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ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277
HC
* Co espondencia a: Tomás E ázu iz. E nes o Pin o Laga igue, 230, Recole a, San iago, RM (Chile) – omase azu iz@
gmail.com – h ps:// o cid.o g/0000-0002-5772-1736
Cómo ci a : E ázu iz, Tomás (2020). «“¡Tenga us ed cuidado!” El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles
en San iago (1900-1930)»; His o ia Con empo ánea, 64, 841-881. (h ps://doi.o g/10.1387/hc.20552).
Recibido: 29 ene o, 2019; acep ado: 9 mayo, 2019.
ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2020 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 841-881
h ps://doi.o g/10.1387/hc.20552
«¡ ENga us Ed Cuidado!» EL pELig o Como uE za
No maLizado a EN EL uso dE Las CaLLEs EN saN iago
(1900-1930)
«BE CAREFUL!» DANGER AS A BASIS FoR NoRMALIZING
THE USE oF STREETS IN SANTIAGo (1900-1930)
Tomás E ázu iz*
Uni e sidad And és Bello, Campus C ea i o, San iago, Chile
EsumEN: La inco po ación de los nue os ehículos mo o izados a la ida u bana du an e las
décadas iniciales del siglo x x ue un p oceso con lic i o que supuso una ans o mación ma e ial y
simbólica de la expe iencia de los iajes en la ciudad. Haciendo oco en el caso de San iago, es e
a ículo analiza el luga que u o el acciden e de ánsi o en es e p oceso. Especí icamen e, se busca
comp ende dis in as o mas en que el acciden e impac ó en la cul u a u bana y en las nociones del
ánsi o de la época, di e enciando en e los alcances del e en o pa icula y aquellos p oducidos
po la imagen cada ez más a aigada de la e en ualidad del acciden e. El análisis sugie e que ue
la co idianeidad adqui ida po el acciden e, como e en o y e en ualidad, la que posibili ó la imple-
men ación y legi imación del nue o sis ema de ci culación que pe mi ió inco po a a los ehículos
mo o izados como elemen os o denado es del ánsi o.
PALABRAS CLA E: Acciden es de ánsi o, au omo o es, ánsi o mode no, San iago.
Abs Ac : The inco po a ion o new mo o ized ehicles in o u ban li e du ing he ea ly decades
o he 20 h cen u y was a con lic i e p ocess ha in ol ed bo h, ma e ial and symbolic ans o ma-
ion o he expe ience o a eling in he ci y. Focusing on he case o San iago, his a icle ana-
lyzes he ole o a ic acciden s in his p ocess. Speci ically, i seeks o unde s and di e en ways
in which he acciden impac ed u ban cul u e and he no ions o a ic, di e en ia ing be ween he
scope o he pa icula e en and hose p oduced by he inc easingly en enched image o he e en-
uali y o he acciden . The analysis sugges s ha i was he assimila ion o acciden s in o e e yday
li e, as an e en and e en uali y, which made possible he implemen a ion and legi ima ion o he
new ci cula ion sys em ha allowed he inco po a ion o mo o ized ehicles as cen al elemen s o
a ic.
KEyWoRDS: T a ic acciden s, mo o ehicles, mode n a ic, San iago.
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Tomás E ázu iz
in oducción
Du an e las p ime as es décadas del siglo x x , la o ma de mo e se
en las calles de las ciudades más indus ializadas del mundo occiden al
expe imen ó una p o unda ans o mación. La inco po ación de ehículos
mo o izados — an ías, au omó iles, au obuses y camiones— y la pau-
la ina expulsión de los medios de acción animada y animal, al e a on la
expe iencia de los desplazamien os co idianos, los usos y unciones o o -
gados a las calles, así como sus signi icados1. Es e p oceso ha sido am-
pliamen e abo dado po in es igado es dedicados a la his o ia de la mo i-
lidad, siendo especialmen e ele an e pa a es e a ículo aquellos es udios
que analizan el ol de la segu idad ial en la ins alación y legi imación so-
cial de los nue os medios mo o izados.
Aunque la his o ia de la segu idad ial ha sido obje o de in es igacio-
nes desde los años ochen a —apa e de algunas excepciones como el a-
bajo de Clay McShane— sólo en años ecien es se ha log ado en ende la
impo ancia c ucial que iene es e en oque pa a comp ende la inco po-
ación de los ehículos mo o izados en la ciudad con empo ánea2. La in-
es igación de Pe e No on pa a las ciudades es adounidenses de p inci-
pios del siglo x x , mue e el deba e de la segu idad hacia el plano social,
en endiendo que és a se cons uye a pa i de la comp ensión de la calle
como espacio de con lic o en e g upos di e sos. La p egun a de ondo
que plan ea No on es espec o al de echo a la calle, y el es udio se oca-
liza en el uso polí ico del lenguaje como mecanismo e icaz pa a la esig-
ni icación de es e espacio3. A a és del lenguaje y de los medios de co-
municación —an es que de la in aes uc u a o la legislación— la calle es
ede inida como un espacio al que ambién pe enecen los mo o is as, y en
donde los pea ones pasan a se esponsables de su p opia segu idad.
Es e en oque ha sido seguido po di e sos académicos pa a es udia
el enómeno en o as ciudades del mundo. La mayo ía de es os p oyec-
os con i ma las simili udes en e las expe iencias de los dis in os países.
Po un lado, se econoce la condición de e e encia que u o el emp ano
p oceso de au omo ilización es adounidense pa a o os países de Eu opa
y Amé ica. Po o o, des acan p ocesos de ans e encia e in e cambio de
expe iencias a a és de las asociaciones de au omo ilis as y las en ida-
1 giucci y E ázu iz, 2018.
2 No on, 2015.
3 No on, 2007.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
des gube namen ales abocadas al p oblema del ánsi o. Po ejemplo, Do-
nald Webe —que es udia el caso de Bélgica— señala que es e país, jun o
a Es ados Unidos, Ingla e a, F ancia y Alemania, siguie on es a egias
comunes pa a es au a la segu idad en la ía pública4. Aunque con én a-
sis dis in o ue habi ual la aplicación de una polí ica de segu idad ial que
descansaba en es pila es: sopo e ial, educación y o den público5.
Sin emba go, lo que más in e esa a es a in es igación es el diagnós-
ico común sob e el p oceso en que se de inen los debe es y de echos de
au omo ilis as y pea ones sob e la calle. En línea con No on, di e sos au-
o es iden i ican que el p og esi o aspaso de las esponsabilidades sob e
los acciden es de ánsi o desde los au omó iles y au omo ilis as hacia los
pea ones, hab ía sido un pila undamen al pa a la legi imación de los au-
omo o es en las calles6. El paso de «pea ón íc ima» a «pea ón culpable»
—es e úl imo ep esen ado como una amenaza pa a el sis ema— posibi-
li a el paso de un pa adigma que esgua daba la segu idad median e la e-
gulación de la elocidad y el s a u quo, a o o en donde p ima el con ol
expe o y la egulación sob e odos aquellos elemen os que en o pecen la
ci culación de los au omo o es7.
El caso de San iago no es dis in o. Si a comienzos de siglo einaba la
ince idumb e sob e cuál se ía el des ino de la ciudad bajo el in lujo de los
nue os ehículos, hacia ines de la década de 1920 el pano ama e a bas-
an e más cla o. La ede inición de los oles de pea ones y conduc o es e a
un e lejo de la p edominancia alcanzada po los ehículos mo o izados8.
Reconociendo es a ayec o ia común de la que pa icipa ambién la
ciudad de San iago, el p esen e a ículo busca en iquece la discusión,
des iando le emen e el oco desde los ac o es y esponsabilidades en el
ánsi o, hacia el acciden e de ánsi o en sí mismo. En un con ex o de
cons an es con lic os y dispu as, especialmen e en e quienes enían a su
ca go la di ección de un ehículo mo o izado y aquellos que in e ac ua-
ban con aquel, el acciden e de ánsi o ep esen a la mani es ación más
4 Webe , 2015. Pa a expe iencias compa adas simila es e ambién Fo eman-Peck,
1987..
5 Es e sis ema p e en i o es o iginalmen e acuñado den o de la polí ica de segu idad
ial como el modelo de las 3E: Enginee ing, Educa ion, and En o cemen , y se man iene
como pa adigma p edominan e en e 1920 y 1960, ap oximadamen e. e No on, 2015.
6 e Ishaque y Noland, 2006; Ba ip, 2010; E ázu iz, 2011; Webe , 2015; T apez-
nik y gee, 2017; Rod íguez, 2017.
7 No on, 2015.
8 E ázu iz, 2012.
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álgida de es os en en amien os; un choque ine i able de modos con a-
dic o ios de en ende la ida u bana en las calles y de las p o undas di e-
encias que p esen aban las pe sonas en la ciudad, según uese su mane a
de desplaza se. Si bien el acciden e de ánsi o ha sido abo dado po los
es udios an es señalados, es e a ículo iene po inalidad, ap o echa el
caso de San iago pa a hace oco especial sob e es e e en o aumá ico y
o ece nue as in e p e aciones sob e el ol que desempeña en el p oceso
de inco po ación de los au omo o es a la ida co idiana.
En las páginas que siguen se busca comp ende el impac o causado
po los acciden es de ánsi o en las calles de San iago, iden i icando los
p ocesos median e los cuales es e e en o se asimila a la cul u a y se inco -
po a a la ida co idiana de la población. En p ime luga , se analizan las
consecuencias del acciden e p o ocado po los au omo o es como e en o
aumá ico sin p eceden es en la ciudad. Aunque ue on habi uales los ac-
ciden es en la ciudad p e-mo o izada, la inédi a combinación de masa,
ma e ialidad y elocidad que dis inguía a los nue os ehículos y su capa-
cidad de lib e ci culación (a di e encia de e oca iles y an ías), imp i-
mió al suceso una g a edad desconocida has a en onces. El espacio colec-
i o se ol ió escena io de aumas, mu ilaciones y iolen as mue es, que
ocu ían po aza y a ec aban indis in amen e a la población.
En segundo luga , y en sin onía con la li e a u a in e nacional, la e-
lexión se aslada del impac o de la asimilación inicial a la discusión pú-
blica sob e las esponsabilidades que caben a las dis in as pa es in olu-
c adas en es os e en os. Una p ime a lec u a pe mi e econoce cómo la
a ibución de esponsabilidades a a iando en la medida en que los ac-
ciden es se uel en más ecu en es y la mo ilidad mo o izada se ins ala
como emblema de p og eso. Las acusaciones ansi an desde el pelig o
que suponían las nue as ecnologías, hacia lo imp edecible del compo a-
mien o humano; y desde la eme idad e inconsciencia de los conduc o es,
hacia el descuido de pasaje os y pea ones.
En e ce luga , el a ículo sub aya la necesidad de dis ingui en e
e en o y e en ualidad, cuando se habla del acciden e del ánsi o. Es a se-
gunda acepción, gene almen e inad e ida po la li e a u a, deja a un lado
la isión pa icula sob e el acciden e mismo y analiza los alcances que
iene la posibilidad la en e de es os como amenaza y ue za o denado a de
lo social. El es udio del caso de San iago pe mi e conclui que el impac o
más signi ica i o del acciden e no pa ecie a se p oduc o del e en o en sí
mismo, sino de la e en ualidad de e se in oluc ado en uno, que se ex en-
día indi e enciadamen e po oda la población.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
Si bien la necesidad de con ola es a e en ualidad del acciden e es
de ec ada emp anamen e como una posibilidad de negocios desde el sec-
o p i ado, sus mayo es alcances ocu ie on p incipalmen e asociados a
la polí ica pública. Tal como se analiza en el úl imo apa ado. La e en ua-
lidad del acciden e de ánsi o debe en ende se como un pode oso ins u-
men o pa a la cons ucción de un nue o sis ema de ci culación. En o as
palab as, se sugie e que, mien as el acciden e de ánsi o como e en o e a
el esul ado isible de las incompa ibilidades en e dos o mas de despla-
zamien o; su ci culación como e en ualidad cons i uyó la jus i icación ne-
cesa ia que pe mi ió implemen a un edi icio no ma i o comple amen e
nue o, que bajo la p omesa de disminui a un mínimo e incluso acaba
con es os sucesos, cambiaba de ini i amen e la o ma de los desplaza-
mien os y compo amien os en las calles de la capi al.
Sob e la base del ma e ial le an ado en a ículos p e ios en donde se
ca ac e iza el p oceso de inco po ación de los ehículos mo o izados en
la ciudad de San iago, es e abajo se sus en a p incipalmen e en las opi-
niones y es imonios que an dando cuen a de cómo cie os g upos eac-
cionan y signi ican es e p oceso. Pa a ello se ha desa ollado una ex ensa
e isión de medios de p ensa y e is as de época, con especial in e és en
aquellas publicaciones especializadas asociadas a las dis in as colec i ida-
des que pa icipaban ac i amen e del espacio co idiano de los iajes. Pa a
complemen a es os es imonios se han ealizado ambién algunas incu -
siones en el ámbi o de la li e a u a y la o og a ía de época.
El acciden e de ánsi o como e en o aumá ico
Aunque du an e el siglo x i x se usaba la denominación de acciden e de
ánsi o pa a e e i se a los choques, a opellos y olcamien os en que se
eían in oluc ados los ehículos i ados po animales —incluso algunos
de ellos con esul ados a ales—, exis en al menos dos ac o es que di e-
encia on es os acciden es de los que p o agoniza on du an e el siglo x x
los ehículos mo o izados.
El p ime o de es os consis ió en la g a edad de las consecuencias del
acciden e sob e los cue pos in oluc ados. Un a ículo i ulado «The philo-
sophy o he acciden p oblem», publicado du an e la década de 1940, hace
e e encia a es e ag a amien o que aen consigo las nue as ecnologías:
i imos en un mundo comple amen e dis in o del que habi a on nues-
os abuelos y a a abuelos […] Es amos odeados po máquinas. Debido
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a es os disposi i os mecánicos, la ida se ha uel o, en muchos sen idos,
mas pelig osa que nunca an es. Si las máquinas no es án debidamen e
p o egidas, la gen e se á mu ilada y asesinada mien as ope a con ella.9
La p og esi a inco po ación de nue os a e ac os ecnológicos a la
ida co idiana esul aba un a ma de doble ilo, pues jun o con acili a
el desa ollo de una se ie de ac i idades y labo es, aumen aba el iesgo
al cual se exponían quienes man enían alguna elación con es os apa a-
os. Cla amen e no e an equi alen es las consecuencias que pa a una pe -
sona podía ene un choque a 60 km/h y o o a 20 km/h; o la g a edad de
un co e p o ocado po una sie a a mo o y la de un se ucho; o simple-
men e e en os sin an eceden e alguno como la posibilidad de ecibi un
golpe de co ien e eléc ica o es ella se en un ae oplano. Los nue os a -
e ac os ecnológicos combinaban, sin p eceden es, ue za y elocidad. Al
espec o, un es imonio publicado en la e is a Caminos y Tu ismo seña-
laba que, hacia las décadas inales del siglo x i x , cuando los ehículos e an
a as ados po animales «los acciden es de ánsi o e an desconocidos»,
siendo el desbocamien o ocasional de los caballos la máxima pe u bación
que a lo sumo e minaba con con usiones de escasa g a edad en e los pa-
saje os. En cambio, al e e i se a las condiciones de ánsi o que le ocaba
i i en onces, el pano ama e e ido e a absolu amen e dis in o. El a i-
culis a se p egun aba en ono pesimis a «¿Qué ue za i a ep esen a un
au omó il común —de 1.500 kilos de peso— lanzado a 60 kilóme os de
elocidad?» en elación al cue po de una pe sona.
[…] en la ac ualidad, con los an ías eléc icos que desa ollan
g andes elocidades y los au omó iles y camiones p o is os de po en es
mo o es, las calles y ca e e as se en plagadas de pelig os, an o pa a el
pea ón como pa a el que a ocupando algún ehículo.
Y lo peo es que los acciden es de ánsi o en la época p esen e,
siemp e ienen apa ejados de unes as consecuencias: mue os, mu ila-
dos o con usos g a es.10
Aunque el e oca il ue el esponsable de sang ien os sucesos desde
la segunda mi ad del siglo x i x , su endido é eo en los má genes del San-
iago de aquel en onces, alejaba es os sucesos del con ex o u bano. Fue-
on los an ías eléc icos los p ime os ehículos cuyo uncionamien o
9
Wes , 1946, p. 74.
10 e ga a, 1929, pp. 2250-2251.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
a o eció de mane a más cla a la apa ición de es a nue a modalidad de
acciden e de ánsi o en la ciudad. La elocidad, el olumen de masa en
mo imien o y la je a quía del ace o enían e ec os implacables sob e los
cue pos que osaban in e umpi su eco ido. Aunque los desca ilamien-
os podían ene g a es consecuencias pa a los pasaje os, las p incipales
íc imas de los an ías e an aquellos que po uno u o o mo i o caían
bajo las uedas. Niños jugando a sal a cuando pasaba el ehículo, pe -
sonas que subían o bajaban de és e en mo imien o y anseún es que c u-
zaban las líneas desp e enidos. Las consecuencias ue on gene almen e
sang ien as y de as ado as. Así lo con i maba un medio que daba a es os
ehículos el apodo «la guillo ina», debido a la habi ual mu ilación de b a-
zos o pie nas en que quedaban sus íc imas11.
igu a 1
Diálogo en e conduc o y cob ado mien as a ancan
luego de habe a opellado a un anseún e
La 291. —yo c eo que hab ía sido mejo ene p esencia de ánimo
y queda nos en el ca o.
El 72. —Es mui bueno ene p esencia de ánimo, pe o en es os casos,
es mejo la ausencia de cue po
Fuen e: Zig-Zag, núm. 30, 10 de sep iemb e, 1905.
11 «La guillo ina en ma cha», p. 199.
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1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928 1929 1930 1931 1932
Comuna San iago 637 1.046 — 3.143 3.547 3.763 3.574 3.703 3.134 3.636 5.020 3.574 6.893 12.656 15.654 — 10.705 10.897
P o incia San iago 647 1.089 — 3.186 3.677 4.080 3.967 4.133 3.711 4.524 5.891 3.967 8.809 13.234 16.406 — 18.515 16.461
To al Nacional 1.189 1.944 — 6.002 6.740 7.634 7.618 7.636 7.399 8.741 11.751 14.654 19.093 27.977 36.473 43.238* 41.549 34.056
igu a 2
Núme o de ehículos mo o izados con pa en es insc i as en las municipalidades, 1915-1932
Fuen e: O icina Cen al de Es adís ica, Anua io Es adís ico de la República de Chile, (1915-1932). Los 1917, 1927 y 1930 no p esen an egis os en la O icina
Cen al de Es adís ica. Los da os pa a 1927 ue on ex aídos de la Re is a Au o y Tu ismo (oc ub e, 1928). Pa a los años an e io es a 1915 solo se cuen a con
egis o de impo aciones de au omó iles a Chile. La can idad de ehículos impo ados al año pasa de dos a es dígi os en 1912 y sólo supe a los mil en 1916,
lo que coincide con la en ada de la indus ia no eame icana. (Au omó iles y au omo ilis as. San iago: Imp en a Li og a ía y Encuade nación Fiscal de la
Peni encia ia, 1918.)
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
Aunque de consecuencias d amá icas, el acciden e de ánsi o causado
po an ías u o siemp e un ca ác e ci cunsc i o a aquellas calles po
donde es e ehículo ci culaba. Es as ci cuns ancias cambia ían de ini i a-
men e con la llegada de los au omo o es, que ci cula ían lib emen e po
oda la ciudad. El p og esi o p o agonismo que adqui ie on los ehículos
de combus ión in e na como medios de mo ilización co idiana en la ca-
pi al y su con lic i a coexis encia con los an ías eléc icos y o as o -
mas di e sas de acción animal, ga illa ía la masi icación del acciden e
de ánsi o y su consiguien e conside ación pública como p oblemá ica u -
bana. Si se c uzan los da os de los censos de 1920 y 1930, y la in o ma-
ción sob e au omo o es insc i os en la ciudad de San iago, se comp ueba
que los au omo o es se inc emen a on du an e es e pe íodo desde una asa
de 124 ehículos po habi an e a 40 ehículos po habi an e. La ealidad
capi alina con as a con el pano ama nacional donde en los mismos años
se pasa de 488 a 99 ehículos po pe sona.
El au omó il no sólo podía alcanza elocidades mucho mayo es que
el an ía, sino que, al no es a some ido a un ca il azado, e a de mo i-
mien os imp edecibles. En o as palab as, el iesgo de su i un acciden e
de ánsi o con consecuencias ágicas ya no se concen aba en las líneas
del eco ido an ia io, sino que se ex endía a odos aquellos espacios
que con aban con las mínimas condiciones iales pa a que un ehículo a
mo o pudiese ansi a .
Mien as el dia io La Nación y o os pe iódicos ag egaban en su sec-
ción de hechos policiales los nume osos a opellos y choques que el au-
men o de au omó iles desde 1917 comenzaba a ene sob e San iago12, las
e is as de sociedad dedicaban cada ez una mayo can idad de epo ajes
a aquellas pe sonas que pe dían la ida en uno de es os acciden es.
A comienzos de ene o de 1918 la « espe able dama S a. Ca men Co-
ea de Blanco», luego de cumpli con sus debe es eligiosos, ue a ope-
llada po un au omó il de alquile cuando c uzaba la calzada pa a in en a
oma un an ía. La muje quedó a apada en e las uedas delan e as del
au omó il, siendo a as ada a ios me os has a es ella se con los ie os
de un sumide o del alcan a illado. La « ac u a de c áneo y una in ensa
conmoción ce eb al» le p o oca on la mue e unas ho as más a de en su
casa13.
12 E ázu iz, 2010.
13 «T ágica mue e …», 1918.
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Tomás E ázu iz
o de onan e de una cadena de hechos que ascendían el luga y iempo
aco ado del e en o. ¿Pod ía habe esqui ado a la niña? ¿pod ía habe la
lle ado an es a la asis encia pública y así sal a le la ida? ¿po qué se de-
cidió a oma p ecisamen e ese camino a esa ho a del día? se ían las p e-
gun as que segu amen e segui ían dando uel a en la cabeza del conduc-
o . Y si los es igos no espaldaban su inocencia o simplemen e no había
es igos, segu amen e ambién la opinión pública cues iona ía su espon-
sabilidad en los hechos.
La búsqueda del esponsable
El p oblema de la esponsabilidad as los daños gene ados po un ac-
ciden e de ánsi o sólo se ol ió un asun o de impo ancia en e la opi-
nión pública en la medida en que es os acciden es dejaban de se una ex-
cepción. Si bien los p ime os signos de p eocupación se e leja on en la
mayo cobe u a que die on los medios a los acciden es a pa i del ue e
inc emen o en el núme o de au omó iles que se p odujo en 1917, ue du-
an e la segunda mi ad de la década siguien e cuando el p oblema se ins-
aló con ue za en el deba e público.
Los e ec os que el c ecimien o de los medios de ci culación u bana
u o sob e la ecuencia con que se sucedían los acciden es de ánsi o en
la ciudad ue on e iden es. A la pelig osa coexis encia del á ico mo o-
izado y el anspo e animado o animal, se ag egaba la casi duplicación
del o al de ehículos en ci culación y un signi ica i o inc emen o de las
g andes máquinas mo o izadas, camiones y au obuses20. Mien as en 1925
habían egis ados 525 ehículos mo o izados de ca ga en la comuna de
San iago, en 1929 había un o al de 427521.
P ueba de la c ecien e p eocupación que su gió en o no al acci-
den e de ánsi o u bano y alineado con las espues as implemen adas
en o os países ue la inco po ación a pa i del Anua io Es adís ico de
1927 de una nue a sección i ulada «Causas y consecuencias de acciden-
es de ánsi o». El ue e inc emen o de acciden es de ánsi o que se p o-
dujo du an e los úl imos años de la década u o a los ehículos mo o i-
zados como p o agonis as, con más de un 70% de los casos. En e es os,
20 Al espec o e E ázu iz, 2010; E ázu iz, 2014.
21 O icina Cen al de Es adís ica, 1925, 1929.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
los acciden es con pa icipación de los au omó iles, en conco dancia con
el no o io aumen o en las impo aciones, aumen a on casi cua o eces.
Mien as la can idad choques aumen ó en más de es, los a opellos, e-
p esen ando un 64% de odos los acciden es ocu idos en e 1927 y 1930,
lide aban la es adís ica22.
igu a 6
Cuad o es adís ico de acciden es de ánsi o en la p o incia de San iago, 1927-1935
Fuen e: Anua io Es adís ico de la epública de Chile. Años: 1927-1935.
La dispu a po la adjudicación de las esponsabilidades as el acci-
den e de ánsi o cons i uyó un ac o decisi o. El desencuen o p incipal
lo p o agonizaban los conduc o es y pea ones23. Si el acciden e dejaba al
descubie o las incompa ibilidades en e ambos modos de anda en las ca-
lles, la búsqueda del esponsable — al como se desp ende del es udio de
Pe e No on— da ía cuen a de la dispu a po legi ima socialmen e un
22 Los choques ep esen a on du an e es os años un 19% de las causas de los acciden-
es de ánsi o en la P o incia de San iago, seguían las caídas con un 12% y po úl imo las
olcadu as y o os no especi icados que sumaban an sólo un 5% de los acciden es [Anua-
io Es adís ico de la República de Chile].
23 E ázu iz, 2011.
858 His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 841-881
Tomás E ázu iz
modo po sob e el o o. En o as palab as, no sólo es aba en discusión la
culpa que co espondía a cada uno sob e un hecho especí ico, sino am-
bién sus de echos y debe es en las calles.
Las esponsabilidades asumidas e an muy dis in as. Mien as una ma-
niob a equí oca de un conduc o podía ácilmen e cob a la ida de al-
guien a pie, esul aba muy imp obable que un conduc o pe die a su ida
po causa de la imp udencia de un pea ón. Es a di e encia, sumada a la
p eeminencia que el sis ema de ci culación de acción animal u o has a
a anzada la década de los años ein e24, a o eció, que du an e es e p i-
me pe íodo uesen los au omo ilis as y sus ehículos los habi ualmen e
señalados como culpables de las nue as agedias del ánsi o que eme-
cían a la opinión pública. Un columnis a denunciaba la si uación de p e-
sun a íc ima que había aído pa a los habi an es comunes el ing eso de
los ehículos mo o izados.
Cuando nos encon emos en plena edad del au omó il, hab á un
sólo emedio pa a los que deseen amino a sus consecuencias; hace se
au omo ilis a.
Y los que no puedan, end án que esigna se a mo i aplas ados, i-
llanamen e, sin los hono es de la mue e he oica, lo mismo que mo ían
en épocas iejas, los campesinos humildes y sencillos, en las manos
b a ías de los al i os caballe os.25
Las cla as en ajas del cue po mo o izado en e al pea ón, se aduce
comúnmen e en la p opagación de discu sos como el ecién ci ado, en que
el acciden e abandona su condición acciden al que lo de ine y se ans-
o ma en un ac o delibe ado, p o agonizado po conduc o es que busca-
ían moles a o elimina a quienes cons i uyen sus p incipales obs áculos
en las calles y caminos. Es e es el caso de una ca ica u a de 1917 en que
un chau eu , mon ado sob e las uedas ase as de su au omó il, pe sigue
a los anseún es has a causa les una mue e ágica y sang ien a.
Sin emba go, no odos los conduc o es in oluc ados en acciden es e-
cibían el mismo g ado de a ención po pa e de los medios. En e quienes
di igían el olan e, e an los chó e es del anspo e público los habi ual-
men e inc iminados. La mayo ulne abilidad de su posición social los
colocó epe idamen e en el cen o de los desca gos y acusaciones de una
24 E ázu iz, 2010.
25 LYS, 1928.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
opinión pública que necesi aba olca sob e alguien la impo encia gene-
ada an e los e ec os d amá icos e i epa ables que la anhelada ci culación
mo o izada enía sob e los habi an es26.
igu a 7
«San iago de Chile. —¿Y a es os o os quién los de iene?»
Fuen e: Zig-Zag, ol. XII, núm. 624, 3 de Feb e o, 1917.
En ez de acciden es de ánsi o, los medios de comunicación comen-
zaban a habla de los «c ímenes del ánsi o». Pe dido el ac o casual e
26 La a ibución de mayo es esponsabilidades a los g upos más ulne ables y con me-
no inje encia en el pode (Sec o es popula es, muje es, niños, ancianos, e c.) ha sido eco-
nocido ambién en es udios simila es en o os países. Al espec o e : Bess, 2016; R ooney,
2018.
860 His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 841-881
Tomás E ázu iz
inespe ado del acciden e, no pasa ía mucho iempo pa a que se comenza a
a habla de «c iminales del ánsi o». El e a o del cho e in oluc ado en
el acciden e jun o a las imágenes de las íc imas ue un ecu so habi ual
con que la p ensa dia ia y las e is as condenaban el ac ua de los cho e-
es del anspo e público.
Un es imonio ecuen e pa a e e i se a es e g emio y su esponsabili-
dad en los acciden es de ánsi o se puede lee en el anuncio de un medio
de p ensa luego del a opello de un au omó il de alquile que causaba la
ágica mue e de dos pe sonas y dejaba a o os es g a emen e he idos.
Con oda e dad puede deci se que hoy el anseún e no iene p o-
ección alguna con a los a opellos de los ehículos. Cada au omó il
ma cha a la elocidad que le da la gana. La ida de los habi an es que
salen a la calle es á en pelig o pe manen e. Po cada c uce de calle, los
coches pasan como una bala de cañón o como una omba que odo lo
a olla. Sob e diminu os chasis de Fo ds se colocan g andes ca oce ías
de góndolas pa a pasaje os; y hay que e como se dan uel a a cada
a o es as máquinas de la mue e, cuando no se suben a la ace a des o-
zándolo odo, po que el excesi o peso les ha queb ado la di ección.27
Aunque el es imonio comienza e i iéndose a los au omó iles en ge-
ne al, la eme idad, la inconsciencia y la i esponsabilidad en la conduc-
ción, y en consecuencia la culpabilidad en las desg acias ocu idas, es
a ibuida a los chó e es del anspo e público y sus p eca ios ehículos.
O os es imonios, aún más condena o ios, acusaban a los chó e es de au-
obuses de semb a el e o en las calles, mo idos po el «desp ecio po
la ida de los pasaje os de los anseún es y po las o denanzas municipa-
les». Es a misma acusación seguía:
No es posible que sigan pe eciendo en San iago más habi an es que
po una epidemia en e las uedas de los au obús.
[…] Es p e e ible una semana de huelgas a la ma anza o ganizada
que es á concluyendo con la ida de los san iaguinos.28
En espues a a es as acusaciones, un po cen aje impo an e del ma e-
ial que se publicaba en las e is as de los dis in os g emios de los ans-
po es públicos, enía po inalidad de ende la hon a y calidad mo al de
27 «Los c ímenes del ánsi o», 1925.
28 «Los au ocamiones …», 1924.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
sus a iliados29. La e is a o icial de los dueños de au obuses de cambio
cali icaba, en un a ículo hacia 1930, de «se e idad en e miza» la cam-
paña injus i icada que las gace as de la a de man enían en con a de los
au obuses30.
igu a 8
Choque de un an ía y un au obús
Fuen e: «La ies a noc u na», Zig-Zag,
núm. 1026, 18 de cc ub e, 1924.
igu a 9
Pasaje os expulsados del ehículo
debido a la elocidad alcanzada en una
ca e a en e dos au obuses
Fuen e: Ilus ación ex aída de Daniel de
la ega, «Camiones», Zig-Zag, núm. 1349,
27 de diciemb e, 1930.
O os a ículos de la e is a del g emio de conduc o es de au omó iles
de alquile p o es aban ambién con a el a o injus o e injus i icado que
dia iamen e ecibían de los medios de comunicación. Se hacía especial
alusión a un a ículo de la e is a Sucesos en que se cali icaba de «c imi-
nales» y «asesinos pa en ados» a los chó e es de au omó iles de alquile
luego del a opello y mue e de una seño a. Es e medio p o es aba espe-
29 En e es os, el más común e a el enal ecimien o de odos aquellos chó e es que de-
ol ían g andes sumas de dine o o male ines llenos de joyas a sus dueños que los habían
ol idado en sus ehículos.
30 P. B. ., 1930.
862 His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 841-881
Tomás E ázu iz
cialmen e con a la gene alización de los e o es de un conduc o hacia
la o alidad del g emio. Se eco daba el ágico caso de una colegiala que
había mue o luego de se a as ada po un au obús po el espacio de dos
cuad as, y cómo se había demos ado que quien manejaba e a un mucha-
cho sin los conocimien os necesa ios. Luego el a iculis a se p egun aba
si no se debe ía ca aloga de c iminales a las au o idades que en egan los
pe misos de conduci a quienes no es án capaci ados pa a ello31.
En espues a a la ola de acusaciones, los anspo is as señalaban ha-
cia los pea ones imp uden es como los p incipales esponsables e insis ían
en el igno ado núme o de idas que a dia io sal aban los conduc o es:
¡¡Que ama ga injus icia se come e!! Se ca alogan odos los acciden-
es; odas las a alidades se comen an; odas las e en ualidades se publi-
can; pe o jamás se ad ie e; nunca se dice nada y ni se ano a siquie a,
cuan as eces el chau eu sal a las idas de los mil y un imp uden es
que no se cuidan a si mismos y desa ían la mue e.32
Los au omo ilis as ambién se quejaban de la endencia injus a de
la p ensa a c iminaliza los luego de los acciden es, sin a e igua p e ia-
men e si la imp udencia que había dado luga a los hechos e a esponsa-
bilidad de es os o del pea ón. Como los chau eu s del anspo e público,
p o es aban po las ecuen es cali icaciones de «mons uo», «sal aje» o
«c iminal» con que se los a aba y la suposición de que no sólo e an in-
di e en es a la ida de sus semejan es, sino además encon aban un place
en a en a con a ellos. Po úl imo, conco daban en que, si bien en algunos
casos la culpabilidad co espondía al descuido de los au omo ilis as, en la
mayo ía se debía a las imp udencias de los pea ones33.
Aunque es e iden e la a inidad en e las ap eciaciones de au omo ilis-
as y chau eu s, ambos g upos se encon aban aún lejos de con o ma un
mismo bando. Al con a io, mien as las e is as de au omo ilis as e ela-
31 «Asesino Pa en ado», 1926, p. 5; Sal a e, 1926, p. 35. Un a ículo señalaba al es-
pec os que «se concede ca ne a pe sonas que no ienen sus acul ades ísicas pa a gobe na
un au o, como ocu e en a ios casos conocidos en alpa aíso, de caballe os de econocida
miopía; ob ienen ca ne de chau eu s, niños meno es de 18 años —en algunos casos niños
de 15 a 16 años— y a seño as y seño i as que no ienen la anquilidad de espí i u y el do-
minio necesa io de sus ne ios pa a medi un pelig o o e i a opo unamen e un acciden e.
(…)» en e ga a, 1929, pp. 2250-2251.
32 «Asesino Pa en ado», 1926.
33 «La P ensa …», 1928, p. 284.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
ban cons an emen e las malas p ác icas de los conduc o es del anspo e
colec i o, es os úl imos denunciaban el a o p i ilegiado con que con a-
ban los p ime os al momen o de en en a las esponsabilidades de un ac-
ciden e. Un a ículo de la e is a El Au o Chileno, ó gano o icial de las so-
ciedades de chau eu s de au omó iles de alquile , llamaba a acaba con la
cas a p i ilegiada en Chile, que inmunes a las sanciones «pueden eje ci a
la elocidad po espo » con a ales consecuencias pa a la población34.
Aunque son muchos los in en os de c iminaliza a posibles esponsa-
bles, la al a de cla idad y consenso espec o a la o ma en que se debía
anda po la calles, sólo ayudaba a o alece el ca ác e e en ual, con in-
gen e y casual que inalmen e dis inguía a la mayo ía de los acciden es. A
di e encia de o os e en os ágicos, lo no mal pa ecía se que p edomi-
na a una di icul ad c ónica pa a coincidi en las esponsabilidades que co-
espondía a cada uno de los in oluc ados.
Hacia 1927, el gobie no econocía la imposibilidad de disminui los
e ec os de los acciden es de ánsi o sob e la base de una legislación con-
usa y daba una cla a señal de in en a escla ece las esponsabilidades, al
menos en el caso de la elación en e pea ones y conduc o es. La nue a
ley núm. 4205, del código penal sos enía que:
[…] en los acciden es ocasionados po ehículos de acción me-
cánica o animal, de que esul a en lesiones o mue e de un pea ón, se
p esumi á, sal o p ueba en con a io, la culpabilidad del conduc o del
ehículo, den o del adio u bano de una ciudad, cuando el acciden e
hubie e ocu ido en el c uce de las calzadas o en la ex ensión de cinco
me os an e io a cada esquina, y, en odo caso cuando el conduc o del
ehículo con a enga las o denanzas municipales con espec o a la e-
locidad o al lado de la calzada que debe oma .35
Es a inicia i a que buscaba cla i ica las esponsabilidades en los a o-
pellos —la o ma de acciden e más ecuen e—, se ía la p ime a de nume-
osas medidas que enían po inalidad concien iza a la población sob e
los de echos y esponsabilidades especí icas que enían según el modo en
que ansi a an.
34 «Los acciden es…», 1923, pp. 4-5.
35 Ley N.º 4205 de 29 de Sep iemb e de 1927 [Modi ica el a ículo 492 del Código Pe-
nal, sob e acciden es ocasionados po ehículos de acción] en «La esponsabilidad…»,
1928, p. 1517.
864 His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 841-881
Tomás E ázu iz
Jun o con es a ley, las campañas educa i as emp endidas po Ca abi-
ne os de Chile pa a pea ones, pasaje os y conduc o es, la uni icación de
los eglamen os del ánsi o, la c ecien e iscalización, en e o os36, pe -
mi ie on que, hacia inales de la década de 1920, hubiese mayo consenso
en la opinión pública en o no a las esponsabilidades que le cabían a cada
pe sona en el ánsi o. Sin emba go, aunque la o ganización y ipi icación
de de echos y debe es en elación a ci cuns ancias especí icas de ánsi o
disminuía el peso que enía el ac o de la «casualidad» en los acciden es,
siendo cada ez más ecuen e la aplicación de las penas y el pago de los
daños causados, no se p og esaba de igual mane a en el manejo y con ol
de la «e en ualidad» del acciden e.
La e en ualidad del acciden e de ánsi o
La condición de e en ualidad del acciden e de ánsi o pe du aba
luego del suceso mismo, ex endiéndose indi e enciadamen e po oda la
población. En o as palab as, mien as el auma del e en o golpeaba a
un g upo aco ado, la idea de que cualquie a podía pe de la ida ágica-
men e, queda g a emen e he ido o causa daños humanos y ma e iales
«casualmen e», y de un momen o a o o, end ía consecuencias p o undas
sob e el espacio público y la ida u bana.
La c ecien e a ención que ecibie on los acciden es en los medios de
p ensa y en las discusiones públicas du an e la segunda y e ce a década
del siglo, colabo a on en la ins alación del acciden e de ánsi o como
e en o co idiano. No e a necesa io e un acciden e pa a sabe que es os
ocu ían a dia io. Bas aba con lee los pe iódicos, o con e sa con alguien
que había is o, leído u oído de uno.
Hacia 1915, cuando ecién aumen aba ímidamen e el núme o de au-
omó iles en San iago el dia io de la a de, Las Úl imas No icias, ale aba
sob e la eno me elocidad con que ansi aban au omo ilis as, ciclis as
y mo ociclis as, asegu ando que bajo es as ci cuns ancias había al me-
nos un 30% de posibilidades «de queda de epen e con e ido en albón-
diga u o o apa a o in o me, al meno descuido». Luego de denuncia la
incapacidad de las au o idades pa a con a es a es as a alidades, el a -
ículo hacía un llamado a la población a acep a las consecuencias de los
36 E ázu iz, 2014.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
acciden es «como se acep a un e emo o o, una inundación o una caída
minis e ial»37.
Si bien es e po cen aje pod ía pa ece ala mis a conside ando los me-
nos de 700 au omó iles que ci culaban en oda la p o incia pa a la echa,
no in e esa el g ado de ealidad de la que da cuen a, sino la ealidad que
cons uye su publicación y su di usión en un medio masi o. El mensaje
no sólo con i maba el iesgo que los nue os ehículos mo o izados in o-
ducían a las calles, sino que además sos enía que es a ince idumb e e a
algo con lo cual se debía ap ende a con i i . O o medio de di usión ma-
si a publicaba un a ículo i ulado «¡Tenga Ud. cuidado! ...». En es e se
ale aba a los san iaguinos sob e los nue os pelig os que se p esen aban
en las calles de la ciudad desde la en ada de los ehículos mode nos.
Supónganse us edes i con e sando aleg emen e po una calle. Pasa
un ca o. El olley se sale y ompe el cable de acción con la ue za de
la caída y la elas icidad del alamb e, es e sal a á y, dando bo es y ebo-
es, pod á lanza se sob e us edes y ca boniza las ins an áneamen e. […]
Supongamos aho a que un au omó il iene a egula elocidad. Hay
una pied a o cla o en el pa imen o. Los neumá icos se ompen y po
azón de la ue za inicial, el coche pa ina, se pie de la di ección con la
udeza del golpe, y el au o a di ec amen e con a us edes, despedazán-
doles con a la pa ed.38
El mensaje e a cla o. Cualquie anseún e podía mo i o queda g a-
emen e he ido de un segundo a o o. Sin emba go, a di e encia de la ma-
yo ía de los a ículos que ale aban sob e los pelig os del ánsi o, en és e
no había esponsables di ec os del acciden e. En cambio, las causas e an
absolu amen e inespe adas y con ingen es. Se a aba de un asun o de
aza .
Si el iesgo de su i un in o unio había aumen ado ¿quién espondía?
P ueba de que el acciden e en endido como e en ualidad se comenzaba a
ins ala en el imagina io de los san iaguinos, en 1922, un dia io local o e-
cía como obsequio a sus susc ip o es un segu o con a acciden es de án-
si o. Los abonados quedaban asegu ados con a odos aquellos acciden es
que pudie an su i mien as se asladaban en an ía, au omó il, e o-
ca il, mo ocicle a, coche de caballos o al subi o baja de dichos ehícu-
37 «El odio …», 1915, p. 170.
38 gan e, 1918.
872 His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 841-881
Tomás E ázu iz
daño que es os podían o igina sob e la in aes uc u a u bana, gene aban
habi ualmen e la pa alización de la ci culación. Sin emba go, el cos o más
al o e a la imagen de deso den e ince idumb e que la epe ición de es os
e en os e o zaba, cues ionando la capacidad de las au o idades pa a ga-
an iza el o den y la segu idad pública. La ei e ación y aumen o en la
ecuencia de acciden es —y, po an o, su ins alación como e en uali-
dad— ab ían un nue o en e de esponsabilidades que ecaía sob e las au-
o idades de u no. La esponsabilización del municipio y las policías po
pa e de los medios de comunicación ue un p oceso g adual di ec amen e
elacionado al c ecimien o del pa que au omo iz y a la ine iciencia de las
medidas adop adas pa a a on a el inc emen o de acciden es ocu i dos.
g an pa e de las e o mas del ánsi o que se emp endie on desde la
segunda mi ad de la década de 1910 se jus i icaban como espues a a la
amenaza la en e que adqui ía el acciden e de ánsi o en la ida co idiana
de la población. El nue o «Reglamen o de au omó iles, cuad iciclos, án-
dems, bicicle as, e c.» que ap obó la Municipalidad de San iago en 1917,
se dis inguía de los an e io es po la inco po ación de di e sas medidas
puni i as que cla amen e buscaban p e eni es os lamen ables sucesos49.
Cada una de es as medidas con enía en su o mulación aquella in ención
de cambia un hábi o de conducción o condición del ehículo con el in
de e i a o disminui el núme o de acciden es.
Es a misma inalidad siguió p esen e en nue as disposiciones egla-
men a ias que se ap oba on du an e los siguien es años. La de inición
del ánsi o po la de echa, el o denamien o y clasi icación de las ías
según las p e e encia y sen idos de ánsi o, la designación de gua dia-
nes de ánsi o pa a aquellos c uces de más al a ci culación, la coloca-
ción de los p ime os signos de señalé ica, la de inición de las ca ac e-
ís icas écnicas con que debían cumpli los dis in os ipos de ehículos,
las elocidades máximas de ci culación, en e o os, ue on sólo algunos
de los ejemplos del g an edi icio eglamen a io que le an a on en con-
jun o la mayo ía de los gobie nos municipales has a el año 1927. Pa a-
dójicamen e, aunque el mo i o que jus i icaba es as inicia i as e a ga-
an iza la segu idad y el o den de la población, su ins au ación, no sólo
no ajo cambios signi ica i os, sino que ab ía el camino pa a la inco -
po ación de ini i a del á ico au omo o como nue o ehículo o dena-
do del ánsi o u bano.
49 «Reglamen o de …», 1917, pp. 91-94.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
No pa ecía exis i elación alguna en e las espe anzas que las au o i-
dades colocaban en cada nue a inicia i a dic ada y los exiguos esul ados
que és as u ie on. La op imis a p omesa del alcalde Escanilla, en 1922,
de acaba con los acciden es median e la o ganización de las p e e encias
del ánsi o50, como an as o as p omesas e mina ían incumplidas. Ya
uese po que no exis ían los ecu sos pa a di undi , implemen a y isca-
liza las e o mas, o po que e an equí ocas en su plan eamien o, lo cie o
e a que los ehículos mo o izados aumen aban y con ellos los acciden-
es de ánsi o, las íc imas y el desp es igio de las au o idades municipa-
les. Muy lejos es aban los a icinios di ulgados po una de las p incipales
e is as de au omo ilis as en Chile, en la cual se islumb aba en un si-
guien e es adio de p og eso el in del acciden e de ánsi o. El a ículo pu-
blicado en 1924 asegu aba que, du an e el anscu so de un mes y g acias
a los es ue zos po p omo e la segu idad en las ías públicas, «15 ciuda-
des de EE.UU., no egis a on un solo acciden e de au omó iles», mien-
as en las o as se no ó la disminución de es os e en os51.
Hacia 1927, el éxi o que las medidas p e en i as y de segu idad pa e-
cían ene en las ciudades es adounidenses, e an obse adas po las nue as
au o idades municipales como una espe anza de e e i la acumulación
de años de medidas de dudosa e iciencia. Conscien e de que el p incipal
e o de las inicia i as y medidas eglamen a ias de los años p e ios es-
aba en la desconexión en e lo que se dic aba y sus posibilidades de se
aplicado, las au o idades in i ie on g an can idad de ecu sos económicos
y humanos de mane a de ga an iza la aplicabilidad de las nue as e o -
mas52. El égimen dic a o ial de Ca los Ibáñez del Campo (1927-1930), el
espí i u ecnóc a a y los inédi os ecu sos disponibles de emp és i os p o-
enien es de Es ados Unidos se alzaban como ga an ías de una exi osa o -
ganización del ánsi o público y eliminación de los acciden es de ánsi o.
Pasado los p ime os es años de gobie no odo lo que no se había log ado
has a en onces pa ecía alcanza se. La pa imen ación a anzaba impa able
sob e calles y caminos, los an iguos au obuses mon ados sob e au omó i-
les e an eemplazados po nue os y amplios au obuses de cambio, las po-
licías uni icadas lle aban a cabo un abajo de iscalización sin p eceden-
es en ma e ia de ánsi o, la ciudad se cub ía de lechas indicado as del
50 «¿Pueden e i a se …», 1922.
51 «El á ico …», 1924, p. 173.
52 E ázu iz, 2010.
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Tomás E ázu iz
sen ido del á ico, los ehículos de acción animal e an p og esi amen e
expulsados de las calles cen ales de la ciudad, y un la go e cé e a53.
igu a 14
Conjun o de ilus aciones que enseñaban a la población algunos de los nume osos
cuidados y p ecauciones que se debían ene p esen es cuando se iajaba en los
ehículos del anspo e colec i o
Fuen e: «Medidas pa a e i a los acciden es en la ci culación», Zig-Zag, ol. XXII,
núm. 1135, 20 de no iemb e, 1926.
53 Ibid.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
Pa alelo a es as medidas, la Municipalidad en conjun o con Ca abi-
ne os de Chile —la nue a ins i ución policial undada en 1927, en e cu-
yas a ibuciones se encon aba ga an iza el ánsi o público—, die on
inicio a una ag esi a campaña pa a educi los acciden es de ánsi o. La
p e ención, sus en ada sob e odo en la educación de la población, se es-
g imió como ins umen o p incipal pa a supe a los pelig os del ánsi o
mode no. La consigna e a inculca en quienes hacían uso de la calle la ne-
cesidad de ceñi sus mo imien os a un ma co de debe es y de echos di e-
enciados según el modo en que se desplaza an, a o eciendo con ello una
ans o mación en las cos umb es del anda en la ciudad.
En sin onía con las inicia i as educa i as emp endidas en o as ciu-
dades del mundo, las campañas de di ulgación de los eglamen os, la Se-
mana del T ánsi o, el Cong eso del T ánsi o, las cha las educa i as en co-
legios y g emios del anspo e, los a isos educa i os en los ea os y salas
de cine, el Bole ín O icial de la Di ección del ánsi o; odos enían po úl-
ima inalidad log a que cada habi an e asumie a una ac i ud p e en i a
de cuidado y a ención.
En San iago, al como había ocu ido en las p incipales ciudades de
Es ados Unidos desde p incipio de la década de 1920, los au omo o es
ue on cada ez menos cues ionados po las au o idades y la opinión pú-
blica, siendo asociados, en cambio, al p og eso y u u o de la mo ilidad
u bana. Po an o, ya no bas aba con amino a los e ec os de es e ehículo
sob e el sis ema, sino que e a necesa io adecua el sis ema pa a da le un
luga p o agónico. A ás debía queda el iempo len o de la di agación, de
la lec u a, del eco ido e an e. Pa a las pis as de ca e as y p uebas au o-
mo ilís icas debía deja se la ascinación po el é igo de la elocidad y
el iesgo. En es as cos umb es mo idas gene almen e po las pasiones y
olun ades indi iduales, adicaba gene almen e —según los expe os—,
la causa del deso den de la ci culación y de los acciden es de ánsi o. La
concepción de las calles como el luga de una ci culación o ganizada, p o-
duc i a y acional de ehículos, pe sonas y bienes, como con apa e, p o-
me ían acaba con los acciden es del ánsi o como e en o deses abiliza-
do del o den público.
Bajo es e con ex o, la conside ación habi ual del acciden e de án-
si o como el p oduc o de la i upción que gene aban los nue os ehícu-
los mo o izados e ocedía en e a su en endimien o como consecuencia
del sis ema de ci culación an iguo, incompa ible con el p og eso de la ciu-
dad y que debía se e o mado con u gencia. Las máquinas que p ome-
ían la mode nización y el p og eso de la ci ilización, que an o buscaba
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Tomás E ázu iz
el nue o gobie no ecnóc a a no podían se las culpables de los desas-
es que a dia io ocu ían. En es e sen ido, algunas isiones más ex e-
mas plan eaban, po ejemplo, que no e an las al as elocidades la causa de
los acciden es, sino la al a de p epa ación de las pe sonas pa a lidia con
aquellas elocidades.
[…] aunque la elocidad alcance 120, 130 o 150 kilóme os po
ho a, cosa poco ecomendable a nues o juicio, no puede se ella la cau-
san e de los acciden es que cons a amos.54
Es a e a la opinión de una e is a de au omo ilis as an e uno de los
úl imos in en os desespe ados de la adminis ación ibañis a po edu-
ci las ci as de acciden es, el cual consis ió en obliga a la educción a
10 kilóme os po ho a en los c uces y algunas ías más ansi adas. Tal
como se eía en el cuad o es adís ico de acciden es de ánsi o pa a el pe-
íodo 1927-1930, pese a los es ue zos de las au o idades locales po dis-
minui el núme o de acciden es, hacia el inal de la década es os habían
aumen ado en co espondencia con la en ada masi a de ehículos mo o-
izados.
Todo pa ecía indica que el acciden e no e a la mani es ación de
un es ado ansi o io y de necesa ia acomodación de las cos umb es so-
ciales a las nue as ecnologías. Si alguna ez exis ie on quince ciuda-
des en Es ados Unidos que no egis a on acciden es de ánsi o du an e
odo un mes, ese no pa ecía se el escena io de las nue as ciudades mo-
o izadas.
Hacia inales de la década de 1920, di e sas in es igaciones que es-
udiaban las causas de los acciden es de ánsi o apun aban hacia las pe -
sonas como o igen y causa de es os e en os. Una in es igación no eame-
icana i ulada Los p incipios psicológicos de la conducción au omo iz
señalaba que menos de un 5% de los acciden es se debía a allas o de-
iciencias mecánicas en los ehículos, mien as el o o 95% se debía a
causas humanas, di idiéndose casi en pa es iguales en e, iolaciones
in encionadas de la ley po pa e de los conduc o es, desa enciones, des-
cuidos y negligencias de conduc o es y en e ce luga po esponsabili-
dad de pea ones o pasaje os55. Un amoso columnis a chileno en un epo -
aje en iado desde la ciudad de San F ancisco, ambién llamaba a des ia
54 «Nue as disposiciones …», 1930, p. 198.
55 Weiss y Laue , 1931, pp. 3-4.
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«¡Tenga us ed cuidado!» El pelig o como ue za no malizado a en el uso de las calles en...
la a ención desde los ehículos. En cambio, culpaba al es ado ne ioso y
agi ado que dominaba a las pe sonas en la ida mode na como la p incipal
causa de los acciden es del ánsi o.
Cabe a eces p egun a si no sólo es la g an can idad de au os la que
causa an o acciden e y si no en an en ales a e ías el es ado ne ioso
y agi ado en que habi ualmen e es á i iendo la gen e en nues os días.
Po que si pa a e i a choques la gen e se enca ama al cielo en ae opla-
nos y allá choca como acá abajo la causa de an a echo ía hab á que
busca la en lo que yo digo: en los maldi os ne ios, en es a especie de
enloquecimien o en que es án i iendo los mo ales de hoy.56
En o o a ículo donde se abo daba es e mismo p oblema se econocía
que e a imposible legisla eniendo como inalidad la eliminación del ac-
ciden e como enómeno del ánsi o mode no «desde el momen o que el
ce eb o humano no es mecánico, y desde el momen o en que el sis ema
ne ioso del se humano es dis in o en cada caso»57.
El econocimien o de la imposibilidad de acaba con el p oblema de
los acciden es de ánsi o debido a que sus causas esidi ían en el ac o
humano, alejaba cualquie cues ionamien o sob e el ehículo mo o izado
en sí y su p oli e ación en la ida con empo ánea. Pa a esas al u as has a
un ex-p esiden e de la epública podía mo i en un acciden e, sin que es o
signi ica a mayo es e lexiones en o no a los pelig os que habían in o-
ducido es os ehículos. E a el caso de Emiliano Figue oa que luego de
ocupa en dos ocasiones, po pe íodos co os el sillón p esidencial, mo-
ía jun o a dos pe sonas en un acciden e au omo ilís ico en e San iago y
la laguna de Aculeo en 193158. Simplemen e pasaba a o ma pa e de las
es adís icas de celeb idades que mo ían en acciden es de ánsi o, como
an e io men e había sucedido con el conocido a qui ec o An onio gaudi
a opellado en 1926, con la amosa baila ina Isado a Duncan que mo ía
es angulada en 1927 luego de que la la ga chalina que lle aba al ededo
del cuello se en eda a en uno de los neumá icos, y con un la go lis ado de
nomb es que se suceden has a nues os días.
Aunque es e iden e que la apa ición de los au omó iles posibili ó
que indi iduos asumie an el con ol di ec o de una maquina ia pode osa
56 Mon Calm, 1930.
57 «La Di ección...», 1928.
58 «Ex-P esiden Figue oa...», 1931, p. 15.
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Tomás E ázu iz
y le al59, el desplazamien o de las esponsabilidades al ac o humano y
al con ex o, de ine po consiguien e los obje i os de cualquie polí ica de
segu idad ial. Lo que impo a, po lo an o, ya no es el acciden e como
e en o o el acciden e en sí mismo. Las au o idades dejan de cues iona se
—como lo hacían en los p ime os acciden es causados po au omó i-
les— si es acep able o no que hayan mue os y he idos p oduc o de los
desplazamien os co idianos. Ni siquie a cuando quien mue e es el p esi-
den e o alguna igu a pública. En cambio, lo que impo a es la e en uali-
dad, la ecuencia con que ocu en los acciden es de ánsi o y el pelig o
eal y pe cibido al que se expone odo quien cohabi a con es as máquinas.
La p eocupación po la e en ualidad del acciden e, no iene po inali-
dad cues iona al au omo o como ehículo de ánsi o público, sino odo
lo con a io, obliga a cau ela su adecuada inco po ación al sis ema, pa a
e i a las si uaciones de c isis. No se cues iona, po an o, el hecho de que
la maquina ia pueda se pode osa y le al, sino que se asumen es as condi-
ciones como acep ables o ine i ables, y se adecúan los compo amien os y
el con ex o ísico pa a con ola su po encial ue za deses abilizado a.
La ocalización de las au o idades en adminis a la e en ualidad del
acciden e de ánsi o e implemen a el edi icio no ma i o que es a opción
eque ía, debe in e p e a se ambién como una apues a delibe ada po un
modelo de desa ollo lide ado en ese en onces po Es ados Unidos y algu-
nos países del no e de Eu opa. En la medida en que es e nue o modelo se
ins ala, el iesgo de su i un acciden e es un mal meno en e a los eno -
mes bene icios y p omesas que se asociaban a los au omo o es.
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El au o quisie a ag adece la lec u a y comen a ios de Alejand o
C ispiani, Claudio Rolle, g aciela Sil es i y Ho acio To en .
Da os del au o
Tomás E ázu iz es his o iado y doc o a qui ec u a y es udios u ba-
nos. Ac ualmen e es p o eso asociado del Campus C ea i o la Uni e sidad
And és Bello, co-di ec o de la Edi o ial Bi u caciones y socio de la o icina
Reddo A qui ec u a. Sus publicaciones indagan sob e las elaciones en e
ida co idiana y en o no cons uido en espacios domés icos y de mo ilidad
u bana.