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Acciones formativas para la comunicación del patrimonio histórico educativo: el “menú” del Museo Pedagógico de la Facultad de CC. de la Educación de la Universidad de Sevilla

Álvarez Domínguez, Pablo,Rebollo Espinosa, María José

Abstract

Using a culinary allegory, this work will try to shed light on how the Pedagogical Museum of the Faculty of Educational Sciences of the University of Seville has been generating opportunities and activities (guided tours, workshops, exhibitions, etc.) since its inception, so that citizens can appreciate in the present and looking to the future the value of knowing their school past, assuming that this task of disseminating knowledge will help to preserve and understand an essential part of our history and our lives: education, a crucial component in the construction of individual and collective identities; Manejando una alegoría culinaria, en este trabajo se tratará de poner de manifiesto cómo el Museo Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla ha ido generando desde sus inicios oportunidades y actividades (visitas guiadas, talleres, exposiciones, etc.), para que la ciudadanía aprecie en el presente y mirando al futuro el valor de conocer su pasado escolar, asumiendo que esta tarea de difusión del conocimiento ayudará a conservar y comprender una parte esencial de nuestra historia y de nuestra vida: la educación, componente crucial en la construcción de las identidades individuales y colectivas.

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http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -71Acciones formativas para la comunicación del patrimonio histórico educativo: el “menú” del Museo Pedagógico de la Facultad de CC. de la Educación de la Universidad de Sevilla Training actions for the communication of educational historical heritage: the “menu” of the Museo Pedagógico de la Facultad de CC. de la Educación de la Universidad de Sevilla Pablo Álvarez Domínguez1 https://orcid.org/0000-0003-0538-2565 María José Rebollo Espinosa2 https://orcid.org/0000-0002-1072-6783 Universidad de Sevilla (España) Fecha de recepción del original: octubre 2022 Fecha de aceptación: noviembre 2022 Resumen Manejando una alegoría culinaria, en este trabajo se tratará de poner de manifiesto cómo el Museo Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla ha ido generando desde sus inicios oportunidades y actividades (visitas guiadas, talleres, exposiciones, etc.), para que la ciudadanía aprecie en el presente y mirando al futuro el valor de conocer su pasado escolar, asumiendo que esta tarea de difusión del conocimiento ayudará a conservar y comprender una parte esencial de nuestra historia y de nuestra vida: la educación, componente crucial en la construcción de las identidades individuales y colectivas. Palabras clave: Museo Pedagógico, Patrimonio Histórico Educativo, Acción Formativa, Divulgación. 1 Profesor Titular de Universidad, adscrito al Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social. Miembro fundador y coordinador técnico/secretario del Museo Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla. Secretario de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico Educativo (SEPHE) (2013-2020). [email protected] 2 Profesora Titular de Universidad, adscrita al Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social. Miembro fundador y directora del Museo Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla. Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico Educativo (SEPHE). mj[email protected]s http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -72Abstract Using a culinary allegory, this work will try to shed light on how the Pedagogical Museum of the Faculty of Educational Sciences of the University of Seville has been generating opportunities and activities (guided tours, workshops, exhibitions, etc.) since its inception, so that citizens can appreciate in the present and looking to the future the value of knowing their school past, assuming that this task of disseminating knowledge will help to preserve and understand an essential part of our history and our lives: education, a crucial component in the construction of individual and collective identities. Keyworks: Pedagogical Museum, Educational Historical Heritage, Training Action, Dissemination. 1. Preparación, mise en place Nos gustan las metáforas. La retórica del pensamiento ayuda a relatar las experiencias de manera más atractiva y lúdica haciendo más ágil la lectura. En ocasiones anteriores ya hemos empleado varios símiles a la hora de describir la historia y actividades diseñadas por el Museo Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla (en adelante MPFCCEUS): lo comparamos con un viaje inacabado en el que nos íbamos deteniendo en sucesivas estaciones (Álvarez, Núñez y Rebollo, 2012); o con una obra de teatro que se desarrollaba a través de distintos actos (Álvarez, Núñez y Rebollo, 2016). Para el presente artículo vamos a utilizar una metáfora culinaria. La alimentación es una de las necesidades básicas del ser humano que Ovide Decroly, reputado teórico del movimiento de las Escuelas Nuevas, identificó como base para uno de sus conocidos centros de interés (junto con la defensa de la intemperie y de los peligros o la necesidad de actuar, trabajar, descansar, divertirse y desarrollarse) (Decroly, 2001). Igual que este instrumento de aprendizaje sirve de eje para generar todo el proceso educativo, procuraremos que las referencias alegóricas a la alimentación nos ayuden a explicar los avatares de nuestro centro museístico con un enfoque globalizador, que capte la atención de quien lo lea y le despierte la curiosidad por conocer más. Además, se trata de un tema de moda. Multitud de publicaciones (recetarios, libros sobre alimentación y salud, etc.) y famosos programas televisivos empeñados en convertir al público en chefs de altura se centran en este campo, dándole un tratamiento propio de una sociedad http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -73del bienestar en crisis, que quizá busca distracciones frente a los graves problemas reales a los que se enfrenta, al modo romano del “pan y circo”. En un sentido mucho más positivo, entendemos que un Museo Pedagógico, como la comida, es una manifestación cultural y un recurso para cultivar el paladar histórico educativo. Es un eficaz sustento para la memoria, un agradable alimento para el espíritu. Cuenta con la ventaja de no hacer engordar a la mente con información, sino que le facilita energías para hacer disfrutar a los diversos ámbitos de la persona: sentidos, ética, estética, conocimientos, actitudes, emociones, valores... En él se pueden poner en juego las que el clásico J.H. Pestalozzi (s.f.) denominara “fuerzas del corazón, de la mente y de la mano”, o sea, las capacidades afectivas, cognoscitivas y manipulativas, proporcionando pues aprendizajes significativos e integrales. Con los distintos platos que ofrece en su menú saludable -que conoceremos en el próximo apartadoel museo pedagógico presenta a quien lo visita unos objetos, imágenes, textos o ideas que necesitan ser masticadas y digeridas para su comprensión y asimilación. Y eso se hace mejor en un acto de intercambio que fomente el diálogo (la historia de la educación nos recuerda que ésta era la herramienta fundamental en los “banquetes” platónicos, espacios netamente formativos) entre quienes guían la visita, los/as visitantes y los propios objetos expuestos. Además, el museo funciona como un mecanismo que nos hace partícipes de una identidad común asentada en un pasado compartido, lo cual nos trae ecos de la comunión cristiana, que no deja de ser asimismo una celebración de la unidad social encarnada en una comida simbólica. En esta línea metafórica, hemos titulado a la introducción de nuestro trabajo “preparación o mise en place”, término que se emplea en gastronomía para definir el conjunto de tareas de organización y colocación accesible de los ingredientes que requiera el menú que se va a cocinar: medir las dosis, picar los elementos, preparar los utensilios, etc. Por lo que, en este espacio inicial expondremos una breve descripción acerca de los orígenes del museo, de su proceso de construcción y de los matices diferenciales que hemos procurado resaltar en él. En el año 2004, de la mano de un proyecto de investigación I+D+i, nació la idea de montar un Museo Pedagógico Andaluz que no consiguió verse materializado físicamente, pero para el cual nuestro equipo trabajó a lo largo de varios años preparando los ingredientes preliminares, el fondo del guiso: localización de patrimonio histórico-educativo relevante; diseño de instrumentos ad hoc para el inventariado y catalogación de objetos, libros de texto y material escolar de centros escolares históricos andaluces; construcción de una base de datos para investigadores; realización de entrevistas y e historias de vida para el futuro archivo oral; montaje de exposiciones a modo de reclamo; configuración y ampliación de una red museística asociada al museo; desarrollo de eventos científicos de cara a la formación del profesorado en el tema patrimonial; implementación de proyectos de innovación, cursos de doctorado y extensión cultural sobre museísmo pedagógico; visitas a museos de pedagogía, educación y enseñanza de la geografía nacional e internacional a fin de cosechar modelos de actuación, etc. En el 2009 decidimos probar una nueva elaboración y, esta vez gracias a un Proyecto de Excelencia, nos aventuramos a crear el Museo Didáctico Virtual del Patrimonio Histórico Educativo http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -74Andaluz (MUPEAN). Pero, ya diseñado el entorno informático con sus secciones y salas, organizado el menú y llenas las despensas de contenidos, el producto se quemó, la web fue saboteada y no se pudo recuperar. Toda esta fase preparatoria fue coordinada como jefa de cocina por Mª. Nieves Gómez García, primera directora del Museo. Hasta que el 4 de octubre de 2012 por fin se abrió nuestro particular “restaurante”, el MPFCCEUS en su actual sede3, inicialmente contando solo con una sala (cuya exposición permanente se dedica a dos momentos de la historia de la educación española: de principios del siglo XX a la Guerra Civil y la escuela franquista del nacionalcatolicismo), espacio que se amplió con posterioridad a finales del 2019 (añadiendo un aula de EGB). La chef pasó a ser Marina Núñez Gil, y en la actualidad dirigen el Museo Mª José Rebollo y su ayudante de cocina Pablo Álvarez Domínguez. Imágenes 1 y 2: Carteles de la inauguración del Museo Pedagógico en 2012 (izquierda), y de su ampliación en 2019. Como consta en su Reglamento, es un espacio universitario de carácter docente e investigador, cuyas funciones son las de adquirir, reunir, ordenar, documentar, archivar, proteger, conservar, estudiar y exponer de manera didáctica una muestra representativa de cuantas piezas y elementos conforman el patrimonio educativo. Pero, desde su origen, el MPCCEUS se concibió con unas señas de identidad diferenciadoras que nos han permitido encauzar su vida. Dicho de otro modo, nos hemos concentrado en potenciar unos sabores sobre otros, con el objetivo de imprimir al Museo un carácter propio. En concreto, podríamos afirmar que las claves que lo definen o sus ingredientes preferidos, siempre bien mezclados, son: la vertiente didáctica, la variedad de públicos, la 3 Segunda planta del edificio de la Facultad de CC. de la Educación, calle Pirotecnia s/n (Sevilla). CP. 41013. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -75perspectiva de género (Rebollo y Álvarez, 2022), y la transferencia del conocimiento (Álvarez y Rebollo, 2021d). El sabor didáctico (Álvarez, 2019), le dio sentido desde sus comienzos. Los museos, en general, deben mantener una constante vocación de enseñanza-aprendizaje si realmente quieren interactuar activamente con sus diferentes sectores de público potencial. Los museos pedagógicos, por definición, tienen aún una mayor responsabilidad educativa en este sentido, porque su razón de ser es la recuperación, conservación y transmisión del patrimonio histórico-educativo y la reflexión sobre los procesos educativos pasados y presentes. Y, además, se usan para enseñar Historia de la Educación, jugando con la ventaja de tratarse de espacios de educación no formal, más atractivos que el aula. Los museos pedagógicos están proporcionando, pues, en la actualidad un terreno fértil para el desarrollo y la difusión de la cultura patrimonial histórico-educativa, lo que está permitiendo dar a conocer a la sociedad testimonios y huellas de la historia de la educación. Son lugares de alta densidad simbólica que exponen objetos que pueden contar muchas cosas acerca del pasado de la escuela, si se le hacen las preguntas adecuadas, estableciendo así un diálogo experiencial con las audiencias, cimiento de aprendizajes significativos. En definitiva, desde un plano interactivo, emocional y crítico, los museos pedagógicos facilitan la adquisición de identidades colectivas y enseñan ciudadanía al dar a conocer la genealogía de la realidad actual. El sabor inclusivo y accesible (Álvarez, 2017a) viene dado por el hecho de que el museo, concebido como nuevo espacio educativo y como escenario para el uso y disfrute de la ciudadanía, ha tenido que hacer frente a un sinfín de retos y de cambios orientados a satisfacer física y/o virtualmente las necesidades de sus múltiples y variados visitantes. Estudiantes de diferentes niveles educativos, niños o niñas, adolescentes, jóvenes, adultos, personas mayores, familias, extranjeros, turistas, personas con discapacidades funcionales o mentales, etc., cada uno de ellos con sus particulares maneras de relacionarse con el patrimonio, le han ido demandando distintas actividades para satisfacer sus paladares, para responder a sus preguntas y deseos culturales. Los relatos museísticos, para ser exitosos, deben adaptarse a cada grupo visitante, a los gustos de cada comensal: - La infancia (Álvarez y Rebollo, 2021a) visita el Museo Pedagógico comparando con su imaginación la experiencia escolar en la que están actualmente inmersos con la que le cuentan los viejos objetos que pertenecen a la escuela de sus abuelos/as, poniendo en marcha la intuición, la creatividad, el aprendizaje por descubrimiento o la pedagogía del interés. Y, en paralelo, el Museo puede fomentar el aprendizaje de una educación patrimonial temprana, mostrando a niñas y niños el valor del patrimonio histórico-educativo y la necesidad de respetarlo, conservarlo y transmitirlo. Para lograr estas metas hay que darles protagonismo y utilizar recursos lúdicos sobre todo. - Los y las adolescentes generalmente público cautivo, deben ser atraídos al Museo con sus propios lenguajes, despertando su curiosidad, enganchándoles desde cuestiones que les preocupen a nivel personal y formen parte de su vida cotidiana o de su futuro. Los recursos digitales (Álvarez y Rebollo, 2021b; 2021c) y las actividades de gamificación pueden ayudar en la tarea. - Un público muy especial, para el que en principio surgieron específicamente los Museos Pedagógicos Universitarios, es el alumnado de Magisterio y Pedagogía (Álvarez y Rebollo, 2022), sus vecinos http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -76más próximos. En este caso, el Museo complementa lo aprendido sobre Historia de la Educación en las aulas, les inculca conocimientos y conciencia histórica con un gusto menos académico, más libre y flexible, más participativo, que conseguirá con posterioridad convertirles en agentes de formación patrimonial cuando ejerzan como docentes. Actuando a modo de espejo retrovisor, el patrimonio albergado en este espacio favorece que las maestras y maestros desarrollen una identidad ciudadana responsable, un pensamiento social crítico, la capacidad de implicarse y de actuar de manera responsable en la conservación, la preservación y la divulgación del medio local y global y la construcción de un conocimiento histórico y social, a partir del establecimiento de la continuidad temporal (pasado-presente-futuro), de la construcción de la conciencia histórica y de la indagación histórica con fuentes primarias. - Igualmente interesante es el público de mayores, constituido por personas que estudian en el Aula de la Experiencia, que pertenecen a alguna asociación, que se incluyen en visitas organizadas por el Ayuntamiento o que vienen de algún centro asistencial. Para estos invitados de honor al convite museístico el Museo Pedagógico significa una vuelta a su propio pasado, por lo que sus voces aún deben ser más oídas y tenidas en cuenta, ya que narran vivencias que han protagonizado y pueden ser añadidas al acerbo informativo que genera los discursos museográficos. Incluso, como demuestran recientes investigaciones, este centro de interpretación puede mejorar patologías relacionadas con la vejez y la pérdida de memoria como la enfermedad de Alzheimer. En el MPFCCEUS además, se potencian todos los sabores con la perspectiva de género (Rebollo, Álvarez y Núñez, 2017), una especia que no puede faltar en un menú museístico equilibrado y sano. También es una cura contra una desmemoria, pero de otra índole, aquella que invisibiliza, subrepresenta, desvaloriza o estereotipa a las mujeres en los sistemas patriarcales. Un silencio excluyente que reconstruye la historia a medias, distorsionando la interpretación de un pasado que parece escrito solo por hombres. Por ello, una de las labores educativas del museo es contribuir a la construcción crítica de identidades colectivas balanceadas, ni androcéntricas ni hegemónicas, proporcionando nuevos imaginarios y referentes de autoridad femenina que respondan a las expectativas políticas y académicas de inclusión y sostenibilidad propias de una sociedad realmente democrática. Para lo cual, debería atenderse a la diversidad sexual como norma de obligado cumplimiento, tal como apunta la legislación europea vigente y, bajo su respaldo, la nacional y la autonómica, desarrollando un trabajo activo por la igualdad y la no discriminación. Porque la ampliación del concepto de patrimonio -eliminando las connotaciones masculinas que lo asocian al pater-que exigen las propuestas museísticas más recientes e innovadoras pasa no solo por incluir, por ejemplo, lo inmaterial, sino también por no ocultar o menospreciar lo -a menudo estereotípicamentecalificado como femenino, por defender la transmisión vía genealogía femenina, por recuperar los saberes de las mujeres y, en definitiva, por acometer políticas proactivas de igualdad que, transversal, crítica y participativamente, hagan visible lo invisible y conecten entre sí a museos que dediquen espacio y protagonismo a la mujer. Y, por último, también la transferencia del conocimiento es una especialidad de la casa. El sabor divulgativo (Álvarez y Rebollo, 2021b) ligado a la comunicación y difusión del patrimonio histórico educativo, nos impulsa a compartir las ideas, a transmitir las recetas y a divulgar los menús. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -77Esta cuestión, fundamental a la hora de mantener abierto el MPFCCEUS, darlo a conocer y hacerlo mejorar, es el objetivo específico del presente artículo, de ahí que se le dedique por entero el siguiente apartado. 2. Campañas de salud alimentaria La desnutrición de nuestra sociedad en lo que respecta al conocimiento de los museos pedagógicos en general, y universitarios en particular, nos debe llevar a plantearnos una serie de campañas educativas de salud museístico pedagógica que contribuyan a dar a conocer a la ciudadanía una muestra del patrimonio histórico educativo que nos pertenece, nos es propio, habla de nosotros/as y nos ayuda a conocernos mucho mejor. Con el objetivo de proteger la salud cultural de los habitantes de nuestros pueblos y ciudades, y de poder gestionar cuantos riesgos afectan a la salud de los consumidores de cultura -dentro y fuera de la Universidad-, nos corresponde seguir esforzándonos por consolidar un sistema coordinado de actividades didácticas y de difusión del conocimiento, cuyos principios de actuación y comunicación se basen en el desarrollo de una didáctica del patrimonio educativo capaz de enriquecer nuestra memoria e identidad personal y colectiva. Por ello, en este apartado nos planteamos dar a conocer las principales acciones didácticas y productos pedagógicos que desde el MPFCCEUS venimos poniendo a disposición de los visitantes, consumidores y comensales del museo año tras año, desde que tuvo lugar su inauguración hace ya más de una década. Si utilizamos el sentido común, podemos percatarnos de que la comunicación es una pieza más para construir una vía que otorgue a los museos pedagógicos su importante papel social (Mateos Rusillo, 2012). Así, conscientes de que tal comunicación es una herramienta fundamental en todo aquello que tiene que ver con la gestión de lo patrimonial, nos corresponde asumir una labor importante relacionada con hacer del museo pedagógico un ente socializador de carácter cultural, empeñado en facilitar los procesos comunicativos entre el objeto museístico escolar y las personas. De esta manera, el horizonte reside en seguir diseñando y propiciando actuaciones divulgativas que repercutan en la salud de los consumidores culturales. Las claves de una buena comunicación en relación con el patrimonio histórico-educativo, pasan en este sentido por conectar con el público, debiéndose tener en cuenta aspectos como los siguientes: a) Conocimiento profundo del tipo de público al que se destinan las actividades divulgativas. Es importante siempre tener claro quiénes son los receptores de los procesos comunicativos que diseñamos, y en esta línea, es conveniente conocer sus intereses, gustos o deseos, lo que nos ayudará a transferir mejor el mensaje que se desea comunicar. Conscientes somos de que los estudiantes universitarios, futuros profesionales de la educación, no son exclusivamente los destinatarios de nuestras acciones pedagógicas; b) Adaptar el mensaje a los diferentes públicos, lo que ha de entenderse como consecuencia de lo anterior. Solamente si conocemos a nuestros públicos diversos, podremos adaptar el mensaje que se desea comunicar a sus características y necesidades personales; y c) Crear cercanía. No se trata solamente de crear cercanía física en los casos necesarios, sino que es fundamental fraguar una cercanía emocional. Precisamente, las conexiones http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -78emocionales con el público nos van a permitir trasmitir mejor los mensajes que se deseen, haciéndolos más significativos y duraderos en el tiempo y en las vidas de las personas. Una buena campaña de salud alimentaria es aquella que pone el énfasis en comunicar los alimentos de temporada que tenemos que ingerir en cada periodo del año, en reconocer las principales alertas alimentarias, intoxicaciones, complementos alimenticios, bebidas energéticas, etc., fomentando un consumo responsable y orientándonos para evitar, por ejemplo, la contaminación cruzada de alimentos e indigestiones de diversa índole. Sírvanos pues estos apuntes a modo de metáfora para asumir que nuestros museos pedagógicos precisan dedicar tiempo a preparar menús pedagógicos saludables y variados que sean capaces de cubrir las expectativas de sus visitantes. Necesitamos en esta línea, asumir la necesidad de ofrecer cubiertos a pequeños, jóvenes, adultos y mayores para que sean capaces de enriquecerse y de disfrutar de cuantas acciones didácticas podemos ofrecerles a modo de alimento patrimonial histórico educativo. Enseñar a los visitantes a transitar el museo pedagógico, invitándoles a interactuar con él, forma parte de un constante reto que bien podemos canalizar a través de la oferta didáctica que estamos obligados a brindar a la ciudadanía. Ni todos los métodos ni las mismas técnicas de difusión del conocimiento nos resultan iguales de útiles para comunicar el patrimonio educativo a la comunidad. Los públicos de los museos pedagógicos, que al fin y al cabo son nuestros invitados al banquete didáctico patrimonial, nos demandan continuamente nuevas recetas que sean capaces de despertar su interés y atención hacia el museo y sus continentes educativos. Y a este respecto, hay que tener en cuenta que tenemos a nuestra disposición interesantes salsas, especias y acompañamientos que nos pueden venir muy bien para enriquecer nuestro menú de actividades de comunicación, divulgación y transferencia del conocimiento. Conformar menús didácticos que sean capaces de responder a las necesidades e intereses de nuestros visitantes fue, es y seguirá siendo un objetivo fundamental del MPFCCEUS. Raichvarg y Jacques (1991), establecen una tipología de formas de comunicación y divulgación científica, sabedores de que no es ni estanca ni excluyente. Estos autores en concreto, proponen cuatro formas de divulgación científica definidas en función del tipo de lenguaje que en ellas impera. Así, centrándonos en este caso en el menú educativo del MPFCCEUS (Álvarez y Rebollo, 2021d), vamos a tratar de dar a conocer su principal oferta didáctica, a través de la siguiente propuesta: a) Aperitivos: “La divulgación en tres dimensiones”; b) Primer plato: “La escritura”; c) Segundo plato: “La palabra”; y d) Postre: “La imagen”. a) Aperitivos: la divulgación en tres dimensiones: específicamente nos referimos a las exposiciones del museo, las permanentes y las temporales. En el caso de la exposición permanente, el propósito principal del MPFCCEUS tiene que ver con el constante deseo de contribuir a recrear interactivamente el pasado de la educación. Así, contamos con las recreaciones de un aula republicana, otra del nacional catolicismo, y una de EGB, ligada a la etapa en la que estuvo en vigor la Ley General de Educación de 1970. Nuestro museo se caracteriza en este sentido por ser un centro de interpretación de la memoria “colectiva”, un espacio de y para todos/as, especialmente sensible a compartir historias de la escuela. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -79Imágenes 3 y 4: A la izquierda, exposición permanente, aula de postguerra. A la derecha, exposición permanente, aula de EGB. Este reto lo hemos ido completando también al poner en marcha a lo largo del tiempo diferentes exposiciones de carácter temporal. En el intento de señalar algunas a modo de ejemplo, y con cierto riesgo de olvidar otras, podemos destacar las siguientes: “Recuerdos y huellas del pasado histórico-educativo de Andalucía” (2010); “Una mirada al pasado, al presente y al futuro de la Escuela” (2012); “Aprender a ser mujer en la España del siglo XX: una carrera de fondo” (2014); “Mujeres de anuncio. Evolución de los modelos de identidad femenina en la publicidad española” (2015); “Cuadernos Escolares: escrituras de la infancia” (2013); “Horario de Apertura” (2019); “Juegos de niños. Pinturas de Pilar López Báez” (2021); “Meninas e meninos de Deus. A Primeira Comunhao no Brasil e na Espanha” (2021). El museo también ha realizado alguna exposición itinerante, como es el caso, por ejemplo, de la titulada “El Museo Pedagógico: Imágenes de la escuela del ayer”, montada en la Escuela Universitaria Francisco Maldonado de Osuna (Sevilla) (2014). Todas las exposiciones se han concebido como oportunidades para comunicar a la sociedad menús y recetas a modo de lecciones y bocados sobre la Historia de la Educación. Han tratado de facilitar al público una inmersión total en el momento de la visita, poniendo en juego su imaginación histórica, despertando recuerdos o suscitando preguntas, es decir, creando oportunidades de aprendizaje intergeneracional, a través de la comeniana máxima de “enseñar todo a http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -86Y junto a lo expresado, también existen lagunas, ausencias y barreras que tenemos que superar si queremos mejorar la proyección didáctica del museo. A este respecto, los visitantes encuestados en diferentes ocasiones, han señalado cuestiones como las que se recogen a continuación: a) Es necesario proponer actividades didácticas que impliquen a familias en su conjunto; b) El museo precisa hacer un mayor uso de materiales y recursos educativos tecnológicos; c) Falta de flexibilidad horaria para el desarrollo de las actividades didácticas; d) Exceso de contenidos teóricos en detrimento de otras experiencias de carácter más práctico; e) Ausencia de interacción de los participantes en las salas del museo; f) Falta de una libre expresión creativa que facilite aprendizajes más autónomos. No obstante, y al margen de los anterior, seguimos siendo conscientes de la necesidad de someter a evaluación profesional el trabajo didáctico que se desarrolla en el MPFCCEUS. Será este reto el que nos marque el camino hacia nuevas recetas pedagógicas y diversidad de estrategias de comunicación y de marketing que contribuyan a acercar el museo a la gente, aprovechando sin medida su potencial educador, crítico, emancipatorio e identitario. 3. Beneficios nutricionales. A modo de conclusión Aperitivos, primer plato, segundo plato y postre, un menú completo elaborado con amor y con materias primas de primera, evidentemente, proporciona beneficios para quienes se alimentan de él y para la comunidad ciudadana que aprehende a poner en valor su patrimonio histórico educativo. Asistir a este tipo de banquetes museísticos nos enseña críticamente a todas las personas de dónde venimos, qué procesos formativos hemos vivido, qué influencias tienen sobre las situaciones presentes y cómo pueden afectar a nuestro futuro educativo, personal y social. La divulgación en tres dimensiones, a través de la escritura, gracias a la palabra hablada, a la imagen o a recursos de otra índole es una tarea imprescindible y, a la vez, continúa siendo un reto al que tenemos que seguir respondiendo desde los Museos Pedagógicos para despertar el apetito por conocer y disfrutar de nuestra historia de la educación. Como eficaces agentes de dinamización nutren a quienes los visitan de una manera atractiva, que entra por los ojos, el olfato y los poros de la piel, que realmente alimenta de modo saludable los sentidos, la mente y el espíritu. El entrar en el museo les hace viajar en el tiempo, compartir relatos y experiencias, desarrollar la imaginación y la conciencia histórica y firmar un compromiso personal con la cultura patrimonial. Como el logo de la puerta parece sugerir a algunos, el MPFCCEUS funciona como una sartén en la que se cocinan contenidos y vivencias escolares propias; o como una cuchara, que les va haciendo interiorizar poco a poco esa parte tan importante de su infancia que se desarrolló en la escuela; o como una piruleta que les permite aprender historia de una manera mucho más dulce, que les retrotrae a los años infantiles como lo hiciera la madalena de Proust. Les hace, en definitiva, saborear la Historia de la Educación en un diálogo entre visitantes, especialistas y objetos. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -87Imagen 19: Logotipo del MPFCCEUS. Desde una universidad moderna, abierta a la ciudad y a la diversidad, los Museos Pedagógicos actúan como mediadores entre el pasado y el hoy, difundiendo a partir de la docencia, la investigación y otro tipo de actividades accesibles para el gran público, conocimientos y actitudes que ayuden a encarar la realidad con un paladar más refinado. Transfieren conocimientos al proyectarse hacia fuera formando personas, creando redes con diferentes instituciones y generando valor social al potenciar la interpretación del patrimonio y la cultura escolar integrándolos como parte de la identidad colectiva. Pero decíamos que todas estas labores aún siguen constituyendo un reto, puesto que queda mucho por hacer y muchas cuestiones por solucionar. En concreto, el MPCCEUS todavía persevera en la esperanza de ver ampliado el espacio de su “restaurante”, porque sus reducidas dimensiones no dejan organizar festines de muchos comensales y limitan también las posibilidades de llevar a cabo actividades que requieran simultanear tareas. Asimismo, otro asunto pendiente desde sus inicios es contar con una dotación presupuestaria asegurada que evite el tener que trabajar mendigando subvenciones. Y, en tercer lugar, notamos cada vez más la necesidad de contratar “camareros/as”, personal al que podamos formar in situ para infundirle un gusto infinito por la conservación, interpretación y comprensión del patrimonio histórico-educativo, un gusto que estén deseando transmitir. En fin, a la espera de poder mejorar estos problemas básicos, el MPFCCEUS sigue aspirando a conseguir alguna que otra estrella Michelín. Pero al margen de todo esto, nuestro museo sigue siendo la suma de su sede, su colección permanente, sus gestores, su público y sus acciones didácticas, concebidas para comunicar, difundir, divulgar y dar a conocer a la sociedad una muestra del patrimonio histórico educativo que se nos ha legado. 4. Bibliografía Álvarez Domínguez, Pablo (2009). El Museo Didáctico Virtual del patrimonio Histórico-Educativo Andaluz como catedral de la memoria histórico-educativa de Andalucía. Foro de Educación. Pensamiento, Educación y Cultura, 11, pp. 275-286. Álvarez Domínguez, Pablo (2010). El conocimiento y difusión del patrimonio histórico-educativo de Andalucía en Internet a través del Museo Pedagógico Andaluz. CABÁS: patrimonio históricoeducativo, 3, pp. 1-21. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs.71-90 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.80.45.007 -88Álvarez Domínguez, Pablo; Núñez Gil, Marina; Rebollo Espinosa, María José (2016). «El Museo Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla: una obra en tres actos». En: Los Museos Pedagógicos en España: entre la memoria y la creatividad. Gijón: Trea, pp. 33-46. Álvarez Domínguez, Pablo (2017a): «Accesibilidad e inclusión en espacios museísticos. Algunas reflexiones críticas desde los museos de educación». En: Accesibilidad y museos. Divulgación y transferencia de experiencias, retos y oportunidades de futuro. Sevilla: Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y Asociación de Museólogos y Museógrafos de Andalucía (AMMA), pp. 139-146. Álvarez Domínguez, Pablo (2017b). La interpretación patrimonial en el Museo Pedagógico Universitario: hacia una pedagogía de la estampa histórico educativa. RIDPHE-r. 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