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Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. – 193 – LA CONCEPCIÓN ANTROPOLÓGICA EN EL KRAUSISMO KRAUSE: UNA VISIÓN DEL HOMBRE Jesús Pedro Payo de Lucas UNED (España) Recibido: 15-07-10 Aceptado: 14-09-10 Resumen: En este artículo se analizan las tesis fundamentales de la antropología de Krause y su idealismo armónico de principios del siglo XIX. Krause, en búsqueda del Ser, y desde la introspección, logra descubrir su cuerpo y su alma como trasuntos de la Naturaleza y el Espíritu. Define las facultades propiamente humanas: conocer, sentir y querer, englobadas en la intimidad. Y desde ella se abre a los demás seres, en especial a la Humanidad. Su filosofía es una continua búsqueda del propio Yo como conciencia racional y de los espíritus que forman la Naturaleza, la cual posee sus propios derechos. La Humanidad nos permite la perfección moral de cada individuo en armonía, desarrollando nuestras facultades en relación con los demás: el respeto, la igualdad, la libertad y la solidaridad. Y para conseguirlo es fundamental la educación desde la infancia. Su visión optimista del futuro humano promete el triunfo del bien, de la belleza, de la verdad y de la justicia. Somos personas sociales en definitiva. Palabras-clave: Yo; cuerpo; espíritu; Naturaleza; Humanidad; Panenteísmo; Analítica; Sintética. Abstract: In this article, the main thesis of Krause’s anthropology and its harmonic idealism of the beginning of the 19th century are analysed. Krause, in search of the Being, and from introspection, gets to discover his body and his soul as an image of Nature and Spirit. He defines the properly human faculties: knowing, feeling and will, included in intimacy. And, from this, it opens to the other beings, especially to Humankind. His philosophy is a continuous search of the Self, as a rational conscience and of the spirits that form Nature, which has its own rights. Humankind allows us to reach the moral perfection of each individual in harmony, developing our abilities in relationship with the others: respect, equality, freedom and solidarity. And, to reach it, education from childhood is essential. His optimistic view of human future promises the triumph of the Good, Beauty, Truth and Justice. We are, definitely, social people. Key-words: Self; Body; Spirit; Nature; Humankind; Panentheism; Analytic; Synthetic.
Jesús Pedro Payo de Lucas Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. – 194 – K. C. F Krause (Eisenberg, 1781 – Munich, 1832), basa su metafísica, tanto su parte ‘Analítica’ (Analytisch) como su parte ‘Sintética’ (Synthetisch) en el idealismo alemán. Sin embargo, como afirma Enrique Ureña, su originalidad radica en su forma especial de hacer filosofía, sobre todo en la Analítica, que consiste en la búsqueda del Ser. A él accede filosofando desde la propia reflexión de lo que el sujeto contiene dentro: desde la introspección observa su Yo, un Yo sin más. Tras este primer momento, y como segundo avance, llega a descubrir tanto su cuerpo como su alma; y a través del cuerpo y el alma, como tercer momento, y saliendo fuera de sí, descubre la Naturaleza y el Espíritu, la dicotomía de la filosofía alemana.1 Una consecuencia de esta concepción afecta a la antropología krausiana. Las tres facultades del hombre: conocer, sentir y querer sólo son posibles en el marco de una facultad que las engloba, la intimidad. Y así, puesto que el hombre tiene la capacidad de autoconocimiento, de autosentirse y de autoquererse, el hombre puede sentir otra relación que es la autointimidad, que es equivalente a tener personalidad. Y desde esta personalidad puede mantener otra relación de intimidad con otros seres de su entorno, es “la intimidad con el ser”, es decir, relación con Dios, con la Naturaleza, con el Espíritu y con la Humanidad. No es antropomorfismo, sino al revés el hombre es un teomorfismo de la propia esencia del hombre, pues, por ejemplo, pensar, sentir y querer son categorías divinas dentro de la propia limitación del hombre como ser finito. “Dios tiene personalidad autoconsciente, sentiente de sí misma, absoluta e infinitamente libre”. Aquí se observa la idea de la semejanza de lo finito a Dios. Tal como escribe Krause: “El auténtico sentido del antropomorfismo de Dios es que el hombre sea semejante a Dios en esfera limitada, y que Dios sea semejante al hombre en el prescindir de los límites”. Vemos en sus argumentos una continuidad ontológica que enlaza a ambos, lo que permite que Dios influya en su creación, sobre todo, en el hombre. Krause busca el conocimiento del propio Yo, el del Mundo exterior, y el de los otros espíritus que forman la Naturaleza. Aquí está clara la influencia de Descartes, que concibe al Yo como punto de inicio para el descubrimiento de Dios, el Hombre y la Naturaleza. Krause también hacía hincapié en el Yo como conciencia. En ese yo se sintetizan las diversas actividades del hombre. No puede ser conocido si no se toma a sí mismo por objeto en la línea de los demás seres. Es un sustentáculo para el edificio de la razón. Desde el Yo se realiza una labor interpretativa de lo real. La Naturaleza, en general, no es para [1] Menéndez Ureña, Enrique: Krause, Educador de la Humanidad. Una Biografía. Publicaciones de la U. P. de Comillas, 1991, pág. 89
Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. La concepción antropológica en el krausismo. Krause: una visión del hombre – 195 – Krause (como pudo serlo para Hegel) un mero «prólogo» de la Razón. Tiene entidad por sí misma, tiene incluso sus derechos, y, en este sentido, la actitud del krausismo ante la naturaleza se aproxima notablemente a algunas de las actitudes de nuestros movimientos «ecologistas». Aún así, Krause mantiene las distancias y defiende las tesis del sometimiento de la naturaleza a la razón. Así pues, en el análisis del Yo que hace Krause podemos observar que éste se compone de dos categorías: el Espíritu y el Cuerpo. Ambas forman el Ser Humano, pues se unen armónicamente. El cuerpo pertenece al Círculo de la Naturaleza y el espíritu o alma pertenece al Círculo del Espíritu. Ambos son manifestaciones finitas. La categoría de Mundo está formada por tres ideas: Naturaleza, Espíritu y Humanidad. Pero lo limitado y lo finito conlleva la existencia de lo ilimitado y lo infinito. En consecuencia, el ser que posee estas características es superior al mundo físico y al mundo espiritual, a la Humanidad. Es una razón superior a la que Krause llama Dios. El hombre es síntesis perfecta de dos esencias finitas, pero es la esencia finita más elevada que ha salido de Dios. Sus dos naturalezas, naturaleza y espíritu, le hacen vivir en continua lucha, en continua tensión, entre las cosas sensibles y la pureza de las ideas. La solución es la armonía de ambos. Se trata de vivir en desarrollo de la totalidad de sus facultades -inteligencia, voluntad, imaginación, razón, conciencia-, en relación con los demás seres, en perfeccionar espíritu y cuerpo, y en definitiva, Krause recrea una imagen de la armonía de la armonía divina. Así pues, el concepto de armonía se convierte en una clave fundamental de su pensamiento y de todo el krausismo posterior, concepto propio del pitagorismo, de Platón y de la masonería2. Es evidente que la influencia de la masonería y del pensamiento ilustrado reformista calaron hondo en Krause, con sus objetivos filantrópicos de perfección moral humana, de caridad y tolerancia, de cultura frente a cualquier fanatismo, de respeto y solidaridad. Y sobre todo, con la triple divisa de libertad, igualdad y fraternidad, sólo así, se puede lograr la paz y la convivencia humana. Y en esto Krause se consideró, siguiendo al profesor Ureña, como educador de la Humanidad, idea compartida con Froebel, que pretendía educar a los niños universalmente para la Humanidad. Volviendo a su obra, la ascensión del Espíritu le ha llevado a descubrir el Yo, el Mundo y Dios. Su Analítica “analiza” las categorías de: yo, cuerpo-alma y hombre. Aquí, en la Analítica demuestra la finitud del hombre y su ne- [2] Krause, K. C. F. “La Masonería reconoce el derecho de los pueblos a ser libres y gobernados democráticamente, y proclama la inviolabilidad del Derecho Humano en todas sus manifestaciones” y “La Masonería es, por tanto, el arte de educar pura y polifacéticamente al hombre en cuanto hombre y a la Humanidad en cuanto Humanidad, es decir el arte de despertar, dirigir y formar plenamente su vida. El arte de alcanzar todo aquello a lo que el hombre está llamado. Y es a la vez la totalidad de todos los conocimientos y artes que pertenecen necesariamente a esta tarea” (Los Tres Más Antiguos Monumentos Fundamentales de la Francmasonería y Su Historia. Dresde, 1813).
Jesús Pedro Payo de Lucas Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. – 196 – cesidad de acercamiento al Ser absoluto e infinito a partir de la intuición del Yo, el lado interno de la persona, su intimidad, la primera y más inmediata intuición del hombre cuando se autoexamina: “Yo soy, Yo”, con lo que alcanza la conciencia de que soy y que pienso que soy, eludiendo todo escepticismo. Es el conocimiento veraz a partir de la certeza primera de la intuición del yo. Así se intuye la verdad y la ciencia, que necesita de la Sincrética para establecer la verdad definitiva: “Obsérvate sin más, a ti mismo y alcanzarás la ciencia”. Sobre la categoría de finitud es donde diferencia a Dios (el Ser originario e infinito -Unendlich-, con el macrocosmos en el que todo está contenido, el fundamento de todo fundamento), con la Naturaleza (Natur) y el Espíritu (Geist). El hombre representa en un todo armónico la unión de estos dos elementos. Y la clave está en el concepto de límite o finitud, pues por la afirmación universal de razón suficiente, Dios no posee el fundamento del fundamento, es decir, el límite. Y aquí está la diferencia fundamental entre el ser infinito y los seres infinitamente finitos o el infinito absoluto frente a los finitos en su género. Aquí aparece el hombre, ser afectado, además, por otra categoría: la de causalidad (causalitas), siendo la causa propiedad del Ser y del que todo surge. 3 En su Sintética analiza: Dios, Naturaleza-Espíritu y Humanidad. Van de lo particular a lo general y de lo general a lo particular. Deducción e inducción. Objetividad y subjetividad. Pruebas experimentales, demostración y principios descubiertos por la razón. También Fichte habla de la idea de destino del hombre, que probablemente inspiró a Krause. Aquel habla de la existencia de dos órdenes, uno puramente espiritual, en el que domina la voluntad, y otro sensual, en el que predomina la acción. Así, el hombre en cuanto a actividad cognoscitiva y a voluntad moral se dirigen hacia lo Absoluto (Gott), siendo la moral completamente autónoma. 4 Y esta sociedad de todos los hombres no es un organismo biológico sino espiritual, cuya base es la libertad, ideal de la humanidad. Es un organismo moral. Cualquier hombre tiene valor moral y debe gozar de respecto y disponer de los mismos derechos. Son los principios de la Revolución Francesa: igualdad y libertad. Escribe Krause: “Al participar en una agrupación humana -la sociedadel hombre hace suya una vida superior y su propia vida se enriquece y se hace más bella”. En consecuencia, algo muy interesante extraído de su metafísica, es la idea de la unión de la Naturaleza con el Espíritu para formar un ser de [3] Escribe Krause en su obra Ciencia Universal: “en consecuencia también por su causalidad hemos surgido nosotros en tanto que hombres” (pág. 8). [4] Gurvitch, Georges: “La libertad de la Humanidad coexiste de forma autónoma junto a la libertad divina, y el panteísmo está llamado a rebasar mediante una síntesis superior la oposición consagrada entre la humanidad y el teísmo. La vocación moral de la humanidad es, según Krause, como según Fichte, trabajar de forma espontánea y autónoma en la transformación y en la perfección de la sociedad humana sobre la tierra” (La idea del derecho social, pág. 493-494).
Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. La concepción antropológica en el krausismo. Krause: una visión del hombre – 197 – armonía, siendo su manifestación la Humanidad. Vemos también una clara influencia de Spinoza. Esto es muy relevante para nuestro trabajo, pues al concebir Naturaleza y Espíritu en un mismo plano las consecuencias morales son insospechadas para la época: defensa de los derechos de la naturaleza, importancia del cuerpo, derechos para la humanidad -niño, mujer-, respeto hacia los animales. Creo que éste es el verdadero fondo del krausismo. Pero no sólo derechos sino también libertades. En la Sintética también Krause afirma que Dios aparece inmanente en todas las cosas. Aquí llegamos a un punto fundamental de la filosofía de Krause, su aplicación del panenteísmo: la relación existente entre Dios y el Mundo, o, como dice M. Ureña “su concepción filosófica fundamental”. 5 El Mundo no es Dios, sino que está en Dios, pero no hay en esto antítesis entre Dios y el Mundo. “Todas las partes del universo están en relación entre ellas y con Dios: el espíritu y la naturaleza se armonizan en la humanidad, y cada uno de estos géneros está íntimamente unido al ser supremo” y añade: “El mundo no está fuera de Dios... ni tampoco es Dios mismo, sino que es en Dios y mediante Dios”. Sin embargo, este panenteísmo es parcial, pues sólo es una situación media entre teísmo y panteísmo, y es también distinto del teísmo y del deísmo. Su complicada formulación parece significar: a) que el Mundo no agota, ni siquiera contiene la total esencia de Dios. b) que el Mundo ocupa, en relación con Dios, un lugar subordinado pero no independiente, o dicho de otra manera, que Dios libremente piensa, siente y quiere el Mundo, que Dios pone el Mundo como un momento de la esencia divina. c) que lo que llamamos Mundo es el conjunto de manifestaciones de la esencia divina en el tiempo y el espacio. d) que el conocimiento del Mundo es el conocimiento de la divina esencia y sus manifestaciones6. Pero sin duda, lo más llamativo es un intento de crear una «panarmonía entre Dios y Mundo»: el Ser Superior se une con toda las partes del Mundo, Espíritu, Naturaleza y Humanidad. Es la unión entre inmanencia y trascendencia. En este sentido nos gustaría destacar el concepto de Filosofía de la Historia que tiene Krause y que influirá notablemente en Julián Sanz del Río y Francisco Giner de los Ríos, y de la cual podemos anticipar que la Historia [5] Menéndez Ureña, Enrique: La Actualidad del Krausismo. Rev. de Occidente, nº. 101, pág. 106. [6] Como destaca Orden Jiménez: “Hay una semejanza del Ser, de todo lo real, es la comunidad esencial última entre todos los seres finitos con el Ser, con Dios en definitiva. Esa es la continuidad ontológica entre Dios y el mundo que supone el panenteísmo de Krause”. Otra vez vemos en este punto la armonía krausiana en su organicismo. Por eso escribe nuestro autor: “Un todo sustantivo con interior variedad contenida, cuyos miembros sin excepción están destinados, según la unidad de su esencia, a concertar con el todo y entre sí en íntima unión armónica”.
Jesús Pedro Payo de Lucas Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. – 198 – es un proceso en el que la Humanidad asciende hacia el conocimiento de Dios. Para llegar a tal fin, los hombres han pasado por varios estadios: 1indiferenciación o infancia del hombre: se sumerge en la vida sin buscar explicaciones de lo que le rodea; 2oposición: los hombres se dan cuenta de que son distintos a la realidad que les rodea; 3época de armonía o madurez humana: es la época contemporánea, el hombre que se sabe conciencia y finitud, comienza a intuir la existencia de un ser superior, infinito. Así aparece la Religión: fetichismo, politeísmo, monoteísmo. En el futuro aparecerá otra religión más perfecta en armonía con la divinidad, y sobre todo con el resto de los hombres. Este momento se conoce como: “la gran armonía humana o el reino de Dios en la Tierra”, la era de la Gran Felicidad y del Progreso humano. Este progreso es, básicamente, ‘El Ideal de la Humanidad’, quizás la obra fundamental y la que más influyó en España. Ahora se trata de que no se retarde demasiado esta venida. Por ello, es necesario proclamar en todos los sitios esta buena nueva. Escribió en esta obra de 1811 que “Sobre los Estados existentes en Europa puede venir en un tiempo, y mediante ellos mismos, una unión superior política, por ejemplo, un Estado y reino europeo en que los estados nacionales sean, aunque libres en su esfera, particulares y subordinados, no definitivos, soberanos, como hoy lo son..., de igual modo se formará un estado superior al Estado-Europa, un Estado-Tierra que comprenda todos los anteriores”. 7 La influencia de esta visión de la Historia pudo venir de la ‘Paz Perpetua’ y su idea de la “Sociedad de Naciones” de Kant. Estas ideas calan también profundamente en Giner de los Ríos. 8 Se observa nítidamente el providencialismo: la Historia está regida por la ley trascendente y providencial de Dios. Vemos un optimismo con respecto al futuro de la Humanidad y será el triunfo del bien, de la verdad y de la justicia, pues detrás de todo hay un plan divino que ofrece al hombre una seguridad firme. Este triunfo sólo es posible bajo el dominio de la Moral y la Ética. Krause afirma que si el destino del hombre es su unión con Dios, necesita desarrollar todas sus facultades -inteligencia, sentimiento, voluntad, imaginación, razón, que son facultades de la concienciay sus relaciones con todos los seres, perfeccionando cuerpo y espíritu, en la armonía de la esfera finita y la esfera infinita, pues el hombre, según Krause, no es más que la imagen viva de Dios, y por ello está obligado a la armonía de la vida universal. En resumen, ha aparecido con Krause el concepto clave de ‘Humanidad’, que, como ya hemos señalado, y también el profesor Ureña, es otro de sus conceptos fundamentales: “la Humanidad constituye el corazón, el centro de la [7] Pág. 18 de la edición española. [8] Hay un continuo progreso gradual del hombre: “El tiempo del fruto está aún lejos, pero el tiempo de la flor ha llegado ya” (Ideal de la Humanidad, pág. 240). Podemos observar aquí como la Historia sigue un proceso claramente teleológico hacia la Alianza global de la Humanidad compuesta por la unión de todos los hombres (son también ideales masónicos), y además, es un modo de fundir realidad y deontología.
Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 193-199. La concepción antropológica en el krausismo. Krause: una visión del hombre – 199 – unión entre Naturaleza y Espíritu” 9. Todos los seres, los hombres y el universo entero están llamados a reconciliarse consigo mismo y con Dios. Esta idea fundamenta su moral. Krause creía en Dios, y también creía en la armonía de las esferas. Así, el hombre debe vivir conforme a la naturaleza divina, y de ahí que las categorías divinas de Bien, Belleza, Justicia y Verdad determinen la vida del hombre en sus respectivas esferas: Moral, Arte, Derecho y Ciencia. Respecto a esto se determinan los fines y el destino humanos. Un destino particular, como individuo, y otro global, con la Humanidad de la que forma parte. Y cada hombre atiende a los fines generales si atiende a los suyos particulares. 10 Giner tomará estas ideas para crear su concepto de persona social total, semejante a la esfera, diferenciando entre ellas varias categorías: pertenecen a la primera categoría el individuo, la familia y la nación. Todos los objetivos humanos se realizan en éstos. Ésta es básicamente la filosofía de Krause, denominada «idealismo armónico». No se puede comprender, por ejemplo, la revolución intelectual y pedagógica de Giner de los Ríos sin tener presente la filosofía krausista. Hay que destacar la importancia que concedía a la educación total del hombre como una especie de pórtico de todo sistema de pensamiento, así, junto a un conocimiento básico, se desarrolla la moral y el espíritu con una educación única, global, integral, afectando positivamente al entendimiento, a la voluntad y a la conciencia. Esta idea fue captada rápidamente por Giner, idea que conectaba con las raíces del ser español. Krause anotó en su diario: «Mirad dentro de 2.000 años si mi doctrina no ha echado raíces, y cuánto ha influido». [9] Menéndez Ureña, Enrique: Krausismo e Historia de la Ciencia, en Memoria Instituto Fe y Secularidad, Madrid, 1986, pág. 187. [10] Escribe en este sentido Gonzalo Capellán: “Así es posible distinguir la esfera de la religión con su fin propio, el sentimiento religioso que nos une con Dios y la sociedad fundamental para su realización, la Iglesia; el fin artístico, cuyo fin es la belleza y con la sociedad artística para su cumplimiento; en el plano científico el fin es la verdad (el conocimiento de Dios) y dispondrá también de su sociedad científica; en la moral, en la conducta virtuosa (obra el bien por el bien mismo), y existe una sociedad moral; y en las relaciones externas tenemos el derecho con su fin, la justicia, y su asociación, el Estado”. Y añade: “Es un entramado orgánico en que cada parte forma parte del todo. Cada esfera tiene su ámbito de actuación que le es propio y no debe inmiscuirse en las demás. Se trata de esferas independientes, con autonomía propia, pero omnilateralmente relacionadas entre sí, a su vez, pues aisladas nada valen para el todo: se distinguen sin separarse. Si se cumple el fin particular de cada esfera se logrará el destino del hombre en la tierra” (La España Armónica, págs. 60-61).