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La buena educación. Cuando la transmisión del canon cinematográfico es una cuestión de élite cultural

Azkunaga García, Leire,Fernández de Arroyabe Olaortua, María Ainhoa,Chicote González, María

Abstract

La presente investigación tiene como objetivo reflexionar en torno al conocimiento de los jóvenes universitarios sobre el cine de referencia a través de un estudio de caso de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Tomando como punto de partida la transferencia del capital cultural incorporado (CCI) de Bourdieu, se combinan dos herramientas inéditas. En primer lugar, una selección de filmes representativos de los estilos cinematográficos que concita las exigencias de la academia, la crítica y el público, agrupados en tres categorías generales —canon institucional, manierismo y vanguardia— y plasmados en el cuestionario cumplimentado por 725 estudiantes universitarios, muestra representativa de la totalidad del alumnado de la universidad analizada. Y, en segundo lugar, el diseño y aplicación al tratamiento de datos de la variable perfil cultural que cuantifica y distingue los cuatro niveles de acumulación de CCI de los universitarios desde su infancia hasta la edad adulta. Los resultados evidencian la hipótesis de Bourdieu aplicada al campo cinematográfico al observarse una correlación entre el perfil cultural y el consumo cinematográfico minoritario, siendo los jóvenes con mayor CCI quienes se posicionan como los mayores consumidores de filmes canónicos, manieristas y de vanguardia, mientras que el alumnado de perfil cultural bajo se sitúa fuera del público de cine minoritario. El estudio aporta, en última instancia y tomando como referencia el sistema francés, las claves para diseñar políticas educativas que garanticen el acceso igualitario a la cultura cinematográfica desde la infancia.

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147-163 Nº 63 | INVIERNO 2024 ISSN: 1139-1979 | E-ISSN: 1988-5733 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 La buena educación. Cuando la transmisión del canon cinematográfico es una cuestión de élite cultural A good education. The transmission of the cinematographic canon as a matter of cultural elite Leire Azkunaga García Universidad del País Vasco Bº Sarriena s/n, 48940 Leioa | España 0000-0001-8747-2614 · leire[email protected] Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua Universidad del País Vasco Bº Sarriena s/n, 48940 Leioa | España 0000-0002-5565-7371 · ainhoa.fernandezdearroyab[email protected] María Chicote González Universidad de Burgos C. Hospital del Rey s/n, 09001 Burgos | España 0000-0002-8974-4449 · [email protected] Recepción: 22/09/2023 · Aceptación: 06/12/2023 · Publicación: 15/01/2024 Resumen La presente investigación tiene como objetivo reflexionar en torno al conocimiento de los jóvenes universitarios sobre el cine de referencia a través de un estudio de caso de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Tomando como punto de partida la transferencia del capital cultural incorporado (CCI) de Bourdieu, se combinan dos herramientas inéditas. En primer lugar, una selección de filmes representativos de los estilos cinematográficos que concita las exigencias de la academia, la crítica y el público, agrupados en tres categorías generales —canon institucional, manierismo y vanguardia— y plasmados en el cuestionario cumplimentado por 725 estudiantes universitarios, muestra representativa de la totalidad del alumnado de la universidad analizada. Y, en segundo lugar, el diseño y aplicación al tratamiento de datos de la variable perfil cultural que cuantifica y distingue los cuatro niveles de acumulación de CCI de los universitarios desde su infancia hasta la edad adulta. Los resultados evidencian la hipótesis de Bourdieu aplicada al campo cinematográfico al observarse una correlación entre el perfil cultural y el consumo cinematográfico minoritario, siendo los jóvenes con mayor CCI quienes se posicionan como los mayores consumidores de filmes canónicos, manieristas y de vanguardia, mientras que el alumnado de perfil cultural bajo se sitúa fuera del público de cine minoritario. El estudio aporta, en última instancia y tomando como referencia el sistema francés, las claves para diseñar políticas educativas que garanticen el acceso igualitario a la cultura cinematográfica desde la infancia. Palabras clave: capital cultural incorporado, herencia cultural, canon cinematográfico, alfabetización cinematográfica, universidad. LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 148 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 Abstract This research aims to reflect on young university students’ knowledge of reference cinema through a case study of the University of the Basque Country (UPV/EHU). Taking Bourdieu’s transfer of embodied cultural capital (ECC) as a starting point, the methodology combines two unprecedented tools. First, a selection of representative films of the cinematic styles that meet the demands of academia, critics and the public. This selection has been grouped into three general categories —institutional canon, mannerism and avant-garde— and analyzed via the questionnaire completed by 725 university students, a representative sample of all students of the aforementioned university. Secondly, the design and application to data processing of the cultural profile variable, which quantifies and distinguishes the four levels of ECC accumulation of the respondents. The results evidence Bourdieu’s hypothesis applied to the cinematographic field by observing a correlation between cultural profile and minority film consumption. Namely the ones with higher ECC are also the ones who constitute as the major consumers of canonical, mannerist and avant-garde films, contrary to the students with a low cultural profile who are placed outside the minority film audience. The study ultimately provides, taking the French system as a reference, the keys to designing educational policies that guarantee equal access to film culture from childhood. Keywords: embodied cultural capital, cultural background, cinematographic canon, film literacy, university. 1. Introducción Los nativos digitales son hoy jóvenes que, independientemente de su nivel socioeconómico, poseen dispositivos electrónicos, dominan las nuevas tecnologías y están habituados al disfrute ubicuo y multipantalla de contenidos audiovisuales en la red (Prensky, 2001; González-Fernández et al., 2019). Internet constituye un contenedor cuasi ilimitado y heterogéneo de películas que se hallan disponibles a través del sistema Video On Demand (VOD), esto es, tanto a través de plataformas de pago como de visionado gratuito. La diversificación y accesibilidad a la oferta audiovisual ha promulgado nuevos patrones de consumo (Navarro Robles & Vázquez Barrio, 2020, p. 10; Castañeda-Luperdi etal., 2023, p. 8), lo que apunta a una presumible democratización del consumo cinematográfico que debiera traducirse en un mayor conocimiento de las diferentes vertientes y corrientes estéticas del audiovisual como es el cine minoritario o cultivado. Los principales usuarios de las plataformas VOD son jóvenes universitarios (López Vidales & Gómez Rubio, 2021, p. 543), cuyo nivel educativo e institucional los convierte en potenciales consumidores de este tipo de cine. Sin embargo, a pesar de que esta oferta abierta contenga filmes de todo tipo de factura, época, género, director, nacionalidad o estilo, y de que la red provea de innumerables fuentes de información generalista o especializada para escoger las películas a visionar, el consumo de estos sujetos no es igualitario. En efecto, la división general entre público de cine popular y el de cine minoritario o cultivado se replica en este estamento. El cine popular engloba películas comerciales dirigidas a una audiencia mayoritaria que disfruta con las fórmulas mainstream, mientras que el cine de consumo minoritario evidencia el gusto de un público restringido y cultivado por películas que articulan de manera magistral los recursos expresivos de estilos cinematográficos colectivos o individuales a los que representan. En este sentido, este trabajo, muy al contrario del individualismo propugnado por Bauman (2007), comparte la hipótesis del sociólogo Pierre Bourdieu (1986) que relaciona y afirma que el capital cultural de los individuos, la suma de los valores, saberes, intereses y actitudes que el individuo LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 149 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 adquiere en el contexto familiar, condicionan no solo su posición social, sino también su consumo cultural, incluido el del cine de referencia. Rescatando las palabras de Ateca-Amestoy (2009): El capital cultural personal disponible queda determinado por el stock de capital inicial del individuo (que es recibido en la infancia y que asumimos que queda determinado por la educación de los padres) y por las inversiones realizadas por el individuo por medio de los bienes culturales que ha ido consumiendo a lo largo de su vida. (p. 91) Esta acumulación de saberes y el interés por la cultura se desarrolla de manera personal por los individuos durante su infancia, ya que más allá del tiempo y esfuerzo empleados por el sujeto, depende también de la capacidad de la familia para invertir en cada uno de sus tres estados: el objetivado, que mide los bienes culturales del hogar; el institucional, que implica el nivel educativo y las acreditaciones académicas; y el incorporado, en adelante CCI, ligado a la transmisión hereditaria e intergeneracional de las inclinaciones, gustos, consumos y prácticas culturales de la familia. Este último es, precisamente, el más discriminatorio porque es el único que no se puede adquirir económicamente, pues solo se produce cuando el clan lo posee con anterioridad (Bourdieu, 1998). Son diversos los autores (Ateca-Amestoy, 2009; Nagel, 2010; Willekens & Lievens, 2014; Van Hek & Kraaykamp, 2015; Espinal Monsalve et al., 2020) que ratifican la teoría de Bourdieu de la transferencia del capital cultural, siendo la educación y el hábito cultural de los progenitores, su participación e implicación en actividades culturales, determinante para trasladar a sus hijos el habitus. Así, los individuos adquieren el gusto por la cultura a través de la observación, evaluación e imitación de sus progenitores, esto es, de forma inconsciente (Van Hek & Kraaykamp, 2015, pp. 125-127). Esta influencia socializadora de los padres tiene un efecto continuo y duradero en el tiempo (Nagel, 2010), llegando a manifestarse en una mayor competencia cultural y habilidades cognitivas que permiten a los individuos obtener mejores resultados académicos (DiMaggio, 1982; Pérez-Herrera et al., 2022). El CCI condiciona, pues, el habitus de quien lo posee, al tiempo que su valor simbólico le otorga un estatus “especial” que lo distingue del resto. Y lo más relevante, la experiencia directa y asidua de consumo de obras artísticas en el seno familiar habilita al individuo para distinguir los rasgos estilísticos de las mismas sin necesidad de tener un conocimiento específico de los códigos que las articulan o de la historia de las corrientes estéticas (Bourdieu, 2010). Todas las investigaciones que ahondan en la correlación entre el capital cultural y el consumo cultural (Willekens & Lievens, 2014; Suárez & Alarcón, 2015; Suárez Domínguez, 2015; Salado Rodríguez & Ramírez-Martinell, 2018; Espinal Monsalve et al., 2020; Ochoa Tinoco & Abimael Falcón, 2022; Suárez Domínguez et al., 2022), incluso las que la comparan con la movilidad individual baumaniana (Nagel, 2010), concluyen que la transmisión familiar es un factor clave en la formación del habitus, en el que apenas incide el aspecto socioeconómico (Ateca-Amestoy, 2009). En este sentido, la teoría del capital cultural proporciona un marco conceptual idóneo para comprender mejor por qué se mantienen los procesos de estratificación social (Lamont y Lareau, 1988, p. 154). Por otro lado, si bien la familia cumple un papel esencial en la adquisición de valores y competencias de cara a una alfabetización audiovisual eficaz (González-Fernández et al., 2019, p. 3), la formación artística recibida a partir de los 18 años (Ateca-Amestoy, 2009) tiene también un efecto estadísticamente significativo sobre las probabilidades de asistir a actividades culturales y LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 150 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 su frecuencia (p. 98). Esta idea es corroborada por DiMaggio (1982) quien asegura que, aunque la socialización temprana a la que alienta los padres a sus hijos influye positivamente en el consumo de alta cultura, esta herencia cultural puede disminuir con la edad y, por ello, debe seguir cultivándose en el ámbito educativo. En general, a día de hoy los estudios empíricos sobre el capital cultural resultan escasos, son relativamente recientes y no existe una metodología de cálculo común. Espinal Monsalve et al. (2020) construyen un indicador que mide el efecto causal del consumo cultural de los jefes del hogar respecto al de sus hijos adolescentes y en el que el nivel educativo y el socioeconómico tienen más peso que las actividades culturales en las que unos y otros participan. En el campo universitario, Suárez y Alarcón (2015) exploran la evolución del consumo cultural del alumnado de primer curso antes y después de su ingreso, en función de la titulación que estudian y de su capital cultural. Este se computa sumando un conjunto de variables entre las que destacan las relativas al CCI: tipo de actividades culturales realizadas, consumo de alta y baja cultura y la frecuencia de consumo. Suárez Domínguez (2015) repite estrategia en su siguiente investigación con los alumnos de Humanidades. Por último, Salado-Rodríguez y Ramírez-Martinell (2018) son los únicos que analizan de manera aislada el CCI tecnológico aplicando la metodología de Casillas et al. (2014) basada en competencias digitales. Observamos que, como actores fundamentales del proceso de educación superior, la mayor parte de los trabajos realizados al respecto toman como muestra para sus investigaciones a grupos de estudiantes universitarios. Precisamente, atendiendo a su nivel educativo y años de formación institucionalizada, se constituyen como un grupo de individuos heterogéneo y representativo a través del cual extraer conclusiones extrapolables al resto de la población sobre el interés y consumo de bienes culturales. Con todo, el objetivo de esta investigación es cuantificar empíricamente el efecto de la transferencia del CCI como factor determinante del consumo de cine de referencia entre los universitarios para demostrar la vigencia de la teoría de Bourdieu aplicada al campo cinematográfico actual. Es decir, que el público universitario de cine cultivado ha adquirido la sensibilidad artística y la capacidad de reconocer y apreciar los rasgos que evidencian la maestría narrativa y formal de los estilos colectivos o personales de estas películas, como consecuencia del CCI transferido en la familia y canalizado a través de las prácticas culturales que los progenitores han sufragado y fomentado desde la infancia. Así, siendo conscientes del limitado número de investigaciones de este marco de estudio, uno de los objetivos específicos de este trabajo es el diseño de una herramienta metodológica que mida satisfactoriamente el CCI aplicado al campo cinematográfico, así como elaborar una selección de filmes representativos que tenga en cuenta a académicos, críticos y espectadores (Galindo Pérez, 2020). Por consiguiente, se desea ofrecer un diagnóstico y posterior reflexión en torno al grado de conocimiento que poseen las nuevas generaciones, los jóvenes universitarios objeto de estudio, en torno al cine de referencia y, por ende, el papel de las instituciones educativas en la transmisión cultural. LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 151 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 2. Metodología Con miras a abordar la presente investigación, se elaboró un sondeo por conglomerados de una muestra representativa de los estudiantes de grado de las cinco ramas del conocimiento, Arte y Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas, Ciencias de la Salud, Ciencias e Ingeniería que se imparten en la Universidad del País Vasco. La unidad de la muestra es el grupo, 8 en total, de los primeros (1º o 2º) y últimos (3º, 4º o 5º) cursos de grado de distintas titulaciones seleccionadas al azar siguiendo el método snowball. El error muestral máximo es de +/-3,2 % (en el caso más desfavorable, donde p=q=0,5) y el nivel de confianza estadístico es del 95 %. Para alcanzar los objetivos específicos del estudio, se diseñó un cuestionario autorrellenable representativo de los estilos cinematográficos y se aplicó la prueba T Student a los datos obtenidos de 725 encuestas, identificando diferencias estadísticamente significativas χ2 (CHI square) que presentan un vínculo entre las medias (p <0,05), a partir de las que se distinguen los cuatro niveles de la variable perfil cultural que mide el CCI de los universitarios. 2.1. Selección y taxonomía del corpus de cine minoritario El cine es un producto cultural de masas supeditado al mercado del entretenimiento que prima fórmulas sencillas que condicionan la autonomía de sus creadores. La naturaleza fotográfica de esta ventana abierta al mundo (Bazin, 1990) resuelve el problema de la representación analógica que distingue la apreciación del público popular y del elitista en el resto de artes (Bourdieu, 1998, 2010). Por tanto, el factor que diferencia a las audiencias cinematográficas es el gusto por determinados modos de articular la narración y las formas fílmicas (qué se cuenta y cómo se cuenta). De ahí que el criterio de elección y clasificación de películas empleado en este estudio sea formal y no cronológico. La selección recoge obras representativas de los estilos cinematográficos y de las propuestas autorales que se han alternado en la historia del cine y que se pueden agrupar en tres categorías generales: canon institucional, manierismo y vanguardia (Bordwell & Thompson, 1994; Bordwell, 1997; Cousins, 2008; Gubern, 2016). La primera define las películas que se enmarcan en el paradigma industrial hollywoodense; el manierismo, a las que parten del canon para experimentar nuevas formas narrativas sin romper sus límites; y la vanguardia, denominador común de las propuestas que cuestionan, confrontan o rompen el canon. En este sentido, la relación entre el film y su espectador (Casetti,1989) se mide en función de la implicación que el primero exige al segundo y que distingue dos tipos de películas: las canónicas y manieristas, cuya institucionalización facilita la fruición espectatorial; y las heterogéneas fórmulas vanguardistas que implican necesariamente una participación activa del espectador en su visionado. No obstante, y con el fin de facilitar la lectura del cuestionario, las películas se han ordenado en tres bloques temporales: el cine clásico, 1924-1960, el cine moderno, 1960-1970, y el cine de los 80 y 901. Cada bloque presenta una decena de filmes que mantiene el equilibrio entre los estilos de cada período definidos por la academia y cuya selección identifica los títulos más representativos de cada estilo a partir de las cuatro listas de las 100 mejores películas de la historia del cine elaboradas por la crítica institucional de referencia internacional: la de National Society of Film Critics (Carr, 2002), la selección 1 Siguiendo con las palabras de José María Galindo Pérez (2020) el canon cinematográfico debe entenderse como “una noción que, de manera más o menos explícita, fija la norma para las obras, los discursos y los procesos en el campo cultural cinematográfico” (p.47), lo que posibilita hablar de más de un listado posible o, lo que es lo mismo, de una “pluralidad de cánones” (p.46). LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 152 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 de John Kobal (2003), la lista de Cahiers du Cinéma (Internet Movie Database, 2012) y la del British Film Institute y la revista Sigh and Sound (British Film Institute y Sigh & Sound, 2018). Aunque contempla títulos significativos de otras latitudes, es una selección en la que prima la perspectiva del espectador occidental, con el cine estadounidense y, en menor medida, europeo como ejes vertebradores; a lo que hay que añadir, que se trata de películas de gran difusión, reconocimiento o éxito comercial. 2.2. Perfil cultural Tal como evidencia Sullivan (2002), Bourdieu no explicita una forma concreta de operacionalizar el CCI. En este caso, para cuantificar dicho capital de un estudiante universitario, se ha considerado imprescindible analizar la relación que este ha tenido con la cultura desde la infancia en el seno familiar hasta la edad adulta. En la línea de Suárez y Alarcón (2015), esta variable computa tres indicadores diacrónicos: los dos primeros son las extraescolares auspiciadas por los progenitores y las actividades culturales realizadas en familia que cubren la etapa de la crianza y adolescencia; el tercero son las prácticas culturales de consumo autónomo en edad adulta (18-24). Todas las actividades recogidas aquí provienen de la encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2018-2019 (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2019), a las que se suma la opción de respuesta que indica que la economía familiar impide realizarlas. Siguiendo los parámetros empleados por el citado informe se han establecido tres categorías para determinar el perfil cultural de los encuestados atendiendo a las actividades extraescolares realizadas durante la infancia y la adolescencia, actividades culturales llevadas a cabo en familia durante estas etapas y su participación autónoma en el presente. La media de actividades establece cuatro niveles que miden el perfil cultural: bajo (0-4), medio (5-7), medio-alto (8-10) y alto (más de 11). La subdivisión de los citados perfiles culturales permite clasificar a la población objeto de estudio en función del CCI adquirido hasta la fecha. Del mismo modo, esta clasificación permite comprobar la pertinencia de la teoría de Bourdieu y su vinculación con el consumo del cine de referencia. 3. Resultados La distribución de la población objeto de estudio en base a su perfil cultural demuestra la conexión directa existente entre la herencia cultural, transmitida por los padres durante su infancia, con su consumo cultural actual. El análisis descriptivo de los datos de cada uno de los indicadores evidencia dos tendencias: la primera, cuanto mayor es el perfil cultural del alumnado, mayor es el porcentaje en todas las actividades culturales infantiles y adultas practicadas. En todas ellas hay además una distancia muy considerable entre el porcentaje del perfil cultural bajo y el del resto de niveles, sobre todo el alto. Y la segunda, aunque el porcentaje total de estudiantes que no han practicado ninguna actividad es pequeño, los de nivel bajo confiesan algo más que la media no haber tenido extraescolares (5,4 %) y considerablemente más, veinte puntos por encima del total (22,6 %), no haber realizado estas actividades en familia y no hacerlo ahora por desinterés. También son los únicos que afirman no haber tenido estas experiencias porque su familia no podía permitírselo, si bien el porcentaje es mínimo (3,2 %), apenas un punto por encima del total (2,6 %) (Tabla 1). LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 153 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 Tabla 1. Descripción de los indicadores empleados para la medición del perfil cultural ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES INFANCIA-ADOLESCENCIA Totales PERFIL CULTURAL Bajo (0-4) Medio (5-7) Medio-alto (8-10) Alto (11 o más) Deportes 76,2 % 79,6 % 78,6 % 81,9 % 88,6 % Idiomas 67,3 % 60,2 % 70,1 % 76.2 % 82.7 % Música 47,2 % 23,7 % 41,7 % 54,8 % 70 % Ballet, danza 37,3 % 12,9 28,9 % 44,8 % 66,2 % Pintura, escultura 36,9 % 18,3 % 31,6 % 45,2 % 59,1 % Teatro 19,9 % 5,4 % 8 % 21 % 39,2 % Otras actividades artísticas 7,8 % 3,2 % 3,7 8,1 % 15,6 % No, nunca realizamos este tipo de a 3,3 % 5,4 % 1,1 % 1,4 % 0 % No, mi familia no podía permitírselo 1,8 % 0 % 0,5 % 0 % 0 % ACTIVIDADES CULTURALES EN FAMILIA INFANCIA-ADOLESCENCIA Totales PERFIL CULTURAL Bajo (0-4) Medio (5-7) Medio-alto (8-10) Alto (11 o más) Ir al cine 81,7 % 50,5 % 81,8 % 94,3 % 97,5 % Visitas a museos, exposiciones o galerías de arte 56,5 % 6,5 % 45,5 % 69 % 93,7 % Visitas a monumentos y yacimientos arqueológicos 51,8 % 8,6 % 43,9 % 62,9 % 86,9 % Visitas a grandes ciudades como Roma, París, Barcelona, Londres… 51 % 15,1 % 41,2 % 63,3 % 84,8 % Teatro, musicales 41,8 % 6,5 % 20,3 % 44,8 % 81 % Conciertos de música 40,8 % 8,6 % 31,6 % 43,3 % 75,5 % Ballet, danza 15,9 % 1.1 % 4,8 % 11,9 % 39,7 % No, nunca realizamos este tipo de a 5,6 % 22,6 % 2,7 % 0,5 % 0 % No, mi familia no podía permitírselo 2,6 % 3,2 % 0 % 0 % 0 % ACTIVIDADES CULTURALES AUTÓNOMAS Totales PERFIL CULTURAL Bajo (0-4) Medio (5-7) Medio-alto (8-10) Alto (11 o más) Voy al cine 80,7 % 39,8 % 79,1 % 88.1 % 92,8 % Voy a un concierto 61,3 % 33,3 % 58,8 % 69,5 % 85,2 % Leo una novela o un ensayo 54,2 % 17,2 % 58,8 % 69,5 % 85,5 % Voy a un museo 52,2 % 10,8 % 21,9 % 47,6 % 77,2 % Visito monumentos y yacimientos arqueológicos 39,8 % 2,2 % 18,7 % 34,3 % 62,4 % Voy a una exposición de pintura o fotografía 31,9 % 7,5 % 10,2 % 23,3 % 48,1 % Voy al teatro o a musicales 22,2 % 0 % 4,8 % 9,5 % 35,9 % Voy a un concierto de música clásica 13,7 % 2,2 % 1,6 % 1,9 % 15,6 % No me interesan estas actividades 2,5 % 22,6 % 0 % 0,5 % 0 % Fuente. Elaboración propia a partir de la encuesta. LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 154 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 Las extraescolares son un fenómeno extendido entre las familias que priorizan inversiones pragmáticas en deporte e idiomas, por delante de las más artísticas como la música, la danza, la pintura o escultura, el teatro u otras similares. De otro lado, ir al cine es la actividad favorita de las familias, tras la que promueven la experiencia artística de sus hijos con visitas a museos y exposiciones o a yacimientos arqueológicos, ambas se complementan con viajes a grandes ciudades, seguidos de la asistencia a espectáculos teatrales, conciertos y en último lugar, el ballet. Por último, frecuentar el cine también es la práctica mayoritaria de los adultos seguida de los conciertos musicales y de la lectura, detrás están las otras cinco actividades que replican grosso modo las realizadas con los progenitores. En definitiva, la correlación entre las prácticas familiares y las autónomas confirma la importancia del contexto parental en la transmisión del CCI. El habitus de ir al cine se transfiere directamente de padres a hijos. Y lo mismo sucede con las prácticas escasamente labradas en familia: ningún adulto de perfil cultural bajo acude al teatro (0 %) porque solo unos pocos (6,5 %) lo han hecho con sus padres anteriormente. Así, si bien la asistencia a determinadas actividades culturales (museos, teatros, danza, cine) depende en mayor o menor medida del nivel socioeconómico de los individuos, la universalización de los dispositivos móviles y de internet ha promulgado una democratización de la oferta audiovisual, posibilitando el acceso abierto a toda clase de contenidos. Los resultados demuestran que es el nivel de CCI de los encuestados el que supone un claro condicionante en su interés por el cine de referencia, siendo notablemente inferior en los estratos más bajos. Para ahondar más profundamente en esta idea, se explora a continuación el consumo de cine minoritario de los jóvenes universitarios, subdividido en: cine clásico, cine moderno y cine de los 80 y 90. 3.1. Cine clásico Este bloque contiene una selección de películas representativas del modelo canónico hollywoodense y del estilo manierista, ambas de fruición ágil, y películas mudas que abarcan desde el cine de Charles Chaplin a las vanguardias artísticas y para cuyo disfrute es indispensable la implicación del espectador. El neorrealismo y el cine oriental del maestro Yasujiro Ozu se sitúa a medio camino entre las dos tipologías. El alumnado con perfil bajo (49,5 %), perfil medio (42,2 %) y medio-alto (30,5 %) afirma significativamente más que el del alto (19,5 %) no haber visto ninguna de estas cintas, ratificando así su supremacía en este bloque. Preeminencia que se da en todas las películas menos en una y que mantiene la polaridad entre el alumnado de perfil alto y el de bajo (Tabla 2). LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 155 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 Tabla 2. Distribución de la selección de películas de cine clásico en función del perfil cultural de los universitarios SELECCIÓN TÍTULOS DE CINE CLÁSICO Totales PERFIL CULTURAL Bajo Medio Medio-alto Alto Ciudadano Kane (Citizen Kane), Orson Welles, 1941 42,9 % 17,2 % 32,1 % 37,1 % 42,6 % Vértigo (Vertigo), Alfred Hitchcock, 1958 39,1 % 20,4 % 31,6 % 35,7 % 40,9 % Casablanca, Michael Curtiz, 1940 36,7 % 21,5 % 16,6 % 24,3 % 37,6 % Tiempos modernos (Modern Times), Charles Chaplin, 1936 32,1 % 15,1 % 17,6 % 27,1 % 35,9 % No he visto ninguna 27,3 % 49,5 % 42,2 % 30,5 % 19,4 % Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot), Billy Wilder, 1959 27 % 5,4 % 11,8 % 16,7 % 25,3 % Un perro andaluz (Un Chien Andalou), L.Buñuel, 1927 23,4 % 16,1 % 13,4 % 19 % 29,5 % El acorazado Potemkin (Bronenosets Potemkin), S.M.Eisenstein, 1925 20,1 % 5,4 % 12,8 % 11,4 % 16,9 % Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette), Roberto Rosellini, 1945 16,8 % 2,2 % 6,4 % 9 % 7,6 % Centauros del desierto (The Searchers), John Ford, 1956 11,9 % 5,4 % 3,2 % 5,7 % 6,3 % Cuentos de Tokyo (Tôkyô monogatari), Yasujirö Ozu, 1953 7,3 % 0 % 5,9 % 4,3 % 5,9 % Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups), François Truffaut, 1959 7,2 % 3,2 2,1 % 2,4 % 3 % Amanecer (Sunrise: A Song of Two Humans), F.W. Murnau, 1927 5,5 % 1,1 % 2,7 % 3,8 % 7,6 % La regla del juego (La règle du jeu), Jean Renoir, 1939 4,1 % 1,1 % 1,1 % 2,9 % 3 % Fuente. Elaboración propia a partir de la encuesta. Igualmente, los de perfil cultural alto han visto significativamente más películas clásicas y manieristas que el resto. Los de perfil medio-alto solo les superan en una y su presencia es significativa en algunos filmes. Los filmes manieristas Ciudadano Kane y Vértigo son los preferidos de la selección. El alumnado del perfil cultural alto (42,6 %), medio-alto (37,1 %) y medio (32,1 %) han visto más que los de perfil bajo (17,2 %) la película dirigida por Orson Welles y lo mismo sucede con Vértigo, en la que los de perfil alto (40,9 %) y medio-alto (35,7 %) se imponen sobre los del bajo (20,4 %). Sin embargo, en el cine canónico Hollywoodiense es únicamente el grupo con perfil cultural alto (37,6 %) el que ha visto más que todos los demás (24,3 % medio-alto, 16,6 % medio y 21,5 % bajo) Casablanca, tercera película de la lista, al igual que Con faldas y a lo loco, sexto título preferido, consumido en mayor medida por los del perfil alto (25,3 %) y medio-alto (16,7 %) que los del medio (11,8 %) y bajo (5,4 %). Respecto a Cuentos de Tokio, los resultados evidencian la lejanía absoluta del alumnado de perfil bajo respecto al cine japonés de Ozu: ninguno de sus miembros la ha visto (0 %), mientras que los de nivel alto (5,9 %), medio-alto (4,3 %) y medio (5,9 %) la han consumido significativamente más que ellos. LA BUENA EDUCACIÓN. CUANDO LA TRANSMISIÓN DEL CANON CINEMATOGRÁFICO ES UNA... Leire Azkunaga García / Ainhoa Fernández de Arroyabe Olaortua / María Chicote González 162 ÁMBITOS. REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 Burn, A., & Reid, M. (2012). Screening literacy: Reflecting on models of film education in Europe. Nordic Journal of Digital Literacy, 7(4), 314–323. https://doi.org/10.18261/ISSN1891-943X-2012-04-07 Casetti, F. (1989). El film y su espectador. Cátedra. Casillas, M. A., Ramírez-Martinell, A., & Ortiz, V. (2014). El capital tecnológico una nueva especie del capital cultural: Una propuesta para su medición. En A. Ramírez-Martinell & M. A. Casillas (Eds.), Háblame de tic: tecnología digital en la educación superior (pp. 23–37). Editorial Brujas. Castañeda-Luperdi, I. A., Tenorio-García, M., Pacheco-Rojas, M. L. R., Pastor-Fernández, B., & Prado-Límaco, G. (2023). Tendencias de consumo de cine en estudiantes de comunicaciones en instituciones de educación superior limeñas. 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REVISTA INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN · Nº 63 · INVIERNO 2024 10.12795/Ambitos.2024.i63.08 · ISSN: 1139-1979 · E-ISSN: 1988-5733 147-163 Ochoa Tinoco, C., & Abimael Falcón, A. (2022). El consumo cinematográfico de jóvenes universitarios en la Ciudad de México. Múltiples pantallas, miradas limitadas. Ultima Década, 30(59), 5–42. https://bit. ly/3RsPaUI https://doi.org/10.4067/S0718-22362022000200005 Pérez-Herrera, M. A., Jiménez-Pérez, N. J., & De la Hoz-Vallejo, M. (2022). El capital cultural incorporado y su relación con el rendimiento académico de los estudiantes del programa de sociología de la Universidad del Atlántico. Encuentros, 20(1), 54–67. https://doi.org/10.15665/encuen.v20i01.1600 Prensky, M. (2001). Digital natives, digital immigrants Part 2: Do They Really Think Differently? On the Horizon, 9(6), 1–6. https://doi.org/10.1108/10748120110424843 Salado-Rodríguez, L. I., & Ramírez-Martinell, A. (2018). 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