lituano aléti ‘fluir, gotear, correr, apresurarse’. ⁶ La raíz solo tiene continuadores apelativos seguros en griego y armenio, y en LIV 2001 [1998] se postula con ‘?’; no obstante, el autor considera convincente el análisis. ⁷ La raíz tiene continuadores apelativos seguros en griego y latín, y quizá en letón. ⁸ Cf. LitEW I 8; cf. asimismo ALEW 34, donde, sin embargo, no se ofrece una etimología en sentido estricto; LithED I 19 (s.v. a̋lksnis) remonta el lituano ãlksna ‘lugar cubierto de alisos, aliseda’ y el letón ãlksna ‘pantano forestal’ a una forma más antigua *aliksna < *alis-nā, y considera que el agudo surgió en el marco de un alargamiento compensatorio tras la pérdida de la *-i- medial; tampoco contempla siquiera una relación con el lituano aléti, álmē etc. En SEJL 2024 s.v. a̋lksnis, el autor menciona finalmente una forma indoeuropea previa PIE *h₂elis-no-, pero tampoco establece aquí ninguna conexión con la raíz *h₂el mencionada en la nota 2. ⁹ En Neri et al. 2016: 244, en la bibliografía, bajo «Bichlmeier Überlegungen», se cita erróneamente Bichlmeier 2013b en lugar de Bichlmeier 2011. Para el lituano el̃mės se reconstruye así implícitamente el báltico antiguo *elmiā- < pre-báltico *h₁elh₂-miāh₂, mientras que para el germánico antiguo *ulman, tratado en el mismo lugar (Neri en Neri et al. 2016: 234 y ss. con respecto al alemán moderno dialectal Ülme, ülmig), debe suponerse o bien un tema en n de flexión anfiquinética *h₁elh₂-mon- / *h₁l̥h₂-mn- ‘lo provisto de líquido’ > ‘pus, podredumbre’ (en este caso habría que suponer que el lituano almuõ introdujo un grado o secundario), o bien una sustantivación ya propiamente germánica del adjetivo *ulma- ‘mohoso’ < *h₁l̥h₂-m(n)-ó- ‘purulento, líquido’. Además, también se podría «*h₂elh₂-mon- / *h₂l̥h₂-mn- ‘lo provisto de líquido’ > ‘pus, podredumbre’, que subyace a las formas germánicas y lituanas sin supuestos adicionales». Naturalmente, queda la cuestión de si se puede aceptar sin más la evolución semántica supuesta aquí, «lo provisto de líquido’ > ‘pus, podredumbre’», máxime cuando existe efectivamente la raíz protoindoeuropea mencionada arriba *(s)hₑl(H)- ‘estar mohoso’ (IEW I 305), aunque la cuestión de si se trata de una raíz con s móvil10 depende sobre todo de si las palabras griegas e indoarias que significan ‘cuenca de agua, lago, pantano’ y similares (sánscrito sáras n. ‘cuenca de agua, estanque, lago [terminal]’, avéstico *harah n. en el corónimo avéstico HaraXᵛaitī f., persa antiguo /harauvatī-/ f. ‘Arachosia’, griego ἕλος n. ‘pradera húmeda, depresión pantanosa, pantano, marisma’) deben derivarse de una raíz PIE *sh₁el(H)- ‘estar mohoso’ o si subyace a ellas una raíz PIE independiente *sel- ‘pantano, pantanoso’ (cf. IEW I 901)11. Para las formas bálticas hay que postular una raíz prebáltica sin *s- inicial, pero con una laringal final (es decir, PIE *h₁eH-), pues de otro modo no se pueden explicar las formas agudas de la familia, mientras que las palabras indoarias y griegas requieren una *s- inicial, pero no ofrecen el menor indicio ni de *-h₁ ni de una *-H final (es decir, PIE *sel-). Ahora se pueden reunir ambas familias bajo el análisis PIE *(s)hₑl(H)-, o también dejarlas separadas; probablemente es una cuestión de gusto. Las consideraciones de H. Bichlmeier 2011 y 2013a se formularon sin incorporar al análisis una raíz PIE *(s)hₑl(H)- ‘estar mohoso’. Puesto que ahora su existencia queda demostrada sin duda, sobre todo por sus continuadores atestiguados en las lenguas germánicas, surge la cuestión de si todas las palabras lituanas mencionadas se formaron sobre la base de la misma raíz protoindoeuropea o si no subyacen a ellas al menos dos raíces: El lituano aléti ‘fluir, gotear, correr, apresurarse’, nualéti ‘desbordarse, inundar (campos)’ pueden remontarse de la manera más sencilla al prebáltico *h₂elh₂-eh₁-/*h₂elh₂-e/o- ¹⁰ El postulado de una raíz con s móvil junto a otra raíz que comienza de otro modo con una laringal no es lo habitual, pero también puede hacerse verosímil en otros casos; cf. Mark R. V. Southern 1999 passim. ¹¹ Para la discusión de este problema, remito a Neri 2016: 234 ss.; reproducirla aquí nos llevaría demasiado lejos. 4 pueden remontarse; el prebáltico *h₁olh₂-eh₁-/*h₁olh₂-e/o parece menos probable debido al grado o que habría que suponer. Lit. almuõ (3) m. ‘pus’ se vincula de la manera más sencilla mediante el prebáltico *h₁olH-mon con el protoindoeuropeo *h₁elH- ‘estar podrido’: la transición ‘moho’ > ‘putrefacción’ > ‘pus’ no presenta problemas. La vinculación con las ‘raíces verbales de movimiento’ protoindoeuropeas *h₁elh₂- ‘impulsar hacia algún lugar’ (IEW I 306f.; LIV 2001 [1998]: 235) o protoindoeuropea *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’ (IEW I 27f.; LIV 2001 [1998]: 264) haría necesario suponer que el motivo denominativo de la palabra para ‘pus’ era su fluidez. Probablemente también debe relacionarse con esto el lituano ãlksna f. ‘charca, laguna’ y el letón al(u)ksna f. ‘lugar pantanoso donde se acumula el agua’ < prebáltico *h₁olH-s-nah₂- ‘la pantanosa’. El lituano álmē (1), almē (4) f. ‘materia que sale del cuerpo’, elmēs (4) f. pl. ‘íd.’ son más difíciles de clasificar: si el motivo denominativo hubiera sido la salida de la masa, es decir, su movimiento, podría subyacer una de las dos ‘raíces verbales de movimiento’ (por un lado, báltico común *álmijā- < prebáltico *h₂elh₂-miēh₂ o *h₁olh₂-miēh₂, frente al báltico común *élmiā- < prebáltico *h₁elh₂-miēh₂, por otro). Pero si el motivo denominativo era que la masa que salía era precisamente materia podrida, también podrían postularse, por un lado, el báltico común *álmijā- < prebáltico *h₁olH-miēh₂, frente al báltico común *élmiā- < prebáltico *h₁elhH-miēh₂, por otro. Probablemente no se pueden encontrar argumentos para afirmar que las tres raíces mencionadas al principio tengan continuadores en lituano, pero sí parece probable una oposición entre ‘raíz verbal de movimiento’ y ‘moho, podredumbre’. Ya no se puede decidir si la ‘raíz verbal de movimiento’ era el PIE *h₁elh₂- ‘conducir hacia algún lugar’ (IEW I 306 ss.; LIV 2001 [1998]: 235) o el PIE *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’ (IEW I 27 ss.; LIV 2001 [1998]: 264), o si ambas confluyeron en el (pre)báltico común en una raíz proto-báltica temprana *ełH-/*ałH; ello depende de la importancia argumentativa que se conceda teóricamente a mecanismos morfológicos (pre)bálticos comunes posibles. Además de la explicación de las distintas vocales (a-: e-) iniciales de las palabras lituanas, basada en distintas raíces protoindoeuropeas o en distintos grados apofónicos, hay que señalar también la posibilidad de que se trate de una variación (dialectal) interna del lituano o del báltico, en la que, conforme a la ‘Lex Rozwadowski’, ¹² el lituano e alterna precisamente con el lituano dialectal a, como, por ejemplo, en el lituano ẽžeras m. ‘lago’, frente al lituano dialectal ažaras, ažeras m. ‘íd.’ y el prusiano antiguo assaran ‘íd.’. Probablemente esto apenas pueda decidirse. La diferencia de entonación de las formas léxicas lituanas puede apuntar a la posibilidad de que existan distintas raíces subyacentes: las formas con agudo (álksna, álmē) difícilmente pueden explicarse de otro modo que sobre la base de una raíz protoindoeuropea con laringal final; las formas con raíz circunfleja contribuyen poco aquí a la decisión, ya que también en el caso de una raíz originalmente con entonación de golpe el sufijo *-ijā pudo provocar el circunflejo ¹² Cf. a este respecto Jan Rozwadowski 1914–1915. 5 haberlo hecho. La valoración de la importancia de las entonaciones para la explicación se ve dificultada además por el hecho de que, junto a una raíz en grado o, la laringal debería haberse perdido tempranamente conforme a la regla de de Saussure y no debería aparecer ningún agudo. En este contexto hay que señalar también que un elemento urbáltico *alma aparece con relativa frecuencia en la hidronimia lituana o báltica en general; cf., por ejemplo, los nombres de ríos lituanos Almė, Almajā, Almuonė o los nombres de lagos lituanos Āl̄majas, Āl̄menas, etc. Tradicionalmente se relacionan con el verbo alméti o incluso se consideran derivados de él¹³. Ninguno de estos nombres parece tener una raíz con entonación de golpe. Además, estos nombres suelen relacionarse con dos palabras indoeuropeas orientales, el sánscrito árma m. ‘pozo’ y el tocario B ālme n. ‘manantial’. Ambas formas apuntan a una forma previa sin laringal final o no permiten pronunciarse al respecto. Ambas palabras se vinculan habitualmente con el PIE *h₂el-mo, perteneciente a la raíz PIE *h₂el- ‘alimentar, crecer’ (IEW I 26 ss.; LIV 2001 [1998]: 262)¹⁴, y se identifican etimológicamente con el latín almus ‘nutritivo, alimenticio’¹⁵. Bajo este supuesto, parece probable que los hidrónimos lituanos mencionados estén formados precisamente sobre esta base y que, además, el lituano alméti sea un verbo denominal derivado de ella, aunque, naturalmente, haya que aceptar un desplazamiento semántico considerable: ‘alimentar’ (PIE *h₂el-) > ‘producir’ > ‘manantial, pozo’ (sánscrito árma-, tocario B ālme) > ‘algo relacionado con el agua/el fluir’ (hidrónimos lituanos) > ‘inundar’ (lituano alméti). En cualquier caso, nunca se pudo considerar alméti un verbo primario; es decir, este verbo y los hidrónimos mencionados son, con la mayor probabilidad, formaciones paralelas a partir de la misma base. En el nivel de ‘algo relacionado con el agua/el fluir’ (hidrónimos lituanos), probablemente también podrían integrarse aquí las formas analizadas arriba que comienzan con a en lituano y muestran entonación circunfleja, es decir, quizá almuõ (3) m. ‘pus’ y con seguridad almẽ (4) f. ‘materia que sale del cuerpo’; las formas agudas y aquellas que comienzan con e no pueden conciliarse con la raíz PIE presumiblemente subyacente *h₂el. Volvamos al germánico: la raíz que significa ‘estar mohoso, podrido’ está bien continuada en germánico. Los lexemas representados allí significan sin excepción únicamente esto y son continuadores de una raíz *h₁el(H)-. El postulado de esta raíz sería innecesario (y, por tanto, caería bajo la navaja de Ockham) si se pudiera demostrar que todas las palabras germánicas tradicionalmente derivadas de ella se remontan a las dos ‘raíces verbales de movimiento’ mencionadas arriba, PIE *h₂elh₂- ‘conducir hacia algún lugar’ (IEW I 306 ss.; LIV 2001 [1998]: 235) o PIE *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’ (IEW I 27 ss.; LIV 2001 [1998]: 264). Pero, a diferencia de, por ejemplo, el lituano almuõ, almẽ, el̃mės, que significa ‘pus, líquido que sale de un cadáver’, en las palabras germánicas no se puede identificar ni remotamente ¹³ Cf. Vanagas 1981: 39 ss. ¹⁴ Cf. DTB 2013 [1999]: 29, 60; EWAIa I 120. ¹⁵ Cf. EDLIL 35 (s.v. alō). 6 un significado que pudiera relacionarse de algún modo con un movimiento (de un líquido). Por tanto, será mejor mantener la concepción tradicional. En alemán, pertenecen a esta raíz, por ejemplo, el antiguo alto alemán olmo m. ‘madera podrida, madera carcomida’, el alto alemán medio ulmic, -iges adj. ‘afectado por la podredumbre’ (MH 2: 1721); en los dialectos alemanes todavía se documenta ulmig ‘podrido, corrompido’ en alsaciano, palatino y westfaliano¹⁶; en turingio aparecen asimismo Ülme ‘paraje de mala fama, zona húmeda del campo’, ülmig ‘húmedo en algunos lugares’. Todas estas formas se remontan al protogermánico *ulma- ‘podredumbre, putrefacción’. Además, existe también la palabra base del alto alemán moderno Ulm ‘madera podrida, moho’ (DW XXIII 754 [Ulm²]). Sobre otras conexiones etimológicas dentro y fuera del germánico, véase EWAhd VI 1168–1171. Queda claro por qué allí el antiguo alto alemán olmo m. ‘madera podrida/corrompida’ se remonta al PIE *h₂elh₂- ‘conducir hacia algún lugar’ (LIV 2001 [1998]: 235) o al PIE *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’ (LIV 2001 [1998]: 264), aunque exista la raíz PIE *h₁elH- (tradicionalmente «3. el-: ol- ‘estar mohoso, pudrirse’» [IEW I 305]). Una derivación del germánico occidental/protogermánico *ulm-an- ← germánico occidental/protogermánico *ulma- < preprotogermánico *h₁l(H)-m(n)ó es completamente irreprochable. A este etimón se puede vincular sin problemas una familia de nombres alemanes de lugares y de aguas, como se mostrará a continuación. 2. ONOMASTICA TEUTONICA El topónimo Ulm y los nombres relacionados con él han recibido hasta ahora tres explicaciones diferentes y plausibles, y una cuarta que hace tiempo se reconoció que no podía ser correcta. Algunos otros nombres de lugares y de aguas (Nieder-Olm, Ober-Olm, Ulmbach, otro Ulm, etc.) presentan la misma etimología de base y tienen todos formas medievales del tipo Ulma (en el caso de Ulm an der Donau) o bien Ulmena, Ulmene, Olmena. En el artículo siguiente se examinarán la solidez y la viabilidad de estas tres explicaciones. La familia de nombres se vinculó a menudo con el verbo protogermánico *ualle/a-/*uule/a- ‘hervir’, en segundo lugar con un etimón protogermánico *ulma- ‘moho, podredumbre’ y, finalmente, se consideró como punto de partida un hidrónimo antiguoeuropeo perteneciente a la «raíz hidronímica *el-/*ol-». Las cuatro propuestas de solución mencionadas y otras propuestas que ya no se tratarán aquí fueron estudiadas con mayor detalle por Lutz Reichardt (1986: 302–310, especialmente 307–310). Los trabajos posteriores no aportan avances al respecto ni mencionan siempre todas las propuestas. ¹⁶ Cf. Martin, Lienhart 1899: 33; Christmann 1994: 874; Niebaum et al. 2021: 1075; DW XXIII 758. 7 2.1. Los nombres y sus explicaciones tradicionales En la bibliografía actual se ofrecen las siguientes explicaciones para el material recopilado: En el DONB (= Niemeyer 2012: 632), Jörn Riecke enumera las cuatro soluciones propuestas hasta ahora y explica así el topónimo Ulm: 813 Ulmam... villam (tercio medio del siglo XII), 854 Hulmam [Or], 856 Ulma [Or]; Ulm (1334) [<...> El ON se basa en un GwN atestiguado varias veces, que pertenece o bien —con una etimología intragermánica— al verbo fuerte germ. *walla- ‘hervir, bullir’, o bien —considerando GwN de sonido semejante de Europa oriental— debe interpretarse como un término hidrográfico pregermánico (relacionado con *el-/*ol-). La conexión con el alto alemán medio ulmic ‘carcomido por la podredumbre’ es lingüísticamente posible, porque cabe imaginar una evolución semántica hacia ‘pantanoso’. Sin embargo, esta conexión no explica el origen de los demás GwN de Ulm. La relación con Ulme queda excluida, pues en la EM el árbol se llamaba elm(boum). J. Riecke sigue aquí a L. Reichardt 1986, quien menciona las mismas tres posibilidades viables. Ni aquí ni allí se cita a Adolf Bach (1953: 157, 235), quien, junto a la derivación a partir de ulmic ‘carcomido por la podredumbre’, aduce también la derivación a partir de *ual(l)- y, a su vez, se remite a bibliografía aún algo más antigua. En lo que respecta a la exclusión de la denominación del árbol n-al. Ulme o de sus formas anteriores en el marco de la explicación del topónimo, solo se puede dar la razón a J. Riecke (y, antes que él, ya a Reichardt 1986: 307 s. y Bach 1953: 235): esta palabra solo está atestiguada en una fase muy tardía del antiguo alto alemán o en alto alemán medio, en Gl. 3,40,59 (siglo XII, bávaro), y posiblemente sea un préstamo del latín, aunque no puede excluirse una explicación como palabra heredada germánica (cf. EWAhd IX s.v. ulm)¹⁷. Lo que Riecke no menciona es el hecho de que en el topónimo Ulm no tuvo lugar la bajada *u > o, aunque en la sílaba siguiente haya una vocal posterior (germánico occidental *Ulmō-). L. Reichardt (1986: 309 s.) lo explica por el hecho de que los testimonios tempranos están atestiguados todos en documentos latinos y que aquí se produjo pronto una influencia de la forma del nombre por parte del lat. ulmus ‘olmo’. También pertenece a este grupo el nombre Ulmen (en el Eifel), que Albrecht Greule trata en DONB 632: ¹⁷ EWAhd IX: Diccionario etimológico del antiguo alto alemán [Etymological Dictionary of Old High German] 9: t- – u-, ed. por R. Lühr, elaborado por D. S. Wodtko (dirección del centro de trabajo), H. Bichlmeier, M. Kozianka, R. Schuhmann, Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht. Está previsto que el volumen aparezca en 2026. 8 1074 Ulmena, hacia 1120–62 ulmene, 1253 Ulmen, 1434 Ulmen. III. El nombre forma parte de una serie junto con los ON Nieder-/Ober-Olm (cerca de Maguncia), Ulm (distrito de Wetzlar), Ulm (distrito de Rastatt) y Ulm (distrito de Ortenau), todos situados junto a cursos de agua y con Ulmena/Olmena como forma básica. Ulmen (Eifel) se encuentra junto al maar de Ulmen. Ulmena, más antiguo *Ulmana, deriva, mediante un sufijo n, del adj. germ. *(w)ulma- (relacionado con *wula- ‘bullir’). Algo semejante escribe A. Greule en DGNB 554 sobre el hidrónimo Ulmbach: ²Ulmbach, afluente derecho del Lahn (que desemboca en el Rin), nace en el Westerwald, al sur de Mademühlen (municipio de Driedorf, distrito de Lahn-Dill, Hesse, Alemania), es embalsado por la presa del Ulmbach, formando un lago, y desemboca cerca de Biskirchen (ciudad de Leun, distrito de Lahn-Dill). – 1000 (copia del siglo XII) flumen Ovmena (léase Olmena), 1313 mitten in de Ulmen, 1325 uff der Ulmene, 1341 zuschin... der Olmene, 1486 (copia del siglo XVIII) uff der Vlme; ON. Ulm (municipio de Greifenstein, distrito de Lahn-Dill), 1286 de Olmene (y otros testimonios), 1308, 1328 de Ulmene, 1314 de Olmena (y otros testimonios), 1321 de Ulmina, 1495 Olmen. – Forma básica FIN. ahd. *Ulmana > mhd. Ulmene/Olmene, derivada mediante sufijo n del adj. (nor)germ. *wulma- ‘furioso’ (aisl. olmr ‘furioso’) respecto del verbo germ. *wul-a- ‘bullir’; FIN. germ. *wulmanō con pérdida de la /w-/ inicial ante /u/ > *Ulmana. Con el nombre del río y del lugar se identifica una serie de topónimos que hoy suenan Olm/Ulm. Otros topónimos, como Nieder-Olm/Ober-Olm (cf. ya Greule 1983: 280–282), pertenecen igualmente a este grupo; en total, Greule 1983: 281 ya reúne cuatro topónimos de Alemania que tienen como testimonios más antiguos medievales Ulmena, Ulmene, Olmene, todos ellos remontables al ahd. *Ulmana < germ. occ. *Ulmanō: Ulm (distrito de Wetzlar), Ulmen (distrito de Cochem-Zell), Ulm (ciudad de Lichtenau, distrito de Rastatt), Ulm (distrito de Ortenau), y remite además a Olmen en Bélgica. En Alemania, los nombres con el elemento Ulm(-) se encuentran, por tanto, en Hesse, Renania-Palatinado y Baden-Württemberg. Neu-Ulm, como nombre de una ciudad de Baviera (distrito gubernamental de Suabia), no cuenta aquí como una especie de denominación posterior de Ulm. Mientras que A. Greule solo menciona en DONB y DGNB la solución germánica, vinculada con el germ. sup. *u̯alle/a-/*u̯ule/a, en su contribución más antigua (Greule 1983: 281) menciona también la posibilidad de derivar los nombres pertenecientes a este grupo de la «raíz de hidrónimos *el-/*ol-» y retoma así un análisis de H. Krahe (1957: 7 s.). Respecto de esta raíz, conviene recordar una vez más la afirmación central de Bichlmeier 2024: 18 s. (y, de forma semejante, ya Bichlmeier 2013c: 21): Por ejemplo, ni en el Léxico de los verbos indoeuropeos ni en el IEW, publicado ya en 1959, aparece una raíz de estructura *eL-/*ol- que signifique ‘fluir’ en alguna formación apelativa. Lo que aparece, más bien, es lo siguiente: «1. el-, ol-, əl-, “raíz cromática” con el significado “rojo, pardo”» (IEW 302–304) [moderno: *h₁el-]; «2. el- “reposar??”» (IEW 304 s.); «3. el-: ol- “estar mohoso, pudrirse”» (IEW 305) [moderno: *h₁el(H)-]¹⁸; «4. el-, ol- raíz onomatopéyica» (IEW 306); «5. el-, ol- “destruir, echar a perder??”» (IEW 306, 777) [moderno: *h₃el h₁- (LIV² 298)]; «6. el-, elo-: lā-; el-eu-(dʰ-) “impulsar, poner en movimiento, moverse, ir”» (IEW 306 s.) [moderno: *h₁elh₂- (LIV² 235)]; «7. el-, elo-, con ampliación en -k-, elk-, elok- “hambriento, malo” (?)» (IEW 307); «8. el-, eléi-, lēi- “doblar”» (IEW 307–309) [moderno: *h₁lei-?]. Si se tiene en cuenta que el urindogermánico *o se transforma en germánico común y en báltico común *a, de las raíces que acabamos de mencionar pueden generar, por consiguiente, las siguientes formas reconstruidas una forma germánica común o báltica común *algenerieren: uridg. *h₁ol(H)-, *h₂el(H)-, *h₂ol(H)-, *h₃el(H)-, *h₃ol(H)- (si procede uridg. *a-, *ol-). A ello se suman las siguientes raíces que teóricamente podrían aparecer en un hidrónimo (así como otras cuya presencia en un hidrónimo es improbable, como *al- ‘arder’ [IEW 24–29 passim]): *al- ‘blanco’ (IEW 29) [moderno: *h₂al-]; *al- ‘alimentar, crecer’ (IEW 26 s.) [moderno: *h₂al- (LIV² 262)]; *āl- ‘vagar sin rumbo, errar’ (IEW 26 s.) [moderno: *h₂elh₂- (LIV² 264)]; *alu- ‘amargo’ (IEW 33 s.) [moderno: *h₂al-?]. En las referencias a «*el-/*ol- ‘fluir’» probablemente se aluda a la raíz indicada en la lista anterior con el n.º 6, que es, con diferencia, la que más podría funcionar como «raíz de hidrónimos». ¹⁸ En el contexto actual cabe mencionar que Reichardt 1986: 308 y 309 también se adhiere a este error o, respectivamente, a esta interpretación errónea del IEW y contribuye a su difusión, cuando habla de la «raíz *el–/*ol– “fluir, correr, estar húmedo, estar mohoso”» y en la p. 308 se remite incluso explícitamente a IEW I 305, donde Pokorny no atribuye a esta raíz en absoluto el significado “fluir, correr”. 10 En este sentido, la omisión de esta solución en los comentarios más recientes de A. Greule sobre los nombres aquí tratados constituye un progreso. La concepción preferida por A. Greule en los trabajos citados también es adoptada por Wolf-Armin Frhr. von Reitzenstein (2013: 266 s. s.v. Neu-Ulm), remitiéndose a Greule (2007: 105 = 2004: 97); aparece asimismo en Greule (2007: 42 = 1998: 6), y, basándose en este último, también en Jürgen Udolph (2004: 151). Dieter Berger (1999: 279 s.) sigue considerando válida esta explicación, al mismo nivel que la derivación a partir del nombre antiguo europeo mencionado anteriormente. Si se examina el espectro semántico de las raíces mencionado anteriormente, está claro que el mhd. ulmic, -iges debe pertenecer probablemente a la raíz «3. el-: ol- “estar mohoso, pudrirse” (IEW I 305) [moderno: *hel(H)-]». Probablemente continúa el ahd. *ulmīg < germ. occ. *ulmīga- < germ. sup. *ulmīga- < pregerm. *h₁l̥(H)-m. Véase más abajo. 2.2. Análisis de las explicaciones anteriores de los topónimos e hidrónimos alemanes Un problema para la etimología germánica, que intenta establecer una relación con el germ. *u̯alle/a- ‘bullir’ o con la forma en grado cero de la misma raíz que aparece en el adjetivo *u̯ulma- (relacionado con *wule/a- ‘bullir’, cf. gót. wulan ‘íd.’) es la *u inicial de la raíz verbal germánica. Los topónimos e hidrónimos citados nunca la muestran. Sin embargo, según el testimonio del gótico, también estaba presente con seguridad en la forma radical en grado cero. En este caso, además, probablemente así lo exige la ley fonética, pues la raíz es en realidad uridg. *u̯elH- ‘revolverse, bullir’ (LIV 2001 [1998]: 677), y no, como suele leerse en la bibliografía (antigua o desactualizada), uridg. *u̯el-. Esto tiene como consecuencia que, independientemente de que en el proceso de formación de palabras siguiera a la raíz en grado cero una vocal o una consonante, la vocalización en la secuencia fonémica resultante generara siempre una l̥ sonante: pregerm. *u̯l̥H-V/K- > germ. sup. *u̯ul-V/K-; compárese también, por ejemplo, uridg. *u̯rǵ- ‘trabajar’ > germ. sup. *u̯urk- (y no germ. sup. †urk-) en gót. waúrkjan ‘trabajar’ o ahd. werken/wurchen¹⁹. Si en una forma semejante —fuera cual fuese el modo— se hubiera creado un germ. sup. *u- > germ. occ. *uantevocálico, este no desapareció ya en el germánico occidental (y, por consiguiente, tampoco en el antiguo alto alemán), ni siquiera ante -u- (cf. Braune, Heidermanns 2023: § 106). Por tanto, la «pérdida de la /w-/ inicial ante /u/» (DGNB 554; ¡Greule 1983: 281 aún se muestra más prudente al respecto!) supuesta a veces en los estudios citados sobre topónimos e hidrónimos de la forma Ulm(-) no puede postularse para este grupo de nombres, pues no tiene lugar en el germánico occidental. Esta pérdida existe conforme a las leyes fonéticas (ante vocales redondeadas, ante r + vocales redondeadas y en algunas otras ¹⁹ Cf. Lehmann 1986: W-41; Schützeichel 2012: 402. 11 posiciones) únicamente en germánico septentrional20, como muestra el adjetivo islandés olmr ‘furioso’ (< nórdico antiguo *[u]olma- < germánico antiguo *uulma-)21, citado regularmente también en la bibliografía mencionada. Como paralelo puede señalarse el islandés yrkja, pretérito orta, correspondiente al gótico waúrkjan mencionado arriba (en contraste también con el inglés antiguo wyrcan, pretérito worhta, o el alto alemán antiguo werken/ wurchen, pretérito wor[a]hta). En cualquier caso, el hidrónimo noruego Olma mencionado en la bibliografía citada (Greule 1983; Reichardt 1986) probablemente esté relacionado con el aisl. olmr, aunque también podrían entrar en consideración aquí las otras dos etimologías reconocidas como posibles. Por consiguiente, según lo dicho arriba, el nombre del río noruego Olma solo puede vincularse con el grupo de Ulm si etimológicamente no pertenece al aisl. olmr, sino que es de origen «antiguo europeo» o se basa en el germ. sup. *ulma- ‘podredumbre, putrefacción’ (véase más abajo). Si no se quiere suponer que los nombres siguen leyes distintas de las de los apelativos, solo queda aceptar que esta etimología tradicional debe rechazarse para los nombres alemanes que explica sobre la base de *ual(l)-/*uul. Quedan así dos posibilidades: otra intragermánica y la antigua europea. Si se sigue en adelante el principio de que, para etimologizar nombres, solo hay que recurrir a una explicación en un estadio lingüístico inmediatamente más antiguo cuando no se encuentra una solución en uno más reciente, debe darse preferencia a la germánica. El mhd. ulmic, -iges adj. ‘carcomido por la podredumbre’, relacionado con el germ. occ. o germ. sup. *ulma- ‘podredumbre, putrefacción’ o algo semejante, parece irreprochable; puede añadirse además el ahd. olmo m. ‘madera podrida/corrompida’, etc., lo que —como ya se ha expuesto arriba— permite asimismo relacionar estos lexemas y los topónimos e hidrónimos alemanes con material lingüístico báltico. En última instancia, J. Riecke (DONB 632 [véase arriba]) ya había visto que, en principio, para el topónimo Ulm cabe imaginar o bien una explicación germánica relacionada con el mhd. ulmic, o bien una explicación pregermánica. Sin embargo, resulta incomprensible la afirmación hecha allí mismo: «Pero la conexión no explica el origen de los demás Ulm-GwN». Pues si se acepta como base el ahd. *ulm (solo está documentado el ahd. olmo [véase arriba] < germ. occ./germ. sup. *ulm-an- < germ. occ. *ulma- < germ. sup. *ulma- < pregerm. *h₁l(H)-m(n)ó, lo que parece completamente irreprochable, entonces tal *ulme puede servir de base tanto para el topónimo Ulma > Ulm como para los hidrónimos y topónimos mencionados arriba del tipo germ. occ. *Ulmanō- > Ulmena > Ulm, Ulmen. El motivo de la denominación habría sido probablemente, en cada caso, un curso de agua caracterizado por la podredumbre o la putrefacción. Si no se está dispuesto a aceptar esta explicación intragermánica (occidental), hay que contar con un hidrónimo antiguo europeo. De la paleta de una docena de raíces registradas por Julius Pokorny en el IEW, las siguientes son las que más probablemente entran en consideración por su significado para un hidrónimo: 20 Cf. Noreen 1970: 169–171. 21 Cf. de Vries 1962: 418. 12 – 1. el-, ol-, əl- «raíz cromática» con el significado ‘rojo, pardo’ (IEW I 302–304) [moderno: *h₁el-]; – 3. el-: ol- ‘estar mohoso, pudrirse’ (IEW I 305) [moderno: *h₁el(H)-]; – 4. el-, ol- raíz onomatopéyica (IEW I 306) [moderno: *Hel(H)-]; – 6. el-, elo-: lā-; el-eu- (dʰ-) ‘impulsar, poner en movimiento, moverse, ir’ (IEW I 306 s.) [moderno: *h₁elh₂- (LIV 2001 [1998]: 235)]; – *al- ‘blanco’ (IEW I 29) [moderno: *h₂al-/*h₂el-]; – *āl- ‘vagar sin rumbo, errar’ (IEW I 26 s.) [moderno: *h₂elh₂- (LIV 2001 [1998]: 264)]; Con estas raíces se obtienen las siguientes reconstrucciones posibles: – 1’: uridg. *h₁l̥-m(n)ó- ‘rojizo, parduzco’, – 3’: uridg. *h₁l̥(H)-m(n)ó- ‘mohoso, podrido’, – 4’: uridg. *(H)l̥(H)-m(n)ó- ‘sonoro, atronador’, – 6’: uridg. *h₁l̥h₂-m(n)ó- ‘que se mueve’ [secundariamente (!) → ‘que fluye’?], – uridg. *h₂l̥h₂-m(n)ó- ‘que se mueve sin rumbo’ → ‘serpenteante’?], – *h₂l̥-m(n)ó- ‘blanco’. Tras la pérdida de las laríngeas, todas estas formas dan pregerm. *lmo-, que al adoptarse tempranamente en germánico se convirtió automáticamente en *ulma. 4. RESUMEN 1. Los apelativos lit. aléti ‘fluir, gotear, correr, apresurarse’, nualéti ‘desbordarse, inundar (campos)’, almūo (3) m. ‘pus’, álmė (1), almẽ (4) f. ‘materia que sale del cuerpo’, ẽlmės (4) f. pl. ‘íd.’ se explicaron tradicionalmente a partir de una sola raíz, pero probablemente sean continuadores de al menos dos raíces indoeuropeas comunes diferentes: por un lado, una de las «raíces de verbos de movimiento», uridg. *h₁elh₂- ‘impulsar hacia algún lugar’ o uridg. *h₂elh₂- ‘ir sin rumbo’ (o una raíz [pre]báltica común *alH-/*elH- fusionada a partir de ambas); por otro, la raíz uridg. *h₁el(H)- ‘estar mohoso, podrido’. Probablemente deben separarse etimológicamente de estas los hidrónimos lituanos/bálticos basados en un elemento *alm- y el verbo lit. almėti, que probablemente pertenecen al ai. árma-, toc. B ālme, lat. almus y que, en última instancia, se remontan a la raíz uridg. *h₂el- ‘nutrir, crecer’. 2. A estas primeras raíces se suman también topónimos e hidrónimos alemanes (Ulm, etc.) que se basan en una raíz/base derivativa preahd./germ. occ./germ. sup. *ulma-. Esta se manifiesta en el léxico apelativo alemán, por ejemplo, en el ahd. olmo ‘madera mohosa/podrida’, mhd. ulmic, -iges ‘carcomido por la podredumbre’. Los nombres son probablemente hidrónimos originales que designan aguas mohosas, podridas 13 y putrefactas. La base es el germ. sup. *ulma- < pregerm. *h₁l(H)-m(n)ó, de la raíz uridg. *h₁el(H)- ‘estar mohoso, podrido’. 3. No es posible derivar los nombres alemanes de la raíz uridg. *u̯elH- ‘revolverse, bullir’; el grupo de nombres debería comenzar en germánico occidental/alemán con *u̯- > W; precisamente habría que esperar germ. sup./germ. occ. *uulm- > ahd. *wulm. 4. Teóricamente sigue siendo posible que los nombres continúen hidrónimos «antiguos europeos», es decir, pregermánicos. En este caso entran en consideración al menos las seis raíces siguientes: – *el-/*ol-/*əl- «raíz cromática» con el significado ‘rojo, pardo’ (IEW I 302–304) [moderno: *h₁el-], – *el-/*ol- ‘estar mohoso, pudrirse’ (IEW I 305) [moderno: *h₁el(H)-], – *el-/*ol- raíz onomatopéyica (IEW I 306) [moderno: *Hel(H)-], – *el-/*elə-: *lā- ‘impulsar, poner en movimiento, moverse, ir’ (IEW I 306 s.) [moderno: *h₁elh₂- (LIV 2001 [1998]: 235)], – *al- ‘blanco’ (IEW I 29) [moderno: *h₂al-/*h₂el-], – *āl- ‘vagar sin rumbo, errar’ (IEW I 26 s.) [moderno: *h₂elh₂- (LIV 2001 [1998]: 264)]. No es posible decidirse por una de estas raíces. 5. Puesto que rige el principio metodológico de que debe preferirse una explicación en un estadio lingüístico más reciente a otra en un estadio más antiguo cuando ambas son posibles sin contradicción, la explicación más probable es que el grupo de nombres alemán se base en germ. sup./germ. occ. *ulma, lo que, por un lado, se puede relacionar con ahd. olmo ‘madera mohosa, podrida’, mhd. ulmic, -iges ‘carcomido por la podredumbre’, etc., y, por otro, con palabras lituanas del campo semántico ‘pus’. BIBLIOGRAFÍA ALEW 2015: Diccionario etimológico del lituano antiguo [Old Lithuanian Etymological Dictionary] 1–3, bajo la dirección de W. Hock, con la colaboración de E. J. Bukeviciūtė, Ch. Schiller, editado por R. Fecht, A. H. Feulner, E. Hill, D. S. Wodtko, Hamburgo: Baar Verlag. Bach Adolf 1953: Onomástica alemana II: Los topónimos alemanes 1. Introducción. 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Los apelativos lituanos alėti ‘fluir, gotear, correr, apresurarse’, nualėti ‘extenderse (dicho de los campos), inundar’, almuo (3) m. ‘absceso’, almė (1), almė (4) f. ‘masa que se desprende del cuerpo’, se explican tradicionalmente relacionándolos con una sola raíz, aunque son derivados de dos raíces indoeuropeas diferentes, a saber, la raíz de un verbo que expresa movimiento, la antigua raíz indoeuropea *h₁elh₂- ‘empujar, llevar’ o la antigua raíz indoeuropea *h₂elh₂- ‘andar sin rumbo’ (derivado de dos antiguas raíces bálticas fusionadas *alH-/*elH) y la antigua raíz indoeuropea *h₁el(H)- ‘pudrirse’. Desde el punto de vista etimológico, deberían distinguirse los hidrónimos lituanos y bálticos con la base *alm y el verbo lituano al̀mėti, probablemente de la misma base, pues quizá estén relacionados 18 con el antiguo indio ārma-, el tocario B ālme, el latín almus y se deriven de la antigua raíz indoeuropea *h₂el- ‘alimentar, crecer, criar’. 2. Los topónimos e hidrónimos alemanes (Ulm y otros) también están relacionados con las primeras raíces mencionadas y formados sobre la base de la antigua raíz del alto alemán temprano, germánica occidental y germánica antigua *ulm. Esta aparece en palabras apelativas alemanas, por ejemplo, alto alemán antiguo olmo ‘madera podrida, descompuesta’, alto alemán medio ulmic, -iges ‘podrido, -a, descompuesto, -a’. Probablemente, debido a las propiedades cualitativas del agua, así se denominaron primero los hidrónimos. Su base denominativa debe considerarse el germánico antiguo ulma- < germánico antiguo temprano *h₁l̥(H)-m(n)õ, basado en la raíz germánica antigua h₁el(H)- ‘podrido, -a, descompuesto, -a’. 3. Los derivados de la antigua raíz germánica *uelH- ‘girar, dar vueltas’ no son posibles en los nombres alemanes. Los casos de tal grupo de nombres en germánico occidental (alemán) deberían comenzar por *ų- > W-. En tal caso, la antigua raíz germánica y germánica occidental *ųulm debería haberse convertido en el alto alemán antiguo *wulm-. 4. Desde una perspectiva teórica, puede afirmarse que tales nombres son descendientes de hidrónimos de la Antigua Europa, es decir, del período pregermánico. Esto podría reflejar las seis raíces siguientes: - *eI-/*oI-/*ōI raíz que expresa el color ‘rojo, -a, pardo, -a’ (IEW I 302–304) [moderna: *h₁el-], - *eI-/*oI- ‘podrido, -a, descompuesto, -a’ (IEW I 305) [moderna: *h₁el(H)-], - *eI-/*oI- raíz que expresa sonido, resonancia (IEW I 306) [moderna: *Hel(H)-], - *eI-/*elə-: *l̥a- ‘empujar, mover, moverse, ir’ (IEW I 306f.) [moderna: *h₁elh₂- (LIV 2001 [1998]: 235)], - *al- ‘blanco, -a’ (IEW I 29) [moderna: *h₂al-/*h₂el-], - *āl- ‘andar sin rumbo, correr de un lado a otro’ (IEW I 26f.) [moderna: *h₂elh₂- (LIV 2001 [1998]: 264)]. En este caso, no puede recurrirse a ninguna de estas raíces. 5. Teniendo en cuenta el principio metodológico según el cual, al explicar una variedad lingüística posterior, se da prioridad a la variedad lingüística anterior, aunque los datos de ambas coincidan, en este caso sería más convincente afirmar que la explicación de este grupo de nombres alemanes debe relacionarse con la raíz germánica antigua y germánica occidental *ulma-. También deben tenerse en cuenta el alto alemán antiguo olmo ‘madera podrida y descompuesta’, el alto alemán medio ulmic, -iges ‘podrido, -a, descompuesto, -a’, etc., así como las palabras lituanas relacionadas con ‘absceso’. 19