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http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -209El Museo Escolar de Puçol: un museo comunitario superviviente en el tiempo The Puçol School Museum: a community museum survivor in time Rafael Martínez García Marian Tristán Richarte Museo escolar de Puçol (España) Fecha de recepción del original: abril 2023 Fecha de aceptación: mayo 2023 Resumen El Museo Escolar de Puçol (Elche) surgió en la década de los 70 como resultado de una experiencia educativa desarrollada en la escuela de la pedanía ilicitana homónima. En torno al conocimiento del medio se estructuró una educación que, en íntima conexión con la comunidad, patrimonializó la vida tradicional de esta partida rural. Desde sus orígenes, el voluntariado ha representado un elemento crucial en el devenir de la institución, que en 2009 fue incluida en el Registro de Buenas Prácticas de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Palabras clave: Museo Escolar, patrimonio, comunidad, voluntariado, educación, Unesco. Abstract The Puçol School Museum (Elche) emerged in the 1970s as a result of an educational experience developed at the school in the Elche district of the same name. Around knowledge of the environment, an education was structured that, in close connection with the community, patrimonialized the traditional life of this rural area. Since its origins, volunteering has represented a crucial element in the future of the institution, which in 2009 was included in the Unesco Register of Good Practices for the Safeguarding of the Intangible Cultural Heritage of Humanity. Keywords: School Museum, heritage, community, volunteering, education, Unesco.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -2101. Inicios y trayectoria del proyecto educativo y museístico de Puçol El Museo Escolar de Puçol es un museo que muestra a sus visitantes cómo era la vida de antaño: dónde vivían nuestros abuelos y abuelas; a qué se dedicaban y con qué herramientas hacían su trabajo; en qué lugares hacían la compra; cómo se divertían; qué comían y bebían... Pero en Puçol, realmente, lo interesante es, por una parte, el uso educativo y social que se insufla a sus colecciones; y, por otra, el recorrido que condujo a su proyecto de carácter comunitario a ser, desde 2009, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, el tercero del municipio de Elche. El museo es el resultado de un proyecto pedagógico desarrollado en la escuela rural de la pedanía de Puçol, en Elche, desde finales de los años sesenta, cuya principal característica es la recuperación, conservación y difusión del patrimonio material e inmaterial de carácter tradicional del Camp d’Elx (imagen 1), área que se extiende por el dilatado llano de inundación del río Vinalopó y conforma un territorio de secular aprovechamiento agrícola. Un entorno densamente poblado que atesora un rico paisaje natural y cultural; un territorio mantenido por una comunidad portadora de saberes y conocimientos que utiliza el valenciano como lengua vehicular. Una comunidad que ha conservado vivos ritos, tradiciones, festividades y artesanías propias, como, entre otros, el trenzado de palma blanca -la celebración del Domingo de Ramos en Elche reviste una singular relevancia, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional-, la preparación de los “mayos” en primavera, la elaboración de les “atxes” en la festividad de los Reyes Magos o la preparación de una gastronomía específica de la zona. Imagen 1. Mapa del municipio de Elche.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -211Todo empezó en el año 1968, cuando a este pequeño colegio unitario fue destinado un joven maestro, Fernando García Fontanet, quien se embarcó en la salvaguarda de la cultura ilicitana tradicional que estaba en vías de desaparición (imagen 2). Los niños y las niñas de la escuela desconocían gran parte de las costumbres tradicionales del territorio, sobre todo en lo referente al mundo agrícola, tan importante en las zonas rurales como Puçol. ¿Y cómo un/a niño/a nacido en el campo podía ignorar lo que era un apero? Ante este “escándalo”, que realmente desarraigaba a las nuevas generaciones del conocimiento de la vida de sus antepasados/as, este maestro y su equipo dieron comienzo a un proyecto -denominado entonces “La escuela y su medio”- que tenía como fin fundamental la recuperación de las tradiciones a través de la educación del alumnado del centro. Imagen 2. Fernando García Fontanet con su alumnado -niñosen el patio del colegio (década de los setenta). Fernando García implicó en esa iniciativa, en primer lugar, al alumnado -ahora veremos cómoy, en segundo lugar, a sus familias, vecinos y vecinas de la pedanía, quienes pronto hicieron suyo el proyecto y “lucharon” por él, tanto o más que su fundador. 1.1. Cómo una escuela rural se convierte en un museo comunitario y centro de la pedanía Este proyecto de recuperación de la cultura tradicional dio comienzo en las aulas de finales de los años sesenta y primeros setenta, con niños y niñas de la misma pedanía. En 1976, el colegio de Puçol participó, junto a otros centros educativos de la provincia, en el programa Edinte (Ensayo y
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -212Difusión de Nuevas Técnicas Educativas), auspiciado por la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia. El alumnado de Puçol desarrolló un proyecto titulado “La vida del agricultor”, proyecto en el que estuvieron trabajando durante dos cursos académicos, hasta 1978. La participación activa de la comunidad rural resultó decisiva para sacar adelante un trabajo que, de otra forma, hubiera sido imposible realizar. Junto a las asignaturas correspondientes a la educación reglada, el equipo de maestros y maestras incorporó enseñanzas relacionadas con la salvaguarda del patrimonio, sobre todo. En un primer momento, recopilaron lo concerniente a los trabajos tradicionales y sus aperos asociados. La tarea se iniciaba con algo tan “sencillo” como que el maestro instaba a su alumnado a pedir a sus padres y madres, abuelos y abuelas, aquellas herramientas del campo que ya no utilizaban y que tenían arrumbadas en los patios y/o pocilgas. Así empezó el colegio a llenarse de colecciones de las labores del campo: labranza, trilla, vid, etc. Y así lo sabemos gracias al número 0 (finales de 1979) del periódico elaborado íntegramente por el alumnado del colegio, Els Escolars (imagen 3), donde podemos leer en el artículo “El Museo” cómo se estaba creando ese primer espacio expositivo y qué apariencia tenía. Imagen 3. Portada del número 0 de Els Escolars y hoja correspondiente al artículo “El Museo”, en el interior del mismo1 (1979). 1 Publicación completa disponible en: www.museopusol.com/media/descargas/55.pdf.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -213El colegio quedaba abarrotado de aperos agrícolas, de indumentaria tradicional, vajillas, menaje de hogar… Todo, propiedad del vecindario y siempre impulsado desde el colegio. Y las familias de esos niños y niñas, encantadas de ver el entusiasmo y la vehemencia en los/as más pequeños/as de la casa y, sobre todo, el interés hacia la vida de sus mayores -y hacia ellos/as mismos/as-, percibieron en este proyecto una forma de empoderamiento –como se diría en la actualidadde Puçol. La cultura tradicional del Camp d’Elx comenzaba a ponerse en valor. Así pues, en 1979, nacía el Museo Escolar Agrícola de Pusol, resultado, por tanto, de una experiencia educativa que se extendió a la comunidad, haciéndola partícipe de aquella. Como se ha visto, colegio y comunidad fueron de la mano para constituir uno de los primeros y más singulares museos etnográficos de la Comunidad Valenciana. Ambas cualidades, “ser de los primeros” y “ser singulares” -un tanto ambiguas así enunciadas-, se sostienen en el siguiente argumento, ya apuntado: Puçol fue pionero, ya en la década de los setenta, en reivindicar que el utillaje agrícola que por entonces estaba cayendo en desuso merecía protegerse y estudiarse. Y ello en unos años, como decimos, en los que a este utillaje no se le otorgaba valor alguno, al margen del de su propio uso, ya en franco retroceso desde los 60. A este trabajo de recopilación se le unió la salvaguarda de lo inmaterial: la memoria oral de las personas mayores del entorno. Al rescate de trabajos por medio de las herramientas solía asociarse, también, la historia de vida de los/as implicados/as, quienes explicaban cómo funcionaban esas piezas, mientras el alumnado fotografiaba el proceso explicativo para, más tarde, incorporar ese material al trabajo de investigación de la “asignatura” correspondiente (imagen 4). Así, visitaron almazaras tradicionales; casas particulares, donde aprendieron a hacer pan o tomate en conserva; vieron cómo trabajaba el apicultor… Imagen 4. Diego García Canals -izquierday Terencio García Canals -encima del tonelabrieron las puertas de su casa, para experimentar de primera mano el trabajo del vino y hacer un registro fotográfico del procedimiento (años ochenta).
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -214A las salidas de campo se sumaron, en las instalaciones del colegio, talleres de limpieza, conservación y catalogación de piezas (imagen 5); clases de entomología, de bailes regionales, de repostería tradicional y de trenzados de fibras naturales -como palma blanca o esparto, entre otras actividades-. Todo, habitualmente, impartido por vecinos y vecinas de esta y otras pedanías. Imagen 5. El alumnado participaba en actividades estrechamente relacionadas con las colecciones agrícolas. Como se aprecia en la fotografía, los/as escolares manipulaban las piezas y las limpiaban para, después, investigar sobre su uso (años ochenta). Pese a que el proyecto partió de la educación reglada, no solo sirvió para enriquecer la educación en general y divulgar la cultura tradicional, en particular, sino que ayudó a Puçol, como pedanía, a fortalecerse y a avanzar junto al resto de las partidas rurales de Elche. Mientras el proyecto pedagógico crecía, Puçol entraba de lleno en las “comodidades” propias del siglo XX: agua potable, luz eléctrica, carreteras asfaltadas… También, numerosos/as adultos/as aprendieron entonces a leer, a escribir y “a hacer cuentas”, en clases nocturnas que Fernando impartía para aquellas personas que trabajaban, habitualmente, durante el día. A raíz de todo esto, el colegio de Puçol se convirtió en el centro neurálgico de la pedanía. La comunidad escolar fue, por tanto, el primer voluntariado del proyecto, incluido el profesorado, que hacía horas de más y trabajo extra, volcado en esta iniciativa, para llevarla a buen puerto. 1.2. De colegio rural a patrimonio reconocido por la Unesco Con los años, el colegio incrementó significativamente sus fondos, ampliados al entorno urbano al socaire de los cambios que tuvieron lugar en la ciudad, con el cierre del comercio de proximidad y la apertura progresiva de grandes y medianas superficies. Esto originó la llegada de colecciones procedentes del casco urbano, diversificando, así, sus materiales. Si hasta entonces el museo se constreñía -con carácter generalal entorno inmediato en el que se encontraba -Puçol y pedanías limítrofes, cuyo vecindario donaba y documentaba (valorizaba) su cultura material e inmaterial,
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -215participando en la enseñanza que se impartía en la escuela-, a partir de los noventa, la institución fue ampliando su objeto de estudio, abarcando piezas procedentes de sectores diversos asentados en la ciudad y ajenos, en principio, al medio rural. Puçol pasó de ser fedatario de los cambios acaecidos en el campo a constatar los de la ciudad, cuyas transformaciones pasaron a ser aprehendidas y divulgadas en el Museo Escolar. El año 1992 marcó la trayectoria histórica del proyecto en dos sentidos. Por un lado, y dado que la iniciativa había crecido sobremanera, se hizo necesario un órgano de gestión que controlase este crecimiento de forma equilibrada y que procurase su continuidad. De esta forma nació la Asociación Centro de Cultura Tradicional Museo Escolar de Puçol, formada por el mismo vecindario que había colaborado en el inicio y posterior desarrollo del proyecto pedagógico. Por otro lado, el museo fue reconocido por la Generalitat Valenciana como Museo Escolar Agrícola de Puçol (su primera denominación). Se podría decir que, a partir de entonces, distintas épocas han ido marcando la historia de Puçol, siempre centrada en la salvaguarda del patrimonio local tradicional por medio de la educación. A finales del siglo pasado y principios del actual, el museo pasó a ocupar las nuevas instalaciones construidas por el Ayuntamiento junto a las antiguas, anejas a la escuela (imagen 6). Por esos años, el Ayuntamiento también cedió una nave en la ciudad a la asociación gestora del museo, para que fuese almacenando de forma ordenada las donaciones de particulares y de empresas, que se sucedían constantemente, desbordando, en ocasiones, el funcionamiento habitual del colegio. Fue entonces cuando Fernando García solicitó la ayuda de los denominados “objetores de conciencia” e incluyó al museo en el conjunto de entidades donde se podía realizar la prestación social sustitutoria al servicio militar. Paralelamente, varios/as profesionales de museos fueron contratados/as por la asociación, profesionalizando la doble vertiente del equipo, educativa y museística. Imagen 6. Fue a raíz de la construcción de las nuevas instalaciones del museo cuando el alumnado del colegio pudo desarrollar la actividad de “Guía de museo”, explicando y acompañando a las visitas de otros centros escolares del municipio, tal y como apreciamos en la fotografía (principios de los dos mil).
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -216Otro hito histórico sucedió en 2009, cuando la Unesco incluyó al proyecto pedagógico del Museo Escolar en un nuevo listado que esta iniciativa inauguró a nivel europeo: el Registro de Buenas Prácticas para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Desde entonces, Elche contaría con tres patrimonios en tres listas diferentes de la Unesco. Los premios y reconocimientos al proyecto de Puçol, tanto a nivel nacional como internacional (iberoamericano), se sucedieron a partir de entonces. La asociación continúa activa a día de hoy y se ha seguido encargando en solitario de la responsabilidad de la gestión del museo, que ya contaba con un equipo de técnicos/as en cuestiones patrimoniales. En 2022 se produjo un cambio en el órgano gestor del museo (después de 30 años de gestión por parte de la asociación), relevo necesario habida cuenta de la envergadura que había alcanzado el proyecto. Se creó la Fundación de la Comunitat Valenciana Proyecto Puçol para la Educación y la Cultura, cuya puesta en marcha vino a significar el triunfo del voluntariado y de lo comunitario: una fundación mixta compuesta por la iniciativa privada, la asociación y el Ayuntamiento de Elche. 2. La huella del voluntariado en Puçol 2.1. El voluntariado en un museo comunitario El Museo Escolar nace ya como museo comunitario, en cuanto que es la propia comunidad la que fue dando forma a un proyecto educativo que, por su propia razón de ser, le tendió la mano; sin ellos/as no hubiera sido posible. La comunidad rural que habitaba en el entorno de la modesta escuela rural fue responsable de poner en marcha un museo en el colegio, junto a sus hijos/as y nietos/as, protagonizando, así, una experiencia cívica que reforzaba su identidad. Según Museos Comunitarios de América -continente en el que abunda esta tipología de museos-, estos centros [se refiere a los comunitarios] son aquellos “creados por la misma comunidad: es un museo "de" la comunidad, no elaborado a su exterior "para" la comunidad. […] Una herramienta para que la comunidad afirme la posesión física y simbólica de su patrimonio, a través de sus propias formas de organización. […] Un espacio donde los integrantes de la comunidad construyen un autoconocimiento colectivo, propiciando la reflexión, la crítica y la creatividad. Fortalece la identidad, porque legitima la historia y los valores propios, proyectando la forma de vida de la comunidad hacia adentro y hacia fuera de ella. Fortalece la memoria que alimenta sus aspiraciones de futuro”2. Un museo comunitario no puede existir sin la colaboración desinteresada de todas aquellas personas que, precisamente, son las que lo definen y lo hacen posible. La implicación de 2 Red de Museos Comunitarios de América, www.museoscomunitarios.org/.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -217padres, madres, abuelos y abuelas, junto a escolares y equipo docente, siempre fue -lo sigue siendoun pilar fundamental en el devenir de la institución (imagen 7). Imagen 7. Los/as vecinos/as de la pedanía y sus hijos -alumnos/as del colegiosolían colaborar con sus vehículos en la recogida de piezas y su traslado al centro. En la fotografía podemos ver a vecinos acompañados de sus hijos en tareas de carga y descarga en la entrada del colegio (años ochenta). Cabe aclarar que el profesorado de esa pequeña escuela rural, implicado y dinámico, no había descubierto algo novedoso sobre la colaboración y la participación activa, sino que recogía planteamientos que, por entonces, comenzaban a hacerse un hueco en la enseñanza. En efecto, durante estos años se fue implantando la Ley General de Educación (1970), instrumento que pretendió modernizar la educación, tras una década de trascendentales cambios en la sociedad española. Esta ley introducía una serie de innovaciones, entre otras, la interrelación del centro educativo con el medio, la educación ambiental o el fomento del trabajo en equipo, medidas que se estaban poniendo en práctica en la escuela de Puçol. En este sentido, consideramos que Fernando García y su equipo fueron pioneros en aplicar este modelo de trabajo en Elche (imagen 8).
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -224atendiendo a tres grandes parámetros: naturaleza, igualitaria o no igualitaria; intensidad, regular o no regular; e impactos, permanentes o no permanentes (imagen 13). Una auténtica red o entramado de colaboraciones en la que se plasma toda participación e interacción en el proyecto de Puçol. Imagen 13. Red de participación recíproca entre el Museo Escolar y la sociedad. 3. Conclusiones: los museos comunitarios, su gestión participativa. Retos y oportunidades Sorprende descubrir que un conjunto de actuaciones que patrimonializaba esos objetos donados - “cambiando el paso” de la propia comunidad que había dejado de utilizarlos y los estaba destruyendode la mano de escolares en los inicios de la Transición, haya llegado hasta nuestros días, además, con un reconocimiento Unesco. ¿Y por qué lo consideramos sorprendente? Porque, habitualmente, este tipo de iniciativas personales naufragan con el tiempo cuando la persona impulsora desaparece, todo ello al margen de la vorágine legislativa, en el caso que nos ocupa de mayor complejidad al englobar un colegio y un museo… Pero Puçol continuó, sobrevivió a leyes educativas e, incluso, a la amenaza de cierre que se cernió sobre el colegio en los noventa, consiguiendo la segregación en el curso 1999/2000. Y ello fue posible, sin duda, por el empuje personal del fundador, el profesor García Fontanet, pero también por el compromiso adquirido por la comunidad (imagen 14). En efecto, las familias del alumnado que en aquellos años setenta empezaba a estudiar su cultura considerada tradicional, pronto se involucró en una experiencia que valorizaba sus tareas, sus herramientas, sus tradiciones, su folklore… Un trabajo conjunto que, en cierta forma, les fue ayudando a conocerse, haciéndolo, además, en unos años en los que la sociedad española en su conjunto había experimentado unos cambios trascendentales.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -225Imagen 14. Las vecinas de la pedanía acuden al Museo Escolar, año tras año, para enseñar al alumnado a hacer ramos con el trenzado de la palma blanca, semanas antes del Domingo de Ramos ilicitano; en este caso, se trata de Fina Vicente (2018). Los museos comunitarios suponen un reto en la gestión de lo público -la cultura lo es-. La presencia de la comunidad en unas instituciones -como los museos etnográficos-, con frecuencia, instaladas en planteamientos convencionales representa una oportunidad en la marcha de unos centros, a menudo miméticos y anclados en el conformismo. Retos y oportunidades que deben conducir al museo a un nuevo modelo de gestión en el que confluyan diversos/as actores y actrices. La visión técnica y la vivida convergen con naturalidad en Puçol, un espacio construido “de abajo arriba” en el que siempre ha tenido cabida una visión coral del patrimonio. Desde sus inicios, Puçol actuó como una suerte de rompeolas identitario y representativo, construido por un equipo heterogéneo e intergeneracional que consiguió involucrar a la sociedad local en la protección de su historia. Todos los participantes del proyecto vienen implicándose en la salvaguarda activa de su propia cultura (imagen 15), siendo esta, probablemente, una de las denominadas “buenas prácticas” que la Unesco atribuye a Puçol: aquella que, partiendo del presente, se convierte en replicable y está en condiciones de proyectarse sobre otros escenarios. Al implicarse activamente en la salvaguarda de su cultura; al actuar como «observadora participante» y efectiva transmisora de aquella, la comunidad es susceptible de adquirir una conciencia patrimonial que, en última instancia, les convierta en potenciales defensores del patrimonio.
http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº29 junio 2023, págs. 209-226 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2023.62.14.010 -226Imagen 15. Dentro del proyecto global de recuperación de la memoria oral y del particular de la exposición escolar -donde el alumnado diseña, gestiona y monta una exposición-, abuelos y abuelas de los/as propios/as escolares son entrevistados/as por ellos/as mismos/as; en 2023, sobre la infancia y sus diferencias con las generaciones actuales. Pero los retos no acaban aquí. Desde hace décadas, por el colegio de Puçol han pasado numerosas promociones que se han responsabilizado, junto a la comunidad, del museo, configurándolo hasta nuestros días. No obstante, a partir de este hecho objetivo, la asociación debe afrontar tanto el incremento del número de asociados como su relevo generacional, cuestiones que podrían afectar el futuro del proyecto original, habida cuenta de que su principal sostén son las personas que mantienen viva su cultura y que tanto han hecho por conservarla. 4. Fuentes y bibliografía - Diario Información, 26/08/1982 y 4/09/1983. - Martínez, R.; Picó, I.; Aniorte, J.; Tristán, M.; Sancho, L. (2019). Proyecto Educativo-Museístico. Museo Escolar de Puçol (PoEM). Elche, Museo Escolar de Puçol. - Museo Escolar de Pusol, www.museopusol.com/media/descargas/55.pdf. - Red de Museos Comunitarios de América, www.museoscomunitarios.org/. - Sancho, L.; Martínez, R.; Picó, I.; Aniorte, J. y Tristán, M. (2020). «On ruralities and resistances: the management model of Pusol School Museum (Spain) and the challenges of reciprocal participation between museum and society». En: Museum Management and Curatorship, disponible en www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/09647775.2020.1803116.