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A vueltas con el género: críticas y debates actuales en la historiografía feminista

Author: Blasco Herranz, Inmaculada
Publisher: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatearen Argitalpen Zerbitzua
Year: 2020
DOI: 10.1387/hc.20000
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/47135/1/20000-82813-1-PB.pdf
297
ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277
HC
His o ia Con empo ánea, 2020, 62, 297-322
h ps://doi.o g/10.1387/hc.20000
* Co espondencia a: Inmaculada Blasco He anz. Depa amen o de Geog a ía e His o ia e Ins i u o Uni e si a io de Es u-
dios de las Muje es (ULL). Facul ad de Humanidades. Sección de Geog a ía e His o ia. Apa ado 456 (38200 San C is ó-
bal de La Laguna-San a C uz de Tene i e) – [email p o ec ed] – h ps//o cid.o g/0000-0003-2870-6876
Cómo ci a : Blasco He anz, Inmaculada (2020). «A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía e-
minis a»; His o ia Con empo ánea, 62, 297-322. (h ps://doi.o g/10.1387/hc.20000).
Recibido: 22 junio, 2018; acep ado: 5 eb e o, 2019.
ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2020 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
a uEL as CoN EL géNE o:
C í iCas y dEba Es aC uaLEs
EN La His o iog a ía EmiNis a
GRAPPLING wITH GENDER: CRITICAL VIEwS
AND CURRENT DEBATES IN EMINIST HISToRIoGRAPHy
Inmaculada Blasco He anz*
Uni e sidad de La Laguna, España
EsumEN: El obje i o de es e a ículo es in i a a la e lexión y p o oca la discusión en o no
al uso del géne o pa a el análisis del pasado. Con es e obje i o en men e, se desg anan di e en-
es c í icas que se han e ido sob e el géne o y su uso: desde la c ecien e insa is acción de la p o-
pia Joan W. Sco , e e en e pa a las his o iado as e his o iado es en la concep ualización del gé-
ne o como ca ego ía de análisis, pasando po la a eces más adical p opues a de las his o iado as
poscolonia les, has a los ecien es cues ionamien os que apun an an o al bina ismo implíci o en el
concep o como a los e ec os ei icado es de su uso. A a és de la exposición de es as es líneas de
c í ica, se plan ea la eape u a de los deba es eó ico-epis emológicos que subyacen a las mismas.
Po una pa e, el ca ác e y manejo de las ca ego ías analí icas en his o ia, y, po o o lado, la a i-
culación his ó ica de las di e encias y de las elaciones de pode , así como la implicación de ambos
en la cons ucción de los suje os his ó icos.
PALABRAS CLA E: géne o, Joan W. Sco , his o ia pos colonial, bina ismo de opues os, ela-
ciones de pode , di e encia.
ABSTRACT: The pu pose o his a icle is o in i e e lec ion and inspi e discussion on he use o
gende in his o ical analysis. To his aim, he pape looks a h ee lines o c i icism o gende and
i s use: om he dissa is ac ion o Joan w. Sco , a leading ad oca e on gende as a ca ego y o
his o ical analysis; h ough he some imes mo e adical p oposal by pos colonial his o ians; o he
ecen ques ioning o he opposi ional bina y implici in he concep as well as he ei ying e ec o
i s use. Th ough he discussion o hese c i icisms, I sugges he bene i s o e-opening epis emolog-
ical and heo e ical deba es, on he one hand, o he na u e and ope a ion o analy ical ca ego ies
in his o y and, on he o he hand, on his o ical a icula ion o di e ence and powe ela ions, o-
ge he wi h hei pa in he cons uc ion o his o ical subjec s.
KEywoRDS: gende , Joan w. Sco , pos colonial his o y, opposi ional bina y, powe ela ions,
di e ence.
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Inmaculada Blasco He anz
1. in oducción
El obje i o cen al de es e a ículo es in i a a la e lexión y p omo e
un diálogo en o no al géne o como ca ego ía analí ica pa a ap oxima -
nos a la indagación del pasado. Mi pun o de pa ida es que esul a p eciso,
quizás ya desde hace un iempo, de ene se a epensa y ee alua nues a
comp ensión y manejo del géne o como his o iado as e his o iado es. En
España (que es el con ex o que conozco mejo , si bien no c eo que las pe-
culia idades se impongan sob e lo compa ido) ambién «pusimos a un-
ciona » la ca ego ía en nues as in es igaciones, lo cual se ha aducido
en una ica y p olija p oducción his ó ica desde inales del siglo x x . No
obs an e, el uso del géne o se ha con e ido en una ope ación en ocasio-
nes mecánica, que da po sen ada la plena alidez de la ca ego ía analí-
ica en sí. Quizás po es e mo i o, en e o os, las c í icas ecien es que se
han e ido sob e el géne o como concep o de análisis his ó ico han pa-
sado casi desape cibidas. Si bien ecogimos las emp anas dudas o mula-
das po la p opia Sco en 1999,1 ni la in es igación empí ica —con ue e
ca ga de c í ica eó ica— de las que podemos denomina «his o iado as
poscoloniales», ni dos a ículos ecien es que han sis ema izado es a c í-
ica, el de Jean Boyds on (2008) y el de Anna K ylo a (2016), han cons i-
uido obje o de discusión en la his o iog a ía española.2
Mi p opues a conc e a consis e en econs ui los é minos del de-
ba e desa ollado en las es úl imas décadas, ace ca de la ca ego ía, p e-
sen ando algunas de las c í icas que se han o mulado, an o hacia su uso
como en o no a sus signi icados. Un p ime apa ado lo dedico a expone
los mo i os de insa is acción de Joan W. Sco con el géne o, desde ina-
les de los años no en a has a la ac ualidad. En segundo luga , in oduzco
las p incipales c í icas que algunos abajos de «his o ia poscolonial» e -
ie on, ya desde los años no en a, sob e la capacidad del géne o pa a ex-
plica o os pasados no occiden ales ni mode nos. Po úl imo, expongo
y e alúo las debilidades que Jeanne Boyds on y Anna K ylo a encuen-
an en el géne o al y como ellas en ienden que ha acabado do ándose
1 ARESTI, 2006, p. 231.
2 éase el ecien e deba e publicado en la e is a Aye con el í ulo «His o ia de las
muje es y de géne o: pasado y u u o». .AA., 2016. Hemos op ado po a ende a las
apo aciones a es e deba e elabo adas desde la his o ia, siendo conscien es de la exis encia
de o as ap oximaciones c í icas al géne o desde el ámbi o, po el ejemplo, de la iloso ía y
de la epis emología. Un ejemplo de ello es FRAISSE, 2016 [2014].
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A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía eminis a
de signi icado y a as ando un modelo analí ico conc e o. Así mismo e-
lexiono sob e las p opues as de esigni icación suge idas po es as au o-
as, que mo ilizan ambién una modi icación del apa a o eó ico explica-
i o an o de las con igu aciones del pode como de la cons ucción de la
di e encia y de los suje os his ó icos.
A a és de es e análisis, mi obje i o úl imo no es an o cues iona el
géne o sino más bien posibili a una eape u a del deba e eó ico a pa i
de un uso p oblema izado del mismo que nos pe mi a segui pensando la
a iculación his ó ica de la di e encia y del pode , dos cues iones que es-
aban en la base de las búsquedas iniciales de la his o iog a ía eminis a y,
en pa icula , de quienes apos a on po el géne o. Po lo an o, es a ap oxi-
mación c í ica a los ecien es cues ionamien os del géne o pa a el análisis
his ó ico, además de p opone se explo a las discusiones his o iog á icas
que es os han susci ado, es á animada po el a án de conec a con deba es
eó icos más amplios que han enido dinamizando la(s) eo ización(es)
eminis a(s) en las úl imas décadas.
2. joan sco encuen a p oblemas en el géne o
La p incipal c í ica al géne o o mulada an o po Jeanne Boyds on
como po Anna K ylo a ha sido que el bina ismo de opues os (opposi io-
nal bina y) ha quedado inc us ado en el concep o, an o en el p oceso de
su eo ización como en el uso que se ha hecho del mismo en la in es iga-
ción empí ica.3 El echazo al empleo del géne o como un conjun o de ca-
ego ías ijas (homb e y muje ), y opues as, ya lo había exp esado Joan
W. Sco , como señalan es as au o as, desde la edición e isada de Gen-
de and he Poli i cs o His o y (1999). En e ec o, en el p e acio a esa edi-
ción de 1999 (esc i o, po lo an o, más de diez años después de la p i-
me a edición), Sco a i maba que, aunque el géne o pa ecía habe sido
una ca ego ía de análisis ú il en los ochen a, po que « enía un e ec o ex-
año, deses abilizado », en los no en a había pe dido «su capacidad pa a
3 BOYDSTON, 2008; y KRYLO A, 2016. Resul a en ado con aa gumen a que,
desde nues a comp ensión del géne o, a día de hoy, quizás menos a apada po el bina-
ismo, siemp e hemos pensado el géne o en su a iabilidad, pe o esponde ía a una pe cep-
ción desde un p esen e que solo muy ecien emen e ha comenzado a in eg a una concep-
ción de géne o más lexible.
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so p ende nos y p o oca nos».4 Que es u ie a pe diendo su « ilo c í ico»
Sco lo ligaba al hecho de que en su uso o dina io había pasado a se si-
nónimo de muje es y de sexo o di e encias de sexos, de eglas sociales so-
b e los sexos. Pa a Sco , po lo an o, el p oblema con el géne o adicaba
en que las in es igaciones his ó icas que lo usaban, po un lado, asumían
la dis inción sexo/géne o, y, po o a pa e, aunque econocían las di e en-
cias cul u ales y nacionales, las p esen aban como a iaciones de un ema
uni e sal en las que «géne o siemp e signi ica lo mismo, es o es, una e-
lación asimé ica, acaso an agonis a, en e las muje es y los homb es, la
cual es ablece las unciones de cada uno den o de unos espacios y unas
ac i idades po sepa ado». Po es e mo i o, concluía, se encon aba usán-
dolo cada ez menos y, en su luga , p e e ía u iliza «di e encias en e
los sexos y ace ca del sexo como un concep o a iable desde un pun o de
is a his ó ico».5 Ya en onces pedía, en consonancia con es a alo ación,
nue os concep os —una eno ación del ocabula io analí ico— pa a con-
se a el ilo c í ico que ella asociaba a la in es igación eminis a.6
Se puede in e i que el p oblema que Sco de ec aba en onces con es-
pec o al uso del géne o en los es udios his ó icos e a, undamen almen e,
el del esencialismo, an o del concep o muje es como del de géne o, que
se conc e aba en la in a iabilidad his ó ica de sus signi icados, a pesa in-
cluso de la con inua insis encia en su mu abilidad. Po es os mo i os, le
pa ecía necesa io his o iza la ca ego ía «muje es» (guiada po el abajo
de Denise Riley), y analiza sexo, géne o y di e encia sexual en an o que
e ec os y no como pun os de pa ida del análisis. Una p e ención, eco-
mendaba Sco , pa a ace ca se al es udio del pasado pe echados de es e
concep o consis i ía en «desca a la idea (inhe en e a la noción de géne o
como ca ego ía) de que hay algo ijo o que conozcamos de an emano en
cuan o a los é minos ‘homb es’ y ‘muje es’ y a la elación en e ellos».7
4 SCOTT, 2008a [1999], p. 14.
5 SCOTT, 2008a [1999], p. 15. La an e io ci a, en p. 247.
6 SCOTT, 2008a [1999], p. 15. El úl imo lib o de Sco , si bien no inco po a «gende »
en el í ulo, sí que lo hace a lo la go del análisis, cuyo obje i o es « o open —no o de ini-
i ely close— a con e sa ion abou he place o gende equali y in he discou se o secula-
ism». SCOTT, 2018, p. 7.
7 SCOTT, 2008a [1999], p. 253. El abajo de Denise Riley, Am I ha Name? emi-
nism and he Ca ego y o women in His o y, ue uno de los e e en es más impo an es en
la ob a de Sco que incidió en su concepción del géne o y ambién de la his o ia del emi-
nismo.
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A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía eminis a
Que el sexo e a el da o undacional del géne o, que el géne o se em-
pleaba como sinónimo de muje es, que la de inición de muje es —aunque
no signi icaba lo mismo en di e en es momen os his ó icos— se sus en-
aba sob e un elemen o común uni e sal pa a odo iempo y espacio, e an
los p oblemas más ex endidos que Sco de ec aba en el uso que las his o-
iado as habían hecho del géne o du an e los años no en a del siglo pa-
sado. Pa a con a es a el esencialismo y la in a iabilidad, su p opues a
conc e a e a en ende el géne o como una o ma de conocimien o que o -
ganiza nues a pe cepción del mundo, de la na u aleza y del sexo. Es a
comp ensión desplaza ía nues a indagación hacia la a iculación e imple-
men ación del conocimien o sob e la di e encia en e sexos. Sin duda, la
e lexión y discusión-desmon aje de la dico omía sexo/géne o en el ám-
bi o de la eo ía eminis a pos es uc u alis a (desde Bu le has a Donna
Ha away) que u o luga en los años no en a imp egnó la edacción de
es e p e acio.8
Casi diez años más a de, en 2008, a p opósi o de un o o de discu-
sión o ganizado po la Ame ican His o ical Re iew, p ecisamen e con el
obje i o de hace un balance de la his o iog a ía de géne o en la úl ima
década, Sco colabo ó con una b e e in e ención i ulada «U nanswe ed
Ques ions», en la que ol ía a insis i en casi lo mismo que en 1999.9
Añadía, como no edad, la des inculación del ca ác e de ca ego ía analí-
ica que an o impulso había con ibuido a da en la academia su a ículo.
Insis ía Sco en que lejos de cons i ui un « a ado p og amá ico o me o-
dológico», el géne o e a ú il solo si lo en endíamos de mane a lexible:
«Cuando el géne o es una p egun a abie a sob e cómo es os signi icados
se es ablecen, qué signi ican y en qué con ex os eme gen, sigue siendo
una ca ego ía ú il de análisis his ó ico».10 Dado que las au o as pa ici-
pan es en el o o de discusión abo daban el impac o del géne o en encla-
es geog á icos y adiciones his o iog á icas muy di e sas, Sco econo-
cía que «a pa i de es os a ículos, esul a e iden e que el géne o no es un
8 BUTLER, 2002 [1993]; y HARAWAY, 1995 [1991].
9 SCOTT, 2008b. Reunía a ículos sob e el impac o que había p oducido la in e en-
ción eó ica de Sco en o no al géne o en di e en es his o iog a ías. El de Dyan Ellio so-
b e la his o ia medie al, el de Gail He sha e y Wang zheng sob e China, el de Ma ia Bu-
cu en o no a Eu opa o ien al, el de Heidi Tinsman sob e Amé ica La ina, y el de Joanne
Meye owi z, ace ca de la his o ia de los Es ados Unidos.
10 SCOTT, 2008b, p. 1429. Lo del « a ado», en p. 1423. Se han aducido las ci as
solo en caso de no exis i aducción al cas ellano de la ob a que las con iene.

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concep o con pa áme os o e e en es ijos uni e salmen e aplicable».11
La a ea había de se en onces in es iga , a a és de los ma e iales his ó-
icos que examinamos, cómo se p oducen y ans o man his ó icamen e
los signi icados sob e los cue pos sexuados.
Como en 1999, es imaba necesa io, po una pa e, his o iza la ca ego-
ía «muje es» ( ene p esen e su ca ác e ines able e incons an e). ¿Acaso
se puede equipa a , se p egun aba, la en idad colec i a que designamos
como «muje es» con los asgos ísicos compa idos de las muje es? Se ía
el siglo x i x , como concluía Denise Riley, el que con su a ención a la na u-
aleza y al cue po lle a ía a en a iza la sexualidad de las muje es y am-
bién a ija la oposición homb e/muje como la e dad sob e la di e encia
sexual. Po o o lado, se ía p eciso decons ui la oposición sexo/géne o,
es deci , la idea de que el géne o se cons uye sob e el sexo biológico y
que es e úl imo es la cimen ación in a iable sob e la que se sus en a el
géne o. Po úl imo, insis ía en que hab ía de in e esa nos no solo (o no
an o) cómo el géne o cons uye la polí ica (una línea de análisis cul i ada
con cie a p o usión a pa i de su noción de géne o como « o ma p ima-
ia de signi ica el pode ») sino ambién cómo la polí ica con o ma el gé-
ne o. En consecuencia, cómo se modela on los signi icados cambian es de
la di e encia sexual y cómo se a icula on con o os concep os en apa ien-
cia alejados del sexo.
Dos años más a de, en 2010, ol ía a publica una e lexión en o no
al géne o, es a ez en la e is a Diogenes, que consis ía en un in en o de
ememo a , ya en un nue o con ex o de eo izaciones eminis as y sob e
sexualidad, el sen ido de sus p opias búsquedas con el géne o. Re omaba
la idea del cues ionamien o del mismo como ca ego ía de análisis, y su-
b ayaba el obje i o que había guiado, en 1986, su es ue zo eo izado , que
no había sido o o que «his o iza odos los é minos», o, dicho de o o
modo, mos a cómo las palab as signi ican di e en es cosas en dis in os
con ex os. De ahí que Foucaul , esg imía, le hubie a esul ado ú il pa a in-
es iga cómo se es ableció cie o conocimien o en o no a la di e encia
sexual como na u al, y cómo y cuándo un égimen de e dad ue eempla-
zado po o o, es deci , pa a explo a las di e en es o mas especí icas de
o ganización de la di e encia sexual. Su indagación enía como obje i o,
econocía, deses abiliza «el pode oso in lujo de la biología al ab i odo
aspec o de la iden idad sexuada al cues ionamien o, incluyendo la p e-
11 SCOTT, 2008b, p. 1492.
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gun a de si homb e/muje , o masculino/ emenino e a el con as e que se
in ocaba».12
Sin emba go, e a p ecisamen e su obje i o de his o ización lo que no
se es aba lle ando a cabo con el uso del géne o, de ahí que en su alo-
ación inal concluía que es e concep o había dejado de se ú il y e icaz.
Redundaba en la demanda, po un lado, de a ende a los signi icados de
homb es y muje es (no impo a an o la palab a sino lo que signi ica en
dis in os con ex os), en luga de maneja los como de iniciones ijas; y, po
o o lado, de p egun a se cómo llegaba a cons ui se la di e encia sexual
en luga de, simplemen e, desc ibi los oles asignados. En esumen, ei-
e aba la necesidad de desna u aliza la ca ego ía «muje es» y decons ui
el bina io sexo/géne o (géne o es ú il si lo en endemos como cla e pa a
desen aña «sexo»). Es a ez pa ecía deja más cla o que la p opues a in-
cluía ambién la desna u alización del géne o (en endida como una ela-
ción homb e/muje je á quica e in a iable, casi siemp e en oposición he-
e ono ma i a).
En 2011, Sco p esen aba una nue a de inición de géne o, de i ada
de lo que pa ecía una modi icación de sus ma cos eó icos de e e encia,
en e los que acogía de mane a cen al y explíci a al psicoanálisis laca-
niano. Así, géne o ya no e a an solo «una cons ucción social, una o ma
de o ganiza las di isiones sociales, económicas y polí icas del abajo se-
gún las no mas de la di e enciación sexual. Es, más bien, una en a i a,
cul u al e his ó icamen e especí ica, de esol e el dilema de la di e en-
cia sexual, de asigna un signi icado ijo a lo que en úl ima ins ancia no
puede ija se».13 Algunas oces han in e p e ado es o como el pun o de
llegada (no de ini i o, a ándose de Sco , y más aún si leemos su úl imo
lib o de 2018) de un camino, iniciado en 1999, a la búsqueda de la eso-
lución de la ensión que había quedado imp esa en el géne o en e la ija-
ción de oposiciones y la deses abilización de la mismas.14
3. El desa ío al géne o desde la his o ia poscolonial
Ya desde los años no en a, mien as aplicábamos el géne o con ia-
damen e y Sco empezaba a mos a su insa is acción con la o ma en
12 SCOTT, 2011a, p. 100.
13 SCOTT, 2011b, pp. 4-5.
14 KRYLO A, 2016, p. 311.
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la que se es aba usando, hubo abajos empí icos que lo cues ionaban de
mane a más con unden e que la p opia Sco . Pa icula men e e elado-
as de los lími es del géne o han sido las in es igaciones de his o iado-
as «pos co lo nia les». Los abajos de Ôyè onké Oyèwúmí (1997), Tani E.
Ba low (2004) y A saneh Najmabadi (2005), en e o as, han con ibuido
a mos a las insu iciencias del géne o pa a el análisis his ó ico de p oce-
sos e iden idades ue a de Occiden e. En e ellos, quien hizo una c í ica
más emp ana, p o unda y adical al géne o ue la p ime a, con su The In-
en ion o women.15 Resul a in e esan e, y me ecedo de e lexión, que
solo ein e años más a de haya sido aducido al cas ellano po el g upo
de eminis as decoloniales que lo p esen a como «obligada lec u a pa a
los eminismos descoloniales de la Abya Yala», en la medida en que «nos
in i a a sospecha de las e dades que hemos he edado de la eo ización
eminis a blanca y que hemos con ibuido a uni e saliza al aplica las a
nues os con ex os».16
Aunque puedan e e se c í icas sus anciales sob e su abajo, la p o-
pues a de Oyèwúmí nos lle a po un camino de cues ionamien os y de in-
e ogaciones, en ocasiones de eediciones de iejas p egun as, muy ne-
cesa ias pa a la buena salud de la his o iog a ía eminis a, incluso cuando
ue a elabo ada a mediados de los años no en a y la engamos que si ua
y en ende en ese con ex o. Oyèwúmí in es iga el impac o que u o la co-
lonización b i ánica sob e la concepción (que no isión, como se explica á
más adelan e) del mundo de un pueblo yo uba p ecolonial del su oes e de
Nige ia. En e o as cosas, concluye que el p oceso de colonización in o-
dujo el géne o y las «muje es» como ca ego ía de clasi icación e iden i i-
cación social, una concep ualización que ambién es uc u a los es udios
académicos sob e los yo uba.
15 OYÈWÚMí, 2017 [1997]. De las o as dos au o as, BARLOW, 2004, y NAJMA-
BADI, 2005. Se en iende aquí poscoloniales en el sen ido de que elabo an una c í ica al
empleo de ca ego ías de la mode nidad occiden al pa a analiza con ex os ni occiden ales
ni mode nos.
16 ESPINOSA, 2017, p. 14. T aducido po el Gle as (G upo La inoame icano de Es-
udio, Fo mación y Acción Feminis a). h p://gle as.o g/la-in encion-de-las-muje es-
oye onke-oyewumi/. Las eminis as decoloniales cues ionan adicalmen e la mi ada del
eminismo occiden al («eu ocen ado») an o po lo que espec a a los modelos de in e p e-
ación de las o mas de o ganización social (sexual, acial, colonial), como a la e dad do-
minan e sob e la dominación de las muje es. El p og ama Con a iempo dedicó uno de sus
espacios a la p esen ación de la aducción (h p://www.con a iempohis o ia.o g/?p=6500).
éase ambién OYÈWÚMí, 2002.
h ps://doi.o g/10.1387/hc.20000 305
A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía eminis a
La esis analí ica de Oyèwúmí es que en la ca ego ía géne o es á im-
plíci a la na a i a «occiden al-mode na» que, po una pa e, a as a a-
lo aciones de las cul u as eu opeas y de la his o ia occiden al y, po o o
lado, no puede da cuen a de ealidades en las que es o no uncionó así.
Los p oblemas que de ec a en la ca ego ía géne o y que Sco había seña-
lado en 200817, aunque no pa ece dialoga con ella, de i an de la uni e -
salización de p esupues os no gene alizables al obje o de in es igación
del que se ocupa. Es deci , que una noción pa icula de géne o se ha apli-
cado a la comp ensión de o os con ex os geog á icos e his ó icos en los
que pudie on exis i o as con igu aciones de la di e encia. A pa i de ahí,
Oyèwúmí decons uye los supues os que, desde su pe spec i a, subyacían
al concep o «géne o» al y como se es aba empleando en los no en a (si
bien su ap eciación sob e el géne o puede esul a bas an e gene alis a y,
desde el p esen e, pa ece nos que ya no lo es amos usando como un con-
cep o an inmu able y ijo como Oyèwúmí lo in e p e a), y mues a cómo
su obje o de es udio no se ajus a a ninguno de ellos.
En p ime luga , an e el p esupues o de que el géne o es un p incipio
cen al de o ganización social, sos iene que no odas las sociedades es án
o ganizadas sob e la base de géne o, ya que en el caso del pueblo yo uba
p ecolonial se ían más bien el es a us y la edad (senio i y) los ma cado-
es de di e encia/iden idad signi ica i os y po enciales c i e ios de je a -
quización social.18 En consecuencia, y a di e encia de lo que ajo el co-
lonialismo, la biología no se adujo en ca ego ías sociales je a quizadas.
En segundo luga , pa a Oyèwúmí, el géne o alude siemp e a elaciones de
pode que se aducen en je a quías (de mane a que, a eces, cuando ha-
blamos de géne o siemp e p esuponemos una elación de subo dinación
de las muje es con espec o a los homb es). Es o, a i ma la au o a, suce-
dió p ecisamen e cuando el es ado colonial pa ia cal impuso sob e los
pueblos yo uba la ca ego ía «muje es» como iden i icable, de inida po su
ana omía y subo dinada a los homb es en oda si uación. Las muje es que-
da on excluidas en onces de las es uc u as del es ado, en con as e con su
si uación en la o ganización socio-polí ica yo uba p ecolonial, en la que
pode no es aba de e minado po el géne o.
17 e no a 11.
18 La c í ica de Oyèwúmí susci a un cues ionamien o más amplio hacia la uni e sa-
lización de ca ego ías analí icas elabo adas en el con ex o de la mode nidad Occiden al.
éase CHAKRABARTY, 2008 [2000].
312 His o ia Con empo ánea, 2020, 62, 297-322
Inmaculada Blasco He anz
como el que analiza en su in es igación sob e las muje es soldado en el
ejé ci o so ié ico du an e la II Gue a Mundial.31
K ylo a se de iene más que Boyds on en la e lexión sob e el e ec o ei-
icado del géne o, es deci , el e ec o que p oduce su uso en la p ác ica, de
ep oduci aquello que se quie e cues iona , algo que ya pe cibió Sco en
su in en o de, en palab as de K ylo a, « esis i , sin éxi o, (...) a sus p opie-
dades bina ias». A sus ojos, es e queda a apada po la ca ego ía esul a de
sus consus anciales e ec os ei icado es de i ados del en oque pos es uc-
u alis a, lo que ejempli ica ía a la pe ección el análisis de Sco en only
Pa adoxes o o e .32 En onces, el p oblema adica ía no an o en los usos
de o as, como Sco señalaba, sino en cómo la p opia Sco lo ha conce-
bido y aplicado en sus abajos empí icos. El «mé odo pos es uc u alis a»
se ía el esponsable úl imo de la a ibución de los signi icados con los que
hemos conno ado al géne o (opo sición, di e enciación exclusi a y exhaus-
i a, je a quía y dominación). Y es o nos hab ía lle ado a conside a como
excepciones, sub e siones o ansg esiones aquello que debe ía se is o
como al e na i as. En conc e o, K ylo a localiza las causas de las di icul a-
des analí icas que ha susci ado el géne o, en su e sión pos es uc u alis a,
en las ope aciones de di e encia basadas en De ida y en el concep o de po-
de oucaul iano (si bien Boyds on ya había mos ado su insa is acción con
el uso de uno y o o pa a el análisis de la di e encia y del pode , espec i a-
men e). Dicho de o o modo, el «bina ismo de opues os» se ía un p oduc o
de las bases pos es uc u alis as ( oucaul iana del pode y de ideana de la
di e encia), que imp egnan la eo ización que Sco hizo del géne o en los
años ochen a (sis ema cohe en e — ijo pe o ines able en su cons i ución—,
que se au omodi ica y se au ope pe úa; y siemp e ligado a desigualdad de
pode ). Es e ipo de análisis, si seguimos la a gumen ación de K ylo a, p o-
duci ía la pa adoja de posibili a la c í ica a los sis emas bina ios ijos, pues
al decons ui los se mues a su ines abilidad, al mismo iempo que los e-
ue za, cancelando la posibilidad de al e na i a, desde el momen o en que
se pa e de la p emisa de que odo se desa olla den o del sis ema bina io.33
31 KRYLO A, 2010.
32 KRYLO A, 2016, p. 309.
33 Incluso, añade K ylo a, se ob ian ma e iales que no encajan en las expec a i as
no ma i as. Una c í ica simila desa olla, en el mismo núme o de la e is a Gende &
His o y, Ma y Louise Robe s, quien, a a és de la p oblema ización del concep o de c i-
sis de géne o, diagnos ica que las his o iado as quedan a apadas en esa misma lógica bina-
ia que buscan decons ui y c i ica .

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A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía eminis a
Sco ep oduci ía es o mismo, aunque no ue a su obje i o, en sus
abajos empí icos, pa icula men e en only pa adoxes o o e .34 Al ana-
liza la cons ucción del bina ismo de géne o, acaba ía, según K ylo a,
ei icando es a misma ep esen ación bina ia de la di e encia sexual. Es e
esquema le hab ía impedido imagina se a Madeleine Pelle ie pensándose
como muje de o a mane a que no ue a den o del bina io, de ahí que la
in e p e e como una negación del se muje ; o le hab ía lle ado a cali ica
de ansg esión la ocupación que hace Olympe de Gouges del espacio pú-
blico-polí ico (cuando, pa a K ylo a, es muy p obable que dicha ocupa-
ción obedecie a a una lógica de géne o no bina ia).
Po úl imo, a K ylo a ampoco le pa ece adecuada la salida que p o-
pone Sco a es a pa adoja, es deci , ecu i al psicoanálisis lacaniano
pa a indaga la o mación de la iden idad no ma i a.35 El desplazamien o
del análisis a cómo se esuel en los discu sos no ma i os en el plano psí-
quico no e mina ía de ompe con el bina ismo implíci o en el géne o ni
con la imposibilidad de gene a al e na i as desde los sis emas de domi-
nación he e ono ma i a (que se queda ían en me as ansg esiones, up u-
as y an asías).
La p opues a conc e a de K ylo a pa a examina su obje o de in es-
igación se ía, en consecuencia, deja de in e p e a las iden idades he-
e osexuales que no encajan en un esquema bina io (sob een iende, dos
opues os y uno subo dinado al o o) como ansg esiones indi iduales de
una lógica omnip esen e sino más bien como a iculaciones iden i a ias
que son posibili adas po o as lógicas no bina ias. De ahí que p oponga
una econcep ualización del géne o cuyo núcleo es la di e enciación en e
dico ómico y bina io, pues el p ime o no aca ea ía necesa iamen e con-
no aciones posi i as y nega i as, y pe mi i ía habla de géne os opues os
(y ci a a Ma ylin F ye) como «in e dependien es, sin ene que se [nece-
sa ia y anshis ó icamen e] dominan e o subo dinado (…)».36
34 SCOTT, 2012 [1996]. De es e lib o a i ma K ylo a que «lanza una c í ica mo daz a
los pe sis en es bina ios de géne o que subyacen a los discu sos his ó icos del eminismo
pe o ambién o ece un es udio de caso del abajo ei icado de la ep esen ación bina-
ia de la di e encia sexual en la li e a u a académica con empo ánea». KRYLO A, 2016,
p. 314.
35 SCOTT, 2011b.
36 KRYLO A, 2016, p. 319. Aunque les esul a endeble la al e na i a o ecida po
K ylo a, Ne ea A es i y Mi en Llona conside an ap opiada la c í ica al bina ismo que o -
mula es a au o a. Po el con a io, deses iman su cues ionamien o de la ligazón pe manen e
en e pode y géne o. éase ARESTI y LLONA, 2019, p. 377.
314 His o ia Con empo ánea, 2020, 62, 297-322
Inmaculada Blasco He anz
5. deba es: pode y di e encia en la his o ia eminis a
Más allá de que podamos es a de acue do con pa e de las c í icas al
géne o, como la p opia Sco ambién lo ha exp esado, es os cues iona-
mien os y las al e na i as p opues as son suscep ibles de se discu idos,
además de esul a bien enidos pa a man ene i o el deba e eó ico en
el e eno de la his o iog a ía eminis a, cuya endencia al empi icismo
o ma pa e de los hábi os de la disciplina en gene al. A lo que apun a
K ylo a es a dos cues iones que equie en nues a a ención, e lexión y
discusión, y que subyacen a la his o ia de géne o (y la de las muje es)
desde sus inicios: cómo analizamos las elaciones de pode en el pasado
y cómo se cons uye la di e encia. Aunque con meno én asis y p o un-
didad, la c í ica al géne o se ha cen ado, además de en el bina ismo de
opues os, y ligándolo al mismo, en la uni e salización de ese bina io
como elaciones de pode . Po una pa e, las poscoloniales (y con an e io-
idad las a oame icanas) habían cues ionado la uni e salización de las e-
laciones de dominación de homb es sob e muje es en odos los con ex os,
de i ada del én asis del eminismo blanco y occiden al en la di e encia
sexual biológica (según la lógica del pensamien o occiden al), como pa e
del e nocen ismo eu opeo. Así, pa a Oyèwúmí, «en muchos esc i os e-
minis as, la p esuposición y u ilización uni e sal de las ca ego ías de pa-
ia cado y «muje » esul a e nocén ica y mani ies a la hegemonía de Oc-
ciden e sob e o as clasi icaciones cul u ales».37
Po o o lado, an o Boyds on como K ylo a echazan la noción de
pode oucaul iano que, a i man, ha quedado implíci a en el géne o al
y como lo o muló y manejó Sco . Más aún, conside an que e ue za el
ma co bina io homb e/muje en elación de oposición, y desecha como
«inocen es» dis inciones masculino/ emenino que no encajan en esa di e-
enciación de pode .38 Boyds on conside a que Sco pa e de una concep-
37 OYÈWÚMí, 2017, p. 59. Desde el eminismo decolonial la inoame icano ambién
se a i ma que el pa ia cado ue impues o en el p oceso de colonización eu opea en «Abya
Yala», lo cual ha eabie o el deba e en o no a la exis encia o no del pa ia cado an es de
la colonización. ESPINOSA, 2017, pp. 13-14.
38 La discusión p esen a muchas simili udes, sal ando las dis ancias de ap oximación
analí ica, con el deba e que se plan eó a inales de los años ochen a, pa icula men e en la
his o iog a ía ancesa, en e una isión de las elaciones en e homb es y muje es en cla e
de dominación y o a más «i enis a», que des acaba los pode es de las muje es y las elacio-
nes de colabo ación en e homb es y muje es en el pasado. La au o a a i maba que la domi-
nación masculina e a una exp esión más de la desigualdad de las elaciones sociales (pues o
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A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía eminis a
ción de la na u aleza del pode (a pa i del abajo de Foucaul ) que a su
ez es un p oduc o his ó ico en sí (eu ono eame icano y occiden al, del
siglo x x ). Se a a ía de una concepción p ecisa que en iende el pode , po
una pa e, como un p oceso consis en e en c ea en aja con el obje i o de
eje ce dominación y, po o o lado, que ope a a a és de o mas de au o-
disciplina in e io izadas occiden ales y bu guesas (de ahí que las llamadas
a esis i o libe a se del mismo solo si an pa a e o za lo). Po úl imo, a
Boyds on le pa ece simpli icado que la posibilidad de cambio exis a solo
den o del sis ema de dominación que a su ez cons i uye a los suje os.39
En esumen, apun an a la necesa ia his o ización del concep o de pode y
de su elación con la con o mación de los suje os his ó icos.
No dejan de ene azón Boyds on y K ylo a en su alo ación de
cómo la his o ia de géne o ha abajado el análisis del pode . Como a i ma
Wendy B own no solo pa a el ámbi o his o iog á ico, se ha podido, en al-
gunos casos, « ei e a una comp ensión del pode solo como domina-
ción», con lo cual ha e minado po e se al pode «solo p i ilegiando
u op imiendo». No obs an e, siguiendo con B own, «no es amos simple-
men e op imidas sino p oducidas a a és de es os discu sos, una p oduc-
ción que es his ó icamen e compleja, con ingen e (...)».40 Dicho de o a
o ma, an o a Boyds on como a K ylo a (y a o as muchas) se les ol idan
las capacidades gene a i as que di e en es modalidades de eje cicio del
pode ienen sob e la o mación de suje os his ó icamen e si uados. Po lo
que, a su ez, se pod ía cues iona que la isión que es as au o as ienen
de la comp ensión oucaul iana del pode esul a simpli icado a y unidi-
eccional en su uncionamien o.41 Todo ello sin deja de econoce , con
B own, que las eo ías del pode y la his o ia exis en es adolecen de limi-
aciones pa a analiza la cons ucción de los suje os.42
que las elaciones en e los sexos son elaciones sociales): «Es a o ma e desigualdad es á
inclusa en el uncionamien o de muchas sociedades cualquie a que sea su g ado de desa o-
llo (…). No es especí ica de las sociedades occiden ales, y hace la sali un poco po odas
pa es no equi ale a da p uebas de un e nocen ismo exage ado». FARGE, 1991, pp. 89-90.
39 BOYDSTON, 2008, p. 563.
40 BROWN, 2005, p. 123 (la an e io ci a, en p. 131).
41 Una excelen e ap oximación a la con o mación de un suje o especí ico, his ó ico y
cul u almen e si uado, desde la «pa adoja» de la sujeción-subje i ación, en MAHMOOD,
2004.
42 La p opues a de B own es segui e lexionando desde la eo ía eminis a y de la his-
o ia guiadas po el p opósi o de «how o come o e ms wi h he p oblem o he powe s in-
ol ed in he cons uc ion o subjec s». En BROWN, 2005, p. 131.
316 His o ia Con empo ánea, 2020, 62, 297-322
Inmaculada Blasco He anz
Puede esul a ú il si ua es a discusión en las coo denadas de lo que
Sco denominaba como una de las ensiones más p oduc i as de la his o-
iog a ía eminis a (la que nos mue e en e la polí ica y la his o ización).
Con el géne o se p e endía segui buscando explicaciones pa a la domina-
ción de las muje es po los homb es, una búsqueda que había es ado p e-
dominan emen e guiada po el concep o de pa ia cado. Como decía Sco
a inales de los años ochen a, «[n]ecesi amos eo ías que po lo menos
ompan el esquema concep ual de esas iejas adiciones ilosó icas occi-
den ales que han cons uido sis emá ica y epe idamen e el mundo de ma-
ne a je á quica, en é minos de uni e sales masculinos y de especi icida-
des emeninas». Y econocía que ue es a búsqueda ( eminis a) la que le
lle ó al poses uc u alismo. Desde ahí, el pa ia cado e a suscep ible de
se his o izado y, además, quedaba esi uado en el plano de los signi ica-
dos (epis emologías) a a és de la ede inición de la noción de discu so
(campos discu si os) en con lic o (ma izaba que, «al menos, desde la
Ilus ación»).43 La búsqueda de Sco (y su ecu so al poses uc u alismo)
pod ía lee se, en consecuencia, como un in en o de compensa un exceso
de p o agonismo emenino (y, po ex ensión, de «agency» na u alizada)
en los ela os de his o ia de las muje es que pa ecía habe con ibuido a
un descuido del análisis de los mecanismos de subo dinación y je a quiza-
ción. La p opia undamen ación epis emológica y ilosó ica de su ap oxi-
mación pos es uc u alis a al pasado impedía ol e a explica las je a -
quías a pa i de unos in e eses uni e sales y absolu os. El e o es aba en
si ua his ó icamen e los in e eses e iden idades de los ac o es his ó icos,
no en ende los como esul ado de posiciones es uc u ales sino de signi i-
cados que cambian his ó icamen e. Dicho de o o modo, se a aba de his-
o iza los ma cos del pode , dilucida en qué é minos especí icos en una
de e minada cul u a/con ex o his ó ico se o mula on las exclusiones y las
je a quías y ue on así pe cibidas po los suje os his ó icos. Géne o, y no
pa ia cado, pe mi ía es a ap oximación a las di e en es o mas, his ó ica-
men e a iables, de conoce la di e encia sexual.44
En cuan o a la segunda cues ión, la de cómo se con igu an las di e-
encias, la p opues a de K ylo a nos deja con las ganas de una mayo p o-
undización. En es e caso pa ece ol e a la desc ipción po meno izada
43 SCOTT, 1992 [1988], p. 90; las an e io es ci as, en p. 87.
44 SCOTT, 2008a [1999], p. 20. Pa a un análisis po meno izado ace ca de cómo Sco
con ibuyó a e o mula las nociones de discu so, expe iencia e iden idad, éase CA-
BRERA, 2006.
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A uel as con el géne o: c í icas y deba es ac uales en la his o iog a ía eminis a
de una iden idad conc e a (que, en es e caso, se a i ma que es dico ómica
pe o no bina ia), pe o no esuel e la cues ión de cómo se con igu a el sis-
ema de di e encias que la posibili a (aunque sabemos que es al e na i o
al no ma i o, no sabemos cómo in e ac úa con es e úl imo, po ejemplo).
En onces, po un lado, si no es necesa io en ende la ope ación po la que
se ha gene ado una di e encia conc e a como obje o signi ica i o, lógi-
camen e ampoco in e esa indaga en los mecanismos po los cuales se
cons uye la di e encia. Pe o, en caso de que susci a a in e és, De ida no
pa ece un buen compañe o de iaje pa a la explicación de es as con igu-
aciones de di e encia (y, po ende, de cons ucción del signi icado) pues
su uso conduce a un a ianzamien o del bina ismo en la comp ensión de la
di e encia sexual. El p oblema de ondo adica en las dudas ace ca de la
uni e salización de la na u aleza elacional de la di e encia, es deci , de
la idea de que se es algo po que no se es o a cosa, lo cual a icula la di e-
enciación y la exclusión. La his o ización de las ope aciones de di e en-
ciación susci a una se ie de cues ionamien os a cómo se ha en endido ge-
ne almen e que se cons i uyen las di e encias y es as de ienen je a quías.
Hab ía que p egun a se si no se ía más bien cada con ex o el que da ía la
cla e de ope aciones de di e enciación pa icula es que las uen es nos e-
ela ían. Si (dependiendo del con ex o) un concep o uni a io no siemp e
con iene ma e ial negado o ep imido; si las oposiciones que se p esen an
como ijas no siemp e son in e dependien es en un sen ido je á quico (en
ese caso, ¿se pod ía a i ma que solo la adición ilosó ica occiden al se
undamen a en oposiciones je á quicas y que solo en ella los é minos do-
minan es de i an su signi icado de los dominados, que posibili an la de i-
nición de los p ime os?; si el signi icado no siemp e se con igu a a a és
del con as e implíci o o explíci o —es deci , que la de inición posi i a no
siemp e descansa sob e la negación o ep esión de algo que es ep esen-
ado como an i é ico—. Si es o ue a así, end íamos que acep a que la
p oducción de di e encias y, po ende, de signi icados, no se ajus a siem-
p e a una di e enciación «bina ia» y je á quica. Sin emba go, ¿pod íamos
asegu a que un modelo de géne o no bina io (o, como en el ejemplo es u-
diado po K ylo a, dico ómico pe o no bina io) nunca se con igu a sob e
ope aciones de di e enciación bina ia y je á quica?
Po úl imo, la p opues a de expandi el géne o esul a a ac i a, so-
b e odo po que encaja bien en los desa ollos socio-cul u ales ac uales y
en las c í icas a la uni e salización del bina ismo (si bien algunas de di-
chas c í icas desechan comple amen e la ca ego ía, como hemos is o,
po a as a un signi icado, del cual no pod ía desp ende se, que implica

318 His o ia Con empo ánea, 2020, 62, 297-322
Inmaculada Blasco He anz
ambién un p oceso de dominación). Expandi el géne o, aunque puede
ab i e enos de in es igación inédi os y empuja nos a imagina moda-
lidades de a iculación de las di e encias no bina ias, c eo que p esen a
dos p oblemas que hab ía que in en a si no esol e , al menos discu-
i . El p ime o de ellos es el de la apues a po deja de busca lo bina io
pa a busca lo no bina io, como se ha obje ado más a iba. El segundo es
que, en el comple o echazo a la concep ualización del pode y la subje-
i ación de Foucaul , con empla la ealidad en é minos de lo no ma i o/
al e na i o sepa adamen e, gene ando una nue a dico omía. Lo al e na-
i o apa ece como u o de o a ma iz no no ma i a de comp ende e-
laciones de géne o, más lexible y no bina ia. Pa ece cla o que debe ex-
plo a se la a iculación de o as modalidades de pode y de suje o, y de
la elación en e ellos, en sociedades no occiden ales ni con empo áneas.
No obs an e, si asumimos el a gumen o de las eminis as poscoloniales,
¿cómo podemos en ende y explica imagina ios de géne o no bina ios
den o de la mode nidad occiden al bina ia, dico ómica y basada en la
biología?
Pa a conclui , la cues ión no es an o, como se ha podido suge i en
ocasiones, si dejamos de emplea la ca ego ía o no (si es que es a decisión
puede lle a se a la p ác ica sin más), como quizás ampoco lo sea in en-
a con ola el signi icado del é mino (p ecisa más su de inición, e c.).45
Se a a ía de se más conscien es de las limi aciones que an o en su eo-
ización como en su uso han sub ayado las c í icas. Pe o p incipalmen e,
de en en a nos a los p oblemas y deba es que eme gen a la supe icie, al
hilo de dichas c í icas y de las al e na i as p opues as, que pod ían sin e-
iza se en es as es cues iones: la uni e salización de ca ego ías analí i-
cas y nues a elación de con inua negociación con ellas; la a iculación
his ó ica de las di e encias (sexuales y o as) y las eo ías del pode en la
his o ia, así como la ín ima implicación, que ha de se desen añada en el
análisis empí ico, de ambas cues iones en la cons ucción de los suje os
his ó icos.
45 Pa a Sco , es o se ía una a ea con adic o ia con su comp omiso con la c í ica, e
inú il, pues no hay signi icados anspa en es y es ables: «Mi abajo ha alcanzado, después
de odo, cie a legi imidad en el mundo de la eo ía eminis a en el que iajo; es una legi i-
midad que quie o p ese a en sus p opios é minos. Sin emba go, la eo ía que ep esen a
espalda la idea de que ningún pensamien o es inmune a la c í ica, de que pe segui el co-
nocimien o es un p oceso in e minable y a eces discon inuo, de que el u u o no puede
queda a ado al pasado». En SCOTT, 2011b, p. 146.
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Es e abajo se ha elabo ado en el ma co del p oyec o de in es iga-
ción «Ciudadanía social, es ado del bienes a y géne o en España. Nue as
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097232-B-C22l (MCIU/AEI/FEDER, UE).