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Uuuu,jn,n,n,n UNIVERSIDAD DE SEVILLA MÁSTER EN ESTUDIOS DE GÉNERO Y DESARROLLO PROFESIONAL TRABAJO FIN DE MÁSTER CURSO 2020/2021 VARONES SENSIBLES A LA IGUALDAD DE GÉNERO EN SEVILLA (2021). LAS MASCULINIDADES IGUALITARIAS EN LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. Bravo, Ramiro Sevilla, Noviembre 2022
Guía para la elaboración del Trabajo Fin de Máster MÁSTER EN ESTUDIOS DE GÉNERO Y DESARROLLO PROFESIONAL. Secretariado de Máster. --- Escuela Internacional de Posgrado Anexo 7 –TFM. Segunda página normalizada del Trabajo de Fin de Máster Curso: 2020-2021 MÁSTER EN ESTUDIOS DE GÉNERO Y DESARROLLO PROFESIONAL ESCUELA INTERNACIONAL DE POSGRADO Y DOCTORADO TRABAJO DE FIN DE MÁSTER. CURSO ACADÉMICO 2020-2021 TÍTULO: VARONES SENSIBLES A LA IGUALDAD DE GÉNERO EN SEVILLA (2021). LAS MASCULINIDADES IGUALITARIAS EN LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. AUTOR: RAMIRO BRAVO TUTORA ACADÉMICA: Drª. ROSA Mª CASADO MEJÍA RESUMEN: Las masculinidades sensibles a la igualdad de género se convierten en un nuevo paradigma de análisis en la lucha contra la violencia de género. Este trabajo de fin de máster se enfoca en los perfiles asociados a la sensibilidad hacia la igualdad de género evidenciados en los discursos de ocho varones que promueven masculinidades igualitarias para la prevención de la violencia basada en género. Se utilizó un método de investigación cualitativa de corte narrativo. De este modo, en la investigación se encontró que las masculinidades de corte machistas como feministas, responden a un perfil de víctima de violencia heteropatriarcal en el ámbito familiar en su proceso de desarrollo psicosocial (niñez y adolescencia). Además de reconocer la influencia de los rasgos culturales impulsados por una crianza coercitiva, instaurada en esquemas de poder masculino y sumisión femenina.
PALABRAS CLAVE: Masculinidades, equidad de género, violencia de género, varones, prevención. ABSTRACT: Masculinities sensitive to gender equality become a new paradigm of analysis in the fight against gender-based violence. This master's thesis focuses on the profiles associated with gender equality sensitivity as evidenced in speeches of men who promote egalitarian masculinities for the prevention of gender-based violence. A narrative qualitative research method was used. Thus, the research found that masculinities of a machista and feminist nature respond to a profile of victims of heteropatriarchal violence in the family in their psychosocial development process (childhood and adolescence). In addition to recognizing the influence of cultural traits driven by a coercive upbringing, established in schemes of male power and female submission. KEYWORDS: Masculinities, gender equity, gender violence, males, prevention.
ÍNDICE Primera parte: planteamiento teórico y metodológico Páginas 1.Introducción 2 1.1.La consolidación del género y las expresiones de nuevas masculinidades 5 1.2. Masculinidades igualitarias vs masculinidades hegemónicas 8 1.3. Masculinidades hegemónicas: Un punto de análisis 8 1.4. El desarrollo de estilos de vida igualitarios 11 1.5. Las masculinidades diversas 13 1.6. El desarrollo de estilos de vida igualitarios 14 1.7. El papel de las masculinidades sensibles en la prevención y en la promoción de la salud 16 1.8. Familia y violencia 17 1.9. La violencia en el ámbito de la familia: Un factor de riesgo 18 1.10. Las masculinidades igualitarias, legislación española y perspectiva de género 20 1.11. Objetivo general 22 1.12. Objetivos específicos 22 2. Método 23 2.1. Participantes 24
2.2. Procedimiento 26 2.3. Análisis de los datos 27 2.4. Categorías de análisis 28 Segunda parte: abordaje de los resultados obtenidos 3. Resultados 30 3.1.Presentación 30 3.2. Resultados a partir de los testimonios, en función de los objetivos, categorías y preguntas de base 30 3.3. Discusión de los resultados 36 3.4. Limitaciones de la investigación 47 3.5. Retos que prevalecen 47 4. Conclusiones 50 5. Referencias bibliográficas 52 6. Anexo 62
2 Primera parte: planteamiento teórico y metodológico 1. Introducción "La lucha feminista interpela a los hombres, este Ministerio habla también a los hombres cuando hacemos políticas feministas (...) les dice a los hombres que podemos construir una sociedad libre del mandato del patriarcado. Si los hombres no se implican, no vamos a poder acabar con todas las desigualdades" (Irene Montero, 2022). El debate en torno a las viejas y las nuevas masculinidades va dirigido en la actualidad a la construcción social del rol femenino y las desigualdades resultantes en la sociedad, donde la influencia tanto en la esfera pública como en la academia, promueven la necesidad de desarrollar novedosos aportes que procuren contextualizar las transformaciones sociales y descubrir las nuevas problemáticas asociadas a las relaciones de género. La historia demuestra tradicionalmente que las culturas, sin importar el contexto, han estado influenciadas por un poder hegemónico heteropatriarcal y sus jerarquías de dominación (Martínez y Pérez, 2020, p.172), donde proyectan al hombre dentro de procesos y construcciones sociales limitantes a lo masculino y a una socialización sexista. En este sentido, se discuten socialmente de forma constante los procesos de búsqueda de legitimidad del hombre desde la validación subjetiva de lo que implica ser masculino, en donde la construcción social del género y las instituciones socializadoras (familias, escuelas, medios de comunicación, Internet e industrias culturales) participan en la cimentación de discursos, experiencias y prácticas sociales (familiares y comunitarias) que definen la manera más legítima de ser hombre, deslegitimando otras posibles expresiones (Bonino, 2003, p.173). Es así, como nacen los simbolismos e ideologías que conllevan a plantear o cuestionar qué es y qué no es un hombre, desde la experimentación y proyección de los factores que influyen en el proceso de masculinización materializado en la virilidad, y que concluyen en puntos de interés para debatirse con fines de comprender y generar acercamientos a ese arquetipo social.
3 Ahora bien, en el marco de las masculinidades se observa de forma notoria el crecimiento que han tenido las investigaciones y estudios sobre este tema, pero limitadas al rol masculino dominante, subrayadas en grandes avances dirigidas a contextualizar los diversos patrones de agresión adjudicados a este rol hegemónico heteropatriarcal, a las expresiones de criminalidad derivados y reducidos al feminicidio, a los prejuicios emocionales y psicológicos que impiden el surgimiento de una nueva masculinidad, y a la convencionalización de la violencia de género. Así como las frecuentes tensiones familiares y comunitarias que rodean al rol de género masculino, vinculadas al ejercicio del poder jerárquico de dominación (Azpiazu, 2017, p.174). Es así, como el desarrollo de estudios sobre las nuevas masculinidades se proyecta como un enfoque de innovación, que poco ha sido trabajado, pero que ya tiene iniciativas institucionales dirigidas a deconstruir las definiciones sociales de lo masculino. De lo anterior, es que Maira Martínez y Alba Pérez (2020) destacan que actualmente “muchos hombres jóvenes, que hoy esperan que las mujeres rechacen relaciones patriarcales, están adoptando un cierto igualitarismo pragmático” (p.172). Lo anterior, plantea una posible ruptura o fragmentación en los procesos de adopción y construcción de las masculinidades dominantes o de poder hegemónicas, y el posible surgimiento de una variabilidad en las nuevas generaciones, aunque no terminan de ser determinantes en la producción de cambios realmente sustantivos, traducidos en resultados más igualitarios. Los estándares internacionales han promovido de forma constante e insistente la importancia de la lucha de la igualdad de género y la construcción de sociedades más igualitarias desde la expresión y ejercicio de una sociedad justa y sostenible, generando diferentes modelos de análisis y promoviendo prácticas que plantean dos niveles de acción. Un primer nivel, se puntualiza en la necesidad de criminalizar la violencia de género, desde la instrumentalización y operacionalización de prácticas institucionales generalizables a todos los sistemas sociales, cuya principal respuesta se limita a la sanción y demanda de los casos que se derivan bajo este fenómeno. Y un segundo nivel, llamado a la prevención de este problema, dirigido a la consolidación y proyección de estrategias de sensibilización social, pero
4 también a través de la promoción de comportamientos sociales saludables y nuevas relaciones de género más igualitarias. Por tanto, surge como agenda pública internacional y de los estados, el llamado de hacer frente a este fenómeno social que representa la violencia de género, hasta el punto de ser vista como un problema de salud pública, considerando no sólo niveles terciarios de atención a lo que comúnmente se está acostumbrado sociopolítica e institucionalmente, sino a mejorar y optimizar los encuadres de atención contemplados tanto en los niveles secundarios y primarios, permitiendo detectar el problema a tiempo, en bajos niveles de consecuencias, o prevenir su desarrollo. En este caso, las nuevas masculinidades representan un modelo de desaprender creencias y arquetipos sociales que hacen de la violencia de género, de la expresión de poder hegemónico y sus jerarquías de dominación un estilo de vida, en muchos contextos donde la cultura heteropatriarcal se encuentra muy arraigada. En este último punto, es donde la salud pública se torna como una perspectiva de análisis, al considerar la necesidad de caracterizar los comportamientos sociales saludables, desde la vigilancia que demanda este problema de salud representado en la violencia de género, más allá del impacto operativo que produce a las instancias destinadas a atender de forma integral dicho fenómeno. Es decir, empieza a tomar relevancia la necesidad de comprender la triada de salud-violencia-género, y adecuar las respuestas sociales e institucionales a una caracterización cercana y real a la problemática visionada, considerando las posibles prácticas y comportamientos sociales que puedan estar de forma constante participando tanto en el mantenimiento (factores de riesgo) como en la reducción de dicho problema (factores de protección), en algunos contextos. Con base al punto anterior, se denota como la violencia de género aumenta entre las poblaciones más jóvenes, sin embargo, al mismo tiempo se reconoce que cada vez hay más hombres masculinos que se declaran feministas (Ballesteros, 2019, p.14). Siendo así, un ciclo repetitivo de evolución e involución, donde la violencia empieza a ampliar su campo de manifestación y presencia, desde el aprendizaje y desarrollo de conductas problemáticas vinculadas a este fenómeno, y a su vez, el rechazo a la agresión, la introspección y los ideales de igualdad que se promulgan en los hombres,
11 de género a través del tiempo, y en especial, la violencia hacia la mujer resulta una de las máximas expresiones de este fenómeno, que en la mayoría de los casos trasciende a otros miembros del hogar. 1.4. Cambios críticos de la masculinidad A inicios del siglo XX surge con gran impulso la tendencia y pensamientos para conceptualizar los cambios críticos vinculados a la crisis de la masculinidad (Badinter, 1993; Guasch, 2000). Cabe destacar, que fue un periodo de tiempo en donde los procesos feministas y en pro de los Derechos Humanos, estaban contextualizados y limitados a momentos críticos en Europa y Estados Unidos, por lo que, contrario a lo que suele analizarse, no resarcía únicamente el Derecho al voto (Mosse, 2001). En este sentido, las demandas sociales serán valoradas como un peligro desde el enfoque vinculado a la moderna masculinidad hegemónica. Es así, como los procesos de cambios críticos se representan como una expresión individual y colectiva de resistencias a las demandas sociales, reivindicaciones individuales y cuestionamientos puntuales generados por los feminismos del momento. En consecuencia, la mujer fue personificada como un riesgo para los criterios y enfoques en torno a la masculinidad cimentada a lo largo del siglo XIX, por lo que está relacionada con el impulso de un modelo que funda sus raíces en los procesos de racionalismo ilustrado, y que define sus acciones de transformación social a partir del motor del pensamiento de la modernidad (Mosse, 2001). Asimismo, se estudia un momento histórico en el que se redelimitan y determina también otros elementos como la feminidad, basada en lo que es definido como materno; y la sexualidad que se normaliza pasando de “pecaminosa” a “medicalizada”, caracterizada por la promoción de sexualidades sanas y enfermas; o por la propia edificación de la homosexualidad y la heterosexualidad, como factores mantenedores de la identidad (Rubin, 1989; Guasch, 2000). Sin embargo, ante la visión de otras oposiciones en torno a la masculinidad hegemónica, que fueron solidificadas en esta época mediante la caracterización de lo que es concebido como un cuerpo joven, que, además, debe ser masculinizado y de práctica heterosexual, y personificado como un emblema de valores morales y políticos de la modernidad actual. Por ello, se
12 promueve una diferenciación dada a partir de las mismas contrariedades de la masculinidad hegemónica, que, en la práctica, procuraban un fortalecimiento. Dichas diferencias sociales representan aquello que se piensa y reflexiona como poco útiles y significativos socialmente, cuya reacción se materializa en procesos de “aislamientos”, “castigos” o “curaciones”, necesarios para promover cambios (Guasch, 2000). Por tanto, los procesos de cambio vinculados a críticas en torno a la masculinidad, no representan un fenómeno social nuevo, ya que su aparición está directamente condicionada a los finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, donde el apogeo del movimiento y la corriente feminista, genera directa e indirectamente demandas en las mujeres, que estimulan una indiscutible “deconstrucción” del estereotipo social masculino dominante en nuestras sociedades, y motiva a un nuevo proceso de construcción de las realidades sociales. Hoy en día, el modelo de masculinidad reconocido y promovido procura romper y dar fin a los valores, principios y estereotipos con los que la mayoría de hombres y mujeres han sido socializados, tanto en los contextos familiares como institucionales, lo cual, genera un punto crítico de quiebre en el pensamiento y en el comportamiento social, donde los ideales normativos relacionados al deber ser, construyen un modelo de hombres y mujeres concretos. Es así, como esta discrepancia estimula un cambio en la forma en la que se desenvuelven las relaciones sociales entre los sexos, aceptando y promoviendo sus diferencias. En consecuencia, las demandas sociales consolidadas por las mujeres inducen a unas nuevas formas de comportamiento y relaciones diferenciadas, o independientes entre sí, que, al menos en el aspecto formal, promueve y consolida relaciones y convivencias hegemónicas. Lo anterior, da paso a procesos de cuestionamientos y controversias propias de las cualidades y las formas de comportamiento de los hombres en sus vínculos y relaciones con las mujeres, ampliando los razonamientos de análisis crítico, que motivan a nuevos comportamientos y expresiones de género, vinculadas al desarrollo de procesos de cambio, donde las demandas y expectativas entre los sexos se complejizan.
13 1.5. Las masculinidades diversas Los debates en tornos a las masculinidades, el género y la identidad son puntos de interés social que no terminan de acabarse, puesto que, los constantes cuestionamientos en torno a las realidades que experimentan las personas que procuran diferenciarse o rechazan actos que no son compatibles con sus ideales sociales y valores, representan una lucha actual que se traduce en sensibilidad e igualdad de género. En consecuencia, tenemos que las masculinidades han presentado una diversificación a través del tiempo, donde la convivencia y el desarrollo social no solo se puntualizan en el poder hegemónico hetero-patriarcal y sus esquemas de dominación cultural, sino que se han desarrollado nuevos modelos de expresión de género e identidad desde una perspectiva igualitaria. Antropológicamente, es concebido que el proceso de construcción de la masculinidad y las relaciones sociales que se ha procurado instaurar con un modelo de sexualidad hegemónica, no representan por tanto ese punto esencial y definitorio del varón, y no se liga exclusivamente al género y al sexo. En consecuencia, los desarrollos teóricos referidos al género y a la sexualidad han demostrado y respondido a procesos dinámicos y no ante particularidades concretas de los sujetos, por ello la variabilidad y la diversidad se presentan como parte de la evolución de la sociedad. Por tanto, para Mauricio Reyes (2004), la conceptualización del hombre implica cosas diferentes en sociedades distintas, por ello: Diversos autores (Malinowski, Mead, Herdt, Godelier, etc.) han referido que en otras culturas el papel de la construcción de la masculinidad suele ser un trance difícil, que implica en muchos de los casos la vivencia de rituales de iniciación o de paso. Obviamente el ritual tiene el sentido de constatar que se han alcanzado los atributos de lo masculino (p.105). En este sentido, la masculinidad implica un proceso de identidad que conlleva a pensarla intersubjetiva y relacionalmente, por lo que no se valora solo como una propiedad intrínseca del individuo hombre, sino como un modelo de interacción social y cotidiana con las otras personas de su igual y diferente identidad de género (Giménez, 1997, p.22). En consecuencia, tenemos que los
14 individuos bajo el contexto de masculinidad diversa como una construcción derivada de la contrarreacción de la hegemonía patriarcal procuran reconocerse a sí mismos, desde el reconocimiento de los demás, siendo un proceso identitario bidireccional y mixto enfocado en la construcción social e individual que requiere un sinnúmero de elementos culturales y relacionales para llevarse a cabo, pero que se materializa en la figura del nos-otros. Es así, como dichos elementos intersubjetivos focalizados en la masculinidad y la sexo-diversidad no son identidades que puedan ser incorporadas fácilmente, pues pasan por el ámbito de la interacción social, y por tanto del reconocimiento que el entorno mismo hace del sujeto (Reyes, 2004, p.106). Por tanto, a pesar de la prevalente socialización patriarcal, los significados del ser hombre tienen un carácter heterogéneo, inestable y contendido, que no terminan de ser claro su origen, y su manifestación está condicionada por factor externo que induce modelos de aprendizaje social. En concreto, no existe una sola forma de ver al hombre desde las concepciones de “lo natural”. En todo caso, “lo natural” sería hablar de diversidad, de la existencia de una multiplicidad y pluralidad de expresiones masculinas que son promovidas, contextualizadas y responden a una intención y dinámica social, que la cultura y los patrones relacionales van complementando. Es así, como el hecho de ser hombre implica un proceso complejo, sobre el cual se interviene en la realidad social para diferenciar a partir de determinados criterios y un sistema de significación, es decir, es una manera de entender algo, una manera de construir la realidad, una serie de significados atribuidos y definidos socialmente en el marco de una red de significaciones sobre la figura masculina (Núñez, 1999, p.9). 1.6. El desarrollo de estilos de vida igualitarios Constantemente existe una notable preocupación tanto política como legislativa por parte de los Estados por la necesidad de superar obstáculos y limitaciones que siguen reduciendo el rol de las mujeres, siendo la expresión de la igualdad de condiciones en todos los espacios de la vida social, cultural y económica de los países un punto crítico que siempre está presente en las políticas pública de los países. A través del tiempo, las diversas organizaciones públicas y privadas de corte internacional han promovido instrumentos que se han constituido en verdaderos mapas de ruta de los Estados hacia la igualdad
15 de género y la garantía de los derechos de las mujeres, además de ser una muestra de la voluntad política y social para avanzar preventivamente sobre los factores de riesgos asociados a la violencia de género (Bárcena, 2017, p.7). En este sentido, se han promovido movimientos sociales e institucionales dirigidos a la participación activa y al poder de decisión de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad, es decir, el ejercicio pleno de su autonomía, constituyendo una condición imprescindible para el desarrollo sostenible de toda población (Coria, Covas, Freixas, 2005, p.9). Ahora bien, no cabe duda de que los intereses colectivos e individuales han apostado a la imprescindible transversalidad de la representación de género en las políticas públicas, siendo importante para el fortalecimiento institucional y social de los mecanismos que han potenciado la acción dinámica en pro de la igualdad de género. En consecuencia, los objetivos de igualdad de género y, los instrumentos técnicos y políticos para este fin de desarrollo igualitario deben perfeccionarse constantemente. Siendo preciso mejorar su sinergia con los otros instrumentos de planificación, en especial los dirigidos al desarrollo social y contextualizados en el marco de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Bárcena, 2017, p.9). Es así, como el desarrollo de estilos de vida igualitarios se proyectan operativamente como un compromiso del Estado, como una necesidad social que involucra un proceso de reorganización de los roles en cada sistema, como un requisito necesario para las mujeres y sus procesos de empoderamiento, así como un principio básico de desarrollo social y sostenible. Por tanto, la conquista de derechos y espacios por parte de las mujeres a lo largo de la historia ha ido equilibrando la balanza de los roles sociales y sistemas de relaciones, pero subsisten en nuestra sociedad patrones que responden a los modelos patriarcales tradicionales, implícitos en ocasiones, en tradiciones culturales de poder hegemónico heteropatriarcal y expresiones de dominación multifactorial, donde el género es una construcción sociocultural que define diferentes características emocionales, intelectuales y de comportamiento en las personas, que demanda un pragmatismo igualitario.
16 1.7. El papel de las masculinidades sensibles en la prevención y promoción de la salud La prevención y promoción de la salud tiene un evidente proceso de entrada-salida en el papel que tienen las masculinidades como una expresión individual de los hombres y sus entornos de convivencia, en el marco de analizar los factores de riesgo o de contrato socioemocional sano. Ahora bien, la salud integral se basa en el enfoque de determinantes sociales entendidos como “aquellas circunstancias en que las personas nacen, crecen, trabajan y envejecen” (OMS, 2009, p.11). Esas circunstancias son el resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos segregados a nivel nacional y local en pro de atender los principales problemas que afectan o atentan la calidad de vida de los ciudadanos. En consecuencia, los determinantes sociales de la salud revelan la mayor parte de las inequidades sanitarias, es decir, que se desarrolla dentro del sistema de salud una división del trabajo injusta y, unos niveles de acceso y atención diferenciadas mediado en gran medida por factores socioeconómicos y personales propios de las personas, esencialmente en relación a sus oportunidades de conservar la salud, y que se agudiza al evaluar las discrepancias injustas y previsibles observadas entre los países en lo que respecta a la situación sanitaria y sus niveles de acceso (OMS, 2009). En concordancia, social y culturalmente se enaltece un tipo de masculinidad que influencia poderosamente la vida de los varones desde una perspectiva de salud integral. A los hombres desde pequeños, se les enseña a distinguir entre la “actividad y la pasividad, la autosuficiencia y la dependencia, la razón y la emoción, la fortaleza y la debilidad, el honor y la vergüenza, la valentía y la cobardía, el éxito y el fracaso, la dominación y la subordinación” (De Stefano, 2017, p.13). En consecuencia, las políticas públicas de promoción de la salud tienen un reducido impacto en la población de varones al no considerar las modalidades propias en que la masculinidad hegemónica como arquetipo social conduce a los varones a participar en los riesgos que se ven involucrados (Tajer, Fernández y Saavedra, 2018, p.22). Mientras que, desde las masculinidades igualitarias, como ideal sociocultural promueve en los
17 hombres mayores niveles de igualdad social y deriva como consecuencia en condiciones de vida armónicas y saludables, traducido en calidad de vida. Finalmente, desde hace algunas décadas se consideran avances en la producción científica sobre género y salud, dirigidas al entendimiento de la problemática de la vulnerabilidad presente en varones, canalizado en los procesos de salud-enfermedad y en los procesos de acción social (encuadres de atención), los cuales, aún no circunscriben integralmente la experiencia de los mismos y sus dificultades específicas. 1.8. Familia y violencia Se suele hablar de familia en las distintas áreas del conocimiento. Pero a todas estas: ¿Qué es la familia?: Según Silvia López y Valentín Escudero (2003): “Una familia es un sistema en el que sus miembros establecen relaciones de intimidad, reciprocidad, dependencia, afecto y poder condicionados por vínculos sanguíneos, legales o de compromiso tácito de larga duración, que incluye, al menos, una generación con una residencia común la mayor parte del tiempo. Se trata de un sistema semi abierto, que busca metas y trata de autorregularse, modelado por sus características estructurales (tamaño, composición, estadio evolutivo, etc.), Las características psicobiológicas de sus miembros y su posición sociocultural e historia en el ambiente” (p. 24). Indistintamente del contexto cultural y social al que pertenezca la familia, está cumple ciertas funciones universales, como señala Cristina Silva (2010): “reproducción, protección, socialización, control social, determinación del status padre y niño, canalización de afecto (quiénes pueden quererse, quiénes no. Quién es enemigo, quién amigo)” (p.19). El funcionamiento de estos criterios variará de acuerdo a la sociedad. Es así, como se presenta la violencia en el ámbito familiar constituida como un problema social debido a sus consecuencias sociales, culturales, económicas y psicológicas (Artiñano 2015, p.99). Por otro lado, la manifestación de violencia puede ser determinada por una serie de factores donde la existencia de internalización del núcleo familiar se transformará en un
18 medio educativo de formación y prevención como medida para la solución de la problemática; o bien, puede ser la vía regia para su ejercicio, reproducción y transmisión de generación en generación. En consecuencia, el fenómeno de la violencia es internalizado como un proceso social que vislumbra las más variadas y diferenciadas formas de agresión, por lo que se caracteriza y determina por tener un resultado masivo que no solo incide en las víctimas, sino a la sociedad en general. Al referirse a un fenómeno son hechos de los cuales el hombre puede dar o explicar, es decir; la violencia es un acontecimiento y acción que debe tener un origen específico en todo tiempo y espacio determinado. Cabe destacar que su definición es compleja, dependiendo de la perspectiva subjetiva, ya que no es lo mismo un concepto jurídico de violencia por índole de agresión y tentativa de homicidio, que por una ideología patriarcal y machista en el cual sus valores fueron la supresión por diferencias de género. Se debe tener en cuenta que la violencia y la agresión contienen un lazo cercano, es decir; son dos caras de la misma moneda, en las cuales existe un dominante que suele utilizar fuerza física o por otra parte amenazas (que representan un daño psicológico) por lo cual la persona victimaria tiende a sentirse indefensa o inferior frente a su agresor. Finalmente, la violencia en el ámbito familiar trae repercusiones sobre la salud mental, ya que ha quedado demostrado la relación negativa entre la experiencia de malos tratos y problemas de salud mental como depresión, ansiedad, síndrome de estrés postraumático, insomnio y quejas somáticas, entre otros. Por tanto, la gravedad de sus consecuencias físicas y psicológicas tanto para la víctima como para la familia hace de la violencia, un importante punto de estudio, con una intensa repercusión social donde las consecuencias del maltrato tienden a ser más comunes. 1.9. La violencia en el ámbito de la familia: un factor de riesgo La violencia en el ámbito de la familia representa una de las principales lacras sociales que ha causado miles de muertes en España y alrededor del mundo, donde el feminicidio se ha cristalizado en una de las principales tipologías delictivas que transgrede los Derechos de las mujeres y de las niñas.
19 Del mismo modo, que otras modalidades de la violencia, como la violencia física, económica, simbólica y psicológica basadas en desigualdades entre el género masculino y femenino, que se vislumbran en las relaciones de pareja violentas, la criminalidad organizada trasnacional con la trata de blancas, la explotación sexual y las desigualdades económicas entre hombres y mujeres (Bourdieu, 2000, p.12). Estas modalidades de victimización de las mujeres, los niños, niñas y adolescentes, personas ancianas, hombres y demás, en el seno de relaciones de pareja y contextos intrafamiliares se convierten en un área de investigación novedosa, al considerar que es un problema de gran prevalencia en el tiempo, sobre el cual, las perspectivas de las propias víctimas ha sido olvidado, dando más relevancia a lo social e institucional, pero que, resulta obligatorio promover estudios desde el enfoque victimológico, dirigido a la búsqueda de nuevas condiciones jurídicas y políticas que garanticen los derechos humanos de las familias y el libre desarrollo de en entornos familiares seguros (Silva, 2010). Es por ello, que las respuestas estatales y multilaterales no deben estar basadas en una concepción limitadora de la violencia intrafamiliar sesgada hacia el maltrato infantil, sin sistematizar nuevas realidades a las que se enfrentan los menores, las mujeres, los ancianos, y hasta los propios hombres como víctimas. Por lo que, el Estado no puede convertirse en un ente exclusivamente represor y contribuyente en escenarios de doble victimización a los que son proclives las víctimas de sistemas familiares patriarcales. Es así, como la domesticación de la violencia en el ámbito familiar no solo puede ir dirigida hacia las mujeres, sino también o al mismo tiempo repercutir sobre otros miembros de la familia como los niños y niñas, adolescentes o personas adultas mayores, así como otras manifestaciones de violencia en el ámbito familiar que inducen a la violencia filio-parental. Cabe destacar, que, aunque la violencia intrafamiliar es de ámbito exclusivamente privado, sus consecuencias pueden manifestarse en otros espacios comunitarios más allá del espacio privado. Por lo tanto, así como se mantiene una visión ecológica de la interacción del ser humano con diversos ambientes, también se debe tener una visión holística de cómo se expresa la
20 violencia desde una perspectiva ecológica e interactiva en el ámbito de la familia y la comunidad. Finalmente, la violencia en el ámbito de la familia, al igual que las otras manifestaciones de violencia, promueven una situación que se cimienta y establece en una estructura social, en la cual se arraigan las relaciones y comunicaciones interpersonales de poder-sumisión entre los hombres y las mujeres, siendo estos elementos de poder los que victimizan a las mujeres, además de a sus hijos y demás miembros de las familias, donde el factor de riesgo de debilidad o diferenciación esté demarcado, siendo en este sentido, las nuevas masculinidades un factor de análisis, valorado desde el riesgo y la convivencia. 1.10. Las masculinidades igualitarias, legislación española y perspectiva de género La lucha contra la violencia basada en género a nivel global se ha enfocado en generar mecanismos dirigidos al control y la prevención de esta problemática. Estas alternativas promovidas a nivel regional en el contexto europeo están alineadas a instrumentos normativos que han regido la lucha contra las desigualdades de género, mediante los movimientos sociales e históricos liderados por las mujeres como víctimas más frecuentes de estas modalidades de violencia en el mundo. La violencia de género se erige sobre las estructuras sociales y los sistemas políticos, económicos y culturales que favorecen a la perpetuación de relaciones de poder y sumisión basada en el género, cuya prevalencia a lo largo de la historia ha caracterizado a las desigualdades entre los hombres y las mujeres, afectando e incidiendo en la violación de los Derechos Humanos y las libertades de mujeres y niñas. La declaración de Viena promovida desde la Organización de las Naciones Unidas ha sido uno de los compromisos principales para prevenir o erradicar esta modalidad de violencia, generando mecanismos de acción contra las relaciones de desigualdad. Este instrumento se ha enfocado en la trascendencia de minimizar el impacto de expresiones negativas de la masculinidad, en especial, al reconocer que las relaciones de subordinación entre hombres y mujeres se fundan sobre una interacción social, histórica y
27 su descendencia, hijos, sobrinos, nietos de ser el caso, y la expresión de la igualdad de género en sus relaciones de pareja. 3. Conocimiento y manejo de la temática de la igualdad de género: La finalidad de este eje consistió en aproximarse al conocimiento del entrevistado sobre las masculinidades, el sistema patriarcal, las relaciones de poder basadas en género, movimientos sociales como el feminismo o los hombres por la igualdad. 4. Percepción sobre el futuro de la igualdad de género: Finalmente en este tópico se examinaron las percepciones, opiniones, perspectivas, creencias, significados asociados a la igualdad de género en el futuro, el rol de la masculinidad, el papel de los movimientos de hombres a favor de la igualdad de género y las recomendaciones o necesidades a abordar detectadas desde la cosmovisión de cada individuo entrevistado. En cuanto al contexto de la entrevista al comienzo de la fase de recolección de datos tres de las entrevistas se realizaron de modo presencial, en un café garantizando al entrevistador un entorno cómodo que aportará a generar rapport, sin embargo, debido a limitaciones como las situaciones asociadas a la pandemia se optó por implementar modalidades virtuales para realizar las entrevistas. De tal manera que las cinco entrevistas restantes se realizaron a través de la plataforma zoom 1 . 2.3. Análisis de los datos En el análisis cualitativo de los datos se plantea la exploración de los datos, su estructuración, la descripción de las experiencias, el descubrimiento de conceptos, patrones, significados, desde un sentido interpretativo y comprensivo profundo sobre el contexto (Hernández, Fernández y Baptista, 2014, p. 418). Por otro lado, implica el descubrimiento de nuevas concepciones, y proposiciones que permiten comprender con mayor profundidad el fenómeno de estudio, estableciendo nuevas tipologías o categorías de análisis teórico (Taylor, 1987, p. 166). En este contexto el análisis de contenidos cualitativos se basa en el modelo fenomenológico-hermenéutico descriptivo e interpretativo de la información (Sanchez Flores, 2019, pp.111-112). De ahí que es definido como 1 Ver Anexo: guión de entrevistas.
28 un tipo de técnica que permite analizar el contenido de entrevistas, textos, o documentos con el propósito de “investigar el contenido de las – comunicacionesmediante la clasificación en –categoríasde los elementos o contenidos manifiestos de dicha comunicación o mensaje” (Aigneren, 1999, p. 4). Esta técnica de análisis permitió organizar y de-construir el contenido de las entrevistas tomando en consideración los ejes temáticos diseñados previamente para la recolección de los datos. De ahí que la categorización sea comprendida como “…la asignación de conceptos a un nivel más abstracto (...) las categorías tienen un poder conceptual puesto que tienen la capacidad de reunir grupos de conceptos o subcategorías. En el momento en el que el investigador empieza a agrupar los conceptos, también inicia el proceso de establecer posibles relaciones entre conceptos sobre el mismo fenómeno” (Straus y Corbin, 2005, p.140). De esta manera la agrupación permite responder a los objetivos de esta investigación con el fin de identificar los patrones comunes, factores asociados, y características de las unidades de investigación permitiendo fundamentar los hallazgos obtenidos. 2.4. Categorías de análisis A continuación, se constituye la categorización de registros de los discursos de los 8 informantes. De acuerdo a los discursos se estructuró en seis categorías: A construcción subjetiva de la igualdad de género; B diferencias de género en el ejercicio del Derecho; C representaciones colectivas de las masculinidades como expresión de género; D empoderamiento y participación social; E reacción social ante la desigualdad de oportunidades y brechas de género; F herramientas para afrontar problemas o situaciones de estrés social vinculados a las brechas de género
29 Tabla 2.1 Objetivos y categorías de análisis. Objetivos generales: Analizar el perfil, los patrones conductuales, y los factores asociados a la sensibilidad hacia la igualdad de género evidenciados en relatos de vida de varones que promueven masculinidades igualitarias en Sevilla (2021-2022). Reflexionar sobre la importancia de estos patrones y factores para la prevención de violencia machista basada en género. Objetivos específicos Categorías 1 1 Conocer las expresiones subjetivas de la igualdad de género. A A Construcción subjetiva de la igualdad de género. 2 2 Entender las diferencias de género en el ejercicio del Derecho y el acceso a la justicia. B B Diferencias de género en el ejercicio del Derecho. 3 3 Explorar la construcción simbólica de las masculinidades. C C Representaciones colectivas de las masculinidades como expresión de género. 4 4 Reconocer la participación en la lucha contra las brechas de género. D D Empoderamiento y participación social. 5 5 5 Interpretar la reacción social ante la desigualdad de oportunidades E E E Reacción social ante la desigualdad de oportunidades y brechas de género. 6 6 6 Reflexionar sobre las herramientas para afrontar problemas o situaciones sociales vinculadas a las brechas de género. F F F Herramientas para afrontar problemas o situaciones de estrés social vinculados a las brechas de género. Fuente: elaboración propia, 2022 De este modo, las líneas de estudio se constituyen en la igualdad de género, en el ejercicio del Derecho, en las brechas de género, en la desigualdad de oportunidades, en las diversas masculinidades y en el estrés social en torno a las nuevas masculinidades.
30 Segunda parte: abordaje de los resultados obtenidos 3. Resultados 3.1 La muestra estuvo integrada por un total de ocho varones, quienes residen en Sevilla y provienen de diferentes lugares de origen. Cada grupo etario está conformado por cuatro casos de estudio, siendo los participantes más jóvenes de 23 años de edad mientras que el mayor tiene 42 años. Al mismo tiempo, cada grupo está constituido por dos subgrupos con diferente orientación sexual (homosexual y heterosexual respectivamente). En cuanto a la situación sentimental solo un individuo de cada grupo vive solo o no tiene relación de pareja, y la totalidad de los participantes cursa o ha culminado una profesión universitaria en el campo de las ciencias sociales, humanas o vinculadas al arte. Se puede observar en la siguiente tabla: Tabla 3.1. Perfil de los participantes por atributos de selección 2 Fuente: elaboración propia, 2022. 3.2. Resultados a partir de los testimonios, en función de los objetivos, categorías y preguntas de base. En este apartado, se desarrollan los hallazgos evidenciados por cada objetivo y categoría, a partir de los relatos obtenidos en las entrevistas y su correspondiente análisis efectuado, siendo un acercamiento continuo al 2 (*) Los nombres de los entrevistados han sido sustituidos por nombres ficticios para respetar el consentimiento informado y resguardar su privacidad;(**) menor de 28 años y mayor de 28 años; (***)”Homo” = Homosexual y “Hetero” = Heterosexual.
31 proceso de construcción de realidades en torno a las masculinidades, la igualdad de género y la lucha contra las brechas de género en la sociedad actual. Objetivo (obj.) 1 Categoría (cat.) A: A partir de los siguientes interrogantes de base: ¿Qué sentimientos experimenta al ser consultado sobre su reconocimiento o autopercepción de su identidad de género u orientación sexual? ¿Cómo aprende a gestionar solo sus emociones? Las emociones experimentadas por los entrevistados varían según el contexto, pero en su mayoría tienden a ser negativas, ya que están vinculadas a la incomodidad, al rechazo, la negación y al miedo. Lo cual se sustenta en los siguientes testimonios: Simón: “(…) heterosexual, no sé, es que no me acuerdo de la nomenclatura (…) no me gusta mucho, es incómodo y aparte no me acuerdo (…)”. Jaime: “(…) está un poco feo o me parece a mí que está un poco feo no reconocerte públicamente como bisexual, porque invisibiliza un poco lo que es en sí la bisexualidad, pero muchas veces por evitar como muchas preguntas al respecto prefiero homosexual (…)”. En lo referente a la gestión de las emociones, al respecto, el siguiente testimonio representa un claro ejemplo del modo en que los episodios traumáticos de la infancia operan sobre la masculinidad y el manejo de las emociones en el entrevistado: Mateo: “Si tú tenías una lagrimita, por ejemplo, porque no te habían comprado un juguete, o porque la comida no te gustaba, o lo que sea, la respuesta era pegarte un guantazo o una cachetada en el culo y decir: ahora llora más por algo porque te duele, pero vete a llorar allí. Entonces sí que es cierto en cuanto a mi crianza, sí que he tenido mucho esa estructuración de lo que es ser hombre, de lo que significa ser hombre que es un poco lo que te acabo de comentar”. Obj. 2. Cat. B: Frente a los siguientes interrogantes: ¿Qué es la igualdad de género para usted? ¿Cuál es para usted la diferencia entre equidad e igualdad de género? ¿Qué es ser hombre en su familia? Con relación a las diferencias de género, en comparativa del hombre y la mujer, los varones entrevistados coincidieron en responder que el hombre es
32 sinónimo de fuerza y desarrollo de fortaleza, mientras que la mujer, es sinónimo de cuidado. Como lo indican en los siguientes testimonios: Ernesto: “(…) ser hombre es ser fuerte y todo lo que implica ser fuerte es ser hombre es una contraposición a ser débil”. Santiago: “(…) mi abuela no ha sido referente, mi abuela ha sido mi figura de cuidado de hecho es muy curioso, yo cuando entro a casa de mi abuelo, no digo voy a casa de mi abuelo, digo voy a casa de mi abuela y mi abuelo siempre lo dice esta no es mi casa es la casa de tu abuela”. Asimismo, se le da mayor prioridad a la equidad de género por encima de la igualdad, considerando que, ésta última tiene mayor alcance y se adecua al contexto. También, se hace un llamado a la aceptación de las diferencias de género a partir de la equidad como un correcto ejercicio del Derecho. Así lo reflejan: Pedro: “La igualdad de género la sobreentiendo como la igualdad de derechos de hombres y mujeres, entendiendo las diferencias que existen entre los dos colectivos o categorías por así decirlo, muchas veces más cercano a la equidad más que la igualdad no es que todos seamos iguales no es que todos tengamos que ser iguales si no que todos tengamos lo que necesitamos mediante a una dinámica de equidad más que de igualdad”. Obj.3 Cat. C: Ante las siguientes preguntas de base: ¿Cómo definiría la masculinidad en un sentido amplio? ¿Qué es el feminismo y cómo lo relaciona con el tema de género y masculinidades? De forma específica, se evidencia el rechazo como un factor que está presente tanto en el feminismo de las mujeres, como en las masculinidades desarrolladas por los hombres. Las primeras por aspectos culturales asociados a la mujer y su rol pasivo en la sociedad; y la segunda, por aspectos culturales vinculados a la figura de poder y fuerza que representa el hombre. Es así como lo explican los entrevistados: Andrés: “(…) este tema de la masculinidad ósea también observas una cosa que es el rechazo, observas el rechazo tanto en la parte del feminismo por ser hombre obviamente, además ser socializado de una manera muy fuerte como masculinidad, y observas el rechazo del grupo de hombres”. Santiago: “Entiendo que puede haber incluso chicos que no se acerquen a esto por no querer estar en esa situación, esa situación de encontrar un sitio, claro es
33 que es una traición ósea para el grupo de hombres eres el hombre que no es hombre, es una traición del género para ellos. Esto es al principio, en una socialización tan fuerte como es un pueblo, es duro”. Del mismo modo, en el caso de los hombres en favor de las masculinidades igualitarias, se les vincula con emociones y situaciones de miedo debido a los procesos de socialización de la cultura machista (sostenedor, poder, activo sexualmente y el de la iniciativa), donde el hombre es un ser “no emocional”, cuya emoción permitida es la rabia. Tal como refiere: Mateo: “(…) constituirse como hombre en contraposición a la mujer y por lo tanto en contra percepción a la masculinidad; ósea, ser hombre es no tener emocionalidad o la única emocionalidad que tienes permitida son la rabia y el enfado. Es tener una posición de poder, es tener que explotarte a ti mismo para poder llegar a un puesto de trabajo y ser el sostenedor de la familia, es no saber cuidar, es ser un activo sexualmente 24 horas, es ser el que tiene que dar el primer paso, es el que siempre tiene que hablar, o sea pero para mí todo eso se identifica en ser fuerte, esa idea de fortaleza, de valentía del héroe ahí es donde se ve muy bien esa construcción de ser hombre eso es lo que socialmente decimos”. Es así, como todo ese patrón intergeneracional y cultural genera condiciones colectivas de violencia en el ámbito familiar y de género enmarcadas en las brechas de la desigualdad social. De este modo es explicado: Andrés: “(…) mi madre (…) ha seguido es el patrón de violencia de género (…) sin embargo, ella ha ido más o menos construyéndose con su vida independiente de mujer independiente, ahora tiene una relación muy humanitaria, tiene un hombre que (…) puede hablar en contraposición (…)” Obj.4. Cat. D: Partiendo de las preguntas sobre: ¿Cómo piensa que debe ser la equidad de género, la igualdad en un futuro no muy lejano en esta sociedad? ¿Cómo contempla un proceso individual o colectivo de forma positiva hacia la igualdad y equidad de género? La participación en la lucha contra las brechas de género, requiere de un proceso de socialización del “ideal sobre el género” en cada ámbito de acción: el sexual, el familiar, el relacional, el comunitario, etc. Es decir, implica una comunicación y difusión contextualizada a las personas, los grupos y las situaciones. Así lo indica el siguiente testimonio:
34 Tomás: “(…) sabemos que la socialización de género puede ser totalmente diferente, depende el ámbito donde te ubiques, en la sexualidad puedes tener una construcción, en el ámbito político incluso puedes tener una construcción, en el ámbito laboral, etc. (…) entonces me ubico en el momento que estamos como ajustando el ecualizador de una barra de estas de sonido, en la cual por ejemplo me estoy tratando de construir mucho en el tema de las relaciones”. Asimismo, se destaca la importancia de promover una construcción de la identidad de género individual con alcance colectivo, es decir, que sea estándar, pero que se promueva bajo una figura humanitaria desde el “socius” que implica todo lazo social enmarcado en el “ideal de sobre el género”. Al respecto, lo respaldan las siguientes citas de testimonio: Jaime: “(…) el día siguiente se lo explique, también me parece muy importante esto de ser y hacer partícipe a la otra persona de tu propio proceso continuo (…)”. Pedro: “(…) el proceso de construcción de una identidad de género que yo elija y que sea sana, que sea constructiva, que sea empática, que sea humanitaria, sobre todo, entonces bueno en ese proceso estamos”. Obj. 5. Cat. E: Siguiendo las preguntas de base: ¿Qué hace y cómo reacciona ante esas situaciones que podemos llamar desigualdad de oportunidades y/o ausencia de equidad? La reacción social en estos casos se vincula con el desarrollo de respuestas inmediatas a situaciones de desigualdad de oportunidades, es decir, se habla de que la mujer cuyo rol de cuidado ejecutado se presenta como una obligación necesaria, mientras que, el hombre se visualiza como un ideal dentro del ejercicio correcto del poder. Tal como lo indica: Ernesto: “(…) estamos acostumbrados a que una mujer nos cuide, entonces nos cuesta salir de ese privilegio que te cuiden, es un privilegio a todas luces, aunque no sepamos dejarnos cuidar, ósea yo creo que es un privilegio que no sepamos dejarnos cuidar y es un costo de la masculinidad el hecho de tener que ser fuertes”. Por su parte, el feminismo es una forma de respuesta dirigida a la promoción y lucha de la igualdad de género. Mientras que, los estudios y movimientos en pro de masculinidades más igualitarias son una respuesta social inmediata que procura un proceso de inclusión al feminismo, sin recibir la etiqueta de sensible. Así lo indican:
35 Simón: “(…) el feminismo es la consecución de igualdad de derecho en hombres y mujeres, eso es el feminismo como enfoque teórico o como constructo teórico, si me preguntas qué es el feminismo en la sociedad, desde ahí hablamos es de una lucha igualitaria e igualitario”. Mateo: “(…) Un hombre blanco puede ser no racista, un hombre homosexual puede ser hombre, quiero decir es complejo, pero yo creo que esta terminología de las masculinidades de hombres igualitarios es nada más para no expresar públicamente que queremos ser feminista, que queremos incluirnos dentro del feminismo, entonces para mí la masculinidad es hacer simplemente una visión y tomar un camino personal de enfoque transformador del género, eso es lo que es la masculinidad y eso se aplica tanto al feminismo como a la masculinidad”. Adicional, todo este proceso de reacción social nace en el marco de una visión transformadora de los factores de riesgo, puntualizada en la respuesta a modelos conductuales asociados al miedo, la angustia y los excesos de control. Esto es reflejo del siguiente testimonio: Santiago: “Entonces hablando con otras personas que han vivido esto en su casa siempre me decían, por ejemplo, las llaves, tú sabías cuando era tu padre quien llegaba a la casa porque sabías por cómo abría la puerta, cómo sonaba, lo que tardaba en abrir y la hora: eso te genera miedo, eso te genera una alerta continua entonces tu siempre estás alerta al interior a las cuestiones que van surgiendo”. Testimonios como este reflejan una clara negación al modelo de masculinidad establecido en su ámbito familiar de crianza, donde el factor de riesgo de la violencia opera como motor de cambio, en constante vigilancia y permanente deconstrucción para no ser replicado en conductas actuales. Obj.6. Cat. F: Partiendo de las siguientes preguntas de base: ¿De qué manera aborda los temas de igualdad o de equidad de género? ¿Cuáles son sus herramientas y estrategias? ¿Qué factores de riesgo deben atenderse en el marco de la violencia manifiesta en las brechas de género? La reflexión derivada de las situaciones y problemas sociales vinculados a las brechas de género, es que resulta necesario incentivar un enfoque transformador sobre las percepciones y constructos relacionados al género de forma individual en cada persona o grupal en cada familia. Así lo manifiestan:
36 Jaime: “(…) si haces un análisis más del enfoque transformador de género y el enfoque más relacional de género sacas estos matices cuando ponemos la línea de división”. Andrés: “(…) creo que nunca será igual, a pesar de todas las cosas antisociales que tenemos, no siempre va a haber una parte que se resista al cambio”. La principal estrategia va dirigida a intervenir en las personas tanto individual como colectivamente la resistencia al cambio que se desarrolla de forma natural ante lo desconocido. Pero que es parte del propio proceso humano, al considerarse que las sociedades son productos sociales que se generan y regeneran de forma constante, por lo que las luchas sociales representan ese avance que la sociedad materializa, y la ruptura de las brechas de género son una representación de esas acciones. De este modo lo explica: Simón: “(…) dentro de lo social la lucha en la que estamos a diario refleja dos bandos, la estructura social para mí, la persona que se resisten al cambio que no entienden que la sociedad cambia, que la sociedad es un conjunto que se genera cada vez que se hace, a la vez que se regenera, es un proceso de retroalimentación y las personas que entienden eso inminentemente son las que dan el cambio”. Se reconoce también, que deben generarse estrategias de intervención dirigidas a contrarrestar la violencia aprendida por observación y por imitación en las etapas de socialización y crianza de niños y niñas en ambientes familiares violentos. Tal como lo refieren: Ernesto: “(…) yo soy niño víctima de violencia de género, entonces dentro de mi familia, mi padre ejercía violencia de género con mi madre y creo que ese es el mayor factor crucial que puede haberme acercado a este tipo de igualdad de género y no hacia el lado de la violencia machista, porque es además curioso, yo me di cuenta de que no, de que, ósea siempre sabía que eso era malo, lo que no sabía es hasta qué punto estaba dentro de mí”. Tomás: “(…) creo que esa es la parte inicial ósea dentro de los niños que son víctimas de violencia de género, aprendemos la violencia de género, aprendemos a socializarnos del miedo, aprendemos también que es legítimo que yo me ponga a pegar hostias, que es legítimo que yo te levante la voz, que es legítimo que yo tenga razón sobre algo, que además te lo imponga de manera autoritaria y agresiva, todo ese tipo de cosas se aprende y yo esa frase la he tenido siempre muy en la mente”.
43 evolucionado en torno a los ideales sociales, de la aceptación de nuevos preceptos y la consolidación de mejores oportunidades de crecimiento colectivo e integrativo. En este sentido, se destaca que los varones entrevistados han hecho uso del término “equidad de género” y no solo “igualdad”, como resultado de una subjetividad atravesada por recientes luchas sociales, y no sólo como efecto único de la ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, sino también por todas las proclamas de feminismos rurales, de la lucha de las mujeres afrodescendientes, de los colectivos LGTBIQ+, etc. y de amigas/os, parejas, compañeros/as que han sido vínculos de referencia y figuras identificatorias significativas en su historia y socialización. Santiago: “Yo aprendí de mi mejor amiga, ella siempre defendía al inmigrante de mi curso cuando se metían con él, incluso por ser afeminado, se peleaba con los que hacían comentarios despectivos, iba a las marchas por los derechos de la gente trans, me invitaba a ver películas como Harvey Milk o documentales sobre Ángela Davis. Yo sentía admiración. Su madre había ido a cursos sobre feminismos del ayuntamiento y a mí me encantaba ir a su casa para que me contara y ver los carteles que tenía en la casa.” Por ello, aquí emerge un punto de encuentro, continuidad y diferencia con el estudio realizado por Susana Covas, en colaboración con Luis Bonino y Javier Maravall (2009) “hombres con valores igualitarios” cuya perspectiva recorta la categoría de valores igualitarios en cuanto al género y se pregunta cómo serán estos valores en los sujetos que crezcan y se socialicen a partir de las nuevas leyes de igualdad de género, puesto que su estudio fue realizado con adultos de entre 30 y 50 años de España en el año 2009. Nuestro estudio difiere en sus resultados, por tratarse 13 años después, de una población similar (ver tabla 2.1 “Perfil de los participantes por atributos de selección”) aunque en relación a la variable “edad” y “residencia”, se trata de varones en promedio más jóvenes (entre 22 y 42 años), lo cual arroja resultados diferentes, ya que los varones sensibles a la igualdad de género en Sevilla 2021-22 adscriben en su lucha diaria contra la violencia de género a “la equidad de género” como un valor importante en su posicionamiento subjetivo y por tanto, categoría emergente del presente estudio que no figura en el de Susana Covas y colaboradores.
44 Ahora bien, a 18 años de la aplicación de la ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y de toda la promoción derivada de políticas sociales públicas en materia de igualdad en España, podemos preguntarnos lo siguiente: ¿las nuevas generaciones se han podido servir de este piso de igualdad para avanzar hacia el paradigma de la diversidad de género y por ende, de la equidad? En esta línea se encuentra el siguiente testimonio: Tomás: “(…) la diferencia es que la igualdad quiere lograr lo mismo para todos, la equidad quiere lograr lo mismo para todos pero en una situación individual de cada uno y de la sociedad (…) quiero decir no es la misma igualdad para una mujer blanca que vive en el centro de Sevilla, a una mujer que vive en el barrio de las Tres mil (…) entonces en base a esa diversidad y esas equidades que existen en las propias identidades incluso aunque te construyas en la misma categoría que sea una mujer, creo que eso es lo que hay que atender obviamente sin perder el foco, para mí la forma más justa de llegar hacia ellos es la equidad, allí se encuentra la diferencia entre uno y otro”. Finalmente, se indagó sobre un sexto objetivo orientado a reconocimiento de las reflexiones construidas en torno a las herramientas para afrontar problemas o situaciones sociales vinculadas a las brechas de género. En consecuencia, tenemos presente dos momentos: 1. Dirigido a reconocer y comprender aquellos pensamientos que se manifiestan en torno a lo que operativamente se materializa como expresión de género. 2. Las atenciones y detenimientos que se desarrollan para afrontar los problemas o las situaciones que las llamadas expresiones de género e igualdad social producen en los individuos y en las instituciones. En este sentido, se consideraron los aspectos individuales que se manifiestan tanto cognitiva como conductualmente en las personas vinculadas a este proceso de lucha y reconocimiento social en pro de la equidad como verdadera expresión de la igualdad de género. Es así, como a nivel cognitivo se indagaron aspectos relacionados con aquellos pensamientos que condicionan la percepción y la sensación de seguridad y bienestar social construida en torno a la igualdad de género, en el contexto de estudio y derivado de las realidades experimentadas por cada entrevistado. Adicionalmente, se consideraron una dimensión conductual relacionada con los procesos de introspección y valoración de los comportamientos manifiestos
45 tanto en las personas que apoyan y promueven las nuevas tendencias en torno a la igualdad de género, así como en aquellos que rechazan dichas expresiones. Todo ello, concibe la creación de la categoría F definida en estrategias cognitivas y conductuales para afrontar los problemas sociales vinculadas a las brechas de género. Dichas estrategias son muy útiles para quitar poder a los pensamientos intrusivos, que invaden la mente de forma recurrente y negativa, y ello afecta los nuevos modelos de inclusión social afianzadas en el acceso a estándares de educación, servicios de salud, oportunidades de trabajo, vivienda, seguridad, entre otros; y que, complementariamente procuran generar avances en pro de minimizar las diferencias de género, de recortar las brechas sociales y desarrollar la equidad de forma sostenible. Es así, como durante las entrevistas se dedicó mucho interés y atención (escucha activa) a los aportes y contribuciones que dan importancia a la participación social con el propósito de identificar nuevas oportunidades a fin de asegurar el bienestar de la población, desde una perspectiva sumada al proceso de equidad social e igualdad de género. Tal como lo ejemplifica el siguiente testimonio: Pedro: “(…) la metodología participativa es muy interesante, como veo la equidad o la igualdad de género dentro de unos años, pues como las páginas de internet cuando se dejan en mantenimiento se ponen en construcción, pues así continuamente con eso o con todas las luchas sociales: racismos, LGTBQ+ (…) este tipo de luchas sociales nunca han perdido y también gracias a Dios nunca terminan o sea que ahí es donde yo lo veo”. Otro punto de análisis es representado por el factor cambio, donde las “nuevas masculinidades” simbolizan un inicio a nuevas formas de convivencia, relación y organización social, que genera individualmente en las personas y colectivamente en las comunidades un efecto de inseguridad y desconfianza ante lo que es incierto. Asimismo, se discute y cuestionan bajo este enfoque los ideales machistas que definen al hombre como un ser superior a la mujer, que debe ser el sostén económico del hogar, un individuo activo e incansable sexualmente y que siempre debe tener la iniciativa para todo, reduciendo las funciones de la mujer al trabajo del hogar y la complacencia.
46 Dichos cuestionamientos son la base para el surgimiento de las nuevas expresiones de masculinidad y la consolidación del feminismo en los territorios desiguales en cuanto al roles se trata, por lo que, los procesos sociales evolucionan en la medida que surgen nuevos desafíos y se requiere generar respuestas a las nuevas necesidades para lograr una verdadera equidad, y siendo importante el desarrollo de estrategias de apoyo emocional para superar los roles de género establecidos. En este sentido, a nivel general, los resultados obtenidos son coincidentes con la propuesta de Joan Sanfélix y Antonio López (2020) al advertir “sobre la necesidad de estudiar la(s) masculinidad(es) en tiempos de incertidumbre” (p. 13) puesto que resulta necesario generar conocimientos en torno a las expresiones subjetivas actuales de las masculinidades tanto como la igualdad de género, en el marco de la lucha contra la violencia de género. Por ello, este trabajo puede servir de base para promover espacios donde se puedan debatir y diseñar políticas públicas en favor de una mirada sobre las masculinidades, sin dejar de lado sus consecuencias negativas para las mujeres, niñas, personas ancianas como para ellos mismos. En esta dirección, al trabajar el concepto de “masculinidad hegemónica” y sus efectos en la subjetividad de los varones estudiados, coincidimos con aquello que propone Luis Bonino (2003), al integrar una perspectiva donde se puedan incorporar aquellos sujetos que han comenzado un proceso de deconstrucción de los aspectos críticos de su masculinidad, develando los aspectos positivos, que puedan ser registrados como recursos para la promoción de masculinidades sensibles a la igualdad de género y por tanto, vectores en la lucha contra la violencia de género. En tiempos de (pos)pandemia mundial, esto sería lo más parecido al trabajo de la ciencia aplicada al desarrollo de medidas de prevención y vacunas que tratan de resolver los problemas causados por el Covid-19; es decir, se hace un estudio del fenómeno donde se lo registra con la mayor exactitud posible y luego el trabajo se enfoca en recortar los anticuerpos desarrollados por los sujetos que han sobrevivido al virus para desarrollar las vacunas que se puedan aplicar al resto de la población.
47 3.4. Limitaciones en la investigación. Principalmente resultó una limitación el contexto mundial y local en el cual se realizó la recogida de datos, ya que la pandemia durante el año 2021 y principios del 2002 sacudió fuertemente a toda la población mundial y en particular, en Sevilla se registraron muchos casos, resultando un obstáculo para concretar entrevistas presenciales. De un total de ocho entrevistados, sólo tres pudieron asistir a un encuentro presencial para efectuar la entrevista. No es igual el registro de la información y el clima de encuentro o rapport que se puede generar en modo presencial que en un modo de entrevista virtual u on-line. El registro de la comunicación no verbal es limitado con las videollamadas, ya que la cámara sólo enfoca el rostro y así no es posible advertir cómo se encuentra el resto del cuerpo, si las piernas o los brazos se encuentran cruzados a la hora de hablar, por ejemplo, entre muchos otros aspectos más a considerar. Por último, al ser un trabajo circunscrito al marco de un estudio de maestría, no es suficiente el tiempo y los recursos empleados para avanzar en superar la instancia analítica-reflexiva y avanzar al diseño de una intervención en materia de promoción de masculinidades sensibles a la igualdad y equidad de género. 3.5. Retos que prevalecen El primer reto nos lleva a la necesidad de profundizar en las relaciones entre masculinidad, como factor de riesgo, y los procesos de intervención social. Algo que ayudaría a completar el cuadro de diálogo inicial, donde lo conocido se cuestiona y lo desconocido se abraza, se entiende y se razona. Asimismo, a lo largo de este trabajo se observa que la masculinidad es un elemento que interfiere en las intervenciones desde diferentes ámbitos profesionales, y más si es del área social, por tanto, es preciso visibilizar la realidad que se muestra como invisible y profundizar en tres aspectos: 1. Los hombres que intervienen en los discursos, prácticas, ejercicios, enfoques y modelos de masculinidad tienden a ser profesionales, o manejar una formación previa que permite que su razonamiento lógico sea evidente. Pero, cabría preguntarse, ¿qué ocurre con las personas
48 no profesionalizadas, que en muchos países en vías de desarrollo tienden a ser mayores?, ¿es entonces la educación en el tema un factor de protección inminente ante las acciones de violencia de género?, ¿es posible cambiar los modelos de educación implantados desde muchos años atrás en el mundo? Todo ello, procura cuestionar las formas de construir y actuar sobre los “objetos” de la intervención y vislumbrar las tipologías de intervenciones y la planificación de los colectivos de hombres a los que se dirigen. 2. Es de relevancia reconocer la necesidad de participación que los hombres tienen en el contexto de la intervención. Sus compromisos con la causa representan un proceso de sanación individual y de retribución por y para el otro, que es demostrable no solo en el discurso, sino también en las observaciones de sus comportamientos, discursos y creencias en las instituciones prestadoras de servicios, y de las interacciones entre los agentes y actores que participan en la intervención. 3. Es importante exteriorizar las vivencias que los hombres intervenidos padecen o experimentaron en sus infancias, para poder construir actualmente la propia intervención, ya que ello, es lo que va a permitir el desarrollo y cuestionamiento de los problemas que se experimentan en el proceso y canalizar los elementos que contribuyen al éxito y fracaso de las intervenciones, El segundo reto, radica en la interesante necesidad de explorar de forma consciente y humana el tema de la sexualidad, para entender y analizar de forma objetivo ese elemento tan íntimo, pero importante, y conocer desde la propia experiencia: cómo se vive, y se percibe la sexualidad en los hombres, así como la diferente consideración que la sexualidad tiene para unos y para otras. Este ámbito debe seguirse profundizando en relación a las prácticas que generan identidad frente a las que no tienen esa cualidad, centradas tanto en los varones significados como “minorías sexuales” como en los que se reconocen y son reconocidos como portadores de valores y prácticas asociados al modelo de masculinidad hegemónica. Todo ello, con la
49 intencionalidad de analizar el cómo y el por qué se producen en unos casos y no en otros procesos constitutivos de identidad en torno a la sexualidad. Es así, como resulta relevante considerar los contextos de relación intercultural en los que, aparentemente, el discurso dominante es de igualdad. Es decir, si en esos contextos se ponen en marcha mecanismos de dominación en función de la sexualidad, y cuál es la forma que adoptan, ya sea total o parcialmente “oculta”, a partir de la existencia de grupos y contextos de sociabilidad paralelos, o “pública”, con una participación activa en grupos de reivindicación y resistencia. Finalmente, en la medida que se trabaja el tema, mayores retos surgen en relación a los cuestionamiento e interrogantes flexibles y humanos, que procuran éticamente explorar los elementos vinculados a las formas de vivenciar su cuerpo y el cuerpo de los otros y otras a través del cuidado, las formas de entender la paternidad, el papel de los grupos de hombres o la vinculación entre nuevas masculinidades y mercados. En todo caso las respuestas forman parte de una nueva historia, que puede contribuir a los nuevos procesos de socialización y desarrollo humano, al igual que generar aportes a la conformación de un mundo más igualitario y por ello más justo, en función del desarrollo de herramientas que permitan incidir también en los hombres, entendidos como una realidad plural y diversa.
50 4. Conclusiones En el marco del cumplimiento del objetivo general plasmado, se denota la importancia de este estudio, contentivo de análisis de los perfiles, patrones conductuales y los factores asociados a la sensibilidad hacia la igualdad de género evidenciados en relatos de vida de varones que promueven masculinidades igualitarias para la prevención de la violencia machista basada en género en Sevilla (2021-22). En este sentido, podemos concluir que: ● Los hombres que son tanto al extremo machistas como feministas, responden a un perfil de víctima de violencia heteropatriarcal en el ámbito de la familia, enmarcado en el proceso de desarrollo psicosocial de su “niñez y adolescencia”. ● La tendencia sobre las nuevas masculinidades involucra un historial de violencia psicológica y estructural afianzada en rasgos culturales donde los varones son impulsados a una crianza coercitiva, instaurada en esquemas de poder masculino y sumisión femenina, siendo estas situaciones un factor de riesgo ante los procesos de imitación y aprendizaje en los niños (as). ● A nivel conductual es evidenciable, tal como se refieren los varones entrevistados como producto de sus experiencias, un patrón relacionado con el autocontrol, que se encuentra constantemente mediado por la experimentación intensa de emociones como el miedo y la angustia, el miedo de ser dañado, pero también de dañar. ● En la dimensión subjetiva, la angustia es el motor de cambio que lleva a los varones, como expresan los estudiados, a buscar herramientas para atenuar y/o luchar contra la inequidad y las brechas de género. ● Desde lo intersubjetivo, por el cambio implícito en el proceso de lucha y por la historia que antecede y caracteriza a este grupo de varones sensibles a la igualdad de género, se evidencia que manejan mayores niveles de aceptación en cuanto a los estándares de aprobación social pero su manifestación conductual es limitada, debido a los efectos y las consecuencias derivadas de la propia convivencia en una sociedad arraigada profundamente a un sistema heteropatriarcal. Finalmente, cabe agregar que el estado actual de la producción de investigaciones científicas sobre las masculinidades, es aún incipiente, las investigaciones se siguen desarrollando en el campo del género y de las
51 dinámicas intrafamiliares. En este sentido, se ha dado mayor relevancia al espacio privado. Los avances en esta materia buscan exteriorizar sus expresiones sobre las “nuevas masculinidades”, pero se han limitado a pequeños progresos donde poco ha sido visibilizado y, en gran medida se debe a la línea delgada que existe entre dichos fenómenos y las violencias normalizadas por los sistemas sociales hegemónicos y patriarcales. Para proponer líneas de acción en torno a las masculinidades desde un enfoque integrador, es necesario profundizar sobre las investigaciones que se han realizado en la materia, construir elementos teóricos de relevancia social adecuados al contexto y la dinámica de convivencia social, crear espacios de reflexión científica y profundizar sobre las experiencias de vida. De aquí en adelante, el presente trabajo, puede servir de insumo para crear nuevas herramientas conceptuales que permitan conectar estudios afines con las masculinidades sensibles a la igualdad de género y políticas sociales de prevención de la violencia de género, basadas en la promoción de masculinidades igualitarias, comprometidas con la equidad en materia de género.
52 5. Referencias bibliográficas Artiñano, Néstor. (2015). Masculinidades incómodas: jóvenes, género y pobreza. Espacio. Asamblea General de las Naciones Unidas. (1994.) Los Derechos de la Mujer son Derechos Humanos [en línea]. Disponible en: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2002/1286.pdf?file=filea dmin/Documentos/BDL/2002/1286 Azpiazu Carvallo, Jokin. (2017). Masculinidades y feminismo. Virus. Badinter, Elisabeth. (1993). XY La identidad masculina. Alianza. Ballesteros, Juan. Carlos., Rubio, Ana., Sanmartín, Anna y Tudela, Patricia. (2019). Barómetro Juventud y Género 2019. Identidades y representaciones en una realidad compleja. Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Fad. (en línea). Consultado el 20 de Mayo 2022 en:https://www.adolescenciayjuventud.org/publicacion/barometro-2019- identidades-representaciones/ Bárcena, Alicia. (2017). Planes de igualdad de género en América Latina y el Caribe. Mapas de ruta para el desarrollo. Publicación de las Naciones Unidas. Blanco López, Juan. (2012). Hombres. La masculinidad como factor de riesgo. Una etnografía de la invisibilidad [Tesis doctoral no publicada]. Universidad de Pablo de Olavide. Bonino, Luis. (2003). Masculinidad hegemónica e identidad masculina. Editado por el Seminario de Investigación Feminista de la Universitat Jaume I de Castellón, España. (En línea). Consultado el 20 de Mayo 2022 en: https://www.raco.cat/index.php/DossiersFeministes/article/viewFile/102434 /153629 Bourdieu, Pierre. (2000). La dominación masculina. Anagrama. Burín, Mabel y Meler, Irene. (2009) Varones: género y subjetividad masculina. Paidós.
59 ¿Cómo definiría la masculinidad en un sentido amplio? ¿Qué es el feminismo y cómo lo relaciona con el tema de género y masculinidades? ● Percepción sobre el futuro de la igualdad de género ¿Cómo piensa que debe ser la equidad de género, la igualdad en un futuro no muy lejano en esta sociedad? ¿Cómo contempla un proceso individual o colectivo de forma positiva hacia la igualdad y equidad de género? ¿Cuál supone que debería ser el rol de los movimientos de hombres por la igualdad en la sociedad actual? ¿Le gustaría agregar algo más? Modo de registro: modo presencial (han sido 3 entrevistas en un café en la Alameda, grabadas audio) y otras 5 por videoconferencia Zomm, grabadas audio.
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