1
* Co espondencia a / Co espondence o: Fe nando Gu ié ez-Chico. Ins i u o de Ibe oamé ica, Uni e sidad de Salamanca. Hospede ía de Fonseca, n.º 2
(37002 Salamanca) – [email p o ec ed] – h ps://o cid.o g/0000-0002-5491-0347.
Cómo ci a / How o ci e: Gu ié ez-Chico, Fe nando (2020). Uno pa a odos y odos pa a uno. A hle ic Bilbao: singula idad depo i a, ans e salidad de la iden i-
dad. Papeles del CEIC, ol. 2020/1, papel 223, 1-17. (h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20604).
Recibido: eb e o, 2019; acep ado: no iemb e, 2019.
ISSN 1695-6494 / © 2020 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles del CEIC, 2020/1
h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20604
ISSN 1695-6494
un o P a a o d o s y o d o s P a a u n o .
a h l e i c bi l b a o : s i n g u l a i d a d d e P o i a ,
a n s e s a l i d a d d e l a i d e n i d a d
One o all and all o one. A hle ic Bilbao:
spo i e uniqueness, ans e sal iden i y
Fe nando Gu ié ez-Chico*
Ins i u o de Ibe oamé ica, Uni e sidad de Salamanca
Palab as cla e
A hle ic Bilbao
Hincha
Iden idad
Resis encia
T ans e salidad
RESuMEN: Es e a ículo p o undiza en el es udio an opológico de la cons ucción de iden-
idad en o no al equipo de ú bol del A hle ic Bilbao. Su singula « iloso ía», ma cada po
la de ensa de «lo local», sigue igen e en un con ex o donde el balompié es á cada ez más
globalizado. La in es igación es á basada en una se ie de en e is as semies uc u adas a 25
a icionados del equipo, esiden es en Cas illa y León (nacidos y no nacidos en el País Vasco),
y abo da los mo i os de adhesión y pe enencia al club, su in e p e ación de la polí ica de
jugado es y su posicionamien o an e el c ecien e me can ilismo que ope a en el ú bol. La
pesquisa mues a que las inculaciones al A hle ic Bilbao ienen ma cadas po un modelo
adicional, en el que los clubes ac úan como ep esen an es de su en o no, combinado con
una ap eciación de «lo p opio» como balua e en e a las lógicas me can iles que impe an
en el balompié mode no. Consecuen emen e, la iden idad del A hle ic Bilbao se encuen-
a ma cada po una ans e salidad de in e p e aciones que los a icionados des aca án en
unción del momen o y las ci cuns ancias.
Keywo ds
A hle ic Bilbao
Fan
Iden i y
Resis ance
T ans e sali y
Abs Ac : This pape del es in o he s udy o he cons uc ion o iden i y a ound he oo -
ball eam A hle ic Bilbao. I s unique «philosophy», de ined by he de ense o « he local», is
s ill in use in a con ex whe e oo ball is becoming inc easingly global. This esea ch is based
on a se ies o semi-s uc u ed in e iews wi h 25 A hle ic ans esiding in Cas illa y León
(bo n and no bo n in he Basque Coun y), and add esses he easons o joining and be-
longing o he club, hei unde s anding o he eam’s policy on playe s and hei posi ioning
on he ising commodi ica ion o oo ball. The s udy shows ha belonging o A hle ic Bilbao
is de ined by a adi ional model, whe eby clubs ac as ep esen a i es o hei su oundings.
This model mixes wi h an app ecia ion o « he sel » as a bas ion agains he ma ke ules
eigning o e mode n oo ball. Consequen ly, A hle ic Bilbao’s iden i y is ma ked by a ans-
e sali y o in e p e a ions ha ans highligh depending on he momen and he ci cum-
s ances.
Fe nando Gu ié ez-Chico
2 Papeles del CEIC, 2020/1, 1-17
1. IN RODuCCIóN
Es e a ículo p o undiza en el es udio sob e la cons ucción de iden idad(es) en o no al
A hle ic Bilbao (Bizkaia, Euskadi). Es e equipo se ca ac e iza po su « iloso ía» de jugado es.
Es a
«se ige po el p incipio que de e mina que pueden juga en sus ilas los jugado es
que se han hecho en la p opia can e a y los o mados en clubes de Euskal He ia,
que engloba a las siguien es dema caciones e i o iales: Bizkaia, Gipuzkoa, A aba,
Na a oa, Lapu di, Zube oa y Na a oa Behe a, así como, po supues o, los jugado-
es y jugado as que hayan nacido en alguna de ellas.» (A hle ic Club, 2018).
Los lími es que de inen la pe enencia de un jugado pa a el club son el e i o io y la o ma-
ción ía can e a. No obs an e, en es a polí ica —popula men e conocida como «solo as-
cos» (Cas illo, 2007a: 680) — esul a complicado de ini qué es se asco, ya que sus c i e ios
se han lexibilizado o endu ecido según la con eniencia del momen o (Rod igál a ez, 2017;
MacClancy, 2007; Cas illo, 2007a).
La aplicación de es a « iloso ía» se emon a a 1919 y se man iene igen e pese a los cambios
i idos po es e depo e con el paso de los años: p o esionalización, globalización, me can i-
lización… En es e con ex o de ans o maciones esal a la b echa espacio- iempo del úl imo
cua o de la cen u ia pasada, como apun a Richa d Giuliano i (1999), en el que las an iguas
on e as en e lo local, lo egional, lo nacional y lo global se han is o de umbadas. Como
consecuencia, se han debili ado los ínculos en e los clubes y sus comunidades locales lle-
gando a su deslocalización (Spaaij y Viñas, 2013; Cas illo, 2007a).
Los an e io es abajos sob e la(s) iden idad(es) del A hle ic han gi ado al ededo de es
pun os p incipales, aunque de mane a inconexa y poco in e elacionada: a) como ep esen-
an e nacionalis a, bien asco bien español (Rojo-Labaien, 2013; Wal on, 2011; Ball, 2010;
M acClancy, 2007, 2003); b) como símbolo de Bizkaia (Rod igál a ez, 2014; Vaczi, 2011; Agi-
iano, 2010; Unzue a, 1999) y c) como mo imien o de esis encia en e al ú bol mode no
(G o es, 2011; Cas illo, 2007a, 2007b). Po o o lado, son escasas las publicaciones que se
han se ido de e nog a ía y en e is as a a icionados del A hle ic a la ho a de abo da es e
asun o. Des acan los a ículos de Vaczi cen ados en su abajo de campo en Euskadi (2013a,
2013b, 2011), así como unas p ime as ap oximaciones a los seguido es no ascos del club
(Gu ié ez-Chico, 2018, 2017).
Es a in es igación se cen a, po p ime a ez, en los hinchas ascos y no ascos del equipo. El
es udio se guía median e es cues iones especí icas: ¿qué mo i os conducen a es as pe so-
nas a con e i se en seguido es del club y, po lo an o, a iden i ica se con es e?, ¿cómo de-
inen e in e p e an su « iloso ía»? y ¿cuál es su posición an e los cambios en la inanciación
del club en an o que el ú bol es á ma cado po una c ecien e me can ilización? A a és de
es e ío de p egun as se busca da espues a al obje i o gene al: desc ibi , analiza y p o-
undiza en el p ocedimien o de cons ucción de iden idad inculado al A hle ic.
Uno pa a odos y odos pa a uno. A hle ic Bilbao: singula idad depo i a, ans e salidad de la iden idad
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2. MARCO EóRICO
Al habla de iden idades de clubes cabe, p ime amen e, enma ca lo den o de lo que se co-
noce como «cul u a del ú bol». De acue do con Ramón Llopis-Goig, se a a del «conjun o
de o ien aciones, p ác icas y sen imien os cuyo eje cen al se ía la iden i icación con un
club de ú bol» (2013: 237). En es a línea, añade Llopis-Goig, se deben señala sus dos p in-
cipales componen es. Po un lado, la « inculación emocional», es deci , la conexión psicoló-
gica a icionado-equipo que le do a de cohesión den o de un g upo de seguido es del mismo
conjun o y que da luga a un Noso os. Po o o lado, el «comp omiso pe sonal», o sea, el
conjun o de i os indi iduales/colec i os (incluidos los de consumo) que e ue zan su pe -
enencia al club. Es amos, pues, an e un p oceso de cons ucción de signi icados y símbo-
los que son adhe idos po los di e en es in eg an es de una comunidad a un equipo de ba-
lompié. Es o es lo que au o es como Giuliano i (1999) y Galde Regue a (2008) han llamado
«iden idades de los clubes». Según el p ime o, es as dependen de dos p incipios. Uno de ellos
es la «semán ica». Su obje i o es de ini qué se es y cómo ayuda a in eg a a la gen e, así
como a ep oduci el o den social. El o o componen e es la «sin axis». Es a consis e en es a-
blece lo que no se es y, po lo an o, un ca ác e dis in i o a pa i del binomio i alidad-opo-
sición. Se compa e con Regue a que se debe habla de iden idades, ya que
«cada club iene una dimensión simbólica p opia […] que pone en liza en un as-
pec o u o o dependiendo del i al de u no. Una iden idad ex ensa, abie a y com-
pleja que […] esul a di ícil p ecisa cuál es, en la medida en que no es una y ce ada,
sino que depende de cada encuen o, de cada campeona o, de cómo los hinchas
en ienden su p opio club y cómo es e es is o po los i ales.» (2008: 71)
Regue a, además, es ablece una clasi icación de las iden idades de los clubes en unción de
cua o c i e ios: comunidad, geog a ía, alo es y clase. Como se ha indicado an e io men e,
las publicaciones elacionadas con el A hle ic han gi ado sob e es ejes elacionados con
la iden idad y que se pueden elaciona con la ipi icación ecien emen e señalada. Uno de
ellos esponde al aspec o comuni a io. Según Regue a, «las comunidades polí icas […] se
concen an en o no a de e minados equipos de ú bol que son en endidos po ellos como
sus ep esen an es en las compe iciones en las que pa icipan» (2008: 75). Aquí nos encon-
amos con la in e p e ación nacionalis a que se ha c eado del equipo mo i ada, en pa e,
po su polí ica de jugado es. An e la al a de una selección nacional p opia, el A hle ic co-
b a ía un signi icado oda ía más ue e en las compe iciones españolas. Au o es como
John K. Wal on lo conside an «el equipo nacionalis a asco po excelencia» (2011: 458).
O as, como Ma iel Aquino, no dudan en llama lo «su equipo nacional de ac o», al iempo
que sus jugado es «no son simplemen e u bolis as p o esionales, son ep esen an es de la
asquidad» (2017: 122). Jo ge Tuñón y Elisa B ey (2012) emplean una encues a ealizada po
el Cen o de In es igaciones Sociológicas (CIS) pa a e enda es a esis1. Según la misma,
el 68,2% y el 66,7% del elec o ado del Pa ido Nacionalis a Vasco (PNV) y Eusko Alka a-
suna (EA)2 en Euskadi, espec i amen e, apoyan al A hle ic. A es o se suma el c ecien e uso
del euske a po pa e del club, especialmen e as su legalización a la mue e de F anco.
Alejand o Qui oga (2014) ecue da que, en 1983, el p esiden e del club, el peneu is a Pe-
1 CIS, Ba óme o Depo e y Ocio 2007/2705.
2 EA es un pa ido nacionalis a e independen is a asco.
Fe nando Gu ié ez-Chico
4 Papeles del CEIC, 2020/1, 1-17
d o Au ene xe, ap obó la c eación de un nue o himno en asco y eludió el cas ellano y los
ínculos con España de los an e io es.
En es e pun o, cabe señala la obse ación de Juan Ca los Cas illo al habla de nacionalismo
«i ónico» y «nos álgico» (2007b: 29-30), ya que ambién se ha in e p e ado al conjun o bil-
baíno como ep esen an e del nacionalismo español. En un in en o de ei indica la españoli-
dad del equipo y de sus jugado es, el dia io ABC lle ó a una de sus po adas de ene o de 1997
la o og a ía del capi án Julen Gue e o con el í ulo «Hoy se en en a al Real Mad id el A hle-
ic de Bilbao, el único equipo español que juega con once españoles» (Qui oga, 2014: 219).
Como apun a Ma iann Vaczi, es e axioma de «los once españoles» se emon a a la época de
F anco y su agenda de hispanización, azón po la que ole ó la iloso ía del A hle ic en p o de
hé oes que cons uye an su « u ia española» (2013b: 9).
Sin emba go, el binomio A hle ic-nacionalismo no ha sido siemp e un ma imonio de con-
eniencia. Wal on (2011) a i ma que el balompié ue uno de los di e en es escena ios en los
que se desa iaban los in en os uni icado es del PNV. Au o es como Jon Agi iano (2010) apun-
an que la concepción nacionalis a del equipo esponde a cues iones opo unis as, ya que
los éxi os del club, con su singula iloso ía, hacían ine i able una exal ación de lo p opio. Sin
emba go, según el mismo au o , es a polí ica de jugado es caló en e la población y ascen-
dió cualquie ideología y aba có a odas. Además, de acue do con Qui oga, ni el A hle ic es
el único equipo con ínculos nacionalis as, ni la o alidad de sus seguido es son nacionalis-
as, así pues «que el A hle ic ep esen e […] a los nacionalis as ascos de Gipuzkoa y a los gui-
puzcoanos, en gene al, pa ece in undado» (2014: 209). Phil Ball ambién esal a el enojo de la
Real Sociedad po conside a al club bilbaíno como el «buque insignia del sen imien o nacio-
nalis a asco» (2010: 35).
O o de los ejes cons uidos se incula al c i e io geog á ico. Regue a sub aya que « odo club
de ú bol se ubica en una de e minada población. […] La iden idad de muchos de ellos se li-
mi a a la conside ación de sí mismo como los ep esen an es u bolís icos de esa ciudad»
(2008:73). Así se comp ende la in e p e ación del equipo como ep esen an e de Bilbao/Biz-
kaia. Es a ep esen a i idad p o incial ha dado pie al binomio indisociable izcaíno = a hle-
ic zale3. Au o es como Edua do Rod igál a ez ecogen que «hace un iempo nace en Bilbao
signi icaba au omá icamen e se del A hle ic» (2014: 11). También ex jugado es como Ju-
len Gue e o ema can que «en Vizcaya naces con la camise a del A hle ic segu o, sin duda»
(Abou-Kassem y Ba cala, 2013). Es a elación se ex iende a los inmig an es, p ime o in e io-
es y luego ex anje os, que la p o incia ha ecibido his o icamen e debido a su desa ollo in-
dus ial. Consecuen emen e, el club se ha con e ido en un ac o de in eg ación social pa a
Bizkaia. Como ela a Rod igál a ez, «con el euske a y odos los símbolos ascos p ohibidos y
casi ol idados, el A hle ic e a pa a los nacidos en Bilbao y pa a los llegados a Bilbao […] el kiló-
me o ce o donde el ojo y el blanco señalaban el pun o de pa ida» (2014: 15). Es a ci cuns-
ancia se aduce en la ans e salidad p o incial del equipo en e a la unicidad nacionalis a.
Va ios au o es sub ayan que el A hle ic es la única causa que uni ica odas las clases socia-
les e ideologías de Bizkaia (Vaczi, 2011; Agi iano, 2010; Unzue a, 1999). Qui oga encuen a en
es a « iloso ía» el balua e p incipal que hace del club «un luga de iden idad común pa a los
izcaínos» en una sociedad an agmen ada (2014: 210).
3 En euske a, «seguido del A hle ic».
Uno pa a odos y odos pa a uno. A hle ic Bilbao: singula idad depo i a, ans e salidad de la iden idad
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Aunque sucin amen e, los mo i os que con a ienen es a in e p e ación geog á ica del
A hle ic como símbolo izcaíno se basan en dos ac o es p incipales. Po un lado, la ausencia
de o o club de éli e en Bizkaia a o ece la canalización de la pe enencia izcaína median e
el A hle ic. Sin emba go, es o no ha sido siemp e así. Según ecue da Wal on (2011), el A e-
nas de Ge xo desa ió dicho hono has a el asen amien o del p o esionalismo en el ú bol. Sus
éxi os depo i os o alecie on la i alidad con los ojiblancos, po lo que la di isión in a e i-
o ial e a e iden e. Además, según ecoge MacClancy (2007), la dominancia del A hle ic en la
p o incia y la elación de clubes con enidos4 que man iene con los equipos izcaínos hacen
que es os aspasen sus buenos jugado es al equipo bilbaíno, lo que no siemp e gene a sim-
pa ías.
La iden idad más ecien e o mada al ededo del conjun o ojiblanco esponde al ámbi o de
los alo es. Regue a se e ie e a es e c i e io como «un de e minado modo de ida, a unos
alo es é icos y depo i os que los jugado es del club han de ep esen a allá donde jue-
guen» (2008: 85). En es e con ex o encaja lo que Manuel Cas ells (2010) llama «iden idad de
esis encia» y que se de ine como la
«gene ada po aquellos ac o es que es án en posiciones/condiciones de aluadas
y/o es igma izadas po la lógica de la dominación, cons uyendo así inche as de
esis encia y supe i encia sob e la base de p incipios di e en es de, u opues os a,
aquellos que pe mean las ins i uciones de la sociedad.» (apud Spaaij y Viñas, 2013:
184).
El A hle ic ha sido conside ado como «un símbolo de esis encia en e a las p esiones del
globalizado mundo del ú bol» (Cas illo, 2007b: 30). Es a concepción se undamen a sob e
una suma de ac o es que de inen la es uc u a del equipo. El A hle ic es uno de los cua o
únicos clubes de España que pe enece a sus socios y no se ha con e ido en Sociedad Anó-
nima Depo i a5; ue el úl imo equipo de LaLiga en pone publicidad en su camise a; y man-
iene el nomb e de su es adio in ac o —San Mamés— sin ecu i a nomencla u as come -
ciales. Es o ha pe mi ido a la en idad gene a a ición más allá de sus lími es de cap ación
u bolís ica. Ma k G o es jus i ica su apoyo al A hle ic «como un ac o de esis encia con a
los p ocesos de globalización, es anda ización y acionalización del ú bol» (2011: 267). O os
señalan la nos algia del que c ee en el « adicional ol del jugado como hé oe local» (Cas-
illo, 2007b: 30) o en el sen ido de pe enencia po la al a de opo unidades en e i o io p o-
pio (Gu ié ez-Chico, 2017). Es e suma o io lle a a Cas illo (2007a) a conclui que el A hle ic
demues a que se puede esqui a la dominancia de la globalización en el ú bol p o esional
ac ual.
Giuliano i y Roland Robe son de ienden que has a «el más localis a de odos los clubes es á
eple o de in luencias cosmopoli as en é minos de jugado es, en enado es, sis emas ác-
icos, mé odos de ma ke ing o o mas de anima que se o igina on p e iamen e en o as
localidades cul u ales» (2007: 174). En es e sen ido, el A hle ic ambién ha adop ado pau-
as del llamado « ú bol mode no». Algunos ejemplos son el nue o San Mamés, cuya edi ica-
ción cos ó 173 millones de eu os; sus ing esos po de echos ele isi os, que le si úan como el
4 Se a a de una inculación especial del A hle ic con o os clubes. Median e es a elación, el A hle ic o ece
aseso amien o écnico, ecu sos depo i os e, incluso, económicos a cambio de un de echo p e e encial en la
cap ación de jugado es p ome edo es en es as en idades.
5 Jun o con FC Ba celona, Real Mad id y CA Osasuna.
Fe nando Gu ié ez-Chico
6 Papeles del CEIC, 2020/1, 1-17
quin o equipo de LaLiga que más dine o ecibe; los sponso s en su camise a y den o del es-
adio; o el al o p ecio de algunos de sus ichajes6.
Es a úl ima con igu ación de la iden idad pe mi e explo a el enómeno conocido como
« ú bol mode no». Se ca ac e iza po la p i a ización de los clubes en o ma de Sociedades
Anónimas Depo i as o median e su en a a mul inacionales/mul imillona ios que p o o-
can su deslocalización; compe iciones con oladas po o ganismos p i ados y po ele isio-
nes que ges ionan los ho a ios buscando la máxima audiencia; o el impe io de las deudas
en los equipos po malas ges iones (Spaaij y Viñas, 2013). Es a ans o mación me can i-
lis a del depo e se obse a en a ios ejemplos conc e os (Alcaide, 2009; Regue a y Olaba-
i, 2008). La publicidad en las camise as es uno de ellos, lo que, sumado a las ma cas co-
me ciales y los cambios de diseño, empuja a los clubes a p esen a nue os modelos cada
empo ada po azones de me chandising. O a mues a es el llamado naming de los es a-
dios po el cual se cambian sus nomb es po el de emp esas pa ocinado as (Wanda Me o-
poli ano, Allianz A ena…).
O a consecuencia es la deslocalización de los equipos. Es a cob a o ma an o en la con igu-
ación de plan illas con u bolis as de di e sos o ígenes (a eces, cu iosamen e, sin se o iun-
dos de la localidad del club) como en seguido es globales (G o es, 2011; Cas illo, 2007b; Giu-
liano i; 1999). En elación a los a icionados, Giuliano i (1999) sos iene que es a igu a se ha
ans o mado de adicional miemb o del club a consumido . Eso da pie a un nue o ipo de
hincha, muchas eces p oceden e de países con escasa adición u bolís ica (Es ados Uni-
dos, China…), a icionado de clubes a los que no le unen azones cul u ales, geog á icas o a-
milia es y que se decan a po aquellos con asgos ganado es (Kupe , 2006; Giuliano i, 1999).
Un ul e io e ec o de odo es o es un cambio en el pa adigma del ú bol como cons uc o de
iden idades. Se ha pasado de la ca ac e ís ica espejo de los es adios, donde se e lejaba me-
dian e los clubes la sociedad que les odeaba, a una nue a lógica con códigos de iden idad
p opios (Kupe , 2006; Feixa, 2003; Villena, 2003; Giuliano i, 1999).
T as es as p ecisiones, es necesa io p esen a la e olución que han seguido las dis in as in e -
p e aciones de la « iloso ía» del A hle ic, así como los cambios en es a. Según se ha indicado,
dicha polí ica de jugado es se inició en 1919. Aunque exis en a ias eo ías ace ca de sus o í-
genes, la más acep ada sub aya una cie a exal ación de lo p opio. Según ecoge Agi iano
(2010), los úl imos ex anje os que habían in eg ado el club da aban de 1912. En ese pe íodo
de sie e años, los éxi os del equipo, o mado comple amen e po jugado es izcaínos, con-
luye on con los pos ulados nacionalis as de sus di igen es. No obs an e, su p og esi a im-
plan ación y acep ación po la sociedad ascende ía los me os pos ulados polí icos e ideoló-
gicos has a se compa ida gene ación a gene ación (Unzue a, 1999). De ella hay un aspec o
6 El A hle ic es pe cibido como un ac o dominado en el ú bol nacional-mundial an e ac o es como Real Ma-
d id, Chelsea, e c. Pa adójicamen e, el club se con ie e en el ac o dominan e en Euskadi. Jona han Shulman
lo de inió como «el Gulli e local, un gigan e en la lilipu iense egión asca» (2004: 66). Y añade que compensa
su limi ación de me cado median e suculen as o e as a jugado es de equipos ecinos. La au olimi ación de
su « iloso ía» encie a en sí una in lación en el alo de los u bolis as. Una me a aplicación de la ley o e a-de-
manda hace que, an e la escasez de jugado es ap os pa a icha , los equipos i ales pidan más dine o. Conse-
cuen emen e, los ojiblancos han p o agonizado inco po aciones an ca as, en su iempo, como las ansac-
ciones ac uales. Ejemplos de ello son las inco po aciones de Robe o Ríos (p oceden e del Be is), po el que se
paga on dos mil millones de pese as (doce millones de eu os) en 1997, con i iéndose en el ichaje más ca o
de un jugado español en la his o ia de LaLiga po aquel en onces (Segu ola, 2008); e Íñigo Ma ínez (de la Real
Sociedad) en 2018, la ansacción más ca a del club as desembolsa ein a y dos millones de eu os.
Uno pa a odos y odos pa a uno. A hle ic Bilbao: singula idad depo i a, ans e salidad de la iden idad
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ele an e: nunca ha sido no malizada en los es a u os que igen el club. Po lo an o, sus lími-
es han dado pie a con inuas ein e p e aciones e implemen aciones según los di ec i os de
u no (González San Ma ín, 2008; Cas illo, 2007a; Unzue a, 1999).
Je emy MacClancy (2007) da buena p ueba de es os cambios de concepción. Según indica
es e académico, el A hle ic inició su iloso ía en 1919 de iniendo la asquidad como aquella
pe sona nacida y c iada en Euskadi y, además, con los ochos apellidos ascos. Hacia media-
dos de siglo, el o igen de los pad es ya no impo aba, siemp e y cuando los jugado es hubie-
an nacido en Euskadi. En la década de los se en a se pe mi ió que los no o iundos pudie an
juga si se c ia on en Euskadi, gene ando un cambio de concepción de la asquidad desde e-
sis é nicas y sanguíneas has a aquellas endocul u ales que conside aban ascos a aquellos
que i ían y endían su ue za de abajo en dicho e i o io. A pa i de los años no en a se
alida la opción de la o mación u bolís ica en alguna de las sie e p o incias que ecoge la i-
loso ía del club7.
El deba e pa a de e mina sus lími es —cuando no su ex inción— sale a colación con ela i a
ecuencia, especialmen e en épocas de c isis de esul ados (Qui oga, 2014; Unzue a, 1999).
El exp esiden e José Julián Le xundi (2017) sub aya la ó mula del ius solis y/o «modelo cí-
ico» (Bauman, 2005) como ía de pe enencia asca, echazando el ius sanguinis y/o mo-
delo é nico. Según el exmanda a io, es a ó mula, aplicada al A hle ic, podía «se lo po na-
cimien o o po habe se hecho en el ú bol asco». Po su pa e, Cas illo (2007a) se basa en
el Plan DENA, elabo ado po el A hle ic a comienzos del siglo x x i . De acue do con es e p o-
yec o, el p ime c i e io es que pueden juga los u bolis as o mados en la can e a del club o
en los clubes con enidos bajo dicho plan. Asimismo, una segunda pau a se ía el luga de na-
cimien o —los sie e e i o ios ci ados con an e io idad— o su o mación en alguno de ellos.
Cabe señala que es e úl imo c i e io se con emplaba de o ma subsidia ia. Po lo an o, se
p io izaba la o mación al luga de o igen. O a en a i a ue el P oyec o Esna u. La Jun a Di-
ec i a, p esidida po Josu U u ia, impulsó es a inicia i a. El psicólogo Imanol Iba ondo li-
de ó al enca go, con el que, en e o os asun os, se p e endía esol e el ci ado dilema de la
« iloso ía» ojiblanca. Después de abaja con más de escien as pe sonas del en o no de la
ins i ución, se llegó a la conclusión de que «puede juga en el A hle ic odo aquel que sea del
A hle ic o pueda llega a se lo o que e lo» (Rod igál a ez, 2017). En o as palab as, se ab ía la
posibilidad al ius sanguinis.
3. ME ODOLOGíA
Pa a abo da el p esen e es udio se emplea, p incipalmen e, un en oque cuali a i o. El es u-
dio se basa en una se ie de en e is as semies uc u adas a 25 seguido es del A hle ic, naci-
dos en Euskadi y Cas illa y León, y que i en en es a úl ima Comunidad Au ónoma. De edades
comp endidas en e los 28 y los 61 años, la mues a se compone de seis muje es y diecinue e
homb es.
Las en e is as se ealiza on, p og esi amen e y po pa es, desde el 17 de mayo de 2017
has a el 20 de eb e o de 2019. Con una du ación media de 45 minu os, odas han sido g a-
7 Bizkaia, A aba, Gipuzkoa, Na a oa, Lapu di, Zube oa, Na a oa Behe a.
Fe nando Gu ié ez-Chico
8 Papeles del CEIC, 2020/1, 1-17
badas y ansc i as. A pa i de la in o mación egis ada, se ha abajado sob e una clasi ica-
ción con los siguien es emas (o denados en una abla-ma iz): mo i os de iden i icación con
el club; in e p e ación de la iloso ía; e i o ialidad y can e a; y A hle ic-me can ilismo. La
elección de Cas illa y León como e i o io de análisis se jus i ica po se la Comunidad Au ó-
noma que más peñas ojiblancas albe ga, sin con a Euskadi. En o al, 45 de las 450 que iene
epa idas po el mundo, es deci , un 10% (Gu ié ez-Chico, 2017). Po lo an o, puede consi-
de a se un e i o io su icien emen e ep esen a i o del obje o de es udio. Pa a la iden i i-
cación y localización de es os a icionados, se con ac ó con los an e io es colec i os, an o en
ámbi os u ales como u banos, así como a a és de g upos de apoyo al club ojiblanco en di-
e en es edes sociales (Facebook y Wha sApp, p incipalmen e). Los agmen os de las en-
e is as que se incluyen en el bloque de esul ados lle an un código al anumé ico pa a p e-
se a el anonima o de los pa icipan es. Así, aquellos nacidos en Euskadi son mencionados
como «V», seguido de una ci a (1, 2, 3…) en o den c onológico a la celeb ación de los encuen-
os. Po su pa e, los cas ellanos y leoneses son e e idos como «NV», ambién acompaña-
dos de un núme o en unción de la misma lógica.
4. RESuL ADOS
4.1. Mo i os de iden i icación
El asun o de in es igación plan eado equie e, en p ime luga , conoce qué mo i os han lle-
ado a los a icionados del A hle ic a incula se con el equipo y, po lo an o, con ibui en la
cons ucción de la(s) iden idad(es) del conjun o ojiblanco.
La a iable «o igen del a icionado» iene una especial ele ancia en es a cues ión. Pa a
los seguido es ascos, el hecho de se izcaíno es un ac o ascenden al en es a adsc ip-
ción. C ece y odea se de una sociedad en la que el club es á p esen e po odas pa es, así
como la elación de p oximidad con los jugado es condiciona especialmen e es a adhe-
sión.
Según a i ma V2, «es lo que se i ía en casa. Siemp e se ha is o mucho ú bol. En casa, en la
calle, en odos los si ios e a el A hle ic. No es que no hubie a opción, pe o es que no se e ocu-
ía o a cosa». Igual se mani ies a V6 cuando sub aya que
lo más impo an e, quizás, sea nace en Bilbao. Pocos niños que nazcan en Bilbao
se hacen del Mad id o del Ba ça. El sen imien o que conlle a, aunque pueda sona
un poco nacionalis a, el hecho de ene gen e de allí, de en a desde jo en en la
can e a, pues da más sensación de ce canía a la gen e.
Es a idea ambién la compa e V7, quien des aca que «eso es algo que e me en en ena
desde pequeño. Naces en Bilbao, empiezas a e a los jugado es. No se plan ea uno se de
o o equipo. No po nada, sino po cul u a, po odo».
En e los seguido es ascos ambién des aca el ínculo con su ie a de o igen como causa
pa a a iciona se al A hle ic. Cabe esal a el hecho de que i en ue a de su egión na al y,
consecuen emen e, el apoyo e in oluc ación con ac i idades ligadas al equipo izcaíno les
si e de enlace con Euskadi.
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Según ela a V1, su a ec o po el club se es echó
sob e odo en León po que cuando es aba en el País Vasco, los ines de semana es-
aba con la cuad illa y más bien p egun aba el lunes cómo había quedado. Vengo a
León y cambia el chip. De ene una cuad illa de amigos, el xoko donde cena con
ellos de ez en cuando… a no ene nada de eso y dedica el iempo, p imo dial-
men e, a la amilia. Y apa ece la ál ula de escape (A hle ic), e in oluc as y es que
e lo pasas bien.
Es a nos algia ambién la en a iza V4, quien se de ine como
un a icionado de segunda oleada po que yo nací en Bilbao, i í allí 25 años y, du-
an e ese iempo, en la cuad illa había muchísima gen e del A hle ic, pe o a mí el
ú bol no me gus aba mucho. Cuando empecé a i i en As o ga, po un ollo de
mo iña, había gen e local que no e a de Bilbao, pe o sí a icionados del A hle ic. Al
inal me e oalimen é en la his o ia y el A hle ic ha sido mi excusa pa a e mina
ol iendo al si io de la in ancia.
En meno g ado, hay quien apoya al A hle ic como ía de ei indicación de su luga de o igen
en e a la «es igma ización» que conside an que han ecibido po se ascos. Es e es el caso
de V5, quien acen úa que
a mí el ú bol no me gus a. A mí me gus a el A hle ic. Iba po la calle, eían mi ca -
ne de País Vasco y es aba es igma izado. Me hacían más p egun as que al es o
de mis compañe os. Te moles a, pe o ambién e hace se más ue e y alien e. Te
hace se más o gulloso de lo que e es.
Po su pa e, en e los a icionados cas ellanos y leoneses las causas son más a iadas, aun-
que se pueden dis ingui cie os pa ones. Uno de ellos es el amilia . Bas an es seguido es
econocen habe se is o a aídos debido a la in luencia de algún pa ien e ce cano. En es os
casos, la a inidad al club ha sido una especie de ansmisión he edi a ia que e ue za el en-
lace in e gene acional.
Cabe dis ingui en e aquellos con amilia es ascos y los que no. El p ime o es el caso de
NV3, quien apun a que «mi amilia pa e na iene del País Vasco y de oda la ida se ha es-
pi ado ambien e ojiblanco». Simila azonamien o es el de NV4 al jus i ica que «soy del
A hle ic po mi mad e, que nació allí y siemp e en casa me decía que jugaba el A hle ic». La
segunda ci cuns ancia la encon amos en seguido es como NV10, quien econoce que «mi
pad e e a a icionado del A hle ic y me lo inculcó. Pa a mí ue algo muy na u al». También es
el caso de NV11, quien ecue da que «lo mamé desde pequeñi o con mi he mano. Do mía-
mos en la misma habi ación y la enía empapelada de ojiblanco. ¿De qué equipo iba a se
yo?».
Las elaciones sociales ambién han in luido en es a comunión en o ma de a ición. La exis-
encia de amigos a hle ic zales es o a de las azones. Aquí ambién cabe dis ingui el o igen
asco o no de es os conocidos. La p ime a es la si uación de NV8 y su incu sión en la a ición
al A hle ic «a aíz de conoce a un amigo de Po ugale e que i e en Salamanca desde hace
ein e años. Empecé a segui lo más de ce ca, a e pa idos y a elaciona me con más gen e
del A hle ic». La o a ci cuns ancia la i ió NV5 a pa i de un abajado municipal: «E a yo
pequeñín, odos en mi casa e an del Mad id, pe o había un se eno que e a del A hle ic. Un
día, iendo el pa ido en su casa, le me imos 5-0 al Mad id. Ese día quedé p endado».
Fe nando Gu ié ez-Chico
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