Günter Grass y la unificación de Alemania
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oco antes de que cayera el Muro de Berlín, Günter Grass se siente fatigado. Su trabajo como escritor le resulta cansado y a veces sin sentido. Cualquier actividad artística la percibe como absurda y rutinaria, repetitiva. A la pregunta de «Warum noch schreiben?» responde con una contrapre g u n t a concluyente: «Ja, warum eigentlich?» (Grass, 2004: 341). Este es su estado de ánimo, cuando el 9 de noviembre de 1989, tras una revolución incruenta, casi sin que nadie lo esperara, cae el Muro. Se producen entonces unos cambios históricos que no sólo transformarán el mundo, sino que también ejercerán de auténtico revulsivo en la producción literaria y ensayística de Grass. E n t re diciembre de 1989 y octubre de 1990, acompañado de su diario, Grass viaja por la aún existente RDA, escribe ensayos y pronuncia numerosos discursos, como K u r ze Rede eines vaterlandslosen Gesellen, Einige Ausblicke vom Platz der Angeschmierten o Ein Schnäppchen namens DDR, que no tuvieron un efecto visible. «Der Zug, so hieß es, sei abgefahren. Niemand könne ihn aufhalten. […] Es war die Stunde der Sieger» (Grass, 2004: 343). En esos discursos, de manera reiterada, Grass manifiesta su oposición a la unificación tal como se había planificado, al modo irreflexivo y precipitado en el que se pensaba llevar a cabo, y advierte sobre sus graves consecuencias económicas, sociales y políticas: el hundimiento de la economía de Alemania del Este, el aumento del paro y el surgimiento de un nacionalismo exacerbado. Especialmente, deplora que con la unificación se p r etenda implantar en el Este de Alemania un capitalismo voraz que impida el establecimiento de un socialismo democrático. Fiel a sus ideas, a finales de noviembre de 1989 Grass se une al llamamiento efectuado por Volker Braun y Christa Wolf a favor de una alternativa socialista a la República Federal, y poco después se integra, junto con Jürgen Habermas, Christoph Hein, Walter Jens y Friedrich Schorlemmer, en el Kuratorium für einen demokratisch verfassten Bund deutscher Länder, que se declara contrario a la unificación estatal y a favor de una confederación. Grass reitera que no se opone a la unificación en términos absolutos, sino sólo a la forma como se pensaba re a l i z a r. De hecho, a diferencia de otros escritores, nunca aceptó la división de Alemania. Antes de que finalizara la Guerra Fría, ya exigió la implantación de un sistema democrático en la RDA y en los países de Europa del Este. Incluso prestó su apoyo a numerosos disidentes y al sindicato polaco Solidaridad. Fundamentalmente, son dos los aspectos que Grass critica en el proceso de unificación que se estaba gestando: por un lado, el p r obable surgimiento tras la unificación de una Alemania sobredimensionada, de una Gran Alemania, fuerte y unida, pero temida por todos, que suponga un peligro para Europa; y, por otro , la imposición del sistema político y económico de Alemania Occidental a la Alemania del Este. «Ich fürchte mich nicht nur vor dem aus zwei Staaten zu einem Staat vereinfachten Deutschland, ich lehne den Einheitsstaat ab und wäre erleichtert, wenn er –sei es durch deutsche Einsicht, sei es durch Einspruch der Nachbarn – nicht zustande käme» (Grass, 1997c: 230), afirma, a este re s p e cto, en la importante conferencia K u r ze Rede eines vaterlandslosen Gesellen, p r onunciada con anterioridad a la unificación –el 2 de febre r o de 1990– y publicada, una semana después, en el semanario Die Zeit. Grass la incluyó, posteriormente, una vez p r oducida la unificación, en el volumen Ein Schnäppchen namens DDR, aparecido en noviembre de 1990. En ese discurso, Grass se re f i e re a la unificación de Alemania en términos duros, pero también muy claros. La considera un p a r to monstruoso, producto de una agresiva voluntad de saqueo y de rapiña, suscitada por la prepotencia económica de Alemania Occidental, por la avidez y el ardor de dominio de una economía de mercado sin escrúpulos, que, en caso necesario, llegará, incluso, a exhibir sus «marktwirtschaftlichen Folterinstrumente. Wer nicht spurt, kriegt nix. Nicht mal Bananen» (Grass, 1997c: 231). En su opinión, la unificación no es más que la continuación fatal del prusianismo, del exacerbado nacionalismo que determinó la historia de Alemania en siglos pasados. Por esa razón, plantea la necesidad de que no se olvide el pasado común de Alemania. Históricamente, las unificaciones alemanas siemp r e han significado una inmensa catástrofe tanto para Alemania como para Europa. No han traído más que desgracias: Den deutschen Einheitsstaat hat es in wechselnder Größe nur knapp fünfundsiebzig Jahre lang gegeben: als Deutsches Reich unter preußischer Vo r h e rrschaft; als von Anbeginn vom Scheit e r n bedrohte We i m a r er Republik; schließlich, bis zur bedingungslosen Kapitulation, als Großdeutsches Reich. Uns sollte bewußt sein, unseren Nachbarn ist bewußt, wieviel Leid dieser Einheitsstaat verursachte, welch Ausmaß Unglück er a n d e r en und uns gebracht hat (Grass, 1997c: 233). El periodo de duración del Estado unificado, entre 1871 y 1945, ha sido, en su opinión, el periodo más desdichado de la historia de Alemania. Sobre todo, la Alemania unificada supuso un inst r umento extraordinariamente eficaz para la ideología racista del 20 Magazin Theorie und PraxisThemenschwerpunkt Günter Grass y la unificación de Alemania MANUEL MALDONADO ALEMÁN Universidad de Sevilla P Tema monográfico
julio 2010 21 nazismo. «Nicht Preußen, nicht Bayern, selbst Österreich nicht, hätten, einzig aus sich heraus, die Methode und den Willen des o r g a n i s i e r ten Völkerm ö r des entwickeln und vollstrecken können; das ganze Deutschland mußte es sein» (Grass, 1997c: 256), afirma en la lección magistral S c h r eiben nach Auschwitz, pro n u n c i a - da en la Universidad de Fráncfort el 13 de febre r o de 1990. Por ello, como asegura Grass en su K u rze Rede eines vaterlandslosen G e s e l l e n : «Wer gegenwärtig über Deutschland nachdenkt und A n t w o r ten auf die deutsche Frage sucht, muß Auschwitz mitdenken. Der Ort des Schreckens, als Beispiel genannt für das bleibende Trauma, schließt einen zukünftigen deutschen Einheitsstaat aus. Sollte er, was zu befürchten bleibt, dennoch ert r otzt werd e n , w i r d ihm das Scheitern vorgeschrieben sein» (Grass, 1997c: 233). Auschwitz y el nazismo que lo provocó son consecuencia dire c t a de la unificación de Alemania del año 1871. Sobre la conciencia del Estado unificado pesa el genocidio cometido por Alemania, que algunos intentan en vano minimizar. Por esa razón, a causa de la culpa histórica de Alemania, deberá evitarse, según el convencimiento de Grass, una nueva unificación política. Grass defiende la idea de la nación cultural, introducida por Johann Gottfried Herder a finales del siglo XVIII, como fundamento de una Alemania unida. La nueva Alemania no deberá constituirse como nación política, sino a través de la tradición cultural, especialmente la literaria. La literatura es, a este re s p e cto, un factor determinante que establece y garantiza la identidad y que ha ayudado y ayudará a los alemanes a reconocerse como m i e m b r os de una misma nación cultural. Como alternativa a la anunciada unificación, Grass pro p o n e que se respete la identidad de la RDA y que se le apoye económicamente, a fin de garantizar los puestos de trabajo y facilitar un acercamiento pro g r esivo en lo político, lo económico y lo social. En vez de una unificación estatal, Grass plantea para una primera fase un modelo confederal, una confederación interalemana que, tras un tiempo prudencial, siguiendo la voluntad lib r e del pueblo, podría transformarse en una federación de terr i - torios alemanes. La confederación de los dos Estados alemanes se basaría en el concepto de «la unidad en la diversidad»: sería una entidad heterogénea, variopinta, decidida a integrarse en Europa y a asumir su responsabilidad ante el pasado, que serv i r í a de ejemplo para otros pueblos en una situación similar. La nueva Alemania constituiría una nación en la acepción cultural de la palabra, o sea, sería una entidad cohesionada por la lengua común, el arte y la literatura, una nación cultural confederada y múltiple, que garantizaría la unificación de la multiplicidad de la cultura alemana, sin necesidad de proclamar la unidad estatal (Grass, 1997c: 232). La temida unificación se produjo, finalmente, el 3 de octubre de 1990. Entonces Grass intensifica sus críticas a la clase política de Alemania Occidental por forzar la unidad y por tratar de liquidar los activos de la RDA. En una conferencia titulada Rede vom Verlust. Über den Niedergang der politischen Kultur im geeinten Deutschland, pronunciada el 18 de noviembre de 1992 en Múnich, constata que la unificación es una chapuza, un monstruoso engendro: se impulsa el proceso de la unidad política sin la unidad de espíritu, consagrando la nueva división, esta vez con consecuencias de desclasamiento social (Grass, 1997c: 363). Un día antes de que se proclamase oficialmente la unificación, en el discurso Ein Schnäppchen namens DDR, pronunciado el 2 de octubre de 1990 en el Reichstag ante los grupos parlamentarios de Los Verdes y Alianza 90, Grass asevera que con la unificación nace un monstruo con aspiraciones de gran potencia. Advierte sobre las graves consecuencias que se derivan de ese proceso para la población de Alemania del Este, sobre el caos social y económico que traerá consigo. La unificación, tal como ha sido diseñada, comporta, en su opiLa nueva Alemania constituiría una nación en la acepción cultural de la palabra, o sea, sería una entidad cohesionada por la lengua común, el arte y la literatura, una nación cultural confederada y múltiple, que garantizaría la unificación de la multiplicidad de la cultura alemana, sin necesidad de proclamar la unidad estatal [ ]
22 Magazin Themenschwerpunkt Tema monográfico nión, una unidad estatal sin unidad de espíritu, una asimilación pura y dura, una anexión automática, cuya finalidad es la ampliación del mercado; se trata de una unidad sustentada en la injusticia social y en el capricho «profitorientierter Kolonialherren, die hier zugreifen, dort abwarten und erst dann zu investieren bereit sind, wenn ihnen die Konkursmasse DDR zum Schleuderpreis zugefallen sein wird» (Grass, 1997c: 289); significa, en suma, la vuelta a una sociedad asentada sobre estructuras autoritarias, lo que será fuente de desigualdades y resentimientos. La unidad implantada es, por ello, una unidad que separa, que perpetúa la división de Alemania. Es una unidad sin unión, que levanta nuevos muros sociales y mentales. Grass pronostica que durante mucho tiempo habrá alemanes de primera y segunda clase, que el desempleo aumentará de manera vertiginosa en la Alemania del Este y que la propiedad de la riqueza quedará en manos del capital germano-occidental. Valorando el resultado de estas reflexiones, Grass lamenta años después que el paso del tiempo le haya dado la razón: la realidad confirma con creces los «malos presagios» que apuntó s o b r e su país. En febre ro de 1997, meses antes de celebrar su septuagésimo cumpleaños, en el discurso Rede über den Stand o r t, pronunciado en Dresde en el marco de la serie de conferencias Zur Sache: D e u t s c h l a n d, organizada por el grupo editorial Bertelsmann, Grass hace un balance crítico de los siete años t r a n s c u r ridos desde la unificación. En este discurso, describe inicialmente las impresiones de su reciente viaje a Hong Kong. Allí ha conocido el auténtico ro s t ro del capitalismo: Bar jeder Moral ist Hongkong der ehrlichste Ausdruck des Kapitalismus. Ganz ungeschminkt geht es dort nur ums Geschäft. Auf engstem Raum blüht die Rendite. Und im Verbund mit dem internationalen Kapital fußen nunmehr Konzerne, Großbanken und das organisierte Verbrechen auf chinesischem Familiensinn und ungehemmtem Arbeitseifer. […] einzig das Geld [wird] von Gewicht sein, denn Hongkong darf ja bleiben, was es vordringlich gewesen ist: Schaufenster und Dunkelkammer des Kapitals, dessen Fluchtburg und Waschanlage, der monetäre Standort (Grass, 1997c: 464-465). El auténtico tema de su discurso, sin embargo, no es Hong Kong, sino la Alemania unificada. La región asiática le sirve de pre t e x - to para exponer sus reflexiones sobre su país, pues también éste ha degenerado, siete años después de la unificación, en un «emplazamiento». Por todos lados predomina una mediocridad paralizante que amenaza la esencia misma de la República: la democracia social. Se ha extendido un vacío estatal. La corru p c i ó n y el fraude fiscal son prácticas generalizadas y se ha impuesto una ambición de lucro sin límite alguno. «Zwar stürzten hier und da Denkmäler, doch zugleich wurde der Naturforscher Darwin zum Schutzheiligen der Märkte ausgerufen und zeitgleich das» Recht des Stärkeren «pro k l a m i e rt» (Grass, 1997c: 469). El balance de la unificación no puede ser más negativo: ésta ha sido un auténtico desastre. La unidad ha sido implacable con los d e s f a v o r ecidos. En las nuevas circunstancias los débiles son los p e rd e d o res. Con la unificación, el capitalismo salvaje ha impuesto sus reglas: el paro, la subida del alquiler de la vivienda y la especulación. Un balance parecido presenta Grass en 2005, en un ensayo publicado en el diario El País: Quince años después de la firma del tratado de la unidad hay que re c o n o c e r, o no se puede ya silenciar ni disimular, que la unidad de Alemania, a pesar de los logros financieros obtenidos, ha fracasado en sus aspectos fundamentales. Desde el principio. Un cálculo pusilánime impidió al Gobierno de entonces atender una exigencia previsoramente establecida en la Constitución, es decir, presentar a los ciudadanos de ambos Estados una nueva Constitución, elaborada con el esf u e r zo de todos los alemanes. Por eso no es de extrañar que la gente, en los l ä n d e r simplemente anexionados, se sintiera como alemanes de segunda. En lo que se re f i e re a la pro p i edad de los medios de producción, abastecimiento de energ í a , periódicos y editoriales, la sustancia en otro tiempo «pro p i edad del pueblo» del desaparecido Estado fue liquidada y en definitiva expropiada, con la colaboración, ocasionalmente delictiva, de la Treuhandanstalt. El porcentaje de desempleados es allí dos veces mayor que en los l ä n d e r o c c i d e n t a l e s . La arrogancia germano-occidental no permitió respetar la biografía de los alemanes orientales. El éxodo antes temido de la población –por lo que se introdujo precipitadamente y demasiado pronto el marco alemán– se produce hoy a diario: comarcas enteras, pueblos y ciudades se vacían. Después de haber hecho la Treuhand sus pingües negocios, la industria germano-occidental y también los bancos re h u s a ron las necesarias inversiones y créditos y, en consecuencia, la cre ación de puestos de trabajo; todos pre f i e ren hablar machaconamente mal de Alemania como centro de producción y hacer su agosto en el extranjero (Grass, 2005: 2). * * * En sus textos de ficción, Grass plasma sus reflexiones ensayísticas sobre la unificación de Alemania. Con anterioridad a la caída del muro, ya se ocupó de la unificación en las narr a c i o n e s Das Tre ffen in Te l g t e (1979) y K o p f g e b u r ten oder Die Deutschen sterben aus (1980), en las que presenta su concepción de la identidad cultural de Alemania que hace innecesaria una unión estatal. Tras la caída del muro, el cambio de época es un tema p r e f e r ente en la narración U n k e n r u f e (1992) y en el volumen de poemas Novemberland. 13 Sonette (1993), en los que re p i t e , aunque también modifica, las críticas a la unificación ya expuestas después de 1989 en sus artículos y discursos. En uno de los poemas del volumen N o v e m b e r l a n d, el que lleva como título Späte Sonnenblumen, en su tercera estrofa, el yo poético se identifica con los alemanes del Este y re p rueba la voracidad de Alemania Occidental: Geschieden sind Mann und Frau nach kurzer Ehe Land und Leute. K a r g war die Ernte, reich die Beute. Ach, Treuhand hat uns abgeschöpft. Wer bei Ve r dacht schon Sonnenblumen köpft, dem werden Zeugen fehlen, den erwischt die Meute. (Grass, 1993: 11)
La crítica a la unificación que se efectúa en este ciclo de poemas ocupará, poco después, un lugar destacado en la extensa novela Ein weites Feld, una obra que ha tenido un gran éxito de público y que ha sido considerada, por algunos estudiosos, como la gran novela del cambio de época. En su momento fue un best-seller: su aparición se llegó a celebrar como un «nationales Ereignis» (Dahn, 1997: 54). Ein weites Feld, cuyo título está tomado de la novela de Theodor Fontane E f fi Briest –el padre de la protagonista solía pronunciar la frase que da título a la obra–, presenta los esfuerz o s que Alemania ha realizado en los últimos siglos por alcanzar la unidad. La novela ofrece una visión de la historia de Alemania desde la primera unificación en 1871 hasta la segunda en 1990, remontándose incluso a la revolución de 1848, en cuyo transcurso se efectuó el primer intento por alcanzar la unidad, que acabó en fracaso. En el transcurso del corto espacio de tiempo de casi dos años –unos veinte meses–, que dura la acción narr a - tiva, se muestra un amplio panorama de la historia de Alemania de los últimos 150 años, en el que tienen cabida el periodo conocido como Vo r m ä rz, la Revolución de 1848, la fundación del Segundo Imperio, la Era Guillermina, la Primera Guerra Mundial, el Te r cer Reich, la Segunda Guerra Mundial, la RDA, la caída del muro y, por último, la reciente unificación. Part i c u l a r - mente se establece un paralelismo entre la unificación de 1990 y la de 1871. El siglo XX se explica, pues, desde el trasfondo histórico de lo acontecido en el siglo XIX y, también, desde la propia historia de la literatura. Theodor Wuttke, el protagonista de Ein weites Feld, es especialista en la obra de Theodor Fontane. Buen conversador, Wu t t - ke tiene la capacidad de re p roducir ideas, citas, palabras y comp o r tamientos del gran escritor del siglo XIX, al que, en la novela, nunca se le llama por su nombre: simplemente se le designa con el apelativo del «Inmortal». Wuttke se identifica con tal intensidad con él que le llaman Fonty. Incluso su biografía se vincula a la de Fontane. Mientras que Wuttke se declara socialista y su hija Mete colabora con el partido y la Stasi, sus hijos varones desean vivir en la RFA. Wuttke comprende a los confidentes, incluidos los escritores, que trabajaron para la Stasi. La RDA fue para Wuttke una «kommode Diktatur» (Grass, 1995: 325). Su hija Martha reconoce los aspectos positivos del pasado: no tiene inconveniente en afirmar «daß in unserer Republik nicht alles nur schlecht gewesen ist» (Grass, 1995: 768). Tras la desaparición de la RDA, Wuttke manifiesta sus re s e rva s contra la unificación: «In Deutschland hat die Einheit immer die Demokratie versaut!» (Grass, 1995: 55). En su opinión, la unificación es una «Schummelpackung» (Grass, 1995: 279), es la obra de unos «kolossale Mogelanten» (Grass, 1995: 333), en clara re f e - rencia al canciller Helmut Kohl. Tras producirse la unificación, no desea seguir viviendo en Alemania, la nación que engendró el genocidio. Cree que ha llegado el momento de escapar, de abandonar el país. Así se lo comunica a su nieta: «Alles sagt mir: Nichts wie raus aus dem Land, in dem für alle Zeit Buchenwald nahe Weimar liegt, das nicht mehr meines ist oder sein darf, in dem mich zu wenig hält» (Grass, 1995: 671). Con todo, la novela de Grass no alaba, como se le ha re p rochado, el sistema de la RDA. Más bien expone las causas de su fracaso. En la obra, se muestra cómo la propia familia Wu t t k e s u f r e los efectos de la intolerancia: la construcción del muro la separó. Los tres hijos se quedaron en el Oeste y las autoridades s o m e t i e r on a los Wuttke a «immer neuen Schikanen», «wegen massiver Republikflucht» (Grass, 1995: 705). La carrera pro f e - sional de Fonty se vio, por ello, gravemente perjudicada: «Jahrzehntelang wurde ich unter ideologischer Aufsicht geschurigelt» (Grass, 1995: 530); y su mujer perdió el puesto de trabajo que tenía por entonces en la Casa de los Ministerios. Tampoco se olvida a los que murieron intentando cruzar el muro: Fonty blickte über die Gräber hinweg. Hinter einem nach Westen hin abgrenzenden Eisenzaun war auf wüstem Gelände noch immer der To d e s s t reifen, die Mauer zu ahnen. Eine Gedankenflucht lang standen ihm rückläufig datierte Friedhofsbesuche vor Augen. Damals, als er mit Sonderg e n e h m igung und gestempelter Grabkarte hier gestanden hatte, als bei der Bahnbrücke noch der Wa c h t u r m ragte, als Doppelposten die Friedhofsruhe bewachten und auf Flüchtende scharf geschossen wurde, als das Grab des Unsterblichen nur selten Besuch erlebte, als Ost und West sich mittels Lautspre c h e rn bekriegten, als drüben Feindesland war. (Grass, 1995: 149) julio 2010 23 «Alles sagt mir: Nichts wie raus aus dem Land, in dem für alle Zeit Buchenwald nahe Weimar liegt, das nicht mehr meines ist oder sein darf, in dem mich zu wenig hält» [ ]
Pese a estas críticas, a diferencia de otras obras sobre la unificación, la novela de Grass no expresa odio por lo acontecido en la RDA; más bien manifiesta un afán conciliador. A la vez que re p rueba con aspereza el proceso de unificación, al que se le compara con un «Märc h e n r eise» (Grass, 1995: 152) con un final p r evisible: decepción y frustración. La obra muestra cómo el proceso de unificación, en el que el dinero sustituyó «den fehlenden Gedanken» (Grass, 1995: 152), comenzó con abundancia de capital. Por fin, las ansias de consumo de muchos ciudadanos podían satisfacerse y los sueños hacerse realidad. Pero el «cuento de hadas» acabó pronto, dejando tras de sí «eine Jammerlücke» (Grass, 1995: 153). Pues a la unificación prevista le era inhere nte un «inbegriffenen Schwindel»: tenía un «marktorientiert e n P r eis» (Grass, 1995: 153), fue objeto de la ambición desbord ada de un capitalismo especulativo. Geld war ja da; nur Geld war da – brachte nicht den ersehnten Wohlstand, sondern zog sich, nachdem er rasch Konsumgelüste gestillt hatte, eilig in den Westen zurück, wo es, samt abgeschöpftem Gewinn, wieder auf Bankkonten ansässig oder als Fluchtgeld in Luxemburg heimisch wurde; dabei hätte es r a c k e r n, schuften, hart arbeiten müssen, das Geld, es hätte wunder was wirken und nicht faul herumliegen dürfen, mit nichts als Zinsen im Sinn. (Grass, 1995: 153) Estas re f e r encias críticas a la actualidad política desencadenaron una agria polémica. En su transcurso se constató que la crítica equiparaba, en su razonamiento, la instancia del autor a la del narr a d o r, o sea, no distinguía la realidad de la ficción. El 21 de agosto de 1995 Marcel Reich-Ranicki publica en D e r S p i e g e l una crítica a modo de carta abierta dirigida a Grass, descalificando la obra: «Ich halte Sie für einen außero r d e n t l i c h e n S c h r i f t s t e l l e r, mehr noch: Ich bewundere Sie – nach wie vor. Doch muß ich sagen, was ich nicht verheimlichen kann: daß ich Ihre n Roman “Ein weites Feld” ganz und gar mißraten finde» (ReichRanicki, 1995: 80). Al final de la carta, que fue acompañada por la publicación de un fotomontaje en la portada de la revista, en el que aparecía Reich-Ranicki desgarrando la obra, este crítico señala la verdadera causa de su irr i t a c i ó n : Sie wissen sehr wohl, daß die DDR ein schrecklicher Staat w a r, daß hier nichts zu beschönigen ist. Doch Ihr Roman kennt keine Wut und keine Bitterkeit, keinen Zorn und keine Empörung. Ich gebe zu, ich kann das nicht begreifen, es verschlägt mir den Atem. Und ich kann es um so weniger begreifen, als Sie zur generellen und, wie ich meine, ungeheuerlichen Ve r u r teilung der B u n d e s republik nach der Wi e d e r v e reinigung sehr wohl fähig sind. […] nur eines ist für mich sicher: Sie wissen nicht, wovon Sie reden. (Reich-Ranicki, 1995: 86) Un escritor que en 1995 es capaz de condenar a la República Federal y que, en cambio, supuestamente, no manifieste su indignación con respecto al sistema que imperó en la desapare c i - da RDA –lo que indica que Reich-Ranicki no había compre n d ido o querido comprender la obra, es, para este crítico, un ignorante. Así se lo hacía saber a Günter Grass al finalizar la cart a : «Sie wissen nicht, wovon Sie reden». Reich-Ranicki seguía rigiéndose en 1995 por unas pautas más bien propias de la Guerra Fría. Y ello explica que Ein weites Feld fuera sometida, en el p r ograma televisivo Das literarische Quart e t t , en su emisión del 24 de agosto de 1995, a una auténtica ejecución verbal (Negt, 1996: 167). P e ro Reich-Ranicki no se encontraba solo en ese empeño. En el F r a n k f u r ter Allgemeine Zeitung del 19 de agosto de 1995, Gustav Seibt ya había descalificado, igualmente, a Günter Grass y su obra: «Man hat Günter Grass auf einen falschen Weg gelockt. Irgendwann hat man ihn glauben lassen, er sei der re p r äsentative Nationalschriftsteller in der Nachfolge Thomas Manns, und er habe die Pflicht, das Leben der Nation insgesamt mitzuleben und nachzugestalten. Und jetzt legt er Auftragswerke vor, P l a n e r füllungen, will belehren und bessern und fürs Ganze einstehen» (Seibt, 1995: 75). Seibt tildó Ein weites Feld de «Zeugnis bester Absichten, heroischen Fleißes und der Abwesenheit jeglichen Kunstverstandes, eine To t g e b u r t, ein Monstrum» (Seibt, 1995: 75). En Die Welt am Sonntag del 21 de mayo de 1995, Ulrich Schacht, tras la publicación anticipada de los tres primeros capítulos de la obra, los considera una «Katastrophe», un «politischer Unsinn»; en su opinión, son producto del re s e n t imiento (Negt, 1996: 188-189). No obstante, pese a que Ein weites Feld ha sido enjuiciada severamente por la crítica conservadora, Günter Grass ha re c i b ido una serie de importantes premios y muestras de re c o n o c i m i e nto por su novela. Por lo general, las críticas y recensiones publicadas en los diarios F r a n k f u r ter Rundschau, S t u t t g a r ter Zeitung y Süddeutsche Zeitung han sido muy positivas. En diciembre de 1995, la ciudad de Neumünster le concedió el Premio Hans Fallada y también, en ese mismo mes, Dinamarca le otorgó el pre s - tigioso Premio Sonning «als Anerkennung für sein künstlerisches Gesamtwerk und sein politisches Engagement» (Negt, 1996: 60). E s c r i t o r es como Rolf Schneider, Peter Rühmkorf, John Irv i n g , Christa Wolf, Christoph Hein o Adolf Muschg le expre s a ron su apoyo. El profesor Walter Hinck, en una carta dirigida al propio Grass el 28 de julio de 1995, calificó la obra de «Roman des J a h r zehnts» (Negt, 1996: 468). En cualquier caso, más que por su construcción formal o por el lenguaje utilizado, la valoración negativa de la obra estaba 24 Magazin 19 Themenschwerpunkt Tema monográfico Tras la desaparición de la RDA, Wu t t ke manifiesta sus reservas contra la unificación: «In Deutschland hat die Einheit immer die De m o - kratie ve r s a u t ! » [ ]
motivada por su contenido: por la visión de la realidad histórica que la novela ofrece, esto es, por el juicio «demasiado positivo» que realiza de la RDA y por las críticas vertidas contra la República Federal (Radisch, 1995). Un claro indicio de la politización de la crítica de Ein weites Feld es el hecho de que en ella p a r ticiparan políticos y otras personalidades que, norm a l m e n t e , no se dedican a la recensión de obras literarias, como por ejemplo Peter Glotz, Birgit Breuel, Klaus von Dohnanyi, Antje Vo l lmer o Peter Hintze. La crítica conservadora temía que, con el paso el tiempo, Ein weites Feld pudiera influir negativamente en la historiografía sobre la unificación alemana, una influencia de la que ya advirtió Klaus Podak el 5 de diciembre de 1995 en el Süddeutsche Zeitung: «Kein Zweifel kann daran bestehen, daß – ein paar Jahre später– kommende Leser sich deutsche Geschichte auch, und ganz sinnlich, aus den Büchern des Günter Grass zusammenbauen werden» (Negt, 1996: 406). En definitiva, la intención principal de la crítica no consistía en enjuiciar estéticamente una obra, sino en desacreditar políticamente a su autor y crear un contexto ideológico proclive a su difamación. Como afirmó Jürgen Habermas en relación con el rechazo de Ein weites Feld: «Der Skandal besteht nicht etwa in der Ablehnung des Romans, sondern im Ve r zicht auf ästhetische Begründung zugunsten einer blanken politischen Ve r u r t e i l u n g » ( H a b e r mas, 1995). El escritor neerlandés Harry Mulisch re a l i z ó unas declaraciones semejantes: «Diese Kampagne ist höchstens zu 30 Prozent literarisch, der Rest ist Politik» (Negt, 1996: 167). M a n f r ed Bissinger lo explicó con claridad en Die Woche el 25 de agosto de 1995 en un artículo titulado Hinrichtung eines Dicht e r s : «Hier verkommt Literaturkritik zur politischen Denunziation» (Negt, 1996: 223). Al igual que ocurrió con Christa Wo l f , que fue condenada en cuanto re p resentante de los escritores de i z q u i e r da de la Alemania del Este, a Günter Grass se le critica en cuanto re p resentante destacado de los «Gessinungsgenossen» de Alemania Occidental, de esos intelectuales que creen en la llamada «tercera vía», en un socialismo democrático con ro s t ro humano, del que la crítica conservadora de Alemania Occidental esperaba su definitivo fracaso. El conservadurismo occidental, en definitiva, no se daba por satisfecho con el hundimiento de los regímenes socialistas, también quería ajustar cuentas y ver recluidos en el ostracismo a la izquierda democrática y a los intelectuales que la re p re s e n t a n . Bibliografía julio 2010 25 Dahn, Daniela (1997). «Die ostdeutschen Schriftsteller nach der Vereinigung: Ve r ä n d e r te Schre i b b e - dingungen, Erw a r tungen, Themen», en Ursula E. Beitter (ed.), S c h r eiben im heutigen Deutschland. Die literarische Szene nach der We n d e. New York: Peter Lang, pp. 47-60. Grass, Günter (1972). Aus dem Tagebuch einer Schnecke, ed. de Vo lker Neuhaus. Göttingen: Steidl, 1 9 9 7 . Grass, Günter(1993). N o v e m b e r l a n d. 13 Sonette. Göttingen: Steidl. Grass, Günter (1995). Ein weites F e l d , ed. de Daniela Hermes. Göttingen: Steidl, 1997. Grass, Günter (1997a). Essays und Reden I. 1 9 5 5 - 1 9 6 9 , ed. de Daniela Hermes. Göttingen: Steidl. Grass, Günter (1997b). Essays und Reden II. 1 9 7 0 - 1 9 7 9, ed. de Daniela Hermes. Göttingen: Steidl. Grass, Günter (1997c). Essays und Reden III. 1 9 8 0 - 1 9 9 7 , ed. de Daniela Hermes. Göttingen: Steidl. Grass, Günter (2004). Fünf Jahrzehnte. Ein We r k s t a t t b e r i c h t, ed. de G. Fritze Margull. Göttingen: Steidl. Grass, Günter (2005). «Alemania, 60 años después de Hitler». El País. D o m i n g o, 8-5-2005. H a b e r mas, Jürg e n (1995). «Aufgek l ä rte Ratlosigkeit. Wa r um die Politik ohne Perspektiven ist. Thesen zu einer Diskussion». F r a n kf u rter Rundschau, 30-12-1995. Negt, Oskar (ed.) (1996). Der Fall F o n t y . «Ein weites Feld» v o n Günter Grass im Spiegel der Krit i k . Göttingen: Steidl. Radisch, Irisch (1995). «Die Bitterfelder Sackgasse». Die Zeit, 258-1995. También en Negt (ed.) (1996), pp. 111-114. Reich-Ranicki, Marc e l (1995). «Und es muß gesagt werden… Ein Brief von Marcel Reich-Ranicki an Günter Grass zu dessen Roman ‘Ein weites Feld’». Der Spiegel, 21-81995, pp. 162-169. Citado por Negt (ed.) (1996). Seibt, Gustav (1995). «Die Uhr schlägt, das Käuzchen ruft. Da muß ein Zusammenhang bestehen – Günter Grass legt seinen Roman zur Wi e d e rv e r e i n i g u n g vor». F r a n k f u rter Allgemeine Zeit u n g, 19-8-1995. Citado por Negt (ed.) (1996). Günter Grass y la unificación de Alemania