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THÉMATA. Re is a de Filoso ía
Nº49, Ene o-junio (2014) pp.: 159-184
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.09
COMBATE EPISTEMOLÓGICO, COMBATE DE
PODER: DEL TETELESMÉNON AL DÓKOS
EPISTEMOLOGICAL STRUGGLE, POWER STRUGGLE: FROM
TETELESMÉNON TO DÓKOS
Jona han La illa de Le a1
Uni e sidad de Ba celona y Eidos HP&M (España)
Recibido: 29-01-2013
Acep ado: 11-10-2013
Resumen: El a ículo se emon a a la G ecia A caica pa a analiza algunos
de los cambios sociales y epis emológicos más signi ica i os que se p oduje on
y que esul a on decisi os pa a el pos e io desa ollo de la cul u a. Pa a ello,
hemos seleccionado cua o momen os de aquel p oceso: 1) el paso de la o alidad
a la esc i u a; 2) la ijación ex ual de la adición homé ica; 3) la c í ica a
Home o de Jenó anes de Colo ón; 4) la apología de Teágenes de Regio. A a és
de es e eco ido cons a a emos que las dispu as epis emológicas su gidas iban
de la mano de de e minados con lic os ma e iales. La lucha epis emológica e a
ambién una lucha de pode .
Palab as-cla e: epis emología, o alidad, al abe ización, alego ismo, dókos.
Abs ac : The a icle, which da es back o A chaic G eece, gi es an accoun o
how he social and epis emological changes ha ook place a a ound ha ime
we e i al o he de elopmen o cul u e. Fou signi ican s ages o ha p ocess
will be desc ibed o illus a e his: 1) he ansi ion om spoken o w i en
cul u e; 2) he ex ual es ablishmen o he Home ic adi ion; 3) Xenophanes
o Colophon’s c i icism o Home ; 4) Theagenes o Rhegium’s eulogy. This ip
will e eal ha he epis emological dispu es wen hand in hand wi h ce ain
ma e ial con lic s. The epis emological ques was al eady a s uggle o powe .
Key-wo ds: epis emology, o ali y, li e acy, allego ism, dókos.
[1] ([email p o ec ed]) Jona han La illa de Le a es licenciado en Filoso ía po la Uni e sidad de
Ba celona (UB). En la ac ualidad es in es igado en o mación del Depa amen o de His o ia de la
Filoso ía, Es é ica y Filoso ía de la Cul u a (UB), g acias a una beca p edoc o al del Gobie no de
Na a a. Esc ibe su esis doc o al sob e el Fed o de Pla ón y po segundo año impa e la asigna-
u a de An opología Filosó ica del G ado en Filoso ía (UB).
Jona han La illa de Le a
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In oducción
No exis e el milag o g iego. La G ecia clásica y su deba e in elec ual
y polí ico esponden a un p oceso his ó ico y a una ealidad ma e ial p ecisa.
Mona quía, a is oc acia, oliga quía, i anía, democ acia son algunas de las di e-
en es ca as que en lo polí ico adop a un desa ollo que hunde sus aíces en unas
ie as menos e iden es. De la misma o ma, los deba es epis emológicos de la
pólis esponden al p oceso en el que el homb e a a de comp ende y domina
su mundo.
Po ello, aunque cabe econoce que en e la G ecia del pe íodo a caico y
del clásico se ap ecia una b echa p o unda, en e ellas se da una mediación eal.
Las e lexiones que nos han llegado de los au o es del siglo VI y comienzos del
V a. C. nos esul an ha o más oscu as que las de las igu as de la segunda mi-
ad del siglo V y del IV. Los agmen os de los p esoc á icos se nos mani ies an
c íp icos; apenas unos decenios los sepa an de los ex os clásicos y, sin emba go,
su lenguaje esul a mucho más ex año. Las a gumen aciones de Go gias o P o-
ágo as no nos plan ean la di icul ad comp ensi a de Empédocles. Po an o, sin
nega el hia o que se ab e en e ambos mundos, la e lexión que en lo sucesi o
desplega emos debe ía mos a los p o undos ínculos en e ellos.
Mucho se ha esc i o sob e el paso de la G ecia a caica a la clásica. J. P.
Ve nan 2, M. De ienne3, E. R. Doods4, E. A. Ha elock5, en e o os6, han dado
algunas de las explicaciones más escla ecedo as. Noso os combina emos las
di e en es a gumen aciones a ando de p i ilegia aquellas que esul en más
pe inen es pa a nues o p opósi o, el cual consis i á en mos a que, a pa i
del siglo VI a. C., comienza a des aca se una ue e lucha social e ideológica
que p opicia á la c eación de no edosas y di e en es p opues as epis emoló-
gicas. En ese sen ido, a icula emos nues a e lexión en cua o momen os;
en el p ime o, esboza emos los asgos básicos de la sociedad g iega a caica
y nos e e i emos a algunas de las no edades que compo a la in oducción
del al abe o; en el segundo, nues a a ención se di igi á a la ijación del ex o
homé ico; en e ce luga , da emos no icia de Jenó anes de Colo ón y del co e
epis emológico que le acompaña; po úl imo, aludi emos a Teágenes de Regio,
cons a ando que el ma co cognosci i o ha cambiado.
[2] Ve nan , J.-P., Los o ígenes del pensamien o g iego, ad. de M. Aye a, Ba celona, Paidós, 1992.
[3] De ienne, M., Los maes os de e dad en la G ecia a caica, ad. de J. J. He e a, Mad id,
Tau us, 1986.
[4] Dodds, E. R., Los g iegos y lo i acional, aducción de M. A aujo, Mad id, Alianza, 1980.
[5] Ha elock, E. A., La musa ap ende a esc ibi , ad. de L. B edlow, Ba celona, Paidós, 1996; Ha elock,
E. A., P e acio a Pla ón, ad. de R. Buena en u a, Mad id, An onio Machado Lib os, 2002.
[6] Dada la sob eabundancia de bibliog a ía secunda ia ace ca del ema a ado, hemos p e e ido
ayuda nos de unas pocas ob as esenciales y acudi , en cambio, a las uen es p ima ias pa a
elabo a un discu so ela i amen e au ónomo.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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1. La G ecia p e-g amá ica
En p ime luga , nos apoya emos en los ex os de E. A. Ha elock pa a
a a de plasma los asgos esenciales de la pólis a caica. És a nace en o no
al siglo VIII a. C. como es uc u a social y apenas conse amos indicios de
sus albo es. En cualquie caso, la ciudad-es ado inaugu a una época que deja
a ás la e a conocida como Edad Oscu a, pe íodo en el que los pueblos g iegos
no disponían de la écnica de la esc i u a al abé ica. De mane a simila , en un
inicio las póleis ampoco disponían de és a, sino que ue in oducida en G ecia
hacia mediados de ese mismo siglo y, p ime amen e, su unción e a esidual,
secunda ia7. P ecisamen e, Ha elock analiza el paso de la pólis a caica a la
clásica en elación con la adopción de la écnica de la esc i u a y su desa ollo,
cuya epe cusión esul ó decisi a.
Una sociedad no puede es uc u a se como un simple conglome ado
de indi iduos, sino que debe p ocu a que sus in eg an es asimilen la “no -
malidad” de la misma, do ándolos de una legalidad, mo alidad, imagina io
e iden idad comunes: cada sociedad ha de hace de una plu alidad un odo.
En una cul u a g amá ica la educación y la polí ica desempeñan algunas
de las ac i idades más de e minan es a es e espec o. Sin i más lejos, en
nues a época un apa a o de leyes esc i as y di e en es sis emas educa i os
se enca gan de do a de cohesión al g upo. Sin la ayuda de la le a, en cam-
bio, es a labo esul a más compleja. En una cul u a p e-g amá ica la a ea
de delimi a las on e as de lo pe misible e imp imi a la sociedad una
iden idad común debe ecae en un de e minado ipo de palab a hablada.
En e ec o, en G ecia exis ía un ipo de discu so p i ilegiado, enca gado de
ins ui y egi a los homb es. M. De ienne analiza es e enómeno de o ma
lúcida8: eyes, o áculos, adi inos y aedos9 de en a ían el p i ilegio de se
los medios a a és de los cuales se mani ies a la palab a de los dioses en la
ie a. Son los maes os de e dad de aquella época, su mensaje iene de la
es e a di ina y jamás se pone en ela de juicio. Su palab a es ealidad y c ea
ealidad.
Los maes os de e dad, de hecho, no hacen sino mani es a la adi-
ción, la memo ia, lo que se conside a que ha sido desde siemp e y que ha de
pe manece e e namen e. Al cons i ui dones p o enien es de la inspi ación de
las Musas y al e es i se, po an o, con una legi imidad áu ea, pa a los g ie-
gos la Ve dad (Alé heia), la T adición y la Memo ia oda ía no e an ne amen e
di isibles:
[7] Suele deci se que su unción e a “monumen al”. Se i ía pa a deja insc ipciones en algunos
obje os como ja as o asijas y en algunos monumen os mo uo ios.
[8] De ienne, M., óp. ci .
[9] En el p esen e a ículo nos limi a emos a as ea la igu a del aedo.
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“la memo ia di inizada de los g iegos no esponde en modo alguno a los mismos ines
que la nues a. No iende, en absolu o, a econs ui el pasado según una pe spec i a em-
po al. La memo ia sac alizada es, en p ime luga , un p i ilegio de de e minados g upos
de homb es cons i uidos en he mandades: (...) la memo ia es una omnisciencia de ca ác e
adi ina o io”10. A al espec o, los ex os homé icos son la mejo uen e a queológica de
la que disponemos, pues a pesa de se documen os esc i os, cons i uyen la ijación de la
adición que el aedo en onaba desde iempos muy emo os. Los can os homé icos debie on
ija se po esc i o en el siglo VI, si bien, en an o que adición o al, se emon an, al menos,
has a el mismo siglo en el que apa ece la ciudad-es ado g iega11.
P ecisamen e, Ha elock de iende que la poesía (la palab a i mada del
aedo) cons i uía la columna e eb al de aquella sociedad ág a a. La cla e pa a
que una sociedad pe manezca consis e en la con inuidad de su cul u a, a sabe ,
en la cons an e ansmisión de una se ie de sabe es y alo es que le p ocu en al
g upo la supe i encia y una iden idad. En ese sen ido, las nue as gene aciones
ienden a epe i las p ác icas de sus mayo es. Sin emba go, al mecanismo no
esul a en sí mismo su icien e y equie e una uen e de cohesión más sólida, a
sabe , de lo que Ha elock desc ibe como la o alidad. La cul u a, las dis in as
écnicas, leyes consue udina ias, c eencias comunes y el lenguaje e an ansmi-
idos de i a oz y g acias a una de e minada o ma lingüís ica, suminis an-
do a la colec i idad una se ie de disposiciones de conduc a. La poesía na aba
acciones que, i ualizadas, debían se ep oducidas o echazadas en unción de
las ci cuns ancias. En el caso g iego, los ex os épicos nos dan buena mues a
de dicho lenguaje12. Su mensaje cons i uye la adición, la p opia memo ia i a,
social y colec i a que a ansmi iéndose de gene ación en gene ación g acias a
la especial capacidad mnemo écnica de la gen e que i e en una cul u a o al y
de la ines imable labo de los aedos, ga an es de la misma.
Si bien en el p esen e a ículo no analiza emos las pa icula idades de
dicho lenguaje, con iene señala lo que sigue:
“la única ecnología e bal capaz de ga an iza la conse ación y la es abilidad de lo
ansmi ido consis ía en la palab a í mica hábilmen e o ganizada según modelos mé icos
y e bales lo su icien emen e únicos pa a e ene la o ma. Tal es la génesis his ó ica, la
ons e o igo, la causa o igina ia del enómeno que aún hoy denominamos «poesía»”13.
[10] De ienne, M., óp ci .
[11] En es e pun o las opiniones di e gen bas an e. Algunos, como Ha elock, c een que los can os
homé icos p o ienen del Pe íodo Oscu o e incluso de la Época Micénica. O os, en cambio, como
J. Pò ulas, juzgan que dicha adición nace con la p opia pólis, suminis ando así al g upo una
iden idad y un o igen comunes. Noso os nos decan amos po es a segunda hipó esis, aunque
somos conscien es de que no disponemos de da os su icien es como pa a pode o ece una solución
de ini i a.
[12] He aquí la g an pa adoja de los es udios sob e el enómeno de la o alidad: la mayo ía de
elemen os que nos pe mi en eo iza sob e ella son ex uales.
[13] Ha elock, E. A., La musa ap ende a esc ibi , ad. de L. B edlow; Ba celona, Paidós, 1996, p. 58.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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La na u aleza de es a úl ima e a o almen e di e en e a lo que dicho
é mino nos sugie e en el p esen e. Su unción dis aba mucho de se me amen-
e lúdica o es é ica. Un poema como la Ilíada, lejos de cons i ui me a li e a u-
a, al y como hoy la en endemos, o ma un
“inago able depósi o de conocimien os ú iles, de enciclopedia de la é ica, de la polí-
ica, de la his o ia y de la ecnología, pues a a disposición del ciudadano, pa a que és e
la inco po ase al núcleo de su u illaje educa i o. La poesía no ep esen aba lo que aho a
conocemos po al nomb e, sino un adoc inamien o que aho a se inclui ía en los lib os de
ex o y en las ob as de e e encia”14.
En e ec o, la poesía e a en onces una paideía o al, la p opia e dad
e elada desde la es e a de lo di ino a a és del aedo inspi ado (en housias i-
kós), suminis ado a de un imagina io y unas disposiciones de conduc a com-
pa idas15. Po lo an o, la poesía de la que aquí hablamos cons i uía un meca-
nismo de pode , un ins umen o cohesionado y egulado que e eb aba la
ciudad-es ado. Dicho es o, con iene p egun a nos qué ipo de sociedad se ige
median e la o alidad.
Las hipó esis que a an de es ablece la época a la que se emon an los
can os homé icos son nume osas. Algunos hablan de la época Micénica, o os
de la Edad Oscu a, aunque pe sonalmen e, me pa ece más sa is ac o io pensa
que adqui ie on po p ime a ez una o ma simila a la que noso os conse -
amos en el pe íodo en el que empiezan a ges a se las póleis, hacia el siglo
VIII a.C.16 És as necesi an desde su comienzo un imagina io colec i o y unos
hé oes/dioses p o ec o es y undado es, es deci , una genealogía que explique
quiénes son en an o que comunidad. Poemas como la Ilíada p opo cionan ese
imagina io común, si bien siemp e debemos ene en cuen a que la época que
na an no les es con empo ánea, sino an e io . La Ilíada y la Odisea no son
espejos de la sociedad en la que se en onan, sino que ponen en juego los nómoi
kaì é hea, las no mas consue udina ias y las cos umb es. Lo que se ansmi e
a a és de es as ob as es la p opia adición, do ando al g upo de un imagina-
io común. En ese sen ido, y g acias a las pa icula idades de la o alidad, la
poesía iene un magne ismo psicológico al que “enga za, con una cadena, los
componen es y comunicado es del mensaje poé ico”17. Es a imagen de la cadena
magné ica esul a suge en e, pues e leja un ipo de es uc u ación social de-
[14] Ha elock, E. A., P e acio a Pla ón, ad. de R. Buena en u a, Mad id, An onio Machado
Lib os, 2002, p. 41.
[15] Si bien hemos ci ado a Ha elock, la g an mayo ía de helenis as coinciden en es a cues ión,
cuya impo ancia esul a decisi a. Sin i más lejos, Pò ulas lo exp esa de mane a igualmen e
cla a: C . Pò ulas, J., In oducció a la Ilíada, Ba celona, Fundació Be na Me ge, 2009, pp. 31-32.
[16] Ad ié ase que aquí nos alejamos de la hipó esis ha elockiana, la cual emon a ía dichos
can os a épocas más emo as.
[17] Lledó, E., «In oducción a Ion» en Pla ón, Diálogos I. Mad id: G edos, 1981, p. 246.
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e minada. En una cul u a o al la adición (memo ia, e dad, e c.) iene del
o den de lo di ino y es asumida como incues ionable, de mane a i e lexi a. No
hay decisión p opiamen e dicha, sino epe ición del bagaje cul u al. El poe a,
de la misma mane a, se limi a ía a in oduci mínimas a iaciones en los can-
os, que po su p opia es uc u a o al no son ácilmen e modelables, y a escoge
un pasaje de e minado que se adap e a las necesidades y eque imien os de
los oyen es an e los que se si úe en cada ocasión. Ha elock acie a a e que la
cul u a o al cons i uye un mundo p e-polí ico, un mundo de lo conc e o en el
que no encon amos el espacio necesa io en e el suje o y el obje o pa a pode
co a con la adición. Se a a de un mundo en el que p iman lo conc e o y lo
inmedia o, en el que lo abs ac o y la his o icidad es án ausen es.
La G ecia más a caica es p e-polí ica. La decisión sob e el umbo de
la misma no es es ablecida de o ma au ónoma, sino que la adición se epi e
una y o a ez como e dad sac alizada que iene impues a desde ue a. La
e dad y la legalidad se undan en la he e onomía, pues el aedo no hace sino
eci a la adición. El poe a y el oyen e concen an odas sus ene gías en me-
mo iza el mensaje, en e ene un sabe que iene dado. En ese sen ido, su
in e ención es escasa, pues no con olan su mundo. El aedo an sólo puede
moldea mínimamen e el mensaje; no es esponsable de su can o, sino que se
econoce medio, canal po el que luye el mensaje, una pieza más, aunque cla-
e, de aquella o ma asocia i a. Su lenguaje, con el obje i o de se memo izable
y c eado de pau as de conduc a, debe se conc e o. El aedo na a acciones y
padecimien os de pe sonas, sin deja ma gen pa a la abs acción. De la misma
mane a, y como De ienne sub aya, la palab a es ealidad y c ea ealidad18; no
hay momen o pa a la e lexión, sino que el aedo y el oyen e se adhie en a su
i mo y a su ima pa a memo iza lo. La e lexión hubiese co oci cui ado la
capacidad memo ís ica.
Sin momen o pa a la duda, sin deba e ni e lexión, no puede exis i la
polí ica, la decisión au ónoma que decide sob e el desa ollo del g upo:
“El aedo eci aba la adición; los oyen es la escuchaban, la epe ían y, po el ecue -
do, la asimilaban. (...) El aedo ahogaba su pe sonalidad en la eci ación. (...) La pau a de
conduc a del aedo e a idén ica a la del oyen e. (...) Desde el pun o de is a psicológico, se
a a de un ac o de adhesión pe sonal, de comp omiso o al y de iden i icación emo i a”19.
La poesía cons i uía un mecanismo de pode capaz de au o-impone se,
asegu ando así la supe i encia del g upo.
Una sociedad p e-polí ica se es uc u a en una je a quía social cla a-
men e di e enciada. En su esis doc o al edac ada en ancés, pe o publicada
[18] De ienne, M., óp. ci ., p. 64: “La ins au ación de lo eal no pa ece, po o a pa e, di e en e de
la o mulación de la e dad”.
[19] Ha elock, E. A., P e acio a Pla ón, ad. de R. Buena en u a, Mad id, An onio Machado
Lib os, 2002, p. 155.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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en aducción i aliana, S enb o acie a al indica la impo ancia que iene la
genealogía en los poemas homé icos:
“Lungi dall’esse e un a o ‘biologico’, la genealogia è un a o sociale che de i a il
suo eno me po enziale dall’imposibili à di e i ica la, in una socie à senza sc i u a, ol e
un ce o pun o in cui, di conseguenza, il suo ca a e e di simbolizzazione sociale de iene
semp e più aspa en e”20.
En la Ilíada y la Odisea los á is oi salen ic o iosos po se á is oi y
son á is oi po sali ic o iosos. Las luchas, de la misma mane a, siemp e se
esuel en según la genealogía: se á aquel con una genealogía más noble el que
enza. Empe o, la genealogía siemp e se emon a al pasado y no es e i icable,
sino que iene dada como e dad que se au o-impone de mane a inmedia a. Es
deci , iene la misma es uc u a que la poesía, la cual p o iene de las Musas y
no puede con as a se.
Sea como ue e, la sociedad es aba mu ando y es e mismo pa adigma
p on o se queda ía an icuado. En e ec o, con un desa ollo len o, pe o ex ao -
dina io, la pólis conoce á un p oceso de abs acción en sus elaciones y su o -
ma de pensa que Ha elock analiza a endiendo a la incu sión de la le a. És a,
que en un inicio es asimilada como una me a p olongación de la o alidad, em-
pleándose como he amien a de asc ipción del mensaje de las Musas, p on o
supone un p oblema on ológico: lo ijado en la le a puede empeza a e se
como dis in o al p opio hecho de deci . Se in oduce una mediación en la inme-
dia ez de la palab a can ada y, g acias al espacio abie o, queda posibili ada
la sepa ación en e el ac o de deci (la enunciación/ la ilocución) y lo dicho (el
enunciado/ la pe locución). Asimismo, se ab e la posibilidad de dis ingui en e
el suje o (au o ) y el obje o (lo esc i o)21. Con la le a, po an o, apa ece un
signo de un o den dis in o del que has a en onces exis ía; apa ece como algo
que en sí misma no es nada, pues una le a en sí no es nada, pe o pa adójica-
men e, lo puede se odo (puede ep oduci cualquie cosa y, especialmen e, la
[20] S enb o, J., La pa ola e il ma mo, ad. de P. Rosa i, Tu ín, Bo inghie i, 1984, p. 112. Pa a
ci a a los au o es he empleado en odos los casos la e sión cas ellana, sal o en aquellas ob as en
las que no exis e una aducción. Pa a es as úl imas, dada la p oximidad del i aliano y del ca alán
espec o al cas ellano, he op ado po emi i me al o iginal, sin elabo a una aducción p opia.
Análogamen e, al ci a las uen es p ima ias he empleado la e sión cas ellana en odos los casos
en los que és a exis e, con el obje i o de hace in eligible el a ículo al mayo núme o posible de
lec o es. Lamen ablemen e, no hay ninguna aducción ín eg a de la edición del Die F agmen e De
Vo sok a ike de Diels y K anz, po lo que en algunos casos he ecu ido a la aducciones i alianas
y ca alanas de algunos agmen os. El lec o especializado encon a á odas las e e encias de los
agmen os ci ados, po lo que pod á acudi al o iginal g iego pa a discu i la p opues a.
[21] Pa alelamen e, al cons i ui el ex o esc i o un ecep áculo en el que deja a buen ecaudo la
palab a de las Musas, al suminis a una memo ia a i icial, pe o muy e ec i a, las disposiciones
psíquicas del aedo y del oyen e se libe an de su molde an e io . Ya no es necesa ia la comple a
adhesión, pues el ex o se enca ga de conse a lo p o e ido. Se ab e así el luga pa a la e lexión
y la c í ica.
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adición o al). Se in oduce en el mundo una écnica al que en i ud de su
p opia es uc u a, la palab a i mada queda ijada en el ex o. Además, g a-
cias a dicha ijación, eliminada la inmedia ez y elas icidad del can o o al, se
posibili a un análisis de lo enunciado, en an o que ealidad au ónoma, lo cual
esul a decisi o ya que pe mi e que el p opio ex o deje de comp ende se como
una p olongación de la palab a de las Musas y se mues e como una ealidad
au ónoma. Se pasa de la con inuidad sono a del discu so can ado, a un ejido
de le as de al abe o que son pu amen e abs ac as y que, apa en emen e, en
nada ienen elación con las cosas sensibles (y po eso decimos que ellas, ha-
blando de mane a es ic a, no son nada).
Análogamen e, se p opicia un p oceso secula izado . Po que lo ijado en
él ya no goza de la inmedia ez de la palab a can ada, lo esc i o puede disocia se
de su ca ác e sag ado y deba i se. En ese momen o, el ex o ya no se e como
p o enien e de la di inidad; el aedo o apsoda ya no es un medio de las Musas,
sino un au o y, po an o, un homb e cuya palab a es discu ible. Así, Memo-
ia, T adición, Ve dad y oda una se ie de concep os conoce án una mu ación.
Aun econociendo es o, la inno ación de la écnica esc i u al no es el
único ac o de e minan e. Po ejemplo, De ienne22 nos habla de una an iquí-
sima ag upación de homb es especializados en la unción gue e a que, sin la
écnica del al abe o, empleó desde iempos muy emo os una palab a secula i-
zada y cen ada, desplegando un pode au ónomo basado en la decisión de con-
jun o del g upo. En él, el luga cen al, ese ado a la adición en un égimen
o al, queda ía siemp e lib e pa a que una y o a ez pudiese se ocupado po
la de e minación colec i a. En al si uación, la decisión cons i uye un asun o
humano e insc i o en el iempo, po lo que dicho g upo se egía ya en épocas
muy emo as de mane a polí ica. Pues bien, igual que la adopción de la esc i-
u a al abé ica, la es uc u a de aquella ag upación gue e a pudo in luencia
de mane a decisi a el desa ollo de las ciudades-es ado.
Los ac o es ue on múl iples, pues e an exigidos po la p opia es uc-
u ación de las nue as póleis. S enb o nos habla de la abs acción de las ela-
ciones ma e iales en las ciudades. Es e au o sugie e que la an igua o dena-
ción genealógica ue quedándose obsole a, en a o de una o denación de ipo
geog á ica, y en ese p oceso los ilóso os jonios u ie on una g an ele ancia.
Se es aba p oduciendo un cambio. Una sociedad p e-polí ica u o al implica una
de e minada o ma y un de e minado con enido; una cul u a que comienza
un p oceso secula izado o de an opo-cen amien o, implica y equie e o a
es uc u a ( o ma), pe o ambién o a ma e ia (p ác icas). Jus amen e, G ecia
i ió un p oceso de es as ca ac e ís icas. La adopción de la moneda a inales
del VII a. C. cons i uye un ejemplo pa adigmá ico. En la nue a ciudad g iega
las elaciones sociales son cada ez más abs ac as y los p i ilegios nobilia ios
[22] De ienne, M., óp. ci ., pp. 87-108.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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empiezan a cede an e los económicos. Apa ece la moneda, un en e abs ac o,
que más allá de un alo eal, iene ca gada con un alo nominal, es o es,
pac ado, con enido. La e lexión y la decisión cada ez oman un luga más
impo an e y g acias a la p opia abs acción se puede co a con la adición23.
Po su pa e, la p opia es uc u a de la o alidad no pe mi e que los can-
os homé icos asuman g andes al e aciones. Aunque la poesía, como el mi o,
es un ins umen o que se moldea según las necesidades eales de su iempo, la
sociedad es aba mu ando demasiado ápido como pa a que la adición pudie-
se inco po a cambios lo su icien emen e signi ica i os en la que e a su o ma
lingüís ica p i ilegiada, a sabe , la poesía. Llegado un pun o, los can os homé-
icos se quedan obsole os, es deci , pie den su uncionalidad, con i iéndose
en un enigma incomp ensible pa a los ciudadanos. Pa alelamen e, el polí es
puede desma ca se de esa adición, al empeza a e la como homé ica, es de-
ci , como el p oduc o de un au o y no de la di inidad. El homb e puede co a
con una adición con la que ya no se sien e iden i icado po habe cambiado el
con ex o ma e ial al que se ci cunsc ibe. Cuando aquel bagaje cul u al ya no
es compa ible con la ciudad, cuando ya no le apo a cie os bene icios, caben
dos opciones: sup imi lo o manipula lo de al o ma que ecupe e su igencia.
A es e espec o, el siglo VI es c ucial, pues en él se despliega uno de los
p ocesos más signi ica i os pa a comp ende el cambio que se es á p oduciendo
en la o ma de es uc u ación de la ciudad-es ado. En lo sucesi o analiza emos
es momen os de ese p oceso que se desa olla en el VI a. C.
2. La ijación de los can os homé icos
De e mina el o igen de los can os homé icos en aña una a ea compli-
cada y con o e ida, po lo que nos limi a emos a ecoge la hipó esis que más
nos sa is ace. Análogamen e, exis e una g an discusión sob e cómo y cuándo se
ijan a a és de la le a y po p ime a ez los can os homé icos. És os, como ya
hemos is o, cons i uyen un ins umen o y, po an o, son usados en unción
de las necesidades de la sociedad en la que se encuad an. No e an uni a ios y
ijos, sino que a iaban en unción del con ex o y de la ciudad; se eci aban an e
un público eal y en si uaciones muy di e sas: en banque es nobilia ios, en ce-
leb aciones de ca ác e más popula , e c. No obs an e, más allá de dichas con-
ingencias, pa ece que el agón cons i uía un elemen o cen al que a a esaba
aquella sociedad. Los ce ámenes ep esen an una cos umb e a caica de g an
aigamb e, que se p olongó du an e la go iempo. La sociedad g iega e a una
[23] Ad ié ase que la alusión al dine o (o o) ya es empleada po He ácli o, pa a señala su
na u aleza abs ac a e in e cambiable: “Todas las cosas se cambian ecíp ocamen e con el uego y
el uego, a su ez, con odas las cosas, como las me cancías con el o o y el o o con las me cancías”
(F agmen o DK 22 B 90, en Ki k, Ra en y Scho ield, Los ilóso os p esoc á icos, ad. de J. Ga cía
Fe nández.; Mad id, G edos, 2ª eimp esión a la segunda edición, 1999, p. 288).
Jona han La illa de Le a
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los, esul a imposible sacia los odos, es deci , log a su e elesménon, en an o
que cumplimien o o al y e ec i o de la olun ad popula . Po eso, al adqui i
consciencia, no en más emedio que di igi sus es ue zos a la consecución de
un consenso, el cual debe unda su legi imidad en la oz de la mayo ía.
Dókos, po an o, é mino que pod ía aduci se de muy di e sas ma-
ne as, no end ía un alo nega i o pa a Jenó anes, sino odo lo con a io36.
Comp ende que el conocimien o humano unciona como un enunciado p oposi-
cional: p ime o es exp esado y luego le o o gamos un alo de e dad o alsedad
en unción de su e osimili ud, es deci , según lo con as emos con la ealidad.
Pa a el homb e la e dad siemp e iene que e con una especie de acue do; la
e dad no es dada e incues ionable, sino discu ible y a iable.
El ilóso o colo onio, po an o, e la necesidad de dis ancia se del mo-
delo cognosci i o an e io en a o de uno no edoso. En el nue o pa adigma,
ningún homb e iene acceso a la e dad absolu a y, po eso, juzga como e da-
de o lo que así se lo pa ece37. En esa línea, sos iene que el único camino epis-
emológico posible pa a el homb e es la in es igación, una cons an e a ea de
pe secución, depu ación y p og eso hacia la e dad: “cie amen e los dioses no
e ela on odas las cosas desde el p incipio a los homb es, sino que, median e
la in es igación, llegan és os con el iempo a descub i mejo ”38. Po eso, al
e elesménon homé ico le con apone el dókos. El conocimien o supone, aho a
sí, un p oblema que debe se abo dado. El an iguo aedo o apsoda decía ecibi
un sabe comple o e inmedia o g acias al en usiasmo. Según el nue o pa a-
digma, en cambio, sólo un dios anscenden e puede ene un conocimien o
al. Ad ié ase que se a a de un dios de ca ác e anscenden e y abs ac o,
cuya na u aleza di ie e p o undamen e de la de los dioses an opomó icos de
los poemas homé icos. Dice Jenó anes: “(Exis e) un solo dios, el mayo en e
los dioses y los homb es, no semejan e a los mo ales ni en su cue po ni en su
pensamien o”39. En e ec o, es un dios anscenden e, di e en e y supe io a los
homb es y a las di inidades del Pan eón adicional. Un dios que “ odo él e,
odo él piensa y odo él oye”40, plenamen e compa ible con la es uc u a de la
pólis y sus exigencias mo ales y uni e salizado as. Una di inidad que, como
[36] Nó ese que el é mino dóxa ambién de i a de la misma aíz. Es conocido que Pla ón delimi a
una con aposición en e dóxa y epis éme, que ha lle ado a muchos a ca ga el é mino dóxa de
un ma iz nega i o, has a el pun o de liga lo a aquello que es in e io al conocimien o o incluso a
la alsa opinión. No obs an e, incluso en Pla ón, esul a e óneo in e p e a que la dóxa siemp e
es é e es ida de una conno ación nega i a. Como obse amos, en Jenó anes, de hecho, pa ece que
sucede odo lo con a io. En su dókos no sólo encon amos el econocimien o de la ini ud humana,
sino, ambién, el a án de supe a la.
[37] C . el agmen o DK 21 B 35, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp. ci ., p. 262.
[38] F agmen o DK 21 B 18, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp. ci ., p. 262.
[39] F agmen o DK 21 B 23, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp. ci ., p. 249.
[40] F agmen o DK 21 B 24, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp. ci ., p. 249.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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nos dice el agmen o DK 21 B 26+25, “siemp e pe manece en el mismo luga ,
sin mo e se pa a nada, ni le es adecuado el cambia de un si io a o o, sino
que sin abajo, mue e odas las cosas con el solo pensamien o de su men e”41.
Solamen e él es pe ec o y acabado, mo i o po el cual es á en eposo y odo lo
puede y lo sabe sin necesidad de mo imien o alguno. La ía del e elesménon es
exclusi a de dicha di inidad. Los humanos, en cambio, es amos condenados al
es ue zo, a las conje u as y al p og eso hacia una e dad cada ez más iable.
El sal o on ológico y epis emológico en e los homb es y dios es absolu o y, po
eso mismo, ya no iene sen ido una omnisciencia eci ada po un aedo en usias-
mado. Pa a el aedo o apsoda el conocimien o no suponía un p oblema, pues lo
exp esado se lo insu laba la Musa,
“e la Musa e a la app esen azione colle i a del con ollo sociale che de e mina a la
pu mu e ole “ e i a”dell’aedo. Il Dio di Seno ane è mol o di e so: immu abile, non ispi a
el iloso o, che solo “ce cando” aggiunge à la conoscenza conge u ale. T a Dio e uomo i
è una dis anza incolmabile, una on ie a inso mon abile. In e e i, pa e p op io che un
ale Dio non app esen i al o che la possibili à eo ica di una conoscenza o ale: quella
obie i a isione d’insieme, inaccessibile all’uomo”42.
És a es la ac u a que in oduce Jenó anes y que según S enb o iene
posibili ada po la ciencia jónica. Los p ime os isiólogos some ie on la e dad
a unos c i e ios p opios de e i icación as comp ende que no se puede p edi-
ca la misma epis emología de un dios omniscien e y de los homb es. De es a
guisa, la e dad pasa a cons i ui una especie de econs ucción conje u al que
se á acep ada como semejan e a la ealidad, es deci , como e dade a pa a el
homb e, has a que o a eo ía se amolde más sa is ac o iamen e a és a o se
demues e su alsedad43. Po su pa e, dios pasa a se la posibilidad misma de
un conocimien o absolu o, si uado en una es e a que nos esul a o almen e
inalcanzable.
Jenó anes no es á dispues o a admi i una educación como la homé ica;
en el con ex o de la pólis del siglo VI ya no puede acep a un sabe en e amen e
he e ónomo. La ciudad-es ado es á ol iéndose más di e sa, el abajo se es á
especializando de o ma p og esi a y las elaciones sociales se mul iplican a
la pa que se hacen más impe sonales. La pólis cada ez es más iguali a ia y,
si la e dad es discu ible, el de echo de palab a empeza á a cob a un papel
undamen al. El apsoda puede oma la palab a, en e ec o, pe o ambién un
e ce o pa a c i ica lo. El colo onio no puede asumi el mundo homé ico, pues
una colec i idad o denada y el ideal del homb e he oico son incompa ibles, de
modo que al habi an e de la pólis los mo i os homé icos le esul an cada ez
más lejanos. Po eso, po que se han uel o algo excesi amen e ex a agan e,
[41] F agmen o DK 21 B 26+25, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp. ci ., p. 249.
[42] S enb o, J., óp. ci ., pp. 95-96.
[43] Recué dese el agmen o DK 21 B 35.
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posiblemen e hacia el siglo VI, los poemas homé icos, además de se ep odu-
cidos, end ían que se comen ados o incluso in e p e ados. Según Pò ulas,
“els apsodes de l’Època A caica Ta dana, a més a més de eci a els poemes homè ics,
els comen a en i els il·lus a en amb obse acions de di e ses menes (...). L’o iginali a de
Xenò anes es a a en el e que els seus comen a is, en comp es d’ésse , com de consue ud,
encomiàs ics, blasma en d’una mane a mol asp a an Home com Hesíode, i c i ica en
les concepcions que els an ics poe es s’ha ien o ja de la di ini a ”44.
Ob iamen e, aquella sociedad es aba cambiando paula inamen e y las
c í icas del de Colo ón debían i i a a la mayo ía de sus con empo áneos, ea-
cios a una c í ica an e oz de la adición.
Sea como ue e, el ilóso o había is o el abismo abie o en e la es-
uc u a de su mundo y la del de los can os homé icos. La mo alidad de los
hé oes y de los dioses homé icos no podía se la de los ciudadanos, pues, de
lo con a io, el o den social se desmo ona ía. En consecuencia, emp endió
una du a c í ica con a el p opio con enido de aquellos poemas y los compo -
amien os de los dioses y los hé oes. Veamos a con inuación algunas de las
c í icas más signi ica i as.
Jenó anes a aca a dos de las uen es más au o izadas de la adición
sos eniendo que “Home o y Hesíodo han a ibuido a los dioses cuan as cosas
cons i uyen e güenza y ep oche en e los homb es, el obo, el adul e io y el en-
gaño mu uo”45. Los dioses y hé oes homé icos no es án hechos pa a la con i en-
cia en la pólis. El sis ema de nómoi kaì é hea que e lejan los poemas épicos ya
no es compa ible ni semejan e al de la ciudad-es ado. Po azones ma e iales y
o males, Jenó anes ya no puede econoce su mundo en el dókos adicional.
F en e a una je a quía di ina basada en la genealogía, Jenó anes p opone una
isonomía en e los dioses que sea semejan e a la igualdad que debe habe en
la ciudad. Más ele an e oda ía, más allá de las di inidades adicionales, las
exigencias de uni e salidad y abs acción de la ciudad-es ado eclaman un dios
anscenden e como al que an es nos hemos e e ido. El dókos homé ico, juzga
el colo onio, se unda en supe s iciones de la gen e; son un cons uc o o ma-
do a pa i de c eencias i e lexi as. S enb o nos sugie e que, en su c í ica a
Home o y Hesíodo, Jenó anes los si úa jun o a los bá ba os, inculados con las
supe s iciones in undadas. “Se la polis app esen a pe Seno ane l’abbandono di
dokoi supe s iziosi e alsi, essa nel con empo cos i uisce, ispe o al passa o, un e o
e p op io p og esso, di cui il iloso o in ende ga an i e la con inuazione”46. Ya lo i-
mos en el agmen o DK 21 B 34: Jenó anes c ee que a anzamos a a és de las
conje u as y la con as ación. La homé ica se ía o a conje u a más, pe o pa a
él esul a e iden e que no es semejan e a la ealidad, sino que sólo se aguan-
[44] Pò ulas, J., óp ci ., p. 43.
[45] F agmen o DK 21 B 11, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp ci ., p. 247.
[46] S enb o, J., óp ci ., p. 99.
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a po una supe s ición absu da. Consecuen emen e, c i ica á la concepción
an opomó ica de la di inidad que an o los bá ba os como los poemas homé-
icos sos ienen47. Jenó anes no igno a que el suyo es ambién un conocimien o
humano y po an o conje u al y, sin emba go, lo juzga supe io po es a de
acue do con la ealidad, po asemeja se a és a y po no habe sido alsado po
ella. En cambio, lle a al absu do las concepciones an opomó icas y p e-polí-
icas a ibuidas a Home o. En de ini i a, Jenó anes alsea el dókos homé ico.
En la nue a ciudad-es ado con i en homb es y su palab a debe ene ,
en p incipio, el mismo de echo. Aco de con es o, según la epis emología del de
Colo ón, no es posible de en a un discu so y un conocimien o p i ilegiados
e incues ionables. En la pólis coexis en di e en es ue zas y sólo el consenso
pod á asegu a un pac o.
4. El apsoda se de iende: Teágenes de Regio y la alego ía homé ica
Acabamos de e que Jenó anes, no es ando de acue do con la adición,
p opuso o a. Además, su c í ica, pese a que al ez no ue a muy popula , no
debió se la única y o os in elec uales como He ácli o de É eso ambién a a-
ca on a Home o y a la paideía de los apsodas48 ya que es aban con encidos de
que aquella educación e a pe judicial pa a la pólis.
En e an o, Home o seguía i o g acias a que nume osos apsodas ha-
bían asumido la a ea de ep oduci e in e p e a sus can os. En el siglo VI las
ocasiones es i as y las compe iciones poé icas se mul iplica on. Los apsodas
ob enían su sus en o g acias la eci ación, pe o a aques como el de Jenó anes
ponían en en edicho la ele ancia y la epu ación del o icio de apsoda. Si la
gen e se con enciese de que, e ec i amen e, Home o can aba cosas impías, no
con inua ía eclamando su eci ación, sino odo lo con a io y así los apsodas
homé icos hubiesen is o a eba ado su medio de ida. En consecuencia, se
ie on empujados a emp ende una de ensa de Home o.
El p oblema no e a insigni ican e, pues al habe sido ijados po esc i o,
los can os ya no podían se moldeados. Lo esc i o e a inal e able y las acciones
na adas e an, bajo la nue a pe spec i a mo al, inacep ables. Siendo así, una
de las pocas ías que pe mi ían p ac ica una de ensa de Home o e a la que
más adelan e se conoció como el “alego ismo”. La alego ía consis e en deci
una cosa pa a hace comp ende o a. Pues bien, los alego is as de ienden que
los ex os homé icos no ienen que se in e p e ados li e almen e, sino alegó-
icamen e. Según és os, Home o dijo una cosa pa a que, en ealidad, la gen e
comp endiese o a. Los apsodas se a e an a la de ensa alegó ica y a acan a
[47] C . F agmen os DK 21 B 14; DK 21 B 16; y DK 21 B 15, en Ki k, Ra en y Scho ield, óp. ci .,
p. 247.
[48] C . F agmen o DK 22 B 42.
Jona han La illa de Le a
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los c í icos de Home o achándolos de igno an es, es deci , de no comp ende el
signi icado p o undo (hypónoia) de sus poemas. Los can os pe i icados en la le-
a no han quedado an osilizados como pensábamos, pues nace la in e p e a-
ción del ex o, a sabe , la he menéu ica. El au o , si es que alguna ez exis ió,
ya no es aba p esen e pa a acla a cuál ue su in ención al c ea los poemas.
Po an o, el apsoda opone al dókos del colo onio un nue o dókos. El ilóso o
plan ea su conje u a en plena consonancia con la libe ad de palab a (pa esía)
de la pólis, es deci , o ece su pe spec i a. Empe o, los alego is as censu an
dicha c í ica haciendo gala de la misma libe ad de palab a y apode ándose de
la posibilidad de p opone o o pun o de is a dis in o. Según la de ensa de los
apsodas, acusa a Home o de impío es p opio de gen e ús ica que es incapaz
de pe ca a se del signi icado eal y p o undo de su poesía.
Dicho es o, pa ece plausible que la apología alegó ica naciese como e-
acción con a la c í ica a Home o, es deci , como la de ensa de los apsodas de
su p opio medio de ida. No se a a de una hipó esis demos ada, pe o con a-
mos con una se ie de indicios que pe mi en sospecha lo. En un escolio a la Ilía-
da, Po i io ano a que la de ensa alego izan e de Home o es un mé odo “mol
an ic: p ocedeix de Teàgenes de Règion, el p ime que a esc iu e sob e Home
(hos p ô os ég aphe pe ì homé ou), i es onamen a en la dicció (apò ês léxeos)”49.
Según nos dice Diógenes Lae cio, Jenó anes se exilió de su pa ia yendo, en e
o os si ios, a Zancle, ubicada muy ce ca de Regio. A es o hemos de añadi le
la no icia de Taciano (DK 8 A1), que los ap oxima c onológicamen e, ijando el
acmé del de Regio hacia el 520 a.C.: “I p imi a s udia e la poesia, la genealo-
gia e la da a di Ome o, u ono Teagene de Reggio, con empo aneo di Cambise,
S esimb o o di Taso e An imaco di Colo one”50. Po an o, lo más plausible es
supone que hubo un pe íodo en el que Jenó anes y Teágenes i ie on muy
p óximos en e sí, apenas dis anciados po la decena de kilóme os que sepa-
an los ex emos del Es echo de Mesina. De se cie o, lo más p obable es que
Teágenes es u iese al co ien e de las c í icas del ilóso o. Debido a la ijación
del can o homé ico y a sus c í icos, pe o ambién a causa de las nue as condi-
ciones de la ciudad-es ado, e a ap emian e ealiza una exégesis de Home o,
pues sólo así podía conse a se su igencia, es o es, su sen ido en la pólis. Los
apsodas, mo idos po necesidades ma e iales, a sabe , ga an iza se el sus en-
o, eaccionan y “o a, l’a ma più e icace pe di ende e il es o o mai inmu abile,
e a il me odo in e p e a i o”51.
Po an o, aunque la posición de los alego is as se con on a a la de
Jenó anes, ambas se si úan de acue do con la nue a es uc u ación social y
polí ica. Teágenes esponde al dókos del colo onio con su misma moneda. A es e
[49] F agmen o DK 8 A 2, en Pò ulas, J., óp ci ., p. 494.
[50] En S enb o, J., óp. ci ., p. 101.
[51] S enb o, J, óp. ci ., p. 103.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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espec o, son muy signi ica i os los es imonios que nos indican que Teágenes
se dedicó a labo es p o o- ilológicas, p eocupándose po el ex o, depu ando su
aspec o uni a io y a ando de p ocu a le la mayo cohesión posible52. Teáge-
nes lle a a cabo una c í ica del ex o en consonancia con la nue a es uc u a-
ción de la ciudad-es ado. El de Regio ya no puede acep a el ca ác e mul i o -
me del ex o y se es ue za en con ecciona la econs ucción más iel. De hecho,
su apología alegó ica se basa en la dicción (léxis). Teágenes debe consegui que
Home o siga siendo ac ual, es deci , ha de hace de Home o un polí es. En la
ciudad del siglo VI, los ex os empiezan a eclama la igu a de un au o y, po
eso, al de Regio le in e esa la exis encia de un solo ex o y que sea a ibuible a
un au o conc e o, sin ambigüedades ni a iaciones incomp ensibles. En cual-
quie caso, la nue a es uc u a en la que se encuen a, la misma que le pe mi e
a Jenó anes elabo a su c í ica, le da la posibilidad de encon a un modo de
de ende su o icio. El luga de la e dad ha sido si uado en el cen o y son los
homb es, median e la delibe ación, los que deciden qué es lo más e osímil; la
e dad puede se discu ida. La pólis es una ealidad social cons i uida po di e-
en es posicionamien os y pe spec i as que pugnan en e sí. Jenó anes se si úa
en una, pe o Teágenes se coloca en o a que, a p io i, no se á menos álida si
los a gumen os esul an e osímiles.
La cla e de su de ensa consis e en hace del ex o homé ico algo cohe-
en e con la nue a ciudad-es ado. Ob iamen e, lo esc i o no puede al e a se,
pe o sí que puede conje u a se de Home o una in encionalidad alegó ica. P i-
me o se p opone es a hipó esis y luego se demues a que encaja con una de e -
minada lec u a del ex o. P ecisamen e, Teágenes dice cuál es la pe spec i a
desde la que esc ibió Home o y desde la que debe en ende se su ob a. De al
mane a, p ocu a que las hazañas de los poemas es én en consonancia con el
nue o ma co, ex ayendo del p opio ex o los ejemplos que le con ienen y es-
paldan su eo ía.
El apsoda disloca el ex o en dos planos: po una pa e, es á la lec u a
apa en e o li e al; po o a, la lec u a p o unda o la alegó ica. Según su in e -
[52] Schol. Hom. B ad Il. XX 67 (Po i io I 240, 14 Sch ad.) = 8 A 2 DK [ ad. de Pò ulas, J. en su
In oducción a la Ilíada, p. 494]: “El discu s sob e el déus ac a sob e o del que és incon enien
i inopo ú; pe què a i men que les con alles sob e els déus són incon enien s. Alguns de ensen [les
con alles o mi es] d’aques es acusacions basan -se en la dicció (léxis). Conside en que o hi és di
al·legò icamen , a p opòsi de la na u a dels elemen s (phýsis ôn s oicheiôn), al com s’esde é en
les llui es en e els déus. Diuen que allò que és sec comba allò que és humi ; el que és calen comba
el que és ed i el que és lleuge , el que és pesa ; i, enca a, que l’aigua é el pode d’apaga el oc, i
el oc, el pode d’eixuga l’aigua. De la ma eixa mane a, en e o s els elemen s que o men el o , hi
ha oposició, i cada un es des ueix al seu o n, pe ò el conjun és e e n. [Home ] disposa les ba alles
anomenan el oc, Apol·lo, Hèlios i He es ; l’aigua, Posidó i Escamand e; la lluna, À emis; l’ai e,
He a; e c. Passa igual quan dóna noms de déus a les disposicions de l’ànim: al seny, A ena; a la
insensa esa A es; al desig, A odi a; al aonamen , He mes; i coses semblan s. Aques mè ode pe
a de ensa Home és mol an ic: p ocedeix de Teàgenes de Règion, el p ime que a esc iu e sob e
Home (hos p ô os ég aphe pe ì homé ou), i es onamen a en la dicció (apò ês léxeos).”
Jona han La illa de Le a
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p e ación, aquel que sólo ad ie e lo que se nos dice li e almen e cae en el e o
de malin e p e a a Home o, pues és e dijo una cosa pa a exp esa o simboli-
za o a. Teágenes se ale del pe spec i ismo, de la posibilidad de es ablece
una di e enciación de planos den o de un discu so. G acias a la in e p e ación
que lle a a cabo consigue hace de Home o un ciudadano. De es e modo,
“un apsodo di Reggio, Teagene, u il p imo a di ende e Ome o con o gli a acchi lancia i
da Seno ane, e la sua di esa g a i ò in o no a un me odo di in e p e azione allego ica. Abbia
impiega o o no il e mine hyponoia, Teagene ha dunque ce amen e applica o una noziene di
“p o ondi à” che i co iesponde. Da an i al es o immu abile, egli ha a o la scope a della
‘p o ondi à’ del disco so ome ico, ‘p o ondi à’ che equi ale a alla sua ‘ e i à’ ”53.
Es e posicionamien o de Teágenes iene que pone se en elación con
un enómeno simila en la es e a del a e. En la pin u a y la escul u a se
descub en la pe spec i a y la p o undidad. A es e espec o, Goux54 nos habla
de un “an opo-cen amien o” en G ecia, median e el que el homb e oma
consciencia de sí mismo, de su papel en el conocimien o y en la isión. Goux
sos iene que se descub e al suje o pe spec i o en la pin u a y en la a qui ec-
u a. Empleando su e minología, se pasa de la ep esen ación aspec i a, en
la que se pin a el obje o de mane a ija y siemp e igual, a una ep esen ación
pe spec i a, que median e la au o e lexión se da cuen a de que lo que se e,
en ealidad es lo que e un yo. En la aspec i a el obje o es dibujado en su
o ma ija y solemne, en la cual el obje o siemp e se econoce con acilidad: es
una señal, un signo inmedia o. En la pe spec i a, en cambio, ya no se pin a el
obje o des inculado del suje o, sino que se adquie e consciencia de su co e-
lación55. La impo ancia de es o no es meno , pues “el se humano se econoce
como pun o de is a sob e el mundo, como medida cen al y única de oda
cosa”56. S enb o, po su pa e, a en o a es e p oceso e olu i o en el ámbi o
a ís ico, nos ecue da que la ilusión de la p o undidad en el plano pic ó ico
despun a á en la segunda mi ad del siglo VI a.C.
En es e desa ollo social y cul u al que es amos analizando, el con-
cep o de pe spec i a, de igual mane a que el de méson, se e ige en cen al.
Su incu sión no se limi a al campo de la li e a u a, ni al del a e, sino que
su epe cusión a a iesa odo el p oceso de con igu ación de la nue a ciu-
dad-es ado. El obje o deja de se comple amen e au ónomo pa a se un obje o
cap ado desde una pe spec i a de e minada. El pin o o el escul o deben
p oduci un obje o que pueda econoce se desde una óp ica humana. Po su
[53] S enb o, J., óp. ci ., p. 108.
[54] Goux, J.-J., Edipo ilóso o, ad. de L. Pinkle ; Buenos Ai es, Biblos, 1988.
[55] Es muy elocuen e el comen a io de Goux sob e la cons ucción del Pa enón en la p. 128 de su
Edipo ilóso o. El homb e in oduce en su a qui ec u a “de o maciones calculadas”, po que se iene
en cuen a el p oblema de la pe spec i a.
[56] Goux, J.-J., óp. ci ., p. 134.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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pa e, Home o deja de se un canal de las Musas y es con e ido en au o .
Teágenes lo ehabili a al mos a nos cuál es la pe spec i a desde la que debe
en ende se su ob a:
“O a, “si uando” il sis ema di Anassimando nel es o ome ico, Teaggene ha dunque pe
così di e issa o il “pun o de is a” da cui, secondo lui, l’ope a ome ica de e esse e le a,
come se Ome o a esse p onuncia o un disco so da un “pun o di is a” indi idualizza o ed
iguali a io”57.
Teágenes a con a el pun o de is a de Jenó anes p oponiendo la
pe spec i a adecuada pa a comp ende a Home o. El pe spec i ismo, ob ia-
men e, no implica un ela i ismo: las di e en es pos u as pugnan en e sí
pa a pe suadi nos de que su pun o de is a, y no o o, es el co ec o.
El mundo g iego es á cambiando. Regio y Zancle son ciudades econó-
micamen e p óspe as y en camino de con e i se en pólis iguali a ias58. La
hegemonía a desligándose paula inamen e de las e e encias genealógicas
pa a elaciona se de o ma di ec a con la economía. La capacidad de abs ac-
ción cada ez es mayo . La mane a de comp ende los obje os y elaciona se
con ellos es á cambiando y lo mismo pasa con las pe sonas. Len amen e co-
mienza a su gi una noción ue e de indi iduo. Teágenes ha de de ende su
abajo y pa a eso ha de elabo a una apología de Home o. Pasajes como el
de la amosa Theomachía del can o XX de la Ilíada no podían se acep ados
en la mo alidad de la pólis. Teágenes, conscien e de es o, buscó la mane a
de concilia lo con las nue as exigencias sociales y la encon ó en la alego ía:
as lo que se nos explica li e almen e, a sabe , una ba alla en e los dioses,
hemos de comp ende que se nos habla de una oposición de elemen os y dis-
posiciones de conduc a. Poseidón debe ía iden i ica se con el agua, Apolo con
el uego; He es o se co esponde con el uego, Escamand o con el agua; He a
ep esen a el ai e, A emisa la luna; A enea co esponde a la azón; A es y
A odi a, en cambio, apun an a la locu a y el deli io; He mes simboliza el cál-
culo y Le o el ol ido59. Así, Teágenes, en e o as cosas, con ie e a Home o
en un ciudadano que habla de las ensiones in e nas de la pólis, o sea, de un
con lic o de ue zas y de pe spec i as.
Teágenes, que no puede echaza ni al e a el ex o esc i o de los poe-
mas homé icos, ha encon ado en la alego ía el mecanismo capaz de ehabi-
li a a Home o. El mé odo escogido no es adicalmen e opues o al de Jenó a-
nes, sino que hunde sus aíces en un p incipio epis emológico idén ico.
[57] S enb o, J., óp. ci ., p. 110.
[58] Decimos “iguali a ia”, aludiendo a la igualdad de palab a, de echos y debe es en e los
do ados de la condición de ciudadano.
[59] C . el ex o de la no a 52.
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“Teagene ha sco o il pun o debole della icos uzione seno anea: il suo ca a e e di
ope azione p oposizionale. In e e i, l’inaccessibili à del e elesmenon ende a il dokos
una icos uzione agile, la cui e i ica di e a e a p i ilegio del “sogge o ascenden ale”,
del Dio seno aneo. Rispe o al e elesmenon, Seno ane e Teagene e ano en ambi condan-
na i a una s essa impo enza: non lo conosce ano di e amen e né l’uno né l’al o. Il dokos
dell’uno si oppone a al dokos dell’al o, in un dialogo ad a mi pa i. Al di i o di pa ola del
iloso o co isponde a l’uguale di i o del apsodo, cos e o a s incola e il es o ome ico dal
“ba ba o” che l’a e a s u u a o. E di ques o di i o, il apsodo ece uso: a ando Ome o
da “ci adino”. O cio “pensie i econdi i” non e ano mani es i, l’ha as o ma o addi i u a
in un iloso o dei a i ape amen e milesi. Ome o non e a a a o il “ba ba o” dipin o da
Seno ane: e a un an ico iloso o che conosce a la s u u a del mondo”60.
Es la consecuencia de si ua la e dad en el luga que le co esponde, a
sabe , el del ámbi o humano. Cuando se hace es o, una ez echazado el de e-
cho a habla en nomb e de una e dad sag ada e incues ionable, se ab e la e a
pa a una con aposición de pun os de is a e in e eses que di ícilmen e pueden
con e gi . El ela i ismo que ya comienza a ges a se iene que e con es a
posibilidad que aquí queda abie a. Al econoce que el conocimien o absolu o
sólo le es posible al dios anscenden e, el humano queda abocado al mundo de
la opinión (dóxa)61. Poco a poco, algunos pensado es empiezan a da se cuen a
de es o.
El p oceso que deseamos escla ece es ha o complejo. Se p oduce un
cambio que pe mi e in oduci un co e espec o a la inmedia ez y la aspec i a.
De o ma g adual, comienza a apa ece lo abs ac o, lo media o, el au o y la
pe spec i a. Con ello nace la posibilidad de habla de un discu so p o undo,
pe o ambién la posibilidad de una delibe ación asamblea ia en la pólis y de
o os mecanismos, como el de la i onía. El p oceso es ico e in incado. Ob-
iamen e, Jenó anes pudo habe se opues o a la in e p e ación alegó ica, pe o
su p opia p opues a epis emológica hace muy di ícil demos a la alsedad de
una pos u a alego izan e, ya que sabe la in ención eal de Home o excede los
lími es del conocimien o humano. Jenó anes, en cie o sen ido, queda p eso
en el mundo de la dóxa. El colo onio y Teágenes luchan con pa idad de a mas.
Según pa ece, el de Regio le a ibuyó a Home o su p opia pe spec i a, es deci ,
a ó de asigna le a los can os de Home o una acionalidad con empo ánea a
su iempo. Después de odo, al ez los mi ólogos y exége as no hayan hecho
o a cosa a lo la go de la his o ia.
Sea como ue e, es e p oceso an ico cada ez ue imp egnando más
elemen os, con epe cusiones decisi as. No pa ece casual que Pa ménides o
Pla ón iesen la necesidad de i un paso más allá de la dóxa pa a asi se a una
[60] S enb o, J., óp. ci ., p. 117.
[61] Una dóxa que no debe en ende se peyo a i amen e, sino simplemen e como el conocimien o
a a és de las conje u as y la alsación. La ce eza absolu a pa ece que nos quede e ada, lo cual
no implica que odas las conje u as sean igual de álidas. En cualquie caso, su ge un p oblema
cen al pa a la his o ia de la iloso ía.
Comba e epis emológico, comba e de pode : del e elesménon al dókos
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e dad no suje a a las ci cuns ancias humanas. Se equie e un mé odo que
pe mi a di e encia un dókos de o o, pues, de lo con a io, nos emos abocados
al ela i ismo. Un deba e polí ico y epis emológico se ha ins au ado en el cen-
o de la pólis y su desa ollo cons i uye uno de los momen os más apasionan-
es y c uciales de la his o ia de la humanidad. Además, en la G ecia An igua
no se había azado oda ía una línea di iso ia ne a que sepa ase la eo ía y
la p âxis, po lo que en odos es os deba es eó icos había en juego un modus
i endi, una de e minada mane a de concebi y elaciona se con el mundo. La
lucha epis emológica e a ambién una lucha polí ica. Sus epe cusiones alcan-
zan has a el p esen e.
«FICCIONES
“Soy comple amen e conscien e de que no he esc i o sino
icciones. No obs an e, eso no quie e deci que no sean e dad”.
[Michel Foucaul ]
La palab a icción no quie e deci i eal, also o sinsen ido.
Quie e deci que la gen e es cul u al, que i e en un uni e so
simbólico, que los acon ecimien os se in e p e an na ándolos.»
(Joseba Sa ionandia. La aducción al cas ellano es mía)