Los alumnos de Bellas Artes y Magisterio ante las artes plásticas: intereses y concepciones
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163 ESPACIO Y TIEMPO, Revista de Ciencias Humanas, No 21-2007, pp. 147-154 LOS ALUMNOS DE BELLAS ARTES Y MAGISTERIO ANTE LAS ARTES PLÁSTICAS: INTERESES Y CONCEPCIONES Mª DOLORES DÍAZ ALCAIDE* RESUMEN En este artículo se ponen de manifiesto los intereses y las concepciones de los alumnos de las Facultades de Bellas Artes y Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla respecto a las artes plásticas y visuales en base a los resultados de una encuesta elaborada para ello. El motivo de este estudio surge de la constatación empírica de las deficiencias formativas de los alumnos de Ciencias de la Educación y de una mejor formación en los alumnos de Bellas Artes, circunstancias estas que condicionan en gran medida el planteamiento a seguir en los procesos de enseñanza-aprendizaje de asignaturas relacionadas con las artes plásticas y su didáctica. ABSTRACT In this article the interests and the conceptions of the students of the Faculties of Beautiful Arts and Sciences of the Education of the University of Seville with respect to the plastic and visual arts on the basis of the results of a survey elaborated for it are shown. The reason for this study arises from the empirical establishment of the formation deficiencies of the students of Sciences of the Education and one better formation in the students of Beautiful Arts, circumstances these that condition the exposition to a great extent to follow in the processes of education-learning of subjets related to the plastic arts and their Didactics. * Universidad de Sevilla.
164 INTRODUCCIÓN A lo largo de mis años de docencia universitaria en asignaturas del Área de Conocimientos Didáctica de la Expresión Plástica vengo constatando las concepciones erróneas y la falta de formación respecto a las artes plásticas y visuales por parte de los alumnos de las titulaciones de Maestro en la Facultad de Ciencias de la Educación. Este hecho me preocupa y condiciona el nivel de partida de mis enseñanzas en el ámbito universitario, de igual manera que los resultados de los aprendizajes que deberían alcanzar los alumnos a la finalización de sus estudios superiores. En conversaciones informales que mantengo con los alumnos, sobre todo al principio de la impartición de la asignatura son abundantes los comentarios del tipo “ yo no tengo ni idea de esto”, “yo no soy artista, yo no sirvo para esto”, “nosotros no estamos en Bellas Artes”, “¿para qué sirve esto?”, etc. Además, en algunos casos el tono de este tipo de comentarios denota cierta altivez o jactancia, como si, no saber o no entender de cuestiones que a veces son de gran importancia en nuestras vidas, fuera algo lógico y en lo que ellos no tienen porqué poner interés o molestarse. Por su parte, los alumnos de la Facultad de Bellas Artes si demuestran desde el principio un mayor conocimiento e interés, como es lógico pensar. En ocasiones sus comentarios reflejan que su formación en artes plásticas es más o menos completa, pero fruto de un interés personal que han ido encauzando de manera intuitiva, y, en no pocos casos, han sufrido el rechazo, el desprecio y la incomprensión de personas de su entorno por querer estudiar esta carrera. Estas y otras cuestiones las vengo constatando desde hace años, sin que haya variaciones en el paso de largos periodos de tiempo, lo que denota una vez más la escasa consideración social que se le atribuye a las artes como actividades cognitivas que contribuyen de manera importante al desarrollo y formación integral de todas las personas, no sólo de unos pocos elegidos a los que se llama artistas. EL ARTE COMO FORMA DE CONOCIMIENTO Hace tiempo que investigadores y profesionales de ámbitos como la psicología, la educación, la filosofía e incluso las mismas artes han demostrado que las artes constituyen la forma más elevada de expresión y comunicación del ser humano, y por lo tanto, una forma de conocimiento. En lo que a las artes plásticas y visuales se refiere, éstas no son únicamente el resultado de determinadas habilidades manuales y el perfeccionamiento técnico en el
165 uso de los materiales y herramientas, sino que nos proporcionan un conocimiento del mundo distinto y complementario al de las ciencias. El hombre adquiere conciencia de sí mismo y del mundo que le rodea por medio de sus sentidos. A partir de los estímulos recogidos por los sentidos el hombre descubre, organiza y recrea la realidad, adquiriendo conciencia de ella por medio de la percepción. Rudolf Arnheim (1998) nos dice cómo la percepción es una actividad cognitiva: “Para mí, lo cognitivo incluye todas las operaciones mentales que intervienen en la recepción, el almacenamiento y el tratamiento de información: la percepción sensorial, la memoria, el pensamiento y el aprendizaje. (...) No parece existir ningún proceso de pensamiento que, por lo menos en principio, no opere en la percepción. La percepción visual es pensamiento visual.” Por su parte, Elliot W. Eisner (2004) también defiende el carácter cognitivo de las artes y dice que “es indudable que las artes, que se basan mucho en actos de diferenciación perceptiva, satisfacen este criterio cognitivo.” La percepción es un fenómeno constituido por muchos mensajes sensoriales que se estructuran en patrones complejos para formar la base del conocimiento que un individuo adquiere sobre el mundo que le rodea. Está ligada a las experiencias y a la trayectoria de cada uno de nosotros y es una experiencia vivencial individual que constituye, entre otros, la base del conocimiento artístico. Si tenemos en cuenta estas ideas, es fácil deducir la necesidad de una buena formación en estos aspectos para llegar a contar con los recursos necesarios en nuestra vida cotidiana que nos permitan comprender y elaborar los diversos productos culturales propios y ajenos entre los que se encuentran las artes, y dentro de ellas las artes plásticas y visuales. El hecho de vivir ahora en un mundo sobrecargado de imágenes, en donde la comunicación visual adquiere una relevancia que nunca había tenido hasta el punto de cambiar o modificar nuestras necesidades vitales y nuestra forma de entender el mundo, hace aún más necesario que los individuos tengan una cultura visual que les permita enfrentarse con criterio a estas circunstancias. Sin embargo, estamos lejos de que estas cuestiones sean consideradas proporcionalmente a su importancia en la educación de las personas y, aunque en los currícula educativos aparezcan algunos objetivos y contenidos que los abordan, no se desarrollan suficientemente en la realidad educativa. Es sabido que la educación plástica y visual está presente en todas las etapas de nuestro actual sistema educativo, pero con una carga horaria muy inferior a la necesaria, y, a veces también, con una distribución horaria poco adecuada, manteniéndola relegada a materia de segunda importancia, a “maría” por no saber o no querer reconocer que es algo más, mucho más,
166 que la mera realización de trabajos manuales y la importancia de su contribución al desarrollo integral del individuo. La consecuencia de esto es una cultura visual muy pobre, con concepciones erróneas sobre lo que son y representan las artes plásticas y visuales tanto a nivel individual como social. De ahí el nivel de conocimientos tan bajo y las concepciones tan erróneas que traen los alumnos a la Universidad, que se reflejan, entre otras cosas, en los comentarios a los que aludía más arriba. PLANTEAMIENTO DE LA ENCUESTA A la vista de todas estas y otras cuestiones surgió la idea de plantear una serie de preguntas a los alumnos para obtener información sobre algunas de sus ideas en relación a cuestiones artísticas que pudieran orientarme en el punto de partida de las asignaturas que les imparto. El hecho de que los alumnos lo sean de las dos titulaciones ya mencionadas de Magisterio en Educación Infantil en la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Licenciatura de Bellas Artes, me sugirió la posibilidad de establecer una comparativa entre ambos para constatar la diferencia que a priori se supone entre ellos. Así, los objetivos que pretendía conseguir se podían concretar en: - saber con qué frecuencia se sentían o eran espectadores de obras de arte - saber si se consideran suficientemente formados para emitir juicios de valor sobre obras de arte - saber en qué se basan para hacer sus valoraciones sobre arte. Para ello elaboré un cuestionario con diez preguntas principales que a su vez incluían otras conducentes a facilitar la respuesta de los alumnos. Era preferible un cuestionario corto, que no agobiara ni cansara, que tuviera en cuenta que quizás algunos alumnos nunca se habían planteado este tipo de cuestiones. También tuve en cuenta la utilización de un vocabulario sencillo, sin tecnicismos que resultaran incomprendidos y pudieran provocar rechazo. Concretamente, el campo de aplicación de la encuesta estaba formado por los alumnos de un grupo de la asignatura Desarrollo de la Expresión Plástica y su Didáctica de la Diplomatura de Maestros en Educación Infantil, y por los alumnos de un grupo de la asignatura Pedagogía del Dibujo de la Licenciatura en Bellas Artes.
167 El momento escogido para pasar el cuestionario a los alumnos fue la primera semana de clase del presente curso académico 2006/07, cuando todavía no había impartido ningún contenido de las respectivas asignaturas y, aunque habíamos visto los programas, ellos no sabían realmente de que manera se desarrollarían a lo largo del curso. Una vez contestados, se obtuvo una matriz de datos a la que se le aplicó un análisis estadístico básico con el programa informático SPSS v.14. RESULTADOS DE LA ENCUESTA El primer dato a destacar es el número de encuestas contestadas en relación a que el día que se pasó la encuesta no asistieron a clase la totalidad de los alumnos matriculados, aunque sí una gran parte de ellos. Es usual que en la primera semana de clases de cada curso académico todavía no asistan todos los alumnos, dándose casos en los que incluso hay quien no está matriculado porque el plazo para ello todavía no ha finalizado. De todas maneras, el número de encuestas contestadas es muy elevado con respecto al número de alumnos matriculados finalmente, por lo que los resultados obtenidos se pueden dar por válidos. En concreto contestaron 27 alumnos de la Licenciatura de Bellas Artes y 50 de la Diplomatura de Magisterio de Educación Infantil, dando un total de 77 encuestas contestadas. Otra cuestión a destacar inicialmente es la que hace referencia al sexo, siendo claramente mayor el número de mujeres que de hombres. Concretamente 63 mujeres y 14 hombres. En la Diplomatura de Educación Infantil es un hecho que se repite año tras año la inmensa mayoría de mujeres respecto a un pequeño número de hombres, en esta ocasión 47 mujeres y 3 hombres. En Bellas Artes los números están más igualados: 16 mujeres y 11 hombres. Por otra parte, la edad de los encuestados oscila entre los 17 y los 32 años, siendo mayor el número de los que tienen 18 años (16); 20 años (12) y 21 años (17). En relación a las respuestas a las preguntas formuladas se han obtenido los siguientes resultados: 1) - un alto porcentaje de ambas titulaciones ha visto muchas obras pictóricas a lo largo de su vida, si bien es más elevado el número de alumnos de Bellas Artes que las ha visto o las ve con más asiduidad. - el porcentaje va descendiendo paulatinamente para otros tipos de obras de arte propuestas como esculturas, grabados, instalaciones, hapennings o performances. Esto nos indica que son las pinturas la obras más han visto, con las que se sienten más familiarizados y que identifican mejor con la idea de “obra de
168 arte plástica y visual”. Las manifestaciones artísticas de más reciente aparición como las instalaciones o las performances son desconocidas como tales por los alumnos de Magisterio, como demuestra también el hecho de que preguntaran en qué consistían al rellenar la encuesta. Los alumnos de Bellas Artes sí las conocen, aunque han tenido menos oportunidades de verlas. 2) A la pregunta de cuando fue la ultima vez que visitaste un museo el 33,3% de los alumnos de Bellas Artes contestó que hacía entre una semana y un mes y un porcentaje igual que entre un mes y seis meses. El 53,1% de los alumnos de Ciencias de la Educación contestaron que hace más de un año y el 26,5% que entre un mes y seis meses. 3) La última visita a una exposición la habían realizado el 37% de alumnos de Bellas Artes entre una semana y un mes, y el 22,2% hacía menos de una semana. Sin embargo, el 40,4% de los alumnos de Magisterio la había realizado hace más de un año. Estos resultados nos muestran cómo los alumnos de Ciencias de la Educación no tienen costumbre de frecuentar museos ni exposiciones, y que cuando lo hacen, la mayor parte de las veces es por motivo de la realización de algún viaje turístico como reflejan en sus contestaciones. Según podemos deducir de esto, la visita a exposiciones y museos está asociada para ellos a los viajes, pero no tanto a su vida cotidiana en su lugar de residencia. Por su parte, los alumnos de Bellas Artes son más asiduos a museos y exposiciones en cualquier lugar y circunstancia como consecuencia de su interés por el arte. 4) A la pregunta de en que te basas para emitir un juicio de valor sobre una obra de arte el 46,9% de los alumnos de Ciencias de la Educación contesta que siempre en que le gusta; un 42,9% que algunas veces en que puede entenderla; y un 32,7% que casi siempre en el aparente grado de complicación de su ejecución. Los alumnos de Bellas Artes contestan en mayor porcentaje que casi siempre en que le gusta; y algunas veces en que puede entenderla y en el aparente grado de complicación de su ejecución. Se puede deducir de las respuestas que los alumnos de Bellas Artes atienden a más factores para valorar las obras de arte. Un dato destacable es que ningún alumno de Magisterio ha contestado que raras veces o nunca se basa en que le gusta para enjuiciar la obra, es decir, se basan más en sus gustos personales y en la aparente complicación de realización de la obra. 5) Las obras de carácter realista son las que más gustan a los alumnos de Magisterio, 42,6% casi siempre, seguidas de las de carácter expresivo con un 37% siempre, y de las de carácter abstracto con un 39,6% raras veces. A los alumnos de Bellas Artes les gustan las realistas algunas veces, 51,9%; seguidas de las expresivas con un 63% casi siempre y las abstractas con un 59,3% algunas veces.
169 6) Cuando contemplan una obra de arte los alumnos de Ciencias de la Educación se plantean casi siempre identificar el tema que trata, 43,8%; definir la sensación que les produce, 41,7%; conocer su significado,38,3%; identificarla con algo de la realidad, 34,8%; y ver cómo esta hecha, 31,9%. Los de Bellas Artes intentan definir siempre la sensación que les produce, 55,6%; casi siempre ven cómo está hecha, 44,4%; identifican el tema que trata, 43,8%; y comprueban si está bien realizada y terminada técnicamente, 33,3%; y algunas veces se preocupan por identificar el tema que trata 48,1%. Vemos como los alumnos de Ciencias de la Educación se preocupan más por identificar las obra de arte que ven con un tema de la realidad, mientras que los de Bellas Artes tienen más en cuenta las sensaciones que les produce y la ejecución técnica de la obra. 7) Según sus respuestas, los alumnos de Magisterio están de acuerdo en que deben ser características importantes de la obra de arte la originalidad, 46;9%; la belleza, 44,9%; el mensaje y el perfeccionamiento técnico, 42,9%. Los de Bellas Artes se decantan mayoritariamente por la originalidad, 55,6%; después por el mensaje, 37%; y no dan mucha importancia a cuestiones como la belleza o el perfeccionamiento técnico. 8) Otra de las cuestiones les pedía su opinión sobre lo que determina que una obra de arte sea buena, a lo que los alumnos de Magisterio contestaron en un alto porcentaje que esté técnicamente bien ejecutada, 63,3%, mientras que los de Bellas Artes están más de acuerdo en que es la capacidad de transmisión de sentimientos, 70,4%. 9) Sobre el interés por descubrir, observar y apreciar las obras de arte de su entorno, los alumnos de Ciencias de la Educación dicen que es bastante en un 63,3%; mientras que los de Bellas Artes contestan que muchísimo en un 51,9%, lo que demuestra claramente la diferencia entre ambos. 10) A la pregunta de en qué medida consideras que tienes formación para emitir juicios de valor respecto a las obras de arte, el 59,2% de los alumnos de Magisterio contestó que poco y el 24,5% que nada, mientras que el 63% de los de Bellas Artes dijo que bastante y el 33,3% que poco. Lo que refleja, además de las diferencias entre ambos, que son conscientes de su falta de formación al respecto. CONCLUSIONES Y PLANTEAMIENTOS POSTERIORES Una vez analizadas las respuestas a los cuestionarios comprobamos cómo los alumnos de Bellas Artes visitan a menudo museos y exposiciones, preocupándose de definir lo que le transmiten y las sensaciones que les producen las obras de arte, así como de ver cómo están realizadas. No se
170 atienen a un sólo factor a la hora de enjuiciar una obra, sino que tienen en cuenta aspectos como su valor expresivo, la ejecución técnica, o la originalidad. Se preocupan mucho de descubrir obras de arte en su entorno y consideran que su formación les permite emitir juicios de valor respecto a las obras de arte de manera adecuada. Por su parte, los alumnos de Ciencias de la Educación no están habituados a visitar museos y exposiciones, acusando falta de conocimiento respecto a las manifestaciones artísticas que no sean pinturas, esculturas, dibujos o grabados de carácter “tradicional”. Reconocen que no tienen formación suficiente para emitir juicios de valor sobre las obras de arte y se basan sobre todo en que les gusta y en su aparente complejidad técnica para hacer sus valoraciones respecto a ellas. Entienden mejor y valoran más la obras de carácter realista, seguidas de las expresivas que las de carácter abstracto, que incluso rechazan, ya que cuando se enfrentan a una obra de arte lo que se plantean generalmente es identificarla con algo de la realidad y definir de qué se trata. Para ellos es importante que la obra sea original, bella, transmita un mensaje claro y esté aparentemente bien ejecutada en el aspecto técnico. Aunque contestan que tienen interés por descubrir las obras de arte que hay en su entorno, su falta de formación denota que no son capaces de apreciar como tales muchas de las que les rodean, perdiéndose así muchas ocasiones de poner en práctica y aumentar su conocimiento artístico. Con todo esto podemos concluir cómo la falta de formación artística en los alumnos de Magisterio es una realidad que limita y condiciona tanto sus experiencias artísticas, como sus ideas y concepciones sobre el arte y las obras de arte, así como su actitud hacia la consecución de nuevos aprendizajes sobre el tema y su importancia en su formación como personas y como futuros maestros. Ante esta realidad los contenidos y metodologías de la asignatura deben ir paliando sus carencias y sobre todo, ayudarles a eliminar concepciones erróneas sobre el ámbito de las artes plásticas y visuales para que cuando lleguen a ejercer su profesión de maestros sean capaces de transmitir con propiedad a sus alumnos los auténticos valores de la educación artística. Es una ardua y difícil labor cuyo resultado habrá ocasión de comprobar cuando finalice el curso académico. BIBLIOGRAFIA CITADA • Arnheim, R. (1998): El pensamiento visual. Barcelona. Paidós • Eisner, E. W. (2004): El arte y la creación de la mente. Barcelona. Paidós.