El uso político de la historia en Cataluña. La memoria como parte del discurso propagandístico en el conflicto catalán desde el 1-O al 21-D
Abstract
Entendiendo el conflicto catalán como una de las principales cuestiones a las que se enfrenta España en la actualidad, se buscará, a través de este estudio, comprender los mensajes políticos que conforman los discursos de los contendientes en el desencuentro, centrándonos en el análisis del uso del pasado como instrumento partidista desde el bando independentista y desde la facción contraria a la independencia catalana, y realizando una reflexión sobre la utilización de la memoria como generadora de ideologías.
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El uso político de la historia en Cataluña ·La memoria como parte del discurso propagandístico en el conflicto catalán desde el 1-O al 21-D· Gabriela Fijo Montes Tutorizado por Miguel Vázquez Liñán Periodismo y Com. Audiovisual Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla
Resumen Resumen Entendiendo el conflicto catalán como una de las principales cuestiones a las que se enfrenta España en la actualidad, se buscará, a través de este estudio, comprender los mensajes políticos que conforman los discursos de los contendientes en el desencuentro, centrándonos en el análisis del uso del pasado como instrumento partidista desde el bando independentista y desde la facción contraria a la independencia catalana, y realizando una reflexión sobre la utilización de la memoria como generadora de ideologías. Palabras clave: conflicto catalán, memoria, discurso político, ideología, independentismo y nacionalismo. Abstract Abstract Understanding the Catalan conflict as one of the main issues that Spain faces today, we will seek, through this study, to understand the political messages that make up the discourses of the contenders in the disagreement, focusing on the analysis of the use of the past as a partisan instrument from the pro-independence side and from the faction opposed to Catalan independence, and making a reflection of the use of memory as a generator of ideologies. Keywords: Catalan conflict, memory, political discourse, ideology, independence and nationalism. 2
Índice Introducción 4 -Descripción, interés y actualidad del tema 4 -Breve estado de la cuestión 6 -Preguntas de investigación e hipótesis 10 -Objetivos generales y específicos 11 -Método para alcanzar esos objetivos 11 -Descripción de los contenidos del trabajo 12 Marco teórico 13 -Memoria 13 -Propaganda 16 -Poder 20 -Ideología 22 Marco histórico 23 Análisis y conclusiones 34 -Utilización de elementos de la Guerra Civil 35 -Utilización de elementos del Franquismo 38 -Utilización de elementos de la Transición 41 -Conclusiones 48 Bibliografía 51 Anexo 54 3
Introducción Descripción, interés y actualidad del tema Descripción, interés y actualidad del tema España se encuentra en un momento clave de su historia reciente. Desde la sentencia en junio de 2010 que rechazaba la reforma del Estatuto catalán presentada por el Parlament y la posterior negativa de Mariano Rajoy al pacto fiscal propuesto por Artur Mas en Septiembre del 2013, se desarrolló en el país una escalada de desencuentros y tensiones que culminó con el referéndum del 1 de octubre (1-O). Durante esta jornada electoral, suspendida por una sentencia del Tribunal Constitucional el 7 de septiembre de 2017, la tensión política y social alcanzó su punto más alto con las cargas policiales en los colegios electorales, que tuvieron como resultado más de 800 heridos, según la Generalitat. (El País, 2018) Los medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco de estos sucesos, lo que conlleva una internacionalización del conflicto independentista. Ejemplos son el Corriere della Sera, con el titular “Violenza in Catalogna, voto nel caos”, el Financial Times con “Catalonia independence battle exposes Spain’s huge rift”, The Guardian con un titular que reza “Catalan leader opens door to unilateral declaration of independece”, The New York Times con “El voto por la independencia de Cataluña acaba en el caos” o la CNN con su también “Chaos in Catalonia”. No obstante, no solo los medios de comunicación prestaron atención a los acontecimientos que se desarrollaban en el país vecino, sino que también los políticos europeos tomaron posición frente a lo ocurrido, dejando claro su compromiso con el respeto a la ley española, o su condena total a la violencia. El líder del partido socialdemócrata de la Eurocámara, Giovanni Pittella, calificó el 1-O como “un día triste para España y para toda Europa” y el líder del partido liberal Guy Verhofstadt, por su parte, animó a encontrar soluciones a través del diálogo institucional y aclaró que la solución al conflicto sólo puede ser política y no policial (Expansión, 2017). Numerosos medios españoles se movían en la misma línea calificando los hechos como un retrato del fracaso de la política española y catalana y la ciudadanía se preguntaba cómo se había llegado a esa situación. La respuesta, sin duda, se encuentra en las acciones políticas que se han desarrollado desde el comienzo del conflicto y en el tono que han adoptado los discursos de los principales actores que han tomado parte en la disputa. Uno de los momentos claves en todo este proceso fue la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española. El día 27 de octubre de 2017, el Consejo de Ministros decide ejecutar este mecanismo de coerción de los poderes de la comunidad, dejando a la administración autónoma catalana intervenida, al presidente y su gobierno cesados y convocadas así las siguientes elecciones al Parlament el día 21 de Diciembre. Sería éste otro de los momentos más tensos de todo el proceso, por el cuál se apreciaba que la problemática estaba más viva que nunca, y 4
que tendría su próximo capítulo en los comicios proclamados. No obstante, aunque la próxima gran fecha se situaría meses más tarde, los esfuerzos por parte de la clase política de propagar su punto de vista se mantendrían más activos que nunca y la maquinaria ideológica de los partidos a favor y en contra de la independencia dedicarían todo su empeño a hacer llegar su mensaje de la forma más amplia y contundente posible. Con el fin de analizar los mensajes, infructuosos, capciosos, artificiosos o simplemente ineficaces, que han contribuido a que el conflicto alcanzara las dimensiones actuales, pondremos el foco en una de las técnicas de persuasión más utilizadas por los representantes públicos en sus discursos, esto es, el uso de la historia como fórmula de creación de significados, generador de marcos de pensamiento y herramienta de propaganda política. En este trabajo, por lo tanto, se buscará analizar la utilización de tres acontecimientos históricos del siglo XX en España, siendo éstos Guerra Civil, Franquismo y Transición, en la narrativa de los principales partidos durante el conflicto catalán, centrándose en la precampaña y campaña de las elecciones autonómicas del 20 de diciembre de 2017. El objetivo será analizar y comprender el porqué de este uso y la intencionalidad que esconde este tipo de recursos, buscando con ello entender de una forma más profunda y reflexiva las razones que han contribuido a que la política y el diálogo no hayan sido suficientes para solventar un conflicto cuya importancia en la actualidad es indiscutible. Para comprender hasta qué punto tiene relevancia la pugna independentista solo hay que remitirse al barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que realizándose entre los días 2 y 11 posteriores al referéndum del 1-O, señalaba la independencia de Cataluña como el segundo problema de los tres que más preocupan a los españoles: disparándose del 7,8% en septiembre al 29% en octubre. (El Diario, 2018) Este conflicto ha supuesto una ruptura significativa dentro del modelo democrático alcanzado gracias a la ratificación de la Constitución de 1978 y a la aprobación del Estatuto de Autonomía catalán de 1979 y del polémico Estatuto de Pasqual Maragall en 2006, que fue rechazado parcialmente por el Tribunal Constitucional, suprimiendo todo punto que dejara abierta la puerta a un futuro referéndum independentista. Por otra parte, la unidad del país y la legitimidad de los poderes gubernamentales se encuentra también cuestionada y la polarización de la sociedad ha aumentado considerablemente, no solo con respecto a la dicotomía España-Cataluña, sino también entre los partidos de izquierda y derecha dentro del panorama ideológico e incluso entre los propios ciudadanos catalanes. Se producen así varios puntos de fractura o cleavage en el país. Por todo ello, el conflicto se ha convertido en una cuestión de estado que ha implicado a los tres poderes: judicial, legislativo y ejecutivo. Sin embargo, no se debe olvidar a otra de las grandes fuerzas del país, el llamado “cuarto poder”, que también se posicionó durante todas las etapas del procés. El conflicto catalán ha copado, así, todas las portadas durante semanas y el discurso de los principales partidos se ha focalizado en posicionarse en esta cuestión. Los telediarios de todas las 5
cadenas han abierto con la temática catalana, independientemente de su línea editorial, y las redes sociales han seguido cada detalle del conflicto minuto a minuto. Su actualidad, además, es notoria, puesto que el referéndum fue la culminación de una serie de despropósitos políticos y desencuentros institucionales, pero no el final del conflicto, que continua activo durante la realización de este trabajo. Tras la jornada del referéndum, comenzó una campaña electoral marcada por la vehemencia, el desencuentro y el radicalismo ideológica por ambas partes. El resultado, en el que los independentistas se mantienen como mayoría parlamentaria, aunque menos cohesionados y Ciudadanos se presenta como la alternativa constitucionalista, entró dentro de lo vaticinado. Sin embargo, el desenlace de las elecciones, así como el referéndum del 1 de Octubre quedarán excluidos de este estudio, y nos centraremos en la campaña y precampaña de los comicios del 20 de Diciembre. Éstas, debido a que siguen una línea continuista con sus mensajes anteriores, nos servirán como representación del discurso y de la narrativa de los principales partidos involucrados en el conflicto. Su valor nos parece representativo para ejemplificar el carácter y la estrategia de las distintas partes implicadas, así como aportará una reflexión sobre el uso de la historia con fines propagandísticos. El objetivo último será, como conclusión, aportar luz a las técnicas comunicativas empleadas durante la precampaña y campaña electoral del 21D por parte de los partidos favorables o contrarios a la independencia de Cataluña del Estado español, comprendiendo finalmente si a día de hoy el uso de nuestra historia con propósitos políticos y partidistas sigue siendo una realidad. Breve estado de la cuestión Breve estado de la cuestión Al tratarse de un tema reciente, si nos referimos al periodo de estudios señalado, como es el uso de la historia en el discurso político durante el conflicto catalán, la bibliografía sobre este fenómeno es muy escasa. Sin embargo, sí se pueden encontrar ciertos documentos muy válidos sobre algunas de las cuestiones que incluye esta temática. Será a través de estos estudios previos donde encontraremos materiales que han descrito ya parte del contenido del trabajo. Los distintos campos en los que serán divididos los estudios ya realizados sobre el tema del estudio serán: •El relato catalán, historia y propaganda, que se divide en posiciones a favor y en posiciones en contra de la independencia y de la creación de un “sentimiento nacionalista”. A través de este sector analizaremos las cuestiones más políticas del estudio. Posiciones a favor de la independencia y de la construcción del sentimiento nacionalista catalán: •”La estrategia de recatalinación” de Jordi Pujol en el año 1990, en el que una serie de 6
ideólogos enumeraron todos los pasos que hay que seguir para aumentar la conciencia nacional catalana. En este documento, muy detallado, se divide la estrategia en varias temáticas, incluyendo nueve conceptos principales: la creación de un pensamiento propio, el desarrollo de un sistema educativo que se centre en los valores catalanes, el apoyo a las universidades e investigaciones del territorio de Cataluña, la relevancia de los medios de comunicación de la región catalana, la inclusión de la esencia catalana y sus valores en las entidades culturales y de ocio, la incorporación de su lengua en el mundo empresarial, el fomento de una proyección exterior, europea y mundial de la identidad de la nación, la creación de infraestructuras que supongan avances tecnológicos y buenas comunicaciones en Cataluña y los valores y principios que debe mostrar la nueva administración catalana. •Otro referente en el campo de la defensa de los principios soberanistas catalanes sería la periodista Patricia Gabancho. autora del libro Crónica de la independencia, A la intemperie. Una memoria cruel de la transición catalana (2009) y numerosos artículos en varios medios, que retrataron el punto de vista de la autora sobre el procés y sus fundamentos. Para Gabancho, el proceso independentista sería cercano e imparable, y llegaría sin fractura social a través de un proceso democrático. Esta escritora, sin embargo, no pudo comprobar si sus predicciones se cumplían puesto que falleció en Noviembre del 2017. No obstante, la defensa en sus obras de la independencia, la nación catalana y la autodeterminación de los pueblos se han convertido en referentes de la línea de pensamiento soberanista. •Otros puntos de apoyo al relato independentista se encontrará en la educación pública de la comunidad catalana, al menos según el sindicato educativo AMES (Acció per la Millora d l'Ensenyament Secundari), que en un manifiesto difundido por el diario El Mundo, realiza una crítica a los manuales de escuela, hablando de “adoctrinamiento ideológico partidista en los libros de texto de Cataluña”.1 •Otro ámbito que impulsará el sentimiento catalanista, también desde un nivel institucional, serán los museos públicos donde la cultura e historia de la región tendrá una mayor representación y una tendencia ideológica favorable a la independencia. Ejemplo de esta idea sobre la función de los museos se encuentra en el estudio “Construcción de identidades en los museos de Cataluña y País Vasco” (Roigé, X and Arrieta, I, 2010), de la Universidad de Barcelona. •Será también destacable, desde los medios de comunicación, la existencia de una serie de periódicos cuya línea editorial se posicionará, de forma manifiesta, como favorables a la defensa del catalanismo, o a la propia independencia. Ejemplos son La Vanguardia, que defiende los derechos del pueblo catalán desde una posición reticente con la independencia, El Punt Avui, medio nacionalista que dedica una sección al seguimiento del procés independentista bajo el lema “Catalunya vol viure en llibertat (Cataluña quiere vivir en libertad)”, o Ara, medio de referencia del independentismo en la comunidad catalana. •Por último, puede destacarse la defensa, desde el punto de vista del pasado del país, de los historiadores que defienden Cataluña como una nación histórica. Algunos ejemplos de las 1. Sindicato AMES, op. Cit. p. 1. 7
obras de estos autores que defienden esta visión son Historia de Cataluña (2007) de Jaume Sobrequés o Historia de Catalunya (1987) de Josep Cruanyes. Posiciones en contra del relato: •En primer lugar, destacan las razones económicas contra el independentismo. Josep Borrell representaría uno de los ejemplos más claros, tanto en discursos de precampaña como en su bibliografía, de la oposición al independentismo catalán. Sus obras más importantes en este aspecto son Las cuentas y los cuentos de la independencia (2015) y Escucha Cataluña, escucha España (2017). En el primero, Borrell realiza una labor de investigación para tumbar, uno a uno, todos los argumentos económicas utilizados por el independentismo para justificar la independencia de Cataluña. En el segundo, por su parte, se realiza una reflexión, a mano de cuatro autores (Josep Borrell, Francesc de Carreras, Juan-José López Burniol y Josep Piqué) sobre la necesidad de encontrar puntos de entendimiento y acudir al diálogo para solventar un problema que se les antoja ya, demasiado largo. •Por otra parte, atendiendo a un punto de vista ideológico, podemos encontrar la posición internacionalista de los partidos de izquierda seguidores del marxismo. Según esta postura, la cooperación entre la clase obrera debe prevalecer ante los patriotismos y chovinismos propios del fascismo. Por ello, a pesar de que este posicionamiento reconoce la existencia de una nación catalana, desde estos partidos se priorizará la lucha por los derechos sociales colectivos por encima de cualquier iniciativa independentista. Un ejemplo de esta postura la encontramos en el Secretario General de Izquierda Unida Alberto Garzón, y las ideas planteadas en su libro Por qué soy comunista (2017). •Desde la derecha de España, el independentismo catalán será combatido con el nacionalismo español, entendiendo la unión de este país como un valor a defender. Desde esta postura, diametralmente opuesta al nacionalismo de Cataluña, se construirán, por ejemplo, los discursos de los representantes del Partido Popular o Ciudadanos. •Existirá también un posicionamiento contrario a la independencia que responda al punto de vista histórico de los autores que defienden Cataluña como una nación histórica. Cataluña es España: Historia y mito (2016) de Gabriel Tortella, será, por ejemplo, una obra destinada a discutir las versiones favorables a la “Cataluña histórica” que fomenta el proceso independentista. •Otro autor destacable en este sentido sería Ramón Tamames con su libro Adonde vas, Cataluña: cómo salir del laberinto independentista (2014), dónde aborda la historia de la comunidad, sus estatutos y todo el procés independentista desde la defensa de una tesis muy clara, la independencia de Cataluña ni puede, ni debe realizarse. Su respuesta al conflicto sería el diálogo y una solución negociada cuyas características contenten a ambas partes. •Otro libro contrario al independentismo catalán sería ¿Aún podemos entendernos? (2011) de Felipe González y Miquel Roca, que trata el tema catalán a través de una perspectiva fundamentada en la épica de la Transición y crítica con los sentimientos soberanistas. La solución que proponen para el conflicto, y que repiten en numerosas ocasiones durante las 8
conversaciones que conforman el libro son dos: pacto y diálogo. •Por último, aunque se trate de un artículo periodístico, es provechoso comentar la existencia del siguiente reportaje de El País, que analiza los Diez afirmaciones que sustentan el soberanismo catalán y no son verdad, enumerando todos los grandes argumentos utilizados por los independentistas y aportando reflexiones y datos con los que busca desmontarlos. (El País, 2017). •Uso de la historia con fines políticos. Este campo se centrará en un aspecto más teórico y prescindirá del factor geográfico, esto es, conocer que se ha escrito sobre la utilización del pasado con motivos políticos, independientemente de la contextualización del conflicto catalán. ·En primer lugar, es destacable el trabajo Historia de la propaganda: reflexiones sobre su estudio (Liñán, 2008), que trata en varios puntos “ el uso (o abuso) de la historia con fines políticos”. En este escrito se busca una definición de historia que sirva como marco teórico, se reflexiona sobre el uso del pasado por parte del poder para crear marcos de pensamiento y se realiza un recorrido por la evolución de la propaganda, sus tipos y sus fórmulas de acción. ·Por otra parte, encontramos al filósofo Reyes Mate, que con la obra La herencia del olvido (2008), realiza una defensa de la necesidad de revisar la forma en que se trata la memoria en la política actual. Se trata de un ensayo sobre el rol político que la memoria puede ocupar en la contienda ideológica y en la reparación de las heridas del pasado. ·Otra obra que retratará el uso de la memoria con finalidades políticas, aunque desde una perspectiva más centrada en el uso histórico de esta práctica, será Eric Hobsbawm en La invención de la tradición (2002), donde realiza una exposición de tradiciones, ritos, creencias y prácticas creadas con finalidades partidistas y manipuladas para ser concebidas como centenarias. · Raymond Martin en su obra The past within us (1989), realizará un análisis teórico sobre la diferencia entre historia y memoria, sobre los usos que el pasado tiene en la política y la creación de ideologías y sobre la instrumentalización de los hechos pasados para reivindicar acciones colectivas en el presente. ·Otro ejemplo de estudio que trata esta temática sería Los abusos de la memoria (1995) de Tzvetan Todorov, que realiza una crítica profunda del uso de la historia con propósitos deshonestos o interesados. Desarrolla además, una defensa férrea del mantenimiento de la memoria, incluyendo los hechos más terribles de nuestra historia, con el fin de evitar que el olvido sea un instrumento con el que los poderosos permitan que vuelvan a repetirse. Describe también la información como el arma más poderosa que existe y realiza un alegato muy fundamentado sobre el buen uso de la misma. ·Por último, puede mencionarse a Marc Ferro, que en su obra Use and abuse of history (2004), retrata las distintas narrativas con las que se han construido las identidades de diversos países, analizando como la memoria puede constituir un elemento de cohesión y fraternidad entre los miembros de una comunidad. 9
voz a las víctimas, que son dos veces maltratadas, cuando sufren las injusticias, y cuando son obviadas y olvidadas (p. 167). -Memoria como justicia, ya que, según el autor "justicia y memoria son indisociables porque sin memoria de la injusticia no hay justicia posible". De este modo, el autor otorga un rol de analistas a los historiadores y también a los propios testigos, los cuales determinarán la naturaleza de los hechos acontecidos con el objetivo último de que los sucesos que no se atengan a ciertos valores humanos no vuelvan a repetirse. En resumidas cuentas, y en palabras de Reyes Mate "se debe entender en qué sentido se asocia memoria con justicia, ya que no se trata de impartir justicia, sino de reconocer que sin memoria de la injusticia no hay manera de hablar de justicia" (p. 168). -Memoria como deber. Este sentido de la memoria como una obligación moral se produce tras el holocausto judío a manos de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Tras el descubrimiento de campos de exterminio como el de Auwschwitz, se extiende la convicción de la memoria como de un recurso necesario, se populariza en ese momento la tesis de que "hay que recordar para que la historia no se repita" o "quienes olvidan la historia están condenados a repetirla". A raíz del gran shock que supuso en la sociedad europea el descubrimiento de los crímenes del nazismo entra en la historia un elemento que hasta ese momento había sido invisibilizado y que es el sufrimiento del otro. El autor habla entonces del "nuevo imperativo categórico" que consiste en "repensar la verdad, la política y la moral teniendo en cuenta la barbarie"(p. 169). Reyes Mate, sin embargo, destaca un prejuicio muy expandido sobre esta relación tan estrecha entre la memoria, la historia, la justicia social y el deber moral, y es que genera un cierto resentimiento o venganza hacia determinadas secciones de la sociedad. Para el autor, "el uso resentido de la historia, sobre todo de la memoria colectiva, es un hecho, como también lo es el uso irénico y reconciliador de otras muchas memorias, sobre todo individuales". No obstante el autor pone el acento en esta segunda finalidad, destacando como ese valor de resentimiento es provocado, precisamente, por el olvido, la ocultación y la reconstrucción del relato sobre los restos del pasado, que quedan en la oscuridad. Las víctimas, según el autor, "no quiere que el otro sufra, sino que comprenda la inmoralidad de su acción, se enfrente a ella y saque las oportunas consecuencias" (p. 174) Sin embargo, lo más destacable de toda esta teoría, y lo más útil a la hora de realizar el estudio que se trata, es comprender la total vigencia de la memoria tras la Segunda Guerra Mundial, y como es concebida, por primera vez, como una parcela de estudio necesaria y concreta que debe tenerse en cuenta en numerosos campos de investigación y análisis. Uno de ellos, y el que se refiere a este trabajo, la creación de marcos de pensamiento e imaginarios con motivos políticos. En este punto, alcanzamos el segundo concepto que debe ser analizado, si la memoria se está utilizando con fines políticos y como medio para propagar opiniones o ideologías puede entenderse que su uso atiende a razones propagandísticas, sin embargo, ¿qué entendemos por propaganda? ¿puede aplicarse este concepto a los discursos utilizados en el conflicto catalán? Según la RAE, propaganda es "Acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores" o bien "asociación cuyo fin es propagar doctrinas, opiniones, etc". De estas dos definiciones obtenemos una primera visión del significado del concepto. Propaganda sería el método a través del cuál se pretende alcanzar a parte de la sociedad (público objetivo) para lograr 16
que este compre nuestro producto, que en este caso sería nuestra ideología, nuestras opiniones, nuestro relato o nuestras mismas ideas. Las definiciones valorativas que podemos encontrar sobre la propaganda se mueven entre una visión positiva o negativa de la misma. La propaganda puede percibirse como un tipo de comunicación en la cual se instrumentalizan los medios con motivos egoístas con el fin de difundir mensajes o ideologías y crear convicciones, independientemente de la verdad o falsedad del contenido que se utilice con este fin. Francisco Ayala (1972) basándose en esta percepción, llega a describir la propaganda como "una forma sistemática y deliberada del engaño" (p. 202) Para otros autores como Arceo Vacas (1982), por el contrario, la propaganda puede tener una valoración positiva, llegando a describirla como "una comunicación persuasiva, de carácter ideológico, realizada directa o indirectamente por los gobernantes, o gobernados relativamente influyentes de una sociedad, con el fin real o aparente de difundir tal ideología y obtener poder para realizar el bien común" (p. 38) En el caso de este estudio, el uso del término “propaganda” no tendrá ninguna connotación de valor, entendiendo este concepto según la definición de Antonio Pineda (2006) en la obra Elementos para una teoría comunicacional de la propaganda: “La propaganda es un fenómeno comunicativo de contenido y fines ideológicos mediante el cual un emisor transmite interesada y deliberadamente un mensaje para conseguir, mantener o reforzar una posición de poder sobre el pensamiento o la conducta de un receptor” (p. 228). El uso del término en nuestro estudio estará basado en esta definición, a la que Pineda añade una diferenciación entre la propaganda política y la comercial, siendo la primera la que dirige sus intenciones hacia causas ideológicas y la segunda la que las dirige hacia fines comerciales. Pineda (2006) destaca también la diferencia entre propaganda y periodismo. Para el autor, el periodismo se constituiría como uno de los medios a través de los cuales puede circular la propaganda, comparable a la escultura, la literatura o la educación. Los medios de comunicación de masas, la radio, la TV, los periódicos o la educación primaria, serían algunos de los muchos canales a través de los cuáles se emiten los mensajes propagandísticos, que se adaptarán al contexto social más oportuno para alcanzar el mayor número posible de receptores y difundir su mensaje con mayor eficacia. Según Pineda (2006), la propaganda será un instrumento con el que empujar a la ciudadanía a realizar determinados actos o adoptar determinadas posturas, siendo este proceso o bien una suerte de seducción velada hacia los ciudadanos, o, por el contrario, una comunicación que de forma evidente y transparente busca difundir e instalar una serie de ideas con determinados propósitos políticos. Es, por lo tanto, muy complejo precisar una definición concreta de este término atendiendo a sus objetivos, ya que desde el emisor, el receptor, la finalidad del contenido, o la búsqueda de actividad o inactividad por parte de la ciudadanía que reciba el mensaje, condicionan las distintas visiones que puede tener el proceso. 17
Centrándonos ahora en la propaganda de carácter político, acudimos a Jean Marie Domenach (1986), que en Propaganda política, la define como la búsqueda por obtener el asentimiento de la opinión pública, siendo, además, el conjunto de una infinidad de medios a través de los cuáles emitir ciertos mensajes. Tales medios serían la radio, la fotografía, el cine, la prensa de gran tirada y un largo etcétera en el que, en la actualidad, incorporaríamos las redes sociales y la televisión (p. 2,3) Por otra parte, cuando la ideología forma una parte esencial de esta comunicación, según el autor "se produce una propaganda diferente, de tendencia totalitaria, ligada estrechamente con la progresión táctica que actúa en todos los planos de lo humano". No sería en ese caso una actividad parcial y pasajera, sino "la expresión misma del movimiento, como voluntad de conversión, conquista y explotación". Además, para Domenach "ésta propaganda estaría ligada con la introducción de las grandes ideologías políticas conquistadoras en la historia y con el enfrentamiento de naciones y bloques de naciones". En esta definición podemos encontrar una primera referencia al uso de la propaganda como método de creación de ideologías que puede confrontar a distintas naciones (p. 8, 9) El momento de la publicación de este libro, a mitad del siglo XX, el autor introduce la relación que da sentido a este estudio, siendo ésta la conexión entre la historia y la propaganda. En palabras de Domenach (1986) a las grandes propagandas "las inspira una misma historia militar y revolucionaria, que es la de Europa, y una misma aspiración a la comunidad perdida", siendo diferentes, eso sí, "la manera en la que ordenan y orientan los viejos sueños reprimidos y agudizados por la sociedad moderna" (p. 9) De esta manera, Domenach establece la relación principal entre propaganda e historia, siendo la historia un recurso más a la hora de desarrollar el discurso propagandístico, y proporcionando una narrativa llamativa, vehemente y aglutinadora del mensaje ideológico que se pretenda enviar. La memoria servirá para desarrollar un mensaje de cohesión, resistencia o heroísmo ante la ciudadanía, que se sentirá parte del relato y aceptará con mayor facilidad las ideas expuestas si se basan en un pasado reconocido o aceptado como cierto y común. Por otra parte, y también próxima al discurso utilizado por los partidos independentistas en el conflicto catalán, estará la siguiente perspectiva del autor: "Las nuevas propagandas políticas también se nutren de una mitología de liberación y salvación, ligadas al instinto de poder y al combate, a una mitología guerrera y revolucionaria al mismo tiempo" (Domenach, 1986, p. 9) Estos distintos recursos se justifican en la obra Propaganda and Mass persuasion (Cull, 2003), a través de la visión de este tipo de comunicación como un recurso que puede ser "cubierto o encubierto, blanco o negro, verdadero o falaz, serio o humorístico, racional o emocional", adaptándose así al contexto y la audiencia y usando "cualquier método o significado que sea considerado el más efectivo". Es por esta capacidad de la propaganda de utilizar solo los recursos que se descubren como más provechosos, que se deduce que el uso de la historia y de la memoria colectiva es una forma eficaz y provechosa de transmitir ideologías y percepciones del mundo, desarrollando así un modelo de sociedad acorde a las acciones políticas que se pretenden implantar, o mantener. 18
Por último, para comprender en profundidad el concepto de la propaganda en todas sus formas, más allá de la política, ya comentada, se acudirá a la obra Easily Led de Oliver Thomson (1999), en la que se realiza una división de la propaganda en ocho categorías, atendiendo a la naturaleza de sus objetivos. Estudiándolos, entenderemos la relevancia de la propaganda en todos los ámbitos de la existencia humana, comprendiendo que todos ellos están relacionados y conforman una serie de valores que desembocarán en la ideología de los individuos. La primera será la previamente nombrada propaganda política que cubre toda la gama de aptitudes comunicativas, manipulaciones y organización de eventos las cuales se dirigen a la adquisición y consolidación del poder político. No solo incluye las luchas electorales y enfrentamientos entre partidos sino que incluye cualquier movimiento comunicativo que pretenda fortalecer el poder político de una clase dirigente. "Lealtad con el grupo, patriotismo, nacionalismo, respeto por la autoridad son a la vez herramientas y productos finales" (Thomson, 1999). Incluiría esta categoría, según el autor, las banderas, coronas, ceremonias, palacios, arcos del triunfo, pirámides, estatuas ecuestres y largo etcétera, que servirían para darle autoridad a un individuo o un grupo, y crearía un ambiente de obediencia y apoyo por parte de la sociedad. La propaganda religiosa será la segunda categoría y la más radical. En ella se usa una gran carga emocional y se realiza una suerte de chantaje por el cuál se requieren ciertas acciones o actitudes a cambio de un beneficio posterior. En todas las religiones se han logrado desarrollar sistemas comunicativos muy eficaces y ajenos al paso del tiempo. Por su parte, la tercera categoría, la económica, cubre toda la estrategia comunicativa que persuade a la gente a gastar más o menos de su dinero, a trabajar más por menos salario, a tener confianza en el valor del dinero, a ahorrar gasolina, agua y otros materiales, a confiar en la economía y no entrar en pánico, etc. Incluye la completa creación y mantenimiento de la creencia en el sistema económico y su equilibrio. Fundamental es este tipo de propaganda en un sistema económico como el capitalista, que se sostiene por una serie de valores infundados de difícil aceptación. La propaganda moral es la cuarta categoría e incluye la comunicación empleada en establecer una serie de códigos morales. En muchas ocasiones tiene un tinte religioso o ideológico que está relacionado directamente con la propaganda política. Este tipo de comunicación a menudo se dirigen a patrones de comportamiento como la monogamia, el celibato, la promiscuidad, etc o bien lealtad, honor, orgullo o venganza, entre otros. Esta propaganda incluye, por ejemplo, los mensajes del Gobierno o grupos de presión para obtener objetivos de comportamiento como planificación familiar, prevención de enfermedades, protección del medio ambiente, mejor tratamiento de la infancia y las minorías, etc. La propaganda social, por su parte, cubre las técnicas de persuasión masivas que se han usado toda la historia para proyectar la superioridad de clases, castas, razas o del género masculino. La mitología, los símbolos gráficos, grandes eventos, etc, se han utilizado para justificar un tratamiento ventajoso a parte de la sociedad. Un ejemplo sería la herencia histórica hacia el primogénito, la dominación masculina o el elitismo racial. Por otro lado, la propaganda diplomática se emplea unicamente antes o durante los tiempos de guerra con el fin de implicar a otros gobiernos a los ciudadanos de un país a tomar parte en las 19
disputas internacionales o guerras civiles. La potenciación del odio entre etnias, la xenofobia o el temor a un enemigo que se retrata como inhumano y despiadado son ejemplos clásicos de este tipo de propaganda. La siguiente categoría, la propaganda militar, está muy relacionada con la diplomática y, como ésta, se utiliza antes y durante las guerras. En este caso, se trata de todas las formas de comunicación empleada por los gobiernos o bandos beligerantes para desmoralizar al enemigo o animar a los aliados. Incluye, como ejemplo, todos los eventos bélicos dedicados a motivar a las tropas. Como una octava categoría añadida, el autor describe una propaganda de distracción, por la cuál se dirige la atención de los ciudadanos desde un problema hacia otro más fácilmente resoluble o más ventajoso para la clase dirigente. Un ejemplo es la persecución a los judíos durante la crisis económica alemana previa a la Segunda Guerra Mundial. Como puede apreciarse, todos estos tipos de propaganda son utilizados en la actualidad y son fácilmente reconocibles en distintos momentos históricos. Sin embargo, es preciso clarificar los instrumentos que posee la clase dirigente para llevar a cabo tales procesos comunicativos. En este apartado se analizará el uso de los medios de comunicación, principal herramienta del poder, para desarrollar de forma eficaz ante la población, esa fórmula de persuasión conocida como propaganda. Se constituye así la propaganda como un instrumento con el que se actúa sobre la sociedad o sobre algún grupo sobre el cuál determinados colectivos o individuos poseen un poder ilimitado gracias a los medios de comunicación que se lo otorgan. Para comprender esta estrecha relación entre medios de comunicación y propaganda, o más certeramente, entre medios de comunicación y poder, debe citarse a Manuel Castells en Comunicación y poder (2009), y es que según este autor "el poder se basa en el control de la comunicación y la información, ya sea el macropoder del estado y de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones" (p. 23). De este modo describe el sociólogo como el mensaje que se traslada a la población determina la verdadera hegemonía sobre la dinámica de la sociedad, sobre las leyes y sobre cualquier aspecto que se debata a través de la ideología. O, en palabras de Castells "el poder depende del control de la comunicación, al igual que el contrapoder depende de romper dicho control" (p. 23). Ésto es posible porque la forma esencial de poder está en la capacidad para modelar la mente del ciudadano, o dicho de otra forma "la capacidad para lograr el consentimiento o al menos para instalar miedo y resignación respecto al orden existente es fundamental para imponer las reglas que gobiernan las instituciones y las organizaciones de las sociedad" (Castells, 2009, p. 34).. Para Castells, poder es "la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales de modo que favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene el poder" (p. 23). Explica además, el sociólogo, como el poder se puede ejercer a través de dos medios, la coacción, o la amenaza de coacción, y/o "la construcción de significados partiendo de los discursos a través de los cuales los actores sociales guían sus acciones" (p. 34, 35). De este modo, los medios de comunicación son utilizados de forma 20
propagandística, para expandir ciertas ideas, juicios o pensamientos que sirven para ejercer un poder real sobre la ciudadanía, que cede su soberanía a la clase dirigente guiados por el mensaje que ésta sabiamente emite. En este sentido, podemos incluir los diversos mensajes que emiten los distintos bandos en el conflicto catalán, y a través de los cuáles se pretende lograr una hegemonía sobre el pensamiento de la ciudadanía de la región y del país. Teun Van Dijk (2009), en su obra Discurso y poder, describe el poder social como una relación íntima entre el control por parte de un individuo o grupo sobre las condiciones cognitivas de otra persona o colectivo. Es decir, en palabras de Van Dijk "El ejercicio y el mantenimiento del poder social supone un marco ideológico. Un marco que consiste en cogniciones socialmente compartidas fundamentales relacionadas con los intereses de un grupo y sus miembros que se adquiere, confirma o cambia principalmente a través de la comunicación y el discurso" (p. 63) Es decir, si el poder es la capacidad de controlar los hechos de otros individuos, y éstos están determinados por sus juicios, ideas y convicciones la verdadera potestad sobre otras personas se encuentra en la facultad de manejar no tanto sus acciones si no sus pensamientos. Con este objetivo se emplearán, por lo tanto, infinidad de recursos por parte de las élites económicas y la clase política, que han comprendido como manejar las condiciones cognitivas e ideológicas de la sociedad les otorga un poder infinito sobre sus acciones. Se desarrolla así la propaganda hasta sus consecuencias más profesionalizadas y concretas. Uno de estos instrumentos utilizados será, sin duda, la memoria y su concepción de la historia. Completando así la relación entre los conceptos explicados previamente. Para concluir con esta aproximación sobre la estrecha unión existente entre la propaganda, los medios de comunicación que le sirven de instrumento y el poder como objetivo final se procede a incluir la visión que de ésta da el lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense Noam Chomsky (1995): "Una aproximación a los medios de comunicación desde la propaganda evidencia una sistemática y exagerada dicotomización política en la cobertura informativa, que se basa en su utilidad para los importantes intereses de los poderes domésticos. Todo ello puede observarse en la dicotomizada selección de la historia y en la cantidad y calidad de la información. (...) No solo se trata de elecciones en función de la publicidad o comprensibles en términos de ventajas para el sistema, sino que la forma de tratamiento de los materiales favorables o inconvenientes (emplazamiento, tono, contexto, amplitud de tratamiento) se diferencian den una dirección que está al servicio de los fines políticos" (p. 80) De este modo, la historia sería un recurso más, y muy eficaz, a la hora de desarrollar un discurso propagandístico que emitir a través de los medios de comunicación, y con el cuál adquirir el poder necesario para llevar a cabo, o detener, ciertas acciones políticas. Así, la memoria y el pasado se convertirían en un instrumento de las élites políticas para moldear la ideología de los ciudadanos y llevarles a la toma de decisiones, tales como apoyar a determinados candidatos o propuestas, o a rechazar minorías, ideas o sistemas. Es un ejemplo de este fenómeno la situación delineada en la obra Invención de la tradición de Eric 21
Hobsbawm (2002), donde el autor describe como en Europa se ha producido una progresiva creación de tradiciones, o ritos comunes pasados, que sirven de nexo entre determinados ciudadanos o grupos sociales. En palabras de Hobsbawm esta invención de la tradición "se practicó con distintos motivos políticos principalmente por estados o movimientos sociales y políticos organizados", aunque también "por grupos sociales tales como clubes y hermandades". La intención última de esta práctica sería, según el autor "asegurar o expresar cohesión e identidades sociales y estructurar las relaciones sociales" (p. 16) A partir del siglo XX se desarrolló mucho más profesional y conscientemente la invención de tradiciones por arte de organismos públicos que perseguían fines políticos. Se percibe con claridad a través de este ejemplo la relación entre propaganda y memoria histórica. Por último, antes de concluir con esta aproximación teórica de los conceptos que se han utilizado para la formación de la premisa que compone este estudio, se debe contemplar un último término que se ha dado por sentado a lo largo de este marco teórico pero que merece una breve aclaración. ¿Qué es la ideología? Según la RAE, se trata de un “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”. Para el autor, ya mencionado y experto en el análisis del discurso, Teun Van Dijk (2003), el término ideología se resume en un sistema de creencias que incluye, de forma más concreta, todas las ideas sociales, políticas o religiosas, que tiene un individuo o comparte un grupo o movimiento. La ideología, sin embargo, suele estar dirigida hacia un grupo, y no a una sociedad o cultura entera. Ésto se debe a que la razón de ser de este conjunto de ideas y pensamientos es la de “autodefinición de un grupo y, a menudo, en relación con otros grupos”. Por lo tanto, si no existieran ciertos conflictos, luchas, intereses cruzados o competencia por los recursos escasos o simbólicos, las ideologías no tienen ningún sentido. Es decir la ideología solo cumple su cometido dentro de los grupos o entre ellos, y no respecto a la sociedad en su conjunto. Según el autor, “ésto solo se produciría si una sociedad entera se relacionase con otra, como en el caso de dos países, momento en el cual aparecerían las ideologías nacionalistas” (Van Dijk, 2003). Puede apreciarse aquí una clara relación entre este concepto y el conflicto catalán, ya que esta búsqueda de una ideología colectiva se desarrolla por parte de los partidos independentistas con un fin puramente partidista, que sería la obtención de apoyos por parte de las sociedad hacia la causa independentista. Otra definición aportada por Van Dijk (2003) sobre el término ideología, y relacionada con el concepto del poder sería la siguiente: “Si entendemos el poder en términos del control que ejerce un grupo sobre (las acciones de los miembros) de otro grupo, las ideologías funcionan como la dimensión mental de esta forma de control”. Por lo tanto, la ideología se constituiría, de nuevo, como un recurso más a disposición del poder para ejercer su poder y llevar a cabo acciones políticas beneficiosas para sus intereses. Para concluir, puede decirse que la memoria es la interpretación que la sociedad adopta y mantiene de la historia. La propaganda política es el uso de la comunicación y sus recursos, como la alusión o 22
a la memoria, que pretende persuadir a la sociedad y definir su ideología con propósitos partidistas a disposición del emisor. El poder es la capacidad de influir en la ideología para de este modo, controlar las acciones y el destino de la sociedad y sus instituciones. La ideología es el conjunto de ideas que determina nuestras acciones y el lugar que ocupamos en el grupo y la sociedad. Por todo ello, y volviendo a nuestro estudio, puede decirse que, la memoria, en este caso de la historia de España y Cataluña, ha sido utilizada por las élites políticas españolas y catalanas con el fin de influir en las ideologías de los ciudadanos de ambas comunidades y obtener así un rédito político. Mientras tanto, esta función propagandística de las comunicaciones utilizadas para solventar el conflicto, han buscado, por ambas partes, la consolidación de la clase política dirigente. La memoria ha sido utilizada, de nuevo en la historia de Europa, como moneda de cambio para la propaganda política o como arma que busca, más que subsanar los errores pasados, beneficios políticos que en última instancia,nada tienen que ver con los derechos de los ciudadanos. Marco histórico Marco histórico El siguiente paso a la hora de comprender las implicaciones políticas del uso de la historia en el conflicto catalán será realizar una retrospectiva de la historia de la propaganda partidista entre Cataluña y España durante los acontecimientos más importantes del último siglo. A través del análisis de la comunicación política entre la región y el país y en las pretensiones de creación y asentamiento de ciertas ideas se constatarán las aproximaciones teóricas que se realizaron en el apartado anterior, y se establecerán las bases sobre las que, en la actualidad del conflicto, aún se llevan a cabo este tipo de prácticas propagandísticas. Tres son los momentos fundamentales a analizar en la historia reciente de la comunicación política en Cataluña: la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición. Serán a su vez estos momentos históricos los que se utilizarán en el discurso político actual. Tanto los representantes de los partidos contrarios a la independencia catalana como los portavoces de los partidos independentistas utilizan estos momentos, cada cual en mayor o menor medida dependiendo de su utilidad propagandística, para sentenciar o legitimar sus ideas, contrarrestar las del adversario o dotar de emotividad los propios discursos. La propaganda y el uso de la historia en los discursos propagandísticos son, como ya se ha comentado en numerosas ocasiones, de gran importancia para comprender el calado y la evolución del conflicto catalán en la actualidad pero, ¿cuáles son los antecedentes de éste tipo de técnicas discursivas? Para responder a esta pregunta hay que remontarse a julio de 1936, cuando da comienzo la Guerra Civil Española y cada territorio del país debe posicionarse como fiel a la República o aliado del Golpe Militar. En este momento, da comienzo la guerra ideológica entre los bandos en conflicto y desde ambos lados de la contienda se desarrollan estrategias comunicativas que buscan persuadir a los ciudadanos para que se unan a sus respectivas causas bélicas. Los golpistas se escudarán en el 23
cristianismo, la defensa de la familia, los valores tradicionales y la creación de un país unido y respetuoso con sus costumbres y su pasado. El Gobierno republicano, por su parte, se amparará en la legitimidad de su gobierno, obtenido democráticamente a través de las urnas, en la lucha por el progreso y las libertades civiles, y en los avances y logros que la República había traído a la sociedad española. Con estas ideas por bandera, y el apoyo internacional de distintos países europeos, ambos bandos en conflicto lucharán por imponer su punto de vista a los ciudadanos del país, entendiendo que la guerra sería armada, pero también ideológica en igual medida. La Generalidad de Cataluña y el Gobierno Vasco, a su vez, tomarían medidas propias para el campo de la comunicación. Centrándonos en Cataluña, en esta región se crea un Comisariado de Propaganda del Gobierno Autónomo, que lideraría el periodista Jaume Miravitlles. Su mensaje sería siempre el de la lucha contra el fascismo y el de la necesidad de mantenerse unidos frente a la amenaza de la vuelta al oscurantismo religioso (Pizarroso, 2005). Como ejemplo de los mensajes enviados por los dos contendientes en el conflicto podemos poner como ejemplo los carteles, forma de comunicación propagandística más elemental junto a la prensa escrita, y medios muy representativos de los valores representados por ambos bandos. El bando sublevado, por su parte, representará unos principios muy claros, basados principalmente en el antagonismo del rival, describiéndose así mismos como únicos capaces de salvar a España del comunismo y el anarquismo, y en la defensa de los valores tradicionales tales como la familia o la religión cristiana. En sus carteles, de este modo, se ven reflejados estos mensajes de lucha contra los temibles rojos, liberales y peligrosos para la unión del país, y sobre todo, de lucha por la recuperación de la España épica de los años de la conquista de América y de la época dorada de la religión y la monarquía como símbolos del orden y la grandeza nacional. Puede apreciarse aquí, como se usa la historia de España con fines políticos. Los republicanos, por su parte, abanderarán las libertades sociales, los avances en el campo de la cultura, la igualdad de oportunidades y el progreso generalizado que trajo consigo la II República. 24
Por todo ello, los carteles producidos por este bando hablarán de los beneficios que el gobierno republicano estaba otorgándole a los trabajadores, a la libertad y a la evolución. Mientras que los mensajes del bando sublevado buscaban la vuelta a un “pasado glorioso”, el bando republicano solo hablaría del pasado como un momento de oscuridad con el que comparar las luces que trajo consigo el sistema republicano. El objetivo, sería, así, el futuro que ofrecía el nuevo gobierno elegido democráticamente por el pueblo. Mientras tanto, en Cataluña se repetirían este tipo de mensajes desde la cobertura del propio territorio, en su idioma, y con sus símbolos particulares. No obstante, las ideas expresadas serían muy parecidas, tratándose como a nivel estatal, de la defensa de las libertades y derechos logrados por la República, del deber de mantenerse del lado del gobierno elegido en las urnas, y de un cierto sentimiento patriótico que en algunas casos sería orientado al nacionalismo catalán y sus conquistas autonómicas durante los años previos a la Guerra Civil, como serían los Estatutos de Autonomía de Cataluña y las Vascongadas. 25 ¿Qué has hecho por la victoria? Las milicias os necesitan
que se perdieron con la llegada de Franco. En palabras de Rubio Caballero (2006) en su estudio La visión de España a través del discurso nacionalista durante la transición este proceso “había de saldarse, a los ojos de los nacionalistas pero también de buena parte de españoles –y en cualquier caso para la práctica totalidad de la oposición a la dictadura– no solo con cambio hacia la democracia, sino también con una determinante y solvente respuesta a la reivindicación nacionalista”. (p. 234) Desde la llegada del Franquismo se unió el autoritarismo político y el tradicionalismo ideológico teniendo como resultado una única idea de nación aceptable, que sería la patria española. La transformación de esta realidad, vigente durante las cuatro décadas a las que ponía fin la Transición, sería la prioridad de los partidos nacionalistas, que abogaba por “la vuelta al parlamentarismo democrático y por la desaparición de ese centralismo característico del período franquista” (Rubio Caballero, 2006, p. 235) Es por ello que “sin duda, uno de los cambios más importantes de la etapa tuvo que ver con la articulación político-territorial del Estado. El paso de un Estado centralizado a un Estado de las Autonomías fue el fruto, especialmente, de la vieja reivindicación de nacionalistas vascos y catalanes” (Rubio Caballero, 2006, p. 231) El nacionalismo catalán, entendiéndose nacionalismo como “principio político según el cual cada Pueblo o Nación tiene el derecho a ejercer el poder soberano sobre el territorio en que habita”, se basa en “elementos objetivos identificadores (lengua y tradición cultural vivas desde el medievo), pero también en diferentes factores que provocan la irrupción del nacionalismo, y que tienen que ver con la reacción anticentralista y antimadrileña de la burguesía catalana: la imposición del modelo cartesiano francés desde el siglo XVIII, y sobre todo el desequilibrio en el desarrollo económico y dinamismo social, entre Cataluña y Castilla”. (Rubio Caballero, 2006, p. 233) Todos estos factores compondrán el discurso ideológico catalán, y las bases del discurso propagandístico de las élites políticas independentistas. Como puede apreciarse, el uso del pasado será, en esta causa, un factor siempre presente. La memoria como aglutinador de colectivos y como incentivo a la acción política se percibe con claridad en este proceso comunicativo catalán. En los discursos de distintos políticos de partidos independentistas catalanes se aprecia, sin duda, el uso de este recurso. Parte del alegato de Jordi Pujol en el Congreso de los Diputados (1978), mientras se discutía la cuestión autonómica durante la Transición, describe la nación catalana como “una realidad que no es reciente y que, además, no es ficticia. (…) Es una realidad antigua, una realidad que arranca de siglos, hoy viva, plenamente viva, en absoluto ficticia; una realidad que entronca con un pasado, que nunca se ha interrumpido, incluso en el siglo XVIII cuando los historiadores de la época hablaban del fin de la nación catalana (…) En realidad, en aquel momento se estaban poniendo las bases de esta nacionalidad que hoy pedimos, que no es una nacionalidad que sea una reliquia del pasado, sino que es una nacionalidad renovada, antigua, muy antigua, pero renovada en los siglos modernos y hoy con plena vitalidad”. Son infinitas las referencias al pasado en el discurso de Pujol, la memoria es utilizada en esta ocasión como legitimación de la existencia de una Cataluña como nación, y como base desde la cuál emprender el proceso a la independencia. Otro uso de la historia lo hará Miquel Roca, también de Ciu, en su discurso en el Congreso en la misma jornada. “Tengo que recordar que Cataluña, por cada año de Generalitat ha tenido diez de 32
dictadura, de represión, de persecución lingüística y cultural. Ha tenido, realmente, muchos más años de represión que los que pudo disfrutar en un régimen de libertad…”. En este caso, este tipo de culto a la memoria se basa en la tercera razón que describía Todorov para utilizar el pasado, que es la búsqueda de asegurarse ciertos privilegios gracias al papel voluntario de víctima en el pasado común de los negociadores. De esta forma, los catalanes traen a colación la historia como forma de establecer una deuda pendiente con su región que ahora, con la llegada de la democracia, debía ser saldada. En palabras de Rubio Caballero (2006), “los nacionalistas vascos y catalanes, inmersos en la prometedora coyuntura que es la Transición hacia un régimen democrático, van a incidir constantemente no sólo en el citado recuerdo del deshonroso pasado, sino en la posibilidad que tiene el Estado, en el inminente futuro, de modificar sus rumbos en lo que se refiere a la relación con las naciones que engloba. Por tanto, se trata de dos elementos plenamente complementarios e interdependientes: el recuerdo del negro pasado como justificación de la necesidad de cambios en el presente y con vistas al porvenir” (p. 244) El discurso catalanista, y los valores políticos que se trasladarán a la ciudadanía de la región, se basarán de este modo en los principios básicos liberales y democráticos, “pero no en su versión inicial y original, que era uniformista en lo tocante a la articulación territorial, sino que hace equivaler “democracia” a “descentralización política”. Sólo habrá democracia si el Estado reconoce su pluralidad interna”. (Rubio Caballero, 2006, p. 247) El mensaje que se será mandado a la ciudadanía y a los adversarios políticos, por lo tanto, utilizará los valores de la Transición para llegar a la Autonomía. Solo serán posibles el consenso, el diálogo, la democracia y la justicia, si la soberanía del pueblo catalán y su pasado y cultura son respetados en la nueva España que se construye. Para concluir con este viaje por los momentos más destacables de la historia reciente de España y la comunicación política que los acompañó, es necesario iluminar como, a través de esta retrospectiva por los principales momentos políticos de la historia del país, y su relación con Cataluña, se ha visto reflejado el constante uso del pasado, en todos los discursos propagandísticos y en todas las formas de comunicación, como forma de legitimar la causa, la lucha o la unidad de un pueblo. Caben destacar en este aspecto las palabras de Aragüez Rubio (2007) en el artículo Pasado y memoria: “El historicismo es recurrente, omnipresente. En un bando y otro, en una identidad (la española) o en otra (la catalana, la vasca, la gallega), se da el recurso al pasado miliciano, de pelea: nos encontramos ante construcciones culturales de larga duración que permiten unir, hasta convertir en una misma cosa, el pasado y el porvenir; y hacerlo, además, a través de los combates del presente. Del seno de esos bastimentos será posible la forja de nuevas síntesis, algunas efímeras, otras destinadas a perdurar. Todas ellas afectadas de manera innegable por la guerra y sus consecuencias: todo nacionalismo, todo, necesita fallecidos, porque no puede vivir sin raíces” (p. 239) La defensa de la grandeza de España a través del descubrimiento de América y la época dorada de la monarquía por parte de los franquistas, las mejoras sociales y concesión de libertades durante la II República por parte del bando republicano, la ocultación del pasado izquierdista durante el 33
régimen franquista o la historia de lucha y represión de Cataluña por parte de los independentistas durante la Transición. Son todo ejemplos, evidentes y significativos de como la historia, y su uso o su encubrimiento en los discursos y en la propaganda política, determinan la ideología y las posturas que adoptará toda una sociedad. Sería imposible comprender la Guerra Civil, el Franquismo o la Transición sin los discursos y valores de los líderes políticos que los protagonizaron. La ideología se esconde tras aquellas partes de la historia que se permite o no que sean vistas y entendidas. Desde la actualidad del nacionalismo catalán, y de la postura favorable a la unidad de España, el uso de estos momentos históricos será entendido como elemental para la creación de ideologías. Es por todo ello fundamental a la hora de entender el conflicto catalán en la actualidad, el estudio del uso de la historia que se está llevando a cabo en los discursos políticos que protagonizan el desencuentro. Y es que la historia de la comunicación política está plagada de referencias al pasado, y el pasado, del mismo modo, está compuesto de decisiones políticas y de los discursos ideológicos que las hicieron posibles. Análisis y conclusiones En este apartado, y después de haber realizado una contextualización tanto teórica como histórica del uso político del pasado durante el conflicto catalán, se llevará a cabo una explicación de los temas recurrentes que han protagonizado el debate público y que implican esa utilización de la historia como herramienta propagandística. Partiendo del día 1 de octubre, y concluyendo en el día de las elecciones al Parlamento de Cataluña el 21 de diciembre, se ha llevado a cabo un vaciado de noticias de cuatro medios de comunicación con lineas editoriales muy diferenciadas, siendo éstos El País, La Vanguardia, ABC y El Diario. De estos medios, muy distintos, se ha acudido a una sección común, utilizada por todos, en la que se incluían todas las publicaciones relacionadas con el conflicto catalán. A partir de esta sección, creada en la edición digital de los distintos diarios para el seguimiento del proceso independentista y las elecciones al Parlamento del 21D, se ha producido una lectura de los textos de carácter informativo, siendo noticias y no publicaciones de opinión las incluidas en el estudio, y seleccionando todas aquellas en las que se comentaban alusiones al pasado por parte de los distintos dirigentes en el conflicto. No serían seleccionadas, eso sí, aquellas que ya hubieran sido incluidas desde otro de los diarios, ya que, al tratarse de textos informativos, las declaraciones de los políticos que se ponían de relieve eran siempre, exactamente las mismas. Además, a esta selección de textos se han añadido varios discursos incluidos en la página web Beers and politics, que selecciona las intervenciones, a nivel mundial, más relevantes de cada año, siendo incluidas en este estudio aquellas relacionadas con el conflicto catalán, siendo éstas el discurso de Carles Puigdemont tras los resultados del referéndum del 1 de octubre, el mensaje para Cataluña de Felipe VI el día 3 del mismo mes y la Intervención respecto al referéndum catalán que realizó Mariano Rajoy la misma noche del 1-O. Serán nombrados en el posterior análisis todos los textos finalmente seleccionados en esta página web y en los periódicos digitales ya indicados, siendo éstos un total de 30 escritos, a 34
excepción de aquellos que repitan ideas ya mencionadas en otros textos y que no aporten ninguna información nueva3. A raíz de esta recopilación se llevará a cabo un análisis de los distintos momentos históricos utilizados, los conceptos que representan y el mensaje que contienen de cara a su uso político. Realizando una observación de estos usos por parte de determinados partidos, y apreciando la intencionalidad política que conllevan, se retratará el uso del pasado como forma de crear imaginarios y vender ciertos mensajes a la sociedad del país. En primer lugar, puede comenzarse, por ser éste el tema más antiguo de los tratados en este trabajo, con la Guerra Civil Española. Éste momento histórico es utilizado casi en su totalidad por los partidos de ideología progresista (PSOE y Podemos) y, especialmente, por los independentistas (Esquerra Republicana y la CUP). La excepción a esta norma la pondrá Pablo Casado, Vicesecretario General de Comunicación del Partido Popular, que con un comentario en el que le auguraba a Puigdemont el mismo destino que a Companys, hacía referencia a la Guerra Civil desde un partido conservador, rompiendo así, la regla general. No obstante, este caso se comentará más adelante. En el caso de los partidos de izquierda no independentista, destaca el PSOE, que utiliza elementos de la Guerra Civil con diferentes finalidades. En primer lugar, esta contienda se utiliza, como recogió El diario el día 28 de noviembre, de la forma en que lo hizo la vicesecretaria general del Partido Socialista, Adriana Lastra, que para atacar a la derecha y diferenciarse de ella optó por remontarse a actores claves de la historia del país. Así, la número dos del PSOE, atacaba a Ciudadanos en una rueda de prensa tras la reunión de la Comisión Permanente de la Ejecutiva diciendo que lo consideraba un partido que "hace bueno al PP" y comentando que "quien nació diciendo que era Adolfo Suárez acaba siendo José Antonio", en referencia a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española y partícipe en la conspiración militar previa al levantamiento que provocó la Guerra Civil Española en 1936. De esta manera Lastra señala a Ciudadanos como partidario, seguidor o descendiente de las políticas fascistas de Primo de Rivera, realizando una comparación que distancia a Ciudadanos de la Transición, elemento clave en su política de comunicación, y lo acerca a una ideología con connotaciones claramente negativas y conservadoras. El PSOE se separa así de la derecha tradicional, y se posiciona como alternativa progresista en el tablero político. Encontramos aquí el primero de los usos políticos del pasado que se emplean de forma recurrente en este conflicto, siendo éste la comparación de políticos actuales con figuras relevantes de la historia del país, pudiendo ser este uso para degradar al político actual, como en este caso, o para engrandecerlo con paralelismos a una figura histórica reconocida socialmente como positiva. Este mismo periodo, relativo a la Guerra Civil, será utilizado, aunque de un modo muy diferente, por el propio Miquel Iceta, que según recoge La Vanguardia, el día previo al 1 de octubre lamentó que “estamos frente a un fracaso de la política en Cataluña y en España”, mientras llamaba a “no participar” en el referéndum. Después, para justificar su rechazo al plebiscito independentista, pero al mismo tiempo mantener una imagen pública que le retratara como partidario de las dinámicas participativas declaraba que “demasiados socialistas cayeron en nombre de la democracia como para llamar democracia a algo que no lo es”. De esta manera, Iceta se justificaba con una alusión 3. Los enlaces a todas las noticias y textos seleccionadas se encontrarán, a su vez, en un anexo al final de este estudio. 35
velada a la Guerra Civil y el Franquismo para desalentar la asistencia a las urnas sin perder su legitimidad democrática. Busca así, el catalán, una legitimación histórica de su partido en base a las acciones que sus defensores realizaron en el pasado, definiendo una segunda manera de utilizar la historia con finalidades políticas. Las acciones pasadas serán una manera de justificar las decisiones políticas cuestionables en la actualidad, como sería el rechazo de un proceso democrático para un demócrata. En el caso de Esquerra Republicana, partido de izquierdas, pero independentista, las alusiones a la Guerra Civil seguirán, siempre, motivaciones muy parecidas. Un ejemplo es el que retrata El Diario el día 15 de Diciembre. Gabriel Rufián, portavoz adjunto de Esquerra Republicana en el Congreso y una de las caras más visibles del partido, aprovecha un acto en un pueblo de Lleida para atacar a la candidata Inés Arrimadas y a su partido Ciudadanos, al que definía como “la falange naranja del PP, el 'troll' del PP, Íbex-Arrimadas”. En esta ocasión, ERC empleará una táctica idéntica a la de Lastra, criminalizando al enemigo mediante su identificación con un actor político de la historia que haya sido mayoritariamente deslegitimado, en este caso, Falange Española, un partido fascista que participó en los desencuentros que llevaron al golpe de estado contra el Gobierno Republicano en 1936, por parte de la extrema derecha, y a la posterior Guerra Civil Española. Compara de este modo a Ciudadanos, y los valores que representa, con el nacionalismo más conservador del siglo pasado. Esta identificación del adversario político con actores de la historia del país es bastante habitual por parte de Esquerra Republicana, y de Gabriel Rufián en particular, que en otro mitin en Mataró4 volvía a describir a Ciudadanos como “la Falange naranja del Partido Popular”. Continuará el portavoz catalán con este mensaje en un acto en un municipio de Tarragona, y retratado por El Diario, donde afirma lo siguiente: “ERC quiere ganar estas elecciones a los carceleros del 155, a los del Frente Nacional naranja, y no vamos a pedir perdón por ello, porque no nacimos para ser vencidos, esta generación ha nacido para vencer". De este modo, el catalán busca establecer una relación directa entre la extrema derecha europea, con su partido más característico en esta línea, el Frente Nacional francés de Marine Le Pen y su adversario político, Ciudadanos. Se desarrolla así, en el discurso de Rufián, una serie de referencias, entre históricas y actuales, que pretender señalar un patrón de pensamiento y acción, que nace del pasado, entre los actores que ocupan el lado derecho de la contienda ideológica. Incluso podría remitir, esta alusión al Frente Nacional, al bando franquista durante la Guerra Civil, relacionando de nuevo a la derecha de la actualidad, con la derecha histórica. Además, en otro momento de este mismo acto, Rufián hace más explícito este posicionamiento histórico afirmando que “si muchos de nosotros estamos en ésto es para recuperar el país que nos robaron hace 80 años”. De esta forma, con otra alusión a la Guerra Civil y a la victoria de los partido de extrema derecha, Rufián coloca a su partido como antagonista de Ciudadanos y defensor de los valores que representaba el bando republicano. Añade, además, el componente sentimental que acompaña siempre a este periodo de la historia del país, que está íntimamente ligado al ideario y simbolismo de la izquierda española. 4. Acto en Mataró: https://www.youtube.com/watch?v=4Z1fDESKpSM 36
Este tipo de comunicación, empleada constantemente por el portavoz republicano, se entiende mejor con la teoría de Jean Marie Domenach, que afirma que las nuevas propagandas políticas “se nutren de una mitología de liberación y salvación, ligadas al instinto de poder y al combate, a una mitología guerrera y revolucionaria al mismo tiempo”. Será, de este modo, Rufián, un representante de esta nueva forma de propaganda política, por la que el uso del pasado es un recurso con el que otorgarle vehemencia y emoción al discurso político. Por otra parte, en los partidos conservadores no independentistas, siendo éstos el Partido Popular y Ciudadanos, las alusiones a la Guerra Civil son ínfimas, meramente anecdóticas. En el periodo seleccionado, encontramos el caso, previamente comentado, de la polémica generada por Pablo Casado, y recogida por El Diario el 9 de Octubre. En esta ocasión el vicesecretario de comunicación del Partido Popular comenta en rueda de prensa lo siguiente: "Vimos que el pasado día 6 pasó sin pena ni gloria el 83 aniversario de la declaración de independencia por parte de Companys. Creo que la historia no hay que repetirla, esperemos que mañana no se declare nada. A lo mejor, el que lo declare acaba como el que lo declaró hace 83 años". Esta declaración fue interpretada como una amenaza a los líderes independentistas, a los que Casado parecía profetizarles un destino igual al de Companys, líder independentista catalán asesinado tras la Guerra Civil por la Dictadura de Franco. No obstante, ante el revuelo causado, Pablo Casado afirmó que se refería a lo sucedido en 1934, fecha en la que Companys estuvo entre rejas por orden de la República. Días más tarde, Puigdemont aprovecha esta controversia para ensalzar el personaje de Companys, y provocar cierta identificación de su propia figura con el histórico líder independentista. Como retrataba el ABC el 16 de octubre, en la conmemoración del 77 aniversario del expresident Lluís Companys, Puigdemont publicaba en su cuenta de Twitter una alusión al personaje con el siguiente texto “Fue fusilado en Montjuïc en nombre de la legalidad y el orden establecido”, mensaje al que acompañaba una fotografía del propio Puigdemont ante la tumba de su antecesor. De esta manera, el que era el President de la Generalitat de Cataluña utilizaba la historia como forma de propaganda, defendiendo la causa catalana y fundamentándola con hechos pasados como el asesinato del expresident por su condición independentista. Sin embargo, fueron muchos los que corrigieron al catalán por su imprecisión histórica. Uno de ellos, el Secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos, que publicó en la misma red social la siguiente respuesta: «Incorrecto. Fue en nombre del fascismo y del golpismo que acabó con el orden constitucional y la legalidad republicana. Companys fue víctima de un régimen dictatorial, nada equiparable al sistema democrático y de libertades como es hoy el español.”. De esta manera, el socialista rechaza la legitimación histórica de la causa independentista y de paso, señala una vez más al Bando Nacional y la figura de Franco como el verdadero culpable del crimen en cuestión. En estos mensajes contrapuestos encontramos varios de los temas utilizados para usar la historia con motivos políticos. En primer lugar, encontramos la fórmula ya comentada de relacionar a un político del pasado con un representante público de la actualidad, en este caso, para engrandecer la figura de éste último. Puigdemont se compara con Companys, un personaje histórico admirado y respetado en Cataluña, para buscar así el mismo nivel de simpatía por parte de los votantes. José Luis Ábalos, por su parte, utilizaba otro uso político del pasado, la confrontación del Gobierno de España con el mandato de Franco. De esta forma, a través de la comparación, aunque esta vez no 37
de personajes sino de formas de gobernar, el político socialista busca hacer patente la legitimidad de la actual forma de Gobierno, y las libertades y derechos que ahora se disfrutan a raíz de la muerte del dictador. De esta manera, el socialista diferencia la época franquista de la actual, deslegitimando las comparaciones de Puigdemont, y también sus reclamos independentistas. Por último, como ejemplo del uso de la Guerra Civil por parte de los partidos de derecha, cabe destacar una alusión, aunque mucho más velada, por parte de Manuel Valls, ex Primer ministro francés e invitado simpatizante en un acto de Ciudadanos. El francés declaraba entonces, como publicaba El País el 16 de Diciembre, que "Europa es paz, democracia, reconciliación y Estado del bienestar. Y la gente se olvida de que la historia puede repetirse cuando se tocan las fronteras. El nacionalismo es guerra". Aunque esta frase está abierta a varias interpretaciones, es fácil extraer de este mensaje una referencia al pasado bélico del país, por el cuál los españoles podrían volver a acabar enfrentados entre ellos si no se alcanza un punto de entendimiento mutuo. De esta forma, Valls hace un uso propagandístico de la historia que pretende lanzar un mensaje muy claro, la persistencia del independentismo puede devolver a España a uno de los momentos más oscuros de su historia reciente. El uso político del pasado será, en este caso, la advertencia que se hace a la ciudadanía de que momentos históricos traumáticos para la sociedad pueden volver a repetirse, utilizando así la memoria como amenaza de lo que ocurrirá en el futuro si no se adoptan determinadas posturas políticas. Será el político francés, el representante de validar las ideas de Manuel Castells en Comunicación y poder (2009), y expuestas en el marco teórico, donde afirma que “la capacidad para lograr el consentimiento o al menos para instalar miedo y resignación respecto al orden existente es fundamental para imponer las reglas que gobiernan las instituciones y las organizaciones de las sociedad”. Sin embargo, a pesar de estos usos esporádicos, y atendiendo a la información recogida por los medios de comunicación en el periodo seleccionado, la Guerra Civil no es, como se comentaba con anterioridad, uno de los momentos históricos más utilizados por los representantes políticos del país en el conflicto catalán. Especialmente por los partidos políticos situados a la derecha en el eje ideológico y defensores de la unidad de España. La siguiente etapa que se tratará será el periodo histórico que siguió a la Guerra Civil, es decir, los 35 años de la Dictadura de Franco. Para comprender cómo es utilizado este momento histórico como herramienta propagandística en el conflicto catalán debe realizarse una clara división entre los partidos independentistas y los partidos contrarios a la independencia. Esta división se debe a una realidad determinante en este estudio, que es la ausencia casi total de referencias explícitas al Franquismo por parte de los partidos no independentistas. La única excepción a esta afirmación la pondría la coalición de la que forma parte la marca catalana de Podemos, Catalunya En Comú-Podem, con un ejemplo que no puede considerarse representativo. En esta ocasión, era Pablo Iglesias el que, en un acto para respaldar al candidato a la Generalitat, Xavier Domènech, aprovechaba su intervención para cargar contra el independentismo catalán, al que le dedicaba la siguiente declaración: “También han fracasado quienes prometieron algo que era mentira, se lo advertimos en público y en privado. Sin quererlo o buscándolo han ayudado a despertar el fantasma del fascismo”. Con este mensaje, el dirigente de Podemos utilizaba la historia para atacar al independentismo, al que culpa de provocar la vuelta de ideologías nocivas, antes residuales, y ahora mucho más activas en la sociedad del país. La exaltación del 38
independentismo catalán y las acciones políticas llevadas a cabo por los representantes públicos promotores de la independencia han provocado, según el mensaje lanzado por Iglesias, que los extremos políticos menos respetuosos con la convivencia y la tolerancia sean cada vez más comunes en el panorama político y las preferencias sociales. Se utiliza así, la historia, de la misma manera que el ex primer ministro francés, con una advertencia velada a la posible vuelta de situaciones del pasado como consecuencia de las decisiones políticas de ciertos representantes públicos. Sin embargo, como ya se ha comentado, el uso de la etapa franquista del país es muy puntual para los partidos no independentistas, y supone la excepción a la regla, que sería la ausencia de referencias, por parte de los partidos contrarios a la independencia, al Franquismo como parte de su discurso político y estrategia propagandística. En el caso de los partidos independentistas, sin embargo, el uso del Franquismo como parte de la construcción del discurso político es bastante recurrente. Es representativo, en este aspecto, el discurso de Puigdemont5 tras los resultados del referéndum por la independencia del 1 -O. En él, el uso de la historia para sostener un mensaje político se encuentra en su máxima expresión. El líder catalán realiza en esta importante intervención pública un repaso de la historia reciente entre Cataluña y España. Comienza así: “Desde la muerte del dictador militar Francisco Franco, Cataluña ha contribuido tanto como el que más a la consolidación de la democracia española. Cataluña ha sido no sólo el motor económico de España, sino también un factor de modernización y de estabilidad. Cataluña creyó que la constitución española de 1978 podía ser un buen punto de partida para garantizar su autogobierno y su progreso material. Cataluña se implicó a fondo en la operación de devolver España a las instituciones europeas e internacionales después de cuarenta años de aislamiento y autarquía”. Solo en este párrafo pueden apreciarse numerosas alusiones al Franquismo y la Transición, siendo utilizados estos momentos históricos como punto de partida del mensaje del president, en el cuál retrata a una Cataluña colaboradora y conciliadora que puso de su parte para la configuración de un país unido y próspero, ideas que contrapone al Franquismo y su modelo de Estado. Puigdemont, además, envía con este mensaje la idea de que Cataluña ya pretendía, desde los tiempos de la Transición, un progresivo avance hacia la autodeterminación. El siguiente fragmento del discurso, refuerza esta idea. “El paso de los años, sin embargo, permitió constatar que el nuevo edificio institucional surgido de la transición, que en Cataluña se veía como un punto de partida desde el que evolucionar hacia cotas más altas de democracia y de autogobierno, las élites hegemónicas de el estado del entendían no como un punto de partida, sino como un punto de llegada. Con el paso de los años, el sistema no sólo dejó de evolucionar en la dirección deseada por el pueblo de Cataluña, sino que empezó a involucionar.”. De nuevo, el president busca culpabilizar al Gobierno Central de la inestable situación actual, achacando el punto de desencuentro de la actualidad a las acciones pasadas de los líderes políticos españoles. El pasado es utilizado aquí para señalar dos bandos claros en la historia del conflicto, las víctimas, los catalanes, y los culpables, las “élites hegemónicas del estado”. Se 5. Web especializada en política y comunicación: http://www.beersandpolitics.com/discursos/carlespuigdemont/discurs-sobre-els-resultats-del-referndum-dindependncia-de-catalunya/1677 39
apreciará en este discurso, de nuevo, la última causa que apuntaba Todorov en el marco teórico para el culto a la memoria, que sería conseguir a través de ésta la aseguración de ciertos privilegios. De este modo, Puigdemont otorga al pueblo catalán el papel voluntario y constante de víctima, con el fin de obtener ciertas concesiones y asegurar para Cataluña, el reconocimiento de los demás como nación oprimida. El último mensaje, que engloba todas estas ideas, reforzará el perfil conciliador y benévolo que Puigdemont achaca a las instituciones catalanas: “Hoy el Gobierno de Cataluña hace un gesto de responsabilidad y generosidad, y vuelve a abrir la mano al diálogo. Estoy convencido de que, si los próximos días todo el mundo actúa con la misma responsabilidad y cumple con sus obligaciones, el conflicto entre Cataluña y España se puede resolver de manera serena y acordada, y respetando la voluntad de los ciudadanos. Por nosotros, no quedará. Porque queremos ser fieles a nuestra larga historia, a todos los que han sufrido y se han sacrificado, y porque queremos un futuro digno para nuestros hijos e hijas, para toda aquella gente que quiera hacer de Cataluña su tierra de acogida y de esperanza.” Se produce, en este mensaje, un uso similar al utilizado por Iceta, y comentado previamente, en el que Puigdemont busca legitimación para sus acciones y posturas a través de la historia de la relación entre España y Cataluña, por la que ésta última se presenta como colaboradora y firme en sus deseos de independencia, frente a una España culpable de todos los desencuentros. Este discurso, muy representativo de la continua utilización de la historia por parte de la lista Junts per Catalunya, emplea el Franquismo como punto de partida para su retrospectiva histórica, pero existen otros usos de este momento histórico que el President no ha dudado en aplicar. Como relata El Diario el 7 de noviembre, fue el mismo Puigdemont el que en una entrevista en Catalunya Ràdio efectuada desde Bruselas llamaba a la creación de una lista unitaria de los partidos independentistas de cara a las elecciones del 21D. Con intención persuasiva, el President, ya cesado en este momento, hablaba de la necesidad de “recuperar el espíritu de la Assemblea de Catalunya”. El organismo al que hace referencia eran plataformas que, en la época franquista, unían a todas las formaciones catalanas que luchaban contra la dictadura de Franco desde la clandestinidad. Esta referencia histórica busca, de forma evidente, perfilar un sentir de lucha colectiva por parte de los partidos independentistas, a los que le recuerda su pasado compartido y les invita de nuevo a la unión contra un enemigo común al que, de una forma sutil, relaciona con el anterior. Como se ha descrito en el marco teórico este uso de la historia ha sido muy recurrente en numerosos conflictos, y puede tener cierto rédito político a largo plazo. En la misma línea de mitificación de las luchas acontecidas en el pasado común de los ciudadanos catalanes, siendo ésta una forma de exaltar la antigüedad y fuerza del movimiento, se produce otra declaración del número uno de Junts per Catalunya, que a través de una videoconferencia integrada en un acto electoral en Barcelona durante la campaña electoral, y recogida por El Diario, afirma que “aquello que no pudo vencer el Franquismo de ninguna manera lo vencerá el frente del 155”. Sin embargo, aunque son numerosas las referencias históricas a este periodo en los discursos de Junts per Catalunya, este uso del pasado no es exclusivo de esta formación, si no que comprende a todo el bloque independentista, incluyendo a partidos de una tendencia mucho más progresista o 40
cercana a la izquierda tradicional. Es el caso de Esquerra Republicana, puede encontrarse este uso de la boca de un político recurrente en este estudio por su tendencia a incluir momentos históricos en sus discursos, Gabriel Rufián, que pocos días antes del referéndum del 1 de Octubre afirmaba, en un acto en Santa Coloma de Gramenet y según recoge El Diario que “ Franco, el Franquismo, no murió un 20 de noviembre del 1975 en una cama de Madrid, sino que morirá el próximo 1 de octubre en una urna de un colegio de Cataluña”. De nuevo los partidos independentistas se remontan al Franquismo para justificar su deseo de independencia, mandando el mensaje, en esta ocasión, de que la única manera de escapar del régimen, político e ideológico, de los herederos del dictador, es proclamando una república ajena al país que gobernó durante 35 años. Se produce, así, un tema que se repite en este tipo de declaraciones por parte de los partidos independentistas, que es la comparación del régimen franquista con el gobierno actual del Partido Popular. Se le achaca al gobierno, con este tipo de mensajes, actitudes antidemocráticas, totalitarias y opresivas que les empujan al independentismo como salida del régimen. De esta manera, con alusiones históricas como la de Puigdemont, sobre la Assemblea de Catalunya, o como la de Rufián sobre que Franco aún vive, el independentismo se coloca así mismo como al nuevo antifranquismo, creando una relación histórica entre los que antes se enfrentaban al régimen, con los que lo hacen ahora. Ejemplo de como estos partidos favorecen esta relación se encuentra, por ejemplo, en el acto previo al referéndum del 1 de octubre, en el que actuó Lluis Llach, un artista íntimamente relacionado con la canción protesta y la lucha antifranquista desde el mundo de la cultura. Se produce así, como recurso recurrente en el discurso independentista, lo que según Raymond Martin es una recreación de la historia como identificación. Produciéndose cuando la sociedad en su conjunto se siente unida o implicada de una forma directa con el suceso histórico o con el pasado en cuestión, siendo ésta la lucha antifranquista como elemento de cohesión y fuerza identitaria colectiva. Por último, en el apartado de la utilización del Franquismo, hay que remitirse al uso que de este periodo hace el número tres de la lista de la CUP por Barcelona, Vidal Aragonés, que en un debate televisivo durante la campaña electoral afirmaba que “víctimas de la dictadura dicen que hay más represión política ahora que en los últimos años del Franquismo”. Con esta referencia, el catalán pretende retratar una situación de opresión y persecución política e ideológica extrema, por la cual el país estaría retrocediendo hasta momentos mucho menos democráticos. La finalidad en esta ocasión es la de crear alarma sobre una realidad y perfilar una situación de injusticia y vulneración de derechos que la sociedad no tenga más remedio que condenar. Se reproduce, de nuevo, la comparación entre dos períodos, el franquista, ampliamente reprobado, y el actual, para señalar las deficiencias democráticas del Estado del que buscan salir. En este punto se alcanza el tercer tema histórico más recurrente durante el periodo estudiado del conflicto catalán. Este caso es, sin comparación con los anteriores, el más utilizado por parte de todos los actores políticos en disputa, y representa, a su vez, la postura general adoptada por los distintos partidos políticos. Este último momento histórico utilizado en el discurso propagandístico de los distintos actores políticos es la llamada Transición por la cuál España pasó de ser una dictadura a una democracia asentada sobre la Constitución de 1978. Sin embargo, este punto clave 41
serias transformaciones, y los que la seguirán defendiendo como un axioma fundamental para la democracia del país. Tras este análisis de las distintas referencias históricas que han sido encontrados en el periodo de tiempo seleccionado en este estudio, y a modo de recapitulación, pueden enumerarse los diversos usos de la historia que siguen fórmulas políticas comunes. En primer lugar, es destacable la comparación que se hace de políticos actuales con políticos del pasado, con la intención de engrandecer o desprestigiar la figura del representante público del presente atendiendo al reconocimiento o la imagen colectiva que se tiene del personaje histórico en cuestión. Como ejemplo, encontramos la relación que busca Puigdemont de su figura con la de Lluís Companys, o la crítica a Albert Rivera por parte de Lastra, comparando al político catalán con el falangista Primo de Rivera. En segundo lugar, debe mencionarse como esta anterior fórmula política basada en la comparación se aplica, del mismo modo, a situaciones o gobiernos. Un ejemplo claro se encuentra en la constante deslegitimación del Gobierno de España por parte de los partidos independentistas a través de su comparación constante con el régimen de Franco. Ejemplos son la declaración de Vidal Aragonés, de la CUP, diciendo que las víctimas de la dictadura afirmaban que había más represión política por parte del Gobierno actual que en el Franquismo o Gabriel Rufián, que sostenía que Franco y el Franquismo, no había muerto en 1975, sino que moriría con el referéndum del 1 de octubre. Otro fórmula en la que se utiliza el pasado con finalidades políticas es con la advertencia hacia la ciudadanía de que ciertos momentos históricos, trágicos o dolorosos en el imaginario colectivo, pueden volver a repetirse si no se toman, o dejan de tomar, determinadas decisiones políticas. Un ejemplo es el del ex primer ministro francés advirtiendo a los independentistas de que sus acciones pueden llegar a provocar consecuencias bélicas o el de Pablo Iglesias, también dirigido a los políticos líderes del procés de independencia, a los que acusaba de haber despertado “el fantasma del fascismo”. Por último, es fundamental en el estudio del uso del pasado, mencionar la búsqueda de legitimación histórica de los políticos actuales a través de sucesos históricos incuestionables, o al menos, ampliamente aprobados. En este sentido, podemos diferenciar la pretensión de simpatía o apoyo a través de sucesos históricos directamente relacionados con la propia figura del emisor, o su partido político, y la búsqueda de legitimación histórica a través de momentos claves que sean aplaudidos, o rechazados, conjuntamente por la ciudadanía. Un ejemplo de estos usos podemos encontrarlo, en primer lugar, en la referencia de Miquel Iceta hacia los socialistas que murieron por la democracia, que lo validaban para rechazar el referéndum independentista sin caer en una posición antidemocrática. En segundo lugar, y como ejemplo del uso de momentos históricos que son socialmente aprobados o rechazados, encontramos las alusiones de los partidos de derecha hacia el espíritu de la Transición, y los valores de la misma. Como ejemplo, Inés Arrimadas pidiendo el voto para Ciudadanos comparando ese momento con el proceso electoral de la Transición, o el Rey, afirmando que el Estado vivía en convivencia y paz desde ese periodo. Es destacable como, en esta misma línea, la Constitución de convierte en un símbolo de esta época, y es utilizada, por seguidores y detractores, para validar sus posicionamientos ideológicos. A través 48
de la concepción de este relato como positivo o negativo, los partidos buscan justificar sus posiciones frente a la independencia catalana. Ejemplos de los segundos serán Rufián, y su rechazo continuo al régimen del 78 o Anna Gabriel, que afirmaba que “el régimen actual, que dicen que no es una dictadura, sí que nace de una dictadura”. Sin embargo, antes de elaborar conclusiones sobre todo lo expuesto anteriormente, se debe acudir a otros medios de comunicación de los partidos durante la campaña electoral. Si bien las declaraciones, discursos y entrevistas que recogen los medios de comunicación nos han otorgado un perfil bastante claro de los distintos usos de los temas históricos en el conflicto, ¿qué hay de los medios oficiales de los partidos? En el caso de los spots electorales, siendo analizados los seis anuncios oficiales de los partidos incluidos en este estudio8, y pensados y desarrollados por expertos en comunicación política, ¿qué presencia tiene la historia? La respuesta es que ésta es tremendamente escasa, y es que de los siete partidos políticos incluidos en el estudio solo uno de ellos hace alusión a momentos históricos. Sería el anuncio electoral de Esquerra Republicana el único que incluye en su mensaje oficial varios momentos históricos claves de la historia, del mundo y de Cataluña, como forma didáctica de explicar el porqué de la independencia. Sin embargo, ninguno de estos momentos tiene relación con la Guerra Civil Española, el Franquismo o la Transición, por lo que no son determinantes para este análisis. Podría tratarse de una casualidad o de una decisión artística o temporal, pero en la observación de las páginas webs oficiales de los partidos políticos encontramos lo mismo, ni una sola referencia histórica a los periodos en cuestión, y tampoco a ningún otro de forma significativa. La razón que encontramos es que la propaganda política de la mayoría de partidos, parecen preferir una emisión de mensajes más proyectados al futuro. “El país que vendrá”, “la sociedad que seremos”, “las medidas que serán tomadas”, “los proyectos que llevaremos a cabo”, “en la república habrá”, etc. Es por ello que se deduce que aunque los políticos terminan por recurrir a la historia a la hora de mandar mensajes, a la hora de planificar la comunicación política más formal, éstos no son, en ningún caso, prioritarios. Esta idea se justifica con la obra, comentada en el marco teórico, Propaganda and Mass persuasion (Cull, 2003), donde este tipo de comunicación propagandística se describe como un medio caracterizado por adaptarse al contexto y la audiencia y usar "cualquier método o significado que sea considerado el más efectivo". Es por ello que entendemos que, para los profesionales de la comunicación política y la propaganda electoral, este tipo de recursos no serían los más adecuados para convencer a los ciudadanos. De toda la información previamente comentada podemos extraer distintas conclusiones: En primer lugar, y de forma general, puede afirmarse que los usos políticos del pasado, al menos en el conflicto catalán durante el periodo retratado, se limitan a las intervenciones, mitines, entrevistas o ruedas de prensa de los representantes políticos, y no son protagonistas, por el contrario, de los 8. JpC: https://www.youtube.com/watch?v=IfFMuRO4fc8 ERC: https://www.youtube.com/watch?v=UwWMjZn8P04 CUP: https://www.youtube.com/watch?v=kJ4Az_slZeo PSOE: https://www.elplural.com/cataluna/2017/12/05/losvideos-de-la-campana Ciudadanos: https://www.youtube.com/watch?v=C4MsFbRcGY4 PP: https://www.youtube.com/watch?v=Yk3h4_r2URQ Podemos: https://www.youtube.com/watch?v=X-55H050_vU 49
anuncios, carteles o argumentarios oficiales9 de los distintos partidos, deduciendo de ello que la emisión de mensajes referentes al futuro y las oportunidades que vendrán pueden ser más beneficiosos en la batalla propagandística. En segundo lugar, y sin contradecir la conclusión anterior, puede sostenerse que el uso de la historia por parte de los distintos partido políticos ha sido muy recurrente por todas las partes del conflicto. En el caso de la Guerra Civil, destaca su uso por parte del PSOE y los partidos independentistas, entre los que destaca Esquerra Republicana. Sin embargo, el uso de este conflicto por parte de Junts per Catalunya será algo distinto, ya que se basará en ciertos momentos y personajes históricos muy concretos que justifican el proceso independentista pero no la causa republicana. Con respecto al Franquismo, destacan el uso de los partidos independentistas, que hacen numerosas alusiones a la represión por parte de la Dictadura y a la resistencia de Cataluña. También Podemos, como excepción no independentista, utiliza este recurso en varias intervenciones. Por último, la Transición sería el tema más comentado por todos los partidos políticos, existiendo una gran división entre los partidos de derechas no independentistas y el resto. Éstos dos primeros, siendo Ciudadanos y Partido Popular, tendrían un uso de la Transición como ejemplo de democracia y responsabilidad histórica, e utilizarían la invulnerabilidad de la Constitución aprobada y del Estado de Derecho como arma con la que defenderse de cualquier posibilidad de debate por parte del independentismo. El resto de partidos, sin embargo, pondrá en cuestión el relato oficial de la Transición y la criticará en mayor o menor medida. En el caso de Esquerra Republicana y la CUP, los ataques a la transición y su determinado “régimen del 78”, serán muy duros y numerosos. Ambos partidos entenderán este proceso histórico como una forma de mantener los valores e instituciones franquistas. Además, rechazarán frontalmente la figura de la Monarquía, que entenderán como heredera de Franco y perpetuadora de su legado. En el caso de Podemos, la Transición también será catalogada como “régimen”, y la institución monárquica será rechazada, pero las críticas serán mucho menos feroces y recurrentes durante la precampaña y campaña electoral. Con respecto al PSOE, se producirá una crítica muy leve, por la cual la única característica negativa de la Transición será su antigüedad, que la inhabilitarían para las necesidades particulares de la situación actual. Sin embargo, con una reforma, la Constitución, y por ende la Transición, serían también un ejemplo democrático para el Partido Socialista al que en ningún caso catalogarían como “régimen”. En el caso de Junts per Catalunya se produce una situación muy similar a la del PSOE, aunque con soluciones muy distintas. Para la que era la antigua Convergència, los acuerdos alcanzados en la Transición y la Constitución aprobada era un punto de partida, pero con el paso del tiempo se ha convertido en la causa de que sus aspiraciones políticas sean constantemente ignoradas y 9. JpC: https://juntspercatalunya.cat/argumentari/ ERC: https://www.esquerra.cat/ca/que-som CUP: http://cup.cat/quees-la-cup PSOE: http://www.socialistes.cat/es/pagina/principis-i-valors Ciudadanos: https://www.ciudadanoscs.org/estatutos PP: http://www.ppcatalunya.com/programa-electoral/ Podemos: https://catalunya.podemos.info/index.php?option=com_content&view=article&id=578&Itemid=1380 50
bloqueadas. De esta manera, la Transición, por el contrario que la Guerra Civil o el Franquismo, tendrá interpretaciones muy distintas atendiendo a los políticos que la describan, lo que provoca una lucha constante por legitimar el relato de casa uno y utilizarlo, a su vez, para atacar al adversario político. La tercera conclusión, por lo tanto, será que en general, los partidos independentistas serán mucho más asiduos a utilizar determinados momentos históricos para sostener sus discursos políticos, empleando para ello una constante crítica al Gobierno actual, que compararán constantemente con la dictadura, y al que perfilarán así como una continuación del régimen franquista. Del mismo modo, los partidos de izquierda, Podemos, PSOE, ERC y la CUP, tenderán también de una forma más continuada a hacer referencias al pasado del país. No obstante, es el caso de la Transición una excepción por ser igualmente utilizada por todos los sectores políticos para mandar, eso sí, mensajes totalmente opuestos. La cuarta y última conclusión es que, si podemos entender como representativo el uso de la historia por los líderes políticos y los medios de comunicación a través del conflicto catalán, esta herramienta divulgativa está de plena actualidad. Así, el uso de la memoria y el pasado con finalidades electorales, ideológicas y propagandísticas es profundamente relevante a la hora de entender el cómo y el por qué, la sociedad piensa como piensa y vota lo que vota. Bibliografía Bibliografía -AMES sindicato. (2017). Adoctrinamiento ideológico partidista en los libros de texto de Cataluña, de la materia “Conocimiento del medio”. El mundo. http://estaticos.elmundo.es/documentos/2017/05/17/adoctrinamiento_libros_texto_catalunya.pdf -Ansón, R. (2016). El Grupo Godó, un escenario multimedia. Cuenta y Razón, 37. -Aragüez Rubio, C. (2007). Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 6 (Universidad de Alicante). -Arceo Vacas, J. (1982) Cómo ganar unas elecciones: tratamiento teórico y práctico de la imagen de los políticos. Madrid, España: Fomento de Bibliotecas. -Ayala, F. (1988). Introducción a las Ciencias Sociales. Madrid, España: Cátedra. -Balcells, A. (2017). La II República y el autogobierno de Cataluña. [online] ELMUNDO. Available at: http://www.elmundo.es/cataluna/2017/10/04/59d379f4ca474173208b458d.html -Borrell, J. and Llorach, J. (2015). Las cuentas y los cuentos de la independencia". La catarata. -Borrell, J. (2017). "Escucha, Cataluna, escucha, Espana". Barcelona, Espana: Peninsula. 51
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