Gobernando la civilización. Pautas civilizatorias de una clase política ilustrada y reformista
Abstract
Proyecto de investigación del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España HAR2013-48901-C6-4-R: “El proceso de la modernidad. Actores, discursos y cambios de la sociedad tradicional a la revolución liberal. Siglo XVI-1850”. 2014-2017 y Grupo de investigación del Sistema Universitario Vasco IT896-16, Sociedad, poder y cultura (siglos XIV a XVIII).
Full text
MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna: 4 / 7 (Dossier) Julio-Diciembre 2017, ISSN 2422-779X GOBERNANDO LA CIVILIZACIÓN. PAUTAS CIVILIZATORIAS DE UNA CLASE POLÍTICA ILUSTRADA Y REFORMISTA José María Imízcoz Beunza Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea, España Javier Esteban Ochoa de Eribe Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea, España Recibido: 03/12/2017. Aceptado: 27/03/2017. RESUMEN Cambios civilizadores de índole cultural como el vestido, las buenas maneras o el modo de entretenerse han solido ser analizados fuera de un anclaje social que, sin embargo, ayuda a explicarlos en mayor profundidad. Centrándonos en aquellos vascos y navarros que participaron de la administración borbónica reformista dieciochesca, pretendemos demostrar cómo aquellos más vinculados a la misma vivieron una serie de experiencias compartidas que les hicieron depositarios de un capital cultural cosmopolita altamente diferencial. Estos sectores se diferenciarían de otras élites de su entorno ajenas a estas experiencias así como de los sectores populares, que reaccionaron ante la introducción de las novedades de manera diversa, produciéndose así una fractura en el seno de la comunidad de consecuencias no debidamente calibradas. PALABRAS CLAVE: proceso de la civilización; Historia Cultural; Historia Social; Ilustración; élites vascas y navarras. RULING CIVILIZATION. THE MANNERS OF AN ENLIGHTENED POLITICAL CLASS. Proyecto de investigación del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España HAR2013-48901-C6-4-R: “El proceso de la modernidad. Actores, discursos y cambios de la sociedad tradicional a la revolución liberal. Siglo XVI-1850”. 2014-2017 y Grupo de investigación del Sistema Universitario Vasco IT896-16, Sociedad, poder y cultura (siglos XIV a XVIII).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 181 ABSTRACT Focusing on the Basque and Navarre participants in the reformist administration of the Spanish Monarchy of the 18thcentury, the aim of this paper is to show a necessary link between cultural consumption and social networks. We strongly believe that civilizing changes such as the dressing code, the good manners or the different leisure activities would be better explained bearing in mind the social networks they were practised within. The Basque and Navarre reformist elites acquired that kind of civilizing patterns because they shared experiences with other cosmopolitan elites, thus differentiating themselves from other more traditional or the peasantry of their native lands. The rejection shown towards the cosmopolitan cultural capital, would showcase the important divisions existing in the local society. KEY WORDS: civilizing process; Cultural History; Social History; Enlightenment; basque and navarre elites. José María Imízcoz Beunza es catedrático habilitado en Historia Moderna. Doctor por la Universidad de París-Sorbona, ha sido profesor en la Universidad de Borgoña (Francia) y luego en la Universidad del País Vasco. Es autor de varios libros y de numerosos artículos científicos, director de una decena de obras colectivas, investigador principal de una docena de proyectos de investigación y director de una docena de tesis doctorales. Ha llevado a cabo una reflexión teórica sobre actores, redes y procesos de cambio, y un trabajo metodológico y documental sobre análisis de redes sociales y explotación de la correspondencia epistolar. Su investigación se ha centrado en la evolución de las comunidades campesinas en la larga duración, la sociedad urbana, las élites vascas y navarras en la Monarquía hispánica durante la Edad Moderna, las élites de la modernidad política y cultural en el siglo XVIII y los procesos de cambio y las resistencias al cambio, de la “sociedad tradicional” a la revolución liberal. Enlace de Academia.edu: https://ehu.academia.edu/Jos%C3%A9Mar%C3%ADaImizcoz Correo electrónico: [email protected] Javier Esteban Ochoa de Eribe es doctor en Historia por la Universidad del País Vasco. En su tesis ha realizado un análisis social de los textos impresos en lengua vasca a finales del Antiguo Régimen (c.1767-c.1833), perfilando quién los producía a quién iban dirigidos y con qué objetivos. Recientemente está trabajando sobre un acercamiento prosopográfico a la administración bonapartista en las provincias vascas, así como un análisis conceptual de términos políticos y sociales en el euskera de la época. Ha publicado una decena de contribuciones, entre las que se encuentran artículos en las revistas Historia Social o Investigaciones Históricas. Enlace de Academia.edu:https://ehu.academia.edu/JavierEstebanOchoadeEribe Correo electrónico: [email protected]
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 182 GOBERNANDO LA CIVILIZACIÓN. PAUTAS CIVILIZATORIAS DE UNA CLASE POLÍTICA ILUSTRADA Y REFORMISTA Introducción La civilización es el expresivo título de un sainete escrito en 1765. En él, se narra la historia del marqués Ayala, quien ha heredado unas tierras ricas y fértiles con vasallos honestos, devotos, leales y trabajadores. Sin embargo, se afirma, “toda esta tierra/está por civilizar”. El marqués quiere imponer “leyes nuevas/ de civilidad” que no agradan a parte de la comunidad, encabezada por el alcalde Phelipe. El entorno de Ayala, formado por personas como Rosa, autodefinida modelo de petimetras, propone medidas como establecer cortejos, papeles periódicos o botillerías. Tras una serie de sucesos, el marqués admite su error: la civilización que él quería promover es dañina a la comunidad, que tiene leyes tradicionales que deben cumplirse. El uso de vestidos lujosos, la lectura de la prensa periódica, los lugares de reunión en torno a una bebida o la cercanía entre hombres y mujeres son criticadas como medidas civilizadoras y se apunta al petimetre, afecto a las modas francesas, como su promotor. 1 Lejos de ser una expresión cultural esporádica, la obra teatral corresponde a un contexto de polémica en torno a la instauración del término civilización en España. Durante los años 1762 y 1763 Francisco Mariano Nipho utilizó el verbo civilizar en diferentes artículos periodísticos para expresar la necesidad de regeneración económica, cultural y moral, queriendo alcanzar el nivel de otros países en ciencias, industria, agricultura, comercio, artes y perfeccionamiento de costumbres. Con ello, se evocaba al sentido dado a dicho verbo por Mirabeau y Bielfeld en consonancia con la Ilustración europea. Expresando una opinión contraria, José Clavijo y Fajardo escribe en El Pensador que “civilizar” es palabra usada por “petimetres” y “corteji-cultos” y Cristóbal Romea y Tapia, crítico con las ideas de Nipho en El escritor sin título, acuñó el término “civilización” como sustantivo de esa acción civilizadora, que se aplica al 1 Un ejemplar se custodia en la Biblioteca Nacional de España MSS/14517/4.
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 183 título del sainete aludido cuya autoría se atribuye a Ramón de la Cruz. (ESCOBAR, 1984: 89-94, 102-103, 106) Esta polémica forma parte de un contexto más amplio. A mediados del siglo XVIII aparece por primera vez en la historia y de manera simultánea la palabra civilización como sustantivo en francés, inglés y castellano. (FERNÁNDEZ, 2014) Esta simultaneidad obedece a un fenómeno común a las élites del momento, quienes apuntaban hacia un horizonte de expectativa ambicioso y esperanzador, buscando el progreso mundano y el perfeccionamiento de la existencia terrenal. Es en este momento cuando determinados grupos se consideraron depositarios de una mayor civilización y, justificándose en ella, trataron de regir y modificar las costumbres de los menos civilizados. (KOSELLECK, 2004) Estas ideas, tan propias de lo que denominamos Ilustración, se extendieron de San Petersburgo hasta Pensilvania, de Nápoles a Edimburgo, entre determinados sectores de las élites. (ROBERTSON, 2007: 8, 28) Común a estos era un programa civilizador coherente, basado en cultivar el gusto por las ciencias, las bellas letras y las artes, desterrar la ignorancia, el ocio y sus funestas consecuencias o corregir y pulir las costumbres, gustos y comportamientos. (RECARTE, 1992: 318) Mucho se ha escrito sobre la Ilustración, sobre su naturaleza, periodización, localización, expansión… y en el caso español incluso sobre su existencia. 2 Sin embargo, creemos que hay un aspecto en el que profundizar: una historia social de dicho movimiento. Identificar el anclaje social de determinadas ideas y costumbres es crucial a la hora de reconocer e interpretar las motivaciones de los defensores y detractores de determinado programa civilizador. Un somero vistazo a los polemistas antedichos nos pone sobre la pista de un puñado de hombres de letras vinculados a la administración del estado reformista borbónico. Más allá de sus discrepancias -irónicas o sincerassobre la civilización y la intensidad de determinadas reformas, estos autores formaron parte de un mismo entorno y de unas similares experiencias. Los escritos periodísticos de Francisco Mariano de Nipho, como hemos visto, son cercanos a la Ilustración europea. (SÁNCHEZ-BLANCO, 2002: 29-30, 101) El que es considerado creador del periodismo en España pasó su infancia en Alcañiz antes de trasladarse a Madrid. Según apuntan recientes investigaciones fue hijo ilegítimo del 2 Un interesante trabajo de conjunto para el caso español: (ASTIGARRAGA, 2015).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 184 teniente coronel y gobernador de Maella Sebastián Nipho Ruiz de Oribe y sobrino de Francisco Nipho Ruiz de Oribe, prior de la Colegial Santa María de Carmona. (MAESTRE, 2015) Juan Cristóbal Romea y Tapia era igualmente periodista y, junto a Nipho, un impulsor de la reforma teatral. (SÁNCHEZ-BLANCO, 2002: 58) Nacido en Daroca, tras los pertinentes estudios universitarios fue ordenado sacerdote y se mudó a Madrid, donde participó en tertulias literarias y redactó en 1759 un epicedio a la muerte de Fernando VII y un elogioso saludo a Carlos III, tras lo que obtuvo una ración en la colegiata de su localidad natal. (COTARELO, 1904: 527) El canario José Clavijo y Fajardo ha sido reconocido como paradigma de hombre de letras que compaginó su vocación de publicista con una larga carrera administrativa. Desde 1745 ocupó diferentes cargos en la administración del ejército y más tarde en Madrid en la secretaría del despacho de Guerra, secretaría de Estado, el Real Gabinete de Historia Natural y en el Tribunal de la Contaduría Mayor del Consejo de Hacienda. (LÓPEZ-CORDÓN, 2017: 216-217) A pesar de la fama de Ramón de la Cruz como autor de literatura castiza y popular, esta realidad debe ser completada con una carrera y entorno cortesanos. (FUENTES, 2005: 104; ANDREU, 2010: 25-46) Nacido en Madrid, desde 1759 fue oficial de la contaduría de penas de cámara y gastos de Justicia. Adicto al neoclasicismo, comenzó a ganar fama gracias a representaciones domésticas para la aristocracia. Estrechamente relacionado a los duques de Alba y Osuna, accedió a numerosas tertulias frecuentadas por literatos como Jovellanos, Iriarte o Moratín hijo. (COTARELO, 1899: 13-223; ÁLVAREZ, 2001:196-198; FRANCO RUBIO, 2001: 196-198) Por lo tanto, todos ellos eran hombres de letras que, a pesar de diversas procedencias, residían en Madrid a mediados de siglo y mantuvieron una estrecha relación con la administración reformista de la época, poniendo sus plumas a su servicio o trabajando en ella directamente. A pesar de no contar con ningún vascongado entre ellos cabe preguntarse si es casual el nombre dado al marqués reformista Ayala, teniendo en cuenta que habitantes del valle alavés homónimo fueron especialmente prolijos durante el siglo XVIII en la obtención de hábitos de caballero, fenómeno
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 185 íntimamente ligado al servicio de las carreras administrativas de la Monarquía (ARANBURUZABALA, 2014). Como veremos, un sector de las élites vascas y navarras participó de forma precoz e intensa en la promoción de una idea de civilización que, en nuestra opinión, tuvo mucho que ver con la confluencia, en determinados grupos familiares, de dos tipos de experiencias: por un lado, las vivencias de sus miembros en la administración de la monarquía reformista y, por otro, el contacto directo con el mundo de las academias y de las ideas ilustradas europeas, a través de los estudios en colegios vecinos de Francia, los viajes, los libros y los intercambios epistolares. En el presente artículo nos acercaremos desde una perspectiva relacional y cultural a las élites vascas y navarras de la modernidad política y cultural de la España dieciochesca a las que hemos podido observar a lo largo de las diferentes aportaciones de este dossier como élite gobernante del reformismo borbónico. Creemos que su participación en la administración ministerial, el alto clero regalista, las finanzas del estado, el comercio, el ejército y la marina hizo que un sector de estas élites configurara una mentalidad común que convergía con la de otras élites que compartieron similares entornos y a las que iban asociadas unas prácticas culturales donde se consumieron y promovieron una serie de ideas civilizadas que rigieron las mentes de estos vascongados y navarros. Observaremos la difusión selectiva y diferencial de los cambios, los contrastes que esto produjo, así como el proceso de segregación y las reacciones de resistencia que conllevó. Sin embargo, antes creemos conveniente una sucinta reflexión sobre lo que entendemos por actores sociales efectivos de la historia. Tras la pista de los agentes del cambio: por una historia social de los actores efectivos de los procesos de cambio cultural En un momento donde la historia cultural ha conseguido una predominancia notoria, creemos que un enfoque social desde los actores efectivos del pasado puede fomentar sus fortalezas y aminorar los efectos negativos de sus debilidades. Esto pasa por encontrar un punto intermedio entre el determinismo clasista y el exceso de operatividad atribuido al individuo. (BURKE, 2014: 12, 15-16) En no pocas ocasiones da la impresión de que los cambios en las formas de vida material y las nuevas modas se
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 186 producen fuera de todo anclaje social. Otras, los comportamientos se atribuyen con cierto automatismo a determinadas “clases sociales”. Por ejemplo, un esquematismo frecuente ha sido adjudicar los nuevos gustos y modas del siglo XVIII a “la burguesía”, así como el de atribuir el contraste de actitudes a dos grupos sociales enfrentados: la nobleza (conservadora) y la burguesía (progresista). Sin embargo, estos automatismos no cuadran con la observación de que hay nobles muy modernizantes y comerciantes políticamente conservadores. (IMÍZCOZ, 2011; AZCONA, 1996; MILLÁN 1996 y 1999: 207-224) Por tanto, deberíamos dejar de encasillar a los actores dentro de clasificaciones sociales construidas a priori, inapropiadas para interpretar un mundo que no se refleja en ellas. (FERNÁNDEZ, 2015) Para superar estos impasses, hemos propuesto un análisis de tipo inductivo que parta de la observación efectiva de las acciones e interacciones de los individuos, con el objeto de hallar sus configuraciones colectivas, percibir sus relaciones con el contexto (con las instituciones, prácticas, normas, ideas y estructuras del sistema), seguir en el tiempo las dinámicas que construyen con su acción y, a término, poder explicar más adecuadamente los procesos de cambio, desde la agencia de los actores que los producen efectivamente. (IMÍZCOZ, 1996 y 2004) Entre las muchas acciones, debemos dar cierto peso a las culturales. Lejos de ser meras anécdotas, leer cierto tipo de libro, acudir a determinados espacios de reunión, vestir de determinada manera o asumir prácticas decorativas concretas en sus moradas serían actitudes destinadas a “vestir la identidad” de aquellos protagonistas. 3 Determinar en qué círculos nacen nuevas prácticas y valores, o se reproducen determinados mensajes, y en cuáles se muestra repulsa hacia ellos puede devenir una clave esencial. No en vano, el sociólogo alemán Norbert Elias apuntó que los cambios afectivos y de comportamiento que denominamos civilización dependían de la interrelación intensa de los seres humanos. (ELIAS, 1987: 361) En otras palabras, el capital cultural, que como demostró Pierre Bourdieu no es sino una serie de preferencias y gustos compartidos por determinadas personas, estaría íntimamente vinculado al capital relacional. (BOURDIEU, 2012; IMÍZCOZ, 2010) 3 Remitimos a la lectura del libro coordinado por José María Imízcoz Beunza, Máximo García Fernández y Javier Esteban Ochoa de Eribe, Procesos de civilización: culturas de élites, culturas populares. Una historia de contrastes y tensiones (siglos XVI-XIX), pendiente de publicación. Sobre la expresión “vestir la identidad”: (MOLINA y VEGA, 2004).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 187 Por supuesto, se pueden aludir a muy diversos grupos que tendrían un capital cultural específico. En ese sentido apuntan las recientes revisiones al modelo de Elias, que han recalcado que la historia de las buenas maneras tiene una evolución histórica más plural que la de la tendencia difusora cortesana a la que se apuntó en un principio. (BOLUFER, 2013 y 2014) Las consideraciones sobre la necesidad de una historia social basada en los actores efectivos, lleva a tantear la necesidad de emprender un análisis desde la interrelación intensa de los seres humanos a la que se refería el sociólogo alemán. Parece que, cada vez que una serie de individuos se encuentran intensamente entre sí, durante un tiempo suficiente, compartiendo nuevas experiencias, en sus interacciones societarias se producen cambios y pautas de comportamiento específicas. Así se ha visto en las ciudades francesas, cuando las élites se separan de las prácticas compartidas con la plebe y se reúnen en unas sociabilidades más cultas y refinadas, o en la “sociedad cortesana”, a partir del momento en que la aristocracia reside de forma habitual en la Corte, o en las covachuelas de las administraciones ministeriales borbónicas, o en las nuevas formas de asociación de la Europa de las Luces. (CHARTIER y NEVEAUX, 1981; ELIAS, 1987: 129-229, 466 y ss; LÓPEZCORDÓN, 2017; AGULHON, 1968) Al fin y al cabo se trata de la idea, esbozada por E.P. Thompson hace tiempo, de que una clase se forma como tal en una serie de encuentros y de experiencias comunes. (THOMPSON, 1977) Esta idea parece compartida por sugerentes contribuciones historiográficas que auguran un horizonte fructífero a este tipo de enfoque 4 , entre las que podemos resaltar un reciente dossier coordinado por Arndt Brendecke y María Ángeles Martín Romera que se centra en desentrañar las prácticas que la encarnación de la función de oficial real hispano implicaban y cómo estas llegaron a modelar el comportamiento e identidad de estos individuos. (BRENDECKE y MARTÍN, 2017) Retomando trabajos anteriores 5 , nuestra investigación intenta conectar los cambios de la modernidad reformista que se observan en el siglo XVIII español con los sectores sociales que los produjeron. El objetivo que proponemos es observar los círculos sociales efectivos en los que se producen las innovaciones -o se conservan los usos tradicionalespara poder explicar por qué y cómo aquellas mudanzas o conservadurismos se producen precisamente en esos círculos sociales y no en otros. 4 Especialmente interesante desde una óptica de historia cultural, resulta: (CRUZ, 2014). 5 Principalmente: (IMÍZCOZ, 2014a).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 188 Parte integrante de esos círculos sociales será una importante porción de las élites vascas y navarras dieciochescas ante las que focalizaremos nuestra atención en las páginas que siguen. Las tierras hidalgas de la periferia norteña fueron probablemente los territorios de España que más cuadros políticos y financieros dieron a los Borbones en el siglo XVIII. Sopesar el significado del estado Borbónico en su contexto se hace, así, imperativo. Una clase política reformista: un contexto para las élites vascas y navarras Nuestras observaciones nos han llevado a trabajar con la hipótesis de que los sectores de la sociedad española de mayor modernidad política y cultural en el siglo XVIII serían los sectores administrativos más vinculados al gobierno ejecutivo y reformista de la corona, esto es, aquellos que participaron más intensamente en la construcción del Estado administrativo, militar, económico y cultural en aquella centuria, especialmente en su segunda mitad. Esto se entiende mejor si consideramos que el Estado absolutista fue la primera forma de modernidad política, con respecto a las monarquías tradicionales de corte agregativo, jurisdiccional, pactista y señorial en las que el poder estaba al servicio del orden dado por Dios y por las constituciones particulares de los cuerpos políticos que configuraban la monarquía agregativa. (GARRIGA, 2004; GUERRA 2009: cap. II; CLAVERO, 1991) En consecuencia, esto desplazaría los inicios de la formación del “Estado moderno” al siglo XVIII, confiriendo mayor modernidad de la que se suponía a la política reformista dieciochesca. El fenómeno es Europeo. En la segunda mitad del siglo XVIII se observa una voluntad de reformas sin precedentes por parte de los gobiernos reformistas inspirados por la filosofía de las Luces, unas reformas que tuvieron elementos comunes muy significativos, como el desarrollo del Estado administrativo, la liberación de la tutela política de la Iglesia, la reforma del ejército, el fomento de la economía, la política educativa y la lucha contra la ignorancia y la superstición. Hacia el mismo sentido apuntan las recientes revisiones de la esfera pública esbozada por Jürgen Habermas. Si el filósofo alemán entendió las reuniones del nuevo público -vagamente definido como burguéscomo opositoras al poder absoluto de las monarquías dieciochescas, otros
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 195 en los seminarios de nobles como el de Madrid, en función de las carreras para las que les destinaban y apadrinaban sus redes familiares. Las élites vascas llegaron a crear el Real Seminario Patriótico de Vergara, que comenzó a funcionar en 1776 y a donde acudieron 542 jóvenes de toda la península y de América, de los cuales la mayoría se destinó al servicio del rey. (IMÍZCOZ y CHAPARRO, 2013; CHAPARRO, 2011) Además de conocimientos técnicos precisos, estas carreras requerían un “pulido” especial de las costumbres y conllevaban el aprendizaje de los modales y usos civilizados: la equitación, el baile, la esgrima, los idiomas, prácticas de higiene, cuidado personal, trato, disciplina… que requerían las carreras en la corte, la diplomacia, el mando del ejército y cualquier “buena sociedad”, provincial o imperial, en que aquellos jóvenes iban a ejercer funciones de gobierno y representación en nombre del rey. Producir caballeros de esas características no era fácil, especialmente para los grupos familiares que venían desde abajo y que estaban en pleno proceso de ascenso social, pasando del mundo rural más enclavado a la sociedad cortesana más sofisticada. Juan Antonio de Andícano informa en 1688 a su primo Pedro Bernardo Villareal de Bérriz cómo otro primo, Bartolomé de Otálora, “va muy gustoso y ensayado en las ceremonias cortesanas que a procurado estudiar conmigo para poder entrar en los estrados con desahogo desmintiendo el encogimiento natural de Vizcayno”, aunque expresa sus recelos: “le temo mucho en la práctica”. (RUIZ DE AZÚA, 1990: 47-48) Asimismo, las hijas de estas familias debían recibir una educación adecuada, estando destinadas a ser mujeres y madres de administradores reales, gobernadores, oficiales del ejército, embajadores, financieros de la corona, o de patricios provinciales que debían representar la reputación de la casa a escala local. Su educación no podía ser la de simples madres y esposas, educadas en la religión y las tareas domésticas, sino que, además, debían ser capaces de ayudar en la administración de la hacienda familiar y mostrar habilidades sociales como el arte de la conversación, los buenos modales, el francés, el dominio de instrumentos musicales... 6 Los apuntes de Jovellanos sobre 6 Por ello, estas familias abandonaron centros especializados en la formación de las hijas de la nobleza, muy cotizados hasta entonces, como la Enseñanza de Tudela o la Soledad de Vergara, cuya enseñanza les parecía insuficiente, para enviar a sus hijas a formarse en Francia. Los Samaniego, Munibe, Salcedo, Gastón de Iriarte, Cortejarena, etc. empezaron a enviar a sus hijas al convento de Santa Clara o a la Visitación de Bayona, que incluían las habilidades sociales que buscaban para ellas, como el baile, el francés, el arte de la conversación, las buenas maneras o el aprendizaje de instrumentos musicales.
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 196 algunas de estas mujeres, a su paso por Bilbao, Vitoria y Vergara, son bastante elocuentes. (JOVELLANOS, 1992) Correspondencia, prensa y libros: élites globalizadas, conectadas e influyentes Algunos de los miembros de estas élites, después de estudiar y pulirse en centros privilegiados y de seguir carreras al servicio del rey, volvieron al país y ocuparon posiciones de mucha influencia en cargos locales y provinciales. Otros influyeron desde lejos, a través de una correspondencia epistolar en la que, además de recursos monetarios u objetos lujosos, transmitían información, instrucción, consejos, ideas, valores, orientación: novedades de la corte y de la monarquía, noticias internacionales, información sobre el comercio y los negocios, instrucción sobre el funcionamiento de las instituciones, noticias sobre las carreras y negocios de parientes y conocidos, orientación sobre el modo de educar a los hijos y sobre las estrategias para colocarlos, explicaciones sobre los procedimientos administrativos, sobre las inversiones más rentables, sobre la marcha de las compañías privilegiadas de las que poseían acciones, o sobre los acontecimientos que afectaban al comercio o a la carrera de “los interesados”, en definitiva una visión del mundo exterior globalizada. El intercambio epistolar de más de tres décadas (1755-1789) entre el guardia real y teniente coronel retirado Pedro José Gastón de Iriarte, residente en Errazu, y su primo en la corte Juan Francisco de Lastiri, que llegó a ser secretario de Gracia y Justicia de la Cámara de Castilla y marqués de Murillo, es un magnífico ejemplo de estas prácticas. (IMÍZCOZ, 2003: 189-190) La conexión de estas redes con la corona, la corte y el imperio se reforzó por otros medios de información, entre ellos uno muy vinculado a la teoría de la esfera pública: la prensa periódica. La Gaceta de Madrid fue fundada por el baztanés Juan de Goyeneche, tesorero privado de Carlos II y Felipe V y promotor de un grupo de paisanos que se introdujeron como asentistas y arrendadores de la corona y que lograrían un notable predominio en la administración de la misma. La Gaceta es considerado el primer periódico regular español, una publicación semanal que será a lo largo del siglo XVIII el órgano de información de la monarquía y favorecedor de la introducción de novedades europeas. No es de extrañar que los suscriptores del periódico fueran mayoritariamente, hasta mediados del siglo XVIII, miembros de estos grupos de
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 197 parentesco norteño y si los baztaneses no aparecen en esas listas es porque el periódico les llegaba adjunto por medio de sus parientes en la corte. El semanario mantenía al grupo al tanto de las novedades cortesanas de mayor utilidad para promocionar a sus allegados en la administración, vigilar sus inversiones o estar al tanto de la obtención de cargos y honores de conocidos a los que habría que felicitar. 7 Por supuesto, la letra escrita o impresa no debe hacernos olvidar las estrechas relaciones personales que se alimentaban con visitas esporádicas. Un interesante caso es el reflejado en el Diálogo, un cuaderno en que Francisco Javier de Goya y Muniain, un labrador acomodado de Azanza, anotó las conversaciones que mantuvo con su hermano José cuando fue a visitarlo a Madrid en 1797. El escrito recoge las ideas económicas, sociales y políticas de corte ilustrado que su hermano, que ostentaba el puesto de bibliotecario real, le transmitió en este encuentro. (GOÑI, 1971) Siguiendo el hilo de las diferentes costumbres lectoras, hemos podido atestiguar cómo una minoría de bibliotecas contrasta fuertemente con lo que es habitual en su entorno inmediato, al menos en Guipúzcoa. En ellas se deja menos sitio del común a las obras religiosas y las científicas ganan en importancia, aparecen idiomas extranjeros como el francés o incluso el inglés y autores ilustrados como Buffon, Fénelon, Franklin… No por casualidad sus propietarios muestran un capital cosmopolita adquirido dentro de estas familias. Por ejemplo, Miguel Ignacio Olaso y Ulibarri era hijo de Miguel José Olaso y Zumalabe, socio fundador de la Bascongada de la que también era socio Manuel María Gaytan de Ayala, conde de Villafranca de Gaytán, propietario de otra extraordinaria biblioteca. Ambos residentes en Vergara, estaban vinculados por lazos familiares a parientes que habían estudiado en el Real Seminario de Nobles de Madrid y realizado carreras en el ejército y la armada. El brigadier de marina originario de Motrico, Cosme Damián Churruca, muerto en Trafalgar en 1805, o José Manuel Zavala, conde de Villafuertes, son otros ejemplos que nos acercan hacia un mismo capital cultural librario que denota un capital relacional compartido. (MADARIAGA y ESTEBAN, 2017) 7 Un pariente de Juan de Goyeneche, Juan Ignacio María Castorena Ursúa y Goyeneche, fue el creador del primer periódico de América Latina, la Gaceta de México, en 1722 que, aunque duró poco, no deja de ser significativo. (IMÍZCOZ, 2015:139, 154-155, 163-167). Sobre los suscriptores: (FERNÁNDEZ, 1990).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 198 La intensa sociabilidad de una “sociedad escogida” El interés por un capital cultural cosmopolita se puede apreciar claramente en la fundación de uno de los logros más notorios del grupo que venimos analizando: la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Creada por amigos que habían estudiado en colegios franceses, para su puesta en práctica se inspiraron en Sociedades como la de Bretaña y la de Dublín. (ASTIGARRAGA, 2003: 31-63) Haciendo gala de una mentalidad abierta a las ciencias útiles, escriben Xavier María Munibe, conde de Peñaflorida y Joaquín María de Eguía, marqués de Narros, en su ensayo Los Aldeanos Críticos: “…una de dos, o toda Europa es necia, y tantos celebérrimos franceses, italianos, alemanes son tontos; o nosotros somos descuidados y tercos”. (COGOLLOR, 1758: 60) Al fundar poco después el Seminario de Vergara atrajeron a figuras de renombre internacional como Pierre François Chabaneau, Luis Joseph Proust, Francisco Duboix o Andres Thunborg (CHAPARRO, 2011: 98-99) y el seminario otorgó becas a algunos estudiantes que permitieron la realización de viajes a diferentes puntos de importancia académica y científica de Europa. (ASTIGARRAGA, 2003: 243) Los extractos de la Bascongada de 1782 se jactaban de que “…si pasamos una revista general, hallaremos Socios vascongados en todas las academias matrices de Europa, como en la de las ciencias de París, las Sociedades de Londres y Edimburgo, y las Academias Imperial y Reales de Rusia, Prusia y Suecia: hallándose igualmente en las plazas principales de comercio desde Ámsterdam, Londres, la Habana, México y Lima, hasta Manile y Cantón.” También encontramos algún socio en la American Philosophical Society en Pensilvania. (TELLECHEA y GARMENDIA, 1985: 21; VV.AA., 1884: 162-404) Además, la Bascongada promocionó el viaje de algunos de sus socios alumnos, como el de Ramón María Munibe, hijo de Peñaflorida, que acompañado por el abate Cluvier, viajó a Toulouse, Foix, Paris, Estocolmo, Bravante, Namur, Lieja, pasando luego por países como Holanda, Dinamarca, Alemania, Austria e Italia. (URQUIJO, 1927) Este recorrido enlazaba con la costumbre de otras élites europeas de realizar los viajes de estudio denominados Grand-Tour. Un curioso testigo de lo ligado que estaba el mundo global de estas élites con el local es una obra teatral manuscrita que fue concebida para celebrarse en un ambiente
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 199 hogareño en la navidad de 1772 en Azcoitia. La obra se titula Grand Tourra, “El GrandTour” y está íntegramente escrita en euskera. Su autor, Joaquín Alcibar Jauregui, tenía varios hermanos que hicieron carrera en la armada, el ejército y el clero. Hijo del mayorazgo guipuzcoano Manuel Francisco de Alcibar Jauregui y María Antonia de Acharan, Joaquín pone en escena el contraste entre su madre y dos mujeres de la localidad, una vecina y una costurera. Las noticias de lugares visitados por el joven llegan a su casa y, ante las torpes preguntas de las criadas, la señora les explica, con paciencia y echando mano de parámetros locales, que Venecia o Londres no se ven desde la cumbre del monte más alto del lugar, que “Alemania” no se dice “Animal”, que Viena es como dos veces más grande que San Sebastián o París más que las tres provincias vascas juntas. (AGUINAGALDE, 2007) Este contraste entre las élites cosmopolitas instruidas y los aldeanos ignorantes que permanecen enclavados en sus pueblos es objeto de condescendiente diversión, cuando parientes y amigos ilustrados se encuentran entre sí. El contacto de estos vascongados con ciertas instituciones modernas extranjeras llegó a alcanzar niveles que hubieran sido insospechados en la Monarquía Hispánica y que, según los expertos, jugaron un papel fundamental en la concepción de la esfera pública. Hablamos de la vinculación de miembros de la Bacongada a la masonería. Así, algunos miembros ingresaron en la logia parisina Les neuf soeurs, fundada en 1776 y entre cuyos socios se encontraban Voltaire y Franklin. Los viajeros Antonio María Munibe, Javier José de Eguía y Eugenio de Izquierdo figuran como miembros no dignatarios en su viaje realizado a Paris el año de la fundación de la logia. 8 Más comunes serán las tertulias organizadas por estas familias en sus territorios de origen, lugar de ocio más o menos distendido en diferentes casas particulares. Testimonios como las visitas de Jovellanos, en los años 1790 revelan unas conexiones intensas entre estas familias y unas prácticas de sociabilidad en las que sus miembros se encontraban entre sí en tertulias, comidas y paseos. En Bilbao, los miembros de las familias Barreneche, Gómez de la Torre, Mazarredo, Urdaivay, Zarauz, Ibáñez de la Rentería, Mollinedo, Colón. En Portugalete, miembros de las familias Salcedo, 8 El fundador de la logia, el astrónomo Lalande, también aparece vinculado a la Bascongada. De hecho, durante su visita a Paris, los socios viajeros se pondrían en contacto con otro miembro de la logia que años más tarde impartiría clases en Vergara: Chabanneau. Fausto Elhuyar también estuvo vinculado a la masonería, siendo uno de sus difusores en México. (GARCÍA-DIEGO, 1985).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 200 Acebedo, Gacitúa, Sesma, Campomanes, o marqueses de Hervías. Jovellanos visita también a Cabarrús padre y a los marqueses de Rocaverde. En Hernani, a la familia del marqués de Iranda. En Tolosa, visita a Samaniego y Juramendi. En Vergara, a Foronda, Lili, Gaitán de Ayala, Barroeta, los hermanos Manuel y Miguel de Lardizábal, que están de viaje, y su primo guipuzcoano, Miguel de Lardizábal. En Vitoria, a Ortuño, Álava, Narros, el conde de Echauz, Salazar, el marqués de la Alameda, Vicuña, Prestamero… Destacan las comidas y tertulias en las que se reúnen parientes y amigos, con conversaciones y todo tipo de entretenimientos como la música que resonaba en la tertulia bilbaína de Mme. Mazarredo, compositora ellas misma de alguna pieza. 9 Estas tertulias se tornarían más políticas cuando se reúnen los hombres, girando las conversaciones en torno a noticias del gobierno, acontecimientos internacionales, artículos de prensa, proyectos y ensayos literarios. (JOVELLANOS, 1992) Los hijos de estas familias no sólo eran parientes entre sí en diversos grados y se socializaban naturalmente en estos círculos. El reglamento de los alumnos de la Bascongada, en 1765, estimulaba la interconexión entre ellos, así como con los cuadros de la Sociedad. Al ser admitidos debían escribir a todos los demás alumnos para presentarse y luego tenían que escribir al menos dos veces al año a los alumnos de su Nación. Asimismo, debían escribir a las señoras de los cargos de la Sociedad y a sus maridos en cualquier ocasión de enhorabuena (Pascuas, nombramientos a cargos…), así como a las novias de cualquier socio y, si residían en el mismo lugar que estas señoras, debían hacer los cumplidos en persona, ser muy asiduos en visitarlas y asistirlas siempre que las encontrasen en los paseos y parajes públicos. Mientras que la mayoría de los sectores sociales permanecían arraigados en sus lugares y tradiciones, estos hombres se movían, siguiendo sus estudios, carreras o destinos al servicio del rey. Se encontraban en determinadas instituciones y círculos de sociabilidad, y se transmitían de unos a otros libros, manuscritos, noticias, ideas, proyectos, oportunidades. Las Memorias de José Antonio Armona y Murga (2012) ofrecen excelentes ejemplos de ello. Además, los matrimonios en estos sectores 9 Se duda sobre la identidad entre Antonia de Moyua y Mazarredo o su hija Juana Mazarredo y Moyua. Las tertulias de F. de Mazarredo eran de las más selectas del momento. Tras haber estado una temporada en París, la anfitriona resaltaba por su buen gusto musical, hablaba francés, vestía a la moda y se mostraba especialmente atenta con los extranjeros. (URQUIJO, 1923; DONOSTIA, 1929)
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 201 administrativos y militares se caracterizaron por una fuerte endogamia profesional, lo que contribuyó a consolidar la formación de esta nueva clase política. Modas y modos de vida material: la construcción de la distinción y del “buen gusto” Una élite cosmopolita y refinada precisaba también ser representada como tal. (CHARTIER, 1996) Así lo muestran los palacios y casas señoriales que los miembros de estas familias construyen y decoran en las ciudades. En Bilbao, la magnífica casa de Ventura Gómez de la Torre, “pintada a la moda”. En Vitoria, el palacio Verástegui, de una familia noble de origen comerciante, muy conectada con el comercio de Cádiz. En Pamplona, las casas señoriales de los marqueses de la Real Defensa, de los marqueses de San Miguel de Aguayo, de los Goyeneche, de los Guendica, de los Navarro Tafalla, de los Urtasun, construidas en el siglo XVIII por familias enriquecidas en las carreras cortesanas y militares al servicio del rey, en las finanzas de la corona, o en el comercio y el gobierno de las Indias. La conexión de estas realizaciones con la corte y las modas cortesanas es, en algunos casos, espectacular. El ejemplo más llamativo es el del ministro de Guerra, Sebastián Eslava Lasaga, que, a mediados de siglo, financió desde Madrid la construcción y el embellecimiento de la espléndida casa de su sobrino, Gaspar de Eslava y Monzón, enviando, además, desde la corte, muebles, esculturas, lámparas, adornos, láminas y numerosos objetos de decoración. (ANDUEZA, 2004) Este fenómeno no fue exclusivamente urbano ni dependía del tamaño de las poblaciones. Su explicación es familiar y su geografía, la de determinadas redes de parentesco por las que circulaban las oportunidades de carrera, los apadrinamientos, los capitales y las novedades. Así, llama la atención la abundante construcción de palacios y casas solariegas de estilo cortesano en el mundo rural, especialmente en los principales focos de producción de estas élites, como el Valle de Baztán y la regata del Bidasoa, donde destacan, entre otros, los palacios o casas solariegas de Narvarte, Elizondo, Errazu, Oarriz o Irurita. Igualmente, la construcción de iglesias, ermitas, retablos, imágenes y objetos sagrados para la comunidad fueron notorias, algunas de ellas labradas en Madrid por prestigiosos artesanos. (IMÍZCOZ, 2001a) Aunque menos sólido, uno de los aspectos más visibles del cambio fueron las novedades en la forma de vestir, imitando las modas cortesanas. ¿Supone vestir a la
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 202 antigua el pensar a la antigua?, se trata de una pregunta sugerente para la que no hay respuesta sencilla. Lo que sí atisbamos es que en el conjunto de España, el fenómeno de la moda se produjo en determinados sectores sociales minoritarios, presentes principalmente en Madrid y, menos, en algunas ciudades señaladas como Cádiz, Zaragoza o Barcelona, mientras que, en la mayor parte de los casos, lo habitual fue la austeridad, la monotonía y el apego a la tradición. (GARCÍA, 2009: 124-128; FRANCO, 2001: 131-133) Sin embargo, la penetración de las modas cortesanas en los sectores de las élites vascas y navarras fue intensa, al menos si creemos el testimonio de Larramendi sobre Guipúzcoa a mediados del XVIII. De los pies a la cabeza se han de vestir a la moda de Francia o de Castilla, dice, y a continuación ofrece un inventario detalladísimo de los excesos de las novedades en la multiplicación de las prendas de vestir, en la variedad de los tejidos, en las formas de los peinados, en la sofisticación de las joyas y de los complementos. (LARRAMENDI, 1986: 220-225) Todo esto tuvo su influencia en la construcción del “buen gusto”; esto es, el gusto refinado y a la moda de cierta élite que marca tendencia con respecto a los sectores sociales más tradicionales, tanto de las élites enclavadas localmente como del pueblo llano. Un ejemplo revelador de este choque de gustos -y de las redes sociales a través de las cuales afloran y se imponen los nuevos modeloses la construcción, en los años 1770, del retablo mayor de la iglesia de Irurita, un lugar del Valle de Baztán. En este caso, el diseño establecido por un arquitecto de Pamplona, al estilo dominante del barroco tardío, es sometido, a través de las conexiones de los promotores del retablo con sus parientes de la corte, al dictamen de la Real Academia de Bellas Artes. Esta lo califica de “monstruoso, sin idea, sin arte, sin regla ni buen gusto”, y, en su afán por “ayudar a desterrar el mal gusto”, encarga a un prestigioso arquitecto de la Academia el nuevo diseño. Esto explica la paradoja aparente de que un retablo precursor del estilo neoclásico en Navarra se construya en una recóndita parroquia del mundo rural. Reformar las costumbres: reacciones en la comunidad tradicional Una obsesión común de los ilustrados, a nuestro entender la novedad más significativa de la Ilustración, fue pretender reformar las costumbres no sólo propias, sino de la sociedad en la que vivían en su conjunto. La Bascongada buscaba mejorar la
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 203 agricultura, la industria y el comercio, pero también reformar las costumbres de los vascongados: “corregir y pulir las costumbres, desterrar el ocio, la ignorancia y sus funestas consecuencias”. En este contexto, los ilustrados vascos promovieron un programa civilizador que toma cuerpo en diferentes discursos civilizadores. No parece casual que los productores de escritos en vascuence de la época estén vinculados a estas mismas familias de corte cosmopolita ni que la inspiración en el cultivo literario para muchos de ellos surgiera tras una estancia en Madrid. 10 Centrándonos en una de estas expresiones culturales, desde su mismo comienzo, la Sociedad se fijó como uno de sus objetivos primordiales la reforma del teatro dentro de los estándares neoclásicos. El de la Bascongada resultó un ambiente próspero para representaciones teatrales como demuestran las 22 obras que se produjeron en su entorno entre 1762 y 1792 (URQUIZU, 2009: 102-103), así como las vehementes defensas de la escena como correctora de costumbres por parte de amigos como Ignacio Luis Aguirre Ortés de Velasco, Pedro Valentín de Mugartegui o Félix María Samaniego. (ARETA, 1976: 123-151) Sin embargo, las representaciones promovidas por los amigos formaban parte de esa cultura exclusiva de la que eran parte integrante: representaciones realizadas a puerta cerrada en casas particulares, escritas, dirigidas y realizadas por los propios socios. Así sucedió con la ópera cómica en castellano y vascuence El Borracho Burlado, estrenada en 1764 y en la que actuó, junto con familiares y amigos, su autor: el conde de Peñaflorida. Al igual que la de Alcibar Jauregui, esta comedia refleja de forma jocosa el creciente contraste entre élites cultas y pueblo llano. En ella se representa a un borracho ocioso que se hace pasar por un marqués, demostrando así la abismal diferencia entre las élites y el populacho al que -al menos así lo decíanpretendían reformar. (MUNIBE, 1764) Como se ha hecho notar, la esfera pública ilustrada es ciertamente ambigua. En algunos aspectos es inclusiva entre la nobleza y los sectores intermedios mientras que al mismo tiempo traza la línea divisoria entre propietarios y no propietarios, educados y sin educación. (VAN HORN, 2008: 250) Con todo, los administradores reformistas e ilustrados de la monarquía del siglo XVIII poseen un proyecto para cambiar la sociedad en su conjunto. Estos objetivos 10 Por poner un simple ejemplo: el beneficiado de Elcano Joaquín Lizarraga insertó en un sermón en vascuence el cuento de la cigarra y la hormiga en 1780, un año antes de que Samaniego publicara su libro de fábulas. Sobre el discurso civilizador ilustrado consultar: (ESTEBAN, en prensa).
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 204 reformadores se estaban materializando a lo largo de Europa mediante el reforzamiento de la “policía de las costumbres”. (SÁNCHEZ, 2005) Sin embargo, estos pudieron chocar con otros que han sido englobados bajo la llamada economía moral de la multitud, que regulaba las prácticas de una cultura plebeya -considerada por los ilustrados como inclasificable y abyectay que reivindicaba unas formas de vida y gobierno que se verían trastocadas por los reformistas. (THOMPSON, 1995; ENRÍQUEZ, 1996a; HAIDT, 2011: 157-159) En la segunda mitad del XVIII se reforzó la política de control de prácticas públicas que hasta entonces estaban más o menos toleradas, como las cencerradas. Simultáneamente se multiplicaron las medidas contra vagos y vagabundos, se estimuló la creación de hospicios para ponerlos a trabajar y se tomaron otras medidas destinadas a erradicar los vicios sociales y a reforzar el orden público. En la misma línea, parece que las élites de las principales ciudades, como San Sebastián y Bilbao consiguieron una relativa “domesticación” de prácticas festivas, como los carnavales, a juzgar por los testimonios de las primeras décadas del siglo XIX. (ENRÍQUEZ, 1996b) Llegados a este punto cabe preguntarnos por las consecuencias de toda esta serie de actitudes de las élites reformistas en su propia comunidad. Las costumbres civilizadas penetraron de forma muy selectiva y no fueron admitidos de buena gana por todos. Hubo, sin duda, amplios “espacios sociales” (y geo-sociales) que permanecieron al margen de la circulación de las naves, mayorías enclavadas en sus usos tradicionales. Dicho de otra manera, la difusión de este capital cultural y civilizador fue sin duda profundamente diferencial. Ante estas novedades, constatamos comportamientos de imitación y de rechazo. Obras teatrales como La civilización, Grand Tourra o El Borracho Burlado dan cuenta de estas actitudes. Buscando ejemplos alejado de la (hasta cierto punto) ficción escénica, podemos recurrir nuevamente al padre Larramendi, quien analiza la difusión de las modas del vestido de la siguiente manera: “Yo me acuerdo cuando las caseras se vestían sólidamente y con decencia, sí, pero sin tantos melindres y piezas superfluas, de que se visten hoy. Estas modas son nuevas, y las han aprendido de la gente de calle, a quien han dado y dan ejemplo los caballeros y señoras. Ellos son monos unos de otros, y todos lo son de franceses y castellanos.” (LARRAMENDI, 1986:205-225)
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 211 CRUZ VALENCIANO, J. (2000). Los notables de Madrid. Las bases sociales de la Revolución liberal española. Madrid. Alianza. CRUZ VALENCIANO, J. (2014). El surgimiento de la cultura burguesa. Personas, hogares y ciudades en la España del siglo XIX. Madrid. Siglo XXI. DE OTAZU, A. (1982). La burguesía revolucionaria vasca a fines del siglo XVIII. Donostia. Txertoa. DEDIEU, J.-P. (2010). Après le roi. Essai sur l’effondrement de la monarchie espagnole. Madrid. Casa de Velázquez. DONOSTIA, A. (José Antonio Gonzalo Zulaika) (1929). “Notas de musicología vasca. Dos Zorzicos del siglo XVIII en 5/8”, RIEV, 20, pp. 337-345. ELIAS, N. (1987). El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. México-Madrid-Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica. ENRÍQUEZ FERNÁNDEZ, J. C. (1996a). Costumbres festivas y diversiones populares burlescas. Vizcaya, 1700-1833. Bilbao, Beitia. ENRÍQUEZ FERNÁNDEZ, J. C. (1996b) “Los carnavales urbanos vascos del siglo XIX. Las fiestas burguesas de la estabilidad social y política”. En: IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (dir.). Élites, poder y red social. (pp. 161-173). Bilbao. Universidad del País Vasco. ESCOBAR ARRONIS, J. (1984). “Más sobre los orígenes de civilizar y civilización en la España del XVIII”, Nueva Revista de Filología Hispánica, 33, pp. 88-114. ESTEBAN OCHOA DE ERIBE, J. (2015). “La lengua del rey y las lenguas de sus reinos: por una historia social de las lenguas en la Monarquía Hispánica”. En: IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.; PÉREZ GARCÍA, R.M. y FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. (eds.). Comercio y cultura en la Edad Moderna. (pp. 1587-1600). Sevilla. Editorial Universidad de Sevilla. ESTEBAN OCHOA DE ERIBE, J. (2018). Discursos civilizadores. Escritores, lectores y lecturas de textos en euskera (c.1767-c.1833). Madrid. Sílex (en prensa). FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, J. (1990). “Los suscriptores vasco-navarros de prensa periódica madrileña de la segunda mitad del siglo XVIII”, Estudios de historia social, 52-53, pp. 195-219. FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, J. (2014). “Civilización”. En: FERES, J. (ed.). Diccionario político y social del mundo iberoamericano. Vol. II (pp. 201-216.). Madrid. Universidad del País Vasco. FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, J. (2015). “¿Cómo clasificamos a las gentes del pasado? Categorías sociales e identidades en el tiempo”. En: FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, J. y SUÁREZ CABAL, C. (eds.). La subversión del orden por la palabra. Tiempo, espacio e identidad en la crisis del mundo ibérico, siglos XVIII-XIX. (pp. 115-139). Bilbao. Universidad del País Vasco. FRANCO RUBIO, G. A. (2001). La vida cotidiana en tiempos de Carlos III. Madrid. Ediciones libertarias. FUENTES, Y. (2005). “Don Ramón de la Cruz y sus sainetes: víctimas de la bipolaridad historiográfica dieciochesca”, Dicenda. Ciuadernos de Filología Hispánica, 23, 2005, pp. 85107. FURET, F. (1978). Penser la Révolution française. Paris. Gallimard. GARCÍA FERNÁNDEZ, M. (2009). “Entre cotidianidades: vestidas para trabajar, de visita, para rezar o de paseo festivo”, Cuadernos de Historia Moderna. Anejos, VII, pp. 119-150. GARCÍA-DIEGO, J. A. (1985). “El masonismo de Fausto de Elhuyar y de algunos otros socios de la Bascongada”, Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, Año XLI, Cuaderno 3-4, pp. 441-455.
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 212 GARRIGA, C. (2004). “Orden jurídico y poder político en el Antiguo Régimen”, Istor, nº16, pp.1-21. GOMIS COLOMA, J. (2015). “Manzanas de Sodoma. Civilización y cultura popular: entre la contención y la atracción”, Historia Social, 81, pp. 113-130. GOÑI GAZTAMBIDE, J. (1971). “El “diálogo” de José Goya y Muniain”, Príncipe de Viana, XXXII, pp.77-115. GUERRA, F. X. (2009). Modernidad e independencias. Ensayos sobre las revoluciones hispánicas. Madrid. Ediciones Encuentro. HAIDT, R. (2011). “Los Majos, el “españolísimo gremnio” del teatro popular dieciochesco: sobre casticismo, inestabilidad y abyección”, Cuadernos de Historia Moderna, X, pp. 155-173. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (1996). “Comunidad, red social y élites. Un análisis de la vertebración social en el Antiguo Régimen”. En: IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (dir.). Élites, poder y red social. Las élites del País Vasco y Navarra en la Edad Moderna (Estado de la cuestión y perspectivas). (pp. 13-50). Bilbao. Universidad del País Vasco. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2001a). “El patrocinio familiar. Parentela, educación y promoción de las élites vasco-navarras en la Monarquía Borbónica”. En: CHACÓN JIMÉNEZ, F. y HERNÁNDEZ FRANCO, J. (eds.). Familias, poderosos y oligarquías. (pp. 117-123). Nausícaä, Universidad de Murcia. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2001b). “Patronos y mediadores. Redes familiares en la Monarquía y patronazgo en la aldea: la hegemonía de las élites baztaneses en el siglo XVIII”. En: IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (dir.). Redes familiares y patronazgo: aproximación al entramado social del País Vasco y Navarra en el Antiguo Régimen (siglos XV-XIX). (pp. 225-261). Bilbao. Universidad del País Vasco IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2003). “Parentesco, Amistad y Patronazgo. La economía de las relaciones familiares en la Hora Navarra del siglo XVIII”. En: FERNÁNDEZ, C. y MORENO, A. (eds.). Familia y cambio social en Navarra y País Vasco. Siglos XIII-XX. (pp. 165-219). Pamplona. Instituto de ciencias para la familia. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2004). “Actores, redes, procesos: reflexiones para una Historia más global”, Revista da Facultade de LetrasHistória, III, 5, 2004, pp.115-140. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2007). “Elites administrativas, redes cortesanas y captación de recursos en la construcción social del Estado moderno”, Trocadero. Revista de Historia Moderna, Contemporánea, de América y del Arte, 19, 2007, pp. 11-30. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2010). “El capital relacional. Relaciones privilegiadas y redes de influencia en el Estado español del siglo XVIII”. En: IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. y OLIVERI KORTA, O. (eds.). Economía doméstica y redes sociales en el Antiguo Régimen. (pp. 227-281). Madrid. Sílex. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2011). “Las redes de la monarquía: familia y redes sociales en la construcción de España”. En: CHACÓN F. y BESTARD J. (dirs.). Familias. Historia de la sociedad española (de final de la Edad Media a nuestros días). (pp. 393-444). Madrid. Cátedra. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2013). “Las bases sociales de la educación en la España alfabetizada. Demanda familiar, fundación de escuelas y despegue económico de la periferia norteña, 1650-1800”. En: IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. y CHAPARRO SAINZ, Á. (eds.). Educación, redes y producción de élites en el siglo XVIII. (pp. 63-87). Madrid. Silex. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2014a). “Entre sí. Por una historia social de los procesos de civilización”. En: GARCÍA FERNÁNDEZ, M. y CHACÓN JIMÉNEZ, F. (eds.). Ciudadanos y familias. Individuos e identidad sociocultural hispana (siglos XVII-XIX). (pp. 127-148). Valladolid. Universidad de Valladolid.
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 213 IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2014b). “Liens verticaux, crises et économie morale dans l’Espagne moderne”. En: COSTE, L. y GUILLAUME, S. (eds.) Élites et crises du XVIe au XXIe siècle, Europe et Outre-Mer. (pp. 77-97). Paris. Armand Colin. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2015). “Entre apertura y «enclavamiento». Las redes de los navarros en la primera globalización (1512-1833)”, Príncipe de Viana, 261, pp.137-176. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. (2016). “Servidores del rey, hombres de negocios, ilustrados. Las élites vascas y navarras en la monarquía borbónica”. En: VV.AA., El País Vasco, tierra de hidalgos y nobles. (pp. 125-187). Santander. Fundación Banco Santander. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. y ARTOLA RENEDO, A. (2017). “Redes sociales, cambio cultural y conflicto en las provincias vascas y Navarra (1700-1839)”, Historia Social, 89, (edición del dossier). IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. y BERMEJO MANGAS, D. (2016). “Grupos familiares y redes sociales en la carrera militar. Los oficiales de origen vasco y navarro en el ejército y la marina, 1700-1808”, Cuadernos de Historia Moderna, 41, 2, pp. 497-538. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. y CHAPARRO SAINZ, Á. (2009). “Los orígenes sociales de los ilustrados vascos”. En: ASTIGARRAGA, J., LÓPEZ-CORDÓN, M.V. y URKIA, J.M. (eds.), Ilustración, ilustraciones, vol. II. (pp. 993-1027). Donostia-San Sebastián, RSBAP. IMÍZCOZ BEUNZA, J. M. y CHAPARRO SAINZ, Á. (eds.) (2013). Educación, redes y producción de élites en el siglo XVIII. Madrid. Silex. KOSELLECK, R. (2004). “Historia de los conceptos y conceptos de historia”, Ayer, 53, pp. 2745. LARRAMENDI, M. (1986). Corografía de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa. Bilbao. Editorial Amigos del Libro Vasco. LÓPEZ-CORDÓN CORTEZO, M. V. (2017). “Del plumista calígrafo al secretario instruido: formación, carrera y promoción social de los oficiales de las secretarías del despacho”, Studia Histórica. Historia Moderna, Vol. 39, 1, pp. 191-228. MADARIAGA ORBEA, J. y ESTEBAN OCHOA DE ERIBE, J. (2017). “Experiencias divergentes, lecturas diferenciales. Los propietarios de bibliotecas particulares de Guipúzcoa (1675-1849)”, Historia Social, pp. 139-156. MAESTRE MAESTRE, J. M. (2015) “Don Francisco Mariano Nipho, hijo ilegítimo de don Sebastián Nopho Ortiz de Oribe: resolución del enigma de su firma como “Don Manuel Ruizz de Uribe” en el primer periódico diario español”. En: MAESTRE MAESTRE, J.M; DÍAZ GITO, M.A. y ROMERO FERRER, A. (eds.), Francisco Mariano Nipho. El nacimiento de la prensa y de la crítica literaria periodística en la España del siglo XVIII. (pp. 3-79). Madrid. Instituto de Estudios Humanísticos. MARTÍNEZ RUEDA, F. (1994). Los poderes locales en Vizcaya. Del Antiguo Régimen a la Revolución Liberal (1700-1853). Bilbao. Universidad del País Vasco. MENCOS, J. I. (1952). Memorias de Don Joaquín Ignacio Mencos, conde de Guendulain, 1799-1882. Edición preparada por J.M. Iribarren. Pamplona. Aramburu. MILLÁN Y GARCÍA VARELA, J. (1996). “La formación de la España contemporánea: el agotamiento explicativo del fracaso liberal”, Ayer 98/2015 (2), pp. 243-256. MILLÁN Y GARCÍA VARELA, J. (1999). El poder de la tierra. La sociedad agraria del Bajo Segura en la época del liberalismo 1830-1890. Alicante. Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1999. MOLINA MARTÍN, Á. y VEGA GONZÁLEZ, J. (2004). Vestir la identidad, construir la apariencia. La cuestión del traje en la España del siglo XVIII. Madrid. Ayuntamiento de Madrid.
“Gobernando la civilización… José María Imízcoz BeunzaJavier Esteban Ochoa de Eribe MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna ISSN 2422-779X 4/7, (2017: 180-214) http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica 214 MORALES MOYA, A. (1993). “Los conflictos ideológicos del silo XVIII español”, Revista de estudios políticos, 80, pp. 7-38. PARISER, E. (2017). El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Barcelona, Taurus. RECARTE BARRIOLA, M. (1992). “La renovación educativa en la ilustración vasca: la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País”, RIEV, Año 40, Nº2, pp. 315-330. ROBERTSON, J. (2007). The Case for the Enlightenment. Scotland and Naples 1680-1760. Cambridge. Cambridge University Press. RUBIO POBES, C. (2003). La identidad vasca en el siglo XIX. Discursos y agentes sociales. Madrid. Biblioteca Nueva. RUIZ DE AZÚA, E. (1990). Don Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz (1669-1740). Semblanza de un vasco precursor. Madrid. Castalia/Fundación Juanelo Turriano. SÁNCHEZ LEÓN, P. (2005). “Ordenar la civilización: semántica del concepto de Policía en los orígenes de la Ilustración Española”, Política y Sociedad, vol. 42, Nº3, pp. 139-156. SÁNCHEZ-BLANCO PARODY, F. (2002). El Absolutismo y las Luces en el reinado de Carlos III. Madrid, Marcial Pons. TELLECHEA IDÍGORAS, I. y GARMENDIA ELOSEGUI, J. A. (coords.), (1985). Extractos de las juntas generales celebradas por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (1780-1782). Donostia. Caja de Ahorros municipal de San Sebastián. THOMPSON, E. P. (1977). La formación histórica de la clase obrera. Inglaterra: 1780-1832. Barcelona. Laia. THOMPSON, E. P. (1995). Costumbres en común. Barcelona. Crítica. URQUIJO IBARRA, J. (1923). “Bilbao visto por dos extranjeros (1822-1836)”, RIEV, 14, 1923, pp. 150-151. URQUIJO IBARRA, J. (1927). “Los amigos del país (según cartas y otros documentos inéditos del XVIII) VI”, RIEV, 18, pp. 311-321. URQUIZU SARASUA, P. (2009). Teatro vasco. Historia, reseñas y entrevistas, antología bilingüe, catlálogo e ilustraciones. Madrid. UNED. VAN HORN MELTON, J. (2008). The rise of the public in Enlightenment Europe. Cambridge. Cambridge University Press. VV.AA. (1884). Early proceedings of the American Philosophical Society for the promotion of useful knowledge compiled by one of the secretaries from the manuscript minutes of its meetings from 1744 to 1838. Philadelphia, Press of McCalla & Stavelty.