scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Evaluación de la convivencia escolar en un grupo de estudiantes de secundaria conflictivo: ¿el género como variable moduladora de los factores pro y antisociales?

Orellana Ramírez, Mª del Carmen; García Martínez, Jesús; Guerrero Gómez, Rafael

Abstract

En este trabajo se estudia exploratoriamente la relación con el género de la conducta prosocial, la inteligencia emocional y la agresividad, además del autoconcepto. Esperamos encontrar que las chicas muestran menor agresividad y mayor inteligencia emocional y prosocialidad; y que los componentes del autoconcepto serán más positivos para las personas con valores más altos en las variables de protección y menores en las de riesgo. Para ello se estudia una muestra de 38 alumnos/as (55.3% varones; 44.7% mujeres) estudiantes de ESO con indicadores de disruptividad en el aula, de una zona de nivel socioeconómico medio-bajo. La prosocialidad es evaluada mediante la escala de conducta prosocial (CP, Caprara y Pastorelli, 1993; Del Barrio, Moreno y López, 2001). La inteligencia emocional mediante la Trait Meta-Mood Scale (TMMS-24; Salovey, Mayer, Goldman, Turvey & Palfai, 1995; Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos, 2004). La conducta de agresividad con el Cuestionario de Agresión Reactiva-Proactiva (RPQ; Raine et al., 2006) y el autoconcepto a través del cuestionario Autoconcepto Forma-5 (AF5; García y Musitu, 1999). Los resultados arrojan un peso moderado del género, sólo relacionado claramente con la inteligencia emocional. Asimismo los diferentes factores de riesgo parecen influir poco en los factores de protección, lo que apunta el hecho de que son dos áreas importantes con sus propios sistemas de funcionamiento.

Full text

EVALUACIÓN DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR EN UN GRUPO DE ESTUDIANTES DE SECUNDARIA CONFLICTIVO: ¿EL GÉNERO COMO VARIABLE MODULADORA DE LOS FACTORES PRO Y ANTISOCIALES? Orellana-Ramírez, Mª Carmen Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Universidad de Sevilla [email protected] Garcia-Martínez, Jesús Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Universidad de Sevilla [email protected] Guerrero-Gómez, Rafael Centro de Orientación y Psicología Cerro del Águila Sevilla [email protected] RESUMEN En este trabajo se estudia exploratoriamente la relación con el género de la conducta prosocial, la inteligencia emocional y la agresividad, además del autoconcepto. Esperamos encontrar que las chicas muestran menor agresividad y mayor inteligencia emocional y prosocialidad; y que los componentes del autoconcepto serán más positivos para las personas con valores más altos en las variables de protección y menores en las de riesgo. Para ello se estudia una muestra de 38 alumnos/as (55.3% varones; 44.7% mujeres) estudiantes de ESO con indicadores de disruptividad en el aula, de una zona de nivel socioeconómico medio-bajo. La prosocialidad es evaluada mediante la escala de conducta prosocial (CP, Caprara y Pastorelli, 1993; Del Barrio, Moreno y López, 2001). La inteligencia emocional mediante la Trait Meta-Mood Scale (TMMS-24; Salovey, Mayer, Goldman, Turvey & Palfai, 1995; Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos, 2004). La conducta de agresividad con el Cuestionario de Agresión Reactiva-Proactiva (RPQ; Raine et al., 2006) y el autoconcepto a través del cuestionario Autoconcepto Forma-5 (AF5; García y Musitu, 1999). Los resultados arrojan un peso moderado del género, sólo relacionado claramente con la inteligencia emocional. Asimismo los diferentes factores de riesgo parecen influir poco en los factores de protección, lo que apunta el hecho de que son dos áreas importantes con sus propios sistemas de funcionamiento. PALABRAS CLAVE Convivencia escolar, agresividad, conducta prosocial, inteligencia emocional, diferencias de género, autoconcepto - 1434 - INTRODUCCIÓN Desde hace algunos años existe una preocupación creciente por los problemas de conducta y disrupción que muestra parte de la población adolescente estudiantil. No podemos comprobar si realmente existe un aumento de los problemas de violencia juvenil (entre iguales y en la relación alumno/a-profesor/a) respecto a décadas pasadas o sólo ha aumentado la sensibilidad social al respecto, pero en todo caso se comienza a percibir como imprescindible abordar el estudio de la violencia desde la perspectiva idiosincrásica de los/as mismos adolescentes y jóvenes implicados/as en ella (Viney,Truneckova, Weekes y Oades, 1999; Gibbs, 2010). En ese sentido, también comienza a consolidarse una perspectiva de género en los procesos de riesgo social en la adolescencia. Como Berga (2003) comenta, la tradicional invisibilidad de la mujer en los estudios científicos es especialmente marcada en el área de la violencia adolescente; ya que sistemáticamente la violencia escolar se encuentra asociada a los varones (Defensor del Pueblo españolUNICEF, 2007). Sin embargo, las jóvenes en riesgo psico-social representan un grupo especialmente vulnerable para desarrollar perfiles antisociales y para el que la invisibilidad tradicional en las estadísticas de disruptividad no debería traducirse en invisibilidad a la hora de ser objeto de estudio y poder así recibir atención especializada (Furlong et al., 2000). La necesidad de contextualizar la investigación y la intervención y darle voz a los/as protagonistas (especialmente en el ámbito escolar) también se ha ampliado al campo de la competencia emocional. Aunque existen muchos aspectos que pueden ser englobados dentro de la competencia emocional, actualmente se perfila claramente el peso de la investigación en torno al concepto de inteligencia emocional. La inteligencia emocional es un concepto que se ha introducido de pleno derecho en los planes docentes de la Enseñanza Educativa Española y Europea, considerándose tanto una competencia básica directa como transversal (Grañeras y Vázquez, 2009). Tal y como indican Extremera y FernándezBerrocal (2004), existe evidencia suficiente en población nacional e internacional de este concepto, que ha ayudado a clarificarla operativamente como objeto de estudio a partir del trabajo pionero de Salovey y Mayer (Salovey y Mayer, 1990), más allá del concepto popular extendido por los trabajos de Goleman (1996). Se ha estudiado en población adolescente española (estudiantes de ESO, menores de reforma, etc.) su relación con distintas variables de interés: el rendimiento académico (Gil, Palomera y Brackett, 2006), el bienestar y el ajuste psicológico (Fernández-Berrocal, Alcaide y Ramos, 1999), conductas disruptivas y antisociales (Fariña, Vázquez y Arce, 2009), etc. La conducta prosocial se presenta como una imprescindible variable relacionada. También existen datos en población estudiante española que apuntan hacia la idea de que es una pieza necesaria en la evaluación de intervenciones que estudian conceptos complejos como el razonamiento moral, la empatía, etc. (Mestre, Samper, y Frías, 2002; Sánchez, Oliva y Parra, 2006). De hecho, Urquiza y Casullo (2005) defienden la necesidad de que la conducta prosocial sea entendida no como el polo extremo contrario del continuo de la conducta antisocial, sino como una dimensión diferente de la dimensión propia de la conducta antisocial. En todo caso, muchos autores siguen exigiendo la necesidad de contemplar factores cognitivosmotivacionales en el estudio de la violencia (López-Romero y Romero; 2010). Es por ello que el modelo clásico de agresividad proactiva (instrumental) y reactiva (defensiva) de Dodge (1991), tiene una gran aceptación en la literatura actual (Andreu, Peña y Ramírez, 2009). En este estudio se pretende explorar las relaciones de todas estas variables (junto con la variable autoestima) en una muestra de estudiantes, ya que, como hemos sugerido, representan aspectos importantes de la realidad actual de los problemas de convivencia en contexto educativo. - 1435 - OBJETIVOS E HIPÓTESIS El objetivo básico del estudio es entender el papel que las variables de protección y riesgo tienen en el perfil de convivencia escolar de estudiantes disruptivos de secundaria. Se formulan dos hipótesis: 1. Las chicas mostrarán menor agresividad (menores valores en factores de riesgo) y mayor inteligencia emocional y prosocialidad (mayores valores en factores de protección) que los chicos. 2. Los componentes del autoconcepto (social, emocional, familiar y académico) serán más positivos (puntuaciones más altas) para las personas que obtengan valores más altos en las variables de protección y menores en las de riesgo. La única excepción a esta tendencia podría ser el autoconcepto físico que, dado su mayor vinculación con estereotipos de género, puede estar más vinculado a un incremento de la agresividad en los varones y una menor inteligencia emocional y prosocialidad en las mujeres. METODOLOGÍA Muestra La muestra está compuesta por 38 alumnos/as (55.3% varones y 44.7% mujeres) que cursan 2º curso de Educación Secundaria Obligatoria en Jerez de la Frontera (Cádiz). El centro al que pertenecen se sitúa en una zona urbana del extrarradio considerada como “zona con necesidades de transformación social” desde el ayuntamiento local. Más de la mitad de estos/as alumnos/as presentan conductas disruptivas en clase, según sus docentes responsables. Instrumentos Se han utilizado cuatro cuestionarios. Dos de ellos están vinculados a factores de protección psicosocial (la conducta prosocial y la inteligencia emocional) y uno al factor de riesgo (la conducta violenta). Adicionalmente se utiliza una escala de evaluación del autoconcepto. La prosocialidad es evaluada mediante la versión española de la Escala de Conducta Prosocial (CP, Caprara y Pastorelli, 1993; Del Barrio, Moreno y López, 2001), se trata de un cuestionario de 15 ítems (5 de ellos ítems control que no puntúan) que se contesta siguiendo una escala likert de 3 puntos (a menudo, algunas veces, nunca). Arroja un único factor y su fiabilidad, estudiada en varias poblaciones, es aceptable ya que muestra un alfa de Cronbach superior a 0,80 (Mestre, Frías, Samper y Nácher, 2003). La inteligencia emocional se mide mediante la Trait Meta-Mood Scale (TMMS-24), versión reducida y adaptada a población española del instrumento TMMS original (Salovey, Mayer, Goldman, Turvey & Palfai, 1995; Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos, 2004). Evalúa el metaconocimiento que tiene el sujeto sobre sus propios estados emocionales a través de 3 subescalas: 1) Percepción o atención emocional (capacidad de sentir y expresar los sentimientos adecuadamente); 2) Comprensión o claridad emocional (Capacidad de comprender bien los estados emocionales propios); 3) Regulación o reparación emocional (capacidad de autorregular los estados emocionales correctamente). Se responde siguiendo una escala tipo likert de 5 puntos (Nada de Acuerdo; Algo de Acuerdo; Bastante de acuerdo; Muy de Acuerdo; - 1436 - Totalmente de acuerdo). Todas las subescalas mostraron alfas de Cronbach superior a 0,80, similar a la versión inglesa (Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos, 2004). La conducta de agresividad es evaluada mediante el Cuestionario de Agresión ReactivaProactiva (RPQ; Raine et al., 2006). Evalúa los procesos motivacionales subyacentes en la agresión a través de 23 ítems tipo líkert de tres opciones de respuesta (nunca, algunas veces y a menudo) que miden dos dimensiones: dimensión motivacional proactiva (instrumental) y reactiva (hostil). Los coeficientes alfa de Cronbach para la agresividad reactiva y proactiva son 0.83 y 0.86 respectivamente. Existe una adaptación española en población adolescente (Andreu, Peña y Ramírez, 2009). El autoconcepto es evaluado a través del cuestionario Autoconcepto Forma-5 (AF5; García y Musitu, 1999). Con 30 ítems mide el autoconcepto global y cinco dimensiones del mismo: académico, familiar, físico, social y emocional. La consistencia interna global muestra un alfa de Cronbach de 0.815 y las siguientes puntuaciones en cada una de las subescalas: Académico/laboral, 0.880; Social 0.698; Emocional 0.731; Familiar 0.769 y Físico 0.744. Procedimiento Se utilizó un diseño exploratorio y descriptivo, basado en ANOVAs. Posteriormente se efectuaron regresiones por pasos sucesivos para determinar las combinaciones de variables que podrían predecir los resultados de los diferentes variables criterio. Las distintas variables criterio, conducta prosocial, la suma de los tres componentes de la inteligencia emocional y los dos tipos de agresividad fueron dicotimizadas en función de las puntuaciones típicas de la propia muestra (positiva, negativa) al no disponer de baremos fiables para población juvenil menor de edad española. RESULTADOS Un primer ANOVA que intenta comprobar los efectos del género sobre el conjunto de las variables del estudio indica que el género es un factor para el que muestran diferencias casi todas las variables utilizadas (véase tabla 1): atención y claridad emocional, conducta prosocial y autoconcepto social y emocional, pero no en los dos componentes de agresividad. Las mujeres muestran en general una mayor inteligencia emocional, mayor conducta prosocial y un mejor autoconcepto social, pero los varones tienen un mejor autoconcepto emocional (autoestima). Las puntuaciones en agresividad son ligeramente superiores para los varones, pero no generan diferencias significativas. El estadístico de Levene, es superior a .05 para todas las variables excepto para la agresividad proactiva (Levene=6,663; p=0,14), lo que implica que esta variable no cumple el criterio de homogeneidad de varianzas requerido por ANOVA. Se utiliza la prueba no paramétrica U, pero el resultado tampoco es significativo (U=82; p= .150). - 1437 - F Sig. Media Mujer Media Varón tmms_atencionemoc 12,670 ,001 31.76 25,86 tmms_claridademoc 12,917 ,001 34,06 28,52 tmms_reparacionemoc 3,211 ,082 33,82 31,33 tmms_Total 18,963 ,000 99,65 85,71 af5_academico ,351 ,558 18,06 17,14 af5_social 4,253 ,046 25,47 23,19 af5_emocional 16,461 ,000 16,12 21,00 af5_familiar 1,333 ,256 28,18 27,14 af5_fisico 1,015 ,320 19,06 20,76 rpq_reactiva ,034 ,854 22,24 22,48 rpq_proactiva 1,661 ,206 16,17 18,24 CP 13,487 ,001 26,71 23,76 Tabla 1. Anova Género Comprobado que se da un efecto importante del factor género, se procede a utilizar un MANOVA para estudiar posibles interacciones entre el género y la dicotimización del total de la inteligencia emocional, la conducta prosocial y los dos tipos de agresividad. Se procede a calcular cuatro MANOVAs 2X2 en los que los factores intersujetos son siempre el género y en cada uno de ellos la presencia de valores altos-bajos en total de inteligencia emocional, conducta prosocial, agresión reactiva y agresión proactiva. Pero la traza de Pillai en los contrastes multivariados de las interacciones indica en todos los casos que las interacciones entre el género y los otros factores son siempre no significativas (Pillai genero-inteligencia emocional .312, p=.278; Pillai género-conducta prosocial .285, p=.365; Pillai género agresión proactiva .285, p= .623; Pillai género-agresión reactiva .251, p= .726) por lo que se decide abandonar los MANOVAS y realizar ANOVAS para el conjunto de las factores fijos, ya que las posibles decisiones sobre los posibles problemas de homogeneidad de las variables dependientes son más fáciles de tomar. F Sig. Media tmms bajo Media tmms Alto af5_academico ,226 ,638 17,17 17,90 af5_social 23,873 ,000 21,89 25,30 af5_emocional 2,340 ,135 19,94 17,80 af5_familiar 1,680 ,203 27 28,15 af5_fisico 3,021 ,091 18,50 21,35 rpq_reactiva 1,094 ,302 21,57 23,00 rpq_proactiva ,000 ,997 17,44 17,45 CP 17,489 ,000 23,39 26,60 Tabla 2. ANOVA Inteligencia Emocional El ANOVA realizado para la inteligencia emocional (tabla 2) indica que sólo aparecen efectos significativos para dos variables, el autoconcepto social y la conducta prosocial, en ambos casos a favor de las personas con alta inteligencia emocional. La prueba de Leven de homogenidad de varianzas indica riesgos únicamente para el autoconcepto social (Levene=6,691; P=0.14) por lo que se procede a calcular la U no paramética de esta variable, que arroja un resultado U=118; P=.074, por lo que es más exacto considerar que no hay diferencias en autoconcepto social en función del nivel de inteligencia emocional. - 1438 - El ANOVA relacionado con Conducta Prosocial (tabla 3) indica que las personas con alta puntuación en conducta prosocial muestran un mejor autoconcepto social y mayores niveles de inteligencia emocional en todos los componentes de la prueba de inteligencia emocional. No obstante, este grupo presenta un peor autoconcepto emocional. En este caso solamente la agresividad reactiva genera un valor dudoso de homogeneidad en su varianza (Levene = 10,436; P=.003). Realizada la prueba no paramétrica U los resultados son U= 139; P=.239, por lo que continua siendo una variable sin diferencias significativas. F Sig. Media CP bajo Media CP alto af5_academico ,114 ,737 17,28 17,80 af5_social 12,693 ,001 22,33 35,90 af5_emocional 5,242 ,028 20,44 17,35 af5_familiar ,327 ,571 27,33 27,85 af5_fisico ,246 ,623 20,44 19,50 rpq_reactiva ,076 ,785 22,55 22,20 rpq_proactiva 2,693 ,109 18,51 15,40 tmms_atencionemoc 4,666 ,038 26,44 30,35 tmms_claridademoc 5,853 ,021 28,89 32,90 tmms_reparacionemoc 4,759 ,036 30,89 33,85 tmms_Total 9,689 ,004 85,22 97,10 Tabla 3. Anova alto-bajo en Conducta Prosocial En cuanto al ANOVA relacionado con valores altos-bajos en agresividad reactiva (tabla 4), los resultados indican que sólo aparecen diferencias significativas para el autoconcepto académico y la agresividad proactiva. Los sujetos con baja agresividad reactiva tienen un mejor autoconcepto académico y son menos tendentes a la agresividad proactiva. No obstante, el estadístico de Levene arroja un valor de 4,363 (p=.046) para autoconcepto académico, siendo la única variable dependiente que parece ver amenazada su homogeneidad de medias. Realizada la comparación utilizando la prueba U, se obtiene un valor de U=70 (p=.080) por lo que se debe concluir que no hay diferencias en autoconcepto académico entre ambos grupos. - 1439 - F Sig. Media Agresividad Reactiva Baja Media Agresividad Reactiva Alta af5_academico 4,548 ,042 18,93 15,56 af5_social 1,520 ,228 25,50 25,13 af5_emocional ,381 ,542 19,29 19,25 af5_familiar ,089 ,767 27,85 27,55 af5_fisico 1,075 ,309 14,94 20,94 rpq_proactiva 18,994 ,000 15,21 20,44 CP ,367 ,550 25,21 24,55 tmms_atencionemoc ,387 ,539 28.07 29,44 tmms_claridademoc 2,028 ,165 32,50 29,56 tmms_reparacionemoc ,741 ,397 31,79 33,13 tmms_Total ,003 ,959 92,35 92,13 Tabla 4. Anova Agresividad Reactiva F Sig. Media Agresividad Proactiva Baja Media Agresividad Proactiva Alta af5_academico 5,348 ,028 19,47 15,67 af5_social ,221 ,642 23,93 24,53 af5_emocional ,314 ,580 19,13 18,27 af5_familiar 3,840 ,060 28,60 26,73 af5_fisico ,540 ,469 18,73 20,13 CP 3,005 ,094 25,80 24,00 tmms_atencionemoc ,440 ,513 28,00 29,47 tmms_claridademoc 5,219 ,030 33,13 28,53 tmms_reparacionemoc 1,187 ,285 31,53 33,33 IE_Total ,080 ,779 92,67 93,33 rpq_reactiva 21,613 ,000 20,93 25,73 Tabla 5. Anova Agresividad Proactiva En cuanto a la agresión proactiva, los resultados muestran que el grupo que presenta mayor agresividad proactiva tiene un peor autoconcepto académico, presenta mayor agresividad reactiva y tiene una menor claridad emocional (tabla 5). De nuevo el autoconcepto académico es la única variable que presenta una homogeneidad de varianzas dudosa según la prueba de Levene (Levene=6,605; p= .106). Realizada la prueba U se encuentra un valor U= 62,5; p=0.37, por lo que se puede mantener que hay diferencias significativas. Dado que una de nuestras hipótesis es estudiar el papel del género en las cuatro variables dependientes de estudio (inteligencia emocional, agresividad reactiva, agresividad proactiva y conducta emocional), se procede a realizar una regresión lineal por pasos para cada una de estas variables, manteniendo el resto e introduciendo el género como predictor. El modelo que surge para la predicción de la inteligencia emocional se resuelve en tres pasos, con un valor de R2 corregido de .327, .457 y .525, y con valores F que oscilan entre 18,963 para el primer paso y 14,554 para el tercero (tabla 6). En definitiva, más de la mitad de la variación de la inteligencia emocional puede ser predicha con el tercer modelo. - 1440 - Modelo R R 2 R 2 corregida F P 1 ,587(a) ,345 ,327 18,963 .000 2 ,697(b) ,486 ,457 16,572 .000 3 ,751(c) ,564 ,525 14,654 .000 Tabla 6. Modelo de Regresión y Anova para la predicción de la inteligencia emocional Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes estandarizados t Sig. Correlaciones Estadísticos de colinealidad B Error típ. Beta Orden cero Parcial Semiparcial Tolerancia FIV 1 (Constante) 99,647 2,378 41,895 ,000 GENERO1 - 13,933 3,199 -,587 -4,355 ,000 -,587 -,587 -,587 1,000 1,000 2 (Constante) 82,891 5,806 14,277 ,000 GENERO - 15,430 2,914 -,651 -5,296 ,000 -,587 -,667 -,642 ,973 1,028 af5_fisico ,879 ,283 ,381 3,104 ,004 ,274 ,465 ,376 ,973 1,028 3 (Constante) 45,201 16,264 2,779 ,009 GENERO - 11,459 3,167 -,483 -3,618 ,001 -,587 -,527 -,410 ,720 1,390 af5_fisico ,927 ,266 ,402 3,492 ,001 ,274 ,514 ,396 ,967 1,034 CP 1,377 ,560 ,327 2,458 ,019 ,520 ,388 ,278 ,723 1,382 Tabla 7.Coeficientes para los distintos pasos de la predicción de los valores de inteligencia emocional Los coeficientes para el tercer modelo (tabla 7) indican que la variable fundamental es el género1. Puesto que el género fue codificado como 1 (Varón), el modelo indica que el valor estandarizado para el género es -483, por lo que es un predictor muy potente. Además contribuyen el autoconcepto físico y la conducta prosocial. La tolerancia indica que entre el 72% y el 95% de la varianza explicada por estos tres componentes no lo es por otras variables y el Factor de Inflación de la Varianza (FIV) es admisible (menor que 2), aunque las correlaciones parciales y semiparciales son más bajas que las de orden cero especialmente para las variables de autoconcepto físico y conducta prosocial, lo que invita a pensar en un posible efecto de terceras variables. El modelo de regresión de la conducta prosocial que se muestra en la tabla 8 es bastante complejo. Los coeficientes R2 corregidos tienen un rango entre ,252 y ,609 y los valores F oscilan entre 13,487 y 15,434, siendo siempre altamente significativos. 1 La interpretación de todos los coeficientes de regresión ligados al género debe hacerse del siguiente modo: 0 es mujer y 1 Varón, de modo que un coeficiente beta negativo indica que ser mujer supone un incremento en la variable dependiente. - 1441 - Modelo R R 2 R 2 corregida F P 1 ,522 ,273 ,252 13,487 ,001 2 ,605 ,366 ,330 10,092 ,000 3 ,680 ,463 ,415 9,557 ,000 4 ,730 ,533 ,476 9,412 ,000 5 ,717 ,514 ,472 12,008 ,000 6 ,807 ,652 ,609 15.434 ,000 Tabla 8. Resumen de modelo de regresión y Anova para la Conducta Prosocial Coeficientes No estandarizados Coeficientes Estandarizados Correlaciones Estadísticos de Colinealidad B Error típ. Beta t p Orden cero Parcial Semiparcial Tolerancia FIV 1 (Constante) 26,706 ,596 44,814 ,000 GENERO -2,944 ,802 -,522 -3,672 ,001 -,522 -,522 -,522 1,000 1,000 2 (Constante) 20,096 2,969 6,769 ,000 GENERO -2,352 ,803 -,417 -2,930 ,006 -,522 -,444 -,394 ,894 1,118 af5_social ,260 ,114 ,323 2,268 ,030 ,458 ,358 ,305 ,894 1,118 3 (Constante) 22,723 2,969 7,654 ,000 GENERO -1,889 ,773 -,335 -2,446 ,020 -,522 -,387 -,307 ,842 1,188 af5_social ,296 ,108 ,368 2,741 ,010 ,458 ,425 ,345 ,878 1,139 rpq_proactiva -,215 ,087 -,321 -2,476 ,018 -,371 -,391 -,311 ,938 1,066 4 (Constante) 19,161 3,232 5,928 ,000 GENERO -,961 ,842 -,170 -1,141 ,262 -,522 -,195 -,136 ,635 1,574 af5_social ,268 ,103 ,333 2,608 ,014 ,458 ,413 ,310 ,865 1,156 rpq_proactiva -,256 ,084 -,383 -3,041 ,005 -,371 -,468 -,362 ,893 1,119 tmms_atencion ,156 ,070 ,319 2,228 ,033 ,467 ,362 ,265 ,689 1,452 5 (Constante) 17,355 2,831 6,130 ,000 af5_social ,296 ,100 ,368 2,952 ,006 ,458 ,452 ,353 ,917 1,090 rpq_proactiva -,287 ,080 -,428 -3,563 ,001 -,371 -,521 -,426 ,991 1,009 tmms_atencion ,195 ,061 ,400 3,201 ,003 ,467 ,481 ,383 ,913 1,095 6 (Constante) 18,550 2,457 7,551 ,000 af5_social ,380 ,089 ,472 4,251 ,000 ,458 ,595 ,437 ,856 1,169 rpq_proactiva -,280 ,069 -,417 -4,042 ,000 -,371 -,575 -,415 ,990 1,010 tmms_atencion ,231 ,053 ,474 4,330 ,000 ,467 ,602 ,445 ,881 1,135 af5_fisico -,218 ,060 -,398 -3,605 ,001 -,149 -,532 -,370 ,868 1,153 Tabla 9. Coeficientes del modelo de regresión para la Conducta Prosocial Los coeficientes del modelo (tabla 9) indican que el género es una importante variable predictora hasta que se introduce la atención emocional (modelo 4), en ese momento su coeficiente beta estandarizado deja de ser significativo (t= -1,41; p= .252). El mejor modelo de regresión está definido por el autoconcepto social y la atención emocional como variables que potencian la conducta prosocial y la agresividad proactiva y el autoconcepto físico, que la disminuyen. Lo que parece indicar que las personas con mejor autoconcepto físico tienden a ser más agresivas y menos inteligentes emocionalmente. Este último modelo tiene valores aceptables de colinealidad (al menos el 85% de la varianza explicada no lo está por otras variables y tiene un valor de independencia aceptable). - 1442 - Viney, Linda L.; Truneckova, Deborah; Weekes, Patricia & Oades, Lindsay (1999): “Personal Construct Group Work for adolescent offenders: Dealing with their problematic meanings”, Journal of Child and Adolescent Group Therapy, Vol. 9, nº 4, (169-185). Zavala, Mª Alicia; Valadez, Mª Dolores; Vargas, Mª Carmen (2008): “Inteligencia emocional y habilidades sociales en adolescentes con alta aceptación social”, Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, Vol. 6, (319-338). - 1449 -