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Discursos forenses de Juan Meléndez Valdés ...

Meléndez Valdés, Juan, (1754-1817)

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DISCURSOS FORENSES DE • D. JUAN MELENDEZ VALDés. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. FISCAL QUE FUE DE LA SALA DE CASA Y CORTE 9 É INDIVIDUO ISPASZ . OLA Y DE SAN FERNA SAN CARLOS DE Y I í  9A ji 1 7T! I I  L t  VIZ-11.-.1  íi  ;  r-. b  f._( 01/11; Li 111ADRID En LA IMPRENTA 11ACIONAle AiQ DM I 8A I. • r n ace ya muchos años que es conocido y apreciado el nombre de don Juan Melendez Valdés. en España y fuera de ella como el del restaurador de la poesía castellana ; pero no todos igualmente saben que al: mismo tiempo que el ilustre autor del Batilo escribia la oda al Sol, las epístolas á Llaguno , Jovellanos y otras composiciones á diferentes personages de aquella época, trabajaba con un zelo y actividad infatigables en las áridas funciones de la judicatura y en extender cuantos informes y dictámenes de alguna importancia se pedian al tribunal en que se hallaba. La coleccion de todos estos, si los hubiera conservado , formaria una obra de no menor mérito que las que con los títulos de Trabajos , Dicursos , Arengas de políticos y magistrados célebres se han publicado en los paises estrangeros pero entre nosotros no estaba generalmente en uso el dar á luz esta clase de escritos , porque todo lo perteneciente de sigan al gobierno parecia que era preciso quedase sepultado en la oscuridad y el silencio. Mas si los trabajos forenses de nuestro autor en el tiempo de su magistratura en Z aragoza y Valladolid no salieron del re- cinto de aquellos Acuerdos , despees se presentó otro teatro en que lucir sus conocimientos con su prornocion á la plaza de Fiscal de Corte ; y con efecto , á muy luego-de • su llegada á Madrid por• el mes de febrero de 1 7 98 le tocó estrenarse con la ruidosa causa del asesinato del comerciante don Francisco del Castillo , admirando á todos cuantos le oyeron su enérgica y elocuente acusacion contra los reos (*). Las infinitas gentes que no pudieron concurrir á la vista' de aquella causa de tanta espectacion para Madrid solicitaban con ansia la lectu. (*) Una circunstancia relativa á este escrito , que poquísimos saben , es que el autor le compuso en horas contadas. En un sábado á medio dia le fue á dar parte el escribano de cámara de que el gobernador de las Salas habla señalado para el próximo lunes la vista de esta causa. Melendez , que ni aun habla siquiera tomado en las manos el proceso, ni tenia la debida noticia de lo actuado en él, porque como se ha dicho , habla venido de Valladolid á servir su nueva plaza á mediados del mes anterior, le contestó al escribano manifestase al señor gobernador que él se oponía á que se viera la causa en ese dia , porque aun no se la hablan pasado , y porque segun indicó en aquel acto mismo el escribano , estaban todavía concluyendo el apuntamiento. Marchó este curial para dar al gobernador dicha respuesta ; pero ocurriéndole al momento á nuestro fiscal la idea de que se le echarla á él la culpa de esta dilacion, y se aumentarla la impaciencia que agitaba al público , tanto mas cuanto estaban ya encima las vacaciones de semana santa , mandó salir á buscar al escribano para que suspendiera la mencionada contestacion, y decirle que se daba por citado para el ¿e Coi su' T ITI de esta actísacio n , con cuyo motivo corrió por toda la corte , y aun por las provincias, y se sacaron muchas copias, que á que se repetían salan con mas proporcion defectos y errores. Por último , en el año de 1818 la imprimieron los editores de la Continuacion del Almacen de frutos literarios, 6 Semanario de obras inéditas en. sus números 6.° y 7.°: y si bien es verdad que se valieron de alguno de los manuscritos mas correctos , pues no se ven en ella las faltas groseras que desfiguran la mayor parte de los que andaban en manos de los referido lunes; 'pero encargándole al mismo tiempo que se le remitieran los pliegos que estuviesen escritos del apuntamiento , y en aquella noche los empezó á reconocer. Esta facilidad que tenia Melendez para escribir la presenciaron con asombro va/rios amigos suyos. En una ocasion estaba leyendo en Valladolid con algunos de estos (y eran por cierto del número los señores don Juan Andres de Temes y don Andres Crespo Cantolla, diputados á las actuales Córtes , don Plácido Ugena , prebendado de aquella catedral, don Francisco de Paula Fita , oidor de la chancillería &c.) en la _Historia de Raynal , admirando uno de los muchos trozos elocuentes que hay en ella ; y replicándoles él entonces que no era dificil componer otros iguales , se brindó á hacer allí mismo de repente un ensayo; y mandando tomar la pluma á su amanuense, y encargándole que escribiera con toda la velocidad posible y en cifras , aunque solo él pudiera leerlo , dictó en pocos minutos un discursito como de unas tres planas , que no era inferior al que dio motivo para dicha prueba. Este fragmento ha de parar, segun noticias,  poder del referido don P ucido Ugena.  7 rsr curiosos, todavia se diferencia bastante •e la que aqui se imprime cual estaba entre los papeles del autor puesta en limpio muchos años hace. A la causa de Castillo se siguieron otras, que aunque menos ruidosas , le dieron igualmente ocasion de manifestar en las acusaciones que en ellas pronunció, y á continuacion se imprimen aqui por el orden de sus fechas, sus finos conocimientos , su saber , su filosofia y sus dotes oratorias. Ninguno de estos escritos ha visto hasta ahora la luz pública , como ni tampoco los Dictámenes fiscales que en seguida se ponen para muestra de cómo sabia su autor sacar partido de las cosas mas pequeñas y menos interesantes, para promover espedientes generales, y solicitar providencias y leyes que cortasen abusos , 6 encaminasen al bien comunal. Asi opinaba él debian hacerlo los fiscales , y no contentarse siempre con dar un simple informe en los espedientes 6 reclamaciones particulares que les permitian elevarse á miras superiores. De esta manera lo ejecutaba él en cuantas ocasiones se le ofrecian ; y es lastima que no hubiera guardado los borradores de sus respuestas, todas las cuales las dictaba él mismo desde la mas pequeña á la mas importante, reconociendo por sí propio los espedientes. Las que aqui se insertan no las habia con- y - 'él, sino uña persona que estaba á su lado, y luego se las dió. El discurso para la apertura de la Audiencia de Estremadura le compuso para el Regente de ella, que era su amigo y compañero. Como natural de aquella provincia conocía bien lo necesario -que la era este tribunal, s y las grandes ventajas que de é1 podrian resultarla ' • y celebrando tan feliz providencia extendió sus ideas en aquel discurso , en que se manifiestan sus grandes conocimientos en la ciencia legislativa y sus miras y sentimientos eminentemente liberales. Tambien publicaron este papel los referidos editores del Almacen de frutos literarios en sus números 16 y 17 ; pero sin las muchas correcciones que habia en el manuscrito del autor, por donde ahora se ha impreso. Ultimamente los fragmentos sobre la mendiguez con que concluye este tomo , eran las notas de una epístola en verso acerca del mismo asunto, que ahora se incluye .en e 1 cuarto volúmen de las Poesías. Y como esta materia pertenece á la legisiacion , ha parecido oportuno insertarla entre estotros discursos, contando ademas con que en la época presente, en que se trata de arreglar toda la gran máquina del Estado podrán ser de alguna utilidad sus indicaci j nes. El moti VO de escribir dicha epístola fue el que VI se espresa á la cabeza de los fragtnentos; dar gracias á un ministro por la orden que - de él consiguió para meter unos niños desva.- Jidos en. el hospicio de Zamora. De este modo se aprovechaba Melendez de sus relaciones con los personages ilustres de su tiempo; y casi todas las composiciones que les dirigia llevaban el objeto de manifestarles, adornadas con los halagos de la poesía, verdades importantes y lecciones enérgicas , que de otro modo no hubieran podido decírseles. Por lo demas , nada añadiremos de la vi. da, los estudios y el eminente mérito del autor. En la noticia histórica que va al frente de la nueva edicion de sus Poesías, se habla largamente de todo esto , y se dan á conocer las excelentes prendas de todas clases que le haciari amar de cuantos le trataron. yp • ACIY J SACION FISCAL 7  7.  7 contra don Santiago d e N. y d oña _maría Vicenta de E, reos del parricidio al e voso de don Francisco del Castillo , marido de la daría Maria , pronunciada el dia 28 de Marzo de 1798 en la sala segunda de Alcaldes de Corte. SEÑOR. Vuestra Alteza ha escuchado estos días la triste relacion de uno de los atentados mas atroces á que pueden atreverse una pasion furiosa y el desenfreno de costumbres , y el loable empeño con que lo intentara disminuir la elocuencia de sus defensores. Otro que yo , amaestrado por un largo ejercicio en el arte dificil de bien hablar, y lleno de las luces y conocimientos que me faltan, llorando hoy compadecido sobre el delito y los infelices delincuentes , abrazada gustoso esta ocasiori de hacer triunfar victoriosamente la santidad de las leyes, y escarmentar en sus cabezas con un ejemplo saludable á la maldad y la relajacion ,que ya parece no rec onocen en su descaro ni límites ni freno. A ( 8 ) de un marido ciego y desalumbrado , que la ama fino á pesar de sus tibiezás, y se lo acredita aun mas que debiera con sus obras; que se olvida de su sangre y relaciones, de las amarguras y penas que sufria , del hielo , los desvíos y culpable conducta de una adúltera, para confundirla con sus regalos y favores, para enriquecerla mas y mas, y hacerla heredera de sus gruesos haberes en el fin de sus dias. Y cuál , Señor, cuál era respecto del infame asesino ? el de un pariente tan honrado corno fino y afectuo so; el de un buen amigo , que le admite en su casa con llaneza y amor,, que . le acoge en ella con noble franqueza, le da generoso su mesa, le socorre con dinero en sus necesidades, y llega, no hay dudarlo, desconfiado y rezeloso ya de su delincuente pasion, hasta el punto de transigir con él sobre su trato inmoderado , permitiéndole, si me es dado decirlo , una visita diaria á su muger : cosa increible, si asi no resultase de las declaraciones del proceso. ¡Pero acaso la maldad se sabe. contener 1 perdonó jamas á la virtud ! 6 puede hacer paz con la inocencia! Ciegos mas y mas los dos alevosos amantes , y como arrastrados de un infernal furor , se buscan y frecuentan á escondidas, .y asi los hallan los testigos , cual oyó V. A., en los días inmediatos al 9 ,de Diciembre en las calles, (9) en -los portal p s-i en el paseo , hablando, con-. 'atentándose mutuamente para la certando y atrocidad :que,: hablan tramado. Aqui fue donde el -traidor propuso - ejecutarla á su i n ¡s i n^ a presencia, y atarla despues para figurar un robo‘: . aqui donde esclamando ciego en su criminal pasion no poder vivir siá itar la vida su infeliz rival , ella le res.. qu pondió que caso de morir uno .de los dos, era mejor muriese su marido aqui donde por último acordaron el aciago dia del exe,. crable parricidio ( a). Entre tanto Castillo padece una indisposicion , que ,' aunque ligera, le obliga á guardar su casa, y aun á quedarse en ma. Un destino fatal parece que allana, que facilita el camino á los malvados para consumar su iniquidad: esta ind.isposicion, que si por un instante pudiesen dar oídos al grito terrible de, su conciencia y su razon, habria de contenerlos y hacerlos temblar y entrar en sí , los acaba de despeñar. Sale do-. ña Maria Vicenta la mañana del desgracia., do dia 9 en ' busca de su bárbaro amante: hállale, y fráguase entre los dos el sitio, el punto , el modo de ejecutar el parricidio. El debe ir enmascarado, ella asegurarle la entrada; la seña es una persiana del balcon abierta, y la hora la de las siete á las siete ( a) Asi resulta de sus deposiciones. io ) y7 . media 'de , la noche GO.- Hay al medio dia una leve desazon del paciente , nacida de su  y• pórque la adúltera no le vaba la tomida; c asi lo Oyó V. A. de boca del otro ¿Sri Atitánio CaStillo .. ; tan fino con. su malogrado amigo, como útil por su pro--L Helad y Sti;Zelo - al descubrimiento de los reos, La-doña María al cabo se tranquiliza.; o • lo finge '2.Si - disimulada (b) pero ciega, ilusa embebida en su criminal. idea , hay paso, alguno suyo -en toda aquella tarde que no sea, si nos faltasen Otraspruebas, un convencimiento claro • de -su : . :: horrible :maldad? . ¿Po' se la ve eri ella Oficiosa ,• solícita, ocupada eiideshacerse de, : toda la familia para , 'qüedatse pót , - -dueña de 'la 'casa ? no- . se la ve entretener fuera de  con frívolos encargos á un criado? empeñarse en '-hacer salir, 6 mas bien dijera , -echar á empellones al fiel huésped CaStillo, á pesar de su ansia y sus ruegos por acompañar al doliente,' y <a) Lo confiesan entrambos reos.' (b) Habiendo salido doña Maria Vicenta temprano de su casa, en aquella mañana, y no vuelto á ella hasta la una y media de la tarde, su marido, que la echó de' me l os , se desazónó al comer , y aun se negó hacerl% por, no presentársele ella ni llevarle el plato. Ton Antonio. Castillo, que se hallaba presente, le procuró tranquilizar, y , alentó á que comiese , y aun-salió á reconvenir y exhortar á la paz á la doña Maria, que tambien se resistia á ponerse á la mesa, hasta que por último lo hizo , y se serenó en su enfado, lo crudó , V . Iloriosó de la tarde? négát la entrada ál'cajero' . qUe :- 's r enia.á'firmar la cor--T! .. , andar < en fin < . respon4enéiá' . -( a ) ,? y  hecha un Ar0 :: , :,: inquieta , .y:orada por cuantos llamaban á la puerta, -ésta muger indiferen te siempre  descuidada en los negocios doffiéstiCós, sin solicitud . ni vigilancia algti.i na por el gobierno 'y • orden de sufatnilia? Pero las pisadas del fementido matador sue. nan en sus torpes oidos, y es f o rzoso te– .  . nerle el -paso franco . Ijara . que ejecute su maldad sobre seguro. -; Llega por último el malvado, y ella le recibe gozosa , saliendo ;' entonces de la coba del infeliz Castillo de servirle .uria-me-i diCina hále-clejado abiertas las puertas drieras para que en nada se pueda detener. Sepáranse los dos, á entretener ella sus -Criadas , y él á < COnsütnar - la álévósía. Entonces fue cuando la fria rigidez del delito, efecto . de una conciencia ulcerada y del sobresalto y el terror, ocu s pCS'á pesar suyo , todos los miembros de la - doria. Maria Vicenta; cuando entre las luchas:y 'congojas de su. delincuente corazon la vieron sus - criadas helada y temblando, fingiendo ella un precepto de su . inocente marido, insultándolo. (a) Asi lo declara la misma doña Maria , habi éndole dicho que se volviese y la firmase él , pues su marido se hallaba muy desazonado. ( I2) hasta el fin , para venir á acompafiarlas (a ). ¿..y.pudo su lengua en aquel punto articu-. lar su nombre ?, y ser tan descarada la ini-. quidad? oh impudencia! oh. perfidia! oh barbaridad Sill . : . es:mplo . I Entre tanto :dcobarde alevoso se precipita', á la. alcoba , 'corre el pasador . de una mampara para asegurarse mas-y .: .mas, y se lanza . , un puñal. ien Ja . mano, .sobre el indefenso  desnudo , el enfermoCastillo. Esté: se incorpora despavorido ; pero el golpe mortal está ya dado , y ,á...peSar. .de su espíritu  solo le quedan fuerzas en tan, triste ;agonía para --. : Clamar por amparo á su, aleyosa,muger. A/4riá-Yicen, :Mgria -  repite .por -.dos ve-. ces  ).; y ella . :en,-,:tanto . entretiene falaz á las- ;criadas , fin ' giendo-desmayarse-, el adulterio y el -parricidio : delanterde los ojos, y la __sangre , .1a venganza y las furias en su inhumano :corazon..•:,:-. el infeliz Castillo , que la ha llamado en vano', hace ,un , último esfuerzo, y -se : arroja .deliecho entre las angustias de la .muerte lidiando ,.por defenderse con el bárbaro agresor ::luchan, y se. agarran los ep,:511; a gonía arrancarle l a más,- cara , y descubrirle y conocerle; pero él finas y mas colérico y despiadado repite sus agu- , <4  Lo declaran: así las dos . criadas. , • . (fr> Asi lo, declaran los reos y • las dos criadas, ( 1 3 ) dos .golpes , , y le, hiere hasta once vect en el pecho 3 ; .: en el vientre, siendo mortales por necesida d las cinco de sus puñaladas. Cae eón 'ellas 'la víctima inocente sin aliento, volviendo sin duda sus desmayados y morlbunclos ojos hacia la misma adultera que le mandára asesinar ; y el matador en tanto con una serenidad . atroz y sin ejemplo va tranquilo á buscar y coger dos doblones de á ocho , precio de su horrible atentadó, de la naveta de, un escritorio, 'y á presencia del sangriento y palpitante cadaver (a). Permita V. A. que en este instante le trasporte yo con la idea á aquella alcoba , funesto teatro de desolacion y maldades , para que llore y se estremuca sobre la escena de sangre y horror que allí se representa. Un hombre de bien en la flor de sus días, y lleno de las mas nobles esperanzas, acometido y muerto dentro de su casa; desarmado, desnudo, revolcándose en su sangre, y arrojado del lecho conyugal por el mismo que se lo manchaba ; herido en este lecho, asilo del hombre el mas seguro y sagrado ; rodeado de su familia', y en las agonías de la muerte sin que nadie le pueda socorrer; clamando á su muger , y esta furia, este monstruo , esta muger impía haciendo espaldas al parricidio ,y mintien.– (a) Todo el hecho resulta ast de las deposicio - nes uniformes de los dos reos. ( I 4 ) do un desmayo, para dar tiempo de huir al alevoso (a) : este infeliz , el puñal en la ma-- no, corriendo á recoger con los dedos ensangrentados el vil premio de su infame traicion ; la desesperacion y las furias que lo cercan ya y se apoderan de su alma criminal, mientras escapa temblando y azorado entre la . oscuridad y las tinieblas á ponerse en seguro ; el clamor y la gritería de las criadas, su correr despavoridas y sin tino, su angustia, sus ayes, sus temores; el tumulto de las gentes, la guardia, la confusion, el espanto, y el atropellamiento y horror por todas partes. ¡Retira V. A. los ojos!" se aparta consternado! No , Señor, no: permanezca firme V. A.; mire bien y contemple: ¡ qué cuadro , qué objeto qu é lugar , qué hora aquella para su justísima severidad y sus entrañas paternales, para su (a) Dicen las dos criadas en sus declaraciones que habiendo corrido á las voces del amo á socorrerle, y hallando cerradas la mampara de la alcoba, que solia estar abierta , y la del pasillo del recibimiento , le dio una congoja á doña Maria Vicenta, en cuyo tiempo sin duda escapó el asesino ; y que vuelta en sí buscaron un cuchillo , con que 'rom– pieron 'la mampara ; pero no viendo la luz que ha-. bia quedado ardiendo ni á nadie , dieron voces por un balcon clamando ladrones , ladrones , á . que acudieron en su favor todos los vecinos ; añadiendo una que intentaron tirarse por dicho balcon ,y_ las ins– taba á ello su ama ; pero que aquellos se lo impidieson , concurriendo después mas gentío y los soldados del cuartel inmediato. (15) tierna, solicitud,. y su indecible amor .ácia Alli quisiera , yo que hubie-- todos sus lii jo§1 ran podido empe z ar las diligencias judicia-, les; allíque hubieran podido ser pregunt dos los , reos en nombre de la ley ; alli, delante de aquel cadaver aun palpitante y des,» coyuntado, traspasado, ó mas bien. despedazado el pecho , caídos los brazos , los miembros desmayados apagados los ojos , y todo inundado en. su inocente: sangre ; allí, Señor, alli , y entre el horror , las lágrimas y la desolacion de aquella alcoba ; aqui á lo menos poderlos trasladar ahora, ponerlos en frente de esas sangrientas ropas , ha-a cérselas mirar y contemplar , lanzárselas sus indignos rostros , y causarles con ellas su estremecimiento y agonías. Asi empeza7 ria _el brazo vengador de la eterna justicia á descargar sobre ellos una parte de las gravisimas penas . á que es acreedora su maldad. Cargados dia y noche con su enorme peso, en vano „Señor , han intentado huir =- las. La Providencia que , aunque inescrutable en sus caminos , vela sin cesar desde lo alto sobre la inocencia atropellada , tendió en derredor sus invisibles redes, tomándoles los pasos á uno y otro ; y ,cuantos han dado por salvarse , se puede bien decir han sido todos para correr al merecido cadalso. La doña Maria es depositada en el momento , y em pezada á interrogar: salo tam- ( 16 ) bien sus criados y familiares íntimos; y aunque nada entonces se vislumbrase de los reos, aunque' los cubriesen las tinieblas de la iniquidad, 6 los abonase su nombre an..‘ te la justicia activa y consternada , la razon suspicaz y reflexiva , ese pueblo inmenso de Madrid , cuantos saben el atentado, todos á una voz la señalan, todos la acusan y la increpan, todos la denuncían cual parricida. Vosotros , Señores , hay beis sido testigos de la impresion estraordinaria que hizo esta maldad en los ánimos , corriendo en un momento su noticia de lengua en lengua, de casa en casa, de una en otra ciudad : el rezelo y el temor se apoderó de todos , y no hubo siquiera uno que al oirla no se estremeciese, y mirase en derredor pavoroso y temblando por su seguridad y su vida. Yo me hallaba en-. tonces lejos de esta gran capital en una de las primeras . ciudades de Castilla ( a ) : sus honrados vecinos temblaban y temian del mismo Modo , , medrosas y exaltadas las imaginaciones , pero anunciando todos la delincuente; y este triste atentado , .este alevoso parricidio ha sido el solo que entre esa multitud de novedades y rumores, que caen y se suceden unos á otros, y na=. ( a ) En , Valladolid no habiendo aun venido de aquella chancillería á empezar á servir mi nueva ( 17 ) cen tal vez y mueren en un día , mantiene su lugar, y conserva como el primero inquietos y s azorado s los corazones. Examinada esta muger , se encierra en una maliciosa ignorancia , y nada dice, á nadie señala, de ninguno rezela. Mas cuando temen todos que la maldad se quede entre tinieblas , anhelando aunque en vano su castigo empieza á descubrirse , á ponerla en claro la eterna Providencia. Castillo, el amigo fiel del malogrado don Francisco , declara con individualidad los lances importantes de aquel desastrado dia  ; y entonces es cuando aun ocupada en su culpable adúltero , y ansiosa de salvarle , escribe doña Maria la carta misteriosa que el tribunal ha oido, al de todos desconocido don Tadeo Santisa. El mismo Castillo , á cuyas manos llega por acaso , hace que se retenga y se presente al juez ; y esta carta fatal, este inconsiderado papel , puesto por él delante de la infeliz , la confunde y hace estremecer, y empieza á convencerla de su horrible delito (b). (a) Esta declaracion hecha en 14 de Diciembre, 1 .4  y la carta de que se hablará inmediatamente, dieron toda la luz necesaria para perseguir y descubrir los reos. (b) Como esta carta fue el verdadero origen del des cubrimiento de los reos , no parecerá fuera de pr opósito copiarla aqui con los antecedentes y fines de este hecho para su mejor inteligencia. El dia ( 2 4 ) to, señalándola ya bastantemente ? no está su oficiosidad marciosa por toda la tarde del funesto dia 9? no es ya ella sola un gravísimo y mas que sobrado Indicio ? no está su carta, su fatal, su desgr. ,ciada carta al desconocido Santisa ? su turbacion al reconocerla? su indecible osadía en quererla arrancar de las manos del juez? el testimonio mismo de su misterioso contesto? aquellas cr . minales palabras al don Santiago, retirado en tu casa, ó salirse fuera del lugar y lejos del peligro? ¿ Qué mas señales , qué otros testimonios , qué mayores indicios apetece su defensor ? ¡Indecible deslumbramiento! anhelo inmoderado de disculpar 6 disfrazar los y erros! Si la carta era inocente, y nada contenía que la dañase, ¿á qué arrebatarla violentamente , ni intentarla despedazar ? á qué aquel porte suyo tan escandaloso en esta diligencia? Sobraban cierto indicios, sobraban presunciones y cargos para rezelar por culpada á aquella á quien el pueblo todo proclamaba ya por delincuente desde el primer dia. Mas no hubo derecho para abrir esta carta , y asi cuanto viene de ella es ilegal y nulo.  ¿ No hubo, decis, derecho para abrir una carta escrita por una persona indiciada de un crimen tan atroz, puesta judicialmente en depósito , y bajo la mano misma de*Ia leY? á un ' hombre desconoci., do en toda lafamilia? . mandada echar ea el correo,. 'residiendo . ' él en 'Madrid? en z - cargada con. tanto ahínco y esquisito cuidado al criado don Domingo García? y sospechosa á él y para el fiel. Castillo, amigo intimo, por no decir hermano , del in feliz don Francisco, y que tan bien' sabia todos los secretos y amarguras de este desgraciado matrimonio? Castillo , ese hombre honrado , ese testigo ingenuo , ese antiguo y acreditado librero que todos conocemos, tan injustamente denigrado aqui. ¿ Una carta, en fin , en que Se podrían encerrar las pruebas convincentes de la inocencia y lealtad de los familiares de la ca-- so, que seguirían gimiendo de otro , modo en la oscuridad de la cárcel, y entre gri-6 llos y horrores hasta que se hallase, la 'verdad , y el tiempo 6 los acasos descubriesen al fin los alevosos? De este modo haria' mal , seria digno de pena el que sabiéndolo denuncia al delincuente si el juez no le pregunta, porque al cabo él revela un secreto; asi corno el que lleva á la justicia con honrada solicitud el depósito recibido de unas manos sospechosas, porque no hay duda, ellas se lo confiaron, y él lo admitió. Cada C iudadano Señor , es una centinela continua cont ra el crimen y la actividad incansab le que agita á los malvados; la seguridad ( 26 ) de todos se libra 'en la fidelidad de cada uno ; de su activa vigilancia se fabrica y compone la comun tranquilidad, y en ella reposan confiadas la inerme virtud y la pacífica inocencia. Asi que , si la delacion baja y oscura , vicio de todos el mas infame, y arma fatal de esclavos y tiranos, debe ser proscrita y execrada , como de los Gobiernos ilustrados y justos , asi de ,las almas generos<i'ls, no cierto los avisos y denuncias sencillas, autorizados cual el presente por una) persona interesada y conocida , recomendados altamente por señas importantes, hijos en fin del zelo , la honradez y las mas justas obligaciones. La carta por última no se entregó -por la doña Maria á la  pública del córreo , siempre inviolable, -sagrada para todos, sino á la diligencia de un criado éste, si asi se 'quiere, faltaria enhorabuena á‘ los encargos y confianza =de una ama imprudente, y tímido. 'cnrioso burlaría sus mal fundadas esperanzas. Alcese pues contra él, y quéjese de  falsía ; persígalo y acúselo si le dan las leyes_ una accion, pero ¿á qué nada de esto para el proceder judicial ni 'contra las providencias sabias del magistrado , ante uieñ,l cartas 'misteriosa se _presentó ya a abierta?' • Y idemos de gracia que esta funesta:carta /estos pasos tan útiles, pero tan mal juz. (27 ) gados, estas*dilige ncias y apremios fuesen cual anhela su defensor , o no existiesen en el-- procesó: ¿por ventura los reclamó des/ pues la e interesada ? escepcionó algo sobre ese su estado de opresion al declarar el par-, ricidio ? sobre la estrechez de la prision, el áspero rigor de los apremios, tanto aqui decantados? no aprueba, no repite en sus posteriores confesiones cuanto dijo en la que por ellos se pretende hacer nula? la del día 24 no se le recibe en toda Libertad, aun fuera del encierro y en la sala misma de declaraciones? y no vemos todas las suyas confirmadas, ratificadas, identificadas, confundidas y hechas una misma con las del sencillo y desgraciado reo? Pues qué quiere la doña Maria? de cuál diligencia se queja? qué reclama su , defensor? 6 qué niebla se podrá oponer á la verdad misma, clara y pura como es la luz ? ¡Y el infeliz don Santiago de qué escepcion querrá valerse contra esta terrible verdad , declarada por él desde el primer pun-, to de su milagrosa prision , sencilla y paladinamente, d sabiendas , é contra si l . qué' opondrá! á qué se acogerá para iludir su fuerza, irresistible ! Confieso á V. A.que nada veo en todo este proceso cuando lo c onsidero , sino la mano omnipotente de la Pro videncia sobre los dos culpados , el peso ins ufrible de su maldad que los opriinia y ( 28 ) abismaba, y los atroces remordimientos que les arrancaban á pesar suyo la verdad de sus labios criminales. Asi quieren la razony la ley de Partida que sea la conoscencia 6 confesion; sin premia, sabiendas ,-é:coiitra sí (a), para sujetar al delincuente á la pena del to: y asi :han 'sido, Señor, las de don San. tiago de N. y doña Maria Vicenta de F. , reos ambos ante el cielo, y los-: hombres de la injusta muerte de don Francisco del Castillo -con, una atrocidad sin ejemplo. Pero ,. .¿qué género de muerte ? de , cuál delito son reoS?. DecirpuidieraJpie del mas. negro y horroroso , •dejando,.el regular1O-á. la alta - sabiduría de V. A...Porque él, mira 77. do bien es. una alevosía-.cualificada circunstancias Mas crueles:":, un padre de :_desnudo desarmado, , y enferm-o. -es acometido y muerto en.: su:misma cama-so..,... bre-. segura.: E-s un aseSínato,''porque el -cobarde-Mátador . recoge al instante el vil 'prel mio de su iniquidad en,los„- dos doblones: de:, á o'cho,(de.I'escritorio.-y este: , premio-, esta paga ;  enteres se Ie ofreció Su, aleve,;coMpañera para.,-desplies. 4 cle la muerte, en la mañana de aquel  mas que se -mé diga nohaber .sido..-precio , sino das - divai,getlerosa. Es, un . parriCidió:, porcitie la. Ley 3, tit. . 1 ,Part. 3., a m igo á  se , apdan, y muger y su/ J : 400i gro a tuerto y' r . Oí! armas (a) matan, á rido é in s I gniábiep. h ech or , casos comprendidos en este ,'horrible crímen: Es un to que : roinpc ., 7 ? desti'uye , despedaza los, v.liiculos sociales en su misma raíz un delito ..contra la seguridad personal: . en medio de `la Corte, en el asilo mas sagrado y entre laspersonas más intimas : un delito que ofende la nacion toda privándola de un \hijo -de quien eran de esperar 'inmensos bienes por sus conocimientos .mercantiles , su zelo s y probidad : un delito en .. .fin que tra i a la humanidad' y la degrada. El adul . iterio , el nudo 'conyugal las costumbres, la amistad, la patria , el -:seguro de la corte - , el asilo' de la casa propia se confunden indignaménte 'en :-él : todo: se conculca todo se vilipendia , todo se atropella y trastorna; y -aumenta todo la atrocidad del. atentado. ¿Mas acaso los infelices reos .se arrostraron á cometerlo impelidos de circunstancias que lo hagan menos horroroso? La doña Maria , se dice oprimida de un marido cruel, insultada. continuamente por su genio altanero, y atropellada y castigada, no hallando otro medio de ponerse en seguro , abrazó este, desgraciado ( a ) Ley 12, Part. 7, tít. de los Omecinar. ( 3o ) por cierto , pero mas digna ella de nuestra tierna compasion que de la severidad y el odio de las leyes. Cuáles nos gobier,- nan , Señor ! cuáles nos velan y defienden! qué pais Vivimos! en qué lugar esta-. mos! Por tan acomodados , tan humanos principios ¿ qué seguridad tendremos guno de nosotros de nuestra pobre vida? quién no temerá halLrse saliendo de este augusto Senado con quien por una palabra sin razon , un desaire , un desprecio, un to. -no altanero y erguido , n'o. le prive de ella en un instante , parte y juez á un mismo tiempo en,-el tribunal de sus venganzas? será el puñal del ofendido el justo reparador de sus . agravios'? un .resentimiento , una ofensa, un genio , duro , bárbaro si se quie= re autorizan acaso el asesinato ni la negra -traicion? ¡Sociedad desgraciada, si estas fuesen tus leyes , y :velases asi sobre tus hijos.! Los jueces los tribunales tienen dia y no.- ,che patentes sus puertas, estienden su ma -no . protectora .á cuantos - desvalidos los im=- ploran , y á: ninguno. que la buscara le ne- , garon su sombra. ¿ Los interpeló acaso esta Infeliz? recurrió á ellos en sus disgustos y amarguras ? ó dio por dicha algun paso para, salvarse de ,sw-ponderada opresion? Deinasiádas gracias tienen:-ya las mugeres entre nosotros. Puede ser que estas gracias, y el favor escesivo, que :les dispensamos los jueces por una -compasion y un princi1516 de honor ardivocado s ,hayan sido la causa de la muerte que debemos llorar, -y. yo persigo. .¿Iónde , ? dónde estan estos insultos y crudos t ratamientostan decantados? 'no hemos oído la -desgraciada prueba de la doña Maria, , para que aun clame tanto su defensor sobre este punto ? Por toda ella se nos presenta el infeliz é indulgente Castillo de un genio vivo claro , y si) se quiere intrépi do y osado , pero facilísimo de acallar, de un coraion franco y generoso, y sin resentimiento ni rencor. Es un marido que transige , por decirloasi , sobre su deshonor con el mismo que le ofende , como oyera ,admirado V. A. en su conducta condescendiente con el bárbaro don Santiago: es un marido que en medio de los escesos y pasos criminales de su aleve muger, , que él sin duda sabia , hace con ella en uso de sus 'solemnes fueros lo menos que pudiera , y que debiera hacer. Riñe una vez, y quiere en lugar de corregirla salirse despechado de su casa á habitar y dormir en su tienda: riñe, y por uno de aquellos accidentes que la perfidia sabe tan bien fingir, corre á media noche con un criado á buscar solícito un médico que la asista en su aparentada locura (a). (a) Por zelos de don Santiago , y en la ocasioti que éste se ocultó en el lugar comun 5 tuvo Castillo (32 ) Riñe , y sufre que lo arañe en el rostro: ñe , y es duro, y la deja salir á todas horas , concurrir á tertulias y teatros, y recibir en su casa á cuantos quiere (a). Y este es el marido cruel ? este el leon implacable y tan temido? este el hombre que la castiga y atormenta ? este aquel á quien su oprimida compañera no «puede arredrar sin un asesinato ? Mas severo , mas duro le hubiera yo querido , y acaso no ejercerla hoy mi terrible ministerio persiguiendo sus parricidas. Nunca , se insiste, pudo la doña Maria rezelar este atentado del animo apocado de su adúltero amante.  Nunca lo pudo rezelar, y se embebece con él en el modo de ejecutarlo por mas de dos meses! y.va una vez á disuadírselo agitada de anticipados remordimientos por el último suplicio de otro reo (b)! y aprobándolo ella, aparenta el una riña con su muger , en que le puso las man - os: hizo ella mudar su cama á otra pieza ; pero templado Castillo , la mandó volver á la suya , y se dieron sus 'satisfacciones, cuando ‘á media noche empezó la dona Maria á hacer ademanes de loca , bien que , en opiIlion de la -única testigo presencial , fingiendo este accidente. Sin embargo Castillo se levantó, corrió á (buscar un médico, y este la curó con solo un baño de pes , sin haber tenido aquel mal otras resultas. (a) Todo esto resulta de la prueba misma de la dona Maria. (b ) Confiesa don Santiago que de resultas de habe - r visto doña Maria Vicenta en la calle de Atocha las gentes que iban al suplicio de un reo , fue á bus- (33) traidor - su fingido viagg para mas bien cubrirloy, deslumbrar !. y ella le llora para ! electrizarle y da la terrible sentencia mas de que caso de morir . uno de los As , riese su marido ! y le busca y persigue to-' dos aquellos días! yle ceba y alienta con las dos onzas de oro! le da la señal de la persiana! le habla al entrar de la sala! y corre artificiosa á entretener las criadas , y fingir un desmayo , mientras se consuma la negra alevosía! Y se ,osa decir que no creia que el atentado se ejecutase ? ano , os pregunto , lo pudiera creer ? cómo concurrir y cooperar á él? Se quiere para esto que ella misma lleve con su mano el puñal del amante, y aseste impávida su punta al pecho del enfermo y desarmado marido? Asi tampoco concurrirán al robo el ladron que tiene la escala por donde sube el compañero , ó apunta con el trabuco al caminante mientras otro le registra y ata. Quisiera , Señor , quisiera, ser indulgente y poderme contener : acaso mis palabras herirán con mas calor que el conveniente al ministerio de templada severidad que eierzo en nombre de la ley. Pero tan horrible carie á su posada , y le dijo no llevase adelante su pr opósito de ejecutar la muerte de su marido por lo mucho que ella se habia asustado; á lo cual la respondió d on Santiago que se dejase de eso que eso era una preocupacion. ( 4 0 ) leza un crimen tan enorme (a). Mas á cuan. tos lo han hecho la muerte les ha parecido poco , y ha sido preciso inventar y añadirle aparatos y circunstancias que la hagan á la imaginacion mas y mas espantable. Los antiguos` , Egipcios punzaban todo el cuerpo del parricida con cañas muy agudas; revolvíanlo despues en un haz de espinas , y le pegaban fuego (b). Los Griegos le apedreaban hasta morir (c). Entre los virtuosos Romanos despues de azotado crudamente se le encerraba en un saco con ciertos animales fieros para hacerle su fin mas doloroso (d). En otras partes se le enterraba vivo : en otras se despedazaban sus miembros con ardientes tenazas : en otras se abrasaban y rompian en una rueda (e). Una ley del antiguo Fuero. Juzgo - le señala la pena capital , repartida su hacienda entre los herederos del difunto (f). Nuestro gran legislador don Alfonso , siguiendo como suele en sus Partidas los pasos de los sabios Ro- ( a) Zoroastro. Véase á Herddoto , lib. i. Moyses, Exod. cap. 21, v. 15 , 17. Levit. cap. 20, v. 9. Solon y Romulo. Ciceron. Orate pro S. Rosció Amerino. (b) Diodoro Siculo , lib. 2 , cap. 3. (c) Eurípides , trag. de Orestes. Platon, lib. 8 de Legibus. (d) L. 9. D. T. de Parricidiis. L. unic. de his qui par; vel lib. occid. (e) • Boehmer. ad Carpzov. quest. 8. obs. quest. obs. 3. (f) Lib. 6; tít. S , ley 17, x8. (4!) manos , ordeña en fin en la ley . Ií del' titulo de los Oniecillos (a) que „ si el padre tare al fijo, ó el fijo al padre, o el mari ' 1 do á su muger  la muger á su marido, T9 6 cualquiera que diese ayuda 6 consejo ' ,porque alguno de los dichos muriese á !Y tuerto con armas 6 con yerbas, paladina. » mente 6 encubierto , quier sea pariente del $7 que asi muriere , quier extraño, que este ' 1 tal que fizo esta enemiga , que sea azotado públicamente ante todos , é desi que lo ' I metan en un saco de cuero , é que encier2 ) ren con él un can , é un gallo , é una al- ', lebra, é un jimio , é despues que fuere en 27 el saco con estas quatro bestias , cosan la boca del saco , é lánzenlos en la mar, ó en el rio que fuere mas cerca de aquel lugar do acaesciere." Así la ley , Señores. Y vosotros, sabios ejecutores de ella, rectísimos ministros de la santa justicia, podreis á ,su vista dudar un solo instante en imponer la clarísimapena que señala á los dos desgraciados parricidas doña Maria Vicenta de F. y don Santiago de N.? Otro os dijera, arrebatado de su zelo, que el fatal cadalso se levantase enfrente de la casa , teatro del horrendo delito. El es tan atroz en sí mismo , y por sus funestas conse cuencias en el orden social , que merece (a) Part. 7 , tít. 8, ley 12. ( 4 2 ) , que le deis el mayor aparato judicial , para que imponga y amedrente á los malvados. Los grandes atentados exigen muy crudos escarmientos: este , Señores , es el mas grave que pudo cometerse. En esta perversion y abandono brutal de las costumbres públicas; e esta funesta disolucion de los lazos sociales; en esta inmoralidad que por todas partes cunde y se propaga con la rapidez de la peste ; en este fatal egoismo, causa de tantos males; en este olvido de todos los deberes; cuando se hace escarnio del nudo conyugal ; cuando el torpe adulterio y el corrompido celibato van por todas partes descarados y como en triunfo apartando á los hombres de su vocacion universal , y proclamando altamente el vicio y la esteril disolucion; en estos tiempos desastrados; este lujo devastador que marcha rodeado de los desórdenes mas feos ; estos matrimonios que por todas partes se ven indiferentes 6 de hielo, por no decir mas ; un delito contra esta santa 'union exige toda vuestra severidad ; un delito tan horroroso la merece mas particularmente ; y esas ropas acuchilladas que recuerdan su infeliz dueño; esa sangre inocente en que las veis teñidas y empapadas , clamándoos por su j usta venganza; la virtud que os las presenta cubierta de luto y desolada; ese pueblo que teneis delante, conmovido y colgado (43 ) de vuestra decision ; el rumor público que ha llevado este negro atentado hasta las naciones estrarias ; la patria consternada, que llora á un hijo suyo malogrado , y hundidas con él mil altas esperanzas ; el Dios de la justicia que os mira desde lo alto , y os edirá algun día estrechísima cuenta del p adúltero y del parricida ; vuestra misma seguridad comprometida y vacilante sin un ejemplar castigo; todo , Señores , os grita, todo clama , todo exige de vosotros la sangre impía de estos alevosos. Fulminad sobre sus culpables cabezas/en nombre de la ley la solemne pena por ella establecida; y paguen con sus vidas , paguen al instante la vida que arrancaran con tan inaudita atrocidad. Sean ejemplo memorable á los malvados , y alienten y reposen en adelante la inerme inocencia y la virtud , estando vosotros para velar sobre ellas, ó á lo menos vengarlas. ACUSACIO N. FISCAL contra Marcelo J.• reo confeso de parri-, cidio por la muerte violenta dada cí su mugen Maria G...; pronunciada el dia 23 de Abril de 1798 en la Sala segunda, di Alcaldes de Corte. SEÑOR. Cuando he reconocido el proceso sobre la muerte violenta dada por Marcelo J... á su infeliz muger Maria G... en la mañana del de Setiembre pasado , sobre que V. A. debe pronunciar este día su inapelable soberano juicio ; cuando he considerado atento y silencioso todas las circunstancias y accidentes de este desgraciado suceso , volviendo muchas veces mi tranquila reflexion , y fijándola por largo tiempo en el reo Marcelo, autor del sangriento atentado , entrándome, digámoslo asi , en su mismo corazon , registrándolo cuidadoso á la clara luz de la moral filosofia , interrogándole, y oyéndole sin el terror que inspiran la presencia de un Juez y . el orden y aparato judicial , y ob- (46) servándole y estudiándole detenidamente para hallar en él, si era posible, á fuerza de pruebas y pesquisas los criminales motivos de tan bárbaro parricidio ; confieso á V. A. que no he podido menos de vacilar por largo tiempo , asaltado de un tropel de dudas sobré el partido que debia abrazar en esta acusacion y el verdadero estado de Marcelo , gimiendo entonces amargamente por mi suerte y enojoso destino , 6 mas bien por la poquedad y ruin flaqueza de la razon humana , y el congojoso estado de los jueces, que limitados y espuestos al error , corno todos , se ven sin embargo constituidos por el cielo árbitros supremos de las haciendas , de las honras, de las vidas de sus semejantes. Debiéramos ser ángeles en entender y juzgar , poder profundizar los abismos del corazon humano y el misterioso laberinto de sus pasiones y sus obras , y una sombra nos. hace tropezar , 'y un vislumbre engañoso no . s arrastra al error siri-advertirlo. Lo grave y delicado de la causa me mue-ive á, imaginar que 1e halla V. A. en el mis--; mo grado de triste incertidumbre ; y-por tan- . 0 le ruego 'se digne de . prestarme toda su atencion , y afirmarse mas y mas en el estado de impasible igualdad que sabe en sus juicios., oyendo con plácida-indulgencia mil reflexiones sobre un hecho , que mientras mas lo considero , menos acierto á graduarlo.. ( 47 ) En efecto , cuando ,lo meditaba ,para decidirme, y seguir en él sin tropiezo la sagrada voz de la justicia, en cuyo .augusta nombre denuncio y, persigo al delincuentel, veía de una parte un parricidio, si no de anticipada deliberacion , y agravado con laodiosa circunstancia de alevoso,  al menos de indecible crudeza y de arbarida d:, á una muger infeliz , de fuerzas débiles y sin armas ni ayuda , sola en medio del campo, lejos de la vista y el brazo de los hombres, sin abrigo ni poder. , al arbitrio de un: marido feroz , que la Castiga y apalea mas duramente que á una bestia; sin tener la desventurada á quien volverse ni clamar por amparo en su amargura y abandono; al bárbaro agresor , que de cólera ciego la derroca en el suelo á la violencia de los golpes,, que vuelve, los repite, y no contento con esta atrocidad tan desmedida y fuera de razon , se vale en fin de una navaja que lleva por acaso para herirla mas reciamente, acabar de una vez con su infeliz y las timada vida. Espira la desventurada entre sus manos implacables , y espiran y fenecen con ella en aquel punto los amores y tiernas solicitudes de una madre,  empiezan las lágrimas, el olvido , la rsera orfandad de un niño tiernecito de dos años, que deja al mundo con su temprana muerte en abandono  soledad. ( 48 ) Esto, Señor, he visto de una parte por el atroz parricidio y contra el reo : pero cuando advierto por otra en su favor el geni() duro y caprichoso de la ostinada esposa ; la condescendencia , la paz , la constante dulzura y buena conducta del marido, asi con ella como con los demas conciudadanos; las indecentes cuanto continuas voces de la primera sin fundamento ni razon alguna , ya de que le aborrecía á no poder mas , ya de que quisiera verle entrar por sus puertas cosido á puñaladas , ya de que no quería ni vivir ni estar un punto en su odiosa compañía, hasta sufrir de buena gana que la llevasen al encierro de san Fernando antes de hacerlo (a): cuando veo que en aquella propia mañana es forzoso que el: Alcalde de Hortaleza la amenace con su autoridad, para hacerla entrar en su deber, unirla á su marido , y que lo siga al lugar del Pozuelo , donde él tiene su residencia y su vivir ; cuando veo su estraña tenacidad en el camino , aun despues de apaleada y arrojada en el suelo ; cuando veo que el congojado Marcelo , en vez de huir prestamente para poner en salvo su persona , cometido ya el fatal atentado , ya de su buen grado á delatar se á sí propio y entregarse en poder de la justicia: cuando le veo á pocos pasos (a) Asi consta todo en el proceso. ( 49') a +zle la iglesia  erseadoger sin tropiezo la . seguridad Jei religioso asiló p ar á e.q7 brirse 0 1,:mdias contra ;el :brazo sangriento de las leyes; y " o é aun,inocente: . ,debieran.ethtonces.rer - seguirle, y 5.111 : 0.1-nbargo ,no hacer_ lo, sino, pasar sin abrigarse ea ella (a) : cuando  con un porte Itan singular, diré,nlas blen , ,incomprensible-en un hómbre -saáo„ 40, _razón y . ,.:Verdadero cr minar, ecusarl - -;Tor sí  sde,su negro delito, .mostrar:. troylquilamente . ..para prueba las manos parricida s  timas env , ..la sangré . de ,SU  ,muger correr. r; _en; :suma, tan:: alegré á una carcel, cual pudiera ‘1,': una fiesta, recibir .:: . la . cadena y los grillos como un re- ) 7-seguir del mismo illodo'en sus Ffosy,- .teriores,confesiones, y cuantos pasos ha,clar do en adelante' b  ilo.-puedo, lo confie.,-- _so, 'resistir. á .. las. impresiobes' . ,.de la blanda equidad, que asaltan y «conmueven no . coron . llenándole' de dudas y ansieda des, para entibiarme un: tanta en perseguirle y acusarle sobre su, horroroso atentado. Por esto si el abogado fiscal reclamó sobre él ál principio toda la severidad. de la ley ; -si instó, si interpelo' la rectitud de V. A. ,. y zeloso - por un saludable rigor (a) Consta asimismo todo esto. (b) Nunca el reo Marcelo ha negado el hecho di sminuido su gravedad con ninguna escusa' esc epcion .en confesion alguna. 5 ) la sociedad enferma , y un frenoque pone la razon á las pasiones despeñadas , como un muro de bronce , capaz solo de contener á la iniquidad en sus sacrílegos atentados contra la inocencia y l a  virtud. Las costumbres públicas se libran en la seguridad doméstica y el buen orden de los matrimonios ; con su lazo dulce y poderoso asegura á un mismo tiempo la naturaleza benéfica la dichosa paz del individuo , y la felicidad universal. Solo los padres inocenw tes y buenos formarán hijos que los honren y retraten en sus acciones generosas; y de unos y otros corren y 'se derraman la paz y bien andanza por la gran familia del estado , cual un rio tranquilo y caudaloso hinche con la alegría de sus aguas de frescura y fertilidad todo un imperio. En el regazo doméstico y el sagrado dé los hogares , entre los brazos de los padres , es donde se forman 6 corrompen los ánimos, y -se aprenden la iniquidad ó la virtud mas eficaz y poderosamente. Entonces,. nuevas , é inocentes las almas , y llenas de candor y amable confianza en cuantos las rodean , se echan en ellas para siempre las primeras semillas del bien o el mal moral, que las circunstancias y los tiempos deben désenvolver . , para que den á la patria en, días señalados abundante cosecha de acciones útiles y -gúandes, 6 esterilidad y maldicion ; y ( 5:7) dealli salen deelgartamenie . cual c. de'una oficina Tica7 .áenéraf, el hombre • de bien 'el,,artesano laborio-z, sencillo . y eó lt il mú " 9' palabras fieles  .el hornj4 so de trató' y}° debre brutal ; artificioso y vago , la matrona casta y» pundonorosa 6 la vil y disoluta ramera, el' labrador bueno y i pacifico , o el foragido , en : fin que no respira sino,discordias, , latrocinios y sangre. Asi , Señor , cu alquiera disimulo,  leve que 'parezca, so bre delitos: en O  -. ofensa dé ésta santa unjan, la primera , la mas dulce y augusta de cuantas hermandades 1 j) uede contraer en la tierra el hombre menesteroso y desvalido para su alivio y'su delicia , comunicacion ínti made seres y , fortunas-, venero inagotable de inocentes placeres , causa y cimiento del amor filial y afortunado origende los pactos y corporaciones que el hombre social ha formado después , trastorna- 'necesariamente todo el . - órden mor c1, :despedaza en su raiz los lazos que le estrechen y arras l - tran dulcemente ácia sus deberes mas sagrados, y , es 'una peste desoladora; un fuego i nestinguible , qué cunde y se. propaga de casa en casa , de familia er-r familia, abriendo por último en el Estado una brecha funesta de tan dañosas' 'como inconcebibles co nsecuencias. Qué será pues, cuando la sangre , la violencia , la muerte cons uman por desgracia su enorme gravedad? ( 58 quién laregulará. debidamente ? Cuando esta sangre sé levanta hasta el cielo y dama por venganza, qué escarmientos , qué penas se tendrán por bastantes á apaciguada? Todo esto :es la misma verdad: máximas de legislacion inconcusas que dictan á una el corazon . y la conciencia , sancionadas en todos los' códigos de todas, las edades y naciones ,- y. cúya clarísima evidencia la razon no puede resistir: yo lo conozco Como V. A: ;y . asi. si considero á la luz de estos ciertísimos cuan universales, principios el delito del infeliz' Marcelo  la ley..utilísima y santa que le escarmienta con, la muerte, y. el desgraciado . :reo que se - despeñó á quebrantarla , bañándose en su c6-. lera en la , sangre de su .infeliz muger , no puedo mdnos, lo confieso de buena fe , no puedo menos. de. llorar y. ¡conmoverme to-! do sobre su, triste fatalidad ; pero de hallarle acreedor sin remisión alguna á la severa . pena. , del . parricidio en que le veo coñfeso. . Mas cuando conducido de la sana razon, y alumbrado , por la clara luz de la moral .y la„ffloso r fia!,,considero corimas cuerda aten." donque el delito no nace precisamente de la, accion ofensiva y criminal , sino como dice la ley, del .ánimo dañado y tortícero del delincuente; que esté ánimo , cual sea bien cierto y comprobado aumenta ante sus ( opios 9 ó ,disminuye en, mucho hasta' anonaeo dar su gravedad parala pena; que la mtiestit te misma,,la,muerte ,....ekmas horrible y,o mayor de las males asi. al, individuo que sucumbi 4 5 ásus golpes, , como a la sociedad á quien. sin mon se. la, priva de un hijo que la sirve y, adorna , -püede J sin embargo no sedo, si. sé' hace con justicia 'y por defensa propia ,.45 faltan _del todo la libre voluntad, el ánimo-, ó la capacidad de delinquir en el que la ejecuta; .cuando adv i erto que la débil infancia , .1a demencia, .1a simplicidad, como ciegas y en tinieblas ,carecen del talento necesario-para conocer bien el término y tristes consecuencias de lo Mismo que obran, y que en está ignorancia y , lastimosa poqueff• dad , faltas como lo estan de las luces previsoras que tan saludables noS son á los de-, mas para resistir y contenernos, destruyen y acaban' á las veces con lo que mas amanl para llorar su falta amargamente en el ins4 tante despues ; cuando veo Señor , losInuchos y. diversos grados que puede tener en el hombre la escala moral de su voluntad torcida , sus raras modificaciones y acciden-p tes, su cuasi infinita variedad; cuando veo en fin el cuidadoso esmero, la solicitud, 'la provida sabiduría con que la ley los busca y los indaga todos , los contempla , los , pesa d etenida, y procura aproximarse á ellos en la ardua regulacion de las penas y el jus- (6o) to castigo de los malos ; porque cualquiera, no hay dudarlo , (y digan lo que quieran las plumas de bronce de algunos sanguinarios criminalistas , que sólo ven la justic i a cuando acompañan su augusto simulacro el horror y las lágrimas ,•y entre los tormentos y la destruccion de sus hermanos ) cualquiera, Señor, superior 'á la ofensa recibida , al ánimo maléfico y torcido del que la cometió, 6 no necesaria al escarmiento público , es una tiranía , un atropellamiento, una inútil barharidad , en vez de una justicia y saludable reparacion ; no puedo entonces menos de disminuir en mucho , y mirar con ojos compasivos el sangriento atentado de este hom. bre . infeliz , I ternplando y suavizando el ánimo dispuesto antes á perseguirle como al más atroz parricida , y á reclamar sobre su culpable cabeza en nombre de la humanidad atropellada todo el rigor y el odio de las leyes. No querré yopor esto degradarle enteramente de su 'estado moral , borrándole del orden de ser _inteligente , ni hacerle hoy á los sabios osos de V. A. , cual su abogado pretendió, dél todo incapaz de. delinquir. Ni es loco declarado , ni fatuo 'y mentecato conocido de público portal , ni sus pruebas , y justificaciones han llegado á tanto; pero es un hombre como demente y . sin cordura en •opinion de unos testigos, falto ( 61) ¿séntir , de otros, de alcances' lunático Seguir alguna, -yembebecid6 y fi1• ra de sil:-no,rpocas, vétea: es -unhomlysek.á quien  Maria. solía .: tener por , tocó; y desestíMar..vor .  asi dos á . ,._cadapaso y-sin  .un hombre unido á. una : _muger de genio-,duro y eapri7. . choco con rezelos muy fundados de-ofen sas criminales : de Su parte...:„ cien .carosr econvencione s saludables, separada de su -lado seis -meses habla y..1 pero que á' pesar . de ello -la:.ramaba:,tiernamentej y procuraba én .tódo.:.',darla una muger , azote y torcedorcontin-ude-Su. infeliz_marida, si me :es dado usar de,r:esté lenguage ; ..un -hombre q'üe en la mañana .de su fatal -delito. habla bebido: aguardiente . , de estraordinario .contra su costumbre en. una tabérna de esta.. corte ; un hombre que-en la misma . mariana, .al verle la Maria entrar •:en Hortaleza , huye, de él azorada y le ; , .--Yruehiive la espalda, cual si fuese su mortal_ migo, por no acompañarle á Pozuelo. . y vivir su lado segun. debla , teniendo el feliz que ocurrir alalcalde , é interpelar. 'su autoridad para hacer que vuelva y que le siga; un hombre que en su desgraciada contestacion no puede moderarla, ni aun hacer« la callar al rigor de sus pesados g oles su obligacion era, Señor ceder yobedecerle, c ortando asi. su cólera con prudente ( 62 ) ra , y no irritarla necia , ni llamarla cual hizo sobre su cabeza con resistencia tan te. naz un hombre en. , fin que cometido ya el fatal parricidio ,,Se_:va . aun mas dócil que el cordero al cuchillb,, .á delatar al: juez y á pedirle humilde: ios grillos que merece ( a ); Será dable q ue 'este hombre , siendo de verdacUun parricida un matador reflejo y criminal, lo hiciese'asi ? se condujese asi ? corriese 'así á la caree' ? será á. nadie: creible que: manchádo con . tan negra ,maldad y en sana razone i o temblase sobrecogido ? no l e e c :despedazase ;::lar:.conciencia ?..t , 'no llevase pintadas 'en su .rostro las furias interiores de suYalma no huyese ? rio .escapase al ins=4 tante ?' que debiéndolo' temer -todo :por su persóna: y por sti nada:, reZeláse , ,-.:nitemiese se mostrase al alcalde _tanl apacible y mansa? que tanto confiase ,'de sú justicia; ó su:inocencia:, 'que : se fuese á entregar él mismo "entre sus ;m'anos , publicando. una atrocidad que': nin g uno :sabia , ninguno le preguntaba ? ()lié fróstro,, qué, palabras , qué pasos 5 ' qué conduátá, es esta en... un?. hombre taírciiminaU y entero de juicio ? :La ley quiere:, y quiérelo, '5abiárliente, que la confesión á conoscencia sé haga por eLreizu  sabiendas: écontra, sí:;: esto es, co y n óluntad, A . esuelta de acusarse con , . 12 (. ^;141j1 . Asi  , consta • ' Podó 'dé la r Sumaria. y ' de la probáriza , I del reo. ( 6 3 ) pleno y deliberad a , consejo 'de la . cosa que se . revela al' jueí, y de las consec u encias'y gravísimos s rclarfo de la confesion , con laéra-Ji„ zon serenal.-librey entera 9 y no sobrecogida 6 violentad a: La ,primera de :todas las leyes y mas universal;láque,no 'Oia10 , S proclamarse en las 'placas , leernos' á aprendemos en los códigos; -sino tomarnos, , récibimosí bebemos de la misma naturaleza y sentimos dentro de nosotros.; la masgeneral sin bliatse , la sabida de todos sin-jamas aprenderse, la que hable. siempre ,a1.hombre en todos lós casos'` y circunstancias de 'su vida, la que le arrastra iínperiosa al:estado social, obligándole en él - á doblar humilde lacera. viz á las potestades legítimas; en fa que el fin, como dijo sabiamente el orador'. rornano (a) , no hemos sido enseñados sino for.- mados, no -adoctrinados , sino embebidos, lienos, empapadós-, 1 - es la de la conservacion propia, la del amor de sí. El racional por ella hecho de rey vasallo 9 ysiervo sumiso de señor , 'que antes era tan altanero como libre , renuncia gustoso á su independencia natural, y sé, sujeta dócil á , la aspereza de la ley, que lé énfrena en sus pasos para (a) Non scripta sed nata lex ; cuarni nbn didtcfm. rnus accepirnus, legi'mus ; verum. ,ex natura ipsa arripuimus, haussimus, expressimus: ad. quarn non docti, sed facti ; non instituti, sed imbliti sumus. Cicer.  pro Milone cap. IV. ( 64) enderezárselos albien,- y lecorrige y peña para mejorarle y :defenderle. Parece ue s imposible ,que sin un he'oismo de virtud el mas estráordinario , ó un trastorno , un desarrreglo: entero de razon haya hombre alguno , que:posponiendO y olvidando esta ley general é invariable, vaya de su buen gradó 'al-tcadalso. , confesando  sabiendas' y contra . $(1111. delito que le Ilevá á él:• ,un delito tan horroroso; y de todos_erionces_ ignorado.; El silenció mas: inviolable, la octiltacion, 'la : fuga hasta lo > , postrero de la tierra ,:estó.,y no otra cosa. .era lo natu-!. ral en sb:desgraciada situacion lo que á cualquiea . .inspiratia :el‘ invencible instinto de guardarse.; - Podria ser acaso que : ,sobrecógido. de :su deliró aterrado; con s . ü atrocidad, amedrentado con su espantosa ámagen., .y oprimido y: cómo abismado: porella en-tó4 das partés);-'hubiele ido . en;los' primeros mo-,- mentos :de haberlo cometido-: el desgraciado Marcelo . .:á . declararlo: al:juez ,,como:..para arrojárlocde:' acongojado corázon ,y orarse  vez-::de su insufrible peso:. Asi se nos refiere:de; algun6i,-delincu.entes ,,:qué atemorizados por su conciencia criminal, in;delibprpg,,i9n  sus: ac9iono.,, trInOos, az¿racios y . perdiáos . del'oc l o , el tino y :12 por salir .del reelatO  e' „ e : Q ui á  Álus 'Maldades , no (65 ). lo han logrado hacer, ni dar un solo paso con resolucion para escapar y ponerseen, seguro en medio de los esfuerzos mas singulares. Porque es, Señor , muy temible el grito de la conciencia , y su . poder irresistible en una y otra parte , asi para no temblar los que no han delinquido , como para llevar siempre los criminosos presente ante los ojos la fea imagen de sus atrocidades con sus terribles penas , hallándose al cabo cogidos y enredados en los lazos mismos de iniquidad que tendieran en su perversidad á la inocencia., Pero Marcelo es el mismo siempre , y siempre acompáñado de la misma tranquilidad. Constante en sus principios desde el primer dia hasta el presente , declara con sencillez en Hortaleza, y declara con sencillez en esta cárcel, inmediatamente despues del atentado , y en el 10 de Octubre' mas de un mes despues de haberlo cometido. Alli se delata y acusa , y aqui tambien; no le disculpa alli, ni escepciona nada en abono de su desgracia , y tampoco lo hace Len su confesion ante el señor alcalde; de manera tal que Marcelo , qüe piensa asi , que obra y se conduce asi en el largo tiempo de su causa, cuando lo ha ten'cl 1 O muy sobrado para buscar en él , como todos los reos , disculpas y escepciones plausibles con que disfrazar su parricidio á los ojos de la E ( 7 2 ) peregrino , cada dia , en cada hora , en cada accion y situacion distinta , la esperiencia frecuente de los varios casos de la vida y la práctica de los negocios descubren en él á cada paso á un genio reflexivo cosas del todo nuevas y 6 que lo son al menos, atendidas sus singulares circunstancias ; y es buena prueba de esta importante verdad , dejando á un lado otras sin número de historiadores y moralistas célebres, el horrible delito sobre que V . A. debe pronunciar hoy su solemne juicio, y los desventurados que vivieran por tanto tiempo y tan tranquilamente abismados en el cieno de su infernal torpeza. Yo creía hasta ahora que lo que sé nos cuenta de comercios incestuosos , de abominables mezclas de hermanas con hermanos , de padres con hijas, eran cosas de ranchos de salv ages , perdidos y errantes por las selvas, cuasi como las fieras , disputando con ellas su escaso y miserable alimento , y apenas superiores con su debil razon al mas grosero instinto , 6 de naciones bárbaras y remotas en tiempos y lugares, envueltas desgraciadamente en la noche infausta del error (a) , 6 reservadas solo á aquella prime, (a) Los Persas , Medos, Indos , Etíopes y otros pueblos de la antigüedad, engañados y ciegos por las leyes y usos de sus falsas religiones , no tuvieron al incesto por delito , aun entre ascendientes y descendientes. Herod. lib. 3, Agathias , hist. lib. 2 Euripides Androm. Plutarco de Fortuna Alex. , Tertul. ( 73 ) ra edad de la historia del mundo tan fecunda en portentos, y propias en el día para fábulas y tragedias. Los hechos lamen-. tables y decantados de Thyestes de Edipo, de. Machareo y Mirrha (a) sonaban en mis oídos siempre con horror, pero como imposibles ya de realizarse, mirando sushis– torias mi curiosa atencion mas bien como un agradable pasatiempo , que como lecciones útiles al escarmiento de la edad presente. Por desgracia nuestra las vernos realizadas hoy , estremeciéndose el pudor y la naApolog, cap. 9, Rieron. lib. 2 contra yovinian. No es decible en qué de errores y estravfos puede el hombre caer arrastrado de una religion falsa , y qué de sofismas no inventa para justificar estos errores. Arde Semíramis en un fuego incestuoso por su hijo Ninias ; cásase con él; ilustra su nombre y su reinado con sus grandes hechos ; muere . ; la supersticion la adora como Diosa , y los Asirios y los Persas admiten y santifican el incesto en honor de Semiramis. Ve Zoroastres entre los hermanos una ternura , una concordia que deseaba poder establecer entre los esposos, y juzga equivocado que el medio mas seguro de fijarla entre ellos es el de reputar por santos y dar la preferencia á los matrimonios de los hermanos ; y he aqui autorizado ya en la India el incesto. Los Egipcios pierden la clave misteriosa que interpretaba el geroglffico sagrado de su Isisvénla casada con su hermano Osiris, y su delirio réligioso consagra Cambien el incesto. Asi dice sabiamente el ilustre Montesquieu , que corno el espíritu de la religion es el incli narnos a hacer con esfuerzo cosas difíciles y grandes , 110 porque una religion falsa la autorice, debe lueg o ju zgarse que una cosa es natural. Esprit des loix, lib. 26, cap. 14. ( a ) A famados incestuosos de la fábula, ( 74 ) turaieza , en los infelices Justo A. y Juliana su hija , de edad el primero de treinta y siete arios, y de diez y siete la segunda. En nuestros tristes dias , á nuestros propios ojos , en esta misma corte han vivido los dos por el largo espacio de tres arios , cual no es dado repetirlo yo , y con la nefaria torpeza que V: A. ha oído. En esta gran capital , donde abundan por comun desgracia á cada paso y donde quiera los objetos de la mas vergonzosa prostitucion ; donde la corrupcion impudente camina sin freno tan libre y descocada, insultando á la virtud y la -L decenciapública; donde malgrado la severa vigilancia de V. A., la liviandad, el ocio , la miseria , la infame seduccion ofre. cen sin cesar al vicio nuevas y nuevas víctimas ; donde mil infelices van dia y noche por esas calles brindando á todos con sus sucios y venales favores ; donde, en fin, es tan facil ojalá no lo fuese! sacrificar el vicioso á su sensualidad y lascivo desenfreno; aqui ha sido una hija el torpe ídolo de las abominaciones de su padre ' • aqui ha sido un padre el adúltero amante de su hija, y se han hecho los dos con su comercio incestuoso el escándalo y execracion de cuantos veo presentes , 6 conocen esta negra maldad , y acreedores por ella á las mayores penas del brazo vengador de V. A.. Confesos ambos en este comercio abo4 C75 ) lninable con las calidades que requiere la ley , ¿á qué repetir yo sus delincuentes pasos ni brutales acciones? Sobradamente públicas se han hecho por desgrak.ia con lo lar,- o de este proceso, y harto han tenido que e j ercitarse oyéndolas ahora la magestad y el decoro del Senado. ¿ A qué , pues , decir que el sensual y corrompido padre , despues de haberla descuidado, ó mas bien olvidado y abandonado enteramente, vuelto ya de Castilla á esta corte , empezó á despertar en su infeliz hija la fatal llama del placer sensual, cuando aun estaba apagada en su inocente cuerpo por la naturaleza? cuando en la edad tierna de solos trece años y en su debil constitucion era indispensable anticiparla , violentarla, electrizarla con mil y mil oprobios para que despertase? cuando su corrupcion en cualquier otro pudiera ser mas antes el efecto de una fuerza brutal , que de seduccion cariñosa á los ojos de una razon despreocupada (a)? Este malvado entonces se apodera de su inocente espíritu ; complácese inhumano en su flaqueza y su debilidad , y sojuzgando su razon y fuerzas ternezuelas con el fatal imperio de su esperiencia y sus dañosas luces , la guía artificioso al atentado mas execrable y feo, sin ella conocer que lo fuese; le mues~ <a) Lib. t , tít. 19 , Part. 7. ( 76 ) tra , le señala la seductora senda del placer entre los horrores del incesto , y oh demencia! oh perversidad increíbles ! en aquella su feliz cuanto desgraciada ignorancia la conduce impío en sus lascivos brazos , o la arrastra mas bien á un delito , que ni aun puede pronunciarse sin estremecernos. Ni aqui para el brutal , 6 con esto se contenta , sino que abusando á veces de lo mas santo de nuestra purísima religion , y teniendo en nada sus leyes inefables y la divina luz de sus preceptos , se atreve , atropellándolos , á tornar el augusto nombre de Dios en su torpe y cenagosa boca para deshacerle las nieblas que ya formaba la razon , aunque debil , en su conciencia inocente; para estinguir en ella , y ahogar y sofocar del todo esta luz celestial , este sentido íntimo , impreso en nuestros pechos por el dedo mismo de nuestro benéfico Hacedor, que nos enseña , nos ilumina y nos conduce al bien , 6 nos persigue y despedaza noche y dia hasta en la cumbre de la opulencia, en los brazos mismos del placer , 6 entre los delirios del delito ; para tranquilizarla sobre su estado , y adormecerla en su espantoso abismo ; para , en fin , persuadirla que ni el cielo ni los hombres eran ultrajados en_ aquel tan execrable comercio. Desventurado ! hombre loco y perdido ! pudiste abandonar las santas relaciones de pa- ( 77 ) dre, sus dulces y sagrados derechos por el vil ministerio que tomaste? pudiste olvidar que eras en la tierra para tu hija la imagen de aquel Dios todo pureza, que tanto ultrajaban tus acciones , y con tus palabras mancillabas? pudiste sufocar en tu pecho el sagrado horror , la repugnancia saludable que la augusta religion de tus mayores , la sociedad en que vivías , el ejemplo general de todos, la opinion universal , los hombres , la naturaleza, te inspiraban á una ácia el ídolo de tus torpezas ? Otra y otra vez desventurado, ¡ en qué abismo no has caldo con tu lasciva ceguedad! Asi arrastrado de ella, y ardiendo furioso en su infernal lujuria, no sabe respetar ni el parentesco ni la sangre para cometer descaradamente sus abominaciones. Sí Señor, sí ; nada le contiene ni enfrena ; todo lo atropella y conculca ; en la casa misma de su hermana , en su habitacion y al lado suyo yace el incestuoso con la niña infeliz , la inflama, la seduce , la amaestra paso a paso en la inmundicia de sus vicios , y despedaza en fin y mancha su inocente pureza. Y no contento ya con escandalizar á sus parientes , teniendo corno si dijéramos en nada las leyes santas del pudor y del decoro público , va de casa en casa y de vecindad en vecindad como ostentando su nefaria pasion , y predicando á todos el X 78) incesto con su desenfreno y sus acciones. Dígalo sino lo acaecido en el lugar de Menga , el atentado alli de su lubricidad, la resistencia y los clamores de la infeliz Juliana, los consejos saludables que da á esta desdichada la mesonera Francisca para que se confesase al instante de aquella abominacion, y buscase su amparo y medicina en la direccion y los avisos del ministro del Dios de la pureza , y la destreza cruel , las artes infernales con que el padre impío la separa de este santo propósito , y entibia, debilita y apaga al cabo en ella el fuego saludable del arrepentimiento , que ya empezaba á arder en su corazon menos culpado , poniéndole á las claras todo el horror de su estravío para bien comun de entrambos ( a). - Ciego asi mas y mas, embriagado , frenético en sus inmundas llamas , no puede vivir ni reposar ni un dia ni una hora sin su , culpada y miserable hija; la busca en todas partes su imaginacion exaltada , y á to- (a) Estando en este lugar , quiso abusar un dia de su hija en la misma cocina del meson , hallándose cuasi borracho : la muchacha se resistió , y dió algu- .nas voces y gritos , á que acudió la mesonera , quien enterada por ella del feo atentado , la aconsejó se fuese á confesar con el cura , y á contarle su triste situacion , para que la dirigiese y remediase ; pero el padre la apartó de ello , diciéndola que pues iban á .Arévalo , alli podria hacerlo , distrayéndola asi de su buen deseo. ( 79 ) das quiere que la siga , como la sombra al cuero que la forma. Cáánto sino , no P cuesta hacer que la separe de su lado , y la deje en Arévalo , debiendo ir él á trabajar en sus dorados al lugar de Narros del Castillo ?y qué de cosas no le sugiere entonces su pasion impía para cubrir con las solicitudes y cuidados de padre su abominable amor ? qué de cosas no le sugiere ? y cómo en todas ellas se descubren bien claro las llamas que dentro le devoran! Asi que , rezelosos 6 mas bien seguros sus parientes del atentado feo , y sobre todos ellos un padre capuchino, que entre estas pobres gentes tuviera por su profesion y su estado la mayor consideracion y autoridad , toman por último la mano para salvarle de tan horrible abismo ; pero nada de cuanto hacen basta á librarlo de él, no alcanzan nada de su obstinacion ni sus amonestaciones ni sus ruegos: separan tras esto , 6. diré mas bien, arrancan en fin la desgraciada hija de su inicuo poder , y la trasladan á esta corte; mas tampoco consiguen apagar la locura de sus deseos, ni arredrarle en su brutalidad. Intenta la infeliz Juliana , habiendo descubierto su miserable estado al ministro de Dios , y oido sin duda de su sagrada boca los anatemas mas terribles , los avisos y direccion mas saludables, intenta negarse en adelante á la tor- ( 8o ) padre peza de - sus deseos, y huir arrepentida sus criminales brazos; pero el inicuo pad insiste ciego , la estrecha la sigue , la importuna , la intimida con sus amenazas , y ella nada consigue , nada bueno puede, sino cede de nuevo mas y mas infeliz á la costumbre y sus halagos. Cásase en tanto el torpe incestuoso por tercera vez, y tiene ya una muger legítima con quien apagar honestamente su concupiscencia desenfrenada , viviendo feliz en el seno de la inocencia y de la santidad del matrimonio : y sin embargo de esto , oh perversidad ! oh corrupcion oh brutalidad increible! la deja casi luego por la hija; no puede olvidar su fatal imagen entre unos placeres permitidos , y nada halla que le baste á inflamar sino aquel su amor tan asqueroso , y aquel hábito envejecido , aquel oprobio de ultrajar en sus brazos al cielo y la naturaleza ; hasta que al cabo esta misma muger (y acabemos , Señor , tan vergonzosa é ingrata narracion), esta misma muger , vertidas en vano mil lágrimas, perdidos mil ruegos , mil amonestadones para reconciliarle con la honestidad de sus deberes, se ve constituida en la cruel necesidad de denunciar por último al magistrado la pasion y abominaciones del marido, para cortar de una vez tantos horrores (a). (a) Todo lo dicho hasta aqui consta en el proceso, ya de las declaraciones de los testigos , ya de las con‘ 8t Aquellos antiguos:Edipós, aquellos afea:- orados. :incestuos os que la, fábula nos refie. re , cayeren en . su infelkidad a pesar suyo, y arrastrados de una fatalidad inevitable, Conducidos al precipicio que anhelaban huir , p or una mano superior é invisible , p or rodeos y acasos portentosos, se hallaron, sin saberlo:, sumidos en su abismo , queJiendo,, .aunque en vano , hacer frente al de. tito , y no entendiendo en su miserable ig. norancia que comerciaban con sus madres: ni en ello, quebrantaban entonces otra iéy que la natural , que hablaba á sus conciencias, y el instinto sagrado del pudor ; ó tem-. blaban sobre sí mas penas que el agudo y cruel remordimiento que los despedazaba interiormente ; que esto y no otra cosa eran en la antigüedad , cubiertas con el velo de una saludable alegría , aquellas furias vengadoras , que se nos dice perseguian y amedrentaban á los grandes delincuentes con su pavorosa presencia y los azotes levantados. Mas sin embargo de esto , cuando huyeron las sombras que los cegaban sobre su oscuro estado, cuando conocieron todo el horror de su calamidad , y el laberinto inapeable de oprobios y delitos en que yacían padres, fesiones de los dos reos,  mas particularmente de la juliana , con otros hecos y 'desenfrenos indignos de contarse. ( 88 ) ces , hasta el punto feliz en que los 'vemos en nuestras cultas sociedades. Ya , añaden, lo embrutecido de su espíritu y su crasa torpeza le hacen no conocer en las tinieblas de su ceguedad lo feo y horroroso de la maldad a que se despeñaba , 6 mas bien no reflejar en ella ni un solo punto, dominado cual lo estaba de su temperamento y su locura ; asi como lo apurado y estrecho de su suerte , y su pobreza y triste desnudez le obligan á partir con la hija su lecho miserable , esponiéndoSe necesariamente á los lazos fatales,  la tentacion poderosa, á la ocasion y el riesgo inevitable de la fea maldad que al cabo consumó: porque, ñor , nos dicen , quién en su lugar hubiera resistido resistido? quién no hubiera tropezado? quién no caido? quién en medio del fuego no se hubiera abrasado? Ya , prosiguen los defensores , la suma ignorancia y la inocencia de la desgraciada Juliana, su debilidad' y cortos arios, y el cuidado mismo con que fuera educada hasta la hora fatal de la vuelta del padre , le estorban advertir al principio los ardides y tramas de su desastrada pasion , como tampoco en su infeliz caida alcanza á conocer lo grave y horroroso de su abominacion , ni el abismo despues de miseria y perdición en que yace sumida, abandonada tantos años á su pasion inces- •t'osa; 6 cuando la' confiesa interrogada le- ( 8 9 ) galmente , los terribles danos que llama sobre sí con su inconsiderad a confesion , ni el rigor escesivo , el peso inmenso de las penas á que desde entonces debe quedar su je-- ta. Añadiendo por último que su reverencia y temor ciego ácia el autor culpable de sus días, lo arriesgado , 6 mas bien irresistible de una tentacion continua y tan activa, de un fuego doméstico y á todas horas, aquellos agasajos , aquellas caricias y ternuras de lá pasion mas fea , cubiertas á sus ojos con el velo del amor paternal , el imperio y el poder que da este nombre sagrado sobre la persona del hijo para persuadirle y volverle adonde el padre quiere, aquellas palabras, aquellas acciones infernales que pueden inflamar 'al hielo mismo , las dudas y remordimientos de la infeliz incestuosa en medio de su impuro comercio , sus desvíos y su resistencia alguna vez á las sugestiones y asaltos del lascivo y atrevido cómplice , y el que al cabo ella misma agitada de su conciencia, y arrastrada y herida de un arrepentimiento saludable, cuenta su triste estado, y busca afligida su amparo y su remedio en el consejo y lado de sus parientes , deben hacer de la c ulpable á los ojos de la humanidad y la r azon un objeto mas bien de triste conmi-* se racion , que de execracion y escándalo, para intentar nosotros perseguir y escar- ( 90 ) mentar ahora sus cuasi necesarios estravíos, y su fatalidad y 'su miseria , segun la letra y aspereza espantosa de las leyes. Todas estas son disculpas, Señor ; disculpas y nada mas , que no pueden vencer lo fuerte de mis argumentos y razones , lo criminal del hecho , y el horror santo y la fealdad , con que nosotros debemos concebirlo O si hay algunas (lo conozco de buena fe ) dignas de la atencion de V. A,. 5 disminuyen solo lo grave del delito con la infeliz juliana , para que hoy la miremos mas bien como' una víctima fatal en sus prime ros pasos , y arrastrada despues de la costumbre, del imperio, y una necesidad apenas evitable , que corno siempre cómplice de malicia y deliberacion, reflexionadas en tan sacrílega maldad. Su edad al deslizarse y empezar á caer era tan tierna y tan incauta , que' apenas entonces se atreve la razon á 'juzgarla por verdadera criminal. Porque bien sabidos son de Y. A. la conmiseracion y miramiento con que gradúan las leyes los yerros de la, menor edad; como que enton-' cés faltan buena parte de la consideracion y malicia que nos traen despues, y acaso en daño nuestro , las experiencias y los años. (a). Vérnosla tras esto en sw conducta cediendo antes á la autoridad, :acariciada , sedu- (a) Ley 8 5 tít. 31 de las Penas, Par t. 7, 1. 17, t. 14, Par t. 7 , 1. 37, g  Dig. de Minoribus, y otras. 19/) cilla; enredada' en los lazos que le tiende continuo la`perversida d , que condescendiendo y queriendo de su buen grado envolver.- d se y aprisionarse en ellos; llorando y resistiendo en Menga , confesándose en esta corte, y solicitando sus alivios al pie de los altares, denunciándose á sus parientes para hallar en su sombra remedio, y proteccion, y confesando por último en juicio con tanta sencillez como vergüenza sus torpezas y estravíos. Pasos todos que muestran para mí un cierto candor é imprevision, nada conformes con la corrupcion de ánimo y la perversidad de costumbres que este feo delito , esta abominacion deben llevar consi go. Su confesion misma , por entere y llana que parezca, admite ciertamente muchas dudas en todo espíritu desengañado sobre si po– drá estimarse de verdad , ¿ii sabiendas é con tra sí, esto es , con entero y deliberado consejo de sus fines y tristes consecuencias, cual la pide la ley , para serle imputable al confesado (a). Sobre este grave punto s no bien medi  b tado hasta ahora de los glosadores y pr . gmáticos , ya he tenida, el honor de esponer á V.' reflexiones acus-ndo á otro reo; y en cuanto á esta infeliz, su timidez y pocos años , su abatimiento y C obardía, su estado de menor , la ignoran– (a) Ley 4, tit. 13 3 Part. 3„ ( 9 2 ) cia y flaqueza de su sexo , todo abogapór ella , todo la favorece , y clama y solicita la conmiseracion de V. A. Pero el padre corrompido y torpe debió siempre saber que su llama impura, su criminal pasion le arrastraban ácia una hija, y que el cielo y los hombres detestan esta llama : debió siempre saber que su conciencia , que la religion, que las leyes , la sociedad y las costumbres , y cuanto mira y le rodea todo le clama y se levanta contra su furor : debió siempre saber , y nunca lo ignoró, discúlpenle cual quieran sus defensores , que el objeto infeliz de sus deseos , la causa de sus escesos y delirios , la que le trastornaba y le perdia , era por su mal una hija, y una Fija de solos trece años. ¡ Qué de corrupclon ! qué de abandono! qué infernales furo-. res! cuánta perversidad y desenfreno no son necesarios para no arredrarse por tan tierna edad , y confundirse de vergüenza á este nombre de hija , sino atropellarlo y despreciarlo todo! Lo debió saber , y nunca lo ignoró; porque estos principios capitales de n"atural j usticia, verdades primeras de la ley, por no llamarlas con algunos sentimientos íntimos del alma , anteriores á toda reflexion: -no hards con otro lo que no quisieras que él te hiciese; te conzpadecerds del infeliz; serás honestoy.casto; conocerás y adora. rSs d un primer Hacedor de suma bon- ( 93 ) dad é inteliencia causa de cuanioes, y , g fuente de la vida,. dados cual nos han sido de su mano pr6vida . y bienhechora para alumbrar nuestra conducta como seres libres é inteligentes en todos nuestros pasos, j amas se nos borran ni dejan de avisarnos; el corazon los siente y reconoce por mas que los ultraje ; y siempre es culpa nuestra si les negarnos sordos los oidos. Asi que, Señor , cuando vuelve de' Castilla á esta 'corte infeliz de él! puesque la vista de una parte de sus mismas entrañas , la mitad de su ser y su vida , el blanco que debiera ser de sus esperanzas y cariños, la ayuda y el consuelo de su pobreza , y acaso la sombra y el remedio de su futura ancianidad , su hija en suma, su hija, no le inspira otra ternura , no le enciende otro amor que uno tan cenagoso y abominable. ¡ Infeliz de él, á quien su timidez , su inocencia, su debilidad no arredran en su brutal deseo ! Infeliz de él, que no sabe abrazarla sino para conducirla al incesto! infeliz de él , que sintien do nacer en su alma corrompida esta llama fatal , no piensa en apagarla , y en cortar para siempre los caminos de que crezca en su daño y le devore! ¿ Por qué entonces sino, no le volvió la espalda , como se la volviera en sus primeros años? por qué no la abandona y huye de ella ? porqué no huye, re gando de lágrimas la tierra , á esconder ( 94 ) de la vista y noticia de los hombres su criminal furor? por qué se niega duro al ruego y ' amenazas de sus parientes, á los re, mordimientos de su conciencia, á las lágrimas de su buena muger , á cuanto puede mover 'un corazon , y enfrenar y parar al mas furioso, para cortar despues su llama incestuosa? por qué saca á la hija del seno y cuidado de su buena tia para mejor perderla.. y corromperla? por qué la. deja (si asi se quiere) en la, ignorancia y las tinieblas, para que no comprenda el precipicio á. que la arrastra? por qué en vez de llamarla á su lecho ,  inflamarla y electrizada con sus halagos , con sus negras acciones, no sé arroja de él al 'instante á templar en el duro y helado suelo su desenfrenado ardor y . el huracan de sus deseos? por qué entonces no clama y se convierte al cielo pa- , que le liberte. en . tan furiosa tempestad? p or qué no escucha 'dócil á la religion y la razon que le darán auxilios y remedios que le fortifiquen y aseguren contra el torrente de .sus terribles tentaciones? por qué, por qué no busca una muger legítima , y apaga entre sus brazos el nefario incendio de que s e ve tocado?,  - Pero no, Señor , no: este fuego infernal -es-como inestinguible en sus entrañas ; nada „lo teinplará; vivirá con él hasta consumirle y devorarle Ya tieae al' fin. esta,,. Inu/er 1e- 95 ) gítima con quien debe apagarlo , y-sigue-sin embargo en su abomináciori :- tiene unos brazos á que :puede = enl zarse honestamente, , á la hija, y la amenaza airado y..,persigue huye delos:suy m  os : se debe todo .'á porque su uger y á la: santidad del matrimonio, oyéndolo ella misma llama á la  u :otra á s y -lecho , y la -brinda y provoca: al ::incesto 3r al adulterio. i 'Desventurado,l uña y mil veces desventurado Uñada puede arrancarte de esá envejecida costumbre , nada de tus hor, róres y torpezas :' parece lque has'hecho una segunda naturaleza', del delito. ¿Y qué delito Señor ? quién hay que pueda con serenidad considerarlo ? que lo oiga nombrar, y no se estremezca Involuntariamente ? que aunque mas corrompido en, sus inclinaciones, voraz en sus ;deseos, disoluto en sus costumbres , no sienta levantarse contra sus autores todo su ser'? Parece que basta el pronunciar incesto , amores de un padre con su hija, comercio carnal entre los dos, para señalar á los ojos de ;.todos la ,atrocidad mayor –no se necesita de pruebas ni razones , no de argumentos sutiles ni recónditos para convencernos al unto de su asquerosa deformidad. El sabio y el rudo, el grande y el humilde, el rico como el corrom  pobre, el  pido y el virtuoso , todos lo -detestan del mismo modo , todos se avergü enzan, se e stremecen ,, se horrorizan al es- ( 96 ) cucharlo..Naturaleza ha puesto en nuestros pechos , nos inspirára voluntariamente un saludable horror ácia él, que previene la misma reflexion , y hace de nuestro juicio como un instinto. Conducidos asi al bien por esta segura maestra , alumbrados de la conciencia , arredrados cual por un freno ; de una voz interior que sin 'cesar nos habla y nos avisa , la madre mas lermosa, la hija 'mas interesante y agraciada, vistas noche y dia en aquella familiar soltura que reina 'siempre sin riesgo del recato en lo interior de todas las familias , oidas y excitadas continuamente á desplegar sus gracias y atractivos, celebradas por ellos , y aun acariciadas , son sin embargo como estatuas inanimadas , como el mármol 6 el hielo , á los corazones mas de fuego , y á los ojos mas atrevidos y procaces. Ni debiera ser de otro modo en las miras benéficas y sabias de la naturaleza sin g ravísimos daños ácia él género humano: '¿ porque qué seria de las costumbres privadas , de la union y la paz de los hogares, y tras ellas del reposo cornun y las costurabres públicas: sin este firme valladar ? qué >seria de la castidad y la santa inocencia, si rendiese - llama tan fatal en las familias ? p qué seria, en ellas del orden y el decoro dow mésticos ? del recato y el pudor ? de cuanto hay de mas sagrado y útil entre los hom7 (97) bres ? E1padre y el abuelo , abusando de la autoridad saludable que les da sobre 'sus hijas la naturaleza , l as obligarían atropellando su  , corazon ó ahogando sus deseos, á redbir su mano; y hartan asi del sagrado lazo del matrimonio un yugo insoportable , un acto de opresiony tiranía , en vez de serlo de ternura y cariño y dulces simpatías. Asi que, mientras mas necesario fue su imperio ara el buen orden y paz de la familia , mas p fuerte y poderoso debió ser el valladar que los contenga en sus deberes, quitándoles hasta la tentacion de envilecer con un mal uso tan santa potestad. Si no fuese ademas por este valladar , por este muro santo , llamados hijos, padres, hermanos por la naturaleza á vivir en la mayor intimidad y bajo un mismo techo, la fatal y continua ocasion, los acasos, la proximidad, los cariños y ternuras mas inocentes atizarian á cada paso las mas desregladas pasiones, las llamas mas funestas. c Qué vírgen entonces en su delicadeza y timidez guardaria su honestidad y su hermosura de los asaltos continuos y seguros de un padre ó de un hermano, embebecidos y ciegos con sus gra-- cías? y cuál de ellos pudiera resistir en nuestra , miserable fragilidad y corrompido ser á la seduccion 7 oficiosas  • caricias de la l m adre y la hi » a' P u qu :5' 6 de veces no se verían todos rivalesá un mismo tiempo y suce- ( 10 4 ) quiera de su pueblo que cometa tal abominacion , la pena capital ( }. ¿Cuáles no serian las de la sabia Grecia, que con tanto horror puso en accion este feo delito en sus teatros, y cuyos filósofos y poetas le persiguieron tanto y condenaron , sepultándolo para el ejemplo y su castigo entre los horrores del infierno (b)? Los Romanos lo escarmentaban despeñando al incestuoso de la roca Tarpeya, y despues perdido ya este uso, con la muerte, la deportacion , los azotes y la confiscacion de sus bienes (c). La Iglesia , tan santa y pura en su disciplina y sus costumbres , lo detesta con el mismo horror , y anatematiza y sujeta á la penitencia pública mas severa á sus hijos caídos en tan nefaria fragilidad, enseñada ya en esto del Apóstol san Pablo , que manda á los de Corinto espeler al incestuoso del medio de los fieles, y lo da y entrega á Satanas ; maldicion y pena de todas la mayor (d). Asi que el ayuno, la abstinencia de carnes, la prohibicion de entrar en el san- .(a) Levítico , cap. 18 , v. 29 , cap. 20 , v. 17. (b) Hic thalamum invasit natw , vetitosque hymenxos, Ausi omnes immane nefas  Virg. .7Eneid. VI, v. 622. (c) Taca. lib. 6 annal., cap. 19 5 Cod. Theod. , lib. 3 , tít. 12 , 1. i. De incest. nupt. 1. It , 1. 38 , §. i. Dig. Ad leg. Jul. de Adult. , 1. 9 , 3ó, §. 1. Cod. Ad leg. Jul. de Adult. , Nov. 12 , cap. I. De incest et nup. ( d ) Epist. I Ad Corint cap. 5,  2 9 3 I 4• rios tuario , ni'acercárse al altar , que ella les ;m14 pone en'sus cánones, son seriale s  para nosotros nada dudosas de su justísima execraeion (a). La ley de los Lombardos , la de los Francos, las de nuestros antiguos sigodos, las de cuantos pueblos belicosos salieron del Norte á dividir y echar por tierra el imperio de Occidente, endeble y corrompido con la prosperidad y los regalos, le abominan y corrigen severísimamente (b). Todas usan de un mismo lenguage; le llaman á una opuesto á la naturaleza , horrible , nefario y execrando, y no hallan palabras ni voces suficientes para ponderar su torpeza (c . ). Ni son menos rigorosas las de nuestros Fueros , Partidas y Recopilacion que V. A. tiene tan presentes; y si los desdichados Justo y Juliana A... son escarmentados segun su letra (d), como lo de- (a) Can. 9 Caus. 35 , q. 3.... Concil. Hordense, Can, 4.... Conc. Cabillonense, Can. 18 , Can. Penit., S. Car. Borrom. (b) Lex Lombard. , lib. 2, tít. 7, §. 9, lib. 3 t. 3, g. lo, 14. Ley Salica , tít. 14, §. 16. Capitul. lib. 5, g. 168 , lib. 6, §. 409. Forum judic. , lex 1 , 2, tít. 5, lib. 3. Lex Ripuar., tít. 69 §. 2. Lex Bajuvarior, tít. 6 ,  1, §• 1 2 3. Lex Burgund. , tít. 36 5 §. x. (c) Autent. de incestis et nefariis nuptiis Cap. I. Tít. de bereticis in Sexto , cap. 19. Lex 53 5 54 68•' D igest, de Ritu nuptiarum. Lex 18 , Cod. de Nuptiis. Paul. Se ntent. , lib. 2 , tít. 19. Instit. , lib.  , tít. de N uptiis ; y las demas citadas. (d) Ley 3, tít. 8 , lib. 4 del Fuero Real ;  tít.I8, Part. 7 .a ; y la 7. a , tít. 20 1 lib. 8 de la Recopilacion. (io6) ben ser, y yo lo demando á V. A. en nombre de estas leyes , que religiosamen t e ha jurado guardar en sus juicios , ¿ qué no deben temer , y á qué terribles penas no se han hecho acreedores, singularmente el primero, causa y origen de la corrupcion y ruina de la infeliz Juliana,y abismado con ella por tanto tiempo en el cieno de sus escesos? La muerte y -la confiscacion amenazan á estos miserables; la muerte, Señor, la muerte los amenaza; al Justo A... á lo menos , como mayor culpado, y á quien no=- tan las leyes señaladamente , no tienen respecto de él sus horrores menor pena ; y su desenfreno y su infame lujuria lo llevan sin remedio al cadalso ; porque si alguno yosuiere , dice la Ley 3 , tít. n 8 , lib. 4.° del Fuero' Real, si alguno yo suiere con rh user de su padre, fdsanle como d traidor. Con parient ' z ó con cuñada faciendo algun orne pecado de lujuria á sabiendas, ordena el Señor Rey D. Alonso , 1. 3 . , tít. 1:8 de la Partida 7, no se habiendo ayuntado con ella en casamiento , si le fuere probado en juicio por testigos que sean de creer, 6 , por conoscimiento , debe haber pena de adulterio; esto es como dicen la ley t5 del título de los Adulterios , y la 2. a del de las Traiciones , debe morir por ende. ¿Cuánto mas, cuánto deberá morir faciendo; Señor , este pecado un padre con .su .su (to7) esto es-, cón la mitad de su ser , y stis. mis— mas entrañas y su vida ? Y la ley 7 . a , tít. 20 lib. 8.° de las Recopiladas ,-grave men ' .arzade , es el incesto , el cual se comete ' con parienta. hasta el cuarto grado, 6 con madre, ó con cuñada  y este cri - men de incesto es en alguna manera heregía , y cualquier que lo cometiere , allende . de las otras penas. por derecho 'establecidas , pierda la mitad de sus bienes para la nuestra cimara. •¡Tanto detestan nuestras justas leyes esta horrible maldad! _ tan _crudamente castigansus autores! y á tanto V. A. está obligado ahora para con estos dos, no sé si los llame mejor bestias que racionales , ó frenéticos en vez de delincuentes ! Bien sé. yo que hay delitos que debieran , si posible fuese, esconderse de todos por su inconcebible torpeza , 6 condenarse por su atrocidad á eterno olvido, no dando al hombre con revelarlos ni aun la idea fugitiva de que pueden existir : porque cierto, Señor , no es á las veces menos saludable el e scarmiento público , que el silencio y el misterio de las grandes maldades. • Ojalá que pudiese yo , esforzando estas reflexiones, clamar á V. A. por esos infelices, y tomar en su abono el len guaye de la conmiseracion y la ind ulgencia! ojalá que lo pudiese yo; ex hortarle y rogarle , á que templase en sus (14) cabezas el-rigor de la ley , haciendo asi que se ignorase que ha habido en nuestros dias un padre tan desnaturalizado y corrompido que pudo degradarse hasta el comercio infame de su hija, y levantarla á sus inmundos brazos para perderla en ellos y perderse ; ni que ha habido una hija, que aunque seducida y arrastrada, trastornó en ellos sin embargo las santas relaciones y deberes que puso entre los dos naturaleza! ojalá que lo pudiese yo , y que guardando las leyes del recato en el mismo castigo de la torpeza, el grillete, las privaciones, el trabajo , el menosprecio y la vergüenza fuesen solo las penas de las costumbres y el pudor tan indignamente atropellados! Pero abogado del público y las leyes*no está en mi mano el hacerlo, ni puede ,tampoco V. A. ser indulgente y blando. Ved, Señor, si no con ojos reflexivos esa espantosa depravacion, que va inmora- .  lizando el mundo entero; ese torrente impetuoso de vicios y delirios , que corre á tragarse las sociedades, y á abismar en todos los desórdenes las generaciones venideras; esa perversidad refleja y meditada, que se atreve á formar un sistema de 'la misma corrupcion, y á hacer problemático y dudoso el vicio y la virtud. Ved al audaz sofisma y á la sangrienta burla reirse de to. do , oscurecerlo todo , confundirlo y tras« w9) tornarlo todo. Ved y llorad cuasi . rotos y por tierra los lazos mas sagrados: ved los nombres sacrosant os de esposos, padres , nom • j os, amigos, reconocimiento, probidad , re4 ducados a voces sin sonido. Ved estos dias de lágrimas en que se pretenden robar todos los consuelos al hombre de bien; en que se despoja á la virtud de sus celestiales encantos; en que se estudia, se trabaja en privar al corazon hasta de sus mas caras ilusiones ; en que , en fin, la inocencia y el pudor han volado á los cielos tras la desvalida justicia. Ved estos dias de lágrimas y de calamidad, y hallareis que no es dado ni á mí el clamar sino por la aspereza de la pena, ni á V. A. usar de la blanda indul-4 gencia y el silencio. Es indispensable para salvarnos un dique mas fuerte y poderoso que el torrente que nos amenaza: al brazo solo de V. A. es dado el levantarlo, y esta es su primera y mas estrecha obligacion, velando incesantemente sobre la santidad de las costumbres; penetrándose cada día mas y mas de que ellas solas son el baluarte , la defensa mas firme del orden social ; deque los delitos que las ofenden, si se disimulan 6 descuidan , son el origen , la emponzoñada raiz de incalculables males ; de que sin ellas son nada las instituciones mas sublimes, ni el brillo de las ciencias , ni la educacion , ni la opulencia, ni elpoder • cui- (I Io dando de que a las leyes que las alien' tan y protegen , tengan toda su fuerza , brillen co- . mo una luz en medio las tinieblas , uniendo estrechamente costumbres y leyes entre sí las unas con las otras, para que mejor se apoyen y sostengan contra el continuo embate del libertinage y la perversidad, empeñados en aniquilarlas ; y alzando sobre todo ahora su espada vengadora contra estos infelices, que teniendo en nada la santidad de las costumbres, el rigor de las penas, la voz de la naturaleza , el clamor de sus conciencias , las amonestaciones de los suyos, los anatemas de la religion, cuanto puede arredrar en sus desórdenes al corazon mas córroinpido , han vivido por tan largo tiempo . sepultados en el oprobio del adulterio y el incesto , para que expíen ya , segun lo grave de sus feos delitos y el tenor de nuestras leyes , los ultrajes que han hecho á la naturaleza , á las costumbres, á la santidad del matrimonio, al ejemplo universal,• á cuanto hay en fin de mas augusto y respetable entre los hombres. ACUSACIOÑ FISCAL contra Manuel C... , reo confeso de un robo de joyas, de diamante s y perlas hecho en la iglesia y á la santa Imagen de nuestra Señora de la Almudena; pronunciada el dia 14 de Junio de 1798 en la Sala sesunda de Alcaldes de Corte. SEÑOR. ¡Cuán amarga es la suerte del magistrado en todo el orden y pasos de su vida! qué carga tan pesada de solicitud de espíritu, de afanes y vigilias debe abrumar sus hombros desde que los cubre con la honrosa toga y por ella qué de sacrificios no tiene que hacer continuamente de sus afectos mas suaves, 6 mas seguras opiniones á la razon pública de la ley que debegobernarle! Cuando esta , Señor , ha hablado , cuando ha sancionado una cosa, 6 pronunció sobre una accion sus terribles oráculos, todo debe enmudecer y anonadarse ante ellos. El ent endimiento mas ordenado y claro , los principios privados mas luminosos, las afecciones mas tiernas é inocentes, la conmise- ( 1 . 12 ) racion , las blandas epiqueyas del juez mas ilustrado y compasivo , cuanto es , en fin mas grato á un corazon honrado y generoso , mas caro á la razon todo desaparece ante su impasible igualdad. La ley lo tiene decidido así, ha mandado tal cosa, y tal ha prohibido con tales escarmientos y penas; y esta regla inviolable de nuestra conducta civil y nuestras acciones y juicios nos puede sola señalar el camino de obrar y decidir seguros y acordados , fuera del cual todo es errores y precipicios , todo voluntades privadas , todo parcialidades, todo con ellas desorden é injusticias. I n o basta , no , que se presente á nuestros ojos como monstruoso el precepto ; que por pesado y duro se nos resista ; que nos parezca, si se quiere , incapaz de causar ningun bien, 6 aun contrario á la utilidad general ; que nos ofrezcan otro en lugar suyo mas ajustado y saludable la esperiencia y el saber. El particular ilustrado y zeloso podrá denunciarlo ante el tribunal de la razon ; escribirá, señalará , demostrará los males que consigo trae, los frutos de bien que daría su abolicion CS su enmienda ; el magistrado los representará con mayor entereza y energía, tendrá mas llano y facil el camino para poderlo hacer , elevará sus voces hasta el trono , y clamará sin cesar penetrado de las santas obligaciones de su estado: pera ( TI y) ambos á dos Mientras. que sus reflexione on oídas ; .mientra s quela evidencia de la Verdad» ilumina por último el espacio que' ocuparon -el error 7 , las falsas opiniones; mientras se deroga o mejora la ley poco atinada .que han reclamado , entre los hervores misinos - de su zelo doblaran _humildes la cerviz-, y la obedecerán en silencio, temblando sostituirle su razon privada , su voluntad parcial , y con ellas la arbitrariedad , el antojo, la confusion ," la tiranía judicial, ti-lasque -todas odiosa. Verán el bien, suspirarán 'por é l , lo toca rán , lo palparán sus manos, y seguirán sin embargo el camino fatal que los aleja de abrazarlo. Asi en la antigüedad el justo, el inocente Sócrates bebió su muerte en la cicuta, pu. diendo con la fuga salvarse ; y el virtuoso Arístides escribió por sí mismo el voto de su indigno destierro para el rústico que lió le conocia. Porque todo aquel que resiste á la ley , que no la obedece , que la tuerce con cualquier pretesto , ni es clip) de gozar sus saludables beneficios, nx menos de anunciar desde su santuario sus augustos decretos' á sus conciudadanos. Estas reflexiones tan tristes como ciertas he hecho yo , Señor, involuntariamente al ir r econociendo la causa del infeliz Manuel C... sobre el robo en lugar sagrado de varias alhajas de pedrería y perlas hecho á ( 120 ) de los buenos criminalistas , y fundada en las leyes , en la sana razon , y en los principios inconcusos de jurisprudencia criminal, que el que confiesa - cualquier hecho con ciertas circunstancias que disminuyen su gravedad, 6 le hacen inocente para huir á su sombra de que le sea imputado , torne sobre sí la estrecha obligacion de acreditarlas , singularmente si son. inverosímiles y contra el orden, cómun de los sucesos ; por. que ellas , bien mirado , son unas :escepciones , cuya prueba en todos .los juicios es siempre para aquel á quien deben aprovechar. Asi corno zelos.a la justicia y el magistrado que la representa , para condenar un ciudadano,' para imponerle con acierto upa enmienda, una pena medida:al criminal esceso con que ha turbado el ,orden establecido , y dañó al individuo y á la sociedad , tienen siempre que probar por sil parte que ha habido tal delito que el acusado de él lo cometió, y cuantos pasos y accidentes aumentan su odiosa gravedad , por: dificiles que sean,. Hay entre ellos y el reo una lucha vivísima de intereses 'opuestos,. una contradiccion de pasos yde medios, una disonancia de fines manifiesta. AqueIbs , en continua atalaya para guardar del crimen la paz y la inocencia que le estan confiadas , viéndolas ofendidas buscan solí- ¿ito . s por toda la serie del proceso la luz y. (121) la verdad:á fin de. repararlas con la pe nla 9 q ue sufre el malhechor ; y este al contrario . ra rime , p la l por p  mas eficaz y poderosa de todas las leyes, la de su conservacion y bienestar, trabaja . y se desvela con sus es-, cepciones y descargos en acrisolar si puede su inocencia , 6, envolverse culpado en las tinieblas del delito para escapar del, todo de la pena que le .amenaza ; ó en disminuir al menos lá atrocidad de su atentado , a fin de sufrir otra menos acerba. Pudiérase decir que en último an ' alisis todos aspiran á una Misma cosa, la conservacion y la existencia; el magistrado . y la justicia á la de la comunidad , y el delincuente á la de su odiosa y mal organizada persona. Sentadas estas claras cuan sencillas verdades , ha probado por ventura el des, graciado reo , para hacer verosímil el principio de su esposicion, ninguna de sus partes? que fuese en él' frecuente la asistencia del piadoso rosailp? haberlo hecho siquiera alguna vez ? que alguno de los muchos que, lo acompañaban' le, hubiese conocido? habló por fortuna con alguien al unirse con él, al entrar en la iglesia, ni acabarse ? Nada por cierto : es por su mal un hombre m isterioso , á quien nadie ve, que á nadie saluda , en quien nadie repara ; invisible como un espíritu , y fugitivo como una sombra. Tan largo es ademas el plazo de tien-i- • (122) po que corre al deshacerse un rosario, que lo tuvo el reo para quedarse dormido corno asegura ? Oh! 'qué facilidad tan singular! que sueño tan oportuno , tan acomodado y á la mano : Si tan fatigado, tan rendido es.. tá , •á qué andarse vagando ocioso y sin motivo de una en otra calle? 'por qué no recogerse á descansar? y -si el rosario que halla le separa de hacerlo, ¿ . cémo no le des-. pierta? cómo no ahuyenta su mal trazado sueño? j Buenos fines odió por cierto áesta devota práctica , y frutos sacó bien sazo-, nados de su piadosa concurrencia! Lo que es de creer á todo, buen juicio, la consecuencia mas conforme á las invencibles reflexiones que acabarnos de hacer, es , 6 el que nó fue al rosada de que habla este hombre singular , invisible en él á todos; 6 que meditado el impío robo , y re suelto ya . `en su culpable ánimo , á su sombra se introdujo en la iglesia , haciendo servir la religiori á tan criminal osadía para agravarla . -aun lilas con el medio mismo que abrazaba; pero cuidando en todo caso , servándose mucho de descubrirse á nadie, de 'que rtclie 'le cónociese, , - para asegurar mejor la impunidad de su atentado. No de otra suerte . que aquellas bestias, fieras que entre las sóthbras : de la noche . aguardan en acecho sú sangrienta ocasión para lanzarse con seguridad sobre la infeliz _presa que han (rxíj) espiado y de orarla ásti salvo en el hozo ror de las tinieblas.. Quedáé > en el templó dórmido , y des pertó como ' á las diez dé la noche ; y el aquella . bora-;'en tre el sobresalió y el pavor que debería causarle el . verse solo en , él, es sin embargo' tan mirado y sufrido crie ..por no alborotar' y dar sospechas , determina permanecér:alli, y aguardar tranquilo el dia para poder salir. ¡ Estraña resolucion! rara conformidaden un hombre casado , á quien esperan afligidos sus hijos , á quien llama á su 'casa una buena muger; que estaria precisamente or . i• su larga tardanza, inquietas desvelada y en la mayór , zozobra, y espo—y niéndose  propio , si no llama , á la contingencia z. 6 I mas bien seguridad , de que al: escapar por la mañana se le note sin reme— dio de lo  que cuidaba evitar! Porque cierto, Señor , cualquiera' en su lugar seria para todos : menos sospechoso gritando,: y clamando consternado al punto que despierta, que' aguardando en >silencio toda unanoche para 'evadirse 'cuando se abra el templo. Y en qt].¿ tiempo, pregunto,y á qué' hora toma este infeliz esta resolucion? . en el. mes de Junio , y á las diez 'de la noche; es-.‘ to es , cuando lejos de turbar la quietud y alborotar, llamando , todos velan, estan en movi miento , y es corno si dijéramos la entrada de la noche en el invierno; cuando ( 124) las gradas de la puerta del templo estan, co. mo suelen en verano , inundadas de gentes que salen á aquella hora á esparcirsey so. lazarse en ellas. Demasiado paciente es Manuel , y. escrupuloso y detenido, pues teniendo tan llano corno facil el medio de avisarlas para poder salir, quiere sin embargo por no alarmar á unos sacristanes que no conoce , faltar de su buen grado á las obligaciones de su p obre , familia, perder su lecho y su comodidad , y lo que es mucho mas , esponer al riesgo su persona de que. aquellos mismos que ahora le contienen , le descubran despues , y acusen. y per s i gan cual un sacrílego ladron! Los sacristanes reconocen el templo con cuidado , corno hacen todas las noches , y no ven , cual debieran , en su ronda á este. .buen hombre que ;tan tranquilo duerme; pasan por junto' al sitio donde está cuasi tocando con él , y siendo interes suyo y práctica constante mirarlo y examinarlo todo, no le oyen , , no le sienten , no reparan. en-él de modo alguno. Descuido.- inconce-bible , ó prodigiosa , ceguedad ! Sin duda que la 'santa Virgen los deslumbraba, , les vendaba los ojos . , tercera 6 cómplice del mismo 'que debla de, ultrajarla en despertando, alzando las . manos . criminales hasta su simulacro para despojarle de sus joyas y adornos con impío atrevimiento. 1111 gi( pa él za su mi po pc p r y 1 r d ( I 2,5 ) Despierta al cabo de su mal tramado sue,* iio ; y cuan do el corázon mas esforzado, mas dueño de sí propio:, se hubiera sobrecow gido y aterrado por la' hora desusada , y lo pavoroso y venerable del sitio en que se ve, él al contrario tranquilo y animoso empieza á pasearse por el templo cual pudiera en su cuarto. ¿Y quién, Señor , se pasea? aquel mismo que nos dice no atreverse á llamar porque no se le sienta , por no alborotar, por no causar sospechas. ¿Se querrá mas palpable" la contradiccion? mas descubierto y claro el criminal enredo? Su mal destino, que en todo le persigue, le lleva al instante al presbiterio, sube por su escalera , tiene ta entre las tinieblas con las manos, y al punto tropieza con la sagrada Imagen y sus ricas preseas. Desgraciados acasos , que todos le conducen al delito ! Este hombre tan bueno y tan sencillo , que , segun afirma en sus declaraciones, jamas había tenido la fa-, tal tentacion , el pensamiento, la desastrada idea de tan atroz maldad, la concibe entonces , la consiente y ejecuta en un mismo momento. Asi que , en vez de postrarse ante la santa Virgen, de besar humilde sus celestiales plantas, de acogerse devoto á sn piadoso amparo , y bajarse del trono sobrecogido de miedo y religion, le quita sosegado cuantas alhajas le vienen á la mano; y viendo que se mueve el simulacro , lejos (126) de temblare y acobardarse en su abominable maldad , como cualquiera , haria, examina con tranquilidad impasible en qué consistirá; y hallando ser la causa el torno de la peana en que descansa la sagrada efigie, para robarle mas preseas le da vuelta ácia sí, no alcanzando ya el brazo á las demas, continúa en espilarla, con el mas sacrílego sosiego (a ). ¡Desventurado! y lo pudiste hacer! y no temblabas poner tus impías -manos en aquel venerable, simulacro, mancharlo con tu torpe impureza, y profanar tocándola á la misma Madre de tu Dios! No temblabias que su cólera vengadora descargase al instante sobre tu , culpable cabeza , como cuentan las historias haber sucedido mas de una vez! no -temblabas , no te estremecias á cada presea que arrancabas! cada vez que alargabas el codicioso brazo! cada vez que insultabas á la Reina del cielo y las misericordias, la que tú mismo llamabas tu abogada, y lo era de verdad entre tus sacrílegos ultrajes! No temblabas, impío ,. considerando la xeligion augusta *del lugar, el lúgubre silencio , las -tinieblas que te cercaban ,,l-a soledad espantosa en que te vejas, -el 'Contemplarte ya como fuera del mundo y2-en la habitacioñ de la muerte, bajo la Así tamblen 10 declara,. 27) mano' del Señor,. entre las imágenes de los santos, los cadáveres de los fieles, la tré...- mula luz de las. lámparas que parecen sólo arderpara aumentar con las sombras el pa.-! voroso horror, el miedo involuntario , resistible , santo que inspiran a todos estas cosas, mamamos los cristianos con la leche, y tan saludables efectos causan en nosotros de desengaño y compuncion! Otra y mil veces desventurado ! tu conciencia no tronaba entonces! tu corazón no palpitaba y no desfallecía! todo tu cuerpo y tu ser no se estremecía y desmayaba! Y este, Señor, es el hombre que no va al templo sino por devocion! que en: él se duerme p e or acaso! y que en un momento de desgraciada irre-7 flexion concibe y ejecuta el horrible atentado que le tiene aqui! este el que, se disculpa y santifica! Criminal osadía! impudencia increible de alucinar y de fingir! No era en mi opinion el primero: familiarizado está con la maldad el que se atreve á ella con tanto descaro , y entre tantos ob-7 jetos que deben arredrarle la prosigue y consuma con tan brutal sosiego. Mas volvamos á la historia del hecho. Ha puesto las alhajas en un pañuelo , recógelo , y se baja del trono á esconderse y esperar con el dia la ocasion favorable de poder escapar. Y por ventura en el tiempo que le resta ¿ siente este infeliz desper- (128) Larse en su alma el doloroso arrepentitnien. to de la abominacion en que ha caldo ? la augusta religion que acaba de ultrajar ¿ le encuentra acaso dócil á sus saludables avisos ? el roedor gusano de los remordimientos puede algo con él? 6 nuevo como se nos pinta en el delito , ¿ tiembla siquiera sus tristes consecuencias , el rigor de las penas que amagan su miserable vida ? Dureza invencible de corazon , que descubre bien claro su perversidad! Nada siente ; nada le punza ni hace fuerza; todo le halla empedernido y sordo. ¡ Cuán facil Binó le hubiera sido entonces, cuán provechoso ahora , el volver y deponer llorando las fatales alhajas encima del altar, y arrodillarse ante él y la sagrada Virgen , pidiendo humilde por su medio el perdon de tanto atrevimiento! Entonces sí que habiendo sido encontrado , pudiera en su abono escepcionar , alegaría con razon la tentacion involuntaria , y lo indeliberado y momentáneo de su negro delito. Pero nada menos, Señor : lo tenia de antemano bien trazado, meditado y resuelto; y asi en su obstinaclon no piensa sino en aprovecharlo, escapando del templo á poner en seguro el riquísimo fruto que le da. Lo lleva pues , lo entierra en el J ardín que su cuidado tiene ; reconóceló allí mas á su salvo ; ve, segun dice, lo arriesgado y dificil de despren- (129) derse'de tan ricas preseas sin cacor en . sospe-k cha por su escesivo precio , y esponer así su criminal persona ,  entonces (d6iselo ahora de gracia) penso en restituírselas , y practicó para ello la estraña diligencia de buscar la ca j ita con llave , de que nos habla en sus declaraciones (a), por mas que ni ha-- ya probado tan sencillo y facil hecho, ni conste cual debiera en autos para favorecerle , ni en los cuatro dias que mediaron del robo á su prision tampoco sepamos ni pueda concebirse por qué no se hizo esta restituclon tan ansiada del reo , ahora tan ponderada por su zeloso patrono, y que tan facil era como segura por mano de cualquier sacerdote. Mas qué , Señor! ¿ aun entonces intenta arrepentido volver todas las joyas? desprenderse de ellas, arrojarlas de sí para que no le acuerden su execrable maldad ? tanto le abruma , le horroriza el delito ? no piensa al contrario bien hallado con él en hacérselo útil á pesar de su desprendi-h miento? no quiere á este fin quedarse con (a) En ellas dice el reo , que viendo lo muy precioso de los diamantes y piedras de su robo , tuvo ánimo de restituir á la santa Imagen las joyas mas ricas por medio de un sacerdote y que para hacerlo con mas seguridad, anduvo buscando en las tiendas una cajita con llave para entregarla cerrada con las joyas; pero que no habiéndola hallado , no llevó á efecto su buen deseo. Preguntado el dueño de la tienda , que el reo señaló , sobre este hecho , negó absolutamente c onocerle , ni hacer memoria de nada de su dicho. ••• (136) sada, acompañarlo por ociosidad 6 devocion , quedarse dormido en el templo repen. tinamente, acercarse despues al presbiterio, y subir sin propósito alguno por su escalera, son cosas todas inocentes en sí, como tambien lo es el tomar en la mano unas alhajas, y aun ponerlas en un pañuelo: mas donde estamos, si no se engañaron mis oidos, para hablar de este modo ! es esto defender , 6 querer alucinar! usar de razones, 6 amontonar sofismas! Tampoco discurriendo asi , será un - delito el sangriento homicidio; porque cierto , nada tiene de criminal el tornar en las manos una escopeta, ponérsela al pecho , encararla á un hombre descuidado, y mover el gatillo con el dedo. Pero no serán ciertamente inocentes, ni asi los juzgan la razon y las leyes , la muerte alevosa que viene al infeliz de estas acciones combinadas , ni el execrable robo que resultó de aquellas. Queda pues, 6 yo me engallo mucho, tambien desvanecido este mal pensado argumento. Y la necesidad que le obliga á valerse de las perlas que vendia , dónde, pregunto , está probada? dónde es estrema, como debiera ser ? dónde involuntaria, para poderle disculpar y no serle imputable? ponen todas acaso a. cubierto del delito? basta decir necesidad para que luego se crea ? En una corte llena de establecimientos de pie das 15 C( b e ( 1 37 ) dad, de aliñas - carita tivas y corazones gel nerosos que buscan ellos mismos, se apresuJ ran – y vuelan en pos del indigente para so correrle y enjugar sus lágrimas, ¿ habrá en buena razon ninguna que lo sea estrema? el deber un hombre algunas cantidades ¿le, dará alpunto el horrible derecho de robar para satisfacerlas? ¡Qué principios, Señor qué funestos principios! qué jurisprudencia tan singular y peregrina! No lo es menos la de intentar librarle de la culpa principal en la ficcion del papel, aumento de dotales. ¿A quién interesaba esta ficcion? al ignorante que escribió el papel , o al reo Ma–. nuel que le aluciri6 con sus marañas? A este importaba ciertamente; y este que lleva–. ba toda su utilidad, ha debido probarnos lo contrario, como sin fruto lo intentó, cargarse tambien con este grave yerro. Despues de tantos como este desgracia-, do tiene sobre sí , en vano es hablar de su a rrepentimiento. El lo escepciona, y hoy nos lo repite zeloso su abogado; mas en trambos sin prueba ni razon , y con unas en contra tan poderosas é invencibles, cual V. A. ha oído con la mayor y mas fuerte de todas, la del plazo fatal que deja correr del robo á su prision , sin darpaso ninguno, sin moverse á nada de eficaz en. la restitu–. don de las alhajas. Queda pues concluido que es reo ese infeliz de un robo deliberado ( 138 ) y voluntario en el seguro de la Corte y e vn lugar sagrado, de cosas de gran precio destinadas al inplediato adorno del devoto y antiguo 'simulacro de la santa Vírgen de la Almudena , y poniendo las manos con desacato en la misma madre del Señor. Este róbo en opinion de los criminalistas , y por la ley Romana y de nuestras s abias Partidas (a) es juzgado un impío sacrileoio y tenido en todas las edades , al b 9 juicio de todos , y en todas las naciones por gravísimo. Parece cierto que aun dejando á im lado tóda religion y las ideas sublimes que ella inspira de temor y respeto profundo á la divinidad , no podian los templos ponerse en seguro de otro modo contra lós atentados de la maldad y la ciega codicia. Estos lugares' santos , consagrados al culto, llenos en todas partes , de preseas y dones de la devocion de los fieles, deshabitados y faltos de custodia, no pocas veces en medio de los campos y en las cumbres, mismas de las montañas , convidando al piadoso por su devocion , y al malvado por sus riquezas, abiertos casi siempre y patentes 'á todos los hombres , de todos los estados, de todas las edades y condiciones , grandes y pequeños, pobres y ricos , 6 serian asaltados continuamente . con torpe irreverencia , violados, des- ) Ley ro, tit. z13, Part. (1.39) pojad os de todos sus adornos , 'y escdgidog a veces por morad-a. de la iniquidad , veríá4 mos con horror trocado el santuario en madriguera de : ladrones; 6 necesitaban ser puestos de un modo estraordinario bajo la inmediata proteccion de la ley ; armarlos de invencible defensas que los cubran y zsegurea l -en la opinion, é imponer un miedo religioso á las imaginaciones mas osadas por lo terrible de las penas que amenazan sus sacrílegos profanadores. Asi ha sucedido erg todos los paises y creencias sin escepcion alguna. Por , donde quiera, el templo la mo rada de Dios, ha sido mirada corno su casa propia, ha despertado siempre los pensamientos mas solemnes de veneracion altísima y profunda, y tenido de todos por inviolable y santo ; sus desacatos y ultrajes han horrorizado , y fueron perseguidos con el mayor rigor. ¿Recordaré aqui en prueba lo que nos dicen las santas Escrituras del templo de Dios de Israel , el pavor reverente que á todos inspiraba , y los célebres castigos que el Señor hizo en sus profanadores? o la guerra sagrada de los Griegos por el templo de Delos , la execracion , los anatemas que la acompañaron , y el odio universal contra el general de los Tocenses, espilador de sus tesoros? 6 repetiré, en fin , á V. A. lo que tan bien sabe del respeto indecible de los Romanos ácia los templos de sus dio- ( 1 4 0 ) ses , de aquel pueblo siempre victorioso , dechado de virtud y religiosidad en sus mejores días , á quien debemos tantas instituciones, tantas memorias venerables 9 cuyo solo nombre excita los mas sublimes recuerdos , y que tantas lecciones nos deiá.ra de desinteres y amor patrio , de civil prudencia y justicia en sus sabios y sus célebres leyes? Asi pues, los ultrajes, las profanaciones, los robos de los templos fueron escarmentados severísimamente de Griegos y Romanos, y lo han sido despues por todas nuestras leyes desde las mas antiguas. Entre ellas no puedó dejar de recordar á V. A. la 18, tit. 14, Partida 7. a , que manda: que ladren que furtare en la iglesia, 6 de otro lugar religioso alguna cosa santa ó sagrada, debe morir por ende; y la lo , tít. 18, Partida I.' , que declara por sacrilegio el robar del templo no solo las cosas que le son propias, sino aun las depositadas en él; el sacar fuera, como la ley se esplica, las cosas que y estubkren, quier fueren de la eslesia , o de otro que las objete y puesto por guarda , Y cierto , parece que como naturalmente y sin esfuerzo alguno es esta la opinion universal del género humano. El lugar donde nos 'acercamos mas particularmenteal Ser omnipotente y benéfico , que sostiene y 14I alienta nuestro ser deleznable y nuestra 'vida; donde nos postramo s bañados en lágrimas a implorar su clemencia y su bondad ; donde nos reunimos como en un centro á tributar-• le himnos de gratitud por sus inmensos beneficios; alli donde purgados de nuestras imperfecciones y miserias , ansiamos semejar á las inteligencias celestiales, y nos po-. como en comercio y relacion íntima con el mismo Dios; donde gemimos y clamamos llamando sobre nuestras culpables cabezas los tesoros de sus misericordias; allí donde cuanto vemos y oimos, nos recuerda poderosamente nuestra nada y la Divinidad; donde parece que esta habla oficiosa al hombre , y le ayuda y conforta contra los es-1 collos de la vida ; alli donde los desvalidos hallan amparo , sosiego y paz los consternados y abatidos por los vaivenes del mundo , los angustiados y llorosos inmortales consuelos, y hasta los mismos delincuentes , como en un puerto de salud , asilo y seguridad ; este lugar sagrado , esta morada del Señor, esta casa de esperanzas y de felicidad pudiera no mirarse como inviolable ? no tener por suya la opinion general ? y escrita en todos los corazones la utilísima ley que la proclama por segura , y á sus a tentadores corno sacrílegos ? Hasta una grosera piedra , un arbol antiguo , un bosque, tma, montaña, cuando los creian visitados 1 4 2 pár . la Divinidad, han sido mirados con teverencia, y acatados y temidos corno invioJables por los pueblos rudos e' incivilesí Tantó poder alcanzan la religion, las ideas y el respeto de Dios sobre Ja conciencia universal de las naciones! Yo sé bien los idiversos grados que admite , como todos, este delito del sacrilegio:: ,que es otra cosa el atropellamiento de-. liberado del templo por ultrajar_ impiamen, te al Señor que le habita, que la accion que le comete en él con distinto propósito ; otra la profanacion y otra la irreverencia; otra el robó de una cosa consagrada , un vaso, una ara , un cáliz , que el de la joya 6 la presea que no lo está; porque la consagraclon , ó lo que es lo mismo . , la adscripcion y señalamiento de, la cosa al altar tieneen, tre•los. cristianos sus ceremonias y bendiciones religiosas`, y es para nosotros como una adjudicaci'on particular que hacemos al Sefiór del vaso que se le consagra un dominio que le cedemos, si puedo usar de es-. té lenguage , y un título especial ;que le da-, mos :sobre él. Criminalistas sin. embargo ha habidoque no estimando en nada estos rísiffids principios., inflamados de . .un ,zelo poco. ilustrado , ostinados sectarios de la ciega . opinion, y apoyados en la ley de, Partida han querido. hacer , confundiéndolo todo,. de acciones qúe no lo eran,:delibera-. I 43 ) dos sacrilegios 4). Este, desgraciado Jelinule cuente no quiso;por cierto, lo confieso , trajar irreligioso . ej . - templo de la madre de Dios, sino solo robarlo: hubiera mejor to:-; mado /as'  de . casa che sus, antiguos dueños que delIrigar santo en que se halla? ban; mejor de , las paredes -de la , iglesia qu.e de la sacra Imagen, y mejor, su valor que no ellas. mismas,.. Por esto á pesar de la ley que dejo ya citada, y venerándola cual de4 bo profundamente, pero subiendo el pensa-• miento á la oscuridad del siglo en que se concibió , no .clamaré yo mucho sobre su sacrilegio. Es un ladron que roba del . templo lo que no puede asaltar en otra parte; un ladron que roba unas preseas, que acaL so por tan ricas no debieron estar . clonde se hallaban; un ladron , en fin, que en. su odio:, so atentado no tuvo otro móvil que el sórdido interes, ni otra idea que la ,de enriquecerse acaso para vicios y disipaciones. Y si opiniones 6 sofismas de la pasada edad, no bien meditados por los tratadistas y pral. rnáticos , pintaron hasta aqui mas horrorosa que ella es en sí misma esta accion . • crimi– nal, la ilustracion presente, apoyada en las mayores luces de la moral legislati v a , y la razon mas ejercitada y sobre mas seguros principios, deben ya, sobreponiéndose al er.4 (a) Véase la nota al fin. ( 1 44 ) ror, , colocarla en el justo lugar que le com. pete , sin encubrir 6 disculpar en nada, ni menos encarecer sin fruto su odiosa gravedad. Mas si por este lado , y el de haber consumado su delito sin foradamiento ni violencia, ni asaltar 6 romper puerta 6 pared, á escondidas y encubiertamente , como dice la ley de Partida (a), tiene alguna esperanza este infeliz de salvar del suplicio su miserable vida , no la puede tener, ni haliará camino á la piedad como autor de un robo en el seguro de la Corte y de cosas de tan alto valor. Este, bien lo sabe V. A. , y yo lo pronuncio estremeciéndome, tiene irresistiblemente sobre sí la pena capital por los célebres autos acordados 19 y 21 del tít.. I I lib. 8.° de la Recopilacion. La frecuencia escandalosa de los robos á la entrada del presente siglo , efecto de la debilidad de la justicia en el último período de la dinastía austriaca; las libertades que trajo necesariamente consigo la sangrienta guerra de sucesion ; lo desconocidas que eran entonces ciertas providencias de 'policía , que aseguran él orden y sosiego público; las j urisdicciones privilegiadas y sus frecuentes competencias, que suspendian las mas veces lapronta accion del magistrado , tan en Ley 18 tít. r.f, Part. y. (145) provecho del ;,desorden  en desdoro de la.justicia,, y sobre todo la necesidad., corno dice la ley , de ,hacer segura la te í cuantos .vinieren y residan en ella,. obligaron al Señor. Felipe v á establecer en 2 5 de febrero del ario de 34 la Pragmáti, ca Sancion e del citado auto 19 , confirmada. en el 21,7 que estremecen solo en leerlas. Un robo de'cortísima entidad L, un solo tes.• tigo idóneo que deponga de él , aunque sea el mismo cómplice confeso , y dos indicios .argumentos graves, bastan en ellas para la prueba del delito , y llevan al suplicio al. delincuente ; cuando aqui , Señor , no hay solo indicios, sino una confesion espontánea , sencilla y paladina del mismo reo: mas poderoso y eficaz que no un solo testigo, hay el hallazgo de las cosas robadas en su poder , y cosas que pasan en valor de trescientos mil reales; hay sus pasos por venderlas , realizados ya en algunas; hay en fin las dos causas acumuladas sobre la conducta anterior de este infeliz, en que está clara su relajacion y vida disipada, y aquellos dos relojes que se le hallaron :en la primera , uno de oro y de repeticion-, red. lojes que no sé corno salva su zeloso defensor en un pobre jardinero, distraido entonces en una amistad sospechosa lleno de obligaciones, y con un jornal miserable de seis reales. (248) obra, y en quiénes depositamos toda nuestra esperanza? qué fue de vuestro saber y vuestro zelo? qué de vuestras decantadas tareas ? dónde está el fruto , dónde, de vuestra prudente sabiduría ? Mostradnos ese plan, esos principios , ese orden de cosas que habeis establecido. ¿ Tuvisteis por .delito el apartaros de las sendas comunes? ó nada habeis hallado que mejorar en ellas? Delincuente cobardía! ceguedad vergonzosa! En medio de tanta luz como nos ilumina, ¿ no acertais á ver los errores que todos re conocen? Los escritores públicos los han denunciado al tribunal de la razon , que los juzga y proscribe en todas partes; ¿ y vosotros lo ignorais? ella los persigue y ahuyenta, ¿ y los acogeis vosotros? aquellos mismos qúe se ven obligados por una triste fatalidad á sujetarse á ellos , lloran amargamente en secreto tan dura esclavitud , y vosotros', á quien la suerte libró de su dominio, volvisteis preocupados á doblarles la cerviz? tan mal los conoceis ? tanto los idolatrais? Otras esperanzas concebimos al colocaros en esas sillas , otros fueron nuestros anhelos , y otros servicios y ejemplos nos debeis. No sea asi , Señores , no sea; y en cuantos ramos se sujetan á nuestra especulacion, y han sido digno objeto de nuestros desvelos y tareas, abracemos con sabia libertad ( 249 ), las novedades útiles que puedan mejotarlos. Es propio del hombre y cuanto él hace, degenerar y corromperse ; y el édificio que no se repara y mejora , incómodo y ruinoso al cabo se destruye. Cerremos pues los oidos al importuno clamor de la costumbre y la torpe desidia, bien halladas siempre con los usos antiguos: obremos y mejoremos, y sean nuestras maestras y sabias consejeras la razon y la filosofia. ¿Oué no podremos hacer con tan ilustres guias en todas las partes de la jurisprudencia ? y qué de reformas promover y llevar á feliz término en bien de la humanidad y nuestra patria ? La criminal, si menos imperfecta que en otras naciones, no está empero libre entre nosotros de fatales errores y de falsos principios para podernos ocupar. Ah ! si nuestras gloriosas vigilias hiciesen con el tiempo menos dura la condicion del delincuente en sus prisiones ; si alcanzasen á hacer menos comun su arresto sin riesgo de su fuga ; si abreviasen 6 simplificasen las pruebas de su defensa 6 su condenacion ; si hiciesen mas pronto y mas igual; mas análogo el castigo con la ofensa ; si lograsen desterrar , ahuyentar para siempre del templo augusto de la justicia esa práctica dolorosa, inutil , indecente , ese horrible tormento proscrito ya de todas las naciones , indigno de la honradez española, y mal traído ( 250) a nuestras sabias Partidas de las leyes del imperio ; si arrancasen un solo inocente del suplicio ; si hicieran que entonces la ley le dispusiese una llena reparacion de sus perjuicios y amarguras , como le hubiera multado con sus penas hallándole culpado ; si lograsen una que remunerara al hombre de hien por su virtud entre tantas que le castigan ; si alcanzásemos al fin que una distincion , un color , un galardon cualquiera, pero solemne y público , nos señalasen al padre de familias honrado , al artesano industrioso , al comerciante fiel , ¡ por cuán afortunados nos podremos tener! con qué honor sonarán nuestros nombres de una en otra edad! y cuántas bendiciones nos preparan en ellas las almas sensibles y los amigos del género humano! La necesidad estableció las leyes cuando los hombres se unieron por la primera vez , deponiendo en el común su dañosa independencia , y formando entre sí , á ejemplo de las pequeñas y dispersas , estas grandes familias derramadas sobre la haz de la tierra de tiempo inmemorial. La sociabilidad, este impulso del corazon humano ácia sus semejantes , constante , irresistible , que nace con nosotros, se anticipa á la misma razon, y nos sigue y encierra en ^el sepulcro , nos acercara y uniera mutuamente, no de otra suerte que los cuerpos gravitan y se (251) atraen en el gran sistema de la naturaleza para formar concordes este todo admirable en permanente sucesion , que nos confunde y asombra por su perfeccion é inmensas relaciones. El deseo comun y poderoso de la felicidad que encendiera en los humanos pe-, chos el Hacedor Supremo , el sentimiento íntimo de su poquedad y miseria, y las grandes ventajas de las fuerzas parciales reunidas, les clamaban en fin por otra parte para completar esta dichosa unión , y disfrutar en ella de la seguridad y bienandanza que en vano buscarian en sus cabañas solitarias. Pero bien pronto el amor propio, conducido por un entendimiento ciego o. desalumbrado , la desfiguró en su raiz haciéndose el centro de ella, y encendiendo el corazon en ambiciosas pretensiones , alz6 un tirano odioso en cada hombre , que no aspiró á otra cosa que á doblar sus iguales á su injusta voluntad , sacrificados á sus antojos ó á sus desmedidos deseos. Entonces habló la ley por la primera, vez alzándose como señora sobre todos ; y señalando á cada uno con el acuerdo mas prudente el lugar que debiera llenar en el cuerpo social , intimándole en él sus derechos y obligaciones , les dijo con imperiosa voz : /y Tú mantendrás este lugar; mi brazo. te protegerá ; y al que asaltare tu inocencia, castigaré severa con una pena igual á ( 2 5 2 ) su delincuente trasgresion: la ofensa palica sera la medida de mis crudos escarmientos, y con ellos apagaré en los corazones el fatal veneno de la pasion que los deprava." Por desgracia no siempre usó la ley de este sencillo termino, de este sagrado y purísimo lenguage ; y obra del hombre y sus escasas luces no siempre señaló con el dedo de la incorruptible justicia los límites de su seguridad y libertad á cada ciudadano. El tiempo tambien que todo lo desfigura , y un espíritu equivocado de dañosa imitacion , han influido no poco en todas las naciones para la imperfeccion del tesoro sagrado de sus leyes. Las ciencias positivas, las abstractas , las artes mas dificiles han logrado elevarse por concepciones y esperiencías tan atrevidas como nuevas á una esfera tan alta, que apenas el ingenio alcanza á contemplarlas ; pero sacudieron el yugo de la autoridad y' la costumbre , y osaron trabajar sobre sí propias para aumentar asi sus ricos fondos, y llegar á la perfeccion en que las vemos. Otro tanto debió hacerse con la ciencia augusta de dirigir y gobernar al hombre. Cada pueblo que tiene un caracter individual que le distingue de otro pueblo, que habita un clima y suelo determinado, adora á la Divinidad con fórmulas y ceremonias particulares , y se halla en un cierto grado de civilizacion y cultura, debe (253) ser legislador de sí propio , y dictarse , las leyes que deben gobernarle. Pero nunca ha sido asi. Nunca legislador , sino el profundo y original Licurgo , conoció bien sus fuerzas y sus luces para entregarse á ellas, y no mendigarlas de otra parte. O la admiracion exaltada, ó la adormecida pereza se olvidaron de estos sabios principios , y siguiendo siempre los caminos trillados , los códigos criminales se han copiado . á porfia unos á otros. Ninguno ha sabido ser original ; ningun legislador estudiar dignamente á su nacion para asentarla en el grado que en la escala social le señaló naturaleza. Ro-: ma pidió sus leyes á la Grecia , esta las recibió de Egipto, y este acaso las tornó de Creta. Asi las leyes circulan de clima en clima , de gobierno en gobierno , y de una en otra edad; y el español del siglo XVIII con otro genio , otras opiniones, otra religion , otros usos, otro estado en fin político y civil que el Romano del de César, sigue no pocas veces , sin advertirlo , una ley de este imperioso dictador establecida en Roma entre las sediciones de los Comicios , ó trasladada á sus famosas tablas con mas alta antigüedad de la culta y corrompida Atenas. Abramos sino nuestros códigos , y hallaremos á cada paso palpable esta verdad. Resoluciones de jurisconsultos Romanos , ( 254) rescriptos privados de sus Emperadbr^es, yes del siglo xm , del xxv, y lo que mas es hasta de la rudez primera de nuestra ilustre Monarquía , sabias y acertadas entonces para nuestros padres, sencillos cuanto poco cultos, pero insuficientes 6 dañosas á nuevos vicios y necesidades nuevas , que nos cercan y asaltan por todas partes, rigen cada dia nuestras mas solemnes acciones , y deciden por desgracia de nuestra suerte y libertad (a). Verémoslas enhorabuena corno el resultado de la voluntad pública , anunciado á sus pueblos por la boca de nuestros augus- (a) lomo las naciones no estan constantemente en el mismo punto de abatimiento ó prosperidad, sino que se elevan ó degradan por sus vicios interiores, d por otras causas accidentales, las leyes que de=, ben estar siempre en relacion exacta con su estado dejan de hacerles el bien que les causaron al principio de su establecimiento cuando se hallaban en esta relacion , siendo entonces dañosa la misma ley que fue al principie utilísima. Por esto de tiempo en tiempo seria no solo conveniente, sino aun necesario, hacer una resella escrupulosa de las leyes establecidas, para anular , modificar ó promulgar aquellas nuevas que pareciesen indispensables. Idea que vió ya el sabio Locke cuando quiso que solo tuviesen fuerza por cien años las leyes que dió á los Pensilvanos, y que entonces se reviesen , aumentasen ó modificasen segun las necesidades actuales. A veces un vicio que corrompe el cuerpo social nace de una ley que deberia haberse abrogado ; á veces otra destruye una industria que al principio fomentó; á veces, en fin, un privilegio que vivificó un ramo de comercio , lo estanca despues d destruye enteramente. ( 2 5 ) tos Soberanos;. pero reconozcamos : lbs-- defectos con que el tiempo nos las. ha trasmitido, para pensar , si es posible , -en su, oportuno remedio. O reconozcamos mas • bien, confesémoslo sin rubor que en. la parte -cri-lminal nos falta. corno á las .mas de las naciones , por no decir á todas . , á pesar de -sus luces y decantada filosofia , un códigover. daderamente español y,. patriota , acomoda-1 do en todo á nuestro. genio, á nuestro- .sue lo, á la religion , á los usos, á la cultura y civilizacion en que nos vemos.  • Entre tanto jamas se aparte de .nuestra corazon, viva y respire con nosotros lo in finito que valen á los ojos de la razon y de la ley la vida, el honor, la libertad del dadano ; y que para conservar mejor estos: preciosos dones, conque le enriqueciera su Hacedor , vino y dobló gustoso la cerviz á.. la imperiosa sociedad , mas sin por esto abandonar del todo, ni cederle sin reserva susimprescriptibles derechos: que no' toda accion mala es luego delincuente: que el hom-: bre en no turbando el orden público con sus acciones 6 palabras no está en ellas sujeto á la inspeccion severa de la ley : que esta _y el Magistrado deben ser iguales é, impasibles: que se degradan torpemente buscando el delito por . caminos torcidos: que la sorda delacion envilece las almas , y quiebra y despedaza la union social en su mis- ( 2 5 6 ) ma raiz: que toda pena superior en sus gol, pes á la ofensa es una tiranía , y no dictada por la necesidad un atentado: que ra producir sus saludables frutos debe ser siempre pronta y análoga al delito. Y si alguna vez viésemos que la ley se aparta por desgracia de estos sagrados é invariables axiomas ; si la viésemos en contradiccion palpable con la primera y mas fuerte, la de la conservacion individual, exigir imperiosa de la boca del reo la confesion de sus yerros para llevarle por ella al cadalso, obligándole asi á profanar mintiendo el augusto nombre de su inefable Autor , ó á ser asesino de sí propio ; si la viésemos arrastrarle con una mano bárbara al potro y los cordeles, y arrancarle entre el grito del dolor mas acerbo y las congojas .de la muerte una confesion inutil; si hiciese al arrestado, afli g ido tal vez con la inutil dureza de un encierro, y arrastrado á romperle por un deseo cuya imperiosa fuerza todo lo arrastra y atropella , un nuevo delito de su fuga ; si la viésemos misteriosa y sombría en sus pasos y sumarios , 6 ensangrentarse acaso con el delincuente que castiga, y endurecer el corazon en vez de escarmentarle; si no respetase cual debe la libertad del ciudadano, ó abriese las puertas á la dilacion y al maligno artificio por quererla atender demasiado; sisus decisiones, en fin, no fue- (257) sen tan sencillas y claras como la misma luzpara atar con ellas el: espíritu y cora.,t zon del juez en sus arbitrios é interpreta-. ciones espongamos unidos y con fiel reverencia á los pies del trono español nuestras dudas y observaciones; consultemos , Señores , y clamemos al buen Rey que nos ha colocadoen estas sillas , y acaso será obra de la nueva Audiencia de Extremadura la reforma necesaria del Código criminal esP  , tan ardientemente deseada de los Magistrados sabios como de los zelosos patriotas. Mas ancho campo, pero mas espinoso, menos frecuentado y mas arduas dificultades se nos presentan en la parte de las leyes civiles. Por desgracia es esta parte la mas imperfecta , la mas oscura , la menos combinada en todas las naciones ; y donde quiera que volvamos los ojos , alumbrados de la antorcha segura de la filosofia , no hallaremos sino continuos tropiezos y peligros. Ca.. sos en lugar de principios , raciocinios falsos autorizados corno dogmas legales opiniones particulares erigidas malamente en leyes , doctores y pragmáticos en continua c ontradiccion, y el enredo y el litigio burlándose á su sombra de la sencilla buena fe con descarada impunidad. Parece que aquella suma sabiduría que gobierna con sus eter. ( 264 ) Qué triste condicion la del inocente Magistrado', rodeado siempre de estas clases subalternas, en continua atalaya de un momento suyo de ocupacion inadvertencia para sorprender al punto su descuidada rectitud , y en nombre de la misma justicia hacerle caer en alguno de sus lazos de torpe iniquidad! AM si viésemos alguna vez estos lazos disimulados por la ley ; si hallásemos los juicios eternizados en daño de las partes por formalidades poco útiles ; si descubriésemos la sutileza mañosa sustituida en ellas á la buena fe; si notásemos la ley , guiando como por la mano al ciudadano , y la prudencia de otro lado advirtiéndole para que desconfie y se resguarde ; si la astucia sagaz le tendiese sus redes , y ni la rectitud ni la verdad bastasen á librarle de su enmarañado laberinto, clamemos tambien sobre estos zravisimos objetos ; clamemos y representemos confiados ; que ni los paternales oídos del augusto Carlos se negarán á la justicia de nuestras prudentes reflexiones , ni su recto córazon al zelo que nos mueva. En nuestros acuerdos hallaremos cada dia motivos y ocasiones para hacerlo así. No haya espediente , si es posible , que no se haga en nuestras útiles discusiones un obj eto de beneficio comun ; no haya uno de que no saquemos los materiales de una pro- (2' c ) videncia general 6 una reforma ; no haya uno que no corte algun abuso , algun error dañoso de administracio n ; no haya en fin ni uno solo que le contemplemos aislado; generalízense todos , y observémoslos , y tratémoslos corno eslabones de esta admirable cadena del orden social, en que está librada y se vincula la felicidad de los pueblos. Permitidme , Señores , que se desahogue mi corazon tratando estas materias. Mi aficlon decidida á la legislacion y ciencias económicas y su altísima importancia , me hicieran siempre desear que los acuerdos fuesen como unas asambleas de estas utilísimas ciencias, y unas salas en los tribunales verdaderamente de gobierno; que de ellos saliesen no tanto la estéril decision de un espediente ó representacion particular sobre la eleccion de un personero , 6 el remate de un abasto en una villa aislada y desconocida , como resoluciones generales que vivificasen las provincias ; que resonasen continuamente con propuestas y consultas de saludables mejoras en el actual sistema de administracion pública á impulso de las luces y el zelo ; y que en fin se abrazase en ellos por principios un sistema fijo de unidad, y se obrase siempre teniéndole á la vista. Hoy nos es dado realizar este saludable deseo para bien general de Extremadura. C ontemplemos por un momento esta ilustre ( 266 ) provincia mayorazgo de nuestra ignominia ó nuestra gloria ; esta provincia nueva en. todo , permitid que lo diga , y encomendada á nuestras manos. Donde quiera que las volvamos , que tendamos la vista , podremos arrancar un mal y sembrar al punto un bien. Su -poblacion cuán pequeña es ! cuán desacomodada con la que puede y debe mantener ! Montes y malezas espantosas ocupan terrenos preciosos y estendidos , que nos estan clamando por brazos y semillas , para ostentar con ellas su natural feracidad , y alimentar millares de nuevos pobladores. Sus fértiles valles y llanuras esperan en acequias las aguas y el caudal inutil de los ríos que le son de daño en vez de fecundarlos: sus inmensos baldíos repartimientos y labores: sus famosos ganados libertad en sus nativos pastos : sus pobres tragineros nos claman por caminos cómodos para el comercio y salida de sus abundosas producciones. Las madres de familia nos piden labores sencillas para sus hijas inocentes ; los ricos hacendados luces, • métodos , direccion con que mejorar el cultivo y establecer industrias ; la primera edad escuelas y educacion ; la juventud estudios y colegios ; los delincuentes de uno y otro sexo casas de correccion , que uniendo la seguridad á la salud, enmienden su corazon estraviado , y los conviertan en ciudadanos utiles y todos-á una vez justicia y proteccion. ( 2 . 67 ) ¡ Qué de grandes , desublimes objetos para despertar en los acuerdos nuestro zelo generoso, ocuparnos sin cesar, y hacer. en ellos la felicidad de cuatrocientas y cincuen~ ta mil almas que todas se convierten á nosotros y nos la piden! Cuatrocientas y eirDI. cuenta mil almas, Señores; cuatrocientas y cincuenta mil almas esperan de nosotros su felicidad; vedlas sino rodearnos , -fijar en nosotros los ojos , bendecir -este dia como el dia de la justicia y el colmo de sus espe-T ranzas , y entre aclamaciones y lágrimas, tendidas las manos , esclamar y ciecirnos: 95 Alcaldes del crimen , Ministros del rigor y la clemencia, unid en vuestros juicios la humanidad á la justicia; cerrad los oidos á la delacion , y con ella á las venganzas y la division de las familias; que mejor , es cierto , dejar alguna vez un esceso olvidado, que abrir á la calumnia esta terrible puerta , y envolver á un inocente en las dudas crueles de un juicio, fatal siempre por. sus vejaciones y amarguras; mirad como propio el honor sagrado de las familias; ved que gobernais un pueblo honrado y genero-. so. ¡.Ah ! jamas infameis ninguno de , sus hijos, jamas useis en él de esta terrible pena. Velad como padres sobre los pobres presos; respetad mucho su libertad, puesto que la ley olvida al inocente; ocupadlos en esas cárceles , y les aliviareis , distraída su imagi- (268) nación asustada, gran parte de sus penalidades ; sed tan exactos , tan diligentes , tan compasivos con su miseria , como la justicia desea , y clama la humanidad á las al-. mas generosas ; no les dilateis vuestros tremendos oráculos ; ved que padecen , que luchan entre las ansias de la incertidumbre, que gimen y suspiran acaso en un profundo calabozo , donde nada oyen sino otros suspiros y el son de las prisiones de sus compañeros; y nunca , nunca os olvideis al juzgar sus criminales estravíos, de que son hermanos vuestros, de que son infelices, de que acaso una fatalidad desgraciada los hizo delincuentes. Oidores, acordaos que debeis á las partes justicia con prontitud; que muchas veces es la dilacion peor que una sentencia, y que acaso una familia carece de pan por vuestras criminales detenciones; que los campos os piden brazos , la industria y las artes obreros, las viudas y los huérfanosamparo , y todos á la par j usticia y felicidad. Armaos de constancia y noble firmeza para combatir errores y lidiar continuo contra el poder y la opinion: la santa justicia y vuestra generosa conciencia os sostendrán en vuestros dignos pasos, y las generaciones venideras os colmarán de bendiciones. Lej os de vosotros la timidez y la desidia: lejós tambien la elacion y la indigna aspere- (269 ) za sufrid y sed afables : ved que si nos lie:- gais el agrado, ya faltais á lo que nos de beis , y os desautorizais a nuestros ojos gro, sera y torpemente. >Y - Y tú, Ministro único, que reunes en tí la mejor parte de los árduos afanes de tus ilustres compañeros, abogado del público,. órgano de la ley, y centinela incorruptible entre el pueblo y el Soberano para mante— ner en igualdad sus mutuos derechos y obligaciones , considera por un momento lo mucho que de tí se espera en este dia , y tus inmensos y gloriosos deberes : que tú eres como el alma de todo Tribunal, que le da, cual le agrada , movimiento y direccion ; y debes ser en este tan imparcial , tan profun.._ damente sabio , tan providente, tan desinteresado , tan activo , como la misma ley que representas; que el Magistrado colocado en la primera silla, siguiendo con ardor los comunes ejemplos , animado de vuestra presencia , conducido con vuestras luces, completará dichoso vuestra sublime obra, y no desmerecerá por su zelo el alto lugar en que está colocado , y las felices esperanzas que de él tenemos concebidas. 1, Padres del pueblo , padres, otra vez, escogidos por el buen Rey que nos gobierna para que labreis nuestro bien , trabajad con generoso ardor, trabajad dia y noche para la cornun utilidad ; contemplad que ( 270 ) debeis á la Nacion y á fa posteridad un grande ejemplo ; que Carlos , que Luisa, los augustos Monarcas de Castilla os han encomendado la ilustre provincia que venís á gobernar ; que os envían á ella corno ángeles de paz y de felicidad ; que os la encomendaron con la humanidad de Borbones, con la ternura de verdaderos padres; y que en sus bocas , en sus benignos ojos , en sus Reales semblantes brillaba entonces el sublime y ardiente deseo de la comun felicidad (a). Trabajad pues , y llenad sus dignas esperanzas , las de la patria , las de la humanidad ; y que todos vuestros pasos, vuestros deseos , solicitudes, pensamientos, los guien á una la sabiduría y la justicia. Ah! si alguno de vosotros ( lo que Dios no permita) intentase hacer las leyes esclavas de su iniquidad; si las doblase al favor , las vendiese al sórdido interes, perezca al punto , perezca , y vea en todas partes la presencia de un Dios vengador que le increpe sus torcidos juicios. Su posteridad desgraciada no halle ni pan ni abrigo entre los hombres, y beban sus hijos hasta las mismas heces del calizde amargura que hizo • (a) En el solemne besamanos del nuevo Tribunal SS. MM. delante de la Corte llenos de ternura y bondad recomendaron al Regente la provincia , encargándole con una solicitud verdaderamente paternal cuidase mucho de la felicidad de sus naturales. ( 271 ) beber á la inocencia con sus prevaricado-. nes. Y mientras que gozan sus ilustres compañeros , ya sentados en esas altas sillas, ya en el dulce retiro de sus casas los inefables consuelos y alegrías que dan á un corazon puro los santos deberes de la virtud cumplidos, agitado él ala y noche de su triste conciencia y de las furias infernales, busque el reposo y no le halle, y vea á todas horas en derredor de sí las familias asoladas por su iniquidad , esta provincia arrodillada hoy á sus pies , y ofendida de sus concusiones, la Nacion á quien burló en sus gloriosas esperanzas , y la imparcial posteridad que le condena á eterna execracion, colmarle de imprecaciones , y borrar su infame nombre de entre los ilustres , los justos, los sabios , los inmortales fundadores de la nueva Audiencia de Extremadura." s' J FRAGMENTOS DE UN DISCURSO SOBRE LA MENDIGUEZ; dirigido tí un Ministro en el año de 1802 desde la ciudad de Zamora, con ocasio4 de darle gracias por haber conseguido dé él una orden para que fueran admitidos en aquel Hospicio diez niños desvalidos que habia recogido el autor. Tales como estos , á quien dicen en latín va'idor mendicantes, de que non viene ningun pro á la tierra , que non tan solamente fuesen echados de ella , mas aun que si seyendo sanos de sus miembros pidiesen por Dios, que non les diesen limosna porque escarmentasen et tornasen á facer bien viviendo de su trabajo. Ley 4 tít. 20 9 Partida . viir. Del estado de nuestros Hospicios. No es mi ánimo examinar aqui el actual régimen de nuestros Hospicios y Casas de Misericordia, 6 sus imperfecciones y reformas; ni el hacerlo dignamente seria para lo breve de este papel. El Gobierno tiene enz, , '(280) nudez? -6 - quien no creerá ver sobre un mismo suelo dos diferentes pueblos pueblos, uno de ciudadanos , y otro de siervos degradados? quién en fin no se avergonzaria de tener en su casa , de ver en ella á todas horas un solo ser tan miserable ? su presencia bastaria á dar á todos una tan infeliz cuan justa idea del ningun decoro, errada economía y de-- gradacion de carácter y sentimientos del primero , por mas lucido y decente que se le viese. Lo mismo pues deberá pensarse de la gran familia, si prontamente no se remedia este gravísimo desorden: el interes y el honor nacional clamarán sin cesar por tan saludable providencia. La mendiguez reprobada por la religion, la moral y las leyes: los que las favorecen, malos ciudadanos. No es ciertamente una dureza de carácter , sino el intimo convencimiento el que me ha inflamado en estos versos. La veneracion religiosa y el amor santo que inspiTa el Evangelio ácia la verdadera pobreza, 6 mas bien desapego de los bienes y riquezas de este mundo , trasladado sin razon á la mendiguez, ha sido causa de que esta no se mire cual debe , como una consecuencia necesaria de la holgazanería 6 el desarreglo, un . estorbo á la virtud y muchas buenas -obras; y: origen corno dice un Padre (San 28!) Clemente Alexandrino) ,. de muchas tenta--- ciones violentas , corrupcion , injusticias ,vilezas y despechos. A no ser en rarísimos casos el mendigo es siempre un hombre sin economía ni conducta , que ha disipado en vicios cuanto ganó; que no ha sabido educar cristianamente á sus hijos para que le amparen en su vejez ; que en el curso de su vida y el buen tiempo de sus trabajos nada ha podido ahorrar, ni hacerse con un amigo, un protector, con nadie en fin que le ayude en sus necesidades. ¿Y este tal hombre no lleva dignamente su merecido en su mismo abandono? no es bien acreedor al desprecio general, y aun á la execracion ?, y este tal, precisado á vivir de los auxilios de todos , colgado como un siervo de su mano y de sti caridad , no será vil por sus desarreglos anteriores y estado actual ? es este acaso el pobre del evangelio y de la religion que tan estrechamente encargan el trabajo, y hacen de él una ley al hombre pecador? Asi pues , las máximas de que el pobre es una imagen viva del Redentor ; pobreza Dios la amó ; pobre de Jesucristo ; pobre , pero honrado , aplicadas á la mendiguez por la ignorancia 6 una caridad irreflexiva , la fomentan , la canonzan , y producen en la sociedad las consecuencias mas fatales. Sépase cre la mendiguez es ocios sa, disipada , inmoral , y opuestapor lo mis- ( 282 ) mo á las santas máximas del cristianismo: j sépase que este no solo recomienda el trabao como un remedio contra las tentaciones compañeras del ocio, sino que lo manda rigorosamente como una pena de nuestra corrupcion: sépase que la mendiguez es una plaga de la sociedad que la degrada y la destruye, y que el que la autoriza con sus limosnas indiscretas es un mal ciudadano que trabaja sin saberlo en la corrupcion fisica y moral de sus semejantes, y con cada cuarto que reparte sanciona un vicio , y tal vez un delito : sépase que estamos obligados á distribuirlas con discrecion y conocimiento , si las queremos dar segun la razon y el evangelio , para no contrariar las providencias generales del Gobierno, ni hacer de una obra tan útil como santa una accion de primera impresion , indeliberada y maquinal; para no robárselas con nuestro descuido al verdadero necesitado repartiéndolas entre borrachos y perdidos; para ser en 'fin hombres cuyas obras deben siempre dirigirse por la razon y la prudencia , en una que tanto ennoblece y honra la humanidad : sépase todo esto; predíquense continuamen te estas saludables verdades; apóyenlas la autoridad venerable y la persuasiva elocuencia ; háganlas asunto de sus zelosas pastorales los R. Obispos ; sanciónenlas las leyes que tanto claman contra la mendiguez y la vagan- (293 ) da, siendo inflexibles en perseguirla y cas.~. tigarla, y la opinion tomará sin duda la fe.- Iiz direccion que se desea sobre este este lin., portantísimo objeto. Imitemos , si deseamos alcanzarlo , la sabiduría y el rigor que animaron á muchos pueblos antiguos, que llenos de humani. dad, como lo • muestran bien los restos venerables de sus instituciones , pero no menos de prudencia y política , castigaron hasta con la pena de muerte la vagabunda mendiguez. Asi Herodoto dice que se hacia en Egipto (a), aquella ilustre cuna no menos de las ciencias que de la civilidad y la cultura, y Tácito entre los antiguos Alemanes, con •quienes, segun él, eran de mas valor las buenas costumbres que en otros paises las mejores leyes. (b). Desterrémosla de nuestro suelo , y declarémosla infame con las célebres repúblicas de Lacedemonia y Atenas (c): , condenémosla á trabajos públicos, como lo hacian en Roma sus Censores , 6 á esclavitud perpetua , cual sus Emperadores lo mandaron despues (d), porque segun dice una de sus leyes, potius expedit inertes faene perire , quam in ignavia fovere: ve- (a) Lib. 2 de su Hist. n.° 177. (b) I gnavos et imbelles cano ac palude infecta inzuper crate tnergunt. De las costumbres de los Alemanes. (c) Plutarco, vida de Solon. Platon de la Repub. (d) V alentiniano, Arcadio, Teodosio, y otros. ( 284) demos rigurosamente la limosna indiscreta de puerta y calle , cebo de la pereza, cual lo son los cadáveres de las aves de rapiña, y causa necesaria de mil funestos males: penetrémonos bien de la obligacion santa del trabajo en todos los estados desde el mas humilde 6 mas pobre al mas encumbrado y opulento , para evitar el tedio que nos roe y consume en la inercia del ocio, y no chocar contra las miras právidas de la naturaleza, que en las fuerzas mismas y activa inquietud de que nos dota , nos indica bien claro la necesidad de emplearlas: conozcamos en fin que el no contribuirá la. sociedad en que vivimos con un equivalente de trabajo á la subsistencia y auxilios que nos da , es lo mismo que cargarlos injustamente sobre el hombro de las clases laboriosas, abrumarlas con este nuevo peso , y robándoles su tiempo y sus fatigas vivir con ignominia de su sudor ; y que por último el alimentar á un vagabundo por una com-, pasion mal acordada, tampoco se distingue á los ojos de la sana razon y la política de tener como asalariado á. un malhechor, que vive á costa de los pasageros que ,despoja: conozcamos en toda su estension estos ciertísimos principios ; y vuelvo á repetirlo la opinion pública se mudará por ellos, y veremos al cabo reformado uno de nuestrosdesórdenes mas trascendentales.  • (285) Enfermedad es de la mendiguez, y riesgo inminente de contagios en que por ella estamos. La falta de horas y arreglo en las comidas , los alimentos mal preparados, el in J - concebible desaseo en que los mendigos viven plagados de insectos y laceria , el oció continuo que los entorpece y debilita , el uso inmoderado del vino , el dormir sin desnudarse y por el suelo en piezas mal ventiladas unos sobre otros acinados , su abandono en curarse hasta que los males y su incuria los tienen ya postrados , la inercia y el letargo de sus facultades mentales, su corrupcion moral , el hábito en fin entero te de su vida mantiene á los pordioseros en un estado de fuerzas degradadas , 6 mas bien de enfermedad habitual , conocida por el nombre de fiebre de cárceles y hospitales, que su amarillez, su aspecto estenuado, su dificultad en el movimiento y accion , el fetor de su aliento , su postracion , su canicie y vejez anticipadas , manifiestan bastantemente los niños sobre todo , cuya constitucion aun está por formar, y cuya máquina delicada , de una sensibilidad mas esquisita , necesita de mas cuidado y precau- -ciones para robustecerse, son los que mas padecen , y en quienes se ven mas palpables los síntomas horribles de esta degradacion: ( 286 ) tendidos por las calles y plazas , comiendo indistintamente cuanto les viene á la mano' durmiendo ya al sereno, ya al sol sin abrigo ni reparo alguno, incapaces de cuidar de sí , ni conocer por sí lo que puede dañarlos, sin resolucion para acogerse al hospital cuando se ven enfermos , 6 no siéndoles facil su admision , ni sabiendo solicitarla como los mendigos adultos , no guardando por último ni orden ni regla sobre nada en su absoluta imprevision y pueril ignorancia, estas criaturas son en mi juicio los seres mas miserables que viven sobre la haz de la tierra. El animal desde que abre los ojos á la luz , 6 puede-existir por sí solo , y tiene á su alcance cuanto le - conviene y necesita, encuentra seguro abrigo en la teta y , solicitud de los autores de su vida , á quienes die, naturaleza un indecible amor ácia sus pequeñuelos , que jamas se desmiente en alimentarlos y cuidarlos. No asi estos infelices , cuyos bárbaros padres o los abandonan sin piedad, 6 los dejan vagar desnudos y hambrientos por las calles, espuestos dia y noche á los mayores riesgos y á todo el -rigor de las estaciones y los tiempos , ó haciendo con ellos una especulacion aun mas impía, los obligan á que los traigan á la no- 'che una cierta limosna , los pellizcan y hacen llorar, y aun llegan hasta el horror -de ( 287 ) estropearlos para que esciten mas la compasion , y los castigan crudamente sino se prestan bien á tan infames arterías. Yo he visto con dolor á muchos que parecian cadáveres y en una verdadera consuncion , en que muy luego debieron perecer; muchos se hallaron muertos por las calles y plazas 6 en los caminos públicos; á otros que recogiera la caridad y el zelo, no ha sido posible reponerlos de su desgraciada postracion ; han fenecido como los denlas; y una generacion entera de inocentes va sin remedio á desaparecer para la humanidad y e/ Estado , si no se ocurre pronta y eficazmente á salvarla de su inmatura destruccion. Este mal, gravísimo ya en í s, lo es mucho mas en el dia por su trascendencia y relaciones. La guerra y los contagios han asolado en pocos años una gran parte de nuestra poblacion ; la industria por uno y otro está desalentada, y la agricultura sin obreros ; sin brazos trabajadores no hay ni riquezas ni poder , y sin ellos ni fuerzas , ni consideracion política, ni felicidad interior. Necesitamos pues atender con mucho mas cuidado que en las épocas de felicidad á los brazos y la escasa juventud que nos queda, para salvarla y hacerla laboriosa con nuestra diligencia. De poco 6 nada servirán las acertadas cuanto severas medidas que el Gobierno no cesa de tomar para cortar y aca- ( 288 ) bar con los males que han afligido á las An_ dalucías, los cordones de tropas y lazaretos con que se las ciñe, ni las guardias de sanidad que en las provincias velan para salvarnos de su contagio : en nuestras ciudades, en sus plazas y calles, en los templos san-- tos, á nuestras mismas puertas respiramos virus pestilencial que nos ha de acabar. Las muchas fiebres pútridas, nerviosas, y miliares malignas que tanto han reinado cuasi generalmente , las petequiales, las intermitentes rebeldes á todos los remedios, las disenterias , las enfermedades cutáneas, y generalmente todas las asténicas 6 de debilidad , son necesario efecto de la mendiguez enfermiza , desaseada , mal alimentada , y de su ociosidad y abatimiento. La atmósfera pestilencial que la rodea corre de calle en calle, y de una en otra casa con el pordiosero que la exhala. Yo mismo he comprobado esta peligrosa observacion en varios mendigos, cuya laceria y desnudez causaban en el ánimo una impresion horrible, y cuyo insufrible fetor se percibia aun á cuatro y seis pasos: qué será pues de las plazas y cuadras donde duermen y se abrigan ranchos enteros ? y cuánto no aventura la salud pública en no ocurrir á remediarlo 'prontamente ? hay uno siquiera de entre nosotros á quien no amenace el daño .por igual? El poderoso y el que no lo es, ( 2 89 ) el eclesiástico y el seglar , el retirado y er", hombre de negocios, todos deben temblar y estremecerse. Asi es que las fiebres y males que tanto afligieron á Valladolid el año pasado, empezaron por la plaza mayor, donde los mendigos se guarecian : otro tanto creo haber sucedido en Zaragoza y otras ciudades: en esta , en Salamanca , y donde se acordó el recogerlos, a fin de poderlos cuidar con mas esmero, y hacerlos , si era posible , laboriosos, aunque se los reunió en grandes edificios , fue sin embargo indispensable darles luego libertad , por el justo recelo de un contagio. Dos de los tres cocineros regulares que aqui les distribuyeran la sopa que por la junta de beneficencia se les daba, el capellan que los dirigia., y dos criados, murieron bien presto de fiebre pútrida , víctimas sin duda de tan piadosa obra. Y yo mismo que reparto ahora una limosna de pan y dinero á varias parroquias como individuo de la junta , á pesar de las mayores precaucionesme siento envuelto al darla 9 en esta masa de aire pestilencial y fétida que la mendiguez lleva consigo, y embarga y debilita mi respiracion: mi espíritu se abate y entristece cercado de tanto miserable estenuado y lleno de laceria, y he temblado mas de una - vez por mi salud. Reflexionemos pues maduramente sobre un objeto ( 296 ) Por esto tengo para mi , que solo una asociacion de caridad podria ejecutar bien la santa cuan importante obra de recoger y socorrer los pobres: pensamiento que ya tu_ . vo en 1750 el zeloso economista don Bernardo Ward , bajo el nombre de Obra pía, y que deberla mejorarse con las muchas luces y principios que hoy enriquecen la ciencia que entonces se formaba. Una asociacion que empezase autorizada con lo mas ilustre de la corte , contando á su frente y por sus especiales protectores á nuestros augustos Soberanos, y descendiendo hasta los párrocos y personas piadosas y sobradas de los pueblos pequeños; una asociacion decorada temporalmente con honores civiles , y santificada con todos los, favores y gracias religiosas á que la harian bien acreedora sus santos ejercicios ; proclamada por ellos , recomendada , predicada por los ilustrísimos Obispos y sus cooperadores evangélicos como lo mas acepta á Jesucristo , mas digna de su Iglesia que es toda caridad, y mas trascendental al bien de la nacion ; una asociacion , que unida estrechamente por los nobles vínculos del amor del prójimo y del Estado_, se auxiliase en todos sus trabajos , 6 - ayudase con sus fondos comunes segun las *necesidades ó sus empresas; una asociacion :que empezase con la importantísima de enterarse y conocer, cuantos pordioseros y po- ( 2 97 ) bres hay en el reino, desde el vicioso vagabundo al vergonzante oscuro , que se deja morir en su rincon por no sufrir la triste humillacion de pedir á su lado ; que cuidase de fijar á cada cual en su lugar nativo, de ayudar al necesitado , hacer trabajar al que pudiese , corregir al abandonado , alentar á todos , y propagar por todos con pre. míos y fomentos el amor saludable del trabajo , persiguiendo sin cesar al ocio y la pereza ; una asociacion....: el describir menudamente todos sus encargos y tareas , seria lo propio que pretender hacer en lo abreviado de una nota un prolijo reglamento. Las bases principales de este , y de reflexion mas atenta para el que le formase deberían ser : Alistar , distribuir y clasificar á los pobres y necesitados de todas las provincias, para enterarse bien de su número y cualidades , y distribuir á todos sus limosnas con conocimiento. Arreglar prolijamente el método y orden de esta distribucion , para fijar no menos la cuenta y razon del establecimiento y todos sus ramos 6 departamentos particulares , que la cuota justa de los auxilios , no dando á cada cual sino lo conveniente. Recoger en un mismo dia todos los pordioseros y vagabundos sin alzar la mano en esta obra para los que se escondan 6 de nue.. ( 298 ) yo salieren , á fin de destinarlos á los hospicios , ó á. sus pueblos nativos , segun lo merecieren; y velar despues cuidadosamente sobre su residencia y ocupacion. Aplicar la anterior providencia con mayor solicitud y vigilancia á la niñez huérfana 6 desvalida , como mas olvidada y miserable , y asi mas acreedora al cuidado y atenciones de la piedad.' Proporcionar trabajos y primeras materias para todos , y prohibir tras esto severa y justamente la mendiguez y la vagancia, zelando con constancia por registros y rondas generales la exacta ejecucion de estos tres puntos importantes. Prohibir con el mismo rigor toda limosna pública de puerta 6 calle como semillero de la ociosidad, exhortando á cuantos las dan , particulares 6 comunidades religiosas , á que las dirijan á la asociacion para ayuda y alivio de sus gastos. Ordenar obradores y casas de trabajo gratuitas, y abrir, dotar y propagar enseñanzas para hacerlas comunes entre el pueblo , y prepararle asi nuevos ramos de subsistencia. Establecer colectas, suscripciones y otros arbitrios voluntarios con que aumentar sus fondos, reuniendo en sí cualesquiera otras cuestas ó demandas , y generalmente todas las rentas y obras pias nacionales que ten- ( 299) gan por objeto el socorro y auxilio de tos pobres. Formar en las capitales, ciudades y villas principales una Junta compuesta de eclesiásticos y seculares de uno y otro sexo, presidida por los RR. Obispos ó sus párrocos , y del magistrado en su falta , en que entren y salgan libremente cualesquiera otras personas honradas, acomodadas y piadosas, que contribuirán con la limosna 6 snscrip-. cion que tuvieren á bien, y por . 11 tiempo de su voluntad. Estender estas mismas juntas hasta los pueblos mas pequeños segun sus proporciones; pues en ninguno de j ará de hallarse un párroco, un alcalde y un honrado vecino que puedan componerla. Librarlas de toda etiqueta , y arreglar con claridad el número y funciones de sus miembros , para evitar la confusion ó lentitud en sus resoluciones y trabajos. Hacerlos todos ellos gratuitamente por amor de Dios y de los pobres; cuidar de estos , sanos 6 enfermos, por comisiones especiales , proveyéndolos de ocupacion ó socorro cual necesiten , velando sobre su conducta , persiguiendo la mendiguez y la desidia , y castigándolas con rigor. En comendarle el cuidado de los hospicios, casas de esp6sitos y demas de piedad sin escepcion alguna , formando sobre este 3oo ) importante ramo y para su instruccion reglamento especial y bien circunstanciado. Hacer que las juntas se correspondan en, tre sí, y con la central de la Corte , sobre todos los objetos de su santo instituto , dando á la nacion por semestres en memorias y estados bien espresos una noticia de sus rentas y arbitrios , de sus empresas y ejercicios, de los pobres auxiliados y recoj idos , y de cuanto con ellos se haya obrado. Autorizarlas con la jurisdiccion correspondiente para la ejecucion de todos sus encargos. Interesar en su favor, y el de esta grande obra , á la opinion y el espíritu público, procurando ilustrarlos sobre su importancia y utilidad por cuantos medios alcanza la política para .formarlos y darles direccion. Y arreglar , en fin, como el punto mas esencial , el buen recaudo de los fondos y distribucion de las limosnas , desde la última junta hasta la central y primera , velando incesantemerite sobre el desinteres , la igualdad y pureza de administracion en todas ellas. ¿Y á cuántos mas objetos no podrían estenderse con el tiempo . el zelo y los trabaj os de tan ilustre asociacion, todos grandes , todos necesarios , análogos todos á_ su principal instituto ? ¿ Le seria . muy ageno el llevar á la agricultura la mayor parte de es- l ot ) tos brazos mendigosl no podria el Gobierno confiarle su utilísimo establecimiento en tantos despoblados y terrenos baldíos como tenernos ? plantar muchos millares de árboles que 'nos hacen falta , y asegurar nuestras cosechas con elriego ? no podría ella clasificar mejor los oficios mecánicos ' prohibiendo á los hombres la práctica de muchos propios de las mugeres ? la cintería, botonería , pasamanería &c. , no son de suyo ocupaciones femeniles ? no podria promover los recogimientos y casas de enseñanza para este sexo , tan desidiosoentre nosotros como descuidado y oneroso? no podría solicitar la atencion del Ministerio sobre mil puntos importantes , que sus graves cuidados no le dejan notar , siendo bajo su mano un vigilante promotor de mil saludables mejoras ? estan bien calculadas las ventajas y trascendencia de un establecimiento cual propongo , compuesto de lo mas escogido de la nacion en luces y virtud , si se alcanzase á inflamar de un zelo ardiente por su felicidad , r entrarle en el camino de los buenos principios administrativos ? no podria con ellos ?....¿ Pero dónde , se me dirá, hallar empleo para tantos millares como intento ocupar ? ni cómo mantenerlos en el atraso y apocamiento en que nos vemos , empeñado el erario, ahogada nuestra industria, y d esmayada y pobre la agricultura ? (302) El segundo de estos reparos está de suyo respondido. Puesto que ahora sin que produzcan nada , sin que trabajen ni en nada se ejerciten , viven y se hallan asistidos por la caridad de la nacion los millares que tiene de mendigos, mejor precisamente lo estarjan apartados unos de tan odiosa profesion , y reducidos por el miedo á una vida civil y laboriosa , y ganando los demas su alimento con un traba j o útil, que aumentase la masa general de la riqueza. La limosna de la vagancia desidiosa seria entonces el salario de la aplicacion. Si fuerzas. parciales divididas , incoherentes , sin sistema ni direccion, y abandonadas á su solo impulso pueden obrar tanto como vemos, qué no podrian hacer bajo una sola mano que las aplicase con oportunidad y destreza , economizase su accion y movimiento, y les crease en cierto mudo un valor nuevo por un efecto necesario de su íntima unidad y sus combinaciones? Esto en cuanto al último reparo. Y á quien de buena fe propusiese el primero , yo le replicaría: ¡ qué ! ¿no ofrecen ocupacion los campos y talleres para muchos mas miles? el ejército no se reemplaza con brazos laboriosos robados á las artes y la agricultura? nuestras escuadras estan bien tripuladas? nuestros arsenales y puertos no carecen de obreros pata sus trabajos ? no hay cami- 1303) nos que hacer 6 . re arar ? puentesy malos pasos que componer o construir ? canales nuevos , abrir ? calles por empedrar ? ficios públicos que amenazan ruina ? ramos de industria tributarios del estrangero? En una palabra , nada hay que . hacer ni trabajar en toda la nacion careciendo de tanto ? El egoismo es siempre pusilánime , porque sus ojos j amas ven mas allá de su propia conveniencia. Pero déjese este cuidado á la asociacion ; despiértense y diríjanse bien el zelo y patriotismo de sus alumnos ; póngansele á la mano los inmensos recursos que tenernos ; ilústresela sobre los verdaderos principios económicos , que por desgracia nos ocupan muy poco, dados cual lo estamos á las ciencias lucrativas, y se verán al punto socorridos y ocupados todos los pobres, empezada á lo menos con felicidad una obró, que su utilidad misma , el tiempo y la esperiencia han de consolidar. Yo bien sé que esta idea parecerá á los mas , por poco meditarla, un proyecto especulativo de inaccesible ejecucion; porque la tibieza y la helada circunspeccion nunca saben salir de las sendas trilladas, aun en los últimos ahogos. Pero en los males a purados deben ser los r emedios nuevos y a purados como los mismos males ; y este que nos afiiie es gravísimo y de urgente reparacion. T enemos ademas en nuestra histo- (304) rea consignados los saludables frutosque en_ otras edades produjeron las santas hermandades, formadas en tiempos de guerras y dis. cordias para asegurar los caminos y limpiarlos de bandoleros. ¡Y qué! fueron mas fáciles ó de menos trabajo sus empresas que las de la asociacion que propongo ? Tenemos el ejemplo de otras corporaciones que se han propagado y llenado sus fines aunque no menos árduos por su solo fervor , y sin auxilios ni proteccion alguna: ¡y qué! no habrán de poder nada la autoridad, el zelo, las luces, la nobleza ayudándose hermanadas en la nuestra? habremos perdido enteramente el espíritu público, la pasion del bien , el amor nacional , estas nobles virtudes, alma de los cuerpos políticos, sin las cuales nada se adelanta ni prospera? y no habrá ningun medio de poder recobrarlas, de darles el impulso y estension con que en otros paises las admiramos? Probémoslo á lo menos en esta santa empresa: su necesidad é indecibles provechos nos lo estan persuadiendo, y aun pudiera decir que nos lo mandan imperiosamente; hágase la esperiencia en alguna de nuestras provincias ; medítese bien antes el plan y todos los trabajos del ensayo ; gánese en ella la opinion con el desinteres y la imparcialidad; y si los efectos y el frutó se vieren convenir á la esperanza, entáblese luego por toda (3°5) la nacion, y nos veremos libres de la plaga de ociosos y mendigos que nos contagia y nos devora. Establecimiento s estrangeros en beneficio de los pobres. Por la desigualdad natural de fuerzas fi-f« sicas , de inteligencia y prevision , de circunstancias y de acasos que hay siempre de hombre á hombre, son la pobreza y la riqueza efectos necesarios de su estado social; sin que las teorías sobre la igualdad de-fortunas, que ideó el entusiasmo ó la filosofia, sea otra cosa que unos sueños brillantes. Aun parece que por otra ley precisa del mismo estado crece la pobreza cual su opulencia y esplendor, porque entonces la inmensa reunion de propiedades , la falta de esta en las clases laboriosas , el infinito número de los que las componen , la desproporcion de sus jornales á sus necesidades , el esceso en las clases infructíferas , el lujo devorador, los tributos, la corrupcion , las falsas ideas &c. &c., obrando mas poderosamente que en las pequeñas sociedades, dividen la nacion opulenta como en dos secciones ; una , de los que gozan aun mas de lo superfluo , y otra , de los que anhelan aun por lo necesario. Una enfermedad ó muerte anticipada, una numerosa familia , la falta de trabajo , Dictdmen fiscal, en unos espedientes formados £ consecuencia de varios alborotos y corridas con ocasion de. unas basquiñas moradas  189 4---• en una solicitud sobre la revocacion de ld sentencia ejecutoriada en un pleito de esponsales  20a Discurso para el dia de la instala. cion y apertura de la Audiencia de _Extremadura ................ .....  ..... 229 Fragmentos de un discurso sobre la 273