PAIF: Programa de Apoyo Integral a las Familias: Dossier Profesionales y Familias
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Dirección General de Política Social DOSSIER PROFESIONALES Y FAMILIAS Programa de Apoyo Integral a las Familias
DOSSIER PROFESIONALES Y FAMILIAS Programa de Apoyo Integral a las Familias Documento elaborado al amparo del contrato suscrito entre el Gobierno de Cantabria y la Universidad de Sevilla para la realización de un “Programa de Apoyo Integral a las Familias” Dirección General de Política Social
3 Dossier Profesionales y Familias PAIF El Programa de Apoyo Integral a las Familias (PAIF) es un proyecto del Gobierno de Cantabria que tiene como finalidad fundamental la promoción de la parentalidad positiva y el fortalecimiento de las competencias parentales de las familias, con el objetivo último de optimizar la dinámica familiar y el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes de Cantabria. Este proyecto que impulsa la Dirección General de Política Social, cuenta con la colaboración de las Consejerías de Sanidad y de Educación, Cultura y Deporte, del Servicio Cántabro de Salud y del Instituto Cántabro de Servicios Sociales, y en esta primera fase de los ayuntamientos de Santoña y Los Corrales de Buelna y las mancomunidades de Altamira-Los Valles y Costa Occidental. La propuesta nace siguiendo las recomendaciones nacionales e internacionales sobre la necesidad de promover un desempeño positivo de la parentalidad, y se articula como una actuación de apoyo integral a las familias y los niños, niñas y adolescentes desde la comunidad. Por lo que, desde sus inicios, ha sido concebido como un trabajo en red coordinado desde los Servicios Sociales de Atención Primaria (SSAP) y con la participación de todos los recursos de la comunidad (educativos, sanitarios, culturales, etcétera). Asimismo, incluye, por un lado, acciones y servicios para cubrir las necesidades normativas de todas las familias, es decir, actuaciones de carácter universal y, por otro, contempla las intervenciones necesarias para proporcionar apoyos específicos a las familias que están en una situación de mayor vulnerabilidad. En definitiva, el PAIF supone desarrollar un proyecto que permita: • apoyar integralmente, a todos los niños, niñas y sus familias, • con un enfoque comunitario a través de un trabajo en red coordinado desde los SSAP y en colaboración con todos los recursos de la comunidad (educativos, sanitarios, culturales, deportivos,…), • poniendo en marcha acciones y servicios de carácter universal, • a la vez que proporciona apoyos especiales a los niños, niñas y familias que puedan presentar mayor vulnerabilidad.
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5 Dossier Profesionales y Familias PAIF 1. ¿QUÉ QUEREMOS HACER? ¿Qué es la parentalidad positiva? ¿Qué es el desarrollo positivo? 2. ¿CÓMO LO QUEREMOS HACER? ¿Qué tipo de actuaciones queremos realizar? ¿Cuál es el papel de los y las profesionales? ¿Qué líneas de intervención proponemos? Línea 1. Formación de padres y madres de niños y niñas durante la primera infancia (0-3 años). Línea 2. Formación de padres y madres con hijos e hijas en la infancia media y tardía desde la escuela. Línea 3. Formación de padres y madres de adolescentes desde la escuela. Línea 4. Actuaciones para padres y madres de niños, niñas y adolescentes desde la comunidad. Línea 5. Actuaciones para padres y madres de niños, niñas y adolescentes desde el ámbito sanitario. Línea 6. Actividades formativas para niños y niñas desde la escuela. Línea 7. Actividades formativas para adolescentes desde la escuela. Línea 8. Actuaciones para niños, niñas y adolescentes desde la comunidad. Línea 9. Formación de padres y madres en situación de dificultad y adversidad con niños y niñas (3-12 años) desde los Servicios Sociales. Línea 10. Formación de padres y madres en situación de dificultad y adversidad con hijos e hijas adolescentes desde los Servicios Sociales. Línea 11. Atención a niños, niñas y adolescentes en situación de dificultad y adversidad desde servicios sociales, salud y escuela. Línea 12. Actuaciones para profesionales. 3. ¿DÓNDE LO QUEREMOS HACER? 4. DIRECTORIO 5. BIBLIOGRAFÍA INDICE pag. 6 pag. 6 pag. 10 pag. 14 pag. 14 pag. 15 pag. 17 pag. 44 pag. 45 pag. 46
¿Qué es la Parentalidad Positiva? Gran parte de las necesidades de apoyo en la crianza de sus hijos e hijas que pueden ser percibidas por las familias son claramente sensibles a una intervención de promoción de parentalidad positiva. Por ello, el núcleo fundamental del PAIF lo constituyen actividades de formación y apoyo para madres y padres con hijos e hijas en distintas etapas evolutivas. Entre las posibles modalidades de intervención encaminadas a la promoción de parentalidad positiva, los programas psicoeducativos de apoyo para madres y padres que se aplican con lógica comunitaria han demostrado ser un recurso especialmente eficaz y útil para fortalecer las competencias parentales tanto en familias normalizadas como en aquellas que presentan una situación de riesgo moderado. Probablemente por ello, el uso sistemático de este tipo de programas se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas como un recurso básico y valioso para la preservación y el fortalecimiento familiar (Rodrigo, Máiquez, Martín y Byrne, 2008). Los conocimientos acumulados sobre la efectividad y pertinencia de utilizar este tipo de programas formativos y de carácter psicoeducativo nos llevan a apostar decididamente por este tipo de actuaciones en la propuesta de intervención y apoyo familiar realizada. Aunque existe una enorme diversidad, la mayoría de los programas psicoeducativos de intervención familiar tienen como objetivo la formación y el apoyo a las madres y los padres ¿QUÉ QUEREMOS HACER?
7 Dossier Profesionales y Familias PAIF a fin de optimizar el ejercicio del rol parental y, con ello, obtener consecuencias beneficiosas para el desarrollo de los hijos e hijas. En el caso de familias en situación de vulnerabilidad, con estos programas se trata de apoyar a estas familias para que cumplan satisfactoriamente sus funciones educativas y, con ello, garantizar la protección y el adecuado desarrollo de los menores (MacLeod y Nelson, 2000). Frente a otras modalidades de intervención familiar, lo más destacable de este tipo de programas es, en primer lugar, su carácter formativo y educativo. Se trata de ofrecer a los padres oportunidades de aprendizaje y desarrollo; suponen una acción formativa que pretende optimizar el desempeño parental mediante el fortalecimiento de competencias y no desde planteamientos más tradicionales de superación de deficiencias (Rodrigo, Máiquez, Martín y Rodríguez, 2005). Acorde con estos planteamientos, este tipo de programas abandonan la idea de un modelo ideal de padre/ madre al que todos los hombres y mujeres deben aspirar. Aceptando la pluralidad que existe en la configuración de los contextos familiares y en el desempeño del rol parental, los programas de formación de madres y padres deben apoyar a mujeres y a hombres para fomentar y promover sus habilidades parentales desde el reconocimiento de las diferencias individuales y de la diversidad de familias y contextos socio-culturales. Cada mujer y cada hombre, cada familia, tiene que configurar su propio escenario familiar, único e irrepetible por un lado, pero similar en un aspecto con todos los demás: en todos los casos hay que asegurar que los progenitores sean capaces de construir un escenario familiar adecuado para el desarrollo infantil y adolescente, en el que se garantice el bienestar de los menores. En segundo lugar, el enfoque psicoeducativo de intervención familiar se caracteriza por tratar de dar respuesta a las necesidades que los estudios empíricos han desvelado como las más importantes para el desempeño de la maternidad y la paternidad (Azar y Cote, 2002; White, 2005). Estos estudios han puesto de manifiesto que para asumir de forma competente la tarea de ser padre o madre se requieren tanto habilidades específicamente educativas (reconocimiento de logros evolutivos, saber promover y apoyar el aprendizaje, utilizar estrategias adecuadas de control y supervisión, etcétera) como otras más generales de índole socio-personal (buena autoestima y percepción de competencia, lugar de control interno; satisfacción con el rol parental, etcétera). Por ello, estos programas tratan, por un lado, de proporcionar a los padres y las madres los conocimientos y las estrategias necesarias para la adquisición de habilidades educativas pero, al mismo tiempo, tratan de promover en estos progenitores la seguridad y la satisfacción con el rol parental necesarias para desarrollar las habilidades más relacionadas con su desarrollo adulto y lo que se ha denominado la agencia personal (Máiquez, Rodrigo, Capote y Vermaes, 2000; Vallacher y Wegner, 1989). En esta línea, los programas más actuales de formación de madres y padres integran entre sus contenidos los más tradicionales de carácter educativo (características del desarrollo infantil, estilos educativos, etcétera), con otros de carácter más personal (promoción de la autoestima, estrategias de afrontamiento, etcétera). Junto a su carácter psicoeducativo, muchos de los programas de formación para familias que se desarrollan actualmente se caracterizan por
8Dossier Profesionales y Familias PAIF tratarse de intervenciones psicosociales que se enmarcan en el ámbito comunitario. De hecho, entre los objetivos básicos de la mayoría de programas de formación de madres y padres que se llevan a cabo en la actualidad figura el fomento de las redes de apoyo social. La integración social en la comunidad y disponer de adecuadas redes sociales es un aspecto clave para asegurar un buen desempeño del rol parental, ya que gran parte de las necesidades de las familias en general, y de las familias en situación de riesgo en particular, pueden ser cubiertas mediante la utilización de recursos sociales y comunitarios (Matos y Sousa, 2004). Los objetivos relacionados con el fortalecimiento de las redes de apoyo y el fomento de la utilización de los recursos comunitarios se ven claramente facilitados en los programas psicoeducativos al adoptar habitualmente el formato de trabajo en grupo. Utilizar una metodología de trabajo en grupo tiene importantes beneficios en la intervención familiar. En primer lugar, potencia el intercambio de experiencias entre personas que están en situaciones similares y, con ello, el fomento de las redes de apoyo social informal, tan necesarias siempre para el desempeño de la maternidad y la paternidad y especialmente en situaciones de dificultad. En segundo lugar, proporciona un escenario sociocultural de construcción del conocimiento en el que se potencia el respeto ante la diversidad de puntos de vista y el aprendizaje de comportamientos alternativos. En tercer lugar, la intervención grupal con padres y madres permite economizar tiempo y esfuerzo a los profesionales responsables de la atención a las familias. También en relación con las cuestiones metodológicas, hay que señalar que la mayoría de los programas psicoeducativos actuales para madres y padres han superado el modelo academicista típico de las tradicionales “Escuelas de Padres” y, en general, utilizan una metodología experiencial. Tal y como describen Máiquez y sus colaboradores (2000), los programas basados en el modelo experiencial consisten en la reconstrucción del conocimiento en un contexto de aprendizaje sociocultural. La formación de padres y madres con metodología experiencial implica el trabajo grupal sobre situaciones cotidianas familiares en la que los participantes, a partir de sus teorías implícitas y mediante estrategias inductivas, logran conjuntamente reconstruir esas situaciones cotidianas de la vida familiar. Para que esta metodología sea efectiva, es fundamental fomentar la participación activa de todos los miembros del grupo (lo que promueve además el sentimiento de pertenencia a una pequeña comunidad) y contar con un coordinador o coordinadora que funcione como guía o mediador. Así, en estos programas, la figura del profesional no es la de una persona experta que transmite conocimientos, sino la de una mediadora que facilita a los miembros del grupo la construcción de esos conocimientos.
15 Dossier Profesionales y Familias PAIF la parentalidad positiva y el desarrollo infanto-juvenil, como es el objetivo del PAIF, debe distinguir los perfiles de los distintos colectivos a los que pretende dirigirse, contemplando distintos niveles de intervención. De acuerdo con estos presupuestos en el PAIF se proponen y justifican diferentes líneas de intervención en dos niveles diferenciados. • Por un lado, y muy en relación con la idea de intervención a nivel secundario y terciario que se acaba de describir, se ofrecen líneas de actuación que hemos denominado específicas, dirigidas a contextos y situaciones caracterizados por la adversidad, por circunstancias o elementos de riesgo para la existencia de problemas o por la presencia de éstos. • Pero además, y en coherencia con las ideas antes mencionadas, en el PAIF se hace una apuesta decidida por situar la intervención familiar también a nivel primario, formulando una propuesta en la que se incluyen líneas de actuación de carácter universal o general, dirigidas a toda la población de familias. En ambos casos, la propuesta incluye diversas actuaciones muy diversas pero que tienen en común su carácter positivo y capacitador, centrado en la promoción de competencias y habilidades en las personas adultas, en los niños, niñas y adolescentes y en la familia como sistema. ¿Cuál es el papel de los y las profesionales? El modo en que se desarrollan las actuaciones previstas es un aspecto crucial en cualquier programa de intervención, pues un diseño teóricamente fundamentado debe acompañarse de una implementación adecuada. A este respecto, el rol de los y las profesionales es fundamental, puesto que son las personas encargadas de llevar a la práctica el proyecto diseñado. En la propuesta que se presenta, hay dos aspectos relacionados con el papel desempeñado por los y las profesionales que nos parece crucial abordar: los beneficios del trabajo red y la necesidad de que los y las profesionales reciban la formación específica que les permita poner en práctica las distintas propuestas de intervención. En relación con el primero de estos aspectos, la propuesta de intervención diseñada supone una apuesta decidida por la metodología de trabajo en red, porque consideramos que es la que puede ser más eficaz para una intervención comunitaria como la que aquí se presenta. Este enfoque supone el trabajo sistemático de colaboración y complementación entre los recursos y activos disponibles en un ámbito territorial determinado, y se ajusta muy bien a las características de una localidad. Representa una articulación comunitaria que conlleva colaborar de forma estable y sistemática, para evitar duplicidades, descoordinación y competencia entre recursos, y para potenciar el trabajo en conjunto. La metodología de trabajo en red es una manera efectiva de compartir información, aprender
16 Dossier Profesionales y Familias PAIF de la experiencia de otros profesionales, trabajar juntos, y evitar el excesivo coste económico y personal que conllevaría la duplicación del trabajo. Facilita claramente la optimización de recursos, ya que ante cualquier demanda sólo se movilizarían aquellos necesarios para dar respuesta a esa necesidad concreta. Aunque existe cierta diversidad en esta metodología de trabajo, algunas características básicas que la definen son las siguientes (Ballester, Orte, Oliver y March, 2002; Ramos-Vidal, 2010): • Dinamismo: El sistema está en continuo movimiento como resultado de la variación de los componentes de la red y de los objetivos que se pretenden alcanzar, que se van adaptando al proceso evolutivo de cambio en la comunidad. • Reciprocidad: Los distintos componentes se influyen mutuamente y se complementan. No hay competencia sino interdependencia o coincidencia de finalidades e intereses compartidos. • Interdependencia: Este aspecto está muy relacionado con el anterior y supone que los sujetos de la red funcionan interconectados de forma que sus acciones influyen en las de los demás. • Flexibilidad: Las redes de colaboración deben ser versátiles para poder adaptarse a las nuevas necesidades que vayan surgiendo en la comunidad. • Potenciación de recursos: Aumenta el valor de los distintos recursos que configuran la red más allá de la suma de sus partes, lo que genera un valor añadido a dichos recursos. • Toma de control y auto-organización: Los sujetos que integran la red asumen el control de las acciones que les afectan, y la capacidad para auto-organizarse permite detectar con mayor rapidez las necesidades que van surgiendo. • Formación: Supone un cierto enfoque formativo, derivado del trabajo en grupo, que permite un intercambio formativo pues todos aprenden de todos. Hace posible, por ello, un proceso de mejora continua de los sujetos que integran la red, lo que incrementaría la eficiencia de los recursos. • Voluntariedad: La participación en la red debe partir de una acto o decisión voluntaria por parte de sus componentes. Finalmente, hay que decir que el trabajo en red precisa de una coordinación efectiva y dinámica. Aunque la estructura de la red puede estar descentralizada, cada unidad debe contar con un referente que canalice la información y el proceso de toma de decisiones. Igualmente, debe contar con un liderazgo efectivo que permita vehiculizar los recursos y capacidades presentes en la red. Respecto al segundo de los aspectos mencionados en relación con el papel de los y las profesionales, hay que señalar que la formación de los diferentes agentes implicados en las distintas actuaciones constituye una etapa fundamental en cualquier programa de intervención y debe disponer de un espacio y tiempo específicos (Flay, 2005). Distintos autores ponen de manifiesto que la formación de los y las profesionales a cargo de intervenciones psicosociales deben incluir entre sus contenidos aspectos de carácter
17 Dossier Profesionales y Familias PAIF conceptual, procedimental y actitudinal (Mayer, 2010). En el ámbito de la promoción de la parentalidad positiva y el desarrollo infantil y adolescente, a nivel conceptual es importante que el proceso formativo incluya dar a conocer aquellos modelos de cambio que se han demostrado eficaces en la intervención con menores y familias (Jiménez e Hidalgo, en prensa). La formación a nivel procedimental implica que es necesario que la actuación formativa permita entrenar las herramientas y habilidades que se pretende dominar durante el proceso de formación (Pozo, 1996). A nivel procedimental, las actuaciones formativas más eficaces se caracterizan por incluir diversas sesiones de práctica, suficientemente distribuidas en el tiempo, con un carácter reflexivo y con posibilidad de feedback respecto a la práctica profesional real. Asimismo, en estas actuaciones participan de forma directa todos y cada uno de los profesionales implicados en la intervención. Además, se trata de procesos formativos que nacen y son dirigidos en el seno de las instituciones responsables de la intervención. Finalmente, cabe señalar que el cambio actitudinal de los y las profesionales a cargo de cualquier intervención con personas requiere de un proceso formativo constructivo, es decir, un proceso en el que los profesionales adopten un papel activo y reflexivo, que tenga en cuenta sus esquemas previos y trabaje sobre estos esquemas para su redefinición, desde una actitud de respeto hacia el rol profesional (Cubero, 2005; Marrero, 1993). ¿Qué líneas de intervención proponemos? De acuerdo con los presupuestos planteados un uso apropiado (y eficiente) de los recursos dirigidos a la promoción de la parentalidad positiva y el desarrollo infanto-juvenil debe distinguir los perfiles de los distintos colectivos a los que puede dirigirse. Respetando este principio, hemos vertebrado las distintas propuestas en torno a tres ejes generales de actuación: actuaciones para la población familiar general, para familias con diversos niveles de riesgo, y para el colectivo de profesionales que trabajan con menores y familias. A su vez, cada una de estas áreas de intervención se desgrana en líneas de intervención específicas, que incluyen propuestas de actuación concretas. Así, presentamos ocho líneas de intervención relativas al fomento de la parentalidad positiva (cinco de ellas para la población general, dos para situaciones de dificultad y adversidad y una para el colectivo de profesionales) y cinco líneas de intervención dirigidas a la promoción de un desarrollo infantil y adolescente saludable (tres líneas para la población general, una para situaciones de riesgo psicosocial y una para el colectivo de profesionales). Entre estas estrategias y/o actuaciones propuestas existe una enorme diversidad, ya que la respuesta a un objetivo complejo como es la promoción de la parentalidad positiva y el desarrollo infanto-juvenil pasa por asumir una propuesta de intervención compleja y diversa a la vez. Las 12 líneas de intervención que se proponen son:
18 Dossier Profesionales y Familias PAIF POBLACIÓN GENERAL Parentalidad Positiva 1. Formación de padres y madres de niños y niñas durante la primera infancia (0-3 años). 2. Formación de padres y madres de hijos e hijas en la infancia media y tardía desde la escuela. 3. Formación de padres y madres de adolescentes desde la escuela. 4. Actuaciones para padres y madres de niños, niñas y adolescentes desde la comunidad. 5. Actuaciones para padres y madres de niños, niñas y adolescentes desde el ámbito sanitario. Desarrollo Positivo 6. Actividades formativas para niños y niñas desde la escuela. 7. Actividades formativas para adolescentes desde la escuela. 8. Actuaciones para niños, niñas y adolescentes desde la comunidad. POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE DIFICULTAD Y ADVERSIDAD Parentalidad Positiva 9. Formación de padres y madres en situación de dificultad y adversidad con niños y niñas desde servicios sociales. 10. Formación de padres y madres en situación de dificultad y adversidad con hijos e hijas adolescentes desde servicios sociales. Desarrollo Positivo 11. Atención a niños, niñas y adolescentes en situaciones de dificultad y adversidad desde servicios sociales, salud y escuela. PROFESIONALES Parentalidad Positiva Desarrollo Positivo 12. Actuaciones para profesionales.
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20 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 1. PARENTALIDAD POSITIVA. Formación de padres y madres de niños y niñas durante la primera infancia (0-3 años). Esta línea de intervención tiene como finalidad la promoción de parentalidad positiva en las familias con niños y niñas menores de tres años. Para ello, se propone llevar a cabo un programa de formación de madres y padres de carácter educativo y esencialmente preventivo. En este programa, de carácter grupal, se abordarán distintos contenidos dirigidos a promover las competencias parentales de los padres y las madres. Justificación Las necesidades relacionadas con la organización adecuada de la vida cotidiana, el establecimiento de hábitos y rutinas, la promoción de prácticas educativas cálidas y afectuosas, el establecimiento temprano de normas y límites, el mantenimiento de una supervisión parental ajustada a la edad de los menores y el aliento de que una progresiva autonomía constituyen, sin duda, aspectos en los que la intervención temprana, con toda la población y con carácter preventivo y formativo es fundamental. Todas estas necesidades junto con otras más de desarrollo normativas de esta etapa evolutiva (la estimulación del desarrollo infantil, cuidados básicos y adquisición de hábitos saludables, la transición y adaptación al contexto escolar, etcétera) pueden ser cubiertas mediante actuaciones de promoción de parentalidad positiva y pueden ser desarrolladas desde los centros de educación infantil de cada localidad. Además de las necesidades señaladas relacionadas con la promoción de competencias parentales, parece importante que se incluya en esta línea de intervención actividades o actuaciones encaminadas a promover la asunción de las responsabilidades parentales, previniendo así la cierta dejación de funciones parentales en la institución educativa y recursos comunitarios que los y las profesionales perciben como característico de algunas familias, especialmente de las que presentan mayores dificultades. En cuanto al formato de la intervención, como se ha señalado anteriormente, los conocimientos disponibles en la actualidad en materia de promoción de parentalidad positiva ponen de manifiesto que las intervenciones en este ámbito que producen resultados más efectivos son las que se llevan a cabo con lógica comunitaria y en el marco de programas psicoeducativos grupales para padres y madres. Se trata de intervenciones herederas de las antiguas “Escuelas de Padres”, pero que han experimentado profundos cambios en su planteamiento y en su metodología. En primer lugar, superan los planteamientos más tradicionales basados en el modelo del déficit, considerando que todas las familias tienen necesidades de
21 Dossier Profesionales y Familias PAIF formación y que, por tanto, estas intervenciones formativas deben ir dirigidas a todo el colectivo amplio y diverso de familias y no exclusivamente a aquellas que presentan problemas específicos. Este planteamiento más positivo y capacitador de la intervención le confiere un carácter esencialmente preventivo, muy útil para ser utilizado con todas las familias con niñas y niños pequeños, como se plantea en esta línea de intervención. En segundo lugar, se llevan a cabo de acuerdo con una metodología activa y participativa que incorpora de manera central la experiencia y los conocimientos previos de los progenitores como un activo esencial de la intervención, y que se apoya de hecho en estos contenidos como herramienta básica para propiciar cambios a partir de la reflexión sobre la propia realidad, sus posibles repercusiones y las alternativas disponibles. Además de por su eficacia, este tipo de intervenciones tienen dos importantes ventajas adicionales: por un lado, permiten un planteamiento muy flexible ya que se pueden adaptar tanto a las características de los participantes como a sus necesidades específicas de intervención; por otro, son idóneas para trabajar no solo habilidades parentales sino también personales. Así, en el caso concreto de esta línea de intervención destinada a familias con hijos e hijas pequeños, el programa que se propone se lleve a cabo debería incluir tanto actividades destinadas a la promoción de competencias parentales como otras más orientadas a la adaptación personal a los roles de madre y padre. OBJETIVOS 1. Promover en los progenitores, a partir de sus ideas y experiencias, conocimientos, prácticas y actitudes adecuadas de cara a la crianza y educación de sus hijos e hijas. 2. Fomentar los sentimientos de seguridad, confianza y satisfacción de los adultos con su desempeño como progenitores, fortaleciendo su percepción de competencia y eficacia como padres y madres. 3. Facilitar la adaptación a los nuevos roles de madre y padre y promover que el desempeño de la maternidad y la paternidad sea una fuente de satisfacción y enriquecimiento personal. 4. Facilitar la creación de redes de apoyo informales entre las familias con niños y niñas de edades similares.
22 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 2. PARENTALIDAD POSITIVA. Formación de padres y madres con hijos e hijas en la infancia media y tardía desde la escuela. Esta línea de intervención tiene como finalidad la promoción de parentalidad positiva en las familias con niños y niñas de entre 3 y 12 años. Para ello, se propone llevar a cabo actividades de formación de madres y padres de carácter psicoeducativo y esencialmente preventivas desde los distintos centros educativos de infantil y primaria que existen en la localidad. Justificación Las familias en situación normalizada con hijos e hijas en esta etapa evolutiva presentan una serie de necesidades que se articulan en varios ámbitos relacionados pero diferenciados. Por un lado, los procesos propios de cualquier sistema familiar, entre los que merece la pena destacar los que se refieren a las relaciones interpersonales y al funcionamiento de la familia como sistema (organización de las rutinas y hábitos familiares, supervisión parental adecuada y ajustada a las características de los menores, establecimiento de normas y límites, utilización de estrategias de disciplina adaptadas a la situación y a la edad de los hijos e hijas, afectividad y comunicación entre padres e hijos, fomento de su progresiva autonomía...). Y por otro, las necesidades relativas a la apertura y participación de los niños y niñas en otros ámbitos de desarrollo, especialmente en lo referente al disfrute del ocio y el uso del tiempo libre y, sobre todo, al contexto escolar (supervisión de la actividad académica de los hijos, fortalecer la coordinación entre padres y profesores...). Finalmente, tanto progenitores como profesionales suelen mostrar una especial sensibilidad y preocupación en cuanto a la formación preventiva en algunos ámbitos, especialmente la educación afectivo-sexual y la prevención de drogodependencias. En conjunto, se trata de necesidades que hacen referencia a contenidos normativos, importantes para cualquier contexto familiar aunque no existan problemas o situaciones de especial dificultad. En consecuencia, para cubrir las necesidades detectadas se precisa de una intervención en su fase más optimizadora y preventiva, que se centre en la promoción y el fortalecimiento de habilidades personales y parentales existentes de cara a fomentar la parentalidad positiva. En cuanto al tipo de intervención que se propone, como en el caso de la actuación formativa para familias con niños y niñas pequeños, se opta por una promoción de la parentalidad a través de programas psicoeducativos grupales para madres y padres, en este caso, que
23 Dossier Profesionales y Familias PAIF duos; y finalmente, su carácter grupal contribuye de manera decisiva a normalizar y relativizar la percepción que los progenitores tienen de su realidad como padres y madres, a facilitar el contacto con otras familias y a fortalecer así las redes de apoyo informal. OBJETIVOS 1. Ampliar y mejorar los conocimientos y las ideas sobre el desarrollo y la educación de niños y niñas durante la infancia media y tardía. 2. Optimizar el repertorio de estrategias educativas que permitan a madres y padres atender de forma eficaz las necesidades de desarrollo de los menores. 3. Favorecer una actitud reflexiva sobre la propia realidad como padre o madre, con objeto de disminuir las reacciones automáticas, no reflexivas e impulsivas en el desempeño del rol parental. 4. Fomentar los sentimientos de seguridad, confianza y satisfacción de los adultos con su desempeño como progenitores, fortaleciendo su percepción de competencia y eficacia como padres y madres. 5. Promover que el desempeño de la maternidad y la paternidad sea una fuente de satisfacción y un rol que fomente el desarrollo y crecimiento del adulto como persona. 6. Facilitar la creación de redes de apoyo informales entre las familias con niños y niñas de edades similares. se lleven a cabo desde los centros educativos y se integren en el conjunto de actividades comunitarias que comparten la misma finalidad. Este tipo de intervenciones, que han mostrado ser especialmente efectivas para promover la parentalidad positiva, suponen la evolución de las antiguas Escuelas de Padres tras experimentar profundos cambios en su planteamiento y en su metodología. En primer lugar, superan los planteamientos más tradicionales basados en el modelo del déficit, considerando que todas las familias tienen necesidades de formación y que, por tanto, estas intervenciones formativas deben ir dirigidas a todo el colectivo amplio y diverso de familias y no exclusivamente a aquellas que presentan problemas específicos. Por tanto se trata de actuaciones en el ámbito de la intervención primaria, de carácter fundamentalmente preventivo y formativo, muy útiles para ser utilizadas con todas las familias con hijos e hijas en la infancia media o tardía. Y en segundo lugar, se llevan a cabo de acuerdo con una metodología activa y participativa que incorpora de manera central la experiencia y los conocimientos previos de los progenitores como un activo esencial de la intervención, y que se apoya de hecho en estos contenidos como herramienta básica para propiciar cambios a partir de la reflexión sobre la propia realidad, sus posibles repercusiones y las alternativas disponibles. Además de por su eficacia, este tipo de intervenciones tiene ventajas adicionales: ya que son idóneas para trabajar no solo habilidades parentales sino también personales, de manera que posibilitan la promoción y el desarrollo de las personas adultas como progenitores pero también como indivi-
24 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 3. PARENTALIDAD POSITIVA. Formación de padres y madres de adolescentes desde la escuela. Esta línea de intervención tiene como finalidad la promoción de parentalidad positiva en las familias con hijos de entre 12 y 17 años. Para ello, se propone llevar a cabo actividades de formación de madres y padres de carácter psicoeducativo y esencialmente preventivas desde los distintos centros educativos de secundaria de la localidad. En estos programas de formación, de carácter grupal, se abordarán contenidos en áreas de especial relevancia para promover las competencias parentales de los padres y las madres de adolescentes. Justificación Durante esta etapa del desarrollo suele ser frecuente la aparición de algunas dificultades tanto en las relaciones familiares como en el ajuste emocional y conductual de chicos y chicas. La mayoría de los estudios, tanto dentro como fuera de nuestro país, ponen de manifiesto como a partir de la pubertad surgen dificultades relacionadas con la comunicación y el aumento de la conflictividad parento-filial. Así, son frecuentes las quejas de madres y padres por la dificultad que encuentran a la hora de dialogar con sus hijas e hijos, como también es usual que se refieran con tristeza a las muchas discusiones que suelen tener con ellos desde que comenzó la adolescencia. Sin duda, se trata de fenómenos muy generalizados que, aunque en la mayoría de las familias tienden a resolverse de forma favorable según transcurre la adolescencia, en algunos casos pueden convertirse en un verdadero problema de convivencia con repercusiones negativas en la salud mental de padres e hijos. Además de estas dificultades relacionales, en ocasiones surgen otras relativas al control y supervisión del comportamiento adolescente y al establecimiento de estrategias disciplinarias, algo que también suele ser un fenómeno relativamente generalizado en nuestra sociedad. Padres y madres declaran con frecuencia tener dificultades para el ejercicio de la disciplina parental, y tras la pubertad les resulta más complicado controlar y supervisar el comportamiento de sus hijos e hijas. Y todo lo anterior se puede relacionar con algunos problemas comportamentales en adolescentes y jóvenes, tales como los relacionados con el consumo de sustancias, el ajuste al contexto escolar o la violencia en las relaciones de pareja. Y es que existe una importante evidencia empírica que indica que algunos de estos problemas de conducta suelen estar relacionados con estilos educativos parentales caracterizados por la falta de control, supervisión y comunicación. Por ello, cualquier estrategia dirigida a la prevención de esos pro-
31 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 6. DESARROLLO POSITIVO. Actividades formativas para niños y niñas desde la escuela. Esta línea de intervención tiene como finalidad promover un desarrollo saludable en niños y niñas en edad escolar desde las instituciones educativas. Para ello, de manera coordinada con los SSAP, los centros educativos pondrán en marcha distintos programas escolares destinados al desarrollo de competencias emocionales y sociales en su alumnado. Igualmente, se atenderá a la prevención de problemas comportamentales y emocionales de niños y niñas en edad escolar. Justificación Las necesidades infantiles detectadas en este ámbito pueden articularse en torno a dos grandes áreas: la necesidad de promover conductas parentales adecuadas y la necesidad de promover en un desarrollo saludable en los propios niños y niñas. Necesidades relacionadas con la promoción de hábitos alimentarios saludables, educación sexual, prevención de problemas emocionales y comportamentales se constituyen como objetivos de la intervención, más allá del propio fomento de la parentalidad positiva. En concreto, las necesidades relacionadas con el desarrollo saludable de los niños y niñas (la prevención de problemas emocionales y comportamentales y la promoción de competencias y habilidades positivas) constituyen aspectos fundamentales en los que intervenir con toda la población y que por sus propias características pueden ser abordados desde las escuelas. Lejos quedaron los tiempos en que los centros educativos tenían un papel eminentemente instructor de conocimientos, sin que se explicitara su contribución al desarrollo integral del alumnado. Es más, una de las demandas fundamentales actuales respecto al rol educativo de la escuela se deriva de las recomendaciones de la Conferencia sobre Promoción de la Educación para la Salud, celebrada en Estrasburgo en 1990, y la consiguiente creación de la red de escuelas promotoras de salud. Dentro de dicho planteamiento, además de la prevención de diversas problemáticas de salud, una línea de trabajo fundamental es el desarrollo de competencias emocionales y sociales en el alumnado que le permitan afrontar con éxito su vida posterior y contribuyan a un mayor bienestar personal y social. Teniendo en cuenta lo indicado, y el enfoque holístico desde el que se diseña el PAIF, proponemos que aquellas necesidades relacionadas con el propio desarrollo saludable sean atendidas desde el contexto escolar con programas psicoeducativos dirigidos a los niños y niñas. Estos programas abordarán la prevención de conductas problema y la promoción de
32 Dossier Profesionales y Familias PAIF su desarrollo positivo. Sin duda, consideramos que la convergencia de las medidas adoptadas desde los diversos contextos en los que participan los menores contribuirá al éxito del PAIF. OBJETIVOS 1. Promover competencias y habilidades positivas en los niños y niñas desde la escuela. 2. Prevenir la aparición de problemas emocionales y comportamentales en el desarrollo infantil desde el contexto escolar.
33 Dossier Profesionales y Familias PAIF propio desarrollo saludable (la prevención de problemas emocionales y comportamentales y la promoción de competencias y habilidades positivas en chicos y chicas adolescentes) constituyen aspectos fundamentales en los que intervenir con toda la población juvenil y que por sus propias características pueden ser abordados desde los centros educativos. De esta manera, aspectos como los relacionados con la promoción de hábitos de alimentación saludables, el fomento del ocio educativo, la educación sexual, las competencias sociales, se constituyen como importantes focos de intervención. Por tanto, teniendo en cuenta que el sistema educativo debe atender al desarrollo integral de su alumnado, previniendo problemas emocionales y comportamentales así como promoviendo competencias, consideramos que los centros educativos son el lugar idóneo para poner en marcha estas intervenciones de carácter general. Al igual que respecto a la infancia, el formato de intervención recomendado serán intervenciones en el marco de programas psicoeducativos grupales para chicos y chicas adolescentes. OBJETIVOS 1. Promover competencias y habilidades positivas en chicos y chicas adolescentes desde la escuela. 2. Prevenir la aparición de problemas emocionales y comportamentales en el desarrollo adolescente desde la escuela. LÍNEA 7. DESARROLLO POSITIVO. Actividades formativas para adolescentes desde la escuela. Esta línea de intervención tiene como finalidad promover un desarrollo saludable en chicos y chicas adolescentes desde las instituciones educativas. Para ello, de manera coordinada con los SSAP, los centros educativos pondrán en marcha distintos programas escolares destinados al desarrollo de competencias emocionales y sociales en su alumnado. Igualmente, se atenderá a la prevención de problemas comportamentales y emocionales en población adolescente. Justificación En relación a las necesidades de los y las adolescentes, al igual que ocurre en la infancia, estas se pueden articular en dos grandes áreas: la necesidad de promover conductas parentales adecuadas y la necesidad de promover en un desarrollo saludable en los propios adolescentes con intervenciones directas sobre ellos. Específicamente, de las necesidades de la población adolescente, las relacionadas con su
34 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 8. DESARROLLO POSITIVO. Actuaciones para niños, niñas y adolescentes desde la comunidad. Esta línea tiene como finalidad la promoción del desarrollo saludable infanto-juvenil desde la comunidad. Para ello, se propone llevar a cabo diversas actuaciones comunitarias que fomenten el desarrollo saludable de niños, niñas y adolescentes (creación de páginas web, utilización de medios de comunicación locales, oferta de actividades comunitarias para la promoción del desarrollo positivo…) Justificación Si bien una parte importante de las necesidades de la población infanto-juvenil deben ser abordadas desde la intervención familiar o escolar, otras pueden y deben ser atendidas desde una perspectiva comunitaria que complemente y fortalezca las intervenciones anteriores. El enfoque holístico y global desde el que se diseña el PAIF, nos conduce a considerar a la comunidad como otro contexto principal de intervención para promover el adecuado desarrollo de los niños, niñas y adolescentes. Dentro de las necesidades de esta población creemos que aquellas relacionadas con las actividades de ocio y tiempo libre, la integración social de minorías étnicas e inmigrantes y las necesidades de educar a los menores y los jóvenes en el respeto a la autoridad y al cumplimiento de normas y obligaciones, son las más idóneas para abordarlas desde la comunidad por su carácter social y colectivo. En cualquier caso, no se debe olvidar que el objetivo último de este tipo de intervención debe abordar dos grandes áreas. La primera, la promoción desde la comunidad competencias y habilidades positivas en los niños, niñas y adolescentes. Y la segunda, la prevención de problemas emocionales y comportamentales en la población infanto-juvenil desde medidas comunitarias. En cuanto al tipo de intervención que se propone, como en el caso de las actuaciones comunitarias para padres y madres, se opta por la utilización de los medios de comunicación y nuevas tecnologías para la difusión de mensajes de sensibilización y de promoción del desarrollo saludable en población infantil y adolescente. Igualmente, se aboga por la oferta de actividades de ocio y tiempo libre que estén diseñadas con la finalidad de promover competencias y habilidades. OBJETIVOS 1. Promover desde la comunidad competencias y habilidades positivas en niños, niñas y adolescentes. 2. Prevenir desde la comunidad la aparición de problemas emocionales y comportamentales en la población infantojuvenil.
35 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 9. PARENTALIDAD POSITIVA. Formación de padres y madres en situación de dificultad y adversidad con niños y niñas (3-12 años) desde los Servicios Sociales. El objetivo principal de esta línea de intervención es proponer actuaciones para ser desarrolladas desde los SSAP de cara a promover la parentalidad positiva en las familias que, por diversas circunstancias, se encuentren en riesgo psicosocial, y que tengan hijos e hijas menores de 12 años. En concreto, se plantea que los y las profesionales implementen programas psicoeducativos para estos progenitores encaminados a fomentar sus habilidades parentales y personales y, así, optimizar la dinámica de sus familias como contextos de crecimiento y desarrollo para todos sus miembros. Justificación Las familias en riesgo psicosocial en las que crecen niños y niñas presentan diversas necesidades de apoyo e intervención, algunas de ellas comunes a las que pueden identificarse en todas las familias, y otras más específicas y derivadas de su especial situación. Respecto a las primeras, la dinámica de estas familias puede optimizarse si se llevan a cabo intervenciones que incidan en algunos contenidos y procesos propios de cualquier sistema familiar, especialmente los que se refieren a las relaciones interpersonales y el funcionamiento de la familia como sistema (organización de las rutinas y hábitos familiares, supervisión parental adecuada y ajustada a las características de los menores, establecimiento de normas y límites y de estrategias de disciplina adaptadas a la situación y a los hijos e hijas, afectividad y comunicación entre padres e hijos, fomento de su progresiva autonomía...), es decir, se trata de necesidades que hacen referencia a contenidos normativos, característicos de cualquier contexto familiar, pero que en estos casos requieren una intervención de especial intensidad. Pero junto a las anteriores, las familias en situación de adversidad y dificultad también presentan otras necesidades más específicas entre las que destacan, por un lado, el abordaje que los progenitores deben hacer de algunas problemáticas infantiles especialmente frecuentes en estos contextos (sobre todo los problemas de conducta y el absentismo escolar), y por otro, necesidades derivadas de su particular relación con los dispositivos públicos de protección social (escasa motivación para participar en programas de formación de padres, elevada dependencia en general de fuentes formales de apoyo, y notable cronificación de su situación dentro de los servicios sociales). Pudiendo, algunos colectivos, presentar otras dificultades adicionales relacio-
36 Dossier Profesionales y Familias PAIF ficas de intervención), son idóneas para trabajar no solo habilidades parentales sino también personales (de manera que posibilitan la promoción y el desarrollo de los adultos como progenitores pero también como individuos), y tienen un carácter grupal, que no solo economiza en gran medida la intervención sino que contribuye de manera decisiva a normalizarla, a relativizar la percepción que los progenitores tienen de su realidad, a facilitar el contacto con otras realidades, y a fortalecer así las redes de apoyo informal de los adultos. Por tanto, consideramos una buena parte de las necesidades detectadas en el ámbito de la promoción de la parentalidad positiva en familias en riesgo psicosocial con hijos e hijas menores de 12 años puede abordarse implementando intervenciones psicoeducativas con grupos de padres y madres en las que se planteen actividades que promuevan habilidades parentales y personales. OBJETIVOS 1. Ampliar y mejorar los conocimientos sobre el desarrollo y la educación infantil en general y sobre algunas problemáticas infantiles en particular. 2. Optimizar el repertorio de estrategias educativas que permitan a madres y padres atender de manera autónoma y de forma eficaz las necesidades de desarrollo de sus hijos e hijas. 3. Aprender estrategias y pautas de actuación concretas para hacer frente a los principales problemas de ajuste que pueden presentar los menores en esta etapa. nadas con la falta de integración social y el manejo de algunos problemas infantiles muy frecuentes (especialmente la obesidad y el absentismo). En estos casos, una buena parte de las necesidades pueden ser abordadas en el contexto de intervenciones encaminadas al fomento de la parentalidad positiva, a través de la promoción de habilidades personales y parentales mediante programas psicoeducativos de carácter grupal y basados en una metodología experiencial. Se trata de intervenciones herederas de las antiguas “Escuelas de Padres”, pero que han experimentado profundos cambios en su planteamiento y en su metodología. Los actuales programas de apoyo psicoeducativo se llevan a cabo desde una perspectiva positiva y fortalecedora, de acuerdo con una metodología activa y participativa, que incorpora de manera central la experiencia y los conocimientos previos de los progenitores como un activo esencial de la intervención, y que se apoya de hecho en estos contenidos como herramienta básica para propiciar cambios a partir de la reflexión sobre la propia realidad, sus posibles repercusiones y las alternativas disponibles. En este tipo de intervenciones el o la profesional que conduce la intervención adopta un rol no directivo en el que el objetivo no es enseñar o entrenar contenidos y estrategias concretas, sino actuar como un mediador que guía la actividad del grupo, sus reflexiones, sus interacciones, y su proceso de cambio. Además de por su eficacia, este tipo de intervenciones tienen tres importantes ventajas adicionales: permiten un planteamiento muy flexible (que se puede adaptar tanto a las características de los participantes como a sus necesidades especí-
37 Dossier Profesionales y Familias PAIF 4. Favorecer una actitud reflexiva sobre la propia realidad como padre o madre, con objeto de disminuir las reacciones automáticas, rígidas e impulsivas en el desempeño del rol parental. 5. Fomentar los sentimientos de seguridad, confianza y satisfacción de los adultos con su desempeño como progenitores, fortaleciendo su percepción de competencia y eficacia como padres y madres. 6. Propiciar la toma de conciencia acerca del importante papel que desempeña la familia tanto en la prevención como en el afrontamiento de los problemas de ajuste que pueden darse durante la infancia. 7. Promover que el desempeño de la maternidad y la paternidad sea una fuente de satisfacción y un rol que fomente el desarrollo y crecimiento del adulto como persona. 8. Fortalecer las redes y los recursos de apoyo de naturaleza informal. 9. Fomentar la implicación en la actividad escolar de los hijos y la participación y colaboración con la escuela. 10. Posibilitar un lugar de encuentro entre progenitores que sirva para la reflexión compartida, el intercambio de experiencias y la creación de redes de apoyo informales. 11. Favorecer la integración social de colectivos minoritarios.
38 Dossier Profesionales y Familias PAIF LÍNEA 10. PARENTALIDAD POSITIVA. Formación de padres y madres en situación de dificultad y adversidad con hijos e hijas adolescentes desde los Servicios Sociales. Esta línea pretende ofrecer una propuesta de intervención que pueda ser desarrollada desde los SSAP con objeto de promover la parentalidad positiva en familias con hijos e hijas adolescentes que se encuentren en situación de riesgo psicosocial. En concreto, se propone que los y las profesionales lleven a cabo intervenciones a partir de programas psicoeducativos de apoyo para estos progenitores de cara a fomentar sus habilidades parentales y personales, para así optimizar la dinámica de sus familias como contextos de crecimiento y desarrollo para todos sus miembros. Justificación Al igual que sucede en el caso de las familias con hijos e hijas de 3-12 años, se puede concluir que las familias con menores adolescentes que por diversas circunstancias se encuentran en situación de riesgo psicosocial tienen necesidades de apoyo e intervención en parte similares a las que existen en todas las familias, pero también otras más específicas y diferenciadas. En relación con las primeras, las principales áreas de preocupación de las familias hacen referencia a dificultades en las relaciones paterno-filiales (problemas de comunicación, incremento de la conflictividad entre padres e hijos, control y supervisión del comportamiento de los adolescentes, establecimiento de normas y uso de estrategias disciplina), al desconocimiento del uso del tiempo libre y el creciente protagonismo e importancia al respecto de los iguales junto a la falta de supervisión y control parental al respecto, así como a la posibilidad de que los y las adolescentes experimenten problemas muy característicos de estas edades (especialmente los relacionados con el consumo de sustancias, la conducta afectivo-sexual, el ajuste al contexto escolar, o las nuevas tecnologías). Junto a estas necesidades normativas, comunes en muchos contextos familiares, en las familias en riesgo psicosocial con hijos e hijas adolescentes también pueden identificarse otras necesidades más específicas, derivadas de su especial situación de dificultad y adversidad, entre las que destacan el abordaje y manejo de situaciones como el consumo de drogas u otras sustancias, el absentismo escolar, o la violencia en las relaciones entre iguales y de pareja. Asimismo, en estos contextos se han encontrado necesidades específicas derivadas de su particular relación con los dispositivos públi-
39 Dossier Profesionales y Familias PAIF cos de protección social, como la escasa motivación de estos progenitores para participar en programas de formación, su elevada dependencia en general de fuentes formales de apoyo, y la tendencia a la cronificación de su situación dentro de los servicios sociales. La mayor o menor gravedad de las necesidades anteriores condiciona la pertinencia de intervenciones de más o menos intensidad y con un formato y una metodología diferentes. En estos casos, una buena parte de las necesidades que se acaban de describir pueden ser abordadas mediante intervenciones dirigidas al fomento de la parentalidad positiva, a través de la promoción de habilidades personales y parentales utilizando programas psicoeducativos grupales basados en una metodología experiencial. Se trata de intervenciones herederas de las antiguas “Escuelas de Padres”, pero que han experimentado profundos cambios en su planteamiento y en su metodología. Los actuales programas de apoyo psicoeducativo se llevan a cabo desde una perspectiva positiva y fortalecedora, de acuerdo con una metodología activa y participativa, que incorpora de manera central la experiencia y los conocimientos previos de los progenitores como un activo esencial de la intervención, y que se apoya de hecho en estos contenidos como herramienta básica para propiciar cambios a partir de la reflexión sobre la propia realidad, sus posibles repercusiones y las alternativas disponibles. Por otro lado, en este tipo de intervenciones el profesional que conduce la intervención adopta un rol no directivo en el que el objetivo no es enseñar o entrenar contenidos y estrategias concretas, sino actuar como un mediador que guía la actividad del grupo, sus reflexiones, sus interacciones, y su proceso de cambio. Además de por su eficacia, este tipo de intervenciones tienen en nuestra opinión tres importantes ventajas adicionales: permiten un planteamiento muy flexible (que se puede adaptar tanto a las características de los participantes como a sus necesidades específicas de intervención), son idóneas para trabajar no solo habilidades parentales sino también personales (de manera que posibilitan la promoción y el desarrollo de los adultos como progenitores pero también como individuos), y tienen un carácter grupal, que no solo economiza en gran medida la intervención sino que contribuye de manera decisiva a normalizarla, a relativizar la percepción que los progenitores tienen de su realidad, a facilitar el contacto con otras realidades, y a fortalecer así las redes de apoyo informal de los adultos. En definitiva, buena parte de las necesidades en el ámbito de la promoción de la parentalidad positiva en familias en riesgo psicosocial con adolescentes pueden abordarse implementando programas grupales de apoyo para madres y padres en los que se planteen actividades que promuevan tanto habilidades parentales como personales.
40 Dossier Profesionales y Familias PAIF OBJETIVOS 1. Ampliar y mejorar los conocimientos sobre los cambios que tienen lugar durante la adolescencia. 2. Ampliar y mejorar los conocimientos sobre algunos problemas de ajuste especialmente frecuentes durante la adolescencia. 3. Fomentar una visión realista y positiva de la adolescencia. 4. Facilitar la adaptación de los progenitores los cambios en la dinámica familiar que tienen lugar con la llegada de los hijos a la adolescencia. 5. Optimizar el repertorio de estrategias educativas que permitan a madres y padres atender de manera autónoma y de forma eficaz las necesidades de desarrollo de sus hijos adolescentes. 6. Favorecer una actitud reflexiva sobre la propia realidad como padre o madre, con objeto de disminuir las reacciones automáticas, rígidas e impulsivas en el desempeño del rol parental. 7. Apoyar a madres y padres para que puedan crear un clima familiar favorable y desarrollar un estilo educativo caracterizado por el afecto y el apoyo, que facilite la comunicación entre padres e hijos. 8. Aprender estrategias y pautas de actuación concretas para hacer frente a los principales problemas de ajuste que pueden presentar los adolescentes. 9. Fomentar sentimientos de seguridad, competencia y satisfacción de los progenitores en su papel como educadores. 10. Posibilitar un lugar de encuentro entre progenitores de adolescentes que sirva para la reflexión compartida, el intercambio de experiencias y la creación de redes de apoyo informales. 11. Fortalecer las redes y los recursos de apoyo de naturaleza informal. 12. Fomentar la implicación en la actividad académica de los adolescentes y la participación y colaboración con el centro educativo. 13. Favorecer la integración social de colectivos minoritarios.
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Autoría Técnica: Mª Victoria Hidalgo García Alfredo Oliva Delgado Lucía Jiménez García Lucía Antolín Suárez Susana Menéndez ÁlvarezDardet Bárbara Lorence Lara Coordinación: Jose Ángel Rodríguez Martínez Jesús López Rivas Edita: Dirección General de Política Social Febrero 2017 [email protected] Cesión de imágenes: Las imágenes contenidas en esta publicación no tienen fines comerciales. Para el desarrollo de este proyecto se cuenta con la necesaria colaboración de los Ayuntamientos de Alfoz de Lloredo, Cartes, Comillas, Los Corrales de Buelna, Reocín, Ruiloba, Santillana del Mar, Santoña y Udías, de las Mancomunidades de Altamira-Los Valles y Costa Occidental y del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla.
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