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Barrios en Transición

Manuel Jerez, Esteban de; López Medina, José María; González Arriero, Conso; Dimuro, Glenda; Machuca de la Rosa, Irene; Lora Chapela, Marina

Abstract

El proyecto de investigación acción participativa Barrios en Transición se enmarca en el Movimiento de transición(Hopkins, 2008), con origen en el Reino Unido, que viene generando a nivel mundial un creciente número de iniciativas ciudadanas e institucionales, articuladas en red y vinculadas a la idea de comunidades, ciudades, pueblos, barrios o bosques en transición hacia un modelo de civilización post-carbono. Esta corriente de pensamiento, que ha confluido con el movimiento del decrecimiento (Latouche, 2009; Taibo, 2009), con origen en Francia, plantea un "mapa de ruta" para un futuro sostenible de la ciudad a través de una serie de adaptaciones en los ámbitos de la producción y gestión de la energía, el agua, la salud, la educación, la economía y la agricultura dirigidas a incrementar la autonomía, reducir las emisiones de CO2e incrementar la resiliencia a los cambios de la comunidades. Estas iniciativas, que se mueven de abajo a arriba, están llamadas a encontrarse con las iniciativas que, partiendo des-de el marco institucional, desde arriba hacia abajo, plantean las bases de un nuevo urbanismo sostenible y participativo con un enfoque integrado del desarrollo urbano (Carta de Aalborg de 1994, Carta de Leipzig de 2007, Red de ciudades sostenibles). Planteamos como hipótesis que es necesaria y posible la confluencia de ambos movimientos sobre la base de una nueva generación de políticas urbanas y de revitalización de barrios basada en la cogestión entre la iniciativa social y la administración pública. Para ello, la investigación plantea como metodología el estudio de casos y la puesta en marcha de una experiencia piloto de cogestión de barrios en transición en Alcosa (Sevilla) y en Casería de Montijo (Granada). El proyecto plantea la interacción entre siete ejes de actuación: 1) Gestión Colectiva de la Rehabilitación de Viviendas, 2) Gestión Colectiva del Espacio Público, 3) Accesibilidad y Movilidad Sostenible, 4) Soberanía Alimentaria, 5) Soberanía Financiera y Economía del Bien Común, 6) Soberanía energética y mejora ambiental y 7) Formación y Educación socioambiental. Nos proponemos investigar sobre la capacidad de acciones de pequeña escala y alcance inmediato, inter-relacionadas, para generar procesos de círculos virtuosos que permitan avanzar hacia barrios más habitables, más cohesionados, más vivos, más participativos, con comunidades más fuertes que emprendan medidas para mejorar sus barrios reduciendo su huella de carbono al tiempo que desarrollan la economía de barrio y fortalecen la comunidad.

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Nº 5, noviembre 2012, p. 35-55 { Hábitat y Sociedad } www.habitatysociedad.us.es - 35 - Barrios en transición Esteban de Manuel Jerez* José Maria López Medina** Conso González Arriero*** Glenda Dimuro**** Irene Machuca de la Rosa***** Marina Lora Chapela****** Resumen El proyecto de investigación acción participativa Barrios en Transición se enmarca en el Movimiento de transición (Hopkins, 2008), con origen en el Reino Unido, que viene generando a nivel mundial un creciente número de iniciativas ciudadanas e institucionales, articuladas en red y vinculadas a la idea de comunidades, ciudades, pueblos, barrios o bosques en transición hacia un modelo de civilización post-carbono. Esta corriente de pensamiento, que ha confluido con el movimiento del decrecimiento (Latouche, 2009; Taibo, 2009), con origen en Francia, plantea un "mapa de ruta" para un futuro sostenible de la ciudad a través de una serie de adaptaciones en los ámbitos de la producción y gestión de la energía, el agua, la salud, la educación, la economía y la agricultura dirigidas a incrementar la autonomía, reducir las emisiones de CO2 e incrementar la resiliencia a los cambios de la comunidades. Estas iniciativas, que se mueven de abajo a arriba, están llamadas a encontrarse con las iniciativas que, partiendo desde el marco institucional, desde arriba hacia abajo, plantean las bases de un nuevo urbanismo sostenible y participativo con un enfoque integrado del desarrollo urbano (Carta de Aalborg de 1994, Carta de Leipzig de 2007, Red de ciudades sostenibles). Planteamos como hipótesis que es necesaria y posible la confluencia de ambos movimientos sobre la base de una nueva generación de políticas urbanas y de revitalización de barrios basada en la cogestión entre la iniciativa social y la administración pública. Para ello, la investigación plantea como metodología el estudio de casos y la puesta en marcha de una experiencia piloto de cogestión de barrios en transición en Alcosa (Sevilla) y en Casería de Montijo (Granada). El proyecto plantea la interacción entre siete ejes de actuación: 1) Gestión Colectiva de la Rehabilitación de Viviendas, 2) Gestión Colectiva del Espacio Público, 3) Accesibilidad y Movilidad Sostenible, 4) Soberanía Alimentaria, 5) Soberanía Financiera y Economía del Bien Común, 6) Soberanía energética y mejora ambiental y 7) Formación y Educación socioambiental. Nos proponemos investigar sobre la capacidad de acciones de pequeña escala y alcance inmediato, interrelacionadas, para generar procesos de círculos virtuosos que permitan avanzar hacia barrios más habitables, más cohesionados, más vivos, más participativos, con comunidades más fuertes que emprendan medidas para mejorar sus barrios reduciendo su huella de carbono al tiempo que desarrollan la economía de barrio y fortalecen la comunidad. Recibido: 13/06/2013; aceptado definitivamente: 18/09/2013 *Profesor Titular de Universidad. Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSA), Universidad de Sevilla. E-mail: edemanu[email protected] **Dr. Arquitecto. Investigador del grupo ADICI (HUM-810). ETSA, Universidad de Sevilla. E-mail: josemalo.es@gmail ***Arquitecta. Investigadora del grupo ADICI (HUM-810). ETSA, US. E-mail: [email protected] ****Arquitecta. Investigadora del grupo ADICI (HUM-810). ETSA, US. E-mail: [email protected] ****Arquitecta. Investigadora del grupo ADICI (HUM-810). ETSA, US. E-mail: [email protected] ****Arquitecta. Investigadora del grupo ADICI (HUM-810). ETSA, US. E-mail: marinalor[email protected]m { Hábitat y Sociedad } nº 5, noviembre de 2012 - 36 - Palabras clave Barrios en Transición; Decrecimiento; Producción y Gestión Social del Hábitat; Sostenibilidad Abstract: Transition Neighborhoods The research project "Transition Neighborhoods" is based on the "Transition Towns" which originated in the U.K. (Hopkins, 2008), which has developed world wide into a growing number of individual and institutional initiatives, interconnected in networks and bound by the idea of communities, neighborhoods, towns, cities, districts or forests in transition to a post-carbon civilization. This line of thought has merged with the French degrowth movement (Latouche, 2009; Taibo, 2009) and represents a "road map" for a sustainable future for cities through a series of adaptations in the fields of energy production and management, water supply, health and education availability, economics and agriculture directed to promote autonomy, reduce CO2 emissions and increase resilience for changes in the communities. These are bottom-up initiatives, not institutional top-down projects, which raise the foundations of a new sustainable and collaborative planning with an integrated approach to urban development (Carta de Aalborg de 1994, Carta de Leipzig de 2007, sustainable cities network). The hypothesis is that convergence of both movements is necessary and possible on the basis of a new set of urban policies and neighborhood revitalization and co-management based on social initiatives and public administration. The methodologies used in this research were based on case studies and the implementation of pilot co-management transitioning neighborhoods in Alcosa (Sevilla) and in Casería de Montijo (Granada). The project involves the interaction of seven lines of approach: 1) collective management housing rehabilitation, 2) collective management of public spaces, 3) accessibility and sustainable mobility, 4) food sovereignty, 5) financial and economic sovereignty of the common good 6) energy sovereignty and environmental improvement and 7) socioenvironmental training and education. The research focused on the ability of small-scale actions and immediate reach, interrelated, to generate virtuous processes for moving towards more livable neighborhoods, more cohesive, more alive, more collaborative, with stronger bonds taking steps to improve their neighborhoods by reducing the carbon footprint while developing the economy and strengthening the community. Key words Transition Neighborhoods; Degrowth; Social Production and Habitat Management; Sustainability De Manuel, E., López, J.M., González, C., Di-Muro, G., Machuca, I., Lora, M / Barrios en Transición - 37 - 1. Introducción: Dimensiones de la insostenibilidad de las ciudades El problema de la insostenibilidad de la sociedad humana está íntimamente unido al proceso de industrialización y globalización de la economía, que ha expandido el productivismo-consumismo por la mayor parte del mundo, y a la consecuente mutación del modelo territorial que este ha conllevado (Fernández, 2006). Nuestras ciudades se han expandido y difuminado por el territorio. Se han segregado funcional y socialmente. Hemos pasado de tener ciudades mediterráneas, compactas y complejas, a tener ciudades rápidas, anglosajonas, de urbanizaciones, polígonos y centros comerciales conectados por autovías y con “burguers símbolos” marcadores y unificadores. Los edificios que hemos construido en las últimas décadas se han olvidado mayoritariamente de sus condicionantes climáticos de contexto y han derivado a las instalaciones, de alto consumo energético, la consecución de condiciones de confort. Nuestros barrios actuales son dependientes y muy vulnerables ante la crisis económica, social y energética. En las últimas décadas los barrios han sido sustituidos por conjuntos residenciales y urbanizaciones, monofuncionales, donde prima el espacio individual sobre el colectivo. Son dependientes de la movilidad en vehículo motorizado privado para ir a trabajar, comprar, acceder a los servicios, la cultura y el ocio. La carencia de espacios de encuentro y la cultura individualista han debilitado a la civitas y apenas deja espacio para la polis (Capel, 2003; De Manuel, 2010). En los polígonos de vivienda social promovidos entre los años 50-70, la población envejece al tiempo que sus edificios. Esto provoca círculos viciosos de deterioro físico, económico y social. Algunos de ellos forman parte de la cartografía de áreas vulnerables, en los que se concentran los problemas de paro, envejecimiento de la población, bajos índices educativos, altos índices de tráfico y consumo de drogas e inseguridad ciudadana (Ministerio de Fomento, 2011). El principal y más expresivo indicador de la insostenibilidad urbana desde el punto de vista ambiental, la huella ecológica, está íntimamente ligado al consumo de energía fósil, principal causa de su desequilibrio. Son cuatro los factores principales que contribuyen al crecimiento del consumo de energía: la energía que consumimos en la producción de bienes y servicios; el transporte de mercancías desde la fábrica global a las ciudades; el movimiento cotidiano de personas y mercancías en las áreas metropolitanas y, por último, el alto costo energético necesario para acondicionar edificios. El consumo de energía en los edificios residenciales y comerciales representa aproximadamente el 40% del consumo total de energía final y el 36% de las emisiones totales de CO2 de la Unión Europea (Unión Europea, 2008) El cambio climático causado por el exceso de emisiones de CO2, asociado a la combustión de las energías fósiles que demandan nuestras ciudades, es razón suficiente para cambiar el modelo energético hacia otro basado en las renovables. Pero el inicio del fin de la era del petróleo, evidenciada por el hecho de que hemos superado el peak oil (Fernández, 2008), nos hace ver las implicaciones económicas y sociales igualmente suficientes, por sí mismas, para iniciar cuanto antes la transición del modelo. 2. El movimiento de ciudades en transición Nuestro sistema de ciudades, hipercomplejo, es muy dependiente de una energía barata y la capacidad de nuestra sociedad para hacer frente a situaciones críticas, por escasez de bienes y servicios, las convierte en muy vulnerables a las crisis energéticas que se avecinan. Este es el punto de partida del movimiento de ciudades en transición (Hopkins, 2008), con origen en el Reino Unido, que viene generando a nivel mundial un { Hábitat y Sociedad } nº 5, noviembre de 2012 - 38 - creciente número de iniciativas ciudadanas e institucionales, articuladas en red y vinculadas a la idea de comunidades, ciudades, pueblos, barrios o bosques en transición hacia un modelo de civilización post-carbono. Esta corriente de pensamiento, que ha confluido con el movimiento del decrecimiento (Latouche, 2009; Taibo, 2009) con origen en Francia, plantea un "mapa de ruta" para un futuro sostenible de la ciudad a través de una serie de adaptaciones en los ámbitos de la producción y gestión de la energía, el agua, la salud, la educación, la economía y la agricultura dirigidas a incrementar la autonomía, reducir las emisiones de CO2 e incrementar la resiliencia a los cambios de las comunidades. El elemento central de este movimiento es precisamente aumentar la capacidad de resiliencia de las comunidades para hacer frente a situaciones críticas. Por ello, toda su estrategia toma como punto de partida el fortalecimiento de las comunidades (Dimuro & Jerez, 2010), favoreciendo vínculos, creando redes de ayuda mutua, de intercambio no mercantil de bienes y servicios. A través de acciones comunitarias persiguen avanzar en el grado de auto-organización y de soberanía alimentaria y energética. Para ello ponen en marcha redes de productores y consumidores ecológicos, huertos comunitarios, cooperativas de producción y consumo de energía renovable, bancas éticas, monedas sociales y bancos de tiempo. Estas iniciativas ponen de manifiesto la enorme potencialidad creativa presente en la sociedad y actualizan, en formato innovador, elementos que han estado presentes en la civilización pre-industrial (como el trueque, por ejemplo) dándole un nuevo significado. Están construyendo otra lógica civilizatoria y las preguntas que nos hacemos son las siguientes: ¿Es posible encontrar sinergias entre estas iniciativas sociales y las políticas públicas de rehabilitación integrada? ¿Se pueden apoyar los procesos de transición desde las políticas públicas? ¿Cómo? ¿Desde qué referentes? El incremento del capital social, entendido como capacidad de auto-organización de la sociedad para hacer frente a sus problemas, es percibido por autores como Putnam como el factor crítico para lograr la sostenibilidad y por tanto debe ser eje prioritario de las políticas de sostenibilidad (Putnam, 2003). 3. Políticas europeas de ciudades sostenibles Existe un acuerdo general tanto en los desarrollos legislativos como en las elaboraciones teóricas de que los tejidos urbanos existentes han de ser uno de los escenarios fundamentales para un avance significativo en cuanto a sostenibilidad ambiental, social y económica. Las instituciones internacionales, desde la Cumbre de la Tierra (1992) vienen promoviendo iniciativas tendentes a corregir el modelo de desarrollo en el sentido de la sostenibilidad ambiental, social y económica (Informe Brundtland). En este sentido están confluyendo sobre las ciudades dos líneas de acción que han tenido desarrollo en políticas sectoriales diferenciadas. Por una parte aquellas tendentes a reducir el consumo de energía fósil y, por tanto las emisiones de CO2, y por otro aquellas dirigidas expresamente a promover cambios hacia la sostenibilidad de las ciudades. El punto de arranque de las primeras políticas es el polémico Protocolo de Kioto (1998), que marca los primeros objetivos para disminuir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. Posteriormente, la Estrategia Europa 2020, conocida como la estrategia 20/20/20 (reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía primaria y producir un 20% de energía primaria con renovables) y la hoja de ruta hacia la economía hipocarbónica competitiva 2050, plantean de forma más decidida la transición hacia una economía no dependiente de las energías fósiles De Manuel, E., López, J.M., González, C., Di-Muro, G., Machuca, I., Lora, M / Barrios en Transición - 39 - y baja en emisiones de carbono, en la que se establece como objetivo reducir en un 80% el consumo de energía en los edificios para dicha fecha. Estas políticas confluyen con las que desde hace dos décadas vienen impulsando las bases de un nuevo urbanismo sostenible y participativo con un enfoque integrado del desarrollo urbano. La Carta de Aalborg (1994) asume el principio de subsidiariedad, así como el concepto de sostenibilidad global, cuando afirma que “no podemos permitirnos trasladar nuestros problemas ni a comunidades más grandes ni a las generaciones futuras. Por consiguiente, debemos resolver nuestras dificultades y desequilibrios primero por nosotras mismas y, en su caso con la ayuda de entidades regionales o nacionales”. Las ciudades que la suscriben establecen la participación ciudadana como procedimiento para lograr ciudades más sostenibles. La Carta de Leipzig (2007) sintetiza sus contenidos en dos grandes recomendaciones marco: de un lado, apuesta por el concepto de desarrollo urbano integrado, y de otro, por la vinculación entre la sostenibilidad urbana y la intervención en zonas urbanas desfavorecidas. La primera recomendación mantiene el principio de participación como eje de las políticas urbanas integradas. Y en relación a la eficiencia energética, subraya la importancia de la rehabilitación solicitando expresamente prestar especial atención al parque residencial más antiguo y deteriorado. Pero es la segunda recomendación la que establece el marco que más claramente concierne a una parte de nuestra investigación, al que titula II. Prestar especial atención a los barrios menos favorecidos dentro del contexto global de la ciudad. Y al referirse a la inequidad, lo hace no solo por el lado social y económico sino también en cuanto a las diferencias de cualificación ambiental entre los barrios. De este modo, la mitad del desarrollo de la Carta se dedica a ofrecer orientaciones para la intervención en estos barrios, enfatizando el abordaje de estrategias de mejora ambiental, económica, educativa y de accesibilidad. 4. Aprendizajes de las experiencias de rehabilitación andaluzas Europa se enfrenta al reto de rehabilitar los barrios construidos en los últimos cincuenta años para mejorar su habitabilidad, resolver sus problemas de accesibilidad, mejorar la eficiencia energética de sus edificios, revitalizar sus espacios públicos y mejorar las condiciones de convivencia y cohesión social. En Andalucía hemos acumulado una rica experiencia durante las pasadas décadas en rehabilitación de barrios que tiene un indudable valor, pese a que las condiciones actuales nos obligan a revisarlas y repensarlas. De ellas podemos extraer aprendizajes para una estrategia de transición en la que el elemento clave será el fortalecimiento de las comunidades vecinales. Las políticas públicas han dado algunos pasos desde los iniciales planteamientos paternalistas, en los que los usuarios son considerados como individuos demandantes de viviendas, meros consumidores con derecho a reclamación, a planteamientos que han fomentado la auto-organización, con niveles de cogestión y autogestión. Algunos programas públicos de vivienda por su diseño ya son programas de cogestión, como los programas de Autoconstrucción de Viviendas (Díaz, 2008) y el programa de Rehabilitación Autonómica. En unos y otros los usuarios toman un papel activo como co-promotores o autoconstructores. Y los programas de rehabilitación de barrios andaluces incluyen estos mecanismos en las experiencias de las Áreas de Rehabilitación Concertada y en las Áreas de Rehabilitación Integral (López, 2012). Es importante destacar cómo estos programas se han definido y generalizado a partir de experiencias piloto exitosas. Por ello, en estos momentos es especialmente interesante revisar los procesos que dieron lugar a las experiencias pioneras. { Hábitat y Sociedad } nº 5, noviembre de 2012 - 40 - La Chanca (Almería) (Figura 1) nos muestra cómo estos procesos pueden emerger de la construcción de una base de relación sólida entre la población de un barrio marginal, pero con una consolidada identidad y fuertes liderazgos, y un grupo de intelectuales y creadores comprometidos con la mejora del barrio, que han acompañado el proceso a lo largo del tiempo. La transformación de la Chanca empieza por un proyecto cultural, de diálogo entre la cultura popular y la poesía y la arquitectura cultas, que han contado con el impulso de figuras como Juan Goytisolo, el fallecido José Ángel Valente, el arquitecto Ramón de Torres, la cantante del barrio Sensi Falán o la paisajista Mar Verdejo, junto con el trabajo organizativo de asociaciones vecinales como La Traiña y El Foro La Chanca. La Chanca nos muestra que detrás de un proyecto innovador hay agentes clave. Es un ejemplo paradigmático de cómo la administración pública puede apoyar procesos que surgen de la iniciativa social e innovar formas de gestión participativa (De Torres, 1992; Lancharro, 2009). Figura 1. Barrio de la Chanca, Almería. Visita guiada con vecinos y técnicos. Fuente: Esteban de Manuel Jerez. De Manuel, E., López, J.M., González, C., Di-Muro, G., Machuca, I., Lora, M / Barrios en Transición - 41 - Figura 2. Actuaciones de rehabilitación concertada en el Pópulo (Cádiz). Del Pópulo (Cádiz) (Figura 2) nos queda el aprendizaje de la concertación entre agentes privados (propietarios e inquilinos de renta antigua) y promotores públicos para conseguir rehabilitar el patrimonio edificado manteniendo a la población y haciendo rentable la operación a los propietarios. Nos muestra como una política inteligente puede conseguir que todos ganen: propietarios que ven revalorizado su patrimonio e incrementada su renta. Inquilinos que mejoran sus condiciones de habitabilidad y mantienen su derecho a la ciudad, a seguir viviendo en su barrio, en condiciones económicas accesibles. Vecinos de la ciudad y visitantes en general que pueden disfrutar de una ciudad histórica renovada y revitalizada. Arquitectos que encuentran la oportunidad de trabajar y mestizar la arquitectura contemporánea con la arquitectura tradicional. Y una administración pública, local y autonómica que pueden mostrar con satisfacción un ejemplo de buenas prácticas 1 . El Molino Nuevo (Granada), sirvió de antecedente a su vez a la más importante experiencia de Rehabilitación Integral de Barrios, la de Polígono Sur. De esta experiencia interesa destacar la etapa menos conocida y más difícil. La de los primeros pasos de E.P.S.A. (Empresa Pública de Suelo de Andalucía) en el barrio, en la que afronta la difícil tarea de ganarse la confianza de los habitantes. En estos momentos Carmen Nieto, que estaba al frente de la Oficina de E.P.S.A., pone en marcha una iniciativa realmente pequeña pero hermosa. Se da cuenta de que las comunidades 1 Programa de actuación integrada: Plan Urban, Cádiz (España) (1998). Ciudades para un futuro más sostenible. <http://habitat.aq.upm.es/bpes/onu98/bp454.html> (Consultado el 29 de septiembre de 2012). { Hábitat y Sociedad } nº 5, noviembre de 2012 - 42 - de inquilinos son la clave de todo el proceso, se propone constituirlas e idea un estímulo. A aquellas que se decidan a pintar los elementos comunes de las viviendas, los bajos y las escaleras, les cede gratuitamente la pintura. Es un ejemplo de una idea capaz de generar círculos virtuosos. Una vez una primera comunidad toma la iniciativa se corre la voz y otras siguen sus pasos. Esta primera etapa puso los cimientos de la intervención posterior liderada por el Comisionado para Polígono Sur. De la etapa liderada por el Comisionado nos interesa destacar el carácter innovador del proceso participativo que llevó a la elaboración del Plan Integral (CVOT, 2008), con sus cuatro ejes: urbanismo y convivencia, intervención socioeducativa y familiar, inserción sociolaboral e iniciativa económica y salud comunitaria. La experiencia nos permitió comprender la potencialidad y al mismo tiempo la dificultad del trabajo interdisciplinario. Rehabilitar viviendas es una oportunidad para trabajar con las familias, para formar e insertar laboralmente a los desempleados, para trabajar hábitos de vida saludables. Pero requiere coordinar acciones llevadas a cabo normalmente de forma autónoma por especialistas acostumbrados a trabajar en áreas estancas, que planifican su trabajo de forma independiente, cuyas prioridades y cronogramas es difícil casar. De la experiencia de rehabilitar viviendas ocupadas en régimen de alquiler público, nos quedan los aprendizajes de pequeñas pero significativas experiencias de diseño participativo tanto en vivienda como en espacio público realizadas por el equipo Surco Arquitectura. A partir de procesos de identificación colectiva de las necesidades, se logró plantear soluciones innovadoras para la transformación de las zonas comunes y cubiertas de los edificios (López & Mariñansky, 2009) y para la mejora participativa del espacio público. La propiedad, E.P.S.A., encarga un programa de intervención a los arquitectos de Surco sin haberse sentado previamente a discutirlo con los inquilinos. Parte de ese programa consiste en demoler las construcciones de “cuartillos” con los que los inquilinos se han apropiado, ilegalmente, de las zonas comunes, para guardar trastos y motos. Cuando los arquitectos presentan a los inquilinos los proyectos, en los que han desaparecido los cuartillos, surge el conflicto. Y del conflicto surge la oportunidad. En un proceso de diálogo se empiezan a deslindar necesidades que permiten redefinir el programa y las soluciones. Deconstruir la demanda para reconstruir el satisfactor (MaxNeef et.al., 1994). Se cambian las cubiertas inclinadas por cubiertas planas para realojar los trasteros en las mismas, previa gestión urbanística. Se inventan unos “taquimotos” transparentes, con paneles de metal desplegado, para guardar las motos en planta baja, dejando la mayor parte de la misma libre para zonas comunes, viviendas accesibles para minusválidos o locales comerciales, como quería la propiedad. Destacamos también una buena práctica de mejora participativa del espacio público. Las “plazoletas” forman conjuntos de bloques dispuestos en “L” abiertos por las esquinas opuestas. Esto permite el tránsito de motos por el interior. Las madres se quejan de la inseguridad que esto genera para los niños y los mayores. Delimitado el problema, la demanda, surge una solución innovadora promovida por la arquitecta Marina Lagos y que cuenta con la colaboración de los arquitectos mexicanos Carlos González Lobo y María Eugenia Hurtado. Juntos organizan un taller de autoconstrucción asistida (Figura 3). Diseñan, construyen y decoran, con azulejos de colores reciclados, unas “jorobas” que impiden el tránsito de las motos. El taller es un éxito. Rompe el escepticismo inicial mostrado por los hombres de la comunidad, que acaban sumándose a la iniciativa. Y vecinas y vecinos de otros bloques reclaman un taller similar para sus plazoletas. De Manuel, E., López, J.M., González, C., Di-Muro, G., Machuca, I., Lora, M / Barrios en Transición - 43 - Figura 3 Taller de construcción de las “Jorobas” en los “Rojos”, Polígono Sur (Sevilla). Fuente: Esteban de Manuel Jerez. De San Martín de Porres (Figura 4) nos queda una lección clarividente. Una vez definido por los arquitectos el proyecto de intervención, consistente en dotar de ascensores a los bloques de vivienda y ampliar ligeramente las viviendas hacia afuera, el equipo de trabajadores sociales decidió comenzar las obras de intervención por orden de petición de las comunidades. Para ello tenían que estar constituidas y organizadas previamente. Esto permitió que la iniciativa recayera en las comunidades y no en la empresa pública, y este hecho tan simple permitió que la intervención pasase de ser percibida como una imposición de la propiedad (E.P.S.A.) a convertirse en una iniciativa comunitaria (Benítez, 2010). Figura 4 San Martín de Porres, Córdoba. Fuente: <http://www.laciudadviva.org>, fotografía de Rafaela Rodríguez. { Hábitat y Sociedad } nº 5, noviembre de 2012 - 50 - Figura 9. Activación de Nodos. Fuente: Actividades y trabajos propuestos por los alumnos y alumnas de la asignatura Hábitat y Desarrollo 2012-2013. De Manuel, E., López, J.M., González, C., Di-Muro, G., Machuca, I., Lora, M / Barrios en Transición - 51 - 7. Hacia un nuevo modelo de gestión para la rehabilitación integral de barrios: impulsando la autogestión Todo el planteamiento anterior precisa complementarse con unas políticas de gestión del hábitat que le den cobertura y apoyo. Es necesario diseñar una nueva generación de políticas de rehabilitación que sitúe nuestro sistema de ciudades en una senda de transición a la sostenibilidad. Dichas políticas habrán de concebirse como parte de políticas integrales. Tal y como señalan grupos expertos como el GTR (Cuchí & Sweatman, 2012), coordinado por Cuchí y Sweatman, esto requiere, prácticamente, la sustitución del sector de la construcción por un sector de la rehabilitación. Esto implica una transformación muy profunda ya que se trata de actividades muy diferentes, no sólo en términos técnicos y por tanto normativos, sino también, y fundamentalmente, en términos de articulación entre actores. Por eso es necesario generar políticas de nuevo cuño. La reciente aprobación del Anteproyecto de Ley sobre Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas (LRRRU) pretende impulsar la puesta en marcha de intervenciones de rehabilitación en barrios para aumentar la eficiencia energética del parque residencial, pero lo hace a costa de ampliar el deber de conservación de los propietarios y sin garantizar el derecho de realojo, al tiempo que traslada los mismos mecanismos de gestión de suelo del urbanismo expansivo a la rehabilitación de la ciudad construida (y habitada). Esto abre la puerta a la posibilidad de que las Administraciones Públicas impongan la obligatoriedad de determinadas obras de rehabilitación a sectores de población que no las pueden costear, lo cual supone una nueva amenaza para los habitantes de los barrios más vulnerables de nuestras ciudades, barrios coincidentes en gran parte con los conjuntos de vivienda social promovidos entre 1940-1980, que son precisamente los más necesitados de mejora. Es preciso (y urgente) emprender intervenciones de gran calado en estos barrios para mejorar el confort habitacional de sus vecinos a costes asumibles y reducir las emisiones de gas carbónico de nuestro medio urbano. Pero no podemos hacerlo con el criterio principal de abrir márgenes de negocio a base de generar plusvalías en las antiguas periferias, hoy en posición de nueva centralidad, e iniciar, una vez más, procesos de gentrificación y expulsión de las capas más desfavorecidas de la sociedad. Por ello es igualmente preciso iniciar procesos de dinamización e innovación social que nos permitan situar el liderazgo del cambio en los propios barrios con apoyo del estado y no en los agentes mercantiles. Se trata de explorar las fórmulas de producción y gestión habitacional de carácter mixto entre la iniciativa pública y la social, y situar la acción de los agentes privados en un marco de intervención democráticamente definido por éstas. El citado Anteproyecto de Ley parece escorar la balanza hacia la orientación mercantilizadora de la rehabilitación, pero según el modelo de gestión que se implante en cada territorio (comunidad autónoma, municipio...) daremos lugar a una situación u otra. Debemos el siguiente gráfico (Figura 10) al arquitecto argentino Víctor Pelli, referencia mundial en materia de políticas y gestión de la vivienda social (López, 2012; Pelli, 2010). Pelli muestra cómo la orientación política de la acción estatal puede oscilar entre la facilitación del acceso a la vivienda a través del mercado, pasando por distintas modalidades de acción pública directa, hasta el apoyo y la cooperación entre el Estado y los habitantes, bajo fórmulas de cogestión o de apoyo a la autogestión. Entendemos que en estas últimas, correspondientes a las que se marcan en la parte derecha de la figura, deben residir los modelos de gestión predominantes. { Hábitat y Sociedad } nº 5, noviembre de 2012 - 52 - Figura 10. Modelos de Gestión de la Vivienda. Fuente: Pelli (2010), adaptado por López Medina (2012). Además, no olvidemos que no es el edificio el que consume sino sus habitantes, luego las intervenciones físicas irán necesariamente ligadas a intervenciones de tipo socioeducativo. Razón de más para impulsar políticas que pongan el protagonismo en los habitantes como agentes rehabilitadores. Las nuevas políticas están llamadas a crear nuevos marcos de relación entre actores vecinales, técnicos, financieros e institucionales. En cuanto al papel de los actores técnicos, existen antecedentes como los Institutos de Asistencia Técnica del cooperativismo uruguayo, cuya ley reguladora (Ley Nacional de Vivienda, 1968) exige la participación de equipos de composición pluridisciplinar. La necesidad de abordar la intervención en los barrios desde una perspectiva integral impulsa el aprendizaje inter y transdisciplinar, así como el desarrollo de habilidades e instrumentos de gestión social. También existen antecedentes locales de equipos multidisciplinares trabajando en el terreno, tanto de iniciativa pública como social, tales como las Oficinas técnicas de las Áreas de Rehabilitación en el primer caso (CVOT, 2008), o el Taller de los Barrios de Arquitectura y Compromiso Social en el segundo (De Manuel, 2003a, 2003b, 2005, 2007; De Manuel et al., 2004, 2005, 2006). Respecto a los actores vecinales también cabe mirar el espejo latinoamericano, como ya hiciera la Junta de Andalucía con sus primeros programas habitacionales, para hacer una apuesta renovada por la potencialidad de los procesos colectivos de vivienda. En este sentido asociaciones, comunidades de vecinos y cooperativas deben tomar la iniciativa local de estos procesos. Y la administración pública, que ya no está en condiciones de aportar la principal inyección económica, puede y debe crear las condiciones para estimular dichas iniciativas de base y favorecer su articulación en estructuras estables de participación a escala de barrio y de ciudad. Para ello habrá que buscar fórmulas innovadoras de carácter De Manuel, E., López, J.M., González, C., Di-Muro, G., Machuca, I., Lora, M / Barrios en Transición - 53 - mixto, combinando financiación pública con privada, introduciendo a la banca ética y facilitando el acceso a créditos blandos, así como creando incentivos fiscales a la rehabilitación y a intervenciones en términos de ahorro energético, objetivo que puede verse apoyado en lo local por cooperativas prosumidoras de energía en el propio barrio. En definitiva, la principal diferencia entre la construcción y la rehabilitación es que en el segundo caso las obras ya tienen dentro a sus destinatarios. Desde una mirada compleja ello constituye una oportunidad que no podemos desaprovechar, pues debemos poner en juego todos los recursos disponibles y sólo desde el protagonismo de los habitantes es posible desplegar los recursos no convencionales propios de las redes sociales (Martínez, 2008; Max-Neef et al., 1998; Ortiz, 2007) y generar sinergias con otros ejes de la transformación barrial. Referencias BENÍTEZ, J. Obsolescencias en barrios andaluces. El caso del barrio de San Martín de Porres. Ciudad Viva, 2010, nº 03, p. 6-10. Carta de Aalborg: Carta de las ciudades europeas hacia la sostenibilidad. Conferencia europea sobre Ciudades Sostenibles. 27 de mayo de 1994. Aalborg. Carta de Leipzig sobre ciudades europeas sostenibles. Reunión Informal de Ministros sobre Desarrollo Urbano y Cohesión Territorial. 24-25 de mayo de 2007. Leipzig. CAPEL, H. A modo de introducción: los problemas de las ciudades: urbs, civitas y polis. Mediterráneo Económico, 2003, nº 3, p. 9-22. CVOT. 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