Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es.
Núme o 22, sep iemb e de 2022. ISSN 1697-8072
[pp. 176-195]
h ps://dx.doi.o g/10.12795/Fed o/2022.i22.08
LA PANTALLA DE TV ES LA RETINA DEL OJO DE
LA MENTE: ALGUNAS NOTAS RESPECTO DEL
ESTADO DE NATURALEZA Y SU SUPERACIÓN EN
VIDEODROME.
THE TV SCREEN IS THE RETINA OF THE MIND’S
EYE: A FEW NOTES REGARDING THE STATE OF
NATURE AND ITS OVERCOMING IN VIDEODROME
Nicolás And és Sil a Gál ez
Uni e sidad de Chile
Resumen
En el p esen e ex o se desa olla la siguien e hipó esis: pa iendo de lo que se conoce
como “es ado de na u aleza”, según la concepción hobbeseana del mismo, se p opone
una in e p e ación de la película Videod ome (1983), del di ec o canadiense Da id
C onenbe g, en la que se e idencia ían dos ins ancias undamen ales. En p ime
é mino, una necesidad pa en e de ol e a un es ado de na u aleza ya supe ado
debido al deseo de iolencia ma cado po una ascinación o seducción po la misma.
Y, en segundo luga , un cie o “da se cuen a” de lo impe ioso que de iene el hecho
de abandona ese mismo es ado de na u aleza, con el in de ab aza lo que en el
ilm e e ido se alude como la “nue a ca ne”. Bajo es e pa adigma, la TV como o den
de ealidad apa ece ía en la ob a ci ada al modo de un equi alen e de la iolencia
en el o den de lo co idiano. La conje u a cen al del abajo indica, en onces, que
hab ía cie a necesidad de habi a la iolencia pa a sob epone se, en lo de ini i o, a
un es ado de na u aleza del cual una salida eal pa ece de eni imposible.
176
Abs ac
This pape de elops he ollowing hypo hesis: s a ing om wha is known as “s a e
o na u e”, acco ding o he Hobbesian concep ion o i , an in e p e a ion o he ilm
Videod ome (1983), by he Canadian di ec o Da id C onenbe g, is p oposed, in which
wo undamen al ins ances would be e idenced. The i s one is a clea need o e u n
o a s a e o na u e al eady su passed due o he desi e o iolence ma ked by a
ascina ion o seduc ion o i . And he second one is, a ce ain “ ealiza ion” o he
impe iousness o abandoning ha same s a e o na u e, in o de o emb ace wha in
he ilm is e e ed o as he “new lesh”. Unde his pa adigm, TV as an o de o eali y
would appea in he a o emen ioned ilm as an equi alen o iolence in he o de o
e e yday li e. The cen al conjec u e o he wo k indica es, hen, ha he e would be
a ce ain need o inhabi iolence in o de o o e come, in a de ini i e way, a s a e o
na u e om which a eal way ou seems o become impossible.
Keywo ds: Na u e; iolence; e e ydayness; subjec i i y; C onenbe g
-BARRY: Bu why would anybody wa ch i ?
Why would anybody wa ch a scum show like Videod ome?
Why did you wa ch i , Max?
-MAX: Business easons.
-BARRY: Su e. Su e. Wha abou he o he easons?
Why deny you ge you kicks ou o wa ching o u e and mu de ?
1.- A modo de in oducción
Es líci o a en u a que la ci ilización humana -al modo en que la conocemos hoy en
día-, haya enido sus p ime os y sólidos undamen os du an e la época his ó ica que
se conoce con el nomb e de Neolí ico. Du an e es e pe íodo -comp endido usualmen e
en e el 6.000 a.C. y el 3.000 a.C.- la aza humana desa olló una o ma más pulida
de he amien as en base a la pied a (ma e ial que ya se usaba en lo co idiano du an e
las épocas an e io es, es deci , du an e el Mesolí ico y el Paleolí ico). Median e es a
sue e de dominio que la aza humana p ac icó sob e aquellos elemen os p o is os
po la na u aleza -en e quienes ambién es posible con a la made a, el uego y, más
a de, los me ales-, lo humano, quizá, se haya pe ca ado de cie o mando que podía
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eje ce sob e ella, ans o mando, de es a mane a, su ealidad oda. Quizá se pe ca ó
de cómo las semillas de ienen alimen o; del in lujo del sol sob e las cosas; o de la
impo ancia del agua pa a el c ecimien o.
Po an o, ya no se encon aba obligado a i de un lado a o o con el in de consegui el
sus en o dia io, sino que la misma ie a que pisaba odos los días podía p opo ciona le
aquello sin lo cual se apaga la ida. De es e modo, se es ableció en un sólo luga , al
cual llamó “hoga ”. Cons uyó un emplazamien o, el cual lo p o egía de la helada llu ia,
del sol ab azan e, de los ue es e indomables ien os y, ambién, de las bes ias ie as
que ponían en cons an e pelig o su p opia ida. Así, jun o a es e emplazamien o, dibujó
en su conciencia uno imagina io, en el cual deposi ó las semillas que ecolec aba,
con mo i o de que la ie a, la llu ia y el mis e io mismo de la na u aleza y de la ida
eje cie an sob e ellas su enigmá ico encan amien o.
Some ió, sin ese as, el empe amen o sal aje de algunos animales, quienes se
con i ie on en sus compañe os de subsis encia. Fascinado po es a nue a o ma de
supe i encia, c eó nue os obje os uniendo el ba o y la a cilla. Diseñó opas pa a sí
mismo aliéndose del abajo de la lana y del lino. Celeb ó el mundo nue o al ededo
del uego impe ecede o en medio de la noche es ellada y, bajo el in lujo espi i ual de
cie as bebidas, eunió a los suyos al ededo de es a luz dando luga a los p ime os
gue e os, quienes enían la a ea de man ene es able y pe pe uo el nue o modo de
ida que había descubie o.
De es a mane a nacía lo que se conoce ac ualmen e con el nomb e de “ag icul u a”
y, con ella, la p opiedad p i ada. Cie a pa e del uni e so había adqui ido el ca ác e
de un me o obje o sob e el cual eje ce su pode ío. En consecuencia -ya sea po
el sen imien o de la en idia, de la posibilidad de una mejo ida o po esa índole
an humana de hace siemp e lo mismo que hacen los demás-, o os homb es lo
imi a on: en es e sen ido, compusie on sus p opios emplazamien os, cul i a on su
p opia comida, esboza on sus p opias opas y obje os, domina on a sus p opias
bes ias y baila on al ededo de su p opio uego, con ocando a sus p opios soldados.
Así, su gie on los poblados, g upos de iguales y dis in os humanos dedicados a la
supe i encia.
No obs an e, si algo puede pasa , en onces pasa á. Los g upos humanos -sea po el
mo i o o po la azón que sea-, comenza on a eñi y a en en a se en e ellos mismos.
Incendia on los asen amien os de o os pa a p i a los de la p o ección; oba on a las
muje es que engend an la ida; asesina on a los ancianos que conse an la sabidu ía
y oma on pa a sí mismos los es os y uinas de los an iguos poblados.
Su ge, de es e modo, una cues ión an cu iosa como suge en e: el hecho de que exis a
algo, quizá, inhe en e o congéni o a la humanidad misma: la p ác ica de la iolencia:
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El neolí ico se ca ac e iza undamen almen e po el cambio de ida de una o ma
nómada a una seden a ia al nace el concep o de p opiedad p i ada sob e la ie a.
La seden a ización ep esen a una o ma de ida dominada po la con inuidad; se
a a de es ablece se de mane a de ini i a en un si io conside ado como p opio. En
es a ap opiación de la ie a y con inuidad se encuen a el ge men de la iolencia
(Jáu egui-Balenciaga y Méndez-Gallo 42).
“Ap opiación” y “con inuidad” apa ecen, en onces, como dos concep os que pod ían
delimi a la na u aleza humana misma: el hecho de apode a se de cie as en idades
y da con inuidad en el iempo a es a ap opiación. El e i o io en el cual un g upo
humano p oduce su alimen o -y el alimen o mismo- de ienen elemen os que hay
que p o ege y de ende de o os posibles g upos humanos que ca ezcan de ellos,
pues la ida siemp e se ab e camino, siemp e es a á buscando el sus en o y, si lo
encuen a, lo coge á pa a sí de cualquie mane a. Se encuen a en la esencia de la
ida la necesidad de i i . Ap opia se de sí mismo y da le con inuidad al yo que soy yo
mismo, pasando, incluso, po encima de la ida de los demás:
El desa ollo del se humano esul a se consus ancial al desa ollo de la
al e idad, es deci , del o o, ambién con una iden idad p opia y di e en e. La
a ian e pa ológica se ía la enajenación, es o es, cons ui la subje i idad
p opia al p oyec a la en el o o, donde se mani ies a nue amen e la idea de
con inuidad y, po lo an o, la desapa ición de la in e subje i idad. La enajenación
es la con inuidad del yo po encima del o o: es a es la esencia de la iolencia
(Jáu egui-Balenciaga y Méndez-Gallo 43).
En es e sen ido, eamos qué nos puede deci un abo daje e imológico a un concep o
como el de “ iolencia”. Es a noción de i a del la ín iolen ia, el cual es á con o mado
po el sus an i o is que signi ica “ ue za; igo ; a aque; ímpe u; pode ; in luencia;
ene gía; e c.” (VOX 550) y el adje i o len us que deno a cues iones como “ enaz; que
se adhie e ue emen e; du ade o; e c.” (278). Así, es e iden e que, incluso en su
dimensión e imológica, la cues ión de la iolencia emi e a una ue za que se despliega
en el iempo, una ene gía o un pode du ade o que se man iene cons an e y no cesa.
De es a mane a, quizá, “la iolencia se ía el in en o de es ablece esa unidad
p imigenia, o iginal; eg esa a la usión simbió ica en el que los demás no exis en
con en idad p opia sino como con inuidad de uno mismo” (Jáu egui-Balenciaga y
Méndez-Gallo 43). Negación de la al e idad po consis i an sólo en al e idad, algo
que apa ece como di e en e a la supues a unidad indisoluble de la subje i idad p opia.
La iolencia, pod ía alguien in e i , es iba ía en el eje cicio de la pe pe uación de la
p opia ida a cos a de las demás idas. Una sue e de mecanismo de de ensa que
acul a ía al ag eso pa a anula cualquie ipo de in luencia -ya sea ex e io o in e io -
que amenace con la desin eg ación de la p opia ealidad.
179
Es po ello po lo que exis en di e sos ipos y o mas de eje ce la iolencia, po
ejemplo: en p ime luga , con a la na u aleza: pa a el p o echo y bene icioso p opio;
en segundo luga , con a los demás: pa a la anulación de la al e idad amenazan e
debido a su no-adecuación a una subje i idad al; y, en e ce luga , con a sí mismo:
pa a acalla en mí cie o su imien o que impide el despliegue de mis posibilidades
de ida. En in, la iolencia pa ece ía se un aspec o cons i uyen e de la na u aleza
humana sin la cual se ía imposible comp ende su de eni . La his o ia del acon ece
humano es una his o ia de lo que enca na la iolencia. Es la his o ia de las gue as
de la humanidad, la o ma de ac ua más básica y simple que es posible encon a en
nues a especie: lo que se en iende po “con lic o” y su a eba ada y ag esi a o ma
de esolución.
Teniendo en cuen a es as cues iones como menciones p elimina es, me gus a ía
p opone en es a b e e in es igación la siguien e hipó esis: a pa i de lo que el ilóso o
inglés Thomas Hobbes (1588-1679) llama el “es ado de na u aleza” humano -es deci ,
el es adio humano p e io al su gimien o de la cul u a-, deseo plan ea una lec u a del
ilm canadiense Videod ome (1983), en el cual apa ece ía mani ies a una necesidad
de ol e a aquel “es ado de na u aleza” hobbeseano, es deci , e o na a es e a án
o ansias po la p ác ica de la iolencia debido, jus amen e, a la a acción que susci a
la misma en el suje o. De es e modo, ya imbuida la subje i idad en es a cos umb e,
se da ía cie a e elación al suje o mismo, e elación que in en a ía hace le sabe , de
mane a o zosa e ine i able, que de iene u gen e la cues ión de enuncia a aquel
mismo “es ado de na u aleza” pa a accede a una nue a dimensión de la ealidad
humana, condición que en la película aludida se conoce con el concep o de “nue a
ca ne”, una sue e de ínculo de lo o gánico con lo mecánico, una especie de supe ación
de la animalidad misma, con el in de ae hacia sí cie a e olución en la mane a de
comp ende lo humano al modo de un “animal ecnológico”. En es e sen ido es que
la iolencia su ge como el o den de lo co idiano, es o es, la iolencia eme ge como la
co idianeidad misma y su undamen ación.
Pa a es e p opósi o expond é sucin amen e el concep o hobbeseano mencionado y
algunas conje u as sob e el ca ác e co idiano de la iolencia, con el in de p epa a
el e eno pa a un examen del ilm ci ado y, po úl imo, da cuen a de cómo se ía
posible supe a es e mismo “es ado de na u aleza”, del cual el escape pa ece se
inalcanzable.
2.- La cues ión del “es ado de na u aleza” según Hobbes
Una de las cues iones cen ales, a mí pa ece , en la iloso ía polí ica hobbeseana
consis e en la máxima “bellum omnium con a omnes”, es deci , “la gue a de odos
con a odos”. La ase aludida apa ece po p ime a ez en su ob a De Ci e, publicada
180
en la ín en 1642. Sin emba go, ambién apa ece á en su ob a más conocida, a sabe ,
el Le ia án (1651).
Lo que quie e deci Hobbes con es a sen encia emi e al “es ado de na u aleza” humano
p e io a la con o mación de una “sociedad ci il”, es deci , p e io al nacimien o de la
cul u a y las leyes. En es e es adio p eceden e, odos los indi iduos que con o man la
humanidad es a ían egidos po un p incipio de igualdad na u al, o sea, en odos los
humanos se encon a ían las mismas habilidades ísicas y psicológicas, cualidades
que les pe mi i ían a es os mismos humanos ap opia se -y conse a en el iempo esa
ap opiación- de odo aquello que es imen con enien e pa a su p opia supe i encia en
medio del hos il ambien e en el que se desa ollan. En es e sen ido, son la cul u a, las
leyes y la ins au ación pe manen e de una sociedad ci il - egida bajo el “con a o” en e
los indi iduos- los elemen os que in oduci ían una cons an e cuo a de desigualdad
en e los g upos humanos mismos debido a la epa ición de cie as posibilidades de
ida en e los dis in os es a os sociales.
Sin pe juicio de lo an e io , es el “es ado de na u aleza” el que me in e esa pa a los
p opósi os de es a in es igación. La condición de igualdad na u al que impe a en es e
es adio p e io a la cul u a consis i ía más bien en un p oblema que en un bene icio.
Es po ello po lo que Hobbes menciona lo siguien e en el capí ulo XIII de su Le ia án:
De es a igualdad en cuan o a la capacidad se de i a la igualdad de espe anza
espec o a la consecución de nues os ines. Es a es la causa de que si dos
homb es desean la misma cosa, y en modo alguno pueden dis u a la ambos, se
uel en enemigos, y en el camino que conduce al in (que es, p incipalmen e, su
p opia conse ación, y a eces su delec ación an sólo) a an de aniquila se o
sojuzga se uno a o o (116).
De es e modo, quizá, es líci o in e i que es a consecuencia del p incipio de igualdad
impe an e en el “es ado de na u aleza” po medio del cual eme ge la p ác ica de la
iolencia. Cada humano puede hace lo que es ime con enien e, en la medida de
sus posibilidades, pa a conse a su p opia ida y la de su g upo. No obs an e -si el
p incipio de igualdad na u al ale pa a odos los g upos humanos-, an o el ejecu o
de la iolencia como quien la ecibe son p opensos a se iolen ados po un e ce o,
quien pe segui ía los mismos ines -y los mismos medios- que el p ime o. Es en es e
p eciso sen ido, en onces, que ge mina el concep o hobbeseano de la “gue a de
odos con a odos”.
Po an o, el eje cicio y conse ación de la iolencia de iene un pa adigma en es a
e apa p e ia a la ins au ación de las leyes y la sociedad ci il. Al no habe egla ni
medida pa a los ac os humanos más allá de la p ese ación de la p opia ida, oda
maniob a y oda acción en a en la ca ego ía de lo pe mi ido. Al no habe en idad
181
alguna que juzgue sob e la ejecución humana de cualquie ipo de ope ación, oda
ges ión del indi iduo de iene legí ima pa a la consecución de sus ines a a és de
cualesquie a medios que se es imen con enien es.
Resul a suge en e, en onces, la idea espec o de la cual es en la p ác ica de la
iolencia en donde esidi ía la esencia misma de la na u aleza humana, pues o que
“en el es ado de na u aleza, odos los homb es ienen el deseo y la olun ad de hace
daño” (Hobbes 2000 58). Alguien pod ía a en u a , quizá, que con la ins au ación de
la sociedad ci il el eje cicio de la iolencia se neu aliza, o po lo menos, disminuye.
Sin emba go, ¿no es á la misma sociedad ci il cons uida bajo los cimien os de la
iolencia?
Tan o el es ablecimien o de las leyes como la en onización del Es ado se cons i uyen
median e la ue za. Monopolizan la ue za con el in de que no sea usada con a el
modelo. De es a mane a, se uel e a una de las conje u as p incipales de es e abajo:
¿ iene la na u aleza humana el ca ác e inhe en e de se una na u aleza iolen a?
¿Es amos en e a un homo bellicosus, a un homo iolens, homo sae us, homo e ox?
Los adje i os de la misma amilia pa ecen ep oduci se.
No se a a, en lo absolu o, de una cie a “e apa” o “pe íodo” de la humanidad, el
cual se ca ac e ice po el eje cicio cons an e de la iolencia, sino de un cie o
“ empe amen o” humano que aspasa ba e as. Es deci , la iolencia como eje cicio
y p ác ica (como o den de la ealidad) es a ía p esen e en lo humano desde sus
mismos o ígenes, a a esando cul u as, pa adigmas, e oluciones, e oluciones y
demás ca ego ías. Nue amen e, en onces, es posible e idencia el ca ác e empo al
p esen e en es e ipo ascenden al de p ác ica. Consis e en un eje cicio con inuo que
no conoce consumación alguna, debido, quizá, a que su in se encuen a en sí mismo:
en mani es a se pe sis en emen e. Pues o que:
La gue a no consis e solamen e en ba alla , en el ac o de lucha , sino que se da
du an e el lapso de iempo en que la olun ad de lucha se mani ies a de modo
su icien e. Po ello la noción del iempo debe se enida en cuen a espec o a la
na u aleza de la gue a, como espec o a la na u aleza del clima. En e ec o, así
como la na u aleza del mal iempo no adica en uno o dos chubascos, sino en la
p opensión a llo e du an e a ios días, así la na u aleza de la gue a consis e
no ya en la lucha ac ual, sino en la disposición mani ies a a ella du an e odo el
iempo en que no hay segu idad de lo con a io (Hobbes 2017 117-118).
Así, en la du ación de la ue za eje cida eside la esencia de la iolencia. De es a
mane a, si se habla de du ación, se habla de iempo, y si se habla de iempo, se habla
de ealidad. Po an o, en el siguien e apa ado p opond é algunas no as espec o
de cómo es posible en ende la iolencia al modo del o den de lo co idiano, es o es,
182
en ende la iolencia no como si uese un enómeno que ing esase en la ealidad, sino
como la ealidad misma.
3.- La iolencia como o den de lo co idiano
Conside ando el alan e iolen o de los g upos humanos - al como se ha expues o
has a el momen o- es menes e da cuen a de un in en o de comp ensión de po cuál
mo i o es a cues ión es así, es deci , a azón de qué se ca ac e iza a la humanidad
como la ope ado a po excelencia del eje cicio de la iolencia, o en qué adica el
hecho de que la iolencia misma apa ezca como una cues ión an a ac i a pa a que
se ca ac e ice de es e modo al enómeno humano.
Pa a es e p opósi o pueden ayuda , quizá, cie as opiniones del médico, neu ólogo y
psicoanalis a aus iaco Sigmund F eud (1856-1939) p esen es en una de sus úl imas
ob as, a sabe : El males a de la cul u a (1930). En el capí ulo segundo de es e
undamen al ex o F eud a i ma lo siguien e:
El sen imien o de dicha p o ocado po la sa is acción de una pulsión sil es e,
no domeñada po el yo, es incompa ablemen e más in enso que el ob enido a
aíz de la saciedad de una pulsión en enada . Aquí encuen a una explicación
económica el ca ác e incoe cible de los impulsos pe e sos, y acaso ambién el
a ac i o de lo p ohibido como al (79).
Si se o igina un egocijo en la conciencia del suje o, egocijo desencadenado po la
sa is acción de un ins in o na u al -al modo del “es ado de na u aleza”- no some ido
po el “yo” (y si la unción del “yo” eudiano consis e en e asa las pulsiones del
suje o), en onces es líci o in e i que exis e cie a dimensión de la conciencia humana
o almen e subyugada po el eje cicio de la iolencia. En es e sen ido, la sociedad
ci il se ins au a pa a que los se es humanos no se aniquilen los unos a los o os en la
pe secución de sus p opios ines po sus p opios medios. De es e modo, se es ablece
una p ohibición po odo aquello que pueda de eni daño pa a el g upo, coa ando,
con es o, el lib e despliegue de la subje i idad misma.
Po ello, la pues a en ma cha de las leyes y de la cul u a -al modo en que se
en ienden luego de un es ado de na u aleza ya supe ado-, ep imi ían cie o ámbi o
de la cons i ución humana, con eniendo y e enando el sobe ano eje cicio de la
subje i idad. Po an o, asoma una pa adoja: “no podemos en ende la azón po la cual
las no mas que noso os mismos hemos c eado no hab ían más bien de p o ege nos
y bene icia nos a odos” (85).
Se concibe y se legi ima una sociedad ci il basada en el acue do de los se es humanos
pa a no daña se en e ellos, pe o es a misma sociedad basada en es e mismo acue do
es la ins ancia que acul a y undamen a un nue o ipo de iolencia, es deci , una
iolencia con olada po un Es ado. ¿Es que no podemos escapa a la iolencia?
183
La undación de una comunidad ci il y sus leyes in en an aplaca lo implacable:
es e mismo hábi o de con ol es el que engend a en el suje o las ansias de ol e a
un es ado de na u aleza ya supe ado, de e o na a ese es adio donde su explosi a
ida gozaba de au ónoma e olución, de desen eda se de las ígidas cue das que le
impiden mo imien o alguno.
Quizá po ello mismo es po lo que F eud a en u a a i maciones ales como que “g an
pa e de la culpa po nues a mise ia la iene lo que se llama nues a cul u a; se íamos
mucho más elices si la esigná amos y ol ié amos a encon a nos en condiciones
p imi i as” (85). ¿Cómo es que la iolencia de iene, en onces, un o den de lo co idiano?
¿Cómo es posible habi a de es a mane a y en ende el mundo como un mundo egido
po la iolencia?
Tan o en el “es ado de na u aleza” hobbeseano como en la sociedad ci il a a esada
po lo que F eud llama “cul u a” exis e un único denominado común, a sabe : el
cons an e y sonan e eje cicio pe pe uo de la p ác ica de la iolencia. En es e sen ido
es que la iolencia se hace habi able pues ya no podemos econoce lo que sea la
iolencia misma. La humanidad oda se encon a ía an imbuida, an sume gida en
es a pe sis en e du ación de cie o ipo de ue za, an ce ca de ella que no se ía posible
obse a la con opo unos ojos. La iolencia es á an imp egnada en nues o cue po y
en nues o habi a dia io que no es posible con e i la en un obje o de conocimien o,
es o, pues ya no podemos ep esen á nosla.
Vemos al mismo agabundo -helado de humanidad- siemp e en la misma esquina
de nues o ba io y seguimos nues o anda ; sob elle amos en noso os mismos las
mismas ins i uciones y sus mismas p ác icas odos y cada uno de los días de nues a
ida y solamen e seguimos nues o anda ; agua amos el miedo, los símbolos, el
hacinamien o, la cas ación, el hamb e, la eligión, la condición humana, la ideología,
el iempo. Nos acos umb amos a acos umb a nos. Hacemos de la iolencia el oso de
peluche que nos acompaña a la cama odas las noches después de la jo nada labo al.
Incluso la iolencia se uel e obje o de consumo: deseamos la iolencia, la año amos,
soñamos con ella, nos le an amos pensando en ella, nos ag ada cómo sabe al palada
y cómo suena en nues os oídos. Jun amos dine o y a in de mes comp amos un
paque e de iolencia pa a luego compa a nues a comp a con la de nues o ecino y
asal a nos en e noso os pa a e cuál de las dos comp as es la comp a más iolen a.
Es en es e sen ido que la iolencia de iene una cues ión inap ehensible. Consis e
en algo que se nos escapa de las manos debido, p ecisamen e, a las dimensiones
colosales po medio de las cuales man iene su “ i alidad”. En la iolencia es iba el
o den de lo co idiano pues o que no es posible pensa la co idianeidad sin una dosis
de iolencia. Es lo ilimi ado que aba ca odo. Se nos impone es a ilimi ación y no
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De es a mane a, Max se sume ge p o undamen e en una pa icula alucinación.
En ella se encuen a con Nicki en una habi ación de “Videod ome”. En onces, Nicki
ins a a Max pa a que pa icipen de una sesión de o u a en i o. Nicki, nue amen e,
se ans o ma en la pan alla de un ele iso y es azo ada po Max en una escena
o almen e c onenbe geana. Se no a -si es que no se ha no ado an es-, que Max goza,
poco a poco, azo ando a Nicki, dis u a azo ando al Tele iso -Nicki, e elando, quizá,
esos p o undos deseos de iolencia que ya se insinuaban al inicio del ilm, cuando
Max buscaba señales de ideos más “ ue es”.
De p on o -en un ex añísimo gi o-, la película e ela que Nicki de iene Masha, y que
Max despie a en la cama de su depa amen o con el cadá e de es a úl ima. Como
si la ealidad de la pan alla de TV y la ealidad del mundo se con undiesen en un
odo o gánico, de mane a que se ía imposible disce ni en e una y o a, pues, desde
es e pun o, ya no sab emos qué es ealidad y qué no. Llama a Ha lan pa a que ome
o og a ías del cadá e de Masha -pa a sabe si es eal o no-, pe o Ha lan no e nada:
ya no hay ningún cadá e .
Las escenas siguien es e elan que Ha lan abajaba pa a Ba y Con ex con el in
de in oluc a a Max en el p oyec o de “Videod ome”. Max se en e a de que nunca
se ansmi ió “Videod ome” en i o, sino de que lo que io Max e an sólo case es
p eg abados con el in de expone lo a es a pa icula señal ele isi a.
Ba y subyuga la olun ad de Max al in oduci le una cin a de ideo en la abe u a de
su es ómago, indicándole que debe asesina an o a sus socios de CIVIC-TV como
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a Bianca O’Bli ion. Pa a es e p opósi o dispone del a ma que su es ómago se había
agado, pe o en su e sión o gánico-mecánica. Asesina, en onces, a sus socios
labo ales, pe o no puede con Bianca, quien log a desp ende la cin a de ideo que
Ba y había in oducido en su es ómago, e elándole una nue a e dad, la que Max
epi e: “soy la palab a del ideo en ca ne y hueso; mue e a Videod ome; la ga ida a
la nue a ca ne”.
En es e sen ido, es posible in e i que Max inicia un de o e o de supe ación de su
condición animal -una supe ación del es ado de na u aleza en el cual se hallaba
inme so-, pa a ab aza lo que se conoce á en el mundo c onenbe geano con el
concep o de “nue a ca ne”, una especie de siguien e e apa en la e olución humana:
la usión de lo o gánico con lo mecánico: el homb e-máquina que sucede á al homb e-
animal.
Vein iséis ho as después, Max se dispone a usa las mismas a mas p opo cionadas
po la in luencia de “Videod ome” con el in de asesina a Ba y y a Ha lan. Sus mue es
bo dean lo espec acula , iel al es ilo de C onenbe g. Finalmen e, Max busca e ugio
en un muelle. En a en una ba caza abandonada y se sien a a pensa . Apa ece Nicki
-po úl ima ez- nue amen e ans igu ada en la pan alla de un ele iso . Le e ela
cues iones como que “pa a con e i e en la nue a ca ne, debes ma a la ieja ca ne”;
“no emas deja mo i a u cue po”; “ en con Nicki”; “obse a; e mos a é cómo; es
sencillo”. Inmedia amen e, en la pan alla del ele iso se p oyec a lo que Max es á
i iendo en ese mismo ins an e, como si la ele isión uese el espejo de su ealidad, o
su ealidad misma. Se e -en la pan alla del ele iso - cómo Max apun a el a ma a su
cabeza, p onuncia el nue o c edo y dispa a. El ele iso explo a y Max comp ende lo
que debe hace pa a supe a la animalidad.
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5.- A modo de conclusión
Pues bien, po odo lo expues o es po lo que sos engo que el ilm Videod ome puede
se in e p e ado al modo de una supe ación de cie o es ado de na u aleza pa en e
en la esencia misma de la condición humana. La cues ión espec o de la cual es
posible e idencia una sue e de inna a p opensión a la iolencia en el géne o humano
de iene ca ne en el pe sonaje de Max Renn, quien man iene una a acción conna u al
al ededo del enómeno de la iolencia. Cla amen e, su ace camien o a es a p ác ica
nace con el mo i o de consolida una nue a audiencia pa a su canal de ele isión. No
obs an e, es a aíz de es a inquie ud que Max descub e esa dimensión ocul a de su
conciencia, ese es ado de na u aleza en suspensión, esa disposición ag esi a en e
a una ealidad de o a po el a opello y el a eba o.
De es e modo, pa a Max se uel e necesa io habi a ese e i o io - ol e a mo a en
el suelo an e io a la sociedad ci il y llena se de aquel ambien e dando lib e sol u a a
sus más inquie an es deseos-, con el in de da se cuen a de lo ap emian e que esul a
el hecho de abandona el es ado de na u aleza mani ies o en su inconscien e. La
acogida que ealiza al inal de la película sob e la “nue a ca ne” e ela esa necesidad
humana de es a cons an emen e eno ándose a sí misma. Si en el es ado de
na u aleza -en endido al modo adicional de Hobbes- impe a la iolencia a la mane a
del o den de lo co idiano, la ama de Videod ome exhibe cie o sende o que es posible
ansi a con el in de log a una sue e de a ance en es e p oceso de supe ación del
mismo es ado de na u aleza aludido. Sin emba go, si la iolencia apa ece como una
cues ión consus ancial al empe amen o humano ¿es ealmen e posible abandona se
a sí mismo con el in de supe a nues a na u al condición?
Max Renn comp endió que debía aniquila en sí mismo lo que ep esen aba la ieja
ca ne -esa ca ne an débil que nos impele a la p ác ica de la iolencia- con el in de
ab aza la nue a. En endió, quizá, que pa a supe a la condición de no-ap ehensión de
un eje cicio como la iolencia es el humano quien iene que ans o ma an o su modo
de en en a la ealidad como su mane a de enca a se a sí mismo, y no de sup imi la
iolencia del o den de lo co idiano, debido a que, básicamen e, aquello igu a como
una cues ión imposible: el ca ác e animal de lo humano adica en un modo de se
del mismo sin el cual no se ía admisible en ende cues ión alguna elacionada con lo
humano en cuan o al.
La sociedad ci il - undada en la cul u a- dis ancia al géne o humano de su condición
animal al impone leyes con el in de que es e no se aniquile a sí mismo ni a los demás,
debido a que -según la sociedad- se obse a en la p ác ica de la iolencia una o ma
deg adada o en ilecida de lo humano, una cues ión que conse a cie o “mal gus o”.
No obs an e, es es a especie de ep esión en que se o ganiza la sociedad ci il -es e
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dec e a lo que se debe o no hace -, la ins ancia po excelencia que “animaliza” la
mane a que iene lo humano de comp ende la ealidad mundana. Lo p ohibido a ae
pues hay una “ azón” pa a p ohibi : es el hecho mismo de que haya una azón pa a
p ohibi algo, la azón misma del mo i o po el que lo p ohibido es seduc o . El ac o
de p ohibi exci a en lo humano una cues ión que desencadena esas aspi aciones po
lo ilimi ado, po las cues iones que se esis en a la ap ehensión. En es e sen ido, la
cul u a nace debido a un in en o de supe ación de un es ado de na u aleza enca nado,
pe o sin log a su obje i o, pues o que nunca salimos del es ado de na u aleza, sino
que lo ans o mamos en un es ado de na u aleza “ci il”.
De es a mane a, se apues a po man ene la iolencia, digámoslo así, a aja abla.
Lo humano in en a ía sos ene la iolencia al mínimo, pues es á en e ado de que
elimina una p ác ica al es una emp esa que ca ece de sen ido, de allí que componga
leyes y dec e os que in en a ían egula la misma, sin consegui lo del odo. El cede
a las pasiones más p o undas de la conciencia humana es una cues ión que habla
de la cons i ución misma de lo humano. De allí que en el ilm Max no log e esboza
espues a alguna a la p egun a de Ba y: “¿po qué nega que ob ienes place mi ando
o u a y asesina o?”. Max no dice nada, sólo inc epa a Ba y po habe asesinado al
p o eso O’Bli ion, pues él ampoco lo sabe, simplemen e se encuen a con igu ado
de al mane a, es deci , es una cues ión pa a la que no hay espues a.
Po an o, si ya nos encon amos “plenos” del eje cicio de la iolencia, si padecemos
en nues a ca ne su pican e aguja, si es amos an “llenos” de ella, es deci , si la
habi amos en an o con o ma nues as ep esen aciones de mundo, en onces ¿cómo
es que no podemos supe a la? ¿Po qué no podemos a oja de noso os ese deseo
po el exceso en que adica ía una cues ión como la iolencia? o, en e dad ¿en qué
es iba el hecho de supe a la? En modo alguno se a a ía de concebi una humanidad
p i ada de iolencia. Más bien es o consis i ía en ans o ma el modo en que nos
elacionamos con ella. Suspende la, man ene la en ensión, si es que no es posible
o emi e a una cues ión supe lua el hecho de elimina la. Ab aza la “nue a ca ne” y
concebi un modo no edoso de habi a .
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