scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Mercaderes en las urbes: los Sopranis, genoveses gaditanos en España y en América

Iglesias Rodríguez, Juan José

Abstract

Este artículo trata de profundizar en la realidad de los comerciantes de la Carrera de Indias como agentes mercantiles, pero, sobre todo, como protagonistas de la cultura urbana y como conectores culturales en un mundo crecientemente integrado. Con este fin, aborda el estudio de los Sopranis, una familia de mercaderes de origen genovés que tuvo una activa presencia en Andalucía y en Canarias. El trabajo se centra específicamente en la rama familiar de los Sopranis instalada en Cádiz, ciudad que ejerció un decisivo papel en las relaciones de España con el norte de África, el archipiélago canario y los nuevos espacios coloniales americanos. En Cádiz, los Sopranis desempeñaron una intensa actividad como cargadores y navieros, al tiempo que se insertaron eficazmente en la oligarquía local de regidores perpetuos y jugaron un papel decisivo en la conformación de las redes relacionales y el desarrollo de las manifestaciones culturales propias de la élite urbana dominante.

Full text

[ 57 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 ISSN: 0213-2079 — ISSN electrónico: 2386-3889 DOI: https://doi.org/10.14201/shhmo20204225789 MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA1 Merchants in the Cities: The Sopranis, Genoese from Cádiz in Spain and America Juan José IGLESIAS RODRÍGUEZ Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla [email protected] Fecha de recepción: 11/09/2020 Fecha de aceptación: 20/10/2020 RESUMEN: Este artículo trata de profundizar en la realidad de los comerciantes de la Carrera de Indias como agentes mercantiles, pero, sobre todo, como protagonistas de la cultura urbana y como conectores culturales en un mundo crecientemente integrado. Con este fin, aborda el estudio de los Sopranis, una familia de mercaderes de origen genovés que tuvo una activa presencia en Andalucía y en Canarias. El trabajo se centra específicamente en la rama familiar de los Sopranis instalada en Cádiz, ciudad que ejerció un decisivo papel en las relaciones de España con el norte de África, el archipiélago canario y los nuevos espacios coloniales americanos. En Cádiz, los Sopranis desempeñaron una intensa actividad como cargadores y navieros, al tiempo que se insertaron eficazmente en la oligarquía local de regidores perpetuos y jugaron un papel decisivo en la conformación de las 1. Este trabajo se enmarca en el Proyecto de I+D+i «La construcción de un mundo nuevo: circuitos económicos, dinámicas sociales y mediadores culturales en las ciudades atlánticas del sur de España, siglos XVI-XVIII» (HAR2017-85305-P), así como en el Proyecto I+D+i FEDER Andalucía «En torno a la Primera Globalización: circulaciones y conexiones entre el Atlántico y el Mediterráneo (1492-1824)» (US-1262566). JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 58 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 redes relacionales y el desarrollo de las manifestaciones culturales propias de la élite urbana dominante. Palabras clave: Comerciantes genoveses; oligarquías urbanas; Carrera de Indias; cultura urbana; siglos XVI y XVII. ABSTRACT: The aim of this paper is to delve into the merchants who were involved in the Carrera de Indias not merely as commercial agents, but mostly as protagonists of urban culture and cultural connectors in an increasingly integrated world. To this end, it addresses the study of the Sopranis, a Genoese merchant family whose members actively worked in Andalusia and the Canary Islands. The present paper focuses specifically on the Sopranis branch based in Cadiz, a city that played a major role in Spain‘s relations with North Africa, the Canary Islands and the new colonial areas in the West Indies. In Cadiz they carried out an intense activity as merchants and shipowners, while effectively inserting themselves into the local oligarchy of regidores perpetuos and played a decisive role in the formation of relational networks and the development of the dominant elite‘s urban cultural manifestations. Keywords: Genoese merchants; urban oligarchies; Carrera de Indias; urban culture; 16th and 17th centuries. 1. INTRODUCCIÓN La Edad Moderna fue el escenario de la construcción de un mundo nuevo que integró áreas geográficamente muy lejanas entre sí, pero interconectadas de forma creciente a través de una densa red de intercambios. Los mercaderes jugaron un papel fundamental en la organización de este sistema progresivamente integrado y en el trenzado de esa urdimbre de relaciones, en la que se ha visto con buenas razones la puesta en marcha de una primera globalización (Hopkins, 2002; Gruzinski, 2010). Los comerciantes fueron, antes que nada, los agentes económicos que se encargaron de gestar aquel primer sistema mundial. Pero también fueron conectores culturales, portadores no sólo de saberes mercantiles, sino también de ideas, creencias y artefactos culturales diversos que contribuyeron a la conformación de un imaginario y de una realidad nueva con un gran potencial expansivo. A través de sus viajes y de sus JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 59 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 complejas relaciones mercantiles operaron, por una parte, como agentes globales2; pero, al mismo tiempo, al insertarse activamente en la sociedad de las urbes en las que radicaron, actuaron también como agentes locales con una considerable capacidad para transformar profundamente el universo mental que habían heredado. En esta doble dimensión local y global, más acusada aún si cabe en las ciudades portuarias abiertas al mar, es donde alcanzamos a valorar más acertadamente la dimensión del papel histórico que desempeñaron. El comercio del bajo medievo y de comienzos de la Edad Moderna dio origen a la existencia de unas comunidades mercantiles muy internacionalizadas en los principales centros urbanos que protagonizaron su desarrollo. Entre sus más destacados agentes estuvieron los mercaderes italianos, especialmente los genoveses, que ampliaron su radio de acción del Mediterráneo al Atlántico a partir de los siglos XIII y XIV. Los genoveses establecieron sólidas colonias mercantiles en las ciudades y puertos del Atlántico andaluz (Pike, 1966; Boscolo, 1974; Heers, 1982; Pistarino, 1985; D’Arienzo, 1986; Ladero, 1989; Bello, 1993; González Arce, 2010; Perez, 2016a), que operaron en principio como escalas en las rutas que vincularon comercialmente a las ciudades del norte de Italia con la Europa septentrional, y que más tarde desempeñaron un papel muy activo en la expansión atlántica de la corona castellana. Junto a Sevilla, Cádiz constituye un observatorio excepcional para el propósito de este trabajo. La privilegiada posición de esta ciudad la convirtió en un entrepôt clave en las rutas que unieron el Mediterráneo y el Atlántico. El comercio con el norte de África, del que Cádiz llegó a ostentar el monopolio (Rumeu de Armas, 1956-1957; 1976), y las relaciones con las islas Canarias impulsaron también el papel portuario y mercantil de Cádiz. Finalmente, el descubrimiento, conquista y colonización de América propició la organización de un sistema de comercio y navegación en el que Sevilla asumió el protagonismo principal, pero en el que Cádiz tuvo también una importancia extraordinaria. Todos ellos fueron factores para que, entre los siglos XIV y XVI, la presencia genovesa fuese tan intensa como determinante (Pellegrini, 2003-2004; Ríos, 2018). Desde la primera de aquellas centurias se constata ya el asentamiento de una familia de comerciantes genoveses firmemente arraigada en la ciudad, los Marrufo, que actuaron como cónsules de la nación genovesa en Cádiz y accedieron al gobierno urbano de la ciudad. En el siglo XV, la colonia genovesa incrementó su importancia y efectivos (Sánchez Herrero, 1981; Sánchez Saus, 2005). El padrón de 1467 revela la presencia de numerosos genoveses en Cádiz, entre ellos los Bonifacio, Cataño, Doria, Escanio, Espínola, Manroba, Machorro, Sestón o los propios Marrufo 2. La historiografía especializada está prestando en tal sentido una gran importancia al estudio de las redes mercantiles (Crespo, 2015; Herrero y Kaps, 2017). JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 60 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 (Martín, 2006). Este número siguió aumentando a buen ritmo en los últimos años del siglo XV y los primeros del siglo XVI, hecho en el que debieron influir sin duda las expectativas generadas por la definitiva conquista del archipiélago canario y por la apertura del mercado colonial americano. En el empréstito para el asedio de Baza de 1489 se repartieron 323.000 maravedís a veintidós mercaderes estantes en Cádiz y dos residentes en El Puerto de Santa María (D’Arienzo, 1993). Enrique Otte ofrece, por su parte, un listado de 106 mercaderes genoveses presentes en Cádiz entre 1496 y 1515, a los que se suman otros doce en El Puerto de Santa María, nueve en Jerez de la Frontera y seis en Sanlúcar de Barrameda (Otte, 1996). Así pues, las redes genovesas presentaban en Cádiz una gran densidad, al punto que alguna fuente coetánea les atribuye, probablemente de forma excesiva, un mayor peso demográfico que a los propios españoles en la sociedad urbana gaditana (Igual y Navarro, 1997: 273-274). Como queda dicho, Cádiz no hizo sino reforzar su importancia mercantil en los siglos XVI y XVII, preludio del momento estelar de la ciudad, la decimoctava centuria. Agustín de Horozco, que escribió una historia de la ciudad a fines del siglo XVI, atribuyó la prosperidad de Cádiz a las excelentes condiciones que ofrecían su puerto y su bahía para el desarrollo del trato mercantil (Horozco, 1845). Y, algún tiempo después, fray Jerónimo de la Concepción calificaría a Cádiz como un auténtico «emporio del Orbe» (Concepción, 1690). 2. LOS SOPRANIS EN ESPAÑA Entre los mercaderes genoveses activos en España a comienzos de la Edad Moderna encontramos a numerosos Sopranis. En Sevilla, un Bernardo Sopranis aparece en la relación de los comerciantes de aquella nación que contribuyeron al préstamo para el asedio de Baza en 1489. Enrique Otte documenta también su activo papel en el comercio del aceite andaluz. Así, por ejemplo, Jacopo Sopranis compró en 1515 al regidor sevillano Francisco de Alcázar cuarenta mil quintales de aceite, por un valor de 3.750.000 maravedís (Otte, 1996: 40). También desempeñaron un papel importante en el comercio del azúcar, del que los genoveses ejercieron un cuasi monopolio. Desde 1480 aparece registrado en los protocolos notariales sevillanos el azúcar del Atlántico portugués como objeto de negocio. A partir de 1495, se incorporó también el azúcar canario, cuya importación se organizó desde Sevilla y, sobre todo, desde Cádiz, de donde se reexportaba hacia Amberes, Londres y diversos puertos mediterráneos, especialmente italianos, como Génova, Talamone, Cività Vecchia, Nápoles, Salerno o Venecia (Otte, 1996: 155-156). Por último, los Sopranis sevillanos aparecen también vinculados al comercio de manufacturas de cuero y tejidos de seda. De un total de 437 mercaderes genoveses que Otte documenta en Sevilla entre 1489 y 1514, catorce llevaban el apellido Sopranis. Algunos de ellos, como Jacopo y Antonio Sopranis, fueron elegidos cónsules de la nación genovesa presente en la ciudad (Otte, 1996: 186-187). JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 61 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 La presencia de los Sopranis en Canarias es para Hipólito Sancho muy temprana. Este historiador la eleva a los momentos inmediatamente subsiguientes a la conquista de las islas, en la década de los noventa del siglo XV (Sancho, 1951), aunque por los datos de otros autores la cuestión no es tan clara (Marrero, 1950). Pero, si bien la presencia del apellido Sopranis en Canarias en los primeros momentos de la conquista puede ofrecer dudas, no es así en el caso de los Riberol (los Rippariolo genoveses), vinculados familiarmente a aquellos. La apertura del mercado del azúcar canario atrajo a los hermanos Francisco y Cosme Riberol a Canarias (De la Rosa, 1972). Béatrice Perez ha estudiado el papel como propietario de ingenios azucareros en Canarias y en el mercado de azúcar y esclavos de Francisco de Riberol, un personaje imbricado en un sistema europeo de relaciones que gira en gran medida en torno a un complejo genovés que esta autora describe como «un sistema asociativo de redes a partir de una geografía salpicada (…), como una galaxia de constelaciones moviéndose alrededor de un eje poderoso» (Perez, 2016). Los Riberol participaron también intensamente en la producción y comercialización del jabón blanco sevillano, como arrendatarios de una importante almona en Triana (Otte, 1996: 65-72; Perez, 2016b). Los Sopranis aparecen también a fines del siglo XV y comienzos del XVI en otras ciudades españolas. David Igual y Germán Navarro documentan la presencia de varios de ellos en Valencia, como Francesco di Sopranis, mercator ianuensis, Girolamo di Sopranis Donato, Giacomo di Sopranis o Cosimo di Sopranis, entre 1471 y 1515. Asimismo, Giacomo di Sopranis aparece en Jerez de la Frontera en 1482 (Igual y Navarro, 1997: 301). Es preciso señalar que Sopranis era el gentilicio común que adoptaron los miembros de las diversas familias genovesas integradas en el albergo genovés del mismo nombre, que recibía esta denominación por el hecho de estar radicado en la contrada de la Porta Soprana. Los alberghi constituyeron una de las instituciones más características de Génova. Desde finales del siglo XIII se organizaron en ella los alberghi nobiliarios. Entre mediados del siglo XIV y comienzos del XVI se fueron formando los distintos alberghi popolari, integrados mayoritariamente por comerciantes, entre los cuales el de los Sopranis. La nueva constitución genovesa de 1528 consagró la existencia de los alberghi politici, reduciendo su número a veintiocho y obligando de este modo a un proceso de integración (De la Rosa, 1972). A mediados del siglo XVI, varios individuos pertenecientes a una de aquellas familias genovesas integradas en el albergo de los Sopranis, los Cibo, se instalaron en España. Según Hipólito Sancho, formaron parte de una amplia emigración genovesa dirigida hacia la Península Ibérica que respondió a motivos políticos y económicos: la victoria definitiva de los Doria sobre la antigua nobleza y la crisis derivada de la pérdida a manos de los turcos de las posesiones que la república ligur mantenía en el Mediterráneo oriental. Para el mismo autor, fueron tres los Cibo de JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 62 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 Sopranis que formaron parte de aquella diáspora: Rafael, que se asentó en Sevilla; Felipe, que lo hizo en Canarias, y Esteban, que se instaló en Cádiz. Todos eran hijos de Jácome Cibo de Sopranis y de Margarita Scaglia. A su vez, aquel descendía del patricio genovés Rafael Cibo de Sopranis y de su esposa, Marietta An’Doria (Sancho, 1951: 323-324). El momento exacto en el que Esteban Cibo de Sopranis llegó a Cádiz no resulta fácil de determinar, toda vez que gran parte de la documentación de los archivos gaditanos desapareció en el incendio que padeció la ciudad durante el asalto angloholandés de 1596. Sin embargo, el propio Hipólito Sancho documenta su presencia activa en la ciudad en las décadas de 1550 y 1560, a través de diversos protocolos notariales salvados de la destrucción. El más antiguo, al parecer, data de 1553. Se trata de una escritura de venta de casas entre Reines Cob Velgres y Menat Pen, ambos flamencos, en la que consta que el inmueble estaba cargado con tres mil maravedís de tributo perpetuo a favor de Esteban Cibo de Sopranis y Luisa Gentil, su mujer, esta última también perteneciente por vía paterna a una familia de comerciantes de origen genovés, pues era hija de Esteban Gentile y de Catalina de Estopiñán. Para Luisa Gentil se trataba de su segundo matrimonio, ya que en primeras nupcias había estado casada con Antoniotto de Negrón, del que enviudó (Sancho, 1951: 330-335). Ambos cónyuges habían fallecido ya en 1578. Hay que decir que el apellido Sopranis aparece escrito de diferentes maneras. En la documentación que hemos manejado la más frecuente es Soberanis, pero también aparece como Soveranis, Sobranis, y Sovranis. La forma Sopranis se consolidó a partir del siglo XVIII. Del matrimonio entre Esteban Cibo de Sopranis y Luisa Gentil nacieron seis hijos. El mayor, Jácome, casó con Juana Baricio de Haya, hija de Simón de Baricio y Teresa de Oribes. La segunda, Margarita de Sopranis, casó con Cristóbal Marrufo, asimismo, como ya se ha dicho, descendiente de una antigua familia de mercaderes genoveses asentada en Cádiz desde los tiempos bajomedievales. A estos siguieron Esteban Gentil de Sopranis; Agustín de Sopranis, casado con Juana Morteo; Rafael de Sopranis y Felipe de Sopranis. Jácome Sopranis y Juana Baricio tuvieron, por su parte, una muy numerosa descendencia: un total de once hijos, de los cuales el mayor fue Esteban Sopranis, casado con Isabel Aguíñiga de Negrón, aunque la continuidad del linaje vino de la mano del segundogénito, Simón, quien contrajo matrimonio con Clara Boquín de Bocanegra (ver cuadro genealógico adjunto). JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 63 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 Cuadro genealógico de los Sopranis 3. LOS SOPRANIS EN AMÉRICA Y EN LA CARRERA DE INDIAS La vinculación de los Sopranis con América fue temprana. En 1535, Luis de Sopranis, hijo de Antonio de Sopranis y de Bernardina de Mendoza, pasó a Nueva España en una nao propiedad de Francisco de la Roca3. En la década siguiente, Bartolomé de Sopranis Ribera figuró entre los primeros pobladores de la ciudad de Mérida, en Yucatán, sirviendo como escribano a los gobernadores y alcaldes mayores de aquella provincia. Tras varias décadas al servicio del rey, en 1572 solicitaba ayudas de costa y trescientos pesos al año para mantener a su familia, ya que padecía necesidad por ser viejo y no tener indios repartidos4. El gaditano Agustín de Sopranis se ocupó en la Carrera de Indias, empleándose, entre otras cosas, en la importación de colorantes procedentes de América. En 1578 figura en un pleito sobre comiso de grana5. Unos años después, en 1584, el fiscal de la Casa de la Contratación procedió contra él, en este caso en el decomiso de un cajón de cochinilla6. En 1586 era dueño de una nao, la «Severa María Juncal»7, cuya propiedad compartía, al parecer, con su 3. Archivo General de Indias [AGI], Contratación, 5536, L. 3, F. 124 (4). 4. AGI, México, 211, N. 47. 5. AGI, Escribanía, 953. 6. AGI, Escribanía, 1069 B. 7. AGI, Contratación, 727, N. 1. Autos de Álvaro Mendoza de Carrizosa, vecinos de Jerez de la Frontera, contra Agustín de Soberanis, dueño de la nao «La Severa María del Juncal», sobre cobranza de 84 ducados de avería. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 64 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 hermano Esteban Gentil de Sopranis y que llegó a servir como almiranta de la Flota8. En 1587, este último pleiteó con Juan de Lambarri, maestre de raciones, sobre la cuenta de la nao9. Un tercer hermano, Felipe, hijo de Esteban Cibo de Sopranis y de Luisa Gentil de Estopiñán, pasó también a Nueva España. En 1581 solicitó a la Audiencia de México que le tomara información a fin de solicitar al rey un oficio de regidor u otro cargo de administración o justicia en aquella ciudad, o en cualquier otro lugar del virreinato10. También fue dueño de una nao el capitán Duarte de Quirós, primer marido de Gracia de Sopranis. De su administración se ocupaba el tío de esta, Esteban Gentil de Sopranis, con quien Quirós pleiteó en 1603 en la Casa de la Contratación sobre sus cuentas, fletes y aprovechamientos11. Tres años más tarde, ya fallecido su esposo, Gracia de Sopranis tuvo que hacer frente a reclamaciones judiciales sobre sus bienes12. Por el testamento de Jácome de Sopranis, sabemos también que su hijo Simón pasó al Perú y luego fue a Nueva España, donde se hallaba en 1610, seguramente ocupándose de negocios mercantiles. En 1619, cuando se repartieron los bienes de su padre, estaba ya de vuelta en Cádiz. En los años cuarenta del siglo XVII encontramos a otro Sopranis, Juan Francisco, como maestre de un patache de 140 toneladas, el «Nuestra Señora de la Concepción», de fábrica portuguesa, con el que realizó varios viajes en la Carrera de Indias. Así, en 1640 partió de Cádiz para Cumaná con la flota de Luis Fernández de Córdoba13. En 1643 salió del río Guadalquivir con la flota de Pablo Fernández de Contreras, en este caso con destino a La Habana14. Otro Sopranis propietario de un navío en la Carrera de Indias fue Pedro Sopranis de la Guerra, quien frecuentó las costas de Venezuela. En 1648 trajo una carga de tabaco fuera de registro en una fragata que venía de Maracaibo y que naufragó cerca de Gibraltar, siendo aprehendida la carga15. Murió en La Guaira una década después, en 1658, a bordo del navío «Virgen de los Reyes», del que era propietario, y que se aprestaba a hacerse a la vela rumbo a 8. AGI, Indiferente, 1952, L. 3, f. 94v-95. Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación para que de averías de armadas paguen a Agustín y Esteban de Soberanis el sueldo que les corresponde del tiempo que su nao sirvió de almiranta de la flota. 9. AGI, Contratación, 728, N. 3. 10. AGI, México, 216, N. 25. 11. AGI, Contratación, 754, N. 11. 12. AGI, Contratación, 766, N. 3. Autos de Garci Núñez contra los bienes del capitán Duarte de Quirós, difunto, vecinos y regidor de Cádiz, dueño de nao, y Gracia de Soberanis, su viuda, y herederos, sobre cobranza de maravedís. 13. AGI, Contratación, 1184, N. 2, R. 18. Registro de ida del patache «Nuestra Señora de la Concepción» para Cumaná. 14. AGI, Contratación, 1187, N. 4. 15. AGI, Contratación, 182, N. 7. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 65 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 Maracaibo16. Seguidamente, nos referiremos a Simón Díez de Alda Sopranis, hijo de Miguel Díez de Alda y de Isabel Sopranis, quien embarcó en 1681 con destino a Tierra Firme en la flota comandada por el marqués de Brenes, en la que cargó diversas mercancías tanto por cuenta propia como a consignación de otros comerciantes17. Sin embargo, falleció a bordo del galeón «San Salvador» a poco de salir de Cartagena de Indias. Por el inventario de sus bienes, sabemos que llevaba para beneficiar en Indias tafetanes de Pisa, terciopelos de Génova, damascos, vidrios de Francia, medias de Inglaterra, medias de seda de Toledo y espumillas de Nápoles18. Los Sopranis siguieron también vinculados al negocio de la grana. En su testamento, Juan de Sopranis Boquín de Bocanegra declaró que aportó a su matrimonio con Constanza Moreno doce mil reales de a ocho en moneda, plata labrada y grana, la cual vendió después resultando más de dos mil pesos de ganancia. Su hijo, Sebastián de Sopranis, hizo también viaje a Nueva España en la flota del general don Ignacio de Barrios, para realizar el cual le entregó su padre quinientos escudos de plata a cuenta de su legítima19. De la actividad de Juan de Sopranis Boquín como cargador hay también constancia indirecta por el hecho de que en 1685, al ir a casar a su hija Clara, prometió al futuro marido de esta por escritura de capitulaciones matrimoniales 10.500 ducados como dote, de los cuales 2.500 quedaron aplazados hasta la vuelta de los galeones a cargo del general don Gonzalo Chacón de Narváez20. Se documenta también que pasó a las Indias Agustín de Mendoza y Sopranis, a quien su madre, Juana Sopranis, dio cuatrocientos ducados por cuenta de su legítima para que se aviara en su viaje21. Aunque los Sopranis no figuraron entre los grandes tratantes genoveses que llevaron esclavos a las Indias españolas, como fueron los Vivaldo o los Forne, tuvieron también alguna participación en el tráfico negrero. Así, en 1530 Pedro Juan de Riberol y Benito de Basiniana remitieron sesenta esclavos negros y otras mercaderías a Cuba22. En 1634, en los despachos de naos que salieron de los puertos de Sevilla, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, Lisboa e Islas Canarias para cargar esclavos en Cabo Verde, Guinea, Santo Tomé, Angola y La Mina, en virtud de licencias reales, y llevarlos a Nueva España y Tierra Firme figuró Juan Bautista de Sopranis, 16. AGI, Contratación, 439B, N. 5. 17. AGI, Contratación, 5444, N. 152. 18. AGI, Contratación, 462B, N. 6. 19. Archivo Histórico Provincial de Cádiz [AHPC], Protocolos Notariales [PN], CA5155, f. 341-345. Testamento de Juan de Sopranis Boquín de Bocanegra, ante Diego León. Cádiz, 29 de octubre de 1695. 20. AHPC, PN, CA0017, f. 50-55. Testamento en virtud de poder de Clara Sopranis Estopiñán Gaitán de Torres, ante Juan de la Serna y Lara. Cádiz, 1 de febrero de 1687. 21. AHPC, PN, CA5308, f. 318-323. Testamento cerrado de Juana Sopranis, ante Francisco José Camacho. Cádiz, 29 de junio de 1697. 22. AGI, Indiferente, 422, L. 14, f. 129r-130r. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 72 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 fideicomiso que fundó en Florencia su tío abuelo Simone Fantoni (Iglesias, 2008) y mil pesos en dinero de contado. La fortuna económica de los Sopranis fue apreciable, aunque sin duda modesta si se compara con los grandes capitales de la época dorada del monopolio gaditano del comercio americano, el siglo XVIII. Siguiendo un modelo generalizado entre los miembros de su clase, redirigieron los beneficios del comercio colonial hacia inversiones seguras, inmuebles y rentas sobre todo. Orientaron también sus esfuerzos hacia la participación en el gobierno urbano y la construcción de sólidas alianzas familiares, que contribuyeron a asegurar su influencia en el ámbito gaditano, el control oligárquico del poder local y su proyección decidida hacia el mundo colonial, del que Cádiz constituía un referente inexcusable. 5. LA INSERCIÓN EN LA OLIGARQUÍA URBANA Y LAS ALIANZAS FAMILIARES La oligarquía gaditana moderna, en buena parte de origen mercantil, formó un grupo fuertemente endogámico, pero no completamente cerrado, ya que se fue renovando con aportaciones foráneas atraídas por las inmensas expectativas del comercio atlántico. Los Sopranis, al igual que otras familias extranjeras instaladas en la ciudad, lograron insertarse con rapidez y eficacia en el círculo de los regidores de la ciudad. Este hecho venía favorecido por el carácter de Cádiz como urbe mercantil y presidio militar. La patrimonialización del regimiento en manos de un puñado de familias propició también la transmisión de la titularidad de las regidurías entre sus miembros. Los Sopranis fueron regidores perpetuos, fieles ejecutores y sargentos mayores de Cádiz. Ya hemos visto cómo Jácome Sopranis pagó por la perpetuidad del oficio y por la preeminencia de fiel ejecutor. A partir de ahí, y aunque no vinculó el cargo, varios de sus sucesores ocuparon asiento de regidor perpetuo en el cabildo de la ciudad, así como también la sargentía mayor de las milicias urbanas. Al no tener sucesión, Esteban Sopranis dejó la regiduría perpetua de su propiedad como parte de la herencia de su mujer y sus hermanos, pero manifestando preferencia por que la tomara el segundo de ellos, Simón. El hijo de este, Jácome Sopranis Boquín de Bocanegra, ejerció la sargentía mayor de Cádiz. Otro descendiente de ambos, Simón de Sopranis Boquín de Bocanegra Moreno fue, igualmente, regidor y sargento mayor del batallón de milicias de Cádiz41. La red familiar que tejieron los regidores del cabildo gaditano fue muy tupida (Iglesias, 2016). En ella se insertaron los Sopranis a través de calculados y ventajosos matrimonios. Como ya se ha apuntado, Esteban Cibo de Sopranis, el primer Sopranis gaditano, casó con Luisa Gentil de Estopiñán. Esta procedía, por vía paterna, de una 41. AHPC, PN, CA3761, f. 425-426. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 73 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 familia de comerciantes genoveses, como los propios Sopranis, y, por vía materna, de un antiguo linaje presente en Cádiz desde el siglo XIV. Los Estopiñán estuvieron vinculados al servicio de los condes de Niebla y los duques de Medina Sidonia. Uno de ellos, Pedro de Estopiñán y Virués, comandó la expedición que tomó Melilla el año 1497. Los Estopiñán se encontraban, a su vez, emparentados con otras familias de la oligarquía de Cádiz y Jerez de la Frontera: los Doria, los Centurión, los Virués, los mismos Boquín de Bocanegra, los Cabeza de Vaca, los Carrizosa, los Figueroa y los Villavicencio (Sánchez Saus, 1996; Fornell, 2010; Iglesias, 2016). En la segunda generación, los Sopranis gaditanos emparentaron con los Baricio y los Marrufo. Simón de Baricio, como hemos visto, fue regidor y depositario general de Cádiz. Al parecer, también comerció en la Carrera de Indias42. Los Marrufo, procedentes también de Génova, llevaban largo tiempo asentados en la ciudad, de la que eran también regidores perpetuos. Nuevas alianzas familiares vinieron a sumarse a la red de parentesco de los Sopranis gaditanos de la tercera generación. Esteban Sopranis casó en primeras nupcias con Isabel Aguíñiga de Negrón, perteneciente también a una familia de regidores perpetuos de Cádiz. El padre de esta, Clemente de Aguíñiga, lo era43, como también lo había sido Diego de Aguíñiga (Iglesias, 2016). En segundas nupcias casó con Isabel Boquín, llevando a cabo así uno de los tres enlaces que protagonizaron los Sopranis de esta generación con dicha familia, pues Simón de Sopranis, hermano de Esteban, contrajo matrimonio con Clara Boquín de Bocanegra, y otra hermana de ambos, Luisa de Sopranis, casó con Anfión Boquín de Baricio. Los Boquín, asimismo de origen genovés, participaron activamente en la Carrera de Indias y formaron también parte del cabildo gaditano. En 1578, Felipe Boquín era maestre de una embarcación de la Carrera, la nao «Nuestra Señora de la Consolación»44. Por su parte, Anfión (o Anfreón) Boquín fue piloto de la Carrera de Indias y, en 1591, era maestre de la nao «Manuela»45. 42. En 1591, Antonio Navarro del Prado, capitán general de la flota de Nueva España, ordenó en el puerto de San Juan de Ulúa una averiguación sobre la hacienda y mercaderías dejadas por Simón de Baricio, tripulante de la nao «Manuela», quien había fallecido abintestato en Veracruz. Juan Bautista Boquín, vecino de Cádiz, dueño y capitán de una nao de la Carrera, así como sobrino del fallecido, hizo diligencias para averiguar los bienes de su tío, entre los que se halló una partida de 550 pesos de oro, otros 650 pesos en deudas a favor procedentes de préstamos y de la venta de oro y perlas y diversas partidas de mercancías embarcadas por Baricio: dos cajones de cera labrada, seis pipas merchantas de vino, un balón de papel, unos yunques y otros efectos. AGI, Contratación, 237, N. 6, R. 1. 43. AHPC, PN, CA 4378, f. 85-92. Testamento cerrado de Esteban de Sopranis. 44. AGI, Justicia, 819, N. 3. Pleito de don Martín Cortés, marqués del Valle, con Felipe Boquín. 45. AGI, Constratación, 237, N. 6, R. 1. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 74 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 En esta prolífica generación de los Sopranis hay que anotar varios enlaces más con familias de la oligarquía gaditana. En primer lugar, se produjo un doble enlace con los Quirós. En primeras nupcias, Gracia de Sopranis contrajo matrimonio con Duarte de Quirós. En segundas nupcias, lo hizo con Gaspar Acevedo Bonal, sargento mayor de la Armada del Mar Océano. Por su parte, Teresa de Sopranis casó con el capitán Jácome de Quirós, regidor de la ciudad46. En segundo lugar, se inicia ahora también el vínculo entre los Sopranis y los Fantoni, otra de las más destacadas familias de la élite gaditana de la época. La estrecha relación entre ambas provino del matrimonio entre Margarita Sopranis y Francisco Fantoni, hijo de Santi Fantoni y Leonor Peri. Los Fantoni fueron de aquellos comerciantes de origen florentino que, junto a otras familias procedentes de la Toscana, como los Federighi y los Bucarelli, habían emigrado a Andalucía en la segunda mitad del siglo XVI (Núñez, 1989). Santi Fantoni se instaló en Cádiz, donde participó en los negocios americanos y fundó una compañía junto con Luigi Federighi que intermedió en el comercio entre el Mediterráneo y el Atlántico. De su matrimonio con Leonor Peri, hija del también florentino Andrea Peri y de la canaria Elvira Fonte, nacieron dos hijos: Juan Andrea y Francisco. Este segundo, propietario de un barco en la Carrera de Indias, la nao «San Pedro», con el que viajaba a Nueva España, fue quien protagonizó el primer enlace con los Sopranis, al casar con Margarita Sopranis, a los que seguirían varios más. El hijo de ambos, Jácome Fantoni Sopranis, casó con su prima Isabel, hija de Simón Sopranis y de Clara Boquín. A su vez, Rafael Fantoni, hijo del anterior matrimonio, celebró nupcias con Ana Sopranis Centeno, hija de Jácome Sopranis y Luisa Ordoñez. Por último, un hijo de Juan Andrea Fantoni, Antonio, casó con Felipa Sopranis, también hija de Simón Sopranis y Clara Boquín y, por tanto, hermana de la citada Isabel. Como se ve, los vínculos matrimoniales y de parentesco entre ambas familias fueron estrechos y numerosos (Iglesias, 2008, 165-166). En la cuarta generación de los Sopranis gaditanos, se produjo el enlace de Jácome Sopranis Boquín de Bocanegra con Luisa Centeno Ordóñez, hija del general don Roque Centeno, un matrimonio ventajoso que se celebró en el año 1660. Por escrituras de capitulación, Jácome ofreció unas arras de dos mil pesos. A cambio, recibió como dote doce mil pesos escudos: seis mil en dinero de contado, cuatro mil en el valor de una merced de hábito y los dos mil restantes en joyas, de que hicieron entrega el almirante general don José Centeno y don Diego de Centeno, caballeros de Santiago y hermanos de la novia47. Fruto de este matrimonio fueron 46. AHPC, PN, CA0864, f. 204-205. Codicilo de Jácome de Quirós, ante José Mateo. Cádiz, 20 de junio de 1667. 47. AHPC, PN, CA2386, f. 258-260. Poder para testar de Jácome Sopranis Boquín de Bocanegra, ante Juan de Borja Pain. Cádiz, 27 de abril de 1704. Sin embargo, en el testamento definitivo, otorgado en virtud de poder, consta que, por fallecimiento de Jácome Sopranis y Luisa JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 75 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 el mencionado Roque Sopranis Centeno, gobernador de Yucatán, e Isabel Clara Sopranis Centeno, quienes se vincularon, a su vez, con otras dos importantes familias, los Villavicencio y los Colarte, estos de origen flamenco, por sus matrimonios con Lara Félix de Villavicencio y don José Domingo Colarte, caballero de Calatrava, respectivamente. Este último era hijo de Pedro Colarte o Colaert, comerciante de origen flamenco instalado en Cádiz y casado con María Lila y Valdés, de familia igualmente originaria de los Países Bajos (Bustos, 1991). Para M. Bustos, la unión entre José Domingo Colarte e Isabel Clara Sopranis Centeno, que tuvo lugar en 1682, fue una «boda redonda», por cuanto la novia estaba vinculada al patriciado urbano de Cádiz y aportó una dote de cuatro mil pesos escudos, una encomienda valorada en 600 ducados de renta anual sobre el presidio de Cádiz y una merced de hábito de orden militar, que permitiría a José Domingo convertirse en caballero de Calatrava. A cambio, este aportó unas arras de seis mil pesos y contaba ya, en el momento de su matrimonio, con un capital de 41.000 pesos (Bustos, 1991: 200-201). En esta generación tuvo lugar también la vinculación familiar de los Sopranis con los Díez de Alda (Sancho de Sopranis, 1926). 6. LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD FAMILIAR Y EL CAPITAL SIMBÓLICO El patriciado mercantil gaditano, además de compactarse como grupo de poder a través de la construcción de un complejo entramado familiar, puso en marcha también estrategias dirigidas a incrementar su prestigio e influencia social. No les bastaba a sus miembros con las riquezas y con la capacidad de control político que habían adquirido: necesitaban también escenificar eficazmente su posición dominante en el teatro cotidiano de la vida de la ciudad. En esto no se apartaron del modelo de comportamiento de las élites urbanas de la Europa de su tiempo y, muy especialmente, de aquellas que formaban parte de su misma matriz cultural, el occidente europeo mediterráneo. Para lograr construir su identidad grupal y perpetuar su poder, utilizaron muy diversos medios, además de los matrimonios endogámicos: las demostraciones de nobleza, la vinculación de bienes, la exhibición de blasones, la ostentación de riquezas, la adopción de devociones distintivas, la disposición de capillas propias y la fundación de capellanías figuran entre ellos. Formas de escenificación que implicaban la demostración visible de su estatus privilegiado, como medio de imponer, abierta o subliminalmente, su superioridad sobre el resto de la abigarrada y dinámica sociedad de la urbe. Centeno, su mujer, no quedaron bienes algunos. AHPC, PN, CA2398A, f. 328-330. Testamento en virtud de poder de Jácome Sopranis Boquín de Bocanegra. Cádiz, 16 de mayo de 1715. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 76 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 Los Sopranis, como miembros eminentes de aquel patriciado, también utilizaron este tipo de mecanismos. Su procedencia familiar les permitía vincularse a la nobleza genovesa. El apellido Cibo figuraba, según Hipólito Sancho, entre los más ilustres de la nobleza ligur, junto a los Adorno, Centurión, Doria, Grimaldi, Nigro, Salvago, Bocanegra, Sauli o Usodimare (Sancho, 1951: 322-323). Los Sopranis estuvieron representados en el Senado de Génova. Así, por ejemplo, Antonio María Sopranis fue designado senador, junto con Cesare Durazzo y Nicolás Doria, en 1657, según informó al Consejo de Estado el secretario de la embajada de Génova, Diego de Laura48. Sin embargo, no aparece en la familia, al menos con la misma intensidad, aquel afán por ingresar en las órdenes militares que fue común en otras familias de la oligarquía gaditana, especialmente durante el siglo XVII, lo que puede explicarse por el hecho de que los Sopranis mantuvieron en el tiempo la actividad mercantil que otros abandonaron a la segunda o tercera generación familiar para emprender el camino de la nobleza. Aunque había medios eficaces para allanar las dificultades que podían surgir en las averiguaciones de los antecedentes familiares que seguían a la solicitud del hábito de una orden, la dedicación al comercio seguía siendo un hándicap. Así, cuando Jerónimo Boquín pasó las pruebas para obtener el hábito de la orden de Santiago, tuvo que asegurarse de que un testigo de crédito declarara que ni él ni sus ascendientes habían sido mercaderes ni cambiadores, sino que habían vivido como nobles de sus haciendas, rigiendo la ciudad y gobernándola con oficios de regidores y honrados caballeros49. No quiere decir ello que ningún Sopranis fuera caballero de hábito, pero sí que lo fueron de manera más tardía. Roque Sopranis Centeno, que fue gobernador de Yucatán, ingresó en la orden de Santiago en 169150. A la misma perteneció también Agustín Sopranis51. Mayor presencia en las órdenes militares tuvieron, sin embargo, los Fantoni Sopranis. José Fantoni y Sopranis fue caballero de Calatrava52. Jácome Fantoni Sopranis y Rafael Fantoni y Sopranis lo fueron, por su parte, de Alcántara53. Únicamente un Sopranis, en este caso una Sopranis, ostentó un título nobiliario y lo hizo tan solo por un breve lapso de tiempo de apenas un año. Se trata de doña Clara Sopranis, hija de Juan de Sopranis Boquín y de Constanza Moreno Estopiñán Gaitán de Torres. Clara Sopranis protagonizó una triste historia. Casó con don Juan Martín Presenti de Toñanejos, marqués de Montecorto, regidor preeminente y juez 48. Archivo General de Simancas, Estado, leg. 3609, 27. 49. Archivo Histórico Nacional [AHN], Órdenes Militares [OM], Santiago, exp. 1155. 50. AHN, OM, Santiago, exp. 7835. 51. AHPC, PN, CA5308, f. 318-323. Testamento cerrado de Juana Sopranis, ante Francisco José Camacho. Cádiz, 29 de junio de 1697. 52. AHN, OM, Calatrava, exp. 880. 53. AHN, OM, Alcántara, exp. 500 y 501. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 77 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 de contrabandos de Cádiz. Un matrimonio que le aseguraba una alta posición social y que significaba la incorporación de su familia a la nobleza de título. Sin embargo, este matrimonio no duró mucho. La marquesa de Montecorto murió once meses después de su matrimonio, el día de Navidad de 1686, tras dar a luz a un hija a la que se impuso el nombre de Magdalena54. Al igual que sucedió con otros patricios gaditanos, también encontramos a un Sopranis como familiar del Santo Oficio. La pertenencia a la Inquisición era, al mismo tiempo, una garantía de cristiandad vieja, una herramienta de poder y una forma de distinción social. La familiatura del Santo Oficio a la que nos referimos la ocupó Esteban de Sopranis, sargento mayor y regidor de Cádiz. La fundación de vínculos fue otra de las características comunes a los miembros de las élites urbanas de la Andalucía atlántica moderna. En otro lugar hemos tratado de profundizar en las razones de este hecho: emulación nobiliaria, perpetuación de la memoria del fundador y de la identidad del linaje, medio de diferenciación social, pero también estrategia calculada de inversión y de manejo eficiente del patrimonio (Iglesias, 2019b). En el caso de los Sopranis, también encontramos esta misma propensión a la vinculación de bienes. No se trata de grandes patrimonios, sino más bien de propiedades urbanas con la que se mejoraba de preferencia a los primogénitos, sujetándolos a su vez a ciertas obligaciones. Poco antes de morir, Jácome Sopranis fundó un vínculo por vía de mayorazgo sobre las casas principales de su morada, incluidas sus tiendas y almacenes, a favor de su primogénito, Esteban, y los descendientes de este, mejorándolo por vía del tercio y el remanente del quinto de sus bienes, con la condición de que todos los hijos del fundador tuviesen habitación en dichas casas mientras no tomasen estado55. Este vínculo, por falta de descendencia de Esteban Sopranis, pasó posteriormente a su hermano Simón y sus descendientes. Jácome de Quirós, sobrino del fundador, le agregó diversas propiedades56. Isabel de Sopranis Boquín de Bocanegra también vinculó unas casas de su propiedad, situadas «debajo de la villa», que había heredado de su tía, Argenta Boquín, a favor de su hijo José Francisco, prohibiéndole la venta y enajenación de las mismas, al tiempo que manifestó su voluntad de que su marido, Jácome Fantoni, agregara a este vínculo las casas principales de su morada, en la calle de Cobos. 54. AHPC, PN, CA0017, f. 50-55. Testamento en virtud de poder de doña Clara Sopranis Estopiñán Gaitán de Torres, marquesa de Montecorto, ante Juan de la Serna y Lara. Cádiz, 1 de febrero de 1687. 55. AHPC, PN, CA5485, f. 701-706. La escritura de fundación de este vínculo pasó ante Alonso de Villarreal, escribano público de Cádiz, el 23 de abril de 1610. 56. AHPC, PN, CA2386, f. 258-260. El vínculo pasó de Simón de Sopranis a su hijo, Jácome de Sopranis Boquín de Bocanegra, y de este a Isabel de Sopranis Centeno, mujer de José Domingo Colarte. Fue probablemente por esta vía como las casas principales de los Sopranis pasaron en el siglo XVIII a los Lila, emparentados con los Colarte. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 78 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 Como obligación de los titulares de este vínculo, Isabel de Sopranis estableció que debían mandar celebrar una misa cantada cada año en el convento de los mercedarios descalzos el día de la Santa Cruz, con un estipendio de ocho reales57. El hermano de Isabel, Rafael de Sopranis Boquín de Bocanegra mandó asimismo vincular las casas principales de su propiedad a favor de los descendientes de su sobrino, Roque Sopranis Centeno, gobernador y capitán general de la provincia de Campeche, estableciendo varias obligaciones sobre las rentas de sus accesorias con destino a la catedral y el convento de Santa María58. Los Sopranis disfrutaron también de vínculos fundados por otros parientes. Así, por ejemplo, Simón de Sopranis Boquín de Bocanegra, sargento mayor de milicias y regidor de Cádiz, heredó el mayorazgo fundado por su abuelo materno, don Sebastián Moreno Estopiñán, caballero de Santiago y veinticuatro que fue de Jerez de la Frontera59. Del mismo modo, Simón Díez de Alda Sopranis fue titular de un vínculo instituido por su abuelo paterno, consistente en varias tutelas impuestas sobre diversas propiedades a su favor, cuando aún era menor, y en dos casas, una principal en la plazuela de las Viudas y otra más pequeña en la callejuela que daba al convento de la Merced60. Como era habitual, estos vínculos se establecieron por vía de mayorazgo, prefiriendo entre sus sucesores siempre al varón a la mujer y al hijo mayor al menor. Los fundadores establecían también las líneas de sustitución para el caso en que se fueran agotando las llamadas a sucesión en primer lugar. La exhibición de escudos nobiliarios en las fachadas de las casas principales de la familia también fue un medio de hacer visible la nobleza de sus moradores. Sobre la portada de la que fue casa de los Sopranis, en la calle del mismo nombre, fue colocado el blasón familiar, descrito por Hipólito Sancho en los siguientes términos: «león de oro coronado de príncipe posado sobre el mar, en azur, con el ave fénix sin divisa»61. Otro medio de distinguirse del resto de la sociedad y de hacer visible la superioridad de la familia fue la disposición de capillas propias con bóveda para enterramiento de sus miembros. Frédérique Morand otorga gran importancia simbólica a la capilla de la nación genovesa en la catedral vieja de Cádiz (Morand, 2013). No 57. AHPC, PN, CA5063, f. 406-415. 58. AHPC, PN, CA1438, f. 101-108. 59. AHPC, PN, CA3761, f. 425-426. El mismo Sebastián Moreno fundó un patronato para señoras parientes pobres del que fue patrono su también nieto Juan de Sopranis Boquín de Bocanegra. AHPC, PN, CA5155, f. 341-345. 60. AHPC, PN, CA0764, f. 309-312. 61. Este mismo escudo se encuentra en los Sopranis de Cádiz, Canarias y Aragón. Según Sancho, sustituyó al que utilizaron los Sopranis de Génova: la cruz de san Jorge en jefe y el barrón escajeado con el pavón y la divisa Beaulté tout passe (Sancho, 1951: 335). JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 79 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 hemos encontrado relaciones de los Sopranis, con ella, lo cual no quiere decir que no existieran en algún momento. Los primeros miembros gaditanos de la familia no dispusieron aún de capilla propia. Jácome de Sopranis el Viejo dispuso en su testamento que su cuerpo fuera sepultado en la Iglesia Mayor de la ciudad, pero en la capilla del deán Juan de Haya, donde estaba enterrada Juana de Baricio, su mujer, y no habiendo comodidad para ello, debido a ser pequeña la bóveda, pedía a Clemente de Aguíñiga, regidor de la ciudad, como patrón de la Capilla de los Negrones, asimismo situada en la Iglesia Mayor, que se le diera entierro en ella, en la sepultura donde también yacían sus padres, abuelos y hermanos62. Por su parte, Esteban de Sopranis, hijo del anterior, mandó ser enterrado en el convento de San Francisco, en el entierro propiedad de su suegro, Clemente de Aguíñiga Ochandiano, donde también reposaba el cuerpo de su primera mujer. Más tarde, sin embargo, los Sopranis adquirieron capilla propia, con bóveda para enterramiento, en la iglesia de los padres descalzos de Nuestra Señora de la Merced. Esta capilla, denominada del Santo Cristo (o también del Santo Crucifijo y capilla de los Sopranis), estaba situada a la izquierda de la capilla mayor. Fue comprada de mancomún por Luisa de Sopranis, mujer de Anfión Boquín de Baricio, por su hermana Teresa de Sopranis, mujer de Jácome de Quirós, y por el sobrino de ambas, Jácome Sopranis Boquín de Bocanegra. Los tres compradores se obligaron con los frailes mercedarios a financiar por partes iguales la construcción de un retablo para dicha capilla63. Al parecer, esta quedó vinculada, pues así se expresa en el testamento de Jácome Sopranis Boquín de Bocanegra («propia de su vínculo y mayorazgo»)64. En ella fueron enterrados diversos miembros de la familia, entre ellos, además de los citados, Simón, Juan, Luisa e Isabel de Sopranis Boquín de Bocanegra, Juana de Sopranis y Simón Díez de Alda Sopranis. La exhibición de riquezas también contribuía a engrosar el imaginario y a alimentar el prestigio del linaje. Para una familia de mercaderes y navegantes a Indias, ello implicaba la posesión de esclavos, de joyas, de muebles y piezas exóticas que actuaban como representaciones visibles de su posición y, al mismo tiempo, como objetos culturales que los significaban como intermediarios entre mundos diversos y lejanos. Los comerciantes de las ciudades atlánticas andaluzas construyeron también por medio de tales elementos una identidad diferenciada que impregnó una cultura urbana distintiva. La importancia de Cádiz como metrópoli esclavista en la Edad Moderna es bien conocida (Morgado, 2013). Los Sopranis aparecen como propietarios de esclavos 62. AHPC, PN, CA5485, f. 701v. 63. AHPC, PN, CA3554, f. 833-839. Testamento cerrado de Luisa de Sopranis, ante José de Colmenare. Cádiz, 5 de marzo de 1663. 64. AHPC, PN, CA2386, f. 258-260. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 80 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 que mantuvieron a su servicio en el ámbito doméstico, con los que entablaron una relación próxima y cuya asistencia acostumbraron a premiar por voluntad testamentaria con la libertad, a veces sujeta a ciertas condiciones. Así, por ejemplo, en 1610 Jácome Sopranis tenía por sus esclavos a Lázara de la Haya, que nació en su casa, y a los tres hijos menores de esta: Gaspar, de siete años de edad; Ana, de tres años, y Diego, de dos años. Mandó que todos ellos se mantuvieran al servicio de sus herederos por tiempo de quince años, transcurridos los cuales quedarían «libres y horros de todo cautiverio y servidumbre (…) por la voluntad que les tengo y haber servido en mi casa y por la voluntad que les tuvo doña Juana de Baricio, mi mujer»65. Luisa de Sopranis dejó también libre por su testamento a María de Sosa, su esclava66. Clara de Sopranis Estopiñán llevó a su matrimonio con el marqués de Montecorto, como parte de su dote, una esclava berberisca llamada María de la Candelaria, valorada en 2.300 reales67. El presbítero Rafael Sopranis Boquín incluyó una generosa cláusula en su testamento por la que liberaba a Mariana, su esclava negra, y a su hijo Manuel, de diez años de edad, nacido en su casa, mandando darle además a aquella cien ducados de vellón de sus bienes. Asimismo, liberó a otra esclava suya negra, Catalina de Alfonseca, con la condición de que había de quedar en la compañía de la susodicha Mariana, y a un esclavo color membrillo cocho, llamado Antonio de Molina, de más de cincuenta años de edad68. Por último, en su testamento, otorgado en 1659, Luisa de Sopranis, doncella, declaró que tenía por su esclava a Francisca de Castro, la cual le tocó en la partición de bienes de sus padres y que sería de edad de unos cuarenta años. Luisa justificó la liberación de esta esclava por «haber servido tantos años a los dichos mis padres y a mí», y la condicionó a que Francisca sirviera a su hermana, Felipa de Sopranis, hasta que tomara estado, pidiéndole a esta que la tratara «con voluntad y agasajo» y mandando a la esclava que observara la misma conducta en la asistencia a dicha su hermana69. La posesión de joyas no era solo un medio de ostentación. Representaba también un modo de inversión del capital y un mecanismo de tesaurización que fácilmente se podía reconvertir en dinero líquido, venta mediante, en momentos de dificultad. Aunque no en exclusiva, fueron sobre todo las mujeres las propietarias de joyas. Estas se transmitían de madres a hijas, o de tías a sobrinas, y formaron también parte de sus bienes dotales. La continua relación con América propició que los Sopranis, como otros miembros del patriciado mercantil gaditano, adquiriesen costosas joyas. Isabel de Sopranis Boquín de Bocanegra mandó en su testamento que se diera a la susodicha Felipa, su hermana, 65. AHPC, PN, CA5485, f. 701-706. 66. AHPC, PN, CA3554, f. 833-839. 67. AHPC, PN, CA0017, f. 50-55. 68. AHPC, PN, CA1438, f. 101-108. 69. AHPC, PN, CA4218, f. 224-232. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 81 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 (...) unos pulsedos (sic) de perlas de que yo uso y ocho anillos de diamantes chicos que cada uno tiene cinco piedras, que llaman cintillos, y un aderezo de benturnia (sic) guarnecido de oro y se compone de gargantilla, joya del pecho con su lazo y una mariposa para el pelo, y le ruego me perdone, que yo quisiera hacer mayor manda, y que me encomiende a Dios70. Asimismo, declaró que en el reparto de los bienes de su primer marido, Miguel Díez de Alda, le habían correspondido, entre otras cosas, tres hilos de perlas, que vendió en 950 pesos, y un taller de plata sobredorada valorado en 300 pesos. Por último, legó a Margarita Fantoni Sopranis, hija de su segundo matrimonio, un rosario de ámbar guarnecido de oro, una gargantilla de esmeraldas con veintiuna piedras, una cadena de oro de tres vueltas, el mencionado taller de plata sobredorada, un vaso de cristal con su pie guarnecido de oro y una imagen de plata de Nuestra Señora de Copacabana, entre otros objetos de valor71. Por su parte, Luisa de Sopranis declaró tener dos cadenas, un cabestrillo y un Niño Jesús de oro72. Como parte de su dote, Clara Sopranis Estopiñán llevó al matrimonio un aderezo de diamantes, compuesto de joya, zarcillos y gargantilla, valorado en mil seiscientos pesos. De sus bienes formaron también parte dos anillos de oro, uno en forma de corazón con quince diamantes y dieciocho rubíes, y otro con quince diamantes y un zafiro73. Rafael de Sopranis Boquín mandó hacer inventario tras su muerte de todas las prendas de oro y plata labrada de su propiedad, que legó a su sobrino Miguel Díez de Alda «a quien he criado y tengo particular amor y cariño»74. Y, junto a las joyas, el mobiliario y el menaje de la casa principal, a la altura de la calidad de sus moradores y un catálogo, también, de su proyección mercantil a escala planetaria. Así, la citada Clara Sopranis Estopiñán, marquesa de Montecorto, tenía en su casa gaditana, entre otros objetos, (...) un bufete todo guarnecido de carey de tres cuartas de largo y dos tercias de ancho con cantoneras de bronce doradas; otro baulito todo cubierto de carey por dentro y fuera con cantoneras, bisagras, aldabones y bolas por pies de plata, de dos tercias de largo; un baulito de teca con cerradura y bisagras de acero doradas de una tercia y dos dedos de largo, y una colgadura de catre de damasquillo de China a flores, ya usado, que son seis cortinas, cielo y rodapiés. Y, juntamente la ropa blanca y de su vestir en un baúl y una caja grande y algunos juguetes de estrado75. 70. AHPC, PN, CA5063, f. 406-415. 71. Ibidem. 72. AHPC, PN, CA3554, f. 833-839. 73. AHPC, PN, CA0017, f. 50-55. 74. AHPC, PN, CA1438, f. 101-108. 75. AHPC, PN, CA0017, f. 50-55. JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 88 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 Iglesias Rodríguez, J. J. (2020). Mercaderes italianos en las ciudades atlánticas del Sur de España a comienzos de la Edad Moderna. En Storia dei Mediterranei. Città, porti e scambi tra l’età antica e la modernità (pp. 141-181). Modica: Edizioni di Storia e Studi Sociali. Igual Luis, D. y Navarro Espinach, G. (1997). Los genoveses en España en el tránsito del siglo XV al XVI. Historia. Instituciones. Documentos, 24, 261-332. Ladero Quesada, M. Á. (1989). Los genoveses en Sevilla y su región (s. XIII-XVI): elementos de permanencia y arraigo. En Los mudéjares de Castilla y otros estudios de historia medieval andaluza. Granada: Universidad de Granada. Marrero, M. (1950). Los genoveses en la colonización de Tenerife, 1496-1501. Revista de Historia, 89, 52-65. Martín Gutiérrez, E. (2006). Nuevos datos sobre la población y los genoveses en la ciudad de Cádiz. Una relectura del padrón de vecinos de 1467. En la España medieval, 29, 187-223. Melis, F. (1990). I mercanti italiani nell’Europe medievale e rinascimentale, Florencia: Le Monnier. Morand, F. (2013). La nación nómada: los genoveses en Cádiz desde finales del XV hasta mediados del siglo XVII. En J. I. Ruiz Rodríguez y I. Sosa Mayor (dir.), Construyendo identidades: del protonacionalismo a la nación (pp. 234-273), Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá. Morgado García, A. (2013). Una metrópoli esclavista: el Cádiz de la modernidad. Granada: Editorial Universidad de Granada. Núñez Roldán, F. (1989). Tres familias florentinas en Sevilla: Federighi, Fantoni y Bucarelli. En Presencia italiana en Andalucía, siglos XIV-XVII. Actas del II Coloquio HispanoItaliano. Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 23-50. Otte, E. (1996). Sevilla y sus mercaderes a fines de la Edad Media. Sevilla: Universidad de Sevilla. Perez, B. (2016a). Les marchands de Séville. Une société inquiète (XVe-XVIe siècles). París. Perez, B. (2016b). Francisco de Riberol. Un genovés sevillano canario en el sistema europeo de relaciones. En J. J. Iglesias y J. J. García Bernal (eds.), Andalucía en el mundo atlántico moderno. Agentes y escenarios (pp. 195-213). Madrid: Sílex. Perez, B. (2018). Juegos y desafíos de las redes mercantiles. Conversos, burgaleses y genoveses en la Sevilla de los primeros tiempos americanos. En J. J. Iglesias, J. J. García Bernal y J. M. Díaz Blanco (eds.), Andalucía en el mundo atlántico moderno. Ciudades y redes (pp. 303-341). Madrid: Sílex. Pellegrini, A. (2003-2004). Los genoveses en España. La colonia de Cádiz. Boletín de la Real Sociedad Geográfica, 139-140, 137-174. Pike, R. (1966). Entreprise and Adventure. The Genoese in Seville at de Opening of the New World. New York: Cornell University Press. Pistarino, G. (1985). Presenze ed influenze italiane nel Sud della Spagna (Secc. XII-XV). En B. Torres Ramírez y J. J. Hernández Palomo (dirs.), Presencia italiana en Andalucía, JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ MERCADERES EN LAS URBES: LOS SOPRANIS, GENOVESES GADITANOS EN ESPAÑA Y EN AMÉRICA [ 89 ] Ediciones Universidad de Salamanca / Stud. his., H.ª mod., 42, n. 2 (2020), pp. 57-89 siglos XIV-XVII. Actas de I Coloquio Hispano-Italiano (pp. 21-51). Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Ríos Toledano, D. (2018). Cádiz y el comercio marítimo genovés en el siglo XIV. Medievalismo, 28, 271-293. Rumeu de Armas, A. (1956-1957). España en el África Atlántica, 2 vols. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Rumeu de Armas, A. (1976). Cádiz, metrópoli del comercio con África en los siglos XV y XVI. Cádiz: Caja de Ahorros de Cádiz. Sánchez Herrero, J. (1981). Cádiz, la ciudad medieval y cristiana (1260-1525). Córdoba: Confederación Española de Cajas de Ahorros. Sánchez Saus, R. (1996). Linajes medievales de Jerez de la Frontera. Sevilla: Guadalquivir. Sánchez Saus, R. (2005). Cádiz en la época medieval. En VV. AA., Historia de Cádiz (pp. 147-281). Madrid: Sílex. Sancho de Sopranis, H. (1926). La vinculación Díez de Alda-Sopranis (1681-1870). Noticias histórico-genealógicas. Cádiz: Editorial Rodríguez de Silva. Sancho de Sopranis, H. (1939). Los genoveses en Cádiz antes de 1600, Jerez de la Frontera: Ayuntamiento de Jerez de la Frontera-Sociedad de Estudios Históricos Jerezanos. Sancho de Sopranis, H. (1948). Los genoveses en la región gaditano-xericense de 1460 a 1800. Hispania, 32, 353-402. Sancho de Sopranis, H. (1950). Los Sopranis en Canarias, 149?-1620. Revista de Historia, 95-96, 318-336.