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El azúcar en Canarias (S.XVI-XVII)

Díaz Hernández, Ramón

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45578 · >n Díaz Hernández IG 664.1 DIA El Azúc.ar en Canarias (S. XVIXVII) © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 COLECCION «GUAGUA» DIRECTOR: FRANCISCO MORALES PADRÓN © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 RAMO'N D'IAZ HERNANDEZ EL AZUCAR EN CANARIAS (s. XVI-XVII) LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 1982 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 COLECCIÓN PUBLICADA POR LA MANCOMUNIDAD DE CABILDOS. PLAN CULTURAL, y MUSEO CANARIO SE -107 - 1982 -LS.B.N. 84 -85628 -18 -7 Artes Gráficas Salesianas, S. A., Polígono Calonge, Parcelas 10 y11, Nave 7 - Sevilla, 1982 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 INDICE I Introducción 7 II Los cañaverales 10 1. Expansión ylocalización de los cultivos 10 2. Las plantaciones 11 3. Propietarios, arrendatarios yaparceros 13 4. La mano de obra 15 5. La preceptiva reguladora de los cañaverales: cañaveros ydesburgadores 16 6. Conclusiones 17 III Los ingenios azucareros 19 1. Estructura interna del ingenio 19 2. Funcionamiento yorganización de los ingenios 21 3. Los diferentes productos de los ingenios 23 4. Las Ordenanzas 24 5. La zafra ylos maestros del azúcar 25 6. Los primeros ingenios 30 7. El papel de los prestamistas yrendimientos económicos 32 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 IV El comercio 35 VEl derrumbe del negocio azucarero 39 VI Los genoveses yel comercio azucarero 41 VII Conclusiones 43 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 l. Introducción Como cualquier publicación divulgadora, este trabajo se corresponde lógicamente, como dirían los anglosajones, al tipo OTSOG (<<on the soulders of giants»), toda vez que su autor se ha apoyado en «los hombros de elefantes», es decir, en los numerosos investigadores y tratadistas que han aportado datos sobre el azúcar de Canarias y ClIYOS resultados han servido de base para la elaboración del presente cuaderno. Conviene hacer unas breves consideraciones sobre el cultivo y sus características. En España, la caña de azúcar, traída por los árabes, fue un cultivo muy extendido hacia finales de la Edad Media por todo el litoral levantino, al Sur de Castellón de la Plana, y en las zonas más cálidas de las costas andaluzas ydel mediodía portugués, como producto destinado al consumo local y a la exportación. Por lo tanto, alcanza algo más de mil años de antigüedad en nuestra geografía, y por lo menos unos tres mil quinientos en sus zonas de origen (Indonesia, India y Ceylán), donde ya se cultivaba ycristalizaba el azúcar. La conocida «caña dulce», que ha dado a 7 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 nuestro país y, en particular, alas Islas Canarias tan larga tradición cañera, se le conoce también por los especialistas con el nombre de «Saccharum officinarum». Modernamente, científicos holandeses han logrado una especie híbrida, a base de las «Saccharum officinarum» con la especie silvestre «Saccharum spontaneum», de cuyo cruce se han obtenido ejemplares altamente rentables y resistentes alas plagas, en especial a la temible enfermedad del «mosaico». Por su fácil reproducción mediante brotes y rebrotes, se averiguó muy tardíamente que las «sacchanlm» eran también capaces de reproducirse mediante semillas. Como edulcorante, si se prescinde de la miel de abeja, fue la única fuente de suministro con que contó el hombre hasta el siglo XIX, fecha en que empezó a ser desplazado por la remolacha azucarera proveniente en gran 'parte de los países europeos, si bien el azúcar de caña sigue siendo el principal proveedor de los mercados a nivel mundial. En términos generales, se trata de un cultivo que introduce una cierta estabilidad económica' en función de no resultar demasiado dañado por las lógicas eventualidades meteorológicas, plagas oefectos desfavorables de' cualquier tipo. Hoy día, en España, su cultivo ya no tiene la significación cuantitativa de antes, pues las explotaciones destinadas a tal fin 'se han quedado reducidas a cuatro o cinco mil hectáreas. En cambio, para muchos países (Cuba, Brasil, Colom 8 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 bia), significa ingresos sustanciosos eimprescindibles para hacer compras de productos industriales en los mercados internacionales. En muchos casos, su papel económico puede llegar a ser decisivo en los respectivos PIB *, llegándose a dar ejemplos tan ilustrativos como el de la República de Sudáfrica en el año 1974, en que la caña se convirtió en la segunda fuente de divisas detrás del· oro. Una vez implantado este cultivo en nuestras islas, éste se resiste a desaparecer del paisaje agrario después de la crisis del siglo XVI ydel fracaso de la intentona azucarera del siglo XIX, y principios del XX. Todavía hoy nos encontramos con algunos cañaverales en las medianías o en las zonas bajas, compartiendo espacios .con las plantaneras o con cultivos destinados al consumo interior. Ahora bien, sus pulpas ya no· se emplean como antaño para la obtención de azúcares, sino que ahora se extrae de ellas un preciado líquido, que, destilado y fermentado, da origen alos excelentes y renombrados aguardientes canarios. 1. Producto de ingreso bruto. 9 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 S.-La preceptiva reguladora de los cañavel·ales: cañaveros ydesburgadores En las Ordenanzas de Melgarejo -nombre con el que también se conoce alas Ordenanzas del Concejo de Gran Canariase puede encontrar toda la legislación sobre lo que era la actividad económica más relevante de Gran Canaria. En las demás islas en que este cultivo se implantó se dictaron también normas reguladoras, elIya amplitud y minuciosidad sobre todo lo referente a la obtención de azúcares dan una idea bien significativa ydigna de tener en cuenta a la hora de valorar justam,ente el interés de los gobernantes. Según aparece en las mencionadas normas, las cañas no podían estar podridas, agusanadas o roídas por ratones oconejos. A tal fin se crea la figura del «lealdador», que tenía a su cargo la delicada misión de inspeccionar el cañaveral -como también lo hacía con el ingenioy velar en todo momento por la calidad de la producción. Por su parte, los cañaveros, además de estar constantemente atentos al riego, cava y escarda de los cultivos, eran los responsables de custodiar las plantaciones y estaban, incluso, obligados avivir y residir habitualmente en sus inmediaciones. Se ha querido ver en este precepto un elemento típico del régimen feudal: la adscripción de los campesinos a la tierra. Sea como fuera, es un fenómeno que, sin duda alguna, contribuyó 16 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 poderosamente a condicionar el hábitat diseminado que aún hoy perdura en los terrazgos ,de cultivos de ,exportación. Otro cometido fundamental dentro del cañaveral era el desburgado olimpieza de las cañas. Dicha actividad corría a cargo de los llamados «desburgadores», que contraían una gran responsabilidad con ello, pues debían «despuntar y desollar» las cañas con sumo cuidado yprecisión. Las Ordenanzas, cuando hacen referencia a esta misión advierten lo siguiente: «los desburgadores de los cañaverales deberán cortar las cañas con puñales por SllS arre ras y no los dejarán cortar a otras personas o tampoco desburgar las cañas con hocinos y no arrancarán ni quebrarán caña alguna si el señor del cañaveral quisiere que se descoquen». En ,otro apartado indica, además, que cualquier descuido eindolencia será castigado con toda severidad. Como se puede comprobar, todo está encaminado a lograr que la calidad de los productos canarios no desmerezcan en los mercados. 6.-Conclusiones De esta manera, en muy pocos años, las tierras de regadío se vieron ocupadasesenciallnente por los cañaverales. Los menesteres para poner en explotación los cultivos eran bien complejos, pues había que preparar convenientemente la tierra, traer el agua para el regadío, roturar y 17 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 bonificar suelos para luego plantar los troncos que·· se reproducirían durante un ciclo de dos años, hasta obtenerse las cotizadas «cañas dulces». La expansión del cultivo y las necesidades de caudales de agua, provocaron la necesidad de organizar el régimen de uso de ésta, surgiendo así los primeros Heredamientos. Con todo lo expuesto hasta aquí, no es de extrañar que la riqueza generada por las plantaciones fueran muy cuantiosas e, incluso, excepcionales. Así, en 1507, se estipulaba en 300 maravedies el precio de una arroba. Esta cotización fue superada en la década de 1530, en que se registra el precio de 600 y hasta 700 maravedíes por arroba. Con semejantes rendimientos, no es nada difí· cil explicar la rápida atracción de capitales foráneos, que pronto alcanzaron también alas plantaciones. 18 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 111. Los ingenios azucareros l.-Estructura interna del ingenio Con muy pocas diferencias en cuanto a. tamaño ycapacidad, la estructura yfuncionamiento de los primeros ingenios o trapiches azucareros obedecían, en líneas generales, a la descripción que pasamos adetallar. Se trataban de auténticas fábricas, de considerable capacidad productiva para la época. Consistían en unas grandes edificaciones, situadas casi siempre en los lugares más próximos alas fincas del cañamelar yalos cursos de agua. Se componía el ingenio de varias dependencias, construidas con paredes muy sólidas, comunicadas entre sí por amplios portalones y, amenudo, tenían la techumbre baja, de la que sobresalía una chimenea. Cada dependencia estaba destinada a un fin particular. Así había una estancia para las tareas de la molienda yel prensado que, aveces, podía ocupar un departamento propio aislado del resto del edificio. Existían otras habitaciones especiales reservadas para la cocción, solidificación 19 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 y enfriado que constituían la «casa del ingenio» propiamente dicha. Por último, estaba el salón, donde se purgaba el azúcar. Además, de las dependencias descritas, los ingenios contaban con otras instalaciones secundarias, pero imprescindibles, tales como la bodega para guardar la miel artificial; los almacenes donde se depositaba el azúcar ya elaborado, resguardado de la humedad y parásitos por cajas de madera; diversos cuartos para la leña y otras piezas que cobijaban alos repuestos y demás aperos. Aveces se incorporaba a este conjunto otras instalaciones no relacionadas directamente con las actividades propias del ingenio, pero sí vinculadas a labores complementarias odedicfldas a cubrir los períodos de inactividad entre zafras. Eran éstos: el horno de tejas yel molino de harina. La estructura de estos locales admitía más diversificaciones yampliaciones si se le añadían los alojamientos de los esclavos y demás personal que atendían las tareas de la fábrica. En este mismo sentido no se debe olvidar que, desde un principio, se aprecia en tomo alos ingenios la aparición de embriones urbanos que, en muchos casos y pasado el tiempo, evolucionaron hasta convertirse en auténticos pueblos. En estos incipientes núcleos habitaron los terratenientes privilegiados por los repartimientos y, cuando no, lo hacían sus albaceas con su correspondiente servidumbre; aparceros, arrendatarios, 20 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 mercaderes, transportistas, artesanos, autoridades civiles, militares, el clero, los jornaleros y esclavos. 2.-Funcionamiento yorganización de los ingenios En cuanto al funcionamiento yorganización de los ingenios, el procedimiento más usual en la elaboración de los azúcares era el que se iniciaba en el molino por donde se hacían pasar los tallos de las cañamieles. El molino exigía para su funcionamiento de la fuerza motriz derivada de los saltos de caudales de agua, si bien los hubo que emplearon sólo la tracción animal. Después de picados ymolidos, los tallos volvían a ser tratados en una batería, hasta obtenerse así el jugo azucarado. Las caña dulces soltaban en esta manipulación buena parte de su líquido, pese aque, posteriormente, se las hacía pasar por la prensa, afin de aprovechar mejor su zumo al exprimírseles totalmente y quedar reducidas abagazo, es decir, a residuos compuestos por fibras secas que se solían emplear como abono, combustible y hasta como forraje. Realizado este primer procedimiento, el jugo era transportado a un local contiguo conocido por «el cuarto de calderas», llamado así por encontrarseen él unos grandes tacos de cobre COIl sus fogones correspondientes, en los cuales se hervía el dulce líquido dentro de unos calderones de bronce, sobre fuego avivado por leña, hasta 21 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 que alcan~aba una determinada densidad y su punto otemple. De esta operación depen,día lIna buena parte el éxito ofracaso de las labores ulteriores. Afin de mejorar el producto se le solía añadir un poco de cal durante la cocción para que los alcaloides neutralizaran el ácido} que por su propia naturaleza contiene las cañas. Una vez obtenido su punto conveniente, pasaba esta primera cochura a otro salón, en el qlle estaban instaladas unas tinajas de gran capaci· dad llamadas «enfriaderas», en las cuales era vertido el líquido, batiéndosele constantemente. A la vez que se iba ,enfriando, se condensaba en la superficie unos cristales que no lograban disolverse en la miel y que eran luego extraídos con espumaderas especiales. A continuación, se colocaban en unos moldes u hormas para que se esctlrrieran ysolidificaran. La parte del líquido que no conseguía formar masa granulenta se la hacía rehervir hasta cristalizar de nuevo. Este proceso, repetido varias veces, daba origen alos diferentes productos y subproductos derivados del azúcar. En esta labor era muy importante la funciórl del «purgado» orefinado del azúcar, que se realizaba, cuando ésta se encontraba en los moldes, por operarios altamente especializados, llamados «desburgadores». De esta labor dependía en una buena parte la calidad del producto y, por consiguiente, su éxito en la venta. 22 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 3.~Losdiferentes productos de los ingenios El primero era el conocido por azúcar moreno, el cual se podía purificar mediante un sencillo procedimiento consistente en colocarlo en una especie de embudo de gran capacidad. Una vez dentro, era prensado y después cubierto con una capa de barro que generaba una humedad, motivando el desprendimiento de la miel, sin que el azúcar se disolviera, evacuándose ésta por el orificio inferior de los referidos faniles. Esta tarea culminaba al término de quince días yel resultado final no era otro que la obtención del codiciado azúcar blanco, objeto esencial de las ventas en los mercados europeos. Naturalmente, los cristales de este edulcorante eran mucho más gruesos y su color blanco no lograball la presentación y pureza del que se consume en la actualidad. Los pilones que se obtenían defectuosamente eran quebrados con un martillo. De ahí el calificativo de aZtlCar quebrado, pues era de inferior calidad y, generalmente, servía para el abastecimiento local, aunque, ocasionalmente, fuera también objeto de exportación. De rango inferior era el llamado azúcar de espuma, procedente de los residuos que quedaban en los calderos al vaciarse el jugo limpio. Pero existían, además, otros muchos derivados ysubderivados, tales como el azúcar de segunda ytercera, mieles yremieles, refinados, rapaduras, es23 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 camas yreescamas, miel artificial, conservas y confituras. 4.-Las Ordenanzas Si amplia y prolija era la normativa que regulaba hasta los últimos detalles las labores en el cañaveral, no menos minuciosos eran los preceptos que regían la actividad en la industria. Es de resaltar la especial vehemencia que siempre pusieron los legisladores con miras a obtener azúcares de óptima calidad. Se pretendía evitar a toda costa que el producto se desprestigiara en los mercados extrainsulares por descuido onegligencia. Respecto a esto existía una gran COllciencia, ante las amenazas de la pronto y fuerte competencia de otras áreas productoras. Pero, sin duda, el enorme celo con que se velaba por la calidad del azúcar ,era el resultado de una justa sobreestimación de su papel en el conjunto de la economía de las Islas .. Ahora bien, el intervencionismo de los Cabildos, regulando la producción y penalizando severamente infracciones, se fundamentaba también en los lógicos criterios fiscales afin de mejorar la salud de las depallperadas arcas públicas. De todo eso debió haber un poco, como lo demuestra la lectura de un texto de entonces, que decía: « ... el principal trato que en esta ysla ay es el de los a~úcares e que a causa de ellos se 24 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 puebla elos vezinos de la dicha ysla se sostienen e las rentas de sus majestades crescen lo qual todo cesaría no haciendo los a~úcares buenos...» S.-La zafra ylos maestros del azúcar La zafra de la molienda yelaboración del edulcorante solía durar de enero ajunio. Para hacer frente alas complejas ydelicadas faenas del prensado, molienda ycocción, se contaba con numerosos maestros de azúcar: templadores, mayordomos, almocrebes o contratistas del transporte, refinadores, cocedores, moledores, lealdadores, purgadores y espumeros, entre los más significativos. Como se puede ver, la división del trabajo encaminada a mejorar la calidad yel rendimiento ya se había instaurado en estas industrias d~l siglo XVI. En efecto, las especialidades están bien especificadas y representadas por hombres habilidosos, que, después de un aprendizaje más o menos largo, ·llegaban a adquirir una gran destreza en su oficio. Desde un principio la dirección técnica estaba bajo control de los portugueses venidos desde Madera, que se trasladaron a trabajar aCanarias. Para ejercer el oficio, de maestro había que haber aprendido las artes yluego pasar delante de un tribunal formado por dos personas «veedores», señaladas por la justicia yregimiento (ayuntamiento, concejo ocabildo), en compañía 25 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 corte, en la Isla de La Palma, fueron muy renombrados por la calidad de sus productos y por sus altos rendimientos. Al principio pertenecieron a la familia alemana de los Welser, pasando luego a incrementar el patrimonio del flamenco Jacomo Monteverde. En la Gomera, gracias alos abundantes cursos de agua disponibles, la actividad azucarera tuvo un despegue también rápido. En efecto, las plantaciones se extendieron de tal forma, que pronto se cosechaba un volumen de caña que va a parar acinco ingenios ubicados en Hermigua, Valle de Gran Rey y San Sebastián. La familia Peraza, señores de la isla, se apoyaba económicamente en los ingenios, llegándose a convertir en una de las principales fortunas de Canarias. Los campesinos gomeros estaban obligados a moler la caña en los molinos del señor y, a la vez, satisfacer las banalidades correspondientes en numerario o en cantidades convenidas sobre los azúcares obtenidos, según estipulabael derecho señorial vigente en aquella isla de señorío. 7.-El papel de los prestamistas yrendimientos económicos Sin las cuantiosas inversiones hechas, la creación de sociedades, la actuación de los prestamistas y la presencia de capitales foráneos, difícil~ mente se podría explicar el súbito auge económi32 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 co que conocieron las Islas al término de la conquista. En efecto, el capital de los mercaderes -sobre todo genovesesse volcó en inversiones azucareras que cubrían tanto la financiación de il).genios y plantaciones, como la comercialización del producto. No sólo se limitaron a prestar e invertir, sino que, incluso, muchos comerciantes levantaron ellos mismos potentes ingenios, cuando no los adquirían alos propietarios .castellanos. Así podemos observar cómo un.o de los ingenios de mayor valor y rentabilidad era el que tenía el genovés Francisco Palomar en Agaete. Su compatriota, Francisco Riberol, poseía también otros dos ingenios, uno en Gáldar yel segundo en Layraga (Costa de Bañaderos), que le rentaban unos trescientos mil maravedíes anuales. En la villa de Las Palmas estaba ubicado el ingenio del también genovés Constantín Cairasca, que con las tierras aledañas se valoraba en unos 200.000 mrs. y rentaban a su dueño la cantidad de 300.000 mrs. anuales. Otro genovés, Jerónimo Orerio, era propietario de un ingenio en Gáldar por el que percibía una renta anual de 350.000 maravedíes. y para concluir una relación que sería interminable, citaremos a Bartolomé Fontana, genovés y regidor de Gran Canaria, en 1504, varias veces mayordomo del Cabildo, el cual poseía un importante ingenio en las cercanías de Arucas. Se ha comprobado que la rentabilidad de los ingenios fue casi siempre muy alta. Dice el pro33 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 fesor Ladero Quesada que en algunos hasta se podía amortizar el capital invertido inicialmente a lo sumo en un par de años. Aquellos campesinos que no disponían de ingenio propio, no tenían otra opción que entregar la cosecha de caña al que poseyera uno, es decir, al señor del ingenio. Cuando esto ocurría, convenían repartirse amedias el producto de la molienda yel refino. 34 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 IV. El comercio La situación atlántica estratégica, al oeste de Africa y en el cruce de las grandes rutas mercalltiles, favorecen la actividad portuaria, el comercio de tránsito entre las Islas entre sí y, a su vez, entre éstas ylos mercados europeos. En principio, ,con estas inmejorables condiciones, las Islas ofrecen sus azúcares que son muy bien acogidos en todas partes. Su industrialización, elaboración yselección se realizaban esencialmente con vistas a un mercado cada vez más absorbente, q.ue pagaba con esplendidez y, en buena moneda, las exportaciones isleñas. Los puertos del Mediterráneo español eitaliano (Valencia, Barcelona, Génova yCivitaveccia) junto alos de las riberas occidentales europeas, fueron los encargados de recibir y distribuir la producción de azúcares. Asimismo, las valiosas escalas en Cádiz ySevilla, ciudades en las que residían capitalistas, mercaderes yaccionistas, con enormes intereses en el cultivo, industria y comercio de la producción azucarera, jugaron un decisivo papel en el circuito canario-mediterráneo. Por otra parte, las localidades de Amberes, Rouen, Lille, Arras junto a otras ciudades y bur35 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 gas del Norte de Francia, se encargaron eficazmente de abastecer los mercados de los ya asiduos consumidores europeos. Las ciudades hanseáticas propagaron el producto por todo el centro del continente, orillas del Báltico ymercados nórdicos. En los primeros años de la etapa azucarera, el intervencionismo de la Corona no se hace sentir poderosame.nte en el régimen interior de Canarias, en cuanto al sistema de ventas se refiere. No sucedió otro tanto con la administración local, que atentamente vigiló siempre todas las actividades comerciales a través de sus regidores y gobernadores, pero sin adoptar medidas restrictivas como las que empezaron a aparecer a partir del reinado de Felipe 11. Gracias al régimen de franquicias el comercio del azúcar pudo desarrollarse esplén'didamente, provocando una fuerte acumulación de beneficios. Este comercio tuvo a su vez un importante efecto favorecedor en el desarrollo de los puertos yvaraderos, construcciones navales, al tiempo que brindaba grandes posibilidades a las comunicaciones por mar. Por lo qlle a pesar de las gabelas, los riesgos de la travesía a causa de las borrascas ylas corrientes, fragilidad de las embarcaciones e inseguridad de los viajes, en una época de rivalidad comercial y de piratería como, modo de vida, el transporte por mar fue no obstante siempre intenso y remunerador. Como contrapartida a las ventas del edulco36 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 rante, las Islas pudieron importar bienes qlle ellas por sí mismas no poseían ni los podían producir, en especial las manufacturas. La población de entonces pronto empezó a demandar bienes de consumo tanto de primera n·ecesidad como suntuarios. Las sedas, lienzos y paños italianos, ingleses, bretones yflamencos se traían de Amberes, Brujas, Venecia, Nápoles, Marsella, Génova, Cádiz, Sevilla yPalencia. Pero, además, desde las referidas ciudades llegaban alas Islas armas, mercería, cobre y herrajes, papel, quincallería, aceite, jabón, muebles y alguna que otra obra de arte religioso (imágenes, trípticos, flamencos, tapices, etc.), azafrán yespecies en los mismos barcos que venían por el azúcar. Es de resaltar el extraordinario papel que jugaron en el incipiente comercio canario-europeo las pujantes industrias textiles francesas, flamencas y, en particular, las de Barcelona e Italia. Durante los primeros decenios, este comercio exterior se vio entorpecido por la ausencia de moneda. Tan sólo en la isla de Tenerife, el 60 por ciento de los pagos se tuvieron que hacer en azúcar, entre 1508 y1510. En efecto, ante la ausencia de dinero amonedado, el azúcar se llegó a emplear con cierta frecuencia como moneda corriente. Este hecho produjo no pocos contratiempos, pues, ante el temor de que ese procedimiento abaratara los precios en el mercado, los gobernantes de entonces se vieron obligados a disponer que los pagos se hicieran, si no en su totalidad, sí en gran parte mediante productos 37 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 gas del Norte de Francia, se encargaron eficazmente de abastecer los mercados de los ya asiduos consumidores europeos. Las ciudades hanseáticas propagaron el producto por todo el centro del continente, orillas del Báltico ymercados nórdicos. En los primeros años de la etapa azucarera, el intervencionismo de la Corona no se hace sentir poderosame.nte en el régimen interior de Canarias, en cuanto al sistema de ventas se refiere. No sucedió otro tanto con la administración local, que atentamente vigiló siempre todas las actividades comerciales a través de sus regidores y gobernadores, pero sin adoptar medidas restrictivas como las que empezaron a aparecer a partir del reinado de Felipe 11. Gracias al régimen de franquicias el comercio del azúcar pudo desarrollarse esplén'didamente, provocando una fuerte acumulación de beneficios. Este comercio tuvo a su vez un importante efecto favorecedor en el desarrollo de los puertos y varaderos, construcciones navales, al tiempo que brindaba grandes posibilidades a las comunicaciones por mar. Por lo que a pesar de las gabelas, los riesgos de la travesía a causa de las borrascas ylas corrientes, fragilidad de las embarcaciones e inseguridad de los viajes, en una época de rivalidad comercial y de piratería como, modo de vida, el transporte por mar fue no obstante siempre intenso y remunerador. Como contrapartida a las ventas del edulco36 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 rante, las Islas pudieron importar bienes qlle ellas por sí mismas no poseían ni los podían producir, en especial las manufacturas. La población de entonces pronto empezó a demandar bienes de consumo tanto de primera necesidad como suntuarios. Las sedas, lienzos y paños italianos, ingleses, bretones yflamencos se traían de Amberes, Brujas, Venecia, Nápoles, Marsella, Génova, Cádiz, Sevilla yPalencia. Pero, además, desde las referidas ciudades llegaban alas Islas armas, mercería, cobre y herrajes, papel, quincallería, aceite, jabón, muebles y alguna que otra obra de arte religioso (imágenes, trípticos, flamencos, tapices, etc.), azafrán yespecies en los mismos barcos que venían por el azúcar. Es de resaltar el extraordinario papel que jugaron en el incipiente comercio canario-europeo las pujantes industrias textiles francesas, flamencas y, en particular, las de Barcelona e Italia. Durante los primeros decenios, este comercio exterior se vio entorpecido por la ausencia de moneda. Tan sólo. en la isla de Tenerife, el 60 por ciento de los pagos se tuvieron que hacer en azúcar, entre 1508 y1510. En efecto, ante la ausencia de dinero amonedado, el azúcar se llegó a emplear con cierta frecuencia como moneda corriente. Este hecho produjo no pocos contratiempos, pues, ante el temor de que ese procedimiento abaratara los precios en el mercado, los gobernantes de entonces se vieron obligados a disponer que los pagos se hicieran, si no en su totalidad, sí en gran parte mediante productos 37 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 agrícolas, .exceptuando el azúcar. Asimismo se prohibió importar azúcar desde otras islas, como adquirirlo para luego revenderlo. Las medidas sobre reventa de azúcares debieron ser tan rígidas como ineficaces, puesto qu·e el propio emperador insistió sobre este tema en diciembre de 1537, publicando una Real Provisión que reforzaba más todavía las normas en vigor. La mayor parte de las operaciones de compraventa corrían a cargo de un importante sector comercial establecido en Tenerife, La Palma y Gran Canaria. Genoveses, florentinos, judíos, flamencos y catalanes predominaban en el negocio azucarero, sin olvidar alos portugueses, franceses y alguna que otra casa alemana. 38 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 V. El derrumb,e del negocio azucarero Los primeros síntomas de crisis se empezaron a vislumbrar allá por las últimas décadas del siglo XVI. La ruina del comercio de los azúcares canarios es paralela a la rápida expansión de los cañaverales en tierras americanas. Fueron los propios canarios quienes llevaron al Nuevo Mundo las técnicas del cultivo y la molienda, acogiéndose alas grandes disponibilidades de tierras óptimas y a los ilimitados recursos de agua. La competencias antillana era ya un hecho desde que en 1503 se construyera un ingenio en la isla Española. Pronto se multiplican las plantacio'nes ylos ingenios hasta acabar por desplazar definitiva· mente a Canarias como proveedora de los mercados europeos. Por si fuera poco, la implantación de la caña también por los propios canarios en las costas marroquíes, hace que hacia 1575 se cuenten allí hasta un total de quince ingenios, acentuándose aún más si cabe la crisis de la producción ante las lógicas limitaciones l1aturales con que contaban las Islas. El ritmo que sigue la desaparición del cultivo es naturalmente el mismo q~e se va obser39 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 rior, no pudieron empañar su enorme importan .. cia como principal producto de exportación. Así debió ser, ya que el activo comercio que generó permitió obtener ingresos para la adquisición de las más diversas manufacturas ydemás mercancías que el incipiente consumo local empezaba a demandar. Sírvanos de botón de muestra de la variedad de mercancías importadas -muchas de las cuales eran raras y suntuarias para selectos adquisidorestodas las que el comerciante francés (de la ciudad de Rouen) Juan Mansel exhibía en su establecimiento de Las Palmas para su venta y que eran compensadas con la exportación de azúcares, que él mismo remite aFlandes y Francia, procedentes del ingenio que poseía en Arucas su hija, Sofía de Santa Gadea. Eran estos artículos: plata labrada, tapicería francesa, lienzos ruaneses, damascos alemanes, tafetanes y paños de fabricación portuguesa, marfiles africanos, trigo y otras muchas más mercaderías de las cuales eran deficitarias estas islas. Por otra parte, y como ya se ha señalado, la industria azucarera demandaba la concurrencia de importantes sumas de capital, desde el comienzo del cultivo de la caña hasta que el producto se encontraba en condiciones de lanzar~e al mercado. Había, pues, que cubrir un conjunto de operaciones que van desde la obtención de los primeros plantones ylas complejas labores que precisan los cañaverales, hasta el poder di.sponer de caudales de agua suficientes, afrontar 46 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 los altos costes de la construcción de los ingenios, adquisición de calderas metálicas y un sin fin de útiles, la compra de leña ylos lógicos gastos de personal. Todo 10 cual no podía acometerse sin disponer previamente de abundante numerario, por lo que era imprescindible acudir a los prestamistas que lo facilitaban, pero con altos intereses y para cobrarse en poco tiempo. En medio de estas inmejorables condiciones actuaron decididamente los banqueros, quienes aprovecharon más que nadie la favorable conyuntura que se daba en aquella naciente sociedad básicamente constituida por soldados, aventureros ysegundones, más dados a otros menesteres que al desempeño de actividades agrícolas, industriales ocomerciales, si bien existieron mllchas excepcion,es que escaparon a esta regla. La caña, pues, provocó la primera estructuración del agro canario, ya que permitió la rápida ocupación de las franjas litorales, en particular las orientadas a barlovento, más favorecidas por el constante soplo del alisio húmedo y con grandes recursos hidráulicos disponibles. La irrupción de los cañaverales trajo consigo la despoblación forestal, bien por roturación de amplias superficies ocupadas por el bosque, bien por talas abusivas para la obtención de leña destinada alos ingenios y, también, para extraer la pez para calafatear embarcaciones. El desarrollo de esta industria supuso asimismo el despertar de las comunicaciones, tanto en el interior de cada isla y entre éstas, como entre 47 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 el Archipiélago ylos puertos europeos. En efecto, se abren caminos en diversas direcciones, elDpujados por la necesidad de poner en corntlnicación alos cañaverales ylos puntos de suministro de leña con los ingenios, y de éstos, a su vez, con los puertos de exportación. A menudo en las encrucijadas de caminos y las proximidades alos puertos eingenios surgieron los primeros núcleos de población y hasta embriones urbanos de cierta importancia. Las dificultades del transporte terrestre hicieron aconsejable el uso de abrigos ycalas naturales, o también la construcción de auténticos muelles, como los de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, con capacidad de atraque para varios buques. En otros sitios se habilitaron como embarcad·eros los abrigos de Agaete, Sardina del Norte y San Nicolás, en Gran Canaria; Güímar, Icod, Garachico y La Orotava, en Tenerife. En La Palma, aparte del de su capital, se menciona también el puerto de Tazacorte. 48 © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 BIBLIOGRAFIA BERGASA, O., Y'GONZÁLEZ VIBITEZ, A.: Desarrollo ysubdesarrollo en la economía canaria. Madrid. Ed. Guadiana; 1969. CAMACHO PÉREZ GALDÓS, 'G.: «El ,cultivo de la caña de azúcar y la industria azucarera en Gran Canaria (1'510-1535)>>. Las Palmas. A.,E.A., núm. 7; 1961. FABRELLAS JUAN, ,M. L.: ,«La producción de azúcar en Tenerife». Revista de Historia Canaria, núm. 100. La Laguna; 1953. LAnERO QUESADA, M. A.: « Estructura económica de Canarias acomienzos del siglo XVI». Revista Campus. Enero de 1974. ,La ,Laguna. MILLARES TORRES, A.: Historia General de las Islas Canarias. 10 Tomos. Las Palmas; 1893-1895. 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Biblioteca Universitaria, 2009 COLECCION «GUAGUA» l.-Cómo vivían los antiguos canarios, por Francisco Moralt:'s Padrón. 2.-EI retablo barroco en Canarias, por Alfonso Trujillo Rodríguez. 3.-Los primeros europeos en Canarias (siglos XIV yXV), p0t Miguel Angel Ladelo Quesada. 4.-0rganización económica de las Islas Canarias después de la conquista (1478-1527), por Eduardo Aznar. 5.-Antropónimos guanches, por Juan Alvarez Delgado. 6.-Las comunicaciones marítimas interinsulares en Canarias (siglos XVI al XIX), por Carmen Gloria Calero Martín. 7.-La masonería en Canarias, por Manuel de paz Sánchez. 8.-Grupos humanos en la sociedad canaria del siglo XV j, por Manuel Lobo Cabrera. 9.-Figuras de la Iglesia canaria, Tavira (1791-1796), por José A. Infantes Florido. IO.-La literatura canaria, por Joaquín Artiles. ll.-El pleito insular, por Marcos Guimerá Peraza. 12.-La Real Sociedad de Amigos del País de Tenerife, por Enrique Roméu Palazuelos. 13.-Historia de las tradiciones del Pino, por Santiago Cazorla León. 14.-Franchy yRoca, por Ambrosio Hurtado de Mendoza. 15.-Aspectos de la Arquitectura Mudéjar en Canarias, por María del Carmen Fraga González. 16.-Ca;as de Ahorros yMontes de Piedad, por Juan A. Martfnez de la Fe. 17.-Las cerámicas aborígenes canarias, por Rafael González Antón. 18.-Canarios en la conquista yrepoblación de Tenerife, por Leopoldo de la Rosa Olivera. 19.-EI Jardín Botánico de Tenerife, por Vicente Rodríguez García. 20.-Manolo Millares, por Eduardo Westerdahl. 2 l.-El ornamento personal entre los aborígenes canarios, por M.a Cruz ]iménez GÓmez. 22.-La forrnoción arbórea de Canarias, por Francisco Ort'Jño Medina 23.-Santa Cruz de Tenerife, por Alejandro Cioranescu. 24.-La pintura de Antonio Padrón, por Lázaro Santana. ~5. La medicina en la provincia de Las Palmas, por Juan Bosch Millares y Juan Bosch Hernández. © Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 26.-EI imaginero José Luján Pérez, por José Miguel Alzola. 27.-Vieios ynuevos cultivos canarios, por María Luisa Navarro I-Iernández. 28.-Dialectología ycultura popular, por Manuel Alvar. 29.-Los cuadros de Animas de Tenerife, por Juana Estarriol Jiménez. 30.-El enterramiento en las Canarias Prehispánicas, por María del Carnlen del Arco Aguilar. 31.-La Arquitectura de Las Palmas en el primer tercio del siglo XX) por Sergio T. Pérez Parrilla. 32.-Prehistoria de la Isla de la Gomera, por Juan Francisco Navarro Maderos. 33.-Alonso Quesada, por Andrés Sanchez Robayna. 34.-Grabados rupestres de Canarias, por Mauro Hernández Pérez. 35.-Enfermedades yaccidentes de la población aborigen, por Pilar Tulia Pérez. 36.~Arquúectura de la posguerra en Canarias, por María Isabel Navarro Segura. 37.-Víctor Doreste, por M.a Dolores de la Fe. 38.-La Real Sociedad Económica de Amigos del País, por Cristóbal García del Rosario. 39.-El azúcar en Canarias (S. XVI-XVII), por Ramón Díaz. EN PRENSA 40.-Ultimas tendencias del arte en Canarias, por Carlos Díaz· Bertrana. 41.-Canarias yAmérica, por Francisco Morales Padrón. COLECCION GUAGUA CANARIAS Y LO CANARIO 39