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La Marina alemana y la evacuación de refugiados en la guerra civil española, 1936-1937

Gómez García, Iñigo

Abstract

This article addresses how the German Navy participated in the evacuation of thousands of foreigners seeking to leave Spain once the civil war began. Based on the German primary sources, the deployment of the German naval forces will be analyzed, to try to understand their modus operandi, putting it in context by comparing their activities with the evacuations carried out by other navies that operated in this same space. This will show how during its operations, the German Navy favored the rebel forces, both for its evacuation policy as for the parallel activities the it carried out during the first months of the war.; En este artículo se abordará cómo la Marina de guerra alemana participó en la evacuación de miles de extranjeros que buscaban salir de España una vez comenzó la guerra civil. Con base en la documentación primaria alemana, se analizará el despliegue de las fuerzas navales germanas para tratar de entender su modus operandi, poniéndolo en contexto mediante la comparación de sus actividades con las evacuaciones llevadas a cabo por otras marinas en este mismo espacio. Así se mostrará cómo durante el desarrollo de sus operaciones, la Marina alemana favoreció al bando sublevado, tanto por su política de evacuación como por las actividades paralelas que desempeñó durante los primeros meses de la guerra civil.

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497 HC ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 https://doi.org/10.1387/hc.22774 la mariNa alEmaNa y la EvaCuaCióN DE ExtraNjEros EN la guErra Civil Española, 1936-1937 THE GErMan naVy and THE EVaCuaTIon of forEIGnErs durInG THE sPanIsH CIVIl war, 1936-1937 Iñigo Gómez García* rEsumEN: En este artículo se abordará cómo la Marina de guerra alemana participó en la evacuación de miles de extranjeros que buscaban salir de España una vez comenzó la guerra civil. Con base en la documentación primaria alemana, se analizará el despliegue de las fuerzas navales germanas para tratar de entender su modus operandi, poniéndolo en contexto mediante la comparación de sus actividades con las evacuaciones llevadas a cabo por otras marinas en este mismo espacio. Así se mostrará cómo durante el desarrollo de sus operaciones, la Marina alemana favoreció al bando sublevado, tanto por su política de evacuación como por las actividades paralelas que desempeñó durante los primeros meses de la guerra civil. PALABRAS CLAVE: Marina de guerra alemana, guerra civil española, intervención extranjera, evacuación de extranjeros. AbstrAct: This article addresses how the German navy participated in the evacuation of thousands of foreigners seeking to leave spain once the civil war began. based on the German primary sources, the deployment of the German naval forces will be analyzed, to try to understand their modus operandi, putting it in context by comparing their activities with the evacuations carried out by other navies that operated in this same space. This will show how during its operations, the German navy favored the rebel forces, both for its evacuation policy as for the parallel activities that it carried out during the first months of the war. kEywords: German navy, spanish Civil war, foreign intervention, evacuation of foreigners. * Correspondencia a / Corresponding author: Iñigo Gómez García. Avda. Gasteiz 90, 2.º izquierda. 01012, Vitoria-Gasteiz, España - Spain – [email protected] – https://orcid.org/0000-0002-3006-7754 Cómo citar / How to cite: Gómez García, Iñigo (2023). «La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937», Historia Contemporánea, 72, 497-529. (https://doi.org/10.1387/hc.22774). Recibido: 3 mayo, 2021; aceptado: 30 noviembre, 2021. ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2023 Historia Contemporánea (UPV/EHU) Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional 498 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García La intervención internacional en la guerra civil española es uno de los aspectos que más atención ha recibido tanto por parte de la historiografía como del público general. Esto es especialmente cierto en el caso de la intervención alemana que, hoy día, sigue suscitando interés. Es probable que la Legión Cóndor y sus actividades —como el bombardeo de Guernica— hayan eclipsado otras formas de intervención por parte del gobierno alemán pues hay todavía aspectos de la misma que no han sido tratados y permanecen desconocidos.1 El caso alemán no es único ya que las actividades de las marinas extranjeras en la guerra civil española han sido poco tratadas por la historiografía y, generalmente, los estudios al respecto se han centrado en las maniobras militares.2 La fuerza naval que más atención ha recibido ha sido la británica, la cual cuenta con varios ensayos que tratan los eventos más generales de esta intervención.3 Asimismo, hay trabajos que abordan los casos italiano y francés.4 Todas estas obras mencionan las evacuaciones de la población extranjera que deseaba salir de España y, en numerosas ocasiones, se aportan datos relevantes al respecto pero, generalmente, se centran más en las operaciones militares y en los incidentes que afrontaron los buques de guerra que en otros ámbitos. Otras fuerzas navales que intervinieron en la guerra civil aunque a menor escala que las ya mencionadas —como las Marinas estadounidense o mexicana—, no cuentan con análisis historiográfico alguno, con la salvedad de los casos argentino y portugués.5 Como es bien sabido, las fuerzas armadas alemanas intervinieron en este conflicto prácticamente desde su comienzo.6 La Marina de guerra alemana [kriegsmarine] fue uno de los pilares de dicha intervención, siendo fundamental en el transporte de los miembros y material de la Legión Cóndor a España, y en el entrenamiento y aprovisionamiento de la 1 Schüler-Springorum, 2010. Para el caso de la intervención naval, apenas hay estudios académicos que lo traten. En Gómez, 2020 se puede encontrar una visión de conjunto sobre la intervención de la Marina alemana y su relación con el Estado franquista durante la guerra civil, así como el desarrollo posterior hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. 2 Esto es también aplicable a la historiografía sobre el ámbito naval de esta guerra. Destaca la monografía Alpert, 2008, que realiza una buena síntesis del escenario. La extensa obra de los hermanos Moreno de Alborán, 1998, es profusa en detalles pero por su profunda carga ideológica se debe tratar con cautela. 3 Cable, 1979, Gretton, 1984. 4 Alcofar, 1975, Campo, 1997, Sabatier de Lachadenède, 2001. 5 Figallo, 1985, Blanco, 2001. 6 Viñas, 2001. https://doi.org/10.1387/hc.22774 499 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 Armada sublevada, actividades que llevó a cabo hasta el final de la guerra.7 Una de las actividades que la Marina alemana realizó durante los primeros meses del conflicto fue la evacuación de ciudadanos alemanes del país. El objetivo de este artículo es analizar cómo se llevó a cabo esta evacuación: cuál fue la participación de la Marina alemana, hasta qué punto favorecieron sus actividades al bando sublevado, y qué similitudes y diferencias pueden encontrarse con las evacuaciones realizadas por otros países en este mismo escenario. Para la realización de este artículo se ha contado con la documentación sita en el Archivo Federal Militar alemán [bundesarchiv Militärarchiv freiburg, en adelante BA-MA], así como de la prensa y la bibliografía necesaria para contextualizar y enriquecer los documentos primarios.8 El golpe de estado del 17 de julio cogió al personal diplomático por sorpresa, por lo que no debería extrañar que los miles de extranjeros que residían o, en ese momento, se encontraban en España, fuesen también sorprendidos por dicho evento y los subsiguientes combates.9 Durante las primeras semanas reinó la confusión tanto dentro como fuera de España, debido a la compleja situación de la incipiente guerra civil, siendo difícil vislumbrar su evolución. A esta confusión hay que añadirle que la mayor parte del cuerpo diplomático se encontraba de vacaciones en la costa vasca alrededor de San Sebastián, lo cual limitaba su capacidad de reacción a los acontecimientos. Estas circunstancias provocaron que el cuerpo diplomático tuviese que adaptarse a un nuevo escenario en el que miles de sus conciudadanos se encontraban dispersos por la geografía española, confusos por no saber cómo se estaba desarrollando el conflicto y temerosos al encontrarse en medio de una guerra civil. Se calcula que en ese momento se encontraban en España entre 9.000 y 15.000 alemanes, aproximadamente 6.000 de ellos en Barcelona.10 Los civiles alemanes debían enfrentarse a un doble riesgo: por una parte se encontraban inmersos en un escenario bélico y, por otra, en la zona guberna7 Gómez, 2020. 8 Se ha hecho un especial hincapié en el uso de los cuadernos de operaciones [kriegstagebuch] de los navíos alemanes que participaron en estos eventos, por ser una fuente generalmente inexplorada que aporta una visión del día a día en estos buques. 9 Hay que tener presente que una parte de los extranjeros en España en julio de 1936 eran turistas que aprovechaban el periodo estival para visitar el país. 10 Frank, 1984, p. 74. El arco tan amplio es posible que se deba a la influencia del turismo, difícilmente cuantificable. La cifra de alemanes en Barcelona en BA-MA, RM 20/1389. 500 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García mental, desde un primer momento se identificó el fallido golpe de estado y los eventos posteriores con las ideas nacionalsocialistas y fascistas. Asimismo, las actitudes de los gobiernos italiano y alemán hacia la República llevaron a que una parte de la población asociase a los ciudadanos de estos dos países con el bando sublevado. Las autoridades alemanas temían especialmente por aquellos de sus ciudadanos que habían hecho pública su posición política, mostrándose contrarios al gobierno republicano.11 Ante la posibilidad de que ciudadanos alemanes fuesen atacados, el gobierno germano trató de contactar con ellos mediante su red diplomático-consular, usando su Marina de guerra para evacuar a aquellos que deseasen salir de España. El alemán no fue el único gobierno que tomó estas medidas. Los primeros buques en rescatar a sus ciudadanos fueron los británicos, que el 20 de julio partieron para proteger a los turistas y residentes británicos en España.12 Francia, Italia, Estados Unidos, Portugal, México y Argentina también hicieron uso de sus buques de guerra para evacuar y proteger a sus ciudadanos. Los primeros buques alemanes enviados para este cometido llegaron a aguas españolas el 26 julio, apenas unos días más tarde que los primeros buques de otras naciones europeas.13 Este tipo de operaciones tenía antecedentes en conflictos previos. En 1922, las Marinas británica y estadounidense evacuaron y protegieron a los griegos y extranjeros de diferentes nacionalidades que intentaban huir de la ciudad de Esmirna —actualmente Izmir en Turquía— durante la guerra greco-turca.14 Otro ejemplo que muestra una intensa cooperación entre marinas extranjeras es el de la Rebelión Taiping en China, durante la cual los europeos fueron evacuados independientemente de su nacionalidad.15 El comienzo de las operaciones de evacuación Los primeros buques de la Marina alemana en llegar a aguas españolas fueron los acorazados de bolsillo deutschland y admiral scheer se11 BA-MA, RM 20/1389, p. 8. 12 Cable, 1979. 13 Los navíos franceses e italianos arribaron a España entre el 22 y el 24 de julio. Cable, 1979, p. 25, Sabatier de Lachadenède, 2001, p. 31, Alcofar, 1975, p. 51. 14 Siegel, 2001, p. 377. 15 Platt, 2012. https://doi.org/10.1387/hc.22774 501 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 guidos por el crucero köln y los torpederos luchs, seeadler, leopard, albatros, Jaguar y falke.16 El Ministerio de Transporte alemán requisó varios barcos de la marina mercante como infraestructura para evacuar a los civiles. Los buques militares no estaban diseñados para el transporte masivo de personas pues carecían de los servicios y del espacio requeridos para ello. Por tanto, se requisaron los vapores bessel, bellona y Chronos para que participasen en la evacuación de la zona cantábrica, y al Hermes, Hero, Tanganjika, arion y Monte sarmiento para el área mediterránea.17 Al ser la situación en España confusa y cambiante, las autoridades alemanas prefirieron enviar petroleros alemanes para suministrar a sus buques, intentando garantizarse así el flujo de combustible y reducir su dependencia de las infraestructuras españolas. De este modo, se requisaron los petroleros rudolf albrecht, Hansa, y wollin que sirvieron como gasolineras flotantes, trasladándose de un puerto a otro para abastecer a los buques que lo necesitasen.18 Esta fue la infraestructura que permitió operar a la Marina alemana en aguas españolas, evacuando a los ciudadanos alemanes —y de otras nacionalidades— a puertos seguros fuera de España. El área de operaciones se dividió en dos zonas: la cornisa cantábrica y la zona mediterránea.19 La población alemana en la zona cantábrica estaba muy diseminada por los pueblos de la costa, cuyos puertos de poco calado solo posibilitaban las acciones de torpederos. Los evacuados eran embarcados en estos navíos para, posteriormente, hacer un transbordo bien a un buque de guerra más grande, bien a uno de los mercantes ya citados. Los civiles evacuados desde esta zona fueron transportados a los puertos atlánticos franceses, generalmente a San Juan de Luz donde residían temporalmente —tanto allí como en sus alrededores— numerosos representantes diplomáticos que podían ayudarles. La población alemana en la zona mediterránea, por contra, estaba muy concentrada demográficamente, especialmente en Barcelona. Además, aquellos que residían o se encontraban en Madrid y otras zonas del centro de España y deseaban salir del país, se dirigieron a los 16 Raeder, 1966, p. 260, Gretton, 1984, p. 87 y Frank, 1984, p. 78. 17 BA-MA, RM 20/1389, RM 134/54. Requistas de mercantes similares también se dieron en otros países, como por ejemplo, en Francia. Sabatier de Lachadenède, 2001, p. 33. 18 BA-MA, RM 134/64, pp. 30, 35-6. Huan, 1986. 19 La zona mediterránea comprendía también la costa atlántica andaluza. 502 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García puertos del Mediterráneo, especialmente a Valencia y Alicante. Por tanto, en esta zona la mayoría de los civiles fueron evacuados en mercantes escoltados por buques militares. Estos se dirigieron principalmente al puerto de Génova y, en menor medida, a Marsella, Tolón y Lisboa.20 Estas operaciones de evacuación de la Marina alemana pueden dividirse en dos fases. La primera abarca desde la llegada de los buques a aguas españolas, el 26 de julio de 1936, hasta la redacción y aprobación del informe realizado por el almirante Boehm titulado «Propuesta para reducir las fuerzas en aguas españolas», el 29 de agosto del mismo año.21 En este documento se expone cómo, para finales de agosto, la mayoría de los alemanes que deseaban salir del país ya lo habían hecho, por lo que recomendaba la reducción del número de buques alemanes que realizaban esta tarea. La segunda fase abarca desde el periodo entre la aprobación de este informe hasta el fin de las operaciones de este tipo, en el mes de enero de 1937, una fase que destaca por una menor frecuencia en las evacuaciones. Como se ha indicado previamente, la Marina alemana no solo evacuó a ciudadanos alemanes, sino que recibió la orden de proteger también a ciudadanos de «países amigos»22 —Suiza, Suecia, Austria, Chile, Guatemala y Argentina—, evacuándolos si así lo deseaban.23 Es interesante atender a esta lista de países amigos. Por un lado, Suiza y Austria no contaban con salida al mar y mantenían fuertes vínculos culturales con Alemania, de modo que no sorprende que estos gobiernos pidiesen ayuda al gobierno germano. Asimismo, Guatemala no contaba con los medios suficientes para este cometido pues su marina se creó en 1959. El caso de Suecia es algo más llamativo ya que este país sí que contaba con una flota capaz de llegar a España y proteger los intereses de su gobierno. Quizás se tomó tal decisión debido al reducido número de ciudadanos suecos residentes en el país, aunque la decisión pudo también haber sido influida por las peticiones de ayuda que el encargado de negocios sueco en 20 La organización de la evacuación de ciudadanos alemanes y otros extranjeros de España, en BA-MA, RM 94/41, RM 94/48, RM 134/64, RM 134/65, RM 134/54, RM 134/55, RM 134/56, RM 134/57, RM 20/1389, RM 20/1390 y RM 20/1391. 21 BA-MA, RM 20/1389, pp. 7-12. El almirante Boehm detentaba el mando sobre los buques alemanes en aguas españolas desde agosto de 1936. 22 En ocasiones en la documentación se les denomina «estados protegidos» [schutzstaaten]. BA-MA, RM 134/54. 23 Tanto esta directiva como las siguientes en BA-MA, RM 94/41, «órdenes del OkM a los buques en España sobre sus obligaciones». https://doi.org/10.1387/hc.22774 503 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 San Sebastián dirigió al embajador alemán.24 Por último, las otras dos repúblicas sudamericanas tenían una marina lo suficientemente capaz para este cometido y numerosas personas con pasaporte de estos países deseaba salir de España. De hecho la Armada argentina envió a España dos de sus buques —el crucero 25 de Mayo y el torpedero Tucumán— y el gobierno chileno estuvo a punto de seguir sus pasos.25 Al igual que en el caso sueco, es posible que las repúblicas sudamericanas fuesen incluidas en esta lista de países amigos debido a las peticiones de ayuda de los representantes diplomáticos, como ocurrió con el embajador argentino para España, que pidió la evacuación de varios de sus conciudadanos al torpedero alemán albatros.26 En las órdenes mencionadas anteriormente, también se estipulaba que la Marina alemana solo podía usar la fuerza en caso de que se atacase tanto a sus buques de guerra, como a los mercantes que les acompañaban. Solo se permitiría el desembarco a tierra de marinos para la protección de ciudadanos alemanes o sus propiedades en los casos de emergencia más extrema y, a ser posible, previo consentimiento del Cuartel General de la Marina [oberkommando der Marine, en adelante OkM]. las primeras semanas: la red diplomático-consular e incidentes militares La red de consulados que el gobierno alemán mantenía en España y el sur de Francia fue la encargada de organizar la evacuación de los ciudadanos alemanes, recopilando información sobre cuántos de ellos había en su zona de operaciones y en qué condiciones se encontraban. Un buen ejemplo es el informe redactado por el consulado de San Sebastián en el que se describe la situación en la provincia de Guipúzcoa de manera detallada, informe que fue enviado tanto al Ministerio de Asuntos Exteriores alemán [auswärtiges amt, en adelante AusAmt] como al OkM. En él se listó el número de alemanes que residían en la provincia, así como la 24 BA-MA, RM 94/41, pp. 2-4. Sobre la participación sueca en la guerra civil: Camacho, De la Asunción, 2018. 25 Figallo, 1985, p. 68. Según el embajador chileno en Buenos Aires, la Armada chilena preparó su explorador riquelme para ser enviado a España, que finalmente se quedó en puerto, debido al coste de la expedición y a que la mayoría de los ciudadanos chilenos ya habían salido de España. 26 Ibidem, p. 56. 504 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García situación de la región en general, tanto política como militar.27 Por ejemplo, se explicaba que «todos los que están [en la ciudad de Irún] p[odían] cruzar la frontera cercana en cuanto haya grave peligro», que «en el pueblo de Amezqueta, rodeado por la milicia gubernamental, ha[bía] un mecánico alemán de nombre Seifert» del que no había noticia alguna y que en Orio residía Paul Platte, alemán que pertenecía al Frente Popular [ Volksfront]. Además, se adjuntaba una lista de 30 personas residentes en San Sebastián, indicándose su nombre, apellido, sexo y, en caso de serlo, su condición de menor de edad. También se añadían comentarios sobre la situación política, como en el caso de la localidad de Guetaria sobre la cual se especifica que alcalde es bueno [gut], pero que la actitud de su comité es dudosa [zweifelhaft]. También se recogía en el informe la petición que hicieron el encargado de negocios sueco Wisen y el cónsul austríaco Gefaell, que solicitaron evacuar de Deva a dos niñas, Mirenchee y Maité Lasquibar Iruzjien [sic], cuyos padres se encontraban en el extranjero. El informe termina con una lista de direcciones importantes y autoridades a tener en cuenta, como la del embajador argentino, el embajador francés y el cónsul alemán en Burdeos. Este documento señala una de las características fundamentales que define a estas operaciones de evacuación: la colaboración entre las autoridades de diferentes países para sacar a sus ciudadanos de España, así como para evacuar a ciudadanos españoles. Según Erich Raeder, comandante en jefe de las fuerzas navales alemanas, las evacuaciones se sucedieron sin incidentes ya que el trato por parte de ambos bandos fue correcto.28 Esta valoración es falsa. Hubo incidentes y roces no solo con los dos bandos españoles, sino también con autoridades de terceros países. El 26 de julio de 1936, el día en el que los buques alemanes llegaron a España, el comandante del destructor británico Veteran informó de un incidente con la tripulación del deutschland:29 «A las 05.15 del domingo 26 de julio, fondeó el acorazado alemán deutschland, arbolando la insignia del contraalmirante Carls. Envié al alférez de navío Aubrey a cumplimentar, llegando justo a tiempo para 27 BA-MA, RM 94/41, pp. 2-4. 28 Raeder, 1966, p. 261. Estas memorias se han de leer con cautela, pues fueron escritas por su colega el almirante Erich Förste, para evitar cuestiones contenciosas. Herwig, 2014, p. 215. 29 Gretton, 1984, pp. 91-92. https://doi.org/10.1387/hc.22774 505 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 evitar el desembarco de una patrulla de cincuenta marineros armados que se encontraban en ese momento embarcando en el bote [del acorazado]. La repercusión del efecto del desembarco de 50 nazis uniformados a lo que prácticamente era un campamento comunista [sic] podría haber sido extremadamente grave y consideré muy oportuna la advertencia del alférez de navío Aubrey para disuadirlos. Les previno sobre la conveniencia de no desembarcar más de dos oficiales y sin armas. Me encontré con esos oficiales, un capitán de fragata del Estado Mayor y un alférez de navío, en el muelle [de San Sebastián] a las 08.30, entonces los presenté a un miembro de la embajada británica y a pesar de nuestro consejo portaban pistolas automáticas bajo la levita. Se recibieron mensajes extremadamente cordiales del almirante alemán relativos a los súbditos alemanes evacuados en el [destructor británico] Verity y por la ayuda e información facilitada por el Veteran.» Los marinos británicos también sugirieron a la tripulación del deutschland que no saludaran a la bandera de la ciudad vasca de la manera tradicional, disparando un cañonazo, pues podría ser interpretado por parte de las autoridades y habitantes de la ciudad como el inicio de un bombardeo. La actitud de la tripulación del acorazado alemán, según este relato, entra en conflicto con las órdenes que el OkM había enviado sobre cómo operar en aguas españolas pues no se debía desembarcar salvo en caso de emergencia extrema. El comandante del Veteran calificó la situación en San Sebastián de «campamento comunista», pero no parece que ningún alemán se encontrasen en una situación de extrema gravedad. Este suceso no tuvo mayores repercusiones, pero sí que hubo otros incidentes que tuvieron consecuencias fatales. Tres días después de la entrada del deutschland en San Sebastián, el crucero köln arribó al puerto de Gijón.30 Allí subió a bordo el cónsul alemán, que había planificado la salida de varios civiles que esperaban en el puerto. Poco después de que el köln echase el ancla, apareció en las cercanías el crucero de la Armada sublevada almirante Cervera. Durante la comunicación entre ambos navíos, el almirante Cervera informó de que su intención era bombardear la ciudad, a lo que el köln contestó que su tarea era evacuar ciudadanos alemanes. Ante esta respuesta, el crucero de la Armada sublevada se retiró del puerto, pero momentos más tarde la tripulación alemana pudo oír cómo este navío disparó aproximadamente 30 El relato de este incidente en BA-MA, RM 134/64, pp. 3-8. 512 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García reunión, aunque el cónsul de Tetuán sí apuntó las palabras de Franco que «expresó sus gracias por el apoyo moral que Alemania y su Führer habían mostrado, mediante el envío de este escuadrón, a sus esfuerzos para derrotar al comunismo en España».55 El comandante del deutschland también señaló que, durante toda la visita, el tono fue «particularmente cálido y amistoso». Tras otra sesión de «vivas» a ambos países y sus respectivos líderes, la comitiva alemana regresó a Ceuta. Según el informe del cónsul, la visita supuso un incremento en la moral de los alemanes que vivían en Ceuta y Tetuán, dándoles «coraje y fuerza para los posibles tiempos difíciles del futuro». Asimismo, «la visita dejó la mejor impresión, especialmente entre los moros [sic]», no así, sin embargo, entre los judíos que habían apoyado al general Franco. Pero no solo los oficiales alemanes pudieron disfrutar de un descanso: doscientos cincuenta marineros desembarcaron durante una tarde en Ceuta a invitación del comandante de la ciudad. Al parecer, a la «población local, restaurantes, vendedores de postales, etc.» se le instruyó no cobrar a los marineros por sus compras. Visitas de la tripulación como estas han quedado plasmadas en las fotografías que un anónimo marinero tomó durante sus cuatro travesías a España a bordo del acorazado Graf spee.56 Además de numerosas fotografías del buque, su comandante y la tripulación, los dos álbumes que elaboró están llenos de instantáneas de las ciudades en las que pudo desembarcar. Como si de un catálogo de fotos turísticas se tratase, pueden verse instantáneas de un «monumento a Franco» en Cádiz —a la que llama «la ciudad blanca frente al mar»—, de un marinero frente a una mezquita en Melilla, de la playa de La Concha y la catedral del Buen Pastor en San Sebastián, otra con un grupo de marineros sonrientes con unas niñas en Palma de Mallorca, y una más retratando el puerto de El Ferrol desde el mar. Estos álbumes son un testimonio interesante ya que desvelan la perspectiva y las vivencias de un marinero extranjero durante el conflicto español. Si se atiende solo al primero de los álbumes, podría parecer que 55 Estas declaraciones encajan con la narrativa del bando insurgente, según la cual, tanto el golpe de estado como la intervención alemana se llevaron a cabo como respuesta a una supuesta amenaza comunista. 56 BA-MA, RM 134/522, 134/523. Se puede afirmar que ambos álbumes fueron realizados por la misma persona debido a la continuidad cronológica, estilística así como caligráfica. https://doi.org/10.1387/hc.22774 513 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 el marinero disfrutó de unas interesantes vacaciones, visitando numerosos puntos de la geografía española.57 Solo hay seis fotos que se desmarcan de esta visión ociosa: cuatro sobre los efectos de un bombardeo en la ciudad de Málaga y dos de mercantes apresados por la Marina alemana.58 Son estas las únicas referencias al conflicto bélico que estaba sucediendo en torno al marino. Esta perspectiva turística cambia radicalmente en el segundo álbum que está íntegramente dedicado a fotografías sobre el ataque contra el acorazado deutschland —incluyendo instantáneas sobre los heridos—, los dos funerales por las víctimas y el vengativo ataque a Almería.59 Es posible que estos hechos mostrasen al marinero que, efectivamente, se encontraba en medio de un escenario bélico con los peligros que ello implicaba, y no en un crucero turístico. Las tripulaciones de otros navíos también disfrutaron de ocasiones en las que desembarcar a tierra y tomar parte en diversas actividades de ocio. El 1 de diciembre de 1936, el ABC de Sevilla informó de que, dos días antes, se organizó en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, un festival taurino a beneficio del Ejército y de la Cruz Roja local.60 Según esta noticia, los marinos del torpedero alemán Tiger fueron invitados al tendido de la plaza, siendo recibidos por un aplauso cerrado y por el himno alemán, que fue interpretado por la banda municipal. Incluso uno de los toreros, Diego de los Reyes, llegó a dedicar su lidia a los marinos alemanes. También se disputaron partidos de fútbol como actividad de ocio entre las tripulaciones que desembarcaban en España. Un ejemplo es el partido que enfrentó el 16 de agosto a hombres de la guarnición de La Coruña contra la tripulación del crucero köln.61 Las visitas más o menos oficiales fueron comunes durante el tiempo que la Marina alemana se mantuvo en aguas españolas. Era habitual que, a la entrada de un buque en un puerto, este fuese visitado 57 Esta perspectiva recuerda a la expuesta en Schüler-Springorum, 2010, pp. 160-163. 58 Los mercantes fueron capturados como represalia por la actuación de los gobiernos vasco y republicano en el ya mencionado incidente del Palos. 59 El deutschland fue atacado por aviones republicanos el 29 de mayo de 1937, mientras se encontraba anclado frente a la rada de Ibiza, descansando de sus labores como parte de la Patrulla de Control Naval. Como respuesta, la Marina alemana bombardeó la ciudad de Almería, matando a 31 personas. Gómez, 2020, pp. 176-184. 60 ABC de Sevilla, 1 de diciembre de 1936, «Festival taurino benéfico». 61 BA-MA, RM 134/64, p. 29, el comandante del köln no dejó registrado del resultado del partido. En Cable,1979, p. 29 también se da cuenta de marinos británicos jugando partidos de fútbol durante sus períodos de descanso. 514 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García tanto por el representante diplomático de su país en dicha ciudad como por los comandantes de los otros buques de guerra en puerto.62 Estas visitas muestran también ese marco de cooperación y concordia que se ha podido apreciar previamente, en donde buques alemanes rescataban a ciudadanos de otras nacionalidades y viceversa. Además de los eventos oficiales, los marinos alemanes pudieron disfrutar de otro tipo de citas no tan solemnes. Por ejemplo, el Yatch-club Basque de Ciboure, cerca de San Juan de Luz, invitó al comandante del torpedero Jaguar y al resto de sus oficiales a un cocktail que se celebró en la sede del club, aprovechando que el buque se encontraba en el puerto.63 Al comandante de este mismo torpedero se dirigió el embajador francés para España Jean Herbette —en San Juan de Luz—, que le agradeció su última visita, invitándole para que le visitara la próxima vez que este se encontrase en dicha ciudad francesa, poniéndose a su total disposición.64 El ya mencionado cónsul austríaco Guillermo Gefaell, en cambio, no pudo aceptar la invitación del comandante del torpedero albatros, pues afirmaba estar demasiado ocupado con la organización de los transportes para extranjeros.65 No hay registro, empero, de casos de desórdenes o motines entre las tripulaciones alemanas, como sí se dieron en otras marinas. El 6 de agosto, la tripulación del crucero francés duquesne —buque insignia del contraalmirante Gensoul, a cargo del dispositivo francés para la evacuación de extranjeros en el Mediterráneo— se rebeló, negándose a asistir al reparto del rancho.66 Ante estos desórdenes el buque tuvo que regresar a su base en Tolón, siendo relevado por el transporte de hidroaviones Commandant Teste. Desde que estalló la Revolución Rusa, se sucedieron numerosos motines o desacatos como el anterior, especialmente al contacto entre la marinería y las llamadas fuerzas revoluciona62 Se pueden encontrar numerosos ejemplos en los cuadernos de bitácora de los navíos alemanes en aguas españolas. Un ejemplo: BA-MA, RM 134/56 cuando al acorazado Graf spee tras arribar al puerto de Alicante fue visitado por oficiales navales argentinos, británicos, italianos y portugueses. 63 BA-MA, RM 91/41, carta del Yatch-club Basque al torpedero Jaguar del 10 de septiembre de 1936. 64 Ibidem, telegramas retransmitidos por el crucero leipzig al torpedero Jaguar el 27 de agosto de 1936. 65 Ibidem, manuscrito del cónsul Guillermo Gefaell al comandante del torpedero albatros. 66 Sabatier de Lachadenède, 2001, p. 33. https://doi.org/10.1387/hc.22774 515 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 rias.67 Que algo así no sucediese en la Marina alemana pudo deberse al férreo control ideológico que estas fuerzas armadas mantenían sobre sus miembros.68 Estos eventos muestran cómo la intervención naval alemana también creó un marco en el que los marinos alemanes confraternizaron e intercambiaron experiencias con españoles y representantes de terceros países. Desde los eventos culturales más multitudinarios —corridas de toros, partidos de fútbol— hasta las reuniones para oficiales, estas actividades permitieron el contacto con la población local, aunque únicamente se dieron en la zona sublevada. Es probable que estos intercambios influyesen en la perspectiva que los marinos alemanes tuvieron de la guerra civil —ya prede fi nida por la posición tomada por su gobierno—, además de mostrar a los españoles del bando sublevado el apoyo alemán a su causa. la marina alemana y el resto de fuerzas navales extranjeras Como se ha mostrado previamente, Alemania no fue el único país que mandó sus buques de guerra a rescatar a sus ciudadanos en España. Resulta relevante atender a las actividades de estas otras armadas para comprobar similitudes y destacar las diferencias de la actividad germana. El gobierno británico ordenó a su marina el 20 de julio que se preparara para evacuar a sus ciudadanos en España. Cuatro días más tarde el Almirantazgo informó de que ya disponían de buques en cada puerto español de relevancia.69 Pese a que el objetivo de la Marina británica era evacuar a sus conciudadanos de España, la mayoría de los que embarcaron en sus buques, no lo eran. Para el final de octubre de 1936, solo el 35% de las 11.195 personas rescatadas por la Marina británica eran de dicha nacionalidad.70 Según el ya citado informe del almirante Boehm, la proporción de extranjeros rescatados por la Marina alemana justo superaba el 50%71, aunque el porcentaje varió dependiendo de las zonas. Según el registro de los buques que operaron en la cornisa cantábrica entre 67 Bell, Elleman, 2003, p. 88 y ss. 68 Dülffer,1973. 69 Cable, 1979, p. 25. Sin embargo, el autor no recoge cuáles fueron esos puertos que el Almirantazgo consideraba relevantes. 70 Cable, 1979, p. 27. 71 BA-MA, RM 20/1389, pp. 7-8. 516 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García el 28 de julio y el 20 de agosto de 1936, estos evacuaron a 1.942 personas, de las cuales 1.344, el 69%, no eran alemanas.72 Otras marinas como la estadounidense o la argentina también evacuaron un número importante de extranjeros, en trono a la mitad de los rescatados en el caso estadounidense.73 El caso argentino es más llamativo pues de las 1.880 personas evacuadas, solo 532 eran argentinas, esto es, apenas un 28%, y de los no argentinos 1.032 eran españoles, casi un 55% del total.74 Dentro de ese grupo de españoles evacuados por la Armada argentina se encuentra el que fue cuñado de Franco y llegaría a Ministro de Asuntos Exteriores español Ramón Serrano Súñer.75 Vestido de marino argentino —a semejanza del obispo de Cartagena que se disfrazó de oficial alemán— junto con el capitán de artillería Álvarez Miranda, pudo evadirse a Marsella desde Alicante. Posteriormente también fueron trasladados por la Armada argentina la mujer de Serrano Súñer y sus dos hijos, así como su hermano Eduardo, este último con un pasaporte chileno.76 Casos como el de Eduardo Serrano Súñer llevan a cuestionarse qué porcentaje de aquellos que fueron evacuados de España gracias a un pasaporte extranjero eran realmente ciudadanos de aquellos países y no habían conseguido la documentación diplomática de forma ilícita. Es fácil imaginar que en medio del caos de la guerra muchas personas recurriesen a contactos —o a la bondad o codicia de los trabajadores consulares— para conseguir un pasaporte que les ayudase a salir de España o les diese cierta protección ante las autoridades españolas. Desgraciadamente, comprobar cuántas de las personas evacuadas eran realmente ciudadanas de los países a los que decían pertenecer resulta imposible. Del 65% de no británicos rescatados por la Marina británica, muchos fueron españoles. A diferencia de en el caso de la Marina alemana, la británica planteó en numerosas ocasiones las evacuaciones de ciudadanos españoles como intercambios, postulándose como negociadora entre ambos bandos. Por ejemplo, destructores británicos llevaron a niños vascos rete72 BA-MA, RM 134/64, p. 38. 73 Siegel, 2001, p. 379. 74 Figallo, 1985, pp. 71-72. Las autoridades argentinas, desde el comienzo del conflicto, acogieron a numerosos españoles en su embajada y sus consulados, protegiéndolos con su inmunidad diplomática. 75 Ibidem, p. 66. 76 Ibidem. pp. 66 y 70. Tretas como vestir al evadido de marino también fueron usadas por la Marina británica, Cable, 1979, pp. 27-28. https://doi.org/10.1387/hc.22774 517 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 nidos en la zona sublevada a Bilbao, recogiendo allí a varias mujeres que estaban presas en la villa vasca, llevándolas a la zona insurgente.77 Los intercambios fueron concertados por la Cruz Roja Internacional y ejecutados por la Marina británica, siendo el total a finales de enero de 1937 de diecisiete mil españoles, esto es, casi seis mil más que extranjeros evacuados.78 La Marina francesa también participó en estos intercambios, siendo uno de los más señalados el sucedido el 7 de diciembre de 1936, en el que se canjeó a una tal familia Baó por la familia del general Miaja, que se encontraba en Melilla.79 Las marinas de estos países, como representantes diplomáticos, ejercieron las labores de mediador y facilitador entre ambos bandos españoles. Estos intercambios y, en general, la evacuación de ciudadanos españoles, produjo a veces incidentes o fricciones con las autoridades españolas, que no siempre estaban dispuestas a dejar salir a según qué personas. Este fue el caso de la Marina italiana, que tuvo que negociar con las milicias que controlaban el puerto de Valencia para poder sacar de España al nuncio.80 Las fricciones y pequeños conflictos también pudieron ser instigados por la percepción que los marinos extranjeros —especialmente los oficiales— tuvieron de la República. Los asesinatos de numerosos oficiales navales españoles por parte de milicianos —en Cartagena y en los juicios sumarios de algunos comités navales—, supusieron un choque para ciertos marinos, que se identificaban con sus colegas asesinados. Según James Cable, estos asesinatos causaron una profunda impresión en la Marina británica, llevando a ciertos oficiales a tomar una actitud distante y hostil para con la República.81 Teniendo en cuenta el trasfondo político de la Marina alemana, no resulta difícil ver cómo los marinos germanos no fueron simpatizantes de la causa republicana.82 77 Estas mujeres se encontraban presas por sus ideas políticas o las ideas políticas y acciones de sus maridos, hermanos y padres. Ibidem, p. 28. 78 Ibidem. 79 Sabatier de Lachadenède, 2001, p. 36. 80 Alcofar, 1975, p. 51. 81 Cable, 1979, p. 35. Sin embargo, Cable recoge varios testimonios que muestran una actitud más amistosa y próxima hacia el Gobierno Vasco. 82 Tanner, 1976, pp. 59-60. El comandante del Graf spee consideró estos eventos lo suficientemente importantes como para enviar a sus superiores en Berlín un informe del cónsul en Cartagena que describía el fusilamiento de «cuarenta y cinco generales, almirantes y oficiales» por parte de unas autoridades «controladas por consejos soviéticos». BA-MA, RM 134/54, entrada del 27 de agosto de 1936. 518 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García La Marina alemana —al igual que la italiana— no participó en las mediaciones e intercambios de civiles españoles, y solo usó sus recursos para ayudar a aquellas personas que querían evadirse de la zona republicana. Esta es una característica que diferencia la actuación alemana de la de otros países. Con toda seguridad, que las Marinas alemana e italiana no tomasen parte en este tipo de negociaciones está relacionado con el pronto posicionamiento que ambos gobiernos tuvieron para con el conflicto. Los gobiernos francés y británico, por contra, mantuvieron una posición más neutral y negociadora. A la flota germana solo se le encomendó la evacuación de aquellos de sus ciudadanos —y los pertenecientes a las «naciones amigas»— que se encontrasen en la zona republicana, ya que las autoridades alemanas consideraron la zona sublevada como segura y, por tanto, la evacuación en dicha zona, innecesaria. las evacuaciones a partir de agosto de 1936 A raíz de un suceso ocurrido en Barcelona, el almirante Boehm, el 29 de agosto de 1936, describió su visión de la situación en España en lo que a las evacuaciones se refiere, y también opinó sobre por qué no creía necesario que se organizase la evacuación de sus ciudadanos en la zona «blanca».83 Sin embargo, el almirante temía que cualquier imprevisto desatase «la ira roja» repentinamente contra los ciudadanos italianos y alemanes que seguían en España. No lo encontraba probable, pero advertía de que si la situación de «los blancos» mejoraba, la situación en las «zonas rojas» sería impredecible, no descartando que se llegase a la situación de que ciudadanos alemanes fuesen usados como rehenes.84 Aún y todo, Boehm no contempló que hubiese peligro para los ciudadanos alemanes 83 BA-MA, RM 20/1389, p. 7. El suceso tuvo por protagonistas a cuatro alemanes que murieron tiroteados por un «grupo terrorista anarquista» [anarchistische Terrorgruppe]. Las víctimas, al parecer, intentaron llegar a la frontera francesa usando su propio automóvil en contra del consejo expreso del cónsul general, que consideraba el área insegura. Según Boehm, el gobierno republicano prometió investigar el suceso y castigar a los culpables, y admitió que «las autoridades legales, los socialistas pero también los comunistas y anarquistas, al parecer, han hecho intentos serios y, en general, exitosos para evitar incidentes con extranjeros». 84 Puede que Boehm llegase a esa conclusión tras recibir noticias de los asaltos a cárceles y prisiones que sucedieron en numerosas ciudades como represalia por los bombardeos de la aviación sublevada, Solé i Sabaté, Villaroya, 2003, pp. 67-73. https://doi.org/10.1387/hc.22774 519 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 que permanecían en la zona roja. Tampoco temió por los mercantes que sacaban a extranjeros de las ciudades rojas sin escolta militar, ya que no habían tenido problema alguno hasta entonces. La Marina alemana —según Boehm— solo debía plantearse evacuar a sus ciudadanos de la zona insurgente en caso de que este bando perdiese la guerra. En el hipotético caso de que este bando colapsase, el almirante advirtió de que no se podría confiar en la posibilidad de evacuar a los civiles mediante el sistema ferroviario que, teóricamente, debía poder transportarlos a Portugal.85 Por ello, propuso que en caso de ser necesario se estableciese La Coruña como punto de encuentro y evacuación de la zona noroeste y, para la zona sudoeste, los puertos de Cádiz, Sevilla y Huelva. Pese a esta planificación Boehm insistió en que, de tener que hacer frente a esta situación, solo sería necesario evacuar a aquellos alemanes que habían colaborado o estaban comprometidos con los sublevados, ya que no creía probable que el gobierno republicano permitiese actos de violencia contra ciudadanos extranjeros, probablemente, por miedo a posibles represalias.86 Resulta difícil cuantificar exactamente cuál fue el total de personas evacuadas por la Marina alemana durante la guerra civil. Según el informe de Boehm, a 29 de agosto de 1936 se habían evacuado a 9.570 personas de las cuales más de la mitad eran extranjeros.87 Pero, considerando que hubo numerosas evacuaciones hasta, por lo menos, enero de 1937, la cifra será mayor. De los extranjeros evacuados, según el informe, la mayoría partieron con el permiso de las autoridades españolas, lo cual indica por contraposición que cierto número de evacuados salieron ilegalmente de España, sin permiso o quizás con documentación falsa; así fue en el caso del obispo de Cartagena.88 Parece ser que para finales de agosto, la 85 En la práctica el sistema ferroviario tenía numerosas limitaciones: las líneas estaban divididas entre ambos bandos, su infraestructura fue objetivo prioritario de bombardeos y sabotajes, y se priorizó el transporte de tropas, material militar y recursos para la industria. Es improbable que, en el caso de que el bando sublevado colapsase, se diese prioridad de uso de tal limitado recurso a los alemanes que quisiesen salir del país. García Lozano, 2019. 86 BA-MA, RM 20/1389, p. 10. 87 Ibidem, p. 7. 88 Los alemanes que decidieron permanecer en la España republicana, según Boehm, o bien eran simpatizantes de «los rojos», no-arios [nichtarier] y emigrantes que no querían retornar a Alemania, o bien eran quienes, por un sentido del deber, deseaban permanecer en el lugar defendiendo sus activos, como por ejemplo, los representantes de em- 520 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García mayoría de los ciudadanos alemanes habían sido evacuados, lo cual concuerda con las observaciones de las Marinas británica y francesa que, en fechas similares, también consideraron que la mayoría de sus ciudadanos habían dejado España.89 Ante esta situación en la que la mayoría de ciudadanos alemanes habían sido ya evacuados, el almirante Boehm recomendó reducir la presencia de buques militares en aguas españolas.90 Advertía, además, de que las tripulaciones de estos buques debían prepararse ante la posibilidad de ataques por parte de fuerzas republicanas, como posteriormente sucedió.91 Esta reducción de los medios disponibles tiene sentido también desde el punto de vista económico. No se ha encontrado un registro de todos los gastos que se generaron durante los meses que la Marina alemana empleó en evacuar a los miles de civiles de España, pero hubo numerosos pagos a los que hacer frente: la soldada de todos los militares, el coste de los mercantes y petroleros requisados, el gasto en combustible, así como el avituallamiento tanto de los marinos como de los civiles que embarcaban en los buques, y los gastos médicos de aquellos que resultaron heridos, como las víctimas del bombardeo en Gijón. Este fue también el motivo por el que, a partir de agosto de 1936, la Marina francesa planteó la reducción de sus efectivos en aguas españolas; el coste era una carga demasiado pesada para el erario público.92 Además del hecho económico, hay que considerar los riesgos a los que se exponían los buques al ser mandados a una zona de conflicto: la posibilidad de que un buque resultara dañado o hundido, o los marinos heridos o muertos era real. A fin de cuentas, las aguas españolas eran un escenario complejo y confuso en donde dos armadas se disputaban la hegemonía y el control del espacio marítimo. A estas dos flotas, hay que presas como I.G. Farben. Para los pertenecientes a este último grupo, Boehm reconocía el deber de la Marina alemana para con su seguridad y eventual evacuación pues «seguían al servicio de Alemania». No así para el resto, a pesar de que fuesen ciudadanos alemanes. BA-MA, RM 20/1389, pp. 7-12. 89 En el caso francés se consideró que la mayoría de los franceses que deseaban salir de España lo habían hecho para finales de septiembre, Sabatier de Lachadenède, 2001, p. 34, en el caso británico Cable, 1979, pp. 28-33. 90 Para el mar cantábrico recomendó disponer del crucero leipzig acompañado por un torpedero y un mercante. Para el Mediterráneo, aconsejó un acorazado, dos torpederos y un mercante en Barcelona y petrolero en Alicante. 91 El ejemplo más claro es el del ya mencionado ataque al deutschland. 92 Sabatier de Lachadenède, 2001, p. 32. https://doi.org/10.1387/hc.22774 521 La Marina alemana y la evacuación de extranjeros en la Guerra Civil española, 1936-1937 añadir todos aquellos buques de otras naciones que acudieron a rescatara a sus ciudadanos. Según informes franceses, el 4 de septiembre de 1936, se hallaban en torno a España cincuenta y un buques de guerra en tareas de evacuación y rescate.93 Este es un número considerable de navíos que debían operar, teóricamente, manteniendo su condición de neutralidad. De esos buques, nueve correspondían a Alemania, lo cual muestra el grado de implicación de este país en esta tarea. Nueve fueron también los buques italianos y franceses que se encontraban en septiembre de 1936 en España, teniendo ambos países mayor número de ciudadanos que evacuar y siendo ambas flotas más numerosas que la alemana. La Marina germana participó al mismo nivel que la francesa e italiana, lo que le llevó a desplegar prácticamente todos sus buques de superficie en España.94 Nunca antes, en tiempo de paz, las fuerzas navales alemanas se habían desplegado tan lejos de sus puertos de origen en tal número, lo cual muestra el esfuerzo logístico llevado a cabo por este país y la importancia de este conflicto para el gobierno germano. El coste —tanto económico como organizativo y militar— de tener gran parte de su flota en España fue tal que la Marina alemana llegó a pedir ayuda a la británica. El 24 de noviembre de 1936, George Mounsey —subsecretario adjunto del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, encargado del Departamento de Europa occidental95— respondió a la petición del AusAmt, que solicitaba a la Marina británica hacerse cargo de la evacuación de aquellos ciudadanos alemanes en puertos en los que no hubiese buques alemanes.96 Esta petición concuerda con la afirmación de que la mayoría de alemanes ya habían sido rescatados, por tanto solo quedaba un pequeño número de ellos. Mantener a una parte de la flota alemana en aguas españolas para atender las necesidades de estos pocos ciudadanos podría haberse visto en Berlín como un gasto excesivo, de modo que las autoridades alemanas pidieron a las británicas que se ocuparan de ello. Mounsey citó al almirante británico a cargo de la evacuación de sus conciudadanos para denegar esa petición, alegando que la Marina británica no podía hacerse cargo de la responsabilidad que implicaba aceptar esa solicitud. Sin embargo, ya se han visto testimonios que, si bien son 93 Ibidem, p. 44: 17 buques británicos, 9 alemanes, 9 franceses, 9 italianos, 4 es tadouni den ses, 2 portugueses y uno argentino. 94 Tanner, 1976, p. 51. 95 Moradiellos, 2001, pp. 93, 97. 96 BA-MA, RM 20/1391, pp. 90-91. 528 Historia Contemporánea, 2023, 72, 497-529 Iñigo Gómez García bibliografía Al c o F A r nA s s A e s , José Luis, la Marina italiana en la guerra de España, Editorial Euros, Barcelona, 1975. Al P e r t , Michael, la guerra civil en el mar, Crítica, Barcelona, 2008. Be l l , Christopher, M., el l e m A n , Bruce A. (eds.), naval mutinies of the twentieth century. an international perspective, Frank Cass, Londres, 2003. 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Een herinnering van veertig jaar geleden. De Nederlandse zeemacht tijdens de Spaanse burgeroorlog (19361938)», Marineblad, 1976, pp. 342-359. Datos del autor Iñigo Gómez García es Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). En su tesis doctoral «La Marina alemana y la España de Franco, 1936-1945» abordó las relaciones que se desarrollaron entre estas entidades a nivel diplomático, económico y militar. Sus líneas de investigación se centran en el análisis de las actividades de marinas de guerra extranjeras durante la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, así como en las misiones de asesores militares durante el periodo de Entreguerras. Entre sus publicaciones más recientes se encuentra «Instructores alemanes en la Armada española. La creación de la comisión Rüggeberg, 1939-1940», Revista Universitaria de Historia Militar, vol. 10, núm. 20, 2021.