La escuela de Salcedo (Valderredible, Cantabria, España)
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http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -239La escuela de Salcedo (Valderredible, Cantabria, España) The Salcedo school (Valderredible, Cantabria, Spain) Javier García Hernando (IES Miguel Herrero Pereda de Torrelavega, España) Las cuatro ventanas dan al sur, respondiendo a una ortodoxia que no tiene discusiones. Un edificio de dos plantas. Desde cualquiera de las ventanas al septentrión se divisa la limpia línea horizontal de la Lora cántabra. Es Lora común con Burgos y Palencia. Sin esfuerzo, ahí enfrente, todo nítido, está la Peña Camesía a la izquierda; a la derecha, Peña Amaya perfectamente definida como una gran mesa para pantagruélico festín; forzando el cuello a la derecha, y prescindiendo de los árboles de La Laguna y Las Casillas, plasmas en tu ánimo el, de momento, invisible Monte Bernorio. A la espalda, rememorando montañas, adivinas el Monte Bigüenzo. Y en escorzo a la derecha, al noroeste, los Castros de Rucandio y Bricia. Todas montañas emblemáticas que matizan, más si cabe, la vocación montaraz y matorriza1 de Salcedo, jugando, arriba-abajo, con los mil metros de altitud. Salcedo es un pueblo con vocación alada. La escuela cuenta con cuatro pupitres corridos de roble. Los bancos, corridos igualmente. Cada cierta distancia, una incisión redonda para los tinteros blancos de cerámica. Un rebaje en la madera distingue el lugar donde depositar el palillero con su pluma para que no ruede. En algún momento aterrizó en ese ámbito un pupitre de dos plazas, de los habituales de nuestras escuelas, y debió de 1 Matorra es un ejemplar de roble joven de la variedad melojo, abundante especialmente en las zonas altas de Valderredible. Y matorrizos son las personas nacidas en esos pueblos de mayor altitud de El Valle. Estado actual de la escuela de Salcedo, con sus cuatro bancos corridos, el pupitre y la mesa del profesor, tal como se utilizó durante décadas. En invierno, la estufa cilíndrica estaba junto a la mesa de la maestra.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -240ser muestra de algún posible hálito para comprar una remesa pero que no cuajó, y ahí quedó solitario para la pareja de niños más jóvenes de cada generación. El armario contiene reliquias de muchos años atrás y de la actividad de la enseñanza hasta hace unos sesenta años, en que dejó de funcionar. Ahí dejó de ser escuela y sólo un niño quedó en el pueblo que tenía que desplazarse hasta Polientes; casi cuatro kilómetros caminados todos los días, en ida y vuelta, para asistir a clase. No había carretera alguna; posteriormente, una pista utilizable por vehículos durante unos veinte años y, finalmente, en 1999, a las puertas del siglo XXI, una carretera de montaña para acceder desde Polientes, capital del municipio, que es el más extenso de Cantabria. Las estaciones y la climatología marcaban el ciclo escolar. El cambio de los días al final del verano traía el comienzo de las clases. No había expectación respecto a los compañeros, pues a todos los veíamos todos los días. Lo único novedoso es que se irían del pueblo algunos niños que estuvieron durante el verano. Por eso los días no generaban ansiedad alguna: era una continuidad de lo cotidiano. La convivencia entre los niños lo era en clase, en los recreos, en el rosario de octubre en la iglesia, en los juegos continuos de todos los días. Octubre marcaba la jornada de una actividad especial: recoger ramas de brezo en los aledaños del caserío y almacenarlas en el piso bajo de la escuela. Allí estaba la leñera; los troncos de más fuste para la estufa los traerían los vecinos elegidos al efecto en el Concejo. El brezo ofrecía la primera llamarada fácil para prender el fuego. Y el turno para encender en invierno lo formaban los niños más mayores. Aquella estufa estuvo vinculada a una imagen con vitola internacional. En ella se calentaba el agua para añadirle la leche en polvo de aquellos bidones grandes de cartón que rezaban: Dry Milk. Eran los envíos de la Ayuda Americana. AÑO 1954. En el recreo: junto a la Iglesia parroquial de San Andrés, de estilo barroco. Sin guantes, ni bufanda, ni abrigos, ni gorro, ni pasamontañas. Con nieve, almadreñas, pantalones cortos y caras expectantes y conjuntadas. No puedo resistirme a nombrar a los protagonistas en este pie de foto: Fidel García García; Visi Garrido Barrio; Cirilo Herrero González. Cruz Izquierdo Hernando; Juanjo García Hernando; Teresa García Hernando; Abundio García González. Trini Garrido Garrido; Antonia Garrido Garrido; Graciano Herrero; Beatriz García Hernando; Rosa García González. Carlos Barrio Hernando; Antonio Bocos García; Begoña Garrido Garrido; Fernando Barrio González. (foto deferencia Trinidad Garrido)
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -241Los inviernos tenían una sensación intimista; todos los espacios se contraían: los caminos se reducían para convertirse en sendas; la escuela carecía de patio de recreo, pues toda la jornada se pasaba entre el piso de arriba y el de abajo, sin salir a la calle; la escuela no tenía luz eléctrica, aunque sí la había en las casas. El inciso que aquí corresponde es que la luz eléctrica, de manos de la empresa Electra Pasiega, llegó a Salcedo el 1 de octubre de 1954. Las ansias del final de las nieves se centraban en un espacio cercano a la escuela, en cuesta, que la ventisca de meses había hecho que cundiera menos el espesor de nieve y allí, despejado antes que ningún otro espacio al aire libre, dejábamos las almadreñas y jugando en zapatillas nos parecía que más que caminar levitábamos sin el peso de las albarcas en los pies. La Memoria sobre la visita general de las escuelas de José Arce Bodega2, de 1844, refiere de Salcedo respecto a su escuela: ‘Salcedo: Ajusta un temporero para los meses de invierno, y le pagan los niños concurrentes’. A raíz de aquella visita pedagógica, el Ayuntamiento había mandado a la Comisión Provincial, el 20 de marzo de 1842, un sistema de agrupación de los niños, llamada cuadrilla, y la que se establece en Salcedo agrupa a otros dos pueblos: ‘La cuadrilla de Salcedo, que se compone de éste, Arantiones y Quintana Solmo (sic)’ (la distancia entre Quintanas Olmo y Salcedo es de ocho kilómetros, ida y vuelta; desde Arantiones a Salcedo, cuatro kilómetros, ida y vuelta. Siempre por senderos de terreno abrupto). Este año 2023 se cumple el centenario del fallecimiento de don Andrés Manjón, fundador de las Escuelas del Ave María, que formó a maestros en Sargentes de La Lora, Burgos, zona colindante con Valderredible. Hasta hace unos años no faltaba una referencia a esta fundación en los manuales de Pedagogía. La zona de Valderredible siempre se ha sentido especialmente identificada con esta zona norte de Burgos. También ha contado que Valderredible perteneciera al arzobispado de Burgos hasta hace muy poco, 1956. Y con Andrés Manjón y su escuela de Sargentes para la formación de maestros, se educaron personas nacidas en nuestros pueblos y que se dedicaron a la educación en esta zona del sur cántabro. En el imaginario de las personas de más edad de la localidad permanecen nombres de maestros que intentaré relacionar, a sabiendas de que no son todos: Felipe Cuesta Iglesias, Alicia Chamorro García-Solarat, Irene Gutiérrez García, Mateo Herrero Barrio, José Manuel Yllera, María Ángeles Bulnes, Mercedes Gutiérrez, de Santander, Mari Cruz Rodríguez, de Cistierna, León, y Eduarda de Guardiola, que sería la última. En homenaje a ellos van estas líneas. 2 Reseña aparecida en Cabás 15 Marcas, vestigios del paso de generaciones de niños que quisieron dejar huella: creatividad o aburrimiento.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -242La esposa de uno de estos maestros que vivieron y ejercieron en Salcedo no sabía leer ni escribir; no deja de ser una amarga paradoja. Estamos hablando de finales de la década de 1950. Es hoy, 2023, que en España hay aún 580.000 analfabetos. También es triste paradoja que estemos así en nuestro país en este siglo XXI. La escuela es un referente especial en un pueblo pequeño: las personas que convivimos en esas condiciones nos quedamos con la esencia de lo más entrañable y cercano: los colegas, los ámbitos, las casas de cada cual, los juegos... todo forma parte de un mundo irrenunciable para toda la vida; crea lazos especiales, te amarra indefectiblemente a una forma de sentir que permanece en el tiempo. Contradice, desde luego, aquel dicho pesimista de ‘pueblo pequeño, infierno grande’, y puede tener algo que ver con una familia extensa pues se conocen el presente, el pasado y casi intuir el futuro de los convecinos. Ahí se manifiesta ese cordón umbilical mágico, irrenunciable y querido. Como en los lazos familiares, se conocen a la perfección los defectos, y esos mismos son los que más unen en humanidad siempre respetada. Y en esa escuela la falta de medios se paliaba con la imaginación de las maestras/maestros y la habilidad de los mismos alumnos: aún se conserva la colección de figuras geométricas realizadas por los chicos de mayor edad. El tercero3 de la escuela también guardaba los dos trineos hechos por los mozos del pueblo, y que cada invierno rescatábamos con ilusión contenida. En el trineo grande nos acomodábamos hasta seis niños, cuatro de ellos sentados en sendos bancos al efecto. La única pega era el esfuerzo contento de remolcar los trineos hasta el altozano para desde él dejarse caer. Las paredes las enmarcaban los mapas y los planos. En uno de éstos hay un croquis de un estéreo. Al niño que pasó por allí le pudo resultar especialmente sonoro y extraño el dibujo delimitado de troncos para ejemplificar el estéreo.... jamás oída esa palabra y que no se utilizaba..., por eso llamaba la atención. Pasaron décadas para saber exactamente en qué consistía y para qué eran aquellos troncos dibujados que enmarcaban la palabra. Misterios del proceso del aprendizaje. Había muy pocos libros en aquella escuela. No faltaba la Enciclopedia Álvarez y algunos libros de lectura, así como de religión, seguramente todos ellos de aquella emblemática editorial de Burgos: 3 Para nosotros, el desván. Estéreo: palabra que devino en misterio casi perpetuo.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -243Hijos de Santiago Rodríguez. En nuestras casas tampoco había muchos libros. Uno de ellos, el que familiarmente llamábamos el Amicis Corazón, así, haciendo inseparables autor y título. Y los libros que quedaron en la memoria eran aquellos maravillosamente encuadernados, con densa prosa y que seguramente pocas personas leyeron en su totalidad. Uno de ellos lo tengo ahora en la mano: Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima para todos los días del mes, por San Alfonso Ligorio, obra traducida del italiano por el P. Ramón García, de la Compañía de Jesús. Van añadidos una visita cotidiana a San José, ejercicios para antes y después de la confesión y comunión, un método para asistir al santo sacrificio de la misa, un novenario a Jesús sacramentado y otras devociones. Con aprobación del ordinario. Barcelona, Librería religiosa. Calle de Aviñó, número 20. 1887. Pues así éramos, porque eran nuestros antepasados y nosotros estábamos también allí. También un pequeño manual de apicultura, ese que tendrían nuestros abuelos entre sus manos: en él había referencias a las colmenas modernistas y es un libro de 1942. Seguramente a más de uno nos ha ocurrido que, vista aquella carestía de libros, hayamos tenido una cierta proclividad a tener muchos ejemplares en un ejercicio derivado de compensación por aquellas carencias. Los juegos, la convivencia cotidiana tenía un valor en sí mismo que ahora hemos apellidado socialización. Todos los días nos veíamos los niños de una u otra manera. Los recreos en el bajo de la escuela en el caso de que lloviera, o en la corte4 cercana, edificación que también contenía la instalación del potro de herrar, todo ello distribuido en dos pisos, y cubierto por un amplio tejado que, con los ojos de niño, nos parecía un recinto magnífico y monumental. Los juegos estaban asegurados: el marro, tres navíos en el mar, el pincho romero, la pita, las tabas y los bolos, que, con las bolas y la arcilla guardábamos en la cachapera5… 4 Un recinto techado y cerrado del Concejo donde, en determinadas circunstancias, se guardaba el ganado lanar y caprino de todos los vecinos. 5 Cachapera: Pequeña construcción techada con un acceso estrecho y en altura para evitar la entrada de animales. AÑO 1956: delante de la escuela: De izquiera a derecha y de arriba a abajo: Begoña Garrido Garrido; M.ª Antonia Garrido Garrido; M.ª Trinidad Garrido Garrido; Rosa García González; Antonio Bocos García; Carlos Barrio Hernando. Fernando Barrio González; Maribel García Palomar; Teresa Infante Fernández; Ana Bocos García; M.ª Felicidad Garrido Garrido; la maestra doña Mercedes Gutiérrez, de Santander; Javier García Hernando; Antonino Infante Fernández; Laura García Hernando; Elisa Herrero González.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -244Un pueblo pequeño es una constante escuela de vida. Es la vivencia palpable de la educación del grupo, del colectivo, de la tribu. Nos enseñaban en casa que el saludo era sagrado; igualmente, que el tratamiento a todas las personas adultas del pueblo debía ser de usted; las picardías de los niños y jóvenes eran inmediatamente recriminadas por cualquier persona de la localidad; la familiaridad, llamar a todos por su nombre, también a los niños, transmitía una sensación de tu ubicación importante en esa sociedad de referencia. No eras niña o niño, eras María, Luis, Josefina, Sergio, Pedro... Vista actual de Salcedo: Orientado al sur y dominando el cielo Los últimos niños de la escuela de Salcedo
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -245-
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs.239-246 DOI: https://doi.org/ 10.35072/CABAS.2023.99.90.014 -246-