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Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento

González de la Torre, José Antonio

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http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº22 diciembre 2019, págs. 154-159 EOI: eoi.citefactor.org/10.11206/muesca.01.22.012 -154Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento Antonio Magariños Compaired, Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento. Cambados (Pontevedra), Coedición a cargo del Concello de Cambados y del Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2019, 2 vols. Vol. I (“Textos”): 394 pp.; vol. II (“Documentos”): 234 pp. Ya en otras ocasiones, nos hemos referido a que sería un error pensar que el interés sobre los estudios de la historia de instituciones escolares concretas se limite solo a quienes busquen profundizar en el conocimiento del ámbito geográfico en el que estas desarrollaron su actividad. La realidad educativa española a lo largo del tiempo ha tenido una notable homogeneidad. Y eso hace que sean en gran medida extrapolables las características de una institución concreta a todas las del país. Textos utilizados, utillaje, rutinas, disciplina… se repiten a lo largo de la totalidad de la geografía nacional. Como consecuencia de esto, acercarse al día a día de una escuela cualquiera de la España del XIX o del XX es acercarse, de alguna forma, al de todas ellas: “En efecto, la historia de la Escuela del Convento es la historia individual de una escuela, de las muchas que dieron forma y protagonizaron la historia de la enseñanza pública en España, desde los esfuerzos derivados de la Constitución de Cádiz en 1812 por establecer el derecho a la educación como un derecho ciudadano.” (p. 12) http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº22 diciembre 2019, págs. 154-159 EOI: eoi.citefactor.org/10.11206/muesca.01.22.012 -155Pero si, además, en publicaciones como la que ahora reseñamos, Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento, el autor hace el esfuerzo por contextualizar dentro del marco político y legislativo general el día a día de lo que sucedía en la escuela del bonito pueblo de Cambados, en la provincia de Pontevedra, se hace aún más fácil llegar del conocimiento de lo concreto al de lo general. Lo primero que llama la atención de Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento es su cuidada edición. La investigación se plasma en dos volúmenes. El primero de ellos lo subtitula su autor, Antonio Magariños Compaired, “Textos”, y está traducido al gallego. El autor se sentía muy vinculado a la Escuela Nacional Graduada Mixta de Cambados (actual Colegio Antonio Magariños Pastoriza) por haber estudiado allí en su infancia y sabía que esta nueva escuela, que comenzó sus actividades en el curso 1967-68, había provocado la desaparición de la vieja Escuela Graduada de Niños, la conocida en la zona como Escuela del Convento (“la Escuela de niños de toda la vida”). Ello le hizo a Magariños Compaired interesarse por cómo fue la enseñanza en la época anterior a la por él vivida; porque, señala el autor, coincidía con lo que leyó que decía Juan González Ruiz en el catálogo El libro y la Escuela de la exposición de 1992 en la Biblioteca Nacional, de que es necesario incorporar nuestras vivencias escolares a la historia de la escuela “antes de que se conviertan en arqueología escolar”. Y, como metodología para esa historia, recurre el autor, además de a los documentos y a otras fuentes escritas, a los recuerdos escolares directos o indirectos de las personas que aún viven (precisamente este número de la revista Cabás es un monográfico sobre las fuentes orales de los recuerdos de los que en su día fueron alumnos en diferentes ámbitos como recurso en la investigación del pasado educativo): “De algunos había sido amigo y compañero. A otros simplemente los conocía…” (p. 14) Por lo tanto, sin centrarse exclusivamente (dentro de la repetida triple vía de acceso epistemológico a la historia de la educación) en la práctica escolar (la auténtica realidad educativa), sí que será esta el camino prioritario para alcanzar su objetivo. Aunque las otras dos vías (los discursos pedagógicos y las políticas y planes educativos) no las descarta el autor, para permitir contextualizar lo que se hacía en la escuela en relación con lo que se decía que había que hacer. Pero antes de entrar en el contenido concreto de la investigación, quiere advertir Magariños Compaired que no pretende, dado que no es historiador, haber realizado una historia acabada de la Escuela del Convento. Ese debería ser un trabajo posterior para el que él, eso sí, sabe que aporta una gran cantidad de datos significativos tomados de diversas fuentes escritas y orales: “una síntesis de esos apuntes y recuerdos sobre la historia de la Escuela del Convento es lo que pretendo aportar, con la esperanza de que los historiadores… sientan esta aportación como estímulo para una investigación más rigurosa.” (p. 15) Comienza la exposición de Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento con la salida de los franciscanos del convento de Cambados, debido al proceso de desamortización, a lo largo del año 1835. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº22 diciembre 2019, págs. 154-159 EOI: eoi.citefactor.org/10.11206/muesca.01.22.012 -156En 1838 comienza el funcionamiento efectivo del Ayuntamiento de Cambados, creado dos años antes; y hay referencias de que en el vaciado edificio del convento de San Francisco de manera inmediata se habilitan por parte del Ayuntamiento espacios para una cárcel y una escuela. El autor, comenzando en estas fechas iniciales, divide el periodo comprendido entre ese momento y el año 1967 (cuando la Escuela de niños se traslada a un nuevo edificio) en cuatro periodos, de los que va describiendo sus características generales en toda España y su concreción en Cambados: -Periodo comprendido entre la segunda mitad de la década de 1830 hasta el final del siglo XIX (pp. 25-29): “época caracterizada por una gran ausencia de datos y de referencias directas, que solo podemos reconstruir por comparación con la realidad histórica de las escuelas de España, a través de los numerosos estudios e investigaciones que han dado origen a una abundante bibliografía”. Las características de este primer periodo serían la lenta implantación de un sistema educativo y de un modelo de escuela pública (en Cambados, con una escuela de niños -la Escuela del Conventoy otra de niñas, atendidas por maestros profesionales), la baja escolarización y el alto grado de analfabetismo (sin poseer datos concretos de Cambados), la deficiente formación de los maestros (aunque en Cambados se tiene constancia de que desde 1851 eran todos titulados), los intentos de regulación y el control de los contenidos por parte de la Administración (pero sin existir, como necesario desarrollo de la Ley Moyano, unos programas oficiales que concretaran lo que debía impartirse en cada materia), las instalaciones precarias (en el caso de Cambados, tuvieron mejor suerte los niños de la Escuela del Convento que las niñas, que recibían las clases en locales mucho peor acondicionados) y, por último, el lento y espasmódico recorrido hacia la secularización (que dura hasta nuestros días, salvo en la educación universitaria). -Periodo comprendido entre 1900 y 1936 (pp. 29-38), caracterizado por el nacimiento y esplendor de la escuela graduada: “cuando se consigue convertir la escuela única completa de la Ley Moyano en escuela graduada, desarrollándose un periodo de notable presencia institucional de la Escuela del Convento en ámbitos provinciales y nacionales y que constituye, sin duda, la auténtica edad de oro de este centro escolar”. Las características de este segundo periodo serían la constatación de la necesidad de llevar a la escuela nuevos aires de renovación y de innovación en los contenidos y en las formas, que la pudieran convertir en el instrumento fundamental del cambio de rumbo que se apreciaba imprescindible. La escuela graduada sería el elemento organizativo fundamental para ese cambio en toda España. El joven maestro Antonio Magariños Pastoriza, nos relata su nieto, recién formado en la Normal Superior de Santiago de Compostela, fue uno de esos nuevos docentes que reivindicaron desde la llegada a su primer destino, la Escuela de niños de Cambados en este caso en el año 1899, que su escuela debía transformarse en graduada; lo que se consigue en Cambados el curso 1911-12, con dos secciones, y desde 1914, con tres grados. Filomena Granda Regueiro, abuela del autor y esposa de Antonio Magariños Pastoriza, en este caso recién acabados sus estudios en la Escuela Normal http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº22 diciembre 2019, págs. 154-159 EOI: eoi.citefactor.org/10.11206/muesca.01.22.012 -157de Lugo, tuvo menos suerte, ya que, aunque su primer destino fue igualmente en Cambados, no consiguió que se creara una escuela graduada de niñas. Antonio Magariños Pastoriza fue el director de la nueva Escuela Graduada de Niños de Cambados, dotando al centro de un gran dinamismo y adquiriendo él un gran prestigio que le llevaron a ocupar diversos cargos de representación del profesorado. Sobre la visita del periodista Luis Bello a Cambados (pp. 35-36) también hay unas referencias en esta publicación, aunque la Escuela del Convento no aparezca en su Viaje por las escuelas de España. Por último, en el libro hay unas líneas dedicadas al impulso pedagógico que se dio a la Escuela de niños de Cambados durante la II República, por noticias sobre ello aparecidas en la prensa provincial. -Periodo comprendido entre 1936 y 1950 (pp. 38-42), que subtitula el autor como “la oscuridad de los años cuarenta”, caracterizado por la notable disminución de noticias en la prensa sobre la actividad del centro: no hay referencias, tan habituales en el periodo anterior, a conferencias pedagógicas, modernización de los métodos de enseñanza o sobre la vida asociativa profesional de los docentes. Indica el autor que no se aplicó a los maestros de la Escuela de niños después la Guerra Civil ninguna medida sancionadora tras resolverse sus expedientes de depuración. Resaltar en este periodo que se le rinde en 1950 a Antonio Magariños Pastoriza un homenaje por sus cincuenta años de ejercicio profesional en la Escuela de niños y se le nombra por el Ayuntamiento Hijo Adoptivo de Cambados, algo que fue un gran acontecimiento local, como lo será su entierro en 1955. -Periodo comprendido entre 1951 y 1967 (pp. 42-46), en el que se va hacia un nuevo modelo escolar; y donde el objetivo fundamental en Cambados fue tratar por parte de las autoridades municipales de acogerse al nuevo plan de construcciones escolares del Ministerio, de tal manera que pudiera verse cumplido el viejo deseo de una agrupación de escuelas en el centro urbano del municipio. Los cambios legislativos nacionales, que se concretaron en los contenidos que debían impartirse (los Cuestionarios nacionales de 1953 y las Normas para preparar y explicar las lecciones de 1960) y en la implantación de seis cursos académicos (de los 6 a los 12 años), repercutieron en un nuevo aire de la Graduada de Niños de Cambados. La inspección, aunque el autor no ha podido encontrar ningún libro de visitas de la época para corroborarlo, pasa, como en el resto de España, de orientadora a controladora de las nuevas normas establecidas. Es, también, el momento del auge de las enciclopedias como material didáctico fundamental, que permitieron a los docentes disponer de una guía muy funcional para aplicar los nuevos programas. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº22 diciembre 2019, págs. 154-159 EOI: eoi.citefactor.org/10.11206/muesca.01.22.012 -158Aunque las innovaciones metodológicas en esta época no eran la norma, sí que ha encontrado Magariños Compaired algunos documentos que reflejan una serie de ellas de iniciativa individual por parte de algún maestro: prácticas de taxidermia, aplicación de novedades en la educación física, clases fuera del aula o alguna exposición escolar. El maestro Antonio Magariños Granda, padre del autor y docente en la Graduada de Niños de Cambados desde 1957, incorporó en sus clases las técnicas de los cuadros sinópticos como evolución de las libretas de Antonio Magariños Pastoriza, utilizando, así mismo, abundantes láminas para el estudio del cuerpo humano y las ciencias naturales, además de mapas interactivos a pilas para el estudio de la geografía y de figuras de madera para el de la geometría. Igualmente, fue el introductor en la Graduada de Cambados del método Palau para la enseñanza de la escritura. Dentro del contexto de esa nueva España desarrollada que estaba surgiendo, en varios documentos de Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento se constata la importancia de la obtención del Certificado de Estudios Primarios para el futuro laboral de los niños y, en algún otro documento, cómo los alumnos se presentaban a exámenes para obtener las becas del PIO (Patronato de Igualdad de Oportunidades). En esos cuatro periodos, se recorren muchos años, muchos alumnos y muchos profesores que en el edificio de la Escuela del Convento protagonizaron la educación masculina en Cambados. Pero el recorrido va a tocar a su fin cuando en 1967 se concreta la viejísima aspiración de los cambadeses de tener unas instalaciones escolares modernas; su concreción permitió la escolarización de todos los niños y niñas del municipio en un solo edificio con la creación del ansiado Grupo Escolar, que adopta el nombre del recordado maestro Antonio Magariños Pastoriza. Analiza a continuación Antonio Magariños Compaired en Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento el edificio que durante más de cien años albergó la Escuela de niños de Cambados. A pesar de no ser un edificio pensado para un uso escolar, las instalaciones se adecuaron bien, con reformas en diferentes épocas, a la actividad escolar. Del mobiliario y el utillaje antiguo, apenas nada se conserva. Tras un repaso a la normativa nacional que fue regulando la actividad de las escuelas de Cambados (de la Ley Moyano de 1857 a la Ley General de Educación de 1970), pasa el autor, de manera muy amena, a resumir los contenidos que se fueron impartiendo en las diferentes épocas (del solo leer y escribir a la llegada de las asignaturas), los métodos y la organización del tiempo, con las programaciones semanales, los horarios y los calendarios. Como curiosidad, recuerda el cambio del descanso del jueves por la tarde a la tarde del sábado, que el autor dice que se denominó como “hacer sábado inglés”, lo que se llamaba también “semana inglesa”. La vida cotidiana en las escuelas, con sus rutinas, de las páginas 91 a 96 (maneras de realizar las entradas y las salidas, el pasar lista, hacer la tinta, la leche en polvo, recreos y juegos, castigos y premios…) está explicada de manera muy plástica. Finaliza con las evaluaciones del rendimiento y los materiales usados (referencias de algunos manuales utilizados y del utillaje y su evolución). http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº22 diciembre 2019, págs. 154-159 EOI: eoi.citefactor.org/10.11206/muesca.01.22.012 -159Las páginas que van de la 115 a la 185, aunque son de interés especialmente para el ámbito territorial de Cambados, pueden resultar también provechosas para cualquiera en general que quiera acercarse a la cultura material de las escuelas españolas de otro tiempo, como señalamos al principio de esta reseña. Así, de las páginas dedicadas a los datos de los maestros que ejercieron en la Escuela de niños de Cambados (desde el primero, Ramón Peña, en 1843) obtenemos informaciones generalizables sobre las situaciones laborales de los maestros a lo largo de más de cien años en España: formación, titulaciones y sistemas de provisión (resumido entre las páginas 134 y 137). También, datos del asociacionismo profesional y las publicaciones profesionales (pp. 137-148) o de las actividades formativas de los docentes en diferentes épocas (pp. 148-150) y de sus situaciones económicas (pp. 150-152). Lo mismo podemos indicar de lo que se reseña, a continuación, de los alumnos entre las páginas 155 a 168 (población escolar, educación de adultos, clases particulares, fiestas escolares…). Acaba el estudio con referencias a otras escuelas de Cambados, tanto públicas (las tres de niñas, la de párvulos y una especial para hijos de marineros) y las privadas (una de ellas de una tía del autor, Ángeles Magariños Granda). Queda señalar que el volumen II (“Documentos”) de Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento, para el que Antonio Magariños Compaired recibió la colaboración de su mujer, Carmen Casal Fornos, recoge, a lo largo de 234 páginas, una gran cantidad de reproducciones de documentos y fotografías relacionados con todo lo que aparece en el volumen I. Tanto Antonio Magariños Compaired como su colaboradora, Carmen Casal Fornos, han trabajado en el campo de la documentación. Él ocupó, entre otros, el cargo de subdirector general de Documentación y Publicaciones del Ministerio de Defensa y Carmen Casal fue, también entre otros cargos, jefa del Área de Documentación y Publicaciones del Ministerio de Medio Ambiente. Por ello, tras años de ejercicio profesional trabajando sobre la conservación y difusión de las fuentes escritas, afrontaron el reto de aplicar todos sus conocimientos teóricos a una tarea que no surgía de la obligación del día a día sino de, en el caso de Antonio Magariños Compaired, una deuda sentimental con los recuerdos de sus primeros años vividos en el pueblo en el que nació y al que, en el retorno pausado de la jubilación, le debía, por esa vinculación sentimental y familiar, devolverle algo. Y se lo ha devuelto en forma de este trabajado libro que es Apuntes y recuerdos de la Escuela del Convento. José Antonio González de la Torre CRIEME