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REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Uni e sidad de Ba celona.
ISSN: 1138-9788.
Depósi o Legal: B. 21.741-98
Vol. X, núm. 218 (48), 1 de agos o de 2006
LA POLÍTICA ECONÓMICA, LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDA
Y LA PRODUCCIÓN DE LA CIUDAD EN ESPAÑA (1939-75)
Ramón Díaz He nández
Juan Manuel Pa eño Cas ellano
Depa amen o de Geog a ía.
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
La polí ica económica, la cons ucción de i ienda y la p oducción de la ciudad en España (1939-75) (Resumen)
La cons ucción de la ciudad y la edi icación de i iendas en España han es ado condicionadas, en e o os ac o es, po las
ca ac e ís icas es uc u ales y coyun u ales del sec o de la cons ucción y po las di e en es polí icas económicas desa olladas.
El obje i o de es a apo ación se cen a en el análisis de la acción polí ica pues a en ma cha en España du an e el anquismo
(1939-75), en la ca ac e ización del sec o cons uc o -p omo o y en el es udio de las epe cusiones en el c ecimien o
inmobilia io y de la ciudad, cen ándonos de un modo más especí ico en el caso de Cana ias, dadas las peculia idades que
p esen an las Islas en el con ex o español. Al con a io de lo que suele a i ma se, se de iende que el p ecipi ado p oceso de
con o mación de la ciudad a pa i de la década de los sesen a no sólo se debe al impac o de un modelo económico desa ollis a,
sino ambién a la p o unda huella que el pe iodo au á quico había dejado en la economía y en la sociedad española.
Palab as cla e: p omoción inmobilia ia, polí ica económica, cons ucción, c ecimien o u bano, Cana ias.
Economic policy, housing building and u ban cons uc ion in Sspain (1939-75) (Abs ac )
U ban cons uc ion and housing building in Spain ha e been de e mined, among o he ac o s, by he s uc u al cha ac e is ics
and junc u e o he cons uc ion indus y and he di e en economic policies de eloped. The aim o his pape is based on he
analysis o he policy ca ied ou in Spain du ing he F anco's egime (1939-75), on he cha ac e iza ion o he cons uc ion
indus y and housing de elopmen and on he s udy o he epe cussions on he eal-es a e and u ban g ow h, cen ing specially
in case o The Cana y Islands, gi en he peculia i ies ha he Islands p esen in he Spanish con ex . We de end ha he
p ecipi a e p ocess o con o ma ion o he ci y om he decade o he six ies no only is caused by policy o economic
de elopmen , bu also by he deep ma k le by he au a kic pe iod in he Spanish economy and socie y
Key wo ds: Real-es a e de elopmen , economic policy, cons uc ion indus y, u ban g ow h, The Cana y Islands.
La cons ucción del espacio u bano y la o ma de la ciudad como esul ado de la in e acción de nume osos agen es y de la
polí ica u bana es una ap oximación al análisis de la ciudad ya consolidada en Geog a ía y abo dada desde dis in as
concepciones ideológicas (Capel, 1975; Ca e as, 1980; Mas, 1982; B andis, 1984; Ga cía, 1989). Las elaciones es ablecidas
en e ciudad y el sec o inmobilia io-cons uc o han dado pie, conc e amen e, a plan eamien os especí icos como los que
elacionan ciclo p oduc i o y modo de c ecimien o (Whi ehand, 1972; Alió, 1986; Tomé, 1988; Vilag asa, 1990). Po úl imo,
aunque el papel que desempeña la ac i idad p omo o a y cons uc o a en los modelos y las polí icas económicas no hayan sido
un ema abo dado de mane a espaciosa en Geog a ía, si se han pos ulado plan eamien os de g an calado que demues an la
impo ancia que iene es e sec o en los p ocesos de acumulación de capi al (Secchi, 1977; Gómez O doñez y Solà Mo ales,
1977; Ha ey, 1978; Menéndez U eña, 1986).
En es a comunicación se p e ende abo da la elación exis en e en e la polí ica económica, sec o inmobilia io-cons uc o y
c ecimien o u bano en España, con una especial a ención al caso de Cana ias, pa a el pe iodo comp endido en e 1939 y 1975.
En es a e apa de ein a y seis años se pusie on en p ác ica dos modelos socioeconómicos y dos polí icas económicas
di e enciadas: uno au á quico y o o libe alizado y con cla os in es oligopolís icos; al iempo que la es uc u a del sec o
cons uc i o y p omo o p esen a ambién dos ní idos pe iles di e enciados.
De es e modo, el a enuado igo en la expansión u bana du an e los cua en a y cincuen a, el modo en que c ece la ciudad y el
desa ollo de la in a i ienda en su pe i e ia no se en iende sin las peculia idades del modelo económico au á quico e
in e encionis a y sin ene en cuen a las ca ac e ís icas del sec o cons uc o -p omo o ; así como el espec acula c ecimien o
pe i é ico de las ciudades y el p edominio del polígono que, a pa i de la década de los sesen a, es án impulsados po el
desa ollo de una polí ica económica bajo los p incipios del capi alismo indica i o y monopolis a en cuyo ámbi o la cons ucción
se con i ió en un mo o de c ecimien o undamen al.
Pe o jun o a es as elaciones ya sos enidas de mane a abie a o so e ada en muchos análisis, la acele ada cons ucción de la
ciudad desde inales de los cincuen a se elaciona ín imamen e con la p eexis encia de una e apa de dos décadas en la que la
c isis económica y cons uc o a puso las bases del aumen o pos e io . Y es o, no solamen e en la medida en que la expansión
e i o ial de la ciudad a pa i de los sesen a es á de e minada po la e alo ización del suelo que in oduce el planeamien o y el
c ecimien o al ma gen del mismo du an e la e apa au á quica (Ta agó, 1985; Solà-Mo ales, 1993) sino ambién po gene a un
eno me dé ici de i ienda cuya sa is acción jus i icó un modelo de expansión masi o y de baja calidad a la pa que posibili ó un
cambio de es uc u a en el sec o p omo o -cons uc o . En o as palab as, el c ecimien o inmobilia io de los sesen a sólo se
puede en ende si enemos en cuen a el e ec o de la polí ica económica en los cua en a y en los cincuen a.
La expansión u bana en Cana ias pa icipa de los p ocesos y las elaciones mencionadas, pe o, a nues o juicio, p esen a
algunas peculia idades que ale la pena eseña . En p ime luga , los e ec os de la au a quía se hicie on sen i de un modo más
d ás ico sob e odo en los cua en a debido a la aniquilación de un modelo económico basado adicionalmen e en la libe ad de
los lujos come ciales. Segundo, como consecuencia de su ca ác e pe i é ico, la cons ucción en las Islas e asó su e olución
hacia es uc u as p o esionalizadas. Aquí, el suelo y el me cado p ecapi alis a u ie on una mayo con inuidad empo al. Te ce o,
el apoyo público a la p omoción de i ienda en Cana ias ue escaso y meno p opo cionalmen e a su población que la que
ecibie on o as zonas más cen ales, mo i o po el que el dé ici de i iendas ue muy ele ado. Po úl imo, el desa ollo de
o mas ma ginales de c ecimien o u bano u o ue e signi icación e i o ial ya que la p omoción masi a no pudo abso be las
necesidades exis en es an e la más len a p o esionalización de las es uc u as p oduc i as en el A chipiélago.
Con el in de expone es as ideas, la comunicación se ha es uc u ado en es apa ados en los que se analiza monog á icamen e
la polí ica económica pues a en p ác ica, p ime o; el sec o cons uc o -p omo o , después; y, po úl imo, la dimensión y la o ma
del c ecimien o u bano.
Rasgos económicos gene ales y polí ica económica
La Gue a Ci il ajo consigo una ue e deses uc u ación del sis ema p oduc i o español. Más que des ucción del ejido, lo que
impe aba e a una si uación de caos. El nue o égimen, de ma cado co e alangis a y eceloso de odo lo que suponía libe alismo
económico, en ez de op a po p opicia la ecupe ación de la máquina p oduc i a, cambió las no mas de juego en lo económico
a la ez que puso en ma cha un apa a o de lo que eu emís icamen e pod íamos llama “segu idad in e na”.
F en e al libe alismo económico, los p incipios ec o es de la nue a economía española ue on au a quía e in e encionismo. De
mane a consecuen e, se p odujo un cie e de las on e as a las impo aciones como mecanismo de omen o de la p oducción
nacional al mismo iempo que se con oló ins i ucionalmen e la p oducción y dis ibución de me cancías, los p ecios y la
disponibilidad de inanciación (González, 1979). El con ol de la p oducción se hizo a odos los ni eles: desde la imposición de
cuo as de abas ecimien o pa a algunos p oduc os (hie o, cemen o) o la es ic a egulación de los sala ios (que ue on bajos en
odo momen o), has a el con ol del es ablecimien o de nue as unidades p oduc i as.
La iabilidad de un sis ema económico como és e sólo se podía sos ene si el Es ado con aba con la su icien e capacidad de
omen o económico, cosa que no sucedió, an o po la insu iciencia inancie a (el ue e endeudamien o con la gue a, el boico
in e nacional, la debilidad en la ob ención de ecu sos), como po la “candidez” de su p opia polí ica económica, eñida de
anhelos u alizan es y de p oclamas an ilibe ales.
Como consecuencia de la polí ica económica, se gene ó una si uación de es ancamien o p oduc i o y de desabas ecimien o no
sólo en el mundo ag a io sino en el u bano-indus ial, lo que dibujó un pano ama ca ac e izado po la hipe in lación, la al a de
p e isión mac oeconómica, el desa ollo del me cado neg o, el hundimien o de los sala ios y de la capacidad adquisi i a de los
españoles (Payne, 1997).
En lo que espec a a Cana ias, la aplicación de los p incipios económicos au á quicos supuso en la p ác ica acaba con la
adición económica de las Islas basada en el pue o- anquismo y en las ansacciones económicas in e nacionales. De es e
modo, se de ogó el sis ema lib ecambis a exis en e has a la echa, en un cla o in en o de in oduci al A chipiélago en la nue a
economía nacional[1]de cla o co e p o eccionis a. El sis ema esul an e acabó con el p edominio inglés sob e las ac i idades
come ciales en las Islas y po an o supuso la pé dida de es e me cado pa a las expo aciones cana ias, al mismo iempo que se
impuso explíci amen e un égimen de in e encionismo mili a (Alca az Abellán, 1999), que p o ocó que el lujo come cial y la
p oducción caye an en picado.
La nue a si uación económica sólo ino a palia se en pa e en la p ime a mi ad de los cincuen a cuando la llegada de capi ales
in e nacionales (62.5 millones del Expo -Impo Bank no eame icano, en 1953) mejo ó la capacidad in e so a del Es ado y se
lexibilizó el égimen come cial posibili ando un inc emen o en las impo aciones de bienes de equipo, ma e ias p imas y
semimanu ac u as (Biescas, 1983). Como demos ación de es a mayo bonanza económica, en 1953 se pudo acaba ya con el
sis ema de acionamien o, la in lación se es abilizó, se inc emen a on los sala ios y aumen a on las en as amilia es. Lo que no
cambió signi ica i amen e ue el in e encionismo económico.
En Cana ias o os ac o es especí icos concu ie on en la eac i ación económica: 1) el aumen o en la p oducción de plá ano y
oma e con la ese a del me cado nacional y con las in e siones del Ins i u o de Colonización; 2) la llegada de emesas en iadas
po la emig ación secula ; 3) el desa ollo del come cio in o mal en la zona po ua ia (cambullón) y la pos e io lexibilización
en el égimen de impo aciones; 4) el desa ollo de la ac i idad pesque a en el banco cana io-saha iano; 5) la implan ación de
ac i idades u ís icas en la ciudad de Las Palmas de G an Cana ia; y 6) el cie e en e 1955 y 1957 del Canal de Suez. No
obs an e, las expo aciones y el lujo e-expo ado que an a impo ancia había enido en el pasado siguie on sin ecupe a se an e
la al a de medidas libe alizado as al espec o (que no llega on has a 1959) y la implan ación de una polí ica come cial basada en
acue dos bila e ales.
El segundo lus o de los cincuen a se con igu ó so p enden emen e de nue o como un pe íodo de p o unda c isis económica
ligada a un calen amien o de los p ecios. La o ma en que el Es ado había adqui ido ecu sos en el pasado (emisión de deuda
pública au omá icamen e pigno able y c édi os del Banco de España) supuso que se inc emen a a a i icialmen e la ci culación
de dine o y que es o mo i a a un epun e de la in lación desde mediados de los cincuen a. Es e p oceso in lacionis a a eció con
las subidas sala iales dec e adas po el Minis e io de T abajo en 1956, ya que conlle a on un aumen o del endeudamien o de los
emp esa ios y de la población en gene al. Luego, la pos e io decisión de limi a el olumen de c édi os que podía concede la
Banca p i ada y de aumen a el ipo de descuen o en medio pun o supuso enca ece aún más el dine o y, inalmen e, el mayo
con ol en la gene ación de deuda pigno able en los úl imos años de la década gene ó más in lación y una cla a insu iciencia
p esupues a ia.
La concu encia de oda es a secuencia de decisiones u o una epe cusión en las en as amilia es de mane a casi inmedia a al
supone una pé dida de sala io eal, que ue a más cuando en un in en o po es abiliza la economía se mode a on los
c ecimien os sala iales (Minis e io de T abajo, 1969).
T as la con ulsa c isis del segundo lus o de los cincuen a, la economía española inició un p oceso en pos de una mayo
libe alización y p i a ización. Aunque ya se había empezado a abandona el sis ema au á quico con la ap obación de las medidas
p e-es abilizado as, las bases del nue o sis ema, ca ac e izadas po un mayo ape u ismo ex e io , una disminución del
in e encionismo y el inicio de un p oceso de homologación, se es ablecie on con la ap obación del Dec e o Ley de Nue a
O denación Económica de 1959 (Tamames, 1976).
El ape u ismo conlle ó un égimen de impo aciones más pe misi o (que no obs an e no supuso una enuncia de la adopción de
medidas p o eccionis as con el a ancel de 1960), la adopción de un sis ema de p ecios más libe alizado y la posibilidad de que
aumen asen los capi ales p oceden es del ex anje o. La libe alización in e io se mani es ó, po su lado, en la sup esión de
cie os o ganismos públicos de ca ác e in e encionis a, en un g an a ance en la lib e ins alación de ac i idades p oduc i as[2] y
en una cla a p i a ización de los di e en es sec o es p oduc i os. El inicio del p oceso de homologación ajo consigo, po
úl imo, la no malización de la economía española en elación con los c i e ios económicos es ablecidos po la OECE, po lo que
la pese a pasó a ene una pa idad es able en el Fondo Mone a io In e nacional y se consolidó un sis ema a ancela io den o del
GATT a pa i de 1963 en el que España se es uc u ó como un ámbi o de lib e come cio o mado po es e i o ios aduane os
di e enciados, uno de los cuales e a Cana ias (Tamames, 1994). Todas es as medidas pe mi ie on un a ance signi ica i o en
p oduc i idad y una mayo di e si icación económica. El desa ollo del u ismo se á un ejemplo e iden e de ello.
Al mismo iempo que el anquismo a abandonando sus p ác icas au á quicas e in e encionis as, en polí ica económica se
in odujo un nue o modelo: la plani icación indica i a, a imi ación de los p incipios que habían egulado la plani icación
ancesa as la II Gue a Mundial (Plan Monne ). De es e modo, se ap oba on di e en es planes de desa ollo con el in de
incula la ac uación pública en odos los sec o es y o ien a la ac i idad p i ada a unos ines mac oeconómicos gene ales.
Como esul ado de es e cambio en el modelo, las asas de c ecimien o del PNB y del empleo aumen a on no ablemen e espec o
a las egis adas en la década de los cincuen a. Sala ios y condiciones de ida mejo a on en gene al, aunque la en a ne a no
c eció ni en la misma p opo ción que la p oducción (debido al ca ác e in lacionis a de la economía española), ni ampoco
incidió en odos los g upos sociales y egiones de la misma mane a, pe pe uándose los desequilib ios sociales y e i o iales que
ya exis ían[3].
En Cana ias, la polí ica económica iniciada a p incipios de los sesen a supuso desliga la economía insula de la nacional.
E ec i amen e, la Ley A ancela ia Española de 1960 econoció la especi icidad aduane a y iscal[4], lo que se adujo en un
esu gimien o de las ac i idades de impo ación y eexpo ación, y po ende, en un mayo desa ollo po ua io[5]. A ello hay que
suma las especiales consecuencias que pa a el A chipiélago u ie on algunas medidas libe alizado as como la que a ec ó a la
en ada de capi ales. De es e modo, p ime o, el ni el de capi alización c eció conside ablemen e con la llegada de dine o
p oceden e de la República Fede al Alemana y de los países escandina os des inado a la comp a y edi icación de alojamien os
u ís icos, en especial en el su de G an Cana ia, donde la masi a cons ucción en e 1969 y 1973 se hizo en buena pa e con
in e siones o áneas (Pa eño, 2001). Y segundo, el c ecimien o de negocios come ciales mayo is as y mino is as, de la
hos ele ía y en la cons ucción y en a de i iendas se explica en cie o modo ambién po la ingen e llegada de emesas de los
emig an es (Colec i o 78, 1981).
En de ini i a, el ape u ismo y la libe alización iniciada en los sesen a pusie on las bases de un nue o sis ema económico cana io
que pi o ó en esos momen os en o no a es ejes: u ismo, cons ucción y come cio in e nacional, a lo que hab ía que añadi el
desa ollo de algunas ac i idades ag a ias e indus iales de ne a ocación expo ado a (plá ano, oma e, abaco, conse as y
ha inas de pescado, de i ados pe olí e os) y de o as inculadas al come cio local ampa adas po la insula idad y lejanía
(p oduc os escos). Si a es o sumamos el no able aumen o que se p odujo en educación pública y en los se icios sani a ios, el
esul ado a ojó unas al as asas de inc emen o del PNB de las Islas que se mul iplica on po sie e en e 1960 y 1973, con un
alo in e anual medio del 9,6 po cien o, al mismo iempo que los sala ios alcanza on un p omedio del 7,7 po cien o en pese as
cons an es (Macías He nández y Rod íguez Ma ín, 1995). El c ecimien o ino es a ez de la mano de la e cia ización
económica. La población ac i a del sec o e cia io pasó del 27,2 po cien o en 1960 al 48,4 po cien o en 1973, mien as que la
ag a ia egis aba un p oceso in e so. El inc emen o en el ing eso pe cápi a ue ambién no able en nues as Islas, has a al
pun o que la en a media pe cápi a en la p o incia de Las Palmas se si uó en 1971 en una de las p ime as de España (Ga cía
Ba bancho, 1975). La en a ne a, en cambio, una ez enida en cuen a la in lación, u o un c ecimien o más sosegado, al como
ocu ió en el es o del e i o io español.
Es a e apa de auge económico se in e umpió b uscamen e con la c isis mundial de 1973. El inc emen o del p ecio del c udo y
las consecuencias que se de i a on supusie on una me ma conside able en los ni eles de c ecimien o del p oduc o nacional
b u o, una pé dida cla a de empleo y un aumen o espec acula de la in lación. Sin emba go, las endencias libe alizado as no se
esin ie on; más aún, con la c isis se puso en ma cha un p oceso económico de ca ác e neolibe al que en es e caso ue
acompañado po o o de cla o ape u ismo en el sis ema polí ico que pe mi ió al país abandona la “democ acia o gánica” que
desde inales de los cua en a había pe sis ido.
La p oducción de i iendas: la ac i idad p omo o a y cons uc o a
Du an e la au a quía la edi icación esidencial no u o una ele ada dimensión. El bajo núme o de i iendas au o izadas, en
especial has a el segundo lus o de los cincuen a, lo pone en e idencia (cuad o 1). Las causas de es e enómeno adica on en la
es uc u a del sec o p omo o y cons uc o , en la baja p oduc i idad de la ac i idad cons uc o a, en la o ien ación que u o la
polí ica económica y en la ca es ía de suelo inducida po la polí ica u banís ica.
Cuad o 1
Vi iendas en p oyec os au o izados
Años España Cana ias
Ob a nue a Re o ma To al Ob a nue a Re o ma To al
1940 14.135 14.135
1941 15.533 15.533 281 281
1942 12.624 1.790 14.414 196 196
1943 11.781 1.903 13.684 584 27 611
1944 10.871 2.186 13.057 239 15 254
1945 21.212 3.265 24.477 405 47 452
1946 30.098 3.587 33.685 763 41 804
1947 30.402 3.846 34.248 581 83 664
1948 22.431 3.412 25.843 678 320 998
1949 30.024 3.885 33.909 792 303 1.095
1950 42.235 3.702 45.937 1.466 298 1.764
1951 21.068 3.472 24.540 1.034 510 1.544
1952 22.746 3.659 26.405 1.504 649 2.153
1953 25.314 4.352 29.666
1954 47.268 5.026 52.294 682 653 1.335
1955 69.585 5.239 74.824
1956 45.382 4.066 49.448
1957 46.512 4.335 50.847
1958 78.795 78.795
1959 107.219 9.218 116.437 2.266 0 2.226
Fuen e: Fiscalía Gene al de la Vi ienda. Has a 1947 los da os se e ie en a los municipios mayo es de 30.000 habi an es.
Luego incluye los mayo es de 20.000 con al menos un núcleo mayo de 10.000. Elabo ación p opia.
La es uc u a p omo o a se ca ac e izaba po el p edominio de agen es no p o esionales. Buena pa e de las p omociones e a pa a
uso p opio; al mismo iempo que la mayo ía de los p omo o es luc a i os no e an au én icos p o esionales, sino p opie a ios del
suelo que ealizaban gene almen e una pequeña p omoción en su p opio sola . La cons ucción p esen aba ca ac e ís icas
simila es. La mayo pa e de los agen es no o maban pa e de es uc u as emp esa iales y és as, a su ez, solían se de educido
amaño. Bas a obse a los da os del Censo de Emp esas de la ciudad de Las Palmas de G an Cana ia de 1954 (INE, 1956) pa a
da se cuen a del escaso desa ollo del sec o de la cons ucción ue a de los cua o ámbi os u banos más dinámicos[6] (Mad id,
Ba celona, Vizcaya y Valencia). La diminu a dimensión de los agen es les hacía ope a únicamen e en el ámbi o local y man ene
una es uc u a p e inancie a, de al modo que la mayo pa e de las cons ucciones se cos eaban con ondos p opios (Co izo,
1984; Vilag asa, 1986, Belle y Vilag asa, 1997). Jun o a es a si uación de mini undismo y al a de p o esionalidad p omo o a y
cons uc o a, exis ían en el país un núme o limi ado de g andes emp esas inmobilia ias y cons uc o as que ope aban po odo el
e i o io nacional.
Además de la poca especialización, el sec o de la cons ucción ope aba con écnicas a esanales y con mano de ob a poco
cuali icada, lo que epe cu ía en un e aso en la conclusión de los p oyec os. En e 1958 y 1961, la asa del alo de la
maquina ia espec o al núme o de abajado es ue an sólo del 8,8 po mil en España, mien as que en F ancia e a del 100,6 po
mil o en la R.F.Alemana del 87 po mil. La p e ab icación e a mínima, en é minos gene ales, alcanzando algo más ele ancia en
el caso de las g andes emp esas es a ales. El análisis de si uación incluido en el I Plan Económico y Social, ad ie e que el sec o
se encon aba “en el p ime escalón de la e olución, es o es la llamada ‘cons ucción adicional acionalizada’, con odo el
pano ama de elemen os que se suelen llama p e ab icados ( igue as, en anas, e c.) pe o que no pasan de se elemen os
acionalizados (pue as modeladas)” (Comisa ía del Plan de Desa ollo Económico, 1963, p. 358).
Pe o los bajos ni eles de ac i idad se explican sob e odo po la émo a que suponía la si uación económica y social del país y la
al a de e icacia de la polí ica económica en igo . Así, p ime o, las di icul ades de ap o isionamien o de la mayo pa e de
ma e ias p imas necesa ias pa a la edi icación no se soluciona on con el sis ema de cupos (hie o y cemen o), ni con la
egulación de los p ecios. Segundo, el complicado acceso a la inanciación no se palió sino pa a algunas g andes emp esas que
ue on las únicas bene icia ias del sis ema de egulaciones especiales. Te ce o, la posibilidad de la con a ación pública sólo
alcanzó a de e minadas cons uc o as y p omo o es ya que la imposibilidad de p esen a a al banca io en las ianzas ese aba
los concu sos públicos pa a los agen es más capi alizados. Cua o y úl imo, la polí ica de i ienda no es imuló la p oducción ni
capaci ó económicamen e a la demanda. En es e sen ido, hay que ene en cuen a lo desa o unadas que ue on las medidas
ela i as al con ol de p ecios de los a endamien os u banos y el pob e es ímulo a la i ienda p o egida.
En aquellos años el alquile e a un sis ema de acceso a la i ienda gene alizado, mo i o po el cual su egulación enía una
epe cusión cla a en las condiciones de ida y en el sis ema p oduc i o español. Haciendo gala del in e encionismo económico
que ca ac e izó es e pe íodo, en 1946 se ap obó una disposición no ma i a que eguló los alquile es a a és del con ol es ic o
de sus p ecios. Si bien es e dad, que los p ecios de la i ienda en alquile se mode a on (en Las Palmas de G an Cana ia, se
inc emen a an en o no al 325 po cien o, en e 1936 y 1954, mien as que el Índice Gene al del Cos e de la Vida subió en el
mismo pe íodo un 645,9 po cien o), es a disposición, que ue seguida po o a en 1956, algo más libe alizado a, supuso a medio
plazo que la p oducción de i iendas pa a alquile se con i iese en una in e sión no en able y, consecuen emen e, disminuyese
la p oducción de i iendas.
El omen o y p omoción pública de i ienda y las ayudas a la demanda ampoco es imula on su icien emen e la p oducción
esidencial. En p ime luga , po que (aunque los p omo o es p i ados podían acoge se a los egímenes de i iendas p o egidas
que se ue on ap obando[7] has a 1954), las ayudas ue on escasas y además u ie on la obligación de des ina los inmuebles
p o egidos al a endamien o. Y en segundo luga , po que, una ez ap obada la Ley de 15 de julio de 1954 de p o ección de las
i iendas de en a limi ada, se pusie on las bases de la p i a ización de la acción pública en i ienda, inc emen ándose los
bene icios de los p omo o es p i ados y pe mi iéndoseles la en a de los inmuebles p omo idos; exis ie on, pues, ue e
limi aciones p esupues a ias du an e oda es a e apa. Has a 1944 el dine o pa a i ienda había sido muy escaso ya que la mayo
pa e del p esupues o público se había dedicado a de ensa y segu idad in e io . Con la ap obación del I Plan Nacional de la
Vi ienda (1944-54) y a pesa de la ese a de pa idas especí icas, las apo aciones ue on insu icien es, lo que condicionó que
las di e sas es imaciones sob e i ienda p o egida a i men que no se edi icó más del 30 po cien o de las i iendas p e is as[8].
Finalmen e, con el II Plan Nacional de la Vi ienda (1956-60), la si uación p esupues a ia ampoco mejo ó sus ancialmen e,
cons uyéndose an sólo el 32 po cien o de las i iendas p e is as en el conjun o del Es ado (Peñín, 1978).
En el caso de Cana ias el escaso es ímulo in oducido po la polí ica de i ienda queda de mani ies o si a endemos a las
ac uaciones públicas ealizadas du an e es e pe iodo en las dos capi ales p o inciales. En Las Palmas de G an Cana ia se
edi ica on an sólo 2.877 i iendas públicas en e 1940 y 1959 (Ayun amien o de Las Palmas de G. C., 1997). En S/C de
Tene i e la ci a ue aún más educida, en o no a 1.613 (Ga cía, 1981); alo es ambos que no e lejan el peso que enía la
población de ambos municipios en el conjun o nacional.
Un úl imo ac o que explica los bajos ni eles de p oducción du an e el pe iodo au á quico es la escasez de suelo. La
disponibilidad de suelo se io limi ada po el ipo de u banismo su gido con la ins au ación del égimen anquis a. En p incipio
la egulación del c ecimien o u bano se basaba en las an iguas leyes de Ensanche y Ex ensión de 26 de julio de 1892 y de
Saneamien o y Mejo a In e io de 18 de ma zo de 1895, a las que se añadió la de Sola es de 15 de mayo de 1945. La idea u al y
cas iza de la ciudad (que an bien e lejó el a qui ec o Césa Co en: Campos u banizados, ciudades u alizadas) y la limi ación
del c ecimien o pe i é ico, la p o ección del casco his ó ico y la e o ma in e io como es a egia de in e ención en la ciudad,
que de mane a an emp ana o mulase Vic o D’O s en el Plan de U banización de Salamanca, de e mina on que las zonas de
expansión en o no a las ciudades p eexis en es se limi a an an e la concepción de culmina las es uc u as he edadas, lo que
e minó po ena la disposición de as os paque es de suelo.
De es e modo, la limi ación del c ecimien o pe i é ico se ap ecia en la mayo pa e del planeamien o ap obado en es e pe iodo
(Te án, 1982), sal o en los casos de los planes de Mad id (1946), Bilbao (1943), Valencia y su cin u a (1946) y, pos e io men e,
el Plan de o denación de Ba celona y su zona de in luencia (1953) que apos a on po c ecimien os mayo es median e la c eación
de ciudades sa éli es. No obs an e, la p ác ica del u banismo posibili ó que las co po aciones municipales y o os o ganismos
públicos pudiesen ap oba c ecimien os u banos ue a del planeamien o cuando lo es imasen opo uno. A es e espec o, en Las
Palmas de G an Cana ia (1952) se op ó po el ensanche y la colma ación in e io como modelo de c ecimien o, suponiendo una
si uación in e media en e expansión masi a y e o ma in e io y, al igual que o as ciudades españolas, se ecu ió a la
ap obación de c ecimien os excepcionales al ma gen del planeamien o.
Es a concepción sob e el c ecimien o u bano empezó a cambia desde p incipios de los cincuen a y se obse a de mane a ní ida a
mediados de es a década con la disposición de amplias bolsas pa a c ecimien os masi os de i ienda humilde en Mad id y con la
apues a po un planeamien o más expansi o basado en la pa icipación de sociedades p i adas, e o que culmina con la
ap obación de la Ley sob e Régimen del Suelo y O denación U bana de 1956.
La p oducción de i ienda se inc emen ó sus ancialmen e en e 1960 y 1975. El núme o de i iendas e minadas en España pasó
de 144.280 a 374.391, con una asa de c ecimien o in e anual p omedio del 10,6 po cien o. En Cana ias el c ecimien o ue
incluso más acen uado debido a las espec acula es ci as egis adas en e 1972 y 1974 (cuad o 2). El consumo de cemen o, uno
de los indicado es más u ilizados pa a medi el ni el de la ac i idad, mani ies a es e p oceso de un modo igualmen e explíci o.
Desde p incipios de la década, y en especial desde 1962, se p odujo un aumen o ele an e en el consumo de es e p oduc o en las
Islas. Es e inc emen o se man u o a un i mo casi exponencial a pa i de 1966. Desde es e año y sin pa a has a 1973, el
consumo aumen ó en un 578 po cien o espec o a 1960.
La espec acula expansión en la edi icación de i iendas du an e es e pe iodo se debió a la in e elación de una se ie de ac o es:
el inc emen o de la p o esionalización de los agen es, el e o zamien o de las es uc u as monopolís icas en la cons ucción y las
consecuencias de las nue as polí ica económica y u banís ica, mien as que la a iación en los ni eles de p oduc i idad u o en
cambio muy poca incidencia.
Pa a un más amplio análisis de es os ac o es, apun amos lo siguien e:
1) Desde inales de los cincuen a buena pa e de la p omoción inmobilia ia en las g andes á eas u banas la acome ían agen es
p o esionales (Rod íguez Chumillas, 2001, pa a Mad id), si uación que se gene alizó al es o del país en los sesen a (Vilag asa,
1987; Mas, 1996). Gene almen e, desde es a década el p opie a io del suelo o se p o esionalizaba o endía pa a que agen es
especializados in e iniesen (Ta je , 1979). Todo ello u o una cla a in luencia en el inc emen o del núme o de i iendas. Aho a
bien, hay que ma iza que aunque es e ue el p oceso gene al, en la medida en que el núcleo u bano e a más pequeño, las
es uc u as p e-p o esionales seguían man eniendo una mayo signi icación, como se cons a a en el caso de Cana ias.
Cuad o 2
Vi iendas e minadas po ipo de p omoción
Años España Cana ias
Lib es P o egidas To al Lib es P o egidas To al
1960 16.762 127.518 144.280 595
1961 13.544 134.476 148.020
1962 14.612 147.833 162.445 3.007
1963 18.812 187.885 206.697 2.706
1964 25.689 231.205 256.894 706 3.504 4.210
1965 42.492 240.793 283.285 960 3.592 4.552
1966 57.000 211.366 268.366 2.765 3.023 5.785
1967 72.375 132.096 204.471 2.448 3.701 6.149
1968 114.719 133.370 248.089 3.152
1969 112.285 157.969 270.254 4.160
1970 122.755 185.294 308.049 4.762 2.669 7.431
1971 128.220 190.694 318.914 5.881 2.490 8.371
1972 145.890 190.414 336.304 9.991 4.231 14.222
1973 171.225 177.323 348.548 14.438 7.142 21.580
1974 182.677 175.785 358.462 13.840 3.196 17.036
1975 177.925 196.466 374.391 4.181 2.910 7.091
1976 157.531 162.294 319.825 6.944 1.568 8.512
1977 160224 164160 324384 4.512 2.911 7.423
1978 162051 157015 319066 5.985 4.607 10.592
1979 123504 137270 260774 5.620 3.202 8.822
1980 136838 126093 262931 5.496 1.781 7.277
Fuen es: Comisión del II Plan Económico y Social; MOPU, 1980 e INE, Anua ios. Elabo ación p opia.
2) El desa ollo de es uc u as monopolís icas en el sec o de la cons ucción a o eció igualmen e la p oducción de nue as
unidades. A p incipios de los sesen a, pe sis ía una es uc u a emp esa ial dual en el sec o , ca ac e izada po la exis encia de un
g an núme o de pequeñas emp esas y pa icula es jun o a un g upo educido de g andes cons uc o as que cada ez enían más
peso en el sec o . En 1961, la Sec e a ía Gene al Técnica del Minis e io de T abajo es imaba pa a el conjun o del país que el
66,07 po cien o de los 33.867 cen os de abajo enía menos de 10 abajado es. Solamen e 81 cen os empleaban a más de 500
abajado es (0,24 po cien o) y 24 a más de 1.000 (un aquí ico 0,07 po cien o). La misma si uación se egis a en Cana ias en
1970: de los 2.208 es ablecimien os censados en los lis ados de la Segu idad Social, el 85,7 po cien o enía menos de 25
abajado es, con una ocupación media de 6 abajado es. Los cen os de abajo con más de 500 abajado es y la mayo pa e de
las que enían en e 250 y 500 co espondían a unas pocas emp esas de ámbi o es a al. Es a es uc u a p oduc i a an
desequilib ada mo i ó que aumen asen las ci as de p oducción en la medida en que los agen es p oduc i os desa olla on una
mayo capacidad de in luencia en las ins ancias gube na i as.
3) De mane a pa alela, la inanciación ex e na c eció conside ablemen e, bene iciando de o ma especial a los g andes
p omo o es y cons uc o es, lo que ambién u o una epe cusión mani ies a en el sos enimien o de la dualidad en la es uc u a
p oduc i a y en el núme o de i iendas cons uidas (Miguel, 1973). A lo la go del decenio, la banca p i ada inculó sus p opias
es uc u as emp esa iales con las de las p incipales cons uc o as del país, mien as que en el ámbi o egional, las cajas locales
apos a on po la in e sión en el me cado inmobilia io. “En es e sen ido, es más que e idenciable la ue e p esencia mos ada
hacia el sec o inmobilia io po los in e media ios inancie os cana ios, pa icula men e no o io pa a las Cajas de Aho o.
Polí ica, además, que no sólo se ha ceñido a la ase de inancia la cons ucción sino que a su ez ha comp endido las comp as de
suelo en can idades e dade amen e signi ica i as de su inmo ilizado” (Rod íguez Ma ín, 1978). No hay que ol ida que la
in e ención inancie a en i ienda es “una ope ación de alo ización de capi al cons an e y a iable”, debido a que la i ienda
es una de las p incipales ías de acumulación de capi al b u o (P e eceille, 1975), po lo que en coyun u as de al a en abilidad,
como ue la década de los sesen a, in e esa en especial a odos los agen es económicos como un sec o de in e sión más.
Lo que siguió de mane a inal e able ue la disc ecionalidad de los c édi os inancie os. Las pequeñas emp esas locales que no
man enían lazos es echos con en idades inancie as enían muchas eces se ios p oblemas pa a encon a acilidades c edi icias
pa a sus p oyec os.
4) La p oduc i idad no e olucionó signi ica i amen e. Es cie o que los g andes ope ado es a anzan bas an e en la mecanización
del abajo, pe o los es an es siguie on man eniendo bajos ni eles de capi alización y una o ganización y es uc u a del abajo
casi a esanal. En el caso de Cana ias es a si uación ue especialmen e mani ies a, al como se señala en el Plan Cana ias (1969-
72) del II Plan de Desa ollo Económico y Social: “La p oduc i idad de las emp esas en gene al es baja; los mé odos de
o ganización cien í ica del abajo han llegado a muy pocas emp esas, y su dimensión condiciona el empleo an o de écnicos
como de equipo. El aumen o de la p oduc i idad en la mano de ob a se log a á median e una in ensa mecanización, lo que
compo a ue es in e siones. Ac ualmen e las emp esas cons uc o as opiezan con di icul ades inancie as pa a acome e las,
an o de o den in e no, po su dimensión, como po los e asos en sus cob os, especialmen e las ce i icaciones de la
Adminis ación” (Comisión de Cana ias, 1969: p. 285). Dado que la subcon a a se gene alizó a lo la go de la década, buena
pa e de las unidades se edi ica on con sis emas de p oducción p eindus iales.
5) El inc emen o de la ac i idad se debió an e odo a la concu encia de ac o es de p oducción y me cado p opiciados po las
polí icas económicas al uso. La decisión consis ía en pone en ma cha una p ác ica obsesionada po inc emen a sus ancialmen e
los ni eles de desa ollo, medido especialmen e en inc emen os de alo del p oduc o nacional b u o. En es e p opósi o, la
cons ucción de i ienda se concibió como una he amien a pode osa. Desde es e pun o de is a se adop a on las medidas
económicas necesa ias pa a que la p oducción c ecie a.
Pa a ello, en p ime luga , y de mane a pa alela al inc emen o de sol encia de la población desde p incipios de los sesen a, se
in en ó acili a la comp a de i iendas en una cla a o ien ación po la p opiedad como el égimen de enencia que mejo se
adap aba a la consecución de ines desa ollis as. Pa a ello, se egula on más e icazmen e los de echos de los comp ado es de
i iendas con la Ley de 27 de julio de 1968, ga an izándose las can idades a cuen a apo adas, y se amplia on las posibilidades
de accede a p és amos banca ios a más la go plazo, en es e caso con las Ó denes Minis e iales de 2 de julio de 1969 y 24 de
ma zo de 1972 sob e Bancos y Cajas de Aho o, espec i amen e.
En segundo luga , se in en ó acaba con los desabas ecimien os que ca ac e izaban la cons ucción. El caso de la p oducción
cemen e a es el más ele an e. La libe alización con la O den del 20 de diciemb e de 1962 que pe mi ía la lib e ins alación,
ampliación y aslado den o del e i o io español y la sup esión de la Delegación del Gobie no en la Indus ia del Cemen o,
epe cu ió en un a ance no able de la inicia i a in e so a y po an o en la p oducción (Consul o a de Economías de Escala,
2001). Aho a bien, como no se adop a on medidas pa a co egi la es uc u a oligopolís ica del sec o , al como le ocu ía a o as
muchas me cancías, los p ecios man u ie an una cla a pau a in lacionis a desde el momen o en que se p ocedía a su
libe alización. En Cana ias, la mayo incidencia de las impo aciones con la ap obación de la anquicia aduane a de 1961
pe mi ió incluso cos es in e io es, si uación que se puede ex ende a la mayo pa e de los impu s del sec o a lo la go de la
década po la incidencia del égimen aduane o insula .
Además de las mejo as en el abas ecimien o, ambién se p odujo un a ance signi ica i o en o os ac o es de p oducción. Po
ejemplo, las indus ias abas ecedo as de la cons ucción así como es a misma ac i idad es aban a ec adas po la escasez de
ene gía eléc ica y po su ele ado cos e. E a an g a e el p oblema, que en el Iº Plan Económico y Social se plan eaba la
necesidad u gen e de amplia la elec i icación de las Islas como obje i o p io i a io. Pues bien, du an e la década de los sesen a
las medidas económicas p opicia on un inc emen o anual de la p oducción de ene gía en o no al 13,1 po cien o anual,
incidiendo en el aumen o de las ac i idades p oduc i as elacionadas con la cons ucción y en una mejo a paula ina de los cos es.
En e ce luga , con olando al máximo desembolsos y sala ios. Se man u o a los abajado es con bajas e ibuciones y malas
condiciones labo ales en el sec o de la cons ucción como es a egia pa a a o ece la p oducción de i iendas. De es e modo, el
me cado labo al se ca ac e izó du an e es e pe iodo po un p edominio de los con a os e en uales, con a os que se incula on a
la ealización de ob a, y po la mo ilidad de los abajado es. Según las Es adís icas de la Indus ia de la Cons ucción en 1961,
en o no al 10 ó 15 po cien o de los asala iados es aban ijos, mien as el es o ‘dis u aba’ de con a os que du aban como
media es meses. Toda ía en 1970, el 75 po cien o de los abajado es e an e en uales (Comisa ía del Plan de Desa ollo
Económico y Social, 1972), lo que epe cu ió en unos al os ni eles de insegu idad en los sis emas de abajo. De igual modo, las
e ibuciones se man u ie on bajas du an e odo el pe iodo, las jo nadas labo ales e an excesi amen e la gas, el núme o de ho as
semanales abajadas alcanzaba las 52 ho as en muchos casos y el de echo a acaciones pagadas e a muy limi ado[9].
Es as condiciones, que se sos enían po la escasa p esión que se eje cía sindicalmen e, espondían a una es a egia plani icada no
sólo pa a p opicia el c ecimien o económico, sino ambién pa a acili a el as ase de población u al hacia las ciudades en la
medida en que la cons ucción se usaba como “puen e en el p oceso de la in eg ación de la mano de ob a p oceden e de la
ag icul u a” (Payno y Samped o, 1980).
En cua o y úl imo luga , a o eciendo la p oducción con un sis ema de ayudas públicas a la p omoción mucho más amplio. La
exis encia de ondos p esupues a ios más cuan iosos en la pues a en p ác ica del IIIº Plan Nacional de la Vi ienda (1961-75) y su
des iación en g an medida hacia los p omo o es p i ados p e endía, como de hecho así ocu ió, a que es os cons uyesen
masi amen e. El peso de la p omoción p o egida y especialmen e de la de ca ác e p i ado en el o al de i iendas edi icadas es
la mejo p ueba del éxi o de es a apues a (Pa eño, 2004). Sin emba go, en el caso de Cana ias las ci as de i ienda p o egida no
se ajus a on a la impo ancia cuan i a i a de su población (en Las Palmas de G an Cana ia se edi ica on unas 10.709 i iendas
de p omoción pública y 16.582 de p omoción p i ada; mien as que en S/C de Tene i e la p omoción pública alcanzó las 6.202
i iendas).
6) Po úl imo, el inc emen o del núme o de i iendas p omo idas se explica po la polí ica de suelo pues a en ma cha, al se icio
de la polí ica de i ienda y del c ecimien o económico del país. El p opósi o de la polí ica u banís ica p e endía an e odo
aumen a la disponibilidad de suelo, libe ándolo de los p opósi os especula i os que los p opie a ios solían ene , al como se
indicaba en el p eámbulo de la Ley del Suelo de 1956. Pa a ello, se man u o una polí ica de suelo cen alizada desde el
Minis e io de la Vi ienda con el in de a o ece las ealizaciones públicas.
La Ley del Suelo de 1956 que había es ablecido las bases del c ecimien o u bano y que p opició la e isión del planeamien o
municipal pa a a o ece la expansión u bana no se mos ó como una he amien a lo su icien emen e e inada como pa a
adecua se a los nue os p opósi os que ca ac e izaban la polí ica económica española.
La al a de e icacia del planeamien o consecuen e pa a de e mina y guia el c ecimien o u bano ue común en casi odos los
casos. En Mad id, aunque el Plan Gene al del Á ea Me opoli ana (1963) supuso la in oducción de impo an es ese as de
suelo ya que con inuaba con la idea que se había pues o en p ác ica con el Plan de Desconges ión U bana de inales de los
cincuen a de impulsa el desa ollo u bano de la oda la egión a o eciendo la desconges ión y la limi ación del c ecimien o de
su núcleo cen al, no pudo, en ealidad, con ola el p oceso de expansión y ue ampliamen e desbo dado (T ías Bel án, 1965;
Te án, 1982). Una si uación simila se i ió con El Plan Di ec o del Á ea Me opoli ana de Ba celona (1966), que u o muchos
obs áculos en su aplicación (Ma o ell Po as, 1970). En Las Palmas de G an Cana ia, aunque ya se o ien aba po un impo an e
c ecimien o pe i é ico de la ciudad, se dio una si uación an pa adójica como que, en e 1965 y 1974, queda an 143 hec á eas de
suelo p e is o en el planeamien o sin u baniza al mismo iempo que se ocupaban o as 156 hec á eas., que no cons i uían
ese a u bana (Cáce es Mo ales, 1982).
Po es e mo i o, el p opio Minis e io de la Vi ienda se enca gó de impulsa la edi icación esidencial median e la exp opiación y
u banización de suelo al ma gen de las disposiciones del planeamien o, sus en ándose en ac uaciones especí icas p ime o, en la
ap obación de la Ley del 21 de julio de 1962 que au o izaba la delimi ación de polígonos de ac uación, después y en el Dec e o-
Ley de Ac uaciones U banís icas U gen es de junio de 1970, po úl imo.
Ya en 1961 la Ge encia de U banización, el o ganismo dependien e del Minis e io que se enca gaba de u baniza el suelo que la
polí ica de i ienda eque ía, había iniciado un p og ama que a ec aba a 4.000 hec á eas de suelo des inado al IIIº Plan Nacional
de la Vi ienda (1961-76) y en 1964 habían exp opiado más de 9.000 hec á eas. (CANO, 1964), ci a que no pa ó de c ece a lo
la go de la década (Ge encia de U banización, 1966). Es más, a pa i de la e isión del IIIº Plan Nacional de la Vi ienda en
1968 y de la p opia no ma i a sob e i iendas de p o ección o icial, las p e isiones de suelo a p epa a po la Ge encia c ecie on
conside ablemen e pa a el pe iodo 1969-76. En 1977 el INUR señalaba que es aban en di e en e es ado de ami ación y
edi icación 13.368 hec á eas en 202 ac uaciones (INUR, 1977).
En de ini i a, una ez is o como han e olucionado las ci as de p omoción de i iendas y analizados los ac o es inciden es
an o en el pe iodo au á quico como en el desa ollis a, se concluye que, además de o os ac o es ambién analizados, la baja
p oducción de i iendas pasó de se un e ec o cola e al de la polí ica económica desa ollada po el Régimen en el p ime
pe iodo a con e i se en un ins umen o de c ucial de su polí ica económica. Si la p oducción de i iendas man u o es a elación
con la polí ica económica, cabe espe a en cohe encia que la o ma en que c ecie on las ciudades uese ambién una
consecuencia de la acción polí ica.
La cons ucción de la ciudad
Du an e el pe iodo anquis a las asas de u banización alcanza on en odo momen o ele ados alo es. Aho a bien, en ningún
momen o el c ecimien o u bano espondió a una es a egia plani icada desde la polí ica u banís ica, sino más bien ue el
esul ado de las decisiones económicas. Du an e la au a quía hubo una se ia apues a po e- u aliza el país y a enua , cuando no
es anca , el c ecimien o de las ciudades. P eocupaba el c ecimien o desmesu ado de las capi ales, especialmen e en el caso de
Mad id y Ba celona, a los o ganismos esponsables del u banismo en España que pos ulaban una concepción o gánica de la
ciudad que debía e i a cualquie hipe o ia. P ueba de ello ue el Plan de Desconges ión de Mad id de inales de los cincuen a.
Con la llegada de la e apa desa ollis a, el c ecimien o u bano ue una consecuencia, no un p opósi o, del a án po consegui las
me as mac oeconómicas p e is as en los planes de desa ollo pues os en ma cha, en la medida en que la gene ación de alo
añadido b u o en la cons ucción desempeñaba un papel impo an e en es e sen ido y en que la p omoción inmobilia ia
con en aba a g upos sociales y económicos undamen ales en la es abilidad polí ica del Régimen (g andes emp esas
cons uc o as, las en idades inancie as que se inculaban a ellas, buena pa e de los p opie a ios del suelo y de la clase media
in e so a que eme gía en España).
A pesa de que el aumen o de la población u bana ue cons an e du an e es e pe iodo, el c ecimien o de las ciudades sí u o un
compo amien o di e en e según qué e apa. Du an e el pe iodo au á quico, la endencia a colma a in e io men e las ciudades y el
al o alo que se le concedía al suelo ag a io en la pe i e ia u bana condicionó que la expansión u bana se iese cons eñida,
especialmen e la p og amada, po que los c ecimien os espon áneos se gene aliza on, a modo de ba ios de in a i iendas o
median e pa celaciones y edi icaciones excepcionales, muchas eces inculadas a la au ocons ucción (Busque s, 1999). El caso
de S/C de Tene i e ue especialmen e sin omá ico en es e pe iodo, de al modo que en 1950 el cin u ón pe i é ico de
asen amien os ma ginales concen aba el 39,8 po cien o de la población del municipio. Los cin u ones de ba aquismo, po su
lado, c ecie on especialmen e en o no a las ciudades más dinámicas y se con i ie on en uno de los elemen os más isibles de la
e olución u bana de aquellos años. Al mismo iempo, sob e odo en el caso de ciudades en las que p edominaba la edi icación
baja, como e a el caso de Las Palmas de G an Cana ia, se desa olló el enómeno de la i ienda c ecede a, ambién en muchos
casos, de mane a o almen e espon ánea. Cuando no, y es o de mane a muy gene alizada, c ecía el amaño p omedio de los
hoga es, aumen ando conside ablemen e los hoga es múl iples en los que con i ían a ias gene aciones amilia es.
Con la llegada del segundo lus o de los cincuen a y especialmen e en los sesen a la expansión u bana ue incon enible. Sea a
a és de la expansión p og amada en el planeamien o, de los c ecimien os desa ollados desde el Minis e io de la Vi ienda o de
la p oli e ación de la pa celación y edi icación en suelo ús ico, el c ecimien o del espacio edi icado ue espec acula . En e 1961
y 1976 se cons uye on más de cua o millones no ecien as mil i iendas (Gómez-Mo án, 1972), a una asa e iginosa de
cons ucción jus i icada en g an medida po el apoyo público a la edi icación, que se conc e ó en que el 89 po cien o de las
i iendas e minadas en e 1960 y 1965 ue an p o egidas, el 63,1 po cien o de las edi icadas en el segundo lus o de los sesen a
y el 53,1 po cien o de las inalizadas en e 1971 y 1976. Aho a bien, si bien la plani icación indica i a y el desa ollo capi alis a
que se p oducía en España en aquellos años condicionó y explicó el c ecimien o u bano, ambién no es menos cie o que las
ele adas asas de edi icación se jus i ican po la exis encia de un pe iodo au á quico an e io que gene ó un dé ici de i ienda
p e io que posibili ó la pos e io opción de negocio pa a p omo o es y cons uc o es.
La polí ica económica y las ca ac e ís icas oligopolís icas del sec o p omo o -cons uc o condiciona on sin duda la o ma del
c ecimien o u bano. Buena pa e del c ecimien o de las ciudades du an e la década de los sesen a y se en a se basó en la
cons ucción de ac uaciones masi as p omo idas o cons uidas en muchos casos po un único p omo o , de al modo que se
puede a i ma que el ejido esidencial de las g andes y medianas p omociones p o egidas ue on las que de inie on el paisaje
pe i é ico de la mayo pa e de las ciudades españolas. Po ejemplo, en Las Palmas de G an Cana ia cabe econoce la
edi icación de unas 12.606 i iendas du an e el III Plan Nacional de la Vi ienda en di e sas ac uaciones de p omoción p i ada
en polígonos pe i é icos de la ciudad (Pa eño, 2004), lo que unido a 10.709 i iendas de p omoción pública (Ayun amien o de
las Las Palmas de G an Cana ia, 1997), de e mina que una buena pa e del c ecimien o u bano en e 1960 y 1980 se ealiza a a
a és de es e ipo de ac uación. La endencia oligopolís ica, cuando no monopolis a, de la economía española e a e iden e en el
sec o de la p omoción y cons ucción en el que unas pocas sociedades (las que o maban pa e de SEOPAN) con olaban el
sec o an o desde el pun o de is a de la p oducción como de la capacidad de decisión. Es as escasas sociedades de g an amaño
se ie on especialmen e a o ecidas con el modelo de p oducción y p o ección público de i ienda en la medida en que e an los
p incipales bene icia ios de los concu sos o iciales y casi los únicos que podían acome e ac uaciones de g an en e gadu a, po
lo que el polígono ue la exp esión e i o ial de la es uc u a del sec o de la cons ucción y de la polí ica económica que lo
sos enía.
No sólo la polí ica económica de e minó que el polígono ue a el modelo de c ecimien o, sino ambién su baja calidad
esidencial, aunque aquí desde luego hab ía que menciona o os ac o es. Las ac uaciones masi as se ca ac e iza on po el
p edominio de i iendas de pequeño amaño, inadecuadas pa a los p og amas amilia es a los que es aban des inadas, i iendas
de baja calidad, en edi icios a eces de g an al u a en los que el espacio comuni a io se educía al máximo y en ba ios mal
equipados, deses uc u ados y mal conec ados con el es o de la ciudad. De nue o las insu iciencias in oducidas po la au a quía
y las aspi aciones mac oeconómicas de la plani icación indica i a obligó a que los p oduc os esidenciales se hicie an
p ecipi adamen e y que se descuidase el planeamien o y su ejecución, con el in de posibili a la edi icación del mayo núme o
de i iendas con las pa idas p esupues a ias disponibles, que aunque más abundan es que en el pe iodo au á quico, no ue on
su icien es pa a abo da adecuadamen e la dimensión del p oblema de la i ienda que se había he edado de la e apa au á quica.
Es e hecho aca eó uno de los hechos u banos más ca ac e ís icos de aquellos años: el ex ao dina io desa ollo que en las Islas
se p odujo de las o mas ma ginales de c ecimien o. J. Casa iego (1987) ha es imado que en 1970 el 9,42 po cien o de la
población del municipio de Las Palmas de G an Cana ia, unas 28.635 pe sonas, i ían en es e ipo de c ecimien os. En S/C de
Tene i e y La Laguna el peso de las in e enciones ma ginales ue aún más signi ica i o an o desde el pun o de is a de la
población como de la ocupación e i o ial (Ga cía He e a, 1981), mien as que en muchos núcleos de meno en idad
demog á ica se con i ió en la ó mula hegemónica en la cons ucción del espacio u bano, con po cen ajes de has a el 95 po
cien o en municipios como Ingenio en la Isla de G an Cana ia.
La lógica “neolibe al” de los gobie nos ecnóc a as del desa ollismo conlle ó incluso a que la p o ección del consumido se
descuidase en la medida en que podía ena el i mo de ealizaciones o que el con ol u banís ico de la ciudad se ca ac e iza á
po las i egula idades. En es e sen ido, la llegada de capi ales especula i os condicionó que en muchas ocasiones el adqui ien e
no haya enido las su icien es ga an ías de pago y de calidad en el p oduc o adqui ido. Has a es e momen o, los comp ado es no
enían asegu ada la de olución de las can idades an icipadas en egadas a cuen a en sus adquisiciones[10]. Aún así, las denuncias
de es a a se sucedie on con un ni el de ecuencia ala man e, especialmen e en la década de los se en a. El escándalo “Saíz del
Mo al” en Las Palmas de G an Cana ia, que a ec ó unos mil comp ado es en a ias p omociones de la ciudad, es un ejemplo
en e muchos de las p ác icas audulen as come idas po una pa e de los p omo o es y cons uc o es después de la ap obación
de la ley[11].
En de ini i a, la pues a en ma cha de una polí ica que sólo a endía a ines mac oeconómicos en una es uc u a p oduc i a de
ca ác e monopolis a as un pe iodo de ein e años en los que el Régimen había enido un compo amien o au á quico e
in e encionis a condicionó el i mo de c ecimien o y la o ma u bana e hizo que la ciudad en nues o país no ep odujese las
ca ac e ís icas de la ciudad eu opea cons uida bajo una lógica capi alis a menos in e enida y más du ade a en el iempo.
No as
[1] Cana ias, as su inco po ación a la Co ona de Cas illa, u o un égimen adminis a i o, económico y iscal especí ico, como consecuencia de su lejanía,
insula idad y escasez de ecu sos na u ales. Es e égimen e minó po consolida se con la c eación a mi ad del siglo XIX de un sis ema lib ecambis a basado
en el pue o anquismo, la exis encia de anquicias aduane as y de impues os de ca ác e local.
[2]No obs an e, en lo que espec a a aspec os an signi ica i os en las elaciones de p oducción como el lib esindicalismo o el de echo a la huelga, el Régimen
se man u o iel a sus p incipios.
[3]Bas a deci que la Ley de Con enios que libe alizaba los sala ios en 1958 supuso que las emune aciones en las zonas u ales ue an has a es eces
in e io es a las de o os sec o es du an e la década de los sesen a (Gu ié ez He nández y Jiménez, 1985).