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209 LA SAGA/FUGA DE J.B COMO (VIDEO)JUEGO Antonio J. Gil González y Luis Navarrete Cardero Universidad de Santiago de Compostela/Universidad de Sevilla Resumen El interés, incluso teórico, de Torrente Ballester por el juego y sus relaciones con la ficción literaria ha quedado de manifiesto en el título de su conocido trabajo crítico sobre el Quijote (Torrente Ballester, 1984) que parafraseamos aquí aplicado a La saga/fuga de J. B. A la luz de algunos trabajos anteriores, este ensayo plantea la posible alegorización previrtual del juego en esta obra, para muchos, cumbre de la novelística torrentina. En la lectura crítica de este virtual videojuego, José Bastida –J. B., trasunto alófono de G.T.B.– es el narrador interactivo –o internarrador, a su vez remedo del diseñador o game designer, como en The Beginner’s Guide (Everything Unlimited, 2015) de Davey Wreden– que ha creado el mundo de Castroforte y los J. B.; pero este, a medida que va cobrando existencia y autonomía, se comporta como una Inteligencia Artificial que interactúa con su diseño de una manera abierta a múltiples combinaciones impredecibles que escapan a su control: tal es la saga… La fuga, por su parte, se erige ahora enseguida en su símbolo emblemático, cuando Bastida lo descubra, y con ello la posibilidad de quedar atrapado dentro de la historia en forma de variaciones y repeticiones infinitas (perfecta metáfora del medio videolúdico y sus mecánicas, por otra parte), y el objetivo se convierta en abandonar el mundo virtual que ha creado, como si de una escape room o de un videojuego del género de evasión se tratase. Antonio J. Gil González y Luis Navarrete Cardero La saga/fuga de J.B. como (video)juego Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo. XCVIII-1, 209-244 https://doi.org/10.55422/bbmp.793
210 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero Palabras clave: Gonzalo Torrente Ballester, La saga/ fuga de J. B., videojuego Abstract Torrente Ballester’s interest, even theoretical, in the game and its relationship with literary fiction is evident in the title of his well-known critical work on Don Quixote (Torrente Ballester, 1984), which we paraphrase here as applied to La saga/fuga de J. B. In the light of some previous works, this essay considers the possible pre-virtual allegorisation of the game in this work, for many, the summit of Torrente Ballester’s novel. In a critical reading of this virtual video game, José Bastida – J. B., an allophonic transcript of G.T.B. – is the interactive narrator – or internarrator, in turn an imitation of the designer or game designer, as in The Beginner’s Guide (Everything Unlimited, 2015) by Davey Wreden – who has created the world of Castroforte and the J. B.’s. But this, as it comes into existence and autonomy, behaves like an Artificial Intelligence that interacts with its design in a way that is open to multiple unpredictable combinations beyond its control: such is the saga... The fugue, for its part, now immediately becomes its emblematic symbol, when Bastida discovers it, and with it the possibility of being trapped within the story in the form of infinite variations and repetitions (a perfect metaphor for the videoludic medium and its mechanics, moreover), and the objective becomes to leave the virtual world he has created, as if it were an escape room or a video game of the escape genre. Keywords: Gonzalo Torrente Ballester, La saga/ fuga de J. B., video game. Intro Un clásico es la obra que es capaz de suscitar nuevas lecturas. La producción de lecturas y significados nuevos, según la semiótica de la cultura, se originaba haciendo pasar los textos a través de otros textos, receptores o destinatarios. Así, en lecturas críticas anteriores, La saga/fuga de J.B. se nos ha ofrecido sucesivamente como paradigma de novela estructural, fantástica, intelectual, satírica, mítica…
211 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO Nosotros mismos, en trabajos precedentes, hemos promovido su lectura metaficcional o ucrónica (Gil González, 2001 y 2003). Veinte años después de aquella primera Tabla Redonda y cincuenta desde la publicación de la novela, hemos tratado de leerla a la nueva luz de nuestro concepto de previrtualidad y la relación retrospectiva entre la narrativas literaria e interactiva (Gil González, 2020; Navarrete Cardero y Gil González, 2022); y después de haber ensayado su aplicación a la narrativa del autor y a Cuento de sirena (1979) en particular, (Gil González, 2020b) como anticipación de un videojuego. Y una vez más, la opera magna de Torrente no ha defraudado nuestras expectativas y ha respondido al desafío –o al juego– sin inmutarse. Inmersión Incipit: la cinemática prospectiva “¡Que vayan a buscar a un tal Bastida!”, ordena el Poncio; y el Comisario, al recibir la orden, sonríe: “ ¡No conozco otra cosa!”. Pero alguien, uno de los clérigos anónimos que rondan silenciosos, le advierte que el tal Bastida no vive, desde ayer, en la fonda del Espiritista, sino en lugar ignorado, porque el Espiritista lo ha cogido en la cama de su hija y los ha echado a los dos de casa. “¡Búsquemelo debajo de la tierra!” Comencemos por el principio, desde el nivel microtextual, por las citas iniciales, siempre muy significativas. ¿Podrían decirnos algo en el sentido que nos proponemos leer? Se refieren a cuerpos en otra realidad –¿virtual?– “Rostros que sueñan pasmos en la niebla”, un universo lúdico “Una sesión de circo se iniciaba/en la constelación decimoctava” y a la participación (por turnos) de los juegos infantiles “Tin Morín de dos pingüés,/cúcara mácara chíchara fue”… En efecto, podrían tener algún sentido. Y veamos desde el principio, ahora en el nivel macrotextual y estructural: El Incipit es una prolepsis, in extrema res, que podría funcionar como una cinemática anticipatoria y “no jugable” de lo que nos aguarda como final de la historia. Las menciones enigmáticas (y reiteradas) a Pepiño, un posible José Bastida, niño, al (re)inicio
212 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero de la partida (aunque eso no podemos saberlo aún), nos sugerirán enseguida la circularidad del dispositivo, la posibilidad paradójica, cuando aún no ha comenzado el juego, de despertar una y otra vez, listo para recomenzar la partida, como Tom Cruise en aquella película/videojuego, condenado a la repetición infinita desde la casilla de salida (con variantes, hasta ganar), que se titulaba Al filo del mañana (Doug Liman, 2014), perfecta metáfora del medio videolúdico y sus mecánicas, de nuevo. Reparemos ahora en la descripción de los dos ríos que articulan el escenario de Castroforte, como las pastillas de Matrix (Lana Wachowski, 1999), el uno atractivo y siniestro, duplica la realidad “como en un espejo y, (…) en los adentros del que se mira nace en seguida un deseo incoercible de aniquilamiento” del sujeto (9); el otro “invita en cambio a la aventura, a la evasión, al viaje (…) Los cuatro J.B. de que se guarda memoria, por él marcharon hacia la mar” (9). ¿Cuál de las dos es más simbólicamente virtual? o, dicho de otro modo, ¿por qué no podríamos, una vez más, leerlas integradamente como las dos caras, lúdica y distópica, apocalíptica o integrada, de la virtualización tecnológica, y narrativa, en la que se ha adentrado, efectivamente, nuestro mundo desde entonces?1 “Y van llegando los personajes”…, los personajes del poder, como el Comisario, que, cuando le ordenan buscar a Bastida – como la persona que seguramente posee las llaves del lugar donde se guardan los secretos que permitirían esclarecer la desaparición de la reliquia simbólica de la comunidad–, contesta “¡No conozco otra cosa!”; o el Poncio “con sus gafas oscuras” –¿otro avatar, o doble, de G.T.B., gobernador-autor, como el Supremo en Fragmentos de Apocalipsis?– quien ordenará: “¡Búsquemelo debajo de la tierra!” porque, aunque entonces nosotros no podamos saberlo, acaba de verlo quedarse literalmente en ese lugar en la Coda final. Porque, como allí sabremos, convertido o renacido ahora en Joseíño –perfecta síntesis de Pepiño y José, del principio y del final enlazados en bucle, como ouroboros, como los ríos, como toda la espacio-temporalidad de la novela–, se ha despertado al fin y ha logrado abandonar la ficción del mundo virtual esta vez, consiguiendo así ganar la partida 1 Sobre la problemática crítico-textual de este importante motivo simbólico, puede verse en detalle Becerra y Gil González (2011, 45-52).
213 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO de regresar a sí mismo y a su propio cuerpo con Julia, desasiéndose de sus infinitos dobles, hipóstasis, interlocutores, avatares o NPCs –Non Playable Characters o personajes no jugables–, en el lenguaje de los videojuegos. Así pues, el objetivo inicial parece claro: encontrar “a un tal Bastida”, para lo cual deberemos primero, lógicamente, elegir, configurar y encarnar el avatar… I Participación, simulación Capítulo primero: encarnar a Bastida (y diseñar el juego) Evidentemente yo hubiera podido escoger como interlocutores particulares al Obispo Bermúdez y al Canónigo Balseyro, al Almirante Ballantyne y al Vate Barrantes, bien uno a uno, o por parejas, o, digamos, en equipo. Pero es el caso que no se me ocurrió escoger, acaso porque entonces no estuvieran de moda todavía. Aunque lógicamente debo suponer al lector al que trato de hacer comprender este juego metafórico, conocedor de la novela y el argumento originales, convendrá comenzar por el trazado de algunas paralelas estructurales o ejes de coordenadas sobre las que tratar de representarlo en líneas generales. En nuestra hipótesis, el primer capítulo está centrado en la construcción, imaginaria, interior, del universo virtual/ficcional; en el segundo este ya se presenta como contingente y autónomo; en el tercero subiremos (o bajaremos) un nivel narrativo más que nos sitúa no ya en la “realidad/existencia” del relato de Bastida como exterior a su conciencia, sino en la imbricación y regulación de este plano con el de su interioridad psíquica. En este punto, resultaría extraordinariamente atrayente seguir el flujo de la sugerencia de nuevas lecturas que estas líneas proyectarían sobre una fenomenología del idealismo, el realismo y la intersubjetividad, o sobre el ello, el superyó y el yo, respectivamente, como las instancias que organizan el aparato psíquico freudiano, en
214 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero las que no podemos detenernos ahora. Mencionemos someramente, en cuanto a la construcción lingüístico-discursiva de esta subjetividad, la proyección narratológica, igualmente ternaria, sobre las diferentes configuraciones de la instancia narrativa: Impersonal en el Incipit, como se apuntó, un relato proléptico sobre el mundo de Castroforte en un presente ucrónico, a la vez principio y final de la historia, al que Bastida ya pertenece, aunque sin Bastida presente, ni como personaje ni como narrador, y cuya focalización es por lo tanto exterior a su conciencia. En el primer capítulo, el “Manuscrito, o quizá monólogo, de J(osé) B(astida)”, verdadero origen del relato primero, nos encontramos ante la narración personal por parte de este del mundo de la ciudad, desde el que se presenta la (re)construcción del mundo de los J. B. míticos o históricos, desde una focalización interna al propio personaje. En el segundo capítulo, “Guárdate de los idus de marzo!”, solo aparentemente impersonal y de focalización variable o incluso focalización cero, descubrimos continuamente a Bastida encubierto si no como voz, al menos como focalizador dominante en realidad. En el tercer capítulo, “Scherzo y fuga”,2 nos encontraremos ante un relato de nuevo ucrónico pero de configuración personal esta vez. Estamos en el contrapunto interior del Incipit,3 dentro de un mundo fantástico donde los planos mítico, pasado y presente se han fusionado en el interior de la conciencia de un Bastida que ya no es él mismo, sino la suma de todos sus posibles avatares narrativos y, por consiguiente, es mostrado mediante el deslumbrante empleo de la focalización interna múltiple a través de cada uno de ellos. En la Coda regresaremos al tiempo y la forma impersonal del relato segundo, alcanzando el presente (in extrema res) de la situación de relato inmediatamente anterior al Incipit prospectivo, desde aquella modalización neutra descrita de un narrador para el que Bastida ya es solo un personaje externo más de la historia-mundo de Castroforte. Temporal y narrativamente hablando: Incipit y coda: relato segundo; Primer, segundo y tercer capítulo: relato primero. 2 Volveremos más adelante sobre la proyección metafórica del término musical sobre la estructura de la obra en la sección “bonus track” final. 3 Véase de nuevo el “bonus track” musical final.
215 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO Recordemos ahora, para tratar de establecer un último eje de coordenadas analógicas, como para algunas autoras clásicas de la narratología de lo virtual (Murray, 1999; Ryan, 2004), las tres esferas fundamentales de la interactividad narrativa serían –adaptadas a nuestros propios terminos– la inmersión-participación, la actuación-simulación y la elección-transformación del interactor en el universo virtual-ficcional. Con arreglo a ello, ¿cómo se produce la formulación literaria de este proceso de embodiment, de incorporación o encarnación en este sujeto narrativo-avatar virtual llamado José Bastida en nuestro juego interactivo de La saga/fuga de J. B.? Siguiendo la secuencia de la novela, veremos que primero a través de los interlocutores heterónimos interiores e imaginarios del protagonista, que simbolizan las primeras tentativas de inmersión, muchas veces incompleta; después a través de Los J. B. míticos, aparentemente meras invenciones de este, pero en las que los demás creen o fingen creer, metáforas de la participación; como después, los J. B. presentes y plenamente existentes lo serán a su vez de la actuación y la simulación de una interacción efectiva propiamente dicha con y entre los personajes y los escenarios; y por último, al final de este denso campo simbólico, encontraremos a los J. B. virtuales y supernumerarios, variantes combinatorias de las diferentes opciones de la historia, que permitirán alegorizar la elección y la transformación de esta por parte del interlector en el que la novela-juego nos habrá convertido. (In)cómodamente instalados para la encarnación y la inmersión en nuestro avatar a través del monólogo interior con nuestros invisibles interlocutores,4 la simulación del trance espiritista,5 la en4 mis interlocutores se divirtieron jugando a intercambiar sus ojos, sus voces y otros adminículos más o menos caracterizadores. Yo creo que lo hacían para demostrar lo equivocado que yo estaba al decir — como una vez les había dicho — que carecían de verdadera personalidad humana; que no eran más que “caracteres sostenidos”, por no decir abstracciones, y que estaban prisioneros de aquella manera de ser, de modo que Bastidoff no podía hablar más que de bombas y atentados; Bastideira, recitar versos y quejarse de amores imposibles; M. Bastide, hacer citas de los lingüistas más famosos y repetir sus lecciones en la Sorbona, y, Mr. Bastid, jugar al conformismo cínico (50) (Cito por la edición de Barcelona, Destino. El número de página se indica entre paréntesis en todo el artículo. Las negritas son nuestras). 5 “Usted, señor Bastida, debe de ser un gran medium”, me dijo una vez el Espiritista, y razonó su sospecha apoyándose en la escasez de materia física
216 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero soñación o el duermevela o los estados de conciencia alterados por el hambre o el deseo, las mecánicas esenciales de Bastida como narrador –y game designer–6 consistirán en la lectura, la escritura y la conversación, y por lo tanto los escenarios más habituales de las primeras pantallas de nuestro juego serán no en vano la redacción del periódico local, la biblioteca de este y la tertulia del Café Suizo.7 Estas tres pantallas o niveles del primer capítulo se imbricarán en un único texto, el de la “DISERTACIÓN HISTÓRICO CRÍTICASOBRE LA TABLA REDONDA Y EL PALANGANATO; Y SOBRE ALGUNAS PERSONAS Y ALGUNOS HECHOS CON ELLOS RELACIONADOS, por J. B” que Bastida ha escrito tras documentarse exhaustivamente en el archivo de La Voz de Castroforte y cuyo contenido leerá ante los contertulios de la reconstituída Tabla Redonda. Pero pronto comprenderemos que en un juego narrativo como este, la interacción y la participación tendrán como consecuencia inevitable la competencia y la pugna por la construcción del mundo ficcional y por su relato, como si en un juego de rol todos los personajes pugnaran por ser, precisamente, el narrador o maestro del juego. Bastida ha puesto en marcha una máquina virtual en la que el programa, la Inteligencia Artificial (IA) que lo gobierna o los diferentes personajes no jugables controlados por esta (NPCs), u otros artefactos o entidades, competirán con él como fuentes de información o narradores alternativos –o antagonistas– del relato, hasta situarlo en las coordenadas de un encerrada en mi cuerpo y en la extraordinaria potencia espiritual que revelaban mis ojos. Me había ofrecido muchas veces tenerme gratis en la posada si me prestaba a transmitir mensajes de los espíritus y a promocionar materializaciones y otras experiencias de parecida dificultad (40) 6 “No, le corregí; el que se suicidó fue el escultor Baliño”. “¿Usted lo sabe todo?”, me inquirió don Perfecto; y era la primeravez que me prestaba atención. “Todo, no, claro.” “Pero más que nosotros, sí. ¿Sabe usted, don Perfecto, que lleva años leyendo los números atrasados de mi periódico?” (63) 7 “Si no hubieran hecho trampa, yo me habría sentado ahí, donde está ahora el señor Bastida. Era el puesto de Bohor”. Y me miró, y me señaló con el dedo, aunque no a mí, claro. Pero yo me sentí repentinamente transformado, fue como si mi raído traje desapareciera, como si el cuerpo me creciera, como si se endureciesen mis músculos y me saliese la rubia melena de caballero celta (58-59)
217 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO auténtico FPS o shooter narrativo. Algunos de ellos incluso aparecerán como diseñadores de sus propios juegos –o quizá puzles dentro del juego– como el Tren Ensimismado de Don Perfecto Reboiras, el carrito de Don Benito Valenzuela o el homenaje tubular de Don Torcuato del Río. Este último, pese a no compartir espacio diegético ni interacción directa con Bastida, al pertenecer a diferentes planos “históricos” de la saga, bien podría retroalegorizar frente a Bastida, el debate entre ludólogos y narratólogos,8 entre jugabilidad y narratividad, de los Game Studies recientes. En esta tesitura, el combate dialéctico y la disputatio se constituirán consecuentemente en el arma-mecánica fundamental, como veremos especialmente a propósito del capítulo –el juicio y la batalla– finales.9 8 Véase a ese respecto, como muestra de algunos de sus diseños: «Como era su costumbre, don Torcuato tenía la chistera puesta, así que ellos no se quitaron las suyas, sino sólo las capas y los gabanes, que, entregados a uno de los artefactos de su invención de que don Torcuato tenía la casa llena, desaparecieron camino de las perchas como por arte de birlibirloque» (73), [o este] «Consolador a vela para godos solitarios», que una compañía catalana estuvo a punto de adquirir y explotar: si no lo hizo fue porque aquel año apenas sopló el viento. El artilugio es ingenioso y complicado como puede verse en el diagrama que publicó La Tabla Redonda. Ofrece una eficaz sustitución del Vaso Idóneo, con la ventaja de recibir del viento, y no del antebrazo, la fuerza propulsora. Los conocimientos de mecánica poseídos por don Torcuato eran vastos y profundos. Su casa estaba llena de artefactos, elementales, sí, pero utilísimos, que le permitían ponerse el sombrero sin levantar la mano, colocarse el abrigo sin abrir el armario y coger el bastón sin inclinarse. (81) 9 Un análisis magistral de los recursos retóricos empleados –o parodiados– en la obra a partir de la “Balada incompleta y probablemente apócrifa del Santo Cuerpo Iluminado” que antecede al primer capítulo de la novela, puede verse en el artículo de Juan Casas Rigall incluido en este mismo volumen.
224 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero para dejarnos ante el (re)inicio ya descrito del Incipit, con el mundo autónomo del juego sin Bastida. Con Pepiño antes —y después— de la mera existencia y despliegue de su invención-aventura.19 Como en la repetición de los temas de la fuga musical, y de las acciones y las mecánicas con las que nos hemos ido entrenando en el flujo del juego, recién ensayadas en el episodio-tutorial de Paco de la Mirandolina, asistiremos a la apoteosis de las fases ya consabidas y practicadas en los dos capítulos-niveles precedentes. Comenzaremos, de manera muy destacada, por el de la incorporación al avatar, en un proceso descrito ahora minuciosamente (441) y que más que nunca antes enfatiza las diferencias y los matices entre la interocepción –interna, orgánica–,20 la exterocepción –externa, sensorial–21 19 Aunque lo hemos inscrito analógicamente dentro de los géneros de la acción y el rol, evidentemente en cuanto experiencia narrativa tendría que ver fundamentalmente con la aventura. Desde otro punto de vista, el de la invención-simulación histórica de la ciudad basada en arquetipos, permitiría asimismo situarlo en el nivel de la estrategia, etc. 20 Si aquella sensación tan compleja de separación, perplejidad e impotencia intelectual se hubiera prolongado, no sé en qué habría acabado la aventura; pero, por fortuna, se transformó, o, mejor dicho, cedió la plaza a una sensación nueva, la de una presión espantosa que se ejerciese sobre mi cuerpo en todas las direcciones, como lo que siente el pie cuando uno logra calzarse un zapato cuatro números menor de lo debido. ¿Es que alguien me estaba calzando? (…) De estar entonces en mis cabales, me hubiera preguntado a qué era igual la suma de aquellas dos dimensiones sin término a la vista, una cada vez mayor, otra cada minuto más pequeña, pero confieso con vergüenza que, por el momento, mi experiencia interior evolucionaba de la sensación al sentimiento, acaso a causa de la distancia hacia arriba a que iba quedándome el cerebro. No comprendí, pues, sino que sentí cómo me iba alargando al mismo tiempo que me ahilaba, y cómo, a pesar de la escasez de mi materia humana, iba alcanzando altura tal —una sola dimensión, por supuesto— que conmigo se podría atar la tierra por lo más grueso y aún sobraría hilo para nudos y lazadas. (443) 21 Ahora pienso que a causa de cualquier predisposición congénita, perfeccionada por ese hábito, me fue más fácil, cuando llegó el momento, dejar de ser quien era incluso antes de llegar a ser el otro. Miren: no pertenece al orden de lo que se entiende, sino al de lo que se siente, como cuando le dan a uno una buena bofetada. De repente observé que me apartaba de una cosa como si me desprendiera, y me pareció que la operación se desarrollaba más o menos como cuando se arranca de algo sólido y recio una tira adherente, de tafetán o esparadrapo. Llegué a ver cómo las minúsculas briznas de
225 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO y la propiocepción –la posición y el movimiento–22 características de la semiótica de lo virtual (Gil González, 2020). La culminación de esa disociación o integración entre lo exterior y lo interior afectará a la misma voz narrativa personal, y a la inestabilidad de su deixis como sujeto, en algún fragmento tan memorable como el que sigue: Y, sin embargo, la respuesta llegó, de una manera humana, es decir, con palabras, no sin antes haber experimentado la extraña sensación de que mi cerebro se dividía en dos mitades, y una era yo, y, la otra, un ser desconocido, el mismo que me decía: «No tienes que preguntar a Dios. La respuesta se encuentra más abajo». «¿Quién eres?», inquirí. «Jota Be.» «También yo lo soy. ¿Quieres darme a entender que eres parte de mí mismo?» «¡Ni siquiera reflejo de un reflejo! Soy un Jota Be itinerante y supernumerario, y estoy de paso en una etapa del camino. Quiero decir que he venido y marcharé, he venido hace poco y marcharé en cuanto pueda, pues Julia debe de estar al llegar de un momento a otro, y aún me faltan, al menos, dos etapas hasta el final.» «Si antes estaba perplejo, ahora no entiendo nada. Y, sobre todo, ¿qué tienes que ver tú con esos versos?» «Tú los pensaste y los sentiste, pero el trabajo de escribirlos me correspondió a mí.» (…) Era una voz humilde la que me hablaba, o, dicho de otra manera, yo hablaba al Vate con voz humilde, con voz de intruso involuntario, como la de quien, entrado en casa ajena, sorprende sin querer la intimidad del otro y la destruye. (498) pegamento se estiraban como hilillos elásticos que hicieran, además, un ruido muy sutil que casi no se oía. Y conforme sentía, vi cómo me desprendía; vi, oí, sentí cómo me alejaba indiferente, y que lo que aquí quedaba no era nada. Aquí quedaba lo de fuera, entre cielo y tierra fluctuante, y allí iba yo marchando, más lejos cada vez, sin sentir ese dolor que debe de sentirse cuando uno se desprende de lo que es y deja entonces de serlo (442). 22 En este caso, simbolizada por la imagen del viaje espacio-temporal por los J. B., simultáneamente exterior e interior: «el itinerario que recorrí mientras duró la aventura, pudiera a la postre —y bien pensado— resultar un viaje por dentro de mí mismo (…) No sé decir, por ejemplo, si se trató de un súbito y prolongado ensimismamiento, o de una inesperada, casi mortal, o al menos arriesgada enajenación» (441)
226 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero Instalado pues en esa subjetividad sintética, intermitente y precaria del jugador-avatar, del viaje “por el interior de algo o de alguien que, sin ser yo enteramente, lo fuera en cierto modo” (441),23 es el momento de iniciar la fase decisiva de la partida, cuyo objetivo ya no será la lucha, sino encontrar la salida.24 Dos NPC explican inicialmente al protagonista la estructura del juego, formalizada en primera instancia en dos dimensiones como un mapa o juego de tablero, pero expandible enseguida a una combinatoria prácticamente infinita de otros posibles niveles en 3D o sucesivas dimensiones, entre las que el jugador elegirá en esta ocasión, el nivel mínimo de dificultad.25 El metanivel le facilitará asimismo el objetivo, que no será otro que la evasión, salir del mismo, desplazándose por los diferentes avatares en cualquiera de los múltiples recorridos posibles.26 No podrían tampoco faltar expresamente la indicación de las principales reglas del mismo, especialmente las relativas a la “pérdida de vida”, que supondría automáticamente trasgredirlas.27 23 me hallé metido en un cuerpo en que cabía holgadamente: más espacioso que el mío antiguo, puesto que, para llenarlo, mi carne tenía que estirarse hasta el límite de su elasticidad, y aún hubo células que hubieron de medio desintegrarse para cumplir la obligación de colmarlo sin vacíos ni burbujas. Aquel lugar era un cuerpo, pero no el mío, y, sin embargo, me sentía en él como en mi casa, como si siempre lo hubiera habitado: un cuerpo que no me planteaba dudas, sino que me ofrecía certezas, como vivido por mí años largos. Empezando por su nombre: se llamaba, por supuesto, J.B., pero no José Bastida, sino Jerónimo Ballantyne, e iba vestido con casaca de Almirante y mitra de Obispo. (444) 24 Tenía delante un plano o carta marítima, un compás en las manos, y dos oficiales de derrota delante de mi mesa, ambos de casaca y tonsurados. (…) Me ajusté la mitra, los miré y les dije: —«El enemigo tiene que estar precisamente dentro de este círculo». —«Sí, Excelencia». —«Pero el fin de mi viaje no es hallar al enemigo, ni combatirlo». —«Ya lo sabemos, Excelencia». (444) 25 Véase la figura 1, p. 17. 26 —«Estoy aquí. ¿Cómo puedo salir?» —«Hay dos caminos. El primero, buscar la Vía Real recorriendo la primera fila hacia la izquierda, y descender luego a través de los personajes-matriz. El segundo, simétrico al anterior, consiste en descender por la tercera columna hasta llegar a “boina-dulleta”, es decir, a José Balseyro, Desgraciado y Nigromante, y torcer a la izquierda por la séptima fila. En cualquiera de los dos casos puede V.E. llegar al personaje-matriz José Bastida.» (448) 27 —«Entonces, mejor será la Vía Real.» —«Que se llama también el camino de la aniquilación.» —«¿Por qué?» —«Cada una de las etapas que V.E. tiene
227 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO No se desatienden tampoco los posibles bug de programación,28 acciones en bucle –como el que describe el movimiento de los árboles tras la ventana en la coda,29 fallos de guión –como que, de hecho, sabemos que la buhardilla de Bastida carecía de ventana–30 o errores de diseño,31 como el que afecta, de forma destacada, a la descripción del propio tablero o mapa del juego.32 En este sentido, podría leerse igualmente la función simbólica atribuida al personaje IA-NPC de Don Benito Valenzuela, como una especie de dispositivo-programa de limpieza de los materiales narrativos inservibles o, muy especialmente, de corrección y rellenado de los que recorrer, incluida la que ahora ocupa, dispone de cuatro orificios de salida, pero todas ellas, por ser fronteras, tienen uno abierto a la muerte. Vea V.E. el plano. Esas rayitas...» Me señalaba las que morían en sí mismas. —«De alguien cuyo círculo está siempre vacío se sospecha que marchó por una de ellas...» (450) 28 Lo que me intranquilizaba en aquel momento no era la simetría cabal de mis oficiales, sino precisamente el que no fuesen enteramente simétricos, quiero decir, que unas veces pareciesen muñecos, no es ésta la palabra, ni tampoco autómatas... Bueno. A veces, no siempre, parecían copiarse el uno al otro, pero, cuando no se copiaban, divergían, y esta conducta unas veces dispar y otras unánime era lo que yo no encajaba muy bien. (450) 29 naturalmente, porque la sensación no era ilusoria, como lo demostraba el hecho de que las hojas de la ventana se meneasen sin viento, primero hacia un lado, unos centímetros lentos, y después hacia el otro, con igual lentitud (582) 30 Me di cuenta de que, cuando Balseyro hubiese terminado, le tocaría el turno al Almirante, quien, como es obvio, apoyaría su defensa en el hecho indiscutible de que Lilaila Barallobre no había sido su amante, ni les había pasado por las mentes el adulterio a ninguno de los dos: con lo cual la importante leyenda que le atribuye la paternidad de Cristal, columna de la mitología de Castroforte, se disolveríaen la nada (538) 31 Bajaron las escaleras que parecían subir, subieron las escaleras que parecían bajar, pero no se daban cuenta. Las paredes se ablandaban y combaban a su paso, el aire las hacía temblar como cañaverales, agudas o roncas, gritaban, desde todos los rincones, salmodias premonitorias, pero no se daban cuenta. Y tampoco se daban cuenta de muchas otras señales, sobre todo, al entrar en la Cueva, de que las estatuas de las paredes presentaban modificaciones extrañas (555) 32 Aunque la complejidad de este motivo exigiría una explicación pormenorizada que no podemos detallar aquí, la disposición abstracta-matemática del tablero ha sido modificada o encriptada para ofrecer un nuevo reto/puzle al lector, como un trofeo escondido en el juego. Véase la figura 2, p. 18.
228 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero errores y los vacíos del texto, así como de mecanismo de enlace entre sí de aquellas escenas imposibles de encajar o reconstruir en la estructura lógica, temporal, o causal de la narración, que opera muy especialmente en las transiciones entre las grandes secuencias estructurales de la obra.33 Llegado el momento de la inmersión, entrenados ya en todos los restantes aspectos interactivos de la participación, la simulación, la actuación, la elección y la transformación y desde el motivo tan particular en la tópica torrentina del combate naval, nos adentraremos en el nivel-batalla final que debe conducirnos a recorrer el territorio-mapa de los J. B. y conducirnos –y nunca mejor dicho, abandonando el combate por la evasión– a la casilla de salida.34 En su 33 Y, sin pensarlo más, pegó un salto y salió fuera de la espiral del tiempo, aunque con tan buena suerte que cayó en la calle de las Gatas Calientes, y como si nada hubiera pasado, continuó caminando como una vaca que turra hasta tropezar verdaderamente con el carrito del señor Valenzuela, en cuyo interior se instaló, asumiendo los restos de Paco de la Mirandolina o quizás asimilado por ellos. De momento, quedó un poco atontado. Don Benito acudió a su socorro, y llegó a ofrecerle un trago, que aceptó Bastida y que tuvo la virtud de devolverle el ánimo y hacerle olvidar el dolor difuso que sentía en alguna parte del cuerpo. Dio las gracias a su salvador, y le preguntó que cómo se encontraba allí tan a punto, y Valenzuela le respondió que últimamente decidiera especializarse en recoger los objetos que caían del cielo, y que al contárselo al señor Irureta, que era, como se sabe, muy amigo suyo, éste había puesto a su disposición un recogedor de basuras anticuado que se oxidaba en los Almacenes del Departamento de Limpieza Pública y Similares, con el que salía de noche como un cazador con su escopeta (426) 34 Las esferas están matemáticamente distribuidas y son matemáticamente iguales. Cada una de ellas, pues, está en la misma relación de contigüidad con las cuatro más próximas (…) Salir de una se convierte en un albur de cuatro posibles resultados, aunque sólo uno sea, a la postre, real; pero imprevisible de antemano.» Recogí la maqueta y empecé a guardarla en su cofre. —«Me decido por las combinaciones binarias. (…)» (…) —«La escuadra del Canónigo a la vista.» —«Está bien. Vaya a su puesto.» Se marchó el condestable. El oficial de la izquierda, antes de interrogarme con palabras, lo hizo con la mirada. —«Cuál es la orden?» —«Disparar.» —«¿Dirigirá Vuecencia la batalla?» —«Desde mi puesto de mando.» (…) Abandoné la ventana y el catalejo. Acababa de tomar una determinación: si asistía a la batalla, si la dirigía desde el puente, lo más probable era que llegase tarde a mi cita con Julia. Un esfuerzo de voluntad me inhibió de la realidad presente, y por segunda vez pude contemplar cómo el cuerpo que abandonaba seguía
229 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO deambular por el tablero, aunque en la conversación inicial en la que recibe las instrucciones este recorrido se antojaba sencillo, Bastida se demorará en explorar caminos secundarios, en regresar una y otra vez a los avatares que ya había abandonado, siguiendo más la imagen del laberinto que la del mapa del tesoro, cuyas diferentes alternativas y soluciones hemos intentado representar aquí: I/ Secuencia de partida en el metatexto (452-453), [véase la figura 1, p. 17]: 1/ Jerónimo Ballantyne (obispo-almirante, 452) 2/ Jerónimo Balseyro (obispo-nigromante 452-453) 3/ Jerónimo Bermúdez (obispo, 453) 4/ Jacobo Balseyro (nigromante, 453) [y así, ya sucesivamente, en orden lógico, designaremos: 5/ John Ballantyne (almirante) 6/ Joaquín Barrantes (vate) 7/ Jesualdo Bendaña (Full-professor) 8/ Jacinto Barallobre (traidor) 9/ José Bastida (desgraciado). Sin embargo, este orden que conduciría directamente a la salida más rápida del tablero será alterado y sustituido por la siguiente: II/ Secuencia textual: 9(441)-1(444)-3(453-455)-9(455)-4(456)-3(458)-5(459)- 4(459)-3(460)-9(460)-3(460)-9(461)-4(461)-8(462)-3(463)- 7(465)-3(466)-6(466)-3(468)-6(468)-3(469)-6-3-4-5-3-8-6-35(470)-3-6-8-4-5-3(471)-9(472)-6(472)-3(474)-6(474)-7(478)- 5(480)-9(480)-4(481)-9(482)-4(482)-9(482)-4(482)-3(487)- 9(491)-6(491)-9(498)-6(501)-9(501)-5(502)-4(504)-3(504)- 9(507)-3(508)-9(508)-8(510)-[3/4=2]-8(512)-6(513)-9(515)- 6(515)-5(515)-4(519)-9(523).35 viviendo, se movía, salía de la cámara y, con calma, tomaba el camino del puente. (…) En aquel momento, empujado por la inhibición, un conducto capilar, el de la izquierda, me asumía, me sometía a una presión creciente, me ahilaba otra vez. Pude escuchar la segunda andanada. AI sonar la tercera, si es que llegó a sonar, me hallaba a mitad de camino de Jerónimo Balseyro, obispo-nigromante (452) 35 Llama la atención que en ese intrincado recorrido por los J. B, Bastida se limitará a las versiones históricas conocidas y, en este sentido, unidimensio-
230 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero La cual, efectivamente, desembocará en la salida del laberinto y el regreso a su cuerpo, y con él, a su dimensión más pasional e íntima, simbolizada en el clímax del anunciado encuentro amoroso con Julia (523), expresado ya en el inefable lenguaje inventado de Bastida, al que ya no nos será dado acceder racional o semánticamente. Si toda esa extensa secuencia textual puede leerse perfectamente, como vemos, como una alegoría de la elección entre los diferentes caminos, finales y posibles narrativos,36 nos restará aún por asistir a la metaforización o simbolización en lo que resta del capítulo, de otros aspectos y otras variantes de la interactividad videolúdica y previrtual. En primer lugar, el regreso con Julia nos deja enseguida ante un nuevo combate. En este caso el que nuestro avatar habrá de librar para imponerse definitivamente a la inteligencia artificial autoconsciente que gobierna el programa y con la que Bastida compite por la supremacía discursiva ahora no ya en su sola condición de personaje-avatar sino también como inter-narrador e incluso, en el nivel metaficcional, como autor-diseñador del juego. Como no podría ser de otra manera si consideramos que Julia es el objeto de deseo, el premio final que nos ofrece el juego, la princesa que deberemos rescatar del castillo –¿como en Supermario, como en Zelda?–, se tratará de un duelo por la posesión-salvación de una Julia lectora-jugadora-narratario que se revestirá de la escenografía genérica del drama judicial. nales de estos, con la sola excepción de la que anotamos como [3/4=2] (512) en la que, durante el episodio de Abelardo y Eloísa, el Obispo Bermúdez se entrevista con el Papa revestido de los atributos ocultistas del Canónigo Bermúdez. Es por ello que podríamos considerarlo un regreso al Jerónimo Balseyro (obispo-nigromante) de la serie de combinaciones binarias; aunque también podría ser una primera y única manifestación de las combinaciones ternarias descritas en el mapa tridimensional, que nos dejaría ante el obispo Jerónimo Bermúdez (nigromante). 36 Recordemos las primeras palabras del primer capítulo, ya citadas: “Evidentemente yo hubiera podido escoger como interlocutores particulares al Obispo Bermúdez y al Canónigo Balseyro, al Almirante Ballantyne y al Vate Barrantes, bien uno a uno, o por parejas, o, digamos, en equipo. Pero es el caso que no se me ocurrió escoger, acaso porque entonces no estuvieran de moda todavía.” (31)
231 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO En sintonía con este planteamiento simbólico, además de las mecánicas habituales del combate dialéctico,37 esta pantalla del juicio a Julia (y las diferentes Lilailas) incluirá para su resolución algunos otros elementos mecánicos, como los muñecos-NPC, a su vez, desdoblamientos-auxiliares de don Acisclo,38 o como –al modo de los glitch que solucionaba Benito Valenzuela– el “tren de las putas negras” –difícil conjugar más incorrección política en un solo sintagma, incluso para un texto de 1972 o, precisamente ¡en un texto de 1972!–39 al que Bastida recurrirá para destruir e imponerse sobre la escenografía de su antagonista y obtener una nueva victoria que desembocará en el regreso a la escena climática con Julia.40 37 ¿De dónde había sacado Bastida aquella voz rugosa, de qué cantera montaraz las piedras ásperas que arrojaba? ¿Y aquellas vibraciones como acompañamiento que hacían sonoras las consonantes sordas, que hacían temblar las vocales como saetas disparadas, que hacían de cada sílaba una bala perforante? (543) 38 Don Acisclo, entonces, recorrió el escenario, examinó la tarima, la mesa, los sillones, la leña y el patíbulo, y cuando pareció convencido de que todo marchaba, se situó en el centro y se sacó de las mangas cuatro sujetos del tamaño de muñecos pequeños que, al llegar al suelo, adquirieron estatura de hombres altos: vestían de clérigos, aunque de distintas épocas, y llevaba cada uno su instrumento de cuerda. (528) 39 De todos modos me dispuse a escuchar, pero, la verdad, en aquel momento me vinieron ganas de fastidiar un poco al preste y estorbarle la escenografía: sin pensarlo más, metí en el escenario un tren cargado de putas negras que se puso a dar vueltas y vueltas alrededor del poste, y pitidos agudos que asustaban a los espectadores. Don Acisclo gritó (se dirigía al electricista, o a algún otro ayudante que yo no veía): «¿Qué pasa, López? ¿No se da cuenta de que hay interferencias?» Y la interferencia seguía dando vueltas, hasta que, en virtud de alguna maniobra eléctrica que no se me alcanzaba, escapó a mi control, salió por el lateral derecho, y no lo volví a ver. (527-528) 40 De las localidades altas llegaban ruidosas aprobaciones de elevada graduación calórica. Bastida dejó caer la sombra. Don Acisclo, pasadas ya las gradas pétreas, descendía calle abajo. Las últimas pedradas le persiguieron hasta que se perdió en la niebla (…) Julia había corrido a su lado. Le sujetaba, se abrazaba a su cuello. «¡Déjelo ya, don Joseíño! ¡Ya va bien castigado!» Y yo, al sentir sus brazos otra vez, la apreté contra mí, le acaricié la cara y le di un beso grande. «¡Ay, don Joseíño, ¿va a volver a empezar?» «¿Por qué no?» «¡Porque ya está bien, para la primera vez!» «Si tú lo quieres... ¡ahora y cuando quieras, esta noche y todas!» (545)
232 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero Pero el guión todavía nos reservará alguna dificultad adicional. Un último duelo con Jacinto Barallobre, no en vano, a la postre, el otro gran jugador de la novela, al que todavía deberá vencer para poder proclamarse ganador absoluto de la partida.41 Ya hemos visto que Barallobre, el J. B. dominante y legítimo de la comunidad, es, como Bastida un jugador autoconsciente, protagonista de su propio juego de realidad alternativa, mediante el cual ha encarnado a los diferentes J. B. míticos o históricos de Castroforte, rivalizando tanto con Bastida en el plano interior o intelectual como con Jesualdo Bendaña en el exterior y social. Será también el protagonista del juego gótico de misterio, del que forma parte la transmisión y posesión de los secretos que nos llevan a las genealogías, las reliquias, el tesoro, los pasadizos y la cripta del Cuerpo Santo.42 Barallobre, a su vez, además de con Bastida,43 pugnará también –y 41 Usted y yo somos dos almas dúplices, y usted lo sabe. Cuando me hablaba de su poesía, dijo algo de juegos de palabras, pero le vengo observando y sé que también juega con las acciones. Como yo. Es posible que mi juego sea más complicado que el suyo, pero en eso no vamos a meternos ahora. Es posible también que usted juegue por entretenerse, o por escapar a su condición, mientras que, en mí, el juego es una segunda naturaleza; pero esos matices, ahora, no importan. El hecho es que, sea lo que sea, nuestros juegos coinciden. (…) Usted se ha pasado años investigando en la historia de mi familia, y aunque no haya dispuesto de la documentación que yo poseo, conoce lo bastante para saber que lo de Jota Be fue una invención de unas cuantas viejas locas.(352-353) 42 La luz movediza me aseguró de que el Deán me seguía. «A la izquierda hay una escalera que baja.» «Si habíamos de bajar, ¿a qué subir?» «Aquélla es una escalera pública; ésta, es secreta.» «El edificio no está construido racionalmente. Si vamos a los sótanos, más lógico sería que la entrada secreta se situase a la altura del tejado.» (456) 43 «¿Qué pretende?» «Darle la razón, don Jacinto. Nada más que eso. Hasta ahora, todo han sido palabras acertadas de su parte, disparates de la mía. Falta la comprobación práctica. Vayamos a la Cueva. Veamos qué hay detrás de cierta piedra. Si no hay nada...» (…) Se iluminó la antesala. Después, la Cueva misma. Bastida abrió los ojos. Barallobre apareció. Pálido, al verle. «¿Cómo ha llegado hasta aquí?» Bastida espiaba las manos de Barallobre, armadas de pala, pico y barra de hierro. Cuando el pico le fue arrojado, pudo encogerse. El pico pasó rozándole la cabeza. Lo recogió, amparado en el ara. «No olvide —dijo entonces— que mis citas con Ifigenia eran aquí. Tía Celinda me enseñó el modo de entrar.» Barallobre dejó caer las armas. «Usted gana.» (552)
233 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO nunca mejor dicho–con su hermana Clotilde,44 con don Acisclo45 y con Bendaña como fuentes de la narración –aunque el texto de las Puntualizaciones con las que Barallobre desmonta la demostración historiográfica y mitocrítica de Bendaña sobre la inexistencia de los J.B. en realidad se lo ha robado a Bastida, en una nueva escenificación de su personal duelo –. La manifestación decisiva de esta lucha narrativa, que tendrá lugar en la escena más radicalmente metaficcional de la novela, puede ahora leerse, lógicamente, como la simbolización de la repetición con variantes, y sometida a ciertos posibles programados de antemano, y no enteramente libres, para la jugabilidad e interactividad permitida por el programa. Repetir el nivel. Se trata de la que llamaremos la pantalla del asesinato de Clotilde, en la que culminará el juego de horror gótico, en la cual, tras llevarla a la cripta, termina agrediéndola y finalmente asesinándola alevosamente. Tras ello, la voz narrativa que identificamos con Bastida, pero que no está allí presente factualmente como personaje, le recrimina su comportamiento y le propone repetir la escena. Barallobre accede, por lo que veremos cómo el texto la reinicia con variantes en su desarrollo, pero el mismo desenlace. Como una acción nodal en un videojuego sin cuya implementación no es posible seguir adelante, el personaje terminará exclamando “Inútil, me hagas como me hagas siempre terminaré matándola”, imponiéndose paradójicamente de esta manera sobre el Bastida-internarrador (561-568). 44 Se inclinó para coger la barra de hierro. Jacinto la sujetó por los hombros, le hundió la rodilla en la cintura, la enderezó. «¡Quieto! ¡Voy a...!» Él la empujaba hacia el asiento. «Vuelve a tu sitio. Tengo que preguntarte todavía muchas cosas. Quizás mañana muera, y lo menos a que puede aspirar un moribundo es a llevarse consigo la verdad de su vida.» (557) 45 Se inclinó y recogió el icono del lugar donde estaba arrimado. Don Acisclo se ajustó las gafas. «¿Qué es esto?» «Cuando el Santo Cuerpo Iluminado llegó a estas playas, hace más de mil años, traía esta pintura encima del pecho.» Don Acisclo miró, palpó. «¿No decían que era falso?» «Sí, el que está en la iglesia es una copia, pero mi familia guarda el auténtico por precaución desde hace dos o tres siglos.» «Pero, óigame, la autenticidad de esta pieza nos hace sospechar que el Santo Cuerpo...» «Es auténtico también, ¿es eso lo que quiere decir?» «Exactamente.» «No lo he dudado jamás.» «Yo lo he dudado siempre, y esta pintura me obligará, acaso, a rectificar una de mis convicciones más profundas (570-571)
240 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero Alicia en el agujero de conejo, o como Neo ante las dos pastillas de colores, habremos de elegir con qué realidad elegimos quedarnos. Aceptar gozosamente que hemos llegado al final del libro, al final del juego, y dejarlo marchar para poder volver a nosotros mismos… o apretar los ojos y aferrarnos al sueño confiando en despertarnos de nuevo, como Pepiño, en el Incipit, listos para volver a comenzar la partida.53 Anexo54 Bonus track, La banda sonora de la fuga La fuga es un género musical en el cual se superponen ideas musicales llamadas sujetos. Su composición consiste en el uso de la polifonía vertebrada por el contrapunto entre varias voces o líneas instrumentales (de igual importancia) basado en la imitación o reiteración de melodías en diferentes tonalidades y en el desarrollo estructurado de los temas expuestos. Las fugas generalmente tienen tres o cuatro partes, es decir, voces melódicas; pero existen composiciones orquestales de hasta ocho o diez voces. En la fuga, frecuentemente, una breve frase musical llamada sujeto se superpone y alterna con otra frase llamada contratema o contrasujeto. Desde el punto de vista de la estructura, las fugas tienen varias partes. La primera y más importante es la exposición , que ocurre al comienzo de la fuga y consiste en la aparición del 53 Se encogió de hombros y, riendo, derribó a Julia en el césped. Losdila maila Juliaco vestí duleia, ascolia mirteia tespedulentes, vim, hospodaslin, lailós; postaquasbam dilós, verocistén macles. Burujulaios lescita languovolsentes, astas, astas, vistigar, delinquoslaia. Cuando se levantaron, riendo todavía, pero ya un poco serios, Castroforte parecía una nube lejana, donde quizás el Rey Artús empezase a proponer al pueblo la proclamación inmediata, definitiva, del Cantón Independiente, hasta que en el Reloj del Universo sonara la hora del regreso. (585) 54 Se ofrece aquí un amplio extracto de fragmentos transcritos directamente de la entrada relativa a la voz fuga musical de Wikipedia, https://es.wikipedia. org/wiki/Fuga, que pueden ser leídos de forma analógica en relación con el dispositivo narrativo descrito en la novela.
241 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO sujeto o tema principal, que será repetido por cada una de las voces, aunque este esquema no es de aplicación fija. En algún punto después de que la primera voz ha comenzado —cuando ya ha expuesto el sujeto en su totalidad—, la segunda voz reproduce el tema (…) Estas leves variaciones se denominan mutaciones . El proceso se repite hasta que todas las voces hayan introducido el sujeto o la respuesta (…). Después llega una etapa libre en la que el compositor introduce el sujeto , ya sea en su estado original o modificado mediante mecanismos como la aumentación (aumentar la duración rítmica del sujeto), la disminución (disminuir la duración rítmica del sujeto), la inversión (invertir los intervalos que componen el sujeto), o la retrogresión (tocar el sujeto de atrás adelante), fragmentación (fragmentar el material temático del sujeto y utilizarlo por separado), fusión, etc. Estas introducciones están separadas por secciones libres llamadas episodios o divertimentos . (…) la fuga está integrada por cuatro secciones: exposición, sección o secciones medias, sección final y final: • La exposición es la primera parte de la fuga donde el tema se expone una o más veces en cada una de las voces que intervienen. • La sección media sigue a la exposición y en ella se introducen uno o más episodios de gran riqueza modulatoria (…) • La sección final generalmente empieza cuando el sujeto vuelve a la tonalidad inicial de la fuga y de aquí a la culminación de la obra. • El final de una fuga suele consistir en varios compases añadidos a la estructura principal, concluyendo así la obra con una floritura. Esta conclusión es la coda.
242 Antonio J. Gil González y BBMP. 2022. XCVIII-1 luis nAvArrete CArdero Bibliografía Primarias Al filo del mañana (Doug Liman, 2014) Matrix (Lana Wachowski, 1999) Super Mario (Nintendo, 1986) The Beginner’s Guide (Everything Unlimited, 2015) The Legend of Zelda (Nintendo Capcom, 1986) Torrente Ballester, Gonzalo. (1972). La saga/fuga de J. B. Torrente Ballester, Gonzalo. (1979). El cuento de sirena Torrente Ballester, Gonzalo. (1984). El quijote como juego y otros trabajos críticos. Secundarias beCeRRa, Carmen y Antonio Jesús Gil González (eds.) (2011). La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester. Madrid. Castalia Gil González, Antonio J. (2001). “La novela ensimismada (La saga/fuga de J.B.)”. Gonzalo Torrente Ballester. Madrid. Editorial Complutense. 69-99. Gil González, Antonio J. (2003). “El tiempo de Bastida, el tiempo del mundo. Del presente apócrifo en La saga/fuga de J. B.”. La Tabla Redonda. Anuario de Estudios Torrentinos. 1. 147-162. Gil González, Antonio J. (2020). “De la previrtualidad a las experiencias virtuales (EVs): una aproximación a la narrativa del medio interactivo desde los estudios intermediales comparados” Textualidades interliterarias. Lugares de lectura y nuevas perspectivas teórico-críticas. Iberoamericana-Vervuert. 305-341. Gil González, Antonio J. (2020b). “El canto de sirena de la intermedialidad y la (pre)virtualidad: Una relectura (video)lúdica de la narrativa de GTB”. La Tabla Redonda. Anuario de estudios Torrentinos. 18. 57-88. muRRay, Janet. (1999). Hamlet en la holocubierta. El futuro de la narrativa en el ciberespacio. Barcelona. Paidós. navaRRete CaRdeRo, Luis y Antonio Jesús Gil González (2022, en prensa). “Dialéctica de una oposición. Conexiones hermenéuticas entre barroco histórico y dispositivo videolúdico”. Crisol, en prensa.
243 BBMP. 2022. XCVIII-1 LA SAGA/FUGA DE J.B. COMO (VIDEO)JUEGO Ryan, Mary Laure. (2004). La narración como realidad virtual. La inmersión y la interactividad en la literatura y en los medios electrónicos. Barcelona. Paidós.