FACULTAD DE MEDICINA
UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
GRADO EN MEDICINA
TRABAJO FIN DE GRADO
Mujeres y profesión médica en Cantabria:
Experiencias de las primeras colegiadas del
siglo XX
Women and medical profession in Cantabria:
Experiences of the first collegiate women of
the twentieth century
Autora: Dña. Ester Torre Pérez.
Directora: Dña. Montserrat Cabré Pairet.
Santander, Septiembre 2016
2
Índice
Resumen …………………………………………………………………………………….. 3
Abstract ………………………………………………………………………………………. 3
Introducción ……………………………………………………………………………….. 4
Objetivos …………………………………………………………………………………….. 6
Metodología ……………………………………………………………………………….. 7
Resultados y discusión ……………………………………………………………….. 10
Parte 1 ……………………………………………………………………………… 10
Parte 2 ……………………………………………………………………………… 16
Conclusiones ………………………………………………………………………………. 25
Bibliografía …………………………………………………………………………………. 26
Agradecimientos ………………………………………………………………………… 27
3
Resumen
En este trabajo se ha realizado una investigación sobre las primeras médicas
colegiadas en Cantabria. Partiendo de la base establecida por Rodrigo Franco Solar
en su trabajo “Las transformaciones en la profesión médica: análisis de género.
Cantabria, 1898-1998”, se seleccionaron las primeras 20 colegiadas con el objetivo
de estudiar las características principales de su acceso a la profesión médica. Así, se
utilizaron los expedientes conservados en el archivo del Colegio Oficial de Médicos
de Cantabria, a fin de recabar información sobre ellas y describir el contexto
profesional en el que se desenvolvieron. Los datos obtenidos, así como el análisis de
los mismos, están recogidos en la primera parte del trabajo. En una segunda parte
recogemos el testimonio personal de tres médicas colegiadas entre los años 69 y 77.
Con ello buscamos contribuir a recuperar las experiencias de las primeras
generaciones de mujeres que ejercieron en Cantabria. Para contrastar la diversidad
de experiencias hemos seleccionado médicas, ya jubiladas, que han desarrollado
trayectorias profesionales diferentes en los ámbitos de la especialización
hospitalaria, de la atención primaria, y del mundo académico y de gestión sanitaria.
En conjunto, el objetivo no es otro que el de arrojar luz sobre un tema del cual
apenas hay datos disponibles como es el ambiente de las primeras médicas de
Cantabria.
Palabras clave: Género, médicas, identidad profesional, historia de la profesión
médica, Colegio Oficial de Médicos de Cantabria.
Abstract
This thesis has conducted a research on the first collegiate physician women in
Cantabria. Starting off the basis established by Rodrigo Franco in his work "
Transformations of the medical profession: a gender analysis. Cantabria 1898-1998",
we selected the first 20 collegiate women with the objective of studying their
medical profession access’ main characteristics. The preserved records at the
College of Physicians of Cantabria were used, in order to recollect information about
them and to describe the professional context in which they worked. The data
obtained and the posterior analysis, are exposed in the first part of this work. In a
second part, we collect the testimony, in the form of personal interview, of three
physician women collegiated between 1969 and 1977. With that, we aim to
contribute recovering the experiences of the physician women’s first generations
that worked on Cantabria. To make some contrast the diversity of experiences, we
selected already retired physician women who have developed different career
paths in the field of hospital specialization, primary care and the academia and
health management. Overall, the goal is not other than to shed light on a subject in
which there is little data available as is the atmosphere of the first physician women
in Cantabria.
Key words: Gender, physician women, professional identity, medical collegiation,
history of medical profession, College of Physicians of Cantabria.
4
Introducción
El punto de partida a la hora de realizar este trabajo fue la decisión de ampliar el
número de trabajos de investigación existentes sobre la feminización de la profesión
médica en Cantabria.
Existen abundantes trabajos realizados sobre la relación de las mujeres con la
medicina, desde los tiempos de la matronería1 hasta las médicas actuales. Incluso
dentro de la medicina se ha visto a lo largo de las décadas una mayor ocupación
femenina en ciertas especialidades2, por ser erróneamente consideradas más aptas
para las médicas por sus inherentes cualidades para el cuidado de los enfermos y su
empatía, como la pediatría, la medicina general o la psiquiatría.
Sin embargo, cuando buscamos trabajos sobre el tema en el área concreta de
Cantabria, el resultado es bastante más escaso. Se emplearon las bases de datos de
Pubmed, Dialnet, el catálogo y buscadores de la BUC y Google Académico,
encontrando únicamente el trabajo “Las transformaciones en la profesión médica:
análisis de género. Cantabria, 1898-1998”3, en el que se recopilan los datos
desagregados por sexos de todos los médicos colegiados en Cantabria en la práctica
totalidad del siglo XX. Este trabajo sirvió como punto de partida para desarrollar la
presente investigación.
Se decidió centrar la investigación en las primeras 20 mujeres colegiadas en
Cantabria. Los únicos datos biográficos de los que disponíamos sobre ellas eran los
que nos ofrecía el trabajo de Rodrigo Franco Solar, que vació el Libro Registro del
Colegio de Médicos de Cantabria desagregando por sexos los datos básicos que éste
ofrece (nombre, fecha y número de colegiación y municipio de residencia) entre
1898 y 1998, lo que permitió la identificación individual de todas las personas
colegiadas durante esos 100 años3.
Utilizando estos datos como punto de partida, nos dirigimos al Colegio Oficial de
Médicos de Cantabria (en adelante COMC) a investigar cualquier dato que
pudiéramos encontrar allí sobre las médicas que formaban nuestra lista. El archivo
del COMC está compuesto por los expedientes de los médicos colegiados en
Cantabria desde 1898 organizados por orden alfabético. Esto unido al hecho de que
en el trabajo de Rodrigo Franco Solar aparecen los nombres y fechas de colegiación
de las médicas seleccionadas en este estudio, facilitó enormemente la tarea de
búsqueda de sus expedientes, localizándolos todos mediante los nombres de las
colegiadas.
Al llegar al COMC se nos advirtió que los datos conservados en el archivo podían ser
escasos o nulos debido a la pérdida de material informativo sucedida durante el
incendio de Santander del año 1941. No obstante, debido a que la fecha de
colegiación de la primera mujer registrada era 1942, tuvimos la suerte de encontrar
datos de todas y cada una de las mujeres que teníamos en la lista. En la mayoría de
los casos sólo encontramos la ficha de colegiación de estas médicas, pero a pesar de
la escasez de material, hemos podido trazar una imagen general sobre la situación
profesional de las primeras generaciones de médicas en Cantabria.
5
A esta tarea decidimos añadir también el estudio individual sobre la vida profesional
de tres mujeres, médicas colegiadas en los años 69, 74 y 77. Se realizaron
entrevistas personales a estas mujeres con el fin de conocer de primera mano su
experiencia laboral en lo que venía siendo una profesión principalmente masculina,
así como su valoración subjetiva sobre diversos aspectos de su trayectoria laboral,
específicamente los relacionados con su condición de mujeres profesionales de la
medicina.
Con todos estos datos, se decidió estructurar el trabajo en dos partes: una analítica
sobre los datos generales obtenidos y otra cualitativa centrada en la vida profesional
de tres médicas. La primera parte recoge los datos obtenidos en el COMC sobre las
20 médicas de la lista junto con las tres entrevistadas, haciendo un total de 23
colegiadas, y su posterior análisis. La segunda parte se centra en las entrevistas
personales, ofreciendo diferentes puntos de vista sobre la profesión médica en los
primeros años del “boom” de la feminización de la medicina.
6
Objetivos
El objetivo principal de este trabajo no es otro que el de ampliar nuestro
conocimiento sobre las características del trabajo de las primeras generaciones de
médicas en España, específicamente para el caso de Cantabria.
El fenómeno de feminización de la medicina en la segunda mitad del siglo XX, tanto
en Cantabria como en España, está apenas estudiado, por lo que el material
bibliográfico que se puede encontrar sobre el tema es muy escaso. Es por ello que
en esta investigación se tuvo que recurrir a otro tipo de fuentes de información para
poder recopilar los datos necesarios.
Estas fuentes no han sido usadas previamente en una investigación de estas
características. Por un lado tenemos los expedientes archivados en el COMC, que
ofrecen una gran cantidad de datos sobre todas las médicas y médicos colegiados en
Cantabria. Por el otro tenemos fuentes orales en forma de entrevistas personales,
las cuales nos brindan puntos de vista que nos permiten formar una imagen general
del ambiente profesional que tuvieron estas mujeres.
Explorar estas nuevas fuentes es el objetivo secundario de este trabajo, ya que
además de proporcionar valiosa información para este estudio, servirá para dejar
constancia de su utilidad y su uso en futuras líneas de investigación.
7
Metodología
Para llevar a cabo los objetivos de este trabajo, se diseñó la siguiente metodología.
En primer lugar, se investigó a fondo sobre el contexto histórico para tener una base
de conocimiento desde la que movernos para realizar las tareas propias del trabajo.
Para este contexto se leyeron diversos libros y artículos que trataban, sobre todo,
acerca de la introducción de la mujer en el mundo de la medicina, desde las
primeras mujeres que quisieron hacer de la matronería una especialidad médica
(antes de que los médicos la convirtieran en competencia suya) pasando por las
primeras licenciadas en medicina que se abrían camino en un mundo puramente
masculino1, 2, 4, 5, 6, 7, 8, 9.
Con la base establecida, el siguiente paso fue seleccionar a las médicas que
formarían parte del estudio. En un primer momento se eligió a las 20 primeras
colegiadas de Cantabria usando para esta selección los datos del trabajo de Rodrigo
Franco Solar3. Además de estas 20, de las que pudimos recabar únicamente los
datos que se conservan en el archivo del COMC, se planeó enriquecer el trabajo
incorporando al mismo informaciones cualitativas aportadas por las propias
médicas. Para ello, elegimos a tres médicas más, a las que, aparte de investigar su
expediente, se les realizaría una entrevista personal a fin de recabar datos
subjetivos de la situación de las médicas en su época de colegiación. Así, hemos
considerado un total de 23 colegiadas en Cantabria.
A esta lista se planeó añadir a una mujer más, Mª Teresa Junquera Ibrán, que no
consta en la lista pero que sabemos fue médica activa en la Asociación de Médicas
Española entre las décadas de los 20 y los 3010 y trabajó como enfermera en la Casa
de Salud Valdecilla11, pero el COMC no tenía archivado ningún expediente con ese
nombre, por lo que desgraciadamente no se la pudo incluir en el trabajo.
El motivo por el cual se eligió esta cantidad de mujeres responde al simple motivo
de la extensión del trabajo. Un número mayor habría sido demasiado largo y costoso
de investigar para lo que se espera de un trabajo de estas características y un
número inferior se habría quedado escaso. El hecho de que sean las 20 primeras
responde a una mera cuestión personal, por considerar de mayor interés histórico
las primeras mujeres colegiadas.
En el COMC se nos permitió el acceso al archivo general, donde nos dejaron
consultar los expedientes de todas y cada una de las médicas de la lista que
teníamos. El archivo tenía organizados todos los expedientes por estricto orden
alfabético, por lo que recopilar dichos expedientes resultó fácil gracias a la lista
proporcionada por Rodrigo Franco Solar3 y que se encuentra en la tabla 1.
8
Nº de
Colegiada
Nombre y apellidos
Municipio de
residencia
Año Colegiación
649
Clotilde Hernando
Aguayo
Santander
1942
758
Jesusa Pertejo
Seseña
Santander
1946
797
María Luisa Herreros
García
Torrelavega
1948
923
Carmen Ortega
Gutiérrez
Corvera de Toranzo
1953
1018
Elena Díaz Diestro
Santander
1958
1044
María Rosa Buitrago
Ufano
Camargo
1958
1058
Ana María Lastra
Santos
Santander
1959
1096
María del Carmen
Alonso Macías
Corvera de Toranzo
1961
1172
Juana Martín Lorch
Santander
1964
1192
Ángela Aguilar Romo
de Oca
Lamasón
1964
1242
María Teresa Sillero
Martínez
Torrelavega
1965
1254
María del Carmen de
la Fuente Moreno
Santander
1966
1265
Rosa María Martínez
Concejo
Torrelavega
1966
1285
María Francisca
Escrivá Moscardó
Santander
1966
1312
María Teresa Sotelo
Rodríguez
Santander
1967
1317
Rosa María Pasch
Erbardt
Santander
1967
1323
María del Carmen
Portilla Ortiz
Santiurde de
Toranzo
1968
1328
María del Carmen
Antón Sáenz
Laredo
1968
1338
Ángeles Yolanda
Curto Veci
Castro Urdiales
1968
1342
María Antonia
Aranda Coritiuela
Santander
1968
Tabla 1: Lista de las primeras 20 médicas colegiadas en Cantabria tal y como se
puede ver en el Anexo 1 del trabajo “Las transformaciones en la profesión médica:
análisis de género. Cantabria, 1898-1998”3.
9
En la mayoría de los casos se encontró poca información relevante, pero en todos
los expedientes se encontró la ficha de colegiación con datos tan importantes como
la especialidad de cada médica o el año en el que se licenciaron. Todos los datos
fueron seleccionados por su relevancia para este trabajo y posteriormente
estructurados en tablas para su rápida y correcta interpretación.
En cuanto a las entrevistas personales, se realizó previamente un guion con las
preguntas a realizar durante la misma. Se concertó una cita con cada médica y se le
envió el guion previamente por correo. Las entrevistas fueron grabadas, previo
consentimiento de las médicas, posteriormente fueron transcritas de forma literal y
finalmente la información más relevante fue seleccionada para exponerla en este
trabajo.
10
Resultados y discusión
Parte 1:
Con todos los datos recopilados, procedimos al análisis y clasificación de los mismos.
En la siguiente tabla se encuentran reflejados el año de licenciatura, universidad en
la que estudiaron, año de colegiación en Cantabria, estado civil, si se colegiaron con
o sin ejercicio, especialidad, municipio en el que trabajaron como médicas y año de
baja de cada una de las médicas de la lista.
Nombre
Año de
licenciatura
Universidad
Año de
colegiación
en
Cantabria
Estado Civil
Ejercicio
Especialidad
Zona de
trabajo
Año
de
baja
Clotilde
Hernando
Aguayo
-
Madrid
1942
Soltera
-
Pediatría y
puericultura
Reinosa
2006
Jesusa
Pertejo
Seseña
-
Salamanca
1946
Soltera
-
Psiquiatría
-
1948
Mª Luisa
Herreros
García
-
Madrid
1948
Soltera
No
-
-
-
Carmen
Ortega
Gutiérrez
-
Sevilla
1953
Soltera
-
Pediatría y
puericultura
-
1954
Elena Díaz
Diestro
1956
-
1958
Soltera
No
Med. General
Reinosa
-
Mª Rosa
Buitrago
Ufano
1956
Salamanca
1958
Soltera
-
Pediatría y
puericultura
Santander
1966
Ana Mª
Lastra
Santos
1956
Madrid
1959
Soltera
-
Análisis clínicos
-
1963
Mª Carmen
Alonso
Macías
1960
Salamanca
1961
Soltera
-
Med. General
Castañeda
1964
Juana
Martín
Lorch
1963
Madrid
1964
Soltera
-
Psiquiatría
Santander
1969
Ángela
Aguilar
Romo de
Oca
1960
Valencia
1964
Soltera
-
Med. General
-
1964
Mª Teresa
Sillero
Martínez
1959
-
1965
Casada, 1hijo.
-
Pediatría y
puericultura
Santander
-
Mª Carmen
De la
Fuente
Moreno
1958
Granada
1966
Soltera
No
Med. General
Santander
1966
11
Rosa Mª
Martínez
Concejo
1965
Valladolid
1966
Soltera
No
Med. General y
Análisis Clínicos
Santander
1968
Mª
Francisca
Escrivá
Moscardó
1965
Valencia
1966
Soltera
No
Pediatría y
Puericultura
Santander
1967
Mª Teresa
Sotelo
Rodríguez
1967
Santiago
1967
Soltera
No
Med. General
Interina de A.P.
y análisis
clínicos.
Santander
1968
Rosa Mª
Pasch
Erbardt
1967
Valladolid
1967
Soltera
-
Pediatría,
Neurofisiología
clínica (jefa de
servicio de
E.E.G)
Santander
2010
Mª Carmen
Portilla
Ortiz
1964
Salamanca
1968
Soltera
No
Pediatría y
Puericultura
Santander
-
Mª Carmen
Antón
Sáenz
1965
Zaragoza
1968
Casada. Cinco
hijos.
Sí.
Med. General
Análisis clínicos
Laredo
1974
Ángeles
Yolanda
Curto Veci
1965
Madrid
1968
Casada, no
hijos.
Sí
Análisis clínicos
Castro
Urdiales
1972
Mª Antonia
Aranda
Coritiuela
1968
Madrid
1968
1972
Casada, 2 hijos.
No
Med. General
Corrales de
Buelna
1969
1972
Mª Ángeles
Ruiz-Tagle
Morales
1969
Sevilla
1969
Soltera.
Posteriormente,
casada, un hijo.
No
Hematología y
hemoterapia.
Med. General
Santander
-
África
Mediavilla
Martínez
1970
Madrid
1974
Soltera.
-
Farmacología
Santander
-
Mercedes
Martínez
González
1976
Santander
1977
Soltera
-
Med. de Familia
Santa
María de
Cayón
-
Tabla 2: Datos recogidos en los expedientes del COMC sobre las 20 primeras
médicas colegiadas en Cantabria junto a las tres médicas entrevistadas.
Analizando los datos de la tabla, podemos observar varias cosas.
1: Año licenciatura
Respecto al año de licenciatura, desconocemos el año de cuatro de las colegiadas.
De los que sí conocemos, nueve son el mismo o inmediatamente anteriores al año
de colegiación en Cantabria, indicando que la médica licenciada ese año se colegió
aquí nada más terminar la carrera.
12
Respecto a las otras diez fechas de licenciatura, son notablemente anteriores al año
de colegiación. Esto se explica porque las médicas licenciadas esos años se
colegiaron en otra comunidad diferente a Cantabria y llegaron aquí por traslados.
Esta información se halla recogida en los expedientes de dichas médicas, tanto en su
ficha personal como en los documentos de ingreso en el COMC, en los que figura la
fecha de inscripción en el colegio anterior y el tiempo que estuvieron colegiadas allí.
Las únicas médicas que no se colegiaron nada más acabar la carrera en Cantabria y
que no aparecen como colegiadas anteriormente en otra comunidad son Elena Díaz
Diestro, Ana Mª Lastra Santos, Mª Carmen Portilla Ortiz y Mª Carmen Antón Sáenz.
2: Universidades
Examinando las universidades en las que estudiaron las médicas de la lista,
comprobamos que siete de ellas estudiaron en Madrid, cuatro en Salamanca, dos en
Sevilla, dos en Valencia, dos en Valladolid, una en Granada, una en Zaragoza, una en
Santiago y una en Santander. Solamente en dos expedientes no viene recogida la
universidad donde se licenciaron.
3: Estado civil
Solamente cuatro de las médicas de la lista aparecen como casadas en sus fichas.
Dado que las fichas se rellenaban en el momento de colegiarse, es de suponer que
el estado civil reflejado en la misma es el que tenían al momento de colegiarse. Esto
es parcialmente confirmado por el caso concreto de Mª Ángeles Ruiz-Tagle Morales,
que en la ficha aparece como soltera y sin embargo en la parte de atrás
encontramos nombres de su marido y su hijo, indicando que probablemente se casó
después de colegiarse.
4: Ejercicio
Un dato que nos llamó poderosamente la atención fue el hecho de encontrar a
nueve médicas de la lista como colegiadas sin ejercicio. En algunas fichas estaba
indicado directamente mientras que en otros expedientes se hallaron solicitudes de
ingreso en el COMC por escrito en el que se especificaba que querían ingresar como
colegiadas sin ejercicio.
Tras investigar el tema, descubrimos que las colegiadas sin ejercicio estaban
inscritas en el COMC como tal porque no estaban dadas de alta en Hacienda ni en la
Seguridad Social. De entre ellas una, Mª Luisa Herreros García, era investigadora,
por lo que no ejercía como médica. Cuatro médicas: Mª Carmen De la Fuente
Moreno, Rosa Mª Martínez Concejo, Mª Francisca Escrivá Moscardó y Mª Teresa
Sotelo Rodríguez figuraban como colegiadas sin ejercicio debido a su condición de
médicas residentes, ya que en la época en la que hicieron la residencia no se
consideraba que estuvieran en ejercicio libre como el resto de profesionales. Del
resto de colegiadas apuntadas sin ejercicio no hay más datos.
De las demás, sólo dos especificaban en sus fichas y documentos que estaban
colegiadas con ejercicio. No hallamos datos sobre el ejercicio en los restantes
expedientes.
13
5: Especialidad
Las especialidades más practicadas por estas médicas son pediatría y puericultura,
medicina general y análisis clínicos. Estas especialidades, entre otras cuyas
características van más orientadas al cuidado que a la parte técnica de la medicina,
han sido consideradas más aptas para mujeres debido a supuestas características
inherentes al género femenino tales como la empatía o el instinto maternal.
Comparando estos resultados con los obtenidos por Teresa Ortiz Gómez en su tesis
doctoral Médicos en la Andalucía del siglo XX9, observamos que la ocupación
femenina de las especialidades médicas entre las décadas de los 40 a los 80 recogida
en este texto se corresponde bastante con la plasmada en este trabajo. Así
observamos que, en la tesis de Teresa Ortiz, en la década de los 40 las únicas
especialidades con presencia femenina eran Oftalmología, Pediatría y Puericultura y
Obstetricia y Ginecología. En el caso de las tres médicas de nuestra lista colegiadas
en esa época, tenemos una especializada en Pediatría y Puericultura, otra
especializada en psiquiatría y una tercera cuya especialidad no aparece reflejada en
ninguno de los documentos de su expediente.
A pesar de que psiquiatría no aparece ocupada por mujeres hasta la década de los
70 en el trabajo de Teresa Ortiz Gómez, es una de las especialidades con más
tendencia “femenina” de la medicina debido a que el diálogo, la empatía y el
cuidado son más importantes en esta rama de la medicina que la parte más técnica.
En la década de los 50 las especialidades con presencia femenina que aparecen en la
tesis de Teresa Ortiz son Medicina General, Análisis Clínicos, Cardiología, Medicina
Preventiva y Salud Pública, Obstetricia y Ginecología y Pediatría y Puericultura.
Comparando estos datos con los recogidos en el COMC encontramos que, de las
cuatro colegiadas de la década de los 50, dos se especializaron en Pediatría y
Puericultura, una en Medicina general y una en Análisis clínicos, encontrándose
abundante similitud con lo expuesto en la investigación de Teresa Ortiz.
En la década de los 60 las especialidades con presencia femenina que aparecen en el
trabajo de Teresa Ortiz son Medicina General, Análisis Clínicos, Anestesia y
Reanimación, Aparato Digestivo, Hematología, Medicina Interna, Nefrología,
Neurología y EEG, Obstetricia y Ginecología, Oftalmología, Otorrinolaringología,
Pediatría y Puericultura y Radiología. En nuestra lista tenemos catorce médicas
colegiadas en la década de 1960 y de estas, ocho se especializaron en Medicina
General, cuatro en Pediatría y Puericultura, cuatro en Análisis Clínicos, una en
psiquiatría, una en Neurofisiología clínica y E.E.G., una en Hematología y
Hemoterapia y una interina de A.P. Si hacemos la suma de las especialidades
recogidas nos da un total de veinte especialidades para catorce médicas. Esto se
debe a que Rosa Mª Martínez Concejo se especializó en Medicina General y Análisis
clínicos, Mª Teresa Sotelo Rodríguez en Medicina General y Análisis Clínicos, además
de ser interina de A.P., Rosa Mª Pasch Erbardt en Pediatría y Puericultura y en
Neurofisiología clínica, siendo además jefa de servicio de E.E.G. y Mª Carmen Antón
Sáenz en Medicina General y Análisis clínicos. Como en la década anterior, los datos
de ambas comunidades tienen una similitud bastante cercana.
La década de los 70 es especial ya que en este trabajo no están recogidas todas las
médicas colegiadas en esa década, sino que sólo tenemos dos, especializadas en
14
Medicina de Familia y Farmacología Clínica. Siguiendo con el texto de Teresa Ortiz,
las especialidades con presencia femenina en Andalucía en los 70 fueron Medicina
General, Análisis Clínicos, Anestesia y Reanimación, Aparato Digestivo, Cardiología,
Cirugía General, Cirugía Pediátrica, Cirugía Plástica, Dermatología y Venereología,
Endocrinología y Nutrición, Estomatología, Hematología, Medicina del Trabajo,
Medicina Intensiva, Medicina Interna, Medicina Preventiva y Salud Pública,
Nefrología, Neurocirugía, Neurología y E.E.G., Obstetricia y Ginecología,
Oftalmología, Otorrinolaringología, Pediatría y Puericultura, Psiquiatría, Radiología,
Rehabilitación, Reumatología y Traumatología y Ortopedia.
Se puede comprobar cómo a medida que avanzan las décadas el número de
especialidades con presencia femenina va aumentando, llegando en la década de los
70 a incluir especialidades quirúrgicas, que aún a día de hoy se mal consideran
competencia masculina.
6: Zona de trabajo
Investigando acerca de las zonas donde ejercieron estas médicas, encontramos
escasa información, siendo lo más relevante el municipio en el que ejercían la
profesión. De las 23 médicas de la lista, once trabajaron en Santander, dos en
Reinosa, una en Castañeda, una en Laredo, una en Castro Urdiales, una en los
Corrales de Buelna y una en Santa María de Cayón.
De cinco de estas médicas no tenemos datos sobre el lugar en el que ejercieron
recogidos en su expediente del COMC.
7: Año de baja
Con respecto a los años de baja en el colegio de médicos, trece médicas se dieron de
baja en el COMC por traslado a otras comunidades. En el caso concreto de Mª
Antonia Aranda Coritiuela, hay dos fechas de ingreso y otras dos de baja del COMC
por traslado de Cantabria a Madrid, otra vez a Cantabria y una última vez a Madrid.
El caso de Ángela Aguilar Romo de Oca resulta curioso también ya que permaneció
colegiada en Cantabria únicamente el tiempo necesario para poder sacarse una
plaza mediante oposición de médico titular del ayuntamiento de Lamasón,
volviendo después a Valencia donde llevaba ejerciendo ya cuatro años. De las
restantes integrantes de la lista, tres causaron baja en el COMC por fallecimiento.
Las nueve médicas restantes, que no tienen fecha de baja en el COMC, siguen
activas a pesar de estar ya jubiladas.
8: Colegiadas honoríficas
Un dato interesante encontrado en los expedientes de varias de las colegiadas (no
reflejado en la tabla) fue una invitación a la ceremonia de los colegiados honoríficos.
El título de colegiado honorífico se entrega a aquellos colegiados que cumplan 70
años de edad estando aún en activo en el colegio de médicos. Las invitaciones
encontradas correspondían todas a las mismas fechas, cosa que llamó nuestra
atención. Investigando en el COMC el origen de aquellas invitaciones descubrimos
que los títulos de colegiado honorífico empezaron a otorgarse en Cantabria a partir
del año 2002.
Muchos médicos y médicas que ya tenían los 70 años cumplidos en esa fecha no
obtuvieron el título de colegiados honoríficos, motivo por el cual se hizo una
15
reclamación para que los médicos que ya pasaban de los 70 años recibieran su
título. Por esa razón las invitaciones al acto de entrega del título de colegiado
honorífico tienen todas las mismas fechas en cada expediente en el que fueron
encontradas.
Análisis global
Tras organizar y analizar estos datos, podemos concluir que la medicina en
Cantabria siguió un proceso de feminización dentro de lo esperable si tomamos
como estándar los procesos descritos en la investigación de Teresa Ortiz y en los
múltiples artículos que describen la feminización de la medicina estudiados para la
formación de la base contextual del trabajo.
Así podemos ver que la tendencia a medida que las décadas avanzan, es que el
número de colegiadas es cada vez mayor, siendo tres las médicas colegiadas en la
década de los 40, cuatro en la de los 50 y diecisiete en la de los 60 (como se ve en la
tabla 1, en nuestro estudio no entraron todas las colegiadas de esa década) y que el
número de especialidades con presencia femenina es cada vez mayor a medida que
pasan los años, así como la presencia de mujeres con más de una especialidad e
incluso con cargos de poder como es el caso de Rosa Mª Pasch que llegó a jefa de
servicio.
No obstante, también observamos que las especialidades más abundantes entre
estas médicas son Pediatría y Puericultura, Medicina General y Análisis Clínicos, que
entran dentro de las especialidades más “femeninas” de la profesión médica y, por
tanto, dentro de lo esperable a la hora de hablar las primeras médicas en Cantabria,
ya que a las mujeres en aquellos años les resultaba mucho más fácil acceder a estas
especialidades que a otras más típicamente masculinas, como las quirúrgicas.
Probablemente uno de los datos que más nos ha sorprendido, por salirse en cierto
modo de la normalidad de aquella época, es el hecho de encontrar que
prácticamente todas las médicas de la lista estaban solteras. Como he mencionado
anteriormente, la opción más lógica es que al inscribirse en el colegio de médicos
estuvieran solteras y se casaran posteriormente, pero exceptuando el caso singular
de Mª Ángeles Ruiz-Tagle, en el que aparecen los nombres de su marido y su hijo en
la ficha, no tenemos datos recogidos que puedan confirmar esta suposición.
Resumiendo todo lo dicho, las primeras colegiadas de Cantabria no marcaron
diferencias claras con respecto a sus compañeras de otras comunidades, sino que
siguieron el patrón más o menos establecido entre las médicas españolas a la hora
de introducirse en el mundo dominado por hombres que era, y en cierto grado sigue
siendo, la medicina.
16
Parte 2:
Como ya se ha comentado previamente, además de recopilar datos de los
expedientes almacenados en el COMC, se realizaron entrevistas personales a tres
médicas cántabras, Mª Ángeles Ruiz-Tagle Morales, Mercedes Martínez González y
África Mediavilla Martínez. Estas mujeres, actualmente jubiladas, vivieron
situaciones profesionales radicalmente distintas una de otra.
La base de la entrevista fue la misma para las tres médicas. Se realizó un guion con
28 preguntas, al que luego se le añadieron dos para cubrir un tema específico
aplicable únicamente a la tercera entrevistada. A continuación detallo las preguntas
que constituyeron el guion de las entrevistas.
Guion para la entrevista personal a las médicas
¿Por qué escogió medicina siendo una elección dominada por el género
masculino?
¿Dónde cursó sus estudios de medicina?
Durante su formación en la facultad, ¿tuvo problemas por ser mujer?
¿Recuerda si tuvo muchas compañeras de clase durante la carrera?
¿Cuántas terminaron con éxito sus estudios igual que usted?
¿Cuántas profesoras enseñaban medicina cuando usted estudió la carrera?
¿Tuvo en algún momento un modelo femenino de práctica profesional?
¿Se colegió usted nada más terminar la carrera o esperó algún tiempo?
¿Ejerció como médica todos los años desde que se colegió hasta que se jubiló?
¿En qué especialidad ejerció como médica?
¿Tuvo problemas de integración en el trabajo?
¿Trabajó junto a más médicas?
¿Percibió un trato diferente hacia usted o sus compañeras de profesión por parte
de sus compañeros masculinos?
¿Y por parte de sus superiores?
¿Y por parte de los pacientes?
¿Ha sentido alguna vez su autoridad cuestionada por sus compañeros o
compañeras de profesión por ser mujer?
¿Y por los pacientes?
¿Ha observado diferencias en las percepciones de médicas y médicos con
respecto a este tema?
¿Conoció a otras médicas en activo durante su vida profesional?
¿Recuerda si formó vínculos con otras médicas ya fuera durante la formación o
ejerciendo profesionalmente?
¿Ha formado parte de alguna asociación de mujeres médicas?
¿En qué año se jubiló?
¿Cómo cambiaron las cosas desde que empezó a trabajar hasta que se jubiló?
¿Cree que en ese cambio usted y sus compañeras jugaron un papel esencial?
¿Ha observado cambios en las expectativas y en la práctica profesional de las
médicas residentes de los años 70 y las de la década del 2000?
¿Qué recuerda especialmente de su carrera profesional?
¿Cree que médicos y médicas tienen un estilo diferente de relación con los
pacientes?
17
¿Cree que la igualdad de género en la profesión médica está conseguida o que
aún queda trabajo por hacer?
¿Había diferencias entre el ambiente de trabajo de la facultad y el del hospital?
¿Percibió un trato diferente hacia usted o sus compañeras de profesión por parte
de sus alumnos?
En el caso particular de la tercera entrevistada, África Mediavilla, primera mujer
profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, se añadieron
las dos preguntas finales mostradas en el guion recogido en el cuadro anterior.
El objetivo principal de estas entrevistas era obtener un testimonio de primera
mano acerca del ambiente en el que trabajaron estas mujeres. El resultado fueron
tres puntos de vista totalmente diferentes acerca de la situación de las médicas en
los años en los que ellas ejercieron profesionalmente y que se exponen uno a uno a
continuación.
1. Mª Ángeles Ruiz-Tagle Morales
Mª Ángeles fue la primera de las tres médicas en ser entrevistada. Esta mujer,
aparte de haberse dedicado a la medicina trabajando en el servicio de hematología
de Valdecilla, es feminista consagrada en activo y la presidenta y fundadora de la
Asociación Consuelo Berges de mujeres separadas y/o divorciadas.
Empezamos hablando de por qué eligió medicina como carrera profesional siendo
algo mayoritariamente masculino a lo que me contestó que la principal razón residía
en el ambiente en el que se crio.
Su padre era el director de una fábrica de tabaco en Sevilla y ella creció entre las
mujeres que trabajaban allí, las cuales, al no tener más alternativas, llevaban a sus
hijos al trabajo y les cuidaban allí, en unas condiciones higiénicas bastante malas. Al
haber crecido contemplando esta situación, Mª Ángeles relata que decidió ser una
mujer que defendiera los derechos de las mujeres y que iba a intentar que la
sanidad fuera más justa con las trabajadoras de la fábrica.
Reconoció también que sí consideraba que medicina era una opción principalmente
masculina. “En mi curso de primero de medicina había doscientos y pico alumnos y
éramos siete chicas”, fue lo que nos comentó al respecto.
Al saber que había tenido compañeras le preguntamos también acerca de ellas, si
habían terminado la carrera y se habían graduado junto con ella. “No todas”. Sin
embargo, los motivos para que estas mujeres no terminaran los estudios en la
facultad de Sevilla donde estudió Mª Ángeles fueron traslados a otras facultades y
no presiones por parte de terceros.
Al preguntarle por el ambiente que vivió al estudiar en la facultad, más
concretamente si tuvo problemas de algún tipo por ser mujer, relató que lo que ella
había vivido era más bien un ambiente proteccionista, un tipo de discriminación que
pone a las mujeres en una posición pasiva y protegible, ya que, por el hecho de ser
mujeres, a las pocas chicas que había en clase siempre las trataban como si fueran
18
niñas pequeñas. También dijo que en ocasiones se habían llegado a sentir anuladas
por esta misma razón.
Continuando con las preguntas, entramos en el tema de las profesoras y las mujeres
que pudieran haberle servido como modelos de profesionalidad. La respuesta fue
negativa en ambas ocasiones y aunque sí es cierto que tuvo un familiar que ejercía
la medicina, un tío político, ella no le tomó como modelo o inspiración para ser
médica.
Con esto cubrimos la parte referente a su formación, por lo que nos movimos a
hablar acerca de su colegiación, más concretamente si se colegió nada más terminar
la carrera. “Terminé la carrera en el año 69, en Febrero. Estuve 3 meses […] en
Sevilla […] No estuve ningún tiempo esperando a nada”. El principal motivo de su
traslado a Cantabria fue que la especialidad que quería hacer, Hematología, en
Sevilla no era exactamente lo que ella esperaba.
En Cantabria estuvo al principio en el antiguo pabellón 8 hasta que al cabo de un par
de meses se incorporó a la Residencia Cantabria. Al preguntarle si tuvo problemas
de integración en el trabajo, relata que fue en esos dos meses en el pabellón 8
donde tuvo más problemas, ya que de los cuatro residentes que allí había, ella era la
única mujer. A causa de eso, no le permitían hacer guardias nocturnas y quedarse a
dormir ya que sus jefes estaban preocupados por ella “en plan proteccionista”. Tuvo
que protestar y hacer ver que ella podía cuidarse sola para que le permitieran hacer
esas guardias y quedarse allí.
Como ya se ha comentado, al cabo de un par de meses trasladaron a Mª Ángeles a
Valdecilla. Nos habló del ambiente que vivió allí y de que no tuvo jamás problemas
de integración a pesar de ser la primera mujer del servicio. Sus compañeros, nos
cuenta, jamás le transmitieron la sensación de estar menospreciándola o tratándola
diferente por el mero hecho de ser mujer. De su jefe lo que nos dice es que trabajó
toda la vida con él y jamás hizo diferencias entre hombres y mujeres. “Yo desde
luego puedo decir que he trabajado muy a gusto, muy respetada, muy valorada, y
con mucho cariño. Nos tenemos mucho cariño ahora mismo, que son muchos años
juntos, ¿eh? (risas)”.
Los únicos momentos en los que llegó a sentirse discriminada por ser mujer, fue con
algunos pacientes que pedían que les atendiera un médico varón, “un médico con
pantalones decían ellos. Y yo la contestación mía fue: si quiere usted entro y me
pongo pantalones porque la única que estoy soy yo (risas). […] Otros no, otros lo
agradecían, las mujeres agradecían que fuera mujer”.
También relata que los principales problemas con los pacientes se daban en
Urgencias más que en el propio servicio de Hematología y Hemoterapia, pero que
esos fueron los únicos momentos en los que sintió que se la menospreciara o que se
cuestionara su autoridad. Enlazando con este tema, hablamos acerca de cómo
percibían sus compañeros y compañeras este tipo de discriminación. A pesar de que
nunca cuestionaron ni la validez de Mª Ángeles como médica ni su sinceridad, no le
dieron importancia alguna al asunto.
19
El siguiente punto a indagar fueron las relaciones que tuvo con otras médicas en
activo, porque a pesar de ser la primera mujer en el servicio no fue la única ya que
en años posteriores se fueron añadiendo más médicas. “Sí claro, somos
compañeras” compañeras con las que mantiene aún hoy un vínculo. No obstante, a
pesar de ese vínculo con las otras médicas, Mª Ángeles no formó parte de
asociaciones de médicas. De mujeres sí, ya que es (y sigue siendo) feminista en
activo, pero esas asociaciones siempre han estado fuera del ámbito profesional.
Se jubiló en 2007, “En el dos mil… En el dos mil ocho ya no trabajé”, habiendo
ejercido todos los años desde que se colegió. Durante toda esa experiencia laboral,
le preguntamos qué cambios había visto en la situación de las médicas desde que se
colegió hasta el día que se jubiló. “Han cambiado radicalmente. […] no todo, porque
las mujeres todavía por mucho camino que hemos andado nos queda mucho
camino por recorrer”. A pesar de que ha habido muchos cambios y ahora las
mujeres son mayoría en las facultades y los hospitales, la situación sigue sin ser igual
para hombres y mujeres. Habló de las especialidades femeninas y masculinas, de
cómo las mujeres hemos ocupado poco a poco todo tipo de especialidades, aunque
aún hay poca presencia femenina en especialidades de tradición masculina.
También habló del famoso “techo de cristal” que según ella “es de cemento armado,
porque no hay quien lo rompa” que hace referencia a la escasa presencia femenina
en puestos altos de la jerarquía médica. De cómo las mujeres nos quedamos en la
base de la pirámide aunque “aparentemente” parezca que nada nos impide llegar a
lo más alto.
En este cambio Mª Ángeles piensa que ella y sus compañeras jugaron un papel
fundamental al defender su puesto de trabajo como médicas, creando el contexto
para que más mujeres se atrevieran a dar el paso y unirse a esta profesión y aunque
no recuerda especialmente un cambio en la actitud de las médicas residentes de los
años 70 y las de los 2000, sí que cree que ha habido cambios, pero no tanto a nivel
de sus expectativas o de su práctica, sino a nivel de número de mujeres que se
colegia ahora con respecto a treinta años atrás. Aunque eso no quita que haya
conocido a mujeres “con empuje, con mucho empuje” entre las residentes que ha
visto pasar a lo largo de su carrera profesional.
Carrera de la que se lleva especialmente el recuerdo del buen ambiente que tenía
en el hospital y con el resto del personal, haciendo que el hecho de ir a trabajar
fuera un placer más que una obligación.
Acercándonos ya al final de la entrevista, la siguiente pregunta fue acerca de la
distinta percepción que se tiene sobre el modo de trabajar de médicas y médicos, de
cómo las médicas parecen estar más orientadas hacia los caminos de la empatía y el
cuidado y cómo los médicos se dirigen más al aspecto técnico de la medicina. Mª
Ángeles rápidamente calificó estas ideas de estereotipos, alegando que si se
cumplen en la realidad, es porque se perpetúan a base de seguir inculcándolos. La
solución, “tienen que desaparecer y los papeles tienen que ser […] transversales”
pero no sólo estos estereotipos en medicina, sino los estereotipos de separación por
géneros que nos enseñan desde que somos niños (el azul para los chicos, el rosa
para las chicas, etcétera). Para ambos sexos es beneficioso tener un grado
importante de empatía y el cuidado o la técnica no deberían ser exclusivos de un
20
solo género ya que son tareas que tanto hombres como mujeres pueden realizar
perfectamente.
Como broche final a la entrevista, la última pregunta realizada fue acerca de la
igualdad en la profesión médica, sobre si Mª Ángeles pensaba si estaba ya
conseguida o si aún quedaba trabajo por hacer. “Conseguida no, como no está
conseguida en la sociedad”. Para esta mujer, conseguir la igualdad dentro del
ámbito de la medicina no es algo que pueda lograrse aisladamente, sino que tiene
que hacerse en conjunto con la igualdad de género en la sociedad en general.
“Desde luego, camino nos queda todavía”.
Con esto terminábamos la entrevista a una mujer maravillosa que aún después de
haberse jubilado de la profesión médica, no lo ha hecho de la vida por lo que aún
sigue activa y con ganas de hacer aquello que le gusta y en lo que cree. La visión que
nos ofreció sobre su experiencia es la visión de una mujer feminista, luchadora, que
se dedicó, y que sigue muy dedicada, a la lucha por la igualdad entre hombres y
mujeres.
2. Mercedes Martínez González
La segunda médica en ser entrevistada fue Mercedes Martínez. El contexto
profesional de esta médica fue radicalmente diferente del de Mª Ángeles, ya que no
trabajó en un hospital, sino que fue médica general por los pueblos de Rionansa.
Empezando la entrevista nos comentó que se decantó por medicina, a pesar de ser
una carrera mayoritariamente masculina, porque “la medicina […] me atraía desde
pequeña”. También le interesaban mucho las letras, sobre todo las lenguas clásicas,
llegando a hacer el bachillerato de letras, pero finalmente se decantó por estudiar
medicina. Mercedes estudió en Santander, siendo licenciada de la primera
promoción de la Facultad de Medicina de la entonces denominada Universidad de
Santander.
Quisimos saber si durante su formación tuvo algún problema por ser mujer. “No, al
contrario. Tuvimos más ventajas”. En la época en la que estudió la carrera, a los
hombres se les exigía hacer el servicio militar, cosa que a las mujeres no se les pedía,
pasando los meses de verano de los tres últimos años de la carrera más un año
adicional en las milicias universitarias. Nos cuenta además que en su época de
estudiante la facultad aún no estaba hecha como tal y que la formación se llevó a
cabo íntegramente dentro del hospital, resultando en “una formación excelente”.
Al preguntarle por las compañeras que tuvo en sus años de formación, nos comentó
que en clase eran “seis mujeres para treinta varones”, de las cuales terminaron
todas con éxito la carrera. Al indagar un poco más y preguntar por la presencia de
profesoras femeninas durante su formación, nos contestó que dos eran las médicas
que enseñaban cuando ella era estudiante, África Mediavilla y Francisca Garijo.
Aunque tuvo dos profesoras eminentes durante su formación, Mercedes nos cuenta
que no tuvo un modelo femenino de práctica profesional. Inmediatamente después
de terminar la carrera se colegió, ejerciendo como médica todos los años de su vida
profesional, salvo dos años que estuvo “en el Instituto de Nutrición de
21
Centroamérica, en Panamá” en los que no considera que ejerciera la medicina como
tal.
Después pasamos a hablar sobre la especialidad que hizo como médica. “Tenía muy
claro que quería ser médico de Familia”. La especialidad como tal no estaba cuando
ella estudiaba y tanto sus profesores como sus compañeros pensaron que se
dedicaría a la endocrinología, especialidad que también le gustaba mucho, “pero
cuando yo llegué, no pude elegir endocrino porque me encontraba mucho mejor en
lo que iba a ser la Medicina de Familia y entonces hice Medicina de Familia”.
Mercedes se dedicó toda su vida profesional a la medicina rural y al preguntarle por
las diferencias entre la medicina hospitalaria y la ambulatoria, nos relató que su
visión sobre los centros de salud de la ciudad es escasa y que su experiencia laboral
es radicalmente distinta a la de los médicos de atención primaria de la ciudad.
Añade además que “nunca me ha gustado el hospital, me ha gustado el hospital
para aprender, pero lo que me gusta es el contacto con la familia”. Nos habló de la
gran importancia que tiene la medicina de Familia como especialidad coordinadora
del resto de especialidades. De cómo los médicos y médicas de familia son los que
integran al resto de las especialidades ofreciendo una visión de conjunto de todas
las especialidades que falta en los hospitales.
Siguiendo con la entrevista, se le preguntó si había percibido en algún momento un
trato diferente hacia ella o sus compañeras por el hecho de ser mujeres, a lo que
nos contestó que sí, que sus compañeros las trataban como a hermanas pequeñas
dispensándoles un trato favorable. Trato diferente que no percibió por parte de sus
superiores, pero sí por parte de los pacientes nada más instalarse como médica,
trato que mejoró al cabo de poco tiempo siendo aceptada de buen grado por sus
pacientes.
Siguiendo con el tema, hablamos acerca de si en alguna ocasión había sentido su
autoridad cuestionada por el hecho de ser mujer. “Yo he trabajado casi siempre con
hombres […] yo he sido la líder y ellos han confiado mucho más en mí”. Niega
haberse sentido cuestionada, sino más bien todo lo contrario, ni por parte de sus
compañeros ni de sus jefes ni de los pacientes. Autoridad que ejerce no sólo con sus
compañeros haciendo de líder, sino que además la practica con los pacientes
separando claramente la vida profesional de la personal, algo que considera muy
importante ya que pacientes y amigos no es algo que deba mezclarse.
Conoció a otras médicas en activo durante su vida profesional, pero no formó
vínculos especialmente fuertes con ellas ni perteneció a asociaciones de médicas
durante el tiempo que ejerció.
Al preguntarle acerca de los cambios que ha presenciado durante toda su vida
profesional, Mercedes nos cuenta que al principio la medicina rural era un trabajo
solitario, donde estaban ella y un enfermero nada más y que ha evolucionado hasta
ser un trabajo de equipo. En ese cambio, ella está segura de que las primeras
promociones de médicos y médicas de Familia jugaron un papel fundamental,
logrando grandes avances en esta especialidad.
22
Al preguntarle concretamente por los cambios en las expectativas y en la práctica
profesional de las residentes de los años 70 y 80 a las de los 2000, nos contó que las
cosas habían cambiado muchísimo. Cuando ella empezó, lo prioritario era el trabajo,
“ahora son prioritarias otras cosas”. Ahora la familia es más importante que la
carrera, provocando que muchas mujeres pidan excedencias muy largas por
maternidad y como la mayoría del personal médico está compuesto por mujeres,
eso acaba dañando la medicina, provocando desconexiones con los pacientes y
pérdidas de confianza.
De su carrera profesional lo que más recuerda es lo satisfactorio que le ha resultado
siempre el trato con los pacientes, actividad que siempre le ha apasionado y a pesar
de haber dedicado buena parte de su vida a la investigación y a la docencia, el
trabajo de consulta es lo que más ha disfrutado siempre.
Ya finalizando la entrevista, le preguntamos a Mercedes acerca de las diferencias en
la relación con los pacientes entre médicos y médicas. “Posiblemente sí.
Posiblemente el hombre escuche menos”. Nos comenta que en la atención primaria
los hombres tienen menos paciencia que las mujeres, y menos sensibilidad hacia las
ganas de hablar o la necesidad de atención que tienen muchos de los pacientes de
atención primaria.
Como última pregunta, hablamos con Mercedes acerca de si creía que la igualdad de
género estaba conseguida o si aún quedaba camino por recorrer. Su visión del tema
es que no está conseguida y que no se puede conseguir puesto que las mujeres
tienen tiempos muy grandes de excedencias y eso provoca que cuando una mujer se
coge una baja por maternidad larga, ese hueco tengan que cubrirlo los demás. Es
decir, el principal problema es la incapacidad de separar la vida personal de la
profesional. Y por eso Mercedes cree que no puede haber igualdad.
Con esta pregunta dábamos por terminada la entrevista a una médica que trabajó
totalmente enamorada de su profesión, dedicándose en cuerpo y alma a hacer lo
que siempre le gustó.
3. África Mediavilla Martínez
La tercera médica entrevistada para este trabajo es África Mediavilla, primera
profesora de medicina en Cantabria y cofundadora de la especialidad de
farmacología clínica en España.
Esta mujer escogió medicina porque le gustó, sin tener en cuenta si era
principalmente masculina o no. Recuerda que empezó a trabajar con un tío suyo
que era médico en el laboratorio de su casa, haciendo que le entrara “el gusanillo de
la medicina”.
Estudió medicina en la Complutense de Madrid y no recuerda haber tenido
problemas por ser mujer a pesar de que “había mucho machismo”. Recuerda que el
número de alumnos que estudiaban era enorme y que de ese número sólo un
pequeño porcentaje eran mujeres. Por supuesto al ser un volumen tan grande de
alumnos, unos 3000 recuerda ella en primer año, no todos terminaron la carrera. Al
final se licenciaron unos 500, pero no recuerda cuántas mujeres dejaron los
estudios.
23
Al preguntarle por las profesoras que daban clase en la complutense, no recuerda a
ninguna. Sí recuerda a alguna mujer trabajando como becaria o a alguna haciendo la
tesis en la facultad, pero no recuerda profesoras como tal. Tampoco tuvo modelos
femeninos de referencia de práctica profesional.
Al terminar la carrera se colegió sin ejercicio en Madrid para poder estudiar
farmacología en la facultad, que era lo que quería hacer. Se colegió en Santander
con ejercicio al ponerse a trabajar en el hospital Valdecilla. No ejerció como médica
todos los años desde que se colegió hasta que se jubiló, pero sí como investigadora
y profesora.
Hablando sobre su especialidad, la Farmacología Clínica, África nos relata que en
España esta especialidad no existía y que ella junto con dos compañeros fueron los
que la fundaron. Personalmente ella se dedicó más a la rama de las enfermedades
infecciosas dentro de la Farmacología Clínica ya que “es una especialidad súper
amplia y es imposible saberla entera, tienes que dedicarte a una parte”.
Indagando acerca de su ambiente de trabajo, no tuvo problemas de integración en
el trabajo por el hecho de ser mujer, a pesar de ser la única mujer en la facultad
durante un tiempo. Luego ya fue llegando más gente y recuerda sobre todo a
“alumnas nuestras [que] se quedaban haciendo tesis” y a compañeras de profesión
como Maruja Hurlé.
Entre el ambiente de trabajo de la facultad y el del hospital, la diferencia principal
era que en el hospital había más mujeres, a pesar de que estas mujeres eran
consideradas más como enfermeras que como médicas. “Yo me encontraba por el
pasillo con un paciente […] iba con un alumno de la facultad de medicina que venía
conmigo en aquel momento y que evidentemente tenía muchos menos años que
yo. Si el paciente se dirigía al alumno le llamaba doctor […] y si se dirigía a mí me
llamaba señorita”.
Este trato discriminatorio era sobre todo por parte de los pacientes ya que por parte
de sus compañeros y superiores no percibió un trato diferente hacia ella por el
hecho de ser mujer. Con sus alumnos en la facultad tampoco tuvo jamás ese
problema, a pesar de que ella tuteaba a sus alumnos y dejaba que la tutearan.
Sin embargo, a pesar de no sentirse discriminada, sí que sintió su autoridad
cuestionada por ser mujer sobre todo en las asambleas del hospital, teniendo que
hacerse oír y pedir su turno para hablar reclamando su derecho a participar ya que
los hombres “que llevaban la voz cantante” la dejaban siempre en último lugar del
turno de palabra, tanto a ella como a sus compañeras.
Conoció a muchas médicas en activo durante su vida profesional con las que formó
vínculos que aún hoy mantiene. Sin embargo, no ha formado parte de ninguna
asociación de mujeres médicas e incluso es partidaria de no formar este tipo de
asociaciones ya que, desde su punto de vista, las asociaciones provocan que las
mujeres se queden aisladas en un grupo en vez de luchar desde donde tienen que
hacerlo, metidas de lleno en el mundo masculino.
24
Se jubiló en el año 2012 y en toda su carrera profesional ha visto cómo la medicina
se ha ido feminizando, observando cómo la situación se ha invertido y de un 15% de
alumnas que había cuando ella estudiaba ahora tenemos un 15% de alumnos en las
facultades. No es un cambio que le parezca adecuado, ya que lo normal sería que la
situación se hubiera equilibrado, teniendo igual número de médicos que de médicas
en los mismos puestos. En este cambio, África no cree que ella o sus compañeras
hayan jugado un papel tan fundamental. Sí que admite que han sido luchadoras,
pero no tanto como para iniciar un cambio de esta magnitud.
De ahí nos movimos al tema concreto de los cambios en las expectativas y la
práctica profesional de las residentes de las décadas de los 70 y los 80 y las de los
2000. El cambio que ella ha visto es un cambio general, no separado por sexos, y a
peor. Antes los residentes se quedaban trabajando fuera de su horario, echando las
horas que hiciera falta porque les gustaba trabajar y sin embargo actualmente en
cuanto suena la hora de salida, todo el mundo desaparece.
De su carrera profesional, lo que más recuerda es la satisfacción de haber hecho lo
que quería, de haberse dedicado a lo que le apasionaba. También recordó cómo le
impactó muchísimo, en el buen sentido, ver un parto por primera vez en su vida, lo
que desencadenó que se pasara mucho tiempo en el ala de maternidad del hospital,
aprendiendo y disfrutando de una rama de la medicina que siempre le ha gustado.
Ya encaminándonos a las últimas preguntas, lo siguiente fue el preguntar si creía
que los médicos y las médicas tienen un estilo diferente de relación con los
pacientes. “En términos generales [las mujeres] somos más cercanas”. A pesar de
que sabe que no se da en todos los casos, en general las mujeres somos más
sensibles que los hombres, que van más directos a la hora de ver a los pacientes.
África sostiene que las mujeres normalmente hacemos más función de psicólogas
con los pacientes, escuchándoles más y siendo más sensibles y empáticas.
Finalizando con la entrevista, le preguntamos sobre la igualdad de género, si creía
que estaba conseguida o si aún quedaba trabajo por hacer. Su respuesta fue que no,
que no estaba conseguida porque a pesar de la gran cantidad de mujeres que hay en
hospitales y facultades, los puestos altos de poder están ocupados
mayoritariamente por hombres. Las mujeres nos movemos principalmente por
ideales mientras que los hombres se mueven por ambición, lo que, desde su punto
de vista, es una de las principales razones de que esta situación esté así.
Y con esto finalizábamos la entrevista a una mujer que ha seguido una carrera
profesional impresionante, desde sus inicios como cofundadora del primer servicio
de Farmacología Clínica hasta su larga carrera como profesora, vicedecana de la
facultad e incluso directora del hospital Valdecilla.
25
Conclusiones
Al finalizar la realización de este trabajo y viendo la cantidad de información
recopilada y analizada, podemos colegir varias cosas. La primera de ellas que las
fuentes empleadas para recopilar los datos, a pesar de no haber sido utilizadas
anteriormente, han resultado ser muy ricas y muy útiles y, por lo tanto, deberían ser
empleadas en futuras investigaciones.
Los testimonios recogidos fueron organizados y analizados individualmente. La
primera conclusión que se sacó de este análisis fue la evidente diferencia entre los
puntos de vista de las entrevistadas. Los tres ambientes en los que éstas trabajaron
nos han dado tres imágenes diferentes sobre lo que era ser médica en aquella
época: el trabajo en el hospital, la medicina comunitaria rural y la docencia.
No obstante, a pesar de estas diferencias, las tres coincidieron en haber tenido
problemas con los pacientes al inicio de su trayectoria profesional. Las situaciones
eran diferentes, pero la razón era la misma: el paciente cuestionando la autoridad
de la médica por el hecho de ser mujer.
Una de los hechos más importantes observados, tras analizar los datos recogidos en
el COMC, es que el proceso de feminización de la medicina en Cantabria sigue un
patrón muy similar al que se ha recogido en otras partes de España. A pesar de ser
un fenómeno muy poco estudiado, las similitudes son evidentes, como por ejemplo
el ritmo de crecimiento de las colegiaciones de médicas o el grado de especialización
en áreas estereotípicamente femeninas, como las especialidades de Pediatría y
Puericultura, Medicina General o Psiquiatría.
Con todo esto hemos dado un paso más en la línea de investigación comenzada por
Rodrigo Franco Solar, tratando un tema nunca antes estudiado, como es la
feminización de la profesión médica en Cantabria en la segunda mitad del siglo XX.
26
Bibliografía
1. Cabré Pairet, M; Ortiz, T (eds); DenBeste-Barnett, M; Flecha García, C; Green, M;
Hellwarth, J; Klairmont-Lingo, A; Meyer, P; Salmón Muñiz, F; Pomata, G; Rhodes, M y
Sheridan, B. Sanadoras, matronas y médicas en Europa. Barcelona: Icaria; 2001.
2. Ortiz Gómez, T. Profesiones sanitarias. En: Morant I, Gómez-Ferrer G, Cano G et
al, coordinadores. Historia de las mujeres en España y América Latina. vol III: Del
siglo XIX a los umbrales del XX. Madrid: Cátedra; 2006. p. 523-543.
3. Franco Solar, R. Las transformaciones en la profesión médica: análisis de género.
Cantabria, 1898-1998. (Trabajo de fin de Grado no publicado). Santander:
Departamento de Historia de la Medicina, Universidad de Cantabria; 2015.
4. Ortiz, T. Fuentes orales e identidades profesionales: las médicas españolas en la
segunda mitad del siglo XX. Asclepio. 2005; 51 (1): 75-97.
5. Ortiz Gómez, T; Távora, A; Delgado, A y Sánchez, L. Ser mujer y médico en la
España de los años sesenta. Asparkia. 2001; 12: 125-133.
6. Cabré Pairet, M y Salmón Muñiz, F. Sexo y género en medicina. Santander:
Ediciones Universidad de Cantabria (EUC); 2013.
7. Ortiz Gómez, T. Medicina, historia y género: 130 años de investigación feminista.
Oviedo: KRK. 2006.
8. Ortiz Gómez, T. El género, organizador de profesiones sanitarias. En: Miqueo,
Consuelo et al. (eds.) Perspectivas de género en salud. Madrid: Biblioteca Nueva-
Minerva; 2001. p. 39-61.
9. Ortiz T. Médicos en la Andalucía del siglo XX : número, distribución, especialismo
y participación profesional de la mujer. Granada: Fundación Averroes; 1987.
10. Ortiz Gómez T. La Asociación de Médicas Españolas (1928-1936) y su fundadora,
doctora Elisa Soriano (1891-1964). En: Valera M, Egea MA, Blázquez MD,
coordinadores. Libro de Actas VIII Congreso Nacional de Historia de la Medicina,
Murcia-Cartagena, 1986. Murcia: Universidad de Murcia; 1988. p. 595-606.
11. Salmón F, García Ballester L, Arrizabalaga J. La Casa de Salud Valdecilla. Origen y
Antecedentes. Santander: Universidad de Cantabria – Asamblea Regional de
Cantabria; 1990.
27
Agradecimientos
A mi familia y en especial a mi madre y a mi hermana, las cuales me inspiraron para
elegir este trabajo y me apoyaron durante el desarrollo del mismo.
A Montserrat Cabré Pairet, por su inestimable guía y ayuda y por su infinita
paciencia conmigo.
A Pedro Hoyuela Estefanía, que me ayudó a buscar todo lo que necesitaba en el
archivo del COMC y me explicó todo lo que no entendía.
A Roberto Martín Melón, por toda la ayuda que me prestó y sin el cual este trabajo
no habría sido el mismo.
A Mª Ángeles Ruiz-Tagle Morales, Mercedes Martínez González y África Mediavilla
Martínez por el tiempo que me prestaron y toda la ayuda que me dedicaron.
A toda la gente que me ha apoyado a lo largo de la carrera, especialmente todos mis
profesores.
Gracias a todos.