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Diversidad de dinámicas de movilidad residencial hacia las cabeceras metropolitanas andaluzas

Torrado Rodríguez, José Manuel

Abstract

Los movimientos residenciales hacia las cabeceras metropolitanas han sido unos movimientos poco estudiados, pese al papel clave que juegan en las fases incipientes así como en las más avanzadas de desarrollo de las ciudades metropolitanas. Es más, cuando han sido estudiados han tendido a ser entendidos como una realidad única, indiferenciada. Este trabajo, utilizando datos censales de 1991 y 2011, y basado en una delimitación compleja de las áreas metropolitana andaluzas, contribuye a la diferenciación y conceptualización de los distintos movimientos de centralización, demostrando dos hechos fundamentales: primero que el papel que juegan dichos movimientos en las distintas etapas de desarrollo metropolitano es diferente, y segundo, que sus características, y por tanto sus consecuencias para la transformación de la ciudad, difieren de manera sustancial según la mayor o menor integración en los procesos metropolitanos de sus zonas de origen.

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Revista de Estudios Andaluces (REA) e-ISSN: 2340-2776. REA Vol. 34 (2017). http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34 Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Diversity of Residential Mobility Dynamics towards Metropolitan Inner Cities in Andalusia José Manuel Torrado-Rodríguez Universidad de Granada [email protected] Formato de cita / Citation: Torrado-Rodríguez, José Manuel (2017). Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas. Revista de Estudios Andaluces, vol. 34 (1), 502-528. http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Enlace artículo / to link to this article: http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional http://editorial.us.es/es/revista-de-estudios-andaluces https://ojs.publius.us.es/ojs/index.php/REA Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp.502-528 Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 502 Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Diversity of Residential Mobility Dynamics towards Metropolitan Inner Cities in Andalusia José Manuel Torrado-Rodríguez Universidad de Granada [email protected] Recibido: 09 de abril, 2017 Revisado: 16 de julio, 2017 Aceptado: 18 de julio, 2017 Resumen Los movimientos residenciales hacia las cabeceras metropolitanas han sido unos movimientos poco estudiados, pese al papel clave que juegan en las fases incipientes así como en las más avanzadas de desarrollo de las ciudades metropolitanas. Es más, cuando han sido estudiados han tendido a ser entendidos como una realidad única, indiferenciada. Este trabajo, utilizando datos censales de 1991 y 2011, y basado en una delimitación compleja de las áreas metropolitana andaluzas, contribuye a la diferenciación y conceptualización de los distintos movimientos de centralización, demostrando dos hechos fundamentales: primero que el papel que juegan dichos movimientos en las distintas etapas de desarrollo metropolitano es diferente, y segundo, que sus características, y por tanto sus consecuencias para la transformación de la ciudad, difieren de manera sustancial según la mayor o menor integración en los procesos metropolitanos de sus zonas de origen. Palabras clave: Movilidad residencial, áreas metropolitanas, centralización, ciudades centrales, recentralización. Abstract Residential movements towards metropolitan inner cities are movements which have been paid little attention to, despite the key role that they play in the incipient stages, as well as in the more advanced, of metropolitan development. Moreover, when they have been studied they have tended to be understood as unique, undifferentiated Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 503 reality. This work, using census data from 1991 and 2011, and based on a complex delimitation of the Andalusian metropolitan areas, contributes to the differentiation and conceptualization of centralization movements, proving two fundamental facts: first, that the role played by these movements in different stages of metropolitan development is different, and second, that their characteristics, and therefore their consequences in the transformation of the city, differ substantially according to the greater or lesser integration in the metropolitan processes of their origin’s zones. Keywords: Residential mobility, metropolitan areas, centralization, inner cities, recentralization. José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 504 1. INTRODUCCIÓN Desde su generalización a partir de la segunda mitad del siglo XX, el fenómeno metropolitano ha pasado a ser un tópico privilegiado en la agenda investigadora del campo interdisciplinar de los actuales estudios urbanos, siendo su llegada a nuestro país algo más tardía, viendo la luz gracias a las posibilidades que ofrecía el Censo de Población y Viviendas de 1991 realizado por el Instituto Nacional de Estadística. Así, desde su generalización en la realidad urbana y su reconocimiento en el ámbito investigador, muchos autores han dedicado esfuerzos al estudio de esta nueva forma de lo urbano, destacando dos aproximaciones principales. Por un lado los estudios que trataban de construir modelos sobre su surgimiento, desarrollo y consolidación. Y por otro, las investigaciones que pretendían ahondar en el conocimiento de las características sociales y demográficas de estos movimientos como forma de aproximarse a la comprensión más profunda de las causas y consecuencias de los procesos metropolitanos. En la primera línea encontramos los trabajos pioneros de Hall (1980), Hall y Hay (1980) Van den Berg (1987), Champion (1992) y Cheshire (1995), que comparten el hecho de centrarse en la enunciación de modelos “etapistas” de las ciudades. En este sentido, estos autores apuntaban a que las ciudades siguen una serie de fases o etapas en su evolución, caracterizadas por los mayores o menores saldos migratorios de los distintos componentes del sistema metropolitano (cabeceras y coronas). Como indica Hall (1980) las ciudades en los primeros momentos de su desarrollo industrial y revolución agrícola pasan por una fase de urbanización dónde predomina la migración de larga y media distancia hacia los grandes centros metropolitanos. En un segundo momento las ciudades desarrollarían su capacidad de absorción para la población de las áreas rurales circundantes, iniciándose la fase de centralización absoluta. Tras esto, a la centralización imperante, se le suma la progresiva aparición de dinámicas de suburbanización hacia la corona, que comienza a crecer pero a un ritmo más lento que el centro, en lo que llaman centralización relativa. En una cuarta fase de desconcentración relativa la tendencia se invierte, creciendo más rápido las coronas metropolitanas que los centros, debido a la generalización del proceso suburbanizador. En un momento posterior las ciudades entran en la fase de descentralización absoluta, en la cual los centros comienzan a perder población mientras las coronas metropolitanas siguen creciendo. Que es seguida por la debatida (Mitchell, 2004) fase de contra-urbanización, en la cual la totalidad del área metropolitana pierde población. A esta fase le sigue la última enunciada y en la cual nos centraremos: la recentralización o reurbanización, que supone el crecimiento de la población en las ciudades metropolitanas en su conjunto (corona y centro). A este respecto, desde España se han realizado objeciones importantes a estos modelos, especialmente en los trabajos de Feria (2008; 2010; 2011), el cual opta por Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 505 analizar el desenvolvimiento del fenómeno metropolitano de una forma que se diferencia de éstos en dos aspectos: en primer lugar separa la movilidad residencial de las migraciones, considerando exclusivamente la movilidad residencial de la población de cara a definir la mayor o menor madurez del fenómeno. En segundo lugar considera, en lugar de los saldos de los componentes del sistema metropolitano, los flujos residenciales que se producen entre los mismos como vía para definir las distintas fases. De este modo, y simplificando un poco, podemos distinguir tres fases principales en el desenvolvimiento de las áreas metropolitanas monocéntricas: Una primera etapa de concentración en la que, ante la expansión del área de influencia del mercado de trabajo del municipio central, comienzan a producirse movimientos de los municipios de alrededor hacia el mismo, consolidándose el área como mercado de trabajo. Una segunda etapa de suburbanización en la que, poco a poco, se van incrementando los flujos residenciales hacia los municipios de alrededor, produciéndose la desconcentración residencial de la población y constituyéndose el área metropolitana en sentido estricto, ya no sólo como mercado de trabajo sino también como mercado de vivienda. Y por último, en las fases más recientes comienzan a surgir nuevas dinámicas de movilidad residencial que complejizan un panorama hasta entonces dominado por los movimientos de suburbanización. En esta nueva fase surgen los movimientos entre los municipios de la corona y los movimientos de recentralización, que suponen la consolidación definitiva del área como mercado unificado de trabajo y vivienda. Lo importante de esta nueva fase de recentralización o reurbanización (según el prisma que asumamos) no es sólo su dimensión más estrictamente demográfica, sino también su dimensión social. Y es que, como apuntaba Susino (2003) la movilidad residencial de la población no es solo una dinámica demográfica, sino que es, a la par, una acción social de individuos y hogares mediante la cual se produce y transforma el espacio urbano-metropolitano. Así, como muchos autores apuntan, esta nueva fase del desarrollo metropolitano ha propiciado una transformación social sustancial en los espacios centrales por la llegada de nuevos actores a los mismos (López-Gay, 2011). Individuos y hogares producto de la llamada segunda transición demográfica, de la reestructuración económica que supuso el auge de una nueva economía de servicios concentrada en las ciudades centrales (Musterd, 2006; Storper y Manville, 2006), y portadores de unos nuevos valores posmaterialistas y unos nuevos estilos de vida urbanos (Caulfield, 1989; 1992; De Pablos y Sánchez-Tovar, 2003; Contreras, 2011). Que encuentran en las ciudades centrales un nicho privilegiado para la satisfacción de sus necesidades residenciales, su inserción en el mercado laboral y, en general, para la realización de sus proyectos vitales en el marco de sus particulares estrategias de movilidad social. José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 506 Estos individuos y hogares se caracterizan por pertenecer a los sectores sociales que, utilizando la terminología neoliberal, podríamos llamar los “vencedores” de la nueva economía, nuevas clases medias funcionales fruto de la sociedad posindustrial: profesionales, técnicos, directivos, ocupados en los sectores de los servicios avanzados intensivos en conocimiento. Pero como indicaba Sassen (1991), el mantenimiento de estos grupos en las ciudades implica la existencia de otros grupos sociales cuyas ocupaciones se centran en el servicio a estos nuevos ganadores: trabajadores de los servicios de cuidados personales, restauración y comercio, subsidiarios de las necesidades de reproducción social de estas nuevas clases medias, una suerte de nuevo proletariado posindustrial. En términos demográficos, como muestran los trabajos de los autores vinculados al proyecto “Reurban-mobile” (Buzar et al., 2005; 2007a; 2007b; Haase et al., 2010) y otros (Rérat, 2012) estos nuevos actores urbanos se caracterizan, además de por su particular origen social, por convivir en hogares “no tradicionales”, es decir, alejados del tradicional modelo de familia nuclear. Siendo pioneros en nuevas formas de convivencia, como los hogares no familiares, y otras no tan nuevas pero que asumen una naturaleza más electiva, como los hogares monoparentales y unipersonales. No obstante, la importancia que tienen en los procesos de reurbanización las parejas jóvenes sin hijos no debe ser omitida en absoluto. De este modo, en el nuevo contexto caracterizado por un incremento de los movimientos hacia las ciudades centrales, éstas se están convirtiendo en espacios resurgentes económicamente, que atraen a determinados grupos sociales, principalmente nuevas clases medias y un nuevo proletariado de servicios, cuyas formas de convivencia se caracteriza por hogares de menor tamaño y distinta naturaleza que los hogares familiares nucleares. Este nuevo papel de las ciudades supone la reconfiguración social y urbana de las mismas en beneficio de los nuevos moradores, estando dominadas éstas en la actualidad por procesos de renovación urbana y de gentrificación (Lees et al., 2013). Sin embargo, la mayoría de los estudios realizados hasta el día de hoy al respecto de los movimientos centrípetos presentan dos problemas: primero, que la mayoría de ellos no diferencian entre movimientos migratorios y dinámicas de movilidad residencial dentro de un mismo espacio de vida. Y segundo, han tendido a entender los movimientos residenciales centrípetos como una realidad unívoca. Respecto al primero cabe decir que es necesario considerar la movilidad residencial a la hora de definir las fases de desarrollo metropolitano, en la medida en que éstas constituyen las tendencias más estructurales y duraderas en el tiempo frente a otros movimientos migratorios más coyunturales (Galiana y Vinuesa, 2012), además como algunos afirman (Clark, 1982), movilidad y migraciones tienen determinantes distintos. Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 507 Y respecto al segundo, es necesario señalar que los movimientos residenciales centrípetos son diferentes, en la medida en que proceden de municipios más o menos insertos en el mercado residencial metropolitano y además, juegan un papel diferente según la fase de desarrollo metropolitano en la que se encuentre cada área concreta. Por ello, como señalan Susino. y Duque (2013), es necesario no confundir las dinámicas de concentración, propias de las primeras fases del desarrollo metropolitano y procedentes de municipios en “transición a las dinámicas residenciales metropolitanas”, de las de recentralización, propias de las fases más recientes del desarrollo metropolitano, y provenientes de los municipios de más antigua suburbanización, totalmente insertos en el mercado residencial metropolitano. Estas diferencias deberán por seguro tener un reflejo en las características sociales y demográficas de los protagonistas de ambos movimientos, y por ende, en las motivaciones y acontecimientos de los cursos vitales que los desencadenen, así como en las consecuencias para la transformación social del espacio urbano que puedan generar. Debido al vacío empírico en torno a la caracterización de estos movimientos, la relevancia que están cobrando en las etapas recientes del desarrollo metropolitano y la importancia que se les atribuye a sus protagonistas en la reconfiguración social de las ciudades centrales. El objetivo principal de este trabajo consistirá en caracterizar estos movimientos centrípetos, de dos maneras diferentes: de un lado, analizaremos su evolución, para aproximarnos al conocimiento del papel que juegan el desarrollo metropolitano. Por otro lado, caracterizaremos el perfil socio-demográfico de sus protagonistas y nos acercaremos a su papel en la transformación de las ciudades, a través de las características del parque de viviendas al que acceden. Esto nos permitirá comprobar si estos movimientos o flujos son realmente dinámicas residenciales diferenciadas o, por el contrario, tienen un papel y características similares. 2. FUENTE, ÁMBITO Y METODOLOGÍA Para abordar el objetivo de este trabajo recurriremos a los Censos de Población y Viviendas 1991 y 2011 para Andalucía, los cuales cuentan con datos individualizados en los que se contemplan una amplia variedad de variables sociales, demográficas, territoriales y de la vivienda que permitirán una caracterización muy pormenorizada de estos movimientos. El principal inconveniente de esta fuente es que la variable tomada para definir los flujos de movilidad residencial es la movilidad en los últimos diez años, mientras las variables independientes refieren a las características individuales en el momento censal y no en el momento del cambio, lo cual implica cierto desfase. Sin embargo, la movilidad residencial ha de entenderse como un proceso a la par que un proyecto que responde a las distintas estrategias de los individuos que la realizan y, por tanto, las José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 508 características después del cambio son también importantes, en la medida en que pueden ser producto de las metas buscadas por los actores con el cambio de residencia o, cuanto menos, las consecuencias que éste implica. Por lo que pese al desfase, dicha información es también relevante, aunque debe tomarse con la debida prudencia. Además, la movilidad en los últimos 10 años presenta la ventaja de mostrar las tendencias más estructurales y asentadas frente al carácter más coyuntural que supone la variable referida a la movilidad en el último año. El ámbito en el que enmarcaremos nuestro estudio son las áreas metropolitanas andaluzas, pero a diferencia de otros estudios que han analizado la movilidad en este ámbito, nosotros contamos con una definición doble de las mismas. De un lado, consideramos las áreas metropolitanas definidas por Feria (2015) en base a los flujos de movilidad por razón de trabajo entre los municipios. De otro contamos con una delimitación restringida de las áreas en base a los flujos de movilidad residencial (Susino y Barrena, 2010) 1 . Así, la primera delimitación aglutina en cada área al conjunto de municipios que constituyen el mercado de trabajo metropolitano, mientras la segunda, más restringida territorialmente, incluye sólo a aquellos municipios que forman parte del mercado metropolitano de vivienda. De esta manera podemos diferenciar tres componentes del sistema metropolitano según su mayor o menor integración en los procesos metropolitanos metropolitanos: las cabeceras o ciudades centrales, la primera corona o área restringida y la segunda corona o área amplia. A éstas le podemos sumar un cuarto componente que estaría constituido por el resto de municipios de la provincia donde se encuentra el área metropolitana. Gracias a esta diferenciación en cuatro componentes nos encontramos, por primera vez, en disposición de diferenciar la poco estudiada movilidad residencial centrípeta en tres tipos de movimientos diferentes: - De un lado los procedentes de la primera corona, es decir, de los municipios que constituyen el mercado de vivienda metropolitano y que, por lo general, fueron los municipios receptores de los movimientos más intensos de suburbanización. Estos movimientos son plenamente urbanos, en la medida en que sus municipios de origen están totalmente integrados en el mercado supramunicipal de vivienda. - En segundo lugar tenemos los movimientos procedentes de los municipios integrados en el mercado de trabajo metropolitano pero no en el de vivienda. Municipios que podemos decir que están en una fase de “transición a los procesos residenciales metropolitanos”. 1 Ambas delimitaciones son parte de una misma línea de trabajo que viene desarrollándose en el marco del proyecto coordinado Movitra IV. De manera que la delimitación restringida de las áreas a partir de los flujos de movilidad residencial realizada por Susino y Barrena (2010) parte de la delimitación original que realiza Feria (2015) a partir de la movilidad por razón de trabajo. Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 509 - Por último hemos optado por distinguir aquellos movimientos procedentes del resto de la provincia y con destino en las cabeceras, unos movimientos procedentes de municipios no integrados en los procesos metropolitanos y que, en su mayoría, son rurales. Por tanto ha de tenerse en cuenta que, a diferencia de los dos movimientos anteriores, estos movimientos no son movilidad residencial en sentido estricto sino migraciones intraprovinciales, por esta razón nos referiremos a ellos a lo largo del texto como migraciones intraprovinciales o migraciones procedentes del resto de la provincia. En cuanto al análisis, de acuerdo al carácter doble del objetivo planteado: analizar la evolución de los movimientos de centralización y caracterizar los distintos movimientos centrípetos para establecer su contribución diferencial a la transformación de las ciudades. Tendrá también un carácter doble. La primera parte del análisis se centrará en analizar los cambios en la intensidad de los movimientos de centralización en relación a la movilidad metropolitana, a través de los cambios en las proporciones de móviles (personas que cambian de residencia), así como índices sintéticos de movilidad no afectados por la estructura de edades de la población. El análisis de esta evolución a lo largo de 30 años (1981-2011) nos permitirá conocer el papel que juegan los distintos movimientos centrípetos en el proceso de desarrollo metropolitano, viendo cuál de ellos aumenta y cuál decrece al incrementarse la madurez y dimensión del fenómeno metropolitano. Para esta primera parte utilizaremos los datos censales de 1991 y 2011. En cuanto a la segunda parte del análisis, en la que más nos extenderemos, consistirá en un análisis descriptivo de proporciones a través del último censo disponible, el de 2011. La elección del análisis descriptivo se debe principalmente a que los movimientos objeto de análisis han sido poco estudiados y una descripción simple de los mismos constituirá una buena base para una primera aproximación, dejando abierta las puertas a análisis más complejos en el futuro. Mediante dicho análisis descriptivo caracterizaremos cada movimiento según una serie de variables independientes divididas en 3 bloques (socio-demográficas, socioeconómicas y territoriales y de vivienda) que nos permitirán, como hemos dicho, aproximarnos al conocimiento de las motivaciones y eventos de los cursos vitales que los desencadenan, a través del análisis de las características sociales y demográficas (y decimos aproximarnos porque para un conocimiento real de las motivaciones y eventos de los cursos vitales serían necesarios datos de tipo longitudinal y estudios cualitativos más profundos); así como a las consecuencias diferenciales para la transformación social de las ciudades centrales, a través de la relación de los protagonistas de cada tipo de movimiento con el parque de viviendas al que acceden. Este análisis descriptivo comparará los movimientos centrípetos entre sí y con José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 516 que ver con las pautas de asentamiento previas de estos inmigrantes y sus particulares trayectorias, cuyo conocimiento supera con creces el objetivo del presente trabajo. Gráfico 2. Razones de masculinidad por tipo de movimiento y estado civil. Fuente: Elaboración propia a partir del Censo de Población y Viviendas 2011. Cuadro 2. Distribución de las distintas categorías de estado civil, estructura del hogar y nacionalidad por tipo de movimiento (en %). Resto Intermunicipal 1ª hacia cabecera 2ª hacia cabecera Provincia hacia cabecera Estado Civil Soltero 36,2 39,1 39,2 41,1 Casado 54,5 47,5 49,3 47,2 Viudo 2,5 2,6 5,0 6,2 Separado/divorciado 6,8 10,8 6,6 5,4 Estructura del Hogar Unipersonal 9,6 9,6 12,5 12,5 Pareja sin hijos 21,2 16,4 20,7 19,4 Monoparental 6,7 9,7 8,8 9,1 Pareja con hijos <25 48,5 44,5 38,9 35,1 Pareja con hijos >25 3,3 2,5 2,3 3,5 Otros hogares 10,7 17,4 16,8 20,5 Nacionalidad UE-15 y ricos 42,2 25,7 29,2 35,4 Europa del Este y Rusia 9,5 7,0 18,9 10,7 Magreb 16,4 31,9 31,3 15,3 Resto de África 2,7 0,7 1,0 1,3 América 26,5 26,7 18,1 35,0 Asia y otros 2,7 8,0 1,6 2,4 Fuente: Elaboración propia a partir del Censo de Población y Viviendas 2011 0 20 40 60 80 100 120 140 160 Soltero Casado Viudo Separado Divorciado 1ª hacia cabecera 2ª hacia cabecera Provincia hacia cabecera Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 517 3.1.2. PERFILES SOCIO-ECONÓMICOS Frente a la mayor diversidad en los perfiles socio-demográficos de los protagonistas de la centralización, encontramos como las diferencias en las características socioeconómicas son mínimas. Y es que, aunque podamos establecer diferencias entre los distintos movimientos centrípetos, éstas no son muy grandes. Así, la condición socio-laboral muestra como existe un mayor protagonismo en estos movimientos de las clases medias urbanas, con especial relevancia de la categoría de directivos, profesionales y técnicos, lo cual casa a la perfección con la literatura revisada, que afirmaba que la base social protagonista de “la vuelta a la ciudad” eran precisamente los grupos sociales más aventajados. No obstante, las categorías correspondientes a los estratos sociales populares: el resto de personal de servicios y los operarios no agrarios, están presentes en una proporción mucho menor que en el resto de movilidad intermunicipal, hecho que evidencia que pese a que algunos apuntaban a la necesidad de esta mano de obra para satisfacer las necesidades reproductivas de las nuevas clases medias urbanas, la movilidad residencial de estos grupos tiene como destino las coronas metropolitanas, reflejando así procesos de centralización de la riqueza y suburbanización de la pobreza, alimentando la hipótesis de que en las cabeceras existe un filtro residencial que selecciona la población que entra en ellas y “desplaza” a determinados grupos más desaventajados (López-Gay y Recaño, 2008). Pese a estas similitudes generales en la movilidad centrípeta existen, tal como muestra el modelo, diferencias significativas más abultadas que merecen ser comentadas: Primero, y pese a que en los tres movimientos destaquen los directivos, profesionales y técnicos, éstos presentan una mayor proporción en las migraciones intraprovinciales y en los movimientos procedentes de la primera corona, con una mayor presencia de los mismos en los movimientos migratorios. Segundo, respecto a las diferencias entre los flujos de movilidad metropolitana y las migraciones, decir que destacan el mayor número de empresarios en las primeras (especialmente empresarios con asalariados), grupo que podemos identificar, en general, como miembros de las clases medias-altas. Tercero, la menor proporción de clases agrarias en los movimientos desde la primera corona, frente a la mayor presencia que tienen en las migraciones intraprovinciales y especialmente la centralización procedente de la segunda corona. Algo que diferencia a los movimientos procedentes de la primera corona del resto, dotándolos de una impronta más urbana. José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 518 En cuarto lugar, destaca la mayor proporción de los jubilados y pensionistas en los movimientos con origen en la segunda corona y el resto de la provincia, dato que casa muy bien con la distribución vista en las pirámides de sexo y edad en el epígrafe anterior y que liga a estos movimientos, en parte, al fin de la vida activa, en busca probablemente de la proximidad de redes de apoyo y de servicios. Y en quinto y último lugar, es necesario decir que las proporciones muestran como las clases populares son, en el caso de los movimientos procedentes de la segunda corona, mayoría relativa (más de un 22% entre operarios y trabajadores de servicios) frente a los directivos, profesionales y técnicos (que apenas alcanzan un 20%) indicando como este movimiento tiene un componente social menos elevado, debido entre otros factores a la estructura social de la segunda corona metropolitana. En términos de nivel de estudios la mayoría de diferencias observadas son coherentes con los resultados que arroja el análisis de la condición socio-laboral, con un mayor porcentaje de universitarios en la centralización procedente de la primera corona y las migraciones intraprovinciales, pero con una destacada presencia en todos los movimientos respecto al resto de movilidad intermunicipal. Otras diferencias significativas según el modelo, son el mayor número de personas con estudios primarios y medios en la centralización metropolitana frente a las migraciones intraprovinciales, hecho que puede ser un efecto de la estructura de edades de la población ya que, como vimos en el epígrafe anterior, los móviles que venían desde las coronas eran, promedio, mayores que los que venían del resto de la provincia y, como es sabido, la educación universal hasta edades más avanzadas no se generalizó hasta épocas relativamente recientes, hecho que podría explicar estas variaciones. Pero más allá de las pequeñas divergencias señaladas, las diferencias globalmente son escasas, un síntoma inequívoco del protagonismo de las clases medias-altas en los movimientos centrípetos independientemente de su origen. Además, a la vista de los resultados que arroja el número de ocupados en el hogar, parece que éstas clases medias altas asumen estrategias de movilidad social más “modernas”, como indica la mayor presencia de hogares con dos ocupados, que podríamos identificar con los llamados “dinks” (“double income no kids”), categoría relevante en las migraciones intraprovinciales y los movimientos procedentes de la primera corona. Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 519 Cuadro 3. Distribución de las distintas categorías de la condición socio-laboral, nivel de estudios y nº de ocupados en el hogar por tipo de movimiento (en %). Resto Intermunicipal 1ª hacia cabecera 2ª hacia cabecera Provincia hacia cabecera Condición Socio-laboral Directivos, profesionales y técnicos 19,5 22,4 20,6 23,8 Personal Administrativo 19,3 17,5 16,9 14,5 Resto de personal de servicios 14,1 12,1 12,3 11,2 Operario no agrarios 13 9,7 10,9 9,7 Empresario no agrario con asalariados 3,3 4 2,9 1,3 Empresario no agrarios sin asalariados 3,7 2,8 2,9 2,5 Clases agrarias 2 1,2 4,5 2,6 Parados que buscan su primer empleo 1,9 2,3 2,9 2 Jubilados y pensionistas diversos 7,8 7,8 11,1 13 Otros inactivos 14,5 19,3 13,9 18,7 Otros ocupados 1 0,8 1,2 0,7 Nivel de estudios Sin estudios 11,8 11 15,8 15,8 Primarios 26,3 21,9 23,7 19,9 Secundarios 13,1 12,3 12,2 13,1 FP/Bachiller 17,7 14,8 14,5 13,9 Universitarios 25,3 32 28,5 32,1 Menores cursando estudios 5,7 7,9 5,3 5,3 Nº de ocupados en el hogar Ninguno 19,8 17,5 24,3 24 Uno 43,4 44,1 42,1 38,6 Dos 34,1 36 31 35,1 3 o más 2,7 2,4 2,7 2,3 Fuente: Elaboración propia a partir del Censo de Población y Viviendas 2011. 3.1.3. RELACIÓN CON EL PARQUE DE VIVIENDAS Y EL TERRITORIO Especialmente relevante para el estudio de la movilidad residencial y sus consecuencias socio-espaciales es el análisis del parque de viviendas y los flujos y trayectorias de unos tipos de vivienda a otros. Sin embargo, un estudio de estas características supera los objetivos de este trabajo, por lo que será una línea que quede abierta. No obstante, al analizar las características que diferencian las viviendas de los distintos protagonistas de la movilidad residencial, podemos aproximarnos al conocimiento del José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 520 impacto que tienen los distintos movimientos en la reconfiguración social del espacio urbano. Para simplificar hemos optado por tomar tres variables clave: superficie, antigüedad del edificio y forma de tenencia. Un primer vistazo al análisis descriptivo muestra como el parque de viviendas al que acceden los centralizadores es muy similar en algunos aspectos, destacando el mayor porcentaje de vivienda antigua, pequeña en términos de superficie y con un régimen de tenencia caracterizado por formas alternativas a la propiedad, características propias del parque de viviendas de las ciudades centrales (Duque, 2015). Sin embargo, aunque sutiles, sí que existen diferencias en el parque de viviendas al que acceden los protagonistas de los tres movimientos centrípetos estudiados. En el caso de los provenientes de la primera corona, podemos ver como se concentran en una proporción muy elevada respecto al resto de movimientos, en las viviendas construidas con anterioridad a 1960, las cuales es más que probable que se corresponda con viviendas localizadas en los centros históricos y sus zonas circundantes, una tipología de viviendas que, por su localización y su valor histórico y arquitectónico, apuntan a ser aquellas potencialmente “gentrificables” (Beauregard, 1986). A esto hemos de sumarle además la mayor proporción de viviendas grandes (superiores a 106 metros cuadrados) y en propiedad, lo cual que refuerza la hipótesis de que estos movimientos pueden tener como consecuencia procesos de gentrificación en las ciudades centrales de destino. Sin embargo, esta hipótesis debe ser matizada, ya que también presentan proporciones importantes de viviendas de reciente construcción (posteriores a 2002). En cuanto a los provenientes de la segunda corona, si bien presentan una proporción importante (respecto al resto de movimientos) de viviendas anteriores a 1940, destaca, sobre todo, la elevada proporción de viviendas posteriores a los 80 y, si comparamos con los provenientes de la primera corona, su proporción de vivienda pequeña es mayor. Así, si además tenemos en cuenta la mayor heterogeneidad social de estos movimientos, los procesos de transformación social del espacio urbano que pueda acarrear son menos discernibles a través de estas variables, pudiendo responder a un abanico más amplio que iría desde la gentrificación hasta procesos no conceptualizados a día de hoy de crecimiento y reproducción de barriadas y zonas obreras. Por último, en lo que respecta a las migraciones intraprovinciales destaca la concentración de sus protagonistas en viviendas pequeñas (generalmente menores de 90 metros cuadrados), construidas entre los años 60 y 80, y con un régimen de tenencia caracterizado por las formas alternativas a la propiedad en mayor medida que los protagonistas de la centralización metropolitana. Estos datos casan con la estructura del hogar y los perfiles de edad de estos móviles que veíamos más arriba, Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 521 hogares no tradicionales o de parejas sin hijos jóvenes que buscarían asentarse en zonas asequibles, como pudieran ser los barrios y polígonos populares construidos durante los 70 y 80. Otra línea de indagación que queda abierta con estas variables pasa por la interpretación de las variables sobre la segunda residencia y la localización del lugar de trabajo o estudio. Respecto a la primera, vemos como todos los móviles centrípetos tienen una mayor proporción de segunda vivienda respecto al resto de móviles intermunicipales, y a éste respecto vemos como las proporciones más altas por tipo de zona coinciden con los orígenes de los movimientos estudiados. Así, los que presentan una mayor proporción de vivienda en la primera corona son los que residían en ella, en la segunda los que residían en la segunda y así sucesivamente, mostrando cierta tendencia a la conservación de la residencia anterior, aunque en proporciones bajas (no llegan al 10%). En cuanto a la localización del lugar de trabajo, se observa en los centralizadores en general tienen su trabajo localizado en las cabeceras en proporciones muy elevadas respecto al resto de móviles intermunicipales, lo cual vincula a éstos movimientos a la búsqueda de proximidad al centro de trabajo o estudios, sin embargo encontramos diferencias entre ellos. Así, si bien los procedentes de la primera corona son los que en mayor medida tienen su trabajo en las cabeceras (más del 50 %), hay una mayor proporción de migrantes intraprovinciales con su trabajo localizado fuera del área que en la cabecera, lo que muestra que, para muchos de éstos, en mayor medida que para los centralizadores metropolitanos, esta búsqueda de proximidad no sea tanto funcional (vinculada al trabajo) como quizás, y esto es una hipótesis, una búsqueda de proximidad a redes sociales y espacios que les permita tener un estilo de vida específico. Por último, en un término medio, tenemos a los procedentes de la segunda corona, que son, además, de los movimientos de centralización, los que en mayores proporciones tienen localizado su trabajo en la corona. Si bien nos hemos aventurado demasiado en éste epígrafe, lo dicho debe ser tomado con muchísimas reservas, teniendo en cuenta que lo que pretendemos es construir hipótesis explicativas para interpretar los datos, no como explicaciones definitivas, las cuales, por supuesto, no pueden extraerse de los resultados obtenidos, sino como hipótesis a contrastar que puedan guiar la investigación futura. 4. CONCLUSIONES El presente trabajo tenía un cometido modesto, pero no por ello menos importante, caracterizar los distintos flujos de movilidad centrípeta según el grado de integración en el mercado residencial metropolitano de sus municipios de origen para así, José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 522 comprobar si efectivamente constituían dinámicas residenciales diferenciadas o, por el contrario, eran movimientos parecidos. Cuadro 4. Distribución de las distintas categorías de antigüedad de la vivienda, superficie, forma de tenencia, localización de segunda residencia y lugar de trabajo o estudios por tipo de movimiento (en %). Resto Intermunicipal 1ª hacia cabecera 2ª hacia cabecera Provincia hacia cabecera Superficie de la vivienda Menos de 60 8,0 13,6 15,9 16,1 61 a 75 16,1 22,0 20,8 21,2 76 a 90 27,5 27,3 31,9 37,2 91 a 105 14,9 15,7 14,0 12,3 106 a 120 12,6 7,9 6,4 7,6 Más de 120 21,0 13,5 11,0 5,6 Forma de tenencia En propiedad 13,9 20,1 20,8 20,9 Propiedad con pagos pendientes 73,1 55,4 55,5 53,8 Alquiler 8,0 15,4 13,0 15,0 Cedida u otra forma 5,0 9,1 10,7 10,2 Año de construcción de la vivienda Antes de 1940 1,6 4,1 3,4 1,9 41-60 2,6 8,4 5,2 7,4 61-70 4,6 13,5 12,6 16,1 71-80 9,8 23,5 21,7 25,2 81-90 11,4 9,9 11,1 10,6 91-01 23,2 11,7 15,6 13,5 Posterior a 2002 46,9 28,9 30,4 25,3 Dispone de 2ª residencia 24,3 28,8 30,6 38,4 Localización de la 2ª residencia No metropolitano 90,7 87,8 83,6 96,1 Cabeceras 4,6 2,5 2,5 1,8 Corona restringida 2,2 7,3 1,0 0,8 Corona amplia 2,6 2,4 12,9 1,2 Lugar de trabajo/estudios No metropolitano 40,9 37,1 42,9 47,7 Cabeceras 26,5 51,9 44,0 47,0 Corona restringida 23,0 9,1 3,4 2,7 Corona amplia 9,6 1,9 9,6 2,6 Fuente: Elaboración propia a partir de Censo de Población y Viviendas 2011. Antes de sintetizar los resultados y esbozar unas conclusiones, creemos que es relevante explicitar esta diferencia entre flujo y dinámica, ya que convencionalmente suelen confundirse ambos términos. Para nosotros, un flujo de movilidad (sea movilidad residencial o migratoria), es un contingente poblacional, de personas, que cambian de residencia (y de espacio de vida en el caso de las migraciones) entre dos espacios diferentes o en un mismo espacio (como es el caso de los movimientos Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 523 internos a un municipio). Mientras una dinámica se caracterizaría por ser un flujo con unas características específicas (es decir, cuyos protagonistas tienen unos perfiles específicos diferenciados de los de otros flujos) y que juegan un papel diferenciado en la transformación social y demográfica de los espacios. De esta manera diferenciamos tres flujos con destino a las ciudades: los provenientes de la primera corona (más integrados en los procesos metropolitanos), los provenientes de la segunda (integrados en los metropolitanos en menor medida) y las migraciones intraprovinciales. Si bien estos tres movimientos hubiesen tenido un papel similar en el desarrollo de los procesos metropolitanos, y unas características sociales y demográficas similares, podríamos haber afirmado que son flujos que constituyen una misma dinámica. Sin embargo, y pese a sus similitudes, a lo largo del presente trabajo hemos demostrado como tanto el papel que juegan en el proceso de desarrollo metropolitano, como el perfil social y demográfico de sus protagonistas son distintos, pudiendo avanzar así hacia una conceptualización de estos movimientos y una definición de los mismos como dinámicas residenciales diferenciadas. De este modo, veíamos como conforme el proceso de desarrollo metropolitano avanza hacia niveles de mayor dimensión y madurez, los movimientos procedentes de la primera corona tienden a crecer, mientras se van agotando paralelamente los movimientos procedentes de la segunda corona y, especialmente, las migraciones intraprovinciales. Este agotamiento de los movimientos hacia las cabeceras de los flujos procedentes de la segunda corona y de la provincia puede tener múltiples explicaciones, pero para conocer sus causas reales habría que analizar un mayor número de flujos, porque muy posiblemente este agotamiento de los movimientos hacia la cabecera se deba a un incremento de los movimientos procedentes de éstas mismas zonas hacia las coronas metropolitanas, posiblemente las más integradas (primera corona), en la medida en que pasa a ser una parte totalmente integrada en el funcionamiento de la ciudad central, una extensión de la misma, pero esto habría que comprobarlo. Sea como fuere, aparte de jugar un papel diferenciado en el proceso de desarrollo metropolitano, estos movimientos tienen una base social y demográfica diferenciada, es decir, que sus protagonistas son distintos. Como veíamos en el análisis, si bien sus características socio-económicas eran muy similares, en concordancia con lo que decía la literatura revisada en la introducción (miembros de clases media-altas urbanitas), las diferencias en los perfiles socio-demográficos sí que eran más relevantes. Destacando los movimientos procedentes de la primera corona por ser, en mayor medida, movimientos vinculados a adultos maduros y hogares familiares, frente a unos movimientos procedentes de la segunda corona más parecidos en sus características a José Manuel Torrado-Rodríguez Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 524 los suburbanitas: destacando en ellos los grupos de adultos en edades de máxima movilidad y las parejas sin hijos; y unas migraciones intraprovinciales muy diferenciadas con un perfil joven y con una relevante presencia de hogares no tradicionales. Por tanto, teniendo cuenta los hallazgos realizados y teniendo pistas, a través del análisis de las características del parque de viviendas que ocupan los protagonistas de los tres movimientos, del papel que juegan en la transformación social de las ciudades. Podemos atribuir, de manera provisional, dinámicas diferenciadas a los tres flujos. Así, los procedentes de la primera corona podrían casar bien con el término de recentralización, en la medida en que su perfil podría responder al de antiguos suburbanitas o hijos de suburbanitas que retornan a la cabecera. Por su parte los movimientos provenientes de la segunda corona podrían ser etiquetados bajo la rúbrica de concentración metropolitana, tanto por su incidencia en las primeras etapas de desarrollo metropolitano, como por su perfil más similar al de los suburbanitas, que nos hace pensar que se trata de movimientos que, a diferencia de los de recentralización, no estarían tan vinculados a un “retorno” como a una “ida” en busca de mejoras residenciales y laborales. Por último, las migraciones intraprovinciales, tanto por su papel, que tiende a decrecer conforme madura el fenómeno metropolitano, como por el perfil muy joven y poco tradicional en lo que respecta a las formas de convivencia, casa bien con el término de urbanización, entendiendo éste como una dinámica migratoria de zonas rurales hacia lo urbano. Sin embargo, pese a lo que podamos afirmar aquí, todo esto ha de tomarse como unas conclusiones parciales a contrastar en el futuro, ya que todavía es necesario dar un paso más, concretamente se debe ahondar en sus determinantes para saber si en este sentido también difieren, y en qué medida las diferencias sociales y demográficas de sus protagonistas aquí expresadas son debidas a propensiones diferentes de movilidad de los distintos grupos o a un efecto de la estructura socio-demográfica de las zonas de origen, interrogante que, junto a su efecto más profundo en la transformación de las ciudades y el análisis de las motivaciones subjetivas de sus actores, quedan abiertas para la investigación futura. No obstante, creemos que este trabajo supone, aunque modesta, una primera contribución al respecto de la complejización y comprensión de los movimientos hacia las ciudades centrales. BIBLIOGRAFÍA Beauregard, R. A. (1986). The chaos and complexity of gentrification. In Smith, N. y Williams, P. (Eds) Gentrification of the City (pp. 35-55). London: Routledge. Buzar, S.; Hall, R. y Ogden, P. (2007b). Beyond Gentrification: the demographic reurbanisation of Bologna. Environment and Planning A. [En línea]. London, SAGE, 1 de Diversidad de Dinámicas de Movilidad Residencial hacia las Cabeceras Metropolitanas Andaluzas Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 502-528. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.17 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional 525 Enero de 2007, vol. 39, nº 1. < http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1068/a39109>. [1 de Abril de 2017]. ISSN: 0308518X Buzar, S.; Ogden, P.; Hall, R.; Haase, A.; Kabisch, S. y Steinführer, S. (2007a). Splintering urban populations: emergent landscapes of reurbanisation in four European cities. Urban Studies. [En línea]. 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