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Obras de Don Juan Donoso Cortes

Donoso Cortés, Juan, marqués de Valdegamas, (1809-1853)

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OBRAS DE DON JUAN DONOSO CORTÉS, MARQUES DE VALDEGAMAS, ORDENADAS Y PRECEDIDAS DE UNA NOTICIA BIOGRÁFICA POR DON GAVINO TEJADO. TOMO SEGUNDO. MADRID : IMPRENTA DE TEJADO, EDITOR. 1854. EL CLASICISMO Y EL ROMANTICISMO. LAS palabras, andando el tiempo, no sirven muchas veces para espresar, sino para oscurecer las ideas. Ejemplos insignes de esta verdad son las palabras Clasicismo y Romanticismo , que significando dos distintas civilizaciones, desarrolladas en dos diversas épocas del mundo , han venido á servir de instrumento á dos escuelas rivales, que han alterado profundamente su significacion primitiva. La musa del clasicismo, para los románticos , es una musa que no recibe sus colores del sol , ni sus inspiraciones del cielo ; una musa á quien los afeites han robado la espontaneidad , la belleza y la juventud : su laud no despide aquellos sones mágicos que difunden por el alma una suavidad deleitosa , que levantan el corazon á pensamientos sublimes , y que suspenden los sentidos con su ar- - 6 - - rebatada armonía. Como su inspiracion no baja del cielo , no es bastante poderosa para dominar á la tierra : por eso , segun los románticos , están ya secas y marchitas en su frente las efímeras flores que tejieron su corona, y que en un solo dia perdieron sus matices, su brillantez y su perfume. La poesía clásica, considerada por los románticos bajo el aspecto artístico , es la abdicacion del genio encadenado con las cadenas del arte ; considerada bajo el aspecto moral, impide el desarrollo de las pasiones mas grandiosas ; considerada bajo el aspecto político , tiende á humillar la noble altivez de los poetas ante el orgullo de los poderosos , y ante la vana pompa de los reyes : considerada bajo su aspecto social , tiende á suprimir el movimiento de renovacion y de progreso en las sociedades humanas. Por esta razon, cuando es didáctica , sujeta la inspiracion á los preceptos : cuando es lírica , canta el placer , y los goces materiales , olvidada de la dignidad de las naciones : cuando es épica , busca sus personages en las razas aristocráticas , y entre los altivos semi-dioses que dieron sus hechos de armas en despojos á la historia. Cuando es dramática, se complace en dibujar las fisonomías de los magnates y de los héroes. La poesía clásica, en fina, es la poesía de los grandes, no la poesía de los humildes ; la poesía de los que gozan, no la poesía de los que padecen ; á la lira clásica le falta una cuerda , la cuerda destinada á obedecer á las inspiraciones del dolor : por eso, no ha sido inspirada nunca por los gemidos que se desprenden del corazon de los hombres , ni de las entrañas de los pueblos. La musa de la poesía romántica, para los clásicos , no es una divinidad que levanta un trono en el Olimpo ; es una prostituta que se arrastra penosamente en el lodo , y que , en su loco frenesi , en vez de cantar, blasfema. Cuando se reposa , se abate , cuando se enaltece, delira, confundiendo con la modesta sencillez la vulgaridad impudente, con la grandeza la hinchazon, con el fuego de las inspiraciones celestiales la intensa fiebre de desordenados delirios. La poesía romántica, considerada por los clásicos bajo el punto de vista artístico , es una insurreccion contra el arte. Considerada bajo el aspecto moral , es una insurreccion contra la santidad de las - 7 costumbres , es la apoteósis del crímen. Considerada bajo el aspecto político , es una insurreccion contra las instituciones tradicionales de los pueblos. Considerada bajo su aspecto social , es una insurreccion contra la autoridad pública ; es el himno que entonan en el dia de su venganza las musas populares. Por esta razon , cuando es didáctica , suprime las reglas del buen gusto , creadas por Dios , encontradas por los sábios y sancionadas por los siglos : cuando es dramática , arroja sobre la escena fisonomías patibularias, mónstruos que nuestra imaginacion apenas alcanza á concebir, y prostitutas que pasan á nuestra vista como desenfrenadas vacantes , con la liviandad en sus ojos y con el Tirso en su mano : cuando es lírica, su iracunda y siniestra inspiracion desciende como la electricidad sobre las conmovidas muchedumbres. En cuanto á la trompa épica , no ha sido empuñada jamás por la musa del romanticismo : la maza de Hércules no puede ser manejada por pigmeos.. Reduciendo , pues , á términos breves y sencillos las acusaciones que los clásicos y los románticos se lanzan obedeciendo al ímpetu en sus odios, diré que los primeros, segun el modo de ver de los segundos , llevan el respeto de la autoridad hasta el punto de consagrar la servidumbre; y que los segundos, segun el modo de ver de los primeros , llevan el respeto de la independencia hasta el punto de elevar á la clase de dogma la anarquía. Los romántico: combaten por la libertad contra la autoridad, por la inspiracion contra la regla. Y sin embargo, si esas acusaciones, dictadas por el rencor, tuvieran en la realidad su apoyo y su fundamento , esas dos contrarias escuelas serian dos escuelas absurdas , y no hubieran hecho tan largo camino por el mundo. La conciencia del género humano se subleva espontáneamente contra la servidumbre y la anarquía , y sublevándose sin cesar contra esos dos mónstruos , hubiera levantado otro estandarte, hubiera proclamado un nuevo dogma, si fuera verdad que los clásicos y los románticos conducen por rumbos diferentes á dos inmóviles abismos. Ni el clasicismo ni el romanticismo son completamente absurdos , porque existen ; y el error phsntntn no está dot!do de exioen-- -- 8 cia. Pero ni los clásicos ni los románticos están en posesion de toda la verdad ; puesto que la verdad absoluta por una parte dalia existencia al error absoluto por la otra, y el error absoluto es absolutamente imposible. Al derramar por el mundo las verdades y los errores , Dios ha mezclado en su copa sus semillas. Por eso, en el seno del clasicismo y del romanticismo, como en todas las obras artísticas , y aun en todas las instituciones humanas , hay un principio de progreso y un principio de decadencia, un gérmen de vida y un gérmen de muerte. La parte que tienen de verdad, hace que se desarrolle el primero, y la parte del error que abrigan desde que nacen, es causa del desarrollo del segundo. Suponed á una escuela en posesion de la verdad absoluta ; esa escuela estaria dotada de la inmortalidad; é idéntica siempre á sí misma, no estaria sujeta á alternativas y mudanzas, porque no lo estaria á la ley de la perfectibilidad y del progreso. Suponed á una escuela en posesion del error absoluto, y esa escuela es de todo punto imposible ; viniendo á resultar de aquí, que con la verdad absoluta y con el error absoluto, no tendríamos idea del tiempo, ni de la vida, ni de la muerte , sino de lo infinito , de la eternidad y de la nada. El clasicismo no es, para los clásicos, la verdad absoluta, sino porque exageran la parte de verdad que el clasicismo contiene , y prescinden de la parte de error que está depositado en su seno , y que se oculta á a sus ojos. Si para los románticos el clasicismo es el error absoluto , esto consiste en que exageran la parte de error que el clasicismo contiene , y hacen abstraccion de la parte de verdad que le fecunda y vivifica. Lo que se dice del clasicismo, puede afirmarse tambien del romanticismo , polla misma causa, y por las mismas razones. Siendo esto así , el error de los clásicos y de los románticos consiste siempre en una verdad exagerada, cuando afirman algo de sí propios ; y cuando afirman algo de sus contrarios, en una verdad incompleta. Los románticos han comprendido muy bien el caracterde la poesía clásica en su periodo de abatimiento y de decadencia ; cuando su principio vital se apaga , y su principio de nmerte se desarrolla 9 ____ y domina. El clasicismo no perecerá nunca ciertamente sublevándose contra la dominacion de las reglas y sacudiendo su yugo; sino antes bien sofocando la espontaneidad de las inspiraciones y sujetándolas á la tiranía de los preceptos. Los clásicos han comprendido tambien el carácter de la poesía romántica en el período de sus estravíos, porque no perecerá nunca ciertamente sometiéndose al yugo saludable de las reglas , sino, antes bien protestando contra el freno de la autoridad y de las tradiciones , y corriendo á perderse en la confusion y en el caos. Considerados bajo este aspecto el clasicismo y el romanticismo , los clásicos y los románticos tienen razon, cuando aseguran que el clasicismo es la' servidumbre , y el romanticismo la anarquía. Pero las escuelas filosóficas y literarias, como las instituciones Políticas y sociales no deben ser solamente examinadas en sus periodos de descomposicion y decadencia , si han de ser cabalmente comprendidas. Porque, quién pretendió jamas sorprender el principio de la animacion , y el misterio de la vida entre las convulsiones de la muerte? Quién pretendió jamas sorprender el principio de su pasada grandeza y ya extinguido esplendor en la decrepitud de las instituciones y en la agonía de los imperios ? Si esta manera de examinar las . escuelas filosóficas y las instituciones pudiera prevalecer, todas las escuelas serian falsas , todas las instituciones viciosas , todos los imperios caducos ; porque todos los imperios son caducos, todas las escuelas falsas , y todas las instituciones viciosas cuando degeneran y se extinguen. Por esta razon, es absolutamente necesario estudiar el clasicismoy el romanticismo en el periodo de su progreso y en los días de su esplendor y de su gloria : es necesario contemplar al clasicismo en Romero , y al romanticismo en Dante : es necesario estudiar esas dos escuelas que se han dividido el imperio del mundo , en su origen , en su desarrollo, en su decadencia y en su decrepitud. Es necesario averiguar si han debido su existencia á la imaginacion caprichosa de los hombres , ó si han nacido espontáneamente del. seno de las sociedades humanas; si se combaten y se excluyen , si se perreccionan y completan.. to La cuestion que entre el clasicismo y el romanticismo se ventila, no es solamente una cuestion literaria , sino tainbien una cuestion filosófica , politica y social , como quiera que las varias literaturas que se han sucedido en los tiempos históricos , han sido siempre el resultado necesario del estado. social , político y religioso de los pueblos. La historia de las literaturas va unida, como un magnífico comentario, á la histcTia de las revoluciones del mundo : su estudio se confunde con el de la civilizacion , puesto que la literatura es el reflejo de la sociedad entera. Yo la consideraré bajo este punto de vista en una série de artículos. 11. AL examinar los varios ciclos poéticos que constituyen las diversas épocas literarias, que han dejado un rastro en la sociedad, un nombre en la historia y un recuerdo en el mundo , el crítico puede seguir tres caminos diferentes : I .° El de adoptar como criterio de la belleza poética un principio absoluto, y como absoluto, intolerante é inflexible ; condenando cuanto no se ajuste á, este criterio constituido á priori : 2.° El de desechar todo criterio como absurdo , todo principio como vano , toda crítica como impotente, abandonándose á la instabilidad caprichosa de sus rápidas, contradictorias y efímeras sensaciones : y 3.° el de adoptar como criterio de la belleza poética .ciertos principios absolutos , combinados con otros , sugetos á alteraciones y mudanzas , combinándose así espontáneamente la unidad y la variedad, la fijeza y el progreso, la regla y la inspiracion, en una fecunda teoría. De estos tres caminos , el primero conduce forzosamente á una idealidad estéril , porque nos lleva lejos de todas las realidades históricas ; el segundo conduce al empirismo, v del empirismo al 11 caos : solo el tercero nos conduce al punto-en donde la idealidad y la realidad se tocan , en donde los principios y los hechos se con- - funden , en donde las abstracciones y las realidades se combinan. El error de los que adoptan , como criterio de la belleza poética un principio absoluto , no consiste en que ese principio no deba ser adoptado , puesto que sin los principios absolutos y generales es el arte imposible y es imposible la ciencia : si no en aceptarle como si no se sujetára en su realizacion á las trasformaciones inherentes á todo lo que se realiza en el mundo. Su error es idéntico al de los filósofos , que no viendo en el hombre sino su parte inmaterial y sublime , quisieran encontrar en él las propiedades de un espíritu, olvidándose de que las propiedades de un espíritu puro han de estar notablemente alteradas en un espíritu, puesto en contacto con la materia , y servido por órganos. El error de los que condenan todo principio general como absurdo , no consiste en que cada composicion poética no sea hasta cierto punto diferente de todas las demas : sino en que debiendo ser juzgada de una manera empírica, si puede decirse así , por lo que tiene de diferente con respecto á las otras , debe tambien sujetarse á un criterio comun por lo que tiene con las otras de coman y semejante. Su error es idéntico al de los filósofos , que no viendo en la humanidad sino á los individuos , no vieran en el mundo sino leyes individuales , negando la existencia de las leyes comunes , que presiden al desarrollo de las sociedades humanas. Por donde se ve que son dos los errores á que pueden conducirnos la crítica y la filosofía. Consiste el primero , considerado bajo el punto de vista literario , en sacrificar las bellezas artísticas á la belleza abstracta , la rica variedad de los hechos á la inflexible unidad de los principios : y considerado bajo el punto de vista filosófico , en sacrificar las leyes particulares á las generales , al espíritu la organizacion, el individuo á la especie, el hombre al género humano. Consiste el segundo , considerado bajo el punto de vista literario, en sacrificar la belleza abstracta á las bellezas particulares , la ordenada unidad de los principios á la anárquica variedad de los hechos ; y considerado bajo el punto de vista filosófico en - 12 — sacrificar las leyes generales del mundo moral á las particulares de los individuos , el espíritu á la materia , la sociedad al ciudadano, el género humano al hombre. Se evitarán estos dos errores , asi en la literatura como en la filosofía , reconociendo en el vasto campo que se abre á las investigaciones del crítico y del filósofo la coexistencia de los principios generales y de los hechos particulares , de la unidad y de la variedad , de la idealidad abstracta y de las realidades históricas , de lo que es eterno y absoluto , y lo que es local y contingente. Descendiendo ya de estas consideraciones generales á las particulares que me sugiere la cuestion literaria que me he propuesto examinar en esta série de artículos , diré que debiendo tener algo de coinun entre sí el romanticismo y el clasicismo, puesto que todas las literaturas han de obedecer forzosamente á ciertos principios generales y comunes , y al mismo tiempo algo de particular y variable , porque todas las literaturas se modifican y trasforman con el trascurso de los siglos , el único medio de examinar la cuestion de una manera completa , consiste en acudir á la razon para el descubrimiento de los principios del arte , y á la historia para encontrar en ella la esplicacion de las modificaciones que esos principios han esperimentado al realizarse en las sociedades humanas. El clasicismo ha sido fruto espontáneo de las sociedades antiguas , y el romanticismo de las modernas : estas dos escuelas rivales se dividen el dominio de los tiempos ; y la revolucion que separa esas dos diversas civilizaciones , es la mayor entre cuantas refieren las historias; suponer, como suponen algunos, que el arte no debió modificarse profundamente con esa revolucion inmensa, es desvario Porque , qué mayor desvario que suponer la inmovilidad en los artes , cuando una revolucion destruye las instituciones de los pueblos , trasforma las costumbres , cambia las creencias, y altera en los abismos del corazon los sentimientos de los hombres? Suponer, como suponen otros, que entre las artes que son fruto de Esa revolucion , y las que florecieron en las sociedades antiguas no hay principios comunes, es im absurdo inconcebible ; ¿porque, qué 19 entre; los deberes que nos ligan, y la libertad que nos constituye; entre el principio que sujeta al hombre á Dios, y el que le hace dueño de sí propio ; principios , en cuya lucha reside el secreto de nuestras actuales emociones. De donde se infiere que el terror dramático de los antiguos y el de los modernos son diferentes entre sí por su orígen y por su naturaleza. El de los antiguos, naciendo de la infalibilidad de la catástrofe , abate el espíritu, abruma el corazon, y postra el entendimiento. El de los modernos, naciendo de la incertidumbre, aviva el temor y la esperanza, y exalta nuestras facultades morales. El de los antiguos procede del dogma de la fatalidad, que suprime el libre albedrío y la dignidad moral del hombre. El de los modernos nace de los dogmas de la Providencia del Criador, y de la libertad de la criatura : dogma , que hacen compatibles entre sí la omnipotencia de la voluntad divina y la augusta dignidad de las acciones humanas. En la dramática de los griegos, el hombre era esclavo; en la de la Europa moderna, el hombre es señor de su destino. Para concluir este artículo , notaré una diferencia, no menos esencial que las que preceden, entre nuestra poesía y la de las pasa- 'das edades. Consiste esta diferencia en el profundo conocimiento que se revela en nuestra poesía épica y dramática , de los caracteres individuales; y en la ausencia total de su conocimiento , que se advierte en los mas acabados modelos de la poesía épica y dramática de los antiguos. Así como , en la antigüedad, los dioses eran hasta cierto punto la personiílcacion de las fuerzas elementales de la naturaleza física, así tambien los personages épicos y dramáticos eran la personificacion de las facultades morales ó de las pasiones humanas. Aquiles no es un hombre valiente : es el símbolo del valor. Nestor no es un anciano : es el símbolo de la sabiduría de los tiempos. El Ulises de la Ilíada no es un hombre prudente y sagaz : es el símbolo de la s,a- . gacidad y de la prudencia. El Ulises de la Ocliséa no es un hombre que surca las olas y atraviesa los mares , para conquistar una patria que parece le roban los dioses , y que por término de su peregrinaeion le conceden los hados : es el símbolo de la humanidad entera, - 20 — que llevada por la mano de Dios en frágil barca y por revuéltas ondas , surca el mar proceloso de la vida, El espíritu simbólico de los antiguos , que explica suficientemente la ausencia que advertimos en ellos de caracteres individuales, necesitaria de graves y altas discusiones, para ser debidamente explicado. Resistiéndose la naturaleza de este periódico á tan áridas discusiones, me bastará consignar aquí como un hecho, esa tendencia simbólica que se advierte en las sociedades antiguas, y que tau profundamente las separa de las sociedades modernas. IV. o me propongo hablar en este artículo de la muger y del amor: de la muger, ángel de paz que descendió del cielo para disipar las nubes en el horizonte del mundo ; y que, mientras que nosotros gemimos , vela al pié de nuestro lecho de dolores. Del amor, esa purísima llama que , como el fuego de Vesta en la oscuridad misteriosa de los templos antiguos, arde inextinguible en los profundos senos de todos los séres creados : del amor, única divinidad á quien ensalzan , en coro todos los siglos y todas las gentes ; en cuyos altares queman inciensos todas las naciones , y cuyas glorias cantan sin reposarse jamás en sus vibraciones cadenciosas todas las cuerdas de la lira. En uno de mis anteriorés artículos manifesté que , en la antigüedad , el órden gerárquico entre los hombres estaba determinado de una manera inflexible : que la debilidad constituia la esclavitud, y que la libertad y el señorío eran los atributos de la fuerza. Es esto tan cierto , que los hombres libres eran señores y esclavos á un mismo tiempo ; señores en sus relaciones con las razas enervadas y débiles que los servias ; esclavos en sus relaciones con la raza de los dioses , superior á la de los mortales en á o ilidad, en - -- gallardía , en hermosura , y en fuerza. La situacion de la mu o er , en una sociedad constituida de este modo, debió ser amarga y enojosa. El sentimiento íntimo de su debilidad debió degradar su carácter ; porque , condenada , como débil que era , á la mas dura servidumbre , debió considerar al hombre como á un Dios de natu raleza mas sublime , y debió considerarse á sí propia como una esclava de sus caprichosos gustos y de sus tutnultuostH placeres. El hombre por su parte no pudo amar á su esclava , como ama hoy á la que es su compañera ; á la que derrama llores delante de sus pies, para que pise blando en los senderos del mundo ; á la que ha tendido una franja resplandeciente de ilusiones por el horizonte de su vida. El nombre de Aspasia ha llegado hasta nosotros , y aun no podemos comprender cómo el nombre de una prostituta ha salvad o la corriente de los siglos , asociado á los de los varones mas tres de Atenas. Sócrates, tipo de la moralidad antigua , quemó inciensos en el profanado altar de la impura cortesana : y esa adoracion no ha sido poderosa para rebajar en un punto la dignidad de su earacter, ni para echar un feo bo • ron en sus costumbres sin manecilla. Este fenómeno no ha sido explicado hasta ahora ; á lo menos, el autor de este artículo no ha encontrado una explii acioa que le satisfaga en tan importante materia. La prostitucion está condenada por nuestras costumbres ; porque siendo la muger la compañera del homlE . e , se degrada y se pervierte , convirtiéndose por su voluntad en esclava de sus avtitos carnales. E ntre nosotros, la muger que se prostituye , abdica su poder , se despoja de su dignidad , y se hace proverbio y tibul„: de las gentes. Por eso , los hombres morigerados y los que ocupan un grado eminente en la gerarquia social , no pueden cultivar su trato , sin mancilla de su honra v sin menoscabo de su fama. Entre los antiguos , la muger no se degrada consagrándose a] deleite , porque su destino era deleitar á su señor , y ofrecer como sierva á sus sedientos lábios la copa de los placees sensudes. De donde nace que , entre los antiguos , una prostituta , siéndolo , hacia mas que cumplir con las obligaciones de esclava ; mient as 22 — que , entre los modernos, la prostitucion es un crimen; porque nacida la muger para el amor, no puede prostituirse sin degradarse. Una sierva ni se prostituye ni se degrada ; porque se arrastra en el cieno. Una reina se degrada y se prostituye cuando, poseida de un vértigo carnal, para entregarse mas libremente á sus torpes apetitos , se despoja de su diadema, y desciende de su trono. Estas consideraciones sirven para explicar porqué Sócrates, en los tiempos antiguos , pudo cultivar el trato de Aspasia , sin mancilla de sus costumbres ; y porqué no hubiera podido cultivarle, en los tiempos modernos , sin menoscabo de su honra. Siendo la muger, para los antiguos, de una naturaleza inferior á la naturaleza del hombre , y haciendo iguales el amor á todos los que se aman , el amor fué Mara los antiguos un mal , porque causaba una alteracion profunda en las gerarquias sociales , establecidas por las leyes. La ley hacia á la muger esclava , y el amor la convertía forzosamente en compañera del hombre : no es extraño que el amor fuese considerado por los antiguos como una insurreccion contra la ley : y como las leyes que establecen las gerarquias , son siempre las mas importantes para las sociedades humanas , no es tampoco de extrañar que el amor, que vulneraba esas leyes, fuese considerado por los antiguos como una calamidad pública , signo cierto de la cólera de los dioses. De este modo está considerado el amor por todos los poetas de las sociedades antiguas. Como el hombre era superior á la muger, el amor en el hombre fué considerado siempre corno una debilidad degradante : corno la muger era esclava , su amor fué considerado como un crimen, hijo de la mas imperdonable osadía : en uno y otro caso, el amor fué considerado como una calamidad, precursora de grandes infortunios. La gran confederacion de los Helenos está á punto de allanar las murallas de la gran ciudad de los Pelasgos. Pero al sonar la hora del combate , los dioses amigos de Troya envian furtivamente al Amor, que se apodera de Aquiles. Aquiles , olvidado de su gloria, y de la gloria de los suyos , se reposa fieramente en su tienda , y ve con ojos tranq uilcs cómo las espadas fulminantes de los héroes 2:1 de Ilion siegan las gargantas de los griegos , corno si fueran mieses de los campos. Apesar del estrago comun y de la comun ruina, Aquiles permanece en ócio torpe , hasta que la sangre de Patroclo pide venganza á los cielos : solo entonces se levanta el coloso para arrojar su espada invencible en la dudosa balanza de los destinos del Oriente. De este modo un hombre deshace el maleficio de una muger ; la amistad es mas benéfica que el amor ; aquella nos viene de los dioses amigos ; este de los dioses contrarios. Lo que es Briseida para la confederacion de los griegos, es Elena para la ciudad pelásgica. Sus impuros amores son una maldicion terrible para Troya ; una muger es criminal , y la ciudad que la abrió sus puertas , y que la escondió en sus muros , es impura , y abandonada de los dioses : multitud de legiones se lanzan para devorar el Seno palpitante de la ciudad maldita. Amor, tú perdiste á Troya : Tal es la exclamacion fúnebre, sepulcral que ha llegado hasta nuestros oidor en alas de los tiempos , desprendida dolorosamente de las entrañas de las pasadas edades. Eneas ha presenciado el incendio de la ciudad condenada irrevocablemente por el inflexible destino : y sin una estrella amiga que le guie , huye lleno de pavor , y se abandona en frágil harca á la voluntad de los dioses , á la volubilidad. de las ondas , y á la inmensidad de los mares. Los dioses , amigos de los Pelasgos , haHan reservado , para que echase los fundamentos de la ciudad eterna , al último descendiente de su generosa raza. Una muger le detiene con sus encantos : el amor embarga con deleites sus sentidos , y sujeta con redes de oro sus miembros. La intervencion de los dioses del Olimpo , fué entonces necesaria para arrancarle del seno de la nube misteriosa , que ocultaba con sombra apacible sus amores , y para hacer que se cumplieran en el mundo los irrevocables decretos de los hados. Tanta molis erat romanam confiere gentem. Ulises surca las ondas por mares apartados sobre las tersas aguas de los mares tiende su alfombra de verdura una isla perfil-- mada en esa isla deleitosa , que arrojó un Dios en e! desierto de la mar como una magnífica oasis, vive una muger hermosa que de- /cita con su voz , que seduce con su canto , que fas:_iina con sus ojos , que embriaga con riquísimos pei . fumes , y que aprisiona con una cadena de llores al incauto navegante. Jamás el rey . prulente. entre los reyes, tuvo que luchar con un hado mas adverso , ni sintió tocada su nave por un escollo mas áspero. El amor, es decir, el embrutecimiento y la muerte, le aguardaban en la perfumada isla de la seductora Sirena. Solo el cielo que se le mostraba apacible, pudo libertarle de los encantos de Calipso ; mientras que su saga- ( v su prudencia habian podido libertarle de las asechanzas de los hombres. La mu g er es siempre, entre los antiguos, un ser maléfico , presagio de desventuras. El amor es siempre un impedimento para las grandes cosas y para las heróicas acciones ; un obstáculo que se le ' vanta contra los altos y generosos designios. Tales fueron el amor y la muger en las sociedades antiguas : y tales son en la Epopeya Homérica y en la Epopeya Virgiliana. Hasta aquí me he contentado c©n demostrar que , siendo el amor entre los antiguos un gran atentado contra las leyes , porque era el elemento pertunbador de las gerarquias sociales , fué conQiderado siempre como una calamidad pública , como un solemne liiatema lanzado contra los pueblos por los dioses. Ahora voy á dei1 ll  que fué tambien una desgracia privada , y un principio de grandes y terribles infortunios. Siendo la muger de una naturaleza inlerior á la naturaleza del hombre , su amor no fué considerado solamente como una debilidad degradante , sino como un crimen nefando , que debia espiar con los mas punzantes dolores : si á esto se agrega que el amor de la muger , como condenado por la opinion pública y ppr las costumbres , debió ser rara vez correspondido , no se extrañaráque, Uto de correspondencia, es decir, de alimento , degenerase en fiebre interior y en loco frenesí , y que produjera en las entrañas de la muger los mas horribles estragos. El amor convierte en tigre á Medea , y pone en su mano el pu- - 25 - ñal del parricida. El amor convierte á Fedra en un mónstruo , espanto de los mortales y de los dioses ; el amor la conduce hasta el incesto , hasta el suicidio. Safo ama , y desenfrenada bacante , la hermana de las musas, la señora de la lira , pone horror á las vírgenes de Lesbos. Dido ama , y la reina de Cartago se arroja como una furia rodeada de serpientes en el encendido abismo de la devorante hoguera. Tal es el amor en las sociedades antiguas ; donde quiera que aparece, allí va con él la cólera del cielo ; sintomas siniestros le anuncian ; las turbaciones le preceden ; los crímenes y los remordimientos le acompañan ; los infortunios y las catástrofes le siguen. Con él se turban las familias, y se conmueven las sociedades , y vacilan y se desploman los imperios. El amor, en las sociedades antiguas, no es nunca el amor : cuando no es el deleite, es un delirio. En los cuatro artículos que he  , .° á fijar la cuestion que se ventila, mucho tiempo hace, entre dos escuelas opuestas : y 2.° ; á manifestar la correspondencia íntima , profunda que existe entre la civilizacion y la literatura de las sociedades antiguas , no me propuse nunca formar un tratado de estética , sino abrir un camino iñas filosófico y mas ancho á nuestra crítica literaria ; y sobre todo , demostrar que si en las obras de las artes hay ciertos tipos de belleza que son eternos y absolutos, hay Cambien principios que, teniendo su origen en el caracter especial de la civilizacion de un pueblo, pasan cuando esa civilizacion ha pasado. Esta manifestacion será elevada al grado de un principio lógico indestructible, en los artículos siguientes que pienso dedicar al rápido análisis de la literatura y de la civilizacion que son propias de las sociedades modernas. Solo cuando nos hallemos en posesion de la índole y de la naturaleza especial de esas (tos sociedades y de esas dos literaturas contrarias, nos hallaremos en estado de distinguir cuáles , entre los principios de buen gusto que para el vulgo de los críticos pasan por axiomas , son inmutables y. eternos ; y cliales, instables y contingentes. Entonces y solo entonces podremos con conocimiento de causa ajustar de un modo conveniente las diferencias que existen entre los clásicos y los románticos. 2G y. La antigua civilizacion debió pasar en el inundo , como deben pasar todas las civilizaciones idólatras y materialistas , tocadas de esterilidad y de paralisis , y condenadas por sus vicios interiores á una precoz decadencia. Sugeto á la mas ignominiosa servidumbre, y enervado con la prostitucion y los deleites , el imperio romano no fué poderoso para conjurar la tempestad que se levantó en su horizonte , y las legiones de los Césares retrocedieron espantadas en presencia de las huestes que se lanzaron sobre Roma desde las nieves del polo. El imperio á la sazon habia perdido su entusiasmo , única virtud que Roma habia podido conservar por largo tiempo despues de la destruccion de la república : y con el entusiasmo se extinguió en su seno la vida ; por que él es el único que sostiene á las sóciedades materialistas y guerreras. Sus triunfos de gloria se habian trocado en acentos de adulacion y de mentira. Necesitado de hombres grandes para que sostuvieran en sus hombros su inmensa pesadumbre, recibió en su lugar todos los dioses de las naciones subyugadas ; y con todos sus dioses , todos sus delitos : demasiado orgulloso en medio de la decrepitud para ser gobernado por hombres, colocó á los que le gobernaban en el número de sus divinidades, y los levantó sobre un altar, exponiéndolos así á las adoraciones del mundo ; pero no fueron bastante para librar del puñal de los feroces pretorianos á los emperadores de ese pueblo envilecido, ni esa divinidad ni esas adoraciones. Si el imperio romano tardó mucho tiempo en vacilar y destruirse, fué porque el nombre de la ciudad de los Emilios y Escipiones velaba por la conservacion de la ciudad de los Calígulas y los Tiberios : fué porque el genio de la antigua Roma, sentado como un fantasma aterrador sobre sus an- 27 ellos limites, le dió un aire aparente de grandeza , cubriéndole con sus alas protectoras ; pero el prestigio pasó al fin; los dioses amigos de la ciudad eterna abandonaron á su suerte el Capitolio , que abrió sus puertas de bronce á las nuevas razas de hombres que le asaltaron en tumulto. En esta revolucion concluyen las edades pi=adas , y comienzan las presentes. Los siglos bárbaros no han sido nulos para los adelantos de la civilizacion , que sin ellos no 'u .bieran existido jamas. El filósofo no puede considerarlos sino corno el gran eslabon de la cadena que une á la civilizacion moderna que nace , con la civilizacion antigua que se extingue. La barbarie suspendió por algunos momentos, en verdad, la marcha d,1 saber : pero la existencia de un pueblo envilecido le hubiera sofocado para siempre. La revolucion que destruyó el imperio romano , es una de aquellas revoluciones que, produciendo un sacudimiento terrible en el mundo moral , deciden con su poderosa influencia de la suerte de los hombres y del caracter de los pueblos : una de aquellas revoluciones, que son raras en la historia del espíritu humano , porque produciendo un desnivel absoluto en el sistema de nuestros conocimientos, y alterando notablemente nuestra manera de sentir, aunque por ventura duren un instante , sus efectos duran muchos siglos. Nosotros nos resentimos todavia de esta revolucion moral que sufrieron nuestros padres; y observando la diferencia que existe entre las ideas que produjo en ellos, y las que tuvieron las sociedades antiguas , veremos la diferencia que hay entre la antigua y la moderna civilizacion. Los principios dominantes entre los conquistadores eran absolutamente opuestos á los que dominaban entre los conquistados : los segundos eran materialistas, en medio de su civilizacion y su cultura: los primeros eran espiritualistas , á pesar de su rudeza y su barbarie. Antes de la destruccion del imperio , el mundo creía aun en la fatalidad como en un dogma : despues de la destruccion del imperio, la Providencia de Dios destronó á la Fatalidad de los gentiles ; y este dogma saludable penetró en las costumbres de los pueblos , y dominó en la conciencia de los hombres. 28 antes de la destruccion del imperio roinano , el inundo había levantado altares á la fuerza : la tiranía y la servidumbre eran dos cosas legítimas; porque los fuertes liabian nacido para mandar , y los débiles para obedecer : resultando de aquí que la insurreccion era legitima, siempre que estaba consumada; porque una insurreccion consumada es una insurreccion acometida por los fuertes : por eso , fueron legítimos todos los Césares que salieron del pretorio. El pretorio daba la legitimidad , porque era el depositario de la fuerza. Despues de la destruccion del imperio romano , los humildes y los poderosos , los débiles y los fuertes fueron iguales en presencia del Señor : la fuerza abdicó el imperio del inundo en mano.s de la justicia : los brazos obedecieron al espíritu : la autoridad Pública se revistió de un caracter augusto, porque estaba protegida por la idea de su derecho : la idea de la obediencia dejó de estar asociada á la idea de la servidumbre; porque no nació como antes del sentimiento de la debilidad , sino que fué enaltecida y santificada por la idea del deber. Por eso , los Pontífices de Roma , débiles y desarmados , vieron postrados á slus piés á los señores del mundo; por eso , el derecho de la autoridad legítima no prescribió nunca en presencia de la insurreccion victoriosa. Y sin embargo , en aquellos siglos de oscuridad y de barbarie, el mundo fué teatro de insurrecciones , de escándalos , de discordias, de rencores y de crímenes. Esto solo quiere decir, que cuando el inundo moral comenzaba á hallarse en posesion de los principios de órden, las sociedades continuaban agitándose en las convulsiones de la anarquía. Los principios no eran todavía poderosos para dominar á los hechos : para dominarlos definitivamente, debian dominar antes definitivamente á los espíritus ; y esa dominacion es siempre lenta como todas las dominaciones durables. Antes de la destruccion del imperio romano , las sangrientas pasiones de los hombres tenían tres respiraderos inmensos, á saber : el teatro , el foro y el circo. Despues de la destruccion del imperio romano , las ciudades mas populosas se convirtieron en vastas y profundas soledades : el teatro , el foro y el circo queda- ___ 15 y de vaso de ponzoña , que 'era antes para los lábios , se convirtió en pura fuente de aguas vivas. En las sociedades antiguas, el amor fué una calamidad, causa de todos los males, de todos los desórdenes, así públicos como privados : en las sociedades modernas, es un signo de ventura, y una bendicion del cielo; es un manantial fecundo de inextinguibles placeres. En las sociedades antiguas , la presencia de la muger era de mal agüero; porque la muger.se levantaba como un obstáculo invencible entre los grandes hombres y las grandes empresas , entre los héroes épicos y sus elevados designios. En las sociedades modernas , la muger no aparece sino para estimular á las grandes acciones , y á los sacrificios generosos ; para levantar el ánimo de los hombres que desfallecen , y para hacerles fácil el ágrio sendero cl¿ la inmortalidad y el áspero camino de la gloria. * • Dante , príncipe de todos los poetas de la era cristiana , se acoje al amparo de Beatriz en su peregrinacion portentosa ; para que, disipando las sombras de su espíritu y las tinieblas de sus ojos, pueda verse circundado . sin cegar y morir , de los divinos resplandores. fila le conduce amorosamente por aquellas regiones elevadas á donde no alcanzaron jamás ojos mortales , siendo la muger, de esta manera, el ángel que endereza nuestros pasos hacia Dios y que alumbra nuestra ceguedad , para que podamos distinguir las maravillas del Cielo. Sin el amor, Petrarca no hubiera dejado al mundo su melan- °ático laud y sus suavísimas endechas. Sin el amor, Torcuato Tasso no hubiera arrojado á los vientos , para que las guardase la historia, las páginas de oro de la Jerusalen conquistada , escritas para la eternidad en los accesos alternados de 111111 fiebre interior y de una sublime locura. El amor y la muger ; tales son las fuentes inagotables de las inspiraciones mas altas , en las sociedades modernas ; como , en las antiguas , lo habian sido los dioses y los pueblos. Este fenómeno no parecerá extraño , si se atiende á que la muger fué reina en los siglos bárbaros , y á que el amor tuvo, en esos siglos , altares. — 36 — Para formarse una idea del imperio que la muger y el amor tuvieron sobre las costumbres, en los siglos medios, bastará por ahora recordar que uno de los caracteres de la caballería , institucion política , religiosa y social , que no ha sido aun cumplidamente examinada , era el culto rendido por el caballero á la muger, considerada como principio de todo lo bueno , y especialmente de la elevacion moral , que inclina al hombre que la posee á las grandes empresas y á las heróicas acciones. Por eso , los caballeros mas valerosos y esforzados imploraron siempre en medio de los peligros la proteccion de su dama : por eso, cuando salian vencedores en las lides, ponian ante sus pies, como tributo pagado por su amor, los conquistados despojos : por eso, llevaban á las justas y torneos sus colores , y la rendian homen•age en sus empresas y divisas ; por eso, las damas tenian su Corte de amor, institucion que las sociedades antiguas .no hubieran podido concebir, especie de tribunal en donde la muger juzgaba al hombre como dueña de su honra, en donde el amor y el ingenio eran feudatarios de la belleza , linage de congresos desconocidos antes , y desusados despues , en que se trataba de los hombres por l g s damas , como de los súbditos por los reyes. Por esta razon , un caballero sin dama estaba solo en el inundo , estaba fuera de la humanidad , y cuasi fuera de la ley ; como quiera que no tenia quien abogase por él en el augusto Congreso, dispensador de la gloria. En segundo término del cuadro , y detras de los caballeros y las damas , estaban los trovadores, que fiaban á la posteridad en sus' cantos el valor y el ingenio de los unos y la belleza de las otras. En los cantos de los trovadores , el primer personaje, en la tierra , es la muger; y en el Empíreo, la Virgen. De esta manera, la mu g er y el amor, despues de haber sido causa de una revolucion  las costumbres, causaron tambien una revoluc ion en la poesía. 37 V1I. De los artículos que sobre el clasicismo y el romanticismo he publicado hasta ahora , se deducen las consecuencias siguientes : . a Que si por clasicismo se quiere significar la poesía de las sociedades antiguas , y por romanticismo lá de las sociedades modernas, el clasicismo y el romanticismo son dos escuelas legítimas, porque estan fundadas en hechos históricos irrecusables: 2. a Que esas dos escuelas se diferencian profundamente entre sí , como quiera que el clasicismo se distingue por la perfeccion de las formas .y el romanticismo por la profundidad de las ideas; el clasicismo por la riqueza de las imágenes; el romanticismo por la elevacion de los sentimientos. De donde se sigue , cine los clásicos y los románticos, cuando se niegan mútuamente el derecho de ciudadanía en la república literaria , se insurreccionan contra la razon y se sublevan contra la historia. Este hecho es grave , y merece ser explicado. Si no hubiera mas clásicos que Racine y Moliére, ni mas románticos que Calderon y Shakespeare, la contienda entre clásicos y románticos no hubiera existido , porque todos los hombres de genio son hermanos : pero á Calderon y á Shakespeare han sucedido sangrientos dramaturgos; y á Racine y á Moliére ridículos copleros. Los copleros, viendo que los dramaturgos escriben en su estandarte, romanticismo , han condenado el estandarte y la palabra , y han hecho bien : y los dramaturgos , viendo que los copleros escriben en su estandarte, clasicismo ,'han condenado el estandarte y la palabra , y han hecho mejor: ¿Pero qué importan para las ciencias y para la literatura las controversias ridículas entre dramaturgos y copleros ? Lo que importa demostrar , v lo que demostrará en este artículo, es , que 3S14,s dramaturgos que se dán á sí propios el título de románticos, son clásicos de mala especie : y que los copleros que se titulan clásicos , son románticos de mal linage. Esta observacion es nueva; tal me parece á lo menos; y por lo mismo debo tratar este asunto con la extencion conveniente. La literatura , como la sociedad antigua , es esencialmente materialista : y porque es materialista, rinde homenage , como he demostrado ya, á la realidad , al mundo físico , á las formas. Ahora bien : los dramaturgos modernos, proclamando el principio de que todo lo que es real, es asunto de un drama, aunque la realidad sea enojosa y repugnante, proclaman el materialismo mas absurdo y mas grosero. Hay , sin embargo, una diferencia notable entre los poetas de la antigüedad y los dramaturgós de nuestros dias. Los poetas de la antigüedad buscaban la belleza ; los dramaturgos de nuestros dias buscan la trivialidad de las formas. Los unos y los otros se someten al yugo de las realidades , y cantan -el mundo físico : pero para los poetas de la antigüedad , el mundo es un eden vestido de flores y embalsamado con perfumes ; mientras que, para los dramaturgos de nuestros dias , es un horrible desierto sin vejetacion y sin verdura : en medio de su soledad se levanta un cadalso; y al pié de ese cadalso, suele haber un verdugo que amenaza , y una víctima que gime. Los poetas de la antigüedad cantaron el mundo físico : pero solo escogieron , como dignas de sus cantos , sus bellezas : los dramaturgos de nuestros dias cantan tambien el mundo físico ; pero solo aceptan , como dignos de sus cantos, sus horrores. Por donde se vé que nuestros dramaturgos han robado á los clásicos su principio, y á los románticos su divisa. La literatura, como la sociedad de nuestros tiempos , es eminentemente espiritualista , como quiera que una y otra _tienen su origen en las religion cristiana , que ha levantado el ánimo de los hombres á la contemplacion de sus sublimes misterios , separando sus ojos del espectáculo del inundo y dQ los deleites de la tierra : por • esta razon , un poeta de nuestros dias buscará el tipo de lo sublime y de lo bello fuera de la region de las realidades , y se elevará en alas (le su entusiasmo Para perderse en las expléndidas regio- - 39 ríes de la verdad absoluta. Ahora bien ; los ridículos copleros que sé llaman clásicos á sí propios , y que . se muestran despreciadores del vaporoso idealismo de la musa cristiana , ignoran que rinden Cambien homenaje al principio idealista , cuando haciendo abstraecion de las tradiciones históricas y de las creencias populares , solo celebran en sus cantos ninfas que ya no existen en la tierra , y dioses que abandonaron el Olimpo. Los copleros son , pues , románticos ; puesto que prescindiendo de las realidades , vagan perpetuamente por los áridos é inaccesibles campos de la idealidad y de las abstracciones. Hay, sin embargo, una diferencia muy notable , entre el idealismo de los románticos , y el idealismo de los copleros. El idealismo de los románticos tiene siempre algo de real , porque se funda en opiniones admitidas y en creencias populares; mientras que el idealismo politeista de los copleros no tiene nada de real ; puesto que hasta las creencias y opiniones en que se funda , se abismaron para siempre con las sociedades antiguas. Por esta razon, el idealismo de los románticos es poderoso muchas veces para subyugar la imaginacion de los que asisten á la lectura de una oda , ó á las representaciones escénicas ; mientras que el idealismo politeista de los copleros no es poderoso jamás para elevar el ánimo , para electrizar la imaginacion y para conmover los corazones. No hay espectáculo mas angustioso para mí que el de un pobre poeta, que no sabiendo qué cantar, preludia un apagado remedo de un gran poeta de otros dios; su triste y monótono canto desciende sobre el silencio universal de todos los que escuchan. El desgraciado no encuentra espectadores que lo aplaudan ; porque el númen olímpico , que invoca en su ínspiracion, no existe , y no volverá ya á inspirar sobre su trípode sagrada á la profética Sibila. Dejando á un lado ya á los dramaturgos , que son clásicos de mala especie , y á los copleros , que son románticos de mai lana e, diré que el romanticismo , considerado filosóficamente , lejos de ser incompatible con el clasicismo , es su legítimo , su necesario com plemento , así como las sociedades modernas son el coniplemento de las sociedades antiguas , v así como son el complemento Ilel'eSa 40 río de tinas civilizaciones otras civilizaciones , de unos siglos otros siglos. Porque las diversas literaturas no son mas que varias épocas de una misma literatura ; como los varios acontecimientos de la vida son diversas épocas de un mismo hombre ; como las diversas revoluciones son varias épocas de una misma sociedad; como las diversas formas sociales son varias épocas de un mismo pueblo ; corno los diversos pueblos derramados por el mundo constituyen, con su magnifica variedad, la unidad maravillosa del género humano. Cuando Jesus apareció entre los hombres , les anunció con su divina palabra que no era venido á este mundo para revelar una una nueva ley, sino para que su ley fuese la explicacion y el complemento de la antigua. La revolucion literaria, producida entonces por el cristianismo no fué , como no fué el cristianismo , una in-- novacion absoluta ni un trastorno completo , sino una verdadera reLos antiguos adoraron la materia : y á la materia rindieron homenage los poetas , los sacerdotes y los artistas. Cuando Jesus apareció , dijo á los hombres ; no adoreis á la materia , sino al espíritu que está en mí , y que gobierna y dirige á las cosas materiales. Pero no dijo nunca : no adoreis á la materia , porque la materia no existe. Es decir , que el cristianismo no vino á destruir la materia, porque la existencia de la materia es una verdad , sino á destruir su culto , porque su culto es un error : no vino , no ,, para destruir la materia ; vino para subordinarla al espíritu. Ahora bien : puesto que la materia y el espíritu , las formas y las ideas coexisten , hay una belleza que es propia de las ideas , y una belleza que es inherente á las formas. Los antiguos solo conocieron la segunda. El cristianismo 110 vino para negarla ó para destruirla , sino para completar la nocion de lo bello , revelándonos la primera. Los poetas de nuestros dias que , desconociendo la belleza que es inherente á las formas , solo rinden homenage á la que es propia de las ideas , cometen el mismo error que los antiguos ; puesto que solo se hallan en posesion de una verdad fraccionada, de una verdad incompleta ; mientras que , despues del cristianismo, ( I género humano se encuentra en posesion de la verdad absoluta. - 41 No es verdad , corno quieren lgs románticos , que se aprenda todo en Virgilio : pero sí es verdad que Virgilio , con los pensamientos de Dante ; Dante, con las formas artísticas de Virgilio, serian el tipo acabado, inimitable, ideal : de lo sublime y de lo bello. Para concluir esta série de artículos , diré , que si por clasicismo se entiende la imitacion exclusiva de los poetas antiguos , y por romanticismo la emancipacion completa de las leyes artísticas que los antiguos encontraron , el romanticismo y el clasicismo son dos escuelas absurdas. Pero si el clasicismo aconseja el estudio de las formas en los poetas antiguos , y el romanticismo aconseja el estudio de las ideas y de los sentimientos en los poetas modernos , el clasicismo y el romanticismo son dos escuelas razonables. Entonces la perfeccion consiste en ser clásico y romántico á un mismo tiempo: en estudiar á los modernos y en estudiar á los antiguos. Porque, ¿en qué consistirá la perfeccion , sino consiste en expresar un bello pensamiento con una bella forma ? POLÉMICA CON EL DOCTOR ROSSI, JUIçI0 CRITICO ACERCA DE LOS DOCTRINARIOS. ARTíCULOS PUBLICADOS EY EL CORREO NACIONAL. (1838. ) ila llamado poderosamente nuestra atencion un articulo del profesor Rossi, publicado en la Revue francaise de marzo, en el que, con motivo del examen que hace de la historia del imperio , de Mr. Bignon , en el tomo que trata de la guerra de España de '1808, dá su parecer sobre la naturaleza de las relaciones que deben existir entre la Francia y la nacion española. Este artículo es notable , no solo por las opiniones extrañas que en él van contenidas, sino tambien , y mas principalmente , por el escritor que las emite , por el periódico en que han sido publicadas , y por el partido que ese periódico representa. Segun la opinion de Mr. Rossi , no solo no es cierto, como pretenden algunos, que la Francia esté grandemente interesada en que --- 46 — se conserve íntegra la unidad española ; sino que por el contrario, los intereses materiales y morales de esa nacion poderosa suf•irian un grave detrimento con esa unidad alarmante , si por ventura llegase un caso de conflicto y de colision entre las nacionalidades europeas ; de donde deduce fácilmente el ilustrado escritor á que aludimos , que el interés bien entendido de la Francia consiste en que la unidad española se fraccione ,y en qne las provincias de allende el Ebro se proclamen independientes del pendon y de la corona de Castilla. El silencio de nuestra prensa periódica , en asunto tan trascendental y tan grave , nos mueve á levantar la voz contra opiniones , que pueden parecer consentidas , cuando no son enérgicamente rechazadas. Nosotros entraremos de lleno en °esta polémica, aunque nos proponemos entrar en ella con calma y con mesura, cual conviene á los que cuentan en su apoyo, como esperamos demostrar mas adelante , á la razon y á la historia. Pero, antes de combatir, nos parece conveniente, y aun de todo punto necesario averiguar, cuál es la verdadera importancia de aquel contra quien combatimos : porque si la opinion de Mr. Rossi fuese una opinion individual , no mereceria impugnarse con aquel maduro detenimiento qne se exige á los escritores públicos , cuando impugnan opiniones que pueden realizarse en su dia con menoscabo de la dignidad y del decoro de su patria : pero si , por el contrario , la opinion de Mr. Rossi fuese la opinion de nna escuela filosófica ; si esa escuela filosófica representara un partido ; si ese partido hubiese estado en el poder ; y sobre todo , si aun conservase esperanzas de obtenerle y de convertir en hechos sus doctrinas , entonces la opinion de Mr. Rossi adquiriria tal caracter de gravedad , que no podría ser ligeramente impugnada por nosotros , sin que mereciésemos la nota de indiferentes , ó cuando menos de tibios en asuntos que en tanto grado interesan al porvenir de la nacion española. Por esta razon , dedicaremos exclusivamente este artículo al exámen de la importancia política de la opinion de Mr. Rossi , reservándonos para despues impugnarla. Mr. Rossi es natural de Ginebra ; pero , relacionado mucho tiempo hui con los ilustres gefes de la escuela doctrinaria , ha con- - 5 3 -- n confuso embrion, en un periodo histórico desconocido, y distinguirle , por sus caracteres esenciales , de todas las denlas épocas históricas que le siguen y que le precedieron ; pero , si , separándole del estudio de una época dada, le colocais en el centro de la humanidad y en presencia de las leyes que presiden al desarrollo, no ya de un pweblo ni de un periodo histórico dado , sino de la huma e nidad y de la historia , entonces su vista se turba v su rezan desfallece ; porque solo un espíritu sintético puede contemplar esas leyes soberanas , y penetrar en esas regiones supremas. No es esta ciertamente la ocasion de decidirnos por los espíritus analíticos ni por los espíritus sintéticos : basta para nuestro propósito consignar aquí como un hecho ,  hay époclIs en que los unos son necesarios , y en que los otros son imposibles. Los hombres dotados de una gran fuerza de análisis, ó lo que es lo mismo, de descomposicion, son necesarios cuando se trata de allanar el edificio levantado por una filosofía intolerante y reaccionaria : son imposibles cuando , despues de allanado ese edificio , se trata de reemplazarle por otro , mas acomodado á su objeto y de mas justas proporciones : entonces llega sn vez á los hombres sintéticos , que antes hahian sido imposibles , y que son ya de todo punto necesarios. Esto explica suficientemente el abatimiento de los doctrinarios, considerados bajo el aspecto político y filosófico : han descendido cómo hombres públicos del poder , porque su mision está cumplida : han descendido del poder , porque la Francia busca ya un principio de reorganizacion social ; y los doctrinarios no pueden darla lo que busca. Los doctrinarios la salvaron de los escollos : otros hombres la conducirán al puerto. Esto explica tambien la rápida decadencia del eclecticismo filosófico , despues de la revolucion de Julio. La cátedra que resonó con los elocuentes acentos de Ro y er-Collard y de Coussin, está silenciosa y muda : su imperio sobre los ánimos ha desaparecido, porque la Francia busa, ya lo que la filosofía ecléLlica no puede darla : un dogma. De todo lo dicho se deduce, que, no habiendo deseendill 54 - los doctrinarios del poder por una mudanza caprichosa de la suerte, sino por la impotencia radical de sus doctrinas, para proceder á la obra de la reorganizacion de la Francia , su exaltacion al poder es ya de todo pnnto imposible ; y que , siéndolo , carecen de valor y de importancia política sus opiniones sobre la nacion española. En un artículo próximo examinaremos la conducta de los doctrinarios , desde que descendieron últimamente á la vida privada; y el exámen de su conducta pondrá mas en claro todavía su impotencia para asentar el edificio social sobre una base segura y sobre firmes cimientos, «Los doctrinarios que , mientras que estuvieron en la cima del poder, sostuvieron los principios tutelares en que se afirman y apovan las sociedades humanas ¿sostienen los mismos principios despues de su caida? Y sino sostienen los mismos principios ¿cuáles son los que sostienen?» Tal es la cuestion filosófica que , en el primer artículo que publicamos sobre el profesor Rossi y la escuela á que pertenece, nos propusimos examinar mas adelante. Cumplido ya el plazo de nuestra promesa , vamos á desempeñar nuestra palabra , comenzando por hacer en este artículo algunas observaciones preliminares , que son de todo punto necesarias. En la série de estos artículos , hemos manifestado, que hay dos escuelas filosóficas , separadas entre si por un abismo insondable : á saber : la escuela dogmática , ó , .si puede llamarse asi , absolutista , que solo reconoce los caracteres de la verdad en un principio único ; como único , exclusivo ; y como exclusivo, inflexible ; y la escuela ecléctica , que , negándose - á reconocer la existencia de un principio absolutamente falso , y la existencia de un principio absolutamente verdadero , porque niega la existencia de la verdad absoluta y del error absoluto, proclama la necesidad de una filosofía que, declarándose heredera de las verdades escondidas en los principios al parecer mas opuestos , proceda 'no por exclusion , sino antes bien por eleccion , reuniendo asi los cararacteres de imparcial , tolerante , expansiva y conciliadora. Pero , para caracterizar bien una escuela , no basta decir que es dogmática ó que es ecléctica , porque asi en una como en otra, la unidad aparente de un principio comun y de un nombre genérico) sirve para ocultar diferencias radicales y profundas. A la escuela dogmática pertenecen los que proclaman el principio de la soberanía popular, como única fuente y origen de todos los poderes páblicos, de todas las instituciones sociales ; y á la misma pertenecen los que proclaman el dogma del derecho divino, CQMO única fuente y origen de donde se deriva toda legitimidad en la tierra; viniendo á confundirse asi , bajo la denominacion comun a de filosófos dogmáticos, el absolutista Hobbes, el demócrata Rousseau, y el católico de Maistre. De la escuela ecléctica puede decirse lo mismo que de la escuela dogmática. Son eclécticos en filosofía los que pretenden conciliar el espiritualismo con el sensualismo ; y son eclécticos en política los que pretenden conciliar la libertad con el órden ; pero como es imposible de toda imposibilidad mantenerse siempre en el fiel de tan instable balanza , resulta que , aun :entre aquellos que pugnan por establecer entre esos principios rivales la concordia y la armonía , hay unos cine se inclinan con preferencia á salvar el dogma de la libertad política y del sensualismo filosófico ; y otros, por.el contr=ario, que , en un momento supremo de crisis en que sea necesario el doloroso sacrificio de alguna de sus íntimas con vicciones , están dispuestos á sacrificar la libertad y el sensualismo., para salvar el espiritualismo y el órden, de la amenazadora marea y del inminente naufragio. Dejando á un lado las cuestiones filosóficas , para poner exclusivamente la consideracion en las cuestiones políticas , diseanes que Mr. Dupin y Mr. Thlers, representantes en Francia de lo que se llama ya centro izquierdo y de lo que antes se llamó tercer partido. Mr.  N' el duque de BroÇzlie , gefes del pa rt i do d"rlrinari" 56 son los representanto-; de, estos diverso . ; mat izes , de estas contrarias tendeniaus. ¿Quién se atreve! á á negar, sin temor de ser desmentido por la conciencia pUblica indignada , que los señores Thiers y Dupin han defendido el trono nuevo contra una democracia invasora, y contra las pasiones en tumulto? Y sin embargo , colocad á estos dos ilustres adalides en ual de aquellas situaciones azarosas , en que es rorzoso ele ir entre la prerogativa real y la prerogativa parlamentaria , entre la supremacia del elemento monárquico y la del elemonto democrático, puestos en colision y en conflicto ; y entonce lr. Thiers , el periodista , y Mr. Dupin , el abogado, se convertirán en Air. Thiers, el demócrata, y Mr. Dupin, el tribuno : sus instintos revolucionarios prevalecerán sobre sus doctrinas filosóficas , porque los primeros son espontáneos, y como espontáneo, permanentes ; y las segundas adquiridas, y como adquirirlas pasageras. Cuando sus instintos duermen , su razon apoya la causa del trono, porque es la causa del órden; y el órden en el mundo moral como en el mundo físi c o es el centro hácia donde gravitan , para reposarse en un inefable reposo , todas las inteligencias sublimes. Pero si un debate tumultuoso llega á excitar la desordenada accion de sus acallados instintos , entonces su elocuencia tribunicia estará al servicio de las ideas populares , porque, si apoyan con sus doctrinas el trono , guardan su amor para el pueblo. Por el contrario ; colocad en las mismas difíciles y azarosas circun-tancias al duque de Broglie y á Mr. Guizot ; y, en medio de la tormenta, permanecerán impasibles. Los doctrinarios caree en de ilstintos ; ó , si no carecen . de ellos , los dominan : acostumbrados vor sistema á evitar !as inspiraciones del ódio y del amor, ni aman ni aborrecen : ocupe dos en poner á raya las pretensiones del trono y las pretensiones del pueblo , miran al pueblo y al trono como á oscuros litigantes , y á si propios como á jueces : por esta razon, ( i e s pojados completamente de afectos , ni renlirán párias al rey ni á las masas populares : ni serán cortesanos, ni tribunos ; sino antes bien oblig2rán al trono y al pueblo á que guarden, con respecto a sus personas , una respetuosa distancia : por esta raZ011 , los dor- - 57 trinarios son mirados con repugnancia por el pueblo , con sobrecejo por el rey : su elevacion fué consentida como una necesidad dolorosa ; su abatimiento fué mirado con universal regocijo. Su elocuencia participa de la índole de su caracter. Mr. Guizot es grave en el decir : su estilo no es rápido y voluble , sino reposada y solemne: su frase se desarrolla con lentitud , como para dar lugar al ánimo para que se prepare á la meditacion con el recogimiento. Pero su impasibilidad no es tanta que no se decidan siempre por el trono , cuando hay conflicto entre su prerogativa y la prerogativa parlamentaria : lo cual no deberá entrañarse , si se advierte que la marcha ordenada y regular del poder se aviene mejor con sus ideas sobre el órden gerárquico de las instituciones políticas, que la marcha irregular y flotante que imprime á los negocios públicos una asamblea popular, que ha de carecer forzosamente de una direccion fija y ordenada , porque carece , de todo punto , de sistema : por otra parte , los doctrina rios no pueden transigir jamás , sin renunciar á sus propias doctrinas , con la dominacion caprichosa de una asamblea , en que la razon está avasallada por el número; porque la razon es la única divinidad que adoran los doctrinarios , como señora de la sociedad y reina de su albedrío. No carecen ciertamente de miras interesadas ese homenaje y ese culto; porque si la razon es reina , ellos son sus consejeros : si es una divinidad , ellos son sus sacerdotes : si la divinidad habla y se, muestra , ellos son los únicos que pueden escuchar sus acentos sin morir, y mirarla sin quedar ciegos con sus resplandores sublimes. Por donde se ve que, para los doctrinarios, la soberanía de la razon es hasta cierto punto su propia soberanía. De esta disposicion de sus ánimos , resulta : que cuando están en el poder, le consideran como una propiedad en ellos infeudada; y cuando descienden del poder y pasa el cetro á otras manos , se consideran como puestos en depósito , hasta que vuelvan á reclamarle en virtud de su dominio directo , y como sus legítimos señores. Esto explica suficientemente el ardor con que han defendido, desde la revolucion de julio , la prerogativa real contra las invasiones de les fuerzas democrática-; y populares; y esto nos serv ira .)s para explicar, en un artículo próximo , la inesperada mudanza que e\perimentado esa escuela despues de su última caida : mudanza , que es una calamidad para el trono, y para los doctrinarios un s u icid lo. 1V. Profundamente convencidos de cuán importante es para la suerte de la nacion española apreciar el verdadero valor de las opiniones que sobre nuestras cosas tienen los diversos partidos en que se ajita y se divide la Francia , hemos dedicado algunos artículos de nuestro periódico á la averiguacion de la importancia política del partido doctrinario , que por conducto de la Revista francesa, en donde se expolien sus doctrinas, y sirviéndose de la pluma del profesor Rossi , consagrado á la propagacion de sus ideas , ha proclamado el principio de que el verdadero interés de la Francia, en sus relaciones con nosotros , consiste en la desineinbracion y en el fraccionamiento de la unidad española. De cuanto hemos dicho hasta aquí , resulta , que el partido doctrinrio , que se impuso como una necesidad á la nacion francesa en una época de transicion y de discordias intestinas , es ya de todo punto imposible , si se atiende á que la Francia , recobrada de sus pasados trastornos, no necesita buscar en él arrimo y amparo contra sangrientas reacciones. Para demostrar mas cumplidamente su impotencia , y desviar el miedo de su doininacion de nuestros ánimos , nos habiamos propuesto examinar su conducta despues de su caida ; conducta que le aleja por un tiempo indeterminado del poder ; porque, proclamando ahora como justo y conveniente lo misfilio que condenó antes por desastroso y funesto , ha renunciado á la importancia que recibió de sus ideas, militando bajo un nuevo estandarte. Tambien nos hahiamos propuesto demostrar, que en tiempo de su dominacion 'labia sido completameate falseada la política del gabinete francés con los denlas gabinetes de l I Europa - 59 — en todo lo que dice relacion con sus intereses recíprocos , eu calidad de potencias independientes y amigas , ó independientes y contrarias. Pero , considerando que un exámen tan acabado y prolijo no está tal vez en su lugar en un periódico , que como el nuestro , se propone discutir las cuestiones mas importantes y elevadas con la brevedad posible , hemos renunciado , aunque con dolor, á esta idea , y vamos á entrar de lleno en la cuestion que á nosotros mas inmediatamente nos concierne , aceptándola tal como el profesor Rossi la ha fijado. Antes de todo, conviene consignar aquí un hecho grave é importantísimo de suyo. Este hecho consiste en la oposicion manifiesta que se advierte entre la política que el profesor Rossi aconseja al gabinete francés con respecto á la Península española , y la política por ese mismo gabinete adoptada en toda la prolongacion de los tiempos históricos , desde que la vasta inteligencia de Orlo-Magno quiso convertir á la Francia en silla del nuevo imperio de Occidente, hasta que Napoleon , el Cárlo-Magno de los tiempos modernos, quiso fijar en las columnas de Hércules el límite de su colosal imperio y de su gigantesco señorío. Con efecto : si registramos con atencion los anales de la historia, observaremos que la política del gabinete francés , con respecto á nosotros, ha estado siempre dominada por una idea fija, invariable, á saber : la necesidad de una íntima union entre la dos coronas y los dos imperios, si habian de ser prósperos y gloriosos los destinos de la Francia : tiene su fundamento esta idea y esta íntima persuasion en la posicion política y geográfica de la Francia en el continente europeo. Teniendo delante de sí por la parte:del Norte y del Oriente ahora , imperios crecidos y poderosos , con la mayor parte de los cuales , á causa de la diferencia radical de sus instituciones , no puede andar bien avenida , y en los tiempos antiguos , pueblos bárbaros y heréticos , que amenazaban su nacionalidad y su fé , la fué forzoso asociar á sus empresas y sus designios á la nacion española, que aliada , ó cuando menos indiferente, podia guardar sus provincias meridionales, mientras que el Océano la protegia por la parte del Occidente. (30 -- Para conseguir el grande objeto de estar desembarazada y libre en caso de una ó muchas invasiones por el Oriente ó Norte , la Francia no puede elegir sino entre estos cuatro medios, á saber s ivir con España en tratos de amistad y buena correspondencia : imponerla la neutralidad y el desarme : hacerla provincia de su imperio : desmembrarla y dividirla para que , careciendo de unidad DO pueda ser temible , sino antes bien impotente. De todos estos cuatro medios, el primero, que fué el que ensayó Luis XIV, tiene en su abono la ilustracion de aquel gran Rey, la justicia y la experiencia. El segundo, que es el que prefirió la Convencion, tiene en su contra que la Convencion misma no pudo llevar le á cabo, ni podrá llevarse á cabo jamás ; porque la neutralidad desarmada es la guerra inevitable. El tercero , fué el que ensayó Napoleon , como para enseñar á la Francia que , puesto que él no pudo dar cima y coronacion á su obra , su empeño era temerario é imposible. El último, que no ha sido ensayado jamás , que no encontró cabida nunca ni en la inteligencia de los hombres de estado , ni en los consejos de los reyes, es el qué los doctrinarios proponen á la sabiduría de la Francia , como el único en que se cifra y se asegura en lo futuro la estabilidad de su independencia y de su gloria. Llamamos la atencion sobre la ausencia de antecedentes históricos que sean respetables y valederos en esta aventurada doctrina; porque ya esa ausencia , por sí sola , producirá en los ánimos imparciales y reflexivos una prevencion contraria al dogma del ilustre profesor que estamos combatiendo. Porque cómo se concibe que, habiendo sido siempre la misma la posicion de la Francia con respecto á nosotros y con respecto á los pueblos mas septentrionales de la Europa ; que , habiendo sido una é idéntica en todos tiempos la euestion territorial y diplom(itica, no se haya adoptado nunca por el gabinete francés de una manera fija y permanente la base del desmembramiento de la Península española? Pues qué ! ¿, no ha tenido España épocas de abatimiento y decadencia , en que su desmembracion no solo ha sido posible , sino fácil ? ¿, No ha tenido la Francia (pocas (le engradecimiento y de gloria en que su espada alean- — zaba á los polos , y hacia inclinarse á su antojo la balanza de los destinos del mundo ? Pues siendo esto así, cómo la idea de una (lesmembracion no ha sido jamás la idea fija y constante del gabinete francés , en sus relaciones con la nacion Española ? ¿ Consistirá esto, por ventura , en que los tiempos han mudado ? Pero la mudanza de los tiempos ha dejado íntegra y ha conservado idéntica la cuestion diplomática y la cuestion territorial : porque una cuestion de geografía no sufre cambios ni trastornos, ni alteraciones ni mudanzas. ¿Consistirá esto, por ventura, en que la idea de una desmembracion no era posible en las pasadas edades , porque no puede ser concebida , en tiempos de infancia intelectual y de rudeza? pero prescindiendo de que esta razon no puede aplicarse ni al imperio ni á la república , ni á la gloriosa y adelantada monarquía de Luis XIV, todavía puede demostrarse cumplidamente que las altas nociones de justicia y de derecho, son las únicas que solo están al alcance de los pueblos adelantados en la carrera de la civilizacion y de la perfectibilidad humana ; y que , por el contrario , las nociones que se derivan del contacto de la debilidad con la fuerza , á las cuales pertenece la del fraccionamiento de una nacion postrada por una nacion poderosa , están siempre al alcance , así de las naciones groseras como de las naciones cultas, asi de las que se encuentran en su infancia como de las que rayan en su virilidad , asi de los pueblos bárbaros como de los que han alcanzado en la carrera de la civilizacion su mas completo desarrollo. Ahora bien : si la historia nos enseña que la idea de la desmembracion , siendo elemental y sencilla , no ha sido nunca la base fija y permanente de la política francesa con respecto á la nacion española, la razon nos dicta de una manera lógica y necesaria , aunque indirecta , que esa idea es, en la práctica , desastrosa ; y en la teoría, absurda. Por el contrio , la idea de la alianza y buena correspondencia entre el gabinete peninsular y el francés , siendo de suyo mas dificil de concebirse y realizarse , porque siempre es mas dificil de concebirse y realizarse entre pueblos bárbaros y entre razas enemigas la paz y la alianza que la discordia y  guerra , ha debido ser buena en la teoría, y hacedera y conveniente en la práctica, cuando la vemos dominar, en todos los tiempos históricos , en las relaciones internacionales de uno y otro gabinete. Asi lo atestigua la no interrumpida série de tratados que comienza con Cárlo-Magno , y concluye con Luis XIV : siéndonos imposible hacer mencion de todos , nos contentaremos con recordar sumariamente el que se ajustó en 1351 entre el rey Juan y Pedro rey de Castilla , con motivo del matrimonio concertado con Blanca de Borbon : el de Carlos V y Enrique II el Magnífico, rey tambien de Castilla , ajustado en / 368 : la renovacion del mismo pacto y alianza en 1380 : la renovacion en 1408 del tratado que se ajustó contra la Inglaterra en 1387, entre Cárlos VI y Juan, rey de Castilla : el de Luis XI y Juan II de Aragon en 1462: el del mismo Luis XI y Enrique, rey de Leon y de Castilla en 1469 : otro con Fernando é Isabel en /478 , renovado posteriormente por Luis XII en 1498 : en fin , todos los los tratados á que dió lugar la guerra de sucesion , cuya série concluye en 1768 en el célebre pacto de familia. Así , pues , contra la teoría doctrinaria están todos los tiempos históricos : contra la sabiduría del profesor Rossi , la sabiduría de los siglos. En otro artículo próximo demostraremos , hasta la evidencia, que la razon repugna tambien esa teoría , condenada por la historia. V. cc o diremos sin rodeos : nosotros no creemos que la Francia »esté interesada en el mantenimiento de la unidad española. »La cuestion de averiguar hasta qué punto conviene á una na »cion ser limítrofe de un estado compacto y poderoso, es una cues- »tion que puede ser muy compleja y de resolucion muy difícil en »ciertas y determinadas circunstancias : en cuanto á España , que S. I. DE LA MONARQUIA ABSOLUTA, CONSIDERADA EN SU ORiGEN. LA monarquía absoluta ha producido en la sociedad española , á vueltas de grandes ventajas, como todas las instituciones cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos , graves inconvenientes y prolongados desastres, como todas las que permanecen inmóviles y estacionarias, cuando la sociedad que las sustenta, cambia de fisonomía , se rejuvenece y se trasforma. Nosotros , no sé si por desgracia ó por fortuna , recorremos uno de esos periodos fatales de dolorosa transicion , en que , alterada profundamente la constitucion íntima de las sociedaes humanas , es fuerza poner la mano en el edificio secular, pero ruinoso de las instituciones políticas; no sea que los huracanes combatan sus frágiles cimientos, y que , combatido por los huracanes se desplome. Las instituciones políticas 72 — son las formas, y nada mas que las formas de las swiedades : la ley de la perfectibilidad y del progreso es la ley de las primeras, porque lo es de las segundas. Dios , que creó á la humanidad con una sola palabra , la sujetó á una sola ley, obra de su Providencia. La monarquía absoluta ha debido desaparecer entre nosotros , ha debido desaparecer del Mediodia de la Europa, para dejar espacio en que estenderse , y atmósfera en que vivir á las monarquías constitucionales; pero la monarquía absoluta no ha debido desaparocen . , y no ha desaparecido , porque sea una forma de gobierno igualmente condenada por la razon en todos los periodos de la historia , sino porque adecuada á la sociedad de ayer , no lo es á la sociedad de hoy ; porque no puede ser adecuada á todas las sociedades. La monas guía constitucional ha debido ser y ha sido su heredera , no porque sea la mejor de todas las formas posibles , no porque sea el último límite del entendimiento humano , sino porque es la forma mas adecuada y conveniente á la sociedad en que vivimos, y al grado de civilizacion á que han llegado los pueblos. La monarquía absoluta es imposible hoy ; ¿pero quién se atreverá á decir que fué ayer desastrosa? La monarquía constitucional satisface hoy cumplidamente todas las necesidades sociales; pero ¿quien se atreverá á decir que las hubiera satisfecho ayer del mismo modo, y que será, de hoy mas, la forma invariable de las sociedades humanas? Dedúcese de miní, que los que condenan absolutamente una institucion que ha existido por largo espacio de tiempo , no la conocen, la calumnian : así como los que ensalzan una institucion hasta el punto de concederla la inmortalidad , ignoran que las sociedades están sujetas á mudanzas y alteraciones sucesivas. Los primeros se insurreccionan contra la historia , fuente y orígen de toda legitimidad : los segundos contra la Providencia , fuente y orígen de la perfectibilidad y del progreso. Por esta razon , el siglo mx , heredero de Jas reacciones funestas que han engendrado tan desastrosas doctrinas , en vez de calumniar á las instituciones que pasaron, las juzga ; y en vez de aprisionar á las sociedades en el estrecho círculo que trazan sus efímeras concepciones, deja al porvenir que se - 73 — fecunde en .el seno del presente , protegiendo su libre y expontáneo desarrollo. Esta tendencia del siglo xix es eminentemente filosófica , porque es eminentemente imparcial; y debe dar por resultado una justa apreciacion de las diversas instituciones que han gobernado los imperios, y que han pasado en el mundo. Hubo un tiempo en que los hombres, movidos solo por odio ó por amor, decretaron á unas instituciones la inmortalidad, y á otras instituciones la infamia : en que consideraron lo presente , como si no hubiera de pasar; lo futuro, como si no hubiera de existir; y lo que fué, corno si no hubiera pasado. De hoy mas, no será lícito á nadie eternizar lo presente, despreciar lo pasado, ni suprimir lo futuro. De hoy mas, la sabiduría del hombre no será orgullosa y vana porque su horizonte tiene límites, su sabiduría debe humillarse ante la sabiduría de Dios y ante la sabiduría de los siglos. Guiado por estas consideraciones no es mi ánimo declamar contra la monarquía absoluta, sino examinar, tan brevemente como me .sea posible , los elementos que la constituyen , levantando los ojos hácia su origen, siguiéndola en su lento desarrollo , así en los dial de su pujanza como en los de su decadencia, y acompañándola en fin en sus régios funerales. Este exámen filosófico es de todo punto necesario ; porque , habiendo sido la monarquía constitucional su sucesora , es fuerza que averigüemos el uso que debe hacer de sus inmensas ruinas. Los defensores de las monarquías constitucionales no deben olvidar jamás que las monarquías absolutas han estado en quieta y pacífica posesion de la sociedad europea y que, al retirarse de la escena política, han dejado detrás de sí una huella indeleble, intereses indestructibles , y vivísimos recuerdos. No deben olvidar jamás que si las monarquías absolutas han dejado de existir en el Mediodia de Europa, porque no son ya poderosas para satisfacer los nuevos intereses, las monarquías constitucionales serán efímeras y pasajeras si no pueden satisfacer los intereses antiguos, que siendo igualmente respetables , deben ser igualmente respetados. El único problema que las instituciones políticas deben resolver para existir , consiste en encontrar el medio de satisfacer cumplí- (lamente todos los intereses sociales, así los que nacen y mueren, 74 — como los que se perpetúan ; así los que interesan á los individuos, cuino los que interesan á los pueblos : porque ni hay ventura para los pueblos , ni felicidad para los individuos, ni estabilidad para las instituciones , cuando entre los intereses no hay concordancia y armonía. La monarquía absoluta no comienza entre nosotros , como pretenden algunos , con la decadencia de nuestras antiguas córtes , y con el desmesurado poder de nuestros reyes en tiempos de la dominacion austriaca. Los reyes católicos la recibieron en herencia, cuando levantaron los cimientos de la unidad de España . cuando dilataron su imperio por los mares, y cuando dieron al mundo antiguo un nuevo mundo. Cárlos I la recibió de sus manos magnífica, resplandeciente y gloriosa : Felipe II la heredó de Cárlos I , y la entregó á su posteridad , ataviada con negros y lúgubres atavios. El t : iltimo de sus sucesores ocupó su imbécil existencia en abatir su magestad y su pompa ; y cuando él descendió al sepulcro, ella descendió al mercado , encendiendo con su desnudez y su abandono los deseos de las dinastías europeas , como una estragada prostituta. Solo el pueblo español no salió al campo por ella; porque soto el. pueblo español porfia contar una á una las arrugas de su rostro , y contemplar en su frente el estrago de la prostitucion y de los años. Los Bollones hicieron bueno su derecho con la punta de la lanza, y acometieron la árdua empresa de reformar a la disoluta , de rejuvenecer á la decrépita , y de hacer apacible á la devota : pero lució un dia en que , cansada ya de los reyes , se abandonó al adulterio, prostituyéndose á un soldado. En ese dia de triste recordacion, tienen fecha las graves alteraciones y mudanzas que han despedazado el seno de la nacion española ; mudanzas y alteraciones , que han venido á terminarse en el dia en que la reina gobernadora rompió los vínculos que la ligaban con la monarquía absoluta. La revoIncion que comenzó con un adulterio , se consumó con un divorcio. Grande y severa leccion para la monarquía constitucional , que los escándalos de la monarquía absoluta han hecho posible , y que en el dia de su expiacion ha sido necesaria ! Si , lo que el Cielo no permita , olvidase hasta tal punto las lecciones de la historia , que 75 adáltera tambien , descendiera del trono á donde la levantaron los reyes para prostituirse á la muchedumbre en el lodo de las calles, entonces la misma expiacion purgaria el mismo delito ; y la monarquía constitucional desapareceria de nuestro suelo. Para alcanzar el orígen de la monarquía absoluta , es necesario subir hasta el origen de la monarquía española , y sorprender allí los elementos que en toda la prolongacion de los . . tiempos históricos la han constituido una , inalterable , y, hasta nuestra edad, invencible. El enigma de las instituciones que el tiempo consagra, solo puede ser adivinado por : el que penetra con sus ojos en los orígenes de las cosas , y por los que asisten al lento y sucesivo Besarrollo de las formas políticas y sociales : porque lo que . el tiempo guarda, solo puede ser revelado por el tiempo. Cuando la ciudad de los Césares , postrada y desfallecida , abdicó el imperio del mundo , la soberanía de la tierra no por eso dejó de pertenecer al Capitolio. La ciudad de los Pontífices volvió á ser el centro de la humanidad , y el mundo volvió á gravitar hácia Roma : lo cual no podrá estrañarse , si se advierte que solo Roma estaba en posesion de un principio que habia de ser, andando el tiempo , fuente y orígen de las sociedades modernas. Por la misma razon, cuando los Césares , atentos solo á la defensa de la ciudad que  abrigaba en sus muros , emanciparon sucesivamente las provincias lejanas de su imperio , esas provincias no quedaron huérfanas y á la merced de los bárbaros; porque con el cristianismo estaban en posesion del milagroso talisman que habia de amansar las iras , y contener el ímpetu de los gigantes del polo. Entre las provincias del imperio , la península ibérica era sin duda en la que el cristianismo habia echado mas profundas raizes, cuando llegó á consumarse la desmembracion del Occidente. Y sin acudir ahora á las fábulas admitidas por nuestros piadosos y crédulos historiadores , puede afirmarse que la sociedad española fué ganada al cristianismo , desde que su primer albor comenzó á lucir en el horizonte del mundo. Desde el primer siglo de la era cristiana , hubo en la península Iglesia , porque hubo fieles y hubo mártires. El concilio iliberitano fué el primero que se congregó en las - 76 — dilatadas regiones por donde fué extendiéndose la dominacion` del Evangelio ; y sus cánones fueron el modelo y el asombro de los pa_ dres congregados en el primer concilio universal de Nicea : viniendo á resultar de aquí , que la nacion española , hija primogénita del cristianismo , fué á un mismo tiempo la primera en creer, y la primera en discutir, hallándose de este modo en posesion , desde que co . míenza su historia , del principio en que se funda el poder, y del principio en que se apoya la libertad : únicos principios que sirven de base y de fundamento á las sociedades humanas. La nacion que habla sido la primera en creer y la primera en discutir, fué tambien la mas ardorosa é implacable en extirpar las lieregías que llenaron de luto , é hicieron derramar lágrimas de dolor á los fieles de la primitiva Iglesia. El nestorianismo , el maniqueismo, el priscilianismo, y el arrianismo; esas protestas enérgicas de la razon sublevada contra la autoridad invasora esas sublevaciones intempestivas del principio del individualismo , que hubiera disuelto á las sociedades nacientes contra la fé; ese principio de cohesion que salvó al mundo del caos , depositando en el mundo la idea de las gerarquías políticas , religiosas y sociales ; esas heregías , en fin , engendradas en su mayor parte en el misticismo sutil, fantástico y vaporoso del Oriente , despues de haber conturbado otros paises mas vacilantes en su fé , no hicieron mas que pasar por la superficie de nuestro suelo , sin que dejasen en él vestigios de su efímera aparicion , condenada, apenas sentida , por los concilios españoles. Ni se limitaron solo nuestros concilios á extirpar las heregías y á admitir los cánones de los concilios universales de la Iglesia: porque los ilustres varones que en ellos se congregaban, profundamente versados así en materias de disciplina como en materias de dogma , aspiraron frecuentemente á tomar la iniciativa , y á imprimir á los demas la direccion en asuntos en que eran tan grandemente entendidos. Así fué que en el primer concilio de Toledo, entrado apenas el siglo v de nuestra Era , se proclamó corno símbolo de la fé, que el. Espír itu Santo procedía del Padre y del Hijo ; doctrina que no habla sido recibida ha4a entonces , y que despues - 77 — fué proclamada - por la Iglesia universal en el cuarto concilio lateranense , entrado ya el siglo xm. Si despues de haber consignado , como un hecho social indestructible , la existencia en España del principio religioso , como principio dominante , ponemos la consideracion en la estructura y en el organismo interior de la primitiva Iglesia , sorprenderemos en su orígen el desarrollo del principio democrático, que, combinado con el principio religioso , aguardaba á la monarquía de los godos, para imprimir en ella aquella fisonomía religiosa y popular, que es el caracter distintivo é histórico de la monarquía española en toda la prolongaCion de su agitada existencia. La Iglesia era democrática. porque los obispos eran independientes entre sí , y no reconocían ninguna autoridad superior á quien rindiesen parias y homenagc. Los pontífices de Roma aun no habian proclamado su derecho á la monarquía universal : sus vicarios aun no se habian derramado por el mundo , y ni aun los metropolitanos existían. Los obispos procedían del pueblo, porque su eleccion era popular; gobernaban por medio del pueblo , porque gobernaban por medio de los concilios ; y gobernaban por el pueblo , porque se ocuparon siempre en mantener viva su fé , intactas sus costumbres , y puras sus creencias. Tal era el estado de la nacion española , cuando el imperio de los Césares , sostenido solo, mucho tiempo 'labia, por su volúmen y su nombre , se desplomó abrumado por el grave peso de cien invasiones simultáneas. Luego que los bárbaros del Norte salvaron las frágiles barreras que los imbéciles señores de un imperio caduco opusieron á sus ímpetus , sus indisciplinadas hordas se derramaron por las maravillosas regiones que habian visto pasar delante de sí como imágénes místicas y voluptuosas en sus sueños ; y tomaron posesion , en desordenado tumulto, del magnífico Eden que la cidlizacion las abandonaba en despojos, como su tierra prometida. La imaginacion de los hombres de la presente edad, que no es bastante poderosa para abarcar en idea aquel inmenso naufragio de todas las sociedades , aquel violento trastorno de todas las instituciones , aquella profunda conmocion de todos los intereses, no es - 76 — tante poderosa tampoco para pintar en nuestros dias la profundísima tristeza que hubo de apoderarse del mundo, y el prolongado y doloroso gemido que debió desprenderse de las entrañas de los pueblos. Pero si nuestra imaginacion no puede abarcar este cuadro espantoso de todas las miserias humanas , nuestra razon puede concebir y concibe , que en aquellos dias , para la humanidad de llanto y de amargura, debió fortificarse el sentimiento religioso en el corazon de las naciones. El desgraciado necesita de la fé , porque está necesitado de esperanza ; y la fé es la única esperanza en el es- . tremo infortunio. Qué fuera del triste náufrago , si no tuviera delante de sí la inmensidad de los cielos , teniendo delante de sí la inmensidad de los abismos ? El infortunio que fué efecto de la invasion , fué causa del gigantesco desarrollo que alcanzó el principio religioso , y con él la Iglesia, que le representaba, en todos los paises que eran antes provincias del imperio de Occidente. Pero debiendo limitar mis observaciones por ahora á la influencia ejercida por esta catástrofe en España , me contentaré con decir, que habiendo desaparecido en ella la administracion vigorosa , por medio de la cual tenian los emperadores amarrado el mundo al Capitolio , solo quedaron en pié las instituciones municipales , olvidadas del duro vencedor sin duda por humildes y pequeñas. Estas instituciones fueron el arca santa en donde se refugió el principio social , desalojado violentamente de la capital del mundo , desde donde dilataba hasta los remates del imperio la animacion y la vida. Roma al espirar nos dejó en legado la curia : y la curia , no pudiendo desarrollarse y .crecer con el amparo de los Césares, se desarrolló y creció con el amparo de los obispos : no pudiendo ser protegida por el escudo de Roma fué protegida por el escudo de la Iglesia. Dedúcese de aquí , que España en aquellos tiempos experimentó una revolucion absoluta. Antes de la invasion , el principio social se desarrollaba paralelamente con el principio religioso ; las instituciones imperiales con las instituciones eclesiásticas ; la autoridad de los decemviros , la de los ediles y la de los vicarios con la autoridad de los obispos. Despues de la desmembracion del impe- 79 — rio, el principio religioso absorbió al principio social ; las institucio nes eclesiásticas absorbieron á las instituciones imperiales ; la autoridad de los obispos absorbió la autoridad de los magistrados civiles ; la Iglesia absorbió completamente al Estado. Jamás ha existido en el mundo una autoridad mas legítima que la que ejerció la . Iglesia en aquellos tiempos azarosos. Ella debe ser legítima para los que buscan en la sancion religiosa la fuente de la legitimidad de las instituciones humanas : debe ser legítima á los ojos de los que conceden la legitimidad al poder que salva á las sociedades , cualquiera que sea su procedencia, cualquiera que sea su origen ; porque la Iglesia fué para el hombre un asilo en la desgracia , y para la sociedad un abrigo en la tormenta y un puerto en el naufragio : debe ser legítima , en fin , para los que buscan el origen de la legitimidad en la aelamacion tumultuosa de los comicios populares porque no fué la Iglesia la que ensanchó sus muros para aprisionar en ellos á la ciudad política , sino que, por el contrarío, la ciudad política fué la que venció sus puertas en el cha del infortunio , la que convirtió al altar en trono , y en príncipe al sacerdote. Constituida así la sociedad española , los bárbaros del Norte se precipitaron á fines del siglo iv en su seno. Los Suevos, conducidos por Hermerico , se apoderaron de Galicia y de una gran parte de Leon y de Castilla : los Alanos, conducidos por Atacio, se derramaron por la Lusitania : y los Vándalos , guiados por Gunderico , se apoderaron de la Bética. Aun no baban tomado quieta y pacífica posesion de sus nuevos dominios estos bárbaros conquistadores. cuando un nuevo pueblo mas numeroso , y aunque menos bárbaro mas aguerrido, se precipitó como un torrente sobre los conquistadores y sobre los conquistados. Este pueblo fue el de los Godos, guiados por Ataulfo, á quien el imbécil Honorio, para que le dejase respirar algunos momentos en el jardin de la Italia , Babia cedido las provincias de la Galia meridional . y de la península ibérica. No es de *mi propósito hablar aquí de los Vándalos , que agitados por la fiebre de efímeros establecimientos y de pasajeras conquistas, atravesaron nuestro suelo corno una terrífica aparicion, para entre-- fi arse despues en leños endebles á la instabilidad de las ondas , y probar fortuna en las playas africanas. Tampoco hablaré de los Alanos que , vencidos por los Godos , fueron á perderse en las filas de los Suevos : ni de los Suevos , en fin , que , confinados en las ásperas montañas que sirvieron de límite y de teatro á su dominacion primitiva , lejos de ejercer sobre los naturales un influjo permanente , se dejaron absorber por el pueblo conquistado , y convertidos á mediados del siglo vi á sus doctrinas ortodoxas , recibieron el yugo de sus costumbres y creencias. Mi atencion se fijará exclusivamente en la fisonomía del pueblo godo , que asentó sobre la nacion española su quieta dominacion y su pacífico señorío ; vencedor de los imperiales y de todas estas razas bárbaras , cuyas tiendas flotantes y movibles se plegaban y desplegaban , sin renosarse jamás , al capricho de los vientos. No es propio de esta revista , aunque para mi propósito fuera quizás conveniente , entrar en una investigacion profunda sobre la tierra que fue cuna de los godos , á quienes unos hacen originarios del Asia , y otros originarios de las regiones occidentales del continente europeo. Me bastará por ahora indicar aquí la necesidad, para los historiadores que aspiren á ser filósofos , de dirigir cukhzdosamente su atencion hácia los diversos tipos de las diferentes razas de hombres , siguiéndolas en sus emigraciones primitivas. Este estudio debe ser fecundo en resultados, si se atiende á .que de la fusion de esos tipos y de la confusion de esas razas han nacido las sociedades modernas , y á que en las profundidades de su existencia interior se conservan siempre instintos vagos y confusos recuerdos , que no pueden explicarse sino por la organizacion intelectual de las razas á que han debido su origen ; y que no siendo explicados , quedan tambien sin explicacion graves trastornos, grandes mudanzas, y profundas alteraciones sociales. Cuando los godos se pusieron en contacto con el imperio , ocupaban las riberas del Danubio. Sus reyes ( porque los godos obedecieron siempre á reyes) eran comó los de todos los pueblos tvárbaros , impotentes en la paz, y absolutos en la guerra ; su religion era una religion de sangre como la de los Escandinavos , con (pie- 87 godos. Los godos no tardaron en adoptar las creencias y la religion de los vencidos , y entonces sucedió que abandonaron la defensa de su propia !monarquía. Ahora bien : entre el gobierno de los reyes godos y el de los obispos , entre la Iglesia y la monarquía, hubo esta diferencia notable. Los obispos eran elegidos por el pueblo; los reyes eran elegidos por los nobles, de una raza privilegiada : los primeros eran los representantes de la creencia comun y de los intereses comunes : los segundos representaban una creencia especial é intereses especiales : los primeros eran democráticos en sus ideas y en su origen : los segundos eran aristocráticos en su origen y en sus ideas. La Iglesia , en fin , era representante del derecho comun : la monarquía, representante del privilegio. Siendo esto así la conversion de Recaredo no fué solo, como dan á entender nuestros cronistas por no decir historiadores, un acontecimiento feliz para la Iglesia , sino tambien y mas principalmente , una revolucion en la índole de la monarquía, un trastorno completo en el Estado. Con efecto , los reyes, que antes lo eran por eleccion de los dobles, lo fueron ya principalmente por eleccion de los obispos ; es decir, que lo fueron por eleccion del único poder democrático que á la sazon existia. Por donde se vé que con la conversion de Recaredo la monarquía , de aristocrática que era , se convirtió en democrática por su origen. Mientras que los reyes godos fueron arrianos, la monarquía goda solo representó la creencia excepcional de una clase privilegiada , con intereses y derechos especiales. Despues de la conversion de Recaredo , la monarquía, representando las creencias de todos, representó el derecho comun y los intereses comunes ; resultando de aquí, que la monarquía, de aristocrática que era en sus ideas y en su origen, se transformó en democrática por su origen , y democrática por sus ideas. Es imposible concebir un trastorno mas completo en la constitucion esencial de la sociedad española. Los que - no conciben una mudanza en la constitucion política del Estado, sin que la atestigüe la sangre , y sin que la publiquen las conmociones, carecen de todo Punto de sentido histórico; puesto que ni toda comnocion lleva en su seno un cambio de los elementos constituyentes — SS die la sociedad que lastima ; ni para que ese cambio se verifique, es necesario que el ala del huracan conmueva el suelo de las "lacioneS. Cuando la Iglesia abrió sus puertas para recibir al ilustre convertido , todos ganaron con esta reconciliacion sublime. Salió ganancioso el pueblo; porque triunfó el derecho comun sobre los privilegios nobiliarios  ). Salió gananciosa la Iglesia ; porque los concilios , sin perder su caracter sagrado de asambleas religiosas, tuvieron el carácter augusto de asambleas políticas y civiles, ocupadas en legislar y hacer reyes. Salió gananciosa en fin la monarquía; porque, fortificada con la sancion popular, y rejuvenecida en las fuentes bautismales de la Iglesia , se asentó en el lleno de su magestad y de su pompa sobre una base mas ancha r sobre cimientos mas firmes. Solo el elemento aristocrático quedó vencido en la lucha , y quedó vencido para siempre. Mas adelante veremos, no sin luto en el corazon ni sin lágrimas en los ojos, cómo penetraron las tempestades , para alterar la serena superficie de la sociedad española, por este inmenso vacío. Por ahora nos basta consignarle como un hecho indestructible ; porque aunque los grandes dignatarios de la corona y los godos de esclarecido linaje tuvieron asiento en los concilios , fueron siempre menos en número y en importancia que los prelados eclesiásticos , -fuertes de suyo, y fuertes tambien porque -(1) Esto no quiere decir que el derecho ► comun consiguiese entonces una victoria absoluta sobre los derechos excepcionales : para asistir á esa victoria, es necesario descender al examen de las sociedades modernas ; pero siempre es cierto que las distinciones entre la raza vencedora y la raza vencida , y entre las diversas cla- ,es de una misma raza, comenzaron á ser menos tiránicas é inflexibles, desde la época de la conversion de Recaredo ; y que fueron debilitándose de dia en dia, en los reinados de sus sucesores. Por manera que puede afirmars e , sin temor de ser desmentido por la historia, que con el primer rey godo que se convirtió á la fé , se inoculó en la . sociedad espalola el principio democrático , que alcanzó despues fácilmente un irresistible desarrollo : y que, desde el dia en que se inoculó en la sociedad, estuvo siempre en progreso , mientras que el principio aristocrático estuvo siempre en derad-nci(t ; viniendo á resultar • de aquí la completa victoria del primero , y la desaparicion completa del segundo : en este sentido, puede decirse que desde luego fuá el primero dominante , y el segundo dominado : porque es dowinante el principio que progresa , y dominado el principio que declina. 8 9 — tenian en su abono las simpatías populares. Desde que Becaredo, Inimillándose ante el altar, fué ganado á la fé , el sol refulgente de la Iglesia brilló inextinguible en su zenit , mientras que el sol de la aristocracia declinó moribundo hácia el ocaso , hasta extinguirse, como un astro sin lumbre , en el lejano horizonte. Al ajustarse el pacto de alianza, entre el pueblo y la Iglesia por una parte, y la monarquía por otra , así los reyes, como el pueblo y los prelados , fueron expléndidos y generosos. Y lo fueron de tal manera, que no parece á primera vista sino que cada una de las partes contratantes abdicó en beneficio de la otra todo el poder social , sometiéndose de buen grado á su merced , y confiándola la direccion de sus destinos. El observador que examine uno á uno los diversos poderes que en aquella edad remotísima contribuyeron á formar la constitucion naciente de la sociedad española , creerá reconocer el atributo de la omnipotencia en cada uno de los poderes que son objeto de su investigacion y (le su exámen. Y sin embargo, corno la omnipotencia social es de suyo indivisible, en el ánimo de ese observador habrá un perpétuo conflicto entre la razon y la historia , entre la teoría y la práctica , entre los principios y los hechos. Si pone sus ojos en la Iglesia , verá á sus pies á los reyes, verá en su mano un cetro , y en su frente una corona : y subyugada su imaginacion con este espectáculo imponente , depositará en la Iglesia la omnipotencia social ; y su corona y su cetro serán á sus ojos el símbolo de la mas pesada dictadura. Si dirige sus miradas hácia el trono , le verá frecuentemente ocupado por príncipes que llegaron hasta él por la senda del delito ; por príncipes que se vistieron un manto de sangre , y que vestidos con él , recibieron inciensos y adoraciones de los príncipes de la Iglesia. ¿Cómo el que antes era siervo, se ha convertido en señor? ¿Cómo la que antes era reina , es ya vil y perdida cortesana ? ¿ Cómo el que antes humilló su frente en el polvo , alza su frente á las nubes`? ¿ Cómo la que antes tocaba con su frente al Cielo , se arrastra como un reptil por los palacios ? De esta manera el observador superficial, al penetrar con sus ojos en el intrincado laberinto de los orígeens de nuestra monarquía , examinando los poderes uno á uno , verá en todos, hoy la 90 -- omnipotencia , mañana la servidumbre. Y sin embargo , ni la idea de la obediencia pasiva , asociada á la de servidumbre , puede avenirse con la idea del mando , asociada á la del poder ; ni la omnipotencia puede existir donde son muchos los poderes , puesto que así en el mundo moral como en el mundo físico , cuando la unidad se - fracciona en diferentes unidades , todas han de ser forzosamente limitadas. Los poderes se limitan en la sociedad, corno los cuerpos en el espacio. Descendiendo ya al exámen imparcial y completo de las realidades históricas, veamos si es real ó es aparente ese conflicto entre lo que deponen los hechos y lo que . niega la razon, entre lo que afirma la historia y lo que niega la filosofía. La Iglesia de España llegó á su último grado de explendor con la conversion de Recaredo y con la piedad ferviente de todos sus sucesores. Pasando del periodo de su infancia al periodo de su virilidad , de su estado doméstico , por decirlo así , á su estado pú_ blico , la que antes era una fuerza social , se convirtió en una institucion política ; viniendo el derecho á legitimar un hecho que no podia ser suprimido. Los príncipes de la iglesia salieron entonces del estrecho recinto desde donde en nombre de Dios dominaban las conciencias , y penetraron en el foro para entender en los mas graves asuntos del Estado. Los reyes sonietian á su deliberacion aquellos decretos que interesaban á la universalidad de sus súbditos ; decretos , que no podian adquirir el carácter augusto de la perpetuidad , no siendo aprobados por los concilios nacionales. Esta práctica establecida , si no por ley, por costumbre , dió á los concilios un influjo poderoso en todo lo que decia relacion con el bienestar de los pueblos , depositando de hecho en la Iglesia una gran parte de la potestad legislativa. Pero aun era mayor la alteza y sublimidad de sus atribuciones : si el trono estaba vacante , solo á los concilios tocaba elegir al nuevo rey : si el nuevo rey, que era su hechura, manchaba el trono con un crimen , los concilios tenian el derecho ■ el deber de censurarle : si se mostraba sordo á las exhortaciones del cuerpo sacerdotal, que le 'labia sacado de la nada para ceñirle una corona , el cuerpo que pudo elegirle , podia tambien deponer- 91 -- le. Los que tuvieron poder para llenar un trono vacante, tuvieron poder para dejar un trono vacío. Pero el mas bello floron de la corona de la Iglesia era el sublime protectorado que la ley la concedia sobre los débiles , y el poder censorio que ejercía sobre los que ocupaban, para bien de la sociedad y no para el suyo propio , las eminencias sociales. Los humildes que, oprimidos en aquella edad de hierro , no alcanzaban la debida proteccion de sus jueces , apelaban de sus sentencias al tribunal de los obispos , en donde estaban seguros de alcanzar justicia , de recibir consuelo , y de encontrar amparo. Y no se crea que este magnífico atributo de la dignidad episcopal era considerado como un derecho en aquellas edades de fervor religioso, de abnegácion entusiasta y de generosos sacrificios : en el concilio IN de Toledo se impone á los obispos este protectorado como una obligacion santa , de cuyo cumplimiento debian responder ante los concilios nacionales. Esto consiste en que la idea de los deberes estaba entonces tan hondamente grabada en las conciencias , corno la de los derechos en nuestros corazones. Cuando estas dos ideas se combinan en justa proporcion , y se dividen como hermanas el imperio, son como benignos astros que dilatan una luz igual , serena y apacible por el mundo : durante su rápida dominacion , el espectáculo de las sociedades es magnífico de ver, corno es magnífico de ver el espectáculo de un. cielo sin nubes, de un mar sin borrascas , de una aurora sin mancilla , y de un sol sin eclipse. Pero cuando la idea del deber domina sola como reina , ó cuando la del derecho se apodera de una sociedad como su legítima señora , entonces el error alza su frente sobre el mundo. El sacrílego divorcio de esas dos ideas necesarias es forzosamente seguido de graves trastornos en los Estados , de rápidas alteraciones en las costumbres , y de hondos estremecimientos en las sociedades. Entonces los pueblos , acometidos de un vértigo cine los subyuga , ó de un marasmo que los petrifica , se ven condenados á una muda postracion , ó á una convulsion galvánica. Si la idea de los deberes es la dominante , los pueblo s buscan la servidumbre , y la encuentran : si la de los derecho.; es la dominante, piden una revolucion, y la Obtienen. La época - 92 — en que domina la primera, es la época de los mártires; la época. en que domina la segunda, es la época de los tribunos. Entrambas son épocas en que, dividido el mundo en zonas, se clasifican los hombres en fanáticos que prevalecen, y fanáticos que sucumben. Si entre los fanáticos políticos y los fanáticos religiosos fuera forzoso elegir, elegiria siempre mas bien á los que aspiran á conquistar el trono de Dios que á los que conmueven los tronos del mundo; porque , mientras que en la orgullosa exaltacion de los segundos , hay un no sé qué de materialista y de terrestre que degrada, en la resignada humillacion de los primeros, hay un no sé qué de ideal y de espiritualista que eleva. Los tribunos suelen tener en un cuerpo libre una alma esclava ; como los mártires en un cuerpo esclavo una alma libre. Yo preferiré siempre á la bajeza del tribunado, la sublimidad del martirio. Volviendo á anudár el hilo de mis ideas , diré, que, cuando una institucion domina en el santuario de las conciencias como depositaria de la moral y del dogma , en la esfera de las acciones como revestida de un protectorado augusto sobre los débiles y los menesterosos, en la esfera de la legislacion como asociada á la elaboracion de las leyes, en la esfera de la política como revestida de la facultad de elegir, censurar y deponer al gefe del Estado ; esa institucion reune en sí, á primera vista cuando menos , todos los caracteres de la mas pesada dictadura y del mas acervo despotismo. Porque en dónde reconoceremos los atributos del despotismo, de la dictadura y de la omnipotencia social, si no los reconocemos en una institucion que domina los pensamientos y dirige las acciones , que dá leyes á la sociedad é impera sobre las costumbres, que es señora á un mismo tiempo de la ciudad política y de la ciudad religiosa , del ciudadano y del hombre? Y sin embargo, á pesar de que la Iglesia, después de la conversion de Recaredo, aparece, á primera vista, revestida de todos estos caracteres, examinada mas de cerca, aparece á nuestros ojos como una institucion fuerte sí y poderosa, como en aquellos siglos de barbarie y de rudeza convenia , pero no despóticay dictatorial ; porque su naturaleza y su índole resisten el despotismo , y excluyen la dictadura . 93 Para demostrarlo así , bastará observar, lo primero , que la dominacion de la Iglesia tenia su fundamento y su orígen en el reconocimiento voluntario de esa misma dominacion por parte de la sociedad española , y que para poner un término á sus escesos , no era necesaria una insurreccion de los brazos , sino una insurreccion de los espíritus , que es siempre posible y hacedera. De donde resultó , que la Iglesia , en el ejercicio de su poder, no gobernó en el sentido de sus propios deseos , que es lo que constituye el caracter .esencial de los gobiernos despóticos , sino mas bien en calidad de intérprete y de representante de los deseos y de los intereses comunes. Es necesario observar , lo segundo , que las facultades legislativas de los concilios no fueron nunca consideradas como un derecho legal , sino como una concesion graciosa, debida á la merced y á la religiosidad de los reyes. Es necesario observar, en fin, lo tercero , que la convocacion de los concilios nacionales pertenecia tan exclusivamente al rey, que podia convocarlos todos los años, ó no convocarlos jamás , segun cumpliese á su voluntad ó á su antojo. Así fué que entre el tercero y el cuarto corrió un intérvalo de cuarenta y cuatro años , y de diez y ocho entre el décimo y el onceno. Si á esto se añade que , así como los concilios tuvieron la facultad de elegir á los reyes, así tambien los reyes tuvieron ya en esta época el derecho de nombrar en sede vacante los obispos , se verá con asombro cuánto se disminuyen y rebajan las colosales proporciones con que apareció á nuestros ojos , quebrantados con sus maravillosos reflejos, la Iglesia de Jesucristo. Todo lo que con razon puede afirmarse de ella , es que como símbolo de la unidad española era á todas luces respetable , y por todos profundamente respetada : que los reyes , para poner sus disposiciones legislativas á salvo de la desobediencia y aun al abrigo de la censura , buscaban su sancion en el voto de los concilios nacionales , legítimos representantes de la opinion pública , puesto que sin ser elegidos por el pueblo, eran los únicos representantes de las creencias y de los intereses comunes. La Iglesia, en fin , no ejercia una accion absorbente , sino una accion necesaria sobre el pueblo , en calidad de representante del principio religioso ; y sobre la corona , en calidad de represen- - 91 — tante del pueblo. Mas bien que un poder, era el indispensable complemento de todos los poderes del Estado ; porque el principio religioso era , para la corona , el principio de la fuerza ; y para la sociedad, el principio del derecho. Si prescindiendo absolutamente de la Iglesia , que como acabamos de ver, modificaba con su accion la índole de los poderes, contemplamos en su severa é imponente magestad á la monarquía de los godos , despees de la conversion de Recaredo , tambien á primera vista creeremos reconocer en ella los atributos de la omnipotencia social , y de la mas ominosa dictadura. El rey no tenia mas que dos limitaciones en el ejercicio de su poder soberano. En virtud de la primera , no podia condenar á ninguno de sus súbditos , sin haber escuchado su defensa con arreglo á las disposiciones legales. En virtud de la segunda , sus decretos no podian adquirir el caracter de la perpetuidad , sin la aprobacion del concilio compuesto de los barones y prelados. Fuera de estas restricciones , de las cuales la última menoscababa poco su autoridad , y la primera es base esencial de toda bien ordenada monarquía, el rey gozaba de un poder omnímodo y absoluto : tan omnímodo y tan absoluto, que parece á primera vista dictatorial y despótico. El rey conducia las huestes á la guerra, gobernaba á los pueblos como soberano en la paz, y dirimía por sí, corno juez supremo, ó por sus delegados, las contiendas que se originaban entre sus súbditos, en toda la extension de sus dominios. Ni se limitó á estas augustas atribuciones su autoridad soberana , sino que viniéndola estrecho el anchuroso espacio en que se agitaba y se movia , invadió las atribuciones del sacerdocio , dominando así á un mismo tiempo en el Estado y en la Iglesia. El tribunal del rey fué tribunal de apelacion de los metropolitanos, aun en materias puramente ecle siásticas, siendo este derecho consentido por el pueblo y sancionado por los concilios nacionales , que solo el rey podia convocar, y cuyas decisiones necesitaban su confirmacion para ser legítimas y valederas. Ni se contentó tampoco con invadir las atribuciones de la Iglesia, sino que invadió tambien las atribuciones del pueblo. Ya hemos manifestado mas arriba que el pueblo estaba en pose- - 95 — sion del derecho de elegir á los obispos , antes de la conversion de Recaredo. Cuando esta conversion vino á producir un trastorno en el Estado, no hubo institucion ninguna que no experimentase alteraciones y mudanzas. La Iglesia , cuya estructura democrática analizamos en otro lugar, se constituyó entonces gerárquicamente , reconociendo por primera vez la autoridad de los metropolitanos , y aun la de los Pontífices , que en equella época comenzaron á ejercer influjo en los asuntos interiores de la nacion española. Esta mudanza en la estructura y en el órden gerárquico de las dignidades de la Iglesia , fué seguida de otra mudanza análoga en su constitucion electoral ; puesto que desde entonces el derecho de elegir á los obispos comienza á escaparse de las manos del pueblo, y pasa insensiblemente á las manos de los reyes. Al principio , el derecho de elegir se transformó , para el clero inferior y para el pueblo , en derecho de proponer. El metropolitano de Toledo le heredó transformado en derecho de recomendar. Pero siendo , en estas diversas transformaciones , derecho exclusivo del monarca elegir entre los propuestos , y agraciar á los recomendados , solos los monarcas estuvieron en posesion , desde entonces , del derecho de elegir. Si hay una monarquía que , examinada superficialmente , deba parecer despótica , esa monarquía es la de los godos despues de la conversion (le Recaredo. Y sin embargo, la monarquía de los godos no es una monarquía despótica , sino una monarquía alA)- luta. No es despótica ; lo . primero , porque es electiva , y el des-. potismo no existe , no puede existir, á lo menos de una manera estable y permanente , en las monarquías electivas, sino en la-; hereditarias : y lo segundo , porque el despotismo no puede desarrollarse sino cuando los pueblos carecen de principios, de creencias de intereses comunes, y cuando pierden el sentimiento vivificante de su nacionalidad , envilecidos ó estragados. Solo entonces es posible el despotismo , porque la resistencia e, imposible. Pero cuando una sociedad está fanáticamente exaltada por un principio COMUII, cuando en nombre de ez e principio combate á la monarquía , v combatiendola la vence ; cuando deqpues - 96 vencida , pudiendo hollarla , la perdona , entonces la sociedad está segura de ser bien gobernada , cualquiera que sea la autoridad que deposite en manos de sus reyes. La monarquía goda , habiendo sido vencida por el principio religioso y por el democrático , no pudo sublevarse contra esos dos grandes principios , á quienes debia su autoridad y su existencia : y no pudiendo sublevarse contra esos dos hechos poderosos , contra esos dos principios vencedores , lejos de ser despótica , tuvo que pasar por las horcas caudinas del sacerdocio y del pueblo. Pero si la monarquía de los godos no pudo ser de hecho despótica , fué de derecho absoluta : lo cual aparecerá claro á todas luces al que reflexione sobre la distancia que media entre una monarquía absoluta y una monarquía despótica : distancia, que suele ser desconocida por los escritores vulgares. En todo poder humano, hay que distinguir su autoridad considerada en abstracto , de su autoridad considerada en ejercicio. Sucede muchas veces que los poderes públicos , hallándose revestidos de un derecho sin límites para obrar como mas cumpla á sus deseos , no tienen fuerza bastante para que sus deseos se cumplan , para que su voluntad se ejecute. Sucede otras , por el contrario , que los poderes públicos, limitados en su autoridad por leyes fundamentales, tienen bastante fuerza para ensanchar su esfera de accion, y la ensanchan traspasando los límites de la ley. Puede suceder , en fin , que los poderes públicos, hallándose revestidos de la plenitud del derecho y de la plenitud de la fuerza, ejerzan , en nombre del primero y en virtud de la segunda , la mas pesada tiranía. En el primer caso , el poder es absoluto , pero no despótico : en el segundo caso , el poder es despótico, pero no absoluto : en el tercer caso, el poder es absoluto y despótico. Cuando se afirma de una monarquía que es absoluta, nada mas se quiere afirmar , nada mas se quiere decir, sino que el derecho del monarca no encuentra en la sociedad otro derecho que le limite. Cuando se dice de una monarquía que es despótica , nada mas se quiere decir, sino que la fuerza del monarca no encuentra en la sociedad otra fuerza que la resista= Cuando se dice de tina monarquía que es despótica y absoluta , nada mas se quiere decir, 103 — derrotadas en todos sus encuentros las huestes enemigas , marcharon por la península adelante , hasta dilatar por toda ella su duro señorío. Desde esta época , sus victorias no pueden reducirse á suma ; su ambicion no tuvo límites, y el orbe les vino estrecho. Derramados por la. Galia meridional, por la Italia , por la Dalmacia, por la Iliria , por la Albania y por la Morea , hubo un momento en que la balanza de los destinos del mundo quedó suspensa en su fiel , y en que las naciones pudieron dudar , si la fé hubiera permitido la duda , hácia dónde habian de volver sus ojos arrasados de lágrimas para adorar á su señor , si hácia los melancólicos campos de la Palestina , ó hácia los estériles y abrasados desiertos de la Arabia. Apoderados los sarracenos de las nueve décimas partes de la península , solo quedaron exentas de su yugo una parte de Aragon, y las cumbres inaccesibles de Asturias , de Vizca y a y de Navarra. Sus rudos habitantes eran pobres ; pero independientes y altivos. La mayor parte de aquellas soberbias cumbres no tenian una huella que hubiera sido estampada por el pié del extrangero ; y esta indomable gente no habia aprendido jamás qué cosa es la esclavitud, ni de la tradicion , ni de la historia. Refugiados allí los pocos que, habiendo salvado sus vidas , querian tambien salvar su independencia , entre los naturales y los huéspedes acometieron la empresa mas ardua entre cuantas refieren los anales del mundo : la de rescatar á toda la nacion , postrada y exánime , de su ignominioso cautiverio : y lo mas admirable es , que se llevó á cabo esa empresa ; porque la nacion fue rescatada. ¿Cómo fué que los pocos , olvidados sin duda por débiles y humildes , supieron derrocar desde su altura á los muchos, que eran fuertes y soberbios ? ¿Cómo fué que el pueblo vencedor se vio obligado á cejar delante del vencido ? Cómo pudo vencer la monarquía al Emirato , habiendo sido los monarcas vencidos por Emires ? ¿Cómo retrocedió el islamismo delante de la cruz, habiendo sido abatida por el estandarte del profeta ? ¿Cómo salieron fuertes del campo de batalla los vencidos ? ¿ Cómo , en lin , se convirtieron en débiles los fuertes , despees de la victoria ? NO habiéndose - las fuerzas físicas de los sarracenos , ni acrecentádose las de los naturales , ni las fuerzas físicas ni el número son poderosos para explicar este cambio en sus destinos , esta mudanza de su suerte. Ahora bien , como los acontecimientos no se producen en el mundo sino en virtud de las fuerzas físicas ó de las fuerzas mo rales , cuando un cambio ó un trastorno no tienen origen en las primeras , le han de tener forzosamente en las segundas. Cuando un hecho no está explicado , su explicacion se encuentra en un Reservándome para mas adelante demostrar la rigurosa exacHuid de la proposicion que ahora anticipo , diré que el Cristianismo salió vencedor del islamismo , el pueblo cristiano del pueblo sarraceno , y los reyes de Asturias , de Leon y de Castilla de los Emires de Córdoba , porque los principios constituyentes del pueblo conquistador , efímeros de suyo , se viciaron despees de la conquista; mientras que los constituyentes del pueblo vencido recobraron, die ,pues del vencimiento, su maravillosa energía y su primitiva rureza. De esta manera , las mismas causas á cuyo influjo debieron lo árabes sus rápidas victorias , dieron despees al pueblo cristiano sraella beróica constancia que , andando el tiempo , le rescató de ignominiosa servidumbre , con mengua de sus señores. Lejando para el artículo próximo el exámen del pueblo cristiaBo , será bien me ocupe en este , aunque con toda la brevedad po , del islamismo , en cuanto dice relacion con los asuntos de España. El código del profeta sancionando el dogma de la fatalidad , y sujetando á reglas escritas , inalterables é inflexibles , no solo todos los deberes morales , políticos y religiosos , sino tambien los civiles y los domésticos , suprime la libertad en el mundo ; porque á un mismo tiempo encadena el cuerpo, y aprisiona el espíritu : y encadenando al uno, y aprisionando al otro, ataca hasta en sus gérmenes el principio de la perfectibilidad que se desarrolla en el seno del h ombre , y en el de las sociedades humanas. Por esta razon , el Coran , que, en su inflexible rigidez, petrifica cuanto toca, solo reconoce una virtud social , y una forma de gobierno la resignacion, - 105 y el despotismo. Cundo una sociedad se envilece hasta el punto de renunciar absolutamente al pensamiento , todas las pasiones grandes se extinguen en su corazon helado : todas las fuerzas vitales abandonan sus miembros entumecidos : su vida es una veget acion perezosa ; y cuando ha acabado de vegetar, permanece estúpidamente inmóvil , aguardando impasible el rayo que ha de convertirla en polvo , y que ha de bajar del Cielo. En tal estado se presenta á nuestros ojos Constantinopla, reina ayer de dos mundos, pasto tal vez mañana de las águilas moscovitas , y hoy cadáver embalsamado con las brisas del Oriente, y tendido con magestuosa inmovilidad sobre un magnífico lecho. A estas causas generales de una precoz decadencia, reunian los conquistadores de España otras especiales, que habían de producir su rápida disolucion con su poderoso influjo. La principal de todas consiste en que sus huestes , unidas por el entusiasmo en el periodo de la invasion , perdieron toda unidad y concierto despues de la victoria , como compuestas de diversas gentes y naciones, todas ardiendo en sed de mando y de despojos, y entre sí mal avenidas. Ocupaban los grados superiores de la gerarquía social los árabes, los sirios y los egipcios. Estas eran las razas aristocráticas. Despues venían los africanos , raza feroz y turbulenta que , ocupando los grados inferiores de la escala social , sufrió impaciente su yugo y su estúpido ilotismo. Cada una de estas razas estaba dividida á su vez en parcialidades y bandos : y los odios que estas parcialidades alimentaban en su seno , eran tan antiguos en algunas, que para asignarles fecha , es necesario remontarse á los tiempos anteriores á Mahoma. Esto basta para explicar por qué los árabes , despues de la conquista, no supieron edificar nada sobre los escombros esparcidos por toda la península española. Contrastado por guerras intestinas , por locas rivalidades , por torpes crímenes, por ambiciosas insurrecciones, por escándalos y desafueros , el gobierno de los Emires fue débil , turbulento y desastroso. Los Emires solo pensaban en afirmar su poder : los gobernadores de las provincias en bacerse independientes de lo-; Emires; y los gobernadores de ()6 — ciudades en sacudir el yugo de los gobernadores de las provincias. Ni era posible que esta disolucion encontrase remedio en la autoridad vigilante y protectora de los Emires del África y de los califas de Damasco ; porque los imperios que reglan , eran presa tambien de trastornos interiores y de conmociones violentas. El gigante fantástico y aterrador del islamismo se devoraba á sí propio , despues de haberse presentado para reclamar su herencia en las mas apartadas regiones , y cuando soñaba en su delirio rodear con sus nerviosos brazos al mundo. Entonces sucedió , que la terrible unidad del imperio de los Cafué quebrantada, y dividida en fracciones. Los árabes de España se hicieron independientes ; y habiendo elegido por su soberano y señor á Abdel-Rahman , último descendiente de los Califas Omiaditas , raza ya destronada , Córdoba fue el centro de su poder y la silla de su imperio. Esta revolucion , realizada á fines del siglo vil ' , dió principio á una nueva era para los árabes. Ya entonces los rudos montañeses, que habian de restaurar una religion y redimir de su servidumbre a un pueblo , habian comenzado á hacer sus incursiones por las mal guardadas fronteras de los enemigos de su libertad y de su ley. Sus incursiones habian sido siempre seguidas de victorias : y los conquistadores se vieron en la necesidad de reprimir hasta cierto punto el ímpetu de sus odios , convertidos por el riesgo comun á la comun defensa. Vencidos en buena lid las mas veces , pero vencedores algunas , acometieron magníficos hechos de armas, durante el periodo histórico que comienza con Abdel-Rahman I , y que concluye con Almanzor , dilatándose el espacio de dos siglos. Esta es la época maravillosa en que comienzan á resplandecer entre los árabes las delicadas artes del ingenio , y en que el Oriente comienza á reflejar en el Occidente toda la pompa de sus galas, y toda la riqueza y la variedad de sus colores. En este tiempo , aparecen tambien de cuando en cuando algunas fisonomías que se distinguen entre las (lemas por su magestad y sil nobleza , y que cautivando la a tencion , la separan agradablemente del triste espectáculo de una sociedad decrépita y moribunda. Entre todas , resplandece la de - lo/ Almanzor , entendido como pocos en las artes de la paz, como ninguno en las artes de la guerra. Era blando y apacible en las ciudades , indómito leon en los campos de batalla. Almanzor era uno de aquellos hombres providenciales, nacidos en épocas de decadencia, para contener con su mano poderosa la rápida disolucion de los imperios. Cuando Almanzor apareció , el pueblo cristiano , crecido ya en fuerzas y en pujanza , iba dilatando los términos de su jurisdiccion y señorío , : sus aguerridas huestes habian entrado por armas ciudades populosas su inmaculado pendon tremolaba á todos vientos, llevado por la victoria, y hacia sombra á los abatidos pendones de las huestes agarenas. Almanzor contuvo el torrente que amenazaba inundar el campamento de los árabes y la sociedad decrépita que protegió con su poderoso brazo , pudo respirar algunas horas, sentada en el borde de su abismo. Cincuenta batallas campales perdieron entonces los cristianos : jamás los adoradores de la cruz había' visto levantarse dias mas nebulosos para ellos en el horizonte de la península española, desde que fueron rotas y deshechas en las orillas del Guadalete las espesas falanges de los godos. Jamás el Dios de los ejércitos habia puesto en sus labios una copa tan llena de amargura , desde que los condenó á cautiverio y servidumbre , haciéndolos juguete de sus iras. Pero Almanzor falleció al fin , sirviéndole de sepulcro el polvo sacudido de su manto en los dias de las batallas. Entonces sucedió, que el vasto imperio de Córdoba , huérfano del capitan que le amparó con su escudo , que llenó su soledad con su nombre , que cubrió su debilidad con su grandeza , y su desnudez con su resplandeciente vestidura , se desmembró, dividiéndose en efímeros y pequeños principados. Con lo que se atestigua , que mientras que Almanzor presidió á los destinos del imperio , el fuego de la discordia continuó alimentándose escondido en el seno de aquellas razas rivales ; puesto que , cuando desapareció el grande hombre, se dejaron otra vez arrastrar por los ímpetus de stis mal reprimidos odios y de sus escandalosas venganzas. En este estado de postracion , la fortuna volvió á mostrar se contraria á las armas agarenas; mientras que los cristianos, reco- ---- tos bardos \ a de su pavor y de sus prolongados desastres , no sol() reconquistaron en breve todo el terreno perdido , sino que pasando mas allá . clavaron su pendon en los imperiales muros de Toledo. La posesion de la ciudad santa , en donde en tiempos mas felices Rabian sido ungidos por los prelados de la Iglesia los reyes de los godos , debió causar un estremecimiento de placer á los que vivian la sida de los combates , animados por tan gloriosos recuerdos. Toledo era la Jerusalen de los cristianos de España. Señores de su Jerw z alen , sin duda olvidaron sus fatigas y desastres, para pensar solo en sus glorias y en el término de su peregrinacion , aquellos nobles combatientes é infatigables peregrinos. Ni pararon aquí las conquistas de Alfonso VI ; sino que, pasando mas adelante, se apoderó de Madrid , Guadalajara y Maqueda, llevando por todas partes el prestigio de su nombre, el recuerdo de sus victorias y la gloria de sus armas. Desmembrado el grande imperio sarraceno en pequeñas y rivales monarquías , no pudo resistir al torrente ; y como sus débiles monarcas le viesen crecer y dilatarse por el corazon de sus dominios , volvieron sus ojos en busca de proteccion hácia las costas de África. En ellas encontraron un hombre grande que , solicitado en nombre de los demás por el rey que dominaba en Sevilla , desembarcó en la península española al frente de los almoravides africanos. Su nombre era Yussef-Bentaxfin. Nacido en tiempos de grandes trastornos y de discordias civiles , en los que el poder está al alcanzo de los ánimos inquietos y de los hombres esforzados, supo ganarle para sí , sujetando á un pueblo numeroso , que le proclamó su gefe , siendo (le esta manera fundador de una gloriosa dinastía. Cuando Yussef con sus almoravides rompió por la península, Alfonso estaba sitiando á Zaragoza ; y como llegase la nueva á sus oidos , levantó el cerco, para acudir adonde el mayor peligro le llamaba. Los dos competidores se avistaron, en octubre de 1086, en las llanuras de Zalaca , entre Badajoz y Mérida, al frente de sus ejércitos. Ambos ejércitos eran numerosos y aguerridos. Ambos competidores eran dignos de la gloria. La fortuna, en esta ocasion, - 109 — búho de sernos adversa, segun nuestros historiaJores refieren; aunque hubo motivos para dudar cuál de los dos competidores salió peer librado del campo de batalla. Los príncipes mahometanos comenzaron á desconfiar del ilustre aventurero á quien habian abierto las puertas de la península , y en quien suponian ya designios hostiles y miras ambiciosas. ¡Triste condicion la de los débiles ! hallarse rodeados por todas partes de asechanzas : no poder elegir sino entre enemigos encubiertos 6 enemigos declarados : no saber para quienes han de implorar la misericordia del Dios de los ejércitos en los dias de los combates , si para los que les tienen declarada la guerra, ó para los que son sus protectores; ciertos como están, de que la victoria de los primeros los condena al exterminio , y la de los segundos á una ignominiosa servidumbre. Esto cabalmente sucedió con Yussef , que viéndose poderoso, y como poderoso temido , acometió la empresa de enseñorearse del hermoso pais que se dilataba ante sus ojos como una magnífica oasis: y convirtiendo sus armas contra sus propios aliados , diú feliz cabo á su empresa , restableciendo con sus triunfos la unidad del imperio mahometano en la península española. Entonces no hubo mas que un solo reino gobernado por un solo hombre , gefe de una raza dominante. Despues de la usurplcion de Yussef y sus almoravides , hubo por algun tiempo paz entre cristianos y mahometanos. A Yussef sucedió su segundo hijo Aly, heredero de su poder y de sus glorias militares. Aly fué poderoso para contener á los cristianos por la parte del Mediodia ; pero sus armas se dilataron vencedoras por el Norte. Alfonso I de Aragon se apoderó de Tudela : por los años de 1118, cayó en poder de los cristianos Zaragoza ; y con esta gloriosa conquista , todo el Norte de Espada quedó libre del yugo sarraceno. Al año siguiente , el héroe aragonés venció en batalla campal a 20,000 africanos que penetraron por su tierra ; mientras que otro ejército de infieles , mandado por Aly, retrocedió delante de los pendones de Leon v de Castilla. De esta manera , contenidos por algun tiempo los cristianos por los almoravides, volvieron á se- i1O uir muy pronto la carrera de sus triunfos, y á conquistar, para sus huestes, nuevas y mas ventajosas posiciones. Si comparamos este periodo histórico con los que le precedieron, no nos será dificil demostrar que la decadencia del imperio mahometano fué constante y progresiva ; ora comparemos unos con otros los tiempos de desmembracion y de discordias civiles , ora comparemos entre si los tiempos en que recobró su unidad y su vigor, merced á los esfuerzos de sus gloriosos capitanes. La época turbulenta y desastrosa á que puso un término Almanzor, no fué tan desastrosa y turbulenta como aquella á que puso término Yussef, cuando respondiendo al llamamiento de los árabes de España, penetró por la península adelante con sus almoravides africanos. De la misma manera , la época gloriosa de Yussef no fué - tan gloriosa para su raza y su imperio , como la de Almanzor para el imperio y la raza de los príncipes omiaditas. De donde resulta, que andando el tiempo, los periodos de unidad fueron menos prósperos; mientras que los de desmembracion y de anarquía fueron mas turbulentos y anárquicos : es decir, que para los árabes de España, el mal estuvo siempre en un progreso constante , y el bien en una constante decadencia. Lo cual no deberá extrañarse, si se atiende á que el bien fué el resultado de la :accion momentánea de los hombres ; mientras que el mal tuvo su origen , por una parte , en la accion permanentemente deletérea del principio fatalista, y por otra. en el antagonismo profundo é invencible que existió siempre entre las diversas razas , de cuya agregacion resultó el débil y deforme, aunque colosal imperio mahometano. Volviendo ya á anudar el hilo de esta historia , diré , que apenas volvió sus espaldas la fortuna á la raza de los almoravides, cuando vino por tierra el edificio que Yussef levantó con su mano vencedora. Tan endeble era su fábrica ! j Tan frágiles sus cimientos ! Para descubrir las causas de la debilidad interior del imperio mahometano en esta época , será bueno recordar aquí lo que manifesté al principio de este artículo , á saber : que la raza de los africanos , ocupando el grado mas ínfimo de la gerarquía social, era una raza de ilotas : así como eran razas aristocráticas las mitin- ni (las de la Arabia , del Egipto y de la Siria. Ahora bien : cuando los desacordados príncipes de los árabes , de España abrieron á los almoravides africanos las puertas de la península , abdicaron su poder en esa raza plebeya , encontrando su muerte donde buscaron su remedio. Cuando la Providencia ha decretado la destruccion de un pueblo ó de una raza , un vértigo se apodera de la víctima , y ella misma se encamina al sacrificio. . Señores los africanos de toda la España mahometana , no encontraron delante de sí sino encarnizados enemigos, obstáculos insuperables, y resistencias invencibles. Para afirmar su dominacion, tenian que vencer á un mismo tiempo á sus enemigos exteriores, y á sus enemigos interiores : á los cristianos , que inquietaban sus fronteras, y á las razas subyugadas que encontraban alimento y satisfaccion para sus odios en los públicos desastres. Por donde se vé, que la unidad del imperio , durante la efímera dominacion de los almoravides , fué aparente ; puesto que los conquistadores , lejos de comprimir los elementos de discordias , fueron causa cie su acelerado desarrollo. La conquista de los almoravides fué una revolucion social ; porque con ella se trasladó el poder, de las razas aristocráticas á las democráticas , de los árabes á los africanos , de la nobleza á la plebe. Esta revolucion , que en apariencia dió unidad al imperio , fué realmente desastrosa ; como lo es siempre una revolucion que se realiza cuando el enemigo amenaza ; porque al peligro que amenaza de fuera , añade el de los obstáculos que se desarrollan dentro. Esto sirve para explicar, por qué los almoravides , luego que experimentaron los primeros desastres en el campo de batalla , se encontraron á su vuelta con sediciones interiores, que se embravecieron hasta el punto de hacer inevitable su ruina. Córdoba se sublevó contra Aly, siendo la silla de su imperio ; y solo á favor de condiciones humillantes , pudo serenar la tempestad y reprimir el tumulto. Solo faltaba un hombre á la sedicion para ostentarse victoriosa: y ese hombre se presentó en el dia y en la hora convenientes. Uno de los caracteres de la decadencia del islamismo es la aparicion - 11.2 — rctbrmadores fanáticos , que rompiendo la unidad terrible de la fé, y dividiendo la sociedad mahometana en varias comuniones religiosas , entregaron á los vientos de las discordias , fatales para los imperios mas firmes, el vasto y colosal imperio fundado por el profeta. Uno de estos reformadores fué Mohammed-ben-Abdalla, natural de Córdoba : y como todos los fanáticos , de encapotado ceño, de duro corazon, y de caracter melancólico y sombrio. Dotado desde su niñez de una actividad devorante, emprendió el viaje de Bagdad, en donde estudió con el famoso reformador Algazali , cuyas doctrinas hablan sido condenadas por los verdaderos creyentes. Encendido su espíritu con las atrevidas ideas que inoculó en él su maestro , determinó propagarlas por el mundo. No transcurrió mucho tiempo , sin que estuviese seguido de discípulos numerosos, que muy pronto se convirtieron en sectarios. Llegado que hubo á Marruecos , capital del imperio africano de los almora vides , comenzó á salir destierros que le santificaron á los ojos de los suyos, y aumentaron su crédito y poderío entre la gente africana , raza en todos tiempos ansiosa de novedades y emociones. Luego que tuvo la conciencia de su poder, levantó el estandarte de la insurreccion , seguido de sus almohades ( es decir, unitarios, porque aspiraban á la extirpacion de la idolatría y á la persecucion de los cristianos que adoraban á Dios en tres personas) que desde stis primeros encuentros salieron siempre victoriosos : pero corno muriese poco despues , en el año de 1129, fué proclamado sucesor suyo Abdelumen, digno de ser heredero de su dignidad y de su nombre , como dotado de sus mismas prendas, de su indomable ardor, y de su extraordinaria bizarría. La destruccion de los almoravides del Africa fué obra de algunos instantes ; y la de los al mora vides de la península , obra solo de un momento. Los almohades fueron entonces señores del Africa y de la España mahometana juntamente. Hallándose á la sazon divididos entre sí los príncipes cristianos, Abdelumen quiso romper por sus tierras tan de improviso y con un ejército tan poderoso , que no tuviesen tiempo para aparejarse á la 119 clamando el dogma de la fatalidad , es causa del vano entoquecimiento de los hombres en los dias de sus prosperidades , y de su profundo abatimiento cuando les es adversa la fortuna; como quiera que en los tiempos borrascosos apaga en su corazon la antorcha de la esperanza , mientras que aleja de su espíritu todo temor , si lucen en su horizonte por acaso dias apacibles y serenos. El Evan- -gelio , por el contrario , aconseja el temor y un diligente cuidado á los dichosos del. inundo , porque puede llegar de callada el tiempo proceloso, y sorpreilder á los confiados y desapercibidos ; mientras que levanta el ánimo de los que desfallecen , galardonando á los que esperan , en el dia de las tribulaciones. Para los cristianos, la esperanza es una virtud .e4 los desamparados , y el temor otra virtud en los dichosos : como quiera que los dias prósperos pueden llegar, y los adversos pueden volver : porque de bienes y de males se compone la trama de la vida , y es conforme á la ley de la Providencia que esos bienes y esos males anden trabados por el inundo. Para los mahometanos , el temor en los dichosos y la esperanza en los desafortunados es un crimen ; porque los que en el primer caso temen, y los que en el segundo caso confian , se insurreccionan contra Dios , que dirige inmediatamente , sin permitir la intervencion del albedrío de los hombres , las cosas de la tierra. Ahora bien : los que en el infortunio se abaten , y en la prosperidad enloquecen , son niños : hombres son los que reciben á la felicidad sin frenesí , y sin abatimiento al infortunio , si llaman alguna * vez á las puertas de su morada. Por eso, los cristianos son hombres , y los mahometanos niños. Esto explica por qué los primeros se fortificaron, y los segundos se abatieron con las adversidades ; por qué los segundos fueron esclavos , y los primeros, señores de la fortuna. Si ponemos ahora la consideracion en los principios dominantes en la sociedad que el entusiasmo de -unos pocos improvisaba en Asturias , desde luego se advierte, que el principio religiw : o fue el que constituyó en cuerpo de nacion á los que se refugiaron en las montañas para esquivar su servidumbre ; y que la nacion, una vez constituida , eligió reyes, que la gobernasen o ' denadainente en la 1 20  - 1):11, , N la diesen victoria en la guerra. Es decir, que del principio religioso salió el principio democrático , y del democrático el monárquico ; puesto que de la religion salió el pueblo, y. del pueblo salió el rey. Por donde se ve , que con el desastre de Guadalete no hubo solucion de continuidad en la monarquía goda ; su sol comenzó á brillar en Asturias , cuando se eclipsó en Toledo. Para que se vea mas clara la identidad de una y otra monar-- quia, será bueno notar aquí, que no solo fueron idénticos los principios constituyentes de una y otra , sino qué fué idéntica tambien la manera en que estuvieron ordenados. En la monarquía goda , desde el tiempo de Recaredo , el principio religioso dominaba por su inteligencia y por su influjo en las masas populares ; el monárquico por su legalidad de todos reconocida ; el democrático por su fuerza. En la monarquía de Asturias , la influencia intelectual y moral residió en el sacerdocio ; la fuerza material en las masas populares ; y en los reyes el derecho. En una y otra monarquía, al ponerse estos tres principios en contacto , se fortificaron mútuainente ; porque el religioso recibió su legalidad de los monarcas, y su fuerza del pueblo. ; el democrático fué santificado por los sacerdotes, y legalizado por los reyes; y el monárquico recibió del pueblo su fuerza ,  del sacerdocio su prestigio. En una y otra monarquía , en fin , estos tres principios y los personages que los representaron , á saber , el sacerdocio , el pueblo y el rey , vivieron en perdurable paz y concordia , unidos entre sí con un pacto perpétuo de alianza. Siendo unos mismos los principios dominantes en la monarquía de Asturias y en la monarquía de Toledo , era cosa natural que los que estaban gobernados por unos mismos principios sociales , lo. estuviesen tambien por un mismo código de leyes : así fué que Alfonso I restableció legalmente en Oviedo el código visigodo. Sin embargo , si la monarquía visigoda y la cristiana 'eran idénticas entre sí por los principios que la servian de fundamento y de base , las circunstancias que á una y otra rodearon , fueron de todo punto diferentes. La monarquía visigoda pudo adormecerse en los ocios de la paz ; mientras que la monarquía restaurada , 121 — ñida de enemigos, tuvo que aparejarse constantemente á la guerra. como en tiempos en que se levantan guerras y disturbios , se organiza espontáneamente una aristocracia poderosa , que es entonces el nervio del Estado , de aquí fué , que en la naciente monarquía , cuya endeble cuna estaba necesitada de guerreros, brillaron sobre todas las virtudes militares. Por eso , no es de entrañar que los mas valerosos y los mas afortunados en los campos de batalla creciesen demasiadamente en poderío , con menoscabo de la igualdad democrática, de la influencia sacerdotal , y de la autoridad de los reyes. El inevitable desarrollo del principio aristocrático , sin alterar esencialmente la naturaleza ni las mútuas relaciones de los tres principios fundamentales de la sociedad española , y sin ser poderoso para quebrantar su eterno pacto de alianza , puso su antes quieta y pacífica dominacion en peligro ; como quiera que el principio aristocrático , crecido en fuerza y en poder, aspiró naturalmente á señorearse de la sociedad , con menoscabo de los otros, reconcentrando en sí la plenitud del imperio. Entonces sucedió , que los nobles se apoderaron de todas las avenidas del poder, decorándose con todas las dignidades eclesiásticas , militares y civiles. Con el título de condes , eran los grandes feudatarios de la corona; y administraban justicia , así en lo civil como en lo criminal , en sus Estados. En calidad de guerreros, usaban de bandera propia ; y seguidos .de sus parciales , rompian á su albedrío por tierra de infieles , sin aguardar el beneplácito del trono , del que estaban de todo punto emancipados , luego que ofrecian á su disposicion cierto número de lanzas, en desempeño de sus obligaciones feudales. Si así cumplía á sus deseos, levantaban en las alturas castillos que entregaban despees á sus vasallos, exigiéndoles jurámento de fidelidad y obediencia. Estaban exentos de contribuciones ; eran señores de ciudades , y en la mayor parte de las que tomaban á los moros, mandaban como soberanos; como quiera que ejercían el mero y el mixto imperio. Yi les bastaba estar exentos de contribuciones , sino que de hecho las impusieron muchas veces en el término (le su jurisdiccion á sus vasallos, cegando las fuentes de su puosperidad y Sfl rigliCZ11 e(111 IOS peSadOs - 122 - 4 ravárnenes que imponian á sus industrias. En fin , cuando , en tiempo de la monarquía goda , solo asistian como testigos á los concilios nacionales , en tiempo de los reyes de Leon, legalizaban los actos públicos con su sancion y con su voto. Cualquiera diría que esa nobleza, al parecer independiente del trono, señora del pueblo , y arbitra suprema en las asambleas nacionales , era una nobleza soberana ; y que el sacerdocio , el trono y el pueblo habian abdicado su antiguo poderío en manos de una aristocracia turbulenta. Y así hubiera sucedido en verdad , si las usurpaciones nobiliarias , siendo legitimadas por el consentimiento comun , se hubieran convertido en derecho, de hechos que eran reprobados. Pero sucedió muy al reVés ; porque el trono , el sacerdocio y el pueblo , en presencia de la aristocracia usurpadora , se unieron con mas estrecha lazada. De manera, que el principio aristocrático fué causa de que se hiciese entre ellos mas valedero y mas firme su pacto de paz y de concordia. Por donde se ve , que entre el sacerdocio , el trono y el pueblo por una parte , y la aristocracia por otra , solo hubo pretensiones y resistencias, pero no tiranía ni servidumbre. El principio aristocrático, engendrado por una causa estraña á la organizacion interior de la sociedad española , aspiró á dominar. Los principios monárquico, democrático y religioso , nacidos de las entrañas de la sociedad española, se apa- . rejaron para resistir. Dada la señal de combate , estos principios combatieron, siéndoles á unos y á otros unas veces próspera, y otras veces adversa la fortuna. Ahora bien : donde hay guerra, no hay tiranía ni servidumbre ; hay confusion y desórden. La aristocracia, pues , no fué ni dominante ni tiránica , sino facciosa y turbulenta. Los reyes , habiendo conocido instintivamente que su dignidad y poderío estaban interesados en la preponderancia del principio democrático del pueblo , y del religioso de la Iglesia sobre el aristocrático de sus orgullosos barones, cuidaron , tanto como de su propio engrandecimiento , de ensanchar las inmunidades eclesiásticas , y las libertades populares. La Iglesia y el pueblo , por su parte , dieron constante ayuda á la corona contra sus poderosos rendatarios viniendo á resultar (le aquí , que la fortuna encontró - 123 - siempre , en sus varios movimientos , hermanados á estos tres poderes , y amigos. De esta fraternidad y concordia resultó, que al principio pudiesen resistir, y por último, vencer á la aristocracia, único poder que les hizo sombra y competencia. Sigámosles ya en las varias vicisitudes de su historia. Los reyes de Asturias lo fueron por eleccion como los godos ; y como ellos , fueron elegidos por los barones y prelados. Durante algunos siglos, sus títulos , sus dignidades y su autoridad eclesiástica y civil fueron idénticas á las de los antiguos reyes de Toledo; pero andando el tiempo, con el desarrollo del principio aristocrático , y con las nuevas necesidades -sociales , la autoridad real experimentó graves alteraciones y mudanzas. Así fué que, á fines del siglo x, reinando Bermudo II, comenzó áprevalecer la monarquía hereditaria sobre la electiva ; con cuyo cambio , al mismo tiempo que se dió . mas estabilidad y fijeza á la autoridad real , se debilitó considerablemente el poder de la aristocracia , que quedó privada desde entonces de una candidatura peligrosa. A pesar de esta feliz innovacion , el trono no hubiera podido resistir á las invasiones de los barones feudales , si no hubiera constituido fuertemente á la Iglesia , y si no hubiéra concedido libertades y prerogativas á los pueblos. Por esta razon , aunque en los primeros tiempos conservaron los reyes la misma autoridad que los godos sobre la Iglesia y los concilios , despues solo conservaron la facultad de nombrar obispos en sede vacante , despojándose de la de revisar sus sentencias en materias eclesiásticas. Con la buena voluntad de los reyes, y con el engrandecimiento de los pontífices de Roma , la Iglesia de España comenzó á crecer, en el siglo xi y siguientes, en fuerza y en prestigio; lo cual no podrá extrañarse, si se atiende á que aquel fue el siglo de Hildebrando, hombre prodigioso , digno de sentarse en el Capitolio , y de gobernar desde aquel trono del mundo á las naciones ; que vió hundida en el polvo y nivelada con su pié la frente altiva del César , y en cuyas manos puso Dios , para que defendiese de la corrupciou á su grey, como en las manos del Arcángel , para que defendiese el paraiso , una espada de fuego. 121 Los pontífices , que en los primeros siglos de la restauracion, no tuv ieron en la Iglesia de España mas influencia que la que hablan tenido en tiempo de los godos, reducida al derecho de conferir el palio , de juzgar en apelacion , de enviar nuncios , y de nombrar legados en periodos fijos y para casos. especiales , comenzaron á ejercer desde esta época un influjo mayor en su disciplina y gobierno. Este influjo fue beneficioso en aquellos tiempos de escándalos y de discordias :. á él se debió en gran parte la unidad fortísima que alcanzó entonces la Iglesia , cuando la sociedad y el Estado , careciendo de una constitucion fija y permanente, caminaban por entre escollos y peligros. Símbolos de esa unidad fueron los arzobispos de Toledo , Primados de España : siendo digno de notarse , que ni la dignidad arzobispal , ni la de la Primacía se conocieron entre nosotros hasta fines del siglo m , famoso en toda la cristiandad y en los anales de la Iglesia. La llama de la fé se difundia entonces por toda la sociedad, más clara y más brillante que nunca : con ella se inflamaban los espíritus , se disponian las almas para los altos propósitos , y se encendian en caridad y amor los corazones. Entonces se introdujeron las peregrinaciones y romerías á los lugares santos en numerosas caravanas. Este fervor universal debió contribuir , y contribuyó poderosamente á enaltecer á los ojos de los hombres la Iglesia y sus ministros. En él tuvieron su origen las inmunidades eclesiásticas. La Iglesia estuvo exenta del pago de contribuciones, y llegó á tener el derecho, desconocido en la Iglesia primitiva , de imponer penas temporales. Los eclesiásticos , por su parte , conquistaron su exencion de la jurisdiccion civil, y solo estuvieron sujetos á la de sus diocesanos. Si á esto se añade , que la prohibicion de contraer matrimonio se extendió en el siglo xu á los clérigos de órdenes menores, se advertirá que, mientras que el celibato hacia independientes de la sociedad á los individuos de la Iglesia , la Iglesia , por su jurisdiccion privativa , se hacia independiente del imperio. Cualquiera que considere este engrandecimiento del sacerdocio, á expensas de la autoridad civil y política , estará inclinado á creer que (llanto ganó la Iglesia, tanto perdió la corona ; y tomará de ---- 125 — aquí Oeasion para superficiales y estériles declamaciones. Y sin embargo , nada seria mas contrario á la verdad de los hechos históricos : porque cuanto la corona perdió en lo espiritual , otro tanto ganó en lo temporal, y sobre todo, en prestigio. De mas de esto, es necesario tener siempre presente que la corona debia salir gananciosa , no solo con cuanto contribuía á su propio engrandecimiento y su lustre , sino tambien y mas principalmente con cuanto contribuia á dar esplendor y gloria al sacerdocio : como quiera que cuanto ganan nuestros aliados , tanto pierde nuestro enemigo coman ; y la Iglesia era legítima aliada de la corona , como la aristocracia el enemigo comun de la corona y la Iglesia , consideradas como instituciones políticas. Fortalecido el trono y engrandecida la Iglesia , todavía era necesario que el pueblo adquiriese valor y poderío , conforme á lo concertado de tiempo inmemorial entre estos personajes sociales, en su pacto perpétuo de alianza. Solo estando estrechamente unidos , y siendo poderosos, podian luchar con el enemigo cornun, y salir del campo vencedores. Los grandes feudatarios de la corona administraban la justicia en sus Estados, gobernaban á su antojo las ciudades , y tenían una voz preponderante en la formacion de las leyes. Era necesario , pues , que el pueblo tuviese intervencion en la formacion de las leyes , en la administracion municipal, y en la administracion de justicia ; que se les abriesen las puertas de las córtes, de los ayuntamientos, y de los tribunales. En cuanto á la administracion de justicia , confiada muy de antiguo á los condes, el pueblo tuvo intervencion en ella de dos maneras diferentes : la tuvo con la creacion de jueces reales , que debiendo ser letrados , habian de salir forzosamente de sus filas : la tuvo, aun en el tribunal de los condes, por la creacion de consejeros entendidos en leyes , con quienes se asesoraban p ara pronunciar sus sentencias , en clase de acompañados ; y fué tan grande la solicitud paternal de los reyes por sus pueblos , que impusieron á los jueces reales la obligacion de permanecer por espacio de cincuenta dias en el territorio sujeto á su jurisdiccion , despees de concluido su cargo , para resp►wlvr á las queja c , v á las demandas que contra. 126 — ellos entablasen los que se sintiesen agraviados por su causa en sus intereses ó en su honra. El nuevo juez del territorio conocia de estas demandas y agravios , asistido de hombres buenos : por donde se e , que el pueblo venia á juzgar en última instancia á los mismos que le habian administrado torcidamente justicia. Alfonso X , que tiró siempre á aumentar su propio poder con el abatimiento del de los barones feudales , echó por tierra á los condes y gobernadores de las provincias , que gozaban de una autoridad cuasi de todo punto independiente , disponiendo que fuesen administradas y regidas por Adelantados, sujetos á la autoridad de la corona. Pero lo que mas contribuyó á dar al pueblo la importancia política que tuvo mas adelante , fué sin duda su intervencion en la administracion municipal, y en la formacion de las leyes. No es mi ánimo trazar aquí la historia de los ayuntamientos y de las córtes de España , como quiera que mi propósito no es contar detenidamente los sucesos , sino considerar las grandes vicisitudes de esta monarquía , y desprender del caos confuso de los acontecimientos históricos los principios constituyentes de la sociedad española. Por otra parte, esta materia ha sido cumplidamente tratada por los séñores Lista y Morales en el número primero de esta Revista , y los que aspiren á formarse una idea exacta de esas dos instituciones , pueden recorrer con grande aprovechamiento sus artículos. Por lo que á mí hace , me limitaré á llamar la atencion hácia tres puntos de la mayor importancia , conviene á saber : el tiempo en que estas instituciones aparecen ; la causa filosófica de su aparicion ; y su significado en la historia. La cuna de los ayuntamientos fue la cuna de la monarquía en España , como en los (lemas pueblos del inundo. La unidad municipal es un hecho primitivo en todas las sociedades humanas; y tan primitivo y necesario , que es compatible con todas las instituciones y con todas las formas de gobierno (1). Cuando los bárbaros del Norte destruyeron el imperio de los Césares , la unidad municipal ( 1) Hasta en la India se, encuentran vestiios claros de esa institucion , que no podido sofocar de todo punto el despotismo del Oriente. 127 sobrevivió á la gran catástrofe del mundo civilizado. La unidad del Capitolio fue menos fuerte y menos necesaria para la civilizacion, que la unidad de una aldea ; corno la unidad de un pueblo es menos necesaria para los progresos de la humanidad, que la unidad de la familia. Disuelta la unidad municipal , desaparecerian las sociedades de la tierra : disueltos los vínculos de la familia, desapareceria el género humano ; porque es fuerza que la sociedad y el género humano se acaben , cuando los elementos que los constituyen , se extinguen. La municipalidad romana fue el único principio de reorganizacion , legado por el imperio moribundo á los pueblos de Occidente. España recibió y conservó cuidadosamente este legado, durante la monarquía de los godos. Y cuando esta dió su postrer aliento en Guadalete , los pocos que sobrevivieron á la sangrienta catástrofe , le guardaron en el arca santa , piadosamente conducida desde Toledo á las montañas de Asturias. Creemos que esto sucedió así , en primer lugar, porque era de todo punto necesario ; y en segundo lugar, porque en los fueros posteriormente concedidos á las ciudades por los príncipes , se supone la existencia de las corporaciones municipales. Por lo ciernas , esta investigacion no es absolutamente necesaria para mi propósito : porque , para mi intento , las corporaciones municipales no existen , sino desde la época en que tuvieron una grande importancia en el Estado ; desde la época en que comienzan á ser asunto de la historia, porque ejercieron un influjo poderoso en las vicisitudes políticas. Esta época es la de los fueros concedidos por los reyes, que comienza en el siglo xr, siendo los primeros en importancia y en fecha los concedidos á Castilla y á Leon por Alonso Y y por el conde D. Sancho el de los fueros. En cuanto á la introduccion de los procuradores de las ciudades en las asambleas generales de la nacion, hay quienes la descubren ya en el concilio de Jaca en 1063 : otros en los de Leon, Coyanza , Palencia y Salamanca , tenidos por el mismo tiempo ; pero lo que puede afirmarse , es que hubo procuradores de ciudades en las córtes convocadas en Burgos y en Leon en 1188. Las fechas aquí son importantes : porque de ellas resulta , que la emancipacion del pueblo , la emancipaeion de la Iglesia , y el 12S kingrandecimiento del trono fueron acontecimientos históricos coetáneos. Con efecto , en el siglo xi fué cuando la Iglesia vivió una vida independiente , emancipando á sus individuos de la sociedad, y emancipándose á sí propia del Estado. En el mismo siglo fué cuando , humillada ya y deshecha la morisma , rotas las huestes de sus ejércitos , y entrada la imperial Toledo por armas , los príncipes cristianos crecieron en poderío , y sintieron afirmarse sobre sus sienes la diadema , adornada con el laurel de !a victoria. En el mismo siglo fué cuando los pueblos fueron avaros , y los reyes pródigos de fueros municipales , siendo los unos tan solícitos en otorgar, como los otros en pedir : como si los que pedian, pidiesen aquello mismo que por conveniencia propia habian ya resuelto conceder los que se lo otorgaban. En el mismo siglo , en fin , ó en el siguiente , fue cuando los procuradores llevaron la voz en nombre del pueblo en las asambleas nacionales. A esta emancipacion simultánea de la Iglesia , del trono y del pueblo , no se le ha dado hasta ahora por los historiadores la importancia que en sí tiene : á mis ojos es tan grande , que esa simultaneidad por sí sola bastaria para autorizar mi sistema. Porque qué significan esas emancipaciones simultáneas, sino que el principio monárquico, el principio democrático, y el principio religioso viven de una vida coman , y mueren de una misma muerte en la sociedad española : que una misma es su cuna, uno mismo su trono, y uno mismo su sepulcro ? Esto explica , por qué , en toda la prolongacion de los tiempos históricos, los príncipes de España se mostraron para con la Iglesia respetuosos y magnánimos , concediéndola inmunidades , y colmándola de mercedes : por qué fueron generosos y benignos con los pueblos , otorgándoles sus fueros y libertades : por qué la Iglesia y el pueblo han hecho causa coman en tiempos de disturbios , de guerras y de revueltas interiores : por qué la Iglesia proclamó, y los pueblos acataron el derecho divino de los reyes; y por qué, en fin , se vieron mútuamente crecer y progresar sin rivalidades y discordias. Y no se crea que el principio democrático, no existió en España ha sta que dominó en los ayuntamientos y en las asambleas naciona- 135 — y en unas mismas costumbres : en los hábitos y en las costumbres feudales. Por el contrario , en Castilla , donde los principios fundamentales de la sociedad española conservaron siempre su fuerza y su vigor ; donde el feudalismo no pudo echar hondas raices ; donde el pueblo no conoció jamas la servidumbre del terruño , porque era noble como los nobles que le conduelan á los combates , habiendo ganado sus espuelas en los campo de batalla ; en Castilla, la corona fué más constantemente respetada , y el tronó más lealmente defendido. ¿Qué quiere decir esto, sino que los reyes nada temian del pueblo , y lo debian temer todo de una aristocracia turbulenta ? Qué quiere decir esto, sino que entre el principio aristocrático y el monárquico habia un antagonismo profundo, como entre el monárquico y el democrático una perpétua alianza`? Esto explica por qué en los Estados de Aragon , donde el principio aristocrático era el dominante , las prerogativas de la corona fueron siempre causa de disturbios , y asuntos de acaloradas controversias , siendo el trono el punto de mira de la ambicion , y el blanco de los tiros de aquellos orgullosos barones : mientras que las demasías de la nobleza , sus escándalos y desafueros fueron el tema preferente de las córtes castellanas, en la redaccion de su memorial de agravios. Es digno de notarse tambien que en las súplicas contra los desafueros de los nobles, elevadas al trono por las córtes de Castilla, la Iglesia hace cuasi siempre causa comun con el pueblo : prueba evidente de que la Iglesia , el pueblo y el trono eran aliados naturales contra el enemigo comun. De cuanto acabo de exponer resulta que, á pesar de la confusion y desorden de esos tiempos, todavía se ve claro que, así en los estados aragoneses como en las córtes castellanas , entre la Iglesia , el trono y el pueblo hubo siempre identidad de intereses , consonancia de principios , y concierto de voluntades : y que esa armonía no fué turbada ni en Aragon por la adversa , ni en Castilla por la próspera fortuna. Los grandes príncipes que florecieron en esta época , tiraron lodos á combatir la anarquía que se befiolvallit de la sociedad , in 131; -- troduciendo elementos de regularidad y de Orden en los código4 de las leyes ; porque lo que primero y mas imperiosamente reclamaban las necesidades pUblicas , era un nuevo código general; puesto que el de los visigodos rabia caido en desuso , como las costumbres primitivas , con las alteraciones de los tiempos. Pero si, para que baya órden y concierto en la sociedad y en la gobernacion del Estado, es necesario un buen código de leyes , no es menos necesario, para escribir y sancionar ese código , que la sociedad esté en calma , y que la accion del soberano sobre el súbdito sea poderosa y expedita. Ahora bien , en los turbulentos siglos que nos ocupan , el poder real encontraba por todas partes obstáculos invencibles, y apasionadas resistencias : y como . era natural , las encontró señaladamente en el propósito de sujetar al imperio de una ley comun una sociedad que era pasto de encendidas discordias, y juguete de las facciones que laceraban su seno. San Fernando, á pesar del prestigio que le daban sus victorias , no se atrevió á llevar á cabo esta empresa. Alfonso el Sábio la acometió , aunque indirectamente al principio , haciendo prevalecer en la universidad de Salamanca las máximas de la jurisprudencia romana , tan favorables , como es sabido de todos , á la autoridad suprema de los reyes. El influjo de esas máximas se echa ya de ver en su Fuero Real , en donde compiló las varias ' disposiciones , que sin estar en oposicion con sus miras , andaban dispersas por todos los fueros locales. Pero en donde estas máximas t se descubren más, y resplandecen , es en su famoso código de las Partidas : monumento que ‘ levantó con sus manos , y que nos deja dudosos de si el que le concibió , y el que le puso por obra , merece más ceñir su frente con la corona de los legisladores, ó con el laurel de los artistas. Este código , que era nada menos que una revolucion política y social decretada por un rey, viene á confirmar de todo punto mi sistema. En él se dan ensanches prodigiosos á la autoridad real, á las inmunidades eclesiásticas , y á los privilegios de los pueblós mientras que se limitan extraordinariamente los privilegios feudales. Esto sirve para explicar, por qué encontró tan obstinada resistencia - 137 — en la iclase de los nobles , á la sazon bastante poderosa todavía. Esa resistencia fué tan grande , que el legislador tuvo que abandonar su propósito para no promover escándalos y conmociones , que hubieran agravado inútilmeute los males de sus pueblos. Pero , como quiera que una preciosa semilla , arrojada en una tierra fértil, tarde ó temprano dá sus frutos, sucedió que Alfonso XI introdujo despues algunas disposiciones de este código en el Ordenamiento de Alcalá; y dió autoridad al resto , aunque indirectamente , en los casos no previstos por el Ordenamiento , por los fueros locales y por el Fuero Real. Desde entonces pudo afirmarse con razon, que los principios monárquico , democrático y religioso comenzaron á estar en un constante progreso ; y el principio aristocrático en una constante decadencia. En estas alternativas fué corriendo el siglo XV, hasta que , en tiempo de D. Juan el II , y sobre todo , en el glorioso reinado de Fernando y de Isabel , las córtes quedaron reducidas á una vana sombra , siendo los procuradores de las ciudades dóciles instrumentos de la voluntad del monarca. Los que desconociendo de todo punto la naturaleza y el significado de nuestras antiguas córtes , reconocen en ellas un signo de libertad., ven en su decadencia un signo de servidumbre. Y sin embargo, nada hay mas opuesto á los hechos históricos, que esta manera de considerar aquellas instituciones políticas. La verdad es, que las córtes no fueron nunca otra cosa sino un campo de batalla, en donde el trono , la Iglesia y el pueblo lidiaron por arrancar el poder de las manos de una aristocracia ensoberbecida con sus triunfos. Consideradas bajo este punto de vista las córtes , lejos de ser un signo de que el pueblo era libre , son un signo de que habia un enemigo poderoso que le movia cruda guerra , y que le obligaba á - combatir para reconquistar su antigua dominacion, y sus inmemoriales derecho4. Siendo esto así , la decadencia de las córtes , lejos de ser un signo de servidumbre , fué al contrario un signo de que habia alcanzado la victoria; y de que en adelante, para dominar, no le era necesario hacer alarde de sus fuerzas, y ostentacion de sus armas. ¿Necesitó de córtes para dominar, en tiempo de lievaredo? --- 13S ¿Necesitó de córtes para dominar, cuando con su voluntad omnipotente hizo salir armada de todas armas de las cavernas de Asturias la monarquía de Pelayo ? La monarquía absoluta en España ha sido siempre democrática y religiosa : por esta razon , ni el pueblo ni la Iglesia han visto jamas con sobrecejo el engrandecimiento de sus reyes , ni los reyes con desconfianza las libertades municipales de los pueblos, ni las inmunidades de la Iglesia. En los artículos siguientes, quedará esta verdad cumplidamente demostrada ) . Solo hallándonos en posesion de ella, nos hallaremos en posesion de la causa de nuestras grandes miserias , de nuestros largos infortunios, y de nuestros presentes desastres. Los que hayan recorrido la historia del la monarquía cristiana en los siglos medios , reconocerán en ella tantos y tan grandes elementos de disturbios, como en el imperio de Córdoba. Si en este hubo antagonismo de razas, en aquella hubo antagonismo de clases, lucha de intereses , y encendimiento de pasiones. En esta monarquía , como en aquel imperio, las provincias obedecieron á diferentes reyes y caudillos : la misma confusion , el mismo desórden reinaban en la península española, desde las vertientes meridionales de los Pirineos hasta las columnas de Hércules. Siendo esto así, cómo las mismas causas produjeron tan diferentes resultados en los dos ejércitos beligerantes , y en las dos sociedades enemigas? cómo, si los árabes sucumbieron á impulsos de sus discordias y de sus desmembraciones, los cristianos supieron vencer, á pesar de sus desmembraciones y discordias? Esto consiste en que las discordias y los odios suelen ser síntomas á un mismo tiempo de debilidad y (1) El autor no prosiguió , como pensaba, segun parece , este bosquejo histórico; si bien es de creer que, con ánimo de continuarlo , formó los extensos apuntes que entre sus estudios de aquella época ha dejado, relativos al reinado de los reyes católicos, y á las dinastías de Austria y de Borbon. Si teniendo en cuenta esta noticia, asi corno los varios ensayos históricos de DONOSO, anteriores y posteriores al presente opúsculo, se recuerda que el mismo deja comenzada una historia de la Regencia de Doña María Cristina, llega á convertirse en evidencia la presuncion de que, durante su vida entera, acarició, y en gran parte puso por obra el grave proyecto de escribir toda una historia de España. Nota del editor. - 139 — de fuerza : por esta razon , es muy difícil conocer, si una sociedad que 'desgarra sus propios miembros con sus propias manos , es una sociedad que se regenera , ó una sociedad que se disuelve. Las sociedades , como los hombres , al tiempo de nacer y al tiempo de morir, dan un gemido. Esto cabahnerite sucedió con las dos sociedades cristiana y mahometana. Fuerte y vigorosa la primera , merced á una religion que permite la libertad y el desarrollo de la actividad del hombre, sus discordias no fueron otra cosa sino el movimiento febril y desordenado de sus fuerzas , puestas violentamente en ejercicio. Débil y enervada la segunda , merced á una religion que destruye la anirnacion y la vida en todo aquello que toca ,- sus discordias , sus desmembraciones y sus odios agotaron los restos de sus fuerzas vitales; y agotándolos , aceleraron su disolucion y su muerte. Cualquiera diría , al presenciar la lucha obstinada y largo tiempo dudosa de los cristianos entre si , que era una lucha de gigantes ; y al presenciar las discordias intestinas de sus enervados conquistadores , que era una lucha de pigmeos ; que aquellos disputaban por un trono, y estos por un sepulcro. De lo dicho hasta, aquí resulta , que toda la historia de esta época puede reducirse á dos hechos generales, á saber : una guerra exterior, y una guerra interior. En la guerra exterior, combaten dos religiones y dos pueblos : la religion cristiana y la mahometana, los árabes y los españoles. Esta guerra se termina con el triunfo difinitivo de uno de estos dos pueblos , y de una de estas dos religiones : con el triunfo del pueblo español, y de la religion cristiana : con la humillacion del islamismo, y la expulsion de los árabes. En la guerra interior, la contienda es exclusivamente entre los principios que aspiran á dominar en la sociedad cristiana y española. Estos principios son , el monárquico , el democrático y el religioso por una parte ; y el aristocrático, por otra. Los primeros, nacidos de las entrañas históricas del pueblo español ; y el segundo, nacido de la guerra que el pueblo español sostuvo contra sus conquistadores ; como quiera que la guerra engendró la aristocracia. Por donde se e , que la guerra exterior fué causa de la guerra interior ; pue que en ella tiene la aristocracia su origen , y solo la aristocracia lo explica. Esto supuesto , ¿cuándo debió terminarse la guerra interior entre los principios moi n democrático y religioso, por una parte; y el aristocrático, por otra? Debió terminarse, cuando tuviese un término la guerra exterior ; puesto que en ella habia tenido su orígen. Lo que debla suceder, sucedió ; siendo admirable la concordancia entre la lógica de las ideas y la lógica de los hechos , entre la filosofía y la historia. La aristocracia dejó de ser poderosa, no solo para dominar, sino hasta para combatir, en tiempo de los reyes católicos , cuando, expulsados los árabes de Granada , vió la Europa tremolar sobre sus muros el estandarte de la cruz , vencedor del estandarte del profeta en un torneo de ocho siglos. ESTADO DE LAS RELACIONES DIPLOMATICAS ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA, EXPLICADO POR EL CARÁCTER DE LAS ALIANZAS EUROPEAS. ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA DE MADRID , EN EL AÑO DE 1839. ESTADO DE LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA , EXPLICADO POR 1!L CARÁCTER DE LAS ALIANZAS EUROPEAS. APASIONADA y borrascosa , aun mas que de costumbre, ha sido la discusion sobre el estado de nuestras relaciones exteriores , en la presente legislatura. Lo cual no causará maravilla ni á propios ni á extraños, si se advierte por una parte, que vá andando el tiempo, desde que se encendió en el Norte de España la tea de la discordia , y que con el tiempo van agravándose nuestras dolencias , y creciendo nuestras tribulaciones ; y por otra , que algunas polen_ cias, que se llaman nuestras amigas, y que son nuestras aliadas, apartan de nuestros infortunios sus ojos , cierran á nuestros clamores sus oidos , y retiran de nuestra mano su mano. ¿ Qué mucho, pues , que tornando consejo de su desesperacion , los representantes de la nacion española no puedan sofocar en la garganta la queja ? ¿Quién pedirá templanza y mesura á loc, agraviados y á lo; -- tris! es? ¿Quién impedirá al agraviado que levante al Cielo su clan u , y al triste que gima ? Y sin embargo , fuerza es confesar , por mas que el confesarlo sel para mí doloroso, que si los señores diputados que tornaron parte en esta solemne discusion , dieron muestra del mas acendrado patriotismo , no supieron no solo resolver, pero ni aun fijar la grave y árdua cuestion que á los cuerpos colegisladores habla sometido la regente augusta de España. Del tratado de la cuádruple alianza , solo nos queda el nombre sin la cosa, la letra sin el espíritu. Hecho es este, que ni « los legisladores ni los escritores públicos necesitan consignar y encarecer; como quiera que bastante consignado está en nuestro desamparo y abandono, y que sobradamente le encarecen las voces de espanto y de dolor que se lanzan en los aires , las víctimas que sucumben, y la sangre que se derrama del uno al otro mar, y desde las cumbres del Pirineo basta las columnas de Hércules. Este hecho no necesita consignacion ni encarecimiento ni declamaciones; pero . debe ser bien comprendido; y para serlo, debe ser bien explicado. Ahora bien , en el estado en que se encuentra Europa, una cuestion internacional , cualquiera que ella sea , no puede ser cabahnente comprendida , sino lo son del mismo modo todas las grandes cuestiones que se agitan y promueven por los gabinetes europeos. Tan grande es su trabazon , tan íntima su mútua dependencia, en esta era del mundo ! Por eso , no buscaré yo el orígen de la conducta de la Francia en la claridad ú oscuridad del espíritu ó de la letra del tratado. Tampoco le buscaré en afectos personales , que no alcanzan ya á determinar la política de los príncipes , ni son poderosos para estrechar ó romper los vínculos de las naciones porque las naciones y los príncipes, atentos hoy á mas graves intereses , ni conciertan alianzas , ni ajustan paces, ni se declaran la guerra por tan livianos motivos. Para encontrarel verdadero orígen del profundo olvido en que yace, por parte de una nacion vecina , el tratado de la cuádruple alianza, es necesario levantar el pensamiento á la contemplacion de las varias vicisitudes y trastornos que han experimentado las alianzas europeas. 145 — Unas mismas son las causas generales que producen las guerras y las alianzas , en todos los tiempos . y entre todas las naciones, á saber : los principios religiosos , los principios políticos , y los intereses materiales. No sé si existe una época en la historia , en que una sola de estas causas , sin ser modificada por las demas , haya sido bastante poderosa para dividir á los pueblos en grupos encontrados , y en confederaciones enemigas ; pero sí me creo autorizado para afirmar, sin temor de ser desmentido por los hechos , que en cada una de las grandes épocas históricas del género humano, una de esas causas generales ha ejercido un influjo mas poderoso que las otras, en las alianzas y contiendas de las naciones, asentando su imperio y su dominacion sobre las gentes. Para no tomar desde muy arriba la corriente de los siglos, me limitaré á consultar los anales de la Europa moderna. Cuando el Cristianismo , encarnado en los Pontífices , subió al Capitolio , y los bárbaros del Norte se derramaron por el imperio de los Césares , el principio religioso , siendo el único principio social que á la sazon existia , fué el dominante en el mundo. Por esta razon , en esa época histórica , el principio religioso preside á las guerras que se levantan , á las confederaciones que se forman , y á los tratados que se ajustan. La Iglesia católica se encontró sucesivamente en presencia de las sectas heréticas , del íslamismo, y de la iglesia reformada : en presencia de Arrio , de Mahoma , y de Lutero. El encuentro de esas diversas sectas y de esas opuestas religiones sirve para explicar cumplidamente las guerras y las alianzas de ese periodo histórico , que comienza con la destruccion del imperio de Occidente , y concluye con la paz de Westphalia , y con la guerra de treinta años. Si se suprime de esta época el principio religioso, quedan suprimidas de una vez cuasi todas las alianzas , cuasi todas las guerras , y cuasi toda la historia. Porque qué nos contaría la historia de esos tiempos bárbaros, si no nos refiriera las mil sangrientas batallas que trabaron entre sí los cristianos ortodoxos y los sectarios hereges , la formidable liga de todos los pueblos de la cristiandad contra todas las razas y naciones que adoraban el estandarte del profeta , y el encuentro del Occi-- TOMO If.  10 15) -- tre sí, y renunciaron á la guerra. La conducta de la Francia , en el siglo xvt , nos ofrece un insigne testimonio de esta verdad , que resplandece en todos los anales de la historia. Mientras que la Francia católica movia guerra cruda á la Alemania católica , tendía una mano llena de socorro á la Alemania protestante. ¿Qué significa esta conducta , sino que el principio religioso estaba ya dominado por el principio del equilibrio europeo ? En la tercera época , los príncipes estuvieron divididos entre sí , á causa de sus intereses materiales y de sus principios religiosos : y sin embargo, siempre sacrificaron sus creencias religiosas y sus intereses materiales á sus principios políticos. Esto sirve para explicar , por qué vinieron entonces sobre la Francia revolucionaria, unos en pos de otros, todos los pueblos de la Europa , como vienen , unos en pos de otros , los buitres sobre su presa ; ó como vinieron sobre Roma , unos en pos de otros, los bárbaros del Norte , guiados por la cólera divina. El mismo principio que sirve para explicar las grandes coaliciones de esta época entre príncipes y pueblos divididos entre si por creencias religiosas y por intereses materiales , explica tambien satisfactoriamente el texto de los tratados. Con efecto : así en los tratados de París de 30 de Mayo de 4814, y de 20 de Noviembre de I 845, como en el congreso de Viena , que ha constituido hasta la revolucion de julio él derecho público de Europa , les soberanos aliados sacrificaron el equilibrio del mundo á la dominacion exclusiva del principio político , que habia alcanzado la victoria. Y como para asegurar su dominacion en el tiempo presente , y para continuarla sin embarazo en lo futuro , estimasen necesario impedir que la Francia se revolucionase de nuevo , de aquí fue que , para evitar esta catástrofe , solo pensaron en ponerla diques , y rodearla de barreras , que bastáran á resistir su impulso en el momento del peligro. Con este único objeto, engrandecieron la Prusia , desmembrando la Sajonia ; dieron unidad á la Alemania ; formaron el reino de los Paises-Bajos ; aumentaron el poder del rey de Cerdeña, reuniendo á Génova bajo su cetro ; y fortificaron el lazo federal de la Suiza. El mismo principio que presidió á la redaccion de los dos tratados de París , y que dominó exclusivamente en las deliberacio- 153 -  • nes del congreso de Viena dominó tambien en los congresos sucesivos de Aquisgran y de Verona. Si todo lo dicho hasta aquí ésta conforme con los hechos consignados en la historia, me creo autorizado para afirmar, que todos los grandes periodos históricos se diferencian entre sí , porque eri cada uno de ellos domina un principio diferente; y se parecen entre sí , .° , porque en todos domina un principio ; y 2.° , porque en todos son sacrificadas las alianzas que aconsejan los demas intereses y los demas principios, á las alianzas que exige el interes y el Principio dominante. Me he detenido tanto en dejar asentada y puesta fuera de toda duda esta verdad , porque , como se verá despues , importa mucho á mi propósito descubrir la ley fija é invariable que preside á lá formacion de las ligas , al levantamiento de las guerra rg , á la aparicion de las coaliciones, y . á la redaccion de los tratados. El principio político fue dominante en Europa , mientras que el principio revolucionario no depuso las armas , cansado de combatir en un combate de muerte. Pero lanzado de la península italiana y de la península ibérica , cuando la Francia de la restauracion estaba representada por los Borbones en los congresos de los reyes, el principio revolucionario apareció vencido en la Europa y en el mundo. Entonces sucedió, que las cuestiones políticas comenzaron á perder su antigua importancia; y que los príncipes, deponiendo sus desconfianzas angustiosas , y recobrando la perdida serenidad de sus espíritus , apartaron sus ojos del espectáculo de las revoluciones, para ocuparse otra vez en las cuestiones gravísimas de intereses materiales, y de equilibrio europeo. Comenzaba apenas á manifestarse esa tendencia en los consejos de los príncipes , cuando la revolucion de julio vino á renovar la faz de la Europa , haciendo prevalecer nuevamente sobre los intereses materiales los intereses políticos. El tratado de 22 de Abril de /183i tuvo su orígen en este acontecimiento , que no solo fue una revolucion para el pueblo francés, sino tambien una revolucion para el mundo. Con él se rompieron las antiguas alianzas , y se alteró profundamente el equilibrio euro- t5i -- peo. El Austria , aliada natural de la Inglaterra , se puso al lado de la Rusia ; y la Francia , aliada natural de la Rusia , se puso al lado de la Inglaterra , de quien habia sido constante enemiga en toda la prolongacion de los tiempos históricos. Y sin embargo, las alianzas quebrantadas entonces no eran efímeras y caprichosas. La alianza entre el Austria y la Inglaterra se fundaba en el temor que la primera tuvo siempre del engrandecimiento de la Rusia , y en el recelo que tuvo siempre la segunda por el engrandecimiento de la Francia. La alianza entre la Francia y la Rusia no tenia menos sólidos fundamentos. Colocada aquella en el centro , y esta en el polo de la Europa , no ' , Miau existir , entre las dos , rivalidades ni contiendas. Si á esto se agrega que la Rusia , desde el tiempo de Pedro el Grande , tenia puestos sus ojos en el Oriente , en donde más tarde ó más temprano se 'labia de encontrar con la Inglaterra, rival y enemiga de la Francia , no se extrañará que la Francia y la Rusia estuvieran unidas con vínculos estrechos , habiendo entre ellas comunion de odios, y comunion de intereses. Su alianza es tan natural, que Alejandro y Napoleon convinieron , cuando la paz de Tilsit, en las bases de un tratado , por medio del cual debia dividirse el mundo entre los dos emperadores. El de la Rusia debia imperar en el Oriente ; el de la Francia debia ser el árbitro de casi todo el continente europeo. El enlace de Napoleon con una princesa austriaca , y la cuestion de Polonia agriaron despues los ánimos de los dos emperadores , hasta el punto de declararse ta guerra ; resultando , para la Francia , de su rompimiento con la Rusia , 1 .° , que la Rusia fue el depósito de todas las mercancías de la Inglaterra ; y que desde entonces, el sistema continental fue imposible : y 2.°, que los ejércitos franceses encontraron dos grandes sepulcros : uno en Rusia , otro en España . Así , pues , las alianzas que quebrantó la revolucion de Julio, estaban fundadas en intereses materiales ; intereses , que no deben olvidar nunca los hombres de Estado , y que ni) olvidan nunca las naciones. Si la revolucion de Julio fue bastante poderosa para trastornar todas las alianzas europeas , esto consistió en que entonces los intereses materiales fueron dominados por los principios políticos; - 155 — resultando de aquí , quelos primeros fueron sacrificados , como sucede siempre que el principio político domina, á los segundos. Entonces los gabinetes , movidos por intereses encontrados , se vieron en la situacion mas dificil y angustiosa. El Austria tenia que temer mucho del engrandecimiento de la Rusia ; pero temió más la propaganda francesa en el corazon de sus dominios y en SEIS estados de Italia. La Prusia no temió menos al autócrata del Norte , separado solamente el espacio de seis jornadas , de la capital de su mal trabada monarquía : pero al mismo tiempo recordaba con profundísimo dolor los dias siniestros y amargos, en qtie estuvo á punto de perder su nacionalidad á manos de la Francia , despues de haber perdido su gloria : vió llena de espanto y de angustia la sublevacion de la Bélgica , y sintió acercarse el momento en que cruzase las aguas protectoras del Rhin la bandera tricolor , nuncio de exterminio para ella. La Rusia , en fin , contuvo el ímpetu de sus águilas, prontas á tomar su vuelo sobre Constantinopla y el Oriente; porque vió levantarse sobre su sepulcro , obedeciendo á la evocacion de la Francia , el cadáver sangriento y mutilado de Polonia. Así fue cómo la Rusia , el Austria y la Prusia sofocaron la voz de sus rencores, siendo menos poderoso para separarlas el encuentro de sus intereses materiales , que la identidad de sus principios políticos para hermanarlas y unirlas. Entre tanto , la Francia y la Inglaterra , rivales entre sí desde los tiempos mas remotos , se dieron por primera vez las manos, movidas por contrarios sentimientos , y por distintos intereses. La Francia buscó el apoyo de la Inglaterra , con menoscabo de sus intereses materiales , para hacer prevalecer sus intereses morales y sus principios políticos. Y la Inglaterra , aceptando su amistad, aprovechó la ocasion que le deparaba la fortuna , de tener encadenados, ó de desencadenar á su antojo los vientos de la discordia por el mundo. Por donde se ve , que la revolucion de Julio, considerada bajo su aspecto diplomático , solo fue beneticiosa para la Inglaterra; porque mientras que obligó á todos los gabinetes de Europa á contraer alianzas , contrarias evidentemente á sus intereses materiales , solo la Inglaterra contrajo una alianza conforme á — 156 sus intereses materiales y á sus intereses políticos. Fue conforme á sus intereses políticos ; porque la doctrina de la legitimidad de la insurreccion de los pueblos contra los tronos , aclamada por la Francia , era su propia doctrina. Fue conforme á sus intereses materiales ; porque no teniendo que temer sino de la Francia y de la Rusia , no era probable que la Rusia , siendo enemiga de la Francia , se avanzase sola hácia la India ; ni era posible que la Francia, enemistada con la Rusia , tuviese miras contrarias á las de Inglaterra , exponiéndose al riesgo de perder su amistad , que tan necesaria le era á la sazon para tener á raya los ejércitos del Norte. Me he detenido tanto en examinar el trastorno producido por la revolucion de Julio en las alianzas europeas ; porque este exámen es á mis ojos necesario para comprender el significado primitivo del tratado de la cuádruple alianza, para comprender el significado que ahora tiene , y para calcular el que pueda tener más adelante. Si el fallecimiento de Fernando VII hubiera acaecido antes de la revolucion de Julio , la cuestion española hubiera sido resuelta, sin duda ninguna, de la manera siguiente por las grandes potencias de la Europa. La Francia no hubiera vacilado un momento en apoyar directa ó indirectamente las pretensiones del príncipe rebelde, representante de su interes dinástico , y símbolo de sus principios políticos. El Austria tambien se hubiera puesto de su parte, movida por sus intereses políticos , y á pesar de sus intereses dinásticos. Las demas potencias del Norte hubieran seguido probablemente su ejemplo. La Inglaterra , por el contrario , se hubiera declarado sin vacilar por Isabel II , no solo como representante de principios políticos análogos á los suyos , sino tambien y más principalmente, porque su elevacion al trono era un golpe dirigido contra la dinastía reinante en Francia. De todo lo cual se deduce , que si Fernando VII hubiera fallecido antes de la revolucion de Julio, la causa del príncipe rebelde hubiera encontrado un vigoroso apoyo en los intereses y en los principios á la sazon dominantes en la diplomacia europea. Pero la Providencia apartó de nosotros esa gran calamidad , haciendo que precediese la revolucion de Julio al fallecimiento del último monarca. Con esa revolucion , hicimos nuestro al gabinete - 157 — francés, puesto que á ella exclusivamente se debió que prevaleciese en sus consejos el interes político sobre el interes dinástico. De todo lo dicho resulta que la revolucion de Julio alteró todas las bases en que descansaba el derecho público de Europa , y su: bordinó las alianzas reclamadas por los intereses materiales, á las alianzas políticas ; siendo consecuencia de semejante situacion, que las nuevas alianzas debian prevalecer sobre las antiguas, todo el tiempo que las cuestiones sobre intereses políticos prevaleciesen sobre las cuestiones " de intereses materiales ; y las antiguas sobre las nuevas , .desde el momento en que las cuestiones sobre intereses materiales volviesen á prevalecer sobre las de principios políticos. Esto explica todo lo que sin estas consideraciones nos pareceria inexplicable, en la historia contemporánea. En los primeros años que siguieron á la revolucion de Julio , la cuestion política no solo prevaleció sobre todas las demas , sino que absorbió , si puede decirse así , todas las cuestiones europeas. Por eso , la Francia no solo favoreció moralmente entonces la dilatacion de las ideas liberales , sino que tambien fue propagandista , y hasta conspiradora. Dominada por clubs revolucionarios , franqueó sus tesoros á los que , lacerado el corazon con duros padecimientos , y abrumada la mente con ingratas memorias, solo vivian con la esperanza de vengar agravios antiguos , conquistando su patria perdida, y restaurando revoluciones olvidadas. Al rededor del estandarte de los tres colores , que tremoló en otros dias sobre todas las capitales de Europa , se agruparon , como si fuera un lábaro de salud, todos los proscriptos de la tierra. La fragua revolucionaria comenzó á arder á todos vientos ; y con su lumbre se forjaban los rayos que habían de abatir los tronos , para que, quedando huérfanas de sus reyes , vivieran emancipadas las naciones. Para no hablar sino de nosotros mismos , todos saben quiénes fueron los que apoyaron con algo mas que con promesas las tentativas contra el gobierno de Fernando VII , de los emigrados de la península española. Cuando Isabel II subió al trono, el peligro inminente de la Francia duraba todavía , y las cuestiones sobre principios políticos eran aun las dominantes en Europa ; por eso, el gabinete francés no solo LS apresuró á reconotier al gobierno de nuestra reina , sino que su reconocimiento fue una firma en blanco , en donde nosotros éramos dueños de escribir el pacto de nuestra union ,y de dictar sus condiciones. Cuando se celebró el tratado de 22 de abril de 1834 , era mucho menor. para la Francia el riesgo de una guerra de principios; pero por ser menor , no dejaba todavía de ser grave. La gravedad del riesgo explica la existencia del tratado. Por donde se ve , que las alianzas que tuvieron su orígen en la revolucion de Julio , hán recorrido las mismas fases que la revolucion en donde tuvieron su origen , observándose esto principalmente en la cuestion española. Hubo un tiempo en que la Francia temió hasta por su existencia ese tambien es el tiempo en que la Francia conspira. Más adelante, si no temió por su existencia , temió por su seguridad á lo menos : en ese tiempo se ofrece. Despues fluctúa entre la esperanza y el temor : y en ese tiempo contrata. De lo dicho hasta aquí , pueden deducirse las consecuencias siguientes , de las cuales , si algunas son conocidas de muchos , otras lo son de pocos ; habiendo entre ellas alguna , que hasta ahora de nadie debe haber sido conocida, puesto que por nadie ha sido proclamada : 1. a El vínculo de union entre Isabel II y el rey de los franceses tiene su orígen en la preponderancia del principio político sobre los intereses materiales ; preponderancia , que á su vez tiene su orígen en la revolucion de julio : 2. a No habiendo sido formada esa union por afectos personales, sino por consideraciones políticas, las varias alteraciones y mudanzas que en ella han ocurrido , no pueden explicarse sino por las alteraciones y mudanzas ocurridas en la política europea : 3. a Las relaciones amistosas entre el partido liberal de España y el gabinete francés , no comienzan con el advenimiento al trono de Isabel II , sino con la revolucion de julio; y desde esta época hasta la del tratado de la cuádruple alianza, ha habido, en esas relaciones, notables cambios y trastornos, análogos siempre á los trastornos y cambios de la política general de los gabinetes de Eu ropa : 4. a El tratado de 22 de abril, cine aparece como el primer acto de union entre las dos naciones amigas , no es 159 sino el último acto de esa union , que comenzó con la revolucion de julio : 5. « ese último acto de union no fué un progreso en - la union, sino una decadencia. Esto necesita de algunas explicaciones. Cuando dos gabinetes enemigos ajustan paces , y despues de hechas las paces , conciertan alianzas por medio de un tratado , ese tratado es un progreso en su union ; porque tenderse la mano es progresar, para los que acaban de deponer sus odios y envainar sus aceros. Pero cuando una nacion conspira en favor de otra , es decir, cuando la dispensa auxilios no pedidos ; y cuando despues se ofrece á su disposicion sin reserva , es decir, cuando la ofrece todos los auxilios que pida , obligarse despues por medio de un tratado á dispensarla, no todo género, sino cierta clase de auxilios; y á. dispensarla esos auxilios , no en cualquiera ocasion , sino en ciertas ocasiones ; y no en ocasiones que deba señalar la nacion necesitada de socorro , sino en aquellas que la nacion protectora determine, es una decadencia en la amistad , no un progreso. Considerado el tratado de la cuádruple alianza bajo este nuevo punto de vista . , que es el suyo , se advierte desde luego cuánto yerran los que , doliéndose del profundo olvido en que yace por parte de la Francia , atribuyen ese olvido á miras interesadas y á intenciones ambiciosas. No : el mal no está en que la Francia tenga miras interesadas sobre la península. En esta tierra, inundada hoy de sangre y regada de lágrimas, no está el jardin de las Espérides ni el Vellocino de oro para excitar la codicia de atrevidos extrangeros. El mal está en que el gabinete francés no se cuida de nosotros : en que , para nuestras necesidades , sus manos están vicias , y hasta sus ojos están secos. Y si queremos descubrir el orígen de esta situacion deplorable , no le encontraremos ciertamente en una mudanza de ánimo caprichosa por parté del gabinete francés , sino en el trastorno que han experimentado , desde la revolucion de julio acá, todas las alianzas europeas ; trastorno , cuyo primer síntoma ha sido el tratado de la cuádruple alianza ; signo, para algunos , de ventura, y para mí , de que iba comenzando la progresion descendente de la amistad francesa hácia la revolucion española. El verdadero orígen de esa progresion descendente se enenen- -- Ira en que, desde la época de la revolucion de julio hasta la del tratado , y desde la época del tratado hasta el dia , las cuestiones sobre intereses políticos han ido perdiendo terreno , y las cuestiones sobre intereses materiales han crecido en magnitud , y han ganado en importancia. Han perdido terreno las primeras ; porque el gobierno francés , habiendo contenido á la revolucion en los límites del órden, es ya reconocido por la Europa Septentrional, como un hecho consumado. Han crecido en magnitud las segundas ; porque la Rusia , dueña de los Dardanelos desde el tratado de Unkiar. Skelesi , amenaza desde Sebastopol á Constantinopla , y desde Constantinopla al Mediterráneo ; mientras que con su protectorado de la Persia quiere ponerse en disposicion de elegir entre el Golfo Pérsico y el camino de Alejandro, para penetrar con sus huestes en la India. Ahora bien : desde el momento en que las cuestiones sobre intereses materiales han vuelto á prevalecer sobre las de principios, las alianzas antiguas han vuelto á prevalecer sobre las nuevas alianzas : y nadie que no sea miope , puede dejar de advertir, de algun tiempo á esta parte, una alteracion profunda en las mútuas relaciones de los gabinetes de Europa. El Austria, que en 1830 rompió con la Inglaterra para aliarse con la Rusia , 'en 1838 celebra con la Inglaterra un tratado de comercio , evidentemente hostíl á los intereses rusos. La Francia , que en / 830 se entregó á la Inglaterra ciegamente, vacila entre la amistad de la Inglatera , á quien tiende todavía la mano , y la amistad de la Rusia , en quien tiene puestos los ojos. Es decir, que si , por una parte , es cierto que las nuevás alianzas no están públicamente rotas , por otra parte , es cierto tambien que están de hecho quebrantadas ; porque comienza á hacerse sentir la necesidad , sino de restablecer en todo su fuerza y vigor, á lo menos de respetar las antiguas. La tendencia visible de la Francia es evitar las colisiones europeas, manteniendo el statu quo de la cuestion del Oriente, y tomarse tiempo para pensar si ha de aliarse con la Inglaterra , ó si ha de aliarse con la Rusia , manteniendo entre las dos el mas completo equilibrio. Esto sirve para explicar su conducta en la cuestion española. Mientras que la Francia tuvo por enemi- • - 161 — gas á las potencias del Norte , interesadas en mantener en la península el despotismo, la Francia conspiró por nosotros, se nos ofreció, y contrató con nosotros ; porque los contratos , los ofrecimientos y las conspiraciones eran medios de hacer al Norte la guerra. Por la misma razon , desde que está en paz con el mundo , ni conspira , ni se ofrece , ni contrata ; se abstiene : y se abstiene , porque cree que no podria sernos hostil sin romper con la Inglaterra, ni podria sernos abiertamente favorable sin romper con las potencias del Norte, en una época en que todo rompimiento alteraria su política , que consiste en mantener entre las grandes potencias el statu quo y el equilibrio. Tales son los hechos , con respecto al tratado de la cuádruple alianza ; y tales las causas que lo explican. Este célebre tratado ha corrido hasta cierto punto la misma suerte , que las disposiciones tomadas de comun acuerdo por los soberanos de Europa en el congreso de Viena. Las disposiciones del tratado , como las disposiciones del congreso , subsisten , porque están escritas , y porque no han sido solemnemente abrogadas. Pero subsisten, sin ejercer accion sobre el mundo ; subsisten, si no abrogadas por otras disposiciones . suprimidas por los hechos. Dónde está el reino de los Paises-Bajos, llamado á la vida contra la naturaleza do. las cosas , y por la voluntad de los reyes? Dónde está la Polonia , á quien en el congreso de Viena ofreció vida y libertad el autócrata de las Rusias? Dos grandes estremecimientos han producido dos grandes mudanzas , dando á la Bélgica una corona , y á la Polonia un sepulcro. Así , la trama laboriosamente tegida por los congresos , es destegida violentamente despees por las revoluciones. Si queremos levantar los ojos al origen del cambio profundo que han experimentado las alianzas europeas desde 1830 á 1838, le encontraremos en el desarrollo que desde entonces acá ha alcanzado la cuestion del Oriente. Cuestion inmensa , enigma grave , temeroso , si puede decirse así, de cuya adivinacion dependen los destinos futuros del género humano , y que espanta á la imaginacion , y abruma al entendimiento. Las generaciones presentes asisten al espectáculo mas maginTOMO U.  11- - 26S — patrimonio de la monarquía . La fortuna 6, por mejor decir, la 1 rov idencia , se declaró por los reyes. Tal fué el gran periodo social , que habiendo comenzado, cuando habian desaparecido del mundo la unidad social , la unidad política y la unidad religiosa , tuvo fin , cuando volvieron á reinar en el inundo esas tres poderosas unidades. La edad media comenzó , cuando todas esas unidades habian corrido naufragio. La edad media concluyó , cuando todas las naciones tuvieron un mismo Dios y un mismo culto : cuando cada una de esas naciones fué un pueblo : cuando cada uno de esos pueblos fué gobernado por un rey. La edad media significa esto : y si no significa esto, no significa nada. Conocido el caracter esencial de ese gran periodo histórico, ¿cuál es el significado de la intervencion , por parte de los representantes del pueblo , en la imposicion de las contribuciones; intervencion , que no 'labia existido antes en el inundo? han conocido los publicistas modernos su verdadero significado ? Es conveniente que tenga hoy la misma aplicacion que tuvo entonces : ó debe tener una aplicacion diferente , supuesto el actual estado de la Europa ? . 11. EN el articulo anterior , hemos procurado demostrar cumplidamente, que la idea de la libertad no vino al mundo durante la prolongacion de los tiempos históricos que comienzan con la destruccion del imperio romano , y tienen fin con el establecimiento de las monarquías absolutas. En esta época de eterna recordacion , porque en ella está el origen de todas las instituciones que han alcanzado despues su 269 — completo desarrollo , es en donde se ofrece por primera vez á nuestra vista el espectáculo de la intervencion , por parte de los representantes del pueblo , en la imposicion de las contribuciones concedidas á los reyes. La naturaleza de esa intervencion ha sido desconocida , hasta estos últimos tiempos , por la mayor parte de los publicistas de Europa. Señalar aquí su verdadera índole, así como los delirios y las extravagancias de cierta escuela política, que en este, como en otros graves asuntos , ha falseado la historia para conturbar á las nacio« nes , es el objeto de este artículo. Lo que distingue á la organizacion social de la Europa durante los siglos medios , de la organizacion de las sociedades modernas y de las sociedades antiguas , es que., mientras que así en la antigüedad , como en la Europa de nuestros dias , la tierra está poseida por el hombre ; durante los siglos medios, el hombre estaba poseido por la tierra. No es nuestro ánimo , porque no lo necesitamos para nuestro propósito , subir al origen de este fenómeno singular ; para nuestro propósito , baste consignar aquí ese fenómeno , como un hecho. Todos nuestros lectores tienen noticia de los esclavos del terruño , llamados así , porque estaban como fatalmente adheridos á la tierra. Que con respecto á esta clase de esclavos , la tierra era lo principal y el hombre lo accesorio , es una cosa evidente ; que esto mismo sucedia con todas las clases de tierras y con todas las clases de hombres , es una cosa tal vez menos sabida , pero no por eso menos puesta fuera de toda duda. Con efecto , para saber cuál era la categoría social de un hombre en esta época , era necesario averiguar primero , cuál era la categoría de la tierra que estaba sujeta á su uso y señorío. Si el hombre cuya categoría se trata de averiguar , era el único señor de toda la tierra , ese hombre era rey. Así sucedió con Guillermo el Conquistador , que se adjudicó á sí propio la propiedad territorial de la Inglaterra, por derecho de conquista. Los que recibian de manos del rey el dominio indirecto , y el derecho de usufructo de las tierras pertenecientes á la corona , eran los primeros barones - 270 — feudales. Los que-recibian de los barones , en los mismos términos, estas tierras, componían lo que se llamaba su gente. En fin, cuando el hombre libre,porque era señor de una tierra libre, infeudaba su tierra , al trasladar el dominio directo sobre su tierra , trasladaba tambien el dominio directo . sobre su persona. Siendo la tierra el único orígen de todos los derechos y de todas las obligaciones , resultó de aquí , que si el rey no estaba sujeto á nadie sino á Dios, no consistía esto en que fuera rey , sino en que solo Dios era el señor absoluto de la g tierras que poseía. Es esto tan cierto , que el hombre libre, señor absoluto de una tierra , era tan independiente de toda autoridad humana , inclusa la autoridad real; como el rey: Por esta misma razon, si los barones estaban obligados á seguir los pendones del rey , y á la prestacion de ciertos servicios , no estaban obligados á estas cosas en calidad de vasallos, sino en calidad de poseedores de tierras , cuyo dominio directo pertenecía á la corona ; es decir, en calidad de barones feudales. Por esta misma razon , en fin , si la gente puesta al servicio de los barones feudales , dependía directamente de estos , é indirectamente del rey , esto no consistía sino en que cultivaban ciertas tierras , cuya posesion tenía su orígen inmediato en los barones , y su origen inmediato en el rey, que reservándose su dominio directo , había traspasado el indirecto á sus barones feudales. Sentados estos principios , que hó lo son sino porque son la generalizacion de ciertos hechos , vengamos al origen histórico y filosófico de la intervencion de los representantes del pueblo en el otorgamiento de las contribuciones. En los siglos que siguieron inmediatamente á la conquista del imperio romano , cesó de todo punto en la Europa el tráfico y la industria : resultando de aquí , que todas las contribuciones habian de cargar , por necesidad , directa ó indirectamente sobre las tierras. Ahora bien ; esta servidumbre , impuesta sobre una cosa tan sagrada , era una cosa grave, porque era una especie de insurrecciori por parte del hombre contra su legítimo soberano. De aquí procedió la idea , de que las contribuciones no podian 271 — ser impuestas , sino siendo consentidas. Si las tierras hubieran podido hablar , no cabe duda sino que el hombre , antes (le gravarlas con una contribucion , hubiera exigido el consentimiento de las tierras. No siendo esto posible , exigió el consentimiento de los que las tenian en su posesion y dominio. Esta intervencion , nacida de una idea absurda , duró más tiempo que la idea en donde tuvo su orígen. No siendo esta la primera vez que las mejores costumbres han tenido su origen en tales absurdos. De lo dicho en este artículo y en el anterior, se sigue, en cuanto á la edad media ; que fue una época en que , lejos de ser la idea de la libertad la idea dominante , gravitaban los pueblos con una gravitacion irresistible hacia la monarquía absoluta ; y en cuanto á la intervencion de los representantes del pueblo en la imposicion de las contribuciones ; que lejos de tener su origen en un sentimiento liberal , tuvo su orígen en un sentimiento servil , en el sentimiento de la superioridad absoluta de la tierra , y de la inferioridad absoluta del hombre. Quién , que haya estudiado atentamente la historia, no mirará con ojos atónitos á los hombres de cierta escuela política proclamar la restauracion de aquellos felices tiempos (los de la edad media) en que la libertad , venida del Cielo para consuelo del hombre , era la reina del mundo? Quién no se pasmará al ver que ciertas gentes aseguran con imperturbable aplomo , que el derecho del pueblo, de intervenir por medio de sus representantes en la imposicion de las contribuciones , ha sido siempre el Palladium de las libertades públicas, y uno de los derechos imprescriptibles del hombre , porque es inherente á la dignidad humana? Quién no se llenará de admiracion , al ver que ciertas gentes tienen la impudencia de poner estas doctrinas absurdas bajo el amparo y la proteccion de la historia ? Y sin embargo , la creencia de que estos principios se apoyaban en fundamentos históricos, es la única causa de la propagacion de ciertas ideas desastrosas, puestas en circulacion por una esencia política que floreció en el siglo xviii , y que vive todavía , aunque con una vida valetudinaria , en el xix. — 272 -- Los fundadores y adeptos de esta escuela han creido ver en las instituciones de la Europa anteriores al establecimiento de las monarquías absolutas , unas fortalezas levantadas para servir de asilo y de refugio á la libertad de las naciones. Ellos han creido reconocer un estado permanente de paz , en un estado permanente de guerra : en la aspiracion constante hácia el despotismo, han creido descubrir una aspiracion constante hácia la libertad; en las transacciones que fueron hijas de la impotencia de todos , han creido reconocer los pactos con que los pueblos querian ligarse á sí propios, ligando tambien á los reyes. Esta ignorancia profunda del verdadero caracter de los acontecimientos históricos nos hace recordar que uno de los revolucionarios franceses de mayor fama y renombre , como estuviese encargado con otros de redactar una de las muchas constituciones efímeras que abortó la revolucion y que devoró el imperio , escribió una carta al conservador de la biblioteca nacional , pidiéndole con urgencia que le remitiera, para tenerlas á la vista , las leyes de Minos. Así estudiaban en el siglo xvm la historia ; y así la estudian en el siglo xrx todavia algunos de los que se dan á sí propios el título de guardadores de la libertad de los pueblos. Estos malos estudios históricos produjeron sus naturales consecuencias : los que pensaban restaurar la libertad , solo restauraron la anarquía. Creyendo de buena fé , que el pueblo de Roma habia sido soberano el ), proclamaron la soberanía del pueblo corno un principio , siendo solo una máquina de guerra. Creyendo de buena fé , que las repúblicas antiguas habian sido gobiernos democráticos, quisieron depositar el poder en manos de la democracia , que no le ha tenido nunca de una manera estable , porque el principio democrático es el principio disolvente de todos los gobiernos. Creyendo de buena fé , que las instituciones políticas de la edad media eran instituido- (1) Aquí hay más que ignorancia de la historia romana ; hay ignorancia del lalin. La palabra populus romanus no significaba la reunion de todos los habitantes, sino de todos los patricios de Roma. Lo que se entiende hoy por pueblo, culindo dice pueblo soberano, es lo que en latir' se significa con la palabra plebs. - 273 — nes libres, y que las confederaciones populares contribuyeron al afianzamiento de esas instituciones, proclamaron la insurreccion, no solo como el más santo de todos los principios , sino tambien como el más santo de todos los deberes. En fin creyendo de buena fé, que la intervencion de los representantes del pueblo en la imposicion de las contribuciones habia sido , por parte de los reyes , un reconocimiento de la soberanía de los pueblos , y por parte de los pueblos , un acto de soberanía , proclamaron el principio , de que esa intervencion, llevada hasta sus últimos límites, es el Palladiuin de la libertad de los pueblos. En uno de nuestros próximos artículos, veremos la aplicacion que la escuela democrática ha hecho de ese principio ; compararemos lo que es hoy dia esa intervencion con lo que fué en la edad media; y señalándola los límites que debe tener , podremos considerar esta cuestion bajo su aspecto legal , despues de haberla considerado bajo su aspecto histórico , y bajo su aspecto filosófico. III • Si la escuela política, de que hicimos mérito en el artículo anterior, puede ser acusada de ignorancia por haber falseado de todo punto la historia , fuerza es confesar que no habrá nadie tan atrevido , que la acuse de inconsecuente , vistas las deduciones que sacó de sus estudios hístóricos. La lógica del mal es tan inflexible como la lógica del bien : vencedora de todos los obstáculos , no retrocede ni aun en presencia del mayor de todos los absurdos. Si esta verdad, consentida por todos los hombres, y consignada en todas las historias, necesitára de demostracion , quedaría demostrada en los renglones que ' vamos á escribir, consagrados á poner delante de los ojos de los lectores imparciales el espectáculo de una Tomo 11.  18 - 274 --- escuela , á quien la falta de razon y la sobra de consecuencia precipitó en los mas extravagantes delirios. La intervencion del pueblo por medio de sus apoderados en la imposicion de las contribuciones , aunque fué una cosa absurda, considerada en su origen , considerada en la práctica, fué una cosa conveniente. Su conveniencia resultó, no solo de su bondad absoluda , sino tambien de su bondad relativa. La claridad exige de nosotros en este punto algunas explicaciones. Que las dilapidaciones de los caudales públicos son un mal, y un mal muy grave , es una cosa puesta fuera de toda duda. Que esas dilapidaciones , frecuentes en nuestros Bias , debían ser más frecuentes en los siglos bárbaros , por razones que están al alcanze de todos , es una cosa que no necesita ser demostrada. Que la intervencion por Parte de los representantes del pueblo en la imposicion de las contribuciones , es de suyo poderosa para evitar basta cierto punto la dilapidacion de los caudales que pasan de las arcas del pueblo á las arcas del tesoro , es una cosa evidente. Que siendo esto así , esa intervencion , considerada en sí misma , es útil al pro-coman , es doctrina que ni ha. encontrado , ni encuentra , ni encontrará jamás probablemente temibles adversarios. Sin embargo : al hacer la aplicacion de esta doctrina á la sociedad , es sumamente dificil evitar grandes escollos: El -único sobre el que nos proponemos llamar la atencion de nuestros lectores, consiste , en convertir una cuestion que es económÍca de suyo , en una cuestion política : una cuestion privada , digámoslo así, entre los contribuyentes y los que manejan sus caudales en una enestion de poder entre el pueblo y el rey ; ó lo que es lo mismo , en una cuestion de preponderancia entre los poderes del Estado - . La edad media supo evitar aPortunádamente este escollo. La intervencion por parte de los representantes del pliehlo en la imposicion de las contribuciones , no perdió nunca su. caracter exclusivamente económico , ni adquirió nunca el caráctet . exclusiva mente políticó que hoy tiene, merced á la escuela de funestisima memoria , que tantas calamidades y tan ásperos trastornos ha traido sobre el mundo. — 275 Que la intervencion por parte de los representantes del pueblo en la imposicion de las contribuciones no tuvo , en la edad inedia, ningun caracter político , se demuestra por el hecho , de que esa, intervencion estaba limitada á la imposicion de nuevas contribuciones , pudiendo el rey disponer á su antojo de las contribuciones antigtias es decir, que en ninguna ocasion, en ninguna circunstancia podía ponerse en peligro, en virtud de Tina negativa-imprudente por parte del pueblo , la suerte del Estado. Hubo ocasiones, sin duda, en que los representantes del pueblo se negaron á dar su consentimiento á una contribucion necesaria ; pero esa negativa , dejando á salvo todas las antiguas contribuciones, si menoscabó alguna vez el lustre de la monarquía , si la detuvo otras en la carrera gloriosa de su engrandecimiento , no la puso nunca en trance de muerte. Para asistir al espectáculo de una asamblea popular, que decretára 1 sin autoridad para ello y para conservar su existencia , la muerto del Estado ; para asistir al espectáculo de una asamblea popular que , dándose á si propia el título de monárquica, suprimiera la monarquía no poiuna ley, sino por un insolente plebiscito , -era necesario vivir en la nacion en que vivimos , y en los tiempos que ahora Corren. , de adelantamientos políticos , y de virtudes sociales. Pero dejando para más adelante estas reflexiones amargas, anudaremos otra vez el hilo de nuestro discurso. Uno de los filosófos más grandes de la Europa moderna ha intentado demostrar, que nosotros no vemos fuera de nosotros sino á nosotros mismos. La escuela política del siglo xviii se propuso, sin duda, acreditar la teoría de este gran filósofo , aplicándola á la historia. Con efecto, lo que caracteriza á esta escuela , lo que la distingue de todas las lemas, es que habiendo llamado á juicio á todos los siglos , no vió nunca en ellos sino el siglo xvm : que habiendo llamad() á juicio á todas las naciones , no vió nunca en esas naciones sino á la nacion francesa ; y que solo tuvo ojos para mirarse á sí propia, como única representante del siglo xvm y de la Francia. De donde resultó que representando al siglo xvm , resUmen de todos los siglos, y representando á la Francia, epílogo del inundo, la escuela política del siglo xvin se adoró á sí misma con una muda — 27G — adoracion ; como si en ella estuviera el principio y el lin de todas las cosas ; como si fuera la inmensidad , en donde principia y en donde acaba el espacio ; y la eternidad , de donde procede y en donde concluye el tiempo. Ocupada exclusivamente en la organizacion política de las naciones , creyó de buena fé que la humanidad se habia ocupado constante y -únicamente en resolver problemas políticos : creyendo, por una parte , en la perfectibilidad del género humano ; y creyendo por otra , que ella habia alcanzado la perfeccion , se imaginó que siendo la perfeccion el término de la perfectibilidad, ella perfecta, y el género humano perfectible, el género humano habia caminado constantemente hácia ella. Teniendo por cosa averiguada , que la humanidad se habia ocupado constante y únicamente en resolver problemas políticos ; en todas las cuestiones históricas , no vió más sino cuestiones de libertad y de servidumbre , cuestiones entre los pueblos y los reyes. De aquí resultó , que en la cuestion de la intervencion por parte de los representantes del pueblo en la imposicion de las contribuciones , no vió el aspecto económico , que era el suyo ; sino el aspecto político. Ahora bien : considerada esa intervencion bajo el aspecto político, era claro que contenida en los límites que la puso la edad media , era ineficaz é insuficiente. Si la intervencion de los representantes del pueblo en la imposicion de las contribuciones tenia un objeto político , éste objeto no podia ser otro, sino dar al pueblo soberano una fianza segura de su soberanía , y enfrenar con un durísimo freno los ímpetus desordenados y las pretensiones tiránicas de los reyes, llamándolos á la subordinacion y á la obediencia , en un momento de olvido. Y como el que descubre la imperfeccion , no tarda mucho tiempo en descubrir la reforma , la escuela política del siglo xviii legó al siglo xix. esa teoría reformada. Su reforma consiste, en hacer periódico el ejercicio del derecho de intervenir, y en dilatar la intervencion hasta los límites de lo posible. En la edad media , el rey podia esquivarla , absteniéndose de imponer nuevas contribuciones. - 277 — En el dia , no puede esquivarla nunca ; porque el derecho de intervenir se extiende á todas las contribuciones , así antiguas como modernas , y se ejerce por los representantes del pueblo , todos los años. Tal es la la historia del orígen , progreso y vicisitudes de la intervencion popular, en materia de arbitrios , contribuciones y tributos. De cuanto hemos expuesto hasta ahora , se deduce : en primer lugar, que habiendo tenido origen esa intervencion en la idea, dominante en los siglos bárbaros , de que entre el hombre y la tierra, la tierra era lo principal y el hombre lo accesorio, nació de una idea absurda una cosa conveniente : y en segundo lugar, que habiendo tenido orígen en la intervencion económica de los pueblos en materia de contribuciones el error histórico que hemos señalado en este artículo ; y habiendo tenido orígen en este error la idea de que reside en el pueblo el derecho imprescriptible de suprimir la monarquía , ha tenido orígen , en la cosa mas conveniente , la idea mas desastrosa y absurda. Tan cierto es , que los males y los bienes proceden unos de otros ; y que su recíproca generacion , ordenada por la Providencia desde el principio de los tiempos , será siempre un misterioso enigma para el hombre! En uno de nuestros póximos artículos , examinaremos la índole y las consecuencias de esa idea absurda , acreditada hoy generalmente entre los publicistas de Europa , pareciéndonos una cosa conveniente considerarla en sí misma , despues de haberla considerado en su orígen. IV. EL lenguaje político no es oscuro sino porque está herizado de fórmulas , que es necesorio traducir al lenguaje vulgar; y porque la semejanza de las denominaciones sirve para disimular la diferencia que existe entre las cosas. — 251 — antíloas , debe pedir una autorizacion á las córtes; y que las córtes pueden otorgarle ó no otorgarle esa autorizacion, en uso del indisputable derecho que tienen, por beneficio de la ley. El derecho de las córtes no puede estar sujeto á controversias: lo que puede sujetarse á controversias muy graves , es la conve niencia ó inconveniencia del uso de ese derecho : porque es necesario no olvidar nunca , que cuando hay deberes morales que condenan el ejercicio de los derechos conferidos por la ley , estos derechos no pueden , no deben prevalecer jamás contra aquellos deberes; como quiera que estos deberes nacen de la naturaleza misma de las cosas ; y aquellos derechos , de la voluntad caprichosa é instable de los hombres. Esta verdad, reconocida por todos los filósofos , ha sido reconocida tambien por el buen sentido del pueblo, en todos los paises gobernados por instituciones libres. En Francia y en Inglaterra , el derecho de negar al gobierno la autorizacion competente para cobrar las contribuciones , no es otra cosa sino una amenaza que los representantes del pueblo tienen como suspendida sobre los consejeros responsables de la corona. En esas naciones acostumbradas á la libertad , todos los derechos están limitados por un deber ; y el primer deber es la prudencia. Si hubiera un partido tan desatentado y loco , que para un peligro,. que no fuera el mayor de todos los peligros , acudiera al mayor y al últimode todos los remedios , echaría sobre sus hombros una responsabilidad abrumadora, cargaría con la pública execracion , y sería befado y escarnecido por las gentes. Aun en el mayor de todos los peligros , creemos que no debe acudirse , y que no es necesario acudir , para salvar la cosa pública, á ese remedio heróico, que no puede ser aplicado jamás , sin que se estremezcan convulsivamente en sus hondos abismos las sociedades humanas. Que este remedio es el más grave de todos, es una cosa que confiesan y publican hasta sus más ardientes defensores: que siendo el más grave de todos , no puede ser aplicado sino para castigar grandes delitos , ó para suprimir grandes escándalos , es una cosa confesada por todos los publicistas del mundo. Pues bien, nos- - 285 — otros no vacilamos en afirmar, que siendo esto así , ese remedio.no está motivado nunca, en los pueblos regidos per instituciones libres. Porque ó existen, ó no existen esos grandes escándalos, y esos grandes delitos : si no existen , la aplicacion de ese remedio es una aplicacion criminal, y no solo criminal , sino tambien insensata ; y si existen , su aplicacion es ociosa , donde quiera que es un derecho de las córtes acusar, juzgar y condenar á los ministros responsables. Nuestros adversarios políticos no contestarán jamás á este terrible dilema. Cuando no hay motivo para una acusacion , no le hay tampoco para aplicar ese remedio. Cuando hay motivo para una acusacion, la aplicacion de ese remedio es insensata ; porque es ociosa é inútil. Que no hay motivo para aplicar ese remedio , cuando no le hay para una acusacion , es cosa clara á todas luces ; corno quiera que , siendo más grave el remedio que consiste en suspender el pago de las contribuciones, que el que consiste en acusar á los ministros , es imposible de toda imposibilidad, que la causa que es poderosa para justificar el primero, no sea tambien, y con mas razon , poderosa para justificar el segundo. Que cuando hay motivo para una acusacion , es ociosa é inútil la aplicacion de ese remedio , es una cosa evidente ; porque considerados ambos remedios como penas , la que se obtiene por medio de la acusacion , lleva grandes ventajas á la que se obtiene por medio de la suspension del pago de las contribuciones , consideradas una y otra bajo todos sus aspectos. En primer lugar, la primera, motivada por un crímen, recae exclusivamente sobre los ministros, que son sus únicos perpetradores; mientras que la segunda , motivada por un crimen de los ministros, perdona á los ministros , y recae sobre el Estado. Es decir , que mientras que la primera cae sobre el criminal , la segunda cae sobre el inocente. En segundo lugar , la primera recae sobre ciertas y determinadas personas, sobre personas asignables; mientras que la segunda, recayendo sobre todos los que están interesados directa ó indirectamente en el pago de las contribuciones , (Unible por soda la sociedad la confusion y la alarma. - 28G — En tercer lugar, estando sujeta la primera á ciertos tramites solemnes, tiene á los ojos del pueblo un caracter augusto de justicia ; mientras que pudiendo ser decretada la segunda en momentos de ímpetu y de arrebato, no parece decretada por un juez, sino por un partido ; no parece decretada por la razon , sino por las pasiones ; no parece decretada por la justicia , sino por la victoria. En cuarto lugar , la primera es de suyo flexible , porque el tribunal político que la impone , puede elegir en nuestros códigos la pena más adecuada al delito, sin que en esta eleccion esté ligado por la ley ; mientras que la segunda es inflexible por su naturaleza, porque condena á muerte al Estado. En quinto lugar, la primera es eficaz, porque lleva consigo la caida del ministerio mientras que la segunda no lleva consigo esa caida necesariamente, En sexto lugar, la primera , recayendo sobre tos ministros, aparta de ellos á todas las gentes ; mientras que la segunda , recayendo tambien sobre el Estado, pone en la necesidad de que tomen la defensa de los ministros á todos los que piensan que el Estado es inviolable ; y recayendo sobre muchos individuos interesados en el pago de las contribuciones , les pone en la necesidad de tomar la defensa del ministerio , para defenderse á sí propios. De todo lo dicho resulta que en ningun caso es justo y - conveniente negar la autorizacion necesaria para el pago de las contribuciones , á los ministros responsables. Sin embargo volvemos á repetirlo , si las córtes negaran á los consejeros de la corona esa autorizacion, faltarían á su deber; pero segun el espirita y la letra de la ley usarian de sti derecho. En España , no han usado de él hasta ahora t y sin embargo, i cosa á la verdad inaudita ! hay quienes se creen con derecho para resistir el pago de las contribuciones. Estos tales se fundan en la famosa declaracion del. Congreso , y en el artículo constitucional en que se exige como necesaria , para la recaudacion de los impuestos , la autorizacion de las c1órtes. En cuanto á la declaracion del Congreso , no nos detendremos en demostrar que no es ley ; porque ° el Eco del Comercio , órgano - 287 — del partido progresista , lo ha reconocido así en uno de sus artículos ; y porque no tenemos noticia de ningun hombre tan desacordado y loco , que haya acometido la empresa de demostrar lo contrario. Segun declara en ese mismo artículo el periódico que acabamos de citar , siendo su declaracion conforme con lo que racionalmente se deduce del tono y la manera en que está escrito el preámbulo de -la declaracion del Congreso, él Congreso no se ha propuesto otra cosa , sino dar un grito de alarma cónsiderando que no haciéndolo así , los representantes de la ?ladón no cumplirían con el más impar-- tinte y sagrado de -10S deberes que sú noble encargo les impone. Cuando herimos visto escritas estas palabras , con admiracion de nuestros ojos , hemos recorrido con la más esquisita diligencia todos los artículos constitucionales que tienen relacion con el Congreso de señores diputados ; y ni aun dando tortura á sus disposiciones , hemos podido encontrar, ni entre los derechos que se le otorgan , ni entre los deberes que se le imponen ,- el derecho ó el deber de dar un grito de alarma. Ahora bien : como -nolotros estamos en la persuasion , de que ninguno de los poderes del Estado tiene más autoridad que la que se le concede por la Cónstitucion de la monarquía española , estamos persuadidos tambien , á que ese gritó de alarma es un grito faccioso , indigno de los representantes de un gran pueblo , y digno solo de un conciliábulo de rebeldes‘ Y si los defensores de ese acto de frenesí del Congreso buscaran su apoyo en la máxima , de que es lícito hacer lo que no está prohibido expresamente por la ley , les replicariamos diciendo que esa máxima se aplica solo á los particulares , que tienen una existencia que les es propia ; pero no á los poderes públicos , que no tienen sino una existencia artificial , y que no existen sino para el objeto apetecid.O por la ley de quien reciben el sér, , y en donde tienen su orígenb La declaracion del Congreso vivirá eternamente , como viven los monumentos de infamia. Los que la firmaron y aprobaron , pasaron el Rubicon: Las ptiertas de Roma y las del Capitolio están cerradas para ellos , como para los enemigo del Estado. Jamás entra- 28S ruin en Roma , sino entrándola á saco ; jamás subirán al Capitolio, sino destilando sangre y con la espada desnuda. En cuanto al artículo constitucional en que se exige como necesaria para la recaudacion de los impuestos la autorizacion de las córtes , es un artículo que de nada aprovecha á los facciosos que se rebelan contra las autoridades constituidas , siendo racionalmente interpretado. En primer lugar , es claro que la interpretacion de un precepto constitucional ha de ser de tal naturaleza , que no conduzca directamente á un absurdo. En segundo lugar , es claro , que ha de ser de tal naturaleza , que no ponga en contradiccion unos con otros á todos los preceptos constitucionales. Y decimos que toda interpretacion del código fundamental debe reunir estas condiciones, para ser aceptada como buena , porque no es lícito suponer , ni que el código fundamental es absurdo , ni que su aplicacion cumplida es imposible. Esto supuesto , nosotros nos proponemos demostrar cumplidamente , que la interpretacion dada á ese artículo constitucional por el partido revolucionario, hace imposible la aplicacion de otros artículos constitucionales , y es absurda. Siendo la suspension del pago de las contribuciones la mayor de todas las penas , no puede imponerse sino al mayor de todos los delitos. Ahora bien : cuál es el delito que ha cometido el ministerio ? O la suspension de las córtes es un delito , ó no ha cometido ninguno. Si no ha cometido ninguno , suspendiendo las córtes , es absurda la imposicion de la pena. Si ha cometido un delito, suspendiendo las córtes , es necesario proclamar el absurdo , de que es no solo un delito, sino el mayor (le todos los delitos, aplicar la prerogativa de la corona. Para demostrar, no solo que es un delito, sino que es el mayor de todos los delitos la aplicacion del derecho de prorogar y disolver las córtes que se concede á la corona , es necesario demostrar : lo primero , que ese derecho tiene en su aplicacion ciertos límites señalados por la ley ; y lo segundo , que en la aplicacion de ese derecho, los ministros responsables han traspasado esos límites. - 289 - Los progresistas encuentran el límite de la prerogativa real en el artículo que exige como necesaria la competente autorización para la recaudacion de las contribuciones sin advertir que si ellos se creen autorizados para afirmar , que las córtes pueden ser prorogadas ó disueltas siempre , menos en el caso en que la recaudacion (le las contribuciones no haya sido autorizada , nosotros podemos afirmar , con igual copia de razones y de la misma manera , que la autorizacion para recaudar las contribuciones es necesaria siempre, menos en el caso en que la corona , en uso de su prerogativa , prorogue ó disuelva, antes de esa autorizacion, las córtes. Y no se diga, que en este caso seria ilusorio el derecho que tienen las córtes de autorizar la recaudacion de los impuestos ; porque si esto se dijera , replicariamos nosotros , que si la autorizacion hubiera de preceder siempre á la suspension ó á la disolucion de las córtes, las córtes podrían convertir la prerogativa real en una prerogativa Por donde se ve , que no declarando la ley fundamental , cuál de estos artículos es el que sirve de límite al otro , todos estarnos autorizados igualmente para hacer la declaracion que más cumpla á nuestros deseos , siendo todas igualmente arbitrarias. Siendo esto así , para resolver esta duda , es necesario considerar la cuestion bajo otro punto de vista : cuando las leyes no ofrecen los elementos necesarios para la recta interpretacion de sus artículos , es necesario buscar los elementos de esa interpretacion en la conveniencia pública ; como quiera que nada hay más racional que suponer, cuando la voluntad del legislador no está explícita , que su voluntad fue que se verificara aquello que más conviene al Estado. Ahora bien : ¿qué es lo que más conviene al Estado ? ¿que el artículo constitucional en que se concede su prerogativa á la corona , sirva de límite al artículo constitucional en que se exige como necesaria , para la recaudacion de los impuestos , la autorizacion de las córtes , ó que el artículo en que se exige esta autorizacion, sirva de límite al que asegura la prerogativa de la corona ? Esta , y esta sola es la cuestion , que como cuasi todas las cuestiones , estando bien fijada , está de suyo resuelta. TOMO II.  1 9 290 — Si se adopta la interpretacion revolucionaria . , se sigue de su adopcion : .° La supresion de la monarquía. 2.° La supresion de la religion y del culto. 3.° La supresion de la fuerza pública. 4.° La supresion de las escuelas , de los institutos y de las universidades. 5.° La supresion de los tribunales de justicia. 6.° La supresion de las aduanas. 7.° La miseria de los ministros del culto , y la de los ministros de los tribunales , y la de los que obtienen cargos públicos. 8.° La supresion del gobierno. 9.° La supresión del Estado. Si se adopta nuestra interpretacion; en muchas ocasiones, no se seguirá ningun mal á la cosa pública; en otras, se seguirá un solo mal , y ese no sin remedio. No se seguirá mal ninguna, cuando el ministerio que se conserva á favor de la suspension ó de la disolucion de las córtes , es un ministerio de órden ; y cuando las I córtes disueltas son revolucionarias. Se seguirá un solo mal para la cosa pública-, cúandó p ías córtes prorogadas ó disueltas hubieran sido una garantía del público reposo ; y cuando el ministerio que se conserva á favor de la suspension ó de la disolucion de las córtes , es anárquica, ó 'concusionario, ó criminal de cualqúiera otra Manera. Pero , aun en este caso, ese mal tiene remedio ; porque el ministerio puede ser acusado , juzgado y condenado por las córtes que nuevamente se reunan. Y no se 'diga, que el ministerio puede impedirla reunion de nuevas córtes ; porque, en ese caso, la cuestion deja de ventilarse en el terreno constitucional, para ventilarse en el terreno de la fuerza. Si el ministerio sale vencido, recibe la Cendenacion del pueblo. Si sale vencedor , recibe la absolucion de la victoria. Pero adviér-. tase , que contra la fuerza no hay ningun artículo en las, constituciones humanas. - 291 -- ; Pueblo ! delante de tus ojos está ya el batallado proceso que se sigue entre los amigos de la libertad y del &den , y los amigos de una revolucion permanente. Los primeros interpretan los artículos constitucionales , segun lo exige tu conveniencia ; porque la conveniencia bien entendida del pueblo es la conveniencia pública. Los segundos interpretan los artículos constitucionales , para dar alimento á sus odios , para satisfacer sus pasiones , y para perder el Estado. En este batallado proceso, nosotros tenemos ya favorable el fallo de nuestra conciencia : aguardamos con serenidad el fallo de tu justicia. SOBRE LA INCOMPETENCIA DEL GOBIERNO Y DE LAS CÓRTES PARA EXAMINAR Y JUZGAR LA CONDUCTA DE S. M. LA REINA MADRE DOÑA MARIA CRISTINA DE BORBON, EN SU CALIDAD DE TUTORA Y CURADORA DE SUS AUGUSTAS HIJAS. ARTÍCULO PUBLICADO EN EL CORREO NACIOULL ANTES DE LLEVARSE ANTE LAS CÓRTES LA CUESTION DE TUTELA. CUESTION DE LA TUTELA REAL. No ha mucho tiempo que la tutela de la nacion , y la de las augustas niñas, que son el consuelo y la esperanza de todos los españoles leales, estaban confiadas á una excelsa señora, modelo de príncipes , así cuando , lisonjeada de la suerte , presidía á los destinos del noble imperio español , como cuando , depuesta su corona , y roto el cetro que habian llevado cien reyes , vaga de pueblo en pueblo, lejos del regio hogar de Castilla, juguete de la fortuna. La primera de esas dos tutelas ha servido como de trofeo á la insurreccion triunfante. En este dia nefasto para una ilustre princesa , sucumbió uno de los grandes principios que sirven hoy de fundamento á todas las grandes asociaciones políticas , y el único que á la sazon servia de fundamento á la sociedad española : el principio de la soberanía parlamentaria. 3u2 — car la ley, penetramos más hondamente en la naturaleza íntima de las cosas, luego al punto echamos de ver, con mayor asombro todavía , que si el legislador ha sido sóbrio de palabras, como deben serlo los legisladores , no por eso es incompleta su ley, que ha arreglado nada más que lo que era necesario, pero todo lo que era necesario arreglar, y no ha previsto nada más que lo que era necesario prever : en una palabra , que el artículo constitucional sobre la tutela de los príncipes no resuelve más que una cuestion ; porque no hay, no puede haber más cuestion, que la que ese artículo resuelve , á lo menos en el caso especial que hoy nos ocupa. Reservando para más adelante demostrar esa consonancia s que existe entre lo que previene la ley constitucional , y lo que la razon nos enseña, me limitaré por ahora , como lo exige el órden del discurso, á poner en claro las consecuencias que se derivan naturalmente del texto de la ley : lo cual nos servirá para apreciar la conducta observada por el gobierno en todo lo concerniente á la tutela que de hecho y de derecho corresponde á S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon, al mismo tiempo que servirá á las córtes de grande y provechosa enseñanza. Segun el artículo constitucional , que reproduce la doctrina de la ley de Partida ya citada, la intervencion de las córtes en la tutela de los príncipes está limitada, en cuanto á la materia que es asunto de su intervencion , al nombramiento de tutor : de manera, que segun . el artículo constitucional, las córtes no pueden intervevenir para otra cosa , sin traslimitar sus facultades. Segun el mismo artículo, las córtes no pueden intervenir para nombrar tutor sino en un solo caso: cuando no hay tutor nombrado en testamento, ni el rey menor tiene padre ó madre que permanezcan viudos. De manera, que cuando las córtes intervienen , habiendo padre ó madre que permanezcan viudos, ó tutor testamentario, traspasan el límite de su derecho ; porque intervienen en un caso que no es el caso de la ley. En cuanto al gobierno, toda intervencion por parte suya en lo concerniente á la tutela de los príncipes, es radicalmente ilegal y radicalmente viciosa; puesto que la ley, guardando sobre él un profundo silencio, no le autoriza para nada. 303 Siendo esto así, no encuentro palabras, ni las encontrarán ciertamente mis lectores, para calificar la conducta que ha observado el gobierno en tan delicado asunto. El Sermo. Sr. Infante D. Francisco de Paula, mal informado sin duda de lo ocurrido en Valencia, creyó que S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon habia renunciado el cargo de tutora y curadora testamentaria de sus augustas hijas, como habia renunciado el de regente de la monarquía, y el de gobernadora del reino; y en su consecuencia, reclamó del gobierno provisional la tutela á que se creía llamado por derecho de parentesco y de sangre. Parecia una cosa natural que el gobierno, mejor enterado que el Sermo. Sr. Infante de unos acontecimientos en que habia sido actor y testigo, se hubiera apresurado á deshacer sus equivocaciones, y que quedando destruidos los fundamentos de la reclamacion á la tutela, no hubiera dado otro curso á este negocio. No obró así sin embargo, sino que estimó conveniente pasar la reclamacion al Supremo Tribunal de Justicia, consultándole sobre lo que á nadie que hubiese leido el testamento del último monarca , podia ocurrir ningun género de duda. Dado una vez este giro vicioso á la reclamacion, el Tribunal Supremo evacuó la consulta en términos que tampoco puedo calificar, sin traspasar los límites del respeto y del decoro. El Tribunal pocha elegir uno de estos dos caminos : el de evacuar la consulta, manifestando que no habia habido causa suficiente para pedirla, porque el punto sometido por el gobierno á su deliberacion no era dudoso ni cuestionable; si creía que era dudoso, por razones que ni concibo ni alcanzo, el de entrar de lleno en la cuestion de la tutela de los príncipes ; materia digna, por lo dificil y por lo nueva, de ser examinada profundamente por aquel grave Tribunal, compuesto, porque no es lícito no solo afirmar, pero ni aun presumir otra cosa, de consumados y graves jurisconsultos. Pero el Supremo Tribunal no eligió ninguno de estos dos caminos; porque ni entró en el exámen profundo y reposado de la materia, ni manifestó francamente que en este asunto no habla duda y eligiendo una oscura y mal trazada vereda entre los dos, proclamó vagamente el derecho que tienen las córtes de resolver las cuestiones de esta e,9)ecie; con lo cual dió hic n á entender -- 3o.1 de esta manera su dictámen : que en su opinion el punto sobre que habia sido consultado , era cuestionable y dudoso. Habiendo recibido el gobierno la respuesta que habia buscado en su pregunta , resolvió poner ante las córtes en tela de juicio la tutela que sobre sus augustas hijas ejerce S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon ; ó por mejor decir , resolvió poner en tela de juicio ante las córtes el testamento del rey, en cuanto tiene relacion con la tutela de sus augustas hijas menores : ¡atentado inaudito! ¡ profanacion escandalosa de lo que la Constitucion hizo sagrado para todos , poniendo , como acabamos de ver, el testamento del rey no solamente fuera de la jurisdiccion del gobierno, que ninguna jurisdiccion tiene por la ley en estas graves materias , sino hasta fuera de la jurisdiccion de las córtes! Lanzado una vez el gobierno en esta carrera de usurpacion y de arbitrariedades, no debia detenerse hasta haberla recorrido toda. Así fué, que atreviéndose á más, nombró agentes, para que en calidad de adjuntos intervinieran en todas las operaciones de las personas nombradas legítimamente por la tutora legítima para administra • y dirigir, bajo su augusta inspeccion , los negocios de la tutela ; y aun nombró una comision ó junta interventora, que debia dedicarse á revisar y rectificar los inventarios , y á poner en noticia del gobierno el resultado de su intervencion y de sus investigaciones. He dicho que la conducta del gobierno provisional es incalificable , y lo es efectivamente : como quiera que es imposible adivinar en cuál ley, en cuál principio de razonó de justicia se fundaron los ministros para allanar, esta es la expresion propia de semejante atentado , la administracion de la tutela que de hecho y de derecho ejercía S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon. Si el gobierno , cayendo en un error indisculpable , consideraba que este asunto debia regirse y gobernarse por las leyes comunes, no es fácil adivinar, por qué se decidió á someterlo á la deliberacion de las (*tes, y sobre todo , por qué se decidió á nombrar agentes que intervinieran en la administracion de un tutor no acusado de sospechoso. Si el gobierno consideraba que este asunto era eminente- - 305 — mente político , como así es la verdad , y que no debla regirse y gobernarse por lo que determinan las leyes ordinarias, se concibe todavía menos , en primer lugar, por qué se atrevió, contra lo que la Constitucion previene , á someter á la discusion de las córtes la tutela del rey menor, habiendo tutor testamentario : y en segundo lugar, por qué se atrevió á nombrar agentes que intervinieran en la administracion de la tutela , interviniendo así él mismo en asunto en que , en todo caso , solo las córtes pueden intervenir legítimamente. Cualquiera , pues , que sea el punto de vista bajo el que se con. sidere la cuestion, el gobierno ha faltado á lo que previenen las leyes, y ha traslimitado sus propias facultades. Considerando el punto corno regido por las leyes comunes, ha faltado á la ley , obrando como si hubiera incurrido en sospecha legal un tutor no acusado de sospechoso : y ha traslimitado sus propias facultades, ejerciendo la accion que en todo caso solo podian ejercer legítimamente los tribunales del reino. Considerando el asunto como eminentemente político , ha faltado á la ley , sometiendo á la deliberacion de las córtes la tutela del rey niño , cuando hay tutor testamentario ; y ha traslimitado sus propias facultades, porque nombrando agentes que intervengan en la adminis . tracion de la tutela , ha ejercido una accion que en todo casó solo podia ser ejercida legítimamente por las córtes. Cuál es la responsabilidad moral en que el gobierno ha incurrido por su conducta con respecto á una excelsa señora, se lo dirá su propia conciencia. Cuál es la responsabilidad legal en que ha incurrido , como usurpador de la autoridad judicial que solo á los tribunales corresponde , si es que el asunto se considera como regido por las leyes comunes; de la autoridad política que solo compete á las córtes , si es que se considera el asunto como esencialmente político; y como usurpador , en una y otra suposicion, en uno y en otro caso, de las facultades tutoriales que solo competen á S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon como tutora y curadora testamentaria de sus augustas hijas, lo dicen claro las leyes. Pasando del ex.ámen de la conducta observada por el gobierno TO M O II.  0 306 - al de la que deben observar las córtes en este delicadísimo negocio, me ha parecido conveniente consagrar toda mi argumentacion á echar por tierra la única razon que pueden alegar los que en este asunto sostienen un dictámen diferente del mio, en favor del derecho de las córtes para entender en la tutela de los príncipes, aunque haya tutor testamentario. Fúndanse los que así opinan , en que la ley constitucional , limitando de la manera ya espresada la intervencion de las córtes en estos graves negocios al único caso de que ni el padre ni la madre del rey menor I ermanezcan viudos, y de que no haya tutor dado en testamento , no ha querido ni debido invalidar las otras leyes que tratan de la responsabilidad y remocion de los tutores ; y por consiguiente , que las córtes , único tribunal competente en lo relativo á la tutela de los príncipes , están compe_ tentemente autorizadas para exigir la responsabilidad y remover en su caso al tutor del rey niño, ya lo sea por llamamiento de la ley, ó por la voluntad del rey difunto : viniendo de esta manera á estar suplida y completada la ley constitucional por todas las leyes comunes. Si solo se tratára aquí del interés personal de la augusta princesa, que el gobierno ha sometido al juicio de las córtes , tal vez renunciaría de buen grado á demostrar la incompetencia de ese tribunal - para examinar su conducta en calidad de tutora y curadora testamentaria de sus augustas hijas , como quiera que estoy íntima y profundamente convencido de que la conducta de la ilustre tutora está tan al abrigo de la calumnia, como la de la augusta reina. Pero se trata de más : porque se trata , por parte de mis adversarios, de introducir en nuestro derecho público y en nuestra sociedad un principio que es á todas luces falso , y á todas luces peligroso; y por mi parte, de oponerme á su in troduccion , como me he opuesto siempre á la introduccion de los que he creido deletéreos , sosteniendo con todas mis fuerzas el casi abandonado estandarte de los principios monárquicos y conservadores. Por esta razon, habiendo manifestado antes que el artículo constitucionalya citado no es in-- completo; que él por sí solo basta para resolvér , sino todas las dudas que puedan ocurrir sobre la tutela de los príncipes , á lo - 307 — menos todas, las que puedan originarse con motivo de la tutela que corresponde á S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon, porque en este asunto no hay ni puede haber mas que una cuestion posible , que es la que la ley ha previsto y la que la ley resuelve; me parece necesario entrar en algunas explicaciones, para que quede asentada esta doctrina de una manera victoriosa , y para que quede demostrado cumplidamente , que las córtes , interviniendo de cualquiera manera en la tutela que de hecho y de derecho corresponde á esta excelsa señora , intervienen contra lo que dicta la razón, así como contra lo que dispone la ley política del Estado. La guarda de las personas y de los intereses de los huérfanos menores , considerada en general , es en nuestra legislacion como en todas las de Europa, y como lo fué en la romana , una funcion social que se ejerce por los particulares bajo la vigilancia de la autoridad legítima. Resulta de aquí, que en toda tutela hay dos tutores , conviene á saber : el que por la ley y la costumbre lleva ese nombre , y el Estado. Con efecto , si lo que distingue al tutor de lo que no es él , es la guarda de la persona y de los intereses del huérfano , entrambos guardan ó contribuyen á guardar sus intereses y su persona , aunque de diferente manera : el tutor, teniendo en su poder así los intereses como la persona del huérfano : el Estado , teniendo los ojos siempre fijos en el tutor , vigilando su conducta, y en caso necesario , residenciando su persona. Como el Estado no existe sitio en su representante , esa suprema vigilancia tutorial que le compete en toda sociedad bien organizada , en quien realmente reside en una monarquía , es en el rey, supremo y único representante del Estado. El rey es el tutor por excelencia de todos los huérfanos menores , sin que por eso sea necesario que ejerza de la misma manera que el tutor las mismas funciones tutoriales ; así como es el juez por excelencia en todos los pleitos, sin que para eso sea necesario que torne asiento debajo del dosel entre los jueces, y que administre justicia. La semejanza entre su caracter de tutor y su caracter de juez es tan grande , que en los mismos términos, de la misma manera , y por la misma causa que siendo juez, se diferencia de los ciernas jueces , siendo tutor, se diferencia de todos - 308 — los tutores. Se diferencia de todos los jueces como juez : ." en que el rey nace juez, siendo juez porque es rey; mientras que los denlas jueces lo son porque han sido elegidos ó nombrados : 2.° en que los demas jueces pueden ser depuestos ; y el rey, fuente y origen de toda justicia , es juez eternamente : y 3.° en que el rey no está sujeto á responsabilidad ; y todos los jueces son responsables. Se diferencia de todos los tutores como tutor : 1 .° en que el monarca nace tutor, siendo tutor porque es monarca; mientras que los demas tutores lo son porque han sido elegidos por el testador, ó porque han sido nombrados por el juez , ó porque han sido llamados por la ley : 2.° en que los demas tutores pueden ser removidos ; y el rey, fuente y origen de toda funcion social, es tutor eternamente: 3.° en que el rey no está sujeto á responsabilidad; y todos los tutores son responsables. Si los jueces son responsables de sus fallos y pueden ser depuestos ; si los tutores son responsables de su conducta y pueden ser removidos , esto consiste , en que los jueces que juzgan á los particulares, tienen delante de sí á otro juez superior en cuyo liombre se juzga á los jueces en que los tutores que guardan á los huérfanos contra las asechanzas de los demas , tienen delante de sí otro tutor de más alta esfera que guarda á los' huérfanos contra las asechanzas de los que son sus tutores. Siendo esto así, síguese de ello una consecuencia irresistible, incontrastable, forzosa, sobre la cual llamo la atencion de mis lectores , porque sirve para resolver cumplidamente la cuestion que me he propuesto examinar en este escrito. Si la responsabilidad y la deposicion y remocion de los tutores y de los jueces no tiene ni ,se concibe que pueda tener otro fundamento lógico y racional sino la existencia de un tutor distinto de los demas tutores y superior á todos, y la existencia de un juez distinto de los demas jueces y superior á los demas jueces, es claro, corno la luz del medio dia, que no habrá lugar á esa responsabilidad, y por consiguiente, á esa deposicion 4:te jueces, y á esa remo - cion de tutores, en cualquiera de los dos casos siguientes: 1 .° cuando no hay á un mismo tiempo un juez y un tutor superior, y jueces y tutores inferiores; y 2.°, que es el caso en que nos hallamos, Cuando - 309 el tutor superior y el inferior, ó cuando el juez superior y el inferior no son tutores ó jueces distintos.' Si la materia que me ocupa, no fuera de tan grave trascendencia , no pasaría en mi argumentacion más adelante : porque con ella y con la aplicacion inmediata de la doctrina que contiene el punto en cuestion, bastaria para resolverle en el sentido de la razon y de la ley. Pero siendo , por una parte , el asunto de trascendental importancia , y por otra , tan nueva y vírgen su discusion , que no sé si hay ejeritplo de ella en Europa , y estoy seguro de que entre nosotros no le hay , no es mi ánimo solamente averiguar la verdad para mí propio , ni aun para los que se ocupan en estas tan profundas como áridas cuestiones , sino averiguarla para todos, y entregarla al dominio comun , haciéndola palpable. Por esta razon , y para este objeto , me parece oportuno poner aquí algunos ejemplos, y adoptar algunas suposiciones que estén al alcance de todos, y que conduzcan al esclarecimiento de mi doctrina. Supóngase por un momento, aunque la suposicion es irrealizable, que en una monarquía desaparece por una revolucion el monarca, único representante del Estado : que desapareciendo , no hay ninguno que de hecho ó de derecho, legítima ó ilegítimamente se apodere de la autoridad abandonada : en una palabra , que llegando la sociedad á la disolucion , que es el último grado de la anarquía, falta de los tribunales el gran juez , y del Estado su único representante. En esa suposicion irrealizable , es claro á todas luces que cesaría de todo punto la administracion de justicia ; y que si los que antes habian sido jueces , seguian administrándola por consentimiento privado , serian irresponsables. Porque ¿ en nombre de quién se les exigirla la responsabilidad , faltando el único juez que tenia derecho de exigirla ? Véase cómo cesa la responsabilidad , y no tiene lugar la deposicion de los jueces : y lo que se dice de los jueces , debe entenderse tambien , y por la misma razon , de los tutores , cuando deja de haber á un mismo tiempo en la sociedad el juez supremo y el inferior , personajes necesarios para la administracion de justicia. Supóngase , por el contrario , que desaparecen los jueces hile- - 310 -- riores , y que el juez superior , el juez por excelencia , el representante del Estado , el rey, en fin , no contento con su alto ministerio, que consiste en hacer que los jueces administren justicia á los particulares en su nombre , y que en su nombre sean juzgados los jueces , quiere dirimir por sí mismo las contiendas de sus súbditos, ajustar las diferencias que se originan entre ellos , y pronunciar su fallo en sus litigios. Pues bien : en esta suposicion, es claro á todas luces , que toda la legislacion sobre responsabilidad de los jueces, sobre su deposicion y sobre la revision de sus fallos desaparecerá necesariamente ; porque la confusion en una misma persona de las atribuciones que pertenecen al juez inferior y de las que pertenecen al juez supremo, viene á hacerla de todo punto imposible. Véase cómo no hay lugar á la responsabilidad , y por consiguiente , á la deposicion de los jueces y á la revision de sus fallos, cuando el juez inferior y el juez supremo no son jueces distintos. La suposicion que acabo de hacer, no solamente no es irrealizable , sino que ha habido un tiempo en que se ha realizado mas ó menos sistemáticamente , y con mayor ó menor extension en todos los pueblos de la Europa. Ese tiempo es el de la infancia de las monarquías europeas , despues de la desmembracion y la conquista del imperio romano por los pueblos septentrionales. Nada es más frecuente en las sencillas crónicas de esos tiempos primitivos , crepúsculo de nuestros tiempos históricos , que el relato ingénuo y candoroso de cómo el rey dirimió con su fallo la contienda levantada entre algunos particulares de los de más influjo y valía. Ahora bien , es una verdad histórica que jamás estuvo el rey sujeto á responsabilidad por los fallos que daba personalmente , y que esos fallos jamás fueron apelables. Hay más : y es que jamás ocurrió á nadie que pudieran ser objeto de responsabilidad, y que una apelacion de cualquiera especie fuese posible. Ni se ha realizado solo esta suposicion en cierto periodo de la organizacion política de los pueblos ; porque se ha realizado Cambien universalmente en aquel periodo anterior al social, en que la única asociacion humana era la doméstica de la familia. En este periodo , el padre , único poder social , porque era el único repre- 311 -- sentante de la sociedad doméstica , como el rey , en el periodo de que acabo de hacer mencion , era el único poder político , porque era el único representante del Estado , dirimia directa y personalmente las contiendas de sus hijos , de la misma manera que los reyes dirimieron despues directa y personalmente las contiendas de sus súbditos (1). Pues bien : en la sociedad doméstica corno en la política , en la familia como en el Estado , los fallos dados directamente por el poder social ni fueron nunca causa de responsabilidad, ni estuvieron sujetos á revision. Queda , pues , demostrado hasta la evidencia , si una verdad evidente es una verdad demostrada por la razori y confirmada por la historia , que cuando el jefe del Estado administra justicia , es irresponsable. Apliquemos esta dóctrina , despues de demostrada con razones y con ejemplos, á la cuestion presente.. Con la muerte del rey, quedaron vacantes en España dos tutelas , la de la nacion y la de sus augustas hijas : una y otra vacante rabian sido provistas en su testamento por el rey , que era el único que tenia el derecho de proveerlas. Su eleccion para tan altos encargos habia recaido en S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon , su excelsa esposa. De esta manera , esta princesa augusta , en calidad de regente y gobernadora del reino durante la menor edad de su excelsa hija , fue desde entonces el jefe supremo y el supremo representante del Estado. En calidad de jefe supremo del Estado, fue el supremo juez en todos los litigios , y el supremo guardador de todos los huérfanos ; como quiera que esa santa investidura y esas santas funciones no. pueden estar nunca separadas de la suprema potestad social , que entre nosotros reside en el rey, y cuando el rey es menor, en el regente de la monarquía. Pero al mismo tiempo que S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon, como jefe supremo del Estado, era guardadora suprema de todos los huérfanos, por el testamento de su esposo era ademas tutora y curadora inmediata de sus augustas lii- (1) El tribunal de la familia de los romanos no tiene su origen en la ley, que no hizo otra cosa sino escribir y sancionar la costumbre ya alterada. Tan cierto es, que esa omnipotencia del padre es anterior á todas las asociaciones políticas , y coulemporanea solo de las asociaciones donsticas. - 318 -- Ahora bien : para destruir todos esos gobiernos y cualquiera otro posible , no necesito de más, sino de adoptar la argumentacion y la máxima con que cierta escuela liberal ha abierto la más honda brecha en el corazon de la monarquía. Con efecto : si el rey no puede ser reputado inviolable é infalible sino renunciando á la facultad de obrar y de pensar, porque el que piensa y obra , yerra y peca , y elque yerra y peca , no puede ser reputado infalible é inviolable, síguese de aquí , que ni el monarca en las monarquías absolutas, ni el monarca y los cuerpos colegisladores en las monarquías constitucionales, ni el pueblo en las democracias, pueden exigir para sus leyes una absoluta obediencia y un absoluto respeto ; porque el respeto no debe ser absoluto sino cuando tiene por objeto á una persona impecable , ni debe ser absoluta la obediencia sino cuando se presta á una persona infalible. Los publicistas que combato , han dicho al rey constitucional : ó no pienses ni obres, ó sujétate á todo lo que están sujetos todos los que piensan y obran, todos los que yerran y pecan, es decir, á la responsabilidad de todas tus acciones : á la discusion, contradiccion y revision de todos tus pensamientos. Pues bien : yo replicaré á los que esto dicen , sean constitucionales ó sean republicanos : ó renunciad á pensar y á obrar, es decir, á legislar y á gobernar, ó no reclameis lo que no pueden reclamar los que no están exentos de error y pecado , es decir, un respeto absoluto y una absoluta obediencia. O renunciad á pensar y á obrar, es decir, á legislar y á gobernar, ó sujetaos á lo que están sujetos todos los que piensan y obran, todos los que yerran y pecan , es decir, á la discusion y con tradiceion y revision de todos sus pensamientos (y vuestros pensamientos son vuestras leyes) y á la responsabilidad de todas sus acciones. A semejante máxima, á semejante argumentacion , no pueden resistir, ni las aristocracias, ni las democracias, ni las repúblicas , ni las monarquías. Luego esa máxima, como todas las de los publicistas que combato, es desastrosa ; luego esa argumentacion, como todas las de los mismospublicistas , es absurda. La máxima eminentemente social, la que necesitan para existir todos los gobiernos, así los monárquicos como los constitucionales, _ 319 _ corno los republicanos, es la de que —En toda sociedad es necesario que haya uno ó muchos que, conservando el ejercicio de la facultad de obrar y pensar, y . aunque yerren y pequen, deben ser considei • ados como si no estuvieran sujetos ni á pecado ni á error, como si fueran infalibles é impecables. Esta es la máxima á cuyo abrigo vive el mundo : la máxima que en toda la prolongacioni de los tiempos históricos ha conservado vivo el principio social en las entrañas de los pueblos : la máxima que en su envidiable y envidiada sencillez tuvieron por inconcusa nuestros padres : la máxima á la que somos deudores de los restos de autoridad y de poder que se descubren aquí y allí (rari nantes in gurgite vasto) en medio de este naufragio universal de todas las potestades de la tierra : luego esta máxima es la provechosa, es la social y la santa. Siendo esto así, toda la argumentacion fundada en que declarando exenta de responsabilidad á S. M. Doña María Cristina de Borbon por todos sus actos como tutora y curadora de sus augustas hijas, vengo á declararla impecable é infalible, queda de todo punto destruida , despees de haber demostrado que es una máxima conforme á los principios y conforme á los hechos , enseñada por la razon y confirmada por la historia , la de que en todo gobierno, en toda asociacion humana , es necesario reputar á alguno ó algunos, aunque yerren y pequen , como infalibles y como impecables ; y que ese uno, que no debe responder de sus acciones y de sus pensamientos, es en las monarquías el rey. No se me oculta que contestarán mis adversarios, que esos principios pueden y deben aplicarse á un monarca, pero no á un tutor. Yo me propongo demostrar que deben aplicarse tambien al tutor, cuando . el tutor es el monarca ; ó , lo que para el caso en cuestion es lo mismo , cuando el tutor es el regente de la monarquía. Todos los esfuerzos hechos hasta ahora para considerar dos personalidades en la persona de los reyes, la una representada por el hombre, y la otra por una abstraccion, han sido de todo punto inútiles, habiendo encontrado una invencible resistencia, así por parte de la razon de los filósofos , como por parte del buen sentido del pueblo. Esta distincion escolástica , si bien se mira , no tiene otro - 320 — i)l-Oto en el ánimo de sus autores, sino el de alcanzar, á favor de ella , el resultado que no pudieron alcalizar nunca en el terreno de la discusion, sosteniendo que el rey no debia obrar ni pensar, si habla de ser considerado como infalible é inviolable. Que el objeto de las dos argumentaciones es el mismo , se ve claro cuando se considera, que si se admite la distincion, se sigue de ella necesariamente, que la inviolabilidad de los reyes no se aplica sino á su personalidad abst ruta , dejando descubierta su persona : lo cual corno se ve , es llegar con la segunda argumentacion al punto á donde no se pudo llegar con la primera ; es . llegar al mismo término por un camino diferente. Siendo esto así , rigorosamente hablando , no tenia necesidad de volver á ventilar una cuestion que ha quedado' ya zanjada : pero como quiera que en esta clase de cuestiones tan trascendentales de suyo , no es lícito abandonar el campo sin haber pulverizado bajo todas sus formas todos los sofismas , me será permitido dar al traste , de una vez y para siempre, con la distincion escolástica , como di al traste con la argumentacion * directa , de una vez y para siempre. Comenzaré ahora , como comenzé antes, por admitir los principios de mis adversarios, por reconocer su máxima, por descender á su propio terreno, por entrar de buen grado en todas sus suposiciones. Admitida , pues , su distincion , veamos sus consecuencias. Puesto que en el jefe supremo del Estado hay dos personas, una moral que es el rey, otra física que es el hombre ; puesto que el primero es irresponsable, impecable é infalible , quedando sujeto el segundo á responsabilidad y reprension , porque lo está al error y al pecado ; suponiendo que ese hombre sujeto al pecado y al error, que es rey impecable é infalible, cometa un delito, ¿deberá ser juzgado como un particular : lo será por los tribunales del reino? Si mis adversarios responden que no, replicaré que no pudiendo explicar la diferencia que entre uno y otro establecen , sino porque uno es súbdito y otro rey, estableciéndola vienen á renunciar á sus principios y á destruir su propia distincion, porque admiten la máxima que la es contraria, la que la aniquila, la que yo sostengo, 321 — la de que el rey cubre al hombre. Si respondiesen afirmativamente, estableciendo una perfecta igualdad entre el que delinque siendo un particular y el rey que como hombre delinque, entonces instaré más , preguntando : si el rey que delinque es condenado á presidio ¿ cumplirá ó no cumplirá su condena? Si responden que no, borran su propia distincion, porque adoptan mi máxima, la de que el rey cubre, al hombre ; si respondiesen afirmativamente , volvería á preguntar ¿y estando como hombre en presidio , gobernaría como monarca ? Si responden que sí , serán consecuentes consigo propios; pero habrán ido á parar á donde yo quería conducirlos , al absurdo de verse obligados á confesar para sacar su máxima adelante, que con ella se puede tener á un presidiario por rey. Si retrocediendo ante el absurdo, respondiesen que no, borrarían su propia distincion ; y confundirían sus dos personalidades, como las confundo yo, aunque de diferente manera : mis adversarios las confundirían, porque su hombre destronaría esta vez á su rey; y yo las confundo, porque para mí el rey cubre siempre al hombre. Los límites que me impone el decoro , no me permiten llevar, como sería muy fácil , estas suposiciones mas lejos. Lo dicho basta y sobra, para que se comprenda á cuán inmundos lodazales es necesario descender para pintar al vivo y con sus propios colores las consecuencias lógicas de ciertas máximas que hoy prevalecen en el mundo. La barbarie de nuestra civilizacion ha ido concluyendo poco á poco con las máximas santas qué formaron el código político, religioso y moral de los siglos que en nuestra petulancia llamamos de oscuridad y de barbarie. En esos siglos, la verdad era el alimento de la inteligencia , y la fé el alimento de los corazones. Habia verdades reconocidas por todos, y principios por todos asentados : habia unidad política , social y religiosa : habia un órden gerárquico en el mundo moral , como le hay en el universo. Hoy dia hemos caminado tanto por el camino de la civilizacion, que nuestra inteligencia está vírgen y nuestro corazon vacío ; hemos perdido hasta la memoria de las verdades elementales que nue*-- tros padres nos trasmitieron como las habían recibido de sus mayores. Tenemos tal hartura de ciencia , que hemos llegado al ex TOMO 11.  21 - 322 tremo de no saber á punto fijo si hay Dios ; si la insurreccion es una virtud ó un crímen ; si los que se levantan contra las autoridades legítimas, son rebeldes ó son héroes ; si deben pagar su crimen en un cadalso de madera, ó si se debe eternizar su memoria en una estátua de bronce ; si son soberanos los reyes, ó somos soberanos nosotros ; si debemos obedecerlos ó juzgarlos. Sea de esto lo que quiera , porque no entra en el plan que me he trazado el entenderme en este género de consideraciones , yo be debido, para llenar mi propósito de defender á una ilustre princesa colmada ayer de bendiciones y hoy de ultrajes , ayer reina poderosa y hoy víctima inocente y resignada, levantar mi voz humilde, y recordar ciertos principios que van borrándose ya de la memoria de los hombres , porque los he creido necesarios tiara sostener la fuerza de su derecho contra el derecho de la fuerza. En esta argumentacion fatigosa , he sido tan severo conmigo mismo , que no he querido amenizarla con alguna de aquellas flores que suele recojer aquí y allí el hombre de imaginacion y sentimiento, en el campo de la imaginacion y la poesía. Y sin embargo , bien sabe Dios que oprimido de congoja mi pecho y arrasados en lágrimas mis ojos, pecesitaba del apacible espectáculo de su belleza, y de su frescura mi alma. Pero , hombres de la revolucion de setiembre, yo no quise daros un pretexto para que atribuyeseis la belleza de la verdad á sus exteriores atavíos ; y despues de haberla contemplada amorosamente, ha sido tanta mi lealtad para con vosotros, y tan grande mi fe en sus propias perfecciones, que no quise adornarla con una sola flor, y os la be entregado desnuda. Ahí la teneis, contempladla. Sé que á mi argumentacion contestareis -con vanas declamaciones : pero sé también que resistirá á vuestras declamaciones por sí sola: Es tan grande la fuerza de la verdad, aunque esté proclamada por los flacos, que para que la contrasteis, os señalo el término que Dios os ha señalado de vida. Por lo demás, no me atrevo á lisonjearme de que las tórtes se declaren á sí propias sin derecho para resolver una cuestión que no existe, y para declararse tribunal competente de quien mienz. tras ha llevado en su diestra el cetro de España , no ha sido res - 323 — ponsable de ninguno rde sus pensamientos y de ninguno • de sus actos, sino ante el tribunal de Dios en el Cielo , y ante el tribunal de la posterioridad en la tierra. Estos principios, antiguos como las sociedades humanas , incontrastables como las verdades divinas* eternos como el mundo , no pueden ser aceptos á los ojos de los hombres de la revolucion de Setiembre. Lo sé : pero sin embargo, me ha parecido conveniente proclamarlos aquí , para que su proclamación sirva de protesta ; ya que no de reinedio : para que la nacion española sepa de parte de quien está la buena causa en este escandaloso litigio : para que la Europa, en fin, que nos mira llena de asombro y de estupor, pueda ser jaez imparcial en este ruidoso debate. A mí, solo me tocaba demostrar la justicia que asiste á tau augusta princesa ; la he demostrado cualquiera (lúe sea el resalta=; do de la díseusion , do quien es la justicia ; es la victoria. Pero si no me lisonjeo de que las córtes se declaren incompetentes para juzgar la conducta y examinar los actos de S M. la reina Doña María Cristina de Borbon en • calidad de tutora y curadora testamentaria de sus augustas hijas , si no me lisonjeo de que se abstengan de resolver una cuestion que está resuelta con la lectura dél testamento del último monarca ; todavía me atrevo á esperar que la resolucion que tomen, sea favorable al derecho de tan augusta señora. Al llegar aquí, abandonaré de todo punto las cuestio-:. nes de legalidad, de derecho y competencia. Solo consideraré, para que las cortes lo consideren tambien en su sabiduría, qué es lo que de ellas exijo su propio decoro , y qúé es lo que de ellas exijen sus propios deberes. Y no se extrañe que hable aquí de sus deberes ; porque soy de los que creen que no hay derechos absolutos en la tierra : que los insensatos que los reclaman para sí , sean príncipes , sean asambleas deliberantes , sean pueblos , pronuncian una blasfemia contra Dios , y cometen un delito contra los hombres ; que todo derecho no limitado por un deber se llama tiranía, como todo deber que no está acompañado de un derecho se llama servidumbre ; que las palabras deber y derecho no han sido nunca separadas entre sí, sin que su separacion baya dejado (le dar al mundo el espectáculo de - 324 las bacanales imperiales ó de las bacanales revolucionarias : sin que su separacion haya dejado de dar al mundo el espectáculo de un hombre en delirio ó de un pueblo demente. Por esta razon, yo Tenso que aunque las córtes se crean con derecho para examinar p los títulos de S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon á la tutela de sus augustas hijas, y aunque de hecho los examinen en su calidad de gran jurado , todavia militan tales razones de alta prudencia y de conveniencia pública en favor de tan excelsa señora, ademas de la evidente justicia que la asiste , que si las córtes son imparciales , si se respetan á sí mismas , si consultan su decoro, y si ponen el pensamiento en la posteridad , la mano en el corazon y los ojos en su conciencia, se considerarán obligadas por el más imprescindible y el más santo de todos los deberes, á reconocer el derecho que tiene de continuar en la guarda de las personas y de los bienes de sus augustas hijas menores. Si las córtes dirijen una mirada desapasionada bácia la situacion de la augusta señora que defiendo ; si despues consideran su propia situacion , contemplándose desapasionadamente á sí propias ; y sobre todo, si no han olvidado la cadena de acontecimientos terribles por los que han venido las cosas á punto de que las córtes sean lo que son , y de que aquella augusta princesa haya tenido que pasar al otro lado de los mares , no dejarán de conocer que su situacion, para arrancarla la tutela, es comprometida por demas y embarazosa. Hay un partido en España que se rebeló , no ha muchos meses, contra el trono : que para escalarle le movió guerra ; y para llegar á la altura en donde le halan colocado los siglos y el respeto de las gentes , puso montaña sobre montaña , Pellion sobre Ossa , hasta que logró poner en él sus pies y sus manos. Señor de la corona, dueño del cetro, esos símbolos de las potestades de la tierra, asentó sobre España su dura dominacion ; tan dura , que no se borrara tan pronto la memoria de su desapoderado señorío. Durante ese señorío , convocó á los electores, y reunidos á su voz, depositaron en las urnas los nombres de los que liabian de ejercer unpoder constituyente y una autoridad soberana. Esa autoridad soberana, 325 — ese poder constituyente, salido del seno de la revolucion como Minerva de la cabeza de 'Júpiter, son las actuales córtes , que van á deliberar, á discutir, á resolver en presencia de la revolucion , que es su centinela y su madre. Desposeida del trono una mujer á quien los hombres dicen excelsa , y • It quien los cielos dirán santa, se encontró corno una extranjera entre sus hijos, y corno una advenediza en su propio hogar; porque la revolucion habia escrito su anatema sobre su sagrada frente , y la habia privado del agua y del fuego. Entonces, con una voz sofocada dijo adios á su hogar y adios á sus hijos ; y la inocente reina, hija, esposa y madre de reyes, se confió en humildes velas á la mar , que en tiempos pasados habia surcado otra reina que ni era hija ni esposa ni madre de reyes, y era culpable, en velas de púrpura. Hoy dia es, y aun sigue peregrinando la ilustre matrona, teniendo suspensos de su voz que cuenta sus infortunios, á esclarecidos príncipes y á poderosas naciones, sin haber encontrado reposo ni en la ciudad de todas las delicias, ni en la ciudad de todos los consuelos ; porque su corazon está traspasado por una agudísima flecha, y su alma está triste hasta que se desprenda del mundo. Cualquiera diría que Dios, no satisfecho en su bondad infinita con haber otorgado á esa hija de su amor toda la grandeza que pueden dar las prosperidades, ha querido que lleve tambien la que solo pueden dar las grandes tribulaciones , para que su sien resplandezca con la corona de todas las grandezas humanas. Tal es la situacion de las córtes, y tal la de la excelsa señora que van á someter á su juicio. ¿ Quién no vé , quién no advierte, quién no palpa , que aquí el juicio , y sobre todo la condenacion, es imposible ? ¿ Quién no vé que el vencido no es justiciable del vencedor, que el flaco no es justiciable del poderoso, y sobre todo, que una condenacion no llevará el nombre de justicia , sino el de venganza ? ¿ Pueden ser independientes las córtes en una cuestion que la revolucion ha resuelto? ¿Pueden ser imparciales en una cuestion en que tan interesados se muestran los vencedores de setiembre? La situacion de las córtes en esta cuestion es tan embarazosa, que no pueden absolver , si miran á la revolucion en donde tienen --- 326 - 1/4,u oi . u, 3 en ; que no pueden condenar , si miran á su decoro; que no p ueden ser consideradas por la posteridad y por la historia como justas, independientes é imparciales, sino esponiéndose al riesgo de que la revolucion las considere como ingratas ; ni pueden ser obsequiosas con la revolucion , sin que acuse su obsequiosa servidumbre el tribunal que lo es á un mismo tiempo de los reyes y de las asambleas, y ante el cuál han de comparecer al fin las unas y los otros, el tribunal de la posteridad y de la historia. Situacion difícil, embarazosa , á que están condenadas fatalmente las asambleas políticas, cuando poseidas de un vértigo de poder y de un acceso de orgullo, quieren erigirse en tribunal de los que no tienen tribunales en la tierra1 Situacion difícil , pero inevitable, cuando las asambleas políticas , olvidando las lecciones de la experiencia , no advierten que en presencia de un rey que ni es vencido ni es vencedor, no pueden ser otra cosa sino cuerpos colegisladores ; que en presencia de un usurpador de los fueros nacionales, no pueden sor otra cosa sino esclavas ; que en "p r esencia de un rey vencido, no pueden ser sino su verdugo ; que no pueden ser sino lo que han sido hasta aquí las córtes españolas , lo que la Convencion fué en presencia de Luis , lo que el senado romano fué en presencia de Tiberio. Ahora bien : en la suposicion de que las córtes , despreciando consideraciones tan graves, -se erijan á sí propias en tribunal competente para examinar la conducta de S. M. la reina Doña María Cristina de Borbon en calidad de tutora y curadora de sus augustas hijas, yo persisto en creer, hasta que una triste experiencia me demuestre lo contrario , que se considerarán en la necesidad imprescindible de dar un fallo favorable para guardar sus fueros á la justicia, para salvar su propio decoro, y para asegurar su buena memoria. Yo persisto en creer que las consideraciones de conve=- niencia pesarán más en su ánimo , que las consideraciones departido; y más que el voto de los revolucionarios , el voto del mundo. Yo persisto en creer que las córtes no querrán ser más revolucionarias que la revolucion. misma , desatando los únicos vínculos que la revolucion no se atrevió á desatar : los únicos que existen entre - 327 las augustos huérfanas y su excelsa tutora. Yo persisto en creer que las córtes no serán más revolucionarias que la revolucion misma, atreviéndose á profanar el régio hogar que la revolucion misma perdonó, cuando profanó el régío trono ; porque al herir á la reina, la faltó corazon para herir tambien á la madre. Yo persisto en creer que las córtes estimarán en su alta prudencia , que es tiempo ya de hacer una estacion en el camino de su rápido progreso, no sea que vengan á desaparecer de todo punto los últimos restos de esta desmoronada monarquía ; porque entonces podrá suceder lo que ha sucedido ya otras veces en otros tiempos y en otras tierras, lo que está en la naturaleza de los sucesos humanos , lo que es ley de las reacciones políticas : que en el mismo dia en que el partido vencedor llegue á los - Estados-Unidos, la nacion llegue á Constantinopla. Por lo que hace á mí, mi conciencia me dice que levantando la voz en defensa de la ilustre proscripta , he cumplido con el más sagrado , con el más dulce de todos los deberes ; y que mi obra será acepta á los ojos de todos los españoles leales , que lloran como caballeros, si no desvios, porque jamás se desvió de su amor aquella excelsa * señora , ausencias y desdichas de su dama. Paris, 31 de julio. Los periódicos de esta capital han disputado largamente entre sí, sobre si la catástrofe que cubre de luto á la Francia, es una leccion de la Providencia , ó un golpe del destino : y supuesto el primer extremo de esta hipótesis , sobre si la leccion iba dirigida á la dinastía reinante , ó si debia ser aplicada á las revoluciones. Si yo hubiese de entrar en esta controversia , me pondría del lado de los que sostienen que la catástrofe que llora la Francia, es una leccion ; porque estoy íntimamente convencido de que no hay catástrofe ninguna que no lo sea para las sociedades humanas : diré más ; en tiempos de revueltas y de discordias civiles , cuando todos los partidos y todos los hombres , cuando todas las inteligencias y todos los brazos han contribuido á la obra de perdicion que las revoluciones consuman , la Providencia no envia lecciones que no sean dirigidas á todos : siendo de todos el error, á todos distribuye la enseñanza. i Ay de los que no aprendan de las catástrofes que en la hora de su ira envia como mensajeros ! ¡ Ay, sobre todo , de los que especulando con ellas , toman en ellas ocasion para recriminar á los que llaman adversarios , no siendo sino sus cómplices en un mismo delito ! Digo esto , porque los legitimistas de Francia suelen olvidar frecuentemente , que la revolucion que condenan , es la obra comun de los que la hicieron y de los cine la provocaron. - 337 — Pero sea de esto lo que quiera , y considérese ó no se conside • e esta catástrofe como una leccion para la conciencia , es sin duda ninguna , en la ocasion presente, una iluminacionpara el espíritu : á esa iluminacion y á la que derraman las lecciones que acaban de realizarse , somos deudores de algunos datos preciosos para poder juzgar con acierto acerca de los partidos que combaten aquí por la dominacion de la Francia. Si hay una época en que los partidos políticos se clasifican , y en que cada uno procura distinguirse de los que le son contrarios, es ciertamente en tiempos de una eleccion general , en la que cada uno aspira á alcanzar la victoria por su parte , en nombre de sus principios. Entonces sucede, que cada uno desplega al aire su bandera , formula su programa , publica el símbolo de sus creencias políticas , hace profesion de su fé , defiende su dogma. Tal es la costumbre constantemente seguida y universalmente adoptada en todos los pueblos regidos por instituciones libres. Nosotros la hemos tomado de la Francia : la Francia , de la Inglaterra : la Inglaterra, de la naturaleza misma de las cosas. Pues bien : los que han presenciado aquí las últimas elecciones , han asistido á un espectáculo, nuevo en los gobiernos constitucionales. Los partidos se han presentado á solicitar los votos de los electores, ocultando su programa, disimulando su fé , olvidando su símbolo , y plegada su bandera. Los conservadores se han abstenido cuidadosamente de decir al oido de la nacion que son ministeriales.. La oposicion dinástica ha llevado la prudencia hasta el punto de disimular sus principios contra toda idea de gobierno : el radicalismo , soberbio y audaz por la naturaleza misma de sus teorías políticas y sociales , no se ha presentado al combate con el terrible ariete con que ha de abrir la brecha en el muro que proteje á la sociedad y á la nueva dinastía. Todos se han presentado, á la lid , inofensivos , descoloridos , siendo modelo de inocencia y mansedumbre. Todos al hablar han mentido : todos han engañado á la Francia. La Francia en recompensa los ha enviado á todos á los escaños de los legisladores. Si este espectáculo sirve para demostrar alguna cosa , sirve para demostrar—lo primero; que en Francia no hay una verdadera 99 TOMO u. 33S nacion—lo segundo; que no hay verdadero gobierno y lo tercero; que dentro de la nacion y alrededor del gobierno no hay verdaderos partidos—y finalmente , como consecuencia necesaria de todos estos hechos , que las instituciones están en completa y rápida declinacion ;que nada se afirma ; y que todo se disuelve. La fé política se extingue en esta nacion : su brazo no conmoverá las montañas. La Francia fué una nacion, en tiempo del imperio. La restauracion se encontró en presencia de dos partidos poderosos. Hoy la revofucion de julio solo tiene delante de sí el polvo de la nacion y el polio de los partidos ; y ademas de esto , á Mr. Guizot , que quiere conservar lo que sabe que ha de perder ; á 151r. Thiers , que aspira á alcanzar lo que no puede conseguir ; y á " Mr. Odilon Barrot , que no sabe lo que quiere. Ya iba á pasar en silencio á Mr. de Lamarfine , especie de conservador radical y de poeta práctico , cuya naturaleza moral es el resultado de todas' las antítesis. Un dicho de este insigne varon pasará á la posteridad mas remota. En el discurso qne acaba de pronunciar ante los electores con motivo de su candidatura , dejó escapar de sus lábios esta notable sentencia «¿,sabeis lo que es un diputado ? un diputado es un pueblo.» Yo sabia ó creia saber lo que era un diputado , antes que Mr. de Lamartine diera á luz este . aforismo ; ahora lo ignoro absolutamente : lo único que sé , es que un candidato es una vanidad , señores redactores. Ustedes tienen noticia , y yo lambien la tengo, de dos diputados que pueden llamarse pueblo : pero esos diputados DO se sientan en los escaños de los legisladores franceses , sino en el parlamento inglés y en el parlamento de España. 0 4 Connell , Olano ; vean ustedes dos únicos hombres , que en toda la prolongacion de los siglos han podido llamarse pueblo , sin que esta expresion sea en sus lábios ni hiperbólica ni ridícula. Uno y otro son representantes de dos pueblos oprimidos : uno y otro son representantes de dos pueblos conquistados : uno y otro han dirigido su palabra á los tiranos y á los despojadores de sus santos fueros y de su santa independencia. O' Conneli , representante de un pueblo cuya opresion comienza con su historia , y no acabará sino con la historia de Inglaterra , es - 339 — pueblo todos los dias. Olano , representante de un pueblo despojado y oprimido ayer, pero cuya opresion y cuyo despojo no durará sino lo que dure la efímera dominacion de sus despojadores , ha sido pueblo un dia solamente. Pero ambos han sido pueblo. Demóstenes fué el mas grande de todos los oradores del mundo ; pero no fué mas que un hombre : Ciceron fué un académico : Mirabeau una faccion : Berrier es un partido. Demóstenes hablaba en nombre de las antiguas virtudes á un pueblo comprado por el oro macedonio. Ciceron hacia frases , menos para salvar á su cliente , que para mirarse en ellas como en un magnífico espejo. Mirabeau fué elocuente por mil causas ; pero sobre todo , por su impudencia , que es la calidad distintiva de todas las facciones. Berrier tiene la elocuencia de los recuerdos , elocuencia propia de los partidos que se. acaban. Mirad ahora á O' Connell , ese cíclope irlandés que ha hecho de Inglaterra su yunque. En los tres reinos reunidos, ninguno toca con su cabeza á su rodilla. Los hombres le miran con asombro , como si fuera un semi–dios ó un gigante antidiluviano. Él hace con su palabra lo que Paganini hacia con su violin, en donde estaban como dormidos , para despertar obedientes á su voz, los sones de todos los instrumentos. La voz de O < Connell es apagada y atronadora, oscura y clarísima , blanda y vibrante : gime como una arpa, brama como el viento, entusiasma como un himno : O' Connell es ángel de la Irlanda , demonio de la Inglaterra. En los devastados campos irlandeses , su voz cae suave y consoladora : en el parlamento inglés , su voz lanza imprecaciones; mientras que su mano agita las serpientes de las furias. 0 1 Connell es sublime como Demóstenes, impudente como Mirabeau, melancólico como Chateaubriand, tierno como Petrarca , grosero como un lacayo , brutal como un salvaje, prudente en el campo parlamentario como Ulises en el campo de los griegos, impetuoso, temerario y audaz como Ayax pidiendo al Cielo la luz para morir con el sol del mediodia. En aquella naturaleza riquísima, hay algo de la naturaleza del capitan, algo de la naturaleza del sargento , algo de la naturaleza de un i ey, y algo de la naturaleza del paisano del Danubio : tiene mucho del hombre salvaje , - 340 mucho del hombre civilizado : es zorra y leon á un mismo tiempo. Es malicioso y cáustico , corno el Mefistófeles de Goethe. Es inocente y cándido como un niño. Es todo lo que es un pueblo : y un pueblo lo es todo. No puedo negar que dejo la pluma con placer para mirar amorosamente con los ojos de mi imaginacion esta figura sublime , si bien me asusta algun tanto. Mis ojos atónitos le miran , inclinada la frente augusta sobre el arpa nacional , de donde arranca su mano gemidos tan dolorosos y profundos, como no los escucharon jamás los hijos de los hombres. Cualquiera diría que es Osian , y que le piden venganza desde su trono de nubes las almas melancólicas y trasparentes de sus padres. 1 Irlanda ! verde Irlanda ! católica Irlanda alégrate en medio de tu humillacion y de tu servidumbre! Eres esclava , es verdad : andas vestida de jerga : no comes sino las cortezas de tus árboles y las yerbas de tus campos : no pisas sino abrojos : no arrastras sino cadenas : no duermes sino en tu lecho de paja. Pero en ese lecho has dado á luz á un rey : ese rey romperá las cadenas de su madre. ¡ Irlanda ! verde Irlanda ! católica Irlanda ! alégrate en medio de tu humillacion y de tu servidumbre ! Si tuviera algun tiempo delante de mi , una hora siquiera, estoy seguro de que habia de retratar bien á esa nacion y á ese hombre, que , sin saber cómo , han venido á ponerse delante de mi imaginacion y á cortar el hilo de mi discurso : yo pensé hablar de la revelacion que llevan consigo los grandes acontecimientos del dia : la muerte del duque de Orleans , y las elecciones generales : del último acontecimiento , he hablado poco ; del primero , nada. Mr. de Lamartine , O' Connell , Irlanda , y el corred que vá á partir , y yo que no me he puesto á escribir á Vds. sino á última hora, tenemos la culpa. El correo próximo , hablaré de todas estas cosas , ó de algunas de ellas solamente , ó de otras cosas distintas ; y sobre todo, de Olano. Me he propuesto que mis cartas sean una conversacion, y lo serán : porque no tengo tiempo para otra cosa , y porque las conversaciones ofrecen una amable y encantadora incoherencia. Otro corresponsal dirá á Vds. lo que ocurre yo les diré lo que 341 pienso, es decir lo que pienso en el momento en que escribo; y probablemente, será mejor que lo que pienso despees de largas meditaciones. Es un problema filosófico , muy difícil de resolver, si piensa uno mejor cuando improvisa , ó cuando digiere sus pensamientos. Las razones en pro y en contra son iguales , como las de todos los problemas : tan cierto es, que la razon humana es la mayor de todas las miserias del hombre. Sin la fé , no sé lo que es la verdad, y no comprendo sino el escepticismo. Pero advierto que, al pasar, en mi rápida conversacion, de unas cosas á otras, voy filososofando ; y aun no ha llegado su turno á la filosofía. Paris, 6 de agosto. • ity RATÁBASE un día en el Congreso ,  no se con cuál ocasion ni para qué , porque en mi cráneo está completamente deprimido el órgano de la memoria , de la ley hecha en córtes para el afianzamiento de los fueros concedidos á las provincias exentas en el célebre convenio de Vergara , cuando 1Dle repente se levantó de su asiento un señor diputado , que hasta entonces habla guardado un silencio profundo. Los vascongados dieron noticia de su patria á los que por curiosidad le preguntaron : el presidente dijo al Congreso su nombre. Las primeras palabras, caidas tímidamente de los lábios del desconocido orador , fueron á perderse en aquellas bóvedas augustas , y á estrellarse en la indiferencia universal. El orador continuaba , sin embargo , como si hablara en alta voz consigo mismo; y hablaba consigo mismo , corno quien está poseido de una divinidad , y aquejado de turbulentas emociones. Algunos periodos enfáticamente quebrados , algunas expresiones pronunciadas en son de tiernísima queja , algunos acentos llenos , sonoros , robustos, comenzaron á cautivar poco á poco la atencion de los espectadores, que á su vez comenzaron á sospechar que el orador estaba poseido de una pasion elocuente , ó en posesion de los secretos mas recónditos del arte. Puestas así en relacion y en armonía el alma del ora- 313 dor y las almas de los oyefites , los oyentes , sin saber cómo, perdieron su in.difere - rcia ; y cuando quisieron mirar por sí , se encontraron hasta sin libre albedrío. Entre tanto , el orador habia ido creciendo, creciendo , tambien sin saberse cómo, hasta tal punto, que no parecia sino que la asamblea estaba en él , más bien que él en la asamblea. Al compas de los latidos de su corazon , latian todos los corazones. La asamblea se indignaba , gemia , se llenaba de santo y de profundo horror ó de eléctrico entusiasmo , cuando el orador dejaba caer convulsivamente sus desordenadas frases , como desde su trípode sagrado la atormentada Sibila. En vano la oposicion bramaba de cólera por sacudir el yugo del magnetizador imperioso. Sordo el magnetizador á sus bramidos y á sus plegarias , tenia en su mano de fierro su corazon palpitante. La hiena convertida en paloma se sentia fascinada . por los ojos de la serpiente. Entre tanto, el orador, siguiendo en su rápido vuelo, nos transportaba en espíritu á las altísimas montañas que escucharon el juramento que hizo nuestra fé en presencia de Dios y en presencia de los hombres. Allí se llamaron hermanos los que habían sido enemigos : se dierón el ósculo de paz los que habian hecho pacto con la muerte : los que solo se habian saludado con la lanza , se enviaron entonces un tiernísimo saludo : partieron el pan los que solo habian partido el campo y el sol de las batallas : los que no conocian del diccionario sino el grito de guerra , entraron allí en pláticas tranquilas y sabrosas. Por las mejillas de los guerreros corrió el llanto de las mugeres , y la inocencia de los niños fue á refugiarse en el corazon de los leones ; y toda esta escena , digna de los tiempos primitivos , estaba animada por un pueblo inmenso , extático de placer , loco de jubilo; por un pueblo inmenso , á quien cubría á manera de un magnifico dosel un cielo purísimo , bañado de un sol resplandeciente; por un pueblo inmenso, reverentemente asentado en las eternas y fortísimas montañas que recibieron los primeros vagidos y el último aliento de sus héroes , siendo á un tiempo mismo cuna y sepulcro de sus hijos , de sus hermanos y de sus padres. Y un no se qué de religioso y de santo vagaba por el am- - 344 — Mente , y dilatándose por aquellos campos, cubiertos todavía de cadáveres insepultos, parecia el eco de las celestes arpas, que estremecidas cantaban — «Paz á los hombres de buena volutad en la tierra : gloria á Dios en la alturas. » Y ese inmenso pueblo es el que habló aquel dia por boca del orador inspirado. Ese inmenso pueblo fué el que por su boca pidió cuenta á la revolucion, de sus sacrílegas obras : ese inmenso pueblo fué el que puso pavor hasta en los tuétanos de los huesos corroidos de los que rabian jurado ser perjuros : ese inmenso pueblo fué el que amenazó aquel dia á la revolucion con la cólera divina y con la execracion de los hombres. Es fama que el orador, en la noche que precedió al dia de su triunfo, fué acometido de un pavor desusado, que penetró hasta en lo íntimo de sus carnes ; que vió en vision maravillosa al genio hermoso de las provincias Vascongadas sentado al pie de su lecho, oscurecida por negras sombras la frente, descompuesto el cabello, pálidas las mejillas , la mirada heróica calda en desmayo , y en mísera postracion los brazos varoniles : que hizo resonar en sus oidos el acento querido de sus montañas , y estas palabras llenas de austera gravedad y de dulzura inefable: — «¿qué te detienes? levántate defiéndeme : Dios que oyó el juramento de Vergara, te mirará desde el Cielo , y yo estaré.á tu lado. — Y el orador se levantó hecho otro hombre : y ese hombre era un pueblo , y ese pueblo alcanzó aquel dia en la tribuna nacional una victoria igual á la que habia alcanzado en los campos de Vergara. Y hoy dónde está hoy ese pueblo vencedor ? dónde está el génio de la libertad, *que le cubrió siempre con sus alas protectoras? ¿dónde está el juramento que sus montañas escucharon? ¿dónde la hermosa aurora de la paz que amaneció en su horizonte ? Todo ha pasado ya : hasta la memoria de todo, borrada por otra memoria que arranca lágrimas de mis ojos , gemidos de mi corazon , hasta la pluma de mis manos. Allí están los sepulcros de mil víctimas ; y sobre esos sepulcros solitarios , se levanta cantando una bárbara victoria, un mónstruo lleno de sangre. -345-- Apartemos la vista de este mónstruo. No la aparta Dios tambien ? fijémosla en aquel sepulcro : allí yace, lejos de sus amigos y de la patria que le vió nacer, el mejor de todos los hombres (1) , el más leal de todos los súbditos, el más fiel de todos los amigos. Yo te saludo hincado de rodillas , héroe sin tacha , noble caballero ! tu vida y tu muerte fueron ejemplo de virtud. Caton de la presente edad, esta edad no te conoció, y no te merecía. Tú vives en el Cielo: esa es tu patria , varon justo. Mírame desde allí , me amaste tanto! Yo te saludo otra vez, y otra vez. Jamás saldrás de mi corazon, memoria querida : nunca te apartarás de mis ojos , sombra doliente  Señores redactores , no puedo mas. (1) Segun mis informes , la persona á quien se alude, es el desgraciado general Montes de Oca.  (Nota del editor.) - 352 — ros días atormentado por su genio , y vive hoy atormentado por su orgullo. Su educacion literaria fué clásica su educacion política, monárquica ; su educacion moral, religiosa. Cuando nació á la vida de la inteligencia , miró alrededor de sí, y sus ojos pudieron contemplar llenos de espanto la sangrienta huella que en el suelo de la Francia rabian dejado las revoluciones. Tenía á la sazon en sus manos el estandarte de la reaccion política , religiosa y literaria Chateaubriand, cisne divino que cantó á la Europa los cánticos del Cielo : poeta inspirado , misionero sublime , que para derramar por todas partes la palabra evangélica , la palabra civilizadora , abandonó su hogar , y se fué peregrinando por él mundo. Las obras de Chateaubriand fueron el primer encanto de Lamartine; la gloria de Chateaubriand fué su primera ilusion , rcomo la primera , la más pura de todas sus ilusiones : alcanzar Cambien esa gloria , fué su primera esperanza. Dotado de una riquísima vena, de una imaginacion ardiente á un mismo tiempo y fecunda , nutrido con la lectura de todos los grandes poetas , y -llevado como por la mano , por el más grande poeta de su siglo , Lamartine puso sus ojos en Dios, sus manos sobre la lira , y dejó escapar de sus lábios los más puros, los más blandos , los más inefables acentos. Entonces dió á luz sus primeras Meditaciones. Estas Meditaciones serán siempre el más suave manjar para las almas tiernas , religiosas y doloridas : en ellas , Lam a rtine no es un poeta que canta , es un poeta que gime : y sin embargo , no gime como los demas hombres ; gime como los poetas , cuyo gemido es un consuelo para los desventurados del mundo. Consideradas estas primeras Meditaciones bajo el aspecto del arte , son un modelo en el género religioso y elejiaco. Distínguense por la suavidad de los toques , por lo correcto de la diccion , por la blandura de las tintas. Es monótono , porque es monótono el dolor ; pero dá el último toque á sus composiciones tan á tiempo y con tan maravilloso artificio, que evita siempre el cansancio , ese escollo de los poetas plañidores y lastimeros : yo no conozco nada más dificil , que acertar á dar la conveniente extension á las composiciones consagradas á la expresion de las melancolías del alma , y á la alegria de los festines : [Document text truncated for crawler view.]