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Cooperación y descentralización en Andalucía. Propuestas para una responsabilidad compartida

Perales Pizarro, Alfonso

Abstract

Andalucía requiere no perder las oportunidades que la nueva coyuntura histórica le depara. En la actualidad gracias a la adaptación de nuevas líneas de actuación política se encuentra en una situación favorable. No obstante, se precisa de una cooperación y concertación entre los diversos agentes sociales y económicos, como de la coordinación con las diferentes entidades locales y poderes gubernamentales sin perder de vista la descentralización y el servicio al ciudadano. Igualmente, existe un compromiso de solidaridad que debe traducirse, entre otras cosas, en un tratamiento correcto del fenómeno migratorio.

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· 9 · COOPERACIÓN Y DESCENTRALIZACIÓN EN ANDALUCIA Propuesta para una responsabilidad compartida* Alfonso Perales Pizarro Consejero de Gobernación de la Junta de Andalucía * El núcleo de este artículo fue la intervención del autor en el Club Antares de Sevilla el 1 de marzo de 2001. RESUMEN Andalucía requiere no perder las oportunidades que la nueva coyuntura histórica le depara. En la actualidad gracias a la adaptación de nuevas líneas de actuación política se encuentra en una situación favorable. No obstante, se precisa de una cooperación y concertación entre los diversos agentes sociales y económicos, como de la coordinación con las diferentes entidades locales y poderes gubernamentales sin perder de vista la descentralización y el servicio al ciudadano. Igualmente, existe un compromiso de solidaridad que debe traducirse, entre otras cosas, en un tratamiento correcto del fenómeno migratorio. ABSTRACT It is a basic issue that Andalusia does not miss the new oportunities offered by the current political situation. The situation today is a favorable one, due to the adoption of several specific policies. However, it is necessary to count with the coordination of the different societal and economics agents, as well as with the coordination of the local and governmental institutions, together with a de-centralization and the civic service. In addition, there is a solidarity compromise that must involve, among other issues, a proper approach to the problems derived from migrations. Lo que quiero plantear es sencillo: creo que Andalucía tiene por delante un reto. Ya dicho así es retórico, pero cierto. Es el reto de no volver a perder de nuevo el tren de la modernización económica. Andalucía ha perdido todos los trenes de la modernización que han pasado por delante de España. Ahora estamos al borde de una revolución económica de consecuencias extraordinarias, tanto positivas como negativas, y Andalucía no debe permanecer ajena a ella. Por tanto, se trata de que lleguemos a esta conclusión y nos preguntemos qué método conseguimos para implicar a todos en el logro de este objetivo. Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 1 / 2002 · 10 · Este es el contenido esencial del presente artículo con el que espero finalmente llegar juntos a la conclusión de que he evitado aquello que decía Juan de Mairena cuando criticaba a los políticos que vienen a decir lo mismo del revés que del derecho. Se tratará de una explicación que pretende ser clara de lo que, creo que tienen que hacer en este momento la política y los políticos andaluces, los empresarios, las centrales sindicales y, en definitiva, tienen que hacer las clases dirigentes andaluzas. Partimos de sentirnos siempre orgullosos de la historia de Andalucía. Hablamos de la riqueza de la romanización, baste el bellísimo ejemplo de Itálica. Hablamos de la convivencia de las tres religiones, más idealizada que real, tiene lugar en la tierra de Al-Andalus entre musulmanes, judíos y cristianos. O más recientemente del movimiento campesino singularmente anarco-sindicalista, que ha ocupado la atención de historiadores e hispanistas foráneos. Pero, hay una parte de la historia, menos popular, que es la que me interesa poner de manifiesto. Es esa parte que describe como las clases dirigentes andaluzas no fueron capaces, a lo largo de los siglos XIX y XX, de colocar a Andalucía en el lugar de salida y en el lugar de llegada de la modernización económica. De tal manera, que esa es una conclusión real y dramática: los dirigentes andaluces de entonces o no pudieron o no quisieron aprovechar los núcleos económicos de Málaga, de Sevilla o de Jerez (Cádiz) para acumular capital, para diversificar, modernizar para articular el mercado mediante la mejora de los procedimientos y de las infraestructuras. El espíritu emprendedor de algunos empresarios y políticos andaluces del siglo XIX y primeros decenios del XX quedaron ahogados por la incomprensión y por la desidia de la gran mayoría de las clases dirigentes andaluzas. No obstante, en Andalucía hubo magníficos dirigentes empresariales, innovadores de primera fila, y políticos conservadores y liberales que merecen hoy gran respeto por su anticipación a la política y su gran capacidad, pero que estaban solos en un mar de apatía, de desidia y de tópicos que ahogaba cualquier tipo de iniciativa. Así, el ferrocarril que une Jerez con el Portal queda como ejemplo, por un lado, de una gran capacidad innovadora y al mismo tiempo de la soledad y el aislamiento de estos sectores más dinámicos. El proteccionismo económico cerró el mercado nacional, cerró las fronteras españolas en beneficio de vizcaínos, catalanes y cerealistas castellanos y andaluces. Los sectores mas emprendedores no encontraban ningún tipo de aliento en ese momento. De hecho, el sector del vino de Jerez, que llegó a suponer ni más ni menos que el veinte por ciento del valor total de la exportación española en el siglo XIX, combinó perfectamente, de manera extraordinaria, la transformación económica y empresarial con una actividad que conservaba perfectamente el medio ecológico generando riquezas y no contaminando el entorno, y sin embargo, sí quedó como un sector aislado, desarticulado y sin conexión con el resto. Me permito hacer esta mención histórica para insistir en lo que es el objetivo central del gobierno andaluz. Sencillamente, es claro que Andalucía no puede de ninguna de las maneras perder de nuevo el tren de la modernización autonómica. · 11 · La política tiene que poner este potencial extraordinario de desarrollo económico al servicio de la sociedad andaluza y de los intereses generales, porque, es verdad, aunque hay problemas en esta sociedad -y no quiero sacralizar la sociedad del conocimientoestamos asistiendo a una revolución económica de cambios vertiginosos que incrementa la productividad y el Producto Mundial Bruto hasta niveles desconocidos. Unos la han llamado economía informacional, otros economía del conocimiento o revolución tecnológica. Los anglosajones la llaman globalización, y los franceses, que dicen que la globalización la hicieron los marinos españoles y andaluces que dieron la primera vuelta al globo navegando, la denominan mundialización de la economía. Nosotros, ajenos a la discusión entre franceses y anglosajones, tenemos que llegar a la conclusión de que estamos asistiendo a una revolución económica que incrementa la productividad, pero que a su vez genera extraordinarias bolsas de pobreza. Una parte importante de la población mundial vive con menos de un dólar al día, y, probablemente, si no le ayudamos, se trasladará a una situación mucho mas alejada de su actual estado de desarrollo con esta nueva revolución. Andalucía no puede perder el ritmo que nos permita incorporarnos al nivel de otras comunidades europeas. No porque adoremos a la nueva economía. Soy socialista y, por tanto, creo que la economía está al servicio del ser humano y al servicio del reparto de las riquezas. Lo que sí está claro es que o nos enganchamos a ese tren o, si no incorporamos las nuevas técnicas de gestión y de comunicación, nuestra economía no será competitiva. Pero, ¿en qué lugar estamos para alcanzar ese objetivo?. Andalucía, que indudablemente tiene problemas, ha asistido en los últimos cuatros años a un crecimiento acumulado del Producto Interior Bruto del 17´31%, en España ha sido del 14´5% y en la Unión Europea del 9´7%. En el sector “ocupación” se han creado 338.700 empleos, situando a la tasa de paro en la menor de los últimos años a pesar de que es verdad que sigue siendo alta y a pesar de que el crecimiento de la población andaluza es el más elevado de toda España. Naturalmente, es un esfuerzo conjunto de todos, pero es muy importante que las Administraciones Públicas apuesten claramente por este esfuerzo. Tengo que decir que la apuesta que hicieron por Andalucía los gobiernos dirigidos por Felipe González, se ha quebrado en este momento. Nunca antes un gobierno había acometido un esfuerzo tan decidido e importante para articular y unir el sur con el resto de la península. Sería incomprensible entender, sin esa voluntad política, que el primer tren de alta velocidad español comunique Madrid con Sevilla y no lo haga con otras ciudades del norte o del nordeste de España, no tiene ninguna explicación salvo la voluntad política de quienes en aquellos momentos gobernaban España. Ni desde el punto de vista del transporte de mercancías, ni desde el punto de vista de los intereses económicos, la única justificación que ese sector tiene para su implantación es el esfuerzo de una administración pública que sabe que España no puede avanzar si no se articula el sur peninsular. Por esta razón la realización de los objetivos estratégicos que tenemos planteados y que el Presidente de la Junta Artículo · Alfonso Perales Pizarro Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 1 / 2002 · 12 · ha expresado con claridad, se centran en ese esfuerzo de incorporación al nuevo crecimiento económico. ¿Con qué activos contamos en estos momentos? En primer lugar, y el más importante desde nuestro punto de vista, es que el manejo del conocimiento ha pasado a ser un factor determinante del actual sistema de producción. En Andalucía tenemos actualmente unos 270.000 alumnos matriculados en las universidades, de tal manera que nuestra región se sitúa en los primeros puestos en cuanto a población universitaria respecto al total nacional. Un elemento crucial de la nueva economía puede ser y tiene que ser el hecho de que los andaluces somos un pueblo creativo, un pueblo que ha incorporado un gran acervo cultural a su vida, y esto debe convertirse en un elemento primordial para la sociedad del conocimiento. Es preciso asimismo ligar la formación andaluza al sistema productivo. El Gobierno Andaluz acaba de aprobar un Plan de Desarrollo Tecnológico que, junto a los planes de investigación que ya hay en marcha, tiene que ser un elemento determinante para poder ligar el sistema de producción al sistema educativo, al sistema de investigación básica, y al proceso de transferencia de tecnología. Es sorprendente el nivel que alcanza la sociedad del conocimiento. Sirva como ejemplo el siguiente: una empresa líder en navegación aérea como la British Airways ha trasladado su sistema informático a un país como la India, sencillamente porque la mano de obra allí es más barata, es decir, más rentable, y los hindúes han demostrado ser los mejores informáticos y los mejores en el manejo del cálculo numérico. A una compañía de estas características no le importa mover su sistema informático a un país tan alejado de Gran Bretaña como la India si sus ventajas económicas son tan elevadas. Por lo tanto, no hay fronteras. La frontera es el manejo del conocimiento, tener la mente abierta y prepararse para lo que tenemos por delante. Por lo tanto, junto a la educación, necesitamos impulsar el espíritu emprendedor, incentivar la operación de nuevas ocasiones empresariales y apoyar los proyectos de jóvenes bien preparados. Sencillamente, es una cuestión de necesidad de vocaciones empresariales, de espíritu emprendedor - y este es , seguramente, el talón de Alquiles de la situación económica de Andalucía. Hemos tenido siempre una carencia de pujanza empresarial, seguramente por razones culturales que tenemos que superar. El gran elemento de dinamización de Andalucía no puede ser otro que el sector empresarial, ni la administración puede sustituir al sector empresarial, ni las centrales sindicales, ni la sociedad. Hemos tenido una sequía empresarial, una carencia de vocación empresarial en Andalucía, por razones de voluntad y por razones de cultura, una tendencia que debemos romper. Este es seguramente, el elemento central de la situación de la historia de la historia económica de Andalucía. Una pieza clave en este momento es nuestra población, la más joven de España. Ahora mismo los menores de quince años de Andalucía representan el 22´9% de la población, frente al 19´4% que representa este tramo en la población nacional. Esto es un extraordinario input a la actividad económica, todo esto teniendo en cuenta que Europa y España están sufriendo la llamada termita de- · 13 · mográfica. Diferentes estudio avalan que España tendrá dentro de cincuenta años entre 28 y 31 millones de habitantes, la mayoría no cotizará a la Seguridad Social en esos momentos. O se incrementa la población o, sencillamente, no se podrá sostener el sistema de protección social ni el sistema de pensiones. Por lo tanto, con una población mejor formada que nunca y con una población joven, Andalucía se convierte en un elemento de extraordinaria importancia. La población andaluza en el total nacional se ha visto incrementada en los últimos años en casi un punto porcentual. Además, tenemos un índice de natalidad apreciablemente superior al registrado en el conjunto del país, aunque aún así los problemas de población persistirán durante los próximos años. Es verdad también que hay un mayor dinamismo de la población andaluza en este momento. Somos una población optimista que cree en el futuro y esto también tenemos que ponerlo en consideración y convertirlo en un activo. Así, sirva también otro ejemplo: es el incremento de la tasa de actividad en los últimos años en Andalucía. Es cierto que tenemos un desempleo elevado, pero hemos generado una gran actividad económica y una gran aportación de jóvenes, y de mujeres, al mercado de trabajo. Por último, aunque no menos importante, resalto dos elementos que tienen que convertirse en una renta de situación, el primero es nuestra calidad de vida. Hoy, la calidad de vida tiene que ser -y lo es de hechouna aportación fundamental para la localización de la actividad económica y las actividades industriales. Si es posible que los británicos pongan su compañía de bandera en la India, es posible ya instalar cualquier actividad económica en cualquier lugar del mundo, si la calidad de vida, las infraestructuras y la aportación de capital humano lo permite. El otro elemento que debemos poner en valor es la autoestima de los andaluces. Hoy, los andaluces tenemos más conciencia de que podemos cambiar las cosas. Andalucía ha sido una tierra y un pueblo orgulloso de su sabiduría y de su historia, pero carente de un objetivo claro hacia el que tenía que caminar, y en este momento tenemos conciencia de que podemos cambiar. Por tanto, tenemos ventajas y tenemos inconvenientes, y desde luego tenemos un objetivo del que no podemos distraernos en ningún momento al igual que las condiciones para abordarlo. Lo que debemos hacer es preparar a Andalucía para ganar el futuro. Hasta ahora he dado unas pinceladas del diagnóstico de retos, de posibles oportunidades, pero la pregunta clave es la siguiente: ¿Cómo incorporamos al actor más importante, que es la sociedad andaluza, a este objetivo, al que no podemos renunciar?, ¿Cómo conseguimos que esto no sea únicamente un objetivo de los políticos, ni siquiera sólo de los empresarios, ni de las centrales sindicales, ni de otros colectivos, sino que lo sea de todos?. El método es bien sencillo: hacer de la cooperación y de la responsabilidad compartida los elementos centrales, lograr que los andaluces nos incorporemos a la nueva revolución tecnológica como una tarea de todos, de empresarios, de centrales sindicales y de colectivos profesionales. Artículo · Alfonso Perales Pizarro Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 1 / 2002 · 14 · Pronto se va a firmar el V Acuerdo de Concertación. Andalucía, como Comunidad, ha logrado año tras año acuerdos con las centrales sindicales y con los empresarios, lo que es indudablemente relevante. Ese aspecto tiene que implementarse y tiene que incorporar otros elementos importantes. Uno de ellos es la nueva manera de abordar la política. Debemos romper la imagen de que la política está orientada exclusivamente a ventilar diferencias entre grupos de presión. Tenemos que romper esta imagen y conseguir que la política se convierta en lo que tiene que ser, un instrumento, una palanca al servicio de la mayoría de los ciudadanos. De tal manera que tenemos que quebrar la desconfianza de los ciudadanos en la política en Andalucía. Este es un esquema que vale para todo, pero naturalmente tenemos que hacer un esfuerzo especialmente donde nos interesa tener más ambición y tener más voluntad. Los ciudadanos se encuentran muchas veces fuera de la representación política y reclaman su presencia activa en este escenario, por tanto, es fundamental la cooperación entre territorios, la sociedad y la administración. Planteo realizar un trabajo administrativo, un trabajo interactivo y un trabajo que no es sólo la respuesta a los problemas. La política también tiene que ser, antes que otra cosa, la anticipación a los problemas para ofrecer soluciones adecuadas. La cooperación entre administraciones, ayuntamientos, Junta de Andalucía, Gobierno Central, entre agentes económicos y sociales no es sólo un acuerdo de respeto a la función de cada uno, no es tampoco un pacto de no agresión. La cooperación entre administraciones se basa en la definición de unos objetivos que trascienden los intereses de determinados grupos, por lo cual interesan a toda la sociedad. El método de trabajo tiene que ser que la cooperación no esté ligada a que unos amparen los intereses de otros, sean administraciones, sean colectivos, sino que tienen que estar dirigidos a identificar objetivos que trasciendan los intereses de estos grupos porque son buenos y positivos para el conjunto de la sociedad. Les voy a exponer un ejemplo relacionado con mis competencias. En este momento el ciudadano, el ciudadano consumidor, es vulnerable frente a las grandes corporaciones económicas. La administración y la cooperación entre administraciones, sin deteriorar en modo alguno el sistema económico, tiene que convertirse en un elemento activo y beligerante en defensa del consumidor. Por último, aquí en Andalucía (y es una de las pocas intervenciones políticas que voy a hacer), en cuanto a las relaciones políticas es preciso recuperar el nivel mínimo de lealtad institucional. No tiene ninguna explicación el hecho de que ningún proyecto de este gobierno que preside Manuel Chaves, ni de este ni de los anteriores, haya contado con la colaboración de la oposición política. No puede ser que ningún proyecto de los que ha presentado este gobierno y los anteriores, cuente con el apoyo de la oposición política. Esto no tiene sentido. Tiene que haber algún proyecto del gobierno que haya merecido el apoyo de la oposición. Parece que la explicación está en que sencillamente no se reflexiona y porque la oposición, en ese caso, no trasciende sus intereses de grupo. Se ha hecho un tipo de política radical, incomprensible en un partido político que cuenta con muchos electores y que tiene una enorme responsabilidad institucional. Espero que se supere en el futuro y que logremos lugares de encuentro con la · 15 · oposición. Queda claro que existe la necesidad de cooperar, y ahora hemos de dar un paso en esta dirección: el de descentralizar. ¿Qué es la descentralización? Pues bien, esta es la aplicación de un principio comunitario que se empezó a emplear en la Comunidad Europea, y que consiste en la aproximación de los centros de poder a los administrados y la asignación de las competencias y de las funciones al nivel administrativo que mejor pueda desempeñarlas. El esfuerzo de descentralización hacia los ayuntamientos y hacia las estructuras periféricas de la Junta de Andalucía debe ser relevante, y es hoy un compromiso firme del Presidente de la Junta. Junto a la descentralización y a la cooperación, creo que la responsabilidad de la administración andaluza es la de conseguir que la administración funcione, se acerque a las empresas privadas en la agilidad y en la rapidez de respuesta a los problemas. Por tanto, el método es sencillo: es la cooperación, definir un objetivo que trascienda los intereses de grupos, conseguir que las competencias estén en el lugar donde se asignen esos recursos con mayor eficacia y con mayor eficiencia, con el menor empleo de recursos públicos para satisfacerlos - ese es el proceso de descentralización. No se trata de un ejercicio de papanatismo, sino más bien de decir que los ayuntamientos son importantes y que por eso ahora tienen que tener más competencias en base a los principios de eficacia y de eficiencia. Voy a entrar en la última parte recordando lo que dije al principio: no puede haber obstáculos que nos desvíen de nuestros objetivos y de nuestras metas. Sólo desde una región vertebrada, desde una comunidad cohesionada socialmente y articulada territorialmente se puede dar respuesta y alcance a este objetivo final. Todo ello se tiene que materializar en un mundo local activo y dinámico, en una sociedad integrada y cohesionada, con un sector financiero solvente y sólido. Con respecto al mundo local tengo que decir lo siguiente: la única instancia que detecta con rapidez los problemas, los diagnostica e imagina soluciones de una manera inmediata en la administración son los ayuntamientos. No hay ninguna institución que tenga mayor agilidad, por proximidad en la detección de los problemas y en la propuesta de soluciones a los mismos. ¿Qué está sucediendo en el mundo local en estos momentos? Está sucediendo algo que es, cuanto menos, curioso. Algunos pensadores, cargados de buena voluntad y de acierto, llegaban a la conclusión de que, una vez satisfechas las necesidades materiales del ser humano, no habría ningún problema. Sólo tenían razón parcialmente. Es verdad que un ciudadano de Liberia o de Sierra Leona o de Gambia tiene más problemas que nosotros, pero se equivocaban en que una vez satisfechas las necesidades materiales todos los problemas quedaban solucionados. Necesitamos un nivel de calidad de vida cada día superior. Necesitamos seguridad en nuestro ocio, en nuestra residencia, y más estabilidad en las relaciones sociales y en las relaciones con la naturaleza, y de todo ello surgen nuevas limitaciones y problemas que hasta ayer eran desconocidos. Hay un nuevo tipo de soledad en las grandes ciudades que es verdaderamente dramático. En todas las grandes ciudades existen personas que, incluso disponiendo de medios económicos, mueren en una soledad absoluta debido a que la Artículo · Alfonso Perales Pizarro Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 1 / 2002 · 16 · sociedad, la nueva sociedad, ha roto el paraguas que cobijaba a la familia y a las relaciones personales. Por todo ello, y aunque tenemos resuelto el elemento fundamental del alimento, nos quedan demandas que tienen que ser atendidas de manera más compleja, más diversificada y más novedosa. Tenemos que responder desde el ámbito más preciso, que es el ámbito local, el de los ayuntamientos. El gobierno andaluz tiene que abordar con lealtad institucional las relaciones locales sin perder la perspectiva del servicio al ciudadano. Lo vamos a hacer en base a los siguientes principios: la subsidiariedad y la autonomía local. En lo que a la subsidiariedad se refiere, hay que aproximar los centros de poder al administrado y las funciones al nivel que mejor lo pueda hacer. El respeto a la autonomía local, nuestra respuesta a los debates comarcales o debates supramunicipales, seguramente despreciada por muchos pero sencilla, es buscar fórmulas de carácter voluntario con el fin de que los ayuntamientos decidan libremente sobre la necesidad de formar territorios funcionalmente coherentes. Yo me resisto, por sentido común, a dividir otra vez Andalucía en territorios comarcales, abogo por la fórmula sencilla de que los ayuntamientos se agrupen por sus intereses y por sus necesidades. Esa es la solución supramunicipal en la que creo. Por sentido común, la formula supramunicipal tiene que ser una fórmula de carácter voluntario y que forme territorios coherentes, basada en el principio de eficacia, equidad, colaboración y participación. Sobre esto quisiera apuntar algunas ideas concretas que son las siguientes: Hay que reconocer ya el carácter de ámbito metropolitano de Sevilla, Málaga, Granada, Bahía de Cádiz y Campo de Gibraltar. Hay que abordar las áreas de influencia de Córdoba, Huelva, Jaén, Almería, otras realidades urbanas en formación como la Costa del Sol y ciudades litorales que requieren un tratamiento singular, como son la Costa del Sol Oriental, lo que llaman la Costa Tropical, la costa occidental de Huelva, la costa de Trafalgar, la costa noroeste de Cádiz, el levante y el poniente almeriense, y los áreas interiores que también requieren formulas singulares, como son el centro norte de Jaén, la Subbética de Córdoba, el Bajo Guadalquivir, la Campiña de Sevilla Carmona-Ecija por un lado, Morón, Marchena, Osuna, Estepa y en otro lugar la vega media del Guadalquivir, y las Hoyas Subbéticas. ¿Qué tipo de fórmula supramunicipal? La que en cada caso se decida como la más eficaz. No creo ni sacralizo ninguna en concreto; una fórmula que en cada lugar se considere que es la idónea para responder a esas necesidades y a esos problemas. Hay que acudir con la mente abierta y sin ningún tipo de prejuicio en relación a ninguna fórmula. En este contexto opino que son sorprendentes los debates entre políticos, también municipales, cuando el problema en Andalucía local es el problema del minifundismo municipal. Más del 85% de los ayuntamientos andaluces tienen menos de cinco mil habitantes, mas de la mitad no pueden elaborar ni aprobar sus presupuestos a lo largo del ejercicio económico y casi la mitad no están en condiciones de registrar sus cuentas municipales ante el Tribunal de la Cámara de Cuentas para que sean revisadas. Por lo tanto, la realidad es que lo municipal necesita de una extraordinaria atención y de un extraordinario cuidado. De hecho, la apuesta desde mis competencias como · 17 · Consejero de Gobernación no es un acto de fe sino de planteamiento efectivo. Así estamos elaborando una futura Ley de gestión de servicios de las aglomeraciones urbanas, una Ley del Fondo de Cooperación Municipal y la realización de nuevas formas de gestión municipal impregnadas de calidad que ayuden a mejorar el funcionamiento de los Ayuntamientos. Todo ello sin que podamos olvidar ninguno de nosotros que la responsabilidad última de la financiación de las corporaciones locales es del Gobierno Central. En este sentido, quiero resaltar que hay un órgano, el Consejo de Política Fiscal y Financiero, que decide el nivel de endeudamiento de las corporaciones locales, aunque curiosamente los ayuntamientos no están representados en él. En España, la división vertical del poder no es una división jerárquica, aquí el Estado no manda en las Comunidades Autónomas y las Comunidades Autónomas no mandan en los ayuntamientos. Existe una relación de respeto a la autonomía constitucional de cada uno de los niveles. Es inevitable que el Consejo de Política Fiscal y Financiero haga sitio para que los ayuntamientos españoles se sienten en el nivel que les corresponde, que no es otro que el nivel que la Constitución les asigna para defender la autonomía municipal y la autonomía de sus competencias. Sobre la vertebración también hay polémica. En ningún lugar, por ejemplo Vigo, La Coruña, Cartagena, Murcia (y podía relatar toda España), nadie es ajeno a esa polémica. Si compartimos que el ansia del éxito individualista excluyente de un territorio sobre los demás está sencillamente condenado al fracaso, dado que el mundo global no ampara actuaciones regionales donde la competencia entre zonas no discurra por un diálogo de cooperación. Andalucía tiene en estos momentos un proyecto regional que es la conjunción cooperante de todos sus territorios y la explotación de sus singularidades. Antonio Domínguez Ortiz, seguramente uno de los hombres más sabios que hay en Andalucía, decía recientemente, entrando en la polémica sobre si Andalucía existe o no, que esta región tiene una historia, tiene un pueblo y tiene diversas culturas. Afirmo que ese conjunto de singularidades y esa conjunción cooperante de los territorios tiene que visualizar el éxito del proyecto regional de Andalucía. Por lo tanto, el liderazgo institucional que se abriga bajo parámetros territoriales, no hace sino defender una tradición rancia, muy rancia, para la que es mucho mejor consensuar potencialidades complementarias. Es mucho mejor unificar esfuerzos que disputar espacios, seguramente sin ningún sentido. Como antes he señalado con el ejemplo de British Airways, en este nuevo contexto mundial, el concepto de frontera no tiene nada que ver con territorios sino con la división entre los que están insertos o no en la sociedad de información. Ese es el nuevo concepto de frontera. Hoy, una ciudad será más competitiva independientemente de si está en España, Francia o Portugal, en función de su aportación de infraestructura de comunicaciones, buen puerto, buen aeropuerto y, sobre todo, si tiene un extraordinario y avanzado sistema de comunicación. Tenemos que mejorar nuestras instalaciones portuarias, mejorar el ferrocarril entre Córdoba y Málaga, y continuar la mejora del sistema de carreteras. Es fundamental recordar que esa es la nueva frontera. Por lo tanto, la disputa territorial es una disputa Artículo · Alfonso Perales Pizarro