Sebastiano Vassalli: las ilusiones del tiempo
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ISSN: 1133-9527 Cuadernos de Fitología Italiana 2000, u-0 extraordinario: 86L574 Sebastiano Vassalli: las ilusiones del tiempo Angelica VALENTINETTI Universidad de Sevilla La vita [...] ~ solo tempo che seorre. Puol darle forma? Proget - tana? Costringenla a rappresentare qualcosa? Tanti credono di sí, ma si sbagliano. Lasciare un segno nel tempo, dar forma al tempo... che illusione! Se ti affacci sul lago e ti specchi, la tua immagine resta lA finché anche tu resti lA. Quando val via, I’immagine sparisce. Cosi fa II tempo, Sebastiano! Finché viví, esisti, pol torni ad essere zero. (Nol siamo solo i suol riflessi, le suc illusioni, 1 suol zeri!) (5. Vassalli, Coro del mondo) En la primera página de Un infinito numero se nos presenta a un hombre que lleva en la muñeca de la mano izquierda una pulsera de oro con forma de euroboros, la serpiente enrollada que se muerde su propia cola y que re - presenta la totalidad, la androginia primordial, el ser devorador y devorado. Precisamente por ese movimiento circular que engendra y que hace que se unan y confundan principio y fin, el euroboros representa, según Ficino, a Clironos’. Ninguna imagen mejor que ésta expresaría lo que Vassalli pretende plas - mar en todos sus textos: el eterno retorno de lo que es siempre igual: Como es sabido, la analogía y homofonía entre Cronos (el hijo de Urano que, tras castrar y destronar a su padre, devoró a todos sus hijos excepto a Zeus, quien a su vezle des - tronó a él) y Chronos (el Tiempo devorador de los sucesos que él mismo generaba) llevó a la asociación de ambos principios. 861
Angelica Vale,,tinetti Sebastiano Vassalii. las ilusiones del tiempo Cosa verrá dopo it futuro? Tu forse, lo sai? La sua risata ha turbato ji silenzio del giardino [. .1 Tornerá ji passato [i.] Cos’altro vuol che succeda?2 Pero antes de abordar el tema que engarza toda la narrativa vassalliana —al menos la de estas dos últimas décadas, que es a la que voy a referir - me3—, creo necesario intentar determinar las relaciones que se establecen entre Vassalli y dos grandes de la literatura italiana: Alessandro Manzoni y Bino Campana. Vassalli, corno Manzoni, ha erigido también protagonistas de sus nove - las a «gente al duro mondo ignota». Sin embargo, a diferencia de aquél, sus personajes son unos de.s’hériré: un poeta loco (Dino Campana-La ‘¡arte della corneta, Einaudi, 1984), una muchacha condenada a la hoguera por bruja (Antonia-La JUmera, Binaudi, ¡990), un hombre convencido de que debía salvar el mundo y que murió por salvarlo (Mattio-Mwro e Mutilo, Einaudi. 1992), un profeta al que asesirum sus vecinos porque no molestaba a nadie (Ántato-301 2. L’anno del profeta, Einaudi, 1995), un mesías al que todos sus discípulos traicionan excepto undiablo de nombre Giuda di Quériot (Joshua - La notre del lapo, flaldini & Gastotdi, 1998) y un liberto de Virgilio que. condenado a muerte por Augusto, debe vivir escondido y, lo que es peor, ocultar al mundo la verdad de la historia del pueblo etrusco (Txmodemo-Un infinito numero)4. La atracción de Vassalli por Campana quizás naciera con sóloleer el sub - tftulode los Cantos órficos («Dic ‘1raeddie des lelzien Germanen in Italien») y el colofón («They were ah torn 1 audcover’d with the boy’s blood»), pues nos transmiten ya a la perfección eJ sentimiento que de su vida tiene Cam - pana, quien, como personaje trágico, opone su propia moralidad e inteeridad al mundo. Puede que influyera la fascinación manzoniana por los hijos de la provvida sventura («non resta 1 che fare tono o patino») Sea como fuere, Vassaili indaga en la vida de Dino Campana, el penúltimo poeta maldito de la literatura italiana. El fruto de una decena de aflos de investigación es La tiorte della corneta, que publica un alio antes del homenaje oficial que Fío2 Un infinito nu,nero, Einaudi, 1999, p. 254. A partir de Abitare ¡1 í•’cnto (Finaudi, 1980), donde el suicidio simbólico que perpe - tra su protagonista al tomar conciencia de la imposibilidad de cambiar el mundo anuncia una evolución en la narrativa de Vassalli. Reconozco la poca atención que he prestado a L’orn del mondo (tiinaudi, 1987) y a II cigua (Finaudi, 1993). Cuadernas de Filo/o gÉn Italiana 2000, ni extraordinario: 861-874 862
Auge/ira Valentinetti Sebastiano Vassalli: las ilusiones del tiempo rencia le tributaría para celebrar el centenario de su nacimiento. Campana es, pues, el primero de los grandes personajes de la narrativa vassalliana: Sopraltulto tengo a precisare che non mi sento «biografo» [.4 lo cercavo un personaggio con certi particolari connotati. II caso me 1’ha fatto trovare adía realtá storica e da 11 i’ho tirato fuori: con ac - canimento, con serupolo, con spirito di verit’a [...) Mase anche Dino non fosse esistilo io ugualmente avrei scritto questa storia e avrei in - venlato quest’uomo meraviglioso e «mostniosoo>, ne sono assoluta - mente certo. L’avrei inventato cosi5. Pero, además de ser su, «babbo matto», Campana es para Vassalli un leir - ,notiv, una presencia que de una forma u otra aflora en gran parte de su que - hacer literario6. Ante todo está, como he señalado, Lo norte della contera. 11 ‘ornanzo di Dm0 Campana, una vida novelada (o un «romanzo-veritá», co - mo dice él) del poeta man-adiano, en evidente alusión a la famosa ‘biogra - fía’ que seis años después de su muerte publicara Carlo Pariani7; Maico e Martio Vassalli se lo dedica a los locos; en 3012 no pasa desapercibido el fi - nal del título de uno de sus múltiples capítulos: «L’incontro con Regolo>A, que es como se titula una de las prosas campanianas9. Al abrir La norte del hipo constatamos que el epígrafe pertenece al final de la segunda parte de la prosa que abre los Cantos ó¡ficos y que, obviamente, se titula La noVe’0. Por fin, dos ciudades’1 los hermanan: Génova, el mítico puerto de Cam - pana hacia la libertad, esa ciudad «Fantastica di trofei 1 Mitici tra torri nude al sereno» por cuyos callejones «lubrici di fanali» se escucha «dal fondo il La tiofle della corneta, Einaudi, 1990, p. 239. 6 Aunque me refiero a sus textos narrativos, no hay que olvidar su edición de los Can - ti orJ7ci (a e. d. S. Vassalli-C. Finfl, TEA, 1989 o Marradi (S. Vassalli-A. Lolini), L’Obli - quo, 1990. Vite non romanzate di Dino Campana scriftore edi Evaristo Boncinelli scu/tare, Valleechi, 1938. 8 «Capitolo diciannovesimo. Braecato dagli addetti alía sicurezza del Santo Naso, il nostro eroe é costretto a tuffarsi nelle acque gelide del lago, a poche centinaja di metri dal - la prospettiva Listv’anka. L’incontro con Regolo». Cf también La notie della corneta, pp. 158-59. Para ser precisos, el titulo exacto es «L’incontro di Regolo». LO «Qual ponte. [muti chicdernmo, qual ponto] abbiamo noi gettato sull’infinito, che tutto ci appare ombra di eternitá? A quale sogno levammo la nostalgia della nostra bellez - za?». Sebastiano Vassalli nació en Génova en 1941 y vive en la provincia de Novara. 863 Cuadernos & Filología italiana 2000, u.0 extraordinario: 861-874
Angelica Valentinetri Se bastiono Vassalli: las ilusiones del tiempo vento del mar senza posa»’2; ese mar que Antonia, desde la cárcel, sueña que contempla montada en una carroza y que es como un cielo al revés. Y No - vara, desdecuya prisión, allápor septiembre de 1917, I)ino contempla «l’im - magine inaferrabile e lontana» del Monte Rosa’3, ese «bianco e delicato mistero» que sirve de telón de fondo de dos novelas de Vassalli: Cuore di pieba, cuya protagonista es una casa de una ciudad de provincias, y La chi - iuiera —en donde Vassalli nos narra la historia de «la strega di Zardino»—, que es a su vez el título del poema más emblemático de Campana’4. De Alessandro Manzoni se podrían decir millones de cosas, me limi - taré a señalarte como cl gran hacedor de novelas históricas en Italia; se trata, ciertamente de un plural poético, porque, como sabemos, convenci - do y consciente de que la creación es una prerrogativa divina yde que to - da imitación es susceptible de producir idolatría, obturó su vena narrativa tras escribir su primera y última novela. Manzoni, para ambientar 1 pro - n¡essí sposi, se marchó «a ese ramo del lago di Como, che volge a mez - zoggiorno» que por entonces formaba parte del imperio donde nunca se ponía el sol. Vassaili, en La chimera, también nos traslada al «piú grafo - mane dei secoli anteriore al nostro»’5, a un pueblo de la bassa que el Se2 D. Campana, «Genovao>, vv. 35-41. «Scopri Genova: scopri l’eccilazione di vivere in una grande cittá, piena di vila, di commerci, di osterie, di donne disposte ad essere com - piacenti per denaro ed anche sonta denaro; in una cittá tutta fatta di pietra. con palazzi grandi come colime e labirinti di caruggi (vicoli) che ci si poteva perdere come in una foresta [.jj la citú lontana come un miraggio. complicata e indecifrable come un sogno: dove s’in - contrano tulte le razze della terra cci sanO palazzi di pietra [.1 ea una cert’ora di sarala gente va sul lungomare per vedere le dame e i nobili che passano dentro le loro carrozze. -- Dove si compra e si vende tutto quello que esiste al mondo, e gli uomini possono seompa - rna da un giorno all’altro». 5. Vassalli, La cluin,era, PP. 214 y 217. ‘> Vassalli. La chi~n.era, p. 4. No hay que olvidar que la primera versión que Campa - na publicó de este poema («II papiro», 8 de diciembre de 1912) se titulaba «Montagna La Chimera>,, aludiendo a un viaie juvenil por losAlpes. entre las «chiare gore vegliate dal sorriso del sogno, lo chiare gore i laghi estatici dell’oblio che tu Leonardo fingevi» de «La not - te» y no, como a primera vista pudiera parecer, al Mema. 4 En La cl,i,nera Novara es «forse la pii¡ disgraziata fa assaluto u-a le molle disgra - ziatissime ciltá che costituivano il regno disgraziato di Filippo II di Spagna» (p. 8). Quizá por esto en Ciare di pietra es una ciudad sin nombre: «la nostra cittáo>, «la cittá di fronte alio ¡nontagne», «una cita piuttosto piccola che grande, piuttosto bruna che bella, piuUoslo sfortunata che fortunata [...] collocata in una grande pianura [.1 su un orizzonte di mon - tagne canche di nove» (Einaudi. 1996, p. 3). ‘~ La chimera, p. 226. Es muy significativo que Un infinito nu,nero aborde el tema de la no escritura, enfrentando a un Virgilio en busca de los origenes de Roma a los etruscos, quienes «in questo nostro mondo popolato di grafomani fino dall’etá della pietra. sono Cuadernos de Filo/ogía lía/jano 2000, n.~ extraordinario: 861-874 864
Angelica Valenuinetti Sebastiano Vassalli: las ilusiones del tiempo sia’6 se tragó, nos cuentan los historiadores, hacia la mitad de ese siglo; seguimos, pues, en territorio balo el dominio español y entre gusanos de se - da (bigatil). Es lógico entonces que Vasalli sea consciente de que las com - paraciones —que aunque odiosas todos hacemos— se harán. La corta vida de Antonia transcurre entre 1590 y 1610, es decir, muere tan sólo 18 años antes de que los bravos de don Rodrigo interrumpan elplácido paseo de don Abbondio. Esto significa que nos encontrarenios con viejos conocidos, co - mo el ilustrísimo y excelentísimo señor don Pedro Enríquez de Acevedo, Conde de Fuentes, Capitán y Gobernador del Estado de Milán, con el puv - lofisico Lodovico Settala o con el mismísimo arzobispo de Milán Federigo Borromeo. Vassalli no sólo se presta al juego, sino que nos invita a jugar con él. Es por ello por lo que su voz se confunde con la de don Alessandro cuando re - procha alos españoles su mal gobierno: Del resto, era una precisa tecnica di governo al tempo della domi - nazlone spagnola in Italia, questa di costringere i sudditi a convivere con lcggi inapplicabili e di fatto inapplicale, restando sempre un poco fuori della lcgge: per poterli poi cogliere in fallo agni volta che si vale - va roscuotero da loro un contributo slraordinario, o inlirnidirli, o trovare una giuslificaziono por nuove e pito gravi irregalaritá (p. 44). Y por eso también nos encontramos con transcripciones de textos tan rimbombantes y tan llenos de mayúsculas comolos manzonianos’7 y, por su - puesto, con referencias y fragmentos de grida que, aunque se refieran a la si - tuación de los risarol), son del mismo tenor que los de Ipromessi sposi: Dovettc averc lutt’altre cose a cui badare, e come lui i suoi suc - cossori; so dopo pito di settanl’anni, nel novembre del 1662, la sima - zione dci risaroli risultava essere imrnutala o addirilnra aggravata, seco~ído quanto ci é lestinioniato da una grida doIl’allora governato - re di Milano, don Luis de Guzman Ponzo de Loan, eccetera (TilaIl aniessi)’8. l’unico popolo che flan ha lasciato scritto niente di sé: soltanto 1 noral dei sual morti, o qual - che vaga indicazione sul ,nodo di onorare gli dei e di prevedere il futuro» (p. 253). 6 «Che nel linguaggio dello popolaziani locali ha un dolce suano femminile: la Se - sia» (p. 4). “ Pp. 43-44. 44, 79, 194-195. ‘8 p 58. Véase también Pp. 43, 43-44 y 58-59. En este sentida, compárese, a título de curiosidad, los dos siguientes fragmentos: «E mi sia consentito, a questo punto del raccon - 865 Cuadernos de Filología Italiana 2000, nY extraordinario: 861-874
Angel/ca Va/entinelti Sebastiano Vassalli: las ilusiones del tiempo Sin embargo, se trata de un juego, de una concesión a la intertextuaii - dad, por lo que Vassalli no traspasará ciertos límites, y así, aunque también Antonia se despide del idilico lugar (un orfanato) donde ha transcurrido su intancia, nada más lejos su despedida del archifanioso «addio» de Lucia’9. Por otra parte, este aspecto lúdico con respecto a Manzoni no desaparece con La chiínera. En Mauro e Mattio —ambientada no ya en el Milanesado, sino en el Véneto de finales del s. XVIII— Pasqua, el ama del cura, aparece siempre designada como «la perpetua Pasqua» (p. 11), la «perpe - tua sordomuta» (Pp. 17 y 44), «l’anziana perpetua» (p. 28) o «la vecchia perpetua» (p. 31). Manzoniana podría decirse que es también esa facilidad pictórica con que Vassalli fija sus personajes en pocos trazos. Esto bien puede observarse en Cuore di pietra, donde los personales que habitan la casa protagonista de la historia son múltiples20, ya que abarca un periodo de tienipo bastante lar - go: desde los comienzos del Reino de Italia hasta nuestros días. Quando gli presentarono il cante Pignatelli, basso, seuro e con il viso grinzasa, gli sombré una scimmia vestita da ulficiale; e, inveco di stringere la mano che la scimmia gli stava porgendo, si limité a concederle, a malincuore, due dita delle sue. Don Basilio, che non aveva mai sospetíata di essere brutio, cercó di approfutare dell’occa - sionc per parla~-e al famosa Archiletio della sua nuova casa... (p. 10). Está claro que lo que se graba en el lector no es tanto el aspecto físico del pobre conde como la altanería y el profundo desprecio por los hombres del sur que exhibe el megalómano innotutinato arquitecto (Alessandro Anto - nelli). Manzoniano es, asimismo, ese constante rehuir de todo lo que pueda to, di depone per un istante la penna, edi soffennarmi a riprendore tiato e síancio: perché qui la materia del narrare s’innalza, e jI compito dello scrittore si fa dificile. Ci vorrebhe un grandissimo poeta, un Omero, uno Shakespeare, por parlare in moda dogna ed adeguato di queUe 1/ti di cori/le della ba,sa, che s’iniziavano quas! sem pee pee un nonnulla>’. <La clii - mnera, p. 73). Y «A questa punta della nostra storia, noi non possiarn fase a meno di nan fer - marci qualehe poca, come il viandante, stracca e tristo da un lunga camminare por un relle - no ando e salvatico, si trattien e perde un po’ di tempo all’ombra d’un bell’albero, sull’erba, vicino a una fante d’acqua viva. Ci siamo abbattuti in un personaggio, il nomo e la memo - ria del quale. affacciandosi, in qualunquo tempo, alía mente, la ricreano con una placida commozione di riverenza, e con un sonso gioconda di simpatia». A. Manzoni, 1 pronm.essi sposi (Principata, 1988. p. 477). ‘~ «Addio Pia Casa! Addio infanzia, addio mondo conosciuto» (p. 39). 20 En realidad, casi todas las textos de Vassalli están superpoblados de personajes. Cuadernos de Filología Italiana 2000, nY extraordinario: 86 1-874 866
Angelica Valentinetti Sebastiano Vassalli: las ilusiones del tiempo parecer sensiblería2t. Cuando en La cluimera se habla de un árbol que los campesinos conocen con el nombre de «l’albera dei ricordi», por estar di - chas palabras grabadas en el tronco, la puntualización es inmediata: «natu - ralmente e per quanto l’ipotesi possa forse sembrare suggestiva, 1 ricordi in - tesi come memoria non c’entrano per nulla: il significato vero della scrittura era un attribuzione di proprietá dell’albera e dei fmtti della stessa a una fa - miglia di mezzadri —i Ricordi appunto» (p. 71). Es famoso el estudio de Raimondi titulado 11 romanzo senza idillio, que, claro está, alude a esa gran paradoja de la novela manzoniana. Sobre la ausencia del amor o sobre la imposibilidad de alcanzarlo podría decirse bastante en las novelas de Vasalli. Ninguno de sus protagonistas: ni Dino, ni Antonia, ni Maitio, ni Ántalo, ni Joshua ni Timodemo tienen felices histo - rias de amor. Inútil que recordemos la triste historia de Dino Campana con Sibilla Aleramo, cuya lista de ex-amantes cuando la conoció Dino compren - día ya «quasi tutta la letteratura italiana vivente, buona parte delle arti figu - rative, qualclie rappresentante del teatro e un numero imprecisato di aviato - ri, cavallerizzi, rivoluzionari e banchieri»22. A Dino le conoen los celos, que pasan a ser su principal fijación: Quel pensicro che giá fu di Cailimaco: «lo che odio la poesia volgare e che non passo pcr le strade frequentale da tutti; jo che non bevo nemmeno alíe fontane perché non mi piaccion le cose pubbli - che; ora sono costretio a dividere con allri u mio amore». («Ma al - meno Callirnaco, —pensa Dino— il suo amore non lo divideva con gli altri poeti dell’Antologia Palatina!») [...] E l’irnmagine pultana dolía letteratura nazionale, la patumiera di tutie le retoriche, ji feni - minile di D’Annunzio: e Ini, Dino Campana, ha potuto lasciarsi sug - gestionare da un simile miraggio!— Corre alio specchio, si percuote. «IB rutra magia, sejocco!» «A ognuno essa appare come la sua amala». (p. 202) Raras son las veces en que el amor triunfa: en el caso de Constantino, quizás, el conserje-guardián de la casa di Cí¿ore di pie Ita, que se casa con Giblon, una mujer que, sin embargo, «nessuno almondo avrebbe potuto spo - 21 ¿Quizás para esconder un exceso de sensibilidad?: «Quando ho capito che niente al mondo avrebbe pié potuto restituirmi u mio piccolo Avíe, di sei anni, ho asciugato le lacri - me e l’ho consegnato alíe divinjt5 dell’Oltretornba. Badate. gli ho detto, che lui é abituato a giocare tutti i giorní con la palía e la trottola>’ (Un infinito numero, p. 149). 22 La norte..., p. 198. 867 cuadentos (le Filología Italiana 2000, n.> extraordinario: 861-874
Angelica Valentinetti Sebasti~ino Vassalli: las ilusiones del tiempo sare senza coprirsi di ridicolo». Por lo general, amar se convierte en algo trágico que o bien obliga a los personajes a tomar decisiones terribles23 o bien sirve para cambiarles la vida de manera dramática. A Lucia, la ena - morada de Mattio, su padre la obliga a casarse con un noble venido a me - nos y jugador empedernido por añadidura; nadie en el pueblo duda de que su destino será tan infeliz «da far impallidire le protagoniste delle pi~ gran - de tragedie del passato» (p. 129). Ántalo abandona Fellinia24 en pos de una bellísima mujer y la sigue hasta la gran metrópoli de Energia, lo que casi le costará la vida, pues se trata de una estratagema para atraerle ala clíni - ca del Santo Naso, donde el doctor Wu, gracias a cuerpos anóninios, man - tiene un lucrativo negocio de transplantes de todo tipo de órganos: cuando un par de años después Ántaío vuelva a enamorarse, Domenica no tardará en ser asesinada. A Antonia la acusan de haberse unido al diablo. La realidad es bien diferente: se ha enamorado de un canznzinanle que, desde luego, no compa - recerá ante el tribunal de la Inquisición para salvarla. Joshua desde una co - lina contempla a su novia y asu hermanastro haciendo el amor en una bar - ca: «Perché la mia lidanzata e il mio fratellastro stanno commettendo questa infamia contro di me? Perché gli uomini e ledonne sono cosi malvagit25. A estas alturas creo que ya resulta evidente que en las páginas de Vas - saili jamás nos encontraremos con la (quimera) providencia manzoniana: aunque la vidade Antonia coincida con la del obispo Bascapé, el pupilo más aventajado de Carlo Borromeo, ese arzobispo loco de Milán que come i rivoluzionari russi del 1918 volevano cosíringere gli uomini ad essere felici, e lo scrissero nei loro manifesti («Con la forza, co - síringerenio l’umanitá ad essere felice»), cosi tre secoli prima di loro il vescovo Carlo Bascapto voleva costringere i suoi contemporanei ad essere Santi; eso anche le parole sono diverso, la soslanza épito o me - no la slessa (p. 22). 23 En Cuore di pietra, Giaco~no deja embarazada a su prima Maria Maddalena y de - saparece de su vida. La jovencita «era riuscita a nascondere la gravidanza anche a sua ma - div, ¡na non era riuscita a liberarsi del mostro! Quanto pito lei lo odiava, tanto pito lui sera - brava ingrassarsi e prosperare beato dentro jI suo corpo; finché stava lA dentro si sentiva sicuro, jI maledetio, ma prima o poi doveva venire fuori e lei ahora avrebbe saldato i conti, come appunto era successo. Lui era uscito, e lei lo aveva ammazzato» (p. 75). 24 Una alusión más que ofivia al gran cineasta, tan evidente como la Gradisca de La ebimera (p. 51) o los gritos de Biagio (ibídem. pp. 138, 139). 25 La norte del lapo, p. 82. Cuadernos de Filo/ogía Italiana 2000, nY extraordinario: 861-874 868
Angelica Valentinetti Sebastiano Vassalli. las ilusiones del tiempo Aun a pesar de la lluvia final sobre los rescoldos de la hoguera de Anto - nia, el «Seicento» de Vassalli es un siglo sin Dios: ~<Forse c’é ancora da ren - dete corito di un personaggio di quena sioria. in nome dcl quale mo/te cose si disscro e tito/re altre si compirono, e clic iii que! nu/lafuori de/la uíjia fi - nestra é assenre come é assente ovunque, oforse é iui stesso itnulla 1.. .1 Cotui cite conosce ji prima eit dopo e le ragioni del rutIo eperó purtroppo non pué dircele per quest’unico motivo, cosi futile.’: cte non esisle>26. Dioses a lo más, dioses que desde los espacios sin tiempo que nosotros llamamos universo se mofan de nuestros proyectos y esfuerzos por darle un sentido al futuro, dioses que se carcajean viéndonos luchar por cosas que jamás alcan - zaremos y que, de todas fornías, serán diferentes de como las hemos imagi - nado o de como fueron27. A sus lectores, a los «inquilini consapevoli della casa del tempo» Vas - salli les había confesado que en el presente «non cé Mente che mcrib des - sere raccontato, 1/ presente ¿ runtore: nziíioni, níiliardi di voci cite gridano, tulle insiente it; urrc le lingue e cercando di sopraffarsi ¡‘una cotí Pa/Ira, la paro/a «¡o». lo, ¡o, io... Ver cercare le chiaví de/presente, e per capir/o, ti - sogna usc ¡re dcl rumore: andare inJóndo (111(1 izo/re, oit, fondo a! nulla»28. De la noche, de la niebla o de la nada es, pues, de donde surgen los per - sonajes vassallianos, del tiempo, que, por estar lleno de nuestras historias, no sabe qué hacer con ellas29 y que es el autor que mejor sabe mezclar tragedia y farsa: Tutto sombra roale [...] ma é uno spettacolo del tempo: un’illu - sione che di qui a poco svanirá por lasciare il posto a un’altra ilín - sione 1...] 1 personaggi di questa storia che é finita, e gli altri dello infinito storie che ancora devono incominciare, le loro futili impre - se, le loro tragicomiche morti non sono altro che alcune invenzioni Ira le tanto di quell’eterno, rncraviglioso, inarrivabflo artista che é il tempo30. Lo que asu vez significa que esa perspectiva nuestra temporal que hace que distingamos perfectamente el presente del pasado y del futuro, no exis - ta para Vassafli, que quede anulada por un presente que ya es pasado: 26 P. 303. La cursiva es del autor. 27 Cuore di pietra, pp. 3-4. 28 La chi,nera, pp. 5-6. La cursiva es del autor. ~ Un infinito numero, p. 3. “ Cuore di pietra, pp. 285-286. 869 Cuadernos de Filología Italiana 2000, nY extraordinario: 861-874