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La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística Iñigo Sarriugarte Gómez Universidad del País Vasco (España)
97 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística Schrödinger’s cat theory and its artistic translation Iñigo Sarriugarte Gómez Universidad del País Vasco (España) [email protected] Fecha de recepción: 1 de febrero de 2023 Fecha de aceptación: 7 de agosto de 2023 Resumen Las necesidades de interpretación mediante el arte hacia las teorías pertenecientes a la Física Cuántica empiezan a resultar una actividad cotidiana. Un interesante número de creadores se han acercado desde múltiples posibilidades a la paradoja ideada por Erwin Schrödinger en 1935, siendo conocida como el experimento mental del gato de Schrödinger. En esta propuesta se aborda la probabilidad de que dos realidades diferentes se encuentren en superposición de manera simultánea, lo que induce a suponer que el gato se encuentre tanto vivo como muerto a la vez. A partir de aquí, se instalan constantes como el principio de la incertidumbre, la decoherencia y los estados mesoscópicos. El principal formato para analizar la paradoja de Schrödinger se ha aplicado mediante las instalaciones multimedia de JoAnn Kuchera-Morin y Gabriela Prochazka. En los apartados plásticos, se encuentran los trabajos de Johan Thom y David Shrigley, mientras que en la creación videográfica destaca el proyecto de Roser Teresa Gerona Ribas. Palabras clave: Física cuántica; Schrödinger; Gato; Arte; Instalación. Abstract The needs of interpretation through art in relation to the theories belonging to Quantum Physics begin to be a daily activity. An interesting number of artists have analized from multiple possibilities the paradox devised by Erwin Schrödinger in 1935, being known as thought experiment of Schrödinger’s cat. This proposal deals with the probability that two different realities are simultaneously superimposed, which leads us to suppose that the cat is both alive and dead at the same time. From here, theories such as the uncertainty principle, decoherence and mesoscopic states are installed. The main format for analyzing the Schrödinger´s paradox has been formalized under the multimedia installations of JoAnn Kuchera-Morin and
98 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez Gabriela Prochazka. In the plastic sections, there are the works of Johan Thom and David Shrigley, while in the video creation there is the project of Roser Teresa Gerona Ribas. Keywords: Quantum Physics; Schrödinger; Cat; Art; Installation. 1. BREVE INTRODUCCIÓN A LA PARADOJA DE SCHRÖDINGER Enmarcados dentro de los experimentos mentales o imaginarios, encontramos no sólo entramados de gran complejidad vinculados a partículas subatómicas, de ahí que resulten de interés los proyectos de Rosen y Vallarta (1932), Grete Hermann (1935), y sobre todo la propuesta lanzada por Erwin Schrödinger1 en su conocido artículo sobre el gato, junto con los datos aportados en su relación epistolar con Einstein durante el verano de 1935. De hecho, este último propuso por carta a Schrödinger durante ese mismo año reproducir el experimento, pero esta vez mediante un barril de pólvora en vez de un gato. De este modo, se pretendía delimitar de manera más exhaustiva el contenido probabilístico del sistema, buscando un encadenamiento de los efectos. También, junto con este último proyecto, se ha documentado el experimento imaginario del microscopio de rayos gamma de Heisenberg, donde se abordaba la propuesta del fotón y la caja, que a su vez se unía a dos experimentos muy parecidos, pero con ligeras desigualdades. Si en el primero Einstein ponía en duda la Interpretación de Copenhague, en el siguiente Bohr lograba resultados más convincentes sobre Einstein (Jammer, 1974, p. 183). Como bien indica el siguiente autor: El mito del experimento del gato está consignado en las últimas páginas de la primera parte de un total de tres que conforman la disertación del físico austriaco: en las dos partes siguientes las ideas de Schrödinger dejan atrás esa breve y mítica construcción para seguir tratando el estado actual de la mecánica cuántica y, hacia el final, se vale de otro experimento imaginario menos conocido, menos referenciado y, desde luego, nada mítico. La historia se ha encargado de dar importancia a un caso ridículo, como el mismo autor lo llamó, que apenas daba paso a lo que en los siguientes parágrafos sería el cuerpo central de la argumentación de Schrödinger (Martín Ruiz, 2012, p. 339). Entre estas variantes de experimentos mentales, destacamos de manera sucinta la paradoja del premio nobel austríaco Erwin Schrödinger cuando propone en 1935 llevar su propuesta conceptual. Para ello, situó dentro del interior de una caja opaca 1 Erwin Schrödinger publicó el artículo ¿Está la ciencia natural condicionada por el medio? Revista de Occidente, 113, noviembre (1932), pp. 125-159. El filósofo Xavier Zubiri había conocido al científico austriaco al asistir a sus clases de Mecánica Cuántica en Berlín. También, otros científicos españoles mantenían contacto con Schrödinger, caso de Blas Cabrera, especializado en el área de magnetismo.
99 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 de acero un contador Geiger junto con un martillo (se daba por hecho que este dispositivo estaba asegurado contra la interferencia directa del gato). Debajo de esta herramienta, se ubica un frasco de cristal con una dosis de veneno letal para dicho animal. Si el contador era capaz de detectar una partícula subatómica, el tubo del contador se descargaba a través de un relé, liberando el martillo que rompería el pequeño frasco que contenía el ácido cianhídrico o ácido prúsico (HCN). Al lanzarse un electrón, se pueden generar dos posibilidades. En la primera el contador detecta la partícula, poniendo en marcha los consiguientes pasos, lo que forzaría a que el felino inhale el gas tóxico y muera. Pero, en la segunda probabilidad, puede ocurrir que el electrón altere su dirección y el detector no lo capte, no activándose los posteriores procesos, lo que permitiría que el gato siga vivo. Lo racional sería estipular que las probabilidades quedan repartidas entre los dos casos al 50%. No obstante, la cuántica no entiende de lo que es lógico y ortodoxo. Estas dos probabilidades están en superposición entre sí, lo que denota que el gato se encuentra de igual manera en una intercalación al estar vivo y muerto a la vez. Ante esta paradoja, se han aplicado varias teorías, siendo la más conocida, la interpretación de Copenhague, que explica que las propiedades físicas de una partícula sólo existen después de haber sido observadas. Esta situación de indeterminación del estado nuclear se transforma finalmente en una determinación macroscópica para el gato. Para autoras como Lyden Elizabeth Stone (2013, p. 59): … si un observador es esencial para el colapso cuántico en un único estado de la realidad material, el formalismo de la mecánica cuántica indica que hasta que alguien mire dentro de la caja, no se puede decir que el gato esté vivo o muerto. Otra explicación se centraría en la interpretación de los Muchos Mundos (Everett, 2012: 72-172), que defiende que todos los estados posibles existen en un número potencialmente infinito de universos, lo que aplicado al gato se entendería como que está vivo y muerto a la vez, pero en universos totalmente distintos. En un nivel de escala atómico las dos probabilidades se están produciendo simultáneamente. Si en nuestro contexto físico sólo encontraremos una de las opciones, en el marco de las leyes cuánticas las dos posibilidades que conciernen al gato son tan reales como instantáneas. No obstante, como la realidad del felino no está sujeta a las leyes cuánticas, por este motivo, lo encontraremos vivo o muerto. Pero si por un momento nos situáramos en una dimensión cuántica, las dos serían perfectamente plausibles de existir. Debemos recordar que el comportamiento de un electrón se presenta tanto como onda que como partícula, lo que le permite asumir diferentes posibilidades a la vez y de manera superpuesta. Su comportamiento se podría asimilar a las ondas
100 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez producidas por una piedra que ha sido arrojada sobre el agua, lo que explica que tome tanto la dirección del detector como la contraria. Estas aplicaciones cuánticas son especialmente observadas a escala subatómica y sólo bajo condiciones muy determinadas, por ejemplo, cuando las partículas son aisladas, ya que la más mínima interacción con el entorno desmantela cualquier posibilidad de llevar a cabo la comprobación cuántica. En el momento que actúan numerosas partículas entre sí, dejarán de funcionar y no se mostrarán sus verdaderas potencialidades. Por este motivo, cuestiones como el calor y especialmente la escala resultan fundamentales para entender el entramado de este experimento mental. Para el investigador Gregory R. Mulhauser (1998, p. 156): Una propiedad fiable, por el contrario, está contenida en una o más lógicas sensibles o puede añadirse a ellas (y en estas lógicas es lógicamente equivalente a una medida real), pero existe al menos una lógica sensible donde añadirla generaría una contradicción. Esto separa los efectos secundarios de la complementariedad matemática de las propiedades del mundo real, y da cabida a las características pegajosas de los escenarios con subsistemas correlacionados pero separados en el espacio, como la famosa paradoja de Einstein, Podolsky y Rosen (1935) que, por cierto, inspiró el propio experimento gedanken de Schrödinger con el gato. Gracias a esta paradoja, se nos invita a reflexionar sobre la limitación de creer en una única existencia y percibirla sólo tal y como es. Si nos trasladamos a un marco puramente cuántico, la realidad deja de ser unívoca y se transporta a un conjunto de múltiples realidades, tal y como ocurre en el experimento de Schrödinger, donde se aboga por un entramado difuso de variables probabilísticas, que permite cohabitar distintos posibles estados del sistema. Pero, cuando se alteran las leyes cuánticas, es entonces cuando se fuerza a producir una única realidad, lo que indica que nunca podremos observar de manera simultánea al gato vivo y muerto a la vez. Tanto Erwin Schrödinger como Arthur Holly Compton asumían que el suceso de eventos microscópicos puede impulsar un efecto dominó hasta alcanzar la ocurrencia de sucesos macroscópicos, especialmente si la incertidumbre se acopia mediante una serie de efectos amplificadores. Es aquí donde los físicos acuñan el término decoherencia2 para explicar el paso de la realidad cuántica a la nuestra. Para físicos, como Compton, cuando a nivel microscópico un electrón pasa a través de una celda fotoeléctrica puede generar también la aparición de un suceso a mayor escala. Algunos autores plantean la posibilidad de realizar un estudio más detallado de la decoherencia cuántica a partir 2 Sobre esta cuestión, resultan de gran interés las siguientes publicaciones: Schlosshauer, M. (2007). Decoherence and the Quantum-to-Classical Transition. Berlin/Heidelberg: Springer-Verlag; Joos, E., Zeh, H. D. y Kiefer, C. et al. (2003). Decoherence and the Appearance of a Classical World in Quantum Theory. Berlin: Springer-Verlag.
101 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 de la creación de los estados mesoscópicos del gato de Schrödinger (Monroe et al., 1996, pp. 1131-1136). En la actualidad, el apartado de la coherencia resulta fundamental para los ámbitos de la computación y la criptografía cuántica. Incluso, se han observado proyectos para generar dichos estados mesoscópicos del gato en un oscilador armónico o una única modalidad del campo electromagnético. Si el gato de Schrödinger se compone de dos estados coherentes que están separados, con una precipitación térmica dicha superposición pierde su consolidación inicial de manera rápida para decantarse en una única probabilidad. Cuanto más se deriva hacia la probabilidad clásica, la existencia de la superposición pierde presencia y comienza a diluirse temporalmente, desapareciendo este proceso de coherencia cuántica. Por este motivo, se explica que las superposiciones cuánticas no puedan ser observadas en la escala macroscópica e incluso su dificultad de ser mantenido en procesos mesoscópicos. En base a este tipo de experimentos, se debe asumir tanto la idea de la superposición, admitiendo la complementariedad dual de onda-partícula, como la aceptación macroscópica del Principio de Incertidumbre. En palabras de Schrödinger: Es típico de estos casos que una incertidumbre originalmente referida al dominio atómico se vea transformada en una incertidumbre de lo que es ordinario para los sentidos [grobsinnliche], la cual puede entonces ser resuelta mediante la observación directa. Esto nos previene de considerar, inocentemente, como válido un modelo borroso que ofrezca una imagen del mundo real. Esto no representa nada vago o contradictorio en sí mismo. Es la diferencia entre una fotografía borrosa o fuera de foco y una fotografía de nubes o bancos de niebla [Nebelschwaden] (Trimmer, 1980, p. 327). Ciertamente, en dicho experimento, se observan posibilidades difusas en base a una articulación matemática abstracta, que permitiría mostrar el emborronamiento de las variables en un instante arbitrario en el tiempo. Para Schrödinger, lo que supone una indeterminación limitada en la escala atómica podría transformarse en una determinación en el marco macroscópico, que ha sido resuelta mediante la observación de la persona. De este modo, dicho experimento anulaba la base de una asunción borrosa frente a una realidad definida. La intención del científico fue mostrar algunos de los errores de la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, que planteaba el fenómeno conocido como “colapso de la función de onda”, donde dos partículas subatómicas, que ahora se encontraban separadas, pero que antes habían interactuado en algún instante, mostrarían un estado definido en el momento en que una de estas fuera medida. De hecho, para desmontar este planteamiento, procedió a diseñar su paradoja mental. El problema es que fuera de la caja no hay forma de saber si esto ha sucedido o no. Es imposible decir si el gato está vivo o muerto hasta que se abra la caja.
102 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez Según todos los cálculos físicos, el gato mantiene sus dos estados hasta que el acto de observación determine que sea uno u otro. Se podría decir que no está ni vivo ni muerto hasta que la mirada lo defina de alguna manera. En la actualidad, no existe la posibilidad de aplicar pautas de superposición en nuestro ámbito macroscópico, al igual que ocurre en el ámbito de la escala mínima del gato de Schrödinger. Por este motivo, se ha empezado a considerar que este fenómeno pueda llegar a tener una implicación en sistemas mesoscópicos, es decir, en aquellos niveles que puedan aglutinar el apartado micro y macro, convirtiéndose en una plataforma de interpretaciones relacionadas con la medición cuántica. 2. PROPUESTAS ARTÍSTICAS RELACIONADAS CON LA PARADOJA DE SCHRÖDINGER Resulta obvio que referirse a los efectos cuánticos a través de las prácticas creativas conlleva amplias complejidades y sobre todo la posibilidad de generar numerosas contradicciones, ya que los auténticos efectos cuánticos de momento no pueden ser representados en obras de arte macroscópicas y físicas. No obstante, el artista intenta superar esta barrera, tanto en su dificultad interpretativa como en una materialización adecuada y cercana a la teoría analizada. A continuación, se realiza una selección de aquellas propuestas que han conseguido adentrarse en dicha paradoja en base a distintas probabilidades creativas, con soportes divergentes y salidas conclusivas apropiadas. Abordar temáticas cuánticas requiere superar numerosas premisas encorsetadas, al igual que Schrödinger asumió que los conceptos físicos heredados de los antiguos griegos –«partícula», «continuo», «discreto»– ya no bastaban para describir los fenómenos creados por las técnicas experimentales descubiertas en los siglos XIX y XX. Según él, no había que maravillarse ante una realidad fantástica y místicamente contradictoria, sino renovar y refinar las herramientas conceptuales para que apareciera nuevamente clara y distinta. El gato, pues, vino al mundo con la misión de mostrar que esas herramientas eran obsoletas, no para epatar al público no especializado (Pérez, 2019, s/p). El experimento de este físico austríaco pretendió abordar aspectos como la ambigüedad multinivel en base a la posibilidad de diferentes superposiciones de realidades de manera instantánea, condición que ha servido como preámbulo temático para la elaboración de colectivas, tal y como se llevó a cabo en el KUAD Annual 2018 con el título Schrödinger’s Cat, celebrado en el Tokyo Metropolitan Art Museum. En esta ocasión, se realiza una muestra con 23 artistas, que aglutinan
103 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 numerosos campos y formatos artísticos, desde la propia pintura Nihonga, hasta propuestas textiles, la animación CG y el diseño ambiental, con la excusa de recoger en base a dicha paradoja la ambigüedad, lo incierto de nuestro mundo y la posibilidad de la existencia de distintos niveles de comprensión y materialización, teniendo en cuenta que estas mismas pautas se están dando en nuestra sociedad y en todos sus apartados políticos, sociales, culturales y económicos. Dentro de las muestras más relevantes, destacamos la realizada por la comisaria Krista Blake, que inspirándose en el cuento La biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges y las Cápsulas del Tiempo de Andy Warhol, reúne a más de 60 artistas, científicos, matemáticos, cineastas, escritores, músicos y filósofos en la colectiva interactiva Archive Fever! (instalada entre diciembre de 2014 a enero de 2015 en la Clay and Glass Gallery, Waterloo, Ontario, Canadá), donde se procede a formalizar una especie de biblioteca de archivos, teniendo en cuenta algunos de los principios teóricos de la física cuántica. No sólo se intenta revelar en esta muestra numerosas paradojas sobre el concepto de archivo en sí, sino que según se va desarrollando se procede a adjuntar nuevas cajas, formando un archivo cultural contemporáneo en constante expansión. Los espectadores tenían la posibilidad de examinar las diferentes cajas como si fueran espacios de archivos, que se van completando de manera evolutiva con cápsulas de materiales que tienen más de 70 años y que han sido aportados por distintos miembros de la comunidad científica y cultural, caso de los científicos contemporáneos Lee Smolin, Carlo Rovelli, Renalte Loll, Jennifer Jacquet; los escritores Ian Rankin y George Dyson; los artistas Shary Boyle, Douglas Gordon, Ciara Phillips, Katie Paterson; y los músicos Jarvis Cocker y Martin Rev; entre otros muchos. Cada uno de ellos ha ido preparando una caja numerada con distintos materiales escritos, visuales y objetuales, con la intención de desconcertar y hacer reflexionar. Incluso, algunas cajas contienen componentes audiovisuales a los que se puede acceder mediante un iPad y auriculares en una galería contigua. Durante la visita a la exposición, el público, empleando unos guantes blancos de biblioteca, simulaba la firma que se suele realizar en un libro de biblioteca, para posteriormente elegir una caja, colocarla sobre una mesa y de este modo proceder a la extracción de sus materiales con el consiguiente análisis de cada una de las cajas. Dichas cápsulas o recipientes se muestran a la vez como un registro íntimo y una posibilidad interactiva de experiencia colectiva, generando un evento misterioso, que además conecta al coleccionista con el espectador, y mezcla lo público y lo privado, lo personal y lo universal. De acuerdo con la crítica de arte Reka Szepesvari (2014, s/p), esta muestra “encarna esta diversidad en el archivo y crea un entorno etéreo al revelar sus aspectos inherentes, recursivos y paradójicos”.
110 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez Figura 4. Gabriela Prochazka. Schrödinger’s cat (2018). Fuente: http://gabrielaprochazka. com/schrodingers-cat/ Con la artista multimedia Gabriela Prochazka, nos adentramos en propuestas fluctuantes entre distintos territorios, que recogen una articulación comunicativa de recursos lumínicos, soportes audiovisuales e interacciones musicales. En este caso, la creadora empleó una calavera de gato adosada a varias fuentes de luz, junto con terciopelo negro y altavoces en su instalación Schrödinger’s cat (2018), con diseño de sonido de Matej Moravec (presentada en el Festival Internacional de Tecnologías, Delft, Holanda). Con arreglo a lo que apunta la misma autora (2022, 03/02): Me interesa trabajar con la luz precisamente por su significado y connotaciones simbólicas. Es una fuente efímera, que requiere condiciones espaciales como la oscuridad circundante. Cuando entras en un espacio oscuro, tus sentidos empiezan a ser más sensibles. Y me gusta la idea de poder llegar a los espectadores solo con la atmósfera inicial.
111 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 De manera simbólica y simultánea se puede ver la sección de un gato muerto, al que se le consigue dar nueva vida con tubos fluorescentes y LED, apoyado por la ilusión de un ritmo de vida con un altavoz que se enciende y apaga. De acuerdo a los comentarios de la creadora (2022, 03/02): La instalación del gato de Schrödinger es una visualización del experimento mental del físico austriaco Erwin Schrödinger en 1935, así como una referencia al memento mori. Es algo que no estaba allí o estaba allí... Estoy interesada en la combinación del simbolismo cristiano para dirigir la atención hacia la inmortalidad del alma y el más allá, y con el escenario que presenta un gato que puede estar vivo y muerto simultáneamente, un estado conocido como superposición cuántica, como un resultado de estar vinculado a un evento subatómico aleatorio que puede ocurrir o no. Por último, dentro de la sección de instalaciones, no se puede dejar de citar la propuesta de Marcos Carrasco en URBANOSCOPIA (La caja de Schrödinger), presentado en el centro cultural CELARG (Caracas) en el año 2009, instalación multimedia con videoarte estereoscópico, además de proyecciones de video wall mapping y fotografía. También, resaltamos Schrödinger II, (2013) de Elizabeth Fuller, en donde provoca una observación frustrada en el espectador, que rememora no sólo dicha paradoja mental, sino la propia reflexión sobre el papel experiencial del arte. La propuesta consiste en una observación fallida, ya que cuanto más se acerca a inspeccionar los detalles de la obra, las luces que la iluminan comienzan a perder potencia, cegando la imagen e imposibilitando su correcta visualización, lo que nos trasladaría a dos escenarios posibles según la observación física de la obra. Como bien anotaría Jean Bricmont (2017, p. 73): Hay quien piensa que la mecánica cuántica ha demostrado que el pobre gato está a la vez vivo y muerto antes de que nadie lo mire, y que mirar al gato colapsa su función de onda. Pero ¿qué significa mirar? Hay muchas maneras de mirar un objeto. Con la ayuda de unos prismáticos, o con un telescopio, se puede mirar desde lejos. Se podría mirar a través de un pequeño agujero hecho en la caja donde está el gato, etc. Por supuesto, nada de esto cambia el resultado: el puntero siempre está arriba o abajo, el gato está vivo o muerto. Dado que todas las formas físicas de mirar no suponen ninguna diferencia, ¿no es razonable pensar que mirar no tiene ningún efecto físico sobre el sistema en sí y que al mirar simplemente aprendemos algo sobre el estado del sistema, sin cambiarlo? En otras palabras, esta situación sería análoga a lanzar una moneda y ocultar primero el resultado, tapando la moneda con la mano; cuando luego miramos la moneda, vemos si es cara o cruz, pero por supuesto la moneda era cara o cruz antes de mirar. Esta analogía es la solución de sentido común al problema del gato, y es la que Schrödinger tenía en mente.
112 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez En el campo del videoarte, destacamos el nombre de Chavdar Yordanov con su trabajo videográfico del año 2012 muestra la ira del gato que es utilizado para dicho experimento. Pero, especialmente resaltamos Acariciando la paradoja de Schrödinger o desdoblamiento del gato de Chris Marker (2013) realizado por la artista multimedia Roser Teresa Gerona Ribas, donde al igual que en otros proyectos aboga por la combinatoria de medios y la puesta en marcha de reflexiones conceptuales para obtener espacios de confluencia. Según comenta la creadora (2022, 27/06): El proceso de realización de esta obra fue fruto de un azar. Ese azar que está presente tanto en la paradoja de Schrödinger, en las teorías de la relatividad como en cualquier proceso de creación. Durante un periodo viví en una casa en la cual habitaba un gato. Un día, con los últimos rayos de una puesta de sol, filmé mi sombra acariciando el gato. Mi cuerpo físico, realmente, no estaba acariciándolo sino que era mi sombra la que creaba la ilusión de una caricia, una idea de realidad posible. Si es visto puede ser real, si se puede imaginar puede existir. La cámara (de fotos o cine) no deja de ser una caja negra que guarda la luz y la sombra de cualquier realidad posible. Es como la caja del gato de la paradoja de Schrödinger en donde puede estar vivo y/o muerto, iluminado y/u ocultado, luz o sombra. Figura 5. Roser Teresa Gerona Ribas. Acariciando la paradoja de Schrödinger o desdoblamiento del gato de Chris Marker (2013). Fuente: http://www.rroserpresent.eu/
113 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 Dos años después, desarrolla la pieza Shoot-Film. Ventana abierta al mundo o re-interpretación de Beckett’s Film, donde la creadora contrapone imágenes extraídas de su propia visualidad con escenas de la película Film, escrita por Samuel Beckett en 1963, alterando el lema “ser es ser percibido” por el de “no-ser es ser percibido”, mediante el uso del objetivo como elemento transformador. Dejando a un lado las propuestas videográficas y las instalaciones multimedia, encontramos trabajos próximos a formatos más tradicionales, como la escultura y la pintura. Por ejemplo, dentro de este primer apartado, resaltamos el proyecto Vessel – Perfect Lovers de Johan Thom, escultura surgida el 29 de junio de 2009, cuando decide con su esposa redactar un listado de 50 palabras con carácter descriptivo en relación con el estado emocional diario, que siente cada uno de ellos al aceptar una separación temporal, pero asumiendo la probabilidad de que dicha desvinculación transitoria podría alcanzar una mayor trascendencia en el momento del fallecimiento de uno de los conyugues. Figura 6. Johan Thom. Vessel – Perfect Lovers (2009). Fuente: https://johanthom.com/installations/vessel-1-perfect-lovers-2009/ Estas palabras fueron grabadas en cuchillas de afeitar de acero inoxidable para ser posteriormente leídas en voz alta, a modo de recordatorio y ritual de la experiencia. Una vez terminada dicha declamación, se introducen en el interior de dos esferas de acero inoxidable, siendo más adelante cerradas sus aberturas a perpetuidad mediante soldadura autógena. Ambos se desprenden de la propiedad simbólica que mantenían con cada una de las palabras-emociones que habían grabado. Los términos empleados
114 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez recogían todo tipo de impresiones, siendo algunas de ellas más dolorosas que otras, lo que en su conjunción mostraría el vaivén cambiante de las emociones de un ser humano ante determinadas situaciones vitales. Como apunta el propio creador (2022, 09/02) con el transcurso del tiempo: …ya no es posible determinar qué palabras están contenidas en cada recipiente. Al igual que con el gato paradójico de Schrödinger encerrado dentro de una caja, es posible que las palabras ahora oscilen entre ambos orbes, existiendo por así decirlo en un estado de indeterminación, colapsando las palabras y pensamientos individuales en una nueva coexistencia entrelazada. Paradójicamente, este estado es a la vez etéreo y concreto; estático y en flujo. La obra de arte está perfectamente equilibrada y, si se toca, cada orbe se mueve libremente sobre las huellas creadas por las dos secciones laterales de madera, con todo el recipiente balanceándose suavemente de un lado a otro. Por lo tanto, las palabras hacen un ruido suave, hablando o susurrando (en una forma audiológica/lingüística completamente nueva) cuando los orbes chocan entre sí a medida que se separan periódicamente y se vuelven a encontrar. En este proyecto, el artista mostraba un interés por los aspectos metafóricos y poéticos del experimento mental de Erwin Schrödinger con respecto a los problemas inherentes de la llamada interpretación de Copenhague. En palabras del escultor (2022, 09/02): Esta es, por supuesto, la libertad del arte y de la poética: abrazamos las contradicciones y los absurdos para dar sentido a nuestro mundo demasiado humano y las experiencias, sentimientos y pensamientos que componen nuestro mundo. Sí, el amor sigue siendo etéreo, sentido y experimentado, incluso absurdo a veces, pero eso no significa que no sea real. Aunque intentemos capturar el amor, intente capturar el amor en formas materiales como palabras y obras de arte, permanecerá indeterminado…. Hoy pienso en esta obra de arte en términos muy diferentes. Estoy divorciado y también he tenido que darle sentido a esto: todo lo que parecía contener esta obra de arte ahora se ha perdido en la memoria y sus artefactos materiales, incluida esta obra de arte. Es como si su contenido estuviera vivo y muerto para mí. Una pieza que se acerca a las técnicas taxidérmicas, ya empleadas desde el arte moderno con Victor Brauner y Robert Rauschenberg, sería el trabajo titulado I’m dead (2007) del artista británico David Shrigley, que presenta un gato disecado de pie, que sostiene un cartel con sus patas delanteras en el que se lee la propia denominación de la escultura. De nuevo, volvemos a mostrar la superposición de estas dos probabilidades, ya que simula a un felino vivo, aunque ciertamente está muerto, al ser el resultado de un proceso taxidérmico, que es reforzado por la anunciación de su propio estado en un cartel declarativo. Este punto intermedio o probalístico es recogido por Paul Thomas (2018, p. 129) haciendo alusión a Paul Klee en la siguiente declaración:
115 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 Enterrado en notas que él escribió a principios de los años 20, Klee reflexionó sobre el concepto del punto que no es realmente un punto. De la misma manera, quince años después Schrödinger (1935) conceptualizó el gato cuántico en su analogía favorita que ocupa los dos estados polares de materialismo cuántico – el punto fatídico entre aparecer y desaparecer – un gato (imposiblemente) tanto vivo y muerto a la vez. El punto gris es un punto inexplicable que marca la oscilación entre arriba y abajo. Esta oscilación nos da un punto de convertirse con el concepto no-conceptual del problema cuántico y la teoría de superposición. La no-dimensión es la expresión de la probabilidad de descubrir una posición indescifrable. Klee expresa conceptos o noconceptos de caos de una manera similar en sus representaciones visuales de grisáceos de un imposible punto/no-punto. Figura 7. David Shrigley. I’m dead (2007). Fuente: https://withreferencetodeath.philippocock.net/blog/shrigley-david-im-dead-2007/ En el ámbito pictórico sobresale el artista australiano Steve Durbach con la serie denominada Schrödinger’s Bird (2016), donde revela algunas de las extrañezas cuánticas mediante una serie de dibujos, collages y pinturas centradas temáticamente en la paradoja del científico austriaco, entre estas de manera especial la superposición y la acción fantasmal a distancia.
116 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez La serie se compone de 209 imágenes dibujadas a mano, que se fueron ejecutando durante varios meses, en base a un proceso colaborativo con investigadores del Centro de Computación Cuántica y Tecnología de la Comunicación de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Figura 8. Steve Durbach. Schrödinger’s Bird (2016). Fuente: https://www.abc.net.au/ news/2016-05-25/schrodingers-bird/7427682 En algunas de las escenas, reproduce entramados compositivos como si estuviéramos propiamente inmersos dentro de una realidad cuántica, mediante un conjunto de líneas negras que confluyen, se mueven y se encojen para finalmente explosionar, siguiendo el principio de incertidumbre de Werner Heisenberg. Igualmente, su interés por el comportamiento de las partículas subatómicas y las ondas ha suscitado cuadros como Wavesbones, así como la serie Evolution of a Quantum Dot, ambas del año 2016. No obstante, sobresale entre todas estas interesantes propuestas, la que representa a un único pájaro que muestra la cualidad de multiplicarse en varios más y de ahí en docenas de ejemplares que orbitan entre sí como si se tratara de una danza cuántica. Al observar esta disposición compositiva, que se dispone como narración secuencial, apreciamos que se generan determinadas formas de onda sobre el soporte, mientras que otros pájaros se dedican a rotar sobre sus propios ejes, lo que indicaría que nos encontramos en una dimensión donde las leyes científicas se sustentan en parámetros no convencionales. El artista está trazando una aproximación a lo que podría ser una presentación basada en la dimensión y escala subatómica, pero facilitando su comprensión al emplear elementos propios de nuestro entorno más inmediato, lo que convertiría su
117 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 propuesta pictórica en una creativa metáfora de partículas cuánticas. Steve Durbach plantea que, gracias a la teoría de la superposición, cada partícula puede existir en más de un lugar al mismo tiempo, por lo tanto, todos los pájaros que aparecen en la representación, en realidad, no son más que el mismo pájaro, pero en diferentes realidades superpuestas. Esta actitud metodológica se correspondería con los planteamientos teóricos de Lars Jaeger (2018, p. 306): Las relaciones entre todos los estados participantes, incluidas las superposiciones y los entrelazamientos entre el sistema cuántico y los estados del sistema de medición, se conservan inicialmente. Se podría decir que, durante un lapso de tiempo muy breve, existe realmente una superposición macroscópica de gato muerto y vivo, al igual que existe una superposición de núcleo atómico descompuesto y núcleo atómico descompuesto y no descompuesto. En esta misma línea, se puede añadir lo siguiente: Lo más notable es que este estado ofrece un acceso único al sistema átomo-gato, al menos en principio. Por ejemplo, un aparato de medición capaz de medir el átomo en una superposición de no descompuesto y descompuesto proyecta inmediatamente al gato en una superposición de vivo y muerto. Esta observación transfiere así el estado de superposición del objeto cuántico microscópico al mundo clásico macroscópico, algo extraño para un gato. En contraste con el estado de gato enredado de Schrödinger, el estado de superposición coherente del gato se denomina aquí estado de gato (Hacker et al., 2019, p. 110). Dentro de una línea muy similar y caracterizada por la singularidad y la incertidumbre que impregna el mundo cuántico, encontramos las pinturas del mexicano Orlando Leibovitz dentro de su serie Painted Physics (2009), centrando uno de los trabajos en la paradoja del físico austriaco. Este proyecto pictórico contó con las aportaciones científicas de Bob Eisenstein sobre física cuántica. La serie se ha desarrollo siguiendo una de las máximas de Albert Einstein: “Todo debe hacerse lo más simple posible, pero no más simple” (Calaprice, 2010, p. 475), de este mismo modo, el artista ha planteado una representación centrada en la sencillez compositiva y cromática, pero con la intención de familiarizar al espectador con el misterio del ámbito cuántico. Según anota la artista y física cuántica Libby Heaney (2019, pp. 230-231): Como dice James Elkins al hablar de las imágenes de física cuántica: hay una contradicción inherente y sistémica en esta práctica, afirmando que los fenómenos cuánticos necesitan ser visualizados [para poder enseñarlos] pero los fenómenos cuánticos no son susceptibles de ser visualizados. Sin embargo, las imágenes de la física cuántica son útiles como versiones libres de una práctica rigurosa, que pretende ser sugestiva y aproximada más que fiable y exacta... Incluso, las imágenes consideradas
118 La teoría del gato de Schrödinger y su trasladación artística – I. Sarriugarte Gómez por los miembros de la comunidad física como patentemente inadecuadas o erróneas también pueden llegar a parecer potencialmente útiles. Dentro del campo de la ilustración, son numerosos los creadores que han tomado parte en algún momento en la representación de este experimento mental, caso de F. Gwynplaine MacIntyre para ilustrar su cuento Schrödinger’s Cat-Sitter, apareciendo el gato de manera simultánea delante y detrás de un objeto imposible, lo que avalaría las dos posibilidades conocidas. También, destaca el artista Jie Qi que lo ilustra como una ilusión, ubicando nuevamente al gato dentro de una caja imposible. Todos estos ejemplos, irían en correlación con las siguientes palabras de Enric Pérez Canals (2019, s/p): Al enfatizar la culturalidad del quehacer científico, Schrödinger está sorteando la brecha entre ciencia y arte, así como entre ciencias y humanidades (si se me permite la distinción). Es una estrategia muy distinta de la más recurrente para ese efecto: divulgar, popularizar unos contenidos a los que en general se les presupone aculturalidad. La divulgación acostumbra, además, a echar mano de metáforas, de ejemplos ilustrativos y pedagógicos que sacrifican no pocas veces la verdad del asunto en aras de que el lego en la materia entienda algo, o al menos tenga la impresión de que entiende. 3. CONCLUSIONES Entre los experimentos mentales vinculados con las partículas subatómicas, sobresale en 1935 la paradoja de Erwin Schrödinger, planteando la posibilidad de que el electrón sea detectado o que varíe su dirección y el detector no lo capte, estipulándose que las dos probabilidades están en superposición y de manera simultánea entre sí, intercalándose tanto el estado del gato vivo como muerto. Esta coyuntura nos acercaría a la teoría de los multimundos, donde estados antagónicos puedan superponerse en universos totalmente distintos. Numerosos científicos han planteado la posibilidad de profundizar en la decoherencia cuántica a partir de la creación de los estados mesoscópicos del gato de Schrödinger. Esta situación de indeterminación en la escala atómica podría llevarse a cabo en una determinación en el marco macroscópico, siendo resuelto por el proceso de observación de la persona. La mayoría de las traslaciones de este experimento mental se han ubicado dentro de las instalaciones multimedia. Resaltamos ETHERIAL - Quantum Form from the Virtual to the Material (2019) de JoAnn Kuchera-Morin, donde visualiza y sonifica la mecánica cuántica de la ecuación de Schrödinger. Por otro lado, en Probably/ Possibly?, analiza la cuestión de la probabilidad en un átomo similar al hidrógeno al encontrarse en superposición, lo que le permite agrupar de dos a tres funciones de onda de probabilidad diferentes en base a la formulación del científico austriaco.
119 Revista de Humanidades, 50 (2023). pp. 95-121. ISSN 1130-5029 Gabriela Prochazkanos impulsa una articulación relacional entre soportes lumínicos, medios audiovisuales y desarrollos musicales en Schrödinger’s cat (2018), resultando no sólo un intento de visualización del experimento mental de Schrödinger, sino a la vez un acercamiento al memento mori. También, han sido relevantes la instalación multimedia con videoarte estereoscópico URBANOSCOPIA (La caja de Schrödinger) (2009) de Marcos Carrasco y Schrödinger II, (2013) de Elizabeth Fuller, generando una mirada frustrada en el observados, que recuerda no sólo dicha paradoja mental, sino una reflexión sobre el papel experiencial del arte. Dentro del campo propiamente del videoarte, anotamos Acariciando la paradoja de Schrödinger o desdoblamiento del gato de Chris Marker (2013) realizado por la artista multimedia Roser Teresa Gerona Ribas. En formatos escultóricos, destacamos Vessel – Perfect Lovers (2009) de Johan Thom, donde sus palabras grabadas oscilan entre dos orbes simultáneamente al igual que ocurre con las probabilidades del gato de Schrödinger, abocándose sus palabras inscritas en un proceso de indeterminación y coexistencia entrelazada, a la vez que se interroga sobre los valores metafóricos y poéticos del experimento mental de Erwin Schrödinger. Por último, en la colectiva interactiva Archive Fever! comisariada por Krista Blake, se recrea una biblioteca de archivos siguiendo algunos de los preceptos de la física cuántica, donde resaltamos la presentación de la caja del físico Lucien Hardy, en cuyo interior ubica otras ocho cajas de menor tamaño, que implican analogías con gatos, perros y pelotas, relacionándose uno de los contenedores con la paradoja de Schrödinger. Antes de la selección de una de las cajas, se acepta de manera metafórica la existencia simultánea de todos los estados posibles o superposición cuántica en los niveles subatómicos y atómicos. Estos planteamientos juegan con lo inevitable de ciertas relaciones de fase de los sistemas por interacción con su entorno, además de recabar en la consideración de las múltiples realidades superpuestas. 4. REFERENCIAS Atienza, Elias (2019). UCSB professor shows her quantum art. Santa Barbara NewsPress [en línea], June 28. Disponible en: https://newspress.com/ucsb-professorshows-her-quantum-art/ [Consulta: 01 febrero 2023] Bricmont, Jean (2017). Quantum Sense and Nonsense. Heidelberg: Springer International Publishing. Calaprice, Alice (ed.) (2010). The Ultimate Quotable Einstein. Princeton, New Jersey: Princeton University Press. Everett, Hugh (2012). Long Thesis: Theory of the Universal Wave Function (1956). En: Barrett, Jeffrey A. y Byrne, Peter. (eds.). The Everett Interpretation of Quantum