UNIVERSIDAD DE ALMERÍA
GRADO EN ESTUDIOS INGLESES
TRABAJO DE FINAL DE GRADO
LA RECEPCIÓN DE LA
LITERATURA CLÁSICA EN LAS
OBRAS DE SHAKESPEARE: TITUS
ANDRONICUS Y MACBETH
The ecep ion o Classical Li e a u e in Shakespea e’s plays: Ti us
And onicus and Macbe h
Au o a: Juliana And ea Con e as López
Tu o : Ramón Gu ié ez González
Cu so Académico: 2021/2022
Con oca o ia (mayo/julio/no iemb e/ene o): mayo
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN
2. LA HERENCIA LATINA EN INGLATERRA
2.1 El legado li e a io
2.2 Séneca y su ansmisión
3. WILLIAM SHAKESPEARE Y LOS CLÁSICOS
3.1 El Renacimien o inglés
3.2 El ea o isabelino y jacobino
4. TRADICIÓN CLÁSICA EN TITUS ANDRONICUS
5. TRADICIÓN CLÁSICA EN MACBETH
6. CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA
RESUMEN
En el p esen e ensayo analiza emos la adición clásica en las ob as de William
Shakespea e Macbe h (1623) y Ti us And onicus (1594); discu i emos las eo ías
con as an es sob e la educación de Shakespea e y la ecepción de la li e a u a clásica en
sus ob as. También a a emos el con ex o polí ico-social de la época del Renacimien o
inglés, analizando cómo su gió el ea o y cómo se mani es ó en es e con ex o his ó ico.
Finalmen e, analiza emos la adición clásica en las ob as de Shakespea e, con pa icula
a ención a Séneca y O idio.
Palab as cla e: Shakespea e, Renacimien o, isabelino, clásicos, ea o.
ABSTRACT
In his essay we will discuss he classical adi ion in William Shakespea e's plays
Macbe h (1623) and Ti us And onicus (1594), we will discuss he nume ous heo ies
su ounding he educa ion and classical ecep ion o hese plays. We will also e iew he
social-poli ical con ex o he English Renaissance pe iod, analysing how hea e came
and how i was ca ied ou in his his o ical con ex . Ha ing said ha , we will analyse he
classical adi ion o Shakespea e's plays in compa ison wi h au ho s such as Seneca o
O id, among o he s.
Keywo ds: Shakespea e, Renaissance, Elizabe han, classics, hea e.
A oso os, papá y mamá, po siemp e habe me apoyado en mi amo a las
Humanidades. A Sa a, po habe me ansmi ido a los clásicos y habe me hecho
ama los con odas mis ue zas y a us ed Ramón, po su ayuda con la elabo ación de
es e TFG.
1
1. INTRODUCCIÓN
Isabel I (1533-1603) ue eina de Ingla e a desde el año 1558 has a su mue e. Su einado
ue uno de los más ex ensos de la his o ia de dicho país. La mona ca se ca ac e izó po su
in eligencia, su co aje, su alen o y su o ma de hace lo ece al eino en lo social, cul u al
y polí ico. Es e con ex o cul u al p imaba la expe iencia humana, lo cual u o su e lejo
en la apa ición del d ama isabelino, dándonos au o es an impo an es como William
Shakespea e.
Según Helen Hacke la inno ación cul u al en Ingla e a es aba en auge. En
palab as de la mencionada au o a:
In mode n imes, we ha e seen how new echnologies ha e c ea ed p e iously unimagined
oppo uni ies o communica ion, en e ainmen , and a is ic exp ession, om cinema o adio o
ele ision o in e ne . The la e six een h cen u y was a simila pe iod o echnological and cul u al
inno a ion (Hacke 2014, p. 2).
Es e ambien e social ajo consigo la apa ición de los p ime os ea os y las p ime as
compañías. La popula idad de es os ue c eciendo, como ambién lo ue la de los lib os
imp esos. El ea o ue has a al pun o popula que su lenguaje i az, exp esi o y
g á ico in luenció el uso común de la lengua inglesa.
De acue do con Hacke (2014, p. 3), las ob as ea ales de es e pe iodo des acaban
po un uso de la lengua en donde p imaba el elemen o e ó ico, aspec o que los
d ama u gos del Renacimien o supie on usa a la pe ección. El empleo de la e ó ica en
el ea o isabelino de i a, en p ime a ins ancia, del én asis en el a e de la pe suasión que
se daba en la educación de los jó enes. Es e aspec o pe suasi o se combinaba en el d ama
con lo emo i o; de hecho, g an pa e del d ama Renacen is a inglés es de ca ác e poé ico,
y esc i o incluso en e so, aunque no po ello dejaba de p esen a una unidad, ligando
emas e imágenes a ines de c ea un conjun o cohe en e.
Con Hacke (2014, p. 4), hemos de pa i de la conside ación que el ea o
isabelino y jacobino ha de encuad a se en el más as o enómeno del Renacimien o. En
él se dio el esu gimien o de las a es y de la cul u a bajo los modelos clásicos, en un
mo imien o que comenzó en I alia en el siglo XIV y, a pa i de ahí, se expandió po el
es o de Eu opa has a el inal del siglo XVI. En cuan o a Ingla e a, la in luencia del
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mo imien o enacen is a ha de si ua se en e los siglos dieciséis y diecisie e, sien o su
momen o álgido desde 1580 has a el año 1620.
También F ank Ke mode (2004) ha es udiado es e pe iodo. Como sub aya el
mencionado au o (Ke mode 2004, p. 9) se a ó de una época con ulsa, ci cuns ancia que
se io e lejada en la li e a u a. Tales con ulsiones desencadena on los con lic os que
lle a on a la ascensión al ono a En ique VII. Es a a ec ó p o undamen e a la sociedad
inglesa, no solo en el ámbi o polí ico, sino ambién en el eligioso, c eando ensiones que
iban in c escendo. Pos e io men e, con la expansión del p o es an ismo de Isabel I, se
llegó al con lic o con el impe io ca ólico de Felipe II; con la de o a de la A mada
In encible, la ep esión a los súbdi os ca ólicos llegó a su pun o álgido.
A la época isabelina y jacobina pe enecen las p ime as aducciones al inglés
de Séneca, que ue on publicadas en el año 1581. Es as aducciones e an de icien es y
no supie on cap a la na u aleza e ó ica de Séneca. Como sub aya Hun e (apud F ank,
1987, p. 37):
[Those ansla ions we e] o ally incapable o sha pness o comp ession; he hobnailed iolence o
hei ocabula y is wi hou sel -conscious capaci y o a ia ion. [T]he sophis ica ion (e en
decadence) o his [i.e. Seneca] epe i i e cle e ness seems ou side he ange o hei language.
También según F ank (1987, p. 97), la in luencia de Séneca en el ea o isabelino
es discu ida. Muchos au o es, en e ec o, niegan al in luencia y a i man que el ea o inglés
del Renacimien o es el na u al desa ollo del d ama popula del medie o y que la
in luencia de Séneca es escasa. A es os de ac o es de la in luencia de Séneca en el ea o
inglés se suma Hun e , a quien F ank (1987, p. 40) obje a lo que sigue:
Hun e ’s a gumen ha Senecan in luence on Elizabe han d ama consis s only o ‘’a ew well-wo n
an hology passages’’ igno es he ac ha he e a e signi ican echoes o Seneca in Shakespea e’s
agedies which do no appea in he an hologies.
La in luencia de Séneca en las ob as de Shakespea e es á bien cons a ada po B ian A kins
en su ensayo Hea y Seneca: His In luence on Shakespea e’s T agedies (1995). A kins
a i ma que la educación de Shakespea e es u o ma cada po los clásicos, y que, en la
escuela de g amá ica de S a o d, el au o leyó muchas de las ob as de Séneca. Aún es
más, de da c édi o a Elio (apud A kins 1995, p. 2), «no au ho exe cised a wide o
deepe in luence upon he Elizabe han mind o upon he Elizabe han o m o agedy han
3
did Seneca». A kins, en e ec o, e la in luencia de Séneca sob e Shakespea e en los sie e
siguien es pun os:
1. Obsesión con el scelus (c imen).
2. In e és po la o u a, la mu ilación, inces o, y cadá e es (como en Ti us
And onicus).
3. Én asis en la b uje ía y en lo sob ena u al (como en Macbe h).
4. Ambición del ono y del dominio absolu o (como en Rica do III y Macbe h).
5. El an asma que pide enganza (como en Hamle y Macbe h).
6. La au od ama ización del hé oe, especialmen e cuando es e mue e (como en
Hamle y Macbe h).
7. El con inuo uso de la es icomi ia en el diálogo (como en Rica do III y Hamle ).
Como podemos e , los pun os de is a de F ank y A kins di ie en sus ancialmen e, ya
que F ank de iende enca ecidamen e que la in luencia de Séneca en Shakespea e es
p ác icamen e inexis en e (pues solo puede obse a se en algunos pasajes, y ello de
mane a limi ada), mien as que A kins de iende que al in luencia es eal y palpable. Es o,
como quedó ya dicho, se debe a la educación que u o Shakespea e, basada
p incipalmen e de los clásicos la inos y g iegos, siemp e den o de las limi aciones del
es udio de las lenguas clásicas en la educación p ima ia de la época isabelina y jacobina.
Po o a pa e, ha de sub aya se que la he encia clásica de Shakespea e p o iene
p incipalmen e de Roma, po medio de la cual le llega así mismo la he encia clásica de
G ecia. Es a se mani ies a en los más a iados aspec os de la d ama u gia de Shakespea e
(po ejemplo, en el me o, la simbología, la ama, o los pe sonajes).
La he encia clásica en las ob as de Shakespea e pa e de sus au o es clásicos
a o i os (O idio, Séneca, Vi gilio, Plau o y Te encio). Noso os nos cen a emos en
Séneca, po más que ocasionalmen e mencionemos o as in luencias.
Sin emba go, an es de en a en ma e ia debemos cues iona nos has a dónde
llegó es a in luencia y cómo se lle ó a cabo. Pasa emos, pues, p elimina men e a o ece
un pano ama sob e la he encia clásica en el Renacimien o inglés.
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2. LA HERENCIA LITERARIA EN INGLATERRA
2.1 El legado li e a io
Como hemos dicho p e iamen e, la in luencia clásica su ge en Ingla e a de la mano de
la dinas ía Tudo , a quien Pons (2017, p. 43) a ibuye un papel undamen al en el
desa ollo polí ico y social que expe imen ó Ingla e a en ese pe iodo; en es e úl imo
campo, ambién u ie on un papel cla e los nume osos li e a os ingleses que, inculados
con E asmo de Ro e dam, pa ocina on el es udio de la li e a u a clásica
Es as ideas clásicas, según Mon se a Pons (2017, p. 44), ue on paula inamen e
calando en la sociedad inglesa, has a el pun o de in lui en la Reina Isabel I, quien se
p odigó en la de ensa de los in elec uales y los a is as de su época, además de se una de
las mona cas más cul as. Po sus ca ac e ís icas, es e pe iodo es conside ado como el
Siglo de O o inglés, siendo más conocido como «Pe iodo isabelino». Ya a la co e de
En ique VIII, pad e de Isabel I, concu ie on nume osos pe sonajes que pueden
conside a se p ecu so es del Renacimien o inglés y que des acan po su uso de modelos
an o i alianos como clásicos; en e es os úl imos, especialmen e O idio.
En al sen ido, Mon se a Pons (2017, p. 44) enume a a los au o es del Siglo de
O o inglés que expe imen a on la in luencia clásica; de un lado enemos a poe as como
Thomas Wya (1503-1542), Hen y Howa d (1517-1547), y Thomas Sack ille (1536-
1608), que e leja on la adición clásica en el sone o inglés. En el pe iodo siguien e
encon amos a au o es como Ch is ophe Ma lowe (1564-1593) con su poema He o y
Leand o, inspi ado en la Me amo osis de O idio.
En elación con es a misma línea mi ológica, debemos de cen a nos ambién en
Shakespea e, y sob e odo en su in luencia clásica. Es sabido que la adición clásica en
Shakespea e no solo se educe al ea o, sino ambién es á p esen e en sus sone os. Según
Pons (2017, p. 44), debemos inclui ambién los poemas dedicados al conde de
Sou hamp on i ulados Venus y Adonis (1593) y La iolación de Luc ecia (1594). El
p ime o es á in luenciado po uno de los mi os p esen es en las Me amo osis de O idio
y el segundo, po el poema de Bión i ulado A la mue e de Adonis.
Siguiendo con Mon se a Pons (2017, p. 45), di emos que es a au o a de iende
que los poe as ingleses cul i a on el géne o bucólico p incipalmen e in luenciados po las
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Bucólicas de Vi gilio y, en segundo luga , po los Idilios de Teóc i o. En ambos au o es
encon amos ambien es plenamen e u ales y poemas p o agonizados po pas o es. Sin
emba go, la emá ica gene al de ambos au o es di ie e, ya que Teóc i o cul i a lo amo oso
y lo e ó ico, mien as que Vi gilio sub aya lo polí ico y mo al.
Du an e el Renacimien o inglés, según Pons (2017, p. 45), es a adición clásica
se io e lejada en a ios au o es; po un lado, el ema amo oso de Teóc i o en Michael
D ay on (1563-1631), con La gui nalda del pas o (1593) y Nymphidia (1627); y en Ben
Jonson (1572-1637), con su Discu so sob e el Amo (1618). Po o o lado, siguie on el
modelo Vi giliano au o es como Edmund Spense (1552-1599), con su Calenda io del
pas o (1579), que son églogas con enseñanza mo al; y ambién ha de des aca se a Philip
Sidney (1554-1586) con A cadia, que ambién es una ob a de ema pas o il.
Po úl imo, debemos habla de la poesía épica. Según Mon se a Pons (2017, p.
45), la in luencia clásica p esen e en es e géne o se debe p incipalmen e a la Eneida de
Vi gilio. El máximo exponen e de es e géne o es Edmund Spense , an e io men e
mencionado. Es e au o compuso una la ga y ex ensa alego ía épica en La Reina de las
hadas (1590-1598), en donde combina leyendas a ú icas con leyendas c is ianas pa a
glo i ica el pode del Impe io B i ánico.
A pesa de es o, debemos de ene en cuen a que el géne o más in luenciado po
la adición clásica es el ea o; en conc e o, la sá i a y el d ama. Nume osos au o es
imi a on a los clásicos y c ea on ob as p opias pa a a a emas del momen o en el que
i ían.
En p ime luga , encon amos la sá i a, que iene inspi ación la ina y a a
p incipalmen e de denuncia los icios de la sociedad inglesa del Renacimien o; además,
ambién se lanzaban en ella du as c í icas a la Co e y a la Iglesia. Es o p o ocó nume osos
cas igos públicos de au o es como Daniel De oe o Gab iel Ha ey. Seguidamen e, el
ea o se p ohibió en el año 1642, pe o casi dos decenios después ol ió a au o iza se,
conc e amen e en el año 1660. En segundo luga , encon amos que el ea o inglés es aba
al amen e in luenciado po los clásicos mencionados p e iamen e. Pese a que el ea o
p o iene de la an igua G ecia, en el caso de los au o es ingleses, es os ija on su a ención
en el ea o la ino, dis inguiendo además dos géne os: agedia y comedia. La comedia en
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Como señala Gibson (2001, p. 31), den o del p o es an ismo encon amos una e ien e
más conse ado a, que son los pu i anos:
Pu i ans saw hemsel es as he only ue belie e s. They de es ed all he show, spec acle associa ed
wi h Ca holicism, p e e ing simplici y in wo ship and d ess. They he e o e wan ed he e o m o
he chu ch which had begun unde Hen y VIII o go much u he , ge ing id o bishops, simpli ying
chu ch i uals, d ess, and wo ship.
La con on ación en e es as dos e ien es del p o es an ismo c eó ensión en la sociedad
inglesa, ya que los ieles se cues ionaban cual se ía el des ino de sus almas después de la
mue e; es o p o ocaba en ellos una g an ensión, que Shakespea e e leja ía en sus ob as:
Such o ebodings a e e lec ed in all he agedies. Each is cha ac e ised by eligious anxie y. E en
hose agedies which do no ha e a Ch is ian se ing ( o example, he Roman agedies) show
conce n o he a e li e, o dying well, o ‘ he gods’, bu i bea s e idence o oubled eligious
p eoccupa ions. The gods a e seen as malicious (Gibson 2001, p. 33).
El siguien e aspec o que a a emos en es e apa ado, es el ea o — ema p incipal de es e
T abajo del Fin de G ado—. Según Gibson (2001, p. 34), William Shakespea e se asladó
a a Lond es pa a p esen a sus ob as, y es o en iqueció mucho su abajo en odos los
aspec os:
London was he mos impo an ci y in England, bo h he capi al and a h i ing po . I housed he
oyal cou , pa liamen , he ci y guilds and companies, he law cou s. I was he cen e o poli ical,
comme cial, legal and in ellec ual li e, and was home o a lou ishing publishing indus y.
La capi al, a se una ciudad an g ande, o ecía a los londinenses odo ipo de
en e enimien o ( ales como me cados, ca na ales, p ocesiones), que odo el mundo
dis u aba (banque os, come cian es, jueces, abogados, o os). Todo es e caos y es e
bullicio que o ecía la ciudad, Shakespea e lo exp esó en sus ob as. El p og eso que
expe imen ó la ciudad ambién a ec ó al ea o, ya que a él concu ían miemb os de odos
los es amen os de la sociedad, incluídas las muje es. Es as ep esen aciones asponían a
la escena los con lic os y acon ecimien os sociales que es aba a a esando Ingla e a en
aquel en onces. Es o p o oca ía que la gen e desa olla a sus p opias p e e encias en
cuan o a sus gus os en el ea o (Gibson 2001, 35).
Debido a la popula idad del ea o y a su desa ollo, en la época de Shakespea e
es e géne o empezó a se muy espe ado, sob e odo po los g upos más icos de la
sociedad; así, en palab as Gibson (2001, p. 36), «in Shakespea e’s li e ime, hea es and
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playe s became inc easingly espec able, enjoying he pa onaje o a is oc a s and
wela hy ci izen s.» A pesa de es o, el ea o ambién ue cues ionado po las au o idades,
debido a que lo c eían comple amen e con a io a los alo es de la época. Con odo, ales
p e enciones no in luye on en el público has a el pun o de que géne os ea ales como la
agedia ue on muy popula es:
T agedy especially exposed he con lic s in socie y. I s subjec ma e was po en ially explosi e,
dealing as i did wi h s a e powe , jus ice, and c ime. T agedy examined he ela ionship be ween
indi idual, s a e, and eligion. I could demys i y s a e powe and eligion, showing hem as se bing
sec ional and pe sonal in e es s a he han he whole communi y. Fo some in au ho i y, agedy
dange ously implied he e could be al e na i e, mo e adical, e en egali a ian ela ionships in socie y
(Gibson 2001, p. 36).
Como hemos podido e , a pesa de la si uación social y eligiosa de la Ingla e a del siglo
dieciséis, el ea o en aquel en onces pudo a anza y aumen a su popula idad; ya que,
apa e de e leja y c i ica la si uación del aquel en onces, se ía como en e enimien o
pa a odas las clases sociales londinenses. Es e, como es e iden e, u o su c í ica po pa e
de las au o idades de la co e, pe o incluso con ello la gen e no dejó de acudi al ea o
pa a e odas las ep esen aciones de Shakespea e, que ápidamen e ue on muy
popula es y es udiadas po su impo an e con enido social y eligioso.
Una ez dicho es o, debemos de analiza cuál e a la si uación del ea o isabelino
y jacobino y, sob e odo, po qué des acó an o y cuáles e an sus p incipales
ca ac e ís icas.
3.2 El ea o isabelino y jacobino
En p ime luga , pa a habla del ea o isabelino y jacobino, debemos de ci a a And ew
Sande s; conc e amen e, su ob a English Li e a u e (1994), en donde da cuen a de la
si uación del ea o en es e pe iodo. La e o ma de la dinas ía Tudo es aba comple amen e
ligada a la eligión; u ie on luga p ohibiciones y censu as ela i as al enómeno ea al.
De acue do con Sande s (1994, p. 103),
In London, ci ic in ole ance and go e nmen censo hip, banning plays which con lic ed wi h
au ho ized eligión o which sugges ed any deg ee o p o ani y, s eadily de e mined s shi away
om a d ama based on sac ed subjec s.
Como es ob io, muchas ob as de ea o sí ci cula on, pe o e an abajos po y pa a la co e
y los nobles; muchas o as, sin emba go, ue on p ohibidas y des uidas.
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Pa a analiza en p o undidad debemos ci a la con ibución Jesús Isaías Gómez
que lle a po í ulo A eade ’s guide o he his o y and he ex s o english li e a u e:
F om he Middle Ages o The Res o a ion (2001). Como es sabido, en la época en la que
William Shakespea e nació, no exis ía el ea o como edi icio, pe o sí había pequeñas
ep esen aciones en abe nas y posadas. Cuando comenzó a ene popula idad el géne o
ea al, signi icó un pelig o pa a los nobles, como hemos dicho p e iamen e; po ello,
Gómez (2001, p. 108) a i ma:
Thea e o he Elizabe hans was some hing edgy and e en scandalous o dange ous. The eligious
communi y saw hea e as i olous and sin ul; so many ac s we e w i en agains he he hea e
ha his o ians e e o a adi ion o an ihea ical w i ing. These w i e s we e a aid ha egula
a endance a he hea e would make people ge addic ed o he pleasu e and en e ainmen , such
ha hey would o ge o wo y abou hei souls.
Debido a es a animad e sión hacia ea o, las ins i uciones se nega on o undamen e a
cons ui espacios pa a que las ob as ue an ep esen adas; a pesa de ello, los je es de las
compañías no se indie on y cons uye on sus ea os ue a de la ju isdicción londinense,
en zonas donde abundaban las abe nas, la p os i ución y los obos, como bien señala
Gómez (2001, p. 108).
En cuan o a la es uc u a del edi icio ea al en sí, es e solo enía capacidad pa a
dos mil quinien as pe sonas, di idas po es amen os y po p ecio: « o a penny o wo,
you could s and in on o he s age ( hese people we e called he g oundlings); o mo e,
you could si in he balconies» (Gómez, 2001, p. 109). Es a mezcla de gen e en el ea o
dio luga al cues ionamien o de las eglas es amen ales de la época —que e an
inamo ibles —, ab iendo así un deba e e e ido a los ac o es, que e an conside ados gen e
de ex acción baja y ulga ; ambién sob e si e a é ico o no que se usa an es imen as
egias pa a ep esen a a un ey. Con es o se llegó a la conclusión de que las eglas y la
je a quía social e a solo una imposición, como decla a Gómez (2001, p. 109). Re e en e
a los ac o es, la ley inglesa en el año 1570, decla ó que es aba comple amen e p ohibido
que los agabundos ac ua an en las ob as ea ales, ya que es e abajo co espondía solo
a los si ien es de los nobles; aquí podemos e cla amen e la di isión que a ec aba a la
sociedad de aquel en onces, conside ando a los agabundos «desechos»; a pesa de ello,
los ac o es abaja on muy du o pa a consegui la a ención de los espec ado es,
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es o zándose po desa olla una écnica d amá ica que cap ase la a ención del público y
sa is iciese sus expec a i as.
Una ez dicho es o, debemos de habla del ambien e ea al de la época y de
Shakespea e. El ea o del siglo dieciséis se ca ac e izaba po lle a se a cabo al ai e lib e,
ya que el echo no es aba ce ado po comple o y se podía usa la luz na u al. También se
podía encon a en los ea os gen e endiendo comida y bebidas. El ea o del
Renacimien o ue un g an negocio a pesa de las p ohibiciones: cada ez más gen e acudía
a ales espec áculos y es os e an cada ez más demandados, como hemos dicho
p e iamen e. Muchas eces es as ob as se espe aban con g an expec ación, y la gen e se
agolpaba en los ecin os pa a e las; unas eces solo se ep esen aba una ob a, pe o
muchas o as se ep esen aban a ias seguidas, de di e en es au o es (Gómez 2001, p.
109).
El ea o isabelino y jacobino poco a poco alcanzó mucha popula idad, debido a los
emas que a aba; ambién e a una dis acción pa a la época en la que se encon aba la
sociedad inglesa, debido a que es e pe iodo es u o lleno de con lic os bélicos, sang e,
p eocupación e ince idumb e en cuando a lo eligioso. El ea o pa a los ingleses e a una
dis acción eno me, y ambién una c í ica a lo que es aban i iendo en ese momen o; po
esa azón, la isión que se enía del ea o cambió a inales de es e siglo, dejando que las
ob as ea ales pudie an se ep esen adas y ue an cada ez más popula es con el paso
del iempo, con i iendo así el ea o inglés en uno de los géne os más p eciados de la
li e a u a uni e sal.
4. TRADICIÓN CLÁSICA EN TITO ANDRONICO
Dicho es o, debemos de en a de lleno en el análisis de algunas de las ob as de
Shakespea e pa a ejempli ica la in luencia de la adición clásica en es e au o . La
p ime a ob a que amos a a a es Ti o And ónico, compues a en el año 1593. Es e d ama
no es, cie amen e, uno de las más conocidos del au o ; po an o, an es de analiza lo,
pa ece con enien e o ece un esumen de su ama. Pa a ello ep oduci emos el que
o ece Ce ezo Mo eno (2005, p. 276):
La ob a comienza con el eg eso del gene al omano Ti o a Roma, as la gue a con a los godos.
Tamo a, eina de los godos, jun o a su si ien e y aman e Aa ón, y sus hijos Ala bo, Qui ón y
Deme io son omados p isione os. Cuando Ala bo es sac i icado pa a apacigua las almas de los
hijos de Ti o, mue os en ba alla, Tamo a ju a enga se de los And ónico. Además de o ece le la
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co ona impe ial a Sa u nino, hijo mayo del úl imo empe ado , Ti o ambién le da la mano de su hija
La inia pa a así con e i la en empe a iz. Sin emba go, La inia es ap ada po Basiano, he mano
de Sa u nino, con quien ya es aba comp ome ida. Sa u nino, enamo ado de Tamo a, la elige
en onces como su empe a iz. Tamo a y Aa ón, aho a en si uación de pode , planea án la enganza
con a los And ónico. Qui ón y Deme io asesinan a Basiano, lo lanzan a una osa en el bosque y
iolan a La inia pa a más a de co a le la lengua y las manos. Aa ón acusa a Ma cio y a Quin o,
hijos de Ti o, del asesina o de Basiano, po lo que son enca celados. Aa ón p ome e a Ti o que se án
libe ados si su he mano Ma co o su hijo Lucio se co an la mano y se la en egan al empe ado . Ti o
decide co a se la suya p opia y lo que ecibe a cambio son las cabezas de sus hijos. Ti o de e mina
en onces enga se de Sa u nino y Tamo a. Con la ayuda de La inia, quien consigue desenmasca a
a sus iolado es, Ti o asesina a los hijos de Tamo a y con sus cue pos cocina un pas el que Sa u nino
y Tamo a más a de come án. En la escena inal, La inia y Tamo a son asesinadas po Ti o, quien
a su ez mue e a manos de Sa u nino. Lucio ma a inalmen e a Sa u nino y es nomb ado empe ado .
Aa ón es en e ado has a el pecho y condenado a mo i de hamb e.
A pa i de es e esumen podemos hace nos una idea de la ex ema iolencia y de la
c ueldad que ca ac e izan la ama de es a ob a. Ce ezo Mo eno (2005) hace un análisis
exhaus i o de ales elemen os, a i mando que la in luencia de Séneca es á de ás de los
sac i icios, iolaciones, asesina os y mu ilaciones p esen es en el d ama.
Como hemos mencionado p e iamen e, aunque muchos esc i o es clásicos
in luencia on las ob as de Shakespea e, en lo ocan e a la agedia Séneca ue el au o que
el d ama u go inglés u o más p esen e. Y ello no ha de so p ende , pues o que Séneca,
según ienen a i mando los c í icos, cons i uyó uno de los p incipales modelos del ea o
isabelino. Pa a demos a al in luencia, como sub aya Ce ezo Mo eno (2005, p. 277), los
es udiosos han ecu ido p incipalmen e a «la búsqueda de pa alelismos e bales en e
los ex os ingleses y los de Séneca». Yendo más allá de es e posi i ismo ilológico, T.S
Elio emp endió un análisis más e inado, concluyendo que la in luencia en Shakespea e
de Séneca e a más p o unda y menos e iden e de lo que se enía diciendo. Según Elio ,
la imi ación de Séneca que lle a a cabo Shakespea e se aleja de los pa áme os e bales,
cen ándose en el ámbi o de la sensibilidad d amá ica ( éase Ce ezo Mo eno 2005, p.
277). Consecuen emen e, al in luencia no se localiza, po lo gene al, en pasajes
conc e os, sino que ca ac e iza el conjun o de la ob a. Así, en lo que oca al Ti o
And ónico, la sensibilidad senequis a se mani ies a en una es uc u a d amá ica que se
a icula en o no a dos polos opues os, la hegemonía y el deso den, y que iene como un
impo an e hilo conduc o la enganza.
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Según sub aya ace adamen e Ce ezo Mo eno (2005, p. 287), nada más empeza
la ob a podemos e cómo odos es os elemen os coexis en y que el deso den lle a la
p imacía, pues o que And ónico se es ue za po ecupe a el o den amilia y polí ico
después de la gue a con a los godos. También, además del deso den, encon amos la sed
de enganza del p o agonis a. Es a, como hemos mencionado p e iamen e, es un mo i o
undamen al en las ob as clásicas en las que Shakespea e se inspi a; e go, el deso den y
la enganza son dos pila es undamen ales en los que es a ob a se sus en a.
Una ez dicho es o y basándonos Ce ezo Mo eno (2005), analiza emos en p ime
luga la ap opiación ex ual, con o me a la cual Shakespea e hace suyos (es deci , inse a
en su ob a) b e es agmen os. En p ime a ins ancia nos encon amos con una ci a de
Fed a, modi icada en la ob a de Shakespea e. Shakespea e la pone en boca de Ti o
And ónico, quien, indignado po los asesina os, mu ilaciones y iolaciones que han
llenado de duelo a su amilia, in oca a la jus icia di ina en los siguien es é minos:
Magni domina o poli,
Tam len us audis acele a, am len us ides? (Shakespea e, Ti us And onicus, IV, i, 81-82.).
(«Oh dominado del g an cielo, ¿oyes con an a indolencia los c ímenes, con an a indolencia los
con emplas?»; aducción p opia.)
Se a a, como quedó dicho, de una ci a omada de Fed a; y, más p ecisamen e, del pasaje
en donde Hipóli o in oca a los dioses al en e a se que su mad as a Fed a se ha enamo ado
de él:
Magne egna o deum,
am len us audis acele a, am len us ides? (Séneca, Phaed a, 671-672).
(«Oh g an sobe ano de los dioses, ¿oyes con an a indolencia los c ímenes, con an a indolencia
los con emplas?»; aducción p opia.)
Como puede comp oba se, la ci a que Shakespea e hace de la Fed a de Séneca no es
li e al. A es e espec o, se ha p opues o que el d ama u go inglés, quizás po un allo de
su memo ia, la hubiese con aminado con un pasaje de las Ca as a Lucilio, en donde
Séneca ci a los siguien es e sos:
Duc, o pa ens celsique domina o poli,
quocumque placui : nulla pa endi mo a es ;
adsum inpige . Fac nolle, comi abo gemens
malusque pa ia ace e quod licui bono.
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Ducun olen em a a, nolen em ahun (Séneca, Ca as a Lucilio, 107, 11).
(«Condúceme, ¡oh pad e, seño del encumb ado cielo!, doquie a e plazca: nada me e iene pa a
obedece e; aquí es oy sin acila . Mas supon e que me esis a: e acompaña é en e lamen os y,
con a iado, sopo a é lo que he podido ealiza complacido. Al que es á esuel o los hados lo
conducen, al que se esis e lo a as an»; ad. Roca Melia 1989).
Los e sos que ci a Séneca son una aducción de la plega ia de Clean es a Zeus (SVF I,
527), cuyo o iginal g iego se conse a g acias a Epic e o (Enqui idión, 53). Como hemos
ya adelan ado, pa a explica la con aminación de ambos pasajes de Séneca, suele aduci se
un lapsus po pa e de Shakespea e. Así, po ejemplo, G ay (2017, 204) conje u a que
es emos an e un «impe ec ly- emembe ed commonplace».
En odo caso, la ci a la ina que Shakespea e in oduce en el pasaje que es amos
a ando se encuad a, como señala Ce ezo Mo eno (2005, p. 278) en la e olución del
ea o inglés, es imoniando así la ans o mación de los denominados d ama ic lamen s;
es os, as expe imen a in luencia de los clásicos, pasa on a exp esa los sen imien os y
los emo es de los pe sonajes. Po o o lado, en el caso de Séneca, los e sos ci ados son
exp esión de odio, e o , desespe ación y deseo de pe ece , o bien de culpabilidad;
sen imien os que, como sub aya Ce ezo Mo eno (2005, p. 279), cuando se lle an «has a
su máxima exp esión, con o man un o bellino de pasiones iolen as exp esadas a a és
de la e ó ica más exage ada». En elación con es o –y ol iendo a Shakespea e–
podemos e que en es a ci a se combinan dos cla os elemen os clásicos. En p ime luga ,
la in ocación a los dioses, mo i ada po el in o unio que a lige al p o agonis a. Además,
como apun a Ce ezo Mo eno (2005, p. 279), encon amos la acumulación de p egun as
e ó icas, ecu so del que Séneca ambién hacía uso, ajus ándose a un pa ón simé ico y
ígido.
La ci a que u ilizó Shakespea e (modi icada en el sen ido an es indicado) no
en aña ninguna acumulación; an es bien, es una ocalización, que esal a de mane a
signi ica i a «la dimensión de la agedia y el caos pe sonal, amilia y, po ex ensión,
polí ico que es á su iendo» el pe sonaje de Ti o And ónico (Ce ezo Mo eno 2005, p.
279). Dicho de o a mane a, la in oducción po pa e Shakespea e de ales ci as clásicas
ascienden la exhibición (que sin duda la hay) de su cul u a; si e además pa a sub aya
los emas cen ales de Ti us And onicus que, como hemos indicado, son el caos y la
iolencia.
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A es e espec o, debemos habla ambién de un ema undamen al, an o en las
ob as de Shakespea e como en las de Séneca: la enganza. Es e mo i o, según Ce ezo
Mo eno (2005, p. 280), se hace explíci o cuando Ti o se hace conscien e de odas las
desg acias que han pasado a sus hijos:
So should I ob my swee sons o hei ee.
No, le hem sa is y hei lus on hee (Shalespea e, Ti us And onicus, II, iii, 179-180).
(«¡Roba yo así a mis que idos hijos su sala io! No; que sacien en i sus deseos»; ad. As ana
Ma ín 1945).
En onces, Ti o And ónico se p egun a cuál se ía la mejo mane a de enga se. La
enganza, como hemos dicho p e iamen e, es un mo i o undamen al de muchos d amas
de Shakespea e, en e ellos el Ti us And onicus, pues o que cons i uye la mo i ación
p incipal de odos los pe sonajes de la ob a, además de se uno de los nexos que los ligan
(Ce ezo Mo eno 2005, p. 280). El mo i o de la enganza hunde sus aíces en una adición
li e a ia que pa e de la An igüedad Clásica; y, en su conc e a aplicación al Ti us
And onicus, do a a es e d ama de componen es escénicos que lo hacen muy a ac i o pa a
la sensibilidad con empo ánea.
Siguiendo con el análisis de Ce ezo Mo eno (2005, p. 281), e e ido a la enganza
en es a ob a de Shakespea e, la mencionada es udiosa sub aya que Ti o no encuen a
jus icia en la ie a. De hecho, al comienzo del pa lamen o con el que se ab e la escena
e ce a del ac o cua o, Ti o exp esa al ci cuns ancia en mane a sen enciosa,
p onunciando una ci a la ina: Te as As aea eliqui (Ti us Andonicus, IV, iii, 3). Se a a
de una ci a de O idio (Me amo osis, 1, 150), quien na a que As ea ue la úl ima de las
di inidades en abandona la ie a, cuando es a se con aminó con los c ímenes de los
homb es. Según la adición g ecola ina, As ea se e i ó, como e a de espe a , al cielo,
en donde su ió un ca as e ismo, con i iéndose en la cons elación de Vi go ( éase G imal
1965, p. 57 s. . «As ea»). Ti o And onico, sin emba go, supone que As ea se encuen a
con inada en el in ie no; a i ma, en e ec o, en e e encia a la diosa de la jus icia: I’ll di e
in o he bu ning lake below, / and pull he ou o Ache on by he heles (IV, iii, 44-45).
Es o explica pa cialmen e que, pa a log a la jus icia que busca, Ti o solici e la ayuda de
Plu ón, dios de los in ie nos:
No; Publius and Semp onius, you mus do i ;
'Tis you mus dig wi h ma ock and wi h spade,
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And pie ce he inmos cen e o he ea h:
Then, when you come o Plu o's egion,
I p ay you, deli e him his pe i ion;
Tell him, i is o jus ice and o aid,
And ha i comes om old And onicus,
Shaken wi h so ows in ung a e ul Rome (Shakespea e, Ti us And onicus, IV, iii, 10-17)
(«No, Publio; no, Semp onio; enéis que hace es o. Sois oso os los que debéis ca a con la azada
y la espiocha y ho ada el cen o más ecóndi o de la ie a; y cuando lleguéis al eino de Plu ón,
os uego que le p esen éis es a pe ición. Decidle que es pa a solici a jus icia e implo a su auxilio;
y que es de pa e del iejo And ónico, ab umado de penas en la ing a a Roma»; ad. As ana Ma ín
1945.)
O a azón pa a es a in ocación de Plu ón, y quizás de más peso, es la despe ación de Ti o
al no ob ene jus icia. Son muchos los d amas en donde encon amos pe sonajes que
buscan enganza con la ayuda de de e minadas ue zas malignas; po ejemplo, el Ties es
de Séneca, donde A eo in oca a las u ias E inis y Mege a1 pa a que enguen la mue e
de su he mano Ties es. En el caso del Ti us And onicus, Tamo a asume el papel de ales
ue zas in e nales engado as; así lo p oclama ella misma:
I am Re enge, sen om h’in e nal kingdom
To ease he gnawing ul u e o hy mind
By wo king w eak ul engeance on hy oes (Shakespea e, Ti us And onicus, V, ii, 30-32).
(«Soy la Venganza, en iada desde el ondo del abismo, pa a uni me a él y enga sus c ueles
ul ajes»; ad. As ana Ma ín 1945.)
Sin emba go, con a iamen e al modelo p opo cionado po Séneca, en Shakespea e la
p esun a ayuda p ome ida po Tamo a se ma e ializa á en la des ucción de Ti o (Ce ezo
Mo eno 2005, p. 281). Po lo demás, en las palab as o ease he gnawing ul u e o hy
mind, Tamo a encie a una alusión a los cas igos de P ome eo y de Ticio, quienes se
ie on condenados po la e e nidad a la o u a consis en e en que un águila (en el caso
del p ime o) o un águila y dos se pien es (en el caso del segundo), les de o asen el hígado,
que se egene aba cons an emen e2. Se a a, como apun a Ce ezo Mo eno (2005, p. 281),
1 Las E inias e an di inidades iolen as que los omanos iden i ica on como las Fu ias. «En un p incipio su
núme o es inde e minado, pe o más a de se a p ecisando, así como sus nomb es: gene almen e se conocen
es: Alec o, Tisí one y Mege a» (G imal 1965, p. 169, s. . «E inias»).
2 «Cuando Le o hubo dado a Zeus Á emis y Apolo, He a, celosa de su i al, desencadenó con a ella al
mons uo Ticio, inspi ando a és e el deseo de iola la. Pe o Ticio ue ulminado po Zeus y p ecipi ado en
los In ie nos, donde dos se pien es (o dos águilas) de o an su hígado, que enace con las ases de la luna»
(G imal 1965, p. 514 s. . «Ticio»). Respec o al cas igo de P ome eo, cabe deci que Zeus «lo encadenó con
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de una alusión «i ónica […] si enemos en cuen a que se á p ecisamen e su cue po el que
se á inalmen e de o ado po las ie as».
Las e e encias mi ológicas a los deseos de enganza, la in ocación a las ue zas
del mal, las e e encias clásicas y la e ó ica son, en e ec o, elemen os de g an elie e en
el Ti us And onicus. No es de meno impo ancia la o ma en la que ales elemen os se
p oponen al espec ado , aspec o en el que Shakespea e sigue las huellas de Séneca. Así,
ol iendo al pa lamen o de Tamo a, al que acabamos de e e i nos, Ce ezo Mo eno
(2005, p. 283) sub aya que «Shakespea e u iliza una e ó ica senequis a que le si e pa a
cons ui un ex o denominado po el lenguaje de la aniquilación ísica, polí ica y men al».
En elación con es o úl imo, debemos habla del mo i o de la desmemb ación del
cue po humano. Como hemos epe ido en nume osas ocasiones, se a a de una in luencia
di ec a de Séneca, que iene una p esencia muy cla a en Ti us And onicus, Macbe h,
Hamle y O elo, y o ma pa e del eje cen al de la mismas. Las e e encias a la sepa ación
o agmen ación de las ex emidades de los pe sonajes son, en e ec o, un ecu so
d amá ico muy impo an e, sob e odo en la pues a en escena de es a ob a, ya que cap an
la a ención del espec ado (Ce ezo Mo eno 2005, p. 284). Así, po ejemplo, en el ac o
e ce o del Ti us And onicus, el p o agonis a de la ob a habla de su mano ampu ada como
ga an ía de sus p opias acciones:
ha noble hand o hine
Tha ha h h own down so many enemies (Shakespea e, Ti us And onicus, III, i, 163-4).
(«No pe de ás esa mano, esa mano glo iosa que ha a e ado a an os enemigos»; ad. As ana
Ma ín 1945.)
Todas es as mu ilaciones ísicas en Ti us And onicus, según Ce ezo Mo eno (2005, p.
284-285), son una e e encia di ec a al o den polí ico y na u al, que se ma e ializa, en
p ime luga , en el cue po polí ico del Es ado; así, sus miemb os, en é minos senequis as,
han sido diseccionados y epa idos sin esc úpulos po odas pa es. En al sen ido, Roma,
se cali ica como headless (I, i 189), sin cabeza, sin gobe nan e, sin o den polí ico alguno.
Po es a azón Ti o in en a uni a los dos miemb os polí icos de Roma, con o me a los
pensamien os exp esados po su he mano Ma co:
cables de ace o en el Cáucaso, en iado un águila, nacida de Equidna y de Ti ón, que le de o aba el hígado,
el cual se egene aba cons an emen e» (G imal 1965, p. 455 s. . «P ome eo»).
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ob a a anza, Macbe h e oluciona de una mane a al que acaba po p o oca su p opia
des ucción. Es e p oceso, en el que ienen un papel cla e ue zas sob ena u ales ajenas
al hé oe, iene su pa alelo (si bien pa cial) en el He cules u ens. En lo que oca a la
en ación ex e na ( ep esen ada po las u ias en el He cules u ens y en las b ujas en
Macbe h), las u ias de Séneca es án in es idas de la pleni ud del pode di ino y Hé cules
es incapaz de esis i se a ellas (acaba po ma a a sus hijos as e se p i ado de la azón);
sin emba go, el pode de las b ujas que Shakespea e saca a escena es limi ado, ya que
(según la concepción c is iana) pod ía habe sido esis ido e icazmen e po Macbe h, si
es e hubie a hecho oídos so dos a sus seducciones. En al sen ido, según señala T uax
(1989, p. 364), «Macbe h e ains he au a o he he o as long as he esis s he e il o ces
ha wo k agains him». De hecho, la deg adación de Macbe h, cada ez más adical, llega
a un pun o sin e o no; sin emba go, el Hé cules que p esen a Séneca, as ecob a la
azón, es capaz de sob epone se a sus ins in os y consag a se al cul i o de la i ud.
Macbe h, así pues, es p esen ado po Shakespea e como la con a igu a de Hé cules:
mien as es e esis e a sus p opios deseos, aquel se con ie e en una íc ima de ellos.
Median e es a con aposición, Shakespea e consigue sepa a la idealidad del hé oe de la
eal condición humana (T uax 1989, p. 364).
Siguiendo a T uax (1989, p. 368), o o pa alelismo en e el He cules u ens y
Macbe h es el luga desde donde se p esen an sus p o agonis as: Hé cules, desde el p opio
in ie no; Macbe h, desde el pá amo in e nal en donde se encuen a con las b ujas. Tal
pun o de pa ida es el que lle a a ambos a come e ac os a oces.
También ha de señala se con T uax (1989, p. 368-369) la impo ancia de los
pe sonajes emeninos en ambas ob as (Lady Macbe h y Méga a), que eje cen in luencias
con apues as en sus espec i os ma idos, siendo además, de una u o a mane a,
esponsables de la me amo osis inal de aquellos.
Lady Macbe h pasa de se una esposa en egada a con e i se en una hechice a
que llama a las u ias pa a con ola a su ma ido y hace de él un asesino:
Come, you spi i s
Tha end on mo al hough s, unsex me he e,
And ill me om he c own o he oe op ull
O di es c uel y!” (Shakespea e, Macbe h, I, , 41-44).
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(«¡Co ed a mí, espí i us p opulso es de pensamien os asesinos!... ¡Cambiadme de sexo y desde los
pies a la cabeza llenadme, haced que me desbo de de la más implacable c ueldad!»; ad. As ana
Ma ín 1945.)
La acción de Méga a en la me amo osis de Hé cules es indi ec a, y en ningún momen o
pasa de se una buena esposa a una ins igado a de los c ímenes de su ma ido; an es bien,
es íc ima inocen e de su p opia i ud. En e ec o: según se lle a a escena en la ob a de
Séneca, mien as Hé cules se encon aba en el in ie no, Lico se apode ó del ono de
Tebas as ma a a C eon e, pad e de Méga a. Lico p e endía casa se con Méga a, pe o
es a, iel a su esposo, echazaba sus p opues as, acompañadas po la iolencia. Cuando
Méga a es á a pun o de sucumbi , Hé cules y Teseo e o nan a Tebas, y el p ime o da
mue e a Lico. Lleno de o gullo po su enganza, Hé cules lle a a cabo un sac i icio a
Zeus sin pu i ica se an es del asesina o de Lico. Es o da ocasión a Juno pa a lle a a cabo
su enganza, in undiendo una c imina locu a en el hé oe.
También en el caso de Macbe h, el asesina o de Duncan p o oca que su ida se
con ie a en in ie no; ambién él enloquece y los demonios se apode an de su men e,
es ableciendo un con ol que ni siquie a acaba á con su mue e, al es a des inado al
in ie no. Dis in o es el caso de Hé cules. T as su episodio de locu a asesina, cae do mido,
lo que le acili a ol e a la azón, dándose cuen a as despe a de los c ímenes que ha
come ido. En onces se mi a las manos y se p egun a qué ingen e can idad de agua se á
necesa ia pa a limpia de ellas una sang e inocen e:
Quis Tanais au quis Nilus au quis Pe sica
iolen us unda Tig is au Rhenus e ox
Tagus e Hibe a u bidus gaza luens
ablue e dex am po en ? (Séneca, He cules u ens, 1323-1326)
(«¿A qué luga puedo yo di igi me en mi des ie o? ¿Dónde oy a esconde me o bajo qué ie a me
oy a sepul a ? ¿Qué Tanais o qué Nilo o qué Tig is de Pe sia con su iolen o caudal o qué Rin ie o
o qué Tajo a as ando su u bia co ien e los eso os de Ibe ia pod á la a mi mano de echa?; ad.
Luque Mo eno.»)
Como indica T uax (1989, p. 371), un cla o pa alelismo se encuen a en Macbe h, cuando
el p o agonis a, as da mue e al ey Duncan con empla sus manos:
Wha hands a e he e? Hah! hey pluck ou mine eyes.
Will all g ea Nep une's ocean wash his blood
Clean om my hand? (Shakespea e, Macbe h, II, ii, 59-62)
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(«¿Qué manos son esas? ¡Ah!… Me a ancan los ojos… ¿Todo el océano inmenso de Nep uno
pod ía la a es a sang e de mis manos?»; ad. As ana Ma ín 1945.)
Podemos deci que, po medio de es os y o os pa alelos, Shakespea e quiso mos a ,
con aponiendo a Hé cules y a Macbe h, que en e los mo ales no se daban las i udes
idealizadas que se a ibuían a los semidioses. Po más que ob en impulsados po la
ambición y el o gullo, y que lle en a cabo c ímenes compa ables, su implicación en ellos
es dis in a: Hé cules ac úa ins igado po la locu a, dominado po una ue za a la que no
puede esis i ; Macbe h, po el con a io, ob a conscien emen e, as deja se seduci po
una ue za demoníaca a la que hab ía podido esis i se. Además, Hé cules log a edimi se,
mien as que Macbe h no es capaz de escapa a los acon ecimien os que ha
desencadenado, iéndose obligado a come e c imen as c imen pa a colma su
ambición.
6. CONCLUSIÓN
Como hemos podido e en es e T abajo de Fin de G ado, la in luencia clásica en la
li e a u a del Renacimien o lle a consigo un bagaje his ó ico y social eno me. El
nacimien o del Impe io B i ánico y el auge del p o es an ismo en añó eno mes cambios
pa a la sociedad del Renacimien o inglés. También, en el aspec o cul u al, el mencionado
pe iodo ajo de uel a la An igüedad g eco omana, in luenciando así a nume osos
au o es como William Shakespea e. Él y o os li e a os mencionados en es e abajo
ecibie on la An igüedad clásica de o ma posi i a, mani es ándolo en sus ob as. La
educación de muchos de es os au o es u o g an peso en sus ob as, ya que, desde edades
muy emp anas, habían ap endido a lee y a in e p e a a los clásicos, a pesa de la limi ada
di usión de es os au o es en la Ingla e a del siglo dieciséis.
Con odo, los es udiosos discu en el g ado de asimilación de la li e a u a clásica
en las ob as de Shakespea e y de sus con empo áneos: unos de ienden que ue muy
p o unda; o os, en cambio, que ue supe icial y sin g an ele ancia.
An es del nacimien o del ea o al y como lo conocemos, es e u o sus o ígenes
en pequeñas ep esen aciones que enían luga en abe nas y hos e ías, has a llega a
ep esen a se en los edi icios ea ales que nos son amilia es. Es e ipo de ea o popula
cues ionaba los alo es sociales de la época; ambién incumplía los p incipios del A s
Poe ica de Ho acio y demás modelos de la p ecep i a clasicis a. Po ello ue muy
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c i icado, e incluso censu ado en muchas ocasiones. A pesa de es o, el éxi o que u o en
la sociedad inglesa hizo que es e uese c eciendo poco a poco, has a alcanza la
popula idad, como hemos is o.
Es a popula idad pe mi ió a au o es como William Shakespea e goza de
econocimien o an o en Ingla e a como en el es o de Eu opa. Su educación y la
si uación social de Ingla e a pe mi ió Shakespea e elabo a ob as ex ao dina ias, en
donde se hacía eco de au o es como Séneca, O idio, Te encio, y Plau o, en e o os.
Como hemos podido e en nues o análisis, Shakespea e, de una o ma modes a,
nos mues a la in luencia clásica en de e minados pasajes de su ob a, en donde se hace
eco de his o ias y mi os p opios de la An igüedad g eco omana. Es os elemen os hacen
posible que el au o cons uya sus p opias amas, dándonos así ob as que hemos
conse ado has a nues os días y que son conside adas como g andes hi os de la li e a u a
uni e sal.
En p ime luga , la in luencia senequis a en el Ti us And onicus es ya palpable en
las e e encias a Fed a y a Ties es. Shakespea e en emezcla amas y elemen os pa a
elabo a la his o ia de Ti o, que cuen a p incipalmen e cómo la enganza y la iolencia,
debido a las acciones de unos y de o os, aen consigo la mue e de odos los pe sonajes,
cumpliendo así con la jus icia poé ica, con o me a la cual ambas pa es son condenadas
debido a sus ac os indignos. En segundo luga , Macbe h es á inspi ada en la locu a del
Hé cules que Séneca lle a a la escena en el He cules u ens, ya que ambos pe sonajes
enloquecen debido a la in luencia de ue zas malignas. En el caso de Macbe h, ales
ue zas es án enca nadas en Lady Macbe h y en las b ujas; en el de Hé cules, a las u ias.
Sin emba go, aunque ambos pe sonajes caigan en la locu a, Shakespea e p esen a a
Macbe h de o ma an agónica a Hé cules, ya que aquel queda e a ado como un pe sonaje
que ca ece de ue za de olun ad, al con a io de Hé cules, que se ca ac e iza po su ue za
( an o ísica como mo al) y po su alen ía. Con es o, lo que el au o consigue es sepa a
al hé oe de la pe sona humana; en o as palab as: Macbe h siemp e ac úa
conscien emen e, al con a io de Hé cules, que ac úa debido a la locu a, que le ha poseído
po comple o. Macbe h no se de iene a pesa de habe come ido c ímenes; Hé cules, sí.
Pa a conclui , debemos señala que la in luencia clásica en las ob as de William
Shakespea e es comple amen e cie a, a pesa de que un cie o núme o de c í icos la
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nieguen. En odo caso, ha de sub aya se que es e ipo de análisis ha de lle a se a cabo con
sumo cuidado, ya que la co espondencia de las ob as mencionadas no es ni mucho menos
e iden e a p ime a is a. En al sen ido, la in luencia del d ama de Séneca en las ob as de
Shakespea e no se da an o en pasajes conc e os como en la concepción gene al de la
ama y en el compo amien o y en el des ino de cie os pe sonajes.
No obs an e, como hemos dicho con an e io idad, la ecepción del d ama clásico
en las ob as de Shakespea e ha de da se po cie a, como hemos is o en es e T abajo de
Fin de G ado. Las ob as clásicas del ea o la ino ue on una uen e impo an ísima pa a
la c eación de las ob as de Shakespea e; además, es as unciona on como una ía de
escape pa a los a is as de la época, ya que pudie on ela a la con ulsión polí ica y social
que i ía Ingla e a en la época del Renacimien o.
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