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La difícil confección del encasillado en la Restauración

Author: Martínez Relanzón, Alejandro
Publisher: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatearen Argitalpen Zerbitzua
Year: 2020
DOI: 10.1387/hc.20614
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/47165/1/20614-85470-1-PB.pdf
775
ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277
HC
His o ia Con empo ánea, 2020, 64, 775-808
h ps://doi.o g/10.1387/hc.20614
La di íCiL CoN ECCióN dEL ENCasiLLado
EN La Es au aCióN
THE DIFFICULT TASK oF MAKING THE «ENCASILLADo»
DURING THE SPANISH RESToRATIoN
Alejand o Ma ínez Relanzón*
Uni e sidad Ca ólica de alencia, España
EsumEN: Desde el es ablecimien o del su agio uni e sal masculino en 1890 has a las elec-
ciones a de 1923, las úl imas de Dipu ados a Co es de la Res au ación, los pa idos polí icos domi-
nan es en la España de la época con inua on asegu ándose el epa o del pode po medio del enca-
sillado. La p ác ica, aunque no e a nue a, se había ins i ucionalizado de al mane a al p incipio de
es e pe iodo, que su con ección p ác icamen e e lejaba el u u o e a o del pa lamen o an es in-
cluso de los comicios. Aquellos cuyo nomb e apa ecie a en las lis as del gobie no ep esen a ían
con p obabilidad a los dis i os que, en eo ía, les hab ían espaldado. Aho a bien, ¿e an los candi-
da os encasillados aquellos a los que apoyaban y escogían las ue zas polí icas y sociales locales, y
po an o los legí imos ep esen an es del dis i o, o no? Basado el análisis en la p o incial de a-
lencia, se p ocu a aquí dilucida es a cues ión de i al impo ancia, po cuan o que su espues a e-
leja la ex ensión de la ep esen a i idad del pa lamen o du an e la Res au ación.
PALABRAS CLA E: Encasillado, ep esen a i idad, Res au ación, elecciones, España, alencia.
Abs Ac : E e since he ein oduc ion o he uni e sal male su age in 1890 un il he 1923
elec ion, he las one o he Res o a ion, he uling poli ical pa ies in Spain epea edly used a
p ac ice called «encasillado». This ga e hem he con ol o he Pa liamen by assigning he sea s
o ce ain candida es e en be o e he elec ion had aken place. Al hough he «encasillado» was no
new, i became he only way in which go e nmen s a anged he elec ions. The ques ion he e is
o know whe he he go e nmen al candida es we e chosen based upon hei connec ion wi h he
pa y o , on he con a y, upon hei in luence in he dis ic . Thus, his a icle a emp s o cla i y
his ques ion basing i s s udy in he p o ince o Valencia. The ma e is essen ial, since i will in-
dica e up o wha ex en he Pa liamen in Spain du ing he Res o a ion was ep esen a i e o he
people’s will.
KEyWoRDS: Encasillado, ep esen a i i y, Res o a ion, elec ions, Spain, Valencia.
* Co espondencia a: Alejand o Ma ínez Relanzón. Uni e sidad Ca ólica de Valencia. Facul ad de Filoso ía, Le as y Hu-
manidades. Depa amen o de Humanidades. Sede de San a Ú sula, Despacho 20010, calle de Guillem de Cas o, 96,
46001 Valencia (Spain) – [email p o ec ed] – h ps:// o cid.o g/0000-0003-2863-9503
Cómo ci a : Ma ínez Relanzón, Alejand o (2020). «La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación»; His o ia Con-
empo ánea, 64, 775-808. (h ps://doi.o g/10.1387/hc.20614).
Recibido: 26 eb e o, 2019; acep ado: 29 julio, 2019.
ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2020 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
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Alejand o Ma ínez Relanzón
«…ha quedado e minado el a eglo en esa p o incia de la siguien e
o ma; Capi al, la pe sona que se designa á po el pa ido. Alci a.
S . Pi aluga; Albaida, To e iel; Chel a, un amigo del S . Alba; Chi a,
S . Be engue ; Engue a, S . He nández Láza o; gandía, albis a; Já i a,
Rubio; Li ia, Izquie do; Requena, ga cía Pa do; Sagun o, ga cía del
Mo al; Sueca, albis a; To en e, Campos». Teleg ama del Minis o Go-
be nación al Gobe nado Ci il, 16 de ene o de 1923. AHN, Minis e io
de In e io , Leg 29-A, ca pe a 4.
Mucho se ha esc i o sob e los comicios en España du an e la Res au-
ación. De hecho, exis en a iados y excelen es es udios sob e la p ác-
ica elec o al de aquella época1. Con odo, las explicaciones sob e la p ác-
ica del encasillado no di ie en en mucho en e ellas po cuan o que se ha
analizado gene almen e con una pe spec i a «desde a iba». Es po ello
que esul aba necesa io un es udio p o undo e indi idualizado de es e e-
nómeno «desde abajo», que pudiese apo a conclusiones di e sas. Las
uen es han sido de e minan es pa a ello, ya que, en con a de lo seña-
lado po Tusell, que a i maba que «la labo de ealización del encasillado
no deja as o esc i o»2, la documen ación encon ada al espec o es muy
abundan e. En es e sen ido, en el p esen e es udio se abaja de mane a
conscien e jus o al e és de lo que suele se habi ual: no de a iba abajo,
sino de abajo a a iba. Se pa e pues de un análisis exhaus i o de la p ác-
ica polí ica de una p o incia de an acusados con as es como alencia,
donde además se p odujo la pene ación en el sis ema de ue zas polí i-
cas con a ias al u nismo, como los ca lis as y epublicanos, y la consoli-
dación de candida os locales, di icul ando ambos ac o es la dinámica del
encasillado. Todo ello pe mi e que sus esul ados puedan se ex apolados
al es o del país. Pa a odo ello ha sido necesa io un examen de la con ec-
ción del encasillado en unción de la co espondencia c uzada en e los
p opios ac o es, es deci , los aspi an es, los candida os, los je es p o in-
ciales de pa ido, el gobe nado , y el Minis o de gobe nación. De es e
modo se pod á de e mina si el encasillado espondía a la imposición gu-
be na i a, o si po el con a io e lejaba ambién la co elación de ue zas
de cada pa ido o candida o.
1 Des acan los es udios de a ela O ega, Da dé, A anz, Tusell, ga ido, C uz, Ya-
nini, eiga Aloso o Fo ne en e o os muchos.
2 u s e l l (1976: 28).
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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
su con ección
Se en iende po encasillado la lis a de candida os del gobie no a quie-
nes es e designaba dis i o elec o al en los comicios pa a Dipu ados a Co -
es. Pese a que se lo asocia in a iablemen e con la Res au ación, no e a p o-
pio solo de es a época. Como al, ya exis ía an es de que Rome o Robledo lo
con eccionase allá po 1876. La no edad a pa i de ese año consis ió en que
dejó de se i únicamen e a los in e eses del pa ido gube namen al pa a se
aco dado en e los g andes pa idos. No hay que ol ida que el encasillado
e a la consecuencia del pac o polí ico en e los pa idos del égimen3.
Sob e la base de es e acue do, el pa ido llamado al pode se comp ome-
ía a espe a los comp omisos ijados y ese a un cie o po cen aje de es-
caños a la oposición dinás ica, que has a la agmen ación de los dos g andes
pa idos ondaba en e el quince y el ein a po cien o del o al. El epa o
alcanzó no solo a los candida os moná quicos, sino ambién a los pa idos
con a ios a la p opia Mona quía, como los epublicanos y los ca lis as, a los
que se les asignaban algunos escaños en la Cáma a. A es os úl imos, el go-
bie no podía exigi le a cambio algún ipo de compensación. Po ejemplo, un
dipu ado epublicano podía o ece en con apa ida una pos u a mode ada
y lexible con la Mona quía o, si e a epublicano adical como en el caso de
Alejand o Le oux, una oposición desde el Pa lamen o al ca alanismo4.
Con odo, po mucho que el gobie no in e cediese po un de e minado
candida o o g upo en p o de la ep esen a i idad de odos, debía de ene en
cuen a an o la co elación p e ia de ue zas elec o ales como la de los no-
ables donde los hubie a, ya que es os úl imos eje cían una impo an e in-
luencia sob e muchos elec o es. No hay que ol ida que el encasillado e a
un pac o muchas eces áci o, po lo que a eces uncionaba y a eces no.
Es p ecisamen e es a p ác ica del encasillado lo que di e enciaba a Es-
paña del es o de las naciones occiden ales de su en o no. Ya que única-
3 En es e sen ido, son cla i icado as las palab as p onunciadas en un banque e po el
icep esiden e de la comisión p o incial del pa ido conse ado de Alican e Elie Ma-
ne o, sob e la necesidad de e ae se y apoya a sus i ales po esponsabilidad polí ica
«… no obs an e habe anscu ido pocos días desde que nues o je e D. Edua do Da o dejó
paso al Pa ido Libe al pa a que di ija es e los des inos del país, no obs an e habe se ale-
jado po mucho iempo la posibilidad de que nues os amigos dis u en las excelencias del
pode … que en egamos ya a los libe ales… el Pa ido Libe al conse ado les ayuda á
leal y desin e esadamen e en la emp esa que an eme a iamen e han que ido asumi an es
de iempo». sin A u o , 1915, p. 8.
4 Le oux y el encasillado, en u s e l l , 1976, p. 31.
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men e en es e país los pa idos mayo i a ios pac aban los esul ados an es
de las elecciones. Es o supuso po una pa e un e aso en la plena demo-
c a ización del país, pe o po o a una ela i a es abilidad y gobe nabilidad.
La con ección del encasillado no e a a ea ácil. De hecho, as el aná-
lisis de oda la documen ación minis e ial ela i a a su elabo ación en la
p o incia de alencia, so p ende como los minis os pudie on ges iona
odos y cada uno de los encasillados p o inciales, al y como pa ece que
ue el caso. gume sindo de Azcá a e a i mó al espec o que la p ime a
condición de un buen Minis o de la gobe nación e a que poseye a a e
y habilidad pa a hace elecciones, sin lo cual no end ía ni el amo de sus
amigos, ni el espe o de los con a ios5. No andaba desencaminado el ilus-
e epúblico, pues e a de la labo del minis o de la que en úl ima ins an-
cia dependía el éxi o del gobie no en las elecciones. Como p ime paso,
el p opio minis o negociaba con los líde es de las acciones polí icas i-
ales más ep esen a i as su cuo a pa lamen a ia como g upo de oposi-
ción. Du an e es e p ime esbozo de epa o se ese aban cie os dis i os
a de e minadas acciones polí icas según sus zonas de in luencia. De he-
cho, en los e i o ios del an iguo Reino de alencia ue on muy comen-
ados los escaños ese ados en Cas ellón a los e uanis as, y en Alican e
a los demóc a as canalejis as (especialmen e en Alcoy)6. En la p o incia
de alencia se ese ó a los canalejis as en más de una ocasión los dis i-
os de gandía (gu ié ez Mas) y Requena (ga cía Be langa)7. Di e en e
sue e co ían gene almen e las ue zas opues as al nue o sis ema. Algu-
nas de ellas como epublicanos o ca lis as queda on ma ginadas, y o as
como las socialis as, o almen e excluidas. En alencia, al igual que en el
es o del país, los gobe nado es incluye on en el encasillado en de e mi-
nadas ocasiones a los dos p ime os. En 1896 el gobe nado abajó jun o
a Sapiña y el no able local Bau en la candida u a po Sueca del adiciona-
lis a Ibáñez de La a8, y en 1923, el a o ecido po el Minis e io en Alci a
ue el epublicano e o mis a Pi aluga.
5 gume sindo de Azcá a e, Ci . en gu i é e Z y Zu i A , 2001, 315.
6 Canalejas ue dipu ado po el dis i o de Alcoy consecu i amen e en los comicios de
1891, 1893, 1896, 1898, 1899, 1901, 1903, 1905, 1907 y 1910. Fuen e: ACD.
7 En las elecciones conse ado as de 1907 con Mau a en la P esidencia del Consejo de
Minis os, el p opio Canalejas log ó que el Minis o La Cie a se comp ome ie a a asegu-
a le los dis i os de Alcoy y Requena en los comicios de 1907. gu i é e Z y Zu i A , 2000,
336.8 yA n i n i , 1984b, 63.
h ps://doi.o g/10.1387/hc.20614 779
La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
Pe o an es de elabo a cualquie combinación, el Minis o de gobe -
nación se in o maba de la si uación polí ico-elec o al de cada p o incia.
El modo que San iago Alba empleó pa a ello en 1916 ue un eleg ama
en donde pedía a sus gobe nado es un in o me de la si uación elec o al en
cada una de las dema caciones, lo que pod ía conside a se como el p ime
«esbozo del encasillado».
«Sí ase .S. después de con e encia con las pe sonas más signi i-
ca i as que pueden suminis a le da os del asun o y de conoce ambién
la opinión de los Dipu ados de los espec i os dis i os, en ia me an-
es de in de mes po co eo o po elég a o, no a que exp ese el núme o
y nomb e de los dis i os de esa p o incia a quienes oca acudi a la
p óxima elección de dipu ados p o inciales, dis ibución de las ue zas
polí icas en esa dipu ación, candida os que aspi an a la eelección con
su iliación espec i a, nue as aspi aciones de que enga no icia y ue -
zas elec o ales que a ibuya a cada una de ellas, combinaciones o pac-
os de que es é in o mado en e las ue zas libe ales y las conse ado es
y juicio de .S. sob e los esul ados que en esa p o incia ue e posible
ob ene en la elección p óxima pa a los candida os adic os y si uación
en que queda ía la dipu ación después del cálculo de p obabilidades que
.S. haga del esul ado que pod ía espe a se de la elección.»9
El gobe nado se apoyaba, pa a ealiza es e in o me, en las pe sonas
más in luyen es en la polí ica p o incial: dipu ados, je e del pa ido dinás-
ico i al, no ables locales, y especialmen e en el je e p o incial de su p o-
pio pa ido. E a es e úl imo quien elegía y edis ibuía los candida os en e
los dis i os de la p o incia, a ea que du an e los gobie nos libe ales de la
p ime a pa e del pe iodo co espondió en alencia a Ruiz Capdepón. El
gobe nado , as ecaba la in o mación eque ida, elabo aba un in o me
de allando la si uación polí ica de los dis i os, y p oponía candida os en
casi odos los dis i os. En la ci cunsc ipción de alencia solo se p oponía
uno an e la di icul ad que en añaba pa a los dinás icos aspi a a más de una
de las es ac as. Es a lis a e a un «bo ado » del encasillado p o incial.
9 Ci cula Teleg ama del Minis o de gobe nación a odos los gobe nado es ci iles. 23 de
ene o de 1916. AHN, Minis e io de In e io , Leg.27-A, núm. 6. Al igual que Alba, Edua do
Da o había solici ado el mismo in o me a los gobe nado es a la ho a de diseña el encasillado
de 1899: «Ruego a .I. me digan po eleg ama ci ado los nomb es de los candida os cuyo
iun o conside e p obable en cada dis i o y su iliación polí ica y cuan o conside e necesa-
io pa a o ma juicio del es ado de la elección». Teleg ama del Minis o de gobe nación a los
gobe nado es ci iles. 5 de ab il de 1899. AHN, Minis e io del In e io , 19A, Exp. 13.

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Alejand o Ma ínez Relanzón
Cuad o 1
Relación de gobe nado es ci iles de alencia, minis os y p esiden es
du an e las elecciones 1890-1923
Elecciones gobe nado Ci il
de alencia
Minis o
de gobe nación
P esiden e del Consejo
de Minis os
1/2/1891 Nicolás Ma ía de
Ojes o F ancisco Sil ela An onio Cáno as
5/3/1893 Ra ael Sa hou enancio gonzález y
Fe nández P áxedes Ma eo Sagas a
12/4/1896 Edua do de Hinojosa Fe nando Cos-gayón
y Pons An onio Cáno as
27/3/1898 F ancisco Balles e os T ini a io Ruiz
Capdepón P áxedes Ma eo Sagas a
16/4/1899 Conde de San Simón Edua do Da o F ancisco Sil ela
19/05/1901 Lo enzo Moncada Segismundo Mo e P áxedes Ma eo Sagas a
25/04/1903
José Ma os O’Neale
(dimi ido). Sus i uido
po Al onso gonzález
An onio Mau a F ancisco Sil ela
10/09/1905 Luis Alba ado Manuel ga cía P ie o Eugenio Mon e o Ríos
21/04/1907 gena o Pé ez Moso Juan de la Cie a An onio Mau a
08/05/1910 Joaquín Mo eno Fe nando Me ino
illa ino José Canalejas
08/03/1914 José Cen año José Sánchez gue a Edua do Da o
09/04/1916 Leopoldo Co inas San iago Alba Conde de Romanones
24/02/1918 Juan Sánchez Anido
José Bahamon e
( izconde de
Ma amala)
Manuel ga cía P ie o
01/06/1919 Ra ael Du án An onio goicoechea An onio Mau a
19/12/1920 Sal ado Muñoz Pé ez gabino Bugallal Edua do Da o
29/04/1923 Xa ie Cabello
Lapied a Ma ín Rosales Ma el Manuel ga cía P ie o
Fuen e: elabo ación p opia a pa i de los da os del ACD.
h ps://doi.o g/10.1387/hc.20614 781
La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
Los gobe nado es disponían en la mayo ía de las ocasiones de más
aspi an es a candida os que dis i os. Sob e esa base, se p ocu aba ele-
gi a aquellos que mayo es p obabilidades de iun o o ecie an y a la
ez se a aba de e i a que aquellos desplazados acudie an a la lucha.
Tan a impo ancia e es ía es a a ea, que de ella dependía en úl ima
ins ancia el éxi o del encasillado. De hecho, en caso de no esul a sa-
is ac o ios los esul ados elec o ales pa a el gobie no, los p opios go-
be nado es podían llega a o ece su enuncia al P esiden e del Con-
sejo10.
En la p o incia de alencia, la exis encia de un acue do e bal en-
e las di ec i as de los pa idos de u no acili ó eno memen e la nego-
ciación en e el gobie no y el pa ido en la oposición. An es de adjudica
dis i os, el gobe nado p ocu aba consensua los nomb es de los aspi-
an es con el líde p o incial de su pa ido. Es e úl imo, al ac ua de ca-
nal de las aspi aciones indi iduales y ene una elación más di ec a con
los no ables locales que el p opio gobe nado , adqui ió al p o agonismo
en la elección y dis ibución de los nomb es encasillados, que su c i e io
llegó en ocasiones a p e alece sob e la olun ad del p opio gobie no.
En e ambos p ocu a on con ecciona un encasillado que, ajus ándose a
las di ec ices nacionales, sa is icie a en la medida de lo posible las di e -
sas aspi aciones locales y p opo ciona a al gobie no un esul ado elec-
o al sa is ac o io. También en aba en las discusiones el líde p o incial
de oposición dinás ica, que en caso de no es a de acue do con la cuo a
o ecida podía p esiona pa a que se le o ecie a, sino algún dis i o más,
al menos alguna que o a senadu ía. Un ejemplo de ello lo enemos en el
« a ol» lanzado po el Ma qués de Cáce es, líde p o incial del Pa ido
Conse ado en 1916, que as ob ene únicamen e un dis i o en el en-
casillado de ese año amenazó con lucha si no se le concedía alguno más:
«…habiendo ecibido ó denes e minan es del S . Da o pa a que los con-
se ado es luchen po odos los dis i os de la p o incia po habe o os
sus elaciones elec o ales en las mismas con el gobie no»11. Bas aba ge-
ne almen e el o ecimien o de alguna senadu ía adicional u o o pues o de
ca ego ía en la adminis ación pa a e i a la amenaza. El mismo minis o,
10 Teleg ama del Minis o de gobe nación al gobe nado de alencia, 12 de oc ub e
de 1905. AHN, Minis e io del In e io , Leg. 22, núm. 6.
11 Teleg ama del gobe nado de alencia al Minis o de gobe nación, 23 de ma zo de
1916. AHN, Minis e io de In e io , Leg.27-A, núm. 11.
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Alejand o Ma ínez Relanzón
conscien e de ello, podía au o iza al gobe nado pa a la adjudicación de
ales p ebendas12.
Aho a bien, la ic o ia de los candida os encasillados no e a el único
obje i o del gobe nado , o al menos no debía de se lo. Como se ha indi-
cado, la Res au ación p ocu aba el consenso, el pac o, la al e nancia pací-
ica. Las luchas e an ine i ables, pe o e a esponsabilidad del gobe nado
in en a e i a las, y, sob e odo, p escindi en lo posible del uso coe ci i o
de su pode po los pe juicios que es e podía p o oca . En es e sen ido,
an e el anuncio de lucha en un de e minado dis i o el gobe nado p ocu-
aba llega a algún ipo de acue do con el candida o de la oposición. P e-
cisamen e, es o ue lo que hizo el gobe nado Co inas cuando en 1916
con enció al líde de los conse ado es alencianos con una senadu ía
pa a que los suyos e i a an es candida u as en dis i os ya adjudicados a
los libe ales13. Fue ambién lo que p ocu ó su suceso en el ca go Ra ael
Du án, cuando en la campaña de 1919 p opuso un candida o de consenso
en el dis i o de Já i a pa a e i a la lucha en e las dos acciones allá io-
len amen e en en adas: «Mani ies a el S . Rubio, que en e a la candida-
u a del Ma qués de i el p esen a á la suya luchando con oda decisión.
En cambio, si uese candida o adic o el S . Canals no lucha ía p es ándole
su apoyo»14.
O a de las p ác icas empleadas pa a e i a la lucha ue la dis ibución
de ca gos municipales en e las edes clien ela es en pugna. Pa a ello, las
elecciones municipales b indaban la opo unidad de adjudica pues os en
la adminis ación a los amigos de un de e minado g upo polí ico. Es e
ue el a eglo al que se llegó en las úl imas elecciones del pe iodo en Já-
i a, dis i o en donde oda ía coleaba la i alidad en e las dos acciones
12 En la campaña de 1916, el Minis o Alba au o izó al gobe nado a o ece una se-
nadu ía adicional a los conse ado es pa a que es os no p esen a an lucha en la p o incia.
Teleg ama del Minis o de gobe nación al gobe nado de alencia, 24 de ma zo de 1916.
AHN, Minis e io de In e io , Leg.27-A, núm. 11.
13 Teleg ama del gobe nado de alencia al Minis o de gobe nación, 17 de ma zo de
1916. AHN, Minis e io de In e io , Leg.27-A, núm. 11.
14 Teleg ama del gobe nado Ci il al Minis o gobe nación, 22 de agos o de 1919.
AHN, Minis e io de In e io , Leg 28-A, ca pe a 3. La espues a del gobie no e i ando la
candida u a de i el y apoyando la p opues a po Cas o ejempli ica has a qué pun o se
p e endía e i a la lucha en el dis i o: «Es imo que el o ecimien o es se io y o mal y po-
sible a . 29; y caso de que algún elemen o lo pe u base, un iun o segu o. En su i ud
me pa ece con enien e que el gobie no e i e ya la candida u a de i el quien de lucha
end ía los incon enien es que expuse a .E.». Teleg ama del gobe nado Ci il al Minis-
o gobe nación, 31 de agos o de 1919. AHN, Minis e io de In e io , Leg 28-A, ca pe a 3.
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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
libe ales en en adas. El gobie no, con mi as a e i a la lucha, epa ió
en e los amigos de Cas o la mi ad de las concejalías de las localidades
más impo an es del dis i o. g acias a lo cual su i al Rubio pudo asegu-
a se el ac a sin compe encia a a és del a ículo 29 de la Ley Elec o al
de 190715.
P ecisamen e pa a e i a la in e ención en las elecciones en los casos
en que los dos candida os en pugna ue an del pa ido gobe nan e, el go-
be nado llegaba a in e i en plena campaña su apoyo con al de que el
candida o iun an e ue a el encasillado. En unción de ello, si el candi-
da o minis e ial pa ía en cla a in e io idad, el gobie no podía llega a de-
cla a se neu al a mi ad de campaña dejando el camino expedi o al candi-
da o has a en onces oposi o . En la mayo ía de ocasiones la consecuencia
más inmedia a de es e cambio de escena io e a la e i ada del candida o
despojado de ayuda y po an o la concu encia en soli a io del candida o
« i al». Fue es a la dico omía en la que se ie on algunos candida os que
acaba on op ando po la e i ada, como Pe ey a en Requena en 1905, e
Ibáñez Rizo en gandía en 192316.
Es e p agma ismo se ex endía ambién a la elección de los candida-
os, ya que en dis i os mo ilizados o con ue e in luencia polí ica lo-
cal de ue zas de oposición, los candida os se consensuaban, no ya con
el es o de candida os, sino con los p opios no ables del luga . Un ejem-
plo de ello se encuen a en los comicios de 1903 en los cuales el gobe -
nado de alencia, an e el pode del epublicano Escude en Chi a, buscó
un candida o de consenso con los g upos locales más in luyen es: «En
Chi a ue e pa ida epublicana que di ige Escude , no pe mi en en modo
alguno impone candida o, que ha de se a gus o de los caciques locales,
pues de o o modo iun a ía el epublicano»17.
15 Teleg ama del Minis o gobe nación al gobe nado Ci il, 3 de ma zo de 1923.
AHN, Minis e io de In e io , Leg 29-A, ca pe a 4. La mencionada ley elec o al, en u s e l l ,
1970.
16 La e i ada de Ibáñez Rizo se debió an o al apoyo de los comi és del pa ido al
candida o i al, como al en e abie o con a él po los cie is as, albis as y disiden es li-
be ales del dis i o, que habían coincidido en apoya al libe al i al: «P esidiendo ep e-
sen aciones de odos los pa idos polí icos y ue zas i as del dis i o gandía, hemos p o-
clamado candida o pa a dipu ados, je e de las ue zas albis as, Melcho Román; es amos
dispues os a no ole a ningún encasillado ni a opellos gobie no pa a hace c ee que iene
su agios Ibáñez Rizo, que abandona la capi al». Las P o incias, 15 de ab il de 1923.
17 Teleg ama del gobe nado de alencia al Minis o de gobe nación: alencia, 25
de agos o de 1903. Ci . en cA s i l l o , 1999, 60.
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Alejand o Ma ínez Relanzón
imos comicios del pe iodo. Es e cambio en a en elación con el aumen o
de la in luencia del elec o ado y de los g upos de p esión locales en la elec-
ción del candida o. De hecho, en los años de la Regencia de Ma ía C is ina
los dis i os e an dis ibuidos en e los encasillados sin que las ue zas del
aspi an e en el dis i o esul a an un ac o esencial a ene en cuen a. En
es e p ime pe iodo, los candida os no se designaban en unción de su in-
luencia en un dis i o de e minado, sino po sus ínculos con los polí icos
alencianos más in luyen es del pe iodo: Na a o Re e e en el Pa ido
Conse ado y Ruiz Capdepón en el Libe al. La co espondencia del aspi-
an e Ci ilo Amo ós con p ime o de ellos es un buen ejemplo de ello:
«Leo la desg acia del S . Ros que deja hué ano el Dis i o de Sa-
gun o. En él engo bas an es elaciones, y como . iene la lla e le es-
c ibo po si quie e hace me gen ilhomb e del Cas illo. En buena pla a,
que ese Dis i o me con iene, y an es que pueda . con ae comp omi-
sos, se lo a iso (con la más p o unda ese a) po si quie e, ó c ee que
debo p esen a me.»33
Las ci cuns ancias ue on cambiando, y en la úl ima década de si-
glo x x la designación de candida u as pasó, al menos en la p o incia de
alencia, a depende del apa a o p o incial del pa ido. En el Pa ido
Conse ado e a el di ec o io p o incial, dominado en onces po Llo en e,
el enca gado de elegi candida os. Sin emba go, la designación de candi-
da os p esen aba oda ía ca ac e ís icas del pasado. De hecho, la di ección
llegaba incluso a o ece al u u o dipu ado la elección de un dis i o, algo
di ícilmen e iable al inal del pe iodo:
«Hallándose en Pa ís el seño ma qués de Cáce es, ecibió un ele-
g ama de sus amigos in i ándole a que p esen a a candida u a po cual-
quie dis i o. El seño ma qués con es ó que, accediendo a los deseos
que mani es aban, consen ía en p esen a su candida u a, dejándoles en
libe ad de designa el dis i o, siemp e que c ean que exis a alguna po-
sibilidad de éxi o.»34
Es en es os años cuando empieza a impo a cada ez más la ue za de
la que disponían los aspi an es que se o ecían al gobie no. Si en un dis-
33 La ca a, en ge n o é s , 1981, 42.
34 Las P o incias, 10 de mayo de 1899.

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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
i o exis ía más de un aspi an e a candida o minis e ial, el gobe nado
explo aba las posibilidades de iun o de cada uno an es de de e mina a
quién apoyaba de ellos. Ello mo i aba que los aspi an es que solici aban
el apoyo del gobie no le ga an iza an segu idad absolu a en su elección
«y sin di icul ad alguna po pa e cue po elec o al»35. El hecho de apoya
al aspi an e a candida o gube namen al con más posibilidades de iun o,
o al menos de no opone se a él, mo i ó en nume osas ocasiones que desde
el Minis e io de gobe nación se al e a an los nomb es del encasillado o i-
ginal, lo que p o ocaba que los candida os que pe dían la con ianza del
gobie no se e i asen.
Es e p agma ismo gube namen al se mues a de mane a cla a en la
p epa ación de la campaña lle ada a cabo en Requena en los comicios de
1905. Allá, el candida o encasillado Pe ey a se encon ó con que la candi-
da u a del ambién demóc a a ga cía Be langa con aba con el impo an e
apoyo de las o ganizaciones locales y de los i icul o es del dis i o. Es-
os, an e el encasillamien o del candida o i al, p esiona on al gobie no a
a o de su candida u a y en con a de la i al, a la ez que le ad i ie on
de su de e minación a lucha po el ac a: «comi és libe ales demóc a as
dis i o equena a i ican apoyo candida u a ga cia be langa acue do que
ue comunicado p esiden e consejo me eciendo su benepláci o —cual-
quie a o a candida u a se á apoyada po ue zas no libe ales…—»36. T as
es as p ime as admoniciones, y an e la pe sis encia del apoyo gube na-
men al sob e Pe ey a, el candida o « ebelde» pidió al gobie no neu ali-
dad en campaña. A gumen ada en unción del apoyo b indado po pa e
del pa ido en el dis i o y a su ejempla idad, «comp ende á e necesidad
sabe si es e pa ido demóc a a de equena único en la p o incia que ob-
u o dos dipu ados p o inciales a a conside á sele ebelde después habe
cumplido odos sus debe es…»37. El gobie no, as pe ca a se de la incon-
eniencia de a a de impone su candida o an e la oposición local mos-
ada, op ó inalmen e po decla a se neu al. Al in y al cabo, ga cía Be -
35 Es o ue lo que hizo I anzo, aspi an e a candida o de Albaida en 1905. Teleg ama de
Manuel I anzo al Minis o de gobe nación, 5 de agos o de 1905. AHN, Minis e io del In-
e io , Leg. 22, núm. 6.
36 Teleg ama de los p esiden es de los comi és libe ales demóc a as de las p incipales
localidades del dis i o al Minis o de gobe nación, 5 de agos o de 1905. AHN, Minis e io
del In e io , Leg. 22, núm. 6.
37 Teleg ama de ga cía Be langa al Minis o de gobe nación, 8 de agos o de 1905.
AHN, Minis e io del In e io , Leg. 22, núm. 6.
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langa pe enecía al mismo pa ido que Pe ey a y su iun o no conlle aba
una al e ación en la ep esen ación de los g upos polí icos «en ca silla dos».
Pe ey a, as pe de el apoyo del gobie no, op ó po e i a se.
El caso an e io mues a como la p esión y la in luencia alcanzada en
cie os dis i os po las o ganizaciones locales en la elección de aspi an-
es, llegaba a de e mina el nomb e de los candida os encasillados. O lo
que es lo mismo, como de e minados dis i os «imponían» al gobie no
el candida o de su ag ado en el encasillado. Es a endencia no solo se
man u o du an e el es o del pe iodo, sino que aumen ó. En el es o del
pe iodo es muy común obse a cómo impo an es pe sonalidades del
dis i o p esionan al gobie no en esa di ección. De hecho, hubo casos,
como en gandía en los comicios de 1916, en los que la campaña pa a e-
clama al gobie no que p oclame como candida o suyo a un aspi an e
conc e o, in oluc ó a alcaldes, concejales, mili an es y simpa izan es de
odo el dis i o. En es e caso mencionado, la di isión del dis i o y la p e-
sión sob e eje cida sob e el gobie no po los dos aspi an es a candida o
minis e ial: Rizo y Loy go y, que es e decidió man ene se neu al. En e
la documen ación a chi ada po San iago Alba como Minis o de gobe -
nación du an e aquella campaña se han encon ado casi un cen ena de
eleg amas de apoyo a es as candida u as po pa e de los amigos de am-
bos aspi an es y o ganizaciones e ins i uciones locales38. Respec o del
con enido, el mensaje a de la pe ición de apoyo: «Ag adece íamos muy
de e as con i ma anse umo es gobie no designando candida o Ibáñez
Rizo, pe sona ele an es mé i os pe sonales», a la ad e encia: «Pa ido
libe al Tabe nes alldigna dispues o o a candida u a Don Fede ico
Loy go i».
38 En el AHN se han con abilizado ochen a y seis, en e los igu an eleg amas de José
Rubio, alcalde de gandía; Domingo ga cía, Alcalde de Al ami ; Faus ino Ca bo, Alcalde
de Beni ed a; José Mol ó, Alcalde de Ro o a; Ra ael Ma ínez, alcalde Cas ellone ; Fede-
ico Mañez, exalcalde Beniopa; Joaquín Rosello, alcalde illalonga; Be na dino Minana.
Alcalde, Palma de gandía; Sal ado Mon añe , exalcalde de Benia jo; Sil es e Sale ,
exalcalde de Bell egua ; Pascual Mo an , alcalde de la Alque ía de la Condesa; icen e
Olaso, exalcalde de población no especi icada; Fe nando Poix, alcalde de Almoines; Ma-
nuel Pena ocha, exalcalde de Benipeixca ; José Sancho, alcalde Piles; Bau is a Lo en e,
alcalde de Beni alla; Jesús Pei ó, alcalde de Mi ama ; Sal ado Pa , alcalde Ra ael Co e ;
He melando Mo e a, P esiden e cí culo libe al Oli a; José Román, (en nomb e de consig-
na a ios de gandía); Rica do López, co eligiona io; Diego Mo ell, (en nomb e de expo -
ado es de u as) y icen e Fe e , P esiden e Ci culo Libe al de gandía. AHN, Leg.27-A,
núm. 11.
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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
Sin emba go, y como mues a el es udio de la co espondencia de An-
onio Mau a du an e las elecciones de 1903, el p opio gobie no dudaba
y ec i icaba muy a menudo en la elección de los candida os adic os. La
pugna en e es aspi an es del Pa ido Conse ado ocu ida en el dis i o
de Li ia en 1903, ilus a sob e lo compleja que esul aba en ocasiones al
gobie no la elección del candida o minis e ial. En es os comicios, debido
a la oposición del apa a o p o incial del Pa ido Conse ado a acep a las
di ec ices de Mau a, se o ma on en la p o incia a ias candida u as pa-
alelas. En Li ia, en e a la candida u a « ebelde» del Ma qués de Cáce-
es, se pos ula on dos candida os seguido es de la línea o icial del pa ido,
Juan J. Pa do y P a s. El p ime o, aspi an e en p incipio designado po
Mau a como minis e ial, as obse a mo imien os en su con a po pa e
del gobe nado y del o o aspi an e, le pidió al minis o mayo implica-
ción a su a o a la ez que acusó de co up o a su i al:
«No c eo que haya nadie en el gobie no que se a e a a discu i me
el de echo de se candida o adic o po Lí ia después de las pode osísi-
mas azones que . aduzca en mi a o , pe o si así no ue a, y con a
lo que imponen la lógica y la cos umb e de espe a de echos adqui i-
dos a quien se opusiese a los míos…le uego exija pa a mí el Dis i o
de Li ia, dis i o sumamen e minis e ial…en illama chan e quie en
des ui el Ayun amien o…en Riba oja buscan p e ex os pa a p ocesa
al Ayun amien o; en Pa e na a an, ( esuci ando un an iquísimo expe-
dien e) que cie os amigos que ue on de Rizo (exdipu ado y no able de
la zona) en que se apoya hoy P a s ocupen cie as acan es que hay en
aquel Ayun amien o.»39
Las acusaciones y c í icas al aspi an e i al se con i ie on en el men-
saje más ansmi ido an o po el aspi an e como po sus amigos polí i-
cos que en su apoyo esc ibían al minis o40. Sin emba go, los consejos del
gobe nado a a o de P a s con encie on a Mau a pa a deja a Pa do sin
candida u a, algo de lo que el minis o se a epin ió poco después: «Ha-
blando hoy con el P esiden e del Consejo hemos is o que mucho duda-
mos de habe ace ado en la designación del S . P a s po Li ia, a la cual
39 Ca a de Juan J. Pa do a Mau a, 17 de ene o de 1903. AM, Legajo 174, núm. 39.
40 «…dicho seño P a s, ha enido impe ando y eje ciendo de cacique en es e pueblo
po espacio de muchos años no po in e és polí ico pues o que lo mismo ha o ado a libe-
ales que á conse ado es pa a conse a el pode de sus paniaguados...». Ca a del alcalde
de Bé e a a Mau a, 12 de ene o de 1903. AM, Legajo 174, núm. 39.
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me esigné yo sac i icando la aspi ación del S . Pa do»41. Los esul ados
elec o ales demos a on al in que los emo es de Mau a no e an in unda-
dos, ya que la candida u a de P a s no pudo supe a los o os ob enidos
po la del disiden e. Es e hecho da e de la c ecien e necesidad po pa e
del gobie no de escoge un candida o con g an ue za en el dis i o. Y ex-
plica de igual mane a po que se an p ocu ando cada ez con mayo e-
cuencia candida os p opios del dis i o.
Es o úl imo se palpó en las úl imas elecciones del pe iodo. El Conde
de To e iel en Albaida, Rubio goula en Já i a, Izquie do Alcalde en Li-
ia y ga cía-Be langa Pa do en Requena, ep esen a on el ipo de no a-
bles con con ol polí ico sob e el dis i o po el que se p esen aban. En
Alci a y Chi a, debido al apoyo que la izquie da enía en las capi ales
del dis i o, se eligie on a candida os p óximos a la izquie da dinás ica
más e o mis a. En Engue a y Sueca, se p esen a on a los mismos candi-
da os que habían ep esen ado al dis i o en los úl imos años. Y en gan-
día, el apoyo de los comi és locales albis as a Melcho Román de e minó
que ue a es e polí ico y no el ambién albis a Ibáñez Rico, el candida o
del gobie no. En de ini i a, se obse a cómo se a p oduciendo du an e
el pe iodo un as ase de pode de decisión hacia los ó ganos locales del
pa ido, lo que indica que la exigencia elec o al es mucho mayo en 1923
que en 1890.
dis i os p opios
O a de las ca ac e ís icas del pano ama elec o al de los dis i os uni-
nominales en la España de la Res au ación es á elacionada con el ni el
de in luencia eje cida en ellos po los g andes no ables, e a enien es o
éli es locales. Son los que se han enido llamando dis i os de in luencia
p opia, cacica os es ables o dis i os p opios. Denominaciones que si en
pa a desc ibi aquellos dis i os el g ado de a aigo de un candida o o un
g upo polí ico sob e el dis i o e a su icien e pa a ob ene el ac a, inde-
pendien emen e de quien gobe na a. Lo que se a a aquí de de e mina , es
de si la elección de los dipu ados con dis i o p opio es aba inculada a la
olun ad de los elec o es, o si po el con a io espondía a los manejos del
candida o o la a bi a iedad gube na i a.
41 Ca a de Mau a al gobe nado , 23 de ma zo 1903. AM, Legajo 418/5.
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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
La his o iog a ía apenas apo a da os sob e el alcance de los dis i os
p opios en el encasillado. P o, en su abajo sob e manipulación elec o-
al en España en e las legisla u as comp endidas en e 1890 a 1907, es a-
blece que su po cen aje sob e el o al ue de poco más del cua en a y dos
po cien o. Tusell, en su es udio sob e el compo amien o elec o al de An-
dalucía en e 1890 y 1923, sugie e que es os, a los que él llama cacica os
es ables, llega on en la p o incia de Se illa al cua en a y cinco po cien o.
Y Fe nando del Rey y Ja ie Mo eno, a i man, sin p opo ciona po cen a-
jes sob e el o al, que en la egión alenciana (Cas ellón, alencia y Ali-
can e) el núme o de dis i os p opios equi alía al de la media española; no
an al o como en As u ias, Balea es, La Rioja o galicia, pe o ampoco an
bajo como en Mad id o las p o incias asco-na a as42.
Con espec o al alcance de los dis i os p opios en la p o incia de a-
lencia, al no exis i ningún es udio cuan i a i o p e io se ha ealizado una
abla basándose en los candida os elegidos en un mismo dis i o en es o
más elecciones. Como se obse a en la abla 4.3., los dipu ados de la p o-
incia de alencia con dis i o p opio «s ic u sensu» log a on el 35,42%
de las ac as u ales en e 1890 y 192343. Si es os da os se compa an con
los exis en es pa a el es o del país, se e i ica que el po cen aje de dis i-
os u ales «p opios» alencianos en e 1890 y 1907 es diez pun os meno
que el de los se illanos y o o an o espec o a la media nacional44, algo
que iene su explicación, más que po la si uación socio económica de la
egión, en las di e encias en cuan o a o ganización e implan ación de pa -
ido. Di e gencia que no solo a ec a al po cen aje de dis i os, sino am-
bién al compo amien o de los a ec ados.
Los dipu ados con dis i o p opio en alencia p esen an ca ac e ís-
icas di e en es unos de o os. Mención apa e me ecen aquellos que lo-
g a on epe idamen e el ac a en un mismo dis i o en unción de los in-
e eses locales, ya que pa a es os esul a inexac o habla an o de dis i o
p opio como de cacica o es able, ya que dependían de los g upos econó-
micos locales pa a su elección. Po an o, si hay que adjudica la p opie-
42 p o , 2000, p. 200, u s e l l , 1970, p. 236, y de l e y e g u i l l o , 1996, pp. 196-198.
El po cen aje de Se illa ha sido calculado omando como a iables los cincuen a y seis dis-
i os a ec ados y las 128 elecciones en e 1890 y 1923.
43 57 ac as de las 224 o ales.
44 La media nacional p opo cionada, que incluye a los dis i os u banos de 1890 a
1907, es del 42.7%. En el mismo pe iodo e incluyendo igualmen e la ci cunsc ipción u -
bana, la media alenciana se si úa en el 32,41%.

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dad de dis i o es a se ía pa a es os colec i os y no pa a el po ado del
ac a. Fidel ga cía Be langa y pos e io men e su hijo, son el mejo ejem-
plo de ello. Tan o es así, que su designación dependía an o del sindica o
de i icul o es (del cual ga cía Be langa e a p esiden e), como de las jun-
as locales del pa ido demóc a a. Un ejemplo de designación de la candi-
da u a demóc a a en Requena se encuen a en la asamblea con ocada pa a
al e ec o en mayo de 1919, a la que acudie on ep esen an es del pa ido
de Requena, U iel, Ayo a, Te esa de Co en es, Jalance, Milla es, en a
del Mo o, Co es de Pallás, Fuen e obles, Campo obles, Caude e de las
Fuen es, illa go do del Cab iel, za a y Co en es45. En es e caso, no
solo es eseñable que la elección u ie a un apoyo masi o de los comi és
locales, sino el que p ensa i al econocie a al dipu ado su de echo a p e-
sen a se en unción de su labo en de ensa del dis i o.
«En elación a las ges iones de José ga cía-Be langa Pa do a a o
de la economía i i inícola del dis i o en la legisla u a que acababa;
des aca on su negociación de la p ó oga del con enio anco-español,
su labo pa a el es ablecimien o del impues o de consumos sob e los
alcoholes y la ob ención de 50.000 pese as del es ado pa a el es ableci-
mien o de una ed ele ónica en e Requena y U iel.»46
En es e sen ido, es impo an e eseña como a pa i de la ein oduc-
ción del su agio uni e sal masculino en 1890, se ep oduci án si uacio-
nes que sugie en una incipien e opinión pública. La elección del candida o
po pa e de un sindica o local es una a ian e de asociacionismo que a a
i di icul ando la asignación de candida os po pa e del gobie no. A ello
hab ía que añadi la ex ensión de la p ensa, que di icul ó de algún modo
el lib e albed ío de los minis os a la ho a de con ecciona el encasillado.
Simila es ca ac e ís icas al dis i o de Requena u o el de Albaida, ep e-
sen ado en Co es po Manuel I anzo. En ambos, las candida u as ep e-
sen aban la olun ad de los in e eses del dis i o y no la pe sonal, sin pe -
juicio de los bene icios económicos ob enidos po los negocios del p opio
45 La asamblea, en El Pueblo, 13 de mayo de 1919.
46 Las P o incias, 14 de ab il de 1919. Po su pa e, los epublicanos de la capi al no
dudan en aplaudi la designación de es e candida o en unción de la labo po el dis i o po
el que se quie e p esen a : «ha sido un dipu ado comple o que no solo log ó consegui ca-
minos, escuelas o mejo a de comunicaciones, sino que de endió en odo momen o los in-
e eses i ícolas y es u o á la disposición y se icio de sus amigos y ue el más e ien e
gua dado de la independencia del dis i o». El Pueblo, 13 de mayo de 1919.
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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
dipu ado a aíz de sus ges iones en la adminis ación, ya que sus in e e-
ses coincidían con los de la mayo ía de la población ac i a del dis i o.
Es p ecisamen e po ello, po lo que incluso los epublicanos de la capi al
apoya an es e ipo de candida u as:
«Nues o deseo se ía que iun ase un candida o epublicano; pe o
como es o no es posible en aquel dis i o, nos pa ece ace ada la de-
signación del S . I anzo, que ha ealizado ecunda labo pa lamen a ia,
como ag a io con e dade a p epa ación écnica en ales ma e ias. Nos
sa is ace además que sean los dis i os y no los gobie nos los que nom-
b e los ep esen an es, En e la epugnan e é inmo al con adanza que
ienen bailando en la co e los polí icos alencianos pa a mendiga ac-
as que solo debie a da la olun ad del cue po elec o al, el ges o de Al-
baida es digno de aplauso.»47
O o an o pod ía deci se del conse ado José Mon esinos Checa, di-
pu ado po Alci a y de enso de los in e eses ho o u ícolas ex endidos
en aquella zona. Es e dipu ado ep esen ó al dipu ado cuyo a aigo en el
dis i o no le ino dado, sino que se lo u o que gana . Checa desa olló
su ca e a p o esional en alencia, donde eje ció como juez de dis i o a
inales de siglo. T as en a en polí ica se con i ió en alcalde de es a ciu-
dad en e 1900 y 1901, y 1902 y 1903. Una ez elegido po Alci a (a la
que llegó de la mano de De la Cie a en el encasillado de 1907), basó su
polí ica en la de ensa de la economía local. Ello le pe mi ió epe i escaño
en cinco ocasiones, una de ellas a cos a de ompe el encasillado (1920).
De su ges ión quedó como hecho más des acable la ob ención de la a i a
mínima pa a el anspo e de u a en los e oca iles del No e y del Me-
diodía, hecho ascenden al en la economía local, di igida al cul i o y ex-
po ación de la na anja48.
En el es o de los dis i os p opios alencianos los dipu ados en e-
mezclaban la de ensa de los in e eses locales con el uso de las edes clien-
ela es a su se icio. El caso más ca ac e ís ico ue el de Chel a, dis i o
con olado po la amilia gil Roge , cuya in luencia en la polí ica local
se emon a a iempos del Sexenio Re oluciona io en los que gil Roge y
Du al ob u o el ac a de dipu ado. La in luencia de es a amilia se dejó no-
a en p ác icamen e odas las elecciones del dis i o has a 1914. P ime o
47 El Pueblo, 22 de eb e o de 1916.
48 Al c Á Z A , 1989, p. 260.
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con José Man eca (ye no de gil Roge ), después con gil Roge ázquez
(hijo), y después con C espo Azo ín, amigo polí ico de es os dos. La ca-
ac e ís ica más des acada de es e ipo de polí icos e a el con ol que eje -
cían sob e los ayun amien os, los empleados de la adminis ación y los
jueces del dis i o, que se unía al apoyo del que disponían del elec o ado.
P ecisamen e es e úl imo le ino po el impulso del desa ollo local que él
mismo po enció. En es e sen ido omen ó la Fe ia Ag ícola y de ganado
—lo que inc emen ó las ansacciones ag opecua ias— p omo ió el co-
me cio, e impulsó la plaza de o os de Chel a (cuyos e enos el mismo
cedió). Todo ello le pe mi ió sob epone se a la p esión gube namen al, y a
base de una combinación de clien elismo y o os e dad, pode de o a a
los candida os encasillados.
En gandía, Sinibaldo gu ié ez Mas basó sus iun os an o en su in-
luencia en la adminis ación como en el apoyo que ecibía de muchos de
los elec o es del dis i o. No hay que ol ida que además del con ol de
los ayun amien os de la zona de gandía (he edado de Dimas gu ié ez),
con aba con g an apoyo elec o al de i ado del impulso desde el Cong eso
de la cons ucción del pue o de gandía y de la línea de e oca il en e
es a ciudad y Alcoy49.
En Engue a se obse a la in luencia del libe al Ca los Tes o , an o
que su dominio sob e aquel dis i o ha llegado a se denominado como
«Tes o ismo»50. Es a hegemonía, que comenzó ya en las elecciones de
1881, ino de e minada en un p incipio po los es echos lazos que com-
pa ía con Ruiz de Capdepón, je e p o incial del pa ido. Su in luencia en
la capi al española le alió pa a llega a se Di ec o gene al de Ag icul-
u a, Indus ia y Come cio, Di ec o gene al de P isiones (en dos ocasio-
nes), Comisa io Regio de Segu os y inalmen e Subsec e a io del Minis-
o de g acia y Jus icia, ca gos desde los que p ocu ó in e cede a a o
de su dis i o.
Más signi ica i o ue el caso de F ancisco Laiglesia, un des acado o i-
cial de la Sec e a ía del Minis e io de Hacienda, que ue dipu ado consue-
udina io po Já i a desde 1879 has a 1914. Laiglesia ep esen a al candi-
da o cune o que acaba con i iéndose en el dipu ado na u al del dis i o, y
no p ecisamen e po la a bi a iedad del gobie no, sino po su iden i ica-
ción con él51. Su caso no ue el único. Tal y como señala gab iel Mau a,
49 yA n i n i , 1984b, p. 15.
50 pi q u e A s y pA n i A g u A , 2006, p. 543.
51 El ínculo en e Já i a y Laiglesia, en Las P o incias, 9 de ene o de 1891.
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La di ícil con ección del encasillado en la Res au ación
e a común en España que un cune o acabase haciéndose con el con ol del
dis i o al que po aza es de la polí ica le ocó en g acia en un encasillado:
«los dis i os u ales, ganosos de asegu a se un ges o de oda con ianza,
echaza on más ecuen emen e a los candida os cune os y, algunos de es-
os, llo idos un día desde el cielo o icial, a aiga on en la dema cación
que les cupo en sue e ep esen a »52.
La e i ada polí ica de Laiglesia po Já i a c eó un acío de pode en
el dis i o que dos g upos in en a on llena : el de Ramón Cas o y el de
Rubio goula. Fue es e úl imo quien, as un acue do con Cas o, se lle ó
inalmen e el ga o al agua, pe o no sin an es habe compe ido muy du a-
men e. No en ano, los abusos de las dos acciones en los comicios de
1916 y de 1919 mo i a on la suspensión de ambos.
En de ini i a, se concluye que los dipu ados con dis i o p opio de-
bían su escaño a una combinación de con ol clien ela , apoyo de los e-
p esen an es económicos del dis i o y o os e dad. En es e sen ido, no
se di e encian an o los dis i os p opios de la p o incia de alencia con
los «cacica os es ables» que analiza Tusell en Andalucía. Es o, que pod ía
ex apola se al es o de España, mues a que la igu a de dipu ados con
dis i o p opio, lejos de esponde a la de un cacique o un encasillado di i-
gido po el gobie no cen al que domina a su p o echo el dis i o, e leja
la del espe ado no able local cuya labo en p o del e i o io al que e-
p esen a en el Cong eso le p opo ciona los su icien es mé i os como pa a
pos ula se y ob ene de nue o el apoyo de las ue zas i as y de los o-
an es.
Con espec o al análisis de los comicios donde ellos pa icipa on, del
cuad o an e io se pueden ob ene a ias conclusiones. Quizás la más sig-
ni ica i a sea que odos y cada uno de los dipu ados que ep esen a on
al dis i o al menos en es ocasiones u ie on que lucha en alguna oca-
sión pa a ob ene el ac a. La segunda es que ocho de los ca o ce dipu ados
(57% del o al) pe die on las elecciones en alguna ocasión. Y la e ce a,
es que sie e de cada ca o ce (la mi ad) se p esen a on como candida os
de oposición. Si se unen es os es ac o es, es ácil conclui que los dipu-
ados con dis i o p opio no ob enían el ac a sin es ue zo. Po el con a io,
los da os e lejan que es os candida os u ie on que lucha po sí mismos
po su ic o ia, con o sin el apoyo del gobie no.
52 mA u A gA m A Z o , 1935, p. 108.
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mismo el cen o de decisión se asladó a los dis i os o a las o ganizacio-
nes coma cales. Es más, en algunos de ellos la designación del candida o
dependió de las p opias jun as locales, lo que, se adujo en una mayo in-
dependencia de los ó ganos municipales.
En de ini i a, de odo lo expues o an e io men e se e idencia que,
pese a que la con inuidad del encasillado e asó la más que p obable de-
moc a ización de la Mona quía libe al, los p ocesos elec o ales du an e
es e pe iodo ue on de e minado que la con ección del encasillado aca-
ba a dependiendo, en la mayo ía de los casos, en el a aigo de los candi-
da os pos ulados en el dis i o y no en el albed ío del minis o.
uen es
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inanciación
Es a in es igación se insc ibe en el ma co del p oyec o «Re o mas
Elec o ales y Compe encia Polí ica en el ánsi o del libe alismo a la de-
moc acia» (Re . HAR2015-68013-R MINECO-FEDER).
Da os del au o
Alejand o Ma ínez Relanzón es his o iado . Licenciado en his o ia po
la Uni e si a de València, comple ó su g ado académico en la Geo gia Co-
llege & S a e Uni e si y (EEUU). Doc o con mención cum laude po la Uni-
e sidad Rey Juan Ca los, ha cen ado su esis doc o al e in es igación
pos e io en la democ a ización y el aude elec o al, ema sob e el que ha
esc i o un lib o y a ios a ículos, publicados an o en España como en el ex-
anje o. También ha p onunciado con e encias sob e co upción elec o al
du an e la Res au ación en di e sos pun os de la geog a ía nacional y pa i-
cipado en p oyec os de in es igación a ni el nacional. En la ac ualidad ea-
liza labo es docen es en la Uni e sidad Ca ólica de Valencia y pa icipa en un
p oyec o de in es igación sob e e o mas elec o ales y compe encia polí ica
di igido po el p o eso de la Uni e sidad Rey Juan Ca los, Robe o Villa.