Nuevos aspectos del culto isíaco en la "Baetica"
Abstract
A partir del estudio de un ara procedente del oppidum ignotum de Alameda (Málaga), en que se dedica a Isis Bulsae (sic) una fons y una aedes, se aportan nuevos aspectos y materiales de culto isíaco de los territorios béticos.
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NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA' por JOSÉ BELTRÁN FORTES* y RAFAEL ATENCIA PÁEZ** RESUMEN A partir del estudio de un ara procedente del oppidum ignotum de Alameda (Málaga), en que se dedica a Isis Bulsae (sic) una fons y una aedes, se aportan nuevos aspectos y materiales de culto isíaco de los territorios béticos. ABSTRACT From the study of an ara coming from the oppidumignotum at Alameda (prov. Málaga), in which it dedicated for Isis Bulsae (sic) a fons and an aedes, we propose some new aspects and pieces of the Isis' cult in the Baetica. 1. Hacia 1960, de forma fortuita, como fruto de las labores agrícolas, fue descubierta en el lugar conocido como "cerro Escalante", lindando con el centro urbano de la actual localidad malagueña de Alameda (fig. 1,1; fig. 2,1), una pieza epigráfica de carácter votivo, cuyo análisis aporta interesantes elementos para el estudio del culto isíaco en esta parte de los territorios béticos. El monumento en cuestión se conserva hoy en la colección particular de la familia Vila, en el patio de su casa del mismo pueblo de Alameda, donde lo vimos y fotografiamos en 1990 (lám. I). Se trata de un altar labrado sobre un bloque pétreo de forma paralelepipédica, que mide 0,57m de altura, 0,53m de anchura y 0,36m de grosor máximos. Ha sido elaborado en una piedra arenisca amarillenta, sin duda de una cantera local, cuya ubicación exacta desconocemos, aunque podemos suponerla no muy alejada de 1. La mayor parte de este trabajo fue realizado gracias a una estancia conjunta en la Kommission für Alte Geschichte und Epigrafik del Instituto Arqueológico Alemán de Munich, a la que manifestamos nuestro público agradecimiento, así como a A.U. Stylow por sus interesantes sugerencias. * Universidad de Sevilla. ** Universidad de Málaga. SPAL 5 (1996): 171-196 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
172 JOSÉ BELTRÁN FORTES y RAFAEL ATENCIA PÁEZ la localización de la ciudad romana 2 . En lo formal se dispone carente de zócalo y de molduras y sólo con la cara dorsal alisada, pero muy erosionada hoy día, sobre todo en su parte inferior. El coronamiento, no delimitado tampoco en ninguno de sus cuatro frentes, muestra un focus flanqueado por pulvinos semicilíndricos. Nuestro ejemplar presenta, pues, una estructura inusual dentro de la tipología de arae béticas (Beltrán 1988; Gamer 1989), entre las que predominan los ejemplares tripartitos, con clara diferenciación -mediante molduracionesde zócalo, cuerpo y coronamiento, y especialmente realizados de forma monolítica 3 . Así, aunque el área inscrita se coloca en la parte central del monumento, destaca el hecho de que no se ha marcado una diferencia estructural entre ésta ye! coronamiento, sino que todo el monumento parece haberse elaborado sobre un simple sillar paralelepipédico, en el que se individualizó sólo el coronamiento; en efecto éste último se ha resuelto mediante los típicos elementos del altar -focus circular flanqueado por pulvinos semicilíndricos-, por lo que no hay dudas sobre su caracterización tipológica, acorde por otro lado con el carácter del epígrafe. 2. Mayor interés que el análisis del soporte tiene la lectura e interpretación del texto epigráfico, que se inscribió en letras capitales casi cuadradas, datables en líneas generales durante el siglo II d.C. Las letras presentan 0,045m de altura en las dos primeras líneas y 0,04m en el resto, apreciándose en los tres primeros renglones las líneas de guía; asimismo el epígrafe aparece alineado a derecha e izquierda, con la única salvedad visible del comienzo de la línea 3', donde la abreviatura del praenomen sobrepasa aquélla. No obstante, la parte lateral derecha y, sobre todo, la inferior de esa cara principal muestra un acusado desgaste que ha afectado en especial a la última línea reconocible del texto. Sólo se aprecian algunos puntos triangulares. La inscripción, en cinco líneas, dice (lám. II): Iussu domina[e] Isidi Bulsae C(aius).Licinius.Flavinus. fontem 5 [et ae ?]dem. d(edit) Las variantes ofrecidas en la lectura por su anterior editor (Recio 1986: 51, n 2 3, fig. 3; su lectura la recogen HEp 1 [19891: 124, n 2 468; y Alvar [1994]: 26, n 2 22) son las siguientes: 1. 1: DOMIN[---]; 1. 2: [IS]IDI; 11. 4-5: [PATR]ONVS. F[LA]MEN En cualquier caso podría pensarse asimismo, en 1. 5, una restitución como: [dedit i]dem(que). d(edicavit), pero nos parece más factible la que seguimos (CIL 11 2 , 5, 912). 3. En relación con las dedicaciones epigráficas isíacas a nivel general la fórmula iussu que inicia nuestro epígrafe es ciertamente poco usual'', en comparación con otras más frecuentes como (ex) imperio, (ex) monitu, (ex) praecepto y, sobretodo, (ex) visu 5 ; no obstante, aquella misma indicación aparece en uno de los epígrafes votivos con huellas de pies recuperado recientemente en el santuario de lsis que se construye a comienzos 2. Se ha documentado la explotación de piedras locales en el cercano "cerro Mateo", en la vertiente septentrional de la sierra de la Camorra, a unos quinientos metros del propio "cerro Escalante" (infra nota 56), pero desconocemos si la arenisca del altar tenía ese origen. 3. En relación a los altares funerarios, el desarrollo en los talleres lapidarios del tipo estandarizado según los modelos romanos, normalmente marmóreos, tendría lugar de una forma generalizada durante el siglo II d.C. (Stylow 1995: 219ss.). 4. Ningún caso se recoge, así, en la fundamental obra de Vidman 1969. 5. ex imperio (Vidman 1969: n 2 s 121, 125, 126 y 474), ex monitu (ibid.: n 2 597), ex praecepto (ibid.; n 2 781) y ex visulviso (ibid.: n 2 s 380, 382, 402, 415, 479, 612 y 653). SPAL 5 (1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA 173 del siglo II d.C. en el pórtico posterior del teatro de Italica 6 (fig. 1,2; fig. 3), donde también la diosa recibe el epíteto Domina. En otro ejemplo hispano bien conocido, en el epígrafe grabado en el pedestal dedicado en Acci (Guadix, Granada) (fig. 1,3) a Isis puel[larum], el mandato para la realización de la dedicación —también mediante la fórmula iussu— viene dado por otra divinidad, aunque una rotura en esa parte de la inscripción ha hecho que se barajen diversas interpretaciones: iussu Dei Net[onis], para Hübner (CIL II 3386, según Macrobio, Sat. 1, 19, 5.), frente a la propuesta hissu Dei Ni[lotici] mantenida por García y Bellido (1967: 109ss., n 2 2); más recientemente Alfüldy resuelve como iussu Dei Netis 7. Como ocurre en los ejemplos hispanos indicados, es usual que a iussu no le preceda la preposición ex, lo que también se constata en los formularios votivos relacionados con cualquier divinidad en los que se emplea la misma expresión 8. Por el contrario Domina es uno de los epítetos habituales para la diosa Isis 9 , aunque en la epigrafía isíaca de la Península Ibérica estaba documentado hasta hace poco sólo en dos ejemplos, uno en la lusitana Salacia (CIL 1133; García y Bellido 1967: 112s., n 2 11) y otro en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz), en los límites entre Lusitania y Bética (CIL 11 981; García y Bellido 1967: 113, n 2 12). En estos últimos arios ha aumentado precisamente el número de testimonios béticos en los que aparece esa denominación; así, Isidi Dominae se grabó en el epígrafe italicense ya citado (Corzo 1991: 128), e idéntico epíteto presentan otras dos lápidas marmóreas con huellas de pies que se colocaron empotradas en el suelo de acceso al templo de Isis en Baelo Claudia '° (Bolonia, Cádiz) (fig. 1,4; fig. 4). Avanzando en el comentario del texto, y aunque para Canto (HEp 1, 1989: n 2 468) existiría un error de lapicida en la ausencia de la letra ese en Isidis (línea 2'), interpretando que el caso apropiado era el genitivo, nos parece perfectamente explicable el dativo, en cuanto que la dedicación a la divinidad —en dativo— no tiene por qué relacionarse de forma directa con iussu. Bulsae, sin embargo, es un hapax que ofrece limitadas posibilidades de una interpretación definitiva, y que debe plantearse, pues, mediante diversas hipótesis, ninguna totalmente plausible. La primera, y más lógica, sería la de que se tratara de un topónimo extrahispano en relación con la diosa ' ', según un esquema 6. Corzo 1991: 128, n 2 1, foto 3: Isidi Dominae / Marcia Voluptas ex voto / et iussu libens animo sol(vit). Como se advierte, pues, no es idéntico el formulario epigráfico. Cfr. además, Corzo 1993: 157ss. 7. Alfóldy 1992: 1 1 ss., fig. 5. No obstante, en contra, González 1992: 272. En una de las lápidas votivas del santuario de Italica se indica que la dedicación se hace imperio Iunonis (Corzo 1991: 134ss., n 2 4), lo que denota por otro lado la capacidad sincrética de la divinidad egipcia, o a lo sumo su relación con otras divinidades femeninas, como Juno. Esa relación se advierte asimismo en la misma Italica en el epígrafe grabado sobre un bloque pétreo aparecido en el Traianeum y que serviría de base para una estatua dedicada a Victoria Augusta (Blanco 1988: 110ss.): ..capitul(um) aure um / domifila( e ) Isidis alter( um) Cerer(is) cum maani(li)b(us) arg(enteis) item lunoni( s) r(eginae).. 8. Cfr., por ejemplo, Albertini 1975: 264ss., a propósito de una inscripción de Brescia. 9. Cfr., Vidman 1969: n 2 s 397, 510, 164, 588 y 608 (ejemplos extrahispanos). Marín 1973: 127ss., también documentó el epíteto a nivel general en relación con su uso en la obra de Apuleyo. 10. Vid. Bonneville, Pardaine, Le Roux 1988: 11 2 2 ([isidi dlominae / M [semp]ronius / Maxumus v. s. 1. m.) y r1 2 3 (Isidi. Do[minae] / L. Vecili[us ---] / t a. v. [s.]). También como Domina es calificada en una tabella defixionis de plomo asimismo descubierta en los trabajos arqueológicos realizados en el santuario baelonense de Isis (ibid.: n 2 1), aunque el epíteto que aparece junto al nombre de la diosa es Muromem, ya documentado en tierras hispanas en un epígrafe de Astorga bajo la versión Myronymo (García y Bellido 1968: n 2 18 = AE 1968: n 2 230). Cfr. Bricault 1993: 67ss. Para los aspectos arqueológicos del santuario de Baelo, cfr. Dardaine y otros (1987): 70ss.; Id. (1988): 19ss., esp. 23ss., fig. 2. 11. Una estructura similar a la documentada, aunque en dativo, por ejemplo, en CIL XI 1594 (= Vidman 1969: n 2 564), de Fiesole, donde se lee Dominae Isidi Taposiri, en referencia a la ciudad egipcia. SPAL 5 (1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
174 JOSÉ BELTRÁN FORTES y RAFAEL ATENCIA PÁEZ bien documentado, por ejemplo, en casos como los de Isis Ostiensis, Lydiae, Capitolinae o Bubastis 12, pero para nuestro ejemplar contamos con la dificultad de la inexistencia documental del topónimo Bulsa 13. Otra hipótesis es vincular el epíteto a un topónimo local, aunque asimismo no documentado. En algún caso cercano el topónimo prerromano ha quedado incorporado al nombre de la ciudad de época romana, como ocurre en la vecina Singilia Barba (Atencia 1987 a). Incluso podría pensarse en la pervivencia del nombre de una divinidad indígena 14 , con la que se habría sincretizado la diosa egipcia. En Hispania los cultos de divinidades orientales no se vinculan de forma evidente en general a fenómenos religiosos indígenas prerromanos (Alvar 1981: 311ss.; Alvar 1991: 71ss.), pero podría tenerse en consideración el carácter extraurbano de la dedicación y, en algún modo, relacionado con las aguas, lo que podría favorecer esa propuesta dado el carácter religioso que tradicionalmente tenían esos ámbitos acuáticos (Ninck 1960; Díez de Velasco 1987). Finalmente, lo podríamos interpretar como un simple calificativo o epíteto de la diosa hasta ahora inédito, pero apropiado verdaderamente a Isis "la de los mil nombres", como hemos visto que aparece mencionada en las inscripciones de Astorga y Baelo Claudia'', o como Isis Pelagia en otros testimonios hispanos 16, aunque en estos casos constituyen epítetos bien documentados, al contrario que el nuestro. Se podría recurrir incluso a relacionar el hapax con términos griegos como "boús" o, incluso, "byrsa" '7, en la línea de la representación de Isis como una vaca, aspecto éste bien conocido tanto en la literatura como 12. Para el epíteto Ostiensis, Vidman 1969: n 2 s 545 y 546; para Lydia, ibid.: n 2 371; para Capitolinae, ibid.: n 2 s 377, 378 y quizá 560, aunque para otros autores en éste debe interpretarse Isis Cap(itis) Ced(ar), en referencia a una ciudad de Arabia; finalmente Iris Bubastis en ibid.: n 2 274. 13. Nos parece forzado pensar en un error de lapidario, por ejemplo de Bulsae por Bubastis, aunque ahora contamos en el santuario de Italica con una dedicación votiva a Domnulae Buba sti, que Corzo (1991: 142ss., n 2 3, foto 5) identifica como Bastet, y que aparece por tanto asociada al culto de Isis en esa localidad bética. No obstante, en esa línea podrían entonces proponerse asimismo otras hipotéticas interpretaciones, todas igualmente especulativas, como, por ejemplo, Bulla, donde asimismo se ha documentado arqueológicamente un santuario dedicado a Isis (Leclant 1966: 174; Hanoune y otros 1977: 106ss.). 14. Cfr., por ejemplo, González 1992: 271ss. 15. Vid. supra nota 10. 16. Este epíteto recoge su labor de protección de la navegación y, por tanto, del comercio marítimo (Paus. II, 4, 6), y tiene interesantes testimonios hispanos: 1) de Saguntum procede un epígrafe dedicado a Isis Pelagia (García y Bellido 1967: 111, n 2 5; Vidman 1969: n 2 764; Beltrán Llorís 1980: n 2 5). 2) García y Bellido (1949: n 2 136) consideraba que la cabeza escultórica de Hipa Magna (Alcalá del Río) podía corresponder a una representación de Isis Pelagia o bien de Isis-Tyché; cfr. Alvar 1993 a: 225ss. En esta misma ciudad se han vinculado determinadas acuñaciones del siglo II a.C.-I a.C. a una devoción de Isis-Tanit, según recoge últimamente M.P. García y Bellido (1991: 57ss.). 3) asimismo se ha querido ver un carácter isíaco en la presencia del término Pelagia como cognomen, como ocurre en la inscripción funeraria de la liberta Julia Pelagia, que procede de una zona cercana a Alameda, en el sur de la actual provincia de Córdoba, en las cercanías de Baena, según Rodríguez Neila (1983: 174ss., n 2 IV, lám. VI b). No olvidemos tampoco que en ese ámbito del sur de la campiña cordobesa se documentan otras manifestaciones de carácter isíaco, como se dirá más adelante. 17. En este caso es atractiva sin duda la referencia a la Byrsa de Cartago, aunque no queda claro el origen del término, que para unos es simplemente una confusión entre la palabra griega y un nombre fenicio de similar pronunciación, mientras que otros autores sostienen una interpretación relacionada con elementos del mundo oriental (Lipinski 1990: 123ss.). Lógicamente no propugnamos una asimilación entre la divinidad egipcia y la cartaginesa —para la que no existen datos suficientes—, pero en determinados aspectos sí se ha advertido una relación iconográfica entre Iris y Tinnit en representaciones de ésta con cuernos y disco solar, como ocurre en las terracotas de Ibiza; así referencia Marín (1996: 122) "..que existe una relación entre 'sis y la diosa de Cartago que se ha visto reflejada en préstamos iconográficos..". Para época romana M.P. García y Bellido (1991: 75ss.) ha llamado la atención precisamente sobre las acuñaciones de Carthago Nova que conmemoran el desempeño del duumviratus de Juba, en las que en el reverso aparece representado el tocado isíaco, con los cuernos de vaca, plumas y espigas con el disco solar —según modelos norteafricanos del año 11 d.C.—, y que vincula a la sustitución en la ciudad hispana del culto de Tinnit-Caelestis por el de Tinnit-Isis favorecido por la influencia de los monarcas mauritanos y sus relaciones egipcias. Por otro lado es bien conocido el tema de la perduración del sustrato púnico en el sur de la Península Ibérica, que pudo favorecer la expansión de determinados fenómenos religiosos en época romana, en concreto los de origen oriental; cfr., por ejemplo, Bendala 1986: 345ss.; Stylow 1992: 449ss. SPAL 5(1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA 175 en la plástica, y que se plasma en el mundo grecorromano de la forma más evidente en la asimilación Isisllo18, pero evidentemente también en este caso nos encontramos con la inexistencia de cualquier referencia conocida a ese calificativo en relación con la divinidad egipcia. Por otro lado, dado el carácter acuático del santuario donde se le dedica el altar -si tenemos en cuenta la construcción de la fuente mencionada en la inscripción-, podemos traer a colación ciertos exvotos escultóricos de representaciones vacunas aparecidos en el santuario isíaco de Gortyna que redundan en esa idea, aunque se trata realmente de una documentación excepcional y procedente de una región geográfica bastante alejada de la nuestra. En concreto la serie de exvotos ha sido recogida por Wild en su estudio sobre el agua en los cultos de 'sis y Sarapis, y este autor concluye que deben de identificarse, no con representaciones de Apis, sino con la misma diosa Isis bajo la forma de vaca 19 . El mayor interés reside en la zona concreta donde aparecieron en su totalidad tales exvotos, ya que se trata de una cripta del santuario que está relacionada claramente con rituales acuáticos, lo que lleva a Wild a plantear la conexión entre la figura vacuna de !sis y el mito de la búsqueda de Osiris, que hace referencia a un ritual relacionado con el agua 2°. En todo caso, lo apuntado no es más —como se indicaba al comienzo— que la exposición de una serie de hipótesis ante la imposibilidad de ofrecer una solución totalmente satisfactoria para interpretar el término que acompaña al nombre de la diosa egipcia. 4. Lo que sí es claro es que, aparte del propio altar, el dedicante costea en primer lugar la construcción de una fuente, que debió ser erigida en el mismo santuario, por lo que incluso podría pensarse en la existencia de un nacimiento de agua, por la propia localización extraurbana del lugar -como se diráy porque en la inscripción se indica de forma concreta el términofons, cuyo carácter de surtidor acuático es generalmente evidente en la epigrafía latina de época romana. En efecto, los términos más empleados para la denominación de fuentes -públicas o privadas, de carácter religioso o profanoson lacus, saliens y fons, términos que en ocasiones se utilizan indistintamente, pero que, en general, designan a fuentes de agua corriente 21 ; en especial fons "..es aplicado a un nacimiento de agua, por lo que a menudo presentan un carácter sagrado, vinculado a las ninfas, al 'numen fontis' o a cualquier otra divinidad local", como recuerda Loza (1992: 105), quien cita, entre los más escasos testimonios béticos en relación con otras zonas peninsulares, la dedicación a Fons Divinus, conmemorada en una inscripción de Nescania, en la localidad malagueña del Valle de Abdalajís 22 , y la tabella defixionis aparecida junto a un lacus de la denominada nova urbs de Italica, que se dedica a Dom(i)na Fons Fov[ens] 18. Herodoto 2,41; Diodoro 1, 11,4 y 24,8; Ovidio, Met. 1747 y Ars Am. 3,393; Marcial 2, 14, 8 - 8, 81 - 10,48; Apuleyo, Met. 11, 11; Plutarco, De Is. et Os. 19, 358 D - 39, 366 E; Aeliano, NA 10, 27; Apolodoro II 1, 3; Propercio III 20, 17s.; Luciano, Dial. deor. III; Juvenal V 526-31; Stacio, Silv. 111 2, 101 s.; Higinio, Fab. 145; Clemente de Alejandría Strom. 121, 106. Cfr., por ejemplo, Ruiz de Elvira 1984: 126ss. Para las representaciones figuradas Tran Tam Tinh 1990: I, 781ss.; Yalouris 1990: I, 670 y 676; Freyer-Schauenburg 1983: 35ss. Con carácter marginal podemos citar algunas representaciones como Isis lactans amamantando al buey Apis, en terracotas de carácter popular, gemas y monedas (referidas por Dunand 1979: n 2 s 17-18, lám. XII), a cuyo aspecto concreto de madre de Apis le habría sido dedicado al menos un templo en Saqqara, datado en el reinado de Nectanebo II, y junto al que se documentan abundantes enterramientos de bóvidos (Dunand 1979: 61, nota 105). 19. Wild 1981: 72ss. ("Statuettes of Cows from the Crypt at Gortyn"). 20. Wild 1981: 73ss. En relación a la cripta de Gortyna indica: "We can imagine as a possible scenario the clergy of the sanctuary bearing the terracotta cow images of Isis down into the crypt before the onset of the rainy season ro set them near or in the empty water basin" (ibid.: 75). 21. Es clarificador el análisis de Settis 1973: 217ss. Para el ámbito hispano cfr. Letzner 1990 y, más en concreto, Loza 1992, donde se hace una síntesis del culto a las aguas (41ss.) y se analizan asimismo los elementos arquitectónicos de las fuentes hispanas (97ss.). 22. CIL II 2005. Cfr. Balil 1977: 27ss. SPAL 5 (1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
176 JOSÉ BELTRÁN FORTES y RAFAEL ATENCIA PÁEZ (Gil, Luzón 1975: 117ss.). No es más que la plasmación en época romana de un culto que en muchos casos está relacionado con creencias de época anterior (Ninck 1960; Díez de Velasco 1987). Para el caso que nos ocupa Wild ha destacado la concreta conexión del agua con el culto de Isis y Sarapis, en especial mediante rituales asociados a diversas estructuras arquitectónicas de carácter acuático, entre las que sobresalen los denominados "nilómetros", de los que, aparte de los numerosos ejemplos egipcios —siendo paradigmático el del Sarapeum de Alejandría—, cabría mencionar, para época helenística, los de Delos, Tesalónica, Gortyna o, ya en Italia, Pompeya (Wild 1981: 25ss. y 49ss.; Merkelbach 1964: 14ss.). Pero aquellos rituales no sólo se realizaban en los nilómetros, sino también en otros receptáculos de carácter acuático en relación con la liturgia isíaca (Wild 1981: 129ss.). Un buen ejemplo lo constituye el propio Sarapeum de Alejandría, donde se han independizado no menos de seis depósitos y receptáculos hidráulicos en conexión con el templo (Wild 1981: 167ss.). Son escasas, por otro lado, las constataciones epigráficas en las que se documenten dedicaciones de fontes a la divinidad egipcia. Para época helenística podrían mencionarse, por ejemplo, las inscripciones aparecidas en el Sarapeum C de Delos, que mencionan la restauración de un hydreíon o hydraeum 23 , o el epígrafe del santuario isíaco de Tesalónica en el que un sacerdote de Sarapis e Isis junto a su hijo aparecen como dedicantes de un hydréon para la diosa a fines del siglo 124 Para Malaise (1972: 65ss.) el término latinizado hydraeum se aplicaría también a un recipiente usado en los rituales del culto egipcio, como parece desprenderse claramente del texto de una inscripción votiva de Nomentum 25 , pero también la indicación anterior de una restauración en el hydraeum del santuario C de Delos documenta el uso epigráfico del término para referirse a una estructura arquitectónica. En ese sentido Wild considera tales hydraea de fines de época helenística efectivamente en relación con la captación o el almacenamiento del agua en los santuarios isíacos, relacionándolos con los nilómetros 26. Más interés nos ofrece el caso de la dedicación de una kréne en el ya citado santuario C de Delos por el sacerdote Dionysius de Sphetos en el 116-115 a.C. 27 . Las excavaciones efectuadas en aquel recinto no han podido esclarecer a qué clase de monumento acuático se refiere el epígrafe, aunque cabe admitir que se trate de una fuente con la correspondiente salida para el agua 28 . Estructuras acuáticas están documentadas en algunos de los santuarios isíacos de la Bética, pero a ellos haremos alusión más adelante, y por otro lado no existe documentación epigráfica al respecto. 5. La cuarta línea de la inscripción alamedana, debido a su deterioro, ofrece al menos dos interpretaciones coherentes, como se indicó: una, sería suplir simplemente [dedit Udem(que). d(edicavit); la segunda, es restituir [et. addem. d(edit), por la que nosotros nos decantamos, o al menos planteamos como hipótesis más probable'''. En efecto, la asociación de una aedes Isidis con una fuente no tendría nada de extraño, como se ha visto para la época helenística, y como asimismo se concluye del análisis de Wild sobre los santuarios dedicados a Isis y Sarapis en el período romano imperial (Wild 1984: 1739ss.). Así, en Lambaesis, por ejemplo, se constata la existencia de una aedes dedicada a ambas divinidades egipcias, que fue reestructurada en parte 23. lnscriptions Délos: n 2 s 2617-20. Para los aspectos arquitectónicos, Vallois 1944: 85ss. 24. 1G X, 2, 1, 83 (del 37-36 a.C.); cfr. Wild 1981: 38ss. 25. Vidman 1969: n 2 531: D. Valerius D. f Cor(nelia) / Proculus aedil(is) dictator / quaest(or) alimentor(um) / hydraeum gemmis ex // ornatum et auratum / una cum Valeria Fortu- ¡nata et Valeria Procula / Isidi et Serapi / d(ono) d(edit). 26. Wild 1981: 167ss.; pero este autor (ibid:: 39 y 103ss.) acepta también el mismo término para la vasija ya mencionada. 27. Inscriptions Délos n 2 2057 (se considera una fontana); cfr. Wild 1981: 23, nota 44. 28. Wild 1981: 173ss. También en este caso el término se aplica tanto a una fuente arquitectónica, como a un saliens, según T611e-Kastenbein 1990: 130ss. 29. Nuestro agradecimiento a A.U. Stylow por sus indicaciones en esta parte de la lectura. SPAL 5 ( 1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA 177 por el legado imperial L. Matuccius Fuscinus, cónsul sufecto en el 159 d.C., indicándose además en el epígrafe: adiecto pronao pér leg. III Aug., aunque las columnas las sufragó también el mismo magistrado 30. En esa ciudad norteafricana también otro epígrafe, del que lamentablemente se desconoce la procedencia topográfica y la datación exactas, informa que los aediles L. Figilius Secundus y FI. Crispinus restauraron un lacus que había permanecido durante cuatro arios fuera de uso, dedicando esa actividad a Isis Aug(usta) (CIL VIII 2631; Vidman 1969: n 2 787). No obstante, en fecha reciente, Le Glay ha vinculado este epígrafe con el conjunto del Sarapeion de la ciudad norteafricana 31 , y puede entenderse como una fuente o estanque ubicado en el propio santuario de las divinidades egipcias —como podría asimismo proponerse para el caso alamedano si se acepta la segunda restitución de la línea 5. No se nos escapa que de forma usual el término lacus designa a una fuente pública (Loza 1992: 103ss.), ubicada en el entramado viario urbano 32 , pero podemos citar una clara excepción precisamente en la epigrafía hispana: en su empleo en las inscripciones rupestres del santuario lusitano de Panoias, dedicado hacia fines del siglo II d.C./comienzos del III d.C. por el senador Gaius C. Calpurnius Rufinus, procedente de Perge en Panfilia, donde existía un gran centro de culto sarapeo. Se constata además en Panoias la adoración del Supremo Sarapis —en cuanto señor de los infiernoscomo la principal de las divinidades (CIL II 2395 c) (Alfüldy 1995: 252ss; además, Tranoy 1980: III, 67ss.; Alvar 1992: 35, nota 36). No obstante, la función de las cavidades rupestres mencionadas como lacus fue sobre todo la de lugar para la incineración de las vísceras de las víctimas y —sólo en una ocasión— cavidad para un líquido (Alfüldy 1995: 256). En el caso alamedano, el empleo del término fons no deja dudas en principio sobre la funcionalidad acuática del monumento. Aunque no se indica explícitamente en el epígrafe, y a pesar de la relación concreta con el santuario isíaco alamedano, podríamos suponer en principio que la construcción de ambas donaciones (fons y aedes) tuvo un carácter evergético en beneficio de la comunidad, engrosando por tanto esas actividades cívicas tan abundantes en las ciudades romanas del Alto Imperio. Lo mismo ocurre, circunscribiéndonos al territorio bético, en el caso del templum Iovi construido en Malaca por M. Lucretius Cyro por la realización de un votum establecido ex visu (CIL 11 1965). En algunas otras inscripciones se ha indicado de forma expresa el origen de la financiación e incluso el lugar de erección del monumento, diferenciando el carácter público o privado del terreno; así, por ejemplo, dentro de los epígrafes isíacos de Hispania podemos traer a colación la inscripción de Carthago Nova grabada sobre un dintel arquitectónico, donde se recoge que el liberto T. Hermes construyó.. in suo mansionem...d(e) s(ua) p(ecunia) un edificio dedicado a ISlarapi et Isi (sic), aunque una pérdida de la primera línea de la inscripción debe corresponder al espacio reservado para indicar el término concreto del donum 33 . También en la bética Ipolcobulcula el Hvir (et) pontifex L. Porcius Quietus construye solo suo...de sua pecunia un templum, aunque desconocemos a qué divinidad estaba consagrado (CIL 11 1649). En el ámbito bético está bien documentada la construcción por un particular de un templo o capilla (en los epígrafes aparecen los términos aedes, templum y aedicula), como recoge recientemente Melchor 34, aunque en ningún caso —en aquellos en los que se indica— la divinidad a la que estaba dedicado era Isis. En relación a los términos aedes y templum no se aprecia en principio que exista una clara diferenciación 30. CIL VIII 2630 (= Vidman 1969: n 2 785). El monumento epigráfico se recuperó en el extremo septentrional de la terraza del templo de Esculapio. El dedicante (PIR V 2 : 229, n 2 374) también construye en esta ciudad una aedes Neptuni a la que dota con fuentes, y dedica en nombre del emperador Antonino Pio, en el año 158 d.C. (CIL VIII 2653). 31. Le Glay 1993: 339ss., esp. fig. 2, donde se reproduce el epígrafe, grabado sobre la piedra del lacus por donde salía el agua (que conserva el orificio). 32. Tenemos documentación arqueológica y/o epigráfica, por ejemplo, en Italica (León 1988: 18s.) y en Corduba (Ventura 1993: I 54ss.; Hidalgo 1993: 9Iss.; Ventura 1996: 94ss.). 33. Koch 1982: 350, la pérdida corresponde a cinco o seis letras. 34. Melchor 1994: esp. 147ss. y tabla IX, donde se mencionan trece ejemplos béticos de dedicaciones de construcciones sacras costeadas por particulares. Cfr., asimismo, Oria 1991-92: 115ss. SPAL 5 ( 1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
178 JOSÉ BELTRÁN FORTES y RAFAEL ATENCIA PÁEZ entre las edificaciones a las que denomina 35 ; parece que "..la palabra 'templum' puede hacer referencia tanto a grandes templos como a capillas dedicadas a divinidades y establecidas en un área sacra, aunque el término más correcto para designar a las segundas construcciones fuese el 'aedes" 36 • Así se establece, por ejemplo, en el ya citado santuario de Panojas, donde uno de los epígrafes (GIL II 2395 a) indica la construcción de una aedes —documentada arqueológicamentein hoc templo (Alfüldy 1995: 253, fig. 2). Seguramente tenemos un esquema similar (de una aedes en el área de un templum) en un ejemplo de Carthago Nova bastante anterior, donde una inscripción en un pavimento de opus signinum recuerda —a fines del siglo II a.C.— una donación particular a la Dea Syria, bajo su advocación original de Atargatis, que consiste —según se infiere de los restos arqueológicos exhumados, ya que no se indica en este caso en el texto epigráfico— en la construcción de una edícula, donde debió situarse un altar o el pedestal para una estatua de culto, precisamente "..asociado a una serie de cubetas e instalaciones de carácter hídrico..", que también formaba parte de la dedicación, junto al podio de un gran templo, por lo que suponen los autores que sería una estructura construida dentro del santuario dedicado a otra divinidad de mayor importancia en la ciudad, quizá Cibeles, Esculapio o incluso el mismo Sarapis (Ramallo, Ruiz 1994: 79ss.). Los testimonios béticos referentes al culto isíaco eran bastante escasos en relación con otros territorios hispanos 37 , pero en estos últimos tiempos se viene observando un evidente aumento de nuestro conocimiento de tales manifestaciones, en especial por la calidad de éstas, destacando los dos santuarios ya referidos de Baelo Claudia y de Italica, que se unen por tanto al único santuario hispano conocido hasta entonces arqueológicamente, el denominado "Sarapeion" de Emporion (Sanmartí, Castañer, Tremoleda 1990: 119ss.). Este ese! más antiguo, como testimonia la inscripción bilingüe (griego/latín) datable a fines de la República o principios de la época imperial, en la que se refiere la construcción de la aedes con un pórtico y estatuas que dedicó realmente a Isis y Sarapis el alejandrino Numa, hijo de Numenius 38. También un carácter monumental y una posición importante en el trazado urbano tiene el santuario dedicado a Isis de Baelo Claudia (fig. 4), construido junto a los tres templos del Capitolio, en su lado oriental, en la misma terraza que preside elforum municipal, y que presupone la importancia trascendental que el culto de la divinidad egipcia alcanzó en la religión oficial de la ciudad hacia el ario 80 d.C. 39 . En este santuario son abundantes y evidentes los elementos que hacen referencia a los típicos rituales acuáticos del culto isíaco; así, delante de la cella la excavación ha puesto al descubierto, en la parte izquierda, un completo nilómetro y, en el lado derecho y en el eje longitudinal —además del altar—, sendas estructuras recubiertas de opus signinum, que han sido interpretadas como lugar de ofrendas y cubetas de abluciones, respectivamente. Incluso en una de las estancias posteriores, localizada al norte de la cella, se distingue una cubeta central que se situaría bajo una abertura en la cubierta, sostenida por cuatro columnas, y una pequeña cripta adosada 35. Una aedes tetrastylus se dedica en Nescania para lovem Pantheum Aug. (CIL II 2008) y también se denomina así una construcción en el ámbito del foro de Cisimbrium (CIL 11 2098), al igual que en Munigua (Collantes, Fernández-Chicarro 1972-74: 369s., n 2 C 8, fig. 22) -junto a otra mención de un templum (ibid.: 367s., n 2 C 6, fig. 21). Vid, asimismo nota siguiente. 36. Melchor 1994: 147. Este autor aduce sobre todo las diferencias de coste que algunas inscripciones reflejan, en especial los 220.000 sestercios dejados en testamento por Baebia Crinita para la construcción del templum Apollinis et Dianae de Arucci: evalúa en 179.000 sestercios el coste real del templo, deducida la vicesima hereditatium, un epulum y la erección de una estatua (ibid.: 149). No obstante, también se denomina templum el dedicado a Hércules en Osqua, que sólo costó 6.000 sestercios (AE 1974: n 2 381), y debe identificarse, más bien, con una edícula. 37. Los estudios ya citados de carácter general pueden completarse en Alvar 1993 b: 313ss. Interesante por su planteamiento crítico es el análisis de Balil 1986: 259ss. 38. La inscripción, fragmentada -CIL II 6185 y Vidman 1969: n 2 768-, cuyos trozos se conservaban en lugares distintos y eran considerados incluso de epígrafes diferentes, ha sido adecuadamente estudiada y su lectura complementada por Fabre, Mayer, Rodó 1991: n 2 46. 39. Dardaine y otros 1987: 70ss.; Idem 1988: 19ss. Cfr., en contra, las apreciaciones de Alvar 1994: 14ss., en especial en relación a la continuidad del culto en el santuario baelonense en época tardorromana. SPAL 5 (1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA 179 a la pared oriental; ambos elementos han sido puestos en relación con algún rito iniciático (Dardaine y otros 1987: 70ss.; Dardaine y otros 1988: 19ss.; Silliéres 1995: 96ss.). Finalmente, la novedad más reciente con respecto a santuarios isíacos peninsulares corresponde al ya mencionado templo dedicado a Isis en el teatro de Italica (fig. 3), aunque tiene un desarrollo arquitectónico de menor entidad que los citados, ya que aunque se construyó en lugar público, posiblemente en época antoniniana, sin embargo aprovecha uno de los pórticos posteriores del teatro (Corzo 1991: 123ss.; Corzo, Toscano e.p.). En este caso no se documentan estructuras hidráulicas en el propio templo, pero debe advertirse que la entrada de éste se sitúa en eje con un estanque-fuente existente en el centro del espacio abierto del pórtico posterior del teatro 4°. 6. En lo que respecta al dedicante 41 poco podemos aportar de su análisis onomástico, ya que tanto la gens Licinia como el cognomen Flavinus se constatan ampliamente en la epigrafía hispana, y no presentan una especial documentación en la zona concreta de la que procede la pieza. En un ámbito territorial algo más amplio, cabría destacar la documentación de Licinii en las élites municipales de ciudades béticas como Osqua 42 o Aratispi 43 y, algo más alejadas, Ipsca" o Tucci 48. Por otro lado el cognomen Flavinus no establece una especial relación con la devoción isfaca 46 , ni tampoco aparece ningún elemento que nos indique la extracción social del dedicante. A diferencia de otros devotos isíacos no hay datos para sospechar un antiguo origen servil, a pesar de que los tria nomina no aparecen acompañados ni por la filiación, ni por la tribu'''. Por el contrario, dada su capacidad económica, podríamos hipotetizar sobre una posición social importante dentro de su municipio, que le lleva a costear la construcción de la fons y, posiblemente, la aedes Isidis 48• 40. Corzo 1991: 127: "..la fachada [del templo isíaco] estaba centrada con el eje del estanque..". Describe el templo de la siguiente manera: ".. tenía planta rectangular con una 'ce/la' de nueve metros de ancho por tres y medio de profundidad, y poseía tres pequeñas habitaciones en la fachada, las dos laterales abiertas hacia la 'ce/la', y la central destinada a vestíbulo, en correspondencia con la apertura del murete exterior. Este vestíbulo contenía una pequeña escalinata... Entre el umbral del escalón de mármol y la mesetilla posterior se encontraban embutidas en el pavimento cuatro lápidas votivas" (ibid.: 128). 41. Alvar (1987: 245ss.) resaltó el predominio de las devotas femeninas en las manifestaciones epigráficas del culto isíaco en la Bética, aunque ese panorama se distorsionaba con los nuevos descubrimientos de Baelo e Italica (Alvar 1994: 22), a los que hay que sumar los dedicantes masculinos aportados en este trabajo. En general, vid. Heyob 1975 y Mora 1990. 42. C. Licinius Agrinus es Ilvir bis en el municipio (CIL 11 2030) y una Licinia Nigella, Osquensis dedica una estatua al Genius Municipi en la cercana Nescania (CIL II 2007). 43. CIL II 2056 y 2057; en la primera cuatro aratispitanos miembros de la gens Licinia encabezan la relación de amici que dedican una estatua a M. Fulvius Senecio. Cfr. Serrano 1987-88: 345ss.; Idem 1989: 175ss.; Idem 1993: 33ss. 44. Licinia Rufina es sacerdos perpetua in col(onia)C(laritate)1(ulia)et in munic(ipio)C(ontributo)Ipsc(ensi)et in munic(ipio) Flor(entino) Iliberrit(ano) (CIL 11 1572). 45. En CIL 11 1683 se documenta un L. Licini[us / praef[---1. Sin relación evidente con las élites urbanas quedaría, por último, Licinia Modestina Ipolcobulcolensis (CIL 11 1651) cuyo ara funeraria, dedicado por una liberta, apareció en la cercana localidad cordobesa de Carcabuey. 46. Para Corzo (1991: 145) son significativos a tales efectos los nombres de los dedicantes de los exvotos de Italica, en cuyos cognomina (Voluptas, Soter, Cerasa y Privata) reconoce "la adopción de nuevos calificativos como adeptos ya iniciados en los ritos de la diosa". No obstante, ese aspecto concreto es puesto en duda por Alvar 1994: 22s., con bibliografía en su nota 28. 47. Cfr. en ese sentido las consideraciones que lleva a cabo Gil 1992: 241ss., a propósito del evérgeta constructor -ex patrimonio suode cuatro templa, respectivamente dedicados al Genius Municipi, a Victoria, a Venus y a Mars, en Bobadela e Idanha-a-Velha a fines del siglo I d.C. 48. Como indica Alvar (1994: 20): "..el culto de Isis fue utilizado por el poder imperial como vehículo de integración e instrumento de propaganda, lo que lo convertía en uno de los cultos favorecidos". SPAL 5 ( 1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
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NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA 189 Lám. I.- Ara de Alameda (Málaga), con epígrafe isíaco. Colección particular. SPAL 5 ( 1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
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NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO 1SfACO EN LA IMETICA 191 Lám. 111.- Aro de los alrededores de Montilla (Córdoba). con epígrafe isíaco. Musco Municipal de Antequera (Málaga). SPAL 5 ( 1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
Figura 1.- Mapa de Andalucía con indicación de localidades citadas en el texto y que documentan testimonios isíacos: 1. Alameda (Málaga); 2. Italica (Santiponce, Sevilla); 3. Acci (Guadix, Granada); 4. Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz); 5. Colonia Patricia (Córdoba); 6. Igabrum (Cabra, Córdoba); 7. Antikaria (Antequera, Málaga); 8. ámbito de Montilla (Córdoba). ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
Figura 2.- Localización de restos arqueológicos en Alameda (Málaga), según mapa topográfico de Andalucía (hoja 1006, 3, 3-4), reducido según escala: 1. "cerro Escalante" (hipotético santuario isíaco); 2. calle Enmedio (termas públicas); 3. plaza del Ayuntamiento (producciones de TSH); 4. Sector de las villae del Moral y Vila; 5. "Cerro Mateo". ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
PATIO exvotos II II 11 i 17= II J PORTICO 194 JOSÉ BELTRÁN FORTES y RAFAEL ATENCIA PÁEZ Figura 3.- Planta del templo de lsis, en el pórtico posterior del teatro de Italica, según Corzo (1991: plano V). SPAL 5 ( 1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09
P3 O S I 0 S NUEVOS ASPECTOS DEL CULTO ISÍACO EN LA BAETICA 195 4/' .ter Arar AY' S iv CA) DEfIl C2 C2 a c5559 •CM o ^ légende o 2 3 cri O o 5,m Figura 4. Planta del templo de Isis de Baelo Claudia, según Dardaine y otros (1987: fig. 4). SPAL 5 (1996) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1996.i5.09