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ISSN 1695-6494
* Co espondencia a / Co espondence o: Da id En ique Valencia. Uni e sidad de An ioquia. Calle 67, N.º 53-108. Apa ado Aé eo 1226. Medellín (Colombia) –
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ISSN 1695-6494 / © 2020 UPV/EHU
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C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles del CEIC, 2020/1
h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20851
Pa P e l c Í i c o 67
Da id En ique Valencia*
Uni e sidad de An ioquia (Colombia)
Sang e y iliación en los ela os del dolo
Au o es: Gab iel Ga i y Ki s en Mahlke (Eds.)
Páginas: 280
Edi o ial: Ibe oame icana-Ve ue , 2018
Ciudades: Mad id/F ank u
Una de las consecuencias del auge con empo áneo de la azón humani a ia (Fassin, 2016) es
el su gimien o de una o ma es anda izada de ap oxima se al dolo , de nomb a lo po medio
de un lenguaje bu oc a izado y p o ocolizado dispues o me iculosamen e pa a no p oblema-
iza nues as eacciones «más i mes» en e al enómeno del su imien o. Lo pa adójico es
que la azón humani a ia que se ex iende po el mundo ambién impone una o ma de ep e-
sen a el pasado ca ac e izada po el p o agonismo de cie as o mas de iolencia ex ema y
la p edilección po onos que p opond é llama « emendis as». El lenguaje humani a io, ca-
ac e izado po la selección de cie as iolencias y cie os es ilos, se aduce en la exis encia
de una ma iz exp esi a y ep esen acional que po medio de la (sob e) isibilización de algu-
nos aspec os de la ealidad in isibiliza o as iolencias y o mas de ida en la iolencia.
De es e ma co de isibilidad y sensibilidad que impone la azón humani a ia iene a sacudi -
nos el lib o edi ado po Gab iel Ga i y Ki s en Mahlke, en el cual se nos mues a po medio de
la p oblema ización de las elaciones de sang e y iliación, los in ensos y a iados mundos de
ida que se gene an en si uaciones de iolencia y exclusión.
El ex o su ge del semina io homónimo, celeb ado en Bilbao en mayo de 2014 y o ganizado
po los equipos de in es igación de los p oyec os «Mundo(s) de íc imas» de la Uni e si-
dad del País Vasco (España) y «Na a i es o Te o and Disappea ance» de la Uni e sidad de
Kons anz (Alemania). Se a a de un abajo de ex u a genealógica, en el que se in e oga la
apa ición de la sang e en el discu so público con empo áneo en gene al y en las ciencias so-
ciales en pa icula , especialmen e en aquellas a iculadas al campo del su imien o, donde la
sang e es «el líquido en el que nadan sus obje os» (p. 8).
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Pa ece, nos dicen los edi o es en la in oducción, que a al a de o as ce ezas en las que
asen a la iden idad en un mundo de su imien o e ince idumb e, la sang e se ha con e ido
en la in a ian e más i me, la ma e ia de nues as e dades más p o undas y el «acceso di-
ec o a nues a on ología» (p. 11). An e es e escena io, que los edi o es ad ie en en o mas
de ap oxima se a la ci culación de la sang e ya muy ex endidas («la sang e nunca mien e»,
«iden idad e dade a», «anhelo del o igen», «ma e ialidad pu a», «sus ancia cohesiona-
do a»), la pe spec i a genealógica-pa ódica que se encuen a en el ex o nos e ela los en-
g anajes polí icos y cul u ales que cons uyen esa apa iencia de esencialidad de la sang e.
Pe o que sea cons uido y que sea his ó ico no quie e deci que no exis a o que sea also.
Pa a bien o pa a mal, la poli ización de la sang e y la sanguinolización de la polí ica de ine al
i ien e de hoy en día, ya sea pa a habili a nue as o mas de con ol «documen os de iden-
idad, con oles de población ex anje a, adminis ación de las poblaciones ulne ables…»
(p. 16) o pa a habili a nue as o mas de empode amien o «polí icas de De echos Humanos»
y « eclamos de econocimien o de colec i os di e sos» (p. 16).
En el ex enso con inuum biopolí ico habili ado po es os dos ex emos, con ol y empode a-
mien o, se desa ollan los ex os que componen el lib o. Pa a ello se subdi ide en cua o sec-
ciones: (I) La sang e como in a ian e; (II) Los pa en escos sin sang e; (III) La sang e cuando
puede gobe na se; y, (IV) La pode osa sang e de las íc imas. A las p ime as secciones dedi-
ca é un comen a io más ex enso. Con las dos úl imas ha é un abajo di e en e, comen án-
dolas b e emen e p ime o y usándolas después pa a comp ende los usos de la sang e en el
con ex o del con lic o a mado colombiano.
Viajando con una maes ía en idiable po los emas más du os de la an opología, el ex o
de En ic Po que es i Gené que ab e la p ime a sección, «La ozudez de la sang e: excu sión
po el país, no consensual, de los an opólogos», nos habla de la consanguinidad como una
cons an e an opológica que ha pe mi ido dema ca la línea en e na u aleza y cul u a. En
su ex o en endemos que nociones como pe sona y g upo, po no habla de esos íconos an-
opológicos que son los clanes y las a ias, se de inen, aunque no se ago en, en el egis o
de subs ancias como la sang e, las cuales «dan un sen ido conc e o a la genealogía» (p. 35).
De hecho, es la sang e la que hace que la iden idad pe sonal, sin deja de se única, ambién
es é ligada a una la ga cadena ilia o ia, es o es, que sea única y compa ida, cul u al y bioló-
gica. Al pone nos sob e es a pis a ilia o ia de la iden idad el au o nos ecue da ambién que
la c í ica de los undamen os de la iden idad solo es «audible» si se pa e de es a « ozudez de
la sang e».
Si el ex o de Po que es i Gené e isi a las p eocupaciones undan es de la an opología en
o no a los sis emas ilia o ios como undamen o de la iden idad, el de And és G. Seguel, «Re-
gímenes de a ec ación biosocial», nos ace ca a las nue as o mas de liga y desliga la iden i-
dad a a és de la ecni icación de la sang e. Aunque ubicados en ex emos opues os, el de lo
iejo/clásico y el de lo nue o/ ecnocien í ico, ambos ex os coinciden en la cen alidad de la
sang e pa a la undación de la iden idad (p. 42). La no edad de la empo alidad ecnocien í-
ica de Seguel consis i ía en que las in e enciones biomédicas y bio ecnológicas «p oducen
solida idades más amplias que las asociadas a la amilia» (p. 51). Cuando las elaciones en e
sang e y iliación se di e si ican, nos di án ambién los ex os de Ma ínez, Imaz, Sosa, y Go-
yochea/G ynbe g/Pe ez, se es ablecen no edosas o mas de sociabilidad y edes a ec i as.
Indagando con belleza li e a ia y igo de ec i esco en el «sac i icio humano» de los az ecas,
el ex o de Ki s en Mahlke que cie a es a p ime a sección («Los ab en i os po lo pechos.
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Una lec u a me a ó ica del sac i icio humano de los az ecas») mues a que la iolencia y el
expolio del impe io az eca en la conquis a española se jus i icó po una lec u a li e al de un
i ual que pa a los az ecas es aba ca gado de un ico signi icado me a ó ico. Los españoles
de la conquis a no lo quisie on e , po su a án de jus i ica el ecu so a la gue a de ag esión
a ibuyendo p ác icas «bá ba as» a los indígenas; y no pudie on e , po a a se de un g upo
de homb es «sanguina ios y pob es en me á o as» (p. 67), los usos me a ó icos de la sang e
en los i uales az ecas.
La segunda sección con inúa con es e egis o me a ó ico de la sang e. El ex o de Jaume Pe-
is Blanes «Comunidad, c isis social y pa adigma inmuni a io en las icciones zombis con em-
po áneas», nos ace ca a la igu a del zombi y a su capacidad de condensa miedos y angus ias
sociales que de o a mane a no encon a ían exp esión ácil en los lenguajes p o ilác icos de
nues as sociedades. El p ime ema que se nos p esen a en es os ela os de zombis es el de
la des ucción de lazos sociales adicionales po el iesgo de con agio con sang e con ami-
nada. Es a si uación puede da luga an o a una lógica inmuni a ia que conju e el iesgo y
ponga lími e a los con agios e in ecciones (p. 73), ence ando a la sociedad en sí misma a a-
és de su mili a ización o secu i ización (Esposi o, 2005), o a una e o mulación de comunida-
des y o mas de ida posibles en si uaciones de colapso (p. 74).
P ecisamen e a indaga sob e es as nue as o mas de comunidades se dedican los dos úl i-
mos ex os de es a sección, los de Ma ía Ma ínez («‘La amilia lo es odo’ en la iolencia de
géne o: ansmisiones gene acionales, amilias desga adas y pa en escos ex años») y de
Elixabe e Imaz («Sus ancia de pa en esco y c eación de iliación en las ma e nidades lesbia-
nas»). Ma ínez nos mues a que la amilia lo es odo no solo po se el espacio en el que se
(sob e) isibiliza la iolencia de géne o, sino ambién po que las espues as legales e ins i u-
cionales a la misma hacen c is aliza isiones conse ado as sob e la amilia y esencialis as
sob e el papel de la muje en ella. An e es e escena io amilis a, una al e na i a consis e en
la cons i ución de edes de so o idad/solida idad/socialidad (p. 100) po medio de las cua-
les sea posible c ea nue os sen idos de comunidad a pa i de la expe iencia compa ida del
dolo , comunidades en las cuales el sen ido del pa en esco aya «más allá del ma cado po
la línea de sang e» (p. 101). El ex o de Imaz ambién p oblema iza la iliación basada en esos
elemen os na u alizados que son el semen, el ó ulo o el ú e o, mos ando que en las nue as
dinámicas ecno-cien í icas pa a p oduci la elación ma e no- ilial en pa ejas de muje es
lesbianas pueden se a i icialmen e al e ados a a o de la p oducción de nue os signi ica-
dos de ma e nidad. Si las o mas dominan es de pa en esco occiden al na u alizaban la san-
g e pa a p oduci una única o ma de amilia, las nue as o mas de ep oducción asis ida a -
i icializan la sang e pa a pe mi i múl iples o mas de iliación.
La e ce a sección, o ganizada bajo la idea de gobie no de la sang e, nos habla de la p oduc-
ción me a ó ica de la ida en si uaciones de ex ema iolencia o exclusión. Gud un Ra h, en
«La memo ia desang ada. Filiación his ó ica y cul u al del zombi», eg esa a los ela os de
zombis en el Ca ibe pa a mos a nos su capacidad de ope a «como una eo ía de lo social en
minia u a que incluye una eo ía de los a ec os, como o as del duelo, la enganza y la solida-
idad» (p. 129). Cecilia Sosa, en «Es i pes pos sanguíneas. Abuelas de plaza de mayo, 23 pa-
es y una pe o mance ampliada de la amilia he ida», desc ibe cómo de las « amilias he idas»
po el e o ismo de Es ado su ge un «Pe o mance del ADN» que pone en juego una «nue a
cons elación de in imidades» no limi adas po la sang e; pe o mance(s) que desa ía(n) an o
al e o ismo de Es ado que las p o oca como a las polí icas de la memo ia que las p e enden
encauza den o de la san idad del pa en esco — ía biologización—. Luz C. Sou o ecu e a la
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«li e a u a de eg esados» en «Fan asmas, zombis y la me á o a de la ca nice ía en la li e a-
u a» pa a mos a nos las o mas en que la es é ica ligada a la mue e con on a la sociedad
con los excesos no asumidos del pasado (p. 159). Y po úl imo, Agueda Goyochea/Sebas ián
P. G ynbe g/Ma iana E a Pe ez, en «El cuco, los güé anos, la glo one ía de los no males y la
elabo ación de mo cillas», acuden al egis o pa ódico de las na a i as mo cilla —sí, mo ci-
lla: sang e coagulada al in e io de la ipa de ce do— pa a qui a le se iedad y on ología a las
polí icas dominan es de la memo ia en A gen ina. La conclusión de es a sección es que aun-
que sean o os, pa ódicos o mons uosos, la ida sigue p oduciendo sen idos y modos de ha-
bi abilidad aun en aquellos espacios del sinsen ido y de la imposibilidad de la ida.
A a és de pode osas me á o as, la cua a y úl ima sección nos ayuda a en ende , casi que sen-
imos que a palpa , dis in os aspec os de la iolencia y la mode nidad humani a ia que habi a-
mos. Humo es líquidos y humo es densos, ma a i es y silue as en espacios co idianos, cadá e-
es que eg esan o que nunca se han ido y cue pos lep osos, uncionan aquí como « egímenes
ep esen acionales» (Blejma , p. 211) de los mundos de ida con o mados en la iolencia. En
«El humo cambian e de las íc imas», Gab iel Ga i his o iza la igu a de la íc ima, mos ando
las economías mo ales ehiculizadas po dos ipos ideales e his ó icos de íc ima: la íc ima he-
oica, la de la sang e a ue a y la lág ima aden o, y la íc ima común, la de la sang e aden o y
la lág ima a ue a. Jo dana Blejma , en «Reses, somb as, silue as: El ma ade o de Paula Lu in-
ge », nos hace una genealogía del ma ade o como égimen ep esen acional pa a mos a -
nos los alcances —« iolencia sub ep icia en el ADN nacional» (p. 219)—, y las ambigüedades
—«animales/humanos», «mue os/ i os», «apa ecidos/desapa ecidos»— de la iolencia en
A gen ina. Po su pa e, en un juego de e lejos in e idos de ep esen aciones macab as, Jo-
sebe Ma ínez nos na a en «Sang e de mi sang e. Pe o mances de e o y e silien cia», el es-
pec áculo del exceso en el que pa icipan el na co que os en a su pode , las a is as que na an
la iolencia en Ciudad Juá ez y el Es ado mexicano, que aunque juegue con los dados ma ca-
dos, sabe que no puede queda se a ás a la ho a de mos a sus c edenciales del ho o . Y aun-
que no suela apa ece en es e espec áculo, al menos no de la misma mane a, odo es e juego
de isibilidades ho endas, nos ecue da la au o a, iene un bene icia io inal: las indus ias ma-
quilado as que se bene ician de la mano de ob a ba a a de las muje es en Ciudad Juá ez.
Cie an la sección y el olumen los ex os de Ul ike Capdepón y Claudia Fonseca. Capdepón,
en «Memo ias amilia es, iden idades ep imidas y la ida polí ica de los cadá e es: el sig-
ni icado ac ual de las na a i as de pa en esco en las exhumaciones de la gue a ci il espa-
ñola», a a és de un abajo de campo « ealizado a pie de osa» (p. 239), as ea la ida polí-
ica de los cadá e es. La iden idad de la íc ima al in e io de las polí icas de exhumación en
España es dispu ada po dos dinámicas de memo ia: ilia o ia y a ilia o ia. La p ime a insc ibe
la ayec o ia del cue po en el egis o de la «biologización» amilia . La segunda esca a los
comp omisos ideológicos del cue po exhumado. Lo que es á en juego nue amen e acá es la
comunidad que se cons uye: o una comunidad p i a izada al es a basada en los lazos ami-
lia es o una comunidad polí ica que his o iza la ayec o ia del mue o. Si Capdepón nos ha-
bla de la ida polí ica de los cadá e es, en «La epa ación po los de echos iolados: dolo y
ADN en las na a i as de los seg egados compulsi amen e po lep a», Fonseca se ocupa de
la ida polí ica de las demandas de jus icia. A a és del Mo imien o po la ein eg ación de
los A ec ados de Hanseniasis (lep a), se nos mues a que la ayec o ia y la sue e de las de-
mandas de epa ación y jus icia de di e en es iolencias dependen de las na a i as del su i-
mien o y de las polí icas de econocimien o de lo humano ulne ado (Ga i, 2017) habili adas
his ó icamen e.
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Una de las i udes más ele an es del lib o consis e en la capacidad de ilumina y p o oca
e lexiones sob e ealidades y con ex os dis in os a los conside ados di ec amen e po sus
au o as y au o es. Po eso, me p opongo saca le pun a al hilo ojo de las úl imas secciones
del ex o pa a p oblema iza el papel de la sang e en la cons ucción del ela o sob e la io-
lencia en el con ex o ansicional colombiano.
Uno de los asgos ope a i os más sob esalien es de la in oducción de la jus icia ansicional
en Colombia es la consolidación de una impo an e ins i ucionalidad humani a ia pa a ep e-
sen a el pasado de iolencia i ido en el país. Mecanismos judiciales y ex ajudiciales, en e
los que se encuen an juicios penales, comisiones de la e dad y comisiones de in es igación
his ó ica, han sido apues as é icas, polí icas y me odológicas loables pa a ep esen a la io-
lencia del con lic o a mado. Sin discu i la impo ancia de es as apues as, quie o p oblema i-
za la o ma en la que se ha insc i o la iolencia en el ma co in e p e a i o de la jus icia an-
sicional, ue emen e de e minada po el lenguaje humani a io como ma iz exp esi a pa a
econs ui los pasados de iolencia de sociedades en ansición o en p opósi o de es a lo
(Capdepón, p. 236).
Como consecuencia del p o agonismo del lenguaje humani a io1 se consolida un égimen de
ep esen ación que acá llama é emendis a2. A pa i de su a iculación en comisiones de la
e dad, p ocesos judiciales y apa a os de econocimien o ansicional, el ela o emendis a
se ha con e ido en la palab a pública au o izada, a la mane a que lo ha sido el hijismo en las
polí icas de memo ia en la A gen ina (Sosa, p. 148; y Goyochea/G ynbe g/Pe ez, p. 180).
Goyochea/G ynbe g/Pe ez hablan del hijismo como la e sión ex ema del amilismo —«De
ese mal espan oso llamado « amilismo», nos in e esamos po una e ien e especí ica, el hi-
jismo» (p. 180)—, que consis i ía en la selección de igu as llama i as pa a su exposición zoo-
lógica. A es a misma zoologización se p es a el egis o emendis a que domina los ela-
os ins i ucionales sob e la iolencia en Colombia. Masac es, o u as, descua izamien os y
desmemb amien os —la sang e en es ado pu o— se uel en exp esión —única— de iolen-
cias au óc onas que habili an el eje cicio p o esional de un eje ci o de especialis as en do-
lo y auma ismos y de una abiga ada maquina ia in e nacional pa a la ges ión del pasado.
Como nos ecue dan Goyochea/G ynbe g/Pe ez, pa a el caso del hijismo, es os ela os do-
minan es gene an una sensación de au osa is acción absolu o ia en los in eg ados: «Uno se
sien e he moso an e semejan es ealdades, uno es gene oso en e a las injus icias, hemos
sido alien es al enca a a los mons uos. Noso os, los no males, enemos necesidad del ho-
o que padecen las íc imas pa a e ela nues a g andeza ín ima» (p. 187). Po supues o,
an e al mues a de in e és ecien e de los in eg ados, cab ía p egun a se con las au o as po
qué «los no males p egun an, aho a, lo que en onces no quisie on sabe »3 (p. 187).
1 «En el nue o lenguaje de la compasión, la desigualdad es sus i uida po la exclusión, la dominación es ans-
o mada en in o unio, la injus icia es a iculada como su imien o, la iolencia se exp esa en é minos de
auma» (Fassin y Rech man, apud Fonseca, p. 261).
2 Aunque la RAE de ine emendismo como la « endencia a exage a los asgos más emendos o ala man es
de las cosas», pa a los e ec os a gumen a i os de es e apa ado se me hace mucho más suge en e la de ini-
ción de Wikipedia: «una especial c udeza en la p esen ación de la ama, el a amien o de los pe sonajes y en
el lenguaje, desga ado y du o ». Consul able en: h ps://es.wikipedia.o g/wiki/T emendismo. Úl ima consul a:
18/01/2020.
3 Hab ía que conside a el papel jugado en iempos de gue a y dic adu a (como cómplices, bene icia ios o p o-
mo o es) de algunos diseñado es de polí icas de memo ia y ansición en el mundo.
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La hipó esis que quie o p opone acá y que se cons uye a pa i de la lec u a del lib o que
eseño es que el emendismo es a Colombia lo que el amilismo y el hijismo es al Cono Su
de Amé ica La ina: un ela o dominan e pa a econs ui el pasado. Si la agencia de los hi-
jos y nie os de desapa ecidos del Cono Su se mani es aba en su oposición al amilismo do-
minan e pa a con o ma los lazos sociales po medio de la pues a en p ác ica de iden idades
débiles o pa ódicas (Ga i, 2011) que cons uían comunidades al e na i as a ese ela o esen-
cializado de la amilia, la agencia de las íc imas en Colombia se puede as ea en su oposi-
ción al emendismo como ela o dominan e en la ep esen ación del pasado. Y no es que la
iolencia que padecen las íc imas en Colombia no sea emenda; de lo que se a a más bien
es de que ese emendismo ep esen acional que iñe —de un ojo oscu o— el ela o de la
iolencia opaca con igual e icacia an o o as iolencias más silenciosas, pe o más es uc u-
an es, como o mas de idas o as po medio de las cuales las íc imas p omue en eo gani-
zaciones comuni a ias y colec i as p o undamen e dis up i as del mundo de la iolencia.
El papel del ela o emendis a en la e-cons ucción de la iolencia ompe una cadena e-
p esen acional más compleja pa a queda se con ozos dispe sos de una iolencia a oz pe o
ácilmen e adminis able po las ecnologías ansicionales. A la sang e de amada en una
masac e, una espues a judicial; a la sang e su ien e del desplazado, una compensación
económica; a la sang e coagulada del o u ado, un es ánda de e dad. Así, sencillo pe o
e ec i o. Sob e odo, a los hechos isibilizados po el egis o emendis a, y a la o ma de su
pues a en ci culación, le cuad a bien la espues a puni i a an es que cie as e o mas es uc-
u ales o epa aciones ans o mado as (Fonseca, p. 260). Indi idualización de esponsabi-
lidades, hechos ácilmen e p obables y igu as iden i a ias ijas —Víc ima y Vic ima io, sin
ma ices ni zonas g ises— cons uyen una «economía de lo ocul o»4, a pa i de la cual la io-
lencia apa ece como la exp esión de indi iduos inci ilizados y bá ba os.
P ecisamen e es os ela os son e icaces pa a ep oduci el bina ismo ci ilización-ba ba ie
que educe la iolencia de cie as pa es del mundo a se la exp esión de a á icos subdesa-
ollos ci ilizacionales desa iculados de los cen os —ci ilizados— del mundo ( e el ex o de
Mahlke en es e olumen pa a la jus i icación de la conquis a de México). Según es as ap oxi-
maciones, la iolencia ca ac e iza la pe sonalidad de los habi an es de las zonas sin ley, pe o
no el p og ama económico y ci ilizacional —mucho más silencioso y apa en emen e menos
sanguíneo— que a icula al mundo en e o y que bene icia culpablemen e a las zonas con ley.
La iolencia emendis a se con ie e en un sob an e del p oceso ci iliza o io, un es o des-
gajado del que bas a ía libe a se po medio de es ánda es ansicionales que ope an como
es ánda es mode nizan es pa a ende eza —o con inua — la ma cha del p oceso ci iliza o-
io. Es o coincide con exp esiones comunes en el mundo de las ansiciones, donde se elogia
el sabe se sob epone a la iolencia po medio de ac i udes inno ado as y economías p o-
duc i as, que mos a ían que a pesa de la iolencia padecida, las íc imas ienen el emedio
ci iliza o io —la economía capi alis a— a su alcance.
Lo con adic o io es que, aunque se exijan ac i udes saludables y económicas, los ela os de
ex ema iolencia donde la sang e es p o agonis a suspenden el duelo en un iempo ci cu-
la de e e no e o no de un dolo in ami able —melancolía en é minos psicoanalí icos—,
4 Ci ando a los an opólogos Jean y John Coma o , Gud un Ra h la de ine como «una economía cuyas o -
mas de acumulación pe manecen in isibles y que po an o se elaciona con o mas mágicas de de eni ico»
(p. 128).
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i ido en la es e a p i ada del dolien e, sin dimensiones polí icas que pe mi an su comp en-
sión y a iculación al espacio público. Se a a de una memo ia p i a izada, que no log a con-
e i se en una memo ia pública que pe mi a hace le jus icia a la ayec o ia polí ica de las
íc imas (Capdepón, p. 249). El ela o emendis a y sus én asis en la ca ne des ozada y en la
sang e que ci cula a bo bo ones encie an la iolencia en el cue po del dolien e, sin pe mi i
el ca ác e cu a i o del duelo público que solo su il ación al espacio de la ciudad pod ía ga-
an iza (Ma ínez, J., p. 231-232).
Debido a que el ela o emendis a no se inse a en el iempo de las injus icias sino que se
queda en el p esen e del cue po su ien e, se pie de la ayec o ia polí ica del suje o, aquella
que lo lle ó a opone se al e o ismo de Es ado, a o ganiza su ida emocional en o no a co-
munidades de esis encia y a a icula p oyec os polí icos al e na i os; no solo a la iolencia
del pasado sino al p esen e y al u u o de la ansición, como mues a Capdepón pa a el caso
de los ep esaliados po el anquismo en España.
En úl imo é mino, lo que se pie de con es e ela o emendis a es la posibilidad de isibiliza
las lec u as polí icas de la iolencia de g upos con un impo an e ni el de o ganización o con
isiones al e na i as a la ma iz humani a ia. Las lec u as, po ejemplo, de g upos indígenas y
a odescendien es con ma ices cul u ales e in e p e a i as de o den mágico, eligioso, cen-
adas en la comunidad y no en el indi iduo, o las lec u as de íc imas que no educen la ic i-
mización a un acon ecimien o o hecho aumá ico, sino a una ayec o ia his ó ica o égimen
de op esión.
¿Has a qué pun o el ela o emendis a no p oduce una memo ia a co o plazo que se a-
duce en una amnesia a la go plazo que impide a icula el pasado de iolencia en un g an e-
la o colec i o que pe mi a su comp ensión y supe ación? Responde es a cues ión nos exige
se conscien es de los ela os cons uidos en ono a la iolencia y, sin luga a dudas, se á una
de las cues iones más acucian es que nos depa e el u u o.
El a ance global de lo humani a io pa ece i de la mano de cie as o mas p o agónicas de
nomb a la iolencia, donde la sang e adquie e un papel p o agónico. Pe o, aunque pa ezca
p e alece es e uso humani a io de la sang e, el ex o eseñado iene a mos a nos que es e
líquido ojo puede eñi de múl iples o mas nues os ela os de lo humano.
REFERENCIAS BIBLIOGRáFICAS
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