Doña Francisca la Cautiva : primera parte
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DONA FRANCISCA LA CCAUTIVA Lg TBJH ' - PRIMERA PARTE. zi /^Grae Reynade los Cielos, Madre de Madre de DicsSoberaoa, tefogio de pecador», amparo de coestras *!<«*»» D¿n>3 to greeia ,Señora, para escribir e*ta placa la historia osas la timóse, qo« se ha escrito rise caot»; atención nob’e Ao.útoiio, qoe ya ?o/ ádealmría. De Njp' h* p>r* Rou»a salió dü« Nve smchaota coa coa oob aSeñora de sangre ca'iílcaia, lleva cíes hjos cosí¡p9 Ángeles eo forma hamaca, el oeo es de doco años, yel otro átres no llegaba, el otro es de qoatro meses, que ásos pechos lo criaba, yenmadio de la nsariae los Tercos la csntivarao; desembarcaolcs eo tierra, ylos tres niños compraba eso la madre ao Renegado para el servieio de casa; yal fía, le sirvió seis meses con paciencia muy soltad"? pero a! cabo de este tiempo, en día si perro la llama.
driendc ;D.¿ns FraCcitsa, sabrás, que t,p ¿mor ene ogt?. Reniega de Dios reniega, yserás §»sy ejlicoada, Zs S¿Sara osas qaefida, qos ea toda esta derrababa. iDoña F/cacisca responda resudes sydeterminada: leaegarde Dios ao qaiei©, qo@ Mahocua es eo canalla, qss stsetiák» en los Is.fi. roes tiene «¡ilíones de simar, yo ere© eo Jsso Christo, yea so Madre Sebcrcaa, yeD el Divino Misterio ále la Trinidad Sagrada lio Días solo, ytres puriocas, qoe asi la Iglesia lo canta? oosoas de una vida teego-, yla doy de baeea gana solo por no qusbráster lo qae i® Ighih ms mande} yebrenegído sohefvlo ásis criados íes manda, qseáena mizmona la iie?se yque allí la api’hfonaién. Ohedeeen ti maocSsio yaDoña Fí®©cisca agarran daadale era iles golpes, en la Mssstorra fe saííabs» con e? niño mas ptqoeño, q*jtí ad\ z ®esví oo llegaba ís echaron asa cintura esa causea pesada, yacada pie se grillete, yooa argolla ái® garganta, dsbsob dot alimento i seis onzas de pao tasadas, yqasndo le parecía, el fefacr.e perro besa, ycon en greseso cordel, erada; ente ie azotaba, ydespués oel Angelito sai ropas, le desnudaba, yeco BB6S ditciplinas soberna le descargaba, - ba ta qos la iaügre brota por tas vems delicada*. Aqoi (cerco les Iase sotos del etDOj yss tmúte amada, ád grior dolor qee recite cayó eo tierra desmayada: ydespees qae vslvió es si, eo tierno ilacto aoegsde, !se abreZibg coo sa hijo» yal pecho se lo arrimafc?. De al ise fes el réoegaco lleno de furor ,yzfcña solo de ver que oepuedfl lograr lo que deseaba; M;s
*» — ftfnoo Iñlíts» iotro di# Yuíka ala muzzsoVra daba» fe prstdie* de Mibo»a ssi! embaifes* ytrapaza!, 'éhfeúdole ** reofegas, 'yo ts daré rneshas galas, y«OítOsisioiJs japs, jpara gas estés sdorasde. J>oña Francisca pradsote áe aquesta suerte notaba: Esas joyas ,grao Señor, usted bisó poedc geardarlat , -qee fio es uo poco de tierra; polvo qee od vgle cada, yiqeieo el alma ase dió ao íe costó tan karst** ^3íts viendo los «aeódspresio», •que le baos la Chriitíasa, loberbio se desespera, de eoíage pateaba. De 1a-taiz#0frí«se, sale, ' yklos dos oíaos agsrrt, asidos por los cabellos los arrastró par ia s*sa, yála esaiaaorr» los llsvs, ádonde vá saadra estaba, los despojr de sai ropas, yde pujones los cg?g?. T#s»ó óoa bita ,ycon feria .los araos apaleaba, yjuntamente 4la fuairo le dida t¿itís palabras s Dirá •?Chrittiaaa^eoeasígl , si la Ley de Días dex; ras, esay ¡«ocho nS?jor te faera, yla viái reservara?, también la de tas tres bijo?, qoe en grao peligro se baíbo. Per© visado lo» tormentos, que ti Eafbfro exeeotaba cosos trés queridos hijos, áreorgsr le obligaba. Renegó de cempriísieoto, solo perqse se «qeietir* la feria de gqaet erael qoe ceo rig#r castigaba aquella? tres inocencias, ,, sin haberles dado céo?3. Doña Francissa le dixo, desata 9Srñor ,deísta ámis híj-^i dé prisión, qy* me hsósülo átos plastas. Reniego de je*o Ghrbto, también ds la "Virgen Santa, ' ydd Divino Misterio • déla Trisidtd Sagrada. * Pero adestró Dios piadoso 1 ao qcuo qoe aquesta »!sja se perdiese ,yd’ó fiacócii ai ciño qus al pssho citaba pira
p»r« qoe ájo Madre avise cíel peligro en qoe se ba'}s; fentonces ti Angelito presenció sqovUa# pglgbfí*: M¿dre ,qqé es eso qoe dice»? Mira bien lo qoe te habías 4ooq es© e* decompSiasieeto teíQcKo Je daña ato alma' e 9B®para morir por Dio», DO se bao de tapar la car#» Vivao Jos Santo} Mi te ios de nuestra í^isiia Romana, qae (nis hermano* ,fyo molimos de beena gao#, polo porqee sos d* fijada# seo Ja pida ,fcoa el alosa. Absorta qaedó ii Madre, Jde rodillas postrada, pidiendo misericordia •1 Cic’o los ojos alza. El Resegado qae ha cid? SÍ ojá? aquestas palabra#, eo ye? de compadecerse, mas el perro se eocissña, ycogiendo al iaoceote centra oocimiento le daba, basta qoe de so cabeza Jes sesee se le saftabso. Mario el fas- ..eente cirio, yvoívísado ala GhiiuUai¿ coo 003' gruesa cader a tao recios golpes Je daba, qoe ya por los ojos brvta la parpura eo vez de igss, ycoo toberyia le dice: Dime, qoé tienes Chrisiiaoa? ‘ V¿* ajeí átrs hijo mserto, es esa lo qoe te falta ? Yo os lo freiré en sceyte, To* Jo cosierais mañsoa. De la mazmorra ge §itet isos mayordomos llama, disieodoles ;qaé os parece, qae se haga con Ja Cristis^ M¡ intento es darle Jacnasrte antes oy qae no mañana, Todos auna dixsron: B* jssto da qae se haga. Dito el Renegado estonces: ' Paes idead Cueva traza, qsé eaitigo se ba de dar iesta homicida Chotuna, yes otra segunda parte se dirá lo qoe aqai fa ta. Ba Córdoba •n 4Imprenta de Doo JLais de R»ffos yCoria Calle de Armas. J?-A