scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Primera parte de La moral de Séneca

Séneca, Lucio Anneo, 0004 a.J.C.-0065

Full text

1 1; • • PRIMERA PARTE DE LA MORAL . DE SÉNEC A EXTRAIDA DE SUS OBRAS Y TRADUCIDA DEL FRANCIS AL CASTELLANO P OR D. Enrique .Ataidey Portugal. TOMO SEPTIMO. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. CON LICENCIA. aali~~~~0~~~ En Madrid, en la Oficina de AZNAR. AÑO M.DCCC.III. Se hallará en la Librería de Castillo, frente á tas gradas de S. Felipe. • 4 or .  E 5 3 MORAL DE SÉNECA. "smalii~11011111Mme" M irar á alguno como amigo , y no tener de él la misma confianza que de sí mismo , es engañarle extrañamente, é ignorar la extension de la verdadera amistad. Sea vuestro amigo el confidente de todas vuestras deliberaciones; pero que antes haya sido él su objeto. Formada la amistad, gase la confianza, y téngase el debido discernimiento antes de formarla. Es confundir los deberes , es violar la regla de Teoftasto el empeñarse sin cohociA 3 6 miento , para romper guando se tenga. Reflexionad largo tiempo acerca de la eleccion de un amigo, y una vez decidido , abrirle de par en par las puertas de vuestra alma ; no haya mas reserva para él , que para vos mismo. Creedlo seguro : él lo será : freqüentemente se enseña a engañar , guando tememos ser engañados ; la desconfianza autoriza la infidelidad. I I. Fiarse de todo el mundo , y no fiarse de nadie , son dos excesos hay mas honradéz en lo uno , y mas seguridad en lo otro. Una vida que se pasa en vía- [ ges , procura muchos huespecles; pero no un , amigo. Todas esas variaciones no son qua cosa sino la agitacion de un espíritu enfermo. La primera serial del so~ siego interior , es el saber fixarse, y vedarse consigo mismo. Estar. en , t9das partes , es no estar en ninguna. • • Acomodarse cgn la pobreza, es ser, rico .:somosúobres , no por tener poco , sigo por desear mu 1110  I r • • No vaya.1 5 ,  exprnplo ciertos filósofos ,menos curiosos de hacer progresos, que ruid9„ á afectar en vuestro exterior-, ó en vuestro género de vida , singuA 4 '  ) aI laridades que os hagan notar. Una vestidura salva j e -una cabellera. herizada , utia barba desordenada , una aversion declarada á toda cosa de plata , una cama tendida en el suelo , y otros mil caminos desviados , que obliqüainente miran á la consideracion, os los debeis prohibir. Ah El nombre de filósofó es ya bastante odioso , llévese con la modestiá que se Ojera : t pues qué será si intentamos el su bstraernó á los usos ? 'Erg 'el . interior del* mos diferenciarnos del pueblo ; -élrr lo exterior podemos parecernos k él. El sabio está tan lejos de evadirse de Das • costumbres públicas , tomó de hacerse nótáiSfe por la sin guluridad de su vidáí 4 9 3 V I. La naturaleza condena todas esas torturas voluntarias , esta aversion á lin adorno simple , este amor al poco aséo , esta predileccion á los alimentos, no digo comunes , sino asquerosos. Solo un libertino busca la delicadeza; y solo' un *necio es el que rehusa los manjares simples y ordinarios. La filosofía no nos manda sufrir , , : sino que seamos frugales; y la frugalidad se aviene con la limpieza-: es necesario prescribirla limites es menester que nuestra vida, sea una mezcla de las buenas costumbres, y de las costumbres _públicas ; entonces es preciso que' lá admiren todos , y se =reconozcan en ella. • La ruta de los preceptos es larga ; la de los exemplos es más corta y mas segura. Platón, Aristóteles , y aquella tropa de sabios , que debían seguir tantos caminos diferentes , se aprovecharon mas de las costumbres , que de los discursos de Sócrates. VIII. Imitar á los malos , porque es el mayor número , y aborrecer el mayor número , porque nos es desemejante , son dos extremos viciosos. I X. Quál es el fin del sabio al escoger un amigo? Es . , tener por quien dar la vida , tener á quien { Ir ncompailar en un destierro y á quien salvar á expensas de sus días. Las asociaciones interesadas, y calculadas sobre el provecho propio , son un tráfico y no una amistad. El amor se parece á la amistad ; es su locura , por decirlo asi. X I. Viendo Crates áun mozo que se paseaba separadamente, le preguntó , qué era lo que hacía asi solo. Yo hablo conmigo mismo , respondió. Tened cuidado ,  repuso el filósofo , no sea que hableis con un mal hombre. [ 18] / cía ; honradéz en los proyectos; rectitud en las acciones ; desprecio de los bienes fortuitos ó casuales ; union , conjunto , y uniformidad en la conducta,. XX I II. Nosotros necesitarnos ser detenidos , así en la aversion, como en nuestro amor á la vida. Luego que la razon prescribe el que se acabe , no se ha de escapar de ella con un sentimiento bronco y rápido : el hombre sabio y esforzado debe retirarse de ella, pero no huir. XX I V. Persuadido á que ya me acerco á la prueba , á que el dia se acerca , que va á formar juicio de todos mis Bias , yo me está- by, 1 9 1 dio á mí mismo , y me tengo este lenguage : °Hasta ahora ,tus » palabras , tus acciones , nada » han probado : éstas no son se- ,' guros intérpretes del alma : la ›, muerte sola puede ilustrarte acerca de tus. progresos. Dis- » ponte , pues , con. valor , para o  ›, este instante fatal , donde , sin ›, aliño y sin máscara , sentenci rás tú mismo si ,e1 valor estaba » en tu corazon ó en tus labios, » y si tantas palabras arrojadas »7 con fiereza contra la fortuna,. » no eran en tu boca sino el pa- » pe' de un Comediant . e. No ha- »gas mérito de la estimacion de » los hombres dispensada del », mismo modo al vicio , que á la »virtud ; ella no prueba nada: dexa. - á parte aquellos, estudios. »cultivados durante tu vida en". B [ 20 >5 tera ; la muerte , la muerte so- ,' la , ve ahí tu verdadero juez. Lo repito , aquellas disputas P) sábías , aquellas conferencias fis, losóficas , aquellas máximas sa- ,› cadas de los libros de los sa- »I bios , y aquellas doctas conver- ,› saciones , no prueban valor. ›, Quántos cobardes hablan co- »5 mo héroes ! El camino que has ,› andado , no será conocido sino »Y al cabo de tu carrera." X X V. No puede repetirse bastantemente , lo que bastantemente no se aprende. xxvx. La felicidad no está en el lugar , sino en la persona. [ 2 10 1Qué importa que sean muchos los amos ? por eso no hay mas de una servidumbre. XXVIII. Qué vergüenza es para un hombre ya viejo, $6 cerca de serlo , el no ser sabio sino por sus libros , y no tener otro apóyo que su memoria' Sosténgase sobre si mismo ; hable , en vez de citar. ¡ Estos hombres intérpretes siempre , y jamás autores , ocultos sin cesar á la sombra de un grande escritor . , tienen bien poco resorte para no atreverse jamás á hacer lo que por tan largo tiempo han aprendido! Bello oficio , el de exercitar su memoria sobre las producciones de B3 [ 22 I otro ! El acordarse , no es saber: se acuerdan guando conservan las cosas en su memoria , y las saben guando se las apropian. ¿ Es preciso el estar siempre atado delante de un modélo , los ojos siempre fixos sobre un maestro 7 Zenón dice esto , Cleanto dice aquello. Ah ! Amigo mio, no habrá jamás diferencia entre vos y un libro ? ¡Qué' ¡ Siempre discípulo ! Ya es tiempo de ser maestro. ¿ Qué necesidad tengo de escuchar lo que puedo leer ? Pero dirán , la voz dá la vida á los pensamientos. No , si ella no hace mas que repetir las palabras de otro ; si no hace sino lo que el eco. Añadid , que esos hombres , siempre en tutela, siguen á los antiguos en una car- [ 23 rera , donde estos no tenían cuidado de seguirse los unos á los otros ; en una carrera que 'aun no es conocida. Atenerse en esta parte á los descubrimientos anteriores , es el medio de no hacer jamás ninguno. Además de que quien sigue á otro , camina sin objeto ; y cómo ha de hallarse, guando no se busca ? Cómo ! no marcharé yo sobre las huellas de los antiguos? Sin duda , yo tomaré el camino trillado ; pero si encuentro un atajo mas recto , le seguiré. Los que nos han precedido , eran nuestras guías , mas no nuestros maestros. La verdad luce en todo el mundo ; pero no está descubierta : mucho falta que hacer todavía á las generaciones futuras. B4 [ 24 XX IX. Se ama , siendo amigo ; pero guando se ama , no por eso se es amigo. El amigo es siempre útil : el que ama puede alguna vez „dañar. X X X. En toda edad puede estudiarse ; pero no ser estudiante en toda edad. Nada hay mas vergonzoso y mas ridículo , que un viejo en el abecedario. En la juventud debe juntarse para gozar en la vejéz. XXXI. Lo que la presencia tiene de mas dulce , la mano de 'nuestro amigo lo reproduce en una carta. Ces) Las cosas que no tienen otro mérito que la dificultad , basta el verlas una vez. xxxixi. Ningun hombre consentiría el vivir con la puerta abie e rta. La vergüenza , mas bien que el orgullo, fué quien inventó los Porteros ; y del modo con que se vive , entrar en casa de alguno sin. anunciarse , es encontrarle en el hecho. ¡ Eh ! t qué sirve el ocultarse , huir la vista y el oído de los hombres ? La buena conciencia quiere testigos ; la mala , en un desierto , tendría todavía alarmas. Si vuestras acciones son honestas, sepanlas ; si no, qué os importa que las ignoren [ 26 Vos las sabeis , y desdichado de vos si irritais á tal' testigo. XXXIV. Lo que la filosofía tiene de mas grande , es el no mirar el nacimiento. Para ella siempre somos bastante nobles. Cada uno de nosotros es precedido de igual nlimero de abuelos ; el origen de todos los hombres remonta á mas allá de los tiempos conocidos. La fortuna , con el tiempo ha confundido las clases , y cruzado to-, das las razas. t Quál es , pues, el verdadero noble? aquel á quien para la virtud formó naturaleza. Si me enviais á los tiempos antiguos , cada uno data de una época , antes de la qual no hubo nada. Una série de abuelos alternativamente ilustres y obscuros, 2 7 3 traída desde el principio del mundo , es la genealogía de todos los hombres. Un ve s tíbulo., lleno de retratos ahumados , no hace la, nobleza : ninguno ha vivido por adquirirnos gloria ; y lo que fué antes de nosotros 2 no nos pertenece. X X X V. Los antiguos nos han dexa, do mas descubrimientos por hacer, que los que han hecho. Puede ser tambien que muchas qiiestiones importantes se hubieran aclarado , si no se hubieran parado en superfluidades. Quánto tiempo perdieron en altercaciones de palabras , en disputas capciosas , que no producen sino vanas sutilezas , y que encogen los mas bellos ingenios ! [ 34] da á la mala fortuna , como á la buena ; que se eleva sobre los sucesos necesarios ó casuales ; que no quiera la hermosura sin la decencia , la fuerza sin la templanza y la sobriedad ; en una palabra , un alma intrépida firme, á quien la violencia no puede abatir , ni ensoberbecer ni humillar la suerte ; un alma semejante , es el quadro de la virtud. XLVIII. El guerrero que vela sobre las trincheras , sin temer ninguna invasion , puede ser tan valiente como aquel que con las piernas cortadas se arrastra aun sobre las rodillas, y se obstina en no querer rendir las armas; pero las aclamaciones no resuenan sino por aquellos que vienen en- [3 5 sangrentados del campo de batalla. Yo quiero la virtud que se ha exercitado , que ha peleado , y que se ha fatigado contra la fortuna. Qué! no preferiré yo á la mano sana y entera del guerrero mas intrépido, la mano tronchada , y las carnes rasgadas de Mucio Scévola! Desafiando á un mismo tiempo á la llama y al enemigo , se estuvo inmóvil ; mira atentamente caer su mano sobre los carbones , hasta que)Porsenna , insensible á su suplicio , pero zeloso de su gloria , hizo apartar por fuerza el brasero. ¡ No colocaré yo este heroísmo en la primera clase ! Sí, yo lo prefiero á esas virtudes tranquilas , que jamás ha probado la fortuna. ¿ Por qué ? Porque es mas rara el vencer un ene2 C361 migo por el sacrificio de su mano , que por los dardos de que está armada. ¡ Y qué ! se me dirá, ¿desearíais vos una dicha semejante? ¿ Por qué no? No pueden practicarse semejantes acciones , si no se llega hasta el punlo de desearlas. XLIX. Quando un sabio resiste al dolor , puede ser que tenga todas las virtudes á sus órdenes, aunque no se vea sino mna , y sobre todo la paciencia. El tiene valor; éste es el que sufre , aguanta , y perservera : la prudencia; ella inspira las resoluciones fuertes , y aconseja el sufrir varonilmente lo que no puede evitarse: la constancia ; ella hace al hombre inalterable en sus proyectos, C37 y superior á la violencia ; en fin, el sabio tiene todo el cortejo de las virtudes , porque son inseparables ; todas las acciones honradas se executan por una sola virtud , mas con acuerdo de todas. Lo que se aprende en el momento de partir , ¿quárido servirá , y á qué ? A partir mejor. No lo dudes ; la edad mas hecha para la virtud , es guando la experiencia y las revoluciones han ilustrado al hombre , guando sus órganos se han agotado, y domesticado sus pasiones. Entopces puede marchar , sin obstáculos , hácia la felicidad , porque la vejéz es su estacion ; y el que se hace sabio en la vejéz , no lo consigue sino por ella. C 3 C33] I, No hay vicio que no ofrezca un salario. La avaricia , promete dinero ; el libertinage , mil deleytes diversos ; la ambicion, la púrpura , los aplausos y el poder , que es su conseqüencia, y todo el poder que acompaila á las facultades. Cada vicio paga un sueldo ; pero la virtud quiere ser servida gratuitamente. L I I. En la vida nos parecemos á los inquilinos antiguos ,  quienes el hábito familiariza con las incomodidades de la habitacion. L I I I. Es necesaria un alma grande, para juzgar las grandes cosas ; sin 111 f 39 3 lo qual las atribuimos un vicio que viene de nosotros. I V. No estudiar la filosofía , ó estudiarla con intervalos , es la misma cosa ; jamás queda ella en el parage donde se la dexa : semejante á un resorte que vuelve á adquirir su elasticidad despues de la compresion , vuelve hácia el punto de reposo , luego que dexa de ser oprimida. L V. La filosofía no renuncia al ingenio ; pero no quiere que se sacrifique mucho trabajo en las palabras. Todo nuestro objeto debe reducirse á decir lo que pensamos , á pensar lo que decirnos, y á que nuestra conducta vaya C 4 E 4 0 3 de acuerdo con nuestros discursos. El filósofo ha llenado sus emperras , guando es el mismo hombre el que se vé , y se oye : para hacer juicio de su mérito , es preciso ver si él es uno. LVI. Los discursos del filósofo no deben dirigirse á agradar , sino á instruir. Si no obstante , la eloqüencia se une á ellos sin afectacion , si se ofrece por si misma, ó si cuesta poco , está bien , venga enhorabuena , y acompañe objetos , bastante importantes para no echar menos sus adornos ; pero que se ocupe menos en manifestarse , que en manifestar las cosas. Hay artes que son totalmente del resorte del entendimiento ) y éste lo es del del alma.. [41] LVI I. La perfeccion de cada ser es siempre relativa á su destino al uso que se hace de ella : no se exige que una regla sea bella, sino recta. Del hombre puede tratarse ,como de las demás cosas. ¿ Quál es su qualidad distintiva ? Es la razon , y por ella se eleva sobre los animales siendole todo el resto comun con ellos. No se trata aquí de las qualidades que pose en un grado mas eminente que las bestias , sino de las que le son propias. Ahora , nada tiene propio el hombre , sino lo que le hace merecer la aprobacion ó la desaprobacion : Luego si la qualidad distintiva del hombre es la razon , en perfecdonando su razon , se hará loa- C423 ble , y alcanzará el objeto de la naturaleza. Ahora , la razon perfeccionada así , es lo que se ilama virtud. LVIII. La virtud pasa con fiereza entre la buena y la mala fortu na , y arroja una mirada de desprecio sobre la una y la otra. LIX. Todos los seres estan ligados y arrastrados por una cadena que no puede romperse , y cuya direcdon es imposible el cambiar. Aunque no quisieras seguirla , serías arrastrado por ella : haz voluntariamente lo que harías por fuerza. [433 L X. La vida es como una comedia lo que nos importa , no es lo largo de ella , sino el modo de representarse. No se trata de saber en qué } garage la acabaréis: acabarla en donde querais ; haced de modo solamente que el desenlace sea bueno. L X En la extrema flaqueza , que fué el resultado de una larga enfermedad , tuve varias veces la tentacion de acabar con mi vida; me detuvo la vejéz de un padre que me amaba tiernamente; pensé menos en la fuerza que tenia para darme la muerte , que en la que le faltaba á aquel para soportar un dolor semejante. Con- [ o] cupacion pública forma á su turno la de los individuos. LXXII. No hay aborrecimiento mas dañoso , que aquel que produce la vergüenza de un beneficio que nos hace insolventes. Lxxx El amor de sí mismo , y el deséo de la propia conservacion, son sentimientos inherentes al hombre , así como la repugnancia á la disolucion , que parece nos arrebata una tropa de bienes, y nos saca de este círculo de objetos , á los cuales estarnos acostumbrados. LXXIV. Tanto miedo se tiene á no [ estar en parte ninguna despues de la muerte , como al estar en los infiernos. LX XV. Si se me creyera , desterrarian esta ciencia futil , que llaman dialéctica , á cuya sombra, y con cuya ayuda , rodean de lazos á aquel á quien preguntan , para conducirle á declaraciones imprevistas , y á respuestas contrarias á su pensamiento. Es necesaria mas sencilléz guando se busca la verdad. LXXVI. • El 'hombre debiera obrar siempre como si tuviera testigos de su conducta , y pensar como si pudiera verse el fondo de su corazon , y esto es realmente posible. D 2 X52) LXXVII. La embriaguéz enciende , y descubre todos los vicios ; ella aparta la vergüenza , que es el principal freno de los proyectos criminales ; en efecto mas gentes se abstienen del mal por la vergüenza de pecar , que por amor á la virtud. Quando la violencia del vino se hace sentir en el alma , hace salir todos los vicios que estaban enterrados en ella la embriaguéz no los hace nacer , sino que los manifiesta. L X XVII I. Nosotros debemos imitar á las abejas, y separar, como ellas, todo lo que hemos recogido de nuestras diferentes lecturas. El [ 5 3 I método es el principal agente de lá,  : de muchas ideas juntas , no. formemos sino un solo cuerpo de doctrina , á fin de que si perciben, de .dónde se tomaron , perciban al mismo tiempo, que ya no son tales como se tomaron. Tal es la marcha que debe seguir nuestro entendimiento : es menester que oculte todos los socorros prestados , para no dexar ver sino el uso que ha hecho de ellos. LXXI X. La ambicion no conoce límites : ella teme tanto el ver á alguno delante de ella , como detrás. Los vicios no se domestican D3. [ 541 jamás de buena fe. Mas facil es oponerse á que nazcan , que no el contenerlos guando han echado raíces. LXXXI. Quando la fortuna favorece á cierras gentes , es como si una moneda cayera en las letrinas. LXXXII. El may or suplicio de los delitos , está en ellos mismos : no hay necesidad de entregarlos á la prision ni al verdugo ; luego que se cometen , reciben su castigo. Lo que un' solo pueblo ha arrebatado á todos , es mas facil á todos el arrebatarlo á uno solo. [553 LXXXIV.- El saber temer , y el saber -desear , son dos ciencias , sin las .quales , todo lo que se sabe, es inútiL LXXXV.. Indagar quién era mas antiguo , Hornero ó Hesiodo , es tan -poco importante , como el saber si Hecuba era mas chica que ,Helena , y por qué ésta pareció -de mas edad que la que tenia. Es «menester saber estas inutilidades -guando quieren saberse muchas cosas. LXXXV I. Hay unas especie de destemplanza en querer' 1 saber mas que lo que exige la necesidad. Las D4 [ 6 vanas indagaciones bácen á. los sabios insoportables , lbquaces, , y poco aplicados á. aprender lo necesario , guando e'stán bien proveídos de lo superfluo. El gramático . Didimo ha escrito quatro mil volárnenes. Estos libros están consagrados , los unos, inquirir quál fué la patria de Hornero; los otros , quién fué la madre de Enéas : en estos exá.- mina si Anacreón era mas dado á las mugeres , que al vino ; en • aquellos , si Sapho era una Corlesana pública ; así que otras ;muchas qüestiones.. de este género , que sería bueno olvidarlas, si se supieran. Venid _ahora á decirnos que la vida es corta! Estudia , no para saber ma- 571 cho , sino para saber mejor que los otros. LXXXVI II. La virtud no entra sino en un alma cultivad, , ilustrada y perfeccionada con un exercicio continuo : nosotros nacernos para elle pero no con ella. Los hombres que con mas dicha nacieron , tienen antes de la instruccion disposiciones para la virtud , pero no son/ virtuosos. L-XX X I X» Todo lo que se quiere se puede , guando se sabe que no se quiere sino lo, que se debe.. X Ce Nacemos desiguales , pero morimos iguales. El autor de las Csg] leyes comunes á todo el género humano , no ha establecido las distinciones del nacimiento y de las clases , sino por el tiempo en que vivimos : guando se llega al término fatal , él dice á la ambicion , que desaparezca ; y quiere que quanto pesa sobre la tierra , sufra la misma ley. X C I. Alexandro^ 'comenzó á estudiar , la geometría ; esta. -,ciencia abstracta , y que pide la mayor retentiva de - entendimiento , le parecía penosa :'" Etiserláffie , de- »cía , cosas mas fáciles. Ellas son 3, para vos , como para, los otros, 3, le respondió su maestro, igual- ', mente difíciles , que para todo 9i el mundo." Ve ahí el lenguage que nos tiene la naturaleza: )1; [ 59 I los sucesos . de que os '.quejais, dice  son los mismos para todos ; es imposible suavizar su. amargura ,-aunqu ' e sea para quien sea . ; pero cada uno lo puede hacer á costa suya. e I I. No hay hombre rico .que sea tan dichoso :con lo que tiene, como desgraciado con lo que no tiene. xci Ti. N' • 1De qué le sirven á tál br e ochenta años pasadas en la inaccion Esto. -.no, es haber -vivido , sino haber atravesado la vida . ; esto no es haber muerto tarde , sino haber estado muerIJI  to largo tiempo. Por las accio- . nes , no -por el tienipd ,-  me- 111 111Ç CeS [ 66 I temer estos suplicios naturales y rigorosos ; y si en defecto del arrepentimiento , el temor no se apoderáse de sus almas C V. La vida , ni es un bien , ni es un mal ; no es mas que el lugar del uno y del otro : morir, es dexar un juego de hazár , en el que hay mas que perder, que ganar. C V'. • Hay inhumanidad , y no valor , en ver los funerales de sus inmediatos , con los mismos ojos que los verían ellos mismos ; y en no sentirse con cierta emocion en el primer memento de separarse. Pero no hay que añadir á nuestro dolor , ni aumentarlo so- [ 671 bre el modélo de los otros. La ostentacion del dolor exige mas que el dolor mismo : pocas gentes hay que estén tristes por sí mismas. Se gime con mas fuerza guando nos escuchan.: mudos y tranquílos en la soledad , nos excitamos á nuevos despechos luego que aparecen testigos : entonces nos golpeamos la cabeza, mientras que pudimos hacerlo libremente guando no había quien pudiera impedirlo : entonces se desea la muerte , se rueda sobre la cama del muerto; pero la calma renace en el momento que los expectadores desaparecen. La afliccion , como ;todo lo demas, es un negocio de moda : nos arreglamos á la multitud , y seguirnos la costumbre mas bien que la obligacion. E 2 [ 68 C V I I. Olvidar sus parientes , enterrar su memoria con el cadaver, llorarlos con exceso , y acordarse bien poco de ellos ; ve aquí los rasgos de un alma insensible. Una conducta semejante , es indigna de un hombre sabio : éste debe continuar acordándose , y dexar de llorar. CVII I. Bien lejos de que la multitud pueda tener un mismo parecer , cada uno de ellos no tiene uno solo. C I X. Á pesar de los motivos mas urgentes de morir , es menester recapacitar , con respecto á los 69 3 s < tiyos , una vida destinada precisamente á los tormentos ; es preciso detener su último soplo en el borde de los labios. Un hombre de bien debe vivir , no tanto como esto le conviene , no tanto como la necesidad lo exige. Aquel que no hace caso de su mujer y de sus amigos para quedar algun tiempo mas en el mundo , y que se obstina en morir , es un hombre muy delicado. Es menester que el alma del sabio se mande sobre este punto , guando la utilidad de los suyos lo exige ; es necesario que renuncie el deséo de morir , que interrumpa tambien el sacrificio ya comenzado para entregarse á su familia. Hay cierta grandeza en volver á la vida por el inteTés de los otros ; esto es. lo que E 3 [ 7 0 3 freqiientemente han hecho algunos hombres célebres. Fuera de esto , hay humanidad en conservar cuidadosamente la vejéz; esta edad , cuyos frutos son mas abundantes , y la guarda menos penosa ; esta edad , que hace un uso mas vigoroso de la vida, quan.- do se sabe que ella es agradable, útil y deseable para alguno de los suyos. Por otra parte , este cuidado está acompañado de una alegría interior , que es su recompensa. ¿Qué cosa puede ser mas dulce , que el mirarse amado de su muger , para que uno se ame mas a si mismo ? C X. Sócrates respondió á un hombre que se quejaba de haber sa- [ 7' cado pocos socorros de sus viages : " No lo extraño , porque 3) viajabais con vos.," ¡ Qué dicha sería para bastantes gentes el poder perderse ! C X I. No hay persona que no tenga bastante fuerza para dallar. Añadid , que no se puede uno hacer temer , sin temer uno mismo , ni ser formidable con seguridad. C X I I. El castigo se sufre guando se espera , y se le espera guando sé le terne. C X III. Hay leyes que son justas , no guando son observadas por toE 4 [ 72 dos , sino guando han sido hechas para todos. c x v. 1111 Las mismas cosas se escuchan con menos atencion , y hacen menos impresion guando se dicen en prosa : luego que la rima se une á ellas , que un pensamiento brillante se encierra en una medida fixa hiere como la pie.-- dra arrojada con la honda. , C X V. Si no me abstengo, á lo menos me contengo : lo que toca bien de cerca á la abstinencia, puede ser que, sea lo mas dificil. Sucede con los hábitos , que es nias facil dexarlos , que arreglar114. C73 3 CXVI. No hay hombres que hagan mas daño al género humano , que aquellos que han aprendido la filosofa como un oficio lucrad-- vo , y que viven de otro modo que enseñan á vivir : ellos mis-. mos se dan por exemplo de la inutilidad de su ciencia , estando sujetos á todos los vicios, contra los quales se elevan. Los que son inútiles á los otros , no lo son á ellos mismos. CXVIII. La supersticion es un error insensato : ella teme á los que deben amarse , y ultraja á los que adora. Qué diferencia , pues, [741 hay entre negar la existencia de los dioses , y disfamarlos? C X I X. Antes de prestar nos informamos con cuidado de la fortuna y de los bienes del que pide: no queremos correr el riesgo de sembrar en un terreno estéril y agotado ; pero en quanto á los beneficios , ningun cuidado ponemos ; no se les coloca con discernimiento , sino que se arrojan á la ventura ; y así no debemos quejamos luego , si no recogemos el fruto , porque éste estaba perdido en el mismo instante que dispensamos á ciegas el beneficio. e x x. Si encontramos muchos ínm C es gratos , nosotros aumentamos toclava mas su número. ¿ Se puede tener reconocimiento á un beneficio mas bien arrancado con violencia , que concedido ; á un beneficio que hemos dexado caer desde lo alto de nuestro orgullo , que hemos tirado con cólera ó acordado con fatiga , por librarnos de un importuno ? No hay que esperar recompensa de un hombre cansado de nuestras dilaciones , ó atormentado de esperar. CXXL Retardar los beneficios , es haberlos rehusado antes mucho tiempo. La marca de las injurias es [ 8 2 3 sino de la novedad de los objetos , y de la falta de experiencia. Ella produce en el hombre, si no un sacudimiento total, una emocion á lo menos pasagera, ayudada de la disposicion natural del cuerpo. Ni la razon ni el hábito pueden nada contra tales emociones : son independientes; vienen sin llamarlas , y se van sin echarlas. Mirad las pantomimas; ellas saben imitar las pasiones, explicar el temor , el espanto y la tristeza ; por lo que hace á la vergüenza ,, no pueden sino indicarla ; una voz baxa , unos ojos fiaos en el suelo , ved ahí todos sus recursos para el efecto : en vano, trataría de hacer salir los colores á la cara ; tan imposible es el procurarlo , como el impedirlo. [ 8 3 3 CXXXV. Ninguno de todos aquellos que hablan mal de la muerte, ha hecho la prueba de ella. cxxxvi. La mas decente especie de desposorios que hoy hay , es el adulterio : hecho celibato por una viudéz de convencían , no se tiene sino la muger que se ha quitado á otro. Se disipan los bienes agenos , se reparan las pérdidas con nuevas rapiñas : no hay vergiienza , ni hay freno. La pobreza es un objeto de desprecio en los otros , y la mayor desgracia para si mismo la paz es turbada por la injusticia ; el flaco es aplanado por la violencia y el temor. Que las ProvinF 2 g 4 3 cias sean saqueadas , que la justicia venal 'sea puesta á la puja, no debe sorprehendernos : er derecho de gentes permite vender Jo que se ha': pagado. El vicio queda , y quedará siempre en el mismo punto , excepto algunas variaciones que tenga hácia acá ó hácia allá : con él sucede lo que con las olas del occéano que el fluxo las lleva mas allá de las orillas , y el reflux° las hace entrar en su seno. C X X X V I I I. Es menester hacer bien sin la esperanza del retorno , á aquellos que se presume serán ingratos , y se sabe tambien que lo han sido. No hacer ya beneficios, Essi porque no los han vuelto , es haberlos hecho para que volviesen ; esto es justificar á los ingratos , porque al fin á ellos no les es vergonzoso el no desempeñarse , porque les es permitido e1 no hacerlo. CXXXIX. Siempre se da tarde , guando se da despues de la peticion ; es menester adivinar la voluntad, prevenir la necesidad , y socorrer y aliviar al hombre honrado de la pesada carga de pedir. Nada hay mas caro que lo que cuesta súplicas. C M,* De todos los objetos de nuestros terrores , es el mas poderoso aquel que tiene mas quadros F3 [ 86 I que mostrar. El hambre, la sed, la pulmonía , la calentura ardiente , son males cambien graves; pero no se les ve , no tienen cortejo , ni escolta : los otros son corno aquellos grandes exércitos, cuya sola vista decide la victoria. CXLI. Este encadenamiento necesario, esta succesion eterna , de donde resulta la fatalidad, es el emblema de nuestros deseos : el fin del uno, es el nacimianto del otro. CLXI I. La mayor parte de los bienhechores contemporiza por vanidad , y para no disminuir el número de los pretendientes : tales son los Ministros depositarios de E 8 7 3 la autoridad real. Embriagados del largo espectáculo de su orgullo , creerían tener menos poder , si no lo manifestáran á cada uno , freqüentemente ,yen varias ocasiones. Jamás conceden al instante , ni de una sola vez. Hacen el mal con aspereza , y el bien con lentitud. CXLIII. M. Alijo , antiguo Pretor , hombre sin conducta , suplicó á Tiberio le ayudase á pagar sus deudas. El Emperador le pidió una nota de ellas : esto no es dispensar una liberalidad , sino formar una asamblea ó concurso de acreedores. Puso al pie de la nota la <Srden de pagar su importe al libertino Alijo. Con esta expresion injuriosa le alivió así F 4 [ 88 del peso de sus deudás, como del del reconocimiento , libertándole de los accreedores , sin hacerselo adicto. Sin embargo , Tiberio podia tener un fin , y sería el de que no le importunasen con semejantes ,peticiones : puede ser que esta conducta fuese propia para reprimir por lá vergiienza la insaciable codicia de los Romanos. En materia de beneficios es nécesario seguir un camino bien diverso : el de Tiberio no fué bueno , fué una nota de infamia ; y por decir de paso lo que yo pienso sobre esto , me parece indecente en un Princ4)e el dar ajando. Aun no pudo, como se había lisongeado , librarse por eso de importunos: poco tiempo despues encontró gentes que le hicieron la misma súplica ;pero los E 89 obligó - á presentar los motivos de sus deudas en pleno Senado , y ño les dió el dinero sino con esta condicion. Esta no es una liberalidad, sino una censura : no es un socorro saludable , sino una limosna de Príncipe. Yo no llamo beneficio á un don de quien no puedo acordarme sin vergüenza: ¡ me ha sido necesario para obtenerlo comparecer ante un Tribunal , y he litigado mi causa! CXL1V. Quando se es virtuoso por casualidad , no hay seguridad de serlo siempre. Suponiendo que un, hombre semejante haga hasta lo que debe , no lo hará continuamente , y no lo hará del mismo modo, porque no conoce. los [ 9o] motivos que le determinan á obrar así. La casualidad y el hábito sacarán de él alguna accion honesta ; pero nada habrá que lo asegure , que lo que ha hecho es honesto. C X L V . Nuestros deseos no tienen objeto ; el 'hombre no sabe lo que quiere , sino en el momento que quiere : ninguno de ellos se decide de antemano á querer ó no querer. De un dia á otro las ideas cambian y se contradicen , y para la mayor parte de los hombres, no es otra cosa la vida sino un juego de hazár. CXLVI. Es necesario alguna vez engañar á quien se hace bien , de [ 91 ] manera que él gocé del beneficio sin conocer al autor , y que encuentre antes de recibirlo el socorro que necesita. Qué! ¿dirás , mi amigo no ha de saber quién le ha hecho bien ? Sí , que lo ignore , si esto es parte del beneficio. Fuera de que , guando él no supiera que ha recibido, yo sé siempre que he sido yo quien ha dado. ¡Triste ventaja! dirás aún. Muy bien , si quieres poner á interés ; pero si no quieres sino dar , darás del modo mas útil para aquel que beneficias tu propio testimonio te bastará ; de otra manera no eres sensible al placer de hacer bien, sino al de parecer haberlo hecho. C 9 8 3 ellos solos , sino que resáltan tambien sobre todos los nombres unidos á su memoria. CLVII. Hay peligro en hacer notorios los crímenes. La vergüen z a disminuye á medida que crece el número de los culpados : un vicio general dexa de ser un oprobrio. El ignorar que el adulterio con un solo amante no es mas que un matrimonio ordinario, es una simpleza digna del tiempo antiguo. CLIX. CÍO Dónde está el hombre bastante grande , para que la fortu- [ 99 3 na no le ponga en el caso de necesitar hasta de los mas pequeños CLX. No es un sentimiento servil el que hace comprar una buena accion , á trueque de pasar por criminal. CLXI. Nada es mas facil que el apartarse de las ocupaciones guando se desprecia su salario. Este salario es el que nos para y detiene. Ve aquí lo que el hombre dexa con disgusto : si detesta el trabajo , bien ama su producto : la ambicion es una dama con quien riñes : no te engañes ; te enfadas con ella , pero no la aborreces. G E iool CLXII. Nadie es mas noble que otro, sino guando se tienen mas virtudes y talentos. Todos esos hombres , cuyos vestíbulos están ádornados de retratos , de una dilatada série de nombres , de largas genealogías , tienen mas bien ilustración , que nobleza. CLXIIL No hay hombres mas iJ puestos á oprimir los otros , que losque han aprendido á hacer ultrages á fuerza de recibirlos. CLXIV. La virtud es tan bella , que los malos mismos no pueden dejar de aprobar las acciones virtuosas. ¿ Quál es el hombre, que r en medio mismo de sus crímenes y de sus injusticias , no aspire á la reputacion de hombre, de bien; y que no oculte con alguna apariencia de honradéz sus acciones mas criminales ? No se conducirían de esta manera , si el amor de la pura virtud no nos obligára . á buscar una reputacion que desmienta nuestra conducta , y á ocultar una maldad que nos avergüenza , aunque deseemos sus frutos. Nadie está tan apartado de la ley natural , tan despojado del carácter de hombre , que quiera ser malo par solo el placer de serlo. Pregúntese á esas geigtes que viven de la rapiña, si ito quisieran mas bien obtener por medios honrados los objetos que se procuran á fuerza de latrocinios. El ladron del camino G3 [ 102 real , que gana su vida asesinando á los pasageros , quisiera mucho mejor encontrarse la misma suma , que robarla. En una palabra no se hallará persona que no quiera mejor gozar el fruto de la maldad, sin la maldad misma. Una de las mayores obligg.- ciones que debemos á la natu-i raleza es , que la luz de la virtud penetre en todas las almas: aquellos mismos que no la siguen, la ven por fuerza, CLXV. El deleyte está al canto del dolor ; y cae en él si no se tiene y conserva el mas justo equilibrio. C =on] CLX VI. El hombre no cae de una vez en la muerte ; se adelanta hácia ella paso á paso. Cada dia morimos ; cada dia nos lleva una parte de nuestra vida y y nuestro mismo crecer , no es mas que un menguar de vida. La última gota que cae , no es , sino las precedentes , la que dexa vacía una clepsidra (relox de agua 6 arena); y asi , el día en que se dexa de vivir, no forma la muerte , sino que la consuma ; se llega al término , pero se estaba en camino mucho tiempo había. Hay mas de una muerte ; la que nos lleva es la última. CLXVII. Supon aislado al hombre: G4 [ 104 ¿qué es ? la presa de todos los animales ; la víctima mas débil, y la mas facil de inmolar. Feble y desnudo , la sociedad le da toda su fuerza. La naturaleza le ha suministrado recursos, que le hacen , aun siendo de todos los animales el mass expuesto á todo ataque , el mas robusto ; los quales son la razon y la sociedad. De este modo - un ser que , tomado separadamente, hubiera sido abatido por todos sus adversarios , se ha .hecho el soberano de la tierra : la sociedad le ha dado el imperio de todos los animales. Nacido para la tierra , la sociedad le ha sometido un elemento opuesto á su , naturaleza, y lo ha hecho dueño de las mares. La sociedad es la que repele los ataques de la enfermedad, [ io 5 la que procura socorros á la ve - jéz , y consuelos al dolor ; y ella es la que nos inspira valor contra los asaltos de la fortuna. Si la sociedad se destruye , se rompe la unidad del género humano que es su único apóyo. CLX El reconocimiento y la ingratitud no pueden fundarse sobre el mismo. principio ; sus intenciones deben ser diversas ,así como sus acciones. Somos ingratos contra nuestro deber, por interés; y somos reconocidos contra nuestro interés , por nuestro deber.. CLXIX. Mas vale hacer bien á los malos en favor de los buenos, [ Io6 que privar de él á los buenos por causa de los malos. CLXX. Calbisio Sahino , con los bienes de un esclavo ya libre , tenia su mismo carácter. Su memoria era tan escasa , que olvidaba los nombres de Ulises , de Aquiles y de Priamo ; y sin embargo tenia la manía de ser sabio. Véase aquí el expediente que imaginó. Compró á mucha costa dos esclavos , para retener el uno á Hornero , y el otro á Hesiodo : los poétas líricos eran otros tantos departamentos asignados á nueve esclavos. Con esta recluta , se mete á fatigar á sus convidados. Quando quería citar un verso , encontraba á sus pies á quien preguntarlo. Pero [ 107 la desgracia era , que , en medio de la citacion , freqüentemente le faltaba la memoria. Satelio Quaclrado , uno de aquellos que viven á expensas de los ricos necios , qúe les sonden , y se burlan de ellos., le aconsejó que comprase todavía esclavos para que recogiesen las migajas de su memoria. No menos que de buena fé creyó nuestro rico saber todo lo que sabían en su casa. La sabiduría no puede prestarse , ni comprarse ; y si se vendiera , dudo. que halláse compradores : la venta de la locura es mas segura y cierta. CLXXI Las leyes protegen á aquellos mismos que las han quebrantado. Hay bienes que nadie ob- [ 14 lla de un lago , para sacar algo de él , y enturbiarlo. CLXXXVI. Quántas cosas inútiles hay que aprender , que san, no obstante , buenas de conocer ! CLXXXVII. El poéta Rabirio hace decir un dicho sublime á Antonio. Este veía en otras manos su fortuna ; no le quedaba mas poder, que el de morir , y aun era preciso que se apresuráse para verificarlo. " Yo no tengo , dixo, 3) sino lo que he dado." ¡ Qué rico pudo ser , si hubiera querido! Todos esos objetos que admirais , en los, quafes haceis consistir la riqueza y el poder, mien- [ 5 tras que los poseéis , son nombres despreciables ; todo esto no es mas que casas , esclavos y escudos ; guando los habeis dado, entonces son beneficios. CL XXXVIII. A d nadie eleva tanto la fortuna , que no tenga otra tanta necesidad de amigos , como menos necesidad de todo lo denlas. CLXXXIX. Un bien que falta , hasta á los que todos los poseen , es un amigo que sepa decir la verdad; que arranque del harmonioso concierto de la lisonja á un grande embriagado con el tropel de los impostores , llevado hasta la ignorancia de lo verdadero por el H 2 16 I hábito de oír cosas dulces, en vez de cosas honestas. C X C. Los Príncipes han ignorado siempre sus propias fuerzas : creyendose así tan poderosos , como se lo persuadían, provocaron contra ellos guerras inútiles ; capaces de arruinar siis Estados ,y han perturbado una paz útil y necesaria. Arrebatados de una furia , que nadie detenía , han hecho correr ríos de sangre , y han acabado derramando la suya . . En queriendo vengase de algun culto quimérico . ; en mirando la dolencia corno una vergüenza igual á la derrota , y en creye.ndo eterno un poder que jamás es mas vacilante que guando llega á su colmo , han hecho caer so- 11. EO [ »7 bre ellos y su familia los mas vastos Imperios : no han comprehendido que sobre 'este teatro , decorados con un brillo vano y pasagero debían atenerse á todos los infortunios , desde el momento en que la verdad de316 de poder llegar hasta ellos. C X C I. De este montón de substancias , ve desaparecen de nuestros ojos para volver á entrar en el seno de la naturaleza de donde salieron y saldrán todavía , ninguna está aniquilada. Todo cesa, y nada perece ; esta muerte, que repelemos con espanto , no quita la vida , sino la suspende. Estas destrucciones aparentes , solo son mudanzas de las formas. 11 3 CXCI T. Los discursos consagrados á la verdad , deben ser simples y sin prevencion. Una arenga popular no tiene por base lo verdadero : no pide mas , sino mover la multitud , y arrastrar en su curso impetuoso el voto de los ignorantes. Los discursos del sabio deben ser como su paso , sostenidos y detenidos. Xerxes , detenido en el páso de las Termófilas, por trescientos Esparciatas , aprendió por su derrota la diferencia que hay entre ten tropél de gentey un exército ; pero mas confuso que inquieto por su pérdida , dió gracias al Lacedemonio Demaráto, o .1 9 cuya prediccion se habia cumplido , de haber sido él solo quien le dixo la verdad , y le permitió pedirle lo que quisiera. Demaráto pidió el permiso de entrar en Sardes montado en un carro, con la tiara derecha en la cabeza ; ésta era la prerogativa de los Reyes. Él merecía esta recompensa , si no la hubiera pedido. Quánto compadezco á una nacion en donde el solo hombre que dice la verdad á los Reyes, no sabe decírsela á sí mismo. CXCI V. El carácter .s de los Reyes , es sentir los muertos para ultrajar los vivos , y alabar el atrevimiento de decir la verdad , en los hombres de quienes ya no temen el volver á oírla. H4 ,  [ I 20] C X C V. Hay crímenes cuya vergüenza recae sobre aquel mismo que los castiga. cxcvi. Quando somos mas grandes que nuestros vecinos, somos grandes donde vivimos. La grandeza no es jamás absoluta : no crece ni mengua sino por comparacion: el mismo barco , en un río , es un navío ; y en la mar , no es mas que una barca. CXCIll Trata á tus inferiores , como querrías te tratasen á tí tus superiores. Jamás pienses en tus derechos sobre un esclavo , sin pensar en aquellos que un amo ten- 121 aria sobre ti..  Ese hombre , á quien llamas esclavo tuyo , olvidas que está formado de los mismos elementos que tú , que go-. za del mismo Cielo , que respira el mismo ayre , y que vive y muere como tú ? Algun dia puede verte esclavo , así como tú puedes verle libre. Para quitar á los amos lo odioso , y á los esclavos la humillacion dela esclavitud , dieron nuestros mayores á los primeros , el nombre de padres de familia , y á los segundos el de familiares , el qual tienen todavía en nuestros teatros. Hasta una fiesta se instituyó , en la qual los esclavos tenían el derecho de comer con sus amos , exercer empleos , hacer justicia en lo interior • de la casa , que entonces se parecia [ 122] una pequeña República. ¿Cómo, pues , admitiré yo á mis esclavos en mi mesa ? Lo mismo que á todos los hombres libres. Pero la baxeza de las funciones no me hará desdeñoso : me decidiré por las costumbres , y no por los oficios. Las costumbres se las dá uno á sí mismo ; y de los empleos, la fortuna dispone. Haz coffier contigo á éste , porque es digno de ello; á aquel , para que lo sea. Los sentimientos que habrán adquirido en el trato de los esclavos , los borrará una sociedad mas honesta. C XCVI I I. No digas á los Príncipes lo que quieren oír , sino lo que mas adelante hubieran querido oír siempre. Cl2s] CXCI X. Es una costumbre antigua de los Reyes , y de los que los imitan , el poner en el registro de amigos á todos los que componen un pueblo. Su loco orgullo une una idea de favor al derecho de entrar , en sus casas , y hasta de tocar el umbral de su puerta. Es un honor el estar sentados lo mas cerca de esta puerta , meter el pie antes que los otros en lo interior de un Palacio , donde otras pneftas están cerradas seguidamente para aquellos mismos á quienes las primeras estuvieron abiertas. C. Alguno , para consolar á Rutilio de su destierro , le decía, 13o] lir mal , pero no por eso fué mal empleado. Si aquel á quien dispensamos un favor, no es lo que habiarnos pensado ; y bien! seasilos los mismos que fuimos , y no le parezcamos. cern. Las informaciones son siempre en descrédito del superior; su \reputacion siempre sufre. C C X III. El sentimiento por la pérdida de los parientes , es un sentimiento natural , guando es moderado ; pero la opinion va mucho mas lejos que las órdenes de la naturaleza. No hay animal que por mas tiempo conserve el sentimiento de sus hijos , que el hombre ,yes porque nutre él C1311 mismo el dolor , y se aflige , no á proporcion de lo que siente , sino de lo que quiere sentir. C C X I V. Nosotros nos miramos como seres privilegiados ; pensamos haber tomado un camino mas seguro que los otros , y las desgracias agenas jamás nos sirven de advertencias. C C X V. El sentimiento de lo que ya no se tiene , nos hace injustos con lo que nos queda. CCXVI. Los funerales de los hijos, son siempre prematuros guando la madre asiste á ellos. [132 I CCX VII. El término de la ve j ez es el mismo para todos los hombres, que para todos los animales. Jamás se muere demasiado presto, aun guando no se pudiera vivir mas largo tiempo que se ha vi CC X VII I. Nuestro general error es el no Creer que nos acercamos á la muerte sino en la ve j ez , y en la declinacion de. la edad , mieltras que la infunda , la juventud; y los otros periodos cae la vida conducen al mismo punto. La infancia es absorvida por la edad pueril ; ésta , por la pubertad ; la pubertad , por la juventud; y la juventud , por la vejez. e /.3.3 3 Se bien , y se verá cine nuestros aumentos nó" s'oh tnás que pérdidas;. C C X IX, Nadie querria la vida , si no la recibiera "1) 4 « sorpresa. •  • cx -...; La cumbre de las grandezas es tambien su término. La caída está cercana , guando no-hay mas progresos que hacer. CC XX r. No hay condicion tan despreciable , que no dexe esperanza de vengarse , hasta del horn bre de dignidad la mas elevada: siempre somos bastante poderosos para hacer mal. I 3 [134] r CC X X I I. Ordinariamente miramos cc>, mo justas las pasiones que reconocemos en nosotros mismos. CCXXII t No hay nadie , que pueda ab-1 solverse totalmente si uno se dice irreprehensible , 'es relaiivamente á los testigos , y no á sirpropia conciencia. Aquel á quien Fa cólera hace mas valeroso , no lo sería sin ella : y así ésta no ayuda al van lor , sino que lo suple. cc xx v. Para castigar los, crímenestIt los delitos„no se requiere un Juez 1 3 5 I irritado: El hombre que castiga, debe estar tan tranquilo como la ley ; porque el castigo no es útil , sino en quanto se aplica con di s cernimiento : de aquí , aquella sentencia de Sócrates á su esclavo : "Yo te golpearía , si no ›, estuviera colérico," ccxxvi. No creas lo que dice el eloqiiente Tito-Livio : "Era un al- ,' ma mas bien grande , que vil-- 3Y tuosa." Estas dos qualidades son inseparabvles. Es preciso , ó ser virtuoso ,  renunciar el ser grande. CC X X V II. El hombre de bien ve la prosperidad de los malos sin envidia, así como ve sus crímenes sin có4 [ 136] leca. *Un buen juez condena, pero no aborrece. CCX V III. La vergiienza del crimen disminuye con la misma propordon que se aumenta 1a audacia de cometerlo. CCX X I X. Todos los días se prodigan elogios á acciones que son crímenes luego que pueden castigarse. CCX X X. Si os arrebatais contra los jóvenes y los viejos porque pecan, arrebataos tambien contra los niños , poriileN algun die. pecarán. [ 137 cc V X X I. Los habitadores de las Zonas templadas , han sido casi siempre los dueños de los otros pueblos : al norte , y en los países frior , las almas son feroces , y como dice un posta x semejantes á su aro. CCXXXII. Sea frugál la vida de los niños , sus vestidos simples , y semejantes á los de sus camaradas. No nos ofendemos de las comparaciones, guando jamás nos hemos acostumbrado á las 'distinciones. CCX X XII I. Es menester guardarse á un mismo tiempo de alimentar, en los [ 138 niños la cólera , y de embotar la punta de un feliz natural : esta doble atetcion pide el discernimiento mas fino. En efecto , las virtudes, que es menester cultivar, y los vicios , que es preciso sofocar , se nutren freqüentemente de los mismos alimentos. CCXXXI Ve Estímese mas vuestro educando , guando por sus acciones haya merecido vuestros elogios; pero no se llene por eso de orgullo el orgullo sigue bien presto á la vanidad, y ésta á la presuncion. La indulgencia que se tiene con los hijos únicos , y la libertad de que gozan los pupilos, [ 139] son manantiales inevitables de corrupcion. ¿Cómo un niño, á quien nada se ha rehusado jamás , cuY madre Inquieta ha enjugado sin cesar las lágrimas, y que siempre ha tenido razon en frente de su maestro , podrá resistir á las ofensas? La . cólera es siempre proporcionada á la fortuna ; y se muestra sobre todo en los ricos, los nobles y los magistrados , luego que la prosperidad ha aumentado aun  s` su vanidad natural. El bien estar , es el alimento de la cólera; sobre todo , luego que una tropa de aduladores no cesa de acariciar vuestros oídos soberbios , de repetir que no guardais vuestro lugar , que os comprometeis , , y otros propósitos de esta naturaleza , á los quales un espíritu sabio , y proveí- (146] ta harmonía. ¡ Eh ! en las diversas facultades de mi alma , es en donde se necesita establecer la harmonía ; en mis proyectos es donde es menester impedir la discordancia. Tú me enseñas qual6 son los tonos lastimosos , enséñame mas bien cómo se sofocan en la adversidad los acentos de la queja. C CX LI Ve El que necesita riquezas , las teme ; y este temor es el veneno del disfrutarlas. Ocupados en aumentadas , nos olvidamos de hacer uso de ellas á fuerza de recibir cuentas , de freqüentar la plaza , de ojear registros venimos á parar en ser agentes .de nosotros mismos. 101 aun [ 147 CC XLV. Todos los crímenes se dan por completos en quanto al delito, aun guando no hayan producido todavía su efecto. CCXLVI. Sobre el punto de recibir noticias de mis asuntos de Roma, no me he apresurado en inquirir a su estado. Hace mucho tiempo que ya no hay para mi , ni pérdidas , ni ganancias. Yo debla tener este modo depensar , aunque no fuera viejo ; pero con mas razon en una edad que de lo poco que poseo me quedará mas, que camino por andar ; sobre todo , hallándome en una carrera que no es necesario proveerK 2 [ 148 la toda entera. Un viage es imperfecto en parando en medio del camino , ó al lado de acá del término propuesto ; pero la vidá no es jamás imperfecta , guando es honesta : en qualquiera parte que se termine , si se acaba bien , es completa. XLVII. El orador Coeli ° era muy colérico. Una noche cenaba con uno de sus Clientes , hombre de una paciencia sin límites , pero que conocía quan dificil le sería el evitar toda altercacion en semejante coloquio y así tomó el partido de ser siempre de su parecer , y representar un papel subalterno en aquella escena. Coeli() no pudo sufrir este humor acomodado y le dixo "Sabe, 1 49 3 !, pues , contradecirme , para que 3, seamos dos." ccxLviir. No se ama la patria por ser grande , sino por ser patria. CCXLIX. Los sucesos no son de la jurisdiccion del sabio: nosotros empezamos las cosas , y la fortuna las acaba. CC L. Las plegarias y los votos forman parte 41 destino. tir. CCLI. Llamar la muerte , es men^ K 3 CCLII. La esclavitud mas incómoda de la grandeza , es la. de no poder descender de ella. CCLIII. ¿Hay cosa 'peor que un hombre que deja escapar todos los beneficios , y no se reserva mas que las injurias ? La sabiduría , al contrario , hermosea todos los servicios que ha recibido , y los hace mas relevantes á sus ojos : el acordarse de ellos la produce un continuo deleyte. Los malos no tienen sino un momento de pla-. cer ,yes guando reciben algun beneficio ; pero ese mismo beneficio procura al sabio una alegría durable , y sin fin. No prQsta atencion á las injurias que le [15I] han hecho ; las olvida , menos por inadvertencia , que por sabiduría: lejos de interpretarlo todo mal, ni aun busca á quien echar la culpa de los males que experimenta , y quiere mas bien atribuir á la fortuna los agravios que los hombres le han hecho. No calumnia , ni los discursos, ni los rostros ; alivia sus infortunios con explicaciones favorables , y se acuerda menos de la ofensa, que del beneficio : se mantiene lo mas que puede en la memoria mas agradable : no muda de sentimientos hácia sus bienhechores, sino despues de reiterados ultrages , y visibles hasta para los ojos mas débiles ; y todavía su mudanza se reduce á ser despues de la injuria , lo que era antes del beneficio. En efecto , guando la K4 [152] injuria es igual al beneficio, queda todavía alguna beneficencia en el alma. Un acusado queda absuelto guando los votos de los jueces se empatan ;yen un caso dudoso , la humanidad se inclina siempre hácia el partido de la benignidad : del mismo modo el sabio , si los servicios y los perjuicios son iguales dexará de deber , pero no dexará de querer estar empellado: hará como aquellos que pagan , no obstante , la Pbolicion de las deudas. CCLIV. Estíidio la filosofía. Á buena hora ! dirás. ¡Eh! ¿ por qué no ? ¿No es el colmo de la locura no aprender , pprque no se ha aprendido? Pero qué ! [ 5 3 3 voy á hacer el papel de estudiante y de jóven? ¡Pluguiese á Dios que esta desgracia , si acaso lo es , fuera la única de mi vejéz Es preciso aprender , mientras se ignora , y tambien mientras se vive. Sabe , no 'obstante , que en la escuela á donde voy á instruirme, tambien enserio yo algo. Tienes curiosidad de saber lo que enseño ? pues es , que es preciso aprender hasta en la vejéz. CCLV. En el caso donde la injuria ha sobrepujado al beneficio, el hombre virtuoso busca el modo de alucinarse , añade al beneficio, y rebaxa á la ofensa. Pero un Juez menos rigoroso , como yo preferiría el 'serio , olvidará la injuria [ 154 I para no acordarse sino del beneficio. Sin duda es conforme á la justicia el dar á cada uno lo que le pertenece : á un beneficio , el reconocimiento ; á una ofensa , la ley de Talión , ó á lo menos el resentimiento ; pero esto no ha de ser sino en el caso en que la ofensa y el beneficio vengan de la misma persona. .Si es el misil-10 hombre el que nos ha hecho el bien y el mal , el beneficio debe aniquilar la ofensa. Aun guando no hubiera habido beneficio anterior , habría sido preciso el perdonarle; pero si la ofensa viene despees de los beneficios, se le debe mas de un perdon. CCLVI. Me preguntais por qué afec- [1551 to el preferir las máximas de Epidro á las de nuestros filósofos; e pero por qué decís que son de Epicúro, y no del público? íQuántas palabras no hay en lós . poétas , que han dicho , ó debieron a  decir los filósofos , sin hablar . de nuestras tragedias , ni de nuestros dramas mixtos , cuyo tono es grave , y el género medio entre o  el . 'cómico y el - trágico  Quáno  tos versos sublimes no se hallan prostituidos á farsantes ! Quánte . tas sentencias , en Publio ., mas dignas del Coturno , que del re. o l .  Borceguí ! Pero otro es él motiy o que todavía me mueve á. citar jos, los adagios de Epicúro. Esos hombres que no adoptan su filosofía sino para fines criminales , que la miran como una capa propria para cubrir sus vicios ; aprende-