Estrategias discursivas, Didáctica de la Lengua y nuevas tecnologías
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359 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» ESTRATEGIAS DISCURSIVAS, DIDÁCTICA DE LA LENGUA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS1 CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR CRISTINA TABERNERO SALA UNIVERSIDAD DE NAVARRA (ESPAÑA) Resumen: Este artículo constituye una propuesta didáctica para el análisis de determinadas estrategias argumentativas que con cierta regularidad contribuyen a guiar la interpretación de las columnas periodísticas, un género especialmente abundante en la prensa española. La comprensión del funcionamiento de ciertos recursos –tales como la oralidad, la deíxis personal, la ironía u otros fenómenos polifónicos, etc.- resulta relevante desde el punto de vista de la formación de lectores a partir de la Enseñanza Secundaria y, por supuesto, para alumnos cuyo perfil requiera de conocimientos en Lingüística y Comunicación. Para éstos últimos, además, este acercamiento puede orientar en la elaboración de textos de opinión. Palabras clave: análisis del discurso, interpretación y producción de textos, Didáctica de la lengua, nuevas tecnologías. Abstract: This article provides a didactical proposal for anlalyzing certain argumentative strategies that regularly guide the interpretation of journalistic columns, which are particularly frequent in the Spanish Press. Reaching an understanding of how these features –such as orality, personal deixis, irony and other polyphonic phenomenawork is relevant in order to educate readers from Secondary Education and, even more so, for students in the fields of Linguistics or Communication, who need a much deeper knowledge of how these features function. For such students, this approach may serve as an orientating guide for the creation of opinion texts. Key words: Discourse Analysis, Text Interpretation and Production, Language Didactics, ICT. Résumé: Cet article se veut une proposition didactique pour l’analyse de certaines stratégies argumentatives qui guident de façon assez régulière l’interprétation des chroniques, un genre remarquable dans la presse espagnole par sa fréquence. La compréhension du fonctionnement d’éléments tels que l’oralité, la déixis personnelle, l’ironie et d’autres phénomènes poliphoniques revêtit un intérêt considérable du point de vue de la formation des lecteurs dès l’Éducation Secondaire, mais aussi un intérêt particulier pour les étudiants ayant besoin d’une plus profonde connaissance dans les aires de la Linguistique et la Communication. Pour ces derniers, en plus, cette approche peut orienter dans la production de textes d’opinion. Mots-clés: Analyse du discours, interprétation et production de textes, Didactique de la langue, nouvelles technologies. 1 Artículo inscrito en el Proyecto de Investigación «El discurso público: estrategias persuasivas y de interpretación», desarrollado por el grupo GRADUN (Grupo Análisis del Discurso. Universidad de Navarra; http://www.unav.es/centro/analisisdeldiscurso) en el seno del ICS (Instituto Cultura y Sociedad) de la Universidad de Navarra. «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
360 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» El columnista resalta los matices del idioma, del suyo o del de los otros (que también es suyo), con el propósito, más o menos enfático, de alojar el discurso en una dimensión menos provisional que la del acontecimiento. Pues el columnista, ya lo hemos dicho, es un creador de opinión, y un estilo. (Félix Blanco)2 0. INTRODUCCIÓN No resulta ya sin duda novedoso para la Didáctica de la Lengua el recurso a los medios de comunicación, que desde hace tiempo abastecen a los docentes -directamente o a través distintos materiales, manuales y estudiosde textos reales sobre los que realizar análisis del uso lingüístico real. La orientación en el empleo de estos materiales varía en función del fin perseguido: unas veces ejemplifican; otras son objeto de disección para la observación de distintos fenómenos que atañen a los planos de la lengua y la comunicación, y pueden también constituir pretexto para el desarrollo de las destrezas productivas de los alumnos en distintas etapas. En este sentido, los géneros breves, como la noticia o la columna resultan idóneos para el trabajo en el aula, precisamente por su abarcabilidad. Sin embargo, es obvio que la libertad que caracteriza a esta última, frente a la rigidez y previsibilidad de la primera, hace que resulte un tipo de texto especialmente útil para su empleo en la enseñanza. El planteamiento que llevamos a cabo en estas páginas pretende, de una parte, formar lectores –y por endeciudadanos más críticos a través de la comprensión de determinados recursos persuasivos por los que los receptores de los textos son guiados interpretativamente por los medios3. De otro lado, un análisis del tipo del que ahora presentamos resulta especialmente formativo para los futuros profesionales de la Comunicación, tanto por la comprensión de los mecanismos que operan en la generación de sentido de los textos periodísticos, como por el aprovechamiento que de tal comprensión puede hacerse en la iniciación a la escritura de estos mismos géneros. En efecto, la columna se encuadra -si seguimos la tradicional clasificación de Martínez Albertos (1982) para el ámbito español, tan prolífico en columnistasentre los géneros de opinión (frente a los informativos e interpretativos), en los que predomina la finalidad persuasiva en sentido amplio. En efecto, sea cual sea la base o bases textuales incrustadas o predominantes, así como los procedimientos discursivos empleados, puede considerarse que la columna es un texto esencialmente argumentativo, en el sentido de que, a partir 2 En Columnismo: una visión subjetiva en la prensa española, http://www.congresosdelalengua.es/zacatecas/ponencias/ prensa/comunicaciones/blanco.htm 3 Cf. para la interpretación del discurso periodístico Moirand, 2007. CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
361 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» de un planteamiento dialéctico –que puede o no hacerse explícitobusca la adhesión de los lectores o, al menos, su aceptación de que la cuestión tratada cabe verse desde el punto de vista del autor: el columnista, en este caso, pues los temas de la argumentación son en esencia polémicos, en el sentido de que plantean problemas sobre los que puede existir más de una opinión (Calsamiglia y Tusión 1999, 295; Figueras y Santiago, 2000: 59). Sin entrar en cuestiones de clasificación en un género del que precisamente se ha llegado a decir que «desafía cualquier clasificación» (Forneas, 2003: 140)4, podemos señalar, con López Pan (2002), algunas características de la columna de opinión. Algunas de ellas se refieren a cuestiones más bien formales, como el hecho de constituir una sección fija (en la que incluso la paginación se respeta); la relevancia tipográfica (encuadre del texto, fotografía del autor, etc.), que puede ponerse en relación con la posibilidad de contar con una cabecera (La ventana, Animales de compañía, Patente de corso, etc.), a veces compartida por diferentes columnistas. La regularidad en cuanto a la extensión y la periodicidad, así como la asiduidad son factores que fomentan la confianza entre lector y columnista, en quien se pone el acento y que resulta responsable de sus palabras. A estas características se añade la libertad en cuanto al tema (aunque pueda darse cierta especialización, como en el caso de la columna que nos ocupa); en cuanto a las ideas que se exponen o se hacen inferir (aunque ciertamente no suele existir una disparidad brusca entre las ideas del autor y la línea ideológica del periódico), la estructura y bases textuales empleadas y, por supuesto, el estilo. Pues bien, todos estos rasgos se cumplen en el texto que sirve de base a este trabajo: una columna del periodista José Javier Esparza, titulada «El invento del maligno», en la que se critica, entre otras instancias, como veremos, la denominada en las últimas décadas televisión basura. Esta columna se publica desde hace varios años bajo la cabecera «Con el mando en la mano» en la sección de algunos diarios locales dedicada a la crítica televisiva. Puede considerarse que dichos periódicos, a los que nutre de firmas la agencia COLPISA –vinculada al grupo Vocento-, presentan en común ciertas características ideológicas5 con las que puede identificarse tanto el columnista como un amplio sector de los lectores. Estos rasgos constituyen premisas compartidas por el medio y sus destinatarios y suelen, en lo esencial, constituir parte del ethos nuclear del columnista, el «haz ideológico que ilumina el punto de encuentro entre el autor y el lector, y que convierte al columnista en alguien atendible y fiable» (López Pan, 2010: 197). 4 Lo cual no quiere decir que falten precisamente propuestas; no entra, sin embargo, en el propósito de estas páginas abordar tal cuestión. 5 Entendiendo la ideología en un sentido amplio como un marco de cultural de referencias, por ser compartidos por una comunidad a la que nutren de valores, proporcionan al individuo una integración social; cf. Robles, 2009 y Casado, 2010, quienes fundamentan este punto de vista en la concepción de Paul Ricoeur (1989). Ideología y utopía. Barcelona: Gedisa. Estrategias discursivas, didáctica de la lengua y nuevas tecnologías «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
362 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» Habremos de volver sobre este aspecto y las características arriba mencionadas en las páginas que siguen, donde llevamos a cabo una propuesta de análisis que, fundamentalmente, pretende formar lectores más conscientes, por lo que se hace hincapié en las cuestiones de interpretación. En efecto, entender cabalmente el mensaje de los medios, en virtud de las estrategias argumentativas que en ellos se emplean y del marco ideológico del medio en cuestión, permite evitar la manipulación y construir de manera más objetiva el propio criterio, tanto si coincide a grandes rasgos con la línea editorial como si discrepa de ella. Ahora bien, estando orientada nuestra contribución principalmente a las destrezas interpretativas, cabe también la posibilidad de partir de una reflexión de este tipo, en la que los mecanismos de construcción del sentido quedan revelados, para un ulterior trabajo de producción escrita. Consideramos esencial la posibilidad de aprovechamiento de la imagen en la explicación; en este sentido, un programa sencillo de creación de diapositivas (Power Point) puede ser de gran ayuda para mostrar, en un texto breve, como lo es la columna, los distintos mecanismos sobre los que se hace hincapié en cada momento. Aduciremos, pues, en cada caso, las imágenes correspondientes, aunque debemos indicar que la posibilidad de empleo del color, que aquí no puede reflejarse, es de gran utilidad para la identificación de fenómenos de distinta naturaleza en la superficie del texto, según hemos comprobado en varias sesiones prácticas de comentario de textos o explicación de procedimientos discursivos. Cada una de las diapositivas intenta plasmar el aspecto tratado en ese momento; para lograr el objetivo previsto se destacan los elementos oportunos con un tamaño o fuente de letra diferentes al resto del texto. De este modo se consigue simultáneamente una visión global y particular, que permite no perder de vista la totalidad del discurso, creado a partir de la conjunción de los diferentes recursos argumentativos que se señalan. Esta aplicación resulta especialmente clarificadora en el caso del guión en torno al que se articula la presentación y, más aún, cuando se habla de una estructura temática que no responde a una sucesión lineal sino circular, como enseguida se comprobará. Cometí el error de ver La Noria el sábado noche. En mi descargo sólo puedo alegar que me gano la vida precisamente con tan desaconsejables conductas. Jordi González propuso un tema a la audiencia: Sonsoles Espinosa, señora de Rodríguez Zapatero, no ha estado con su marido en la denominada cumbre del G-20 (una cumbre donde caben veinte no es una cumbre, sino más bien una meseta, pero, en fin, no nos perdamos por ahí). La cosa es que doña Sonsoles, en efecto, no estuvo en la pomada, y Jordi González nos explicó que la falta había generado un intenso debate social. El planteamiento era un poco estupefaciente, porque, para ser sinceros, ¿realmente alguien ha elevado a debate público la circunstancia de que doña Sonsoles no haya acudido al G-20? Un servidor no es que viva en comunicación permanente con la crema del poder, pero, hombre, de algo se entera uno, y la verdad es que en todos estos días no he oído ni leído a nadie digno de consideración intelectual y/o política que se mostrara inquieto por tan distinguida ausencia. 5 10 CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
363 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» 1. ESTRUCTURA TEMÁTICA A pesar de lo cual, La Noria insistía una y otra vez en sacar a colación el asunto. Incluso cuando los contertulios llegaron a la conclusión de que semejante argumento era una memez -entre otras cosas, porque España no forma parte del G-20-, el programa volvía de nuevo a darle a la manivela. ¿Y por qué? La respuesta vino enseguida: unas imágenes de archivo de Aznar, Ana Botella y la boda de la hija de Aznar. Acabáramos: o sea que al final todo consistía en buscar un pretexto para volver a sacudir a Aznar por vía de Botella.Y de paso, a las mujeres de derechas, porque todas ellas son tontas e invasivas y floreros -eso decían los de la otra orilla-, frente a las mujeres de izquierdas, que son unánimemente inteligentes y discretas y con muchísima personalidad. Uno juraría que las dos primeras mujeres que presidieron cámaras legislativas en España fueron precisamente de derechas -Esperanza Aguirre y Luisa Fernanda Rudí-, pero, quién sabe, igual todo fue una añagaza virtual de Urdaci, que nos engañaba mucho. De tan perspicaz comentario, pasaron los contertulios a hablar del culo de Carla Bruni y el trasero correspondiente de Michelle Obama, momento a partir del cual, debo confesarlo, apagué violentamente el televisor con la pertinaz impresión de estar perdiendo el tiempo como un imbécil. Sólo hay una cosa más boba que un debate sin ideas: un debate donde no hay realmente asunto de debate. Cierto que La Noria, después de todo, tampoco es un debate.Y a partir de aquí, el juego de simulacros termina envolviéndonos en una inconfundible atmósfera como de carnaval perpetuo. Nuestra televisión. 15 20 25 COMENTARIO DISCURSIVO Y PRAGMALINGÜÍSTICO 1. Estructura temática. 2. Rasgos lingüísticos de la argumentación. 2.1. Rasgos menos significativos en el texto comentado: 2.1.1. Modalidad 2.1.2. Conectores y marcadores del discurso. 2.1.3. Palabras axiológicas. 2.2. Rasgos significativos en el texto comentado: 2.2.1. Personas discursivas y polifonía. - Deíxis personal. - Polifonía: voces del texto, ironía, preguntas retóricas, indirección. 2.2.2. Otros recursos argumentativos. Estrategias discursivas, didáctica de la lengua y nuevas tecnologías «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
364 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» Tras la lectura del texto se entiende que, bajo el aspecto puntual que constituye la crítica a un determinado programa televisivo, se desarrolla el tema fundamental, resumido en el título, «El invento del maligno», en una clara referencia antonomásica a la televisión. En efecto, el autor construye un texto con su propia experiencia6 y deja que el lector lo acompañe hasta llegar ambos a una misma conclusión que se resume en la televisión como engaño, como juego de simulacros donde nada es lo que parece y donde todo se disfraza. El texto representa el proceso de inducción-argumentación que fue siguiendo el autor ante la contemplación del supuesto debate, acción que ya desde el principio se reconoce como un error. A medida que vamos avanzando en la lectura nos damos cuenta de que la verdadera crítica del autor alcanza no al contenido de determinados programas sino al engaño del que somos objeto todos los telespectadores a un tiempo: 6 Recurso habitual en la columna, donde el sello personal pasa, además de por estilo, por las vivencias de los autores, lo que favorece, además, la empatía con el receptor. El entronque con la experiencia personal es incluso una de las recomendaciones habituales para los estudiantes que se inician en el género (López Pan, 2010: 195). CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
365 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» La Noria se presenta como un programa de debate sin serlo; se usa como instrumento para la transmisión de determinadas ideas en armonía con el color ideológico de su patrocinador, contra el que el autor dispone a los destinatarios de manera aparentemente secundaria, como veremos (cf. §§ 3.1.3, 3.2.1 y 3.2.2). Este discurrir temático alcanza plenamente su objetivo al conseguir empatía plena con sus lectores. La idea del error se formula desde el comienzo –ver un aparente programa de debate como si realmente lo fueray se repite tras la argumentación; de este modo la reiteración sirve a la finalidad persuasiva del texto. El planteamiento de las primeras líneas se concreta en la conclusión, más específica que la idea general del comienzo. De acuerdo con este planteamiento, el columnista construye el texto con una doble estructura encuadrada: un marco general, constituido por el título –El invento del malignoy la última frase –Nuestra televisión-, y un marco particular, que sirve de base para la argumentación de la idea general, encerrado entre las palabras iniciales –Cometí el error de ver La Noria el sábado por la noche (línea 1)- y las finales -apagué violentamente el televisor con la pertinaz impresión de estar perdiendo el tiempo como un imbécil.(...) Cierto que La Noria, después de todo, tampoco es debate (líneas 25-26 y 27)-. Esta estructura general se plasma linealmente como sigue: I. Título, que busca perturbar al lector para que se adentre en la lectura, único modo de desvelar el misterio. El invento del maligno eleva diafásicamente, a través del cambio léxico, la expresión más coloquial el invento del demonio con el que otras generaciones se referían a las novedades tecnológicas que fueron poco a poco adentrándose en la sociedad moderna7. II. Planteamiento del tema secundario: se presenta, con tintes irónicos, el tema del debate: Jordi González propuso un tema a la audiencia: Sonsoles Espinosa, señora de Rodríguez Zapatero, no ha estado con su marido en la denominada cumbre del G-20 (líneas 2-4). Todo parece verdad: La cosa es que doña Sonsoles, en efecto, no estuvo en la pomada, y Jordi González nos explicó que la falta había generado un intenso debate social (líneas 5-7) Por medio de la exposición del tema de La Noria se va mostrando el engaño que supone un programa de debate que plantea cuestiones no debatibles. III. Desarrollo del tema secundario -crítica a un programa televisivo-, que conduce hacia el tema principal -la televisión como engaño-, articulado a su vez en dos bloques diferentes: III.1. Se cuestiona el carácter debatible del tema propuesto en el programa televisivo: El planteamiento era un poco estupefaciente, porque, para ser sinceros, ¿realmente alguien ha elevado a debate público la circunstancia de que doña Sonsoles no haya acudido al G-20? Un servidor no es que 7 Los lectores familiarizados con la obra de J.J. Esparza, identificarán, además, el título de la columna con el de uno de sus libros. Estrategias discursivas, didáctica de la lengua y nuevas tecnologías «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
366 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» viva en comunicación permanente con la crema del poder, pero, hombre, de algo se entera uno, y la verdad es que en todos estos días no he oído ni leído a nadie digno de consideración intelectual y/o política que se mostrara inquieto por tan distinguida ausencia( líneas 7-11). III.2. Se deja entrever el engaño: se desvela el objetivo real del programa, que no consiste en el debate propuesto, cuestionado incluso por los propios intervinientes -A pesar de lo cual, La Noria insistía una y otra vez en sacar a colación el asunto. Incluso cuando los contertulios llegaron a la conclusión de que semejante argumento era una memez -entre otras cosas, porque España no forma parte del G-20-, el programa volvía de nuevo a darle a la manivela (líneas 12-15)-, sino en la crítica a la derecha política, especialmente a sus mujeres emblemáticas. Este hecho provoca en el autor un alegato de defensa: ¿Y por qué? La respuesta vino enseguida: unas imágenes de archivo de Aznar, Ana Botella y la boda de la hija de Aznar. Acabáramos: o sea que al final todo consistía en buscar un pretexto para volver a sacudir a Aznar por vía de Botella. Y de paso, a las mujeres de derechas, porque todas ellas son tontas e invasivas y floreros -eso decían los de la otra orilla-, frente a las mujeres de izquierdas, que son unánimemente inteligentes y discretas y con muchísima personalidad. Uno juraría que las dos primeras mujeres que presidieron cámaras legislativas en España fueron precisamente de derechas -Esperanza Aguirre y Luisa Fernanda Rudí-, pero, quién sabe, igual todo fue una añagaza virtual de Urdaci, que nos engañaba mucho (líneas 18-28). IV. Conclusión del tema secundario: el empeoramiento de la situación -De tan perspicaz comentario, pasaron los contertulios a hablar del culo de Carla Bruni y el trasero correspondiente de Michelle Obama (líneas 23-24)- desata la ira del autor-locutor, que acaba de darse cuenta del engaño -momento a partir del cual, debo confesarlo, apagué violentamente el televisor con la pertinaz impresión de estar perdiendo el tiempo como un imbécil. Sólo hay una cosa más boba que un debate sin ideas: un debate donde no hay realmente asunto de debate. V. Conclusión principal: el engaño, que disculpa el error confesado en el comienzo: Cierto que La Noria, después de todo, tampoco es un debate. Y a partir de aquí, el juego de simulacros termina envolviéndonos en una inconfundible atmósfera como de carnaval perpetuo (líneas 27-29), palabras con las que se consigue la identificación entre locutor y lector mediante el cambio personal del yo al plural inclusivo del receptor. Advertimos, pues, que, tomando como base la crítica de un programa televisivo, además de la argumentación que expresamente se desarrolla, el lector infiere una argumentación paralela: el autor desautoriza el discurso de varias instancias enunciativas (cf. §§3.2.1 y 3.2.2 ): los responsables y participantes en dicho programa, e indirectamente las instituciones, situaciones o marco social que permiten la proliferación de dichos programas -y la actual televisión, en sentido amplio-, pero también se vierte la crítica sobre el sector ideológicamente opuesto (la otra orilla), que se vincula, además, con el programa denostado. CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
367 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» 2. RASGOS PRAGMALINGÜÍSTICOS DE LA ARGUMENTACIÓN En función de la profundidad que decidamos dar a nuestro análisis o de la finalidad que persigamos con él podemos centrarnos en uno o varios procedimientos pragmalingüísticos del texto; es decir, en determinados hechos lingüísticos que únicamente pueden interpretarse cumplidamente si se presta atención a los factores que intervienen en la comunicación. Sin embargo, es cierto que algunos mecanismos parecen destacer sobre otros en cada discurso en particular. En este caso, abordamos de manera menos exhaustiva los que consideramos de relevancia secundaria y prestaremos una atención mayor a los que resultan más destacables. Esta división obedece meramente a una cuestión metodológica, pues está fuera de toda duda que todos los elementos contribuyen a la creación de sentido de los discursos. Entre los primeros, nos ocuparemos de aspectos como la modalidad, los conectores y marcadores discursivos y los elementos axiológicos; a continuación se aborda la polifonía del texto y la función argumentativa de otros recursos relacionados fundamentalmente con el léxico y las figuras retóricas. 2.1. Rasgos lingüísticos menos relevantes 2.1.1. Modalidad La modalidad refleja la actitud del hablante hacia el contenido, demostrando que no solo importa este último. En el texto analizado se presentan varios recursos modalizadores, que únicamente mencionaremos para dejar paso a otras cuestiones más significativas. Se comprueba en la lectura que el autor refuerza en varias casos algunas afirmaciones con expresiones de certeza, manifestación de la modalidad epistémica, aquella por la que se expresa el grado de compromiso del hablante con respecto a la verdad de la proposición contenida en un enunciado (cf. Ridruejo, 1999: §49.1.2 y 1.3): para ser sinceros, la verdad es que, cierto que; el mismo procedimiento –esta vez en forma del adverbio epistémico realmentesirve como apoyo de una interrogativa retórica -¿realmente alguien ha elevado a debate público la circunstancia de que doña Sonsoles no haya acudido al G-20? (líneas 7-8)-, de acuerdo con un recurso que suele ser frecuente en la columna periodística. Como plasmación de la modalidad se observa asimismo el empleo irónico del condicional (uno juraría que), que se convierte de este modo en la representación de una información asegurada y comprobable. Y es precisamente en uno de los fragmentos irónicos, aquél en el que el locutor toma la voz de otros enunciadores, los de la otra orilla, donde se emplean también rasgos modales, como el empleo adverbial de igual o el inciso quién sabe (cf. § 3.2.1 para la ironía). Finalmente, el marcador coloquial hombre puede también considerarse como un elemento Estrategias discursivas, didáctica de la lengua y nuevas tecnologías «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
374 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» como preguntas, constituyen interpelaciones directas al receptor del texto. Ahora bien, se trata de dos interrogaciones muy diferentes. La segunda de ellas, ¿Y por qué?, es una pregunta desencadenante de tópico; es decir, una de las preguntas que subyacen a los textos expositivos o explicativos y que permiten el avance de la información. Estas preguntas, generalmente implícitas, pueden explicitarse, como en este caso. Como es sabido, en la exposición el discurso progresa mediante la constitución de la información nueva en información conocida, sobre la cual se plantean nuevas preguntas que desencadenan nuevos subtemas sobre los que la explicación sigue construyéndose (Calsamiglia y Tusón, 1999, 309) La primera interrogación, en cambio, ¿realmente alguien ha elevado a debate público la circunstancia de que doña Sonsoles no haya acudido al G-20? No es propiamente una pregunta. O, si se prefiere, es una pregunta que no pregunta. Se trata de una interrogación retórica (cf. González Calvo, 1996) que a veces se explica como una pregunta que en sí misma contiene la respuesta. En realidad, realiza una afirmación de signo contrario a la polaridad que presenta la interrogativa: ¿Realmente alguien ha elevado a debate público la circunstancia de que doña Sonsoles no haya acudido al G-20? equivale a la aseveración Nadie ha elevado a debate público la circunstancia de que doña Sonsoles no haya acudido al G-20, donde el indefinido ha de sustituirse por su contrario en la interpretación. La presencia de adverbios epistémicos (realmente, quizás, acaso) suele ser otro índice formal de que la interrogación ha de interpretarse como retórica. En el texto, además, se refuerza con el elemento modalizador para ser sinceros. La eficacia retórica de estas interrogaciones radica en varios factores: en que constituyen apelaciones directas, de una parte; de otra, puesto que son afirmaciones indirectas, la responsabilidad del emisor queda mitigada, o incluso podría anularse en el caso de que se hiciera necesaria una retractación. Éste no es es el caso de esta columna, en la que el autor desarrolla esta idea en las líneas siguientes, en una oración (Un servidor […] tan distinguida ausencia) cargada también de fuerza argumentativa, como enseguida veremos. En definitiva, cabe también a propósito de la interrogación retórica hablar de doble enunciación: la pregunta formulada expresamente y la aseveración –de polaridad contrariaque de ella ha de inferirse. E. Dafouz (2006) señala la relevancia como marcadores interpersonales de varios de estos factores –pregunta retórica, deíxis personalen los géneros periodísticos de opinión. La indirección se observa igualmente en otros momentos, además de las ironías que enseguida se comentarán y de las que está próximo el caso de hombre, de algo se entera uno, que se debe interpretar como estoy bien informado, en un empleo próximo a la antífrasis. Asimismo, se descalifica indirectamente –entre otrosa los responsables de La Noria mediante la constatación No he oído ni leído a nadie digno de consideración intelectual y/o política que se mostrara inquieto por tan distinguida ausencia = solo los tontos…; sin embargo, puesto que la descalificación ha de inferirse, queda protegido el responsable del texto. CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
375 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» Por otra parte, y también en relación con la polifonía, cabe destacar la presencia de otros enunciadores o voces que el autor convoca: los que aparecen en los fragmentos en los que la ironía o antífrasis es el mecanismo argumentativo predominante. Esta figura, que la retórica solía explicar como un recurso por el que se quiere hacer entender lo contrario de lo que se dice, se explica, según la teoría de la polifonía como un caso de doble enunciación en un mismo enunciado en el que coexisten dos proposiciones de valor contradictorio (cf. Gutiérrez, 1997, 33-62). Sin embargo, para la adecuada interpretación de la ironía se hacen necesarias ciertas condiciones, esencialmente, un marco común de referencias, un conocimiento del mundo compartido y a menudo una similar valoración de la realidad. Por ello la interpretación irónica se hace más sencilla en el caso de que se comparta una ideología, en la relación que se establece entre un columnista y sus lectores habituales Así, percibimos que el punto de vista literalmente expresado en estos fragmentos no se identifica con el del responsable de la enunciación (el locutor); de hecho, lo que se considera absurdo es lo directamente expresado (la voz de otro enunciador). A los ya mencionados tan distinguida ausencia, tan perspicaz comentario, cabe añadir especialmente el fragmento porque todas ellas son tontas e invasivas y floreros, frente a las mujeres de izquierdas, que son unánimemente inteligentes y discretas y con muchísima personalidad. Aquí hubieran bastado para su interpretación irónica y la atribución a un enunciador de ideología opuesta a la del autor el conocimiento sobre la situación discursiva (acerca del autor, del sesgo de la publicación, etc.), reforzado por la hipérbole y otros rasgos retóricos, como el paralelismo antitético, el autor prefiere adscribir tal discurso metafóricamente a quienes hay que hacer responsables claramente de la descalificación de las mujeres de derechas (eso decían los de la otra orilla) y, se sobreentiende, del ensalzamiento de las mujeres de izquierdas. Además, en un recurso también irónico, se emplea un tiempo verbal que habitualmente expresa duda –juraríapara indicar certeza con respecto a la prueba que rebate el discurso de los oponentes políticos: uno juraría que las dos primeras mujeres [...] fueron precisamente de derechas. Otro fragmento irónico (polifónico), que remite asimismo al discurso de otros enunciadores es igual todo fue una añagaza virtual de Urdaci, que nos engañaba mucho, donde quienes quedan desautorizados precisamente por la ironía pueden ser los contertulios de La Noria, que habrían criticado a su vez al periodista Alfredo Urdaci por mendaz (añagaza, engañaba). Nos encontraríamos así ante un caso de discurso referido –parece indicarlo el encapsulador tan perspicaz comentario, en el que parece remitirse anafóricamente al fragmento señalado- . Pero tal vez hubiera de atribuirse nuevamente los de la otra orilla. En cualquier caso, unos y otros quedan asimilados en el texto junto con quienes puedan englobarse bajo un signo político opuesto al del autor. Obsérvese que perspicaz comentario desautoriza irónicamente la desautorización que mediante añagaza virtual o el verbo Estrategias discursivas, didáctica de la lengua y nuevas tecnologías «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
376 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» engañar habrían realizado los contertulios de La Noria12. La eficacia retórica de la ironía reside, finalmente, en que la opinión refutada es la que se expresa (por ello es un arma ofensiva desde el punto de vista argumentativo) y, al mismo tiempo, puede evitarse justificar una opinión que no se manifiesta, dado que no se sostiene expresamente (puesto que la opinión se transmite por medio de presuposiciones, el autor no es responsable de lo que el lector infiere). Otros rasgos polifónicos, relacionados con la desautorización del discurso de otros enunciadores, se han comentado ya en § 3.1.3; a ellos habría que añadir el empleo de determinados verbos que recogen sus enunciaciones (cf. § 3.2.2) y de coloquialismos y metáforas que describen el comportamiento lingüístico de los enunciadores que se ridiculizan, reforzados por sendas expresiones adverbiales (insistían una y otra vez en sacar a colación/volvía de nuevo a darle a la manivela) (cf. Casado, 2010: 71-73). 3.2.2. Otros recursos argumentativos Para terminar señalaremos otros recursos argumentativos que destacan en el texto, ayudando a conseguir la complicidad y cercanía con el lector o transparentando la posición ideológica del autor (cf. § Introducción). Sucede de este modo con la dilogía que encontramos en las primeras líneas: Sonsoles Espinosa, señora de Rodríguez Zapatero, no ha estado con su marido en la denominada cumbre del G-20 (una cumbre donde caben veinte no es una cumbre, sino más bien una meseta, pero, en fin, no nos perdamos por ahí) (líneas 3-5), donde cumbre se emplea en dos de las acepciones que marca el DRAE (s.v.) –acep.1. ‘cima de un monte’ y acep. 3. ‘reunión de máximos mandatarios’-. Sabido es que los coloquialismos suponen una grado de proximidad entre los interlocutores, por lo que suelen emplearse con frecuencia en las columnas periodísticas como recurso para lograr una cercanía, que pretende ser, en último término, ideológica. Se ha señalado ya el caso de conectores y marcadores discursivos (cf. § 3.2.2). Pues bien, son varias las expresiones de este tipo que aparecen en el texto, en una medida que parece oportuna: estar en la pomada ‘estar enterado de todo’ -coloquial según DRAE y DEA-, donde la pomada representa metonímicamente a la gente influyente, basándose en la asociación de significados entre este tipo de personas y el ungüento que todo el mundo usa y todo remedia; sacar a colación, generalización de la expresión jurídica sacar o traer a colación13; (mujeres) floreros , variante coloquial del más formal pero menos valorativo 12 Cf. en relación con varios recursos de desautorización en la prensa en español Casado, 2010. Entre ellos debería mencionarse el también empleado en el texto: la denominada cumbre del G-20, donde funcionan como elementos distanciadores tanto el participio como la cursiva –aquí justamente en redonda-, y que el autor explica mediante el paréntesis correspondiente. 13 Con ella se hace referencia a la obligación de que un heredero forzoso lleve los bienes recibidos como donación en vida del donante (DRAE, s.v. colación (de bienes). CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
377 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» (mujer) objeto14. Pueden añadirse a estas expresiones voces como trasero, culo, memez, marido, tontas, imbécil. A este respecto cabría aún realizar alguna apreciación. De una parte, los coloquialismos léxicos y sintácticos que abundan en el texto constituyen rasgos de lo que se ha denominado «oralidad fingida» (Mancera, 2009 y López Pan, 2010) y que se ha señalado como un recurso frecuente y relevante para la creación del ethos del autor, entendido éste como configuración del autor como personaje –al que corresponden determinadas características retóricas y estilísticas, su ethos poéticoy elemento vertebrador de la estrategia persuasiva de la columna, en la que, entre otras razones, por su brevedad, no suelen caber argumentaciones basadas en la demostración lógica (López Pan, 2010)15 -. Sin duda podría revestir interés el análisis más detallado de otras piezas o procedimientos discursivos que operan en la creación de sentido de este texto. Sin embargo, por una cuestión de espacio, pero también práctica –en relación con el tipo de análisis que pueda llevarse a cabo en el aula-, no iremos más allá de lo ya expuesto. 14 Repárese en que las mujeres de derechas se califican con coloquialismos, tontas, invasivas y floreros, frente a los más cultos inteligentes, discretas y con muchísima personalidad, de las mujeres de izquierdas, que toma todo su sentido al tratarse de una reproducción por parte del autor de las palabras de los de la otra orilla. 15 Cf. lo apuntado en las páginas introductorias para el concepto de ethos nuclear. Estrategias discursivas, didáctica de la lengua y nuevas tecnologías «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
378 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» 4. FINAL A lo largo de las páginas precedentes se ha llevado a cabo el análisis de los aspectos lingüísticos que consideramos más relevantes para la construcción del sentido en la columna escogida, con el fin de que puedan ser expuestos a los estudiantes cuya formación requiera especialmente de la comprensión de distintos recursos argumentativos –fundamentalmente en los estudios de Filología o Comunicación-, pero también, ajustando la explicación al nivel oportuno, en etapas previas en las que resulta necesario formar lectores con sentido crítico. En cualquiera de estos casos resulta fundamental la información que pueda poseer el docente acerca de estas cuestiones. Ciertamente, el marco referencial sobre el que se construye la coherencia externa del texto comentado podrá variar con el tiempo –la identificación de los protagonistas que configuran la actualidad informativa en cada época-; sin embargo, es válida en cualquier caso la explicación general de la función argumentativa de determinados fenómenos que constituyen rasgos frecuentes –casi constantesen la columna periodística: los relacionados con la polifonía (voces textuales, deíxis, ironía, desautorización o interrogación retórica) y otros, como los encapsuladores anafóricos o anáforas contextuales nominales, los elementos modales, axiológicos o propios de la oralidad; ejemplificados en la unidad discursiva que constituye la columna analizada. Por otra parte, la ejemplificación que aquí se realiza del modo en que estos fenómenos pueden focalizarse en la superficie textual cuyo entramado contribuyen a crear, busca rentabilizar la percepción de estos fenómenos a través de la imagen, fuente informativa primaria, como bien se sabe, con lo que el comentario, descripción o discusión de cada uno de los fenómenos se realiza de manera simultánea a su percepción visual destacada individualmente en el todo del que forma parte. BIBLIOGRAFÍA ANSCOMBRE, Jean-Claude y Oswald DUCROT (1994 [1988]): La argumentación en la lengua. Madrid, Gredos. CALSAMIGLIA, Humberto y Amparo TUSÓN (1999): Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona, Ariel. CASADO, Manuel (2010): «Algunas estrategias para la desautorización del discurso ajeno en la prensa», en MARTÍNEZ PASAMAR, Concepción (ed.): Estrategias argumentativas en el discurso periodístico. Frankfurt, Peter Lang, pp. 69-85. DAFOUZ-MILNE, Emma (2006): «Estudio de los marcadores interpersonales en el comentario periodístico: estrategias para la identificación autor-lector en el texto», en RESLA, Madrid, Asociación española de Lingüística aplicada, 19, pp. 67-82. DUCROT, Oswald (1986 [1984]): El decir y lo dicho. Polifonía de la enunciación. Barcelona, CONCEPCIÓN MARTÍNEZ PASAMAR, CRISTINA TABERNERO SALA «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)»
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