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Aprendiendo de los concursos. La investigación en arquitectura

Abstract

Los concursos de arquitectura son un importante aprendizaje para los arquitectos que los realizan, constituyendo uno de los principales campos de investigación e indagación, sean o no sus propuestas premiadas, pero también sirven a aquellos que no se presentaron y que a través del estudio de las propuestas publicadas aprenden de los mecanismos por otros ensayados. En este artículo se indagan las capacidades propositivas de propuestas no ganadoras en las que edificios y ordenaciones urbanas intentan construir nuevos lugares que trascienden la forma, generando un espacio indeterminado y experimental.

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Aprendiendo de los concursos. La investigación en arquitectura

Author: Alarcón González, Luisa; Montero Fernández, Francisco Javier
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
DOI: 10.12795/ppa
Source: https://idus.us.es/bitstreams/42f8bac2-3501-4045-9a0e-21eaf68bc300/download
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PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA
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N7_ ARQUITECTURA ENTRE CONCURSOS
L. ALARCÓN; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación en a qui ec u a”. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
Al lee la palab a concu so como ema de es e
núme o de la e is a P oyec o, P og eso y A -
qui ec u a su ge una p egun a, ¿Qué nos lle a
a los a qui ec os a p esen a nos a los concu sos de a -
qui ec u a? Las espues as son múl iples, quizás an as
como p opues as su jan de cada concu so, pe o puede
que en la as ienda de nues o pensamien o haya una
espues a coinciden e, los a qui ec os cuando nos p e-
sen amos a los concu sos de a qui ec u a lo hacemos
con la in ención de gana los, gene almen e nos mue e el
in e és po consegui ese abajo que se o e a y ealiza
la ob a que p o iene de él.
Pe o ese inal deseado no sucede siemp e, más bien
sólo pocas eces, pu a es adís ica, algunos compañe os
con iesan que son a o unados ganando uno de cada
diez concu sos p esen ados, o si hacemos o os núme-
os y emos el núme o de a qui ec os que se p esen an a
un concu so, donde sólo puede gana uno, el po cen aje
P oyec o, P og eso, A qui ec u a. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 / 03–04–2012 ecepción – acep ación 06–09–2012
APRENDIENDO DE LOS CONCURSOS. LA IN ES IgACIóN EN ARqUI EC URA
LEARNING FROM COMPETITIONS: RESEARCH IN ARCHITECTURE
Luisa Ala cón González; F ancisco Ja ie Mon e o Fe nández
A
RESUMEN
Los concu sos de a qui ec u a son un impo an e ap endizaje pa a los a qui ec os que los ealizan, cons i uyendo
uno de los p incipales campos de in es igación e indagación, sean o no sus p opues as p emiadas, pe o ambién si en a aquellos
que no se p esen a on y que a a és del es udio de las p opues as publicadas ap enden de los mecanismos po o os ensayados.
En es e a ículo se indagan las capacidades p oposi i as de p opues as no ganado as en las que edi icios y o denaciones u banas
in en an cons ui nue os luga es que ascienden la o ma, gene ando un espacio inde e minado y expe imen al.
PALABRAS CLA E
concu so de a qui ec u a; in es igación; inde e minación; Koolhas; Siza; desu banismo so ié ico.
SUMMARY
A chi ec u al compe i ions a e an impo an lea ning p ocess o he a chi ec s who ake pa in hem. These compe i-
ions cons i u e one o he main a eas o esea ch and inqui y, i espec i e o success, as hose which a e no submi ed also se e
in he lea ning o echniques ied by o he s, h ough he s udy o published p oposals. In his pape we in es iga e he p oposi ional
capaci ies o non-winning submissions in which buildings and u ban planning a emp o cons uc new places ha anscend o m,
c ea ing an unde e mined and expe imen al space.
KEY WORDS
a chi ec u al compe i ion; esea ch; i esolu ion; Koolhaas; Siza; so ie disu banism.
Pe sona de con ac o / Co esponding au ho : [email p o ec ed]. Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a. Uni e sidad de Se illa.
1.“El abajo c ea i o del a qui ec o es de una na u aleza an complicada que pa a ob ene esul ados sa is ac o ios son necesa ios un eno me núme o de
dibujos y maque as. La mayo pa e de es e abajo puede pa ece inú il. En el p oceso de depu ación y en elazado de las dis in as pa es y unciones de un
edi icio se suele abaja con an as al e na i as –a in de encon a la idónea– que has a el no en a po cien o del abajo puede se desechado. En ez de
queja se de es e de oche, hay que compa a lo con la de ochado a abundancia de la na u aleza. Le Co busie lo exp esó en es os consolado es é minos: El
abajo del a qui ec o nunca se pie de; el abajo ealizado en cada ob a con iene algo ú il pa a la siguien e” U zon, Jo n: “La impo ancia de los a qui ec os”.
En AAVV: Ca álogo de la exposición Jo n U zon. Mad id: Cen o de Publicaciones de la Sec e a ía Gene al Técnica del Minis e io de Ob as Públicas, T anspo es
y Medio Ambien e, 1995, pp. 12–13.
desciende de o ma signi ica i a. La mayo pa e de los
abajos ealizados pasan a ocupa el oscu o espacio
in e io de algún a chi ado . Las maque as, si las hubo,
co en mejo sue e y pe manecen odando po es an e-
ías como aquellos lib os que un día comp amos, ojea-
mos y dejamos en una balda, posponiendo el momen o
de la lec u a pa a descub i nos su in e io . Pa ece que la
ida de un concu so acabó ahí, que pe dimos el iempo
abajado y que nues as ideas gene adas y plasmadas
desapa ecie on as el cie e de esa ca pe a, pe o eso no
es cie o, Le Co busie nos enseñó que el abajo del a -
qui ec o nunca se pie de1, y que las ideas se p olongan
de unos p oyec os a o os, que pe manecen en nues a
men e, con i iendo con noso os, y no sólo ence adas
en un dibujo o en una maque a. E iden emen e se pone
de mani ies o que el concu so de a qui ec u a se con ie -
e en un eje cicio de ella, el es ímulo no suele se sólo
gana lo ya que el po cen aje en el mejo de los casos es
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N7_ ARQUITECTURA ENTRE CONCURSOS
L. ALARCÓN; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación en a qui ec u a”. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
desalen ado y muchos a qui ec os lo descali ican e igno-
an, pe o muchos o os lo mi an como la única posibilidad
pa a pode hace un p oyec o. Es el único momen o en
el que el a qui ec o puede desa olla lib emen e nue as
ap i udes, conocimien os y p opone ideas como al e na-
i as pa a a anza , has a el ex emo de se el campo más
cla amen e iden i icable con la in es igación. El ganado
puede consegui ese obje i o úl imo de la a qui ec u a
que es se cons uida y po an o culmina la aspi ación
de odo p oyec o. Todo ese abajo p oducido en el con-
cu so no debe se condenado al os acismo ya que es ú il
pa a el mismo a qui ec o y ambién pa a o os, g acias
al conocimien o que odos debe íamos pode ob ene y
conside a lo un e dade o éxi o in es igado en cuan o
nos pe mi e a los demás a anza y p og esa en nues a
ac i idad.
¿Qué ocu e en onces con los concu sos pe didos?
Si seguimos la opinión de Le Co busie nos si en de
ap endizaje, y si indagamos en la ac i ud que conlle a su
p ác ica podemos llega a la conclusión que es en ellos
donde desa ollamos nues as ideas con mayo libe ad.
Nos en en amos en soledad a un pliego de condiciones
y un p og ama de necesidades gene almen e esc i o en
un papel, con la ince idumb e de un clien e in isible que
no dialoga, po lo que las p egun as y espues as nos las
hacemos noso os mismos, nadie echaza las ideas que
an su giendo, po lo que la au oc í ica se uel e nues a
co ec o a, y nues o p oyec o se desa olla con menos
in e e encias de las habi uales en la p ác ica p o esional.
Si en el esul ado inal no e i icamos si la espues a e a
co ec a, segui emos eniendo más ince idumb e, y así,
segui án e olo eando en nues o pensamien o aquellos
elemen os que plan eamos, y que pod án con el iempo
esca a se de la memo ia y modi ica se pa a adap a se
a o as si uaciones en o os momen os, p osiguiendo así
su ida como asmisión de un conocimien o adqui ido.
Quizás sea el momen o de la in es igación más gene-
osa, más al uis a y sin emba go menos econocida, la
que o ece esul ados b illan es no econocidos, pe o la
his o ia es á llena de esos éxi os anónimos a los que no
podemos deja de mi a , an o pa icula es, p opios de
cada a qui ec o como de o os. No obs an e es necesa-
io apo a dos cues iones, la ineludible obliga o iedad
de da di usión a cie as p opues as de concu sos que
conside amos de in e és y la ei indicación de conside-
a las como abajos de in es igación en un campo espe-
cí ico como es el del p oyec o a qui ec ónico.
En la p ác ica es o ocu e con las p opues as que un
día hicimos, pe o ambién sucede algo simila con los
concu sos ealizados y pe didos po o os a qui ec os.
Cuando se ealiza la publicación y di usión de las p o-
pues as p esen adas, y no sólo de las ganado as, se en i-
quece de o ma impo an e la apo ación de ese concu so
con ocado a la a qui ec u a, a a és de las posibilidades
de di usión, conocimien o y es udio que ello p o oca.
Pe mi e e el espec o de espues as que el p oblema
plan eado es capaz de gene a en la men e de los con-
cu san es pa a hace nos en ende que exis en muchas
espues as posibles a una sola p egun a, algo que en sí
ya es una impo an e uen e de ap endizaje.
El imagina io que su ge de las p opues as no gana-
do as ambién es á p esen e en nues a men e, gene al-
men e idealizadas, ya que al se abajos pa cialmen e
desa ollados nos ap opiamos más ácilmen e de ella
has a ans o ma la pa a o ma pa e de noso os. La
a qui ec u a no cons uida suele se más p opicia pa a la
idealización, la no exis encia de un obje o ísico eal con el
que con as a la expe iencia suge ida suele lle a nos ha-
cia caminos di e gen es en las dis in as in e p e aciones
que cada uno pueda hace de los dibujos o imágenes
ealizadas. Es a aslación e in e cambio de ideas a a és
de los concu sos de a qui ec u a se hace más in ensa
cuando la di usión es mayo y las ideas apo adas más
no edosas, y debemos se conocedo es de que exis en
mul i ud de ejemplos a lo la go de la his o ia de la a qui-
ec u a de p opues as no ganado as en concu sos, que
po su capacidad p oposi i a se han ins alado en la me-
mo ia de sus au o es o incluso de o os a qui ec os, si -
iéndoles de ap endizaje y uc i icando más allá de esa
ob a conc e a no ealizada, cons i uyendo o a o ma de
ap oxima nos a la a qui ec u a.
Al ex ende nues a mi ada y nues o pensamien-
o al iempo p esen e, su gen nue os ámbi os del
discu so. No pod íamos encon a mejo si uación
pa a e lexiona sob e el signi icado de la in es iga-
ción en el campo del p oyec o a qui ec ónico, en en-
diéndola no solo bajo la pe spec i a ya conseguida2
de la ob a cons uida sino desde el en endimien o del
concu so como pu a y esencial in es igación. Po o o
lado debe íamos eco e o o ámbi o, el de la epe cu-
sión de esa in es igación pa a econoce que sólo es á
en manos de la di usión a a és de las publicaciones de
impac o y de econocido p es igio, po lo que la si uación
ac ual debe pone en duda la p opia capacidad del sis-
ema de di usión, no la calidad de las p opues as de los
a qui ec os a los concu sos, y debe sal a la p egun a de
si és as son capaces de di undi los abajos de calidad.
Algo simila sucede en nues o p esen e en el que los a -
qui ec os son denos ados y en cambio o ecen gene o-
samen e y de mane a in ini a su abajo a la p o undidad
oscu a del desconocimien o y de la igno ancia de lo que
hacen. Quizás el sis ema no sea bondadoso sino muy
pe e so, has a el ex emo de hace nos abaja y abaja
pa a ol ida nos.
Hemos esca ado del ol ido alguna p opues a no
ganado a cuya signi icación en el campo de la in es i-
gación del p oyec o a qui ec ónico puede esul a ejem-
pla , y que desde si uaciones ísicas y empo ales di e-
en es expe imen an una a qui ec u a con un al o g ado
de libe ad, pa iendo de si uaciones conc e as como
es la p opues a de un edi icio has a o as an abie as
como es la in ención de cons ui un nue o modo de
habi a pa a el conjun o de una sociedad. A a és de
una secuencia que camina de lo conc e o de un edi icio
a lo abs ac o de una p opues a e i o ial, los ejemplos
desa ollados mues an las posibilidades que o ecen
los concu sos de a qui ec u a pa a indaga la inde e -
minación como una ca ac e ís ica que apo a alo es
p opios a la cons ucción de luga es, a las posibilida-
des que la a qui ec u a nos o ece y a las que sólo el
uso les apo a sen ido
3
. Nos e e imos a un sen ido de
la inde e minación que ab e posibilidades de en ende
el uso como gene ado de o mas, a la inde e minación
que pe mi e pensa en aquellos espacios ap os pa a se
e osionados con el uso has a el pun o que la ma e ia es
capaz de e mina su p oceso de adquisición de o ma,
de adquisición de sen ido inal g acias al uso po encial
y eal que es capaz de asumi . T a amos de da pie a la
e lexión de la di e encia de espacio y luga , en endiendo
el p ime o como el luga abs ac o, me amen e de inido
po su concepción o mal sin en a en ac i idad, casi
como una exal ación al obje o de la que se alimen an
la mayo ía de las e is as de a qui ec u a, mien as que
el luga se ía el espacio sopo e de uso, hábil pa a se
al e ado po sus habi an es y que concluye en un p oce-
so abie o y casi in ini o en el iempo en an o en cuan o
se man engan ac i os los usos p e is os o mien as se
a ienda a la suscep ibilidad de la apa ición nue os usos
de e minados po posibles nue os usua ios o po encia-
les cambios de sus in e eses.
LA SECCIÓN LIBRE. LA GRAN BIBLIoTECA dE
FRANCIA
En 1981, F ançois Mi e and p omo ió la idea de p ese -
a el pa imonio esc i o, quedando la Biblio eca Nacional
ancesa pequeña pa a el in p opues o. Pa iendo de es a
inicia i a se con oca un concu so de ámbi o in e nacional
pa a la G an Biblio eca de F ancia en ab il de 1989. 244
equipos concu ie on a la p ime a ase, seleccionándose
20 candida os pa a una segunda ase en la que esul ó
ganado a la p opues a de dominique Pe aul . El edi i-
cio p oyec ado ue cons uido en el sola p e is o jun o
2. En los sis emas de alo ación de los abajos cien í icos y los pe iodos de in es igación académicos se acep a la ob a cons uida y publicada. Es os dos
aspec os son necesa ios pe o no econocen odos los ex emos alo ables que mi an mucho más a la calidad del p opio p oyec o. Es adecuado medi la calidad
de nues o abajo cuando la cons ucción depende de o os agen es como el p omo o , el cons uc o , y és os a sus ez dependen de o os agen es ci cuns-
anciales como abogados, bancos, adminis aciones,…. ¿Cómo se explica que el iempo medio de cons ucción de un p oyec o se de ina en o no a los 9 años
y nos encon amos con casos de más de quince años?. Da os ob enidos del Semina io: “La di ulgación de los concu sos de a qui ec u a como he amien a
de o mación”. Desa ollado po los p o eso es Luisa Ala cón, Juan Giles, Zaca ías de Jo ge y F ancisco Mon e o den o del I Plan p opio de docencia de la
Uni e sidad de Se illa. Cu so 2011–12 (inédi o).
3. “Son pocos los que, supe ando la pe eza, han seguido leyendo el lib o I de Vi ubio han comp obado que pa a el a qui ec o omano, aquella cons ucción
(de un e ugio) no se de inía po la ma e ialidad de sus componen es ísicos, sino po el hecho de que la a qui ec u a e a, debía se , el luga en el que se
p oduci ía el nacimien o del uego y de la palab a. Ninguna cosa ísica, ma e ial, angible, po an o, sino la inma e ialidad de la ene gía y de la comunicación
son, desde Vi ubio, los e dade os ma e iales de la a qui ec u a”. Solá–Mo ales, Ignacio: “Remo iendo la Supe icie” en Conde, Yago: La A qui ec u a de la
Inde e minación. Ba celona: Ac a , 2000, p. 10.
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N7_ ARQUITECTURA ENTRE CONCURSOS
L. ALARCÓN; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación en a qui ec u a”. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
al Sena, pasando a o ma pa e del ho izon e pa isino y
ob eniendo el p emio Mies an de Rohe en el año 1997.
Pe o ese no ha sido el único legado de es e concu so,
si as eamos en e las p opues as no ganado as a las
que se iene acceso bibliog á ico, las 20 seleccionadas
pa a la segunda ase, segu amen e encon a emos o as
de cuyo análisis ambién podemos ex ae un ap endiza-
je, una lec u a in encionada que nos des ele las p opues-
as inno ado as que algún a qui ec o pensó expe imen a
en es e edi icio y que si no las pudo ealiza allí siguie on
con i iendo con él y su a qui ec u a, y a a és de ella en
el imagina io de o os muchos a qui ec os.
En las menciones especiales encon amos la p o-
pues a p esen ada po Rem Koolhaas, en ella el a qui-
ec o holandés eunía los 25.000 m² del p og ama en un
único conjun o en el que des acaba un olumen p ismá-
ico, de 100 me os de base po 100 de al u a, aslúcido
y apa en emen e abs ac o, en su in e io los p incipales
espacios públicos se de inían como ausencia de edi i-
cios, apa eciendo como elemen os independien es en e
sí y ajenos a la en ol u a ex e na, desa iando a los p in-
cipios más gene ales de la a qui ec u a, incluso la ley de
la g a edad, al pa ece que lo an con cie a ing a idez
den o del g an p isma ( igu a 1).
Las plan as es aban es uc u adas median e nue e
ascenso es o mando una e ícula que se expande en
al u a como únicos elemen os in a ian es, lo que p opo -
ciona un g an acío cons uido po la en ol en e aslúci-
da y desde el que se pe ciben las dis in as á eas uncio-
nales como unidades au ónomas con enidas en él. En el
acceso la sensación de acío in e io se acen úa po el
suelo de c is al que se pisa, haciéndonos pe de las e e-
encias suelo y echo, así nues o con ol del espacio deja
de ene dos dimensiones pa a expandi se a es.
Jun o a la plan a lib e ya p opues a po Le Co busie
y adop ada po el conjun o del Mo imien o Mode no,
Koolhaas nos p opone la sección lib e4, ya no sólo los
elemen os se disponen lib emen e en la plan a ajenos a
la e ícula de pilo is, sino que ambién lo hacen en sec-
ción, independien es de la es uc u a e ical o de ni eles.
Pa edes, suelos y echos adop an o mas lib es, ajenos a
la e ícula espacial plan eada median e los ascenso es,
a anzando en la in es igación y expe imen ación del es-
pacio gene ado po los edi icios en la esolución de un
p og ama dado, como una con inuidad de sus maes-
os eó icos, Kahn, Mies, Le Co busie , Los Smi hson5,
las uen es que econoce que in luye on en su época de
es udian e y que ambién podemos in ui como base de
muchas de sus expe imen aciones espaciales, además
de la ex apolación de la libe ad de plan a a las es di-
mensiones, ambién pa e de la idea de Le Cou busie
de p omenade a chi ec u ale pa a elabo a ci culaciones
con inuas que a a iesan espacios de di e en e ca ego ía,
po enciando las sensaciones que ecibe el isi an e en su
eco ido po el edi icio.
Si analizamos los abajos pos e io es a la p opues-
a pa a la G an Biblio eca de F ancia que Rem Koolhaas
ealiza, podemos e que es a eúne algunos de los
1. Rem Koolhaas. Maque a de la Biblio eca
de F ancia.
2. Rem Koolhaas. Axonome ía de la G an
Biblio eca de F ancia.
concep os más ca ac e ís icos de su ob a desde media-
dos de los años ochen a, inno ación y he e ogeneidad,
in encionalidades que el mismo econoce en una con e -
sación con es udian es “Hubo algunos cambios pe sona-
les en el despacho, y desde 1986 o 1987 nues o abajo
se ha hecho mucho más independien e. Aho a in en amos
se cla amen e expe imen ales, decla amos abie amen e
que que emos in en a algo nue o”6. Esa inno ación y
he e ogeneidad, jun o con la ex ensa ob a p oducida po
oMA7, gene a una eno me a iedad de edi icios, a eces
apa en emen e dispa es, pe o que encie an concep os
simila es que ya es aban con enidos en es a p opues a
pa a la Biblio eca, podemos encon a en ella indicios de
su idea de agmen ación, odas las dependencias lo an
como elemen os independien es sob e un magma inco -
pó eo común de inido po el g an p isma, un econoci-
mien o a su isión del mundo como algo agmen ado8, y
que desa olla en o os p oyec os como el Cong expo en
Lille o el Kuns hal de Ro e dam ( igu a 2).
También con iene ideas de yux aposición en e di e-
en es pa es, que se aúnan pa a o ma un único edi icio,
agmen os que se asocian y se suman como las dis in as
ca as de la sociedad compleja en la que i imos, así la
biblio eca se en iende como una suma de espacios di e-
enciados que esponden a sus p opias e e encias, es a
es a egia plan eada de cons ui median e la suma de
elemen os con cie a au onomía se uel e a p opone en
la i ienda que años después ealiza en Bu deos, donde
se cons uye median e es a os maclados, al igual que en
es e concu so, po la pe o ación de un elemen o mó il,
el ascenso que incula las dis in as pa es econ igu an-
do su espacio in e io ; de oposición en e olúmenes de
geome ías opues as, en es e caso el g an p isma y los
dis in os obje os que pueblan su in e io , o oides y supe -
icies cu as que oponen su dinamismo al g an p isma
abs ac o y que Koolhaas uel e a p opone más eces,
con en esa dualidad in e io –ex e io en el Kuns hal o en
la p opues a pa a la Ta e de Lond es, o ya sin el en ol o io
4. Sa mien o, Jaime: “Rem Koolhaas: en e la adición y la up u a” en AAVV: Fo ma: Pensamien o. In e acciones en e pensamien o ilosó ico y a qui ec ónico.
Ba celona: Enginye ia i A qui ec u a La Salle, Uni e si a Ramón Llull, 2006, p. 147.
5. Koolhaas, Rem, “Encon ando libe ades: Con e sación con Rem Koolhaas” en El C oquis nº53 OMA/Rem Koolhaas. Mad id: El C oquis, 1994, p. 14.
6. Koolhaas, Rem: Rem Koolhaas: Con e saciones con es udian es. Ba celona: Gus a o Gili, 2002, p. 54.
7. OMA son las siglas de la O ice o Me opoli an A chi ec u a, undada en Lond es en 1974, bajo la di ección de Rem Koolhaas, con el obje o undamen al
de dedica se al es udio de la sociedad con empo ánea y el eje cicio de la a qui ec u a. Sus p ime os p oyec os –esencialmen e p opues as pa a concu sos–
susci a on g an polémica. El C oquis nº53+79, 1987–1998 OMA/Rem Koolhaas. Mad id: El C oquis, 2005, p. 10.
8. “The wo ld is decomposed in o incompa ible ac al o uniqueness, each a p e ex o u he disin eg a ion o he whole: a pa oxysm o agmen a ion ha
u n he pa icula in o a sys em” (El mundo se descompone en un ac al incompa ible con la unicidad, cada uno en un p e ex o pa a una mayo desin eg ación
de la o alidad: un pa oxismo de la agmen ación que uel e lo pa icula en un sis ema). Koolhaas, Rem/Mau, B uce: S,M,L,XL. New Yo k: Monacelli P ess,
1995 (2ª edición 1998), p. 506.
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PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA
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N7_ ARQUITECTURA ENTRE CONCURSOS
L. ALARCÓN; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación en a qui ec u a”. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
p ismá ico que con enía y delimi aba el espacio edi icado
en el concu so de la ópe a de Ca di o en el Educa o ium
de U ech; y de disolución, en muchos de sus p oyec os
exis e una idea de hace desapa ece la noción de suelo,
pa ed y echo, pa a gene a ambigüedades espaciales y
desconcie o en los ocupan es y que el mismo de ine en
la Biblio eca de Pa ís con las siguien es palab as “El sue-
lo pod ía dobla se, le an a se, con e i se en pa ed, más
adelan e en echo, ol e se sob e si mismo y con e i se
en o a pa ed, has a baja de nue o al suelo. En o as pa-
lab as, se podía consegui un espacio acío que iza a el
izo como pa e del espec o posible de in e io es”9. Es e
concep o, que se comienza a explo a en es a p opues a,
se explo a desde es e momen o en o os muchos edi i-
cios y concu sos, como el Ho el y palacio de cong esos
en Agadi o la biblio eca pa a la Uni e sidad de Jussieu,
es a ez una p opues a ganado a, y ambién es ecogida
po o os a qui ec os discípulos suyos como FoA en la
e minal de Yokohama, a a és de los cuales ambién se
inicia una secuencia de in e cambios de ideas median e
concu sos de a qui ec u a que apo an nue as in es iga-
ciones sob e es os concep os ( igu a 3).
Además de la explo ación del espacio y su expe i-
men ación po los usua ios, la p opues a p esen ada in-
daga sob e las ci cuns ancias del momen o en el que se
ealiza, o mulando nue os luga es que po su singula i-
dad se con apongan a la homogenización que p oduce
la globalización y los medios de comunicación de masas,
que niegan su exis encia y su di e enciación, una e lexión
social muy inculada a la ob a de oMA y que con ie e a
odas sus p opues as en una expe imen ación que as-
ciende el espacio, buscando ese más allá que la simple
con igu ación o mal.
LA ARQUITECTURA dE LA INdETERMINACIÓN.
CoNCURSo dE IdEAS PARA UNA oRdENACIÓN dEL
RECINTo dE LA ExPoSICIÓN UNI ERSAL ExPo–92
dE SE ILLA
Cuando la única sede de la Expo’92 de Se illa e a un pe-
queño edi icio en la A enida de La Palme a 41–43 de es a
ciudad, se con ocó un concu so in e nacional de ideas
pa a la o denación de los e enos de la isla de La Ca uja
en Se illa, u u a ubicación del e en o. El concu so nació
iciado10 desde el momen o que su esul ado no e a in-
3. Rem Koolhaas. Maque a pa a la G an
Biblio eca de F ancia.
culan e y se con e ía en una aseso ía de imágenes pa a
que la o icina écnica de la Expo en coo dinación con los
écnicos de la Jun a de Andalucía y el Ayun amien o his-
palense, den o de sus espec i as compe encias, ul ima-
an el plan de o denación del ecin o de la Exposición11.
El concu so a endía a a ias p emisas pe o undamen-
almen e debía da espues a a la o denación de las 215
hec á eas log ando un ácil acceso al ecin o de la mues-
a de e minando como ganado as dos p opues as, la de
Emilio Ambasz y la de José An onio Fe nández o doñez,
alo adas “en conside ación a la calidad y di e sidad de
las soluciones adop adas”12. No es obje i o de es e ex o
ahonda más en los esul ados de la ExPo’92 pe o como
da os de es e concu so de ideas apo a emos que se
p esen a on 13 p opues as in i adas13 con a qui ec os
singula es de ca ác e in e nacional y que el ju ado es u-
o compues o po sie e miemb os14 con la pa icipación
solo de dos a qui ec os Ra ael de la Hoz A de ius y Ale-
jand o de la So a.
El p oyec o de a qui ec u a debe apo a los escena-
ios de nues a ida y, como ales, deben se ap os de se
ocupados, u ilizados, manipulados o en de ini i a habi-
ados de mil mane as dis in as. En cambio nos empeña-
mos en un abajo ing a o e in uc uoso y es en p oduci
edi icios pensados como obje os, más como ep esen a-
ciones uní ocas de la ida que como escena ios donde
cada ac o , cada habi an e se uel a p o agonis a de su
his o ia. El concu so de o denación de la ExPo’92 ue un
o al desa ino desde el pun o de is a del a qui ec o y iel
espues a a los in e eses a qui ec ónicos del momen o.
P ác icamen e odos los equipos p oyec a on un es ado
inal, una o o ija y es able de cómo enía que ocu i el
desenlace, de cómo enía que se la Exposición Uni e sal
de Se illa, sin pensa que debemos apo a más es a-
egias que esul ados inales, quizás el de onan e ue on
los p opios p omo o es, el miedo a alla en un esul ado
o la necesidad de ene algo segu o, sin da se cuen a
que e a necesa io un cie o apo e de espon aneidad y
de acción po pa e de cada uno de los componen es y
pa icipan es. La ExPo ue pensada desde el p o ago-
nismo de la a qui ec u a, a pa i de la pues a en alo
lími e del obje o a qui ec ónico has a el ex emo de que
en algunas p opues as se podía adi ina cual debía se el
u u o enca go que ob u ie a el p oponen e, llegándose
a de ini en algún caso una a qui ec u a de a qui ec u as.
Cuando e isamos la publicación del concu so podemos
obse a cómo se sucedían las dis in as p opues as,
unas con más habilidad que o as, muchas mos ando un
malaba ismo in ini o en el que se mos aban soluciones
inc eíbles, algunas elabo adísimas, con dibujos inales in-
c eíbles que nos pe mi i ían soña con noches de colo es,
días de son isas y di e sión en escalas a qui ec ónicas
monumen ales. G acias a un cie o silencio en medio de
un eno me uido de neu onas, des aca la p opues a de
Al a o Siza con i iéndose en una pausa de pensamien-
o. de lejos sus paneles pa ecen no exis i , como si se
a a a de un ec ángulo blanco sob e ondo blanco. En-
e an os colo es, igu as y con as es, sus paneles se
mues an simplemen e blancos, de ce ca y de lejos son
blancos homogéneos, casi in isibles y si como de un bajo
elie e se a a a debe ía se necesa io ace ca se a ellos
pa a pode lee los, en una dis ancia que se ace ca ía a
9. Koolhaas, Rem: Rem Koolhaas: Con e saciones con es udian es. Ba celona: Gus a o Gili, 2002, p. 24.
10. Pé ez Escolano, Víc o : Ac o de in es idu a como Doc o Hono is Causa de la Uni e sidad de Se illa del p o eso DR. Ál a o Siza Viei a. Se illa, Uni e sidad
de Se illa, 2011, pp. 22–23.
11. AA.VV.: Exposición Uni e sal SEVILLA 1992. Ideas pa a una o denación del Recin o. Se illa Expo 92, Comisa ía Gene al de España, 1986, p.5.
12. AA.VV.: Exposición Uni e sal SEVILLA 1992. Ideas pa a una o denación del Recin o. Se illa Expo 92, Comisa ía Gene al de España, 1986, p.7.
13. Las p opues as p esen adas ue on de los equipos siguien es: Emilio Ambasz / José An onio Fe nández O doñez, Je ónimo Junque a, Julio Ma ínez, Es a-
nislao Pé ez Pi a / Vi o io G ego i, Augus o Cagna di, Pie Luigi Ce i / O iol Bohigas, Josep Ma o ell, Da id Mackay, Ma ius Quin ana, Elisabe h Galí / An onio
C uz Villalón, An onio O iz Ga cía / Rob K ie / Ra ael Moneo / F ancisco Sáenz de Oiza / Al a o Siza, Adalbe o Días / Edua do Sou oMou a / Manuel illo de
Ley a, Juan Luis T illo de Ley a, An onio Ma ínez Ga cía, José Mo ales Sánchez.
Y es equipos in i ados de la ETS A qui ec u a de Se illa:
Pablo A ias, Fe nando Chueca Goi ia, Ra ael Manzano Ma os, Luis Recuenco Aguado, José Ca los Babiano, José León Vela, José Núñez Cas ain, An onio O iz
Ley a, Ramón Quei o Filguei a.
Féliz Esc ig Palla és, Miguel Ángel Cob e os Vime, Ped o B aza LLo e , Jaime Na a o Casas, Juan José Send a Salas, An onio Sase a Velázquez.
En ique Ha o Ruiz, An onio Ba ionue o Fe e , Gonzalo Díaz Recaséns, An onio González Co dón, Ignacio de la Peña Muñoz, Jo ge Peña Ma ín, Feliz Pozo So o.
14. El ju ado es u o compues o po el Comisa io Gene al de España pa a la Exposición Uni e sal Se illa 1992, el Conseje o de Polí ica Te i o ial de la Jun a
de Andalucía, el Alcalde del Excmo. Ayun amien o de Se illa, el P esiden e de la Sociedad Es a al pa a la Exposición Uni e sal Se illa 1992, el P esiden e del
Consejo Supe io de los Colegios de A qui ec os de España y la pa icipación de dos a qui ec os Ra ael de la Hoz A de ius y Alejand o de la So a.
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L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
4. Ál a o Siza. O denación de la EXPO 92.
5. Ál a o Siza. O denación de la EXPO 92.
6. Ál a o Siza. O denación de la EXPO 92.
la con esión, al umo de quien cuen a un sec e o y que
en iende que es necesa io no ompe el silencio cómplice
de la con idencia ( igu a 4).
La p opues a de Ál a o Siza a aba de con a una es-
a egia, una mane a de o dena un e i o io pa a pode
si ua se en él, sub ayando las p egun as undamen ales
que pe mi ían en ende el luga y segui en endiéndolo
después de ac ua . No in en aba da una solución sino
plan ea una es a egia de cómo da soluciones, de cómo
plu aliza el luga pa a que odos u ie an la opción de
ace ca se a in e eni . Nada debía se con adic o io en el
u u o que p oponía y odo podía ocu i , solo el éxi o que-
daba asegu ado po la pa icipación exi osa de odos,
basado en la exquisi a lexibilidad de un sis ema que no
p oponía un esul ado o mal, sino a iculaba, ma caba
i mos, es a egias pa a pos e io es in e enciones. Las
imágenes que nos o ecía la p opues a de Siza pa ecían
esquemas pe o se con e ían en la ama de un ajed ez
o en las líneas delimi ado as de una campo depo i o,
implíci amen e indicaban unas eglas del juego; en nin-
gún caso se a aba de diseña una jugada, como hacían
las o as p opues as, en es e caso se a aba de pensa
un juego. La ciudad de Se illa apa ecía dibujada en sus
sucesi as co onas con enidas po las ondas y la SE–30
nos hacía soña con una posible ciudad en la que odo el
e i o io en e la onda in e media y ella es aba acío pa a
se p oyec ado, an solo la p olongación del ex emo no -
e de la ciudad, la ExPo y T iana–Los Remedios apa e-
cían ya ocupados en ese ex enso e i o io a cons ui . E a
necesa io oma conciencia de que la ciudad se había
libe ado de las ba e as del azado e o ia io y que el ío
dejaba de se ambién un obs áculo pa a con e i se en
el p o agonis a de la ciudad g acias a la cons ucción de
una sucesión de puen es. En la memo ia del p oyec o se
hacía e e encia a que la esolución especí ica de los e-
enos de La Ca uja implicaba el diseño de la ciudad, de
su a qui ec u a y del á ea me opoli ana inmedia a15, acen-
uando la epe cusión de la conclusión de las ci cun ala-
ciones y del nue o p oyec o de los má genes de la dá se-
na as la p olongación de la Co a de Chapina ( igu a 5).
La o denación de los e enos de la Exposición Uni-
e sal se basaba en una ed o ogonal16 de 144 x 144m
ajus ada con p ecisión a un amaño educido y cuya p e-
sencia e in e upción jun o al monas e io de La Ca uja
se ía pa a la pues a en alo de es e impo an e elemen-
o p eexis en e y a iculaba la elación con T iana y el Cas-
co His ó ico de la ciudad a a és de la plaza de A mas,
ma cando las dis in as en adas al ecin o. Al igual que en
las piscinas de Leça de Palmei a, la mi ad ya es aba he-
cho, solo había que sabe mi a y p oyec a el ondo, se
conscien es de que los luga es en uso en e las piscinas,
y en e ellas y el mu o de con ención del paseo ma í imo
ya e an impo an es y que solo al aba que la gen e ex-
endie an sus oallas en los luga es elegidos, jun o a las
ocas y en la a ena pa a que el luga ue a culminado, de
la misma mane a que las p opias piscinas su gen cons-
uidas en e la oca y un mu o de ho migón en o ma de
“U”. Se cons uyen obje os, elemen os di e sos, pe o se
p oyec a el espacio de ondo, como un luga inde e mi-
nado ap o pa a se usado de di e sas mane as dejando
el p o agonismo al luga , a su p exis encias y a sabe mi-
a lo de mane a abs ac a como cuando el p opio Siza
dibuja el ángel con una sábana que cub e el luga de la
Malaguei a pa a con a lo, ans o mándolo. En es e mis-
mo sen ido podemos eco da una ci a del a qui ec o po -
ugués: “Todo p oyec o es un in en o igu oso de cap a
en odos sus ma ices un momen o de e minado de una
ealidad e íme a. Cuando buscamos el espacio que ha de
odea al homb e, pa imos de agmen os aislados”17; sus
p oyec os buscan esos agmen os y es ablece ínculos
en e ellos que nos de uel en al luga de o igen, ap o
pa a se habi ado ( igu a 6).
La maque a blanca del p oyec o de la Expo’92, casi
sin espeso , a anzaba más aún si cabe en la de inición
silenciosa de las eglas de ese juego dispues o en un a-
ble o e sá il. Una o ien ación, una ama, la pues a en
alo del monas e io, la conexión con la ciudad, los acce-
sos al ecin o, la aco ación del amaño del ecin o den o
de la inmensidad de la isla, en elación con el amaño de
la ciudad, plan eaban decisiones globales de ace ada
elección en e a la o e a mayo i a ia de imágenes e mi-
nadas de un p oceso que ya no debía es a en manos de
los que pensaban es e concu so. La lección es aba b in-
dada, ap endimos que la a qui ec u a es subsidia ia al
uso que podamos hace de ella, a p oyec a es a egias,
a se conscien es de que debemos pensa en escena ios
que en su u u o se llena an de oces, de diálogos, de
luces y somb as, de los colo es que o os pensa ían. La
15. AA.VV.: Exposición Uni e sal SEVILLA 1992. Ideas pa a una o denación del Recin o. Se illa Expo 92, Comisa ía Gene al de España, 1986, p. 160.
16. En la desc ipción que Ál a o Siza hace de su p oyec o pa a el concu so de las piscinas de Gö li z apa ece una mane a de desc ibi el p oyec o muy simila
a es a desc ipción de la o denación de la Isla de La Ca uja de Se illa: “Una co ien e de agua p oceden e del Landweh kanal a a iesa el pa que y pene a en
el espacio abo edado cen al del edi icio, que iene un diáme o de 40m. Es e espacio abo edado cons i uye el núcleo cen al de un pa alelepípedo de 80x80
m que coincidiendo con el azado de la calle,…” Fleck, B igi e: Al a o Siza. Mad id, Ediciones Akal, 2004, p 53.Poniendo de mani ies o la impo ancia de las
elaciones descubie as del luga y la p ecisión de la medida como escala. La inde e minación no debe se en endida sino como una mane a de a ende al
indi iduo que debe se quien ealmen e de e mine el luga al usa lo.
17. Fleck, B igi e: Al a o Siza. Mad id: Ediciones Akal, 2004, p. 45.
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L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
po encia de la inde e minación es la que apo a a nues a
a qui ec u a la misma capacidad que posee un escena io
de un ea o de ep esen a mil ob as dis in as, igual que
a un espejo la de cap u a mil imágenes di e sas, o como
nues os acíosíos u banos a se conscien es de que de-
bemos pensa los como luga es ap os pa a se ocupados
de mil mane as dis in as. Po ello la A qui ec u a debe se
concebida de mane a subsidia ia a su uso, debe se pen-
sada desde la capacidad de se habi ada y con la au o i-
dad que imponga su habi an e, no desde la sobe bia del
que dic a como debe se habi ada la ciudad.
Es e plan eamien o nos conduce a econoce esas a -
qui ec u as capaces de se habi adas de mil mane as, al
y como podemos pensa en nues os co ales de ecinos
como escena ios de la ida domés ica, de cómo los Smi-
hson nos hicie on pensa en Uppe Lawn, o de cómo Siza
nos señaló un camino a eco e que sin duda hubie a sido
una al e na i a e icaz a la si uación ac ual de La Ca uja.
LA dISoLUCIÓN dE LA CIUdAd. LoS CoNCURSoS dE
MAGNIToGoRSK Y MoSCú ERdE
T as la e olución usa de 1917, el nue o es ado so ié ico
es ablece en e sus p io idades la mejo a de las condicio-
nes de ida de sus ciudadanos den o del “nue o mundo”
socialis a que se había impues o, pa a ello quie e p omo-
e la cons ucción de nue os edi icios de i iendas, que
esuel an el alojamien o de las pe sonas de o ma digna,
y la c eación de á eas indus iales, cen os p oduc o es
de ene gía y de ex acción de ma e ias p imas pa a au-
men a el desa ollo económico del país. El esul ado es
la c eación de 354 nue as ciudades en e 1927 y 1937
y la in ención de ede ini un complejo sis ema e i o ial
que p e ende supe a las di e encias campo–ciudad, no
sólo las ísicas, sino ambién las sociales y cul u ales, que
exis ían de o ma muy acusada en e el campesinado
uso y los habi an es de las ciudades.
Pa a la c eación y desa ollo de es e “nue o mundo”
se acude a los más p es igiosos a qui ec os de la angua -
dia eu opea, especialmen e a los de la alemana Repúbli-
ca de Weima , como E nes May, quien ecibe el enca go
en 1930 de di ec o écnico esponsable del u banismo y
la i ienda de la U.R.S.S.; Hannes Meye , que iaja a Ru-
sia as su des i ución como di ec o de la Bauhaus y B u-
no Tau . También se p oduce la con oca o ia de di e sos
concu sos pa a que los a qui ec os puedan exp esa y
expone sus ideas sob e la cons ucción de es as nue as
ciudades so ié icas, en ellos, la angua dia a qui ec ónica
usa asume el e o de da o ma al “nue o o den socialis a”
pa a el abajo, la colec i idad, el habi a y la na u aleza.
den o de los concu sos ealizados, hay dos p opues-
as que ejempli ican las ideas de uno de los mo imien os
de angua dia que su gen en es e pe iodo, el desu ba-
nismo so ié ico. La p esen ada po el colec i o S ojkom18
pa a el concu so de la ciudad de Magni ogo sk; y la de
Ginzsbu g y Ba sch pa a el de “Moscú e de”, ambas
p opues as ue on publicadas en la e is a So emenna-
ya A khi ek u a nº1–2, 1930, y en ellas se ecoge de o ma
cuan i icada y aplicadas a luga es eales las ideas unda-
men ales de es e mo imien o que pa e de un echazo o al
del asen amien o humano adicional median e g andes
concen aciones discon inuas, las ciudades, y busca una
ocupación e i o ial con inua y homogénea en odo el e i-
o io de la URSS que anule las di e encias ciudad/campo.
Los p eceden es de es e mo imien o se enma can
den o de las eo ías u banas de inales del siglo xIx, que
buscan, en e a la ciudad densa y subu bial que se ha
o mado con la e olución indus ial, luga es más abie os,
soleados y humanos. Al igual que la a qui ec u a se desha-
ce y desapa ece buscando la inde e minación en las o as
p opues as es udiadas, las ciudades o la ocupación de la
ida humana sob e el e i o io ambién puede alcanza ese
es ado a a és de un desa ollo in elec ual que ascienda
el concep o que aho a mismo exis e, y cuyos an eceden-
es podemos encon a en las p ime as décadas del siglo
xx en las ciudades– lo o las mon añas de c is al de B uno
Tau , que plan ea un p oceso global de disolución campo–
ciudad como e lejo de las eo ías ana quis as de P oud-
hon o K opo kin y que conc e a en 1920 con la p opues a
u ópica Die Au lösung de S äd e19, o en las p opues as
de los a qui ec os so ié icos que ambién plan ean en los
p ime os Cong esos que ealizan as la e olución, con-
emplando en e o os obje i os la disolución de la ciudad
(II Cong eso, 1919) y consolidando en e sus miemb os
un impo an e mo imien o desu banizado que es á com-
pues o undamen almen e po los a qui ec os Ginzsbu g,
Ba sch y oji o ich que p opond án un modelo de dispe -
sión an o indus ial como esidencial po odo el e i o io
so ié ico, pa a alcanza la usión eal en e campo y ciudad.
Es e modelo con empla una p ime a ase que con-
lle a la eap opiación de la ciudad exis en e, la limi ación
del c ecimien o de los núcleos u banos consolidados, la
cons ucción de nue os núcleos pequeños y la ex ensión
po odo el e i o io de la edes de anspo es, la dis-
ibución de ene gía y elecomunicaciones pa a p oduci
un mayo equilib io y homogeneización e i o ial20. Con
es os p incipios, he edados de las u opías de Tau y de la
ein e p e ación de las ideas de Lenin, Engels y Ma x sus
p opues as an más allá de la ciudad lineal y la ciudad
áb ica, p oponiendo asen amien os lineales a modo de
cin a, con dis in as je a quías uncionales, ejes p oduc-
i os y de se icio a in e alos egula es y de i iendas
asociadas a la na u aleza, que i ían sus i uyendo a odas
las o mas de u banización exis en es21 ( igu a 7).
El e lejo de es as ideas se encuen a en el concu so
pa a la ciudad de Magni ogo sk, pa a el que el colec i o
S ojkom ealiza una p opues a que incluye el echazo a
las limi aciones que desde el pode se es án imponien-
do a la c eación de nue as o mas de habi a , a las que
el colec i o denominan la nue a ciudad socialis a. Las
imposiciones iniciales del concu so, ma can las di ec i-
ces pa a los nue os planeamien os u banos, de g an i-
gidez en su o ganización in e na, y que e i an p opues as
más abie as. Las o iciales con emplan sólo la o dena-
ción, zoni icación y acionalización de un ozo de e i o-
io y no pe mi en gene a es a egias que si an de base
al conjun o del nue o mundo socialis a22, algo indiscu ible
pa a los desu banis as.
En su esquema gene al de ciudad, ob iando las p e-
misas iniciales del concu so, plan ean una es a egia de
ocupación del e i o io, donde de o ma dispe sa dis i-
buyen las dis in as á eas que en necesa ias pa a el de-
sa ollo de la ida en la zona, mine ía y p oducción de
ene gía, zonas de p oducción ag ícola y ganade a, ac i i-
dades adminis a i as y cen os cul u ales, con sis emas
de anspo es que si en de in e conexión en e ellas y
con o os asen amien os ce canos como Musak, un inicio
de los plan eamien os de e eb ación de odo el e i o io
so ié ico ( igu a 8).
7. Diag ama de concep os del desu banis-
mo so ié ico.
8. Concu so de Magni ogo sk. Plan a gene al.
18. El colec i o S ojkom es aba o mado po los a qui ec os Ba sch, Oji o ich, Sokolo y o os colabo ado es (G. Vegman, N. Vo i in ze a, V. Kalinin, Pa lo , A.
L. Pas e nak, G. Sa ino y H. Schmid ). De Michelis, M.; Pasini, E. La Ci a´So ie ica 1925–1937, Venecia, Ma silio Edi o i, 1976, p. 121.
19. Tau , B uno. La Disolución de las Ciudades, en B uno Tau . Esc i os 1919–1920. Mad id: El C oquis Edi o ial, 1997. (1ª Edición, Wes alia, Folkwang L da.
Hagen i w., 1920).
20. Ochi o ich esc ibe: “No se a a de ans o ma el campo en ciudad, ni se a a de educi la dimensión de la ciudad…pe o sí de dispe sa lo más posible
el cen o pa a elimina la ciudad “en gene al”… No se a a de elimina la de o midad de la ciudad con un conjun o de e o mas…Se a a de combina en un
odo único la ciudad y el campo: de elimina la oposición en e la ciudad y el campo. No es una lucha con a la ciudad en nomb e del campo, ni una sus i ución
del campo con la ciudad…. Ni una conciliación de la con adicción en e campo y ciudad como en la ciudad ja dín de Howa d o la ciudad ja dín ob e a del
cama ada Kozannyj… es una “nue a deslocalización de la humanidad” (Lenin). De Michelis, M.; Pasini, E. La Ci a´So ie ica 1925–1937, Venecia, Ma silio
Edi o i, 1976, pp. 41–42.
21. Cecca elli, Paolo: La cons ucción de la ciudad so ié ica, Ba celona: Gus a o Gili, 1972. (p ime a edición en i aliano, La cos uzione della ci à so ie ica,
Ma silo Edi o i, Pado a, 1970), pp. 263–265.
22. Pé ez Escolano, Víc o , “Desu banismo y ciudad socialis a so ié ica” en Neu a nº 17. Se illa: Colegio de A qui ec os de Se illa, 2009, pp. 103–105.
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PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA
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N7_ ARQUITECTURA ENTRE CONCURSOS
L. ALARCÓN; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación en a qui ec u a”. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
En una de es as á eas se desa olla el alojamien o,
mix o pa a abajado es indus iales y ag ícolas, o gani-
zado con una es uc u a de cin as habi adas pa alelas a
las ías de comunicación pe o alejadas de ellas pa a p o-
ege las del uido y la con aminación, donde se dispe san
las i iendas en células indi iduales, que se alejan del
adicional alojamien o colec i o so ié ico que se ealiza-
ba median e bloques compac os con unidades mínimas
de habi ación y zonas comunes de se icio. Fundiéndose
el habi a pe sonal con la na u aleza, las á eas ag ícolas
y las ganade as, mien as que las zonas comunes (co-
medo es, cen os in an iles, luga es de ocio o descanso)
se si úan en el camino de acceso, an es de llega a las
células, que se conciben como luga de e i o pe sonal.
Su cons ucción se plan ea de o ma indus ializada y es-
anda izada, a modo de pequeñas cápsulas de apa ien-
cia casi e íme a, que se apoyan en el e i o io ele adas
sob e pilo es, como si no quisie an al e a ni modi ica
su condición ísica, sino sólo su condición in ínseca que
su ge po el habi a que en ellas se desa olla ( igu a 9).
La con oca o ia del concu so de Moscú e de de 1930
es u ilizada po Ginzsbu g y Ba sch pa a ejempli ica sus
ideas de ocupación e i o ial, en es e caso aplicadas a
las g andes ciudades consolidadas como Moscú. El con-
cu so con ocado en 1929 p oponía la cons ucción de
una “ciudad e de” en la pe i e ia mosco i a, pe o la p o-
pues a p esen ada decide ambién i más allá, sal ándo-
se las bases del concu so po es ic i as, p oponiendo
una solución gene al a los p oblemas de desa ollo de
las ciudades, que ayuden a su ans o mación en ciudad
socialis a y que se basan undamen almen e en una des-
cen alización y dispe sión po el e i o io de odos los
elemen os que componen la g an ciudad, lo que impli-
ca á un desplazamien o de la población de Moscú, que
pasa ía a si ua se dispe sa a lo la go de los ejes de ans-
po e que conec an con las poblaciones ci cundan es.
El p oyec o p opone la conse ación del cen o his ó ico
monumen al (el K emlin y sus á eas adyacen es) y la des-
ucción p og esi a del es o del ejido u bano median e
la p ohibición de cons ui o epa a den o de la ciudad,
lo que supond ía el desgas e y uina de los edi icios exis-
en es, que pos e io men e se ían des uidos y ans o -
mados en zonas e des, pasando g andes á eas de la
ac ual ciudad a con e i se en pa ques. La población
desplazada se i ía dis ibuyendo po el e i o io, median-
e i iendas uni amilia es en zonas e des inculadas a
las á eas p oduc i as, indus iales y ag ícolas, de ocio,
educación y come cio, que se conec an a a és de lí-
neas de anspo e con o mando la nue a base pa a la
cons ucción de los asen amien os humanos, cuyas ca-
ac e ís icas son muy simila es a las adop adas pa a el
an e io concu so de Magni ogo sk ( igu a 10).
La es uc u a de ambos asen amien os, Magni ogo -
sk y Moscú, sólo se di e encia ían en la ubicación de los
cen os cul u ales cuando se alcanza a la ase inal. En el
caso de Moscú, es os cen os se p oyec an en el cen o
his ó ico como única concesión al pasado, y en el de
Magni ogo sk en luga es na u ales p i ilegiados, i e as
de lagos o íos. La p opues a p e ende mos a oda su
o iginalidad al p opone una solución global y de e mina-
da en el deba e sob e las nue as o mas de ida socia-
lis a, supe ando con c eces las p opues as de “ciudad
de eposo” (más bien ciudad–do mi o io desag egada
de los núcleos p oduc i os) eque ida en las bases del
concu so que se sus i uyen po es a ciudad e de no sec-
o izada ni en endida como hecho u bano con inuo, una
u opía que lle a al máximo ni el las eo ías desu banis as,
p e endiendo deshace la con inuidad po ex ensión de
una ciudad de 3.000.000 de habi an es, la población que
enía Moscú en 1930.
Los plan eamien os desu banis as de es os concu -
sos, p oponiendo asen amien os lineales a modo de
cin a, con dis in as je a quías uncionales, ejes p oduc-
i os y de se icio a in e alos egula es y de i iendas
asociados a la na u aleza, que i ían sus i uyendo a odas
las o mas de localización exis en es, se ace can más a
ocupaciones dispe sas, casi nómadas, donde lo impo -
an e es la mo ilidad o el ayec o más que el concep o
adicional de ciudad, cons uyendo un espacio de inido
po discon inuidades y singula idades, que se ap oxima
al espacio liso de deleuze y Gua a i, p oyec ando una
ciudad a a esada po líneas de uga, donde el luga de
la casa o incluso los luga es de abajo u ocio no se án
mas que una densi icación del ayec o, un nódulo, un
ó ice donde se concen an y pliegan in ensidades pa a
de ini la exp esión mínima del habi a , con una nue a o -
ma que cues iona los lími es de lo público y lo p i ado
pa a p oduci o os luga es de in e cambio y o mas pa-
alelas de ida.
Ninguna de las dos p opues as desu banis as ese-
ñadas ue on ganado as de los concu sos, se conside-
a on ca as, cap ichosas e incluso anac ónicas po el
Comi é Cen al del PCUS, en ando a o ma pa e de la
idealización del nue o mundo que las angua dias a ís-
icas usas ealiza on en la segunda década del s. xx,
pe o que cons i uye on un pun o impo an e de e lexión
sob e la ciudad y los asen amien os humanos, una in es-
igación p oposi i a que nos si e hoy pa a comp ende
la ciudad con empo ánea que ha p e endido se u al y
ha e minado u banizando el campo, has a con e i se
ella misma en e i o io. La ciudad ac ual ca ece de o -
ma y con segu idad que emos pensa que es e modelo
hubie a sido un camino más exi oso pa a el esul ado de
nues as u bes.
El imagina io de ciudad que se deshace y sus i uye
po o os modos de habi a , modula es, indi iduales e
in e conec ados ha seguido p esen e en las p opues as
u ópicas u banas como las ealizadas po A chig am en
los años sesen a, que podemos econoce en los módu-
los p e ab icados denominados Walkingci y, apa amen-
os ele ados sob e un esquele o conec ados a se icios
públicos que es a ían p epa ados pa a ello. Es e ejemplo
9. Concu so de Magni ogo sk. Esquema de
i iendas
10. Concu so de Moscú Ve de.
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PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA
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N7_ ARQUITECTURA ENTRE CONCURSOS
L. ALARCÓN; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación en a qui ec u a”. N7 “A qui ec u a en e concu sos”. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
L. ALARCÓN ; F. J. MONTERO. “Ap endiendo de los concu sos. La in es igación...”. P oyec o, P og eso, A qui ec u a. No iemb e 2012. Uni e sidad de Se illa. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616
con inúa la expe iencia de las mínimas células de i ien-
da que los desu banis as so ié icos si uaban conec adas
a las edes de anspo e, ene gía y alimen ación, ans-
o madas as cua o décadas de desa ollo ecnológico,
en piezas con aspec o de na e espacial en mo imien o
que se deslizan a a és del paisaje, esol iendo así los
p oblemas del anspo e. No necesi as un ehículo po -
que u casa se mue e, o a mane a de que e ans o ma
las densas ciudades, en es e caso inglesas, en ágiles
es uc u as mó iles que pueden ocupa cualquie luga
del plane a.
CoNCLUSIoNES
Como conclusión quizás debamos ol e al p incipio con
la conciencia de la e i icación de la hipó esis plan eada
en los ejemplos analizados. Sólo la e lexión sob e algu-
nos de es os abajos, de p opues as de concu sos no
cons uidas, nos pe mi e ecob a algunos episodios de
la a qui ec u a y hace los esuci a como eslabones de
un pensamien o a anzado, e dade a azón de se de la
in es igación en el campo del p oyec o a qui ec ónico,
aún no comple amen e de inido, y que algunos casos
es usu pado po ecnóc a as del conocimien o y, lo peo
aún, de la a qui ec u a.
Los iempos de cualquie in es igación exigen di e -
sos momen os: el de las hipó esis, el del abajo de a chi-
o o de campo, el de las conclusiones y el de la di usión
de las mismas. Pe o, ¿qué ocu e en A qui ec u a? Exis en
campos en los que es posible es ablece pa alelismos con
las in es igaciones cien í icas, campos en los que nadie
discu e la posibilidad de inno a g acias a una nue a ec-
nología o un nue o ma e ial de cons ucción, pe o no hay
an a cla idad al de ini cuál es el ma co de in es igación
del p oyec o a qui ec ónico, la indagación en la cons uc-
ción del espacio y el luga , la inno ación y el desa ollo
en la búsqueda de ó mulas que hagan más e icien es y
ap opiados pa a el uso a nues os edi icios pa a el dis u-
e de los habi an es de nues o mundo como azón de se
de la a qui ec u a. Uno de los campos cla os e innega-
bles, pe o no econocido, es el concu so de a qui ec u a
como in es igación que debe ía se ei indicado como
el luga especí ico del deba e a qui ec ónico, como im-
pulso de nue as apo aciones que de e minen cambios
adicales en los umbos de la A qui ec u a. La de i a de
cie os concu sos de la segunda mi ad del siglo xx nos
hace mi a hacia una a qui ec u a de la inde e minación,
que huye del o malismo y que es conscien e del e o de
la obje ualización a la que en de e minados momen os
hemos llegado. Los ejemplos pod ían se múl iples pe o
las es mues as que o ecemos si en de e e encia en
es escalas dis in as, o eciéndose como mani ies os de
ideas o a gumen os que ascienden incluso al ca ác e
de la ob a cons uida, al se concu sos no ganado es
pe o que pe mi en adop a el í ulo que hemos p opues o
pa a es e a ículo. La sección lib e, la a qui ec u a de la
inde e minación o la disolución de la ciudad deben se
en endidas como al e na i as a gumen ales esul ado de
un p oceso de in es igación e idos en un concu so con
el máximo ca ác e cien í ico como el que podemos ob-
se a en o os campos de conocimien o.
Bibliog a ía
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Pé ez Escolano, Víc o : Ac o de in es idu a como Doc o Hono is Causa de la Uni e sidad de Se illa del p o eso D . Ál a o Siza Viei a. Se illa: Uni e -
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U zon Jo n: Ca álogo de la exposición Jo n U zon. Mad id: Cen o de Publicaciones de la Sec e a ía Gene al Técnica del Minis e io de Ob as Públicas,
T anspo es y Medio Ambien e, 1995.
Luisa Ala cón gonzález
, Málaga, 1968. Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a de Se illa, a qui ec o (1992), DEA A qui ec u a
(2010), p o eso a asociada de P oyec os A qui ec ónicos desde 2009 a la echa en la Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a de
Se illa.
F ancisco Ja ie Mon e o Fe nández
, T iana-Se illa, 1961. Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a de Se illa, a qui ec o
(1987), doc o a qui ec o (1995), p o eso i ula de P oyec os A qui ec ónicos (1997). Eje ce la docencia desde 1987 a la echa en
la Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a de Se illa. Beca io de la Academia de Bellas A es de España en Roma (1992 a 1993).
Di ec o de la Fundación pa a la In es igación y Di usión de la A qui ec u a en Se illa (1993-1997).
200
N1_EL ESPACIO Y LA ENSEÑANZA DE LA ARQUITECTURA
Au o imagen y uen e bibliog á ica de p ocedencia
In o mación acili ada po los au o es de los a ículos: página 20, 1 (AA.VV.: Concu so de P oyec os 1996. P opues as de los equipos adjudica a ios. Se illa: Di ección Gene al
de A qui ec u a y Vi ienda, Jun a Andalucía, 1997, po ada), 2 (Di ección Gene al de A qui ec u a y Vi ienda, Jun a Andalucía, íp ico); página 22, 3 (Manuel Toledo), 4 (And és
López); página 23, 5 y 6 (Jesús G anada) 24, 7 (Fe nando Alada), 8 (Jesús G anada), 9 (Fe nando Alda); páginas 42, 43 y 44, 1 a 3 (El C oquis nº53 OMA/Rem Koolhaas. Mad id:
El C oquis, 1994, pp. 73 y 78); páginas 46, 47, 4 a 6 (AA.VV: Exposición Uni e sal Se illa 1992: ideas pa a una o denación del ecin o, Se illa: Expo 92, Comisa ía Gene al de
España, 1986); página 49, 7 (Cecca elli, P. La cons ucción de la ciudad so ié ica. Ba celona: Gus a o Gili, S.A., 1972, igu a 26, Anexo ilus aciones, p. XI), 8 (De Michelis, M.;
Pasini, E. La Ci a´So ie ica 1925-1937, Venecia: Ma silio Edi o i, 1976, p. 80); páginas 50y 51, 9 y 10 (9. De Michelis, M.; Pasini, E. La Ci a´So ie ica 1925-1937, Venecia:
Ma silio Edi o i, 1976, pp. 81y 180); página 55,1 (Rep oducido de Deu ches Dokumen a ion u Kuns geschich e, Uni e si a Ma bu g, en www. o oma bu g.de); página 56, 2
(C is ina Gas ón Gui ao); página 57, 3 (De Sche ei nach den Tu mhaus. De Ideenwe bewe bHochhaus am Bahnho F ied ichs asse. Be lin 1921/22. Be lín: A gon Ve lag
GmbH, 1988, p. 39), 4 (C is ina Gas ón Gui ao en base a De Sche ei nach den Tu mhaus. De Ideenwe bewe bHochhaus am Bahnho F ied ichs asse. Be lin 1921/22.
Be lín: A gon Ve lag GmbH, 1988, p. 38); página 58, 5 (AAVV. Mies in Be lin. (publicado en elación con la exposición del mismo nomb e). New Yo k/Be lín: MOMA, 2001, p.
183); página 59, 6 (Reu e , Helmu ; Schul e, Bi gi . Mies and mode n li ing. In e io s, u ni u e y pho og aphy. Os ilde n: Ha je Canz Ve lag, 2008, p. 50, 210 y AAVV. Mies in
Be lin. (publicado en elación con la exposición del mismo nomb e). New Yo k/Be lín: MOMA, 2001, p.181), 7 (AAVV. Mies in Be lin. (publicado en elación con la exposición del
mismo nomb e). New Yo k/Be lín: MOMA, 2001, p. 182); página 60, 8 (C is ina Gas ón Gui ao en base a De Sche ei nach den Tu mhaus. De Ideenwe bewe bHochhaus am
Bahnho F ied ichs asse. Be lin 1921/22. Be lín: A gon Ve lag GmbH, 1988, pp. 45, 105); página 62, 9 y 10 (Reu e , Helmu ; Schul e, Bi gi . Mies and mode n li ing. In e io s,
u ni u e y pho og aphy. Os ilde n: Ha je Canz Ve lag, 2008, pp. 230, 252, 258); página 64, 11 (Ze i, B uno (ed): E ich Mendelsohn. Ope a Comple a. Tu ín: Tes o & Immagine,
1997, p. 197), 12 (De Sche ei nach den Tu mhaus. De Ideenwe bewe bHochhaus am Bahnho F ied ichs asse. Be lin 1921/22. Be lín: A gon Ve lag GmbH, 1988, pp. 181,
184); página 65, 13 (Schulze, F anz. Mies an de Rohe. Una biog a ía c í ica. Mad id: He mann Blume, 1986 p. 155); página 69, 1 (In . N . HP 041,005. A chi ek u museum
de Technischen Uni e si ä Be lin in de Uni e si ä sbiblio hek); páginas 70, 72, 73, 74, 2 a 5 (©FLC/Vegap, Se illa, 2012. ©Pie e Jeanne e , Vegap, Se illa, 2012), 6 (Thea-
e wissenscha liche Sammlung Uni e si ä zu Köln); página 75, 7 y 8 (In . N . 2750, In . N . F 1604. A chi ek u museum de Technischen Uni e si ä Be lin in de Uni e si ä s-
biblio hek); páginas 76 y 80, 9 a 11 (©FLC/Vegap, Se illa, 2012. ©Alexande Rodchenko, Vegap, Se illa, 2012), 12 (0148126. T e yako S a e Galle y, Moscow); página 82, 13
(Aus ian F ede ick and Lillian Kiesle P i a e Founda ion Vienna), 14 ((©FLC/Vegap, Se illa, 2012. ©Pie e Jeanne e , Vegap, Se illa, 2012); página 84, 15 (©FLC/Vegap, Se-
illa, 2012. ©Pie e Jeanne e , Vegap, Se illa, 2012), 16 (X1119.3a-c. Colle ion o B ooklyn Museum, New Yo k); página, 85, 17 (Cabine Ejzens ejn, Moscow (Научно-
мемориальный кабинет-музей С. М. Эйзенштейна), 18 (Imagen de dominio público. h p://commons.wikimedia.o g/wiki/File:Sadanji_Ichikawa_II_and_Se gei_Eisens ein.
jpg); páginas 92 y 94, 1 y 2 (Ro h, Al ed: La nou elle a chi ec u e p esen ée en 20 exemples, Die neue a chi ek u da ges ell an 20 Beispielen, The new a chi ec u e p esen ed
in 20 examples. 1930-1940. Zú ich: Ve lag ü A chi ek u A emis, 1975, pp. 131, 132); página 94, 3 (A chi e u a, Nº XVI, Fasc. IX. Milán: sep iemb e de 1938, p. 574); página
96, 4 (Ro h, Al ed: La nou elle a chi ec u e p esen ée en 20 exemples, Die neue a chi ek u da ges ell an 20 Beispielen, The new a chi ec u e p esen ed in 20 examples.
1930-1940. Zú ich: Ve lag ü A chi ek u A emis, 1975, p. 136), 5 (Fondazione Giuseppe Te agni; ep oducida en Cu is, William J. R.: La a qui ec u a mode na desde 1900.
Lond es: Phaidon, 2006, p. 366); página 97, 6 (In e na ional Ins i u e o Social His o y, Ams e dam; ep oducida en Molema, Jan: Jan Duike . Ba celona: Gus a o Gili, 1996, p.
85.), 7 (Emilio Cacho o Fe nández); página 98, 8 y 10 (Ro h, Al ed: La nou elle a chi ec u e p esen ée en 20 exemples, Die neue a chi ek u da ges ell an 20 Beispielen, The
new a chi ec u e p esen ed in 20 examples. 1930-1940. Zú ich: Ve lag ü A chi ek u A emis, 1975, p. 137), 9 (AA.VV.: Ignazio Ga della, 1905-1999. A qui ec u a a a és de
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