Comportamiento discursivo de 'Bueno', 'Bien', 'Pues Bien'
Abstract
'Bien', 'bueno' and 'pues bien' are three connective devices lexically related. Some of their uses are common for the three of them, particularly the conclusive one. However, being explanatory of the same sort is not common for these devices. Furthermore they differ both about the possibility of being used as expletive or discourse triggers (specifically in answers) and about the distinct semantic contents they add when linking.
Full text
E.L.U.A., 9, 1993, pp: 205-221 COMPORTAMIENTO DISCURSIVO DE BUENO, BIEN, PUES BIEN CATALINA FUENTES RODRÍGUEZ (Universidad de Sevilla) ABSTRACT Bien, bueno and pues bien are three connective devices lexically related. Some of their uses are common for the three of them, particularly the conclusive one. However, being explanatory of the same sort is not common for these devices. Furthermore they differ both about the possibility of being used as expletive or discourse triggers (specifically in answers) and about the distinct semantic contents they add when linking. 1.- El estudio de los conectores en español no ha tenido un gran desarrollo hasta ahora, sobre todo en lo referente a aquellos que conectan unidades superiores al sintagma o a la oración y que han sido calificados de «pragmáticos» por algunos autores1. Últimamente han ido apareciendo estudios aislados que intentan, como el nuestro ahora, arrojar un poco de luz al comportamiento de estas unidades, bastante complejo por cierto, para en un segundo momento poder generalizar y llegar a conclusiones sobre la situación de este paradigma en el conjunto de nuestra lengua. En otras la situación es distinta. Sobre todo, en Francia. Basta ver los números de Cahiers de Linguistique Frangaise dedicados a estos temas, o bien obras como las de E. Roulet et al. (1985), el número 81 de Langue Frangaise, los trabajos de J.M. Adam, N. Danjou-Flaux, O. Ducrot, C. Rubattel... y, en suma, toda la escuela de Ginebra. 1 Cfr. nuestro estudio «Conectores pragmáticos» —en Seminario sobre la palabra— Departamento de Lengua Española, Univ. Sevilla, 1992. 205
Para el inglés tenemos las obras de L.Schouroup (1985), R.Warner (1985), o D. Schiffrin (1987), por citar sólo algunas. Y en español están apareciendo obras como la de L. Cortés (1991), J. Portóles (1989), M. Casado Velarde (1991)... En este marco situamos este trabajo que pretende revisar el comportamiento de una serie de unidades relacionadas léxica y morfosintácticamente. Se trata de bien, bueno y los signos complejos pues bien, ahora bien. Todos ellos comparten el rasgo sémico de bondad, que ha ido perdiéndose conforme se gramaticalizaban y adquirían una misión estrictamente funcional. Pero este funcionamiento abarca zonas muy diversas, desde la conexión consecutiva, hasta ser un conector macroestructural o fático, y esto tanto en la conversación como en el texto monologado. Abordemos, pues, este complejo entramado de valores. 2.- Comenzaremos por analizar el comportamiento de su paralelo francés: eh bien, que ha sido estudiado por C. Sirdar-Iskandar (1980). Es interesante ver los valores que la autora reconoce para este elemento, sobre todo porque en español puede traducirse de diversos modos, y por supuesto por tres de las unidades que queremos estudiar: bien, bueno, pues bien. Este elemento es traducido en el Diccionario Larousse (1987) por bueno, pues bien, y bien,¿y qué? cuando aparece como exclamativo, y por ¿quépasó?, ¿qué hay?, cuando es interrogativo. Su descripción se basa en lo siguiente: 1Eh bien es un conector que introduce un enunciado Q en una situación S, explicitada verbalmente o no. El locutor reacciona a S con eh bien A. Eso lo hace una interjección, pero no de tipo modal, sino de aquellas que actúan sobre el interlocutor haciéndolo entrar en su juego, forzándolo de alguna manera a sacar una conclusión que ha determinado antes. Son los morfemas interjectivos con valor argumentativo como eh bien!, o \desgraciadamente! en español... 2Q es algo inesperado de la situación S. Se esperaba Q' 3El locutor, señalando el encadenamiento S-Q hace sugerir al destinatario la conclusión C. En este sentido es un argumentativo. Q'y C deben ser descubiertos por el interpretante. Pero: - Q puede ser la consecuencia, o lo que sigue a S. - La argumentación introducida por eh bien puede tomar como punto de partida el encadenamiento SQ o la ausencia de encadenamiento, y presentarlos como índices de la conclusión C. «- Voy a castigarte. - Bien, bueno, castígame» (pues bien es culto) 206
Es el mismo caso de las respuestas «Bien, bueno, y qué?». Luego este caso es propio del diálogo. - La consecuencia Q puede ser el hecho contenido en la proposición introducida por eh bien, o su enunciación - La conclusión C, puede tener un contenido intelectual, ser una representación, o bien una actitud pedida al destinatario. Son los eh bien fáticos, que pretenden obligar al destinatario a hablar. Aparte, hay otros casos para mantener el contacto. Esto puede ser: - continuar hablando; - forzar al interlocutor a proseguir el diálogo. Esto se encuentra en su estado virtual en toda expresión argumentativa, porque lo propio de esta expresión es pretender obligar al destinatario a sacar consecuencias, es decir, a admitir implícitamente un discurso. Aquí se encontrarían todos los eh bien que intentan dirigir al destinatario hacia una conclusión C. 3.- Por su parte, J.Svartvik (1980) estudia well en inglés, elemento reducido al lenguaje hablado. Ocurre con igual frecuencia al principio de un nuevo turno. Introduce una respuesta a una pregunta o inicia otra respuesta. Suelen ser respuestas a preguntas parciales. Sus contextos son, por tanto, más reducidos que los de eh bien. Es una unidad que sólo puede describirse, según el autor, por sus funciones pragmáticas y no en términos gramaticales. Afecta a la comunión fática. Svartvik cita a R. Lakoff en cuanto a las condiciones de empleo de well en las respuestas. No aparece como respuesta directa, o cuando se da la información deseada, sino: 1) cuando la respuesta deseada se saca por deducción de la respuesta dada; 2) cuando se orienta la respuesta hacia otra pregunta. Well se usa cuando el hablante siente cierto tipo de insuficiencia en su respuesta, bien porque el otro interlocutor la tenga que deducir, o bien porque vaya a dar información suplementaria. Y su sistematización del comportamiento de well contempla dos usos mayores, con subempleos: - como un calificador, conectado fuertemente con el discurso previo o posterior, sirviendo de lazo entre ambos: a) acuerdo, reacción positiva o actitud: «yes»; b) refuerzo: «as a matter of fact»; c) sorpresa exclamativa; d) respuesta no directa o incompleta. 207
- como «frame» entre dos unidades discursivas: indica un cambio de tema, o de foco temático. Introduce también explicaciones, clarificaciones, autocorrecciones. Es un elemento de división u organización para establecer o mantener las relaciones sociales. Collins lo traduce por «bueno». Y recoge las variantes well then: «pues bien», well then?, «¿y qué?», y well now: «ahora bien». Estos sentidos los llama concesivos. D. Schiffrin (1987 y 1985) considera well un marcador de respuesta que se usa cuando las opciones ofrecidas por el enunciado anterior no se siguen en la respuesta. Así en los siguientes casos: - cuando no se responde con un sí o un no, sino con algo más; - cuando la respuesta está fuera de las expectativas del que pregunta; - con una introducción metalingüística a la respuesta. Así como los valores correctivos, de petición de explicación o de retomar una respuesta en el discurso repetido. Tanto esta autora como Svartvik se han centrado en el uso de well solo, y utilizado en el diálogo. En este sentido sus valores están más cercanos a los de bueno en español, como podremos comprobar por el análisis que sigue. Pero, a la vez, nos obliga a considerar las dos formas, bien y bueno, relacionadas, ya que tanto en francés como en inglés corresponden a una unidad. 4.- Los términos que pueden traducir a eh bien (y a well, aunque este más reducido al diálogo) son: bien, y bien, pues bien, bueno. Los contextos de aparición son los siguientes: 1respuesta confirmativa o de aceptación: «- ¿Quieres venir? -Bien. =Está bien, de acuerdo, sí.» Pueden aparecer bien, bueno. La diferencia entre ellos es que con bueno parece ser una concesión al interlocutor, no tiene mucho interés en colaborar. Este uso es propio de un disjunto y no de un conector2. Es el valor que tienen estos elementos en el caso de «- Te voy a castigar - Bien, bueno, castígame», que según Sirdar-Iskandar suponía un caso en que no había conexión entre los hechos. No creemos que haya conector, simplemente es un disjunto que puede 2 Cfr. S. Geenbaum (1970) y C. Fuentes (1987). 208
usarse como elemento de confirmación o aceptación (resignada en este caso) en las respuestas. Y corresponde al primer uso de well. El segundo señalado por Svartvik, «elemento de refuerzo», no parece tenerlo en español. Para ello tenemos otras unidades: por supuesto, claro, seguro... Puede usarse incluso dentro del discurso de otro interlocutor, marca indiscutible de discurso directo: «Yo podía decir: bien, yo le he prestado unos servicios, él me los ha pagado y estamos en paz» (VN.158) Como respuestas a una pregunta, los dos suponen aceptación, pero en el caso de bien es aceptación voluntaria, acuerdo libre con lo que el otro interlocutor expone, y en el caso de bueno es aceptar algo que por insistente nos lleva a conceder nuestra aprobación o consentimiento. O bien aceptar algo sin ser querido, sin una intencionalidad o una voluntad del hablante. Es el matiz de resignación. Con bien se inclina al sí. Con bueno se queda en una aceptación de hecho, pero deja traslucir su falta de voluntad o acuerdo intencional. «Y como me viera dubitativo me concedió, generoso: - Bueno, no corre prisa. Piénsatelo esta noche. Mañana te llamo» (VN,9) «Una vez le dio por decir que yo bebía mucho y que me iba a quitar de la bebida, fíjate qué disparate. Bueno, le dije, vamos a hacer un trato: yo acepto un tratamiento de una semana en tu clínica, pero luego tú te vienes otra semana a mi finca, a cazar» (VN,109) A este grupo creemos que pertenecen aquellos casos en que, aunque no hay una pregunta directa del interlocutor, puede deducirse de la situación. Bien indica no respuesta confirmativa, sino acuerdo con la situación, o con lo presupuesto, es dar su conformidad o permitir algo sobreentendido. Es el caso siguiente comentado por Sirdar-Iskandar, aunque en otro sentido: «-La niña está que no puede con su cuerpo - Bien, que se siente». También bueno. No y bien, o pues bien, lo que hace que no correspondan a un valor conclusivo o de consecuencia. A dice que la niña está cansada, pero quiere decir, a tenor de la respuesta de B, que si puede sentarse. B muestra su conformidad, permite ese hecho. Es un caso curioso y claro de lo que la autora francesa hablaba de ser algo deducido o una reacción a la situación, normalmente implícita. La diferencia entre bien y bueno vuelve a estar en el valor más suave de este último. Parece una concesión de buena voluntad. Bien tiene más fuerza: no hay problemas, de acuerdo. Es una aceptación tras una reflexión. Con sí es la voluntad o conformidad pura. Con bueno parece manifestarse el deseo del hablante de ser condescendiente. Es un contenido o matiz modal que está muy unido a este elemento. 209
2A) El segundo uso es el contexto propio de un conector, que, como hemos comentado más arriba, surge como consecuencia de algo dicho antes, o, la mayoría de las veces, de la situación enunciativa. El enunciado que encabezan estas unidades es reacción o consecuencia de una situación externa. Y puede esto llevar a un contenido X, o a la enunciación de X. En un texto monologado, cierra, recoge una serie de presupuestos, condiciones previas o argumentos y pasa a lo más importante. «Hemos hablado con el delegado de Educación, hemos hecho un escrito a todos los interesados y mandado una noticia a la prensa... Bien, ahora hay que actuar directamente» Lo anterior está bien, pero hay que pasar a lo importante. Introduce informativamente lo más importante, como bueno que también podría aparecer. Pero bien retoma o resume una serie anterior y bueno no. Este sólo indica que se va a pasar a tocar otro aspecto más interesante del tema, u otro tema, no que esté relacionado o sea la conclusión de la situación anterior. Muestra un cambio de perspectiva enunciativa3. Específico en este uso recapitulativo o conclusivo es pues bien: «Pero, gracias al excelente microscopio de 'efecto túnel', es posible 'explorar' esas 'diabólicas' superficies de los sólidos, 'viendo', incluso, los átomos de uno en uno...(...) Con una 'punta' de tungsteno en el microscopio de 'efecto túnel' fue recorriendo la muestra. (En este caso, naturalmente, el paño de lino. Más exactamente, las superficies en las que se 'dibujaba' la fantástica imagen de un cuerpo martirizado.) Mientras dicha 'punta' barría la sábana, un mecanismo electrónico de realimentación fue midiendo la corriente de túnel, manteniendo el 'espolón' a una distancia constante sobre las nubes atómicas de la superficie. Ese movimiento de la 'punta' fue leído y almacenado por Santa Claus, apareciendo, simultáneamente, en una de las pantallas directamente conectada con el ordenador central. Así se obtuvo una imagen tridimensional de la 'nube' en superficie. (...) Pues bien, nada más delinear la topografía atómica de la imagen, Santa Claus se volvió loco.» (CT2, 384-6) Puede introducir, otras veces, un elemento, tras una serie u otro anterior que es inesperado: se espera Z y se da Y, a veces porque va en contra de la orientación argumentativa: «¿No decía el gobierno que no había que pactar con Eta y que jamás se sentarían en una mesa a negociar? Pues bien, ya están en conversaciones.» «¿No quieres que me siente? Pues bien, ya estoy sentada» Cfr. C. Fuentes: 1990 en que estudiamos bueno entre otros operadores de función fática. 210
Parece una reacción. Pero no introduce el último enunciado de un texto, es decir no es un conclusivo macroestructural, sino que resume o recoge un proceso psicológico anterior4: «después de todas las cosas dichas o presupuestas, digo X». Es un recapitulativo. «Así, con estas frases, finaliza mi anterior libro Caballo de Troya. Quienes lo hayan leído recordará quizá que, en el relato del mayor norteamericano, se adelanta lo que el propio Jasón denomina un segundo «viaje» en el tiempo. Pues bien, la presente obra recoge esa nueva y no menos fascinante aventura, interrumpida en las líneas precedentes por razones puramente técnicas: el volumen de la documentación era tal que fue preciso dividirlo, al menos, en dos partes» (CT 2,5) En este ejemplo es difícil decir si sólo establece algo que surge como consecuencia de lo dicho anteriormente, o bien también retoma el tema. La consecuencia puede ser un hecho o una enunciación. Un caso de enunciación puede ser el anterior: de lo dicho surge el acto de enunciación del hablante, o este otro: «He estado durante años cuidándolo, intentando ser siempre amable y estar serena. He lavado sus ropas y preparado su comida. Me he ocupado de sus asuntos y le he evitado preocupaciones. Pues bien, ya no aguanto más, me largo» B) Un caso derivado del anterior es aquel en que se dan las condiciones anteriores de las que sale como consecuencia la posibilidad de enunciar el locutor Q: Es el caso B, en el que surge para exponer el rema, tras haber expuesto el tema: «Conocías a María, ¿verdad?, bien, pues bien, se ha muerto» O que el locutor conoce los presupuestos de Q: «tú sabes que yo fumaba, pues bien, bien, lo he dejado» Puede ir con imperativo: «María ha venido ya, ¿no? Bien, llámala» En estos casos se ve claramente la diferencia entre pues bien y bien. Creemos que el primero tiene ese valor conclusivo que le viene de pues, y el segundo es una forma cercana a bueno. Ese valor conclusivo puede verse en «Tú sabías 4 M. Seco (1967) la considera una «conjunción continuativa: continúa y apoya la oración anterior» (p. 282, s.v.). 211
que yo fumaba.., bien, lo he dejado» o el anterior, aunque es más normal con un pues que le siga: bien, pues... Pero en el último ejemplo: «María ha llegado ya, ¿no? Bien, llámala» parece tener un valor de conector fático o macroestructural. Mientras que con pues bien indica la consecuencia de lo anterior: «María ha llegado ya, ¿no? Pues bien, llámala». Estos valores están muy cercanos uno de otro. En unos ejemplos se ve más claro el puro valor de rematización, y en otros se mezcla. Además, el uso de los conectores también lo marca. Pues bien está más ligado al valor de consecuencia o reacción que bien. También hay que señalar que algunas de esas secuencias son no esperadas, remas en el sentido de lo más novedoso y lo más importante. Más claro parece estar en el siguiente ejemplo ese valor de retomar el tema y anunciar lo más importante. Como podemos ver, se tematiza, aparecen en primer lugar las condiciones necesarias para poder decir el hablante lo que pretende. «(...)Por entonces tenía yo una loba a la que nadie se atrevía a acercarse, porque era una fiera... (...) -O sea que una loba -le digo- ¿Y dónde la tenías? -A veces en una jaula. Pues bien, llegaba Ava y se hacía en el acto con la loba; se ponía a acariciarla y la loba se acurrucaba en su regazo como si fuera un gato» (VN, 131) «Signo patognomónico es el que define, sin lugar a dudas, la existencia de una determinada enfermedad. Pues bien, el signo patognomónico de que un matrimonio funciona bien es el ruido del llavín en la puerta de entrada» (VN, 141) Este uso sitúa estos elementos en el juego de la estructuración informativa del texto, situándose, pues, en un nivel macroestructural no contemplado hasta ahora. No aparece en este uso bueno, por el valor de estar provocado por lo anterior, ser continuación o consecuencia. Diríamos nosotros, que por la estrecha relación de presuposición entre tema y rema. Aparecen pues bien y bien. Este parece indicar: «condiciones para decir un contenido. De acuerdo, ya asumidas estas condiciones, enuncio lo siguiente que es lo que me interesa» Con bueno no se da: «tú sabes que yo fumaba mucho, ¿no? bueno, lo he dejado» En todo caso exigiría un pues detrás, cosa que no es necesaria con bien. O en el caso siguiente: «María ha llegado ya, ¿no? Bien, llámala» «María ha llegado ya, ¿no? Bueno, llámala» 212
Con bien el primer enunciado expresa las condiciones para enunciar el segundo. Con bueno el hablante manifiesta no una decisión directamente provocada por el primero. No es que el primer enunciado establezca las condiciones para el segundo, que es lo más importante para él. Sino que en vistas de lo expresado en el primero, parece verse obligado a enunciar el segundo. No es de su responsabilidad directa. De nuevo parece doblegarse a algo, conceder algo, intentar ser condescendiente, pero no algo querido por él. Muestran, como vemos, dos actitudes del hablante completamente distintas. En bien es: A-bien B. A es lo previo para B, que es lo que quiere el hablante. En AbuenoB: hay una relación AB, que el hablante se presta a seguir, pero no lo desea realmente. O bien, puede interpretarse en el sentido de que bueno indica que quería confirmar el hecho A y tras estar confirmado pasa a otro más importante, pero no existe esa conexión directa entre A y B. Nos queda decir que, como se habrá podido apreciar por los ejemplos, muchos de ellos expresan en la primera parte, la que establece las condiciones previas, o el tema, de forma que implica la aceptación del interlocutor giros interrogativos, elementos de confirmación, como ¿no? o ¿verdad?, lo que vuelve a conectar esta unidad con el diálogo, en el que es muy usada y donde adquiere matices especiales. Aparte de eso, podríamos pensar que el valor primario es el de un adverbio de confirmación en las respuestas. Y de ahí los usos como conectores. C) Resultado del uso anterior tras el elemento tematizado, es el empleo de bien al inicio de una respuesta, ya que entre pregunta y respuesta se da la misma conexión necesaria que entre tema y rema. Opera dentro de la macroestructura textual, en el intercambio textual: «Bien, yo tengo que decir... «Bien, la Feria...» Parece que surge como inicio, ruptura, y tras un pensamiento desordenado de muchas cosas que se van a organizar, o recogiendo el turno de palabra: yo empiezo a responder. Es un elemento fático, como organizador macroestructural, y para romper la violencia del inicio. Si aparece pues bien, se conecta como consecuencia de algo, o de una enumeración. Creemos que está más claro que haya ese rasgo de aparecer tras una pregunta larga, o en la que hay que resumir cosas, poner en orden. Bueno, que puede aparecer en los inicios de respuesta, parece un puro atenuativo, conector sin más matices añadidos. Es más fático, más continuativo puramente hablando. Y bien, no aparece en este contexto. Ejemplos: 213
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