Nuevas inscripciones de Asido Caesarina
Abstract
Los autores presentan tres nuevos epígrafes de la colonia Asido Caesarina, de difícil interpretación, aunque de notable singularidad, que vienen a enriquecer el ya amplio corpus epigráfico de la colonia.
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HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 199 NUEVAS INSCRIPCIONES DE ASIDO CAESARINA Julián González / Salvador Montañés Universidad de Sevilla / Director Museo Arqueológico Medina Sidonia [email protected] / [email protected] Manuel Montañés / Alberto Ocaña arqueólogo / arqueólogo [email protected] / [email protected] NEW INSCRIPTIONS FROM ASIDO CAESARINA RESUMEN: Los autores presentan tres nuevos epígrafes de la colonia Asido Caesarina, de difícil interpretación, aunque de notable singularidad, que vienen a enriquecer el ya amplio corpus epigráfico de la colonia. PALABRAS CLAVE: Epigrafía romana, colonia Caesarina, provincia Baetica, Imperio Romano. ABSTRACT: The authors present three new inscriptions from the colony Asido Caesarina, which are difficult to interpret, though of notable singularity. These inscriptions broaden the already wide epigraphic corpus of the colony. KEYWORDS: Roman Epigraphy, colonia Caesarina, Baetica province, Roman Empire. RECIBIDO: 22.06.2015. ACEPTADO: 18.09.2015 Las primeras noticias literarias conocidas sobre hallazgos arqueológicos y epigráficos en Medina Sidonia se remontan a mediados del siglo XVI, concretamente a 1541, y figuran recogidas en la obra de Pedro Barrantes Maldonado1. 1 P. Barrantes Maldonado, Ilustraciones de la Casa de Niebla, Col. Fuentes para la Historia de Cádiz y su provincia, [ms. 1541] (Cádiz ed. 1998) 329-331: “CAPITULO QUINTO. Del sitio e forma de la cibdad de Medina Çidonia é de sus antigüedades. La cibdad de Medina fue siempre de grande antigüedad, é en tiempo de los romanos fue muy gran cibdad…. Ansimismo en esta cibdad de Medina se ven hoy grandísimos edificios debaxo de tierra, muchos alcaçares; de murallas de casa, de argamasa é de grandes piedras de cantería é de muchas piedras de jaspe é de mármol escritas de romanos, de muchas medallas, ydolos, monedas é otras diversidades de cosas, ansi en sus arrabales como en todo el canpo que está á la redonda de la plaça nueva é de Santisidro, Santiago é San Sebastian, hermitas fuera de la cibdad en el canpo. Otras muchas letras en piedras é antigüedades de ydolos muy grandes de mármol é
200 HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 J. GONZÁLEZ / S. MONTAÑÉS / M. MONTAÑÉS / A. OCAÑA Desde esa fecha y hasta los años noventa del pasado siglo se han continuado localizando vestigios de forma esporádica relacionados con la colonia Asido Caesarina, recopilados por la historiografía tradicional y por autores contemporáneos que de una u otra manera se han acercado a la historia de Medina Sidonia. Así, el erudito local Francisco Martínez y Delgado2 y Fernando de Cevallos3, recopilarían en el siglo XVIII todos los hallazgos producidos en la ciudad, incidiendo en lo expresado por Barrantes Maldonado dos siglos atrás sobre la categoría urbana de la urbe romana, que identificaron con la Asido Caesarina mencionada por Plinio (NH 3.1.11). A principios del siglo XX Romero de Torres se hace eco de los hallazgos romanos aparecidos en Medina Sidonia, en especial de los de índole escultórica y epigráfica4; los cuales han sufrido una suerte desigual, pues, cuando no se han perdido, han pasado a incrementar los fondos de instituciones museísticas: algunas piezas escultóricas podemos encontrar hoy en museos como el Arqueológico Nacional –al menos una estatua de mujer y la cabeza de Agripina/Popea–, el de Jerez de la Frontera –fragmentos del sarcófago de Clodia Glúcera, con representación de Thiasos marino–, o el de Cádiz –se citan a continuación–; y elementos epigráficos en los museos de Cádiz y Sevilla. A lo largo del siglo XX irán saliendo a la luz nuevos vestigios de la ciudad antigua, de los que no vamos a tener más que una vaga información, o, en el mejor de los casos, el rescate de algunas piezas relevantes como el conjunto escultórico formado por las tres cabezas de la familia de Augusto –Livia, Druso y Germánico– y varias estatuas de mármol, junto a algunos restos constructivos, que aparecieron a finales de los años cincuenta en el Cerro del Castillo en el transcurso de las obras de construcción de los depósitos de abastecimiento de agua a la población, y que fueron trasladados al Museo de Cádiz. Como ya se ha señalado, junto a diverso material arqueológico, se han encontrado en Medina Sidonia y en sus alrededores a lo largo de estos siglos numerosas inscripciones romanas que fueron reunidas y publicadas en 19825. Sólo a partir de la última década del siglo pasado comenzará a sistematizarse la investigación arqueológica en Medina Sidonia, aprovechando la catalogación y delimitación de su conjunto histórico, que implica la aplicación de la protección al patrimonio soterrado. Desde entonces se han realizado un buen número jaspe hay en Medina, ansi como el que está en la hermita de San Sebastian; pero no los pongo aquí porque son muchas”. 2 Cf. F. Martínez y Delgado, Historia de la ciudad de Medina Sidonia (Cádiz ed. 1875). 3 Cf. F. de Cevallos, La Sidonia Bética ó disertaciones acerca del sitio de la colonia Asido y cátedra episcopal asidonense (Sevilla ed. 1864). 4 Cf. E. Romero de Torres, Catálogo Monumental de España. Provincia de Cádiz (1908-1909) (Madrid 1934) tomo I, textos 210-217; tomo II Láminas LX-LXIV. 5 Cf. J. González, Inscripciones romanas de la provincia de Cádiz (Cádiz 1982) 1-31a.
HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 201 NUEVAS INSCRIPCIONES DE ASIDO CAESARINA de actuaciones arqueológicas, ya sea por la dinámica urbanística privada en edificios de nueva planta o por la ejecución de obras públicas que conllevan el control arqueológico en toda remoción de terreno6; siendo la nota característica el impulso dado por las administraciones, en especial por la local, por actuar en espacios emblemáticos que han concluido con la puesta en valor y rentabilización social de lugares que pueden ser visitados por el público7, como el Conjunto Arqueológico Romano de la c/ Ortega nº 10-12, que se formó a partir del conocimiento de dos galerías de cloacas transitables descubiertas a finales de los años sesenta y la posterior adquisición por parte del Ayuntamiento de las dos fincas colindantes que, tras varias campañas de excavación, dejaron al descubierto un tramo de cardo, restos de viviendas y criptopórticos romanos, además de vestigios de un complejo alfarero almohade8. También se ha puesto en valor un tramo del cardo maximus9, varios lienzos y puertas del perímetro amurallado de la villa 6 Dada la magnitud y extensión de la ciudad romana en origen, en las intervenciones arqueológicas urbanas salen a la luz fundamentalmente vestigios de este momento, si bien se ha detectado al norte y sur de la población ocupación entre los siglos VIII al III a. C., y en la zona centro y sur evidencias de una maqbara o cementerio islámico de los siglos XII-XIII. 7 Cf. S. Montañés, M. Montañés, “Medina Sidonia: la ciudad museo”, RAMPAS 7 (2004-2005) 275-280. 8 Cf. S. Montañés, “Ingeniería hidráulica romana en Medina Sidonia (Cádiz)”, Revista de Arqueología, 146 (1993) 32-39; también, S. Montañés, M. Montañés, “Actuación arqueológica preventiva. Parcela en c/ Ortega nº 12 de Medina Sidonia (Cádiz)”, Anuario Arqueológico de Andalucía (Sevilla 2005) 276-279. 9 En relación con el viario de la urbe romana, además del cardo maximus, que es visitable – puede consultarse S. Montañés, M. Montañés, “El Cardo Maximus de Asido Caesarina. Excavación arqueológica y puesta en valor de un tramo de calle romana en Medina Sidonia (Cádiz)”, Anuario Arqueológico de Andalucía III/1. Actividades de Urgencia (Sevilla 2006) 176-182–, debemos indicar que, aunque no estén puestos en valor, en distintas excavaciones se han descubierto una parte del trazado Figura 1. Tramo de cardo máximo de Asido.
202 HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 J. GONZÁLEZ / S. MONTAÑÉS / M. MONTAÑÉS / A. OCAÑA medieval y la recuperación de la Villa Vieja, un recinto amurallado con viviendas de los siglos XIII al XVI. Dentro de esta intensa actividad arqueológica destaca la excavación y puesta en valor del castillo situado en la cumbre del cerro, que a través de las distintas intervenciones arqueológicas que se vienen desarrollando en este espacio, de más de una hectárea, están permitiendo definir la ocupación del lugar desde el Bronce Final tartésico, la construcción en época romano tardo-republicana de un castellum militar con fábrica de sillares, una fortaleza almohade realizada con la técnica del tapial que, por su precario estado de conservación, fue sustituida en el siglo XV por un castillo de mampostería que presenta novedades poliorcéticas para su adaptación al empleo de la artillería de pólvora10. Naturalmente, la actividad arqueológica de estos últimos 25 años, además de profundizar en el conocimiento de Medina Sidonia en los distintos momentos de su historia, ha favorecido el incremento de cultura material de todo tipo, desde los más simples vestigios de la vida cotidiana, hasta los elementos que, intermedio y un tramo más en el extremo sur del cardo maximus, un sector de otro cardo y de un decumano secundario. 10 De la amplia bibliografía que está generando el enclave del castillo de Medina Sidonia, además del artículo aparecido en el Anuario Arqueológico de Andalucía del año 2005 y los que se encuentran en prensa correspondientes a los años 2007, 2009 y 2012, citamos: M. Montañés, S. Montañés, “Contexto histórico del Cerro del Castillo de Medina Sidonia (Cádiz), a través de los documentos y la arqueología”, RAMPAS 9 (Cádiz 2007) 303-309; S. Montañés, M. Montañés, A. Ciruela, “Fases de ocupación en el Cerro del Castillo de Medina Sidonia (Cádiz) a través de las monedas”, Actas del XIII Congreso Nacional de Numismática/2007 (Madrid-Cádiz 2009) 989-1012; y S. Montañés, M. Montañés, A. Ocaña, “El castillo de Medina Sidonia: metodología, investigación e interpretación histórica”, Caetaria 6-7 (2009) 301-316. Figura 2. Muralla y torrescontrafuertes del castellum militar romano.
HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 203 NUEVAS INSCRIPCIONES DE ASIDO CAESARINA en el caso de la época romana, siguen poniendo de manifiesto el nivel urbanístico, económico, social y estratégico que alcanzó Asido, con el hallazgo de nuevos restos arquitectónicos de carácter monumental, escultóricos y epigráficos. Lo que ha permitido que se impulsara desde la administración local la creación del Museo Arqueológico de Medina Sidonia –MAMS–, inaugurado en el año 2013, que cuenta entre sus fondos con materiales de estas excavaciones, de hallazgos casuales de décadas anteriores, enriqueciéndose además con algunas donaciones de particulares. Con lo que se ha conformado una exposición permanente que, a partir de los materiales arqueológicos y los paneles explicativos, hace un recorrido didáctico de la evolución de la ciudad a lo largo del tiempo, abarcando todas las culturas y pueblos que han habitado esta altura, desde el siglo VIII a. C. hasta el XIX de nuestra era: Bronce Final tartésico, fenicios, turdetanos, cartagineses, romanos, bizantinos, visigodos, musulmanes, repoblamiento castellano, terminando en la breve ocupación realizada por tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia. Dicho museo, cuenta además con el valor añadido o atractivo de ubicarse sobre el espacio arqueológico que citábamos anteriormente en la c/ Ortega nº 10-12, permitiendo al visitante transitar por los vestigios arquitectónicos e infraestructuras de un sector de la ciudad romana y, a continuación, recorrer las salas del museo, donde el mundo romano ocupa buena parte de la exposición. Figura 3. Tramo de cloaca transitable. Figura 4. Esculturas romanas del MAMS.
204 HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 J. GONZÁLEZ / S. MONTAÑÉS / M. MONTAÑÉS / A. OCAÑA Esta intensa actividad arqueológica ha dado lugar, como no podía ser de otra manera, al hallazgo de diversos epígrafes, algunos de los cuales ya fueron publicados por nosotros11, a los que añadimos en este artículo los tres siguientes: I) Fragmento de placa de mármol de color gris claro con algunos reflejos blancos y un grano medio, alisada y pulida por el anverso y alisada por el reverso, sin que parezca que haya sido reutilizada, lo que implicaría que había estado adosada al muro de algún edificio. Fue encontrado en marzo del 2010 durante la 3ª campaña de excavación arqueológica realizada en torno a los restos de las fortalezas que, en distintos momentos, coronaron la cumbre del Cerro del Castillo de Medina Sidonia. El soporte epigráfico adopta una forma irregular ligeramente trapezoidal, y mide 33 cm de altura máxima, 23,7 cm de anchura y 3,7 cm de grosor; la altura de las letras oscila entre 4 y 4,2 cm; carece de puntuación. El texto del mismo es el siguiente: [- - -]VR HIC ORDO [- - -] 11 Cf. J. González, Salvador Montañés, “CIL II 5407 y otros epígrafes de Asido Caesarina”, Habis 45 (2014) 221-243. Figura 5. Criptopórtico.
HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 205 NUEVAS INSCRIPCIONES DE ASIDO CAESARINA Las letras son capitales cuadradas, de grabado poco profundo y dibujo algo irregular; la D y la O se muestran ligeramente ovaladas, el ojo de la R cerrado, características que nos llevan a datarla en la segunda mitad del siglo II d. C. o primeros años del III. El fragmento ha conservado el biselado del lado superior derecho, lo que nos permite constatar, mediante la prolongación del mismo, que el espacio perdido por este lado sería de unos 18 cm. Si tenemos en cuenta que el texto conservado, 9 letras, ocupa en el mármol una extensión casi igual, 17,8 cm, tendríamos un número de letras perdidas, que oscilaría entre 8 ó 9. A partir de la inclinación constatada por el biselado de la línea derecha, sabemos que el epígrafe tendría una forma triangular o, en su defecto, romboidal, circunstancia que confiere a nuestra inscripción, ya de entrada, un carácter ciertamente excepcional. Por otra parte, el gran espacio vacío a ambos lados del texto nos informa claramente de que se trata de un epígrafe escrito en una sola línea, circunstancia que nos sugiere que se trata de un título o rótulo inserto en la pared de un edificio para indicar cuál era la función asignada al mismo. Estas dos características, su forma y su función de rótulo, son sin duda los aspectos más destacados del fragmento, que sin embargo no nos permitirán, según veremos, ni conocer con alguna seguridad la función del edificio ni tampoco avanzar en la probable restitución del texto perdido. Tampoco el lugar del hallazgo resulta de especial importancia para determinar el tipo de edificación y su función. Es cierto que muy próximo al lugar del hallazgo se encontraron, al realizarse a finales de los años cincuenta del pasado siglo unos trabajos de desmonte para la instalación de los depósitos de agua de la ciudad, los espléndidos retratos escultóricos de algunos miembros de la domus Augusta: Livia, Germánico, Druso, junto con algunos togados, que hoy se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Cádiz. La localización de estas esculturas, unido a las noticias de que junto a éstas aparecieron trozos de elementos arquitectónicos durante las citadas obras, han llevado a pensar en la existencia en época alto-imperial de un templo dedicado al culto imperial, aprovechando la situación estratégica y la gran altura en la que se localiza este espacio para resaltar aún más el carácter propagandístico del edificio, al que, por otros restos localizados en las inmediaciones, se le presupone una gran monumentalidad, convirtiéndose así el Cerro del Castillo en un espacio en el que se aunaban la funcionalidad defensiva con el castellum de época tardorrepublicana existente en el mismo, y la ritual con el templo mencionado. Sin embargo, la ciudad romana se extiende ex nouo, a partir del siglo I d. C. y hasta el siglo IV, por la falda Oeste del Cerro del Castillo, ubicándose el foro entre la Plaza de España y la Plaza de la Cruz, espacio en que se concentran el mayor número de esculturas aparecidas hasta ahora, tramo por el que también se constata que discurre el cardo maximus, además de restos de edificaciones de gran porte de función no definida,
206 HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 J. GONZÁLEZ / S. MONTAÑÉS / M. MONTAÑÉS / A. OCAÑA ramales de cloacas, etc. La espléndida cabeza de Agripina Mayor –nieta de Augusto–, hoy en el Museo Arqueológico Nacional –si bien ahora se identifica en la cartela como Popea, esposa del emperador Nerón–, apareció en la parte baja de la ciudad, junto al desaparecido convento de San Francisco. Desgraciadamente no es posible asimilar necesariamente el lugar del hallazgo con el espacio en el que en origen se ubicaría la inscripción. En este sentido recordamos dos momentos, al menos, en los que hay acarreo de materiales constructivos para reforzar las defensas del Cerro del Castillo: en época bizantino-visigoda, con reaprovechamiento de materiales constructivos de edificios amortizados de la ciudad romana; y durante la ocupación de la población por tropas napoleónicas, en que utilizan esta altura como cuartel del cuerpo de ejército, procediendo al encastillamiento del lugar, a partir de las ruinas visibles de la fortaleza del siglo XV y el aprovechamiento de materiales extraídos de la iglesia del convento de San Francisco y su entorno cercano; además de mampuestos, ladrillos y maderas de la iglesia, se llevan trozos de columnas y sillares de tumbas de inhumación de clara adscripción romana. Por todo ello, es posible que nuestro fragmento haya formado parte de alguno de esos niveles de colmatación señalados. Por último, tampoco el escaso texto conservado nos permite llegar a ninguna conclusión positiva por su valor ambivalente, ya que hic puede ser un pronombre demostrativo ‘este’ o un adverbio de lugar ‘aquí’, es decir hic ordo puede significar tanto ‘este ordo’ como ‘aquí el ordo’. El primer significado no resulta aplicable en este contexto, pues el uso del deíctico implicaría la existencia de una mención anterior al propio ordo, posibilidad que hay que descartar en este caso12. Así, pues, hemos de pensar en un adverbio “aquí (en este edificio) el ordo de la colonia”, valor que corresponde plenamente con la condición de rótulo o letrero aplicado por nosotros al epígrafe. Por otra parte, ordo puede referirse tanto al ordo decurionum como a la asamblea de algún collegium profesional, que a menudo se designa mediante este vocablo; en ambos casos, ordo funcionaría como sujeto de la forma pasiva –ur, que nos remite con cierta seguridad a una tercera persona13. El primer supuesto implicaría que el ordo coloniae realizaba en este hipotético edificio determinadas actividades, lo que estaría en consonancia con el hecho de que en latín para indicar 12 Véase un ejemplo de cuanto decimos en Cic. de pr. cos. 38: Ego uos intellego, patres conscripti, multos decreuisse eximios honores C. Caesari et prope singularis. si, quod ita meritus erat, grati, sin etiam, ut quam coniunctissimus huic ordini esset, sapientes ac diuini fuistis. neminem umquam est hic ordo complexus honoribus et beneficiis suis, qui ullam dignitatem praestabiliorem ea, quam per uos esset adeptus, putarit. 13 El profesor Ángel Ventura cree que tal vez haya que pensar en una abreviatura sepultur(ae), y traduce el texto, aunque con cierta inseguridad como [loc(us) sepult]tur(ae) hic ordo [adsig(nauit)], a partir de ejemplos de inscripciones honorarias donde el ordo ha concedido a determinados personajes, entre otros honores, el locus sepultur(ae), pero Ventura no tiene en cuenta que en estos testimonios el verbo utilizado es usualmente decreuit y no adsignauit. Aunque esta suposición no se pueda descartar sin más, nos parece ciertamente una hipótesis muy improbable.
HABIS 47 (2016) 199-211 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 207 NUEVAS INSCRIPCIONES DE ASIDO CAESARINA que el senado o el ordo colonial o municipal ‘se reúne’ se emplea el verbo habeo en pasiva: senatus habetur u ordo habetur, por lo que podríamos restituir el vocablo parcialmente perdido al principio del texto: [habet]ur hic ordo, es decir, “aquí (en este lugar) se reúne el ordo”. Es posible restituir con cierta seguridad el final de la línea, que muy bien podría corresponder al genitivo COLONIAE en su forma plena o en alguna de sus abreviaturas usuales: COL. COL. CAES. o simplemente COL. CAES., aunque por la datación: segunda mitad del siglo II d. C. según el tipo de letra, es posible que se hubiese añadido el vocablo ASIDO. Desgraciadamente tampoco es posible restituir con seguridad el texto perdido al principio de la línea, pues desconocemos el número total de letras perdidas, pero a título orientativo nos atreveríamos a proponer ex d(ecreto) d(ecurionum) o alguna otra fórmula semejante, aunque no se pueda descartar alguna referencia al propio edificio, como in hoc loco, etc. Esta hipótesis choca frontalmente con el pequeño tamaño de las letras, poco más de cuatro centímetros, ya que en la inscripción de un edificio público esperaríamos no sólo un tamaño mucho mayor14, sino incluso litterae aureae. Tal vez hayan intentado atraer la atención del público mediante el empleo no de un texto esculpido sobre la pared del edificio, sino con una placa exenta de mármol de grandes proporciones, al menos de unos 70 cm, de anchura y de una forma, trapezoidal o triangular, muy poco usual. En el segundo supuesto, que se trate del ordo de alguna asociación profesional, tendríamos entonces la asignación por el ordo de una serie de nichos en un columbario a un miembro concreto del collegium, como vemos en la inscripción romana de Gayo Alfio Diocles, en la que se le asignan un número determinado de ollas15. Desgraciadamente, tampoco este supuesto ofrece las necesarias garantías de objetividad para asumirlo como cierto. Todas estas suposiciones no dejan de ser meras hipótesis de trabajo, sin que podamos pasar más allá de este punto, quedando a la espera de futuros hallazgos que nos permitan avanzar algo más en la interpretación de nuestro fragmento. Por todo lo anteriormente expuesto, y ante la falta de paralelos sólidos, pensamos que es preferible no aventurarse a dar una restitución fiable del fragmento, En resumen, tenemos una inscripción adosada al muro de un edificio ubicado en un lugar público de la colonia, con un formato especial, triangular o romboidal, escrito en una sola línea y con una referencia al ordo de la colonia, todo lo cual nos sugiere en una primera aproximación que se trataría de un título 14 Observación debida al prof. Abascal, a quien agradecemos la lectura del original y sus sugerencias. 15 CIL VI, 11449 = CIL VI, 34042: C(aius) Alfius |(mulieris) l(ibertus) / Diocles / hic ordo ab imo / usque susum / ollarum VI.