scieee Science in your language
[es] (orig)

La pantalla de TV es la retina del ojo de la mente: algunas notas respecto del estado de naturaleza y su superación en Videodrome

Abstract

En el presente texto se desarrolla la siguiente hipótesis: partiendo de lo que se conoce como “estado de naturaleza”, según la concepción hobbeseana del mismo, se propone una interpretación de la película Videodrome (1983), del director canadiense David Cronenberg, en la que se evidenciarían dos instancias fundamentales. En primer término, una necesidad patente de volver a un estado de naturaleza ya superado debido al deseo de violencia marcado por una fascinación o seducción por la misma. Y, en segundo lugar, un cierto “darse cuenta” de lo imperioso que deviene el hecho de abandonar ese mismo estado de naturaleza, con el fin de abrazar lo que en el film referido se alude como la “nueva carne”. Bajo este paradigma, la TV como orden de realidad aparecería en la obra citada al modo de un equivalente de la violencia en el orden de lo cotidiano. La conjetura central del trabajo indica, entonces, que habría cierta necesidad de habitar la violencia para sobreponerse, en lo definitivo, a un estado de naturaleza del cual una salida real parece devenir imposible.

Read accessible full text

La pantalla de TV es la retina del ojo de la mente: algunas notas respecto del estado de naturaleza y su superación en Videodrome

Author: Silva Gálvez, Nicolás Andrés
Year: 2022
DOI: 10.12795/Fedro/2022.i22.08
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1ebc5875-087a-4f2c-8fe4-51167bb286a2/download
Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es.
Núme o 22, sep iemb e de 2022. ISSN 1697-8072
[pp. 176-195]
h ps://dx.doi.o g/10.12795/Fed o/2022.i22.08
LA PANTALLA DE TV ES LA RETINA DEL OJO DE
LA MENTE: ALGUNAS NOTAS RESPECTO DEL
ESTADO DE NATURALEZA Y SU SUPERACIÓN EN
VIDEODROME.
THE TV SCREEN IS THE RETINA OF THE MIND’S
EYE: A FEW NOTES REGARDING THE STATE OF
NATURE AND ITS OVERCOMING IN VIDEODROME
Nicolás And és Sil a Gál ez
Uni e sidad de Chile
Resumen
En el p esen e ex o se desa olla la siguien e hipó esis: pa iendo de lo que se conoce
como “es ado de na u aleza”, según la concepción hobbeseana del mismo, se p opone
una in e p e ación de la película Videod ome (1983), del di ec o canadiense Da id
C onenbe g, en la que se e idencia ían dos ins ancias undamen ales. En p ime
é mino, una necesidad pa en e de ol e a un es ado de na u aleza ya supe ado
debido al deseo de iolencia ma cado po una ascinación o seducción po la misma.
Y, en segundo luga , un cie o “da se cuen a” de lo impe ioso que de iene el hecho
de abandona ese mismo es ado de na u aleza, con el in de ab aza lo que en el
ilm e e ido se alude como la “nue a ca ne”. Bajo es e pa adigma, la TV como o den
de ealidad apa ece ía en la ob a ci ada al modo de un equi alen e de la iolencia
en el o den de lo co idiano. La conje u a cen al del abajo indica, en onces, que
hab ía cie a necesidad de habi a la iolencia pa a sob epone se, en lo de ini i o, a
un es ado de na u aleza del cual una salida eal pa ece de eni imposible.
176
Abs ac
This pape de elops he ollowing hypo hesis: s a ing om wha is known as “s a e
o na u e”, acco ding o he Hobbesian concep ion o i , an in e p e a ion o he ilm
Videod ome (1983), by he Canadian di ec o Da id C onenbe g, is p oposed, in which
wo undamen al ins ances would be e idenced. The i s one is a clea need o e u n
o a s a e o na u e al eady su passed due o he desi e o iolence ma ked by a
ascina ion o seduc ion o i . And he second one is, a ce ain “ ealiza ion” o he
impe iousness o abandoning ha same s a e o na u e, in o de o emb ace wha in
he ilm is e e ed o as he “new lesh”. Unde his pa adigm, TV as an o de o eali y
would appea in he a o emen ioned ilm as an equi alen o iolence in he o de o
e e yday li e. The cen al conjec u e o he wo k indica es, hen, ha he e would be
a ce ain need o inhabi iolence in o de o o e come, in a de ini i e way, a s a e o
na u e om which a eal way ou seems o become impossible.
Keywo ds: Na u e; iolence; e e ydayness; subjec i i y; C onenbe g
-BARRY: Bu why would anybody wa ch i ?
Why would anybody wa ch a scum show like Videod ome?
Why did you wa ch i , Max?
-MAX: Business easons.
-BARRY: Su e. Su e. Wha abou he o he easons?
Why deny you ge you kicks ou o wa ching o u e and mu de ?
1.- A modo de in oducción
Es líci o a en u a que la ci ilización humana -al modo en que la conocemos hoy en
día-, haya enido sus p ime os y sólidos undamen os du an e la época his ó ica que
se conoce con el nomb e de Neolí ico. Du an e es e pe íodo -comp endido usualmen e
en e el 6.000 a.C. y el 3.000 a.C.- la aza humana desa olló una o ma más pulida
de he amien as en base a la pied a (ma e ial que ya se usaba en lo co idiano du an e
las épocas an e io es, es deci , du an e el Mesolí ico y el Paleolí ico). Median e es a
sue e de dominio que la aza humana p ac icó sob e aquellos elemen os p o is os
po la na u aleza -en e quienes ambién es posible con a la made a, el uego y, más
a de, los me ales-, lo humano, quizá, se haya pe ca ado de cie o mando que podía
177
eje ce sob e ella, ans o mando, de es a mane a, su ealidad oda. Quizá se pe ca ó
de cómo las semillas de ienen alimen o; del in lujo del sol sob e las cosas; o de la
impo ancia del agua pa a el c ecimien o.
Po an o, ya no se encon aba obligado a i de un lado a o o con el in de consegui el
sus en o dia io, sino que la misma ie a que pisaba odos los días podía p opo ciona le
aquello sin lo cual se apaga la ida. De es e modo, se es ableció en un sólo luga , al
cual llamó “hoga ”. Cons uyó un emplazamien o, el cual lo p o egía de la helada llu ia,
del sol ab azan e, de los ue es e indomables ien os y, ambién, de las bes ias ie as
que ponían en cons an e pelig o su p opia ida. Así, jun o a es e emplazamien o, dibujó
en su conciencia uno imagina io, en el cual deposi ó las semillas que ecolec aba,
con mo i o de que la ie a, la llu ia y el mis e io mismo de la na u aleza y de la ida
eje cie an sob e ellas su enigmá ico encan amien o.
Some ió, sin ese as, el empe amen o sal aje de algunos animales, quienes se
con i ie on en sus compañe os de subsis encia. Fascinado po es a nue a o ma de
supe i encia, c eó nue os obje os uniendo el ba o y la a cilla. Diseñó opas pa a sí
mismo aliéndose del abajo de la lana y del lino. Celeb ó el mundo nue o al ededo
del uego impe ecede o en medio de la noche es ellada y, bajo el in lujo espi i ual de
cie as bebidas, eunió a los suyos al ededo de es a luz dando luga a los p ime os
gue e os, quienes enían la a ea de man ene es able y pe pe uo el nue o modo de
ida que había descubie o.
De es a mane a nacía lo que se conoce ac ualmen e con el nomb e de “ag icul u a”
y, con ella, la p opiedad p i ada. Cie a pa e del uni e so había adqui ido el ca ác e
de un me o obje o sob e el cual eje ce su pode ío. En consecuencia -ya sea po
el sen imien o de la en idia, de la posibilidad de una mejo ida o po esa índole
an humana de hace siemp e lo mismo que hacen los demás-, o os homb es lo
imi a on: en es e sen ido, compusie on sus p opios emplazamien os, cul i a on su
p opia comida, esboza on sus p opias opas y obje os, domina on a sus p opias
bes ias y baila on al ededo de su p opio uego, con ocando a sus p opios soldados.
Así, su gie on los poblados, g upos de iguales y dis in os humanos dedicados a la
supe i encia.
No obs an e, si algo puede pasa , en onces pasa á. Los g upos humanos -sea po el
mo i o o po la azón que sea-, comenza on a eñi y a en en a se en e ellos mismos.
Incendia on los asen amien os de o os pa a p i a los de la p o ección; oba on a las
muje es que engend an la ida; asesina on a los ancianos que conse an la sabidu ía
y oma on pa a sí mismos los es os y uinas de los an iguos poblados.
Su ge, de es e modo, una cues ión an cu iosa como suge en e: el hecho de que exis a
algo, quizá, inhe en e o congéni o a la humanidad misma: la p ác ica de la iolencia:
178
El neolí ico se ca ac e iza undamen almen e po el cambio de ida de una o ma
nómada a una seden a ia al nace el concep o de p opiedad p i ada sob e la ie a.
La seden a ización ep esen a una o ma de ida dominada po la con inuidad; se
a a de es ablece se de mane a de ini i a en un si io conside ado como p opio. En
es a ap opiación de la ie a y con inuidad se encuen a el ge men de la iolencia
(Jáu egui-Balenciaga y Méndez-Gallo 42).
“Ap opiación” y “con inuidad” apa ecen, en onces, como dos concep os que pod ían
delimi a la na u aleza humana misma: el hecho de apode a se de cie as en idades
y da con inuidad en el iempo a es a ap opiación. El e i o io en el cual un g upo
humano p oduce su alimen o -y el alimen o mismo- de ienen elemen os que hay
que p o ege y de ende de o os posibles g upos humanos que ca ezcan de ellos,
pues la ida siemp e se ab e camino, siemp e es a á buscando el sus en o y, si lo
encuen a, lo coge á pa a sí de cualquie mane a. Se encuen a en la esencia de la
ida la necesidad de i i . Ap opia se de sí mismo y da le con inuidad al yo que soy yo
mismo, pasando, incluso, po encima de la ida de los demás:
El desa ollo del se humano esul a se consus ancial al desa ollo de la
al e idad, es deci , del o o, ambién con una iden idad p opia y di e en e. La
a ian e pa ológica se ía la enajenación, es o es, cons ui la subje i idad
p opia al p oyec a la en el o o, donde se mani ies a nue amen e la idea de
con inuidad y, po lo an o, la desapa ición de la in e subje i idad. La enajenación
es la con inuidad del yo po encima del o o: es a es la esencia de la iolencia
(Jáu egui-Balenciaga y Méndez-Gallo 43).
En es e sen ido, eamos qué nos puede deci un abo daje e imológico a un concep o
como el de “ iolencia”. Es a noción de i a del la ín iolen ia, el cual es á con o mado
po el sus an i o is que signi ica “ ue za; igo ; a aque; ímpe u; pode ; in luencia;
ene gía; e c.” (VOX 550) y el adje i o len us que deno a cues iones como “ enaz; que
se adhie e ue emen e; du ade o; e c.” (278). Así, es e iden e que, incluso en su
dimensión e imológica, la cues ión de la iolencia emi e a una ue za que se despliega
en el iempo, una ene gía o un pode du ade o que se man iene cons an e y no cesa.
De es a mane a, quizá, “la iolencia se ía el in en o de es ablece esa unidad
p imigenia, o iginal; eg esa a la usión simbió ica en el que los demás no exis en
con en idad p opia sino como con inuidad de uno mismo” (Jáu egui-Balenciaga y
Méndez-Gallo 43). Negación de la al e idad po consis i an sólo en al e idad, algo
que apa ece como di e en e a la supues a unidad indisoluble de la subje i idad p opia.
La iolencia, pod ía alguien in e i , es iba ía en el eje cicio de la pe pe uación de la
p opia ida a cos a de las demás idas. Una sue e de mecanismo de de ensa que
acul a ía al ag eso pa a anula cualquie ipo de in luencia -ya sea ex e io o in e io -
que amenace con la desin eg ación de la p opia ealidad.
179
Es po ello po lo que exis en di e sos ipos y o mas de eje ce la iolencia, po
ejemplo: en p ime luga , con a la na u aleza: pa a el p o echo y bene icioso p opio;
en segundo luga , con a los demás: pa a la anulación de la al e idad amenazan e
debido a su no-adecuación a una subje i idad al; y, en e ce luga , con a sí mismo:
pa a acalla en mí cie o su imien o que impide el despliegue de mis posibilidades
de ida. En in, la iolencia pa ece ía se un aspec o cons i uyen e de la na u aleza
humana sin la cual se ía imposible comp ende su de eni . La his o ia del acon ece
humano es una his o ia de lo que enca na la iolencia. Es la his o ia de las gue as
de la humanidad, la o ma de ac ua más básica y simple que es posible encon a en
nues a especie: lo que se en iende po “con lic o” y su a eba ada y ag esi a o ma
de esolución.
Teniendo en cuen a es as cues iones como menciones p elimina es, me gus a ía
p opone en es a b e e in es igación la siguien e hipó esis: a pa i de lo que el ilóso o
inglés Thomas Hobbes (1588-1679) llama el “es ado de na u aleza” humano -es deci ,
el es adio humano p e io al su gimien o de la cul u a-, deseo plan ea una lec u a del
ilm canadiense Videod ome (1983), en el cual apa ece ía mani ies a una necesidad
de ol e a aquel “es ado de na u aleza” hobbeseano, es deci , e o na a es e a án
o ansias po la p ác ica de la iolencia debido, jus amen e, a la a acción que susci a
la misma en el suje o. De es e modo, ya imbuida la subje i idad en es a cos umb e,
se da ía cie a e elación al suje o mismo, e elación que in en a ía hace le sabe , de
mane a o zosa e ine i able, que de iene u gen e la cues ión de enuncia a aquel
mismo “es ado de na u aleza” pa a accede a una nue a dimensión de la ealidad
humana, condición que en la película aludida se conoce con el concep o de “nue a
ca ne”, una sue e de ínculo de lo o gánico con lo mecánico, una especie de supe ación
de la animalidad misma, con el in de ae hacia sí cie a e olución en la mane a de
comp ende lo humano al modo de un “animal ecnológico”. En es e sen ido es que
la iolencia su ge como el o den de lo co idiano, es o es, la iolencia eme ge como la
co idianeidad misma y su undamen ación.
Pa a es e p opósi o expond é sucin amen e el concep o hobbeseano mencionado y
algunas conje u as sob e el ca ác e co idiano de la iolencia, con el in de p epa a
el e eno pa a un examen del ilm ci ado y, po úl imo, da cuen a de cómo se ía
posible supe a es e mismo “es ado de na u aleza”, del cual el escape pa ece se
inalcanzable.
2.- La cues ión del “es ado de na u aleza” según Hobbes
Una de las cues iones cen ales, a mí pa ece , en la iloso ía polí ica hobbeseana
consis e en la máxima “bellum omnium con a omnes”, es deci , “la gue a de odos
con a odos”. La ase aludida apa ece po p ime a ez en su ob a De Ci e, publicada
180

en la ín en 1642. Sin emba go, ambién apa ece á en su ob a más conocida, a sabe ,
el Le ia án (1651).
Lo que quie e deci Hobbes con es a sen encia emi e al “es ado de na u aleza” humano
p e io a la con o mación de una “sociedad ci il”, es deci , p e io al nacimien o de la
cul u a y las leyes. En es e es adio p eceden e, odos los indi iduos que con o man la
humanidad es a ían egidos po un p incipio de igualdad na u al, o sea, en odos los
humanos se encon a ían las mismas habilidades ísicas y psicológicas, cualidades
que les pe mi i ían a es os mismos humanos ap opia se -y conse a en el iempo esa
ap opiación- de odo aquello que es imen con enien e pa a su p opia supe i encia en
medio del hos il ambien e en el que se desa ollan. En es e sen ido, son la cul u a, las
leyes y la ins au ación pe manen e de una sociedad ci il - egida bajo el “con a o” en e
los indi iduos- los elemen os que in oduci ían una cons an e cuo a de desigualdad
en e los g upos humanos mismos debido a la epa ición de cie as posibilidades de
ida en e los dis in os es a os sociales.
Sin pe juicio de lo an e io , es el “es ado de na u aleza” el que me in e esa pa a los
p opósi os de es a in es igación. La condición de igualdad na u al que impe a en es e
es adio p e io a la cul u a consis i ía más bien en un p oblema que en un bene icio.
Es po ello po lo que Hobbes menciona lo siguien e en el capí ulo XIII de su Le ia án:
De es a igualdad en cuan o a la capacidad se de i a la igualdad de espe anza
espec o a la consecución de nues os ines. Es a es la causa de que si dos
homb es desean la misma cosa, y en modo alguno pueden dis u a la ambos, se
uel en enemigos, y en el camino que conduce al in (que es, p incipalmen e, su
p opia conse ación, y a eces su delec ación an sólo) a an de aniquila se o
sojuzga se uno a o o (116).
De es e modo, quizá, es líci o in e i que es a consecuencia del p incipio de igualdad
impe an e en el “es ado de na u aleza” po medio del cual eme ge la p ác ica de la
iolencia. Cada humano puede hace lo que es ime con enien e, en la medida de
sus posibilidades, pa a conse a su p opia ida y la de su g upo. No obs an e -si el
p incipio de igualdad na u al ale pa a odos los g upos humanos-, an o el ejecu o
de la iolencia como quien la ecibe son p opensos a se iolen ados po un e ce o,
quien pe segui ía los mismos ines -y los mismos medios- que el p ime o. Es en es e
p eciso sen ido, en onces, que ge mina el concep o hobbeseano de la “gue a de
odos con a odos”.
Po an o, el eje cicio y conse ación de la iolencia de iene un pa adigma en es a
e apa p e ia a la ins au ación de las leyes y la sociedad ci il. Al no habe egla ni
medida pa a los ac os humanos más allá de la p ese ación de la p opia ida, oda
maniob a y oda acción en a en la ca ego ía de lo pe mi ido. Al no habe en idad
181
alguna que juzgue sob e la ejecución humana de cualquie ipo de ope ación, oda
ges ión del indi iduo de iene legí ima pa a la consecución de sus ines a a és de
cualesquie a medios que se es imen con enien es.
Resul a suge en e, en onces, la idea espec o de la cual es en la p ác ica de la
iolencia en donde esidi ía la esencia misma de la na u aleza humana, pues o que
“en el es ado de na u aleza, odos los homb es ienen el deseo y la olun ad de hace
daño” (Hobbes 2000 58). Alguien pod ía a en u a , quizá, que con la ins au ación de
la sociedad ci il el eje cicio de la iolencia se neu aliza, o po lo menos, disminuye.
Sin emba go, ¿no es á la misma sociedad ci il cons uida bajo los cimien os de la
iolencia?
Tan o el es ablecimien o de las leyes como la en onización del Es ado se cons i uyen
median e la ue za. Monopolizan la ue za con el in de que no sea usada con a el
modelo. De es a mane a, se uel e a una de las conje u as p incipales de es e abajo:
¿ iene la na u aleza humana el ca ác e inhe en e de se una na u aleza iolen a?
¿Es amos en e a un homo bellicosus, a un homo iolens, homo sae us, homo e ox?
Los adje i os de la misma amilia pa ecen ep oduci se.
No se a a, en lo absolu o, de una cie a “e apa” o “pe íodo” de la humanidad, el
cual se ca ac e ice po el eje cicio cons an e de la iolencia, sino de un cie o
“ empe amen o” humano que aspasa ba e as. Es deci , la iolencia como eje cicio
y p ác ica (como o den de la ealidad) es a ía p esen e en lo humano desde sus
mismos o ígenes, a a esando cul u as, pa adigmas, e oluciones, e oluciones y
demás ca ego ías. Nue amen e, en onces, es posible e idencia el ca ác e empo al
p esen e en es e ipo ascenden al de p ác ica. Consis e en un eje cicio con inuo que
no conoce consumación alguna, debido, quizá, a que su in se encuen a en sí mismo:
en mani es a se pe sis en emen e. Pues o que:
La gue a no consis e solamen e en ba alla , en el ac o de lucha , sino que se da
du an e el lapso de iempo en que la olun ad de lucha se mani ies a de modo
su icien e. Po ello la noción del iempo debe se enida en cuen a espec o a la
na u aleza de la gue a, como espec o a la na u aleza del clima. En e ec o, así
como la na u aleza del mal iempo no adica en uno o dos chubascos, sino en la
p opensión a llo e du an e a ios días, así la na u aleza de la gue a consis e
no ya en la lucha ac ual, sino en la disposición mani ies a a ella du an e odo el
iempo en que no hay segu idad de lo con a io (Hobbes 2017 117-118).
Así, en la du ación de la ue za eje cida eside la esencia de la iolencia. De es a
mane a, si se habla de du ación, se habla de iempo, y si se habla de iempo, se habla
de ealidad. Po an o, en el siguien e apa ado p opond é algunas no as espec o
de cómo es posible en ende la iolencia al modo del o den de lo co idiano, es o es,
182
en ende la iolencia no como si uese un enómeno que ing esase en la ealidad, sino
como la ealidad misma.
3.- La iolencia como o den de lo co idiano
Conside ando el alan e iolen o de los g upos humanos - al como se ha expues o
has a el momen o- es menes e da cuen a de un in en o de comp ensión de po cuál
mo i o es a cues ión es así, es deci , a azón de qué se ca ac e iza a la humanidad
como la ope ado a po excelencia del eje cicio de la iolencia, o en qué adica el
hecho de que la iolencia misma apa ezca como una cues ión an a ac i a pa a que
se ca ac e ice de es e modo al enómeno humano.
Pa a es e p opósi o pueden ayuda , quizá, cie as opiniones del médico, neu ólogo y
psicoanalis a aus iaco Sigmund F eud (1856-1939) p esen es en una de sus úl imas
ob as, a sabe : El males a de la cul u a (1930). En el capí ulo segundo de es e
undamen al ex o F eud a i ma lo siguien e:
El sen imien o de dicha p o ocado po la sa is acción de una pulsión sil es e,
no domeñada po el yo, es incompa ablemen e más in enso que el ob enido a
aíz de la saciedad de una pulsión en enada . Aquí encuen a una explicación
económica el ca ác e incoe cible de los impulsos pe e sos, y acaso ambién el
a ac i o de lo p ohibido como al (79).
Si se o igina un egocijo en la conciencia del suje o, egocijo desencadenado po la
sa is acción de un ins in o na u al -al modo del “es ado de na u aleza”- no some ido
po el “yo” (y si la unción del “yo” eudiano consis e en e asa las pulsiones del
suje o), en onces es líci o in e i que exis e cie a dimensión de la conciencia humana
o almen e subyugada po el eje cicio de la iolencia. En es e sen ido, la sociedad
ci il se ins au a pa a que los se es humanos no se aniquilen los unos a los o os en la
pe secución de sus p opios ines po sus p opios medios. De es e modo, se es ablece
una p ohibición po odo aquello que pueda de eni daño pa a el g upo, coa ando,
con es o, el lib e despliegue de la subje i idad misma.
Po ello, la pues a en ma cha de las leyes y de la cul u a -al modo en que se
en ienden luego de un es ado de na u aleza ya supe ado-, ep imi ían cie o ámbi o
de la cons i ución humana, con eniendo y e enando el sobe ano eje cicio de la
subje i idad. Po an o, asoma una pa adoja: “no podemos en ende la azón po la cual
las no mas que noso os mismos hemos c eado no hab ían más bien de p o ege nos
y bene icia nos a odos” (85).
Se concibe y se legi ima una sociedad ci il basada en el acue do de los se es humanos
pa a no daña se en e ellos, pe o es a misma sociedad basada en es e mismo acue do
es la ins ancia que acul a y undamen a un nue o ipo de iolencia, es deci , una
iolencia con olada po un Es ado. ¿Es que no podemos escapa a la iolencia?
183
La undación de una comunidad ci il y sus leyes in en an aplaca lo implacable:
es e mismo hábi o de con ol es el que engend a en el suje o las ansias de ol e a
un es ado de na u aleza ya supe ado, de e o na a ese es adio donde su explosi a
ida gozaba de au ónoma e olución, de desen eda se de las ígidas cue das que le
impiden mo imien o alguno.
Quizá po ello mismo es po lo que F eud a en u a a i maciones ales como que “g an
pa e de la culpa po nues a mise ia la iene lo que se llama nues a cul u a; se íamos
mucho más elices si la esigná amos y ol ié amos a encon a nos en condiciones
p imi i as” (85). ¿Cómo es que la iolencia de iene, en onces, un o den de lo co idiano?
¿Cómo es posible habi a de es a mane a y en ende el mundo como un mundo egido
po la iolencia?
Tan o en el “es ado de na u aleza” hobbeseano como en la sociedad ci il a a esada
po lo que F eud llama “cul u a” exis e un único denominado común, a sabe : el
cons an e y sonan e eje cicio pe pe uo de la p ác ica de la iolencia. En es e sen ido
es que la iolencia se hace habi able pues ya no podemos econoce lo que sea la
iolencia misma. La humanidad oda se encon a ía an imbuida, an sume gida en
es a pe sis en e du ación de cie o ipo de ue za, an ce ca de ella que no se ía posible
obse a la con opo unos ojos. La iolencia es á an imp egnada en nues o cue po y
en nues o habi a dia io que no es posible con e i la en un obje o de conocimien o,
es o, pues ya no podemos ep esen á nosla.
Vemos al mismo agabundo -helado de humanidad- siemp e en la misma esquina
de nues o ba io y seguimos nues o anda ; sob elle amos en noso os mismos las
mismas ins i uciones y sus mismas p ác icas odos y cada uno de los días de nues a
ida y solamen e seguimos nues o anda ; agua amos el miedo, los símbolos, el
hacinamien o, la cas ación, el hamb e, la eligión, la condición humana, la ideología,
el iempo. Nos acos umb amos a acos umb a nos. Hacemos de la iolencia el oso de
peluche que nos acompaña a la cama odas las noches después de la jo nada labo al.
Incluso la iolencia se uel e obje o de consumo: deseamos la iolencia, la año amos,
soñamos con ella, nos le an amos pensando en ella, nos ag ada cómo sabe al palada
y cómo suena en nues os oídos. Jun amos dine o y a in de mes comp amos un
paque e de iolencia pa a luego compa a nues a comp a con la de nues o ecino y
asal a nos en e noso os pa a e cuál de las dos comp as es la comp a más iolen a.
Es en es e sen ido que la iolencia de iene una cues ión inap ehensible. Consis e
en algo que se nos escapa de las manos debido, p ecisamen e, a las dimensiones
colosales po medio de las cuales man iene su “ i alidad”. En la iolencia es iba el
o den de lo co idiano pues o que no es posible pensa la co idianeidad sin una dosis
de iolencia. Es lo ilimi ado que aba ca odo. Se nos impone es a ilimi ación y no
184
De es a mane a, Max se sume ge p o undamen e en una pa icula alucinación.
En ella se encuen a con Nicki en una habi ación de “Videod ome”. En onces, Nicki
ins a a Max pa a que pa icipen de una sesión de o u a en i o. Nicki, nue amen e,
se ans o ma en la pan alla de un ele iso y es azo ada po Max en una escena
o almen e c onenbe geana. Se no a -si es que no se ha no ado an es-, que Max goza,
poco a poco, azo ando a Nicki, dis u a azo ando al Tele iso -Nicki, e elando, quizá,
esos p o undos deseos de iolencia que ya se insinuaban al inicio del ilm, cuando
Max buscaba señales de ideos más “ ue es”.
De p on o -en un ex añísimo gi o-, la película e ela que Nicki de iene Masha, y que
Max despie a en la cama de su depa amen o con el cadá e de es a úl ima. Como
si la ealidad de la pan alla de TV y la ealidad del mundo se con undiesen en un
odo o gánico, de mane a que se ía imposible disce ni en e una y o a, pues, desde
es e pun o, ya no sab emos qué es ealidad y qué no. Llama a Ha lan pa a que ome
o og a ías del cadá e de Masha -pa a sabe si es eal o no-, pe o Ha lan no e nada:
ya no hay ningún cadá e .
Las escenas siguien es e elan que Ha lan abajaba pa a Ba y Con ex con el in
de in oluc a a Max en el p oyec o de “Videod ome”. Max se en e a de que nunca
se ansmi ió “Videod ome” en i o, sino de que lo que io Max e an sólo case es
p eg abados con el in de expone lo a es a pa icula señal ele isi a.
Ba y subyuga la olun ad de Max al in oduci le una cin a de ideo en la abe u a de
su es ómago, indicándole que debe asesina an o a sus socios de CIVIC-TV como
191

a Bianca O’Bli ion. Pa a es e p opósi o dispone del a ma que su es ómago se había
agado, pe o en su e sión o gánico-mecánica. Asesina, en onces, a sus socios
labo ales, pe o no puede con Bianca, quien log a desp ende la cin a de ideo que
Ba y había in oducido en su es ómago, e elándole una nue a e dad, la que Max
epi e: “soy la palab a del ideo en ca ne y hueso; mue e a Videod ome; la ga ida a
la nue a ca ne”.
En es e sen ido, es posible in e i que Max inicia un de o e o de supe ación de su
condición animal -una supe ación del es ado de na u aleza en el cual se hallaba
inme so-, pa a ab aza lo que se conoce á en el mundo c onenbe geano con el
concep o de “nue a ca ne”, una especie de siguien e e apa en la e olución humana:
la usión de lo o gánico con lo mecánico: el homb e-máquina que sucede á al homb e-
animal.
Vein iséis ho as después, Max se dispone a usa las mismas a mas p opo cionadas
po la in luencia de “Videod ome” con el in de asesina a Ba y y a Ha lan. Sus mue es
bo dean lo espec acula , iel al es ilo de C onenbe g. Finalmen e, Max busca e ugio
en un muelle. En a en una ba caza abandonada y se sien a a pensa . Apa ece Nicki
-po úl ima ez- nue amen e ans igu ada en la pan alla de un ele iso . Le e ela
cues iones como que “pa a con e i e en la nue a ca ne, debes ma a la ieja ca ne”;
“no emas deja mo i a u cue po”; “ en con Nicki”; “obse a; e mos a é cómo; es
sencillo”. Inmedia amen e, en la pan alla del ele iso se p oyec a lo que Max es á
i iendo en ese mismo ins an e, como si la ele isión uese el espejo de su ealidad, o
su ealidad misma. Se e -en la pan alla del ele iso - cómo Max apun a el a ma a su
cabeza, p onuncia el nue o c edo y dispa a. El ele iso explo a y Max comp ende lo
que debe hace pa a supe a la animalidad.
192
5.- A modo de conclusión
Pues bien, po odo lo expues o es po lo que sos engo que el ilm Videod ome puede
se in e p e ado al modo de una supe ación de cie o es ado de na u aleza pa en e
en la esencia misma de la condición humana. La cues ión espec o de la cual es
posible e idencia una sue e de inna a p opensión a la iolencia en el géne o humano
de iene ca ne en el pe sonaje de Max Renn, quien man iene una a acción conna u al
al ededo del enómeno de la iolencia. Cla amen e, su ace camien o a es a p ác ica
nace con el mo i o de consolida una nue a audiencia pa a su canal de ele isión. No
obs an e, es a aíz de es a inquie ud que Max descub e esa dimensión ocul a de su
conciencia, ese es ado de na u aleza en suspensión, esa disposición ag esi a en e
a una ealidad de o a po el a opello y el a eba o.
De es e modo, pa a Max se uel e necesa io habi a ese e i o io - ol e a mo a en
el suelo an e io a la sociedad ci il y llena se de aquel ambien e dando lib e sol u a a
sus más inquie an es deseos-, con el in de da se cuen a de lo ap emian e que esul a
el hecho de abandona el es ado de na u aleza mani ies o en su inconscien e. La
acogida que ealiza al inal de la película sob e la “nue a ca ne” e ela esa necesidad
humana de es a cons an emen e eno ándose a sí misma. Si en el es ado de
na u aleza -en endido al modo adicional de Hobbes- impe a la iolencia a la mane a
del o den de lo co idiano, la ama de Videod ome exhibe cie o sende o que es posible
ansi a con el in de log a una sue e de a ance en es e p oceso de supe ación del
mismo es ado de na u aleza aludido. Sin emba go, si la iolencia apa ece como una
cues ión consus ancial al empe amen o humano ¿es ealmen e posible abandona se
a sí mismo con el in de supe a nues a na u al condición?
Max Renn comp endió que debía aniquila en sí mismo lo que ep esen aba la ieja
ca ne -esa ca ne an débil que nos impele a la p ác ica de la iolencia- con el in de
ab aza la nue a. En endió, quizá, que pa a supe a la condición de no-ap ehensión de
un eje cicio como la iolencia es el humano quien iene que ans o ma an o su modo
de en en a la ealidad como su mane a de enca a se a sí mismo, y no de sup imi la
iolencia del o den de lo co idiano, debido a que, básicamen e, aquello igu a como
una cues ión imposible: el ca ác e animal de lo humano adica en un modo de se
del mismo sin el cual no se ía admisible en ende cues ión alguna elacionada con lo
humano en cuan o al.
La sociedad ci il - undada en la cul u a- dis ancia al géne o humano de su condición
animal al impone leyes con el in de que es e no se aniquile a sí mismo ni a los demás,
debido a que -según la sociedad- se obse a en la p ác ica de la iolencia una o ma
deg adada o en ilecida de lo humano, una cues ión que conse a cie o “mal gus o”.
No obs an e, es es a especie de ep esión en que se o ganiza la sociedad ci il -es e
193
dec e a lo que se debe o no hace -, la ins ancia po excelencia que “animaliza” la
mane a que iene lo humano de comp ende la ealidad mundana. Lo p ohibido a ae
pues hay una “ azón” pa a p ohibi : es el hecho mismo de que haya una azón pa a
p ohibi algo, la azón misma del mo i o po el que lo p ohibido es seduc o . El ac o
de p ohibi exci a en lo humano una cues ión que desencadena esas aspi aciones po
lo ilimi ado, po las cues iones que se esis en a la ap ehensión. En es e sen ido, la
cul u a nace debido a un in en o de supe ación de un es ado de na u aleza enca nado,
pe o sin log a su obje i o, pues o que nunca salimos del es ado de na u aleza, sino
que lo ans o mamos en un es ado de na u aleza “ci il”.
De es a mane a, se apues a po man ene la iolencia, digámoslo así, a aja abla.
Lo humano in en a ía sos ene la iolencia al mínimo, pues es á en e ado de que
elimina una p ác ica al es una emp esa que ca ece de sen ido, de allí que componga
leyes y dec e os que in en a ían egula la misma, sin consegui lo del odo. El cede
a las pasiones más p o undas de la conciencia humana es una cues ión que habla
de la cons i ución misma de lo humano. De allí que en el ilm Max no log e esboza
espues a alguna a la p egun a de Ba y: “¿po qué nega que ob ienes place mi ando
o u a y asesina o?”. Max no dice nada, sólo inc epa a Ba y po habe asesinado al
p o eso O’Bli ion, pues él ampoco lo sabe, simplemen e se encuen a con igu ado
de al mane a, es deci , es una cues ión pa a la que no hay espues a.
Po an o, si ya nos encon amos “plenos” del eje cicio de la iolencia, si padecemos
en nues a ca ne su pican e aguja, si es amos an “llenos” de ella, es deci , si la
habi amos en an o con o ma nues as ep esen aciones de mundo, en onces ¿cómo
es que no podemos supe a la? ¿Po qué no podemos a oja de noso os ese deseo
po el exceso en que adica ía una cues ión como la iolencia? o, en e dad ¿en qué
es iba el hecho de supe a la? En modo alguno se a a ía de concebi una humanidad
p i ada de iolencia. Más bien es o consis i ía en ans o ma el modo en que nos
elacionamos con ella. Suspende la, man ene la en ensión, si es que no es posible
o emi e a una cues ión supe lua el hecho de elimina la. Ab aza la “nue a ca ne” y
concebi un modo no edoso de habi a .
194
Bibliog a ía
C onenbe g, D. (Di ec o ). (1983). Videod ome [película]. CFDC; Filmplan; Gua dian
T us Company; Famous Playe s Limi ed.
F eud, S. (1992). El males a de la cul u a. En Ob as Comple as (pp. 65–140).
Amo o u Edi o es: Buenos Ai es.
Hobbes, T. (2017). Le ia án. Fondo de Cul u a Económica: México
Hobbes, T. (2000). De Ci e. Alianza Edi o ial: Mad id.
Jáu egui-Balenciaga, I. y Méndez-Gallo P. (2011). Fenomenología de la iolencia En:
Bole ín Cien í ico Sapiens Resea ch, Vol. 1 (2), pp. 41-48.
VOX. (2012). Dicciona io Ilus ado VOX; La ino-Español, Español-La ino. Ba celona:
La ousse.
195