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El legado de las catedrales: "Magna Hispalensis"

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El legado de las catedrales: "Magna Hispalensis"

Author: Montes Romero-Camacho, Isabel
Publisher: Sociedad Española de Estudios Medievales
Year: 1996
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c6895c21-a8c5-4b0e-8fb6-e8e0bf66d3db/download
«BONIUM»
O
BOCADOS
DE
ORO
321
MAGNA
HISPALENSIS
Magna
Hispalensis.
Con
es e
apela i o
que
alude
inequí ocamen e
a
su
g andeza,
o,
más
bien
pod íamos
deci ,
a
su
g andiosidad,
es
conoci
da,
oda ía
en
nues os
días,
la
Ca ed al
de
Se illa.
Exp esa
su
g andeza
espi i ual,
e lejada
en
su
monumen alidad
ísi
ca y
a ís ica,
ue,
sin
duda,
la
in ención
de
los
es au ado es
de
la
ieja
sede
hispalense,
as
la
econquis a
de
Se illa
en
1248,
y ambién
la
de
los
cons uc o es
de
la
ac ual
áb ica,
quienes
pusie on
especial
empeño
en
sal agua da
y
con inua
su
an iguo
esplendo .
Según
la
adición,
ue
el
8
de
julio
de
1401,
cuando
el
Cabildo
de
Se illa
omó
una
decisión
anscenden al:
Vacan e
la
Iglesia
[...],
es ando
p esen es
el
Deán,
Canóni
gos,
Dignidades,
Racione os
y
Compañe os,
dije on
que
po
cuan o
la
Iglesia
de
Se illa
amenazaba
cada
día
uina
[...],
que
se
lab e
o a
Iglesia
al
y
an
buena que
no
haya
o a
su
igual
y que
se
conside e
y
a ienda
a
la
g andeza
y
au o idad
de
Se
illa
y
su
Iglesia,
como
manda
la
azón;
y que
si
pa a
ello
no
bas ase
la
en a
de
la
ob a,
dije on
odos
que
se
ome
de
sus
en as
de
cada
uno
lo
que
bas aba,
que
ellos
lo
da án
en
se i
cio
de
Dios;
mandá onlo
i ma
de
dos
Canónigos
...
Decisión
esumida
po
el
pueblo
se illano
y
ansmi ida
de
pad es
a
hijos
como:
«Hagamos
una
iglesia
an
g ande
que
los
que
la
ie en
aca
bada
nos
engan
po
locos.».
Y
podemos
deci ,
sin
emo
a
equi oca nos,
que
en
e dad
lo
consi
guie on.
La
Ca ed al
de
Se illa
es
la
más
g ande
de
odas
las
ca ed ales
gó i
cas
y
la
e ce a
iglesia
del
mundo,
ya
que
sólo
la
a en ajan,
incluso
en
la
ac ualidad,
la
Basílica
de
San
Ped o
del
Va icano
y
la
Ca ed al
de
San
Pablo
de
Lond es,
lo
que
jus i ica
su
apa ición
en
el
Lib o
Guinnes
de
los
Reco ds
como
la
mayo
supe icie
cons uida
del
mundo.
Es a
g andiosidad
y,
sob e
odo,
su
ex ao dina io
alo
a ís ico,
con ibuye
on
a
que
la
UNESCO
la
ca aloga a
como
Pa imonio
de
la
Humani
dad,
en
1987.
322 «BONIUM»
O
BOCADOS
DE
ORO
Pe o
la
his o ia
de
la
Ca ed al
de
Se illa se
emon a
a
muchos
siglos
an es
del
inicio
de
la
cons ucción
del ac ual
edi icio.
Según
los
his o iado es
se illanos,
ue
sob e
la
an igua
iglesia
isi
goda,
dedicada
a
San
Vicen e,
donde
los
almohades
edi ica on
la
g an
mezqui a
almohade,
con uida
po
el
g an
a qui ec o
Ben
Basso,
en e
1172
y
1182,
a
ins ancias
del
pode oso
cali a
Abu
Yacub
Yusu .
Y
ue
consag ado
p ime
a zobispo
de
ella
la
ex ao diana ia
ígu a
de
don
Remondo
de
Losaña,
homb e
de
con ianza
y
con eso
de
San
Fe nando.
La
p ema u a
mue e
de
Fe nando
III,
en
1252,
ue,
sin
duda,
la
a
zón
de
que
la
do ación
de
la
nue a
ca ed al
co espondie a,
casi
ín eg a
men e,
a
su
hijo
y
suceso ,
Al onso
X.
Es e,
desde
un
p incipio,
dio
mues as
de
su
g an
p edilección
hacia
la
sede
hispalense,
he ede a
de
un
pasado
glo ioso,
de
su ca iño
al
emplo
donde
es aban
sepul ados
sus
pad es,
así
como
de
su
con encimien o
de
que,
al
es a
asen ada
en
una
ciudad
como
Se illa,
ans o mada,
a
pa i
de
su
conquis a,
en
la
p i
me a
de
Cas illa,
debía
es a
equipa ada
en
iquezas
a
las
p ime as
del
eino,
como
la
de
San iago
o
la
de
Toledo.
Todo
ello
le
lle ó
a
se
ex
ao dina iamen e
gene oso
con
la
Ca ed al
de
Se illa,
a
la
que,
en
su
lib o
Se ena io,
cali ica
como
una
de
las
más
nobles
del
mundo
y
que,
g acias
a
la
muni icencia
egia,
pudo
equipa se
en
iquezas a
la
Di es
Tole ana.
De
sus
an iguos
p eceden es
pe manecen
in ac os,
aunque
c is ianiza
dos,
algunos
de
sus
componen es
más
emblemá icos,
como
las
pue as
del
Pe dón
y
del
Laga o,
el
Pa io
de
los
Na anjos,
an iguo
sahn
o
pa
io
de
abluciones
de
la
Mezqui a
y,
sob e
odo,
el
almina ,
con e ido,
as
su
c is ianización,
en
la
Tu is
o issima
del
lib o
de
los
P o e
bios
(cap.
18,
.
10),
y
cuyo
bellísimo
campana io
enacen is a
es á
co
onado
po
la
más
amosa
ele a
de
la
C is iandad,
el
Gi aldillo,
que
ep esen a
el
iun o
de
la
Iglesia
sob e
los
in ieles.
Po
odo
ello,
no
esul a
en
absolu o
so p enden e
que
la
Gi alda
pasa a
a
o ma
pa e
del
escudo
he áldico
del
Cabildo-Ca ed al
hispa
lense
y,
más
aún,
que
jun o
a
la
Ca ed al
ue a
y
siga
siendo
la
ep e
sen ación
más
emblemá ica
de
la
ciudad
de
Se illa.
La
inculación
del
concejo
se illano
con
la
Ca ed al
ue
siemp e
muy
ue e,
como
se
demues a,
además
de
en
o as
muchas
cosas,
en
el
hecho
de
que
sus
p i ilegios
y
documen os
impo an es
se
gua da an
en
un
a ca
deposi ada
en
la
Capilla
Real,
has a
que
el
concejo
se illano
u o
a chi o
p opio
en
el
nue o
Ayun amien o.
En
o o
o den
de
cosas,
ambién
en
las
calles
aledañas
a
la
Ca ed al,
es aban
asen adas,
desde
la
econquis a,
las
emp endedo as
colonias
de
me cade es
ex anje os,
sob e
odo
i alianos,
que
an o
con ibuye on
a
«BONIUM»
O
BOCADOS
DE
ORO
323
su
desa ollo
económico,
como,
sob e
odo,
la
de
los
geno eses,
la
de
los
placen ines
o
la
de
los
alemanes,
según
ac ualmen e
ecue dan
los
nomb es
de
es as
calles.
En
las
G adas
de
la
Ca ed al
bullía
la
ida
ciu
dadana,
según
ecoge,
en e
o os,
Miguel
de
Ce an es,
en
su
amosa
no ela
Rincone e
y
Co adillo.
Y,
oda ía
hoy,
las
cien o
cincuen a
y
sie
e
columnas,
unidas
po
cadenas,
que
odean
a
la
Ca ed al,
nos
demues
an
que
odo
el
que
se
acogía
a
su
ju isdicción
dis u aba
de
de echo
de
asilo.
Pe o
la
Ca ed al
de
Se illa
es
mucho
más
que
un
ex ao dina io
monumen o
his ó ico-a ís ico,
ya
que
en e
sus múl iples
unciones
po
demos
des aca
la
de
pan eón,
oco
de
cul u a,
san ua io
mañano
y,
en
de ini i a,
cen o,
secula
y
i o,
de
la
eligiosidad
se illana.
El
ca ác e
de
pan eón
de
la
Ca ed al
hispalense
iene
ep esen ado,
especialmen e,
po
se
pan eón
eal,
ya
que
en
su
Capilla
Real
se
en
cuen an
sepul ados
no
sólo
el
conquis ado
de
Se illa,
Fe nando
III,
sino
su
muje ,
Bea iz
de
Suabia,
y
el
hijo
y
he ede o
de ambos,
Al on
so
X.
Además
de
ellos,
o os
muchos
in an es
y
miemb os
de
la
amilia
eal,
algunos
de
épocas
ecien es,
due men
el
sueño
e e no
en
su
c ip a.
Y
al
ez
sea
en
el
bellísimo
epi a io
del
p imi i o
sepulc o
de
San
Fe nando,
edac ado
en
las
cua o
lenguas
cul as
de
la
época:
la ín,
cas
ellano,
á abe
y
heb eo,
y
a ibuido
al
mismo
Rey
Sabio,
donde
con
más
acie o
se
esuma
no
sólo
la
p o unda
eligiosidad
de
es os
mona cas,
sino
el
más
exp esi o
es imonio
de
la
con i encia
de
los
di e sos
ele
men os
componen es
de
la
sociedad
hispana
medie al.
En
o o
o den
de
cosas,
debemos
hace
no a
el
papel
desempeñado
po
la
Ca ed al
de
Se illa
como
oco
de
cul u a.
Fue
el
mismo
Al onso
X
quien,
en
1254,
como
cons a
en
un
magní
ico
y
muy
conocido
p i ilegio
odado
que
conse a
el
A chi o
de
la
Ca ed al
de
Se illa,
concedía
a
la
ciudad Es udio
y
Escuelas
Gene ales
de
La ín
y
«A ábigo»,
implicando
en
an
impo an e
p oyec o
al
a zo
bispo, al
cabildo
y
al
pueblo
de
Se illa.
Documen o
que,
sin
duda,
es a
ba
llamado
a
se
la
ca a
undacional
de
la
u u a
Uni e sidad
hispalen
se,
aunque
anscu ió
mucho
iempo
has a
que
los
deseos
del
Rey
Sabio
pudie an
hace se
ealidad.
De
es a
mane a,
el
Cabildo-Ca ed al
con ó
con
su
p opio
cen o
de
enseñanza:
el
amoso
Es udio
de
San
Miguel,
donde
podían
es udia
no
sólo
los
capi ula es
y
o os
clé igos,
sino
los
niños
de
co o,
llamados
can o cicos,
an eceden e
di ec o
de
los
muy
amosos
y
se illanísimos
seises,
y
ambién
muchos
de
los
hijos
de
la
nobleza
de
caballe os
se illana.
Den o
de
es e
con ex o,
aunque
en
o o
o den
de
cosas,
hay que
e
seña
la
ex ao dina ia
iqueza
documen al
del
A chi o
de
la
Ca ed al
de
Se illa,
el
más
an iguo
de
la
ciudad,
que
empezó
a
con o ma se
en
324
«BONIUM»
O
BOCADOS
DE
ORO
época
del
mismo
San
Fe nando,
así
como
de
la
Biblio eca
Capi ula ,
iquísimo
ondo
bibliog á ico
eunido
y
conse ado,
en
su
mayo
pa e,
po
el
in e és
y
los
des elos
del
Cabildo-Ca ed alicio
y,
en
conc e o,
a
los
legados
es amen a ios
de
muchos
de
sus
más
des acados
miemb os.
Pe o
la
Biblio eca
de
la
Ca ed al
de
Se illa
se
en iqueció
ex ao dina
iamen e
g acias
a
la
donación
que
el
g an
biblió ilo
y
humanis a
He
nando
Colón,
hijo
del
Descub ido
de
Amé ica,
le
hicie a,
en
1552,
de
oda
su
eno me
biblio eca,
conocida,
aún
en
nues os
días,
como
Biblio
eca
Colombina.
Una
y
o a,
las
biblio ecas
Capi ula
y
Colombina,
e
únen
en
la
ac ualidad
más
de
cien
mil
olúmenes,
algunos
de
ca ác e
único,
po
lo
que
son
conocidas
en
odo
el
mundo.
Es o,
unido
a
la
impo ancia
de
sus
ondos
an iguos,
hacen
que
la
Biblio eca
de
la
Ca e
d al
de
Se illa
sólo
sea
compa able
con
la
Biblio eca
Nacional
o
con
la
Biblio eca
de
El
Esco ial.
La
condición
de
la
Ca ed al
de
Se illa
como
san ua io
mañano
p o
cede,
igualmen e,
de
la
misma
econquis a
de
la
ciudad
y
la
consiguien
e
es au ación
de
su
an igua
sede.
Así,
la
Ca ed al
de
Se illa,
consag a
da
bajo
la
ad ocación
de
San a
Ma ía
de
la
Asunción,
con ó,
desde
los
p ime os
momen os,
con nume osas
imágenes
de
la
Vi gen,
a
las
que
los
se illanos
p o esa on
󰾵y
p o esan󰾵
una
ex ao dina ia
y
ilial
de
oción,
has a
el
pun o
de
que
uno
de
los
í ulos
de
la
ciudad
es
el
de
mañana,
y
Se illa es
conocida,
en
odo
el
o be
c is iano,
como
la
ie a
de
Ma ía
San ísima.
La
Capilla
Real
si e
de
san ua io
a
la
más
ene
ada
y
amosa
de
las
imágenes
e nandinas,
la
pa ona
de
Se illa:
la
Vi
gen
de
los
Reyes,
cuya
ad ocación
ecue da
que
g acias
a
ella
einan
los
eyes
(pe
me
eges
egnan ,
como
apa ece
esc i o
en
su
dosel).
O a
ma a illosa
imagen
es
la
de
la
Vi gen
de
las
Ba allas,
que,
una
ez
más
según
la
adición,
San
Luis,
ey
de
F ancia,
egaló a
su
p imo
San
Fe
nando
y a
la
que
el
San o
Rey
conquis ado
concedió
la
ca ego ía
de
socia
belli,
po
lo
que,
cuando
emp endía
cualquie
acción
mili a ,
la
lle aba
siemp e
en
el
a zón
de
su
caballo.
Pe o,
al
ez,
en e
odos
los
demás,
el
asgo
que
mejo
de ina
a
la
Ca ed al
de
Se illa
sea
su
condición
de
cen o
de
eligiosidad
y
de
cul
o
de
la
ciudad
y su
eino.
Desde
1248
han
enido
celeb ándose
en
ella
odas
aquellas
ce emonias
an o
eligiosas,
elacionadas
con
el
ciclo
li
ú gico,
como
cí ico- eligiosas.
Po
ejemplo,
la
es i idad
de
San
Cle
men e,
que
conmemo a
la
conquis a
de
Se illa
y
en
la
que
la
Espada
de
San
Fe nando
es
sacada
en
p ocesión,
o,
sob e
odo,
la
Ties a
del
Co
pus
Ch is i,
que
en
Se illa
alcanza
una
no o iedad
compa able
a
la
de
Toledo
o
G anada,
o
aquellas
o as
que
si ie on
y
si en
pa a
a i ma
ción
de
la
mona quía.
En
odas
ellas
hay
que
esal a
la
e o osa
g andiosidad
y,
ambién,
«BONIUM»
O
BOCADOS
DE
ORO
325
la
iqueza
y
el
boa o
que
les
imp ime
no
sólo
el
monumen al
escena io
ca ed alicio,
sino
la
ex ao dina ia
b illan ez
del
denominado
Ri o
His
palense.
Es e
i o
ue
una
mezcla
eliz
del
i o
omano,
ins i uido
en
la
es au ada
sede
hispalense,
con
algunas
ca ac e ís icas
de
la
an igua
li
u gia
isido iana
o
gó ico-mozá abe,
lo
que
le
concedía
su
ca ác e
o i
ginal.
Ri os
li ú gicos,
muchas
eces
as uosos,
que,
po
si
ue a
poco,
sue
len
i
acompañados
de
una
solemnísima
música
sac a,
in e p e ada
en
los
ex ao dina ios
ó ganos
ca ed alicios
y,
en
ocasiones,
compues a
po
los
mismos
maes os
de
capilla
de
la
Ca ed al
hispalense,
en e
los
que
se
con a on
y
se
cuen an
epu ados
músicos
y
o ganis as.
Igualmen e
espec acula
es
la
o iginal
danza
de
los
muy
popula es
niños
seises
se illanos,
que,
po
p i ilegio
papal,
bailan
cubie os
an e
el
San ísimo,
en
las
g andes
es i idades
eligiosas
del
Co pus
Ch is i
y
la
Inmaculada.
En
in,
his o ia
y
e,
a e
y
cul u a,
de oción
mañana
y
p o unda
eligiosidad.
La
Ca ed al
de
Se illa,
hoy,
sigue
man eniendo
de
o ma
i a
la
memo ia
iel
de
un
pasado
glo ioso
que,
pa a
sin e iza ,
esumi
emos
simbólicamen e
en
algunos
obje os
y
p eciadísimas
eliquias
de
las
que
sus
es au ado es
la
hicie on
deposi a ía:
las
Lla es
de
la
ciu
dad,
que
el
ey
Axa a
en ega a
a
Fe nando
III,
as
la
capi ulación
de
la
Se illa
almohade,
o
la
muy
ene ada
Espada
de
San
Fe nando.
His
ó icas
joyas
cuyo
núme o
ue
ac ecido
con
las
legadas
po
Al onso
X.
En e
ellas
des acan
sin
duda
el
amoso
íp ico
elica io
conocido
como
las
Tablas
Al onsíes,
de
las
que
el
mismo
ey
habla
en
la
Can iga
257;
dos
Biblias
en
heb eo,
o
sus
p opios
lib os
de
poesía,
que,
al
ez,
ue
on
el
más
p ecioso
de
los
eso os
pa a
el
Rey
Poe a:
los
Can a es
de
los
Loo es
de
San a
Ma ía,
popula izados
con
el
nomb e
de
Can igas
de
San a
Ma ía.
Isabel
Mon es
Rome o-Camacho
Uni e sidad
de
Se illa