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Notas sobre el Alminar de la Aljama de Isbiliya

Jiménez Martín, Alfonso

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Vil CENTENARIO DE LA GIRALDA (1198-1998) NOTAS SOBRE EL ALMINAR DE LA ALJAMA DE ISBILTYA Alfonso JIMENEZ MARTIN Universidad de Sevilla <<I'o que movió al Amir al-Muminin a construir fue ln religión y Ia piedad con que Dios Io distinguió, y el favorecer a Sevilla, adomándola y dotándola con lo mós noble que se ni:K, oído y por haber vivido en ella el verano v la priIbn Sahib al-Sala Hace sólo un par de años se celebró una exposición en nuestra ciudad para cuya publicación élaboré un resumenl de lo que conozco sohfe de las mezquitas qul tá Sevilla islámica poseía; el balance fue exiguo, pues sólo pude inventariar ties edificios, entre los que conservan algún resto material apreciable, y quizás los indicios de otro más; si tenemos en cuenta que hay noticias musulmanas de veintisiete oratorios, y de setenta y dos, según las fuentes cristianas inmediatas a la <(econquistD de la ciudad, de la que en noviembre se conmemoran setecientos cincuenia años, concluiremos que las destrucciones han sido masivas. Esta impresión, no obstante, es falsa pues si consideramos que los dos edificios mejor conocidos fueron las dos aljamas, es decir, las mezquitas mayores que sucesivamente centraron la actividad de la umma isbilí durante los quinientos treinta años de su existencia, en una época en que sólo éstas eran edificios de una cierta prestancia, se podrá acepfaf la óonclusión de que no estamos tan mal informados de la arqui1 A. Jiménez, <Mezquitas de Sevilla>, El último siglo de la Sevilla isldmica, Gerencia Municipal de Urbanismo, Sevilla 1995, 149ss. 31 tectura religiosa del Islam sevillano. Es más, creo que podré demostrar que la información que poseemos es, en el contexto africano y "rrop.o del siglo vilxtt, absolutamente excepcional. En estas páginas comentaré tres aspectos concretos relacionados con la aliama en general y el alminar en particular, como modesta aportación a la efeméri_ de;.antes advertiré que este texto no corresponde exactamente a mi exposición verbal en el ciclo de conferencias, pues allí hice énfasis en cuestiones relacionadas con la apariencia de la Torre, que es un aspecto que se presta mejor a la comunicación directa, siempre limitada cuando dela impienta se trata. ctmo se podrá advertir seguidamente mi aportación va de lo general a lo particular, de la arqui_ tectura del imperio almohade a un detalle constructivo concreto, pasando poi el examen del contexto profesional que nos permite hoy celebrar esté centenario. La primera cuestión que me interesa es situar la Giralda almohade en el contexto de la arquitectura de su época, para lo cual debemos compararla con sus <<hermanas>>, las torres de las aljamas marroquíes de Marrakech y Rabat. En la hipótesis comúnmente aceptada2, se establecJque la primera "r *á, antigua que la Giralda v que la segunda, claramente inconclusa, ei más tañía;la torre marrakusí, por lo tanto, sería el origen formal del tema, la última su abortada culminación y la cafra de la Giralda un simple paso intermedio, más gracioso que dotado de rigor compositivo3; con estos mimbres, y poco más, se órganiza él capítulo correspondiente al arte almohade en los manuales universitarioi y en las pu^blica_ ciones divulgativas. El problema es que la cronología de la nuestra está firmemente establecida y detallada, pero las africanas tienen las suyas sólo hilvanadas; a través de las crónicas4 sabemos lo siguiente del gran alminar isbilí: 56411169: inicio de la reforma del sector meridional de la ciudad, cuando, sobre la periferia suburbana, que prácticamente había estado durante siglos a merced del Guadalquivir hasta cincuenta años antes, se levantaron variós recintos militares. 56711172: Ahmad b. Basso, tras la expropiación y explanación de ciertos tenenos a la entrada de uno de esos recintos militares (ia A{cazabalnterior), trazólaaljama e inició sus obras, paradas cuatro años después, cuando el oratorio propiamente dicho estaba casi completo, incluso amueblido en parte. z Las formulaciones clásicas son las ya muy añejas de la L.Torres Balbás en <Arte Almohade>, Ars Hispaniae (IV), Plus ultra, Madrid 1949 y Arte almortívide y almohacle, c.s.I.c., Madrid 1955, que sus copistas (entre otros J. Yarza, Historia det Ane Hispánico (II) La Edarl Media, Alhambta,Madrid 1gg0, G. Borrás Gualís, dl Islam, de Córdoba al Mucléjar, sílex, Madrid 1990 y M. casamar, <Almorávides y almohades: introducción>, AI Andalus. Las Artes Isltimicas en España,El Viso, Madrid 1992.) repiten sin más alteración que la paulatina pérdida de monumentos, como si cada vez hubiese menos confianza en lo que escribió Don Leopoldo. r F. Chueca Goitia, Historia de Ia Arquitectura española. Edad Antigua. Edad Metlia.,Editorial Doslat S'A., Madrid 1965, 275 que quizás constituya una de las más infundadas valoraciones det alminar sevillano, inducida por unos datos gráficos erróneos. a Me refiero sobre todo a A. Huici Miranda (ed,.), Ibn sahib at-sata: al-Mann bil-Imama,Anubar, valencia 1969 y, en menor grado a A. Huici Miranda (ed,.), Ibn Abi Zar: Rawd al-eirtas, Nácher, valencia 1964. Ambas ediciones están muy necesitadas de una profunda revisión, sobre todo por lo que concieme a los topónimos y a la interpretación de términos técnicos. 57'7 lII82 el califa Abu Yaqub obligó a que se usara el oratorio y así se inauguró, inacabado, sin alminar, sin algunos pavimentos y sin resolver su entorno inmediato; qtuizá el sahn, aunque no se menciona explícitamente, estaba iniciado. 580/1184: el mismo califa decidió encerrar el oratorio en un recinto amurallado y fabricar la torre en su ángulo suroriental. Las obras fueron iniciadas por Ahmad b. Basso, que resolvió los problemas de cimentación que planteaba su gran mole, obligatoriamente asentada en terrenos de origen lacustre. ¿580/1184?: al poco las obras se p¿Iraron, reanudándose tras la muerte del califa, pero suavizando su sucesor, Abu Yusuf, el aislamiento de la sala; poco después las obras volvieron a pararse. El cronista menciona que esta etapa del alminar se realizó con sillares expoliados. 584/1188: se ordenó la continuación de las obras de la torre, bajo la dirección de Ali al-Gumari, al que el cronista atribuyó la decisión de proseguir con ladrillo; también se reanudaron las obras del patio, se concluyeron las labores en la sala de oración y se iniciaron los trabajos en el entorno contiguo. 59411198: Finalizó la magna obra con la colocación de las bolas del yamur de la Torre, obra de Abu-l-Layth. Esta fecha es la que celebramos hoy. El análisis de las formas urbanas y las excavaciones permiten añadir más detalles y datos contrastados al panorama documental que acabo de trazaq cuyo pormenor ahorcaré aquí5, ya que los he examinado con detenimiento en la publicación citada y en otra aún más recienteo, a las que sólo puedo añadir que las excavaciones que en la actualidad se realizan en la Catedral confirman con notoria exactitud mis suposiciones de 19817. Frente a este panorama tan detallado las obras africanas hacen un pobre papel, tanto que, para no dejarlas con sólo dos fechas, añadiré cuanto sé sobre la más estudiada de las construcciones almohades del actual Mamrecos, la mezquita dinástica de Tinmal. Las publicaciones que conozco aseguran que: 1. La primera parte de la mezquita Kutubiyya se construyó a partir del año 54llll41, cuando los almohades tomaron la ciudadó. De ella apenas si quedan unos escasos restos recién restaurados, los suficientes para saber que el alminar se construyó después y que la noticia de que tenía una maqsura escamoteable, diseñada por un colega de Basso, llamado al-Hayy Yacis, es verificable en la actualidade. 5 Me resisto a dar más datos pues, aún conociéndolos de muy primera mano, como promotor de casi todas estas investigaciones ajenas, espero que sus responsables directos las publiquen como se merecen. 6 A. Jiménez el.Pérez, Cattografía de la Montaña Hueca. Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla, Cabildo Metropolitano, Sevilla 1997,23ss. 7 Me refiero al contenido de los croquis de "Análisis formal y desarrollo histórico de la Sevilla medieval>>, La Arquitectura de nuestra ciudad, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, Sevilla 1981,22ss. 8 A. Huici Miranda (.ed), Coleccíón de crónicas árabes de la Reconquista (I) .Al-Hulal al-Muwsiyya, cróníca árabe de las dinastías almorávide, almohade y benimerín,Tefluán 1952,171. e En las obras que se han realizado entre 1992 y 1996 se ha vuelto a descubrir la huella de la maqsura, que apffece someramente restaurada; son perfectamente identificables las mortajas practicadas en los pilares y paramentos adyacentes al mihrab, que sirvieron para guiarla verticalmente, así como los fosos donde se alojaba cuando estaba retraída, con las ampliaciones chaflanadas para facilitar la maniobra, que hemos de suponer cubiertas con tarimas cuando no se estaba maniobrando, en función de la presencia del califa en la oración. JJ 2. La mezquita funerarialo de Tinmal, aldea donde había nacido el fundador del movimiento almohade, sirvió de panteón paraél y los tres califas que le sucedieron, incluidos los dos mencionados en relación con la aljama hispalense; pues bien, este edificio no tiene más datos que una visita califal en ét ano S+g¡t t 53-4, enla que se ordenó construir y ensanchar la mezquitall. 3. Antes de 553/1158 se amplió la Kutubiyya, duplicando su extensiónrz, es evidente, por el examen del edificio, que entonces ya estaría construida la torre y que fue amort\zadala maqsura o trasladada ante el ntevo mihrab. 4.En59Illl94 se ordenó construir la gran aljama de Rabat, cuyo alminar suelen llamar <Tour Hasan>; hubiera sido el mayor de los alminares almohades, pero, como quedó inacabado, la marca petmaneció yaparu siempre en tierras andaluzas; al menos hay tres textos distintos que apoyan unánimemente este momento tan tardío para su construcción, y siempre en relación con la Giraldal3. Estos escasísimos datos cronológicos se extrapolan para datar a la inmensa mayoría de los elementos decorativos antiguos que existen en Marakech, Tinmal y Rabat, con lo que oficialmente queda completo el panorama de la arquitectura imperial almohade, al que sólo falta el colofón de la sevillana Tore del Oro para quedar completo. Sin embargo, hay una serie de indicios que me hacen dudar de la solidez del panorama tradicional,más allá de la impresión de que las formas africanas son más barrocas y menos rigurosas que las andalusíes. sugerencia que no tengo interés ni sensibilidad para desarrollar, además de que me parezca este l0 Su tipo es tan raro que más parece un recinto murado preexistente, de aspecto muy austero, con merlones militares, en el que se incluyó una mezquita en el interior, construida con poca caiidad y decorada de forma muy recargada; estos extremos serán ya muy difíciles de comprobar tras las recientes obras de restauración. r l A . Huici Miranda (ed.), Ibn Abi Zar: Rawd al-Qütas,Yalencia 1964,38'7: <.EI año 548 volvió Abd al-Mumin a Marrakus, después de tomar Bugíct 1...] se fue a Tinmal, para visitar el sepulcro de al-Mahdt ctistribuyó entre sus hLtbitantes grandes sumas e hizo construir y ensanchar la mezquita; de allí se Jue a Salé donde paso el resto del año 548>>. Si se interpreta ansanchar (un recinto funerario previo) y construir (una mezquita en él) mi idea de que estamos en presencia de dos etapas se reforzaría; no se como se puede construir y ensanchar simultáneamente algo, salvo que la traducción sea incorrecta, cosa que no me sororende¡ía. - 12 La fecha tradicional de esta ampliación es la de 55'1/1162, pero el Dr. Ewert me ha informado que la datación de la enhega de un corán para esta mezquita permite hoy adelantar la fecha; ignoro cualquier otro detalle de este dato, que supongo bastante explícito. Es insólita la ampliación consistente en hacer hasta un nuevo patio, dando como ¡esultado dos mezquitas muy mal trabadas y pésimamente orientadas, peor la segunda que la primera. 13 A. Huici Miranda (ed.), Ibn Abi Zar: Rawd al-Qirtas, Nácher, Valencia 1964,447: .,AI pasar a alAntlalus para emprender la expedición a Alarcos, mandó consftuir 1...1Ia mezquita al-Hrtsan. Cuando terminó la mezquita d.e Sevilla f...1 se volvió a al-Magrib, para llegar a Marrakesh en Sha'ban del año 594 (8 cle junio a 6 de julio de I 198). Encontró que todo lo que había mandado edificar estabn concluido 1...1>>. Ibid.,5l9: <<El año 595 fue edificada Rabat al-Fúth, terminadas sus murallas y montadas sus puertas; también se edfficó la mezquita de al-Hasan y su almínar, aunque no se terminó; también se construyeron Ios alminares rle las mezquitas de SeviIIa y de al-Kutubin en Marrakusl¿>. M.P. Maestro González (ed), AIHimyari: Kitab ar-Rawd al-Mi'tar, Gráficas Bautista, Valencia 1963, 39: <Cercó Trujillo, y a continuación fue a sitiar Plasencia, de Ia que se apoderó a Ia fuerza: hizo prisioneros al gobernador y a ciento cincuenta notdbles infieles, y los envió a trabajar en Ia construcción de la gran mezquitrt de Salé, junto con los cautivos hechos en Alarcos>>',la fecha, 59211196,la ofrece M.J. Viguera, I't¡s Reinos de Tafas y las invasiones magrebíes (Al-Andalus del XI al XIII) Mapfre, Madrid 1992, 29I. 34 hipotético análisis perfectamente prescindible. Estos indicios son de naturaleza muy distinta, como se verá seguidamente: . Los edificios andalusíes, especialmente la aljama de Sevilla, están mejor fechados que los africanos, y de forma más coherente y reiteradala, de forma que las consecuencias que se extraigan de ellos son más firmes y affastran a las otras, pero no al revés. . Consta que el panorama profesional africano era bastante deficiente, de forma que ya desde el siglo X los técnicos andalusíes trabajaban en Marrueco_s, pero no al revés, y que en la etapa almohade su dominio fue avasalladorl5: . Así sabemos que al-Hayy Ya"is mereció el honor de ser citado, poÍ razones profesionales, en una carta oficial del califa que patrocinó la supuesta etapa africana de formación del <estilo almohade>, entre 54111147 y 553/1 158. . También consta que el alminbar existente en la mencionada maqsura retráctil había sido encargado en A1-Andalus16. . Don Manuel Ocaiarl ya formuló en su momento una interesante observación a la decoración de Tinmal, que se supone del año 548/1153-4 según el texto antes citado; resulta que existe en Badajoz una lápida estrechamente relacionada con la epigrafía de Tinmal, y cuya fecha debe ser posterior a matzo de 1161. . El proceso edilicio de la Kutubiyya me parece poco verosímil, pues exige que en el corto espacio de once años solares se construyera una mezquita enorme, se le añadiese, en una posición rara,la torre, que por cierto clausuró varias de sus pocas ventanas, y que se le adjuntase otra sala de oración, pero quebrando su directriz sin una explicación satisfactorials. . No soy arabista, y por 1o tanto soy incapaz de evaluar los siguientes textos como datos fehacientes para fechar el proceso constructivo de la torre maffakusí, pero en cualquier caso me parecen significativos y por ello los recuerdo aquí: . Da una cronología muy tardía el siguiente textol9: <<Al pasar a al-Andalus para emprender la expedición a Alarcos, mandó construir 1...] el alminar de la mezquita de al-Qutubiyin [...] Cuando terminó la mezquita de Sevilla y oró en ella, mandó construir la fortaleza de ATnalfarache a orillas del Guadalquivir y se volvió a al-Magrib, para llegar a Marrakesh en 1a A. Jiménez, <Mezquitas (. .)>, 155. 15 A. Jiménez, <¿Quien diseño la casa de Umm Salama>>?, Arquitectura en Al-Andalus. Documentos para el siglo XXI,20ss. 16 A. Triki, <Manakech: retrato histórico de una metrópolis medieval. Siglos XI-XII", kt arquitectura del Islam Occidental, El Legado Andalusí, Granada 1995, 103. 17 M. Ocaña Jtménez, <Panorámica sobre el afte almohade en Españo, Cuadernos de Ia Alhambra (26), Granada 1990,95. 18 Se ha aludido a un supuesto deseo de orientarlo mejor, pero se hizo justamente lo contrario: se empeoró la dirección del rezo. Cfr. A. Jiménez, <La qibla extraviada>, Cuadernos de Madinat al-Zahra' (3), Córdoba 1991, 198. te A. Huici Miranda (ed.), Ibn Abi Zar...,447. 35 Sha'ban del año 594 (B de junio a 6 de iulio de 1198). Encontró que todo lo que había mandado edificar estaba concluido, la alcazaba, las torres, la mezquita y los alminares, todo construido con el quinto del botín cogido a los cristianos>>; este dato llevaría la construcción de la Kutubiyya a una fecha situada enfre 59IllI95 y 59411198. . Del examen visual del muro de la qibla de la actual Kutubiyya deduzco que su historia es bastante más compleja de los que se ha afirmado, al producirse conflictos entre las ventanas y la decoración. Este dato refuerza el argumento anterior, en el sentido de que carecen de sentido tantas obras y tantos cambios en tan escaso tiempo, que es menos de la mitad de lo que duró el dilatado, pero coherente, proceso edificatorio de su hermana sevillana, cuya extensión fue similar a la suma de las dos etapas de la Kutubiyya. Esta serie de datos me permiten formular una sugerencia: mientras la Arqueología no investigue y publique datos serios sobre los edificios marroquíes, o se mejore la interpretación de los textos conocidos, o aparezcan otros inéditos, la cuestión distará mucho de estar clara, y por 1o tanto será mejor que mantengamos la simple exposición de los datos, de todos ellos, aunque muestren contradicciones, sin forzar explicaciones genéticas o valoraciones basadas en la cronología, que a nada conducen2o. Una segunda cuestión, ya insinuada, se refiere al panorama profesional que el texto de Ibn Sahib al-Sala muestra; resulta que la historia de la profesión de arquitecto, en cualquiera de las culturas antiguas, muestra una dilatada laguna de información que coincide con toda la Alta Edad Media, pues durante siglos apenas si conocemos los nombres de cinco o seis profesionales, ya fuesen cristianos, musulmanes o de otras creencias o etnias; esta carencia es tanto más significativa cuando conocemos datos de otros, incluso con obras firmadas2l. Para ofrecer una pincelada de la pobre nómina de arquitectos medievales, en contraste con la abundancia de datos de época clásica, recordaré que el más prestigioso de los repertorios de nombres de <<arquitectos> que conozcoz2, menciona a Isidoros el Joven, discípulo y sobrino de Isidoros de Mileto23, documentados en Constantinopla en el VI d.C., como el final de una serie continua de arquitectos que se inicia antes del cambio de Era; pues bien, de ellos salta a los finales del siglo XI, cuando nos recuerda a un Buscheto de Pisa, al que se atribuye la construcción de su catedral2a anterior es un musulmán, concretamente al califa bagdadí al-Mansur, cuya profesionalidad, a poco que uno repase sus méritos, queda en la nada. 20 Un ensayo de nueva visión del tema en A. Jiménez Martín, <Al-Andalus en época almohade>>, la arquitectura del Islam Occidental, El Legado Andalusí, Granada 1995, 165ss. 2r Un buen ejemplo de lo contrario son los epigrafistas (M. Ocaña liménez, El cúfico hispano y su evolución, Madrid 1970, y <Arquitectos y mano de obra en la construcción de la Gran Mezquita de Occid,enfe>>, Cuadernos de Ia Alhambra, 22, y los mosaístas (M. Piccirillo, The mosaics of Jordan, A.C.O.R., Amman 1993, 47ss) que mantienen su prestigio y firma aún dentro del Islam, sin rupturas ni discontinuidades. 22 Macmillan Encryclopeclia of .Architects (4), The Free Press, New York 1982,4'19. 23 lbid.,3, 46i . 24 lbid., 1,358. Un somero repaso a la epigrafía hispanomusulmana me permitió recordar25 que, además de las denominaciones <<funcionariales> y los nombres de quienes ejercieron cargos honoríficos y administrativos en las obras documentadas anteriores al Año Mil, poseemos datos de cuatro personas que tuvieron papeles técnicos en obras andalusíes, similares a los de cualquier arquitecto medieval de los que mencionala MacMillan. Así, en la construcción del Conventual emeritense intervino en el año 855 un sahib al-bunyan (<jefe de la edificación>) llamado Yayfar b. Mukassir; también consta que un arquitecto califal, cuyo nombre no figura, especialista en obras defensivas, fue enviado a Mamrecos en el año 3241936, donde construyó o fortificó dos poblaciones; se dice que en las obras de Madinat alZahra, actuó como al-banna (en la Edad Media cristiana sería un constructor de edificios) y al-muhandis (sus colegas cristianos medievales serían geómetras) un tal Maslama b. Abd Allah; finalmente consta en la mezquita toledana cercana a la Bab al-Mardum, (es decir, la que hoy llamamos <(ermita del Cristo de la Luz>) acabada en el año 3901999, intervino un al-banna llamado Musa b. Ali. Estos datos se refieren todos a la época del estado neo-omeya andalusí y, como queda dicho, proceden de inscripciones. Es bien poco: sólo cuatro profesionales mal documentados en ciento cincuenta años, coincidentes con la etapa más brillante de la arquitectura hispano-musulmana. Ese evidente que se nos escapan los nombres y circunstancias de dos genios, los arquitectos de la primera y la tercera etapas de la aljama cordobesa. A parlir de la invasión almoravid la información sobre arquitectos aparece en las crónicas y no en las inscripciones conmemorativas, ya que éstas o no se hicieron o no se han conservado. Los más interesante son los que nos informan sobre \a organización de los profesionales de la Construcción, como es el caso del seviilanJnTratado de IbniAbduno26, donde nos informamos de la conveniencia de que existiera <<un maestro albañil de plantillu en la mezquita mayor de Sevilla (sustituida casi por completo por la Colegial del Salvador), y de ciertas obligaciones profesionales de <<los maestros de obras y los albañiles> y de <los jefes del gremio de los albañiles>; todo ello evidencia, pese a que pueda molestar a determinados investigadores <(europeosrrz7, la existencia en nuestra ciudad de una organización profesional, urbana y localizada, graduada y jerarquizada, capaz de responder por sus miembros y exigirles a éstos determinadas calidades y seguridades. El panorama de nombres y obras documentadas sufre un vuelco radical en los años del dominio almohade, en los que aparecen todos los casos siguientes, ya anunciados al comienzo de estas páginas, y de los que seguidamente reseñamos, además del nombre y procedencia, sus obras y cronología: . Al-Hayy Ya"is, arquitecto y geómetra malagueño muy bien considerado por los califas almohades, que hizo la maqsura de la Kutubiyya de Marrakech Q54llll47 55211157?), planificó Gibraltar y construyó su molino de viento 25 A. Jiménez Martín, <¿Quien construyó..., 17ss. 26 E. Levi-provengal y E. García Gómez, Sevilla a comienzos del siglo XII. El Tratado de lbn cAbdun,Madrid 1948; pánafos núme¡os 33,1I y 73. 27 Un inteligente análisis de este tema es el que realiza J .A. González Arce, <Sobre el origen de los gremios sevillanos>>, Archivo Hispalense 223, 54s. 37 (55411159), y que descubrió el origen y construyó los acueductos sevillanos de la Buhayra y los Caños de Carmona (56711112). . Ahmad b. Baso, arquitecto, quizás sevillano, que ostentaba un acierta jefatura sobre los profesionales de la construcción de todo Al-Andalus, muy bien considerado por los califas almohades, que comandó la construcción de Gibraltar (555/1160), la restauración de córdoba (55111162), la construcción de la sevillana Buhayra, (561lIl'71), y que, como he señalado, planificó y construyó la aljama de Sevilla y su alminar (56711112 y 580/1184). ..Ali al-Gumari, arquitecto probablemente andalusí, pues aunque los Gumara fuese una tribu rifeña, su nisba no implica necesariamente que fuese africano, pues igual podría haber sido un descendiente de los muchos bereberes que habían emigrado a Al-Andalus en época omeya y quizás antes; sólo le conocemos la continuación del alminar de la aljama de Sevilla y reparaciones de ésta (584/1188). . Abu-l-Layz, siciliano que fabricó el yamur dorado del alminar de la aljama de Sevilla (59411198). Parece fuera de toda duda que estamos ante un situación documentalmente distinta de la de siglos preced"ni"r, ya que, sólo a través de cuatro textos28 tenemos información de cuatro profesionales, de una detalladísima docena de obras reunidas en cinco grandes actuaciones repartidas por cuatro ciudades diferentes, concentrados en medio siglo de un <Al-Andalus menguante>. Así pues, podemos afirmar que la aljama nueva de Sevilla y su torre son obra de los más antiguos de los arquiiectos bien documentados de todo el Islam, (<autores>> de edificios en el sentido modemo de la palabra; fueron profesionales relevantes promovidos a las más altas responsabilidades arquitectónicas en un medio articulado y activo, bien aprovechado por una dinastía especialmente preocupada por la administración, .ápuces de plantear la segunda de las tres grandes reformas urbanas que ha sufrido Sevilla a lo largo de su milenaria historia. El tercero y último de los temas que quiero tratar se relaciona con la cimentación de la Giralda, como obra concreta, documentaday ef\caz29 de Basso; la crónica relata3o lo siguiente: <<Cuando fue proclamado, después de é1, el Amir alMu/minin, Abu Yusuf, en Sevilla renunció a construir la muralla de la alcazaba, y mandó al gobernador que mandaba en sevilla en lugar de Abu Dawud, Muhammad b. Abi Manuan, el granadíno, construir el alminar dicho y cumplir la orden de su padre sobre su edificación y esforzarse en la obra. El alarife Ahmad b. Baso abrió sus cimientos, junto a la aljama, y encontró en ellos un pozo manantial y lo cegó con piedras y cal, explanó sobre el agua hasta que aseguró las bases de los cimientos. Se encargó del registro de los gastos de la obra el almojarfe, Muhammad b. Sacid ya citado. Empezó el trabajo y lo construyó el alarifu con la piedra llamada tayun al'adi llevada del muro del palacio de lbn cAbbad, y lo hizo sin escaleras, pues sólo se sube a él por un camino ancho paralas cabalgaduras, Ias personas y los guardianes. Luego fue destituido lbn Sacid del gobierno de Sevi28 Una carla oficial del califa, una crónica coetánea y dos textos historiográficos' 29 Su calidad es incuestionable: ocho siglo en pie, aguantando a los tenemotos y a los sevillanos 30 A. Huici Miranda, lbn \ahib...,200. 38